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Revista chilena de cirugía

versión On-line ISSN 0718-4026

Rev Chil Cir vol.64 no.6 Santiago dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-40262012000600015 

Rev. Chilena de Cirugía. Vol 64 - N° 6, Diciembre 2012; pág. 581-585

CIRUGÍA AL DÍA

 

Diverticulitis aguda complicada: tendencias en el tratamiento actual*

Acute complicated diverticulitis. New trends in treatment

 

Drs. Nicolás Pereira C.1, Javier Vega S.2, Alejandro Readi V.1, Mario Abedrapo M.1, Int. Alfonso Galleguillos G.3

1 Departamento de Cirugía, Hospital Clínico Universidad de Chile, Santiago.
2 Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción, Antofagasta.
3 Facultad de Medicina, Universidad de Chile, Santiago.Chile.

Correspondencia:


Abstract

Diverticular disease refers to the presence of colon diverticula. Its prevalence increases with age and in a few cases present as diverticulitis. Acute complicated diverticulitis is potentially mortal, since it can perforate and require emergency surgery. the treatment of choice is the excision of the perforated segment and the creation of a proximal colostomy. there are other therapeutic alternatives such as excision with primary anastomosis and novel approaches such as laparoscopic peritoneal lavage. We herein review the new treatments of acute diverticulitis.

Key words: Diverticular disease, diverticulitis, colectomy, laparoscopic lavage.


Resumen

La enfermedad diverticular se refiere a la presencia de divertículos en el colon. Su prevalencia aumenta con la edad y sólo en pocos casos se presenta como diverticulitis aguda. La diverticulitis aguda complicada es una condición potencialmente mortal, por la posibilidad de una perforación libre que requiera cirugía de urgencia. El tratamiento de elección en la mayoría de los casos es la resección del segmento colónico que incluya la perforación y la creación de una colostomía proximal. Existen otros tratamientos en el manejo quirúrgico de la diverticulitis perforada, como la resección con anastomosis primaria y nuevas aproximaciones, como el lavado peritoneal por vía laparoscópica. Se revisa y discute en este artículo la tendencia actual en el manejo de la diverticulitis aguda perforada.

Palabras clave: Enfermedad diverticular, diverticulitis aguda, colectomía, lavado peritoneal laparoscópico.


 

Introducción

La enfermedad diverticular (ED) puede ser asintomática o sintomática. Esta última, puede dividirse en complicada o no complicada. Nos referimos a ED complicada cuando hay presencia de diverticulitis aguda, abscesos, obstrucción, estenosis, fistulas, hemorragia o perforación.

La prevalencia de la ED es menor a un 2% en menores de 30 años, mayor del 40% en mayores de 60 años y alrededor del 66% en mayores de 85 años1,2. La diverticulitis aguda es la complicación más frecuente, afectando entre el 10 y el 25% de los pacientes3-5; en el mundo occidental es responsable de un gran número de hospitalizaciones6. Entre el 15% y el 30% de los pacientes con diverticulitis aguda requiere una intervención quirúrgica7,8.

Además de clasificar la ED, es apropiado sub-dividir la diverticulitis aguda en complicada y no complicada, y la primera de éstas en diferentes categorías mediante la tomografía axial computarizada (TC)9, ya que la morbilidad y mortalidad de esta condición es muy variable. Tradicionalmente, la clasificación más usada ha sido la de Hinchey, que divide la diverticulitis aguda complicada en subgrupos, basado en el grado y extensión del proceso inflamatorio-infeccioso (Tabla 1).

Tabla 1. Clasificación de Hinchey9

El tratamiento depende de la gravedad del cuadro y de la condición basal del paciente. En relación a la diverticulitis aguda no complicada, los pacientes jóvenes, inmunocompetentes, sin complicaciones asociadas, pueden ser manejados en forma ambulatoria, con antibióticos orales. La antibioticoterapia debe abarcar a los microorganismos Gram negativos aerobios y anaerobios. Se les debe realizar un seguimiento para evaluar la respuesta al tratamiento, pueden llegar a requerir hospitalización si los síntomas no mejoran. Aquellos que experimenten recurrencia deben ser intervenidos quirúrgicamente.

Hoy se recomienda el tratamiento quirúrgico después del primer episodio de diverticulitis aguda complicada, debido a que un tercio de los pacientes presentará un segundo episodio10. Sin embargo, el manejo no quirúrgico puede ser apropiado en un grupo seleccionado de pacientes si la edad o las comorbilidades médicas no permiten una cirugía segura11.

Alternativas de manejo quirúrgico para la diverticulitis aguda perforada

La perforación libre en la diverticulitis es un escenario de riesgo vital que requiere una intervención quirúrgica inmediata. El tratamiento de elección en la mayoría de los casos es la resección del segmento colónico que incluya la perforación y la creación de una colostomía proximal. Muchos autores se refieren a ésta como cirugía de Hartmann, que por definición incluye la resección del sigmoides, cierre del muñón rectal y creación de una colostomía terminal, lo cual puede hacerse por vía laparoscópica12,13. Algunos cirujanos han sugerido que, especialmente en pacientes cursando con una sepsis severa y que se encuentran hemodinámicamente inestables, el objetivo inicial debiera ser una resección expedita limitada al segmento comprometido14, a veces llamada "perforectomía", en la cual puede dejarse parte del sigmoides, hasta que el paciente se recupera de la cirugía inicial. En estos casos, la resección de éste se realizará en el momento de la reconstitución del tránsito algunos meses después15. La morbilidad y mortalidad de la operación de Hartmann para la perforación libre del divertículo, aún es considerable. La mortalidad acumulada en un total de 1.051 pacientes reportada en 54 estudios combinados que se llevaron a cabo entre 1966 y 2003 fue cercana al 19% y se asoció a un 24% de incidencia de infección de la herida operatoria y a un 10% de complicaciones de la ostomía16. A pesar de los avances en el cuidado intensivo, imagenología y tratamiento médico, la mortalidad de esta condición se ha mantenido estable en el tiempo17. El tránsito intestinal puede ser reestablecido generalmente 3-6 meses después de la primera cirugía18, aunque se ha reportado que, en aproximadamente entre el 30% y 70% de los pacientes nunca se cierra la colostomía15,19-21. Es más, se considera que la reconstitución tras una operación de Hartmann continúa siendo un procedimiento electivo difícil22, con morbilidad significativa23 y que aun no cuenta con estudios clínicos aleatori-zados que demuestren diferencias estadísticamente significativas entre el procedimiento laparoscópico y el convencional24,25.

Considerando la morbimortalidad significativa asociada a la operación de Hartmann y sus secuelas, algunos autores han sugerido que en situaciones seleccionadas puede ser posible la resección del segmento perforado y la anastomosis primaria26,27, para lo cual puede ser beneficioso el lavado colónico intraoperatorio previo a realizar la anastomosis28,29.

Esta conducta persiste controversial y la mayoría de los cirujanos no la recomendarían en el caso de peritonitis generalizada por diverticulitis perforada. En los casos seleccionados en que es posible realizar la anastomosis primaria, se puede proteger ésta con una ileostomía proximal en asa. Esta conducta pareciera ser preferible a un Hartmann cuando el grado de contaminación intraoperatoria y las condiciones subyacentes del paciente así lo permiten. En estos casos, el uso de una ostomía desfuncionalizante sumado a la anastomosis colorrectal puede resultar en un buen balance entre la morbilidad postoperatoria, calidad de vida y posibilidad de una ostomía permanente30.

En un estudio publicado en 2011 por Trentiet et aP1, a un total de 87 pacientes se les realizó cirugía de urgencias por diverticulitis complicada con peritonitis purulenta o fecaloídea difusa (Hinchey grado III y IV). A 60 de ellos (69%) se les realizó operación de Hartmann mientras que resección con anastomosis primaria fue hecha en 27 pacientes (31%). En el análisis multivariado, la resección con anastomosis primaria se asoció significativamente a menores complicaciones postoperatorias. Tres pacientes con resección y anastomosis primaria (11,1%) desarrollaron filtración de la anastomosis clínica y necesitaron reoperación. Por lo tanto, concluyen que la resección con anastomosis primaria puede realizarse de manera segura sin agregar morbilidad o mortalidad en casos de peritonitis difusa de origen diverticular. La operación de Hartmann debe reservarse solamente para pacientes hemodinámicamente inestables o de alto riesgo. La especialización en cirugía colorrectal disminuye la mortalidad y aumenta el porcentaje de cirugías en un tiempo.

El lavado peritoneal laparoscópico (LPL), constituye una nueva aproximación quirúrgica frente a la peritonitis generalizada. La llegada de la cirugía laparoscópica y el aumento del uso de ésta en el tratamiento de úlceras pépticas perforadas y apendicitis, ha llevado al desarrollo de estrategias laparoscópicas para el tratamiento de la diverticulitis perforada. En este contexto, el LPL es una alternativa terapéutica recientemente propuesta que podría potencialmente evitar al paciente una resección de colon y ostomía. Este procedimiento consiste en la irrigación profusa de la cavidad peritoneal asociada a una succión laparoscópica del líquido perfundido, la que es seguida por la inserción de un drenaje aspirativo en la región abdominal cercana al colon sigmoides29,32-36.

Cualquier perforación que presente el colon se deja intacta, porque es cubierta de manera espontánea por el omento. La experiencia inicial ha sido prometedora con respecto a la mortalidad perioperatoria y las complicaciones30. Es más, si bien la mayoría de los que proponen el LPL inicial, proponen una sigmoidectomía electiva diferida33,37-40, un estudio multicéntrico irlandés reportó alentadores resultados luego del lavado seguido de una observación continua. De hecho, Myers41, encontró recurrencia de diverticulitis de sigmoides en 4 de 92 pacientes tratados, ninguno de los cuales requirieron cirugía en el seguimiento de hasta 36 meses. En un artículo de revisión de la literatura entre el año 1990 y 2008, Alamili et al42, concluyen que la mayoría de los pacientes con diverticulitis Hinchey III pueden ser manejados efectivamente mediante LPL en la fase aguda. La tasa de conversión a laparotomía fue de 3%, promedio de estadía hospitalaria de 9 días, 10% de los pacientes presentaron complicaciones y hubo una mortalidad general de 1,4%.

Estos datos de diferentes centros sugieren que el LPL tiene el potencial de convertirse, al menos en casos seleccionados, en el tratamiento definitivo para la diverticulitis perforada. Sin embargo, la información sobre el LPL para la peritonitis de origen diverticular aun es limitada y es necesaria mayor investigación para garantizar y confirmar estos resultados iniciales prometedores.

Conclusiones

El nuevo manejo a través de LPL asociado a tratamiento antibiótico endovenoso aparentemente tiene una baja tasa de morbilidad, baja mortalidad, corta estadía hospitalaria y puede ser realizada sin necesidad de colostomía. Otras ventajas comparadas con la operación de Hartmann son el menor tiempo quirúrgico y menores costos económicos. Así, el LPL sin resección de sigmoides en el cuadro agudo de peritonitis purulenta por una diverticulitis perforada puede ser considerado como una alternativa terapéutica válida a procedimientos más radicales que incluyen la operación de Hartmann. Sin embargo, es necesario investigar de manera minuciosa, especificar las indicaciones pre e intraoperatorias y si la resección electiva de colon se debe realizar a todos o algunos pacientes seleccionados en el seguimiento; para ello se necesitan ensayos clínicos válidos antes que se puedan establecer indicaciones precisas al respecto.

 

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* Recibido el 24 de junio de 2012 y aceptado para publicación el 26 de julio de 2012.

Los autores no declaran conflictos de interés.

Correspondencia: Dr. Nicolás Pereira C. Santos Dumont 999, Santiago, Chile. nicolaspereirac@gmail.com

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