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Izquierdas

versión On-line ISSN 0718-5049

Izquierdas (Santiago)  no.33 Santiago mayo 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492017000200203 

Reseña

Contra viento y marea: la pertinaz historia del movimiento campesino y las izquierdas

Jaime Ortega Reyna* 

*Facultad de Ciencias Políticas y Sociales- Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. México

de la Fuente Hernández, Juan. Contra viento y marea: la pertinaz historia del movimiento campesino y las izquierdas, Revista Izquierdas. 33, 2017. 203-205,

La historia de la izquierda mexicana se encuentra aún en proceso de construcción. Un bloqueo poderoso por parte de la ideología nacionalista revolucionaria tiñó gran parte de las interpretaciones históricas, particularmente en lo que refiere a dos de las temáticas más importantes: La presencia y persistencia del movimiento campesino y la construcción de una opción electoral (y con ella construcción de una concepción democrática de la lucha política).

El libro de Juan de la Fuente Hernández Contra viento y marea: la pertinaz historia del movimiento campesino y las izquierdas es un trabajo crucial para reconstruir los múltiples senderos por los que incursionó el espectro político de izquierda avanzada la segunda mitad del siglo XX. Podríamos decir que en términos de temporalidad de la Fuente nos da elementos de comprensión de la bisagra que une las insubordinaciones obreras de finales de los cincuenta (acalladas a sangre y fuego por el Estado) y las luchas estudiantiles, sindicales y populares de los años setenta. Entre esos dos momentos se ubicará no sólo la emergencia de fuerzas políticas que buscan renovarse, sino también se deja ver la forma específica en que la izquierda labró su camino, desprendiéndose definitivamente de la poderosa “ideología de la revolución mexicana”, al tiempo que cuestionaba los mecanismos de control y subordinación de las clases populares por parte del Estado.

Si bien es cierto que en el esfuerzo de investigación la aparición del MLN es más bien un ejemplo del marco de época que convocó a figuras de prestigio (como el ex presidente Lázaro Cárdenas), a intelectuales y escritores (como Víctor Flores Olea o Alonso Aguilar Monteverde) y a fuerzas heterogéneas (incluido el Partido Comunista) en una época de movilización en torno a la defensa de la revolución cubana, pero también en una búsqueda por contribuir a la democratización del régimen mexicano, su presencia es fundamental para entender las dos organizaciones que se estudien con mayor detenimiento.

Así, tenemos la emergencia de la Central Campesina Independiente (CCI) como el primer intento verdaderamente importante de un sector de la clase campesina que se rebela contra el corporativismo. El 6 de enero de 1963 nace formalmente y encuentra en cuadros comunistas un poderoso sostén, aunque también cuenta con un apoyo significativo del MLN y de la figura del ex presidente Cárdenas. El relato del autor nos permite ubicar la explosividad social de un sector que desde el periodo pos-cardenista se encontraba fuertemente controlado y subordinado a la dinámica estatal y del partido gobernante. Dicha conflictividad alcanzó grandes proporciones, particularmente en el norte del país (en ciudades como Mexicali, pero también en la zona de la Laguna, emblemático lugar donde comenzó la reforma agraria cardenista), una zona significativa del Bajío y en la zona de Guerrero. Tanto la movilización vía la “toma de tierras” como una concepción que transitaba de la idea de una “Reforma agraria integral” a una “Reforma agraria radical” muestran el impacto de la movilización campesina en los cuadros comunistas y en general con todo el movimiento que resiste al despojo modernizante impulsado por los gobiernos del PRI.

La rebelión frustrada del sector proletario de las ciudades encontraba continuidad en esta segunda rebelión que marcaba los primeros años sesenta, en donde el diagnóstico era claro: no había posibilidad de democracia en México que no pasara por la demolición de los lazos corporativos. Sin embargo, como apunta el autor, es muy significativo que una izquierda con un marcado discurso obrerista tuviera que voltear a ese México profundo que representaba el mundo campesino.

La segunda organización estudiada es la coalición denominada Frente Electoral del Pueblo (FEP), nacido el 20 de abril de 1963 y quien impulsará la candidatura del líder campesino Ramón Danzós Palomino (comunista) a la presidencia y de figuras como David Alfaro Siqueiros entonces preso o del escritor y periodista Renato Leduc al senado. En su junta de coordinación se encuentra personajes como el dibujante Eduardo del Río (alias Rius) y el escritor Juan de la Cabada. Sin embargo de la Fuente centra sus baterías para demostrar la importancia del mundo campesino en la construcción y realización de aquella experiencia electoral.

Si bien el FEP se anudó a partir de la iniciativa del PCM, lo cierto es que tuvo un proceso de convergencia con la formación de la CCI y con sectores de izquierda que actúan dentro del MLN, aunque formalmente este se mantuvo alejado a la disputa electoral. Encontró rechazó a las posiciones más a la derecha como Vicente Lombardo y el PPS y a la izquierda en el Partido Agrario Obrero Morelense de los jaramillistas.

La candidatura de Danzós Palomino y la presencia de los “palominos”, son para de la Fuente la muestra de esta convergencia entre comunistas, líderes campesinos e intelectuales, que podrían expresarse en las figuras organizativas más importantes de la época: el PCM y el FEP, la CCI y el MLN. La forma en que construye el relato permite visibilizar como el movimiento campesino dio cuerpo a la izquierda en su aventura electoral: en dicho movimiento encontró eco, apoyo y la fuerza necesaria para ser visto como un peligro para el Estado. Aunque vedado en su posibilidad de aparecer en las boletas electorales, dado el bloqueo jurídico orquestado desde las esferas gubernamentales, el proceso de movilización acercó al PCM a sectores sociales con los que tenía escaso contacto. La campaña fue un experimento de movilización y de construcción de redes que el partido no tenía, alianzas con sectores combativos (como el magisterio agrupado en el Movimiento Revolucionario del Magisterio) a la vez que permitió deslindar las posiciones para el futuro inmediato.

La experiencia del FEP deja varias lecciones. Ideológicamente resulto relevante porque comenzó el desprendimiento de la tutela del discurso de la revolución mexicana: el socialismo no pasaba por ella, lo cual era una ruptura fundamental, pues señalaba que los comunistas no eran el ala izquierda de aquella revolución, sino que demandaban construir un camino distinto. Políticamente comenzó el giro hacia una concepción democrática y de construcción de alianzas por parte del PCM, proceso que tomará fuerza en los años setenta y ochenta de la mano de Arnoldo Martínez Verdugo. En el plano práctico quedaba clara la centralidad del campesino aún en el discurso obrerista y la necesidad de cuestionar los mecanismos corporativos y de cooptación.

La experiencia del FEP es muy relevante y zanjará las posiciones de las distintas izquierdas en el resto de los años sesenta y setenta. A partir de ella se profundizarán mecanismos de control y cooptación, pero también surgirá una generación que de la espalda a la concepción democrática y opte por la radicalidad, como lo harán asaltantes al cuartel Madera en Chihuahua o distintas tendencias entre los jóvenes universitarios. Para el PCM se trató de un momento relevante, en donde dejó atrás los últimos lastres del stalinismo y se colocó en la senda de construcción de una alternativa democrática y socialista en la política nacional, al tiempo que experimentó un periodo de crecimiento entre la juventud, vía la reconstrucción de la Juventud Comunista.

El trabajo de Juan de la Fuente Hernández es un valioso aporte, que echa mano de entrevistas a dirigentes de distinto nivel, recoge la bibliografía más importante señalando sus huecos, pone a la vista la centralidad de la muy poco estudiada revista Política dirigida por Manuel Marcué Pardiñas y trabaja sobre la hipótesis de la centralidad del cuerpo campesino aún en tiempos de discurso obrerista. En resumen: la aparición del libro es un gran aporte al estudio tanto del movimiento campesino como de los instrumentos construidos a lo largo del siglo XX para democratizar la vida política y social de México.

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