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Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello

versión On-line ISSN 0718-4816

Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello vol.75 no.2 Santiago ago. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48162015000200005 

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

 

Patología vestibular y su asociación con enfermedades metabólicas

Vestibular pathology and its association with metabolic disease

 

Carolina Aranís J1, Fernanda Rioseco D2, Nicolás Fuentes L3, Roberto Fernández G1.

1 Médico Otorrinolaringólogo. Servicio Otorrinolaringología, Hospital Dr. Sótero del Río.
2 Fonoaudióloga Servicio Otorrinolaringología, Hospital Dr. Sótero del Río.
3 Interno Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Correspondencia a:


RESUMEN

Introducción: Se describen asociaciones entre vértigo e hipoacusia con distintas patologías metabólicas, en especial con el Síndrome Metabóico (SM).

Objetivo: Evaluar la asociación entre vértigo y enfermedades metabólicas.

Material y método: Estudio realizado entre octubre 2011 a marzo 2012 en pacientes con vértigo del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Sótero del Río. Completaron una encuesta epidemiológica, se realizó VIII par, se midió presión arterial (PA), circunferencia de cintura (CC), peso y talla. Se les solicitó glicemia y perfil lipídico. Los datos fueron comparados con aquellos de la Encuesta Nacional de Salud del año 2010 (ENS).

Resultados: Se obtuvo un N =31 pacientes con edad promedio de 59,4 años. Setenta por ciento presentó SM. La PA, la CC, índice de masa corporal, colesterol total, LDL y triglicéridos fueron mayores en los pacientes con vértigo. El 35,48% de los pacientes presentó una alteración en el VIII par en el área vestibular y 38,7% en el audiograma. Sólo se encontró relación estadísticamente significativa entre DM2 e hipoacusia.

Conclusiones: No se pudo demostrar relación estadísticamente significativa entre alteraciones vestibulares del VIII par y las patologías estudiadas, sin embargo hay que considerar que el número de pacientes fue pequeño y que faltó realizar prueba calórica mínima o usar video-óculo-nistagmógrafo. Los resultados apoyan la hipótesis de que las enfermedades metabólicas son más prevalentes en pacientes con vértigo y que podrían tener un rol en el origen de esta patología, en especial en pacientes con vértigo de causa no precisada.

Palabras clave: Vértigo, enfermedades metabólicas, diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina.


ABSTRACT

Introduction: There have been reports of vertigo and/or hypoacusia associated with metabolic diseases, specially metabolic syndrome (MS).

Aim: To evaluate association between vertigo and metabolic disorders.

Material and method: Study between October 2011 and March 2012 of patients consulting for vertigo in the otolaryngology-head and neck surgery service in Hospital Sótero del Río. All patients recruited filled an epidemiological survey, a VIII nerve testing was performed, blood pressure, waist circumference, weight and height were measured. Serum glucose and lipid profile were indicated. Data obtained was compared to that presented in a national health survey.

Results: Data of N =31 patients of an average age of 59,4 years old. A 70% prevalence of MS was found. Blood pressure, waist circumference and body mass index, total colesterol, LDL and triglycerides were higher in vertigo patients. In the VIII nerve test, 35,8% of patients had a vestibular alteration and 38,7% had an audiogram alteration. Only DM2 showed statistical association with bilateral sensoneural hearing loss.

Conclusions: It was not possible to demostrate statistical relation between vestibular alterations in VIII nerve test and studied comorbilities, however it is necessary to consider the small sample and that minimum caloric test and video-oculo-nistagmography were not performed. Results support the hypothesis that metabolic diseases affect the hearing organ and may have a role in pathogenesis of vertigo, specially in patients with vertigo of unknown cause.

Key words: Vértigo, metabolic disorders, diabetes, hypertension, insulin resistance.


 

INTRODUCCIÓN

El equilibrio se logra mediante las aferencias de tres sistemas principales: el vestibular, el visual y el propioceptivo, los que se integran a nivel del Sistema Nervioso Central mediante el arco reflejo vestíbulo-óculo-motor. La falla de este sistema a cualquiera de sus niveles es capaz de producir vértigo1, definido como la sensación de rotación de los objetos o del cuerpo en el espacio, el cual según su presentación, puede ser central o periférico, siendo este último más frecuente2.

Se describe una prevalencia de vértigo en la población española de 5% a 10%3, especialmente en mayores de 40 años, destacando que 1 de cada 3 adultos mayores presenta vértigo en su vida4. En Chile, el vértigo representa cerca de 10,7 consultas por 1.000 personas/año en atención primaria, con una prevalencia de 5,2% al año. El 80% de los pacientes que consultan por vértigo en atención primaria de salud en Chile presentarán un vértigo de causa periférica, siendo los diagnósticos más frecuentes el vértigo postural paroxístico benigno (VPPB), la neuritis vestibular y la enfermedad de Ménière5.

En la literatura internacional se han hecho asociaciones entre vértigo y distintas patologías, resaltando su asociación con enfermedades metabólicas, entendidas como éstas la resistencia a la insulina (RI), diabetes mellitus 1 y 2 (DM), hipertensión arterial (HTA), dislipidemia y sobrepeso24.

Ya en 1976 Thibert, en una serie de 30 pacientes con vértigo, se concluyó que DM y dislipidemia dañan el oído interno6.

En 1995 se asoció la enfermedad vestibular con hipotiroidismo mal tratado, con alteraciones hormonales (estrógenos y progesterona durante el período premenstrual) y a DM; paralelamente se encontró alivio de síntomas con dieta y con el uso de drogas hipolipemiantes7; así, el autor propuso que a todo síndrome vertiginoso inexplicado debería solicitarse perfil lipídico, test de tolerancia a la glucosa oral (TTGO) y hormona tiroestimulante(TSH).

En 1997 se realizó el seguimiento de 4.251 pacientes, durante 8 años, de los cuales más del 50% (n =2.332) tuvo alguna disfunción vestibular, y de éstos, 120 pacientes (5,1%) presentaron dislipidemia, y la mayoría presentó sobrepeso y DM tipo 2; al ser tratados con vasodilatadores, dieta hipocalórica, alta en proteínas y baja en carbohidratos, mejoraron los síntomas en 83% de los pacientes a los 5 meses de iniciado el tratamiento8. Así se postuló nuevamente que la dislipidemia podría ser un factor involucrado en esta patología.

El año 2001 se estudiaron 48 pacientes con vértigo y 31 controles. En los casos se encontró mayor sobrepeso (en base al índice de masa corporal), más HTA y mayor alteración en el metabolismo de la glucosa (27,1% vs 9,7%); DM estuvo presente en 4 de los 48 pacientes del grupo estudiado y la hiperinsulinemia fue 2 veces más frecuente que en los controles9. Así también Cohen et al10 el año 2004 reafirmaron que la DM era una comorbilidad frecuente en estos pacientes.

Posteriormente una serie de estudios apoyaron la posible asociación de enfermedades metabólicas con vértigo11,12. Como ejemplo el estudio de Von Brevern et al13, en el cual, en una serie de 4.869 pacientes con vértigo moderado a severo, encontró que en el 8% la etiología correspondía a vértigo postural paroxístico benigno (VPPB), y que en éstos existiría asociación con HTA y dislipidemia. Es importante mencionar que estos estudios evalúan pacientes con vértigo periférico, dado que el vértigo es un síntoma común a múltiples patologías como por ejemplo durante un accidente vascular y la asociación entre accidente vascular y enfermedades metabólicas como agente causal está ya establecida.

Desde el año 1999 se ha englobado a algunas de las enfermedades metabólicas en lo que se define síndrome metabólico (SM)14, definido como la asociación de patologías donde el fenómeno inicial es la "resistencia insulínica" (RI)15, con una tendencia a la hiperglicemia, a la intolerancia a la glucosa y posteriormente al desarrollo de DM tipo 216, que al largo plazo aumentan el riesgo de enfermedad coronaria y de accidente vascular encefálico. La RI también se asocia a la obesidad17-19, y también se propone como el mecanismo etiopatogénico común para dislipidemia e hipertensión arterial20.

El estudio más reciente es del grupo de Yamanaka publicado en diciembre de 2013 que corresponde a un estudio caso-control que incluyó 333 pacientes cuyo síntoma principal era vértigo. Se observa una mayor prevalencia de SM en los pacientes hombres con vértigo de origen desconocido y en aquellos con insuficiencia vertebro basilar21.

De lo anterior se desprende que las enfermedades metabólicas podrían tener algún rol en la patogénesis de algunos tipos de vértigo, y dado que estas enfermedades son muy prevalentes en la población es que resulta interesante investigar esta posible relación dado las implicancias epidemiológicas y terapéuticas que esto pudiera tener.

OBJETIVO

Evaluar la asociación entre vértigo con síndrome metabólico, DM2, HTA, sobrepeso y obesidad, y comparar los resultados con reportados en la Encuesta Nacional de Salud (ENS) del año 201022.

MATERIAL Y MÉTODO

Estudio de tipo transversal, realizado entre octubre de 2011 a marzo de 2012 en pacientes consultantes por vértigo, primer episodio o episodio repetido sin causa conocida, al servicio de ORL del Hospital Sótero del Río.

Todos los pacientes reclutados firmaron un consentimiento informado, llenaron una encuesta epidemiológica (Figura 1) de autorreporte acerca de sus antecedentes mórbidos dentro de los que estaban DM, HTA, dislipidemia y otros.

 

Figura 1. Encuesta epidemiológica.

 

Se les realizó estudio de VIII par convencional y en ese momento se midió su presión arterial (PA), circunferencia de cintura entre reborde costal y cresta ilíaca (CC), peso y talla. Con estos últimos datos se calculó el IMC. Se consideró como sobrepeso a aquellos pacientes con IMC igual o superior a 25 y obesos a aquellos con IMC mayor o igual a 30 según la definición de la OMS.

Tanto la medición de CC como las categorías del IMC fueron las mismas utilizadas en la ENS 201021.

Se consideró como diabéticos e hipertensos a aquellos pacientes que en la encuesta lo reportaban, dado que con sólo una medición de PA y glicemia no es posible hacer el diagnóstico, excepto en el caso de glicemia mayor a 200 mg/dl sintomáticos.

A los pacientes de la muestra se les solicitó glicemia y perfil lipídico para la búsqueda de SM al momento de ser evaluados.

Se definió SM según los criterios de la ATPIII, siendo éste diagnosticado al cumplirse 3 de 5 criterios detallados en la Tabla 123.

 

Tabla 1

 

Con respecto al VIII par se consideró como alterado si el paciente presentaba una hipoexcitabilidad vestibular mayor a 15% en algún oído, dirección preponderante mayor a 20% o nistagmo posicional. En el caso de la audiometría se consideró como alterada si presentaba promedio tonal puro mayor a 20 dB en uno o ambos oídos.

Se excluyeron del estudio a todos aquellos pacientes menores de 18 años, con patología de oído externo o medio, síndrome vertiginoso de origen central y antecedentes de ototoxicidad o trauma encefálico.

Los datos obtenidos fueron comparados con aquellos reportados en la Encuesta Nacional de Salud del año 201022 mediante el uso de promedios e intervalos de confianza proporcionados por la ENS. No se utilizó t-student dado el N de nuestro estudio.

El análisis de los datos se realizó en base a promedios e intervalos de confianza.

Para la relación entre alteración del VIII par y las patologías en estudio se calculó el valor p con un alfa de 5% con test exacto de Fisher dado la cantidad de datos disponibles.

RESULTADOS

Se obtuvo una muestra de 31 pacientes (19,35% hombres y 80,65% mujeres) de una edad promedio de 59,4 ± 18,6 años (desde 26 hasta 92 años), sexo masculino 6/31 (19%) y femenino 25/31 (79%).

La duración promedio del cuadro vertiginoso fue de 32,7 meses, con una frecuencia de afectación promedio de 3,6 días a la semana.

Se encontró con el autorreporte en la encuesta epidemiológica una prevalencia de 29% para DM2 y de 64,5% para HTA, siendo estas prevalencias mayores a las encontradas en la ENS.

Para sobrepeso y obesidad se obtuvo una prevalencia de 58,06%, lo cual es una prevalencia similar a la reportada en la ENS.

Así también la presión arterial sistólica, diastólica, la CC y el IMC promedio de la muestra fue más alto que los resultados publicados en la ENS (Tabla 2).

 

Tabla 2

 

A los pacientes de la muestra se les solicitó glicemia y perfil lipídico, sin embargo, no todos los pacientes se realizaron los exámenes, por falta de adherencia a la indicación.

La glicemia promedio fue de 108 mg/dl (N =23), superior a los 93,37 mg/dl reportado en la población general.

También se observó en la muestra estudiada un colesterol total promedio de 219,26 mg/dl (N =23), colesterol HDL de 49,46 mg/dl (N =13), LDL de 161,3 mg/dl (N =11) y triglicéridos de 189,9 mg/ dl (N =23), observando que el valor de colesterol total, LDL y triglicéridos es mayor en los pacientes con vértigo que en la ENS. Los datos se resumen en la Figura 2.

 

Figura 2.

 

Con respecto al SM, se logró documentar los valores de los 5 criterios diagnósticos sólo en 20 pacientes, y de éstos, 14 cumplieron 3 o más criterios, obteniendo una prevalencia de 70%, muy superior al 35% reportado en la ENS para la población general. Los datos se resumen en la Figura 3.

 

Figura 3.

 

Resultados del VIII par

Se encontró alteración de la audición bilateral en 12/31 pacientes (38,7%), siendo esta sensorioneural bilateral en todos los casos, asumiendo que no tenían relación con el cuadro vertiginoso.

No se encontró nistagmo espontáneo.

Nistagmo posicional se evidenció en 6/31 pacientes (19,35%). En cuanto a la prueba calórica, se encontró en 3/31 hipoexcitabilidad vestibular significativa y en 2/31 dirección preponderante significativa, todas éstas en pacientes distintos, con lo que se obtiene un porcentaje de alteración de la parte vestibular el VIII par de 11/31 (35,48%).

Hubo 9/31 pacientes en que se encontró hipoexcitabilidad vestibular no significativa y en 1/31 dirección preponderante no significativa. Hubo 11 pacientes que tuvieron un VIII par dentro de límites normales. No se tiene registro del estudio posterior.

Se realizó la prueba exacta de Fisher para determinar si existía relación entre alteración en el VIII par y la presencia de SM, DM2, HTA, obesidad. Para todas estas variables el valor P no fue significativo.

Se determinó la relación entre hipoacusia y las mismas patologías y se observó un valor p significativo solo para DM2 (p menor a 0,05).

En la Tabla 3 se muestran los valores P obtenidos.

 

Tabla 3

 

CONCLUSIONES

El síndrome vertiginoso y la patología vestibular, como causas frecuentes de consulta otorrino-laringológica, se han asociado a diversos trastornos metabólicos como DM, HTA y DLP9,10. Dado que existe escasa bibliografía al respecto, el objetivo de este estudio fue describir y analizar variables antropométricas, perfil metabólico y presencia de comorbilidades en una muestra de pacientes con vértigo y compararlos con los datos de la población general descritos en la ENS 2010.

El estudio incluyó 31 pacientes con claros síntomas vertiginosos. De éstos, el 70% de los pacientes presentó SM y una mayor prevalencia de enfermedades metabólicas (DM2, HTA, DLP), con cifras de PA más altas, mayor colesterol total, LDL y triglicéridos, y mayor sobrepeso en comparación con la población general9,10.

No se pudo demostrar relación estadísticamente significativa entre alteraciones vestibulares del VIII par y las patologías estudiadas, sin embargo los resultados deben ser interpretados con cautela, puesto que hay que considerar también que no se realizó prueba calórica mínima ni video-óculo-nistagmografía. Así, estos hallazgos orientan a que estas patologías metabólicas provocarían una disfunción cocleo-vestibular, cuya fisiopatología aún falta por precisar.

Cabe destacar que estos datos concuerdan con el estudio de Yamanaka20, el cual apoya un probable rol de estas patologías en la génesis de vértigo en especial en aquellos de causa no precisada.

Con respecto a la hipoacusia, se observó una relación estadísticamente significativa entre la presencia de hipoacusia sensorioneural y DM2 lo que apoya la hipótesis de que las enfermedades metabólicas dañan finalmente el órgano auditivo.

En Chile, ya se describió una prevalencia de vértigo del 5,2% anual, y se estima que el 80% de los individuos afectados consulta a médico e interrumpe su actividad diaria o solicita licencia médica5, lo cual tiene una repercusión no menor en nuestro sistema de salud en cuanto a discapacidad laboral y costos. Si se demostrase claramente que las patologías metabólicas se relacionan positivamente con disfunción cocleo-vestibular, sería aún más beneficioso para nuestro sistema ejecutar políticas de prevención primaria, secundaria y terciaria.

Aún faltan estudios con mayor cantidad de pacientes para confirmar una real la asociación entre estas enfermedades y la patología vestibular, así también como para evaluar el impacto del tratamiento de estos trastornos metabólicos en los síntomas vertiginosos.

 

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Recibido el 20 de octubre de 2014.
Aceptado el 30 de marzo de 2015.

Dirección: Nicolás Fuentes L.
Pontificia Universidad Católica de Chile
E mail: nfuenteslespinasse@gmail.com

 

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