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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA vol.55 no.1 Concepción jul. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832017000100095 

ARTICULOS

ACTITUDES LINGÜÍSTICAS EN CONTEXTOS INTERCULTURALES: POBLACIÓN ASHÁNINKA BAJO CHIRANI

LINGUISTIC ATTITUDES IN INTERCULTURAL ENVIRONMENTS: LOWER ASHANINKA CHIRANI POPULATION

PEDRO MANUEL FALCÓN CCENTA 1  

LUIS ALBERTO MAMANI QUISPE 2  

1 Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima. Perú. pfalconc@unmsm.edu.pe

2Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima. Perú. albertoabril15@yahoo.es

RESUMEN

En el marco del enfoque mentalista, se evalúan los factores adscritos e inherentes que influyen en el comportamiento actitudinal de los pobladores indígenas bilingües asháninka de la comunidad nativa de Bajo Chirani (Selva Central del Perú), la misma que se inserta en la dimensión formativa de las actitudes lingüísticas hacia las lenguas de contacto. Se analizan las preferencias de lenguas en términos afectivos, cognoscitivos y socioculturales, dimensiones que permiten circunscribir la influencia de las variables edad, sexo y escolaridad en el condicionamiento de las actitudes positivas o negativas hacia la lengua originaria y hacia el castellano. Los resultados del estudio evidencian contextos comunicativos diversos y una mayor funcionalidad de la lengua castellana respecto de la lengua asháninka de la comunidad nativa Bajo Chirani; asimismo, se advierten rasgos cognoscitivos y socioculturales en la estructuración de un espectro amplio de utilidad y prestigio que sistemáticamente afianzan el desplazamiento de la lengua originaria y una paulatina precarización identitaria de la población asháninka.

Palabras clave: Actitudes lingüísticas; sociolingüística; contacto lingüístico; identidad; asháninka

ABSTRACT

This study evaluates the influence of inherent and given factors that affect the attitudinal behavior of the bilingual Ashaninka population, who lives in Bajo Chirani (Central Amazonian region of Perú), from a mentalist approach. Such influence underlies in the formative dimension of linguistic attitudes towards languages in contact. There's an analysis of language preferences in terms of affective and cognitive language, as well as socio-cultural factors. These dimensions will determine the boundaries of the influences within the following variables: age, gender, and level of education, and their relationship with positive or negative attitudes towards the originary language and towards the regional Spanish. The results of this study show diversity in communicative contexts, as well as a higher level of functionality in the Spanish language in comparison to the Ashaninka used in Bajo Chirani. Furthermore, some cognitive and sociocultural factors are present on the systematisation of the ample spectrum of usefulness and prestige, that are systematically taking over the originary language, and decreasing the cultural identity of the Ashaninka population.

Keywords: Linguistic attitudes; sociolinguistic; linguistic contact; identity; Ashaninka

1. INTRODUCCIÓN

La diversidad lingüística involucra una serie de problemas y conflictos de orden lingüístico, educativo, social y cultural que demandan soluciones integrales y acordes con la realidad particular de cada uno de los grupos existentes en el territorio nacional de Perú.

A partir de las primeras indagaciones respecto a las actitudes de los bilingües indígenas asháninka de la comunidad nativa de Bajo Chirani, surgen algunas interrogantes como ¿cuáles son los factores que afectan las actitudes y el uso lingüístico?, ¿cuáles son los efectos de las actitudes sobre el uso de lenguas?, ¿las actitudes lingüísticas están relacionadas con los cambios sociolingüísticos?, ¿las actitudes lingüísticas pueden conducirnos a la predicción del futuro uso de lenguas?

Si bien no todas estas interrogantes serán respondidas, pues algunas rebasan los objetivos del presente documento, uno de los puntos poco investigados en nuestro medio (Perú) es el referido a las actitudes lingüísticas, es decir, los comportamientos verbales hacia las lenguas originaria y castellana en tanto valoraciones positivas o negativas, consecuentemente, el grado de autoidentificación sociocultural de los usuarios asháninka con su grupo y con la sociedad nacional.

La organización del estudio contempló estrategias vinculadas a las variables propuestas: edad, escolaridad y sexo. Se tomó como base, la evaluación de los pares ocultos y la observación participativa. En relación con la primera técnica, se elaboró, en el marco del método indirecto, el instrumento de "los pares falsos" amparados en la técnica del diferencial semántico en el que se pide a los colaboradores seleccionados que escuchen emisiones grabadas de hablantes bilingües coordinados asháninka-castellano y puntúen características como inteligencia, simpatía, etc., que se suponen en el emitente. Se trata, según Tucker y Lambert (1969), aplicado por Gómez (1998), de una técnica de medición que permite exponer los sentimientos más íntimos del que escucha y las actitudes estereotipadas hacia los grupos cuya lengua es distintiva. Finalmente, se diseñaron las estrategias para la implementación de la técnica participativa durante el proceso de trabajo de campo.

Según los objetivos y las variables edad, sexo y escolaridad, se aplicó la técnica de los pares falsos a 46 colaboradores. Los resultados señalan que los jóvenes asháninka, en un rango importante tienen como lengua materna el castellano y evidencian un proceso acelerado de desplazamiento de lengua originaria y pérdida de identidad lingüístico- cultural; es decir, prefieren el uso del castellano como instrumento de comunicación de mayor campo de acción y de mayor utilidad; simultáneamente, muestran una actitud positiva hacia su lengua, con mayor intensidad, los adultos y adultos mayores en el marco de la dimensión afectividad.

En el apartado 2 se discutirán los enfoques teóricos a fin de contextualizar la perspectiva que respalda el trabajo. En el apartado 3 se describe la metodología para enmarcar el tipo de investigación y las características detalladas de la organización del trabajo empírico, el uso de técnicas y los protocolos correspondientes. En el apartado 4 se presentan los resultados y la evaluación cualitativa y cuantitativa. Finalmente, en el apartado 5 se desarrolla la interpretación y discusión de los resultados.

2. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL

El estudio se centra en la descripción de los factores sociales (psicosociales) que influyen en las actitudes hacia la lengua indígena (Ll) y hacia el castellano (L2) desde las dimensiones cognitiva, afectiva y actitudinal. No se limita a obtener información sobre actitudes valorativas hacia la lengua en sí misma, esto es, creencias, opiniones racionales sobre las formas de habla o sobre las lenguas expresada en términos de "bonita", "rica", "fea", "biensonante", "pobre", "importante", etc.; sino que compromete rasgos vinculados con la identificación sentimental hacia la lengua y orientaciones emocionales hacia el objeto de la actitud; asimismo, en términos conductuales incorpora información sociocultural referida a contextos de uso por parte de los hablantes involucrados en el estudio.

Una de las definiciones que ha tenido repercusiones conceptuales importantes respecto de la actitud lingüística es la propuesta de Sarnoff (1966), quien declara que un comportamiento actitudinal responde a una disposición de reacción favorable o desfavorable hacia una serie de elementos; en el caso particular, hacia las lenguas de convivencia. Después de esta primera aproximación teórica, se trabajaron conceptos en busca de una descripción integral de la naturaleza de las actitudes lingüísticas.

En la medida en que las actitudes son adquiridas en el marco de un contexto sociocultural, no necesariamente son duraderas y estables, y pueden variar dependiendo de motivaciones psicosociolingüísticas, pues involucran un juicio frente a la forma de habla usada, frente a los hablantes, frente a sus comportamientos lingüísticos y a los símbolos o referentes que esas formas de habla o comportamientos crean.

2.1. Conciencia lingüística en contexto bilingüe

Los hablantes son conscientes de una serie de hechos lingüísticos y sociolingüísti-cos, pues saben que en su comunidad se prefieren unos usos lingüísticos más que otros de acuerdo con los intereses que se tenga. Esta facultad de elección proviene de una conciencia lingüística, la cual es decisiva a la hora de producirse los fenómenos de variación lingüística y de cambio lingüístico, además de la preferencia por el uso de una lengua en comunidades multilingües (Moreno, 2009). Así, la población asháninka, fundamentalmente los jóvenes, asume el castellano como un sistema de uso imperativo por las posibilidades que les ofrece en todos los procesos interactivos que trasuntan las condiciones lingüísticas.

Por un lado, la conciencia sociolingüística es una de las bases sobre las que se asienta la actitud. En ese sentido, los jóvenes asháninka forjan una actitud porque tienen conciencia de una serie de hechos lingüísticos en tanto fenómeno estrechamente ligado no sólo a la variedad lingüística -sobre todo en las comunidades bilingües o en territorios donde se habla más de un dialecto- y al estrato social, sino como en el caso de la población asháninka en comunidades donde se hablan lenguas diferentes y en contextos de diglosia.

Otra de las consecuencias directas de la conciencia lingüística, además de la actitud, es la seguridad o inseguridad lingüística; es decir, la coincidencia de lo que un hablante considera correcto con el uso espontáneo. Según López (2015), el fenómeno de la inseguridad lingüística se manifiesta cuando tal coincidencia disminuye o desaparece: el uso de una determinada lengua no concuerda con la actitud de aceptación o rechazo. Este fenómeno se advierte fundamentalmente cuando cuantitativamente los bilingües asháninka-castellano o viceversa expresan una actitud de aceptación e identificación afectiva con la lengua originaria; sin embargo, en términos de usos y preferencias la desplazan sistemáticamente en favor del castellano.

2.2. Bilingüismo y contacto lingüístico

Para Serrano (2011) ninguna lengua está exenta del factor social; por esta razón, las lenguas en contacto pueden estar en conflicto. El bilingüismo debe analizarse en estrecha relación con la sociología de los usuarios y de la comunidad. Siguiendo este lineamiento, el bilingüismo, se define como el manejo de dos códigos lingüísticos por parte de un hablante o de un conjunto de ellos. No obstante, el bilingüismo y el contacto de lenguas son fenómenos distintos. El último se distingue del bilingüismo por el grado de uso de las lenguas. Las lenguas en contacto pueden acarrear o no un bilingüismo aunque no necesariamente todo bilingüismo implica lenguas en contacto. Las características del bilingüismo de la población asháninka de Bajo Chirani responden a competencias y habilidades heterogéneas, pues dependiendo de los factores extralingüísticos como edad y escolaridad los grados de bilingüismo pueden ser diferentes, incluso, en muchos niños y jóvenes se puede advertir que la primera lengua es el castellano. Estos conceptos, en el marco de la evaluación de las actitudes lingüísticas, comprometen rasgos de identidad lingüística y cultural. Appel y Muysken (1986) y Castillo (2007) afirman que los grupos sociales adoptan determinadas actitudes hacia otros grupos según sus dife rentes posiciones dentro de la sociedad y que, además, estas actitudes influyen en los modelos culturales que caracterizan a estos grupos incluyendo la lengua. Es así que la relación entre lengua e identidad se manifiesta en las actitudes lingüísticas, ya que las actitudes hacia los grupos con una identidad determinada son en parte actitudes hacia las formas de habla que esos grupos utilizan.

Fasold (1996) considera que los objetivos principales del estudio sobre actitudes lingüísticas son dos: 1) lo que piensan los hablantes sobre las lenguas o variedades dialectales; 2) lo que piensan dichos individuos sobre los hablantes de esas lenguas o variedades. Esgrimiendo estos considerandos, para el caso de usuarios asháninka, se puede explicitar que la valoración hacia la lengua originaria es negativa; por ello, en concordancia con Blas (2012) las actitudes desfavorables en acciones de cotidianidad comprometen el futuro de la lengua.

La lealtad lingüística tiene mucho que ver con la identidad de ciertas comunidades de habla, las cuales no sólo prefieren utilizar la variante propia, sino que juzgan de manera menos positiva y hasta rechazan las variantes o lenguas foráneas, como es el caso del estudio realizado por Godenzzi en la ciudad de Puno en 2004 respecto de la ponderación, valoración e identificación de sus usuarios con la lengua aimara. Sin embargo, suele ocurrir un fenómeno contrario que se evidencia en conductas y usos de la lengua originaria y castellano en desigualdad funcional y afectiva, especialmente en algunos jóvenes asháninka que ponderan el castellano con matices solapadamente discriminatorios respecto de la población que habla (sobre todo adultos mayores) y se identifica mucho más con la lengua originaria.

2.3. Factores sociolingüísticos

2.3.1. Sexo

Si bien en décadas pasadas se le ha atribuido un peso sustantivo en la variación lingüística estableciendo un mayor conservadurismo en las mujeres respecto de los hombres, actualmente no puede establecerse esa distancia, pues en palabras de López (2015) los hombres son también sensibles a cierto estatuto de prestigio, sobre todo cuando se trata de aspectos como las actitudes y la conciencia socio-lingüística; por ello, el sexo es un factor de segundo orden, como algo que puede subordinarse a otras dimensiones sociales con mayor poder de determinación. En el marco de la investigación en la comunidad de Bajo Chirani, si bien esta variable no tiene mayor repercusión en la evaluación cuantitativa, adquiere importancia en la evaluación cualitativa en la medida en que en correlación con la variable edad evidencian en la mujer rasgos relativamente de mayor conservadurismo respecto a los varones, pues el grupo etario mayor de 46 años expresa mayor afectividad hacia la lengua y hacia las tradiciones asháninka.

2.3.2. Escolaridad

Esta variable ha recibido, nombres como educación, nivel o grado de instrucción, estudios o escolaridad sin mayor diferencia semántica entre las denominaciones mencionadas. Así, Moreno (2009) considera que la sociolingüística ha ponderado que el nivel educativo de los hablantes determina de forma directa y clara la variación lingüística: es normal que las personas más instruidas hagan mayor uso de las variantes que son consideradas como más prestigiosas o que más se ajustan a la norma. La variable grado de instrucción implica el nivel de escolaridad que ha sido alcanzado por las personas que conforman la muestra y en qué medida influye en las actitudes lingüísticas hacia las lenguas, el asháninka o castellano. En este sentido, los pobladores asháninka de mayor instrucción (jóvenes) no sólo generan variaciones y eventualmente cambios en el sistema de la lengua, sino que muchos de ellos contribuyen en el sistemático proceso de precarización de la lengua originaria y una notoria valoración muy alta (especialmente cognoscitiva) del castellano.

2.3.3. Edad

Para la sociolingüística, la edad no es simplemente un factor cronológico, sino que lleva consigo toda una serie de implicaciones sociales, psicológicas y económicas: además de ser un factor que determina cambios de conducta social y lingüística, hasta el punto de que se le da gran importancia a las variables que adopta la lengua dentro de los distintos grupos de edad (Areiza, Cisneros y Tabares, 2012). Esta variable adquiere significativa importancia en los procesos de interacción comunicativa, pues socioculturalmente cumple un rol fundamental en diversas sociedades a tal punto que influye no sólo en el habla, en la valoración de las lenguas, sino también en la organización social de una comunidad. En esta óptica, los indígenas asháninka que reflejan rasgos de valoración afectiva de la lengua originaria son los adultos (de 31 a 45 años), en menor proporción y el grupo etario de 46 a más años, en mayor proporción, siendo los jóvenes los responsables de mayor influencia en los procesos de desplazamiento y precarización de la lengua indígena.

2.4. Actitudes lingüísticas en contextos de bilingüismo

En sociolingüística, el estudio sobre actitudes lingüísticas ha cobrado mucho interés, pues no sólo compromete la identidad lingüístico-cultural, sino puede contribuir poderosamente a la difusión de cambios lingüísticos, reflejar los patrones de uso y evaluación social de la variación (Carranza, 1982). Por otro lado, desde una perspectiva más rigurosa, el estudio de las actitudes puede considerarse, según López (2015), como un aporte de bases teóricas para la delimitación del concepto de comunidad de habla, que fue propuesto inicialmente por Labov (1983).

El estudio de actitudes lingüísticas en una comunidad bilingüe supone necesariamente evaluar la naturaleza de la coexistencia de las dos lenguas, para el caso, castellano y asháninka; en este marco, es pertinente tomar en cuenta nociones de conciencia y lealtad lingüística, contexto diglósico, discriminación lingüística e identidad, pues tendrá repercusión en la evaluación actitudinal hacia las lenguas en convivencia.

De acuerdo con Castillo (2007), las actitudes hacia las variedades de una lengua o hacia lenguas distintas son también hacia las personas que las hablan, por lo que su estudio proporciona información para entender las relaciones intercul turales.

La investigación compromete no solamente actitudes vinculadas a las lenguas, sean L1 y L2 o a la identificación con sus grupos, sino además al proceso mismo de la formación escolar y su integración con la sociedad hegemónica. Fasold (1996) dice: "A menudo las actitudes lingüísticas son el reflejo de actitudes hacia miembros de grupos étnicos diferentes. Existen pruebas de que las actitudes ante la lengua pueden influir en la manera en que los profesores tratan a los alumnos". Es en este sentido, que extensionalmente involucra aspectos relativos al proceso de escolaridad que evidentemente compromete niveles de autoestima, soportes socioculturales y lingüísticos, y redes de interacción social.

2.4.1. El enfoque conductista

Para Moreno (2009, p.181), el enfoque conductista "interpreta la actitud como una conducta, como una reacción o respuesta a un estímulo, esto es, a una lengua, una situación o unas características sociolingüísticas determinadas". Los investigadores conductistas utilizan técnicas de observación directa porque estudian conductas determinadas, objetivas.

Los defensores del enfoque conductista suelen ver un elemento único o sub-componente, el cual, generalmente, está relacionado a menudo con lo afectivo o lo valorativo. Entonces, en la medida en que una de las líneas de evaluación de actitudes está relacionada con el contacto lingüístico, la selección e influencia de lenguas que pueden trastocar no sólo la identidad sino fomentar la discriminación lingüística, se asume que el enfoque mentalista conducirá al análisis de componentes diversos de manera más profunda y detallada.

2.4.2. El enfoque mentalista

Este enfoque en relación a la perspectiva conductista ha tenido más acogida entre los investigadores contemporáneos por su mayor trascendencia y por su mayor capacidad de predicción, en tal virtud, Blas (2012) tomando como referencia a Agheyisi y Fishman (1970) afirman que la actitud es entendida como una variable que interviene entre un estímulo que afecta a la persona y la respuesta que se desprende de este; asimismo, desde la óptica psicosociolingüística se asume como "un estado interno del individuo, una disposición mental hacia unas condiciones o unos hechos sociolingüísticos concretos" (Moreno, 2009, p.181). En esos términos, la actitud es considerada una categoría intermedia entre un estímulo y el comportamiento o la acción individual; en consecuencia, el procedimiento de estudio desde esta perspectiva involucra el uso de técnicas más complejas, las cuales deben permitir descubrir actitudes intangibles como un estado mental. Por ello, debe entenderse meridianamente la importancia del empleo de las estrategias metodológicas que posibiliten acceder con mayor precisión a la estructura compo-nencial de las actitudes del individuo. Las actitudes, en palabras de Baker (1992), son predisposiciones aprendidas, es decir, no heredadas o transferidas genética mente y, además, tienden a ser estables durante el tiempo. En esta línea, Gómez (1998, p. 31) afirma que además, "varían en dirección y grado, y proporcionan una base para la obtención de índices cuantitativos".

La actitud compromete la presencia de elementos o subcomponentes: una valoración (componente afectivo), un saber o creencia (componente cognoscitivo) y una conducta (componente conativo). Entre los estudiosos mentalistas existen oposi ciones respecto de cómo se relacionan los elementos mencionados. Por esto, es necesario plantear el problema relativo a describir la estructura componencial de las actitudes lingüísticas.

Las propuestas psicosociológicas más trabajadas y conocidas pertenecen a Rockeach (1968) y Fishbein (1965). Desde la perspectiva de Rockeach, se interpreta la actitud como un sistema de creencias, en el que la actitud depende de lo que se cree acerca de un objeto sociolingüístico. Estas creencias se conforman por los componentes cognoscitivos, afectivos y conativos. De esta manera, estos componentes permiten dar lugar a un sistema de creencias del cual se desencadena una actitud lingüística concreta.

Por su parte, Fishbein menciona que las lenguas, las situaciones o los hechos lingüísticos dan lugar a las actitudes y a las creencias. La naturaleza afectiva es el único componente que forma las actitudes, porque éstas se fundamentan en la valoración subjetiva y sentimental respecto de un objeto. En un plano diferente, las creencias se forman por un componente cognoscitivo y un componente de acción o de conducta.

Otros investigadores prefieren dar más relevancia al dinamismo del modelo que a la relación estructural de sus componentes. Por ejemplo, Moreno (2009) apoyado en Street y Hopper (1982) plantea un modelo de valoración del habla. Éste se basa en los juicios de valor y en los usos lingüísticos de los interlocutores. En este caso, los procesos cognoscitivos y de conducta están determinados por tres valores: a) los conocimientos recibidos y los prejuicios de los hablantes (estereotipos, procesamiento de la información, características de la personalidad, expectativa sociológica); b) las características del habla, del mensaje (acento, dialecto, elementos paralingüísticos); c) las intenciones de los interlocutores.

3. METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN

La elaboración del cuestionario posibilitó la medición de las variables inherentes: sexo, edad, y la variable adscrita: nivel de escolaridad. La técnica de apareamiento disfrazado o pares falsos utilizada en varios estudios como el realizado por Gómez (1998), Silva-Corvalán (2001), Blas (2012) en donde se recurre a un mismo hablante para realizar dos grabaciones, cada una de ellas en una lengua diferente con el fin de que el oyente tenga la impresión de que escucha a dos personas diferentes y efectúe sus evaluaciones en esas condiciones. Esta técnica, consecuentemente, permite que se obtengan datos de valoración hacia la lengua y no hacia la persona que la habla; por ello, para la grabación de los textos, se eligió a dos bilingües coordinados asháninka-castellano. Cada uno de los bilingües seleccionados generó dos audios; uno en asháninka y otro en castellano, haciendo un total de cuatro audios, los mismos que se intercalaron a fin de generar en el oyente la impresión de estar oyendo a cuatro personas, dos hablantes del castellano y dos del asháninka y propiciar la evaluación de las actitudes lingüísticas a través de la evaluación de los hablantes.

La técnica del diferencial semántico consiste en presentar términos dicotómicos opuestos con varias posibilidades intermedias (generalmente entre cinco a siete), y se le pide al colaborador que marque una puntuación en el espacio que mejor considere para determinar a cuál se acerca más el hablante, según la opinión del entrevistado. Para ello, se propuso doce pares de adjetivos que se miden de acuerdo a una escala ordinal y están referidos a características que posibilitan la evaluación sociocultural y laboral de los productores de los audios. Estos pares se miden en una escala del uno al cinco, siendo uno la más negativa y cinco la más positiva.

Asimismo, los pares de adjetivos se distribuyeron en dos grupos:

- Características personales y juicios sobre la percepción de la persona: malo-bueno, flojo-trabajador, orgulloso-humilde, débil-fuerte, triste-alegre, pobre-rico, aburrido-divertido, chusco-fino. - Características relacionadas al ámbito laboral: inseguro-segura de sí, tonto-inteligente, mentiroso-sincero, maleducado-educado.

Complementariamente se elaboraron tres preguntas semiabiertas para demostrar la aceptación de servicios laborales y/o profesionales; es decir, se preguntó directamente a los encuestados si ellos contratarían los servicios de los sujetos que realizaron las grabaciones para determinadas labores. Las preguntas fueron las siguientes:

  1. 1. ¿Solicitarías apoyo a esta persona (de habla castellana/asháninka) para planificar la fiesta de tu comunidad?

  2. 2. ¿Te gustaría que esta persona te diera clases de castellano/asháninka?

  3. 3. ¿Dejarías que esta persona organice las actividades de la comunidad?

Finalmente se diseñaron las estrategias para la implementación de la técnica participativa durante el proceso de trabajo de campo; se estructuró una guía de observación y un cuadro codificado por familias a fin de acceder sistemáticamente al levantamiento de datos e información (situaciones comunicativas, como asambleas comunales, actividades, etc., en las que se emplean el castellano y el asháninka) sin interferir con las actividades cotidianas de los indígenas de la comunidad seleccionada.

La metodología tuvo como soporte el diseño mixto, ya que se combinaron técnicas cuantitativas y cualitativas, siendo este tipo de método enmarcado en la tipología metodológica mixta (Hernández, Fernández y Baptista, 2014).

La investigación se realizó en la comunidad nativa Bajo Chirani en el distrito de Villa Perené, provincia de Chanchamayo, departamento de Junín, Perú.

3.1. Tipo de investigación

El diseño de esta investigación es correlacional, pues según Hernández et al. (2014) se describen relaciones entre dos o más categorías, conceptos o variables en un determinado momento. En esta perspectiva, a veces se describen únicamente en términos correlacionales; otras, en función de la relación causa-efecto (causales).

El diseño es transeccional porque se trabajó en un tiempo único y es correlacional porque sólo se ciñe a correlacionar las variables propuestas, sin pretender establecer relaciones de causa-efecto.

Con respecto a los instrumentos y su aplicación, se procedió a procesar los datos cuantitativos en hojas de cálculo de Excel para que se pudieran exportar al programa SPSS 22 y consecuentemente determinar las correlaciones correspondientes acorde con los objetivos del estudio.

3.2. Población y muestra

Según Hernández et al. (2014), la población se puede definir como el conjunto de todos los casos que presentan especificaciones comunes.

En el estudio, la población está constituida por 46 personas mayores de 16 años, que hablen o al menos comprendan el asháninka y el castellano, además de que hayan nacido o vivan más de 5 años en la comunidad y que estén dentro de la comunidad más del 60% del año.

Para la muestra se tuvo en cuenta los criterios del muestreo no probabilístico, según Hernández et al. (2014):

Las muestras no probabilísticas o dirigidas son de gran valor, pues logran obtener los casos (personas, objetos, contextos, situaciones) que interesan al investigador y que llegan a ofrecer una gran riqueza para la recolección y el análisis de los datos. (p. 190).

Como se muestra en las Tablas I, II y III se tomaron en cuenta las variables: sexo, grupo etarioy escolaridad, las mismas que se consideraron para el análisis.

Tabla I Configuración de la muestra según SEXO. 

SEXO MUESTRA PORCENTAJE
Hombres 21 45.7
Mujeres 25 54.3
TOTAL 46 100

Tabla II Configuración de la muestra según GRUPO ETARIO. 

EDAD MUESTRA PORCENTAJE
16 - 30 19 41.3
31-45 13 28.3
Más de 46 años 14 30.4
TOTAL 46 100

De los 46 pobladores de la comunidad Bajo Chirani, se observa que 19 personas tienen entre 16 y 30 años (41.3 %), 13 personas tienen entre 31 y 45 años (28.3 %), y 14 personas tienen más de 46 años (30.4 %). Así se deduce que los pobladores de la comunidad mencionada tienen un porcentaje alto de personas entre 16 y 30 años.

Tabla III Configuración de la muestra según ESCOLARIDAD. 

ESCOLARIDAD MUESTRA PORCENTAJE
Ninguna 4 8.7
Primaria 22 47.8
Secundaria 17 37.0
Superior 3 6.5
TOTAL 46 100

De los 46 pobladores de la comunidad en estudio, se observa que cuatro personas no tienen educación formal (8.7 %), 22 personas tienen educación primaria (47.8 %), 17 personas tienen educación secundaria (37 %) y tres personas tienen educación superior (6.5 %). De ello, se deduce que los pobladores de Bajo Chirani tienen un porcentaje alto de estudios de primaria y secundaria.

El muestreo fue no probabilístico por conveniencia. Al respecto Hernández et al. (2014) nos dicen que "estas muestras están formadas por los casos disponibles a los cuales tenemos acceso" (p. 390).

3.3. Recolección de la información

La recolección de la información se realizó a través de la técnica matched guise; para ello, los colaboradores seleccionados escucharon cuatro audios producidos por dos bilingües coordinados en lengua asháninka y castellano para que apliquen la calificación correspondiente del 1 al 5 a cada uno de los pares de adjetivos propuestos (ej. inseguro/seguro); asimismo, se aplicó el cuestionario con preguntas cerradas y abiertas complementadas con datos recogidos por medio de la observación participativa. Los colaboradores que conformaron la muestra tenían mínimamente que comprender la lengua asháninka y la lengua castellana como principal requisito.

4. ANÁLISIS DE DATOS

En el contexto inicial ya referido, los objetivos principales del estudio son: (1) plantear, por medio del cuestionario y la técnica conocida como matched guise, un análisis de las actitudes lingüísticas de los hablantes asháninka hacia las dos lenguas de uso habitual en la comunidad de habla, el asháninka y el castellano, en el contexto de su histórica situación de diglosia; y (2) situar la posible incidencia de algunos factores sociales en la configuración de estas actitudes, especialmente por lo que respecta a la edad, sexo y escolaridad, con el objeto de confirmar el desplazamiento de lengua y el debilitamiento de la identidad cultural en una perspectiva de sustitución lingüística.

4.1. Resultados

En términos generales, para la población asháninka, el vínculo sentimental y de identificación para con la lengua parece no ser homogéneo dentro del grupo. En las visitas realizadas a la comunidad de Bajo Chirani se pudo notar que hay una actitud positiva hacia el castellano, muchas veces en desmedro de la propia lengua nativa, más aún en varias comunidades del valle del Perené los niños tienen como L1 el castellano.

En este marco, pretendemos validar nuestras hipótesis reestructuradas a partir de la propuesta inicial:

- Los bilingües amazónicos de la lengua asháninka presentan valoraciones diferenciadas hacia las lenguas empleadas según sexo, género y grado de escolaridad. - Las actitudes de valoración muy alta hacia la lengua castellana corresponden mayoritariamente a los jóvenes.

Tabla IV Actitud lingüística hacia el castellano y la lengua nativa. 

De los 46 pobladores de la comunidad de Bajo Chirani, se observa que una persona tiene una actitud lingüística muy negativa hacia la lengua materna (2.2 %) y ninguna hacia el castellano, cuatro personas tienen una actitud lingüística negativa tanto hacia la lengua originaria como a la lengua castellana (8.7 %), 14 personas tienen una actitud lingüística positiva hacia la lengua originaria (30.4 %) y 15 hacia la lengua castellana (32.6); 27 personas tienen una actitud lingüística muy positiva tanto a la lengua originaria como al castellano (58.7%). Así, se deduce que los pobladores de la comunidad antes mencionada cuantitativamente presentarían una actitud ligeramente más favorable hacia al castellano.

En el análisis cualitativo, podemos caracterizar los factores que condicionan la predisposición valorativa de los usuarios indígenas asháninka respecto a su lengua, al castellano y a su identificación con el grupo y la sociedad en su conjunto. La mayoría de los jóvenes (16-30 años) y adultos (31-45 años) en el desarrollo de actividades cotidianas desplazan sistemáticamente el uso de la lengua originaria en favor del castellano y asumen que son los viejos (46 o más años) los que hablan la lengua nativa; mientras que los adultos consideran que tanto los adultos como los viejos lo hacen frecuentemente; por ello, se asume que la frecuencia es relativa pues interactúan en más contextos en lengua castellana. En suma, en situaciones pragmáticas y de interacción natural entre pares y con foráneos la actitud lingüística hacia la lengua originaria de los adultos y mayores adultos es medianamente positiva desde la dimensión afectiva, mientras que desde la dimensión cognoscitiva y sociocultural es negativa, especialmente entre los jóvenes.

4.1.1. Variables: sexo, edad

En la valoración del aspecto personal de los sujetos en el caso de mujeres, se observa que de los pares ofrecidos, seis favorecen estrechamente a la lengua castellana atribuyéndole características que facilitarían su integración a círculos sociales. Sin embargo, uno de los pares: triste-alegre beneficia a la lengua asháninka.

Por otro lado, en el conjunto de adjetivos que tienen relación con el ámbito laboral y/o profesional, se observa que los pares de adjetivos favorecen a la voz castellana y que en el caso de mentiroso-sincero favorece a la lengua asháninka. Estos resultados son bastante equilibrados, para el caso de la variable edad, especialmente en adultos y adultos mayores pues no hay diferencia en puntuación sustantiva entre la lengua asháninka y la producción en castellano.

El mayor porcentaje de los asháninka oriundos de sus comunidades donde residen son adultos y adultos mayores; en segundo lugar, los jóvenes, en una proporción relativamente baja han migrado de otras comunidades más alejadas a otras más cercanas a un entorno poblacional colono; sin embargo, son los jóvenes los que tienen permanente contacto con la sociedad occidental (castellano) por razones laborales y de estudios.

En consecuencia, los jóvenes, sobre todo los niños que en gran proporción tienen como L1 el castellano (no fueron considerados en el estudio) son agentes de un proceso acelerado de incorporación de nuevos patrones culturales ajenos a su tradición y actitudes de valoración muy alta del castellano.

Si bien los jóvenes, sobre todo los adultos, están identificados con la lengua y la cultura, hay una valoración y actitud positiva hacia el castellano pues lo consideran un vehículo importante para el proceso educativo, interacción social y comercial con el mundo exterior. El escenario de globalización actual también los involucra e influye sobre todo en los jóvenes que desplazan sistemáticamente a la lengua originaria en favor del castellano.

Se puede afirmar, entonces, que los jóvenes cuya L1 es asháninka no la usan sino esporádicamente al interior de contextos familiares. A pesar de que dicen estar orgullosos de su lengua, su cultura, prefieren el uso del castellano, inclusive adoptan patrones culturales ajenos a la tradición propia.

4.1.2. Variable: escolaridad

Si bien el territorio asháninka fue objeto de incursiones muchas veces violenta por parte de agentes foráneos, la conservación del grupo, en sus patrones culturales básicos se ha mantenido y revitalizado durante la etapa de violencia terrorista que vivió el Perú en la década de los ochenta y parte de los noventa. Pareciera entonces, como respuesta a tal situación, la reivindicación de la lengua originaria aun cuando la educación se desarrollaba básicamente en lengua castellana. Actualmente, predominan en las comunidades asháninka contextos institucionales en los cuales el uso de la lengua castellana es considerado más apropiado que el uso de la lengua originaria en el proceso educativo. En este marco, la intervención de profesores, mayormente foráneos, genera muchas veces un conflicto entre la visión occidental y la visión del mundo nativo, lo que consecuentemente influye en las actitudes lingüísticas de la población. Evidentemente, estos elementos repercuten en el proceso de integración equilibrada en la sociedad mayor e inevitablemente en la segregación y marginación más allá de la lengua y cultura, del individuo con sus diferencias, con sus valores.

5. INTERPRETACIÓN Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Los estudios sobre actitudes lingüísticas de los bilingües asháninka se encuentran en una etapa inicial debido, entre otras razones, a los cambios sociales que van experimentando estos pueblos, los cuales se expresan en la lengua o lenguas que emplean.

A pesar de los grandes cambios que experimenta el mundo, mantienen una serie de patrones tradicionales que los identifican como "nativos", sin embargo, cada uno de ellos se halla en un inminente proceso de cambio sociocultural y lingüístico.

Los datos recogidos a través del diferencial semántico circunscriben situaciones y motivaciones de acomodo de los colaboradores respecto de expectativas que pueden significar la promoción de la lengua originaria hacia el exterior, así como la marcada afectividad y vínculo sentimental con la lengua originaria, fundamentalmente en el caso de los adultos (31-45 años) y los mayores (46 o más años). En esta perspectiva, la interpretación desde la óptica cualitativa permite evidenciar, fundamentalmente entre los jóvenes, la falta de identificación con la lengua originaria, pues en el marco de la cotidianidad se hace uso en diferentes contextos, incluido el hogar, del castellano.

Este tipo de comportamientos no es privativo del grupo asháninka, pues se observan características similares en el estudio de Hidalgo y Pineda (2014) en el que se afirma la evidencia de una doble y contradictoria actitud de los pobladores ante la lengua indígena: una en tanto actitud de respeto y admiración cuando se les pregunta por ella de manera directa; y otra, cuando a través de pruebas encubiertas se expresa una actitud negativa sobre el uso de la lengua originaria. Estas características se pueden reconocer de manera particular y de acuerdo con los datos recogidos en la población asháninka de la comunidad estudiada, pues en acciones cotidianas, se evidencia un abandono sistemático de la lengua originaria en favor del castellano y una falta de identificación con la cosmovisión del grupo, proceso que se produce fundamentalmente entre los jóvenes y niños, y parcialmente entre los adultos.

Otro de los factores que influye en el desplazamiento de la lengua amerindia y la proyección de uso absoluto de la lengua castellana se debe a la interacción permanente que establecen con los poblados urbanos en desigualdad de condiciones sociales, culturales y económicas, esto es, influencia de actitudes negativas hacia la lengua originaria. Asimismo, las carreteras que fueran construidas con el fin de servir de nexo entre las comunidades nativas y el mundo externo para favorecer a las primeras, sólo han provocado cambios socioculturales, lingüísticos y económicos desfavorables para la comunidad asháninka. En este marco, cabe destacar el fenómeno de la migración asháninka iniciado hace unas décadas, el mismo que se ha intensificado en los últimos años llevándolos a trasladarse hacia áreas urbanas de regiones andinas y costeñas, Lima preferentemente.

Los cambios acelerados de tipo económico, cultural y social que vive la población asháninka no son ajenos a los de las poblaciones amerindias amazónicas, pues son producto de los cambios que experimenta la sociedad hegemónica, los cuales se expresan en la preferencia por el castellano, actitud que va en desmedro de la lengua indígena, ya que la limita en sus funciones restringiéndola a un ámbito doméstico (familiar), incluso, virtualmente, a la sustitución absoluta de la lengua originaria.

En el valle del Perené se registraron 46 cuestionarios distribuidos en la comunidad nativa de Bajo Chirani; 10 corresponden a adultos (31 a 45 años), 20 a jóvenes (16 a 30 años), y 10 a adultos mayores (más de 46 años).

El 95% de indígenas asháninka encuestados residen en su comunidad de origen; el 5% reside más de 4 años en la comunidad. Es relevante anotar que las comunidades nativas en el valle del Perené establecen contactos permanentes y esporádicos con agentes sociales no asháninka, dependiendo de su cercanía o lejanía a las vías más importantes de centros poblacionales, es decir, depende de la configuración sociocultural que presentan las comunidades indígenas. En el análisis inicial de cada una de las variables contempladas en el estudio, se pueden caracterizar los factores que condicionan la predisposición valorativa de los usuarios indígenas amazónicos asháninka respecto a su lengua, al castellano y su identificación con el grupo y la sociedad en su conjunto. Los asháninka del valle del Perené, desde el punto de vista etnohistórico han tenido una trayectoria de contacto cada vez más intensa con el mundo exterior, ya sea con andinos, colonos, conquistadores o misioneros siempre en condiciones de desventaja, de sumisión forzada.

Parece entonces aflorar un sentimiento encubierto de malestar y minusvalía lingüística vinculando su afectividad y conocimiento en mayor proporción hacia la lengua castellana. La mayoría de los jóvenes responden que los viejos son los que hablan más la lengua nativa; mientras que los adultos consideran que tanto los adultos como los viejos lo hacen frecuentemente.

Si se añade a la evaluación de variables contempladas en el estudio, la intervención de factores educativos, de contacto social inmediato con los mestizos, de modernización y de migración a las ciudades tanto andinas como costeñas (Lima), el futuro cercano es de paulatina pérdida de identidad lingüístico-cultural de la población asháninka y consecuentemente del debilitamiento y proceso de extinción de la lengua. Además, debe destacarse la influencia significativa del proceso de formación académica y personal del individuo asháninka que posibilitará la continuidad de la marginación de la que han sido objeto a través de su historia, relegados a escalas más bajas dentro de la sociedad hegemónica. Así, a diferencia de usuarios de la lengua quechua de Abancay que consideran que es "más apropiada para expresarse que el español" (González, 2014, p. 8), los usuarios de la lengua asháninka (mayoritariamente jóvenes) consideran que la más apropiada y de mayor utilidad es la lengua castellana.

Trudell (1995) señala que existe un fuerte vínculo sentimental y en menor medida instrumental con la lengua originaria, debido a que posibilita procesos de interacción social, cultural y económica; Falcón (2004) considera que las actitudes lingüísticas vinculadas con la identidad del grupo en algunas comunidades asháninka evidencian rasgos identitarios de grupo débil pues la imposición del castellano supone el franco uso del castellano y franco desplazamiento de la lengua asháninka.

Por ello, en el presente trabajo se considera la necesidad de implementar una política y planificación lingüística en la que previamente se contemple un diagnóstico actualizado que involucre aspectos educativos formales e informales de los grupos indígenas y no indígenas, sobre todo, respecto al conocimiento de la realidad lingüístico-cultural del país y la importancia de ésta en la configuración sociolingüística de la Amazonía; del mismo modo, aspectos sociales, culturales, ideológicos, legales, etc. que contribuyan en el fortalecimiento de la autoestima del individuo asháninka, como persona, como depositario de una tradición, de una lengua, de una cultura.

Como casi todos los grupos indígenas, y por cierto los asháninka, mantienen relaciones de interacción con miembros de la sociedad mayoritaria, es un imperativo la sensibilización de todos los agentes sociales, indígenas o no, de la existencia de sociedades amazónicas en situación de contacto lingüístico desde diferentes vías: educación formal e informal, local, regional y nacional, uso de la lengua indígena oral y escrita.

6. CONCLUSIONES

1. Las actitudes lingüísticas vinculadas con la identidad del grupo en la comunidad de Bajo Chirani evidencian rasgos identitarios de grupo débil.

2. Los jóvenes son agentes que exhiben sistemáticamente una valoración muy alta de la lengua castellana, en tanto vehículo instrumental para la integración con la sociedad mayor, pues predomina la condición de lengua de prestigio y de inserción al mundo laboral y académico. Existe un precario conocimiento que impide más allá de expresiones declarativas afianzar pragmáticamente conductas de valoración de lengua y cultura.

3. Las variables sexo y edad si bien cuantitativamente no tienen mayor influencia en la valoración de las lenguas asháninka y castellana; sin embargo, cualitativamente permiten apreciar una mayor valoración cognoscitiva, sociocultural y afectiva hacia la lengua castellana, sobre todo en el grupo etario joven con ligera predominancia de varones. Asimismo, la orientación etnocentrista de los jóvenes refleja una tendencia de abandono de las prácticas tradicionales y una actitud sistemática desfavorable hacia su lengua materna. Esto es, en el desarrollo de acciones cotidianas, los adultos (31 a 45 años) y en mayor medida los jóvenes (16 a 30 años) muestran actitudes positivas hacia la lengua castellana y negativas hacia la lengua originaria.

4. Los resultados alcanzados en este estudio coinciden con las conclusiones conseguidas en otros, donde se consideró la hipótesis del valor inherente, en la cual la población compara, para este estudio, dos lenguas, valorando a una como más atractiva que la otra, y la hipótesis del valor impuesto, la cual valora una lengua determinada puesto que es utilizada por el grupo de mayor prestigio o poder. En este caso, la conciencia lingüística de la población bilingüe asháninka hace posible que diferencien e identifiquen entre indígenas y no indígenas con las connotaciones negativas encubiertas para los indígenas. Cabe puntualizar que la población encuestada sí pone de manifiesto su preferencia por la lengua castellana sobre la lengua asháninka, asignando características más positivas a la primera tanto en el aspecto social y personal, destacando cualidades concomitantes con la integración y aceptación en el ámbito académico y laboral.

5. Es imperativo ampliar y profundizar la evaluación de los factores que condicionan las actitudes hacia las lenguas en otros grupos indígenas y no indígenas que a su vez sirvan de base para implementar los lineamientos de política y planificación lingüística y educativa en una perspectiva de valoración no sólo de las lenguas y culturas amazónicas, sino del individuo indígena y la comprensión, tolerancia y respeto por parte de los no indígenas dentro y fuera de las comunidades nativas.

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*Este trabajo forma parte de la investigación "Identidad y actitudes lingüísticas en contextos interculturales en comunidades bilingües de selva central" que se viene desarrollando en poblaciones peruanas de filiación lingüística Arawak: asháninka, yanesha y nomatsigenga

Recibido: 30 de Agosto de 2016; Aprobado: 26 de Abril de 2017

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