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Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. vol.68  Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602012000100023 

Revista de Filosofía
Volumen 68, (2012) 228

IN MEMORIAN

Alfonso Gómez-Lobo


Conocí a Alfonso Gómez-Lobo (1940-2011) en la Universidad de Valparaíso; ambos enseñábamos ahí, él preferentemente Filosofía Antigua. Desde joven ya se podía admirar su excepcional capacidad analítica y argumentativa. Disfrutaba del diálogo filosófico, cosa que no es tan frecuente, quizá porque la filosofía suele dividir más de lo que aproxima. Pero ésta era otra de sus virtudes: se podía compartir este gusto, porque la comunicación con él era fácil y nunca se salía de las reglas de la convivencia. Jamás imaginé que iba a recordar esas animadas conversaciones en los cafés de Viña, en una ocasión como ésta. Ese lado socrático suyo se plasmaría más tarde, durante su magisterio en la Universidad de Georgetown, en un excelente libro: Fundamentos de la ética socrática, publicado en español, francés e inglés, y en traducciones de los diálogos Eutifrón y Critón. Fue miembro de numerosas asociaciones de filósofos, e integrante de la Academia Pontificia para la Vida, consejera del Papa.

Su don para los idiomas era otro rasgo sobresaliente: hablaba inglés y alemán correctamente, además de griego y francés. En cierta oportunidad, le escuché al profesor Max Müller elogiar el alemán casi sin acento de Alfonso. Esta versatilidad idiomática y la aptitud para el diálogo quizás tengan una raíz común en su receptividad y capacidad de comprender lo diverso. Solo en asuntos de religión sus opiniones, aunque siempre razonadas, eran rigurosamente ortodoxas. Sostenía, por ejemplo, que desde la concepción misma, el organismo en gestación tiene el estatuto de persona humana, con una identidad definida. Cualquier suspensión artificial o manipulación de esta vida en gestación, sería condenable.

Lamentamos profundamente la pérdida que significa su partida.

Marcos García de la Huerta

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