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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

On-line version ISSN 0718-4883

RLA vol.55 no.2 Concepción Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832017000200089 

ARTICULOS

FONÉTICA ARTICULATORIA, RUIDO E INTELIGIBILIDAD EN ESPAÑOL*

ARTICULATORY PHONETICS, NOISE AND INTELIGIBILITY IN SPANISH

JORGE SOMMERHOFF HYDE 1  

CLAUDIA ROSAS AGUILAR 2  

1Universidad Austral de Chile. Chile. jsommerh@uach.cl

2Universidad Austral de Chile. Chile. claudiarosas@uach.cl

RESUMEN

El propósito de este estudio es evaluar el efecto de los rasgos articulatorios en la percepción de los enunciados en español en condiciones de ruido, es decir, con una distorsión genera da en el dominio de la frecuencia. Para ello, se utilizó un corpus fonéticamente balanceado de 920 logatomos de estructura consonante-vocal-consonante (CVC) que un hablante masculino emitió, bajo condiciones de ruido blanco, a un grupo de 17 auditores en cuatro sesiones separadas por un periodo de una semana cada una. Las respuestas fueron tabula das en una plantilla Excel ad hoc y clasificadas de acuerdo al tipo de respuesta en: omitidas, confundidas y acertadas. Posteriormente, se comparó la palabra confundida u omitida con la palabra correcta. Los resultados demuestran que el ruido afecta de manera desigual a los componentes de la estructura del logatomo CVC, al tipo de sonido consonántico o vocá lico y al tipo de sonido con el que se confunde cada vocal y cada consonante en particular.

Palabras clave: Fonética perceptual; inteligibilidad; ruido; claves articulatorias

ABSTRACT

The purpose of this study is to evaluate the effect of articulatory features on the perception the utterances in Spanish under noise conditions, that is, with a distortion generated in the frequency domain. For this purpose, a phonetically balanced corpus of 920 logatomos consonant-vocal-consonant (CVC) structure was used that a male speaker emitted, under conditions of white noise, to a group of 17 auditors in four sessions separated by a period of one week each. The answers were tabulated in an ad hoc Excel template and classified according to the response type in: omitted, confused and correct. Subsequently, the confused or omitted word was compared with the correct word. The results show that noise unequally affects the components of the CVC logatom structure, the consonant or vowel type of sound, and the type of sound with which each vowel and each particular consonant is confused.

Keywords: Perceptual phonetics; intelligibility; noise; articulatory keys

1. INTRODUCCIÓN

Los estudios sobre la inteligibilidad del habla se han centrado tradicionalmente en la medición de la calidad acústica de los recintos (Marxer, Barker, Martin y García, 2016) y, más recientemente, en los diversos tipos de condicionamientos que influyen en la detección de la señal lingüística o no lingüística. Con respecto a los rasgos lingüísticos, para el inglés, Parikh y Loizou (2005) evaluaron el efec to acústico y perceptual del ruido multihablante y en forma de habla (de -5 a + 10dB S/N) de las vocales en el interior de palabras, en un corpus fonéticamente balanceado; y de las consonantes oclusivas, en pseudopalabras de estructura vocal-consonante-vocal VCV. Los análisis acústicos indicaron que el F1 fue hallado más confiable que el F2 y las mayores diferencias de envolvente espectral entre los espectros ruidosos y limpios de vocales se produjeron en la banda de frecuencia media; en tanto que el reconocimiento de la consonante oclusiva se mantuvo alto incluso a -5 dB a pesar de la interrupción de las señales de oclusión debido al ruido aditivo, lo que sugiere, en opinión de los propios autores, que los oyentes deben estar confiando en otras claves para identificar oclusivas, como las transiciones de formantes. En otro estudio, Ziegler, Pech, George y Lorenzi (2009), con niños disléxicos a los que se presentaron pseudopalabras con el mismo tipo de estructura VCV, con las 16 consonantes del inglés enmascaradas con ruido estacionario y fluctuante en forma de habla, encontraron que el lugar de articulación fue más afectado que la sonoridad o el modo de articulación. Cunningham, Nicol, Zecker, Bradlow y Kraus (2001) estudiaron una gama de sílabas sintetizadas desde /ada/ a /aga/ con ruido blanco en niños con patologías de aprendizaje, cuya dificultad para ser reconocidas en este tipo de auditores ya había sido probada, y demos traron que el incremento de la duración de espacio blanco en la fase de cierre y el incremento de la intensidad de la barra de explosión en la fase de apertura mejoraban la percepción de los sonidos del habla, al igual que las representaciones neurofisiológicas de las características degradadas por el ruido blanco. Además, encontraron que el incremento de intensidad de la barra de explosión reducía el enmascaramiento producido en la vocal siguiente. Tessa y Atagi (2015) investi garon cómo la condición no nativo y la condición de ruido afectan el reconoci miento de palabras de niños y adultos, tanto por separado como en combinación. Los estímulos incluyeron 80 oraciones de la prueba de audición en ruido para niños (HINT-C) (Nilsson, Soli y Sullivan, 1994), presentados en 4 bloques de 20 oraciones cada uno: nativo en silencio, nativo en ruido, no nativo en silencio y no nativo en ruido. Los resultados demostraron que el reconocimiento de palabras era muy preciso con sólo una condición adversa de audición (no nativo o ruido), pero mostró decrementos sustanciales cuando los desafíos de audición se combinaron. Específicamente, los niños tenían más dificultad que los adultos que identificaban el habla nativa en el ruido o el habla no nativa en el silencio, pero que se desem peñaban particularmente mal con el habla no nativa en el ruido. Los autores su gieren como explicación que las habilidades de reconocimiento de las palabras de los niños, tanto en la adversidad ambiental como en la del hablante, aún se están desarrollando en los primeros años de edad escolar. En otro estudio de propósito parcialmente similar, Liu y Jin (2015) investigaron si los oyentes nativos chinos y coreanos procesaban el habla de manera diferente a la de los oyentes no nativos en la detección de vocales y de sonidos no vocálicos (tonos puros y complejos) en condición de ruido. Descubrieron que los oyentes chinos y coreanos actuaron de manera semejante al detectar sonidos no vocálicos en ruido, mientras que al identificar sonidos de vocales coreanas en ruido, los oyentes coreanos superaron a sus homólogos chinos. Los autores atribuyen esto a que las señales estaban en el discurso nativo de los oyentes coreanos, cuyo sistema vocálico más denso, y por ende, su mayor sensibilidad ante las vocales, facilitaría su detección, incluso, en condiciones adversas.

Léger, Reed, Desloge, Swaminathan y Braida (2015), desde una perspectiva más física, se interesaron por examinar la capacidad para identificar consonantes en estructura VCV de oyentes normales y con impedimentos auditivos en ruido estacionario y ruido de baja frecuencia con interrupciones. Más allá de que los hablantes sin problemas auditivos obtuvieran un mejor reconocimiento en ruido, lo interesante y sugestivo del experimento es que los hablantes con problemas auditivos obtuvieran un mejor comportamiento relativo en ruido estacionario que en ruido multihablante, hecho que los autores atribuyen a los efectos de nivel aso ciados con la manera en la que el procesamiento de estructura temporal fina (del inglés, acoustic temporal fine TFS) interactúa con la señal de ruido interrumpida, en lugar de las contribuciones de las señales de estructura temporal fina en sí.

Para el español, Marrero, Rodríguez, Igualada (2015) refieren un estudio, don de utilizando palabras en condiciones que imitaban los efectos de una hipoacusia neurosensorial sobre la señal (filtro en frecuencias altas y reverberación) los luga res de articulación resultaron menos resistentes a la distorsión que los modos de articulación y las vocales obtuvieron mejor reconocimiento que las consonantes, incluidas las oclusivas.

Otra perspectiva de estudio en desarrollo se refiere a las percepciones erróneas que resultan sistemáticas en ambientes ruidosos. Para el español, encontramos un par de estudios: el de Tóth, García, Tang y Cooke (2015) que a partir de una lista de palabras frecuentes más ruido estacionario y de tipo flexible (que difería en la profundidad de la modulación temporal) en un rango de -8 a +1 dB con 172 estudiantes universitarios obtiene un corpus de 3.235 percepciones erróneas que se repiten entre los auditores; y el de Marxer et al. (2016) que replica el estudio anterior para el inglés, obteniendo un corpus de 3.207 percepciones erróneas con sistentes. Ambos corpus están disponibles gratuitamente en línea.

2. MÉTODOS

2.1. Material de habla

El listado de palabras dictadas consistió en 920 logatomos de estructura silábica CVC consonante-vocal-consonante, agrupados en 10 listas fonéticamente balan ceadas de 92 palabras cada una, basado en el corpus anterior que fue desarrollado para satisfacer la necesidad de evaluar subjetivamente la inteligibilidad del habla de español hispanoamericano (Sommerhoff y Rosas, 2012). Cada logatomo CVC incluye todas los fonemas del español hispanoamericano, exceptuando en posi ción inicial la consonante vibrante simple "r" que nunca aparece en esa posición y las consonantes alveolar aproximante sorda "s", palatal africada sorda "ch", palatal aproximante sonora "ll" y alveolar vibrante simple "r" en posición final, porque siempre arrojaban un alto o bajo porcentaje de aciertos -independientemente de las condiciones acústicas- o, simplemente, no aparecen en esa posición. (Ver lis tado en Anexo 1).

2.2. Auditores

Los auditores fueron estudiantes de la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Co municación de la Universidad Austral de Chile, oriundos de Chile y nativos de español hispanoamericano, 4 hombres y 13 mujeres, de entre 19 y 20 años, sin problemas auditivos. Todos los estudiantes fueron informados de los alcances de la investigación y consintieron en colaborar sin pago.

2.3. Condiciones acústicas de la sala

Los 31.271 logatomos se dictaron en diferentes rangos de STI entre 0,4 y 0,8: 12.874 logatomos (41,17%) entre 04-0,5 STI; 5.059 logatomos (16,18%) entre 0,51-0,6 STI; 8.004 logatomos (25,60%) entre 0,61-07 STI; 5.334 logatomos (17,06%) entre 0,71-0,8 STI.

2.4. Aplicación del Test

El test completo se aplicó en 4 sesiones separadas por un periodo de una semana cada una, durante el mes de octubre de 2015. En las sesiones 1 y 2 se adminis traron las listas 1 a 5 y 6 a 10, respectivamente, en sala normal; y en las sesiones 3 y 4 se administraron las listas 1 a 5 y 6 a 10, respectivamente, en sala ruido. La duración aproximada de cada sesión fue de 1 hora.

Los auditores fueron entrenados para evitar que su desempeño se viese alterado por cuestiones no auditivas. Así recibieron instrucciones sobre el tipo de estructu ra a escuchar, qué hacer en caso de no oír, qué grafías usar cuando los sonidos tu vieren más de una representación, básicamente. Abajo se copian las instrucciones usadas en el entrenamiento:

Instrucciones A continuación se dictarán palabras breves, casi todas sin sentido como TAR, PUD, LAM, etc.

Escriba lo que entiende aunque no sea toda la palabra.

Si no comprende ningún sonido de la palabra, deje el casillero en blanco y continúe con la siguiente.

Para escribir las palabras, utilice las grafías del español

En aquellos casos donde sea posible representar un sonido por más de una grafía, puede elegir cualquiera de las opciones que usted pre fiera, p.e: la palabra SIL cuyo sonido inicial se puede representar con "s", "c" o "z"; el sonido final de la palabra TIR, donde se pueden usar las grafías "r" o "rr"; el sonido inicial de la palabra yel, donde se pue de usar: "y", "ll" o incluso "h + vocal"; el sonido inicial que aparece en KIL, donde cabe usar "k", "q + vocal" y "c"; el sonido inicial de la palabra jer, donde se pueden usar: "j", "x", "g"; el sonido inicial de la palabra BID, donde se pueden usar: "b", "v" o incluso "w"; el sonido inicial de la palabra GER, donde se pueden usar: "g", "g + vocal" o incluso "w"

2.5. Corrección de listas

Las listas fueron corregidas de acuerdo a los criterios ortográficos mencionados arriba en dos etapas; primero, manualmente por los propios estudiantes quienes se intercambiaron las pruebas de articulación y, posteriormente, revisadas una a una por los investigadores. Las respuestas fueron vaciadas en una planilla prepara da para el efecto por una asistente. El trabajo de revisión se extendió por un mes.

3. RESULTADOS

3.1. A nivel general y de estructura

A nivel completo de logatomo, de los 31.273 logatomos de estructura CVC, se constata un 2,31 % de logatomos omitidos, un 22,87% de logatomos incorrectos y un 74,82% de logatomos correctos. Internamente, solo las consonantes inicia les presentaron omisiones, con un 2,29%. A su vez, las vocales presentaron un 99,66% de aciertos, las consonantes iniciales, un 93,29% y las consonantes fina les, un 86,48%. (Ver el detalle en Anexo 2).

Tabla I Porcentajes de omisiones, errores y aciertos de los logatomos dictados. 

3.2. A nivel de sonido

3.2.1. La consonante inicial

Las omisiones se concentraron mayoritariamente en las oclusivas sordas: la bila bial "p" con 116 casos (0,37%), seguida de la velar "k", con 103 casos (0,33%) y de la dental "t", con 80 casos (0,26%). Por su parte, las tres consonantes menos omitidas fueron la palatal nasal sonora "ñ", con 10 casos (0,03%), la alveolar aproximante sorda "s", con 18 casos (0,06%) y la bilabial nasal sonora "m", con 21 casos (0,07 %).

Tabla II Consonantes iniciales más omitidas, ordenadas de mayor a menor. 

Las consonantes iniciales más confundidas son: la m que se confunde con la "n" (95,65%), la "n que se confunde con "m" (84,96%), la "b" que se confunde con la "d" (63,22%), la "ll" que se confunde con la "g" (62,07%), la "j" que se confunde con la "g" (57,57%), la "r" que se confunde con la "b" (56,25%) y la "t" que se confunde con la "p" (55,35%). Articulatoriamente, los tres primeros pares y el séptimo (m/n, n/m, b/d, t/p) comparten el modo y la acción de las cuerdas vocales; el cuarto y el sexto par (ll/g, r/b) comparten la acción de las cuerdas voca les y el quinto par (j/g), el lugar.

Tabla III Consonantes iniciales más confundidas, ordenadas de mayor a menor. 

A continuación se presenta una tabla que muestra las consonantes que alcanza ron menos del 1% del total relativo de confusiones. Los pares menos confundidos son: f/ch, g/n, g/s, j/l, j/ch, k/b, k/d, n/d, n/j, n/t, p/m, p/n, t/b, t/ch, t/n, t/ll, de los cuales, 9 comparten un solo rasgo articulatorio: la acción de las cuerdas vocales (f/ch, g/n, j/ch, n/d, t/ch), el modo (k/b, k/d, t/b) y el lugar (p/m) y 7 no compar ten ningún rasgo articulatorio: (g/s, j/l, n/j, n/t, p/n, t/n, t/ll).

Tabla IV Consonantes iniciales menos confundidas 

Las consonantes que aparecen encabezando el mayor número de confusiones de más de una consonante en posición inicial son: las oclusivas p (t/p, f/p), b (r/b, g/b), t(d/t, p/t), g (ll/g, j/g) (2 veces), las nasales m (n/m, ñ/m) y n (m/n, l/n) (2 veces) y la aproximante j (k/j, s/j)(2 veces).

A continuación se presenta un cuadro cuyo eje vertical contiene las consonan tes articuladas y el eje horizontal, las consonantes erradas.

Tabla V Confusión de la consonante inicial. 

3.2.2. La vocal

La vocal al igual que la consonante en posición final no presentó casos de omisión. Las vocales que más se confunden en más de un 50% de los casos en que apare cen dentro de la combinación consonante + vocal + consonante son: la "e" que se confunde con la "a", sin rasgos comunes entre sí; la "i" que se confunde con la "e", anteriores; la "o" que se confunde con la "u", posteriores; y la "a" que se confunde con la "o", sin rasgos comunes, en ese orden. En el extremo opuesto, los pares de vocales que presentan menos de un 10% de confusión entre sí son: la "e" con la "i", anteriores; la "u" con la "e", sin rasgos comunes; la "u" con la "a", sin rasgos comunes; la "o" con la "i", sin rasgos comunes; la "o" con la "e", medias; la "a" con la "i", sin rasgos comunes; la "e" con la "u", sin rasgos comunes; la "e" con la "o", medias.

Tabla VI Cuadro general de vocales confundidas, ordenadas de mayor a menor. 

3.2.3. La consonante final

La consonante final tal como la vocal interior no presentó casos de omisión. Las consonantes finales más confundidas son: la "m" que se confunde con la "n" (93,03%), la "n" que se confunde con la "m" (88,53%), la "j" que se confunde con la "g" (73,90%), la "k" que se confunde con la "g" (63,64%), y la "t" que se confunde con la "d" (57,90%).

Se desprende que los pares que alcanzan 50% o más coinciden en el modo y la acción de las cuerdas vocales (m/n, n/m), el lugar y el modo (j/g) y el lugar solo (k/g, t/d).

Tabla VII Consonantes finales más confundidas, ordenadas de mayor a menor. 

Conviene consignar que en esta posición las consonantes "b", "d" y "g" se rea lizaron como aproximantes.

Las consonantes finales que presentan menos confusiones con otra consonan te, porque representan menos del 1% de su total relativo son: d/j, p/l, p/o, p/s, g/i, j/l, j/n, b/k, m/j, n/b, n/d, g/f, j/s, t/s, p/j, m/l, m/p, m/r, n/r, g/l, g/m, b/f.

De los 22 casos con menos del 1%, 10 pares comparten la acción de las cuerdas vocales ( p/s, g/i, n/b, n/d, t/s, p/j, m/r, n/r, g/l, g/m); 3 pares comparten el modo fricativo (d/j, g/f, b/f); 1 par comparte el lugar bilabial (m/p); 1 par comparte el modo fricativo y la sordez (j/s); y los 7 pares restantes no comparten nada (p/l, p/o, j/l, j/n, b/k, m/j, m/l).

Tabla VIII Consonantes finales menos confundidas, ordenadas de menor a mayor. 

Las consonantes que aparecen encabezando el mayor número de confusiones de más de una consonante en posición final son las aproximantes sonoras "b", "g", seguidas de la aproximante sonora "d".

No figuran dentro de las más confundidas la bilabial oclusiva sorda "p", la la biodental aproximante sorda "f", la alveolar lateral sonora "l", la alveolar vibrante múltiple sonora "r", la velar aproximante sorda "j".

Téngase en cuenta que las consonantes que no integran el repertorio de las 12 consonantes finales (t, s, ch, ll, ñ), tampoco aparecen dentro de las opciones con las que los auditores confunden consonantes; en cambio aparecen las vocales "o" (en lugar de "p", un caso), "i" (en lugar de "g", un caso), a pesar de que los audi tores habían sido informados de que la estructura de la palabra escuchada sería CVC.

A continuación se presenta un cuadro cuyo eje vertical contiene las consonan tes articuladas y el eje horizontal, las consonantes erradas.

Tabla IX Confusión de la consonante final. 

3.2.4. Comparación de la consonante inicial y la consonante final en la estructura CVC

También se observa que 6 consonantes de las 12 que están presentes en la posición inicial y final de los logatomos articulados (p, b, m, f, t, d, n, l, r, k, g, j) de estruc tura CVC coinciden en la consonante con la que más se confundieron, a saber: "b" con "d", "m" con "n", "t" con "d", "n" con "m", "g" con "b", "j" con "g".

Tabla X Cuadro comparativo de las confusiones más frecuentes de las consonantes iniciales y finales. 

Tabla XI Cuadro de rasgos articulatorios comunes entre los pares más frecuentes de consonantes confundidas en posición inicial y final. 

En la posición inicial, en la mitad de los casos, la consonante dictada y la con sonante respondida erróneamente comparten conjuntamente el modo de articula ción y la acción de las cuerdas vocales. En la posición final, la consonante dictada y la consonante errada comparten el lugar de articulación y la unión del modo de articulación y la acción de las cuerdas vocales.

4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Tras este estudio hemos comprobado que en un ambiente de STI que va del 0,4 al 0,8 los auditores han fallado u omitido sus respuestas en un 25,18 % de los ca sos. El análisis nos revela algunas cuestiones ya observadas en estudios anteriores, especialmente para el inglés, y otras cuestiones nuevas.

En general, podríamos decir que el ruido afecta de manera desigual a los com ponentes de la estructura del logatomo CVC, al tipo de sonido consonántico o vocálico, y también, al tipo de sonido con el que se confunde cada vocal y cada consonante en particular. En el primer sentido, se producen menos errores por confusión en las vocales que en las consonantes, y entre consonantes, menos en la inicial que en la final; en otras palabras, las vocales son más resistentes al ruido que las consonantes y las consonantes iniciales son más robustas que las consonantes finales. Esto ya había sido puesto de manifiesto por Peutz (1971) y confirmado por Rosas y Sommerhoff (2008).

En el segundo sentido, las consonantes iniciales manifiestan una tendencia clara a confundirse con aquellas consonantes con las que comparten en forma conjunta el modo y la acción de las cuerdas vocales, mientras que las consonantes finales lo hacen por partes iguales con aquellas consonantes con las que compar ten combinadamente el modo y la acción de las cuerdas vocales, pero también, cuando el único rasgo compartido es solo el lugar de articulación, haciendo sugerir que en posición inicial se requiere de más rasgos articulatorios comunes para que la confusión entre consonantes se manifieste, mientras que en posición final la tendencia a la presencia de rasgos combinados menos acentuada permite deducir la tendencia contraria; estos hechos podrían interpretarse igualmente en la línea de la mayor robustez de las consonantes iniciales frente a las consonantes finales, antes mencionada.

Desde otra perspectiva, las consonantes que aparecen dentro de las opciones más recurrentes en las confusiones de la consonante inicial y final consignadas evidencian más diversidad en la primera consonante que en la segunda (modo oclusivo, nasal y fricativo en la consonante inicial frente a fricativo solo en la con sonante final), lo que podría ser una indicación de la mayor precisión requerida para las confusiones en posición inicial frente a la posición final.

Por otra parte, el hecho de que la mitad de las consonantes presentes en posi ción inicial y final del listado de logatomos se confundan en ambas posiciones con las mismas consonantes y que en general coincidan en el modo de articulación como característica común estaría revelando un grado de resistencia de este rasgo fonético frente al lugar y las acción de las cuerdas vocales; es decir, mayor poder distinguidor en condiciones precarias de inteligibilidad. Estos resultados coinci den con los obtenidos en estudios sobre el inglés en Ziegler et al. (2009) y sobre el español, reportado en Marrero et al. (2015).

También encuentra respaldo parcial en estudios anteriores el que las consonan tes iniciales más confundidas sean las nasales y las oclusivas por concordar con los obtenidos por Parikh y Loizou (2005) para el inglés, que muestran que las oclusi vas presentaron unas tasas de identificación altas incluso en condiciones extremas, donde la información sobre la barra de explosión no se preservaba.

Por su parte, aunque las vocales registran un porcentaje muy bajo de errores con solo un 0,35% del total, nos permite observar que la naturaleza de las con fusiones se ve motivada, al menos, en dos de los cuatro pares que alcanzan más de un 50% de las ocurrencias, por la presencia del lugar de articulación; en tanto que la menor confusión con menos de un 10% de ocurrencias se caracteriza por no exhibir la presencia de rasgo común alguno en la mayoría de los miembros de los pares entre sí.

Aparte de estas generalidades, llama la atención el hecho de que las conso nantes iniciales concentren todas las omisiones, a la vez que registran un bajo porcentaje de confusiones, y que en su mayoría correspondan a oclusivas (p, k, t, g) caracterizadas por su fuerte resistencia al ruido. Una explicación posible para esta dicotomía podría relacionarse con un problema de concentración inicial y de focalización en la imagen acústica o recuerdo del logatomo anterior que precedía en el dictado y no a una dificultad intrínseca de la consonante en sí. En cuanto al carácter oclusivo de las omitidas, no podemos establecer nada y tampoco encon tramos estudios que mencionen el hecho.

Otra particularidad observada tiene que ver con la falta de reciprocidad en las confusiones que se da en el par i/e, donde el primer miembro se confunde en más de un 50% de los casos con la e, pero esto no ocurre a la inversa. Esta falta de reciprocidad también se da para algunas consonantes en posición inicial y final, pero de manera menos marcada. Para este hecho, tampoco hemos encontrado explicación o antecedentes.

Los resultados expuestos y las interpretaciones posibles nos sugieren caminos de investigación para develar la lógica que subyace al reconocimiento auditivo desde la perspectiva de los rasgos articulatorios de los sonidos, pero donde segura mente contribuyen otros factores que un estudio más completo tendrá que incor porar. El interés por descubrir qué hace que algunos sonidos se perciban mejor que otros en condiciones de dificultad no es solo teórico, puesto que tiene una enorme gama de aplicaciones, donde una de las más próximas al lenguaje es la enseñanza de la lengua (Tessa y Atagi, 2015; Liu y Jin, 2015). Por otra parte, la complejidad del fenómeno lo convierte en punto de encuentro obligado de diversas disciplinas con intereses propios, como la acústica, la psicolingüística y la neurofisiología, toda vez que desafía la memoria y la concentración de los auditores además de constituir un reto que pone a prueba la robustez de las propiedades físicas de los sonidos involucrados.

REFERENCIAS

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*Fondecyt Regular 1090249. "Elaboración de un instrumento para medir la inteligibilidad del habla en español mediante el uso de logatomos". Inv. Responsable: Jorge Sommerhoff/Coi: Claudia Rosas.

ANEXO 1.

LISTA DE LOGATOMOS

Lista N° 1 /
Lista N° 2 /Lista N° 3 /Lista N° 4 /Lista N° 5 /Lista N° 6 /Lista N° 7 /Lista N° 8 /Lista N° 9 /Lista N° 10 /

Received: April 01, 2017; Accepted: August 11, 2017

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