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Izquierdas

versión On-line ISSN 0718-5049

Izquierdas (Santiago)  no.23 Santiago abr. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492015000200006 

Artículos

Elites Parlamentarias del Gran Concepción entre 1957 y 1973. Ensayo sobre la constitución del poder político, el capital social y los espacios de sociabilidad*.

Parliamentary Elites of Gran Concepción between 1957 and 1973. Essay on the constitution of political power, social capital and social spaces.


Cristina Moyano Barahona** Luis Ortega Martínez***  Javier Rivas Rodríguez****

**Chilena, Doctora en Historia por la Universidad de Chile (2007), Académica Universidad de Santiago de Chile, cristina.moyano@usach.cl

***Chileno, Ph. D, University of London (1979). Académico Universidad de Santiago de Chile, luis.ortega.m@usach.cl

****Chileno, Magister en Historia (2012), mención Historia de Chile, por la Universidad de Santiago de Chile. Académico Universidad de Santiago de Chile, jrivas 1 @gmail.com


Resumen

El estudio de las elites parlamentarias en espacios regionales abre un conjunto de problemáticas que permiten indagar en las relaciones entre su capital social, los espacios de sociabilidad y su poder político. A través de una combinación de fuentes de corte biográfico, publicaciones bibliográficas, boletines industriales, empresariales y datos electorales, este artículo se introduce en la historia política del Gran Concepción y desde allí permite repensar varias tesis que se han indicado sobre el desarrollo electoral e ideológico de la cultura política nacional. Así para los años que se extienden entre 1957 y 1973 se interroga ¿cuáles son los espacios de sociabilidad más importantes en el perfil del parlamentario electo en el Gran Concepción? ¿Se pueden establecer caracterizaciones de un perfil sociobiográfico que permita comprender quién debe ser electo por las comunidades partidarias? ¿Podemos afirmar la existencia de una cultura política regional, en la que ciertos factores se vuelvan centrales para comprender este espacio como generador de elites parlamentarias?

Palabras clave: Elites parlamentarias - Gran Concepción - Cultura política regional - espacios de sociabilidad


Abstract

The study of congressional elites in regional spaces unfolds a wide array of problems which allow for the understanding of issues as varied as the ways in which political capital is accumulated as for the nature of regional, spaces of sociability and party cultures. Through the combined use of a variety of sources -such as biographies, bibliographical publications, entrepreneurial and industrial bulletins and electoral records- this article explores in the political history of the Gran Concepción in Southern Chile. The results obtained have allowed for the revision of several hypotheses about the country’s electoral and ideological culture. Thus, for the years between 1957 and 1973 the questions posed are: How have, historically, the political capitals of members of Congress representing the Gran Concepción been built? Which distinctive features has this space and has this distinctiveness had influence in the emergence of political elites? Is it possible to sustain that there is a regional political culture? And finally, is there a relationship is there a relationships between state institutions, spaces of sociability and social networks in the construction of the political capital of the most important members of Congress representing the region?

Keywords: Regional elites - Gran Concepción - Political regional culture-spaces of sociability


 

Introducción

Las trayectorias biográficas de los actores, las formas en que han construido sus redes y capitales sociales, asociadas a las posiciones de poder ocupados dentro de los partidos y los espacios de sociabilidad donde articulan sus vivencias cotidianas y políticas, permiten la generación de conjunto de preguntas que pueden ayudar a comprender las dinámicas electorales en los espacios regionales y las formas históricas de las culturas políticas regionales, complejizando los estudios que remiten centralmente a los resultados electorales.

Este estudio quiere poner especial atención a aquellos elementos biográficos que nos entregan pistas sobre los espacios de sociabilidad en la que los actores participan y a través de los cuales van construyendo algunas de las redes que forman parte de su capital social. También queremos indagar sobre si es posible distinguir a través del perfil sociobiográfico de los actores, elementos que nos hablen de una sociabilidad partidaria distintiva que defina las culturas políticas de las principales fuerzas políticas entre 1957 y 1973.

La mayoría de los trabajos que se han realizado sobre los parlamentarios electos en la zona del Gran Concepción, han puesto mayor énfasis en la descripción de los procesos electorales, la configuración del voto y la distribución del mismo, producto de la serie de transformaciones legales que permitieron el aumento significativo de la población electoral, así como el desgaste del centro político radical, el crecimiento de las fuerzas de izquierda y el rápido aumento electoral de la Democracia Cristiana, junto al deterioro de las fuerzas de las derecha tradicional (Monsálvez, 2007; Etchepare, 2000 y 2001).

En este caso en particular, nos interesa realizar una radiografía de los espacios de sociabilidad que, los distintos actores electos, comparten y frecuentan para indagar en la cultura política regional. La prospección de las biografías políticas de las elites parlamentarias en la zona supone un desafío historiográfico, sustentado en un trabajo minucioso desde la óptica de las fuentes. En el caso de los diputados y senadores -actores que encabezan las preocupaciones de este artículo- una primera aproximación debe realizarse desde las fichas biográficas elaboradas por el Congreso Nacional. Sin embargo, las desigualdades en el volumen y variedad de información disponible allí, así como la presencia de ciertas imprecisiones (ya sea por la falta de datación de ciertos hitos, o bien por la presencia de francos errores cronológicos), hacen de la triangulación de fuentes una tarea muy necesaria.

En el caso de este artículo, dicha información ha sido contrapuesta, de modo general, con la exhaustiva obra de Armando de Ramón (2003) de forma específica con diversas fuentes que han permitido rastrear el paso de los congresistas por el Gran Concepción. En esa línea, por ejemplo, han sido excepcionalmente valiosas las memorias del Club Concepción, el rol industrial de Chile1, así como la obra de Fernando Campos sobre la historia de la ciudad penquista (1989), entre otras. Su riqueza radica en que permiten acceder a espacios que, sin encontrarse directamente ligados a la vida parlamentaria, constituyen piezas decisivas a la hora de explicar cómo se construyeron los capitales políticos de los parlamentarios que forman parte de este estudio.

Por cierto, ese enfoque alberga un supuesto que, en este artículo, adquiere el valor de una hipótesis central: la articulación de esos capitales fue un proceso complejo, que trascendió los límites del ejercicio político formal, vinculándose con los capitales acumulados en otras esferas, más bien ligadas a la vida regional en un sentido amplio, como la participación en diversos espacios de sociabilidad (desde las trayectorias educacionales, hasta la afiliación a organismos deliberadamente abocados a la creación de redes sociales de carácter local, de los cuales el Club Concepción constituyó uno de sus más fieles exponentes), o bien la presencia en la escena económica de la región, a través de sus diversos organismos gremiales, o bien desde la praxis laboral.

Afirmar que lo local asumió un rol tan trascendente en la trayectoria de quienes ocuparon un escaño en el Congreso por la zona ligada al Gran Concepción, implica sostener, además, que la región superó con creces el papel de mera receptora de representantes parlamentarios, constituyendo más bien un espacio dinámico y vital en la construcción de los capitales políticos de sus congresistas; en otras palabras, supone hablar de la región como un núcleo generador de élites parlamentarias.

Nuestro marco temporal implica considerar además que a partir de la década de 1950 el Gran Concepción comenzó a experimentar los frutos de iniciativas desarrolladas en diversos ámbitos que se verificaron desde la década de 1930, entre los que cabe destacar los de naturaleza cultural, en el sentido amplio del término, y del desarrollo productivo. La aparición de nuevas fuentes de empleo en los sectores secundario y terciario permitió un importante flujo inmigratorio que pasó a engrosar el creciente contingente de asalariados de ambos sexos, mientras que, por otra parte, gracias a la acción de la Universidad de Concepción aumentó de manera significativa el número de profesionales, la que junto con generar un número importante de cuadros profesionales contribuyó de manera significativa a la creación de los liderazgos del nuevo centro político y de la izquierda.

Por otro lado, es importante considerar que dada las incipientes transformaciones que se estaban realizando en el campo de la administración general del Estado orientados por principios de planificación regional y descentralización, como la creación de ORPLAN, no es posible considerar que el trabajo como funcionario del Estado central haya sido, a diferencia de hoy, una fuente significativa de construcción de capital político en la zona (Salazar, 1983; Silva, 2006; Ortega 1990; Arenas, 2009)

Los espacios de sociabilidad: una pequeña definición operacional.

El concepto de sociabilidad ha sido objeto de numerosas discusiones tanto en el plano de su funcionalidad analítica como metodológica. Popularizado en la historia por M. Agulhon, el concepto da cuenta del carácter relacional de los sujetos sociales. Usado inicialmente en los inicios de la modernidad como dispositivo civilizatorio y formación de la opinión pública, rápidamente su uso se trasladó a realidades más contemporáneas y desde Europa a América, sobre todo para dar cuenta de los procesos independentistas (González, 2008).

La introducción de procesos eleccionarios universales hacia la segunda mitad del siglo XX en Chile y en casi toda América Latina, introduce un elemento de incertidumbre en la configuración de las elites y su capital político. La necesidad de ir articulando espacios de sociabilidad donde los actores pudieran conocerse, compartir y generar confianzas, no se elimina de las prácticas políticas, sino que debe diversificarse. A decir de González, "El objeto de sociabilidad permite dar cuenta de cómo las nuevas reglas de juego de la política son producto de la interacción social y pueden dar lugar a formas relacionales específicas que brindan, como el caso de los clubes electorales, un conjunto de recursos organizativos, relaciónales e identitarios para el ejercicio de la soberanía". Por ello, "No es que los hombres que participan internalicen las normas y valores. Pero ellas permiten multiplicar las relaciones reduciendo el grado de incertidumbre que introducía las nuevas reglas del juego político" (González, 2008).

Habitar espacios comunes, codearse en el Club Social que entrega prestigio, socializar en espacios locales sindicales, participar de colegios profesional, será clave para ir construyendo un armado de capital social que puede transformarse en capital político. "En ese sentido la sociabilidad, al mismo tiempo que hace posible la competencia -y la consolidación de facciones-, vincula el juego político a la dinámica relacional, permitiéndonos desplazar el problema de la estabilidad política de su tradicional campo institucional" (González, 2008).

Los espacios de sociabilidad pueden ser entendidos no solamente como espacios de interacción entre actores, sino que también como espacios de producción de la opinión, que se "constituyen en el lugar simbólico de la lucha por el poder, centro de producción y de disputa en torno a la organización de proyectos y de practicas políticas. Esto significa que dichos espacios se encuentran en todos los niveles de la sociedad y que su visibilidad depende tanto de circunstancias coyunturales, como de ejercicios visibles de poder" (Guarín, 2010: 35).

En conjunto con lo anterior cabe destacar que si bien todos los sujetos participan de redes de sociabilidad, no todos logran constituir espacios de sociabilidad propiamente tal. La desigualdad de recursos para materializarlos, define por tanto las distancia entre las elites y los actores subalternos, constituyendo las primeras mayoritariamente espacios de sociabilidad formal y los otros unos más informales.

Consideraciones político electorales sobre el Gran Concepción

Este apartado se refiere a las elites políticas electas (específicamente parlamentarias) del Gran Concepción, vinculando dos factores: las características biográficas que releva los espacios de sociabilidad y las culturas políticas de los partidos a los que pertenecen. En torno a estos factores se analizan las continuidades y rupturas de aquello que Bourdieu ha denominado el campo de poder, en una perspectiva regional, caracterizado como aquel "campo de fuerzas definido en su estructura por el estado de la relación de fuerzas entre formas de poder o distintos tipos de capital" (Bourdieu, 2013:369) y de quienes participan en este para ocupar y preservar aquella relación de fuerzas que les permiten ocupar una posición de poder.

Complementariamente entendemos por "cultura política" aquella forma de hacer y entender la política como producción del orden deseado (Moyano, 2009) y que vincula la actividad discursiva de representación de la realidad, con la búsqueda del poder político a través de un conjunto de prácticas que constituyen identidades específicas de quienes participan de determinadas comunidades de asociación como, para este caso, son los partidos políticos (Moyano, 2010).

Dado que las culturas políticas se constituyen históricamente y los partidos políticos no son entidades estáticas sino que se van transformando paulatinamente a lo largo del tiempo, los representantes que resultan electos son también ejemplo de los cambios en las valoraciones colectivas de legitimidad que la propia sociedad genera sobre ellos y que van impactando también sobre esas comunidades, a propósito de las transformaciones materiales de la vida de los actores sociales. Por ello es importante consignar que hacia fines de la década de 1950, el Gran Concepción poseía gran parte de los rasgos propios de una sociedad regional moderna desde los puntos de vista social y productivo, aunque fuertemente golpeada por los efectos de la inestabilidad económica, de la cual fue rescatada por los programas de reconstrucción que fueron diseñados para paliar los daños causados por el terremoto de mayo de 1960, que generaron un periodo de recuperación económica que fortaleció, a través del desarrollo del mercado laboral, a los sectores medios y del proletariado industrial2, de la construcción y de los servicios, precisamente los votantes de los que se nutrían, junto con los pobladores, el nuevo centro y los partidos de izquierda3.

Si a lo anterior se agrega como factor que, a partir de fines de la década de 1950, las importantes reformas electorales permitieron un crecimiento significativo de la población votante, con incorporación efectiva del mundo popular, se introduce una nueva sociodicea, en particular en la izquierda, que valoriza positivamente aquellas trayectorias de militantes con experiencias sociales directas en sindicatos y en organismos de representación social, entre otras, para fundamentar también la validación del capital social y transformarlo en capital electoral político. La conexión con "la realidad" y la "capacidad organizativa del mundo social" se erigió en fundamento de legitimidad, proceso que impactó también al centro político.

En conjunto con lo precedente, el Gran Concepción como espacio particular de análisis, permite observar también que, al disponer de espacios económicos de desarrollo importante (iniciativas empresariales privadas y estatales), tradición de sindicalismo en zonas de extracción minera y de producción industrial, además de una zona agropecuaria aledaña, sumado a la importancia que cumple la Universidad de Concepción como productora de profesionales de elite con una fuerte impronta local, fue una zona generadora de líderes políticos. Así la gran mayoría de sus parlamentarios electos provenían de la misma zona o llevaban un tiempo largo instalados en la misma, desempeñándose en actividades laborales de impacto regional. La presencia de líderes exógenos, importados desde el centro del país, no es común a lo largo del período estudiado, por lo que esta característica (también conformadora de la sociodicea asociada al "conocimiento empírico de la realidad local") ayuda a caracterizar esta cultura política regional.

En la elección de diputados de 1965 el perfil político del Gran Concepción quedó claramente definido en cuanto a una circunscripción en donde las preferencias del electorado se inclinaron claramente al centro y a la izquierda, con una evolución hasta la elección de 1973, que favoreció claramente a esta última.

En efecto, si en la elección de 1965, el centro político, representado los partidos Demócrata Cristiano y Radical, capturó dos tercios (seis) de los escaños en contienda, mientras que los partidos Comunista y Socialista se quedaron con el tercio restante. En la siguiente elección, en 1969, se verificó un equilibrio entre el centro y la izquierda con cuatro representantes cada uno, mientras que la nueva agrupación de la derecha, el Partido Nacional obtuvo uno, lo que representaba la recuperación del asiento perdido en la elección anterior.

Cabe preguntarse hasta qué punto los resultados de 1973 son reflejo de una tendencia electoral en el largo plazo o el fruto de una coyuntura extrema. Ello pues en esos comicios la correlación entre centro e izquierda se invirtió con respecto a los resultados de 1965, pues ahora la Unidad Popular, cuatro de los nueve escaños en disputa, con el 44,4 por ciento, mientras que la democracia cristiana quedó en tres. Como en toda época de crisis, el conservadurismo experimentó un fuerte repunte que se expresó en que el Partido Nacional dobló su representación respecto de la elección anterior4.

Tanto las elites parlamentarias como el comportamiento electoral del Gran Concepción corresponden a representaciones y comportamientos de una sociedad eminentemente moderna, en donde en todo caso, en el ámbito de las bases comenzaban a verificarse procesos de radicalización que habrían de tener proyección nacional. Pese a ello, si miramos con mayor atención las trayectorias biográficas de los parlamentarios, este proceso puede al menos discutirse.

Cultura política regional y culturas políticas partidarias

En la circunscripción electoral de la que formó parte el Gran Concepción en las elecciones de diputados de 1957, 1961, 1965, 1969 y 1973, y de senadores de 1953, 1961 y 1969, fueron sometidos a votación 60 escaños (15 para el Senado y 45 para Diputados). No obstante fueron sólo 36 los candidatos que ocuparon esos cupos (véase Cuadro I). Entre ellos, 7 asumieron el cargo de diputado en dos ocasiones, cuatro en tres períodos, y uno por cuatro veces. Paralelamente, un senador se mantuvo en esa condición en tres períodos. Mientras tanto, cinco representantes alcanzaron a ocupar una posición en ambas cámaras. En otras palabras, se trató de una zona donde la reelección estuvo lejos de constituir un fenómeno aislado.

Cuadro I. Trayectoria parlamentaria de los congresistas con presencia en la zona del Gran Concepción,
en las elecciones efectuadas en los períodos 1957-1963 (diputados) y 1953-1969
(senadores).

Siglas: PDoCh: Partido Democrático de Chile. PCU: Partido Conservado Unido. PL: Partido Liberal. PS: Partido Socialista.
PR: Partido Radical. PN: Partido Nacional. PCSC: Partido Conservador Social Cristiano. PCCh: Partido Comunista de Chile.
PDC: Partido Demócrata Cristiano. PADENA Partido Democrático Nacional. MAPU: Movimiento de Acción popular Unitaria.
PDP: Partido Democrático del Pueblo. PAL: Partido Agrario Laborista. PL: Partido Liberal. 
PCT: Partido Conservador Tradicionalista. PCon: Partido Conservador.

Fuentes: Cuadro de elaboración propia en base a datos obtenidos en http://historiapolitica.bcn.d/resenas_parlamentarias.
Campos, Fernando. Historia de Concepción. 1550-1988. Editorial Universitaria, Santiago, 1989.

De Ramón, Armando. Biografías de Chilenos. Miembros de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
1876-1974 (4 Vols.). Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999-2003.

 

Esta tendencia a la reelección parlamentaria no fue una particularidad de un partido en específico, sino que se convirtió en una característica constante del mapa electoral de la zona y de las formas de reproducción de las elites políticas a nivel nacional. Sin embargo, cabe consignar que el período electoral donde se registró un proceso de transformación incipiente de incorporación de nuevos actores al entramado del poder político local corresponde a las elecciones parlamentarias de 1969 y la de 1973.

De esta forma, se puede afirmar que la tendencia general es a la larga duración de la presencia de los liderazgos parlamentarios, la mayoría con gran importancia local desde donde construyeron su capital político electoral para ser representantes de espacios más amplios como el Gran Concepción. Es importante señalar que cuando se referencia a la "importancia local", se alude a la construcción de una presencia social a través de la profesión, de las redes sociales, participación en agrupaciones sociales y de largas trayectorias políticas partidarias internas, descartando al Estado central y el ejercicio burocrático como fuente de poder en la zona.

Otra característica común que compartieron la mayoría de los partidos políticos que tuvieron expresión en la zona, refiere a la valoración del capital político previo que dispusieron los actores en tanto individuos. Registramos cuatro parlamentarios que fueron electos en diferentes períodos con militancias políticas distintas, demostrando que existe una cultura política regional de mantención del capital político disponible, que es aceptada como carta de entrada por los partidos políticos que reciben a los candidatos y que les permite tener representación en el parlamento. Tales son los casos de Jorge Montes, electo primero como socialista y después como comunista; Mario Valdés elegido como militante del Partido Nacional en 1953 y por la Democracia Cristiana en 1965; Enrique Serrano electo como parte del Partido Conservador en 1953 y posteriormente como parte del partido Conservador Tradicionalista en 1957; Tomás Pablo Elorza que pasa del partido Conservador al Partido Demócrata Cristiano y Alberto Jerez electo como militante DC y posteriormente como militante del MAPU. El único partido que no registró estas trayectorias en la zona fue el Partido Radical.

La característica previamente resaltada da cuenta de una alta valoración a las trayectorias político-biográfica de los seleccionados por los partidos políticos, lo que nos permite discutir las afirmaciones que asocian resultados de las votaciones parlamentarias con adhesiones ideológicas a los partidos políticos y una transformación de la cultura política regional5.

En todo el espectro político primó un tipo de candidato originario de la región del Bío-Bío, cuyos estudios escolares y secundarios fueron cursados en la misma región (la única excepción la constituyen los candidatos de derecha) (véase Cuadro II). Esa tendencia fue especialmente notoria en el caso del centro y la izquierda, donde la tasa de parlamentarios provenientes de la región sobrepasa el 50%; sólo en el caso de la derecha constituyen una minoría relativa, en todo caso no despreciable, con un 42.85%. En orden de importancia, los congresistas provenientes de otras regiones (distintas al Bío-Bío y la Metropolitana) se ubicaron en segunda posición, habiendo sido relegados los representantes de la capital del país no sólo al tercer lugar, sino también a un puesto marginal. En el caso de la derecha representaron sólo el 28.57%, en el centro el 20%, y en la izquierda el 8.3%. Se trata de un antecedente relevante, ya que tiende a restar sustento a cualquier suposición de una dinámica de implantación de candidatos santiaguinos en la provincia (como cabría esperar en un contexto de centralismo político).

Otra característica importante que comparten todos los parlamentarios electos en la zona, pese a sus diferentes militancias, es la importancia en la participación en distintos espacios de sociabilidad penquista (Cuadro II). Pareciera ser que parte importante del capital social que transformaron posteriormente en capital político electoral se construye precisamente en estos espacios de comunidad regional, donde articularon sus redes sociales y sus esferas de influencia. El Rotary Club de Concepción, el Club Concepción, el Cuerpo de Bomberos de la zona y en menor medida (declarada) la Masonería local, son espacios preferidos por radicales, conservadores, liberales y en menor medida por demócratas cristianos. Por su parte, socialistas y comunistas prefieren la participación en asociaciones ligadas al mundo sindical.

 

Cuadro II. Trayectoria biográfica de los congresistas con presencia en la zona del Gran Concepción,
en las elecciones efectuadas en los períodos 1957-1963 (diputados) y 1953-1969
(senadores)*


* Siglas y Abreviaturas: D: Diputado. S: Senador. BB: Región Bío-Bío RMS: Región Metropolitana de Santiago. OR: Otra Región. PR: Particular Religioso. PL: Particular Laico. FIS: Fiscal. S/D: Sin datos. PUC: Pontificia Universidad católica de Chile. EIAN: Escuela de Ingeniería de la Armada Nacional. UDEC: Universidad de Concepción. UCH: Universidad de Chile. ISC: Instituto Superior de Comercio. EI: Escuela Industrial. EN: Escuela Normal. AN: Apostadero Naval. RDA: República Democrática Alemana. EAO: Escuela de Artes y Oficios. CS: Clubes Sociales. CD: Clubes Deportivos OC: Organizaciones Culturales. CP: Colegios Profesionales. OS: Organizaciones Sindicales. PCU: Partido Conservador Unido. PL: Partido Liberal. PAL: Partido Agrario laborista. PNP: Partido Nacional Popular. PCon: Partido Conservador. PDo: Partido Democrático. PR: Partido Radical. PDC: Partido Demócrata Cristiano. FN: Falange nacional. PR: Partido Radical. PN: Partido Nacional. PCCh: Partido Comunista de Chile. PS: Partido Socialista. MAPU: Movimiento de Acción Popular Unitaria. DE: Directiva Estudiantil. DN: Directiva Nacional. DR: Directiva regional.

Fuentes: Cuadro de elaboración propia en base a triangulación de información proveniente de http://historiapolitica.bcn.cl/resenas_parlamentarias.
Campos, Fernando. Historia de Concepción. 1550-1988. Editorial Universitaria, Santiago, 1989.
De Ramón, Armando. Biografías de Chilenos. Miembros de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. 18761974 (4 Vols.). Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999-2003

Conclusiones similares se obtienen al indagar sus trayectorias laborales (Cuadro III). Al respecto, del total de congresistas de derecha, un 71.42% contó con experiencia laboral en la región, en el caso del centro lo hizo un 66.6%, y en la izquierda el 58.3%. Si bien en términos porcentuales la derecha encabeza la lista, cabe advertir que en, términos numéricos, fue el centro quien ocupó el primer lugar de la lista, con diez representantes, seguido de la izquierda con siete, dejando en tercer lugar a la derecha, con cinco. Fue en el sector privado donde se desarrollaron el grueso de esos vínculos, destacando especialmente el papel que ocupó la Universidad de Concepción como fuente laboral; sólo en dos casos se registraron presencias en el sector público. Se trata de un antecedente que tiende a fortalecer la interpretación de la esfera estatal como un espacio que jugó un papel secundario, cuando no marginal, en la construcción de los capitales y liderazgos políticos de los parlamentarios de la zona.

Nuevamente, en esta esfera, los representantes del centro y la derecha exhiben cierta similitud, ocupando puestos de empleados y directores en las empresas para las que prestaron servicios. Sólo en el caso de la izquierda se encuentran parlamentarios que tejieron su trayectoria laboral como obreros, mientras que ninguno ocupó puestos de orden directivo.

Ese perfil guarda relación con la proximidad de este sector con el mundo sindical, en contraste con la ausencia del resto de los actores políticos.

Por último, la otra sobresaliente característica que poseen todos los parlamentarios electos en la zona es su destacada y larga trayectoria al interior de sus colectividades (Cuadro III). Una cantidad importante de ellos se desempeñó como dirigente dentro de sus partidos políticos, aún cuando cambiaran de militancia, por lo que los aparatos partidarios y sus propias estructuras constituyeron no sólo una fuente de capital político, sino que también un espacio de legitimación entre sus pares. Aquí, nuevamente, los capitales políticos que se construyeron total o parcialmente al interior del Gran Concepción adquieren relevancia. En el caso de los representantes del centro político, un 77.7% de quienes ocuparon puestos al interior de colectividades políticas lo hicieron en cargos de representación en la región. En el caso de la izquierda, esa cifra correspondió a un 42.85%, y en la derecha a un 33.3%.

Cuadro III. Trayectoria laboral, en la región del Bío-Bío, de los congresistas con presencia en la zona del Gran Concepción,
en las elecciones efectuadas en los períodos 1957-1963
(diputados) y 1953-1969 (senadores).

Abreviaciones: D: Diputado. S: Senador.

Fuentes: Elaboración propia en base a datos extraídos desde http://historiapolitica.bcn.cl/resenas_parlamentarias. Campos, Fernando. Historia de Concepción. 1550-1988. Editorial Universitaria, Santiago, 1989.
De Ramón, Armando. Biografías de Chilenos. Miembros de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. 1876-1974 (4 Vols.). Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999-2003.
Sociedad de Fomento Fabril. Rol Industrial de Chile (3 Tomos). Talleres de Arancibia Hnos., Santiago, 1970.

Las trayectorias de quienes ocuparon puestos de representación política en el Bío-Bío, con antelación a su elección como congresistas, tiende a fortalecer ese fisonomía de contornos provinciales. Mientras que en la derecha no se registran parlamentarios con antecedentes previos en esta esfera, en el centro, 5 congresistas oficiaron como regidores al interior del Gran Concepción; es más, entre ellos Mario Sáez llegó, inclusive, a ocupar la alcaldía de Concepción6. Igualmente, 5 miembros de partidos de izquierda se desempeñaron como regidores dentro de la región. En contraste, la presencia en cargos de designación presidencial fue relativamente marginal, siendo representados sólo por Humberto Enríquez, Ministro de Educación Pública en 1946, y Humberto Aguirre, que ocupó el puesto de Jefe de la Presidencia entre 1938 y1942, y luego las carteras de agricultura (1946) y Tierras y Colonización (1947). Una vez más, el papel de los espacios dependientes de la administración central del Estado, juegan un papel secundario frente a los articulados al interior del Gran Concepción.

Estos antecedentes permiten considerar al Gran Concepción como un espacio complejo de generación y reproducción de las elites parlamentarias, en el que la trayectoria de vinculación social y presencia en la zona, debe combinarse armónicamente con la trayectoria partidaria interna de los seleccionados, por lo que la incorporación de nuevos actores queda subordinada a esta doble relación.

La estrategia de sociodicea que recoge la experiencia biográfica del actor en el campo social y lo transforma en capital político electoral, en donde destaca la participación en espacios de sociabilidad compartidos fue, por tanto, fundamental en la zona y sólo se excluye de esta característica el senador Francisco Bulnes Sanfuentes con una trayectoria política de gran importancia dentro del Partido Conservador, pero sin presencia previa en la región.

Junto a estas características comunes, en el período 1957 y 1973, también es posible distinguir elementos diferenciadores de las culturas políticas partidarias y el fomento a ciertas trayectorias biográficas personales que se acoplan bien con las estrategias de sociodiceas que los partidos políticos usan en las distintas coyunturas electorales. Sin embargo, pareciera ser que son los elementos compartidos lo más relevante a destacar de la cultura política regional, no siendo evidente que las transformaciones ideológicas nacionales hayan impactado de forma significativa en los procesos de elección de "tipos parlamentarios".

El centro político: radicales, democráticos y demócratas cristianos

Para el periodo estudiado el centro representó, con 15 de los 36 congresistas ligados a la al Gran Concepción, la fuerza política con mayor presencia legislativa la zona. Puestos en el decurso de los comicios electorales celebrados entre 1957 y 1973, los partidos que formaron parte de este segmento del espectro experimentaron un dinamismo importante. Así, mientras que el radicalismo describió una tendencia regresiva (transitando de un total dos diputados electos en 1957, hasta no obtener representantes en 1973), la democracia cristiana protagonizó un movimiento progresivo; después de hacer su primera aparición, con sólo un diputado y un senador en las elecciones de 1961, creció hasta obtener 3 diputados en 1973 constituyendo, de paso, la tienda política con más congresistas electos en esos comicios (Cuadro I).

El retroceso del radicalismo no implicó, sin embargo, que desde sus filas no surgiesen importantes liderazgos individuales. Cuenta de ello la dan Mario Sáez (electo como diputado en dos ocasiones) Duberildo Jaque (diputado por tres períodos), Humberto Aguirre (senador en tres ocasiones) y Humberto Enríquez (cuya trayectoria se desarrolló en ambas cámaras). No obstante, salvo el caso de Aguirre (electo como senador en 1969), esas dilatadas trayectorias habían concluido hacia 1973. Tendencia opuesta a la que manifestaron los congresistas democratacristianos: el caso de los diputados Erwin Arturo Freí y Mariano Ruiz Esquide, que en el año 73 sumaban su segunda y tercera victoria, respectivamente; también fue el caso de los senadores Tomas Pablo y Alberto Jerez, en ejercicio al momento del golpe de Estado. El primero sumaba su segundo periodo como senador, tras haber ocupado un puesto como diputado en 1957, y el segundo se ubicaba por primera vez en la cámara alta, tras dos periodos consecutivos en la cámara baja (Cuadro I), aún cuando posteriormente Jerez pasara a formar parte de la izquierda por su adscripción a las filas del MAPU.

Abogados en primer lugar, empresarios, ingenieros y médicos son las principales profesiones que detentan los parlamentarios de centro electos en la zona, cuestión que muestra una coincidencia significativa con los perfiles de la mayoría de las elites parlamentarias del período a nivel nacional.

El ejercicio de sus profesiones estuvo en directa relación con la construcción de sus redes sociales, que van configurando elementos de su propio capital político. Los militantes del centro político, en particular los radicales, articulan sus trayectorias biográficas en torno a la articulación de redes sociales en espacios de sociabilidad mesocráticos y de las elites regionales. La participación en clubes deportivos hasta adscripción en el Club Concepción, pasando por Compañías de Bomberos, el Rotary y la propia Universidad de Concepción, forman parte de una particular forma de entender la sociabilidad en la región. Una menor participación tienen en estos espacios de sociabilidad tradicional los demócratas cristianos, especialmente aquellos que ingresan al campo político como diputados electos a partir de 1965, visibilizando una distinción generacional significativa entre el viejo y nuevo centro político, así como quienes provenían de otras colectividades antes de ingresar a la DC.

Un caso a destacar es el de Mariano Ruiz Esquide, dirigente local de la Democracia Cristiana quien inicia su vida política como regidor de la Municipalidad de Talcahuano y culmina como senador. Destacado médico de la zona articula parte de su capital político a través de la participación en redes de sociabilidad directamente vinculadas a su profesión como lo eran las sociedades médicas de Concepción y Santiago, la Sociedad Chilena de Hematología y de la Junta Nacional de Beneficencia, propias del perfil tecnocrático político que trató de imprimir la DC en la sociodicea de sus candidatos y del cual el propio Presidente Frei Montalva fue su mejor expresión (Yocelevsky, 1987)7; y de otras formas de sociabilidad de la elite local como lo fueron el Club de Talcahuano y el Centro Español de Concepción. De esta forma, junto con la aparición de un partido caracterizado como ideológico y con una estructura orgánica que permitía la generación de lideres en espacios locales, a través de la inserción en aquellos ámbitos que la DC definió como estratégicos para su desarrollo, como lo fue "la promoción popular", entre otros, se van debilitando los espacios de sociabilidad tradicional que habían ocupado la derecha y el centro radical para ir articulando sus propias redes sociales y de capital político.

Los parlamentarios del centro comparten también una forma de participación en el Congreso que asocia dos comportamientos específicos. En primer lugar destacan por su alta presencia en actividades vinculadas a la creación y el fortalecimiento de redes políticas internacionales. En segundo lugar, destaca una participación en comisiones parlamentarias que inciden directamente en tres ámbitos de las políticas sociales nacionales: vivienda, economía y salud y en menor medida, los temas que competen a gobierno interior. Por último, una característica particular que manifestaron los radicales fue ser promotores de iniciativas de leyes que afectaban directamente a los espacios regionales que representaban, como beneficios para la Universidad de Concepción, aumento de erarios municipales para espacios que comprendían sus áreas distritales y monumentos, entre otras actividades que permitieron el fortalecimiento de su capital político y social local.

Como se expuso en el apartado anterior, la intensidad de estos vínculos con la región puso a los congresistas de centro en un claro primer lugar en la mayor parte de los ítems biográficos indagados, seguido de cerca por los representantes de izquierda. Por lo anterior, es posible indicar que esa ocupación de espacios transversales de sociabilidad social, donde se combinaba la vida social, junto con los espacios laborales y de construcción de redes con el mundo al que se aspiraba a representar, generó un amplio acoplamiento entre vinculación regional con la capacidad de representación política. En ese sentido, el mejor ejemplo de ello lo realizaron los militantes de la Democracia Cristiana, dando cuenta de la profunda transformación que experimentaba la política y las prácticas de generación de capital social y político tanto en la región como en el resto del país.

La derecha: liberales, conservadores y nacionales

El período que se extiende entre 1957 y 1973 está marcado por la crisis electoral y partidaria de la derecha chilena. Escisión del partido conservador, disminución del electorado y posterior unificación de liberales y conservadores en el Partido Nacional (Corvalán, 2002; Correa, 2005 y Valdivia 2008), marcan esta época de importantes definiciones para este sector. Contando con sólo 7 de los 36 congresistas que circularon en la zona, este segmento del espectro constituyó, a todas luces, una tendencia minoritaria. No obstante, al contrario del radicalismo, inclusive en 1973 lograron instalar a un representante en la cámara de Diputados gracias a la elección de Eduardo King como representante del Partido Nacional. De entre las filas de este segmento político no surgieron largas trayectorias parlamentarias ligadas al Gran Concepción, salvo la notable excepción de Enrique Curti, que entre 1945 y 1961, logró sumar dos períodos como diputado y dos como senador.

Los parlamentarios electos por este sector político fueron abogados, ingenieros, empresarios vinculados al mundo industrial, agricultores y en un caso, ex marino. Algunos miembros del partido conservador que ejercieron como diputados entre el período de 1953 y 1957, también desempeñaron cargos de perfil técnico y político durante el gobierno de Alessandri. Por su parte, al menos uno de sus parlamentarios se encuentra vinculado al mundo empresarial de la zona y a entidades de representación gremial.

En forma significativa, aunque no inesperada, los parlamentarios de derecha tuvieron estrechas vinculaciones con los espacios de sociabilidad de la elite regional. La mayoría de ellos registra membresías en el Club Concepción, así como otros espacios locales de lo que compone el Gran Concepción. También es posible constatar su presencia en espacios de asociación gremial de empresarios como lo fue la Cámara de Comercio y la Producción de Concepción, demostrando la relevancia de estas vinculaciones como indicadores de construcción de influencia en la zona (Moyano y Rivas, 2013). Sus trayectorias en esos espacios son de larga duración y en la mayoría de los casos su adscripción a los mismos antecede a su participación política en cargos de elección popular.

Por último, los parlamentarios de este sector participan principalmente en comisiones de hacienda y constitución, resaltando además su adscripción a proyectos de ley que, al igual que los radicales, financiaban obras de infraestructura con impacto regional. Al igual que sus colegas de los otros partidos, los candidatos electos por la derecha también tenían destacadas participaciones políticas en sus respectivas colectividades, demostrando la importancia del peso institucional que implicaba la validación interna entre sus pares. El mejor ejemplo de esto lo da la elección de Francisco Bulnes, importante miembro del Partido Conservador, quien es electo primeramente por la circunscripción de Colchagua y posteriormente como senador por el Gran Concepción, siendo uno de los escasos actores exógenos a la región que logra ser electo en la zona.

La izquierda: comunistas y socialistas

Tradicionalmente se ha esgrimido como tesis interpretativa que la zona del Gran Concepción vivió un intenso y marcado proceso de "izquierdización", que se expresaría en el crecimiento electoral de este sector en la zona, así como la importancia que adquirieron ciertos movimientos políticos pertenecientes a la nueva izquierda chilena: principalmente el MIR y en menor medida el MAPU.

Lo que muestra este estudio, que pone atención a las trayectorias biográficas de los parlamentarios electos, es que dicha tesis no se condice con el impacto en la elección y reelección de los candidatos, ni puede evidenciar una transformación radical de quienes son seleccionados por la zona. Ahora bien, es cierto que en las elecciones de 1965, pero particularmente en las de 1969 y 1973, es posible visibilizar la incorporación de nuevos parlamentarios de izquierda y centro en la zona, pero la tendencia de largo plazo indica que la mayoría había ingresado al parlamento en elecciones previas y que se mantiene por más de un periodo como diputado o posteriormente como senador.

De allí que lo más significativo como característica diferenciadora de los parlamentarios de izquierda sea por un lado, su origen social y en segundo lugar, su participación en espacios de sociabilidad distintos de los otros actores políticos de la zona. Así, los parlamentarios electos por la izquierda son mayoritariamente profesores y a partir de la elección de 1965, también ex dirigentes sindicales de empresas industriales. En ese sentido, la sociodicea de pertenencia al mundo popular, es decir, la extracción de clase (en lenguaje de la época) se convierte en una carta a rescatar por las colectividades de este sector ideológico.

Sin embargo, al igual que los otros parlamentarios de centro y de derecha, la gran mayoría de estos candidatos electos por la izquierda corresponde a dirigentes sociales y profesionales que han hecho su carrera en la misma zona (exceptuando el caso de Luis Corvalán, electo senador por la zona entre 1961 y 1969, importante dirigente nacional del PC a nivel nacional, que posteriormente cambia su circunscripción de elección a Valparaíso) y que tienen cargos de representación partidaria al interior de sus colectividades.

La otra característica diferenciadora dice relación con la participación en espacios de sociabilidad. A diferencia de los parlamentarios de centro y derecha, los diputados y senadores electos por la izquierda no formaron parte de los espacios de sociabilidad de la elite o de la mesocracia regional. Ellos privilegiaron la participación en clubes deportivos locales, asociaciones gremiales sindicales y de profesores, por sobre su adscripción al Club Concepción, al Rotary Club o cualquier otro espacio donde se reuniera la elite regional. Esa diferenciación podría explicarse además por el proceso de polarización que vive la propia sociodicea de la izquierda visible a partir de la elección de 1965.

Conclusiones

El problema histórico de la constitución de las elites políticas (para el caso de este artículo, las parlamentarias) está cruzado, naturalmente, por diversos factores que se influyen mutuamente. Por una parte, las transformaciones de los espacios de constitución del poder central, las transformaciones materiales de la vida social, los cambios en el electorado y por el otro, las estrategias de sociodiceas de las colectividades políticas en los marcos de estos mismos cambios y de sus propias culturas políticas partidarias. De ello deriva que el estudio de las transformaciones de la constitución de las elites requiera la incorporación de numerosas variables que deben complementarse para comprender la compleja red que articula el "poder político".

En este artículo se puso especial atención a las características que este proceso tuvo en un espacio regional: El Gran Concepción, durante un período en que el que se estaban viviendo profundas transformaciones tanto en los marcos de la vida material como en los procesos de ejercicio de la administración del Estado Central. Entre las década de 1950 y 1970, la forma de administración del Estado, así como las estrategias de sociodiceas de los partidos políticos viven importantes y rápidas transformaciones, en contraste con los cambios en las culturas políticas partidarias y las dinámicas de constitución de las redes sociales como parte de los insumos para la construcción del capital político. De allí que la mirada regional ayude a complejizar los análisis electorales y por cierto, aporte a la comprensión de la generación de las elites políticas en perspectiva de largo plazo y a sus procesos de reproducción y recambio, en especial por la tendencia a la mantención de espacios de sociabilidad relativamente estables en la zona.

El caso del Gran Concepción permite discutir aquellas premisas de que las regiones se hayan comportado, en ese contexto, como meras "receptoras" de élites parlamentarias cuyos capitales políticos dependieran de fuerzas y espacios ajenos a lo propiamente regional. Contra esa interpretación, lo que revela este artículo es que, en un período marcado por importantes transformaciones dentro del esquema político del país, el Gran Concepción se comportó como un núcleo productor de sus propios representantes legislativos; es decir, como una zona donde las relaciones de poder en el ámbito de la política fueron "construidas" y no sólo "impuestas". En ese sentido, no es de extrañar que el perfil biográfico de los diputados y senadores que representaron a esta zona durante el período estudiado haya descrito características marcadamente locales. Lo anterior, como producto de la importancia que tuvieron las relaciones de poder, prestigio y reconocimiento, elaboradas en los espacios locales de sociabilidad, como condición necesaria para alcanzar la representación legislativa por la zona. En otras palabras, se vuelve evidente que las diversas colectividades políticas que alcanzaron representación en el área penquista no actuaron como "fuerzas exógenas", sino que, por sobre todo, construyeron sus alternativas electorales desde el interior, es decir, reclutando a aquellos actores que ya contaban con un capital político relevante, identificado con una trayectoria de carácter regional.

Lo anterior también fortalece la idea de que el Estado Central y las prácticas administrativas de actores instalados en la zona para implementar las políticas de desarrollo regional, no alcanzaron a constituir importantes trayectorias locales que les permitieran articular un capital político en la zona. La administración del Estado, por tanto, en los cargos de ejecución de políticas de desarrollo local, no fue fuente de poder ni prestigio, sino hasta que los efectos que tuvo la regionalización implementada por la dictadura militar y la nueva forma de centralismo político, pudieran expresarse en la sociodicea del "gestor tecnocràtico", que será figura relevante posterior al gobierno de facto8.

En el caso particular del Gran Concepción queda de manifiesto, además, que en un periodo de agitada contingencia política, la trayectoria de sus élites políticas no siempre fue el reflejo de los comportamientos que experimentaron los esquemas políticos a escala nacional. Si bien el desempeño global de las diversas colectividades no fue ajeno al que se vivió en el resto del país (es decir el retroceso electoral de las colectividades de derecha, en paralelo al fortalecimiento del centro y la izquierda), la difusión de trayectorias parlamentarias extensas a lo largo de todo el espectro político (inclusive en aquellos casos en que los actores pasaron de un partido a otro) revela que los capitales construidos en la región también jugaron un factor vital en el modelamiento de la trayectoria parlamentaria de la zona penquista. En esos casos, las explicaciones deben ser construidas, necesariamente, desde las especificidades que asumen las formas de articulación y circulación del poder en contextos regionales y allí el concepto de espacios de sociabilidad aporta al desarrollo de nuevas preguntas en la historia política.

Bajo estas consideraciones es posible avanzar en análisis de las "culturas políticas regionales" y las dinámicas de divergencia y convergencia respecto de las visiones "globales" que se han construido sobre los procesos de selección, cambio y reproducción de las elites parlamentarias y los capitales políticos, campo frente al cual la historiografía mantiene, aun hasta hoy, importantes desafíos pendientes.

 

Notas

1 Sociedad de Fomento Fabril, Rol Industrial de Chile (3 Tomos). Talleres de Arancibia Hnos., Santiago, 1970.

2 Crecimiento asociado a la capacidad productiva que desarrolló la siderurgia de Huachipato y la creación de la industria petroquímica.

3  Estos procesos de transformación político cultural tienden a presentarse con mayor nitidez en partidos políticos "recientes", en los que se expresa con mayor fuerza una forma de sociodicea que, generalmente, se vincula con los procesos de transformación socio económica y cultural de una sociedad y sobre la que se fundamenta la crítica a las asociaciones político institucionales pre existentes, pero que también conviven y se manifiestan, con mayores tensiones, en los partidos políticos que tienen varios decenios de existencia.

4 ver cuadro 1

5 Sobre esta discusión ver Monsálvez, Danny: "Concepción 1970-1973: Una mirada a través de las elecciones durante los años de la Unidad Popular", Revista de Derecho, Universidad Católica de la Santísima Concepción, N° 16, año 2007-2; Monsálvez, Danny: "La Asamblea del Pueblo en Concepción. La Expresión del poder popular". Revista de Historia, Universidad de Concepción, Número 2, 2° semestre, Volumen 16, año 2006, pp. 37 a 58; Etchepare, Jaime: "Los más destacados representantes de Concepción en los congresos de la república, 1810-2000". Revista de Historia, Universidad de Concepción, N° 9-10, 1999-2000, pp.257 a 279. y "Rasgos de la evolución de los partidos políticos en Concepción y su área regional 1891-2001". Revista de Historia, Universidad de Concepción, N° 11-12, 2001-2002, pp. 101 a 117.

6 La biografía de la BCN señala que es alcalde de Concepción desde 1950, sin indicar fecha de término. Fernando Campos, en su Historia de Concepción, indica que asumió el cargo en 1954, hasta 1956.

7 Yocelevsky, Ricardo. Op. cit.

8 Para una discusión más detallada sobre la tecnocracia revisar a Silva, Patricio. Tecnócratas y política en Chile. Ediciones UDP, Santiago, 2010. Para el caso del período democrático post dictatorial revisar Joignant y Güell (ed) Notables, tecnócratas y mandarines. Elementos de la sociología de las elítes en Chile. Ediciones UDP, Santiago, 2011.

 

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*Resultado del Proyecto Fondecyt N° 1120009 "Poder, prestigio y riqueza: Transformación de la elite regional en el Gran Concepción. Del Estado desarrollista al Estado neoliberal, 1957-1990".

Recibido: 3 enero 2015 Aceptado: 12 marzo 2015

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