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Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. vol.68  Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602012000100016 

Revista de Filosofía
Volumen 68, (2012) 207 - 209

RESEÑAS

 

Cristóbal Holzapfel. "Ser-Humano (Cartografía antropológica)". Revista Observaciones Filosóficas, N° 10, 2010, 181 pp. [www.observacionesfilosoficas.net]


Fundado en un vasto conocimiento de la historia y cultura occidentales, Cristóbal Holzapfel describe el guión de acuerdo al cual se presentan las diferentes concepciones acerca de lo humano que rigen en la conformación de cada época.

La propuesta del guión permite, por un lado, dar cuenta de la sucesión de las concepciones antropológicas e indicar la necesidad de hacerse cargo de definir los parámetros conforme unas van dando paso a las otras. Por otro, hace posible concentrarse también en dilucidar la auto-comprensión radicada en toda concepción antropológica. Cualesquiera sean el contexto histórico y los énfasis presentes en una concepción, ella debe hacerse cargo de pensar el ser de lo humano. De ahí que en la comprensión de sí que éste sustenta, se encuentre imbricada una comprensión del ser como tal. Ello explica la diferencia de grafía a propósito del guión antropológico: ser humano y ser-humano. Cada concepción antropológica constituye una comprensión del ser humano. Ahora bien, ella envuelve de igual modo una comprensión del ser en que se juega lo humano, lo que invita a enfrentar el enigma en ella presente. Se trata aquí de la cuestión relativa al ser-humano. La connotación teatral del guión sugiere, además, que cada concepción puede ser entendida como una máscara gracias a la cual el ser de lo humano adquiere una figura determinada. En este punto el autor recurre a la tensión entre permanencia e historicidad que ello implica. Conforme con ello, las máscaras representan el pasaje y transformación que determina el sentido de lo histórico para cada época. Mientras, la permanencia se expresa en la persistencia enigmática con que determinadas preguntas se deslizan por entre la sucesión de las máscaras: "Lo permanente es que somos ser-humano y lo variable e histórico es el guión que como seres humanos vamos haciendo nuestro y realizando" (p. 24).

La obra se compone de cuatro partes. La primera, 'Desde dónde nos acercamos al ser-humano', aborda las cuestiones precedentemente señaladas y emprende un esbozo preliminar de las doce concepciones antropológicas a estudiar. La segunda, tal como lo establece su título, 'Parámetros de las concepciones antropológicas', define las coordenadas conforme corresponde estudiar la sucesión de las diferentes concepciones antropológicas en sus respectivos contextos históricos. La tercera, 'Concepciones antropológicas paralelas', representa una suerte de excursus en que el autor se detiene en la descripción de las concepciones que se han desarrollado al interior de la antropología filosófica. Finalmente, la cuarta parte, 'Concepciones antropológicas histórico-filosóficas', emprende el estudio detallado de cada una de las doce concepciones propuestas.

Entre los cuatro parámetros que rigen la sucesión se cuenta el de co-originariedad de las concepciones antropológicas. Haciendo uso del criterio conforme Heidegger define la igual importancia de las estructuras existenciales del Dasein y recusa el criterio clásico de búsqueda del origen en un primer principio1, Holzapfel plantea que todas las concepciones antropológicas muestran un rasgo esencial de acercamiento al ser-humano. Cada máscara es, así, originaria en cuanto constituye una ventana que abre nuestro sentido hasta el ser de lo humano y, con ello, nos proyecta hacia una determinada auto-comprensión. Esto determina también la temporalización de las concepciones, pues, a la evidente diacronía que rige su sucesión se suma la sincronía de acuerdo con la cual pueden convivir diferentes concepciones antropológicas en una misma época. Asimismo, la sincronía dirige un guiño a otro de los parámetros de las concepciones que designa los fenómenos de amalgama y sinergia que es posible apreciar entre ellas. Especial atención recibe a lo largo de la obra la afinidad entre las concepciones de lo humano como ser racional, como centro y como un ser activo, al punto de que al autor la estime "definitoria y decisiva para la historia de la humanidad hasta la actualidad" (p. 29). Atendiendo al análisis del argumento que permite erigir un modelo, presente en Perelman2, y a la propuesta de destrucción de la ontología tradicional, desarrollada por Heidegger3, Holzapfel capta el cuarto de los parámetros. Se trata de la relación contestataria, según la cual cada nueva concepción que emerge enfrenta a la anterior constituyéndola en un anti-modelo, de la cual aspira también a extraer lo más esencial.

La profunda imbricación histórica de las 'concepciones histórico-filosóficas' pone en evidencia la espontaneidad con que surgen y expresan el espíritu de su época. Las que denomina como 'concepciones antropológicas paralelas', en cambio, representan propuestas de interpretación deliberada que se concentran en un aspecto singular a destacar en el ser humano. No por ello carecen de mérito. Nuestro autor evalúa la importancia de cada una de ellas en el tercer capítulo: el hombre como buscador de sentido4, testigo del ser (Eugen Fink), homo ludens (Huizinga y Caillois), carencia (Gehlen), persona (Scheler) y animal simbolizador (Cassirer).

En la cuarta y última parte de su estudio, Holzapfel emprende la descripción de las doce concepciones histórico-filosóficas. Con la primera concepción, el 'homo sacer', se estudian las características de la cosmovisión sagrada o mítica. Asimismo se proporcionan indicaciones respecto de las 'enseñanzas' que es posible desprender para los problemas que nos aquejan en la actualidad. Con el 'ser humano racional' se muestra la importancia que tiene el tránsito del mito al logos, producido en la Grecia Antigua, en la conformación de una nueva concepción de lo humano. Visión que se transforma con el advenimiento de la propuesta religiosa judeo-cristiana que configura una tercera concepción, el ' homo viator' , que entiende al ser humano como un estar de camino en la vía de la salvación. Concepción que rige durante el medioevo. Los comienzos de la modernidad recuperarán el sitial de la razón, apuntando esta vez al ser humano como centro del desarrollo racional. De ahí la cuarta concepción que el autor atribuye principalmente a Descartes, la del 'ser humano como centro'. La quinta concepción pone de manifiesto, de la mano de Kant, la íntima vinculación entre la condición humana y la finitud ('ser humano finito'). Con el idealismo alemán, lo humano se eleva hasta la concepción de un 'sujeto universal' capaz no solo de vencer la separación entre sujeto y objeto con que se inicia la modernidad, sino también de desarrollar una ciencia total que confunde sus destinos con la aspiración enciclopedista del periodo. Destacan luego, las concepciones del ser humano como un 'ser activo' (Fichte, Marx) y como un ser íntimamente vinculado a la voluntad ('ser volitivo'), idea en la que se reconocen los aportes de Shopenhauer y Nietzsche. Gracias a la contribución de Kierkegaard se estudia la novena concepción, la del ser humano entendido en su 'singularidad'. A ella le sigue la concepción del 'ser humano como proyección o pura posibilidad', planteamiento en que se reconoce la propuesta filosófica de Heidegger y Jaspers. La undécima concepción, la del 'ser humano frágil', se inspira en los recientes diagnósticos de nuestra condición contemporánea. La imposibilidad de emprender grandes proyectos de transformación, así como la desustancialización de lo humano le caracterizan. En razón de las aporías a las que ella conduce se propone una duodécima concepción, la del 'ser humano consciente', con la que se espera proporcionar una respuesta a las inquietudes de nuestra actualidad. Se trata de adquirir conciencia de la actuación que compete al propio ser humano en el guión que cumple al hacer surgir, en cada concepción, una comprensión de sí. Auto-comprensión en la que, como señalara desde el principio de su obra, se halla imbricada una comprensión del ser de lo humano.

Gonzalo Montenegro
Universidad de Chile
gozznl@gmail.com

NOTAS

1 Cf. Heidegger, Martin (1997), Ser y Tiempo (trad. Jorge Eduardo Rivera). Santiago: Ed. Universitaria, § 28.

2 Cf. Perelman, Charles y Olbrechts-Tyteca, Lucie (1994), Tratado de la argumentación (trad. Julia Sevilla Muñoz). Madrid: Ed. Gredos, § 80.

3 Cf. Ser y Tiempo, § 6.

4 Concepción de elaboración propia que se inspira en la propuesta contenida en una de sus obras anteriores, A la búsqueda del sentido (2006), Santiago: Ed. Sudamericana.

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