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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA vol.58 no.2 Concepción dic. 2020

http://dx.doi.org/10.29393/rla58-10puas10010 

ARTICLE

POR ÚLTIMO COMO OPERADOR ARGUMENTATIVO EN ESPAÑOL: FUNCIÓN PRAGMÁTICA Y VARIACIÓN REGIONAL CON DATOS DEL CORPUS PRESEEA

POR ÚLTIMO AS AN ARGUMENTATIVE OPERATOR IN SPANISH: PRAGMATIC FUNCTION AND REGIONAL VARIATION WITH DATA FROM THE CORPUS PRESEEA

ABELARDO SAN MARTÍN NÚÑEZ1 

1Universidad de Chile. Chile. asmartin@uchile.cl

RESUMEN

El objetivo de este trabajo es determinar el funcionamiento pragmático de por último en el español de Santiago de Chile, en particular, y su variación regional en comunidades de la lengua española, en general, empleando el corpus PRESEEA. Los resultados muestran que la locución adverbial por último asume, en los materiales de español chileno, una función preponderante como operador argumentativo de limite escalar para indicar la opción menos preferible, pero suficiente, en una secuencia argumentativa, valor al que también se ha llamado "consolatorio". Este valor pragmático contrasta con la función discursiva que se le atribuye a por último a nivel del español estándar y que es característica de la modalidad escrita de esta lengua, es decir, la de un ordenador de cierre con valor conclusivo. Asimismo, la función de por último como operador argumentativo de "premio de consolación" no fue hallada en otras comunidades de habla diferentes a la de Santiago con materiales del PRESEEA. Este hallazgo nos lleva a concluir que se trata de un uso idiosincrásico de la variedad de español de Chile de la cual la muestra del habla capitalina es, en gran medida, representativa.

Palabras clave: Marcador del discurso; español; operador; argumentación; pragmática; variación regional

ABSTRACT

The aim of this paper is to determine the pragmatic functioning of por último in the Spanish of Santiago, Chile specifically as well as its regional variation in Spanish language communities in general, using the PRESEEA corpus. The results show that the adverbial phrase por último assumes, in Chilean Spanish materials, a preponderant function as an argumentative operator of scalar limit to indicate the least preferable option, but sufficient, in an argumentative sequence, a value that has also been called "consolation". This pragmatic value contrasts with the discursive function that is attributed to por último at the level of standard Spanish and that is characteristic of the written form of this language, that is, that of a closing organizer with conclusive value. Likewise, the function of por último as an argumentative operator of the "consolation's prize" was not found in other speaking communities different from that of Santiago with PRESEEA materials. This result leads us to conclude that it is an idiosyncratic use of the Chilean variety of Spanish, of which the sample of the capital's speech is, to a great extent, representative.

Keywords: Discourse marker; Spanish; operator; argumentation; pragmatics; regional variation

1. INTRODUCCIÓN

En este estudio nos aproximamos a la función pragmática y la variación regional de la locución adverbial por último utilizando materiales del corpus del Proyecto para el Estudio sociolingüístico del Español de España y América (PRESEEA). Nuestra hipótesis de trabajo consiste en que dicha locución adverbial desempeña, en la muestra de Santiago de Chile del mencionado proyecto, una función pragmática de operador argumentativo de limite escalar que permite a los hablantes marcar la opción menos preferible, pero suficiente, en una secuencia argumentativa. Este uso es distinto de la función discursiva de por último a nivel del español estándar y que es muy frecuente en la escritura en esta lengua, es decir, la de un estructurador mediante el cual los hablantes concluyen una serie informativa. Asimismo, desde el punto de vista de su variación regional, se trataría de un uso idiosincrásico característico de la variedad chilena de la lengua española, ya que no se encontraría en los materiales del PRESEEA de otras comunidades de habla. Los objetivos de nuestro trabajo son: 1) describir el funcionamiento pragmático de por último como operador argumentativo en el corpus del PRESEEA de Santiago de Chile, en términos de su función predominante, posición preferente y combinación con otras partículas; 2) contrastar el empleo de por último con otros operadores de valores cercanos, específicamente, al menos y por lo menos en la misma comunidad de habla santiaguina; 3) correlacionar su frecuencia de uso con los factores sociodemográficos de los hablantes (sexo, edad y nivel de instrucción) y 4) determinar la extensión del empleo de por último como operador argumentativo en variedades del español diferentes empleando los materiales disponibles del corpus del PRESEEA. De modo consecuente, dividiremos nuestro análisis en una sección cualitativa y otra cuantitativa, si bien nuestro foco principal será la primera de estas aproximaciones.

2. MARCO TEÓRICO

2.1. Los operadores argumentativos en español

Nuestra aproximación se enmarca en la pragmática del español aplicando principios analíticos de la Teoría de la relevancia de Sperber y Wilson (1994), en general, y de la Teoría de la argumentación en la lengua de Anscombre y Ducrot (1994), en particular, al estudio de los marcadores del discurso. Estos últimos son unidades de conexión de naturaleza morfológica invariable y de carácter sintáctico periférico, cuya función primordial consiste en orientar las inferencias que se realizan en la comunicación a nivel pragmático (Martín Zorraquino y Portolés, 1999; Portolés, 2001; Loureda y Acín, 2010). Sin embargo, es importante reconocer que la denominación, caracterización y clasificación de esta categoría no han estado exentas de debate, el que ha sido propiciado por los distintos marcos teóricos adoptados en su abordaje (Loureda y Acín, 2010). Más allá de estas diferencias, nos interesa rescatar las características que varios autores han destacado como denominador común en la definición de los marcadores del discurso, esto es, su carácter invariable y periférico, así como su significado procedimental, el que facilita la interpretación de los enunciados. Con todo, es importante reconocer que se trata de características que se presentan con diferentes grados de intensidad en cada marcador del discurso, ya que son el producto de distintos niveles de gramaticalización (Hopper y Traugott, 2003) o discursivización (Company, 2004). Asimismo, un rasgo definitorio de los marcadores es su polifuncionalidad que consiste en su capacidad para asumir más de una función pragmática en el discurso (Borreguero y López, 2010). A este respecto, según Bazzanella (2006), es pertinente distinguir entre polifuncionalidad paradigmática (in absentia), es decir, las distintas funciones que puede desempeñar un mismo marcador en diferentes enunciados, y polifuncionalidad sintagmática (in praesentia), esto es, las diferentes funciones que un marcador realiza de manera simultánea en un mismo enunciado. En este estudio asumimos un enfoque funcional de los marcadores del discurso (Llopis, 2014) centrado en la relación entre forma y función de estas unidades, a partir del cual pretendemos analizar tanto su equivalencia (cómo una misma función discursiva es cumplida por más de una forma o marcador) como su polivalencia (cómo una misma forma o marcador cumple diferentes funciones en el discurso).

Por otro lado, para Anscombre y Ducrot (1994) la argumentación consiste en un tipo de encadenamiento discursivo en que un hablante intenta hacer admitir una conclusión a su interlocutor, mediante argumentos; por lo tanto, esta teoría estudia los medios formales de una lengua para orientar argumentativamente los enunciados (Escandell, 1996; Portolés, 2005). Dentro de estos medios destacan los marcadores argumentativos que "marcan" su orientación y que se dividen en conectores y ordenadores: mientras los primeros relacionan dos o más enunciados, los segundos introducen modificaciones solo en el que afectan determinando su potencialidad argumentativa (Fuentes, 2009)1. De acuerdo con estos autores, además, los argumentos tienen un peso diferente entre sí; por lo tanto, se los puede ordenar en escalas de fuerza. La existencia de estas escalas pragmáticas ha sido fundamental en la formulación de la Teoría de la argumentación en la lengua (Ducrot, 1980; Anscombre y Ducrot, 1994) para la explicación de los operadores, ya que los argumentos para sostener una conclusión se ordenan según su mayor o menor fuerza (Portolés, 2007; Fuentes, 2016). En esta línea, si consideramos el nivel de fuerza del operador escalar, es posible distinguir entre operadores de preferencia (por ejemplo, sobre todo) y de suficiencia argumentativa (por ejemplo, al menos); este último concepto ha sido aplicado en español por Portolés (2001, 2005, 2007) para aquellos marcadores que introducen la opción menos preferida (argumento más débil), pero que consiste en un argumento suficiente para hacer admitir una determinada conclusión. Por su parte, Fuentes (2016) trabaja el concepto de operador de límite escalar para estudiar aquellos marcadores que introducen argumentos que están en el límite (alto o bajo) de una escala (por ejemplo, como máximo y como mínimo, respectivamente) y que transmiten imprecisión o "vaguedad enunciativa" (fuzziness). Como veremos más adelante, en nuestro análisis de la función de por último será pertinente su comparación con los operadores al menos y por lo menos, ya que codifican valores compartidos y contrastantes2. En particular, resultará de mucha utilidad el análisis de Anscombre y Ducrot (1994) de la función consolatoria del operador francés au mois ('al menos') que ha sido recogida en fuentes lexicográficas (Santos, 2003; Briz et al., 2008; Fuentes, 2009) y también en Portolés (2007).

2.2. El estudio de la variación regional de los marcadores del discurso

En este trabajo realizamos un abordaje contrastivo de los marcadores empleados en variedades dialectales del español, adoptando un enfoque variacionista que explora las intersecciones entre la dialectología, la sociolingüística, la pragmática y el análisis del discurso. Muchas de las aproximaciones a los marcadores en español han tendido a basarse en muestras de la variedad peninsular o en ejemplos reconstruidos o de la lengua escrita. Así, los principales esfuerzos analíticos se han concentrado en la caracterización misma del concepto de marcador del discurso y en la clasificación de sus funciones. Por lo tanto, entre las dimensiones menos indagadas en el estudio de los marcadores en español, destaca la variación social y dialectal de su empleo (Carbonero y Santana, 2010). De este modo, si bien existen algunos estudios sobre el uso de los marcadores en comunidades de habla particulares, aún están por realizarse las investigaciones de conjunto que aborden la distribución espacial y social de estas unidades de manera sistemática y contrastiva, en el dominio general de la lengua española. Sin embargo, el interés del estudio de la variación geolectal o regional de los marcadores del discurso en esta lengua ha sido destacado en varios lugares. Por una parte, Portolés (2005) señala que las diferencias dialectales en el empleo de los marcadores en algunas ocasiones pueden suscitar fallas en la interpretación de los enunciados entre hablantes de variedades del español peninsular y americano, debido a que algunos marcadores que se dan en algunas zonas no se dan en otras o a que existen valores diferentes para los mismos marcadores en regiones diversas. Por otra, en Briz et al. (2008) se ha reconocido la necesidad de extender la descripción de las entradas incluidas en el repertorio al español de América, a fin de que no sea solo descriptivo del uso de las partículas en el español europeo. De manera concordante, en Fuentes (2009) se reconoce la necesidad de mejorar este aspecto del tratamiento de las entradas del inventario, puesto que su selección y definición está hecha más bien para el español peninsular.

En este contexto, el estudio de la variación pragmática regional en la lengua española ha alcanzado un desarrollo notable en los últimos años (García y Placencia, 2011; Placencia, 2011), si bien el análisis de los marcadores del discurso en este ámbito no ha sido tan recurrente, debido a que los investigadores han inclinado su interés hacia la indagación de las diferencias entre fórmulas de cortesía y la realización de los actos de habla. Por consiguiente, en términos relativos, contamos hasta el momento con pocos trabajos desde dicho enfoque analítico sobre el contraste regional de los marcadores discursivos en español3. Específicamente, Jorgensen (2012) estudia las funciones del modalizador como en el habla de jóvenes de Madrid y de Santiago de Chile y Fuentes et al. (2016) abordan el marcador pues en conversaciones informales de universitarios jóvenes de Quito, Santiago de Chile y Sevilla. A estos trabajos hay que agregar los que también abordan la variación de algún marcador del discurso en diferentes variedades dialectales del español, aunque desde otras perspectivas. En esta línea, García y Marcovecchio (2013, 2014) analizan los usos de igual como adjetivo y marcador del discurso y destacan, respecto de este último, el contraste entre sus valores como modalizador, en el español peninsular, y como reformulador de distanciamiento, en variedades del español sudamericano4. Asimismo, un antecedente importante para nuestro trabajo es la realización de un estudio coordinado del empleo de los marcadores del discurso en diferentes ciudades de habla española (Valencia, 2014; Valencia y Vigueras, 2015)5 como parte del Proyecto de la Norma Culta Hispánica. Para finalizar, en el marco del PRESEEA, también ha surgido interés en estudiar los marcadores del discurso en diferentes comunidades de habla empleando las muestras disponibles del proyecto6, lo que se ha reflejado en diferentes publicaciones (San Martín, 2011, 2013; San Martín y Guerrero, 2016; San Martín et al. 2016; Molina, 2017; Cestero, 2019; Santana, 2019; Ruiz 2018, 2020), así como en los temas de las ponencias de los últimos encuentros del proyecto en congresos internacionales.

3. METODOLOGÍA

Por lo que refiere al diseño metodológico del presente estudio, emplearemos materiales del corpus del PRESEEA para realizar una búsqueda de los usos pragmáticos de la locución adverbial por último en dos niveles o escalas de observación. Por una parte, en términos particulares, en la totalidad de las entrevistas (108) que confor man la muestra del corpus de Santiago de Chile (PRESEEA-SA) y, por otra, en términos generales, en la totalidad de las entrevistas (324) disponibles en la página electrónica del proyecto PRESEEA que considera una muestra de 18 entrevistas de 18 comunidades de habla española diferentes. El propósito de la primera pes quisa es determinar el funcionamiento pragmático y la distribución social de por último, así como contrastar su valor pragmático con otras partículas semejantes, específicamente, al menos y por lo menos en el habla de Santiago de Chile. En la segunda indagación pretendemos analizar el comportamiento de por último en diferentes comunidades de habla española, en contraste con los resultados de su análisis en el español de Chile, de manera de establecer su variación pragmática regional.

Es pertinente especificar que las variables sociales consideradas en el PRE-SEEA son a) el sexo de los sujetos: hombres y mujeres, b) su edad dividida en tres grupos etarios: 20-34, 35-54, 55 o más años y, finalmente, c) su nivel de instrucción: bajo (estudios básicos), medio (estudios medios) y alto (estudios superiores). Asimismo, la distribución de los sujetos de las muestras del PRESEEA se organiza por cuotas con afijación uniforme, es decir, con igual cantidad de sujetos por cada factor. Para terminar, las comunidades de habla consideradas en la muestra disponible en la página electrónica del proyecto, hasta la fecha de realización de nuestro análisis, son las siguientes (en orden alfabético): Alcalá de Henares, Barranquilla, Capital de Guatemala, Caracas, Granada, Guadalajara, La Habana, Lima, Madrid, Málaga, Medellín, Mexicali, México D.F., Monterrey, Montevideo, Santiago, Santiago de Compostela y Valencia. Como se ve, en términos regionales, se trata de seis comunidades peninsulares y 12 americanas; asimismo, la representación por países es desigual, ya que hay seis comunidades de habla españolas, cuatro mexicanas y dos colombianas, mientras el resto de los países (Guatemala, Venezuela, Cuba, Perú, Uruguay y Chile) consta de solo una comunidad de habla cada uno.

4. RESULTADOS

4.1. Análisis cualitativo

4.1.1. La función pragmática de por último en el habla santiaguina

En el corpus PRESEEA-SA, la locución adverbial por último es empleada por los hablantes, de modo predominante, para marcar un segmento discursivo como la opción menos idónea, pero aceptable como encadenamiento que justifica una opinión o postura. Los siguientes ejemplos del corpus ilustran este comportamiento:

  1. 1) I.: [...] yo creo que no debería existir el aborto porque/ ya/ si puta no querías no quieres o no puedes en muchos casos o en el caso sois sois/ bueno/ siendo mujer ultrajada y de eso nace un hijo/ al fin y al cabo es una vida y si ya no la quieres tener/ por último dala en adopción/ hay personas que no pueden tener hijos/ qué más le gustaría tener un hijo una guagüita con su pareja (SCHI H11 005)7

  1. 2) I.: [...] a mí me gusta celebrarlo en la casa/ con mi familia/ bailarme una cueca/ por último solo/ me bailo mi cuequita solo/ me tomo mi traguito/ hago mi asadito/ y sí/ lo paso bien (SCHI H31 027)

  1. 3) E.: emm/ de los locutores de radio o animadores de televisión/ ¿cuáles dirías que/ constituyen un modelo/ por su forma de hablar?

  2. I.: mm/ por la forma de hablar/ podría ser/ eeh el P// el PV eso sí// no sé/ es que es un gallo como culto ¿cachái?/ o por último se las da de culto/ no sé/ no/ es culto él/ habla bien y todo/ y es buena onda a la vez/ por eso/ los demás son como muy muy formales (SCHI M12 043)

  1. 4) I.: y ¿a quién escuchas más tú?/ ¿a un extraño o a un amigo? E.: a un amigo

  2. I.: obviamente que a un amigo/ claro que sí/ o por último a tus papás/ tu familia/ pero dejémosla afuera (SCHI H23 089)

  1. 5) E.: sí po huevón/ todo el día trabajando po

  2. I.: y parado po ¿cachái?/ yo trabajo parado/ entonces a veces huevón/ yo voy para la cagada loco así po huevón/ igual doy el asiento po/ a las viejas po huevón ¿cachái?/aunque vaya para la cagada/ por último me siento en cualquier lado po (SCHI H12 039)

  1. 6) I.: el que andaba con una cuestión de/ como de/ ¿cómo se llama esta cuestión?/ blondon

  2. E.: ooh

  3. I.: y no halló nada mejor/ que/por último/ si me lo quería tirar/ que me lo tirara en toda la cabeza/ así quedaba todo el pelo color E.: te dejó un manchón (SCHI M23 095)

En estos ejemplos, las alternativas marcadas por la locución por último -1) dar un hijo en adopción, 2) bailar solo, 3) aparentar ser culto, 4) confiar en un fami liar, 5) sentarse en cualquier parte y 6) teñir el pelo por completo- se contraponen a otras alternativas (expresas o no) que se consideran mejores -1) hacerse cargo de un hijo, 2) bailar acompañado, 3) ser realmente culto, 4) confiar en un amigo, 5) sentarse cómodamente y 6) no teñir el pelo a la fuerza. Con todo, las opciones marcadas por la locución por último son valoradas como válidas, razonables o tolerables por los hablantes. De este modo, desarrollan una posición frente a temas debatibles como el aborto en los casos de concepciones no deseadas, la celebración de las fiestas patrias en familia, la forma de hablar de los animadores de televisión, la confianza en las personas más cercanas, el ceder el asiento a las personas de mayor edad en el transporte público y la costumbre de teñir el pelo a los recién ingresados en la universidad, respectivamente.

A nuestro juicio, en ejemplos como los anteriores, la locución adverbial por último asume la función de operador argumentativo de límite escalar y de suficiencia, mediante la cual los hablantes indican la opción menos preferible, pero suficiente, en una secuencia argumentativa. Por consiguiente, su comportamiento es semejante y, por lo tanto, conmutable, al de los operadores al menos y por lo menos (y secundariamente a como mínimo) en la función que ha sido calificada como "consolatoria" por algunos autores, a partir del análisis de Anscombre y Ducrot (1994) del operador francés au mois ('al menos') que interpretan como "premio de consolación" (p. 180) y que puede distinguirse de otras funciones específicas de al menos y por lo menos como veremos más adelante. Como operador, la locución por último determina a un enunciado propiciando una instrucción que orienta la interpretación del interlocutor. De acuerdo con esta instrucción, los hablantes implican una escala de mayor a menor fuerza argumentativa y emplean por último para indicar el enunciado que ocupa el lugar más bajo de la escala, pero que se considera como "suficiente" o "favorable" (según Portolés, 1998, 2001, 2005, 2007) o para establecer un "mínimo satisfactorio", en términos de Santos (2003, s. v. al menos).

Con respecto al origen de esta función de por último de "premio de consolación", en nuestra opinión, éste se basa en un proceso de gramaticalización (o pragmativización) de los sentidos 'en última instancia' o 'como último recurso' que puede motivar su empleo. En este sentido, cabe señalar que la quinta acepción de último en Moliner (2007, s. v. último) consigna el significado de caso o recurso "[...] 'extremo', o sea, usado cuando ya no queda otro". Asimismo, en ASALE (2010, s. v. último) se recogen las locuciones adverbiales de última para Ecuador, Argentina y Uruguay y del último para Nicaragua con el significado de "En última instancia, como último recurso", las que podrían estar vinculadas con la función de por último que aquí reportamos, si bien este asunto amerita un análisis particular que excede los objetivos de este estudio. Igualmente, como apoyo a nuestra explicación, es preciso reparar en el hecho de que último y menos son adjetivos que plantean, en sí mismos, una escala, ya sea en términos de ordenamiento temporal o espacial (primero> segundo>...> último) o de gradación de intensidad (más>...> menos) y que refieren a la posición o el nivel más bajo de la misma. En consecuencia, hallamos fundamento para la relación entre los operadores por último y al menos y por lo menos no solo en su conmutabilidad pragmática funcional, sino que también en sus características semánticas formales.

Por otro lado, la posición en el discurso de este por último operador argumentativo escalar de suficiencia puede ser inicial o final del enunciado que, en tanto operador, determina en términos pragmáticos. Los ejemplos 7 y 8 muestran su ocurrencia en posición inicial:

  1. 7) I.: [...] de chico que no juego Kino/ me gustan los Raspe/ ¿cachái?/por último me quedo con cien pesos/ pero no pierdo todo (SCHI H11 001)

  1. 8) I.: [...] porque eran/ los respetaban más/ no los pasaban a llevar// y uno cuando veía a una persona como que/ se restringía más/ por último por último para echar un garabato/ porque tampoco se llegaba y se echaba un garabato/ uno tenía que mirar a la persona que estaba al lado (SCHI M21 023)

En cambio, los ejemplos 9 y 10 ilustran su empleo en posición final:

  1. 9) I.: yo no conozco el sur/ pero he escuchado muchas maravillas de él/ pero me gustaría tener una casa en P/ en V/ en F/ como para ir de repente// o arrendarla por último (SCHI M12 045)

  1. 10) I.: [...] falta el compromiso porque si yo opto por vivir con una persona y para vivir con esa persona me caso// o sea estoy adquiriendo un compromiso/ que no es tan/ o sea igual me puedo separar o sea pero/ pero hay/ un compromiso hay un/ hay un nexo hay un lazo hay un papel por último/ que me va/ a costar a lo mejor más/ tomar la decisión de/ de decir "pucha hasta aquí llegamos" (SCHI M33 106)

Esta opcionalidad en cuanto a su posición en el discurso le confiere cierto grado de flexibilidad a por último en su valor consolatorio, la que también es compartida con al menos y por lo menos con dicha función. Recuperar el dinero gastado en un juego de azar (7), no decir malas palabras frente a las personas mayores (8), arrendar una casa de veraneo (9) y comprometerse mediante un documento legal (10) son los límites escalares o mínimos aceptables de los ejemplos anteriores.

Asimismo, en cuanto a su combinación, hemos comprobado que este operador argumentativo se vincula, de modo estrecho, tanto con periodos condicionales como con conectores argumentativos antiorientativos y reformuladores de distanciamiento. De un lado, es recurrente su relación con periodos condicionales con si (si + por último o por último + si) que plantean una situación hipotética o suposición ante la cual se argumenta, por ejemplo, en 11 a 13:

  1. 11) I.: [...] los chiquillos quieren a sus padres/ les gusta estar con su familia/ eeh/ problemas como todo el mundo/ pero/ a/ mis hijos adoran a sus tatas/ a sus tíos/ eeh/ siempre se relacionan/ o sea/ yo creo que van por buen camino/ espero la verdad/ y si ustedes se caen/ por último también tienen el respaldo que tienen su familia/ hay niños que se caen y no los re/ respalda nadie/ y se siguen hundiendo (SCHI M23 096)

  1. 12) I.: [...] que no sienta envidia/ porque hoy en día la envidia mata// o sea a muchas amistades las mata// pero para mí eso/ que esté contigo/ o que/ por último si tú no lo ves siempre/ que tú sepas que cuentas con esa persona cuando algo te pasa/ es eso/ para mí eso es ser un buen amigo (SCHI M12 045)

  1. 13) I.: el arbolito ¿no es cier?/ siempre gracias a Dios que hay árbol ¿no?/ siempre hay una comidita siempre/ siempre hay una comidita especial/ sí y aunque estemos los dos solos con mi viejo aunque él tenga que trabajar

  2. E.: ya

  3. I.: no importa/ pero/ por último si no se puede comer en la noche porque él tuvo que irse/ se come más temprano/ él se va a trabajar y listo (SCHI M32 067)

Si los hijos caen en desgracia, no es posible ver a los amigos o cenar con la pareja en nochebuena siempre, al menos, es un alivio o una confortación contar con el respaldo de la familia, de los amigos o cenar más temprano como se desprende de los ejemplos 11 al 13, respectivamente. De otro lado, en algunos casos, por último consolatorio se combina con nexos adversativos que conectan argumentos antiorientados (pero + por último o por último + pero) o con reformuladores de distanciamiento (igual + por último o por último + igual), por ejemplo, en 14 a 16:

  1. 14) I.: yo antes/ cuando trabajaba en el FC/ cuando trabajaba bueno/ siempre antes de Transantiago siempre usé micro y metro nunca me molestó// pero siempre prefería la micro porque entraba aire/ el metro era rápido todo lo que quisieráis/ pero cuando iba lleno era una cuestión asquerosa lo odiaba/ entonces prefería la micro porque/ por último me demoraba un poco más/ pero iba con aire que es lo principal para mí (SCHI M13 084)

  1. 15) se produjo una discusión fuerte con pelea/ mm/ uno de ellos salió muy perjudicado/ porque le reventé la cara de una patada y el otro/ eeh se arrancaron al final los dos/ en realidad se llevaron la radio/ pero/ por último uno se fue muy muy dañado (SCHI H22 053)

  1. 16) I.: no po imagínate un drama ¿cachái? /mira / por último igual puede ser una mina con hijos pero tiene que ser/ liviana de de sangre como dicen/ como relajada ¿cachái?/ no con atados siempre ¿cachái?/como que te aburre/ mucho atado po huevón (SCHI H12 039)

En los ejemplos anteriores (14 a 16, respectivamente) viajar con ventilación, dañar a uno de los asaltantes y emparejarse con una mujer de buen carácter son un consuelo, a pesar de que, de todas formas, el viaje demore más, los asaltantes se hayan hecho del botín o la mujer ya tenga hijos. En alguna medida, son motivos razonables para conformarse o resignarse.

4.1.2. El contraste funcional con al menos y por lo menos en el habla santiaguina

Como ya señalamos, en su valor consolatorio, por último es semejante a al menos y por lo menos, aunque también existen diferencias en cuanto a otras funciones que no son compartidas por estos operadores. Los siguientes ejemplos (17 a 21) de al menos y por lo menos ilustran su comportamiento como operadores argumentativos de límite escalar de suficiencia el que es conmutable con por último:

  1. 17) E.: ¿pero está conforme con la relación que tiene?

  2. I.: sí/ sí es buena/ sí porque/ o sea/ al menos no hay ningún problema en ese sentido/ o sea/ no hay alegatos/ nada (SCHI H21 014)

  1. 18) E.: ¿o sea usted con su oído no escucha?

  2. I.: tengo el/ treinta por ciento de audición no más/ pero el oído operado/ pero al menos lo salvé/ o sea no pasó a mayores (SCHI H22 052)

  1. 19) I.: en las que podríamos ser buenos// pero yo creo que lo han hecho bien ahora con este gallo/ el entrenador B/ al menos el último partido se le ganó a Argentina/ no se le había ganado nunca/ ya es un mérito// pero yo creo que somos malos para la pelota (SCHI H23 090)

  1. 20) I.: claro esa parte no me gusta prefiero cada uno en su/ en su casa/ pero cuando uno se encuentra debería por lo menos/ como digo/ saludarse y si uno tiene más afinidad con alguien/ no sé po preguntarle si estaba enfermo si se mejoró o cosas así (SCHI M33 104)

  1. 21) E.: ¿encuentras que este barrio es seguro?

  2. I.: todavía todavía un poco no mucho// pero un poco// por lo menos no se te meten a la casa/ te roban en la calle/ pero no se te meten a la casa (SCHI H23 088)

No obstante, existen dos funciones de al menos y por lo menos que no son compartidas con por último argumentativo, en específico, sus valores como cuantificadores y como acotadores (San Martín y Rojas, 2020). De una parte, al menos y por lo menos -en especial, este último- se emplean también para indicar una cantidad en términos aproximativos, de manera semejante a como mínimo (Fuentes, 2016), codificando vaguedad enunciativa, ya que el hablante no se compromete con enunciar una cantidad exacta, sino que solo señala el límite inferior de una escala (Portolés, 2007) como ocurre en los ejemplos 22 a 25:

  1. 22) E.: ya ¿y le ha tocado algún jefe que sea más pesado/ más?

  2. I.: ¿jefe?

  3. E.: sí/ ¿o alguien a quien le haya tenido que trabajar/ de clase alta que haya sido más?

  4. I.: o sea/ al menos/ una pura vez que una patrona E.: ya

  5. I.: o sea/ son más estiradas son las mujeres/ o sea/ de patrona (SCHI H21 014)

  1. 23) E.: claro/ pero ¿cada cuánto usted tiene estos sueños premonitorios? I.: ¿cada cuánto?

  2. E.: más o menos

  3. I.: eh/ seguido/ seguido/ deber ser por lo menos unas diez veces en el año (SCHI M23 092)

  1. 24) I.: [...] y ahí después de todos los exámenes ya después de que me hicieran escáner angiografía/ un montón de cosas me acuerdo// y después gracias a Dios/ ya ha sido como hace cuatro años

  2. E.: más o menos

  3. I.: no hemos tenido ningún problema/ sí como cuatro años por lo menos dos mil tres parece que fue/ no me acuerdo bien o dos mil cuatro/ pero como cuatro años parece (SCHI H22 054)

  1. 25) E.: ya/ y ¿hace cuánto tiempo vives en/ en esta comuna de LF?

  2. I.: ¡uh! hartos años/ como diez/ veinte años/por lo menos (SCHI H22 050)

En el corpus PRESEEA-SA encontramos solo un ejemplo como cuantificador aproximativo o vago de por último semejante a esta función de al menos y por lo menos; por consiguiente, consideramos que no se trata de una función que, de modo prototípico, sea desempeñada por el operador acá estudiado:

  1. 26) I.: sí poh/ que te engañen/ que sean fieles a ti/ no/ yo creo que con hijos ya/ con un hijo por último/ mínimo ¿cachái?/ ya y teniendo ya para la casa ya/ teniendo todo ya/ todos los proyectos así como para la casa/ para hacer una vida más como adulto (SCHI H12 039)

De otra parte, al menos y por lo menos son empleados por los hablantes en el corpus, a fin de acotar que lo dicho es solo una opinión que debe limitarse en su alcance nada más que a una perspectiva personal, esto es, con un valor cercano a la evidencialidad, en que se restringe el compromiso epistémico del hablante con respecto al contenido afirmado (Portolés, 2007), por ejemplo, en 27 a 30:

  1. 27) I.: claro/ al menos yo/ yo no estoy de acuerdo de las familias esas que van a a dejar a las abuelitas a los/ o a los abuelos a los hogares de ancianos/ porque ellos lo dieron todo por uno/ yo/ al menos yo con tu mam/ con mi mami yo no lo haría/ si yo viera que mi mamá está así mal yo me la traerí/ yo la cuidaría hasta el último día de su vida/ pero yo no lo haría/ eeh/ me carga esa huevada/ no comparto esa idea de que vayan a tirar a los ancianos/ porque ellos lo dieron todo por uno (SCHI M21 019)

  1. 28) E.: ¿y usted cree que es seguro ese barrio?

  2. I.: al menos para mí sí/ porque nunca he tenido problemas/ eh ¿problemas? no/ es bueno el barrio/ para mí/ no sé para todos/ para todos no sé/ pero en todos los años que llevo viviendo no he tenido mayores problemas (SCHI H32 065)

  1. 29) I.: [...] que creo que/ una parte muy importante para mí por lo menos/ en la amistad es aceptar al otro como es// no querer cambiarlo// eeh// tratar de entenderlo/ pero si no se puede entender// quererlo igual (SCHI M23 095)

  1. 30) I.: [...] yo encuentro que antes/ había mucho hacía más frío y había más niebla cuando por lo menos cuando yo iba al colegio en las mañanas nos íbamos con mis hermanos quebrando las escarchas y yo/ yo me voy temprano al trabajo y es rara vez que yo encuentre que hay escharcha (SCHI M33 105)

En síntesis, por lo que refiere a los valores que hemos identificado en el corpus PRESEEA-SA, al menos y por lo menos desempeñan, desde el punto de vista de su polifuncionalidad paradigmática, las siguientes funciones: a) operador modal de límite escalar cuantificador aproximativo (vago): "al menos/ por lo menos me demoro tres horas en llegar", b) operador modal de límite escalar epistémico (también vago): "al menos/ por lo menos para mí eso está mal" y c) operador argumentativo de límite escalar consolatorio (no vago): "al menos/ por lo menos llegaré a tiempo para la cena"; sin embargo, por último solo asume esta última función en los materiales que hemos analizado aquí. En todo caso, es importante reconocer que no es posible descartar de plano que, en el futuro, por último asuma también dichos valores pragmáticos, puesto que se trata de una partícula en proceso o vías de gramaticalización (o pragmativización). En las funciones cuantificadora y acotadora, en que los operadores al menos y por lo menos se vinculan con la vaguedad enunciativa, éstos se asocian también con los recursos de mitigación, lo que es reflejo de su polifuncionalidad sintagmática (San Martín y Rojas, 2020).

4.1.3. El contraste funcional con por último ordenador de cierre

El valor pragmático de por último como operador argumentativo de límite escalar que aquí analizamos es muy diferente a la función que se le atribuye a la locución por último en el español estándar y que es muy frecuente en la modalidad escrita de esta lengua, es decir, la de estructurador u ordenador de cierre con valor conclusivo (Martín Zorraquino y Portolés, 1999; Portolés, 2001; Garcés, 2008; Fuentes, 2009; Domínguez, 2016). Debido al perfil interaccional oral particular de los materiales que analizamos, esto es, entrevistas semiestructuradas de corte sociolinguístico, en el corpus de Santiago de Chile del PRESEEA no encontramos ejemplos de por último en tanto ordenador de cierre que hubieran sido proferidos por los informantes, solo encontramos ejemplos en los turnos de habla de los entrevistadores, quienes lo emplean para ir cerrando la entrevista, como por ejemplo en 31 a 33:

  1. 31) E.: emm / bueno por último ya para que vayamos cerrando esto / emm ¿a usted le gustan los juegos de azar? (SCHI M33 108)

  1. 32) E.: eem eso ya / por último / ¿qué opinas tú de tu forma de hablar? / ¿cómo habláis? (SCHI H31 032)

  1. 33) E.: ya tío // y por último// estas palabritas sueltas// y con esto estamos I.: ¿de aquí para abajo? ¿o de aquí para allá?

  2. E.: de ahí para abajo// sí (SCHI H21 018)

Por lo que respecta a la muestra disponible del PRESEEA de las otras comunidades de habla representadas en el proyecto, en contraste con los materiales de Santiago de Chile, sí relevamos ejemplos de por último con la función estructuradora de ordenador de cierre en los turnos de los informantes como ejemplificamos, a continuación, con casos de las muestras de Caracas, Málaga y Granada (34 a 36), respectivamente:

  1. 34) I: [...] bueno tuve con el ma/ tuve con/ el/ con el/ doctor G/ en el Colegio Sucre/ pasé toda mi/ mi/ mi infancia/ mi primaria/ mi secundaria/ también con él/ con el colegio/ San Agustín posteriormente/ segundo/ tercer año y después pasé al Instituto Cecilio Acosta/ y por último fui al liceo Andrés Bello donde me gradué/ de eeh/ quinto año de biología// pasé luego a la universidad y me gradué de médico en el año cincuenta y ocho (CARA H33 097)

  1. 35) I: pues mi hermana/ la mayor es mi hermana/ Alicia/ y tiene veinticinco años// y está trabajando en/ la tienda vamos donde yo estaba trabajando/ [...] luego el segundo es mi hermano Jorge// tiene veinticuatro años// y está de/ repartidor de/ golosinas y chucherías ¿no?// y nada con él sí llevo una relación bastante buena/ porque// lo que es en carácter y eso somos bastante parecidos/ y sí congeniamos muy bien y me llevo muy bien con él// y por último está mi hermano Fede// tiene veintidós años// y es estudiante de biología (MALA M11 115)

  1. 36) I: bueno// empecé terminé COU/ hice la selectividad / no tenía mucha nota entonces yo quería hacer en principio fisioterapia// pero no me llegó/ entonces entré en magisterio// entré por entrar// y al final me// me terminó llenando// hice primero primaria la especialidad de primaria// los tres años// después me tomé un año sabático// hice los complementos porque antes había que hacer unos complementos de formación/ antes de acceder al ciclo de psicopedagogía o de pedagogía// después hice los dos años de psicopedagogía// y// por último/ ya el año pasado/ trabajando// pues me saqué la especialidad de infantil […] (GRAN H13 001)

En 34) el informante repasa los establecimientos escolares en los que estudió, en 35) la informante enumera quienes son sus hermanos y, de modo parecido a 34), en 36) el informante reseña los programas académicos que ha cursado. En todos estos ejemplos por último se emplea para cerrar las series enumerativas correspondientes.

No obstante, como ocurre con el corpus del habla santiaguina, la mayor parte de los ejemplos de por último estructurador de cierre corresponden a los turnos de los entrevistadores, quienes lo usan para señalizar que la entrevista ha finalizado, como ocurre en los siguientes ejemplos (37 a 40) de las muestras de Valencia, Monterrey, México D.F. y Barranquilla, respectivamente:

  1. 37) E: muy bien/ y por último/ ¿cómo ves el futuro?/ de todos/ de ti/ de tu familia/ de tus hijos/ nuestro/ de la sociedad (VALE H23 015)

38) E: okay y ya por último/ ¿cuántas personas viven en su casa y qué parentesco tienen con usted? (MONR M31 082)

  1. 39) E: oye/ ya por último me gustaría/ rematar con/ la pregunta que todo mundo nos hacemos/// como bailarines/ por supuesto/// ¿cómo caracterizarías/ tu propuesta?// ¿hacia dónde crees tú// que debe ir la danza folclórica?/ porque estamos de acuerdo/ que ya no puede ser la estampa tradicional [...] (MEXI M23 024)

  1. 40) E: eeh por último ya/ para terminar// el clima/ ¿qué piensa usted del clima/ eeh mucho cambio/ del clima de por allá/ el clima de por acá? (BARR M33 020)

A nuestro juicio, debido a su polifuncionalidad paradigmática, por último en su función de operador argumentativo, si se encuentra en un segmento discursivo descontextualizado, puede llevar a un fallo de interpretación o confusión con su homónimo pragmático con el valor de ordenador del discurso. No obstante, si está precedido de la serie enumerativa correspondiente (en primer lugar/primero, en segundo lugar/segundo...), es muy probable que dicha ambigüedad se resuelva fácilmente. Esta capacidad de desambiguación enfatiza la dependencia de las partículas respecto de las estructuras discursivas mayores en las que se enmarcan (en este caso, por último ordenador de la serie enumerativa y por último operador de la estructura argumentativa, respectivamente); este aspecto ha sido puesto de relieve en las propuestas de gramáticas discursivas, gramáticas de las construcciones o macrosintaxis, en el último tiempo (Fuentes, 2013).

4.2. Análisis cuantitativo

En primer lugar, en esta sección, nos referiremos a la correlación de la frecuencia de empleo de por último como operador argumentativo escalar de suficiencia con valor consolatorio con las variables sociodemográficas sexo, edad y nivel de instrucción de los 108 hablantes de la muestra del PRESEEA de Santiago de Chile. Nuestra aproximación cuantitativa a la frecuencia de empleo de por último con la mencionada función es muy limitada, debido a que disponemos de pocos casos (33 ocurrencias en total); igualmente, no encontramos una significación estadística en la correlación de dicha frecuencia con los factores sociolingüísticos considerados por medio de pruebas paramétricas (ANOVA) y no paramétricas (Kruskal-Wallis). Por lo tanto, nos limitaremos a presentar datos estadísticos solo en términos descriptivos no inferenciales que señalan diferencias de frecuencias de empleo que solo se restringen a la muestra analizada. En la Tabla I, a continuación, se presentan la frecuencia absoluta y porcentual de por último como operador argumentativo en el corpus analizado, de acuerdo con el sexo, la edad y el nivel de instrucción de los sujetos de la muestra.

Tabla I Frecuencia y porcentaje del empleo del operador argumentativo por último, según los factores socio-demográficos de los sujetos de PRESEEA-SA (N=33, 100%) 

Como se aprecia en la Tabla I, no se perciben diferencias de empleo en cuanto al sexo de los informantes, solo respecto de su edad y su nivel de instrucción, ya que por último con el valor de operador argumentativo se emplea más por los sujetos del grupo etario más joven (20 a 34 años) y del nivel de instrucción medio (estudios secundarios), si bien, como ya destacamos, solo se trata de diferencias de alcance descriptivo de la muestra analizada. A nivel intuitivo, estos datos coinciden con nuestra apreciación general de que por último consolatorio se emplea de modo transversal en la comunidad de habla santiaguina, incluso, chilena, en general, sin distinciones de género, etarias, ni de nivel de instrucción.

En segundo lugar, resulta de interés contrastar las frecuencias de empleo de por último con los otros operadores con los que comparte la función consolatoria, es decir, al menos y por lo menos. En la Tabla II se presenta la frecuencia absoluta y porcentual de los operadores por último, al menos y por lo menos, de acuerdo con sus funciones argumentativa, cuantificadora y acotadora en el corpus PRESEEA de Santiago de Chile.

Tabla II Frecuencia y porcentaje del empleo de las funciones de por último, al menos y por lo menos en el corpus PRESEEA-SA. 

Como ya señalamos en la sección de análisis pragmático y tal como se desprende de la tabla precedente, por último solo cumple la función argumentativa en este grupo de operadores pragmáticos. Al menos desempeña, de modo preeminente, la función de acotador y manifiesta una incidencia de la función argumentativa muy secundaria y apenas un caso como operador cuantificador. Por lo menos, a su vez, presenta una distribución de funciones más equilibrada con un uso mayoritario como acotador, seguido de su función argumentativa y con el mayor empleo como cuantificador en la muestra. En relación con la función que aquí más nos interesa, esto es, la de operador argumentativo, las frecuencias se ordenan de mayor a menor en el siguiente orden: por lo menos, por último y al menos, el que deja a por último en un segundo lugar a bastante distancia de al menos, que en el español estándar es reconocido por cumplir dicha función. A nuestro parecer, la intensidad en el uso de la función argumentativa consolatoria de por último en el español hablado en Chile, en contraste con al menos y por lo menos, puede haber propiciado una especialización funcional en curso donde estos últimos tienden más al empleo como acotadores y cuantificadores. No obstante, eso no impide que cualquier hablante del español de Chile pueda emplear o comprender al menos o por lo menos con un valor argumentativo en la oralidad, debido a que también cumplen este cometido, como bien lo refleja la Tabla 2, aunque quizás los hablantes de esta variedad dialectal puedan percibirlos como más formales. Lo que aquí nos interesa destacar es el hecho de que el empleo de por último con sentido argumentativo consolatorio está tan difundido en el español chileno oral (del cual los materiales que analizamos pueden considerarse una muestra representativa) que al menos y por lo menos tienen mayor incidencia en sus usos como acotador y cuantificador y, quizás, también como operador argumentativo en un registro más formal cercano a la escritura.

Para finalizar, como hemos señalado con anterioridad, un estudio contrastivo de las partículas empleadas en diferentes variedades dialectales del español podría permitirnos verificar la existencia de marcadores característicos o de uso idiosincrásico de cada comunidad de habla. Para este cometido, indagamos el empleo de por último con la función argumentativa consolatoria en la totalidad de las muestras disponibles para análisis publicadas en la página electrónica del corpus PRESEEA, la que considera 18 hablantes de 18 muestras de comunidades de habla de la lengua española, es decir, un total de 324 sujetos distribuidos con fijación uniforme, según sexo, edad y nivel de instrucción. A este respecto, es importante destacar que no encontramos ningún ejemplo de por último como operador argumentativo en muestras del PRESEEA de otras comunidades diferentes de la chilena, solo relevamos ocurrencias en la muestra del corpus correspondiente a Santiago de Chile. En este sentido, la evidencia de que disponemos nos lleva a concluir que por último como operador argumentativo escalar de suficiencia constituye un rasgo diferencial de la variedad chilena de la lengua española. Aparentemente, se trata de un caso de gramaticalización (o pragmativización) que se ha desarrollado de manera exclusiva en dicha variedad geolectal o, en otras palabras, constituye un caso de variación dialectal a nivel discursivo-pragmático que nos permite distinguir al español chileno de otras variedades de la lengua española.

5. CONCLUSIONES

En este estudio abordamos el funcionamiento en el nivel pragmático y la variación en el ámbito regional de la locución adverbial por último en el plano argumentativo; cometido para el cual se analizaron entrevistas sociolingüísticas de Santiago de Chile y de otras comunidades de habla que conforman el corpus del PRESEEA. El análisis nos permitió comprobar nuestra hipótesis de partida, a saber, que la función pragmática de la locución adverbial por último predominante en el español chileno es la de un operador argumentativo de límite escalar que indica la opción menos preferible, pero suficiente, en una secuencia argumentativa o, en términos más asequibles, la de señalar un "premio de consolación" (Anscombre y Ducrot, 1994). Esta función de por último como operador argumentativo no fue relevada en otras comunidades de habla diferentes a la de Santiago con materiales del PRESEEA; por lo tanto, podemos concluir que se trata de un uso idiosincrásico de la variedad chilena de la lengua española, el que es contrastivo o diferencial con respecto a la función discursiva estándar o prototípica del discurso escrito de dicha locución, es decir, la de un estructurador informativo. En el análisis se establecieron semejanzas funcionales de por último con al menos y por lo menos en tanto operadores de suficiencia argumentativa, pero también diferencias con otras funciones de al menos y por lo menos no desarrolladas todavía por este operador y que son más bien modales, esto es, como cuantificador aproximativo, que comunica una cantidad no exacta y, por consiguiente, codifica vaguedad enunciativa semejante a como mínimo, y como acotador de evidencialidad, que informa un contenido desde una perspectiva personal y que, por lo tanto, codifica un menor compromiso epistémico del hablante (Portolés, 2007; Fuentes, 2016; San Martín y Rojas, 2020). Así, por último en tanto operador no codifica una aproximación numérica asociada a vaguedad enunciativa ni tampoco un distanciamiento en el compromiso del hablante con el contenido enunciado. Estos hallazgos nos llevan, nuevamente, a insistir en el interés de un estudio contrastivo de las partículas discursivas empleadas en diferentes variedades dialectales del español, que se oriente a establecer la existencia de marcadores o usos generales (panhispánicos) y distinguirlos de otros más bien característicos o idiosincrásicos de comunidades de habla particulares.

FINANCIAMIENTO

Este artículo se enmarca en el proyecto FONDECYT N° 1190191, "Los marcadores del discurso en el español hablado en las dos orillas: análisis de su variación pragmática regional en España y América", del cual el autor es Investigador Responsable.

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1En español, los operadores han sido muy estudiados por Fuentes (2003, 2005, 2009, 2013 y 2016), quien aplica las nociones de fuerza y orientación argumentativa de Anscombre y Ducrot (1994). Aunque existen distintos tipos de operadores (enunciativos, modales, argumentativos e informativos), los que han recibido mayor atención son los argumentativos; de hecho, según Fuentes (2003), para algunos autores, son los únicos operadores que existen.

2San Martín y Rojas (2020) analizan al menos y por lo menos, en contraste con sobre todo, en materiales del español de Santiago de Chile. Según estos autores, estos operadores se comportan como "marcadores de límite escalar" (Fuentes, 2016), es decir, unidades que establecen una aserción aproximada o "vaga", pero entendida como suficiente desde el punto de vista del oyente; en dicho comportamiento concurren, además de las funciones escalares y focalizadoras prototípicas, valores modales de compromiso epistémico, en particular, de mitigación del enunciado en el que operan.

3De hecho, en el último congreso de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina (ALFAL) celebrado en Bogotá en 2017, Catalina Fuentes y María Elena Placencia propusieron un panel cuyo objetivo fue ampliar el enfoque contrastivo de los marcadores en diferentes variedades del español, a fin de aportar a su estudio desde la perspectiva de la pragmática variacional.

4Dicha función, en el español de Chile, ha sido destacada en varios trabajos por San Martín (2004-2005, 2013 y 2016) con materiales del habla capitalina.

5El objetivo de este proyecto fue comparar el empleo de los marcadores, tanto en una dirección temporal como en una espacial, en nueve ciudades del mundo hispánico (México, Santiago (Chile), Caracas, Buenos Aires, La Paz, La Habana, Córdoba (Argentina), Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria). Es pertinente destacar que, si bien las muestras de este proyecto están distribuidas en tres grupos etarios (25-35, 36-55, 56 y más años) y hablantes de dos sexos (hombres y mujeres), una limitación importante es que se restringen solo al nivel culto del espectro sociolingüístico de cada comunidad de habla estudiada; por lo tanto, se hace necesario ampliar el análisis a otros grupos sociales y con muestras más amplias, a fin de garantizar la validez de los resultados. Para una descripción en detalle del corpus de la Norma Culta Hispánica puede consultarse Samper (2005). Un contraste muy completo entre dicho proyecto y el PRESEEA se encuentra en Moreno (2009).

6El objetivo del PRESEEA es recoger un corpus representativo de la variación geográfica y social del español oral, de manera de propiciar la realización de proyectos de estudios coordinados sobre diferentes fenómenos. Hasta el momento se han recopilado muestras de 43 comunidades de habla española en ambos continentes y se han convocado a seis proyectos coordinados. Además de dichas propuestas, como ya señalamos, ha despertado interés la investigación de los marcadores del discurso en distintas comunidades. Las bases teóricas y metodológicas, así como los materiales disponibles del proyecto pueden consultarse en la página electrónica https://preseea.linguas.net/

7Con respecto a la transcripción de los ejemplos, es necesario señalar las siguientes convenciones gráficas: 1) E= entrevistador e I= informante; 2) el texto correspondiente a cada entrevista se transcribe en ortografía convencional, incluidos los acentos gráficos; 3) para la mejor comprensión de los ejemplos incluidos en este artículo, se ha suprimido el sistema de etiquetas que se emplea en la transcripción de las entrevistas de PRESEEA, excepto las pausas. Al final de cada ejemplo, se indica, entre paréntesis, el código del informante. Este último, se lee como sigue: 1) las iniciales del comienzo corresponden a la comunidad de habla incluida en el proyecto PRESEEA (SCHI= Santiago de Chile); 2) la letra mayúscula del medio se refiere al sexo del informante: H= hombre y M= mujer; 3) el primer número corresponde al código del grupo de edad: 1= 20 a 34 años, 2= 35 a 54 años y 3= 55 años y más; 4) el segundo, al nivel educacional: 1= Bajo (sin estudios o con instrucción primaria o instrucción secundaria incompleta), 2= Medio (con instrucción secundaria) y 3= Alto (con instrucción superior); 4) los dígitos del final indican la numeración correlativa que se le asignó a los sujetos en el corpus PRESEEA de Santiago de Chile.

Recibido: 21 de Julio de 2020; Aprobado: 20 de Noviembre de 2020

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