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Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello

versión On-line ISSN 0718-4816

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello v.69 n.3 Santiago dic. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48162009000300002 

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2009; 69: 213-220

ARTICULO DE INVESTIGACIÓN

 

Reproductores de música personal: Una conducta de riesgo emergente

Personal music players: An emerging health risk behavior

 

Hayo A. Breinbauer K1, José Luis Anabalón B2.

1 Médico, Departamento Otorrinolaringología, Pontificia Universidad Católica de Chile.
2 Tecnólogo Médico, Departamento Otorrinolaringología, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Dirección para correspondencia


RESUMEN

Introducción: El uso irresponsable de reproductores de música personal ha sido considerado como una conducta de riesgo en salud emergente.

Objetivos: Determinar el perfil sonorométrico de distintos tipos de reproductores, con distintos tipos de fonos y a distintos niveles de control de volumen, estimando niveles de trauma acústico mediante normas para trauma acústico ocupacional.

Material y método: Estudio descriptivo. Con sonómetro en cámara silente y utilizando muestra estandarizada de música se evaluaron 3 tipos de reproductor y 2 tipos de fonos a 25%, 50%>, 75%> y 100%> del nivel máximo de salida.

Resultados: El nivel de salida alcanzó un máximo de 119 dB SPL(A). Existen diferencias entre tipos de reproductor. Fonos supraauriculares reducen de manera constante alrededor de 12 dB el nivel de salida, independientemente del aparato o nivel de volumen utilizado. Bajo 50%> del volumen máximo ningún tipo de reproductor alcanza una dosis de ruido (equivalente a 85dB en 8 horas) en menos de 24 horas. A 75%> de volumen se alcanza una dosis de ruido hasta en 1,9 horas, pero a 100%> se alcanza hasta en 4,5 minutos.

Discusiones: Los reproductores de música personal pueden emitir altas presiones sonoras consideradas riesgosas según normas para trauma acústico ocupacional. Aparentemente el uso de audífonos supraauriculares pudiese ser beneficioso, aunque finalmente el daño acústico potencial depende del nivel de intensidad escogido por el usuario, y el tiempo de uso. Esperamos que este trabajo contribuya a tomar conciencia sobre esta nueva conducta de riesgo en salud auditiva.

Palabras clave: Mp3, trauma acústico.


ABSTRACT

Introduction: An irresponsible use of personal music players has been considered as an emerging health risk behavior.

Aim: To determine output profiles of different personal music players, considering different phone types and different volume/output control levels, thus estimating exposure limits by noise-induced hearing loss guidelines.

Material and methods: Descriptive study. We evaluated sound pressure outputs within an audiometric silent chamber using a standardized music sample in 3 types of players and 2 types of phones at25%>, 50%>, 75%> and 100%> of maximum output.

Results: The peak output pressure was 119 dB SPL (A). There were significant differences between players. Supra-ear phones steadily reduced about 12 dB of output pressure, regardless of the device or volume level selected. Under 50% of maximum output no player reached one noise-dose (equivalent to 85 dB at 8 hours, maximum noise exposure permitted in many guidelines) within 24 hrs. At 75% of maximum output one noise-dose was reached up to 1.9 hours. At 100%> of output it was achieved as short as in 4.5 minutes.

Discussions: Personal music players can emit high sound pressures considered risky by noise-induced hearing loss standards. Apparently the use of supra-ear headphones could be beneficial, but ultimately the potential acoustic damage depends on the intensity/output level chosen by the user and the usage time. We hope this work will help raise awareness about this emerging health risk behavior.

Key words: Mp3, Noice-induced Hearing Loss.


 

INTRODUCCIÓN

Mientras el trauma acústico ocupaclonal ha disminuido en prevalence y han mejorado sus medidas de prevención, el trauma acústico recreaclonal (asociado a escuchar música en distintos formatos) cobra cada vez más relevancia como predisponente a hlpoacusla futura1. En una evaluación audlométrlca a egresados de College norteamericanos (18 a 22 años de edad) se encontró que 15% presentaba un nivel de hlpoacusla sensorloneural Igual o mayor que sus padres, siendo el único factor de riesgo significativo en contraste a jóvenes con mejor audición, el haber escuchado música a alto volumen por más de dos horas diarlas2. Una forma muy frecuente de exposición a música a alto volumen es el uso de reproductores de música personal (RMP).

Este año se cumplen 30 años desde la presentación en Japón del primer RMP: el Walkman, basado en el diseño del brasileño-alemán Andreas Pavel en 1972. En tres décadas los RMP se han maslflcado y evolucionado rápidamente. Destaca la Introducción de la digitalización de la Información sonora en el formato MP3 en 1981, que permitió almacenar grandes cantidades de música en aparatos cada vez más pequeños. En 2001 la tecnología Ipod revoluciona nuevamente los RMP con el formato AAC que enriquece el efecto pslcoacústlco de la reproducción.

Estos aparatos, difundidos en todos los estratos sociales y culturas, son capaces de emitir altas presiones sonoras, y casi desde sus comienzos se ha temido por el potencial daño auditivo que pudiesen causar su uso desmedido.

En la literatura se describen deterioros transitorios y permanentes del umbral auditivo asociados al uso agudo y crónico de estos aparatos, además de una mayor presencia de tinnitus en usuarios frecuentes (Tabla 1). En general el trauma acústico se asocia también con mayor presencia de cefalea, hipertensión arterial, desconcentración, trastornos del aprendizaje, de la Impulsividad y ansloso-depreslvos entre otros1.


Estas, entre otras evidencias, llevaron al comité científico para Identificar conductas de riesgo emergentes de la comunidad europea (SCENIHR), a determinar el uso Irresponsable de RMP como una conducta emergente de riesgo en salud1. En Norteamérica se ha determinado como riesgoso usar RMP a volumen alto (definido como 75% a 100% de volumen o salida máxima del RMP) por más de una hora. El 19% de la población norteamericana cumpliría este criterio9.

Vogel encontró en 1.678 adolecentes, entre 12 a 19 años de edad, que 90% escuchaban música en RMP, 26,1% los usaban más de 3 horas diarlas y el 48% a volumen alto. Destaca que los jóvenes de peor situación socioeconómica escuchaban música a mayor volumen y que sólo el 18% creía que estas conductas pudiesen ser nocivas10.

En un estudio a 243 jóvenes chilenos entre 15 y 26 años, el uso de RMP sería de 1,42 horas diarlas en promedio11.

Como respuesta a este nuevo problema de salud un estudio tipo Delphi (conscenso de expertos) concluye que las autoridades gubernamentales, la Industria de la música en general, los desabolladores de RMP y fonos, y en menor grado las sociedades de otorrinolaringología y pediatría, tienen un rol importante en prevenir este tipo de trauma acústico recreacional12.

Como un primer acercamiento a este tema, el objetivo de este trabajo es evaluar el perfil sonorométrico de salida de diferentes tipos de RMP, utilizando distintos tipos de fonos y a distintos niveles de control de volumen. Se estimarán niveles de trauma acústico asociado, utilizando criterios equivalentes a trauma acústico ocupacional.

MATERIAL Y MÉTODO

Estudio descriptivo, donde se evaluó nivel de presión sonora de salida de RMP en distintos escenarios.

Siguiendo recomendaciones internacionales1'10 los RMP de uso más frecuente pueden ser clasificados en 3 tipos: reproductores Mp3, teléfonos celulares con capacidad de reproducir música (que también ocupan el formato Mp3) y reproductores iPod (Figura 1). Queremos aclarar que la clasificación en reproductores iPod no tiene relación con la marca del fabricante, sino con la utilización de un tipo de tecnología y codificación distintos para manejar información sonora (formato AAC, que pretende mejorar el efecto psicoacústico, buscando mayor fidelidad).

Se evaluaron 3 aparatos para cada tipo de RMP (9 aparatos en total). Se promediaron las mediciones para cada tipo, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas entre aparatos de un mismo tipo.


Para cada aparato, se realizó mediciones con dos tipos de fonos: ¡ntraaurlculares y supraaurl-culares (Figura 1).

Para cada combinación aparato/tipo de fono, se realizaron mediciones a 4 niveles de control de volumen/Intensidad de salida (25%, 50%, 75% y 100% del volumen máximo de salida de cada aparato).

Como música de muestra para el estudio se reunieron 20 canciones dentro de las canciones más escuchadas en rankings de varios emisores radiales locales y portales web chilenos en el mes de julio de 2009.

Las mediciones de presión sonora fueron realizadas de forma estandarizada en cámara silente de audlometría (35dB en promedio de atenuación ambiental), utilizando sonómetro Unl-Trend UT351, rango de registro entre 20 y 130 (A)dB SPL, con respuesta frecuenclal 31,5Hz a 8kHz, resolución de 0,1 dBy precisión de ±1,5 dB.

Para cada combinación aparato/tipo fono/nivel de control de volumen, se tomaron 500 muestras de presión sonora (dBSPL) durante la reproducción de la muestra musical seleccionada.

Se realizó análisis estadístico con software SPSS 16.0. Se calcularon promedio de salida y desviación estándar para presión sonora para cada medición. Se realizaron pruebas de t-student para buscar diferencias significativas entre promedios.

Teniendo conciencia que no se puede medir el nivel de trauma acústico sin realizar un estudio audlométrlco con emisiones otoacústlcas o audlometría de alta frecuencia en población expuesta, optamos en esta experiencia por estimar el nivel de trauma acústico, comparando el nivel de salida en presión sonora con las normas chilenas existentes para trauma acústico ocupacional.

Estas normas se basan en el concepto de dosis máxima de ruido diarlo equivalente. Una dosis de ruido (DR) equivale a la exposición a 85 dbSPL durante 8 horas. El tipo de ruido considerado en la música de muestra califica como ruido fluctuante, al presentar variaciones mayores a 5 dB en un minuto. En consecuencia, para calcular el tiempo necesario para alcanzar el equivalente a una dosis de ruido al usar RMP, se deben combinar los tiempos de exposición a distintas presiones sonoras según los tramos y cálculos expuestos en la Tabla 213.


Para cada medición de este estudio, se realizó este cálculo, siendo posible determinar la dosis de ruido por minuto para cada aparato/tipo de fono/ nivel de volumen, y por ende la cantidad de tiempo necesaria para alcanzar el equivalente a una dosis de ruido en cada escenarlo.

RESULTADOS

En la Figura 2, mostramos el perfil sonorométrlco de cada uno de los 3 tipos de RMP (utilizando los fonos ¡ntraaurlculares, que son los tipos de fonos Incluidos dentro del producto original). En cada gráfico se observa el promedio de presión sonora, una y dos desviaciones estándar, mínimo y máximo de este parámetro, para cada uno de los 4 niveles de control de volumen. Se aprecia que el nivel de salida puede llegar a un máximo de 119 dB SPL.


En la Figura 3 se muestran exclusivamente los promedios para cada tipo de aparato comparados entre sí. Destaca que reproductores Mp3 y teléfonos celulares no muestran diferencias significativas entre sí a distintas Intensidades. A 50% de nivel de volumen los tres tipos de RMP muestran salidas casi Idénticas. Aparentemente éste sería el nivel de escucha confortable para la mayoría de los usuarios en un ambiente silencioso (trabajo en fase de realización por los autores). Por otro lado, reproductores ¡Pod muestran a 75% y 100% de Intensidad máxima, mayor presión sonora de salida que los otros dos tipos de RMP (p <0,05 en t-student).


Destaca que a partir de 75% de control máximo de volumen, todos los RMP muestran promedios de presión sonora sobre los 80 dB, considerados por muchos como límite de seguridad para trauma acústico14.

En la Figura 4 comparamos los perfiles sonorométrlcos centrándonos en el tipo de fono. Observamos una diferencia casi constante en cada aparato al comparar el nivel de salida entre fonos supraaurlculares e ¡ntraaurlculares. Así, para un mismo aparato, los fonos supraauriculares parecen disminuir en promedio 12,1 dB la presión sonora de salida con respecto a fonos intraauriculares, independientemente del tipo de RMP o el nivel de control de volumen evaluados.


En la Figura 5 tabulamos la cantidad de tiempo necesario para alcanzar una dosis de ruido, para cada tipo de RMP, con cada tipo de fono y a distintos niveles de control de volumen.


Destaca que con uso de fonos intraauriculares no se alcanza una dosis de ruido en menos de 24 horas si se ocupa 50% de intensidad o menos. Para el uso de fonos supraauriculares este uso seguro sería bajo el 75% de intensidad.

A alto volumen (75% a 100% de la intensidad máxima) se alcanza el equivalente a 1 dosis de ruido en tiempo variable que puede llegar a ser tan corto como 29 minutos, dependiendo del tipo de RMP, tipo de fono e intensidad elegidos.

DISCUSIÓN

Hemos visto como los RMP pueden alcanzar grandes niveles de presión sonora de salida, alcanzando parámetros riesgosos para el oído humano según criterios para trauma acústico ocupacional, alcanzando una dosis de ruido máxima diaria en menos de una hora si se ocupan a su máxima potencia de salida.

Muchos aparatos vienen incorporados con limitadores de ruido, que ajustan automáticamente o avisan cuando se alcanza un nivel peligroso de salida. Sin embargo son pocos los usuarios que conocen o usan estas propiedades de los RMP10.

Así queremos enfatizar que este nivel de salida es controlable y regulable por el usuario, según sea su nivel de "sonoridad confortable" para la música que quiera escuchar. Este parámetro tiene un alto nivel de subjetividad entre distintos individuos, pero parecería estar influido principalmente por el ruido ambiental, siguiendo el concepto de la relación señal/ruido. Para una escucha confortable e inteligible, nuestra señal (la música que estamos escuchando y que queremos distinguir del ruido de fondo) debe ser más intensa que el ruido ambiental. Además según un estudio en realización por los autores, el tipo de música influiría sobre la sonoridad confortable (la música clásica se escucharía confortablemente a menor nivel de presión sonora, mientras que rock-metal debe escucharse a mayor intensidad para alcanzar una sonoridad confortable).

Aparentemente los fonos supraauriculares, que mostraron en este estudio una menor salida promedio al compararlos con intraauriculares, influirían positivamente sobre la relación señal/ruido, al atenuar el ruido ambiental por su efecto oclusivo al cubrir parcial o completamente el pabellón auricular (Figura 1). Se encuentra en este momento en fase de realización un estudio que parece demostrar que se necesita una menor intensidad de salida utilizando fonos supraauriculares para alcanzar la misma sonoridad confortable que con fonos intraauriculares. Probablemente, el uso de fonos supraauriculares fomente un uso más seguro de RMP.

Tampoco podemos dejar de mencionar que el formato AAC de la tecnología iPod está diseñado para mejorar el efecto psicoacústico, pretendiendo optimizar la relación señal/ruido. Dentro del estudio en ejecución mencionado, intentaremos abordar también esta variable.

En síntesis, hemos realizado una primera aproximación en nuestro medio al riesgo potencial que implica un uso irresponsable de RMP. Los distintos tipos de RMP han mostrado niveles de salida riesgosos según parámetros para trauma acústico ocupacional. Aunque sería necesario realizar un estudio más amplio con más aparatos e incluyendo otros factores para proponer recomendaciones específicas de uso máximo o seguro, parecería que el uso de RMP bajo el 50% de su nivel máximo de salida es seguro en todos los escenarios (y bajo 75% utilizando fonos supraauriculares), y que el uso de fonos supraauriculares es más seguro que el uso de fonos intraauriculares. Queremos enfatizar nuevamente que el nivel de potencia al que se utilizan los RMP es responsabilidad y control de cada usuario. Aunque se requiere mayor estudio, aparentemente sobre el 75% de nivel de intensidad máximo y utilizando fonos intraauriculares se podría alcanzar una dosis de ruido en un periodo desde 4,5 minutos, mientras que con fonos supraauriculares se necesitarían un mínimo de 2 horas.

Restan por determinar la epidemiología específica de uso en nuestro país, los factores que influyan sobre la sonoridad confortable, pautas de uso seguro confiables y repercusión audiológica sobre población chilena. Esperamos que este primer acercamiento al tema contribuya a tomar conciencia sobre esta conducta de riesgo emergente en nuestra sociedad.

Declaración de conflictos

Este trabajo no ha recibido ningún tipo de flnanclamlento externo y declaramos que no existe ningún conflicto de Interés.

BIBLIOGRAFÍA

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Dirección: Dr. Hayo A. Breinbauer Krebs
Arquitecto Sanfuentes 1591, Vitacura, Santiago. Fono: 82284576. E mail: hayo.bk@gmail.com

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