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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA vol.53 no.1 Concepción jun. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832015000100007 

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

APRECIACIÓN SUBJETIVA ACERCA DE LA VARIACIÓN DIATÓPICA EN EL HABLA DE LOS PROFESIONALES CHILENOS

DIATOPIC VARIATION IN THE SPEECH OF CHILEAN PROFESSIONALS: SUBJECTIVE ASSESSMENT

 

JAIME SOTO-BARBA
Universidad de Concepción
jstot@udec.cl

DANIEL IGNACIO PEREIRA
Universidad de Concepción
danielpereira@udec.cl

HERNÁN EMILIO PÉREZ
Universidad de Concepción
heperez@udec.cl

HÉCTOR ORTIZ LIRA
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
hortizl@vtr.net

MAGALY RUIZ MELLA
Universidad de La Frontera
mruiz@ufro.cl


RESUMEN

Este artículo da cuenta de un estudio en el cual, por medio de la aplicación de una encuesta de apreciación subjetiva, se pretende explorar si personas de distintos lugares del país son capaces de identificar diferencias diatópicas mediante la escucha de la pronunciación de hablantes cultos en situación formal. Los resultados muestran que la procedencia geográfica de los informantes no es reconocida por la mayoría de los encuestados. Esto indica que no existe variación diatópica reconocible en el plano fónico, al menos en el habla de los profesionales chilenos, es decir, en el estrato de mayor índice educacional y que de ordinario se cataloga como hablantes cultos.

Palabras clave: Variación diatópica, actitud lingüística, fonética, habla culta.


ABSTRACT

The aim of this study was to explore whether speakers from different parts of the country can identify diatopic differences in the pronunciation of educated speakers in formal situations (interview and reading). The data was collected through a survey of subjective assessment. Results show that the geographical origin of the speakers is not recognized by most participants. These results suggest that there is no identifiable diatopic variation at the phonetic level in the speech of Chilean professionals with higher education level which is usually classified as educated speakers.

Keywords: Diatopic variation, linguistic attitude, phonetics, educated speech.


 

1. INTRODUCCIÓN

El estudio que se presenta en este artículo forma parte de una investigación más amplia que se desarrolla en el marco del proyecto Fondecyt Regular N° 1120886, titulado Descripción fonético-fonológica de un modelo de pronunciación enseñable del español culto de Chile, cuyo objetivo es hacer una descripción fonética del habla de una muestra amplia de profesionales de distintas zonas del país. La finalidad de este proyecto es proponer un modelo de pronunciación aplicable en la enseñanza institucionalizada de la lengua, basado en datos objetivos y acordes con los juicios valorativos que realmente operan en la comunidad. En particular, aquí se presentan los resultados de un estudio preliminar en el cual, por medio de la aplicación de una encuesta de apreciación subjetiva, se pretende explorar si los hablantes son capaces de identificar diferencias diatópicas solo mediante la escucha de la pronunciación de hablantes cultos.

2. MARCO REFERENCIAL

Los trabajos de Labov (1983) han demostrado que una gran parte de la variabilidad presente en todas las lenguas constituye un reflejo de las dimensiones de variación que operan en los sistemas sociales. Labov fue el primero en demostrar empíricamente que en la variación no solo influyen elementos del contexto lingüístico interno (lo que ya había sido demostrado y sistematizado por la lingüística distribucionalista), sino que también está condicionada por factores de la estructura social. En consecuencia, actualmente, se considera un hecho que la variación es inherente al lenguaje, que ésta presenta algunos grados de sistematización y que puede ser cuantificada y explicada si se distinguen los hablantes según sus características sociales adscritas (sexo, generación, raza, etc.) o adquiridas (nivel educacional, nivel socioeconómico, etc.). La distribución de las variantes de una variable lingüística está regulada por una serie de patrones de comportamiento determinados por tres tipos de condicionamientos: a) estrictamente lingüísticos, que tienen que ver con los mecanismos evolutivos latentes en todas las lenguas; b) sociales, esto es ciertos grupos de hablantes privilegian ciertos usos, y c) estilísticos, determinados por el grado de tensión social de la situación comunicativa específica en que se da el intercambio lingüístico.

Este marco conceptual y metodológico ha sido la base para numerosos trabajos que se han venido desarrollando durante varias décadas, lo que ha generado toda una tradición de estudios variacionistas en el ámbito de la sociolingüística1. Estas investigaciones han generado una sólida base de conocimiento acerca de nuestra lengua en lo referente a la interacción lenguaje y sociedad. No obstante, por las características y el formato de su diseño conceptual y metodológico original, este tipo de trabajos se enfoca fundamentalmente en la producción de los hablantes. Si bien es posible, a partir de los datos obtenidos mediante estudios que analizan la producción, interpretar e inferir hasta cierto punto la disposición subjetiva de los hablantes acerca de los usos específicos que se dan en algunos dialectos o acerca del dialecto en su totalidad, es cierto también que no siempre la forma en que hablan las personas coincide con sus opiniones y apreciaciones valorativas sobre estos usos y/o dialectos (incluso acerca de sus propios usos). Es por ello que, con el propósito de complementar el conocimiento que se tiene acerca del complejo fenómeno de la relación lengua-sociedad, se hace necesario realizar estudios en los cuales se explore directamente la opinión, apreciación y valoración que los hablantes mismos manifiestan sobre su lengua y los distintos usos de ella que la comunidad y otros hablantes realizan; lo que se ha dado en llamar actitudes lingüísticas.

Blas (1999) realiza un ensayo bibliográfico sobre las principales líneas teóricas y metodológicas de investigación emprendidas en el seno de la sociolingüística hispánica sobre el tema de las actitudes lingüísticas. En este artículo, el autor expone:

A menudo se ha subrayado la importancia que tienen [las actitudes lingüísticas] para la comprensión de numerosos aspectos de la comunidad de habla, como la variación lingüística o el multilingüismo. Desde la radical —y premonitoria— intuición de Rona (1974), según la cual el estudio de las actitudes lingüísticas es el más adecuado y pertinente para la investigación sociolingüística, otros muchos estudiosos han llamado la atención sobre la importancia de las percepciones subjetivas del hablante para el análisis del lenguaje como entidad social. Carranza (1982), por ejemplo, sostiene que las actitudes pueden contribuir poderosamente a la difusión de los cambios lingüísticos, reflejar los patrones de uso y la evaluación social de la variación lingüística, etc. Por su parte, López Morales (1989) considera el estudio de las actitudes lingüísticas como un importante capítulo de la disciplina sociolin-güística, por su papel decisivo —junto a la conciencia lingüística— en la explicación de la competencia. [...] Sus consecuencias son variadas, desde el patrocinio de los cambios lingüísticos, su poderosa influencia en el aprendizaje de segundas lenguas, el fomento de la discriminación lingüística o el aporte de bases teóricas para la delimitación del concepto de "comunidad de habla" propuesto inicialmente por Labov (1966). A propósito de esta última cuestión, Alvar (1976) sostiene que las actitudes lingüísticas son un elemento intrínseco de la comunidad de habla y hasta de la cosmovisión particular de esta. Por ello, una de las principales tareas de la sociolingüística es determinar qué elementos forjan tales lazos de solidaridad comunitaria, cómo surgen en el tiempo y qué tipo de cambios pueden afectar a las actitudes lingüísticas (Blas, 1999: 47).

En cuanto a la definición conceptual de la noción de actitud lingüística, Makuc (2011) propone una sucinta y clara:

En general, la noción de actitud se ha definido como una disposición a reaccionar favorable o desfavorablemente hacia una serie de objetos, en términos lingüísticos podemos hablar de una postura crítica, valorativa de los hablantes hacia fenómenos específicos de la lengua (Fasold, 1984). Existe acuerdo en que las actitudes constituyen una predisposición a la acción, que es aprendida y susceptible de modificarse a pesar de su relativa estabilidad (Agheyisi y Fishman, 1970). (Makuc, 2011: 107).

Además de mencionar que se ha demostrado que las diferencias lingüísticas o estéticas no explican el origen de las actitudes lingüísticas, sino que esto tiene que ver más bien con las convenciones relacionadas con el estatus y el prestigio asociado a las personas que hablan una lengua o variante de ésta, Makuc propone y agrega al análisis la noción de acto de identidad "como una forma de explicar el hecho de que los hablantes crean sus reglas lingüísticas para parecerse a aquellos grupos con los que quieren identificarse" (Makuc, 2011:108).

Todas estas consideraciones permiten explicar la variación y asumirla como inherente al fenómeno lingüístico. Entonces, lo esperable consiste en que, si una comunidad de habla manifiesta diversidad socio-cultural, esta diversidad también se refleje de manera natural en sus dialectos.

Desde el punto de vista de la lingüística aplicada, el fenómeno de la variación tiene importantes implicaciones prácticas. Valdivieso (1983) afirma al respecto:

Las mayores dificultades con que se enfrenta la enseñanza institucionalizada de la lengua en una comunidad extensa y compleja como la nuestra parecieran, a primera vista, provenir del amplio rango de variación que muestra el código lingüístico como consecuencia, principalmente, de la estratificación sociocultural que determina la existencia de diferentes sociolectos y de la gran diversidad de situaciones que dan origen a múltiples modalidades o registros de lengua (Valdivieso, 1983: 137).

Y si bien el autor no menciona explícitamente la noción de actitud lingüística, luego agrega "la lengua, como muchos otros fenómenos sociales, está sometida a un proceso constante de valoración social" y todos los hablantes tienen "una intuición —cuyo nivel de conciencia puede variar— sobre el grado de prestigio o estigmatización de determinada forma", por lo tanto, "la lingüística no sólo debe describir una lengua tal como ella es efectivamente realizada" sino que además debe "realizar las investigaciones sistemáticas tendientes a establecer los índices relativos de prestigio y estigmatización" (Valdivieso, 1983: 147-148).

Actualmente, los trabajos de Rojas (2012a, 2012b, 2012c) han retomado, en Chile, la investigación sobre el tema de las actitudes, camino iniciado por Valdivieso (1983) y seguido por varios otros trabajos como los de Tassara (1992 y 19931994), Figueroa (2007), Salamanca y Valverde (2009), Figueroa, Soto-Barba y Ñanculeo (2010) y Makuc (2011). Rojas realiza varios estudios específicos en los cuales observa con detalle determinados temas relativos a las actitudes lingüísticas de los chilenos y su correlación con otros fenómenos lingüísticos como la variación y la norma. En su estudio sobre la valoración que los hablantes de Santiago hacen sobre otras variedades dialectales del país, Rojas propone el concepto de similitud como una de las "dimensiones valorativas" para medir la apreciación que los sujetos realizan de otros dialectos y de sus hablantes, y argumenta que la percepción2 de similitud se puede correlacionar con una actitud positiva de los sujetos hacia un uso o hacia una variante:

[...] teniendo en cuenta el importante papel que desempeña el lenguaje en la conformación y el mantenimiento de identidades grupales (Edwards 2009), si un sujeto considera un objeto lingüístico (un rasgo o variedad) como similar al que es propio de su grupo puede presumirse que se sentirá identificado con él y, consecuentemente, tendrá una actitud positiva hacia el mismo. A la inversa, si percibe el mismo objeto como diferente, no tendrá una base para la identificación y desarrollará una disposición negativa hacia él. Esto se condice con la tendencia so-ciosicológica denominada favoritismo intragrupal (Myers 2010: 326-328; Edwards 2009: 26-27). Igualmente, uno de los principales hallazgos de los estudios sobre acomodación lingüística es que "we like others who are like ourselves" (Edwards 2011: 64). (Rojas, 2012a: 143).

Una conclusión del estudio de Rojas señala que existe "una cantidad no despreciable de informantes que opinan que en todo Chile se habla igual, así como un número importante que piensa que en ninguna parte de Chile se habla muy distinto a la capital" (Rojas, 2012a: 156). Esto resulta interesante, porque este dato coincide, de alguna forma, con la intuición y la pregunta de investigación que motiva a los autores de este artículo a emprender el trabajo que aquí se expone. A la opinión de los informantes considerados en la muestra, Rojas atribuye dos posibles razones: una actitud hegemónica de los hablantes de la zona central y/o la poca "saliencia perceptual" de la diferenciación geolingüística chilena.

Dados todos estos antecedentes, y considerando que este trabajo se enmarca en otro mayor —que pretende hacer una descripción del habla culta de Chile—, surge la pregunta sobre si existen diferencias diatópicas en la pronunciación de los hablantes chilenos con nivel de educación superior. O más específicamente, ¿existen diferencias fonéticas apreciables que permitan a hablantes chilenos identificar la procedencia geográfica de otros chilenos?3 Esto, porque la particularidad de este trabajo radica en el procedimiento, ya que para obtener la evidencia que apoye una respuesta a esta interrogante, en lugar de realizar el clásico estudio de análisis y descripción de la producción de los hablantes, se recurre a la elicitación del juicio y la opinión de chilenos con respecto al habla de otros chilenos.

3. METODOLOGÍA

La población objetivo de este estudio comprende a hablantes cultos, considerando en esta categoría a todas las personas profesionales, con 16 años o más de educación formal, residentes en lugares urbanos de todo el país, a partir de los datos proporcionados por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), del año 20094. Se plantea un muestreo del tipo probabilístico y estratificado, de acuerdo con las cuatro zonas lingüísticas en Chile definidas de manera general por Wagner (1998) y detalladas luego en Wagner (2004), a saber: zona norte (desde Arica hasta Choapa), zona centro (desde Petorca hasta Cauquenes), zona sur (desde Ñuble hasta Cautín) y zona sur-austral (desde Valdivia hasta la Antártica).

De cada una de las cuatro zonas se eligieron dos centros urbanos que coincidieran con capitales regionales o provinciales. Así, fueron seleccionadas las ciudades de Iquique y La Serena (zona norte), Valparaíso y Santiago (zona centro), Concepción y Temuco (zona sur) y Coyhaique y Punta Arenas (zona sur-austral). Las cantidades totales de sujetos de la muestra se presentan en la Tabla I:

Tabla I. Universo y muestra de sujetos por ciudad.

Además de poseer 16 años o más de escolaridad, los informantes debían ser oriundos de las ciudades de la muestra, sin haber hecho estancias prolongadas en otras localidades. El grado de tolerancia de estas estancias fue el tiempo de formación de pregrado (5 años en promedio).

Los instrumentos de recolección de habla fueron una entrevista protocolizada, que consistía en algunas preguntas generales, la descripción de una lámina, la opinión sobre la participación político-electoral contingente, la narración de un día normal de trabajo y la narración de un episodio cercano a la muerte; y la lectura en voz alta de un texto especialmente diseñado para observar aspectos fonético-fonológicos. Tanto la entrevista como la lectura se llevaron a cabo en el lugar de residencia o de trabajo de los informantes, grabadas en formato digital con una grabadora Tascam, modelo DR-100.

Una vez conseguida la muestra total, se editaron las grabaciones y se seleccionaron 30 segundos de cada modalidad de habla de cada uno de los informantes. Estos fragmentos fueron escuchados por un grupo de jueces a través de una encuesta de apreciación subjetiva en línea, montada en la plataforma Google Drive5.

Los jueces fueron estudiantes universitarios de cursos superiores (de tercer año en adelante) y profesionales en ejercicio de diversas áreas.

En esta encuesta, se les pedía a los encuestados que indicaran de dónde creían que procedían los informantes que escuchaban, de una lista que contenía las mismas ocho ciudades consideradas en la investigación. Cada juez evaluaba a cinco informantes, considerando, por un lado, la entrevista y, por otro, la lectura en voz alta del mismo informante, sin que supieran que se trataba de la misma persona. En total, cada encuesta contenía diez fragmentos de audio (cinco de entrevista y cinco de lectura, de cinco informantes).

En cuanto a la distribución de los jueces y de los informantes, es preciso señalar que se conformaron tres centros de evaluación: Santiago, Concepción y Temuco. Los jueces de Santiago evaluaron la muestra de informantes de Concepción; los jueces de Concepción evaluaron a los informantes de Iquique, La Serena, Valparaíso, Temuco, Coyhaique y Punta Arenas; y los jueces de Temuco evaluaron a los informantes de Santiago. De este modo, se logró un reparto más o menos equitativo de informantes por centro y se controló el fenómeno de similitud, del que habla Rojas (2012a), es decir, que los jueces percibieran que los sujetos evaluados fueran de su misma procedencia6.

4. ANÁLISIS DE RESULTADOS

A continuación se presentan los resultados obtenidos por cada centro de evaluación y por cada ciudad evaluada. La pregunta que se les hizo a los jueces, tanto en la audición del fragmento de entrevista como en el de lectura fue ¿en qué ciudad de Chile cree usted que vive esta persona?

4.1. Informantes evaluados en Santiago

Los jueces de Santiago evaluaron a los informantes de Concepción. Sus respuestas se presentan en el Gráfico 1:

Gráfico 1. Respuestas de los jueces de Santiago para los audios de Concepción,
tanto en entrevista como en lectura.

En el gráfico se puede observar que la gran mayoría de los jueces de Santiago considera que los informantes de Concepción escuchados proceden de Santiago, tanto en lectura como en entrevista. Le siguen muy por debajo respuestas asociadas a Concepción y a Valparaíso. Los resultados de las otras ciudades son irrelevantes.

4.2. Informantes evaluados en Concepción

En Concepción fueron evaluados los informantes de Iquique, La Serena, Valparaíso, Temuco, Coyhaique y Punta Arenas. Los resultados de cada una de las ciudades se presentan, por separado, a continuación:

4.2.1. Resultados de Iquique

Los jueces consideraron que los informantes de Iquique escuchados eran en su mayoría de Concepción o Santiago, tal como lo muestra el Gráfico 2:


Gráfico 2. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de Iquique,
tanto en entrevista como en lectura.

En general ambas ciudades se comportan de manera similar. Sin embargo, Santiago predomina en la modalidad de entrevista, mientras que Concepción hace lo suyo en lectura. Temuco, Iquique y Valparaíso le siguen, pero muy por debajo.

4.2.2. Resultados de La Serena

En La Serena los resultados son más o menos similares a los obtenidos para Iqui-que, como lo muestra el Gráfico 3:


Gráfico 3. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de
La Serena, tanto en entrevista como en lectura.

Nuevamente, predomina en las respuestas la opción por Santiago, seguido de Concepción. La tendencia de Santiago sigue siendo la de dominar en entrevista y Concepción en lectura. Sin embargo, en La Serena, en la modalidad de lectura, la diferencia entre las respuestas que prefieren Santiago y las que optan por Concepción es más estrecha.

4.2.3. Resultados de Valparaíso

Curiosamente, en la muestra de Valparaíso no predomina la opción por Santiago, sino por Concepción:


Gráfico 4. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de Valparaíso,
tanto en entrevista como en lectura.

En el Gráfico 4 se observa que, tanto en entrevista como en lectura, Concepción es la opción preferida por lo jueces. Las preferencias por Santiago se muestran iguales en ambas modalidades de habla. Es también interesante que Temuco aparece como la tercera opción de preferencias, aunque muy por debajo de Concepción y Santiago.

4.2.4. Resultados de Temuco

Las respuestas de los jueces de Concepción respecto de los audios de Temuco se comportan de manera similar a las observadas para los audios de Valparaíso, es decir, una tendencia a optar por Concepción y luego por Santiago, como se puede ver en el Gráfico 5:


Gráfico 5. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de Temuco,
tanto en entrevista como en lectura.

Nótese que, a pesar de que la tendencia general es preferir Concepción, existen diferencias entre la modalidad de entrevista y la de lectura: mientras Concepción lidera en lectura, Santiago lidera en entrevista. Nuevamente es interesante constatar que Temuco se alce como tercera opción, sobre todo cuando es justamente el lugar desde donde proceden los informantes.

4.2.5. Resultados de Coyhaique

Otra vez la tendencia es preferir Concepción, seguido por Santiago, en ambas modalidades de habla, como se muestra en el Gráfico 6:


Gráfico 6. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de Coyhaique,
tanto en entrevista como en lectura.

4.2.6. Resultados de Punta Arenas

También en Punta Arenas aparece Concepción como la primera preferencia de los jueces, tanto en entrevista como en lectura, seguido por Santiago. Eso se muestra en el Gráfico 7:


Gráfico 7. Respuestas de los jueces de Concepción para los audios de
Punta Arenas, tanto en entrevista como en lectura.

4.3. Informantes evaluados en Temuco

En Temuco fueron evaluados los informantes de Santiago. Las tendencias en las respuestas se presentan en el Gráfico 8:


Gráfico 8. Respuestas de los jueces de Temuco para los audios de Santiago,
tanto en entrevista como en lectura.

Se puede observar que los jueces de Temuco optan por ubicar a los informantes en Santiago en primer lugar, pero en seguida las opciones tienden a situarse en Temuco, es decir, el lugar de procedencia de los mismos jueces. Las respuestas que prefieren Concepción se sitúan en tercer lugar.

4.4. Resultados generales

En el Gráfico 9 se muestran los totales de respuestas para cada una de las ciudades del corpus, tanto en lectura como en entrevista:


Gráfico 9. Totales de respuestas de los jueces en todas las ciudades,

tanto en entrevista como en lectura.

Es evidente que las respuestas se concentran en Santiago, es decir, los jueces creen, independientemente de cuál sea su procedencia, que los informantes que escuchan son de Santiago, en ambas modalidades de habla. También es interesante que las respuestas se concentren en las tres ciudades donde fueron evaluados los informantes, es decir, Santiago, Concepción y Temuco. Las otras localidades obtuvieron pocas preferencias en la encuesta.

En el Gráfico 10 se presentan las tendencias generales, considerando solo la procedencia de los informantes, sin tener en cuenta las modalidades de habla:


Gráfico 10. Porcentajes de respuestas de los jueces en todas las ciudades,
sin considerar la modalidad de habla.

En este último gráfico se observa claramente lo dicho más arriba acerca de la preferencia de los jueces por Santiago, en primer lugar, y por su propia localidad de origen, en segundo lugar. Esto explicaría la poca preferencia por otras localidades, que en total suman un 19%.

5. CONCLUSIONES

Aun cuando muchas veces la investigación sociolingüística se centra fundamentalmente en documentar las diferencias entre comunidades lingüísticas, también es relevante encontrar similitudes. Hallar evidencias tanto en un sentido como en otro debe ser naturalmente interesante para la disciplina.

Los datos muestran que la procedencia geográfica de los informantes no es reconocida por la mayoría de los jueces. Esto indica que, al menos en el habla de los profesionales chilenos, es decir, en el segmento de mayor índice educacional y que de ordinario se cataloga como hablantes cultos, no existe variación diatópica reconocible en el plano fónico.

Gran porcentaje de los jueces (un 39%) cree que el habla escuchada es de Santiago, aunque no lo sea. Tal vez esto podría explicarse como una valoración positiva hacia el habla de Santiago como el modelo lingüístico de todo Chile y que, por lo tanto, si los jueces consideran que el informante escuchado habla relativamente bien, por consiguiente debe proceder de la capital. Dicho de otra manera, si los jueces son de Santiago, la gran mayoría de ellos opta por considerar que los informantes pertenecen a esta misma ciudad; si los jueces son de Concepción, optan por considerar que los informantes provienen de su misma ciudad, seguidos muy de cerca por la ciudad de Santiago; y si los jueces son de Temuco, optan por considerar que los informantes son de Santiago, seguidos de cerca por la propia localidad en la que residen. Esto quiere decir que los jueces de Santiago evalúan considerando que si se escucha un habla sin marcas, esos hablantes debieran residir en Santiago, mientras que los jueces de Concepción piensan de modo similar, es decir, un habla no marcada debiera corresponder a su propia ciudad, solo que atribuyen una importancia no menor a la ciudad de Santiago. Por último, los jueces de Temuco asignan mayor importancia a Santiago y luego a su propia ciudad.

Santiago, Concepción y Temuco concentran las preferencias de respuestas (39, 28 y 14%, respectivamente). Esto es importante porque fueron justamente las ciudades donde se llevó a cabo la evaluación de los informantes, lo que implica que el lugar al que pertenecen los jueces incide en la decisión que toman. Lo anterior podría explicarse mediante el concepto de similitud (Rojas, 2012a), esto es, que los jueces tienden a percibir lo escuchado como similar a su propia forma de hablar. Al respecto, sería interesante —y se plantea como un desafío posterior— comprobar cómo evaluarían jueces procedentes de las otras localidades de la muestra. Probablemente, se comporten de manera similar, es decir, que tengan como primera preferencia su propia ciudad y, luego, la capital.

NOTAS

1 A modo de ejemplo, en el contexto hispanohablante, basta simplemente con mencionar los numerosos estudios sobre la variación y distribución del fonema /s/ en posición codal.

2 En estudios de este tipo, el término percepción se suele utilizar de manera laxa para referirse al fenómeno de la valoración o apreciación subjetiva que los hablantes hacen de los usos lingüísticos de una determinada comunidad. No se trata, por lo tanto, del concepto de percepción del habla, que hace alusión, de manera precisa, al estudio de la incidencia de los rasgos acústicos del estímulo sonoro hablado en el reconocimiento, identificación y discriminación de los distintos sonidos de las lenguas.

3 Se considera como un hecho que cualquier hablante de una lengua es capaz de identificar diferencias dialectales. Por ejemplo, un hablante del español de Chile puede reconocer como distinta el habla de un hablante de español de Argentina.

4 Los datos de la encuesta se encuentran disponibles en la página http://www.ministeriodesarrollosocial.gob.cl

5 La encuesta de apreciación subjetiva en línea solicitaba a los jueces su opinión sobre diversos aspectos referidos al proyecto FONDECYT antes señalado (percepciones sobre la formación del informante, su caracterización socioeconómica, su modo de hablar, su pronunciación, etc.). En este artículo, solo se menciona lo referente a la variable diatópica.

6 Recuérdese que los jueces no conocían la procedencia de los informantes evaluados.

 

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Recibido: 22.05.2014. Aceptado: 11.03.2015.

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