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Izquierdas

versión On-line ISSN 0718-5049

Izquierdas (Santiago)  no.27 Santiago abr. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492016000200001 

Artículos

ONG y conocimiento sociopolítico durante la Dictadura: la disputa por el tiempo histórico de la transición. El caso de los Talleres de Análisis de Coyuntura en ECO, 1987-1992.

NGO and socio-political knowledge during the Dictatorship: the dispute for the historical time of the transition. The case of the Workshops of Situation Analysis in ECO, 1987-1992

Cristina Moyano Barahona*

Chilena, Doctora en Historia, Académica Departamento de Historia, Universidad de Santiago de Chile. cristina.moyano@usach.cl


Resumen

El presente artículo tiene como principal objetivo historizar un conjunto de reflexiones y prácticas de nuevo cuño, asociadas a la oposición a la dictadura chilena, que tenían como propósito rearticular la relación entre intelectuales y sociedad civil y cuya producción se enmarca en el complejo proceso de renovación de la política dentro de la izquierda nacional. Nos interesa pesquisar la construcción de redes, de espacios y canales de difusión y acción social, que realizaron "los últimos intelectuales" que pretendieron combinar política con conocimiento social, en plena época de derrumbe del socialismo real y del embate discursivo de la tecnocracia. Así a través de análisis histórico de los "Talleres de Análisis de Coyuntura" realizados en la ONG ECO, se indaga en las expresiones de nuevas prácticas de sociabilidad y en las redes intelectuales de oposición en el Chile de los 80, en la que distintos actores sociales e intelectuales se reunieron con el objeto de pensar la experiencia transicional y disputar los tiempos de la política.

Palabras claves: intelectuales, democracia, sociabilidad intelectual, democratización.


Abstract

The main objective of the present article is to analyse one of the construction forms of non-traditional socio-political knowledge, which took place in Chile during the dictatorship period. In specific terms, it aims to catalogue a series of modern reflections and practises, associated with the opposition to the Chilean dictatorship, whose purpose is to re-articulate the relationship between intellectuals and civil society, destroyed in the coup d'état and whose production can be seen in the complex process of political renovation within the national left. In this sense, taking an important example, we investigate about The Workshops of Situation Analysis conducted by the NGO ECO. This Workshops, are as much an expression of new practises of sociability as of the intellectual networks of opposition in Chile in the 1980s, in which distinct social and intellectual actors came together in order to develop thought on the transitional experience and debate the political landscape. It therefore interests us to investigate the construction of networks, of spaces and of radio transmissions based on diffusion and social action, conducted by the "last intellectuals", which sought to combine politics with social knowledge, at the height of the collapse of real socialism and the discursive blow of technocracy.

Keywords: intellectuals, democracy, intellectual sociabilty, democrazitation.


Introducción

Este artículo se centra en el rescate histórico de la figura del intelectual disidente a la dictadura militar chilena que emerge desde nuevos espacios de sociabilidad en las ciencias sociales, caracterizados por la desinstitucionalización universitaria tradicional1, por los marcos restrictivos de la acción política, las nuevas formas de generación de conocimiento y por la particular forma de revincular el campo de la producción del saber social con lo político. Ello implica recuperar la politicidad que contiene el conocimiento social, en tanto que constructor de representaciones de la realidad, la incidencia de cómo un conjunto de actores disputa no sólo por la comprensión de la realidad, sino que también la incidencia en ella. Tal como plantea Bourdieu remite a la disputa que en el mundo intelectual operaba como una "ambición de reconciliar las intenciones teóricas y las intenciones prácticas, la vocación científica y la vocación ética, o política, tan a menudo desdobladas, en una modalidad más humilde y más responsable de realizar su tarea de investigadores, suerte de oficio militante, tan alejado de la ciencia pura como de la profecía ejemplar."2

Nos referimos al sujeto que participó de las ONG de desarrollo y que en conjunto con los que se instalaron en los Centros Académicos Independientes, constituyeron parte del campo intelectual de oposición a la dictadura. Su rol como intelectual puede ser puesto3 en discusión porque sus posturas diferenciadas de los "transitólogos", sociólogos y cientistas políticos, que dotaron de sentido y saber a la "transición pactada", quedaron invisibilizadas en los gobiernos democráticos inaugurados en 1990 y catalogadas como no influyentes.

Por ello en este artículo abordamos los saberes y las prácticas intelectuales de aquellos sujetos que fueron críticos de la sociedad neoliberal, de las formas tradicionales de generación de conocimiento y de las históricas relaciones entre lo social y lo político, que abrazando la categoría de "lo popular", reposicionaron la discusión entre movimientos sociales, partidos políticos, democracia, democratización y que en la discontinuidad con el presente, afloran hoy como críticas novedosas de la "transición chilena" (pertinencia contemporánea del saber producido).

El objetivo central es contribuir a la comprensión de las formas en que operó el campo y la sociabilidad intelectual de oposición en la década de los 80, época en que las redes sociales, la urgencia democrática y la crisis en que se debatían los proyectos de la izquierda nos llevó a problematizar la afirmación que enfatizaba que fueron años marcados por la "despolitización del saber académico". Nos centraremos en el análisis de una práctica de generación de conocimiento sociopolítico, muy usada en los distintos espacios de generación de saberes, los Talleres de Análisis de Coyuntura.

En esos años, todos necesitábamos hacer talleres de análisis de coyuntura. Teníamos que crear nuestro propio material para poder realizar los análisis sociales. Era una condición básica, necesaria, urgente, si queríamos comprender lo que estaba pasando para cambiarlo. La dictadura y el escenario de censura, de desconfianza sobre lo que se decía, nos llevó a constituir esta práctica como algo fundamental. Todas las Ong de esos años tenían sus propios talleres, algunos más sistemáticos e influyentes que otros"4.

En este artículo daremos cuenta de aquel que se desarrolló al alero la ONG ECO, entre 1987 y 1992, desde la perspectiva de la historia intelectual, poniendo atención a las redes, los actores, las prácticas y los saberes.

De la Universidad a las Ong: Intelectuales y política en los 80

El Chile de los años 60 y 70, con centros académicos universitarios de investigación e intervención social, vectores de políticas públicas, con amplias redes de colaboración intelectual5, campo de importantes reflexiones y experiencias, donde se pensaban modelos de desarrollo económico y social y se construían nuevas formas de subjetividad 6, desapareció abruptamente con el Golpe de Estado y la represión7.

El cierre o la intervención de numerosos centros académicos que producían conocimiento sobre lo social permitió demostrar la imbricada relación que existía entre "conocimiento social" y "poder político". Según Fernanda Beigel, hacia los años 60 se habría producido "una expansión de la autonomía académica en la mayoría de los países de América Latina y una regionalización de la circulación del conocimiento a través de las revistas latinoamericanas, asociaciones profesionales, congresos y foros" 8, que habrían dado forma a un circuito regional donde transitaban "académicos militantes", con centralidad del espacio chileno, pero que se "desinstitucionalizó" con el Golpe de Estado de 19739 . Así, cerrados los espacios académicos que había ocupado la intelectualidad de izquierda y socialcristiana progresista, surgieron nuevas instituciones que tomaron la forma de Centros Académicos Independientes y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos (1974), la Academia de Humanismo Cristiano (1975), Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación (1977), CENECA (Comunicación y Cultura para el Desarrollo) (1977), Programa de Economía del Trabajo (1978), SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación (1979), Centro de Estudios del Desarrollo (1981), Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (1983) y ECO Educación y Comunicaciones (1980), que se convirtieron en importantes centros de pensamiento social y político, donde emergieron no sólo "reflexiones y conocimiento social" sino que también prácticas políticas de nuevo cuño, así como algunos de los soportes politológicos que permitieron la particular transición a la democracia en Chile10.

Así, desde inicios de los años 80 junto a la generación de "saberes", también se articularon redes y un conjunto de publicaciones que visibilizaron las reflexiones desde la oposición para hacer frente a la dictadura, siempre bajo la atenta mirada del aparato represivo del Estado11. Algunos de estos saberes y sus autores circularon en plataformas comunicacionales como lo fueron las revistas APSI, ANALISIS, HOY y CAUCE, por nombrar a las más relevantes12 y que tuvieron un importante impacto en el espacio público, pero también en otras de corte académico político, dirigidas hacia la propia elite intelectual y política como lo fue la Revista Proposiciones, editada por SUR Profesionales, formando parte de construcción de la "experiencia transicional" en el campo político intelectual.

Los nuevos espacios, financiados mayoritariamente a través de agencias internacionales como la Fundación FORD, EBERT, Konrad Adenauer, el Consejo Mundial de Iglesias, ICCO (Holanda), SIDA (Suecia), además de las cristianas como Christian AID (Inglaterra) y CCFD (Francia), privilegiaron inicialmente "la intervención-acción" para responder a las urgentes demandas sociales13. Según Agurto14 en un estudio realizado para Flacso, la nueva generación de ONG tenía como principal preocupación los "problemas de la pobreza, la organización popular y los derechos humanos".

Las nuevas prácticas de generación de conocimiento, vinculadas a una concepción que nació desde la intervención del espacio social, el agotamiento de los viejos paradigmas y el cuestionamiento tanto de la teoría de la dependencia como del marxismo para realizar los análisis sociales, posibilitaron una intelectualización reflexiva sobre la relación entre acción social y conocimiento, reponiendo la politicidad de dicho vínculo. A estas asociaciones las guiaba un principio básico "el desconocimiento de la legitimidad de dichos regímenes de facto y, consecuentemente, un reconocimiento del pueblo como origen de la soberanía y fundamento del ejercicio legítimo del poder"15. Según Campero, si bien el trabajo desarrollado por las ONG fue novedoso respecto del contexto, no es posible entender su surgimiento y desarrollo sin comprender algunos niveles de continuidad con las décadas previas al golpe, ya que en los años 60 y 70 se crearon las condiciones institucionales y culturales para que un gran contingente de profesionales se formara en estas áreas de trabajo, se inspirara en las corrientes metodológicas del "desarrollo de la comunidad" y pudiera realizar cierta práctica desde la Iglesia o los aparatos del Estado16 .

De esta forma, el diseño de acciones para refundar los lazos de asociatividad que había destruido la dictadura, permitieron "pensar " y "soñar" no sólo con "una transición" a la democracia, sino que también con los procesos de democratización en las bases17, elementos que formaban parte de los idearios respecto de la función del intelectual y del interventor social, formados en los períodos previos al Golpe18. En ese sentido, pese al poco uso de la categoría "intelectual" para autodenominarse y el mayor uso de "educador popular", no es posible afirmar que su seña de identidad fuera el carácter "anti intelectual", sino que una apuesta política respecto de sus formas de intervención y significación de los espacios institucionales donde actuaban, entendiendo su labor como sujeto que se ocupa de "lo que no le concierne ", cuando abandona su campo de competencia para intervenir en los envites políticos más amplios de la ciudad"19.

Así, las ONG se caracterizaron por estructurar una amplia y densa red, entendida como "un conjunto de personas ocupadas en la producción y difusión del conocimiento, que se comunican en razón de su actividad profesional, a lo largo de los años"20 y que se vincularon a través de conexiones institucionales y personales, en espacios de sociabilidad reflexiva, en función de análisis de temáticas específicas que eran consideradas de interés para el análisis político y social de la realidad chilena, disputando con ello la capacidad de nominarla y por tanto de participar de la lucha por ejercer el poder simbólico, es decir, de "poder constituir lo dado por la enunciación, de hacer ser y de hacer creer, de confirmar o de transformar la visión de mundo y por ello, la acción sobre el mundo, por tanto el mundo" 21 , aun cuando su capacidad de incidir en instancias institucionales gubernamentales o con referencia al Estado hayan sido mínimas, sino inexistentes.

En ese sentido, como parte de la sociedad civil, en su definición liberal, actuaron como "contrapoder" "organizado al margen del aparataje coercitivo legal"22 y por el hecho de poseer una competencia específica - el saber acerca de lo social-, de compartir una misma problemática en una coyuntura determinada y de haber establecido lazos de reconocimiento mutuo justifica, creemos, considerarla como una entidad colectiva23.

Según Bastías24 , las ONG "solían concentrarse más en la praxis, sobre todo proporcionando asistencia técnica y conduciendo talleres en formación de liderazgos dirigidos fundamentalmente a los sectores más pobres de la sociedad. El público objetivo, por tanto, no eran las autoridades políticas o la comunidad científica, sino que los pobres urbanos, los campesinos, la juventud en las poblaciones, las mujeres y las minorías étnicas", así como el "grupo de profesionales que actuaba en el campo de lo popular y que requería elementos para hacer de su práctica una actividad reflexiva y política"25

Entre esos espacios de sociabilidad pueden destacarse, por ejemplo, el Taller Nueva Historia, la Red de Prensa Popular y la de Educación Popular, que propiciaban encuentros "inter" institucionales, producían material de trabajo que circulaba entre las mismas instituciones o se usaban en Talleres de Formación de Educadores populares, en espacios poblacionales o en las Escuelas Sindicales, así como también en Congresos y Reuniones de Redes Internacionales. Tal como indica Devés 26, sería en esas redes donde estaban disponibles las ideas, "allí (fueron) madurando colectivamente, asimilándose y ganando cédula de ciudadanía".

Esta red de conexiones permite afirmar que pese a las diferencias teóricas o incluso ideológico partidista que muchos actores de forma individual pudieron representar, se articuló una sociabilidad intelectual de oposición que discutió la democracia y la democratización desde nuevos espacios y con nuevos referentes, donde "lo popular" como categoría analítica clave sostuvo los principales análisis respecto de la sociedad neoliberal y de la democracia por venir. Para muchos intelectuales que participaron de esta red era sustancial dilucidar el aparente dilema conceptual respecto de si "la lógica de movimiento debe basarse en la noción marxista de "clase trabajadora" o en la noción más integradora y flexible de "pueblo"27. Ellos optaron por la segunda y eso les permitió generar una nueva forma de comprensión de la sociedad, donde la referencia al Estado, a los partidos y a los propios movimientos modificó las tradicionales lógicas de interpretación.

Los análisis y retratos de la sociedad dictatorial y los futuros límites de la transición, que emergieron de las ONG y que cobran hoy una inusitada pertinencia de sentido, fueron discusiones político intelectuales que también formaron parte de las disputas por la comprensión de la sociedad, campo abierto y no cerrado a los distintos actores que participaron de él. En otras palabras, estos actores y sus redes formaron parte de ese gran campo intelectual de oposición a la dictadura, donde se produjeron disputas por la relación entre realidad nominada, realidad deseada y realidad posible, que no estuvo exento de conflictos y disputas internas, por lo tanto, "indisociable de sus lugares de enunciación y de sus soportes"28 .

Se entiende que los intelectuales y las ONG, como sujetos e instituciones, formaron ese campo articulado en los años 80 que alcanzó a constituir según Jocelyn Holt un "universo alternativo, que había logrado altos grados de autonomía de los círculos político partidistas" pero que "sufre un trastorno mayúsculo después que la Concertación llega a la Moneda"29 , donde las nuevas lógicas de relación entre política y sociedad civil destruyeron las bases de dicha asociatividad y el propio imaginario compartido30.

Saber sociopolítico: La disputa de la democratización por-venir desde las ONG

Para Agurto31 la democratización fue pensada por las ONGs como "el aumento de la integración, reconocimiento social y participación activa en el campo político de los sectores tradicionalmente excluidos", por lo que muchas de ellas surgieron con el objetivo de acompañar la acción de la intervención, en la lógica de "complementar con una reflexión intelectual sobre la práctica"32 , que permitiera dar sentido político a la propia acción en el campo social.

Según Hugo Villela, uno de fundadores de la ONG ECO, este proceso estuvo en directa relación con las búsquedas de renovación de las prácticas políticas de aquel sector de la oposición que asumió el Golpe de Estado como una profunda derrota 33. En un documento de 1983 indicaba que:

a partir de 1978 'El trabajo solidario' en sus diferentes momentos y expresiones, abre una etapa de 'construcción social' donde lo determinante ha sido la búsqueda de sentido de las prácticas populares. De cierto modo antecede e inicia una búsqueda de lo que hoy día se ha llegado a llamar con el nombre de "renovación política". Busca responderse a la pregunta sobre cómo hacer política"... "podemos concebir la política como el descubrir, formular y articular los sentidos inmanentes a las prácticas sociales. Las diferentes prácticas sociales producen diferentes significados, que pueden ser estructurados de distinto modo. Esta continua desarticulación y rearticulación de sentido hace el contenido de la lucha política34.

Y es allí, en este marco de interacción entre el "trabajo solidario" y "reflexividad de la acción del educador" que describe Villela, desde donde se fundamenta el trabajo del intelectual, no definido como un pensador ajeno a la realidad social o como mero técnico ejecutor de una experticia al servicio de un proyecto, sino que como actor político relevante en la generación de las disputas de sentido de los ordenes deseados. Para estas ONG lo más importante era desarrollar capacidades para dialogar y comunicarse convincentemente con una gran variedad de interlocutores: dirigentes de sindicatos y grupos marginales, líderes políticos, jerarquías eclesiásticas, representantes de las agencias internacionales, investigadores académicos, funcionarios estatales, etc.35

En ese plano, la renovación política producida en los años 80, también permitió el desarrollo de estas capacidades, bajo la impronta de la instalación de nuevas prácticas de sociabilidad entre los intelectuales cuyas trayectorias estaban, o estuvieron, vinculadas a algunas militancias de izquierda y/o de oposición a la dictadura. Un espacio no tradicional, articulado en torno a la circulación de actores, boletines (documentos informativos sobre la coyuntura), cartillas (pedagogía popular), cuadernos de discusión y documentos de trabajos (espacio de reflexión académica más extenso y profundo), caracterizó el nuevo campo académico y político que permitió la generación de redes, la discusión de distintos temas y la construcción de una experiencia transicional, que puso en evidencia la multiplicidad de posibilidades que tuvo la "transición política chilena". Podríamos afirmar que en los años 80 esta red formó parte de las maneras en que se expresó históricamente las "culturas de vida intelectual", que funcionaron como "guías para la creación intelectual"36. En ese sentido, los largos 80 fueron un escenario donde la labor intelectual seguía estando expresamente vinculada con la política y la cultura, en el que la definición de la relación con la esfera pública, del desempeñar "un papel en los debates de la ciudad"37 , fue el sentido de la movilización de recursos, redes, sociabilidades y reflexiones.

Pese a las afirmaciones relativamente coincidentes de que las redes intelectuales de los años 80 y 90 fueron más científico técnicas que políticas, o que se vincularon por idearios etéreos como "el medio ambiente, la integración, el respeto por la cultura o la diversas identidades o por la aplicación de nuevos modelos de desarrollo sostenible o sustentable"38 y perdieron su "potencial político transformador de la realidad y denunciador de las injusticias"39, podemos afirmar a contra corriente, que la preocupación por el tiempo de la política, la democracia por venir y los procesos de democratización si estuvieron presente en este espacio intelectual, por lo menos hasta la medianía de los años 90 y articularon una reflexión consistente que puso el énfasis en el por-venir y el tiempo histórico.

Juntarnos a reflexionar, encontrarnos para compartir experiencias, socializar el conocimiento de nuestras propias prácticas, nos llenaba la vida, le daba nuevo sentido a la política y nos comprometía con los cambios sociales, ahí en el contacto directo con los actores de carne y hueso.40

Un ejemplo de esas prácticas fue el Taller de Análisis de Coyuntura, que reunió a distintos intelectuales y dirigentes sociales al alero de la ONG ECO, de allí la importancia de su análisis, más allá de su impacto inmediato en el tiempo presente-pasado. La realización de este Taller que se extendió durante varios años partió de una definición teórica importante, que marca el sello de la reflexión que queremos destacar y el tipo de saber producido:

Reconocemos también una motivación mayor en el hecho de que en los análisis políticos más frecuentes y de mayor divulgación, normalmente las dinámicas de base y de los movimientos sociales populares ocupan un discreto segundo plano o sencillamente no son abordados. Por lo general se trata de análisis centrados en el acontecer nacional y en los actores políticos que alcanzan mayor presencia en este ámbito41 (2)

ONG ECO y el inter-contexto político

La ONG ECO nació a comienzos de los años 80 y sus miembros fundadores fueron profesionales formados en teología, sociología, historia y antropología. Nace como "una especie de centro de estudios, pero no tradicional, sino que en una lógica educativa, de acompañamiento, de sistematizar juntos, de construcción conjunta de conocimiento, es decir, producir saber a partir de la experiencia"42 . Los ejes articuladores de su trabajo fueron inicialmente "la reflexión sobre el trabajo social, vinculado a la educación popular y a la teología de la liberación. Sólo en una perspectiva complementaria se situaría la comunicación popular alternativa, que posteriormente iría ganando un espacio propio"43 .

Reunía mayoritariamente a actores que se habían formado en la Universidad Católica (UC) y que habían vivido con "intensidad el período de la Unidad Popular y la reforma en la UC"44 . Sus redes de financiamiento provenían mayoritariamente del mundo de las Iglesias Protestantes vinculadas al Consejo Mundial de Iglesias, aunque el espacio de intervención estaba asociado a las vicarías zonales de la Iglesia Católica y a la iglesia protestante metodista. Así "durante mucho tiempo el financiamiento se hizo a la institución, muy poco a proyectos específicos y las instituciones sabían que cofinanciaban este proyecto más general que encarnaba ECO"45.

El tiempo de su nacimiento estuvo marcado por varios hitos relevantes: i) la aprobación de la Constitución Política que marcaba desde arriba los tiempos cortos y largos de la duración del régimen; ii) el debate sobre la crisis de la Unidad Popular que dividía los análisis de la izquierda y iii) los primeros síntomas evidentes de las profundas transformaciones que las "siete modernizaciones" generaban en la sociedad chilena46. En ese escenario, la oposición política y social a la dictadura se debatió entre dos caminos: reconfigurar los marcos cognitivos para pensar la política desde una nueva perspectiva y desde allí avanzar en una discusión sobre "la transición posible", o bien apostar por una salida rupturista, que implicaba violencia y enfrentamiento directo con el régimen, disputando el tiempo impuesto. En el primero de los casos se situó la posición de ECO, tanto en sus objetivos como en las propias opciones políticas de sus miembros.

Tal como recuerda Ossandón, la recepción del trabajo de ECO fue valorado principalmente por los actores profesionales, que al alero de la acción e intervención social, requerían disponer de recursos para reflexionar, para debatir, para tomar posición, para dar politicidad a su propia acción. Así,

a través de la construcción de redes y confianzas, inicialmente movilizando redes previas de cada uno de los miembros de ECO, nos fuimos instalando en los espacios de trabajo de los profesionales que hacían intervención social y les ofrecimos acompañamiento, construcción conjunta, creación de conocimiento47 .

Aunque el debate político partidario no estuvo en el centro de esta ONG, lo cierto es que la generación del conocimiento social alimentaba esos debates y re politizaba la nominación de la acción social. De esta forma, las discusiones socio-académicas se vincularon con posiciones políticas que organizaron el sustrato ideológico del esquema partidario de oposición y los tiempos de la experiencia transicional. Se ha tendido a enfatizar que la primera de esas posiciones contenía, indefectiblemente, el pacto y el consenso entre las elites como los ingredientes hegemónicos para la salida a la Dictadura48. Sin embargo, al recorrer el debate intelectual político del período, aparecen otras formas de imaginación, que siendo parte de las corrientes renovadoras de la política, constituyeron nuevos saberes sobre los tiempos y las experiencias de los actores. En efecto, ECO fue un ejemplo de ello, actuando como "profetas" de los límites de la salida política pactada, configurando, desde los saberes en diálogo con el mundo popular, otro tipo de transición imaginada a partir de un acontecimiento-por-venir: el plebiscito de 1988. En este trabajo el plebiscito será entendido como "Esfinge", es decir como uno de los tantos enigmas irresolubles...(...) que interroga las capacidad de la racionalidad e intenta esclarecerlas, no es un inanidad, sino en su incapacidad de saturar el sentido de eso que interviene como nuevo, ya que fundamentalmente el enigma alcanzado por el acontecimiento sobrevive a su desaparición49.

Así, en ECO los 80 fueron narrados como años donde se combinaron la urgencia y el largo plazo. La urgencia de la generación de proyectos políticos alternativos que permitieran un horizonte transicional con incorporación de lo popular y por otro, la dimensión del largo plazo que debía extenderse hacia la configuración de una nueva forma de vinculación entre lo social y lo político, una nueva forma de cultura política que dotara de viabilidad al proyecto popular alternativo y que permitiera una efectiva "democratización", reconocedora de que existían un conjunto de actores cuyas experiencias se habían modificado y cuya exclusión, resultado del autoritarismo, había "producido" nuevas formas de respuesta y de creación histórica. Para los participantes del Taller,

No se ha insistido lo suficiente, sin embargo, en las formas en que los sectores populares han reaccionado frente a la exclusión. Es decir, en el hecho de que la exclusión no sólo se "padece" sino que al mismo tiempo "produce" en el movimiento popular diversas formas de respuesta que tienden a afirmar su vocación transformadora, no sólo de sus realidades más inmediatas, sino que dando lugar a procesos de creación histórica de mayor significado50. (...)En suma, compartimos la percepción de que más allá del desencanto con la acción política en la coyuntura, desde los movimientos sociales germinan procesos que trascienden el "tiempo político" más inmediato y que se refieren principalmente a su propia auto afirmación en tanto que movimientos."51

Junto a esta combinación de tiempos "analíticos" de la experiencia y el por-venir, todavía lineales, se incorporó la dimensión del tiempo de la política y lo político. Las protestas sociales iniciadas en 1983 permitieron, para los intelectuales que se reunían en ECO, plantear que existía "un tiempo" de los actores sociales, particularmente los populares y "un tiempo" de los actores políticos institucionales y partidarios, que tendían a una escisión, a un desacompasamiento y por sobre todo, a una coexistencia heterocrónica donde se disputaba lo propiamente político. Los analistas del Taller concluían en 1988 que El problema principal, que duda cabe, es el de las distancias y desencuentros entre lo social y lo político. Como se expresó en el Taller y lo percibe la mayoría de la gente, hay tiempos, urgencias, sensibilidades y hasta racionalidades distintas (o desfasadas) entre los movimientos de base y la clase política opositora. Sin embargo, reconocido este hecho, queda abierta la pregunta por los modos de acortar las distancias entre lo social y lo político: si por la vía de acercar a los movimientos y organizaciones a la dinámica política existente, conquistando espacios allí donde la institucionalidad lo hace posible, o, enfatizando en los "modos propios" de hacer política de los movimientos (movilizaciones, demandas, propuestas de desarrollo y poder popular local, etc.), para definir desde allí los apoyos y articulaciones posibles y deseables con la realidad política nacional.52

Varios años antes de la realización del I Taller, en octubre de 1983, Pedro Milos53 e Irene Agurto, realizaron un balance de lo ocurrido en el mundo popular y que establecía el año 83 como una coyuntura de crisis. Para ambos intelectuales, las jornadas de protestas permitieron la emergencia de prácticas de sociabilidad política de los actores que daban cuenta de una nueva forma de "protagonismo popular", definido como la "capacidad popular de imponer un orden social distinto. Un poder material - de afectar el orden social actual- y de poder hegemónico- como capacidad de creación simbólica a partir de identidades colectivas"54. Lo anterior implicaba repensar las formas con las cuáles los intelectuales habían captado y analizado las experiencias populares, para pasar a referir la experiencia social, reivindicativa y cotidiana como algo también político, "sin que necesariamente tuviera como referente al Estado"55.

Para los intelectuales del Taller, el Estado había sido experimentado por los actores sociales como fuerza represiva durante los años de la dictadura y por tanto, la rearticulación de los Movimientos Sociales Populares (MSP) se hizo en oposición o sin referencia al Estado. De allí que la coyuntura plebiscitaria abriera un dilema a resolver, dado que la relación de los MSP se había reconfigurado sobre nuevas lógicas y su relación con el Estado no es, como antes, directa e inmediata. Entre ambos, surge hoy con fuerza la necesidad de operar, viabilizar e implementar el cúmulo de proyectos económicos, sociales y culturales que el pueblo es capaz de desarrollar por sí mismo. El problema se desplaza así a cómo, a partir del desarrollo de esos proyectos, el movimiento popular puede ser capaz de presionar a la clase política y al Estado de un modo que le permita viabilizar, al mismo tiempo (pero de modo progresivo y a un ritmo que su acumulación de fuerza social le permita) su gran proyecto histórico de 'cambio social56

El razonamiento anterior abría también una nueva interrogante: ¿Qué sucedía, en ese contexto, con el tradicional mediador de lo social ante el Estado? Es decir, qué pasaba con los partidos políticos. Por una parte, se reconocía que la diversidad del mundo popular "y la incapacidad de las organizaciones y partidos políticos para dar cuenta de ellas", demostraba la ausencia de un actor popular capaz de condensar un mundo diverso y heterogéneo en un "enunciado" proyecto político popular"57 y el cada vez más evidente "foso existente entre los partidos políticos y la base social" 58 , que refería a la "representación" como forma de "interlocución y articulación", pero también a la constatación de dos experiencias que remitían a universos temporales y espaciales distintos.

Por ello, ya a partir de 1983 primó el análisis donde el tiempo de la escisión se volvió un saber aceptado. Escisión variada que demostraba un vacío entre la posibilidad de estructuración política de alcance nacional que considere y se nutra de propuestas locales y parciales; distancia entre el plano de la teoría política y las micro experiencias, "vacío entre el intelectual de la teoría y el intelectual colaborador en la constitución de un movimiento popular sujeto"59. Hugo Villela, planteó este dilema multidimensional en el Boletín Educación y Solidaridad en julio de 1983, es decir, a tres meses de iniciadas las Jornadas de Protesta, y desde ese momento en adelante, no dejó de estar presente como el gran problema a resolver por la intelectualidad opositora, que tratando de generar una nueva vinculación con los actores políticos partidarios, no lograba ser actor protagónico durante una temporalidad transicional que se dibujaba como "negociación en las alturas". Dicha problemática era transversal como preocupación y como debate, sin embargo no todos la resolvieron de la misma forma. Un actor representativo de la interpretación que colaboraba intelectualmente con la idea de la salida pactada y era miembro de la ONG SUR, resume en sus memorias que hacia 1983 nada indicaba que estuviéramos ante un pueblo paria que podría desencadenar una explosión revolucionaria. Tampoco esta(ría)mos ante un grupo encerrado en su cultura propia y excluyente. Los pobladores comparten plenamente los valores del resto de los chilenos y tienen reivindicaciones muy concretas frente al Estado, por lo mismo, no son propiamente un "movimiento social60.

Los Talleres de Análisis de Coyuntura como espacios de sociabilidad intelectual

Los Talleres de Análisis de Coyuntura realizados por ECO, comenzaron a fines de 1987, en un contexto marcado por el fracaso de la vía insurreccional liderada por el Partido Comunista, cuando la Protesta Social había bajado en convocatoria, concurrencia y adhesiones sociales y cuando se derrumbaba la posibilidad de una Asamblea de la Civilidad, en la que confluyeran actores sociales y políticos. Estos Talleres se constituyeron en un espacio de diálogo y debate, para dotar de politicidad a las prácticas de los "colaboradores de la constitución de un movimiento popular sujeto". En ellos circularon actores intelectuales y dirigentes sociales que, participando desde distintos espacios institucionales, se posicionaron distantes de los que, a esa altura, ya se consolidaban como "los transitólogos", que reunidos mayoritariamente en FLACSO y CIEPLAN, formaban uno de los grupos que dotaba de sentido a la "salida pactada" entre las elites políticas a la dictadura militar61. En otras palabras, fueron "espacios de sociabilidad", entendidos como lo plantea Agulhon62, es decir como reuniones de actores más o menos voluntarias y más o menos estables en el tiempo, que permitieron la vinculación y la gestación de sentimientos de pertenencia-solidaridad entre sus integrantes, compartiendo "representaciones de mundo" y caracterizando prácticas de generación de saberes dentro del mundo intelectual.

En los Talleres como práctica, es posible distinguir una cierta continuidad, resignificada en el nuevo contexto dictatorial (altamente represivo y donde los debates políticos no siempre podían circular como opinión pública abierta y sin censura), de aquellos espacios de sociabilidad intelectual configurados en el marco de las experiencias de las reforma universitaria de fines de los años 60, que quedaron truncas en su desarrollo con el Golpe de Estado.

Conceptualizar el taller como espacio de sociabilidad nos permite vincularlo con una "red" político intelectual, de manera de evitar el reduccionismo con el que tradicionalmente se asocia al mundo de la renovación de la política en el área socialista, ya que una red buscaría "establecer los nexos entre los intelectuales que se mueven en un espacio determinado"63, movilizando recursos y conviviendo en distintas esferas, evitando la suposición de que la "reflexión y debate" de estos centros fueron simples orientadores de sentido a la transición pactada64 o los lugares que tomaron los partidos políticos para introducir las reflexiones de sus elites orgánicas.

En otras palabras, lo que proponemos aquí, es atender al Taller como espacio de sociabilidad dentro de una red, pues nos permite superar el reduccionismo de las militancias de sus miembros, para comprender cómo se producía conocimiento político y social ad portas el plebiscito y de la reapertura del espacio público, respecto de la discusión sobre "la política, la democracia y la democratización"; complejizando el "campo intelectual" de los debates transicionales.

A través del concepto de Taller se pone en evidencia la idea de una nueva forma de discutir, "vamos todos a trabajar, un poco la idea del artesano, entre todos vamos a colaborar. Da cuenta de una nueva subjetividad, de que no tenemos la bola de cristal, ninguna solución a lo que estamos viviendo"65 .

Así, los Talleres funcionaron como un espacio multidimensional. De un lado cumplieron la función de articular el debate sobre la Transición por-venir entre actores sociales populares, intelectuales y políticos. De otro lado, constituyeron un espacio de práctica de generación de conocimiento en el que los saberes cotidianos, ilustrados y políticos se combinaron para analizar la realidad coyuntural, en forma opuesta a las dinámicas de generación de conocimiento que tenían los centros académicos independientes, que "lo hacían desde fuera del mundo popular"66 . En tercer lugar, actuaron como vector de influencia, de transportador de debates hacia los espacios de residencia identitaria de sus miembros y por último, se constituyeron en un espacio para que "los propios movimientos puedan procesar esta experiencia de subordinación y puedan hacer frente a la misma"67 , ya que "... compartimos la percepción de que más allá del desencanto con la acción política en la coyuntura, desde los movimientos sociales germinan procesos que trascienden el "tiempo político" más inmediato y que se refieren principalmente a su propia autoafirmación en tanto que movimientos"68

Las redes movilizadas cruzaron sin mucha distinción lo social, lo partidista, lo académico y lo político69, pero tuvieron como centro poner el acento en "lo popular" como principal eje de la preocupación, instalándose hacia 87 una distancia importante en la forma cómo se representaba a "lo popular" desde las estructuras partidarias, tanto de oposición Socialista y Demócrata Cristiana así como del Partido Comunista, que con su perspectiva insurreccional "imponía un ritmo y unas orientaciones al movimiento social, que nosotros sentíamos que no se ajustaban con las propias dinámicas y experiencias del movimiento"70.

El primero de los diez talleres se realizó en diciembre de 1987. Los coordinadores del mismo fueron Mario Garcés, que actuó como coordinador general durante toda su duración, Fernando Castillo (sociólogo y doctor en teología, ECO), Jorge Jiménez (economista, pasante del World Univerity Service), Susana Mena (periodista, ECO),

Gabriel Salazar (historiador, SUR)71 y Leandro Sepúlveda (antropólogo, ECO). Su origen narrativo memorial se sitúa, sin embargo, más atrás. Ya en el año 85 y sobre todo en el año 86, existía en algunos miembros de la ONG, particularmente en Castillo, Garcés, Delamaza, Milos y Agurto, la constatación de un dilema clave:

Por un lado, percibíamos que toda la dinámica de reconstrucción del movimiento popular, que tenía expresión sobre todo en los barrios y en el trabajo social, no lograba ni la articulación práctica ni simbólica (dicho en lenguaje de hoy), que permitiera visualizar con claridad un proyecto político popular. Dicho de otra forma, la noción de proyecto político, para salir de la dictadura, como un conjunto de conclusiones que emergían de la propia práctica social popular no terminaba de configurarse. Eso nos resultaba muy complicado. Y al mismo tiempo, percibíamos que la reconfiguración de la política en el contexto de las protestas volvía sobre las formas más tradicionales, es decir, las referencias al Estado, a la nación o a lo nacional, y lo popular se desdibujaba y tendía a ocupar lugares secundarios en esa elaboración. Entonces estábamos ante un problema gordo, ya que por un lado el protagonismo popular no alcanzaba a configurar un proyecto político más trascendente y por otro lado, el retorno de las formas políticas más tradicionales tendía a ignorar los procesos que se estaban configurando en el campo popular72.

Hasta el Taller N° 5 realizado en 1989, pos elecciones democráticas, su dinámica y su estructura tuvo una cierta homogeneidad caracterizada por la presencia de analistas sectoriales vinculados a otras ONG que tenían inserción en espacios sociales y un número constante de coordinadores que sistematizaban la labor de análisis que producían los analistas.

Cuadro N° 1 : Estructura Interna Taller 1 al 5 (1987-1989)

Fuente: Elaboración propia

 

El primero de los talleres se tituló "De cara a la crisis: entre el desencanto y la autoafirmación" y tuvo como principal objetivo "realizar un seguimiento analítico del movimiento popular e indagar en los significados políticos de sus prácticas actuales", motivados por

la creciente demanda de análisis sociopolítico que percibimos en los grupos populares organizados. Situación que bien sabemos tiene diversos orígenes. Entre ellos, el repliegue que caracterizó al movimiento popular durante 1986 y que vino cargado de críticas y preguntas a las estrategias y proyectos políticos que animaron la movilización popular entre los años 1983-86 y la creciente distancia que se ha venido verificando entre el acontecer nacional y las dinámicas sociales de base; la desinformación y manipulación de la información que realizan los medios oficiales; la escasa transparencia de los partidos opositores que durante el año que recién termina, reformulan sus estrategias y líneas políticas; en fin, la ausencia de espacios públicos de debate que impiden la confrontación de ideas y que trabaja permanentemente en favor de la fragmentación y la incomunicación política81.

Continúan enfatizando que los animó:

la idea de realización de un análisis socio político que tuviera como punto de partida la realidad, los intereses y la subjetividad de los actores populares y desde allí, considerar la realidad nacional. Adoptar este punto de vista nos lleva necesariamente a considerar en toda su significación los proyectos y los Tiempos que otorgan sentido y dinamismo a los movimientos sociales populares, ya no sólo en relación al acontecer político nacional, sino que en relación a sus propias dinámicas internas82.

Estos objetivos supusieron una metodología que consideró como orientaciones claves los principios de la educación popular, "o sea que todos los sujetos producen saberes y dicho en términos gramscianos: que todos los sujetos son filósofos, por lo tanto se hacía urgente reagrupar a los dirigentes sociales y analistas sectoriales que estaban generando conocimiento en visión opuesta a la idea del pacto político 83 " y en ese proceso de intercambio se posibilitara el surgimiento de un saber alternativo. En una primera etapa (ver cuadro N°1) "trabajamos en tres sesiones, en una suerte de presentación e intercambio , de las mujeres, los jóvenes, los derechos humanos, los cristianos, los pobladores agrupados en el CUP y de las dinámicas de subsistencia (organizaciones económicas populares)84" .

"En fin, por lo menos había cinco o seis grupos fundamentales que estuvieran y eso definido por la propia experiencia"85 . Hacia el III Taller se fueron incorporando el mundo campesino, sectores profesionales como dirigentes del colegio médico y del colegio de profesores, también dirigentes estudiantiles. "Así, en el camino se fue ampliando la convocatoria y al final, a la altura del VI Taller teníamos más de 20 invitados, que daban cuenta de un arco muy diverso y que eran parte de los sectores sociales movilizados contra la dictadura"86.

Esta apertura también modificó la estructura del taller que pasó de ser principalmente una instancia de reflexión sociopolítica general a otra centrada en debates y actores específicos (Derechos Humanos, Dilemas de la izquierda, Juventud, Movimientos Sociales durante la Transición y ONG en nuevo contexto institucional), con la integración de columnas de autor e invitaciones a dirigentes políticos en su calidad de tal. Su transformación también tuvo efectos en el soporte, porque a partir del VI Taller, el producto de la reflexión se hizo a través de la creación de la Revista Cal y Canto. En su acta de nacimiento la Cal y Canto indicaba que coincide con el comienzo de la transición democrática, con sus componentes de esperanza, incertidumbre y escepticismo. Nuestra tarea actual es buscar nuevas proyecciones a las experiencias que comenzamos durante el tiempo de la dictadura y cuyos objetivos sólo se lograrán en una democracia estable y que abarque los distintos ámbitos de la realidad nacional. Nuestro compromiso con el proceso de construcción democrática lo realizamos ejerciendo el derecho a la memoria y aplicando lo aprendido en estos años87.

Sin embargo, pese al cambio en el soporte, la didáctica de realización de los Talleres se mantuvo relativamente constante en el tiempo y consistió

En la discusión de documentos previos, elaborados por los miembros del taller y construidos de las lecturas de la prensa opositora, de la prensa oficial, de la sistematización de las experiencias de intervención social. Nuestras fuentes eran entonces la prensa, páginas sindicales, los informes de la Vicaría, el Boletín Hechos Urbanos (producido por SUR), o sea todo ese material impreso que existía y que constituía nuestro primer aparato crítico, que nos permitía registrar los "hechos" necesarios para el análisis, so pena de que después pudiéramos ser acusados de positivistas88.

Los talleres duraban varias sesiones, generalmente tres, que se grababan y se transcribían completas. Así, una vez discutido el texto que abría la sesión en forma de convocatoria, se ponían en discusión los saberes generados a propósito de la reflexión sobre la práctica de los distintos actores invitados. Posterior a ello el equipo coordinador organizaba documentos de síntesis que se enviaban a los participantes para que validaran lo escrito. Esta práctica de devolución permitió el surgimiento del referente/autor, que consta en la firma de varios de los capítulos de los textos finales, y que da cuenta de las redes intelectuales que constituían parte del soporte material del Taller, en combinación con otro tipo de síntesis, a veces más autónoma o más apegada a las discusiones, que trataba de generar una reflexión más transversal a las grandes preguntas por el tiempo, los actores y la política. Este segundo tipo de textos fue elaborado mayoritariamente por Fernando Castillo, Gabriel Salazar y Mario Garcés.

Así, reunidos en el espacio que proporcionaba ECO, durante 6 años continuos, más de 20 personas en cada sesión, discutieron distintos aspectos del mundo social popular, no sin conflictos de por medio, ya que esos años constituyeron un "tiempo de posiciones" y generaron al interior del equipo de ECO los mismos efectos que en otros espacios del campo intelectual. En la memoria de sus protagonistas se indica que

si alguna vez ECO estuvo a punto de dividirse fue precisamente en la mitad de la realización de los talleres, porque el primer Taller era muy expresivo de hacer el balance, de tomar posiciones respecto de lo que iba a ocurrir. Pero eso era el 87, en el 88 las cosas habían cambiado mucho, estaba el plebiscito y después el pos plebiscito, en el que la estrategia de pacto se impone y tiene un papel dominante. Yo me di cuenta de eso, porque nosotros a esa altura empezamos a remar contra la corriente, que era anti pacto y por tanto se oponía a lo que aparecía muy socialmente aceptado en la franja del NO, o sea todo eso de "la alegría ya viene" que estaba efectivamente en el ambiente y nosotros poníamos la nota pesimista. Así, una parte de ECO, Gonzalo Delamaza, parcialmente Pedro Milos y Ana María de la Jara, veían que el pacto era inevitable y que la opción entonces era acercar a las organizaciones sociales con estas nuevas direcciones políticas y con las dinámicas institucionales que tomaba la transición. Así mientras la opción del Taller era crítica del pacto, otro sector de ECO indicaba que lo más importante era acercar lo social a lo político, generar instancias para recomponer los vínculos. Entonces vivimos esa tensión y Pedro (Milos) me dijo, Mario (Garcés): ¡ECO no se puede dividir!89

La distribución de los Talleres fue sistemática, algunas ediciones se agotaron rápidamente (III y VIII Taller). Se produjeron 1000 ejemplares, de los cuales buena parte se entregó a los participantes y otros se enviaban a actores considerados claves, como la Conferencia Episcopal, dirigentes políticos, otras ONG, organizaciones de pobladores o el Comando Nacional de Trabajadores. En algunos casos hubo peticiones expresas de dirigentes políticos que solicitaban ejemplares específicos, lo que daba cuenta de que era un texto-saber leído e insumo para la reflexión política.

Los talleres como texto-saber: la disputa por el tiempo-expectativa desde lo "popular"

Una vez que los actores a analizar fueron definidos y se consolidó una metodología con un principio orientador en el que lo "popular" se convertía en una propuesta política de generación de saberes, el Taller generó 10 textos en los que se registró el estado del presente para el Movimiento Social Popular (MSP) y los desafíos del por-venir.

A continuación mostramos una tabla síntesis de los ejes centrales de la discusión y los dilemas que fueron marcando los propios hitos políticos y de disputa dentro de este conjunto de intelectuales (Ver Esquema 1).

Sin embargo, pese a que los ejes del debate tuvieron distinta intensidad, una discusión se mantuvo como articulador permanente de la reflexión: la comprensión del Movimiento Social Popular surgido durante la Dictadura y las complejas relaciones que se establecían con la política partidaria y el Estado. Para los autores del taller "los sectores populares han procesado la exclusión en espacios democráticos de base no sólo inventariando lo perdido, sino afirmando su existencia social a través de diversas iniciativas y dinámicas que comprometen proyectos y movimientos sociales económicos (O.E.P), religiosos (cristianismo popular), de género (mujeres), de jóvenes, ético políticos (derechos humanos) y reivindicativo-políticos (sindicales y poblacionales)."90

Por ello, era necesario estudiar desde otras perspectivas las formas relacionales que se habían constituido al alero del gobierno autoritario. Según los integrantes del taller "Existe en consecuencia un déficit teórico al respecto, particularmente en las representaciones partidarias y en las ciencias sociales. Con todo, resulta también evidente que las formas tradicionales de la política, concebidas prácticamente como una relación de "medios-fines", carecen de flexibilidad y tensionan el propio desarrollo de los movimientos. El carácter de estos, por su parte, compromete aspectos y dimensiones de identidad y auto-constitución que cuestionan las formas políticas tradicionales, ya sea porque la acción de los movimientos se resiste a ser "constreñida" o reducida a formas políticas estrechas, ya sea porque sus proyectos se juegan en otra noción de temporalidad91

 

Así la mayor novedad de los Talleres no se produjo tanto en el diagnóstico de la sociedad neoliberal, sino en el dibujo de los límites de la futura democracia en relación a los Movimientos Sociales Populares. A través de una serie de cronologías de los tiempos específicos de las dinámicas de las experiencias heterogéneas, dando cuenta de la diversidad del mundo popular y la problemática de unificar en una narrativa identitaria que tuviera como eje la "producción de sentido" y no sólo "la exclusión", el Taller se hizo a la labor de discutir sobre las posibilidades abiertas, de esas que surgidas históricamente finalmente no fueron, pero que por lo mismo, pudieron seguir siendo.

 

Esquema N°1: Contenido central de los Talleres

 

Pese a las problemáticas que implicaba consignar la especificidad de cada uno de los actores colectivos, de los Talleres nació la constatación de que había una coyuntura clave, nacida del "tiempo hiato" fundante: 1983-1986, iniciado con la emergencia de las protestas y finalizado con el período de reflujo y rearticulación en las bases de la asociatividad popular. Ese "tiempo hiato" habría generado una nueva experiencia social en el mundo popular, que no logró transformarse en un proyecto político alimentador de las negociaciones que ya se realizaban públicamente "en las alturas". Así, para los asistentes al Taller, estos tres años marcaron el momento donde el "protagonismo popular" se expresó públicamente, al mismo tiempo que se distanció de la constitución de la "experiencia política tradicional".

La experiencia política tradicional fue entendida como aquella constituida en los partidos políticos y las fuerzas armadas y aparecía como una constitución disociada del mundo popular. La exclusión y las formas que tomaba la política después del fracaso de la "Asamblea de la Civilidad"92 e incluso, después del fracaso de la alternativa de Rebelión Popular de Masas 93 , duramente criticada como otra forma de la política tradicional expresada en términos militares, configuraron, para los miembros del Taller, el tiempo de la subsidencia como el tiempo del mundo popular.

Para los que participaron de los Talleres, la tensión que se dibujaba entre los actores y sus expresiones orgánicas políticas más institucionales, instaló una fuerte crisis del concepto de "representatividad" y de "representación" de los intereses populares y el mundo político de la izquierda. Según lo analizado en estas reuniones, 1986 demostró que la apuesta por los cambios en el corto plazo y la perdida del perfil de la izquierda, terminó expresándose como confusión, desencanto y frustración, lo que habría generado un retorno al espacio comunitario y expresivo. Afirmaban que

las masas populares, aunque no tengan el lenguaje apropiado para hacer el análisis pertinente, saben, por las reacciones de su piel y de su carne, acerca de la eficiencia histórica. Y es esta, y no otra, la duda que hoy el pueblo siente respecto de estas propuestas de la izquierda94

Antes de la realización del Plebiscito, en julio de 1988, ya se afirmaba que el camino elegido por los partidos del Centro y la Izquierda, de la negociación y la aceptación del Pacto de salida, fue produciendo "un evidente vaciamiento de contenido social de las estrategias opositoras. Las demandas populares, entonces, perdieron centralidad en la política nacional y los movimientos evidenciaron grandes dificultades para hacerlas visibles por si mismos"95

El retorno del predominio del tiempo político fue considerado de forma ambivalente. Por un lado, mientras primaba en el análisis la consideración de politizar la cotidianeidad, aquello era visto como positivo. Así lo planteaba Paulina Saball96, quien en otro taller de análisis en el que se evaluaba el rol que había jugado la Educación Popular en 1987, indicaba que si se restringe de esta manera el campo de la política al problema de las estrategias, centrándolo básicamente en el poder y la función del Estado, con ello se reduce también al actor y su proyecto. Siento así, que el documento cae en el mismo conflicto que plantea al inicio, cual es la disociación entre lo social y lo político, entre la identidad y la capacidad de movilización y entre la capacidad de gestión y la lucha por el poder97.

Ante ello proponía resignificar el tiempo de la transición política y la democratización, mediante la siguiente consideración:

La derrota electoral a Pinochet es condición necesaria para avanzar en la democratización, pero los procesos de democratización no se iniciarán con dicho proceso, sino que ya tienen varios años produciéndose y deberán seguir sus ritmos una vez conseguida la derrota electoral98.

Se planteaba así, que el problema residía en la disputa por el tiempo de las experiencias: dejar que se imponga el tiempo de la política como el tiempo de lo institucional o considerar el plebiscito como un hito clave para facilitar que el proyecto popular pueda expresarse política y públicamente. Para los miembros del Taller allí estaba también la clave para pensar el rol del intelectual en un nuevo tiempo no "institucionalmente autoritario". Se reconocía entonces que al interior del Taller era posible distinguir al menos dos posturas. Una, que reconoce que los movimientos deben acumular fuerza propia, so pena de ver subordinados sus intereses y protagonismo propio, al de la clase política. Y otra que enfatiza en el hecho de que la campaña por el NO puede convertirse en eje articulador de la movilización y de las demandas sociales99.

A dos meses de realizado el plebiscito, se seguía insistiendo, con mayor claridad que,

El problema principal, que duda cabe, es el de las distancias y desencuentros entre lo social y lo político. Como se expresó en el Taller y lo percibe la mayoría de la gente, hay tiempos, urgencias, sensibilidades y hasta racionalidades distintas (o desfasadas) entre los movimientos de base y la clase política opositora. Sin embargo, reconocido este hecho, queda abierta la pregunta por los modos de acortar las distancias entre lo social y lo político: si por la vía de acercar a los movimientos y organizaciones a la dinámica política existente, conquistando espacios allí donde la institucionalidad lo hace posible, o, enfatizando en los "modos propios" de hacer política de los movimientos (movilizaciones, demandas, propuestas de desarrollo y poder popular local, etc.), para definir desde allí los apoyos y articulaciones posibles y deseables con la realidad política nacional100.

Con el correr de los meses, el debate fue ganado por una visión más aciaga y pesimista de lo que inauguraba el tiempo pos plebisicto. Según los miembros del Taller

La coyuntura post-plebiscitaria consta, por lo tanto, de un primer momento de tiempo histórico que estará tomado y consumido por la pax diplomática del enroque legal de las elites. Es y será un tiempo político de superficie. De escenarios, formal, legal, parlamentarista y cupular101

Los intelectuales participantes del Taller anunciaban en la dominación del tiempo de la política institucional y sus elites partidarias, la gran estrategia para impedir no sólo la constitución del actor popular en actor político, sino que también la expropiación de la capacidad de constitución de experiencias autónomas de ese mundo. En palabras de Mario Garcés102:

yo creo que hay una tensión bastante desgarradora en la definición de lo político hoy día y, particularmente para nosotros, en la medida que hay dos componentes de lo político que están tensionados crecientemente. Por un lado el componente nacional y por otro el componente de clase popular", así mientras la protesta recoloca los sentidos nacionales, al mismo tiempo, esa una función principalmente política y la política que emerge es la política más tradicional. Entonces opera rápidamente ese proceso de expropiación de lo nacional, porque la política deviene en concertación, en relación de fuerzas, en suspicacia, en alianza, etc.

Por ello se concluía, recién inaugurado el tiempo de la política institucional, que se abría un escenario peligroso, donde se auguraba que se avecinaba un:

tiempo complejo de acomodos en que la clase política civil prepara su ingreso al Estado y los militares cuentan con un año para realizar un repliegue ordenado de sus fuerzas desde los lugares más visibles del poder. Un tiempo peligroso para los movimientos sociales de base por cuanto ven desafiadas sus capacidades para hacer política sin renunciar a las exigencias que surgen de su propia realidad y que no tienen espacio en los estrechos senderos de la transición institucional a la democracia103.

De esta forma el saber producido sobre el futuro por venir se cargaba de una expectativa negativa, la posibilidad se truncaba con los dilemas y justo en un clima de crisis de los metarrelatos, también se imponía en el mundo intelectual de las ONG la pérdida de la utopía. Tal como plantea Dosse, estas ideas plasmadas en un texto se encuentran precedidas por signos anunciadores, que ofrecen al público una posibilidad de apropiársela. En este sentido, no es solamente la subjetividad del lector lo que se requiere, sino un individuo inscrito en una comunidad social situada. ...Es entonces, la experiencia intersubjetiva del momento la que sirve de elemento previo a una comprensión individualizada del texto y sus efectos. Es decir, tiene que estar siempre vinculado a un hacer, a una práctica104.

En ese sentido, la práctica de los Talleres comenzaba a perder su propia consistencia, en la intersubjetividad debatida en tanto construcción, compitiendo con ese otro orden simbólico que planteaba la necesidad del consenso, de la reconciliación y la alegría como componentes de la nueva experiencia transicional, que se retrata en las memorias de Eugenio Tironi, sociólogo de la ONG Sur, cuando plantea que nunca me hice demasiadas ilusiones con las protestas. Me había formado la convicción de que Chile no saldría de la dictadura ni por la lucha armada ni por la insurrección o por protesta popular. Sólo podría hacerlo mediante un amplio acuerdo entre las fuerzas políticas que habían dominado el panorama hasta 1973, en particular la DC y el PS105

Posterior al triunfo plebiscito, enunciado como hito clave para dilucidar los horizontes de expectativas del tiempo de lo político, y ad portas de la primera elección democrática desde 1970, se realizó el V Taller de Análisis de Coyuntura. Este se inició con un enunciado categórico:

En la víspera ya de las elecciones de diciembre próximo realizamos nuestro V Taller... Tarea que algunos considerarán ociosa o de dudoso destino porque se nos dirá: es el tiempo de la política. Y esto último, no lo discutimos. Efectivamente la actual coyuntura - que se extiende ya en el tiempo - está caracterizada por el protagonismo sobresaliente de la clase política en detrimento de otros actores sociales. ...La transición chilena de este modo ha privilegiado el papel de la clase política subordinando a ella, el rol de los movimientos sociales, es decir sus demandas y estrategias de cambio social 106.

En esos mismos momentos, varios participantes de estos Talleres empezaron a asumir nuevas labores en la recientemente conquistada nueva democracia. Otros decidieron quedarse en el mundo de las ONG. Entre esos intelectuales comenzó a articularse el tiempo de la diputa por el presente-futuro, con un marcado tono escéptico a la promesa de "la alegría".

Para los intelectuales más críticos participantes de los Talleres, el tiempo impuesto, el tiempo robado, el tiempo enajenado, abría la primera gran expectativa del tiempo por venir: la transición que se dibujaba tendría el gran problema de la representación y la representatividad, no sólo en términos de lo electoral, sino que por sobre todo en la incapacidad de recoger la experiencia popular como demanda y hacerla política. Los partidos se tensionarían entre el enunciado programático y la experiencia constitutiva de sus actores de base. Según el texto del VI Taller

La nueva presencia del Estado en la vida social, exige que los movimientos y sus organizaciones se readecúen al nuevo escenario y redefinan sus estrategias: Esto plantea una disyuntiva importante a este tipo de organizaciones. O bien intentan proyectarse en términos de ser una "empresa popular" o bien lo hacen en una lógica más de organización social, representante de determinados intereses y demandas del movimiento poblacional. En este punto no hay claridad. Las expectativas que levanta el FOSIS (y que también están presentes en los talleres laborales) hacen avanzar a las organizaciones en términos de la gestión propia de sus proyectos. Pero no está clara la direccionalidad de estas organizaciones"107

Con ese diagnóstico de la experiencia transicional, estos intelectuales plantearon que era necesario considerar que el mundo social popular iniciaba un proceso de subsidencia a partir de 1988 y desde allí solo se visibilizaba un futuro marcado por un distanciamiento abismal entre experiencias sociales y políticas. Para ellos lo social y lo político tenderían a caminar desfasados y desarticulados. La democratización, entonces, sería "simplemente" formal y desde las cúpulas:

Así infectada, la futura democracia podría, eventualmente, convertirse en una aparentemente legítima matriz política que amparase la reproducción de los gérmenes dictatoriales que están hoy proyectados al interior de ella. Estamos en el principio, no sólo del esperado régimen democrático, sino también de sus más graves enfermedades108 .

 

Conclusión Los profetas del por-venir aciago y la disolución del campo intelectual de oposición

De este modo, el tiempo se hace lento y la coyuntura se alarga.

Pues, cuando hay un simple cambio en los equipos, el "juego" se detiene109

El campo intelectual de los años ochenta fue un campo diverso y complejo. La mayoría de los estudios que han abordado esta problemática se han centrado en el espacio de los Centros Académicos Independientes que colaboraron a la generación de los saberes que dotó de sentido a la "transición pactada". Sin embargo, el plebiscito de 1988 y la posterior elección de 1989 articularon un tiempo clave en las disputas respecto de las formas de la democracia y la democratización, donde no sólo participaron los actores que estaban instalados en dichos espacios. En este artículo hemos querido tomar como ejemplo a aquellos actores cuyas voces, en los tiempos discontinuos del presente-pasado, terminaron actuando como "profetas" de los límites de la transición, antes de su propia experiencia constitutiva: los intelectuales del mundo de las ONG de desarrollo, que abrazaron la comprensión del tiempo político social desde el mundo sociopopular. Para estos intelectuales la apertura de un tiempo nuevo debía disputarse, tanto en sus sentidos proyectivos como en su relación con el pasado. Se trató, como diría Decca, de "una escritura histórica a contrapelo que rescata a los vencidos mediante la modificación del discurso atribuido por la historia de los vencedores, alterando drásticamente el corte de la periodización"110.

Estos actores fueron expresión no sólo de un saber distinto del transitológico, sino que además promovieron formas de sociabilidad, prácticas de generación de saberes y estrategias de influencia que no siempre fueron reconocidas como "estrictamente intelectuales". En ese plano, para esta investigación, pese a las afirmaciones que corrientemente fundamentan la despolitización de las ciencias sociales y del campo intelectual académico hacia fines de los años 80, queremos rescatar el último momento de politicidad "declarada" del saber sobre lo social, donde el generar conocimiento sobre el mundo popular implicó también una posición no sólo "académica" sino que "política" respecto del rol del intelectual y su vinculación con la sociedad. Para nosotros estos intelectuales y estas prácticas relevadas en el Taller son expresión de los últimos "intelectuales comprometidos111"

Con el tinte aciago que tiñó los talleres desde 1989 hasta 1992 se nos abre una conexión discontinua de los tiempos históricos. Estos intelectuales trataron de recuperar los silencios de los vencidos, para "desmontar el continuo de la historia"112 , de pensar las relaciones entre Estado, sociedad y partidos, desde la categoría de lo popular, produciendo un saber que permitiera reflexionar sobre las distancias entre las experiencias sociales y las políticas, como futura matriz de la cultura política posdictatorial. El pasado-futuro de los años transicionales, debatidos e imaginados por algunos intelectuales de las ONG que hicieron oposición a la dictadura, siguen siendo, como diría el historiador Gabriel Salazar en 1994113 , a la luz de los actuales (y muy contemporáneos) debates que evalúan los presentes-pasados de la "transición que fue" 114 La recuperación de estas discusiones político académicas nos abre, también, nuevos procesos de imaginación a través de la historización de las experiencias de aquellas "transiciones truncas", que siguen siendo por la mera posibilidad de que no fueron. Nos referimos al renacer de los Movimientos Sociales y la demanda por democratización con sus dilemas 25 años después.

Notas

1 Manuel Garretón, Las ciencias sociales en la trama de Chile y América Latina, Santiago, Lom, 2014.

2 Pierre Bourdieu, El sentido práctico, Buenos Aires, Siglo XXI, 2007.

3 Definimos como transitólogos al conjunto de intelectuales que circularon en torno a la FLACSO, al Instituto Gino Germani y la figura de Guillermo O'Donnel y algunos académicos residentes en Estados Unidos que tuvieron como principal preocupación comprender los procesos de "transición a la democracia", desde Estados burocrático autoritarios y cuyos análisis se centraron en los elementos formales de las reglas de la democracia electoral y los enclaves autoritarios que dejaban los procesos de cambio de régimen. Un desarrollo más acabado de estos actores ha sido trabajado por Cecilia Lesgart en Usos de la Transición a la Democracia. Ensayo, Ciencia y Política en la década del 80", Homo Sapiens, 2004.

4 Entrevista a Vicente Espinoza, noviembre del 2015.

5 Eduardo Devés, Redes intelectuales en América Latina. Hacia la construcción de una comunidad intelectual, Santiago, Colección IDEA-USACH, 2007.

6 Ivette Lozoya, "Pensar la revolución, intelectuales y pensamiento latinoamericano en el MIR chileno, 19651973", Tesis para optar al grado de Doctora en Estudios Americanos. Universidad de Santiago de Chile, 2015.

7 José Joaquín Brunner, "La participación de los Centros Académicos Privados en Chile" Revista de Estudios Públicos. N° 19, Santiago, 1985, p. 1-12.

8 Fernanda Beigel, "Centros y periferias en la circulación internacional del conocimiento" en Revista Nueva Sociedad, N° 245, 2013, 113.

9 Los centros vinculados al pensamiento socialcristiano como el Centro para el Desarrollo Social de América Latina (DESAL), el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE), el Instituto Latinoamericano de Desarrollo y Estudios Sociales (ILADES) y la Corporación de Promoción Universitaria (CPU), observados muy de cerca por la Dictadura, tuvieron que reorientar sus investigaciones y publicaciones. Situación similar sucedió con los Centros Académicos Independientes como CEPAL (Comisión Económica para América Latina) y FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) o los que se habían creado en los años 60 y 70 al alero de Universidades Católica y de Chile, respectivamente, como el Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) o el Centro de Estudios Socioeconómicos (CESO), que fueron directamente intervenidos.

10 Marcelo Mella (comp.), Extraños en la noche. Intelectuales y usos políticos del conocimiento durante la transición chilena, Santiago, Ril editores, 2011.

11 Cristina Moyano, Pensar la transición a la democracia. Temas y análisis de los intelectuales MAPU en SUR y FLACSO, 1976-1989, Mella, Marcelo (editor) Extraños en la noche: intelectuales y usos políticos del conocimiento durante la transición chilena. Santiago: RIL editores, 2011, 119-131; Jeffrey Puryear, Thinking Politics: Intellectuals and Democracy in Chile. 1973-1988, JHU Press, 1994.

12 Cristina Moyano, "Los líderes de la izquierda. Configuración de las elites en el imaginario político chileno dictatorial y el rol de las revistas políticas de oposición, 1973-1989", Bicentenario. Revista de Historia de Chile y América, Vol8. N°1, 2009, 55-86.

13 Manuel Bastías, Sociedad civil en dictadura. Relaciones transnacionales, organizaciones y socialización política en Chile, Santiago, Ed. Universidad Alberto Hurtado, 2013

14 Irene Agurto, Las organizaciones No Gubernamentales de Promoción y Desarrollo Urbano en Chile. Una propuesta de investigación, Material de Discusión N° 110, Santiago, Flacso, 1988, 5.

15 Agurto, op.cit. 9-10.

16 Agurto, op.cit. 15.

17 Mario Garcés, "ECO, las ONGs y la lucha contra la dictadura militar en Chile. Entre lo académico y lo militante", Revista Izquierdas, vol3. N°7, agosto 2010, 1-8.

18 Carla Rivera, La Educación desde la Comunicación. El impacto de los intelectuales brasileños en la Reforma Universitaria de la Universidad Católica de Santiago. 1967 -1973. Inédito, Santiago, 2015

19 Francois Dosse, La marcha de las ideas, Valencia, Publicaciones Universitat de Valéncia, 2006, 27.

20 Eduardo Devés, Redes intelectuales en América Latina. Hacia la construcción de una comunidad intelectual, Santiago, Colección IDEA-USACH, 2007, 30.

21 Pierre Bourdieu, Intelectuales, política y poder, Buenos Aires, Eudeba, 1999, 78.

22 Alfredo Jocelyn Holt, "Sociedad civil y organizaciones no gubernamentales en Chile: una historia germinal. Ponencia presentada en Congreso Nacional de ONG", Picarquín 26 de noviembre del 2000, 5.

23 Silvia Sigal, Intelectuales y poder en Argentina. La década del sesenta, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2002,124.

24 Manuel Bastias, Sociedad civil en dictadura. Relaciones transnacionales, organizaciones y socialización política en Chile, Santiago, Ed. Universidad Alberto Hurtado, 2013, 219.

25 Entrevista a Fernando Ossandón, julio 2015.

26 Eduardo Devés, Redes intelectuales en América Latina. Hacia la construcción de una comunidad intelectual, Santiago, Colección IDEA-USACH, 2007,35.

27 I Taller de Análisis de Coyuntura, enero 1988, 26.

28 Francois Dosse, La marcha de las ideas, Valencia, Publicaciones Universitat de Valéncia, 2006, 127.

29 Alfredo Jocelyn Holt, "Los intelectuales políticos chilenos. Un caso de protagonismo equívoco continuo", Hofmeister, W y Mansilla H.C (editores) Intelectuales y política en América Latina. El desencantamiento del espíritu crítico, Rosario, Santa Fé: Homo Sapiens ediciones, 2003, 176.

30 Sandra Gruninger, "Las ONGs durante la Transición Chilena: un análisis de su respuesta ideológica frente a su incorporación en políticas sociales de índole neoliberal", Revista Mad, N°9, septiembre 2003. Disponible en http://meridional.uchile.cl/index.php/RMAD/article/viewFile/14792/1513L Consulta 20 de agosto del 2015.

31 Irene Agurto, Las organizaciones No Gubernamentales de Promoción y Desarrollo Urbano en Chile. Una propuesta de investigación, Material de Discusión N° 110, Santiago, Flacso, 1988, 15.

32 Entrevista a Fernando Ossandón, julio 2015.

33 La bibliografía que ha abordado las distintas formas en que se analizó el Golpe de Estado en Chile es bastante fecunda respecto de los partidos políticos. Para profundizar los debates más específicos se pueden revisar las obras de Igor Goicovic, Sebastián Leiva y Julio Pinto referidas al MIR, de Rolando Álvarez referidas al Partido Comunista y los de Cristina Moyano referidas al MAPU.

34 Villela, Hugo. "El trabajador social popular: el actual desafío de ser actor" en Educación y Solidaridad N°3, julio 1983, pp.21-48, 21.

35 Agurto, op.cit., 18.

36 Francois Dosse, La marcha de las ideas, Valencia, Publicaciones Universitat de Valéncia, 2006, 151.

37 Carlos Altamirano, Intelectuales notas de investigación sobre una tribu inquieta, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2013, 111.

38 Devés, op.cit.,24-25

39 ibíd., 25.

40 Entrevista a Paulina Saball, actual ministra de Vivienda y Urbanismo, trabajadora social y asociada a la ong Sur en los años 80. Noviembre 2015.

41 I Taller de Análisis de Coyuntura. Enero 1988, 1-2.

42 Ossandón, entrevista julio 2015.

43 Ossandón, entrevista julio 2015.

44 Ossandón, entrevista julio 2015.

45 Ossandón, entrevista julio 2015.

46 Eugenio Tironi, Sin miedo, sin odio, sin violencia. Una historia personal del NO. Santiago, Ediciones Ariel, 2013; Jorge Arrate y Eduardo Rojas, Memoria de la izquierda chilena. Tomo II (1970-2000), Santiago, Javier Vergara Editor, 2003.

47 Ossandón, entrevista julio 2015.

48 Lagos, Ricardo, Mi vida. De la infancia a la lucha contra la dictadura. Santiago, Penguim Random House, 2013; Eugenio Tironi, op.cit.

49 Francois Dosse, "El acontecimiento histórico entre Esfinge y Fénix", Revista Historia y Grafía, número 41, julio-diciembre, 2013, 20.

50 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, Enero 1988, 15.

51 Op. Cit. 18.

52 III Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, diciembre de 1988, 2.

53 Pedro Milos, historiador, militante del MAPU en esos años y actual Vicerrector Académico de la Universidad Alberto Hurtado. Irene Agurto, socióloga, cuya tesis doctoral fue dirigida por el Dr. Jesus Ibáñez.

54 Irene Agurto y Pedro Milos, La cuestión del "protagonismo popular". Publicado inicialmente en Educación y Solidaridad N°4. Octubre de 1983, 4-10

55 Irene Agurto y Pedro Milos, op.cit, 5.

56 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, enero de 1988,26.

57 Ibíd, 8.

58 Ibíd, 10.

59 Irene Agurto y Pedro Milos, La cuestión del "protagonismo popular". Publicado inicialmente en Educación y Solidaridad N°4. Octubre de 1983, 10.

60 Eugenio Tironi, Sin miedo, sin odio, sin violencia. Una historia personal del NO. Santiago, Ediciones Ariel, 2013,170.

61 Marcelo Mella (comp.), Extraños en la noche. Intelectuales y usos políticos del conocimiento durante la transición chilena, Santiago, Ril editores, 2011; Cristina Moyano, Pensar la transición a la democracia. Temas y análisis de los intelectuales MAPU en SUR y FLACSO, 1976-1989, Mella, Marcelo (editor) Extraños en la noche: intelectuales y usos políticos del conocimiento durante la transición chilena. Santiago: RIL editores, 2011, 119-131.

62 Maurice Agulhon, El círculo burgués. La sociabilidad en Francia. 1810-1848, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2009

63 Francois Dosse, La marcha de las ideas, Valencia, Publicaciones Universitat de Valéncia, 2006, 59.

64 Sin embargo, no olvidamos que la militancia política era también un componente clave en este proceso de rearticulación del pensamiento político de la oposición, por ello en varios de los actores que participaron del taller indicamos sus militantes políticas en esos años.

65 Mario Garcés, entrevista agosto 2015.

66 Garcés, entrevista agosto 2015.

67 Ibíd.

68 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, Enero 1988, 18.

69 Ibíd.

70 Mario Garcés, entrevista agosto 2015

71 Historiador, ex militante del MIR. Actualmente se desempeña como académico de la Universidad de Chile y fue nombrado Premio Nacional de Historia en 2006.

72 Mario Garcés, entrevista agosto 2015

73 sociólogo y analista sindical de Cetra Ceal, militante del MAPU hasta 1990. Posteriormente trabajó en distintos cargos de gobierno entre 1990 y 2006.

74 Economista, dirigente del Sindicato de Empresa de Obras Sanitarias EMOS

75 Dirigente del Comando Unitario de Pobladores

76 Dirigente juvenil.

77 Agrónomo, miembro de la ONG GIA y ex militante del MAPU

78 socióloga

79 teólogo y miembro de la ONG ECO

80 médico, dirigente del Colegio Médico, actual diputado de la República por el Partido Socialista.

81 I Taller, 1987, p.1.

82 I Taller, ECO,1987, p.2

83 Garcés, entrevista agosto 2015.

84 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, enero 1988, 2.

85 Garcés, entrevista agosto 2015.

86 Garcés, entrevista agosto 2015

87 Revista Cal y Canto, Santiago, N°1, 1990, 1.

88 Garcés, entrevista agosto 2015.

89 Garcés, entrevista agosto 2015.

90 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, Enero de 1988, 16.

92 La Asamblea de la Civilidad fue un referente conformado en marzo de1986 con el objetivo de reunir a la oposición social y política a la Dictadura, que terminó diluyéndose hacia 1987 adportas el plebiscito.

93 Propuesta política del Partido Comunista, cuyos inicios se remontan a los primeros años de la década del 80 y que se resume en "todas las formas de lucha", frase paradigmática de su Secretario General Luis Corvalán L. Para profundizar en este tema ver Rolando Álvarez, Arriba los pobres del mundo. Cultura e identidad política del Partido Comunista de Chile entre democracia y dictadura, 1965-1990, Santiago, LOM, 2011.

94 I Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, enero 1988, 22.

95 II Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, julio 1988, 7.

96 Asistente social, militante del MAPU en esos años y actual Ministra de Vivienda y Urbanismo (2015).

97 Paulina Saball, comentario realizado al documento "La educación popular y los desafíos de la democratización" en Educación y Solidaridad N°15, marzo 1987. ONG ECO. ECO, Colección 30 años. Tomo 1. Las Trancas. Análisis de tres coyunturas significativas y las cuestiones estratégicas. ECO: Santiago 2012. Reeditado completo en ONG ECO, Colección 30 años. Tomo 1. Las Trancas. Análisis de tres coyunturas significativas y las cuestiones estratégicas. ECO: Santiago 2012, 148.

98 Op.cit. 148.

99 II Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, julio 1988, 24.

100 III Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, diciembre 1988, 2.

101 III Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, diciembre 1988, 22.

102 Mario Garcés y Gonzalo De la Maza, "La educación popular y los desafíos de la democratización", Santiago, Enero 1987. ONG ECO, Colección 30 años. Tomo 1. Las Trancas. Análisis de tres coyunturas significativas y las cuestiones estratégicas. ECO: Santiago 2012, 156.

103 III Taller de Análisis de Coyuntura y Movimientos sociales, ECO, Santiago 1988, 1.

104 Francois Dosse, La marcha de las ideas, Valencia, Publicaciones Universitat de Valéncia, 2006, 169.

105 Eugenio Tironi, Sin miedo, sin odio, sin violencia. Una historia personal del NO. Santiago, Ediciones Ariel, 2013, 170.

106 V Taller de Análisis de Coyuntura y Movimientos Sociales, ECO, 1989,1.

107 Revista Cal y Canto, VI Taller, ECO, 1990, 10.

108 III Taller de Análisis de Coyuntura y Movimientos Sociales, ECO, Santiago, 1988,p.2.

109 III Taller de Análisis de Coyuntura, ECO, diciembre 1988, 21.

110 Edgar Decca, "Historia a contrapelo: sobre vencedores y vencidos", Mudrovcic, Maria (ed) En busca del pasado perdido. Temporalidad, historia y memoria, Mexico, Siglo XXI, 2013, 96.

111 Claudia Gillman, Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina, Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2003

112 Edgar Decca, "Historia a contrapelo: sobre vencedores y vencidos", Mudrovcic, Maria (ed) En busca del pasado perdido. Temporalidad, historia y memoria, Mexico, Siglo XXI, 2013,99.

113 Gabriel Salazar, "Construcción de Estado en Chile: La historia reversa de la legitimidad" en Proposiciones N° 24, Santiago, SUR, 92-110.

114 Mario Garcés, El despertar de la sociedad. Los movimientos sociales de América Latina y Chile, Santiago, Lom ediciones, 2012; Gabriel Salazar, Movimientos sociales en Chile. Trayectoria histórica y proyección política, Santiago, Uqbar editores, 2012; Alberto Mayol, El derrumbe del modelo. La crisis de la economía de mercado en el Chile Contemporáneo, Santiago, Lom ediciones, 2012.

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Entrevistas a Mario Garcés Durán, julio 2015 y agosto 2015.

Entrevista a Fernando Ossandón Correa, julio 2015.

Entrevista a Paulina Saball, noviembre 2015.

Entrevista a Vicente Espinoza, noviembre 2015.

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Recibido: 3 octubre 2015 Aceptado: 9 enero 2016

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