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Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. vol.68  Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602012000100020 

Revista de Filosofía
Volumen 68, (2012) 221 - 222

RESEÑAS

 

Bertrand Ogilvie. L 'komme jetable. Essai sur l'exterminisme et la violence extreme. París: Ediciones Amsterdam, 2012 (Continuación de La seconde nature du politique L'Harmattan, París 2012).


Asistimos al nacimiento de una nueva configuración de la violencia que se caracteriza por ser desembozada (denude) y sin domicilio o sin dirección (sans adresse). Sin autor tampoco, puesto que su anclaje sistémico la vuelve anónima. Se anuncia ya esta nueva figura en lo que los modernos llamaban "estado de naturaleza", incluso en Pascal, pero sobre todo es más claramente reconocible en Hegel. La Fenomenología del espíritu sería una obra señera en este aspecto, en tanto la violencia se funda allí en una "estructura de desconocimiento", a pesar de que la lectura canónica quiere ver en esta obra solo el proceso de formación de la conciencia en su peregrinaje hacia el verdadero saber. Otro aspecto de esta nueva configuración aparece en la Filosofía del Derecho, especialmente en los apartados 243 y 244, que muestran el doble rostro del sistema productivo moderno-industrial: por una parte, productor infinito de riqueza y al mismo tiempo creador de pobreza. La formación de un contingente siempre creciente de excedentarios -el populacho (Pöbel)- anuncia una verdadera "mutación" (Ogilvie) de la episteme moderna (Foucault). Esta "mutación" se expresa en un cambio de rango, desde luego en las formas que asume la violencia, pero también en la política, en la economía y en todo el orden del saber. La política tiende a ser suplantada por la economía y a derivar en la "simple administración" (Saint Simon).

La suspensión/destitución de lo político se puede seguir sobre todo a través del vuelco posterior a Hegel. La Economía Política clásica se convierte en Economics o teoría "pura" de la producción y distribución, lo que se traduce en la práctica en la economía por la economía, la producción por la producción, el progreso por el progreso. Este "desplome de la finalidad" (éffondrement de lafinalité), sugiere un mundo more Spinoza, que da paso "a una suerte de gestión automática de la humanidad como mundo natural" (La seconde nature du politique, p. 143).

Hegel no solo descree de los efectos pacificadores del comercio, sino que establece "una relación estrecha entre la estructura social del mundo del trabajo y la de la re-presentación" (p. 71). Precisamente porque objetiva el mundo, es decir, lo determina como objeto para un sujeto, la re-presentación lo pone en una relación instrumental (Capítulo III "Violencia y representación") La determinación de la razón como razón instrumental define, por otra parte, el proyecto moderno de dominación, de utilización y sujeción de todo a la producción de riqueza; el hombre es reducido a la condición laborante. "La esencia del materialismo no consiste en afirmar que todo es materia sino en determinar la totalidad del ente como material del trabajo" (Heidegger). El homo oeconomicus es la expresión cabal de esta conversión del "recurso humano" en "material del trabajo". La formación teórica más articulada de esta magnificación del trabajo, del interés privado y del consumo es el neoliberalismo.

La reserva del autor frente a las llamadas Ciencias Humanas guarda estrecha relación con esto: ellas cumplen una función en la cosificación, en la reducción de la creatividad y la libertad: son "escuelas de servidumbre", señala el autor, con Lacan, en tanto imponen una "lógica del socorro y de la ayuda, que elude el estatuto del sujeto, transformándolo en víctima potencial permanente" (p. 81).

El poder hermenéutico del concepto de "hombre desechable" radica en que apunta al corazón del proyecto moderno de instrumentalización total; en lugar de principio de emancipación, dicho proyecto se ha convertido en factor de denegación y destrucción, incluso de eliminación. El conflicto inherente a la política es solo parcialmente resolutivo y no trae emancipación: la sociedad es un campo de confrontación donde una dominación se superpone a otra en un reemplazo indefinido. El hombre convertido en objeto desechable es la culminación de esta violencia representativo-instrumental. ¿Quiere decir esto que el hombre ha resultado ser un ejemplar fallido de la evolución, marcado por su condición de "prematuro", como sostiene la antropología negativa de Gehlen, y a su modo lo sospecharon también los griegos: que la humanidad no tiene buena solución?

El hombre "de más" de Zinoviev era un sobrante circunstancial, que resulta estar de sobra sin dejar por ello de tener cabida en el mundo; incluso el "hombre superfluo" de Hannah Arendt no es un excedentario sistémico: puede sobrevivir y sobrevive de hecho, también puede ser eliminado: su despersonalización lo vuelve intercambiable. En todo caso, no había ninguna necesidad de que fuera exterminado. Pero el "hombre desechable" no es siquiera propiamente un hombre; se ha convertido en objeto, en cosa transable, es decir, en mercancía. No es desechable porque devino objeto, sino porque se convirtió en desecho, en mercancía inservible. La mercancía es lo utilizable por excelencia, al volverse inutilizable, tiene en cierto modo que ser desechada. Lo eliminable es una categoría inherente al proceso productivo, de modo que la conversión del hombre en mercancía predefine su carácter desechable. "La lógica de la 'sociedad civil' produce inevitablemente una clase creciente de individuos que no solo están amenazados de pobreza, o de injusticia, sino que están simplemente 'de más'" (p. 72) La capacidad eliminadora del proceso incondicionado de la producción de riqueza, desecha por igual especies animales, biodiversidad, hábitat humano, biósfera, el planeta mismo es des-hecho, convertible en desecho.

Marcos García de la Huerta
Universidad de Chile
marcosgh@adsl.tie.cl

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