SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número38"A democracia representativa ou capitalista, está superada no mundo. Ninguém acredita mais nela" Entrevista com o professor Waldir José RampinelliVisiones de internacionalista anónimos sobre los procesos políticos sociales chilenos «recientes» índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Izquierdas

versión On-line ISSN 0718-5049

Izquierdas (Santiago)  no.38 Santiago feb. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50492018000100344 

Reseña

Refundar la política. Desafíos para una nueva izquierda latinoamericana

José Rodrigo Moreno Elizondo* 

*Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales Universidad Nacional Autónoma de México. México

Rauber, Isabel. Refundar la política. Desafíos para una nueva izquierda latinoamericana, Izquierdas. 38, 2018. 344-348, Buenos Aires: Ediciones Continente,

El rumbo que están tomando los acontecimientos en América Latina en la actual coyuntura nos lleva a replantear las certidumbres y formas de hacer política que hemos heredado, tal como apunta el nuevo libro de Isabel Rauber que es objeto de esta reseña. La reflexión de Rauber se publica en el contexto del avance de experiencias plurales como el fin de algunos gobiernos progresistas ante el avance de la derecha golpista aliada con el poder estadounidense, la continuidad del proceso boliviano y la profundización del venezolano mediante el impulso de la Constituyente, tanto como la ofensiva de las comunidades indígenas y los zapatistas en México con el Consejo Indígena de Gobierno o con las elecciones generales de 2017 en la Cuba revolucionaria. A la luz de los mismos surge un cuestionamiento central ¿cómo mantener un proceso de transformación ya no sólo posneoliberal, sino anti y poscapitalista, con pretensiones refundacionales de raíz? Una respuesta preliminar: la izquierda indoafrolatinoamericana -como prefiere denominarla la autora- no se puede conformar sólo con ser antineoliberal o posneoliberal bajo un horizonte capitalista. El libro nos introduce de lleno a abordar esta reflexión con la pretensión de superar la parálisis frente a la derrota o a la adversidad y nos interpela a la acción política transformadora. Aquí abordo algunos ejes que me parecen centrales.

La crítica de los gobiernos populares y la necesidad de un horizonte estratégico

El punto de partida central lo constituye la crítica de los llamados gobiernos progresistas, denominados "gobiernos populares" por la autora -al menos los de Bolivia y Venezuela-. Son bien conocidos los señalamientos a tales gobiernos por sus contradicciones económicas como el mantenimiento de estructuras implantadas en la reestructuración capitalista bajo el neoliberalismo -entre las que están el extractivismo o el uso de las rentas obtenidas con bienes estratégicos sin transformar la estructura productiva primario-exportadora o de maquila- e incluso la exclusión política con la subordinación y desmovilización de las fuerzas populares que los impulsaron.

Es precisamente en el campo político donde la crítica de Rauber es más severa al señalar las consecuencias de frenar la participación popular -bajo la pretensión de conservar lo obtenido- mediante las formas pos neoliberales de hacer política: la esclerosis política derivada de los acuerdos cupulares; el enmarañamiento en un apego acrítico a la normatividad e instituciones vigentes bajo la idea de demostrar una posición democrática; y la circunscripción a la democracia de élite, funcional a los intereses dominantes con sus formas electivas y de gobierno. Así, tales gobiernos han desempeñado un doble papel funcional para los intereses dominantes por su éxito y la lógica de exclusión política, tanto como por su fracaso al reforzar la idea de la inexistencia de alternativa alguna frente al poder instituido del capitalismo.

El carácter multidimensional de la transformación social

Contrario a un criticismo apolítico o intransigente y frente al apologeta, Rauber escribe un libro que reconoce las limitaciones de la práctica política de la izquierda indoafrolatinoamericana bajo el capitalismo en la fase neoliberal y propugna por impulsar soluciones creativas y multidimensionales para un problema complejo como lo es el capitalismo. Para ello, pese a que pueda parecer un lugar común para la izquierda, no es gratuito dejar claro que el punto de partida precisa de comprender al capitalismo como una totalidad - un sistema complejo político económico, social y cultural interrelacionado-. Esto es una forma instituida de hacer política -de articular las relaciones entre el pueblo, el Estado y el gobierno-, de gobernar, de producir, de organizar las relaciones sociales y culturales, así como de simbolizar y generar representaciones sociales. De ahí que no baste con una concepción unidimensional reducida a cambiar la matriz productiva o un bloque de acuerdos comerciales, sino de establecer las bases de una nueva forma de vida.

Así, una vez reconocidos los límites, resulta indispensable repensar el horizonte estratégico más allá de lo que la perspectiva posneoliberal ha permitido y reflexionar colectivamente hacia un horizonte poscapitalista (antisistémico) y un orden civilizatorio nuevo. Justamente de ahí surgen los seis núcleos temáticos que organizan el libro: 1) modificar de raíz la interrelación Gobierno-Estado-Pueblo; 2) la creación de un modo de producción y reproducción social alternativo; 3) la recuperación del protagonismo de los sujetos populares; 4) evadir las mediaciones políticas, ideológicas y culturales del poder hegemónico; 5) crear una nueva izquierda política, social y cultural y 6) replantearse la transición hacia una nueva civilización. Esto significa transformar de raíz mediante la construcción de un poder popular que reorganice el orden sociopolítico, articule el arriba y el abajo, la reforma y la transformación de fondo, con un nuevo modo de producción y reproducción del cuerpo social que incorpore las formas de economía popular y comunitaria, con la participación activa e interarticulada de los sujetos sociales diversos, impulsando la descolonización cultural mediante la promoción de nuevas relaciones interculturales, despatriarcalizadas, no cosificadas o mercantilizadas y que entable - a la vez- la lucha ideológica, política y cultural en la construcción de la hegemonía popular.

La centralidad del poder o de la necesidad de construir una nueva geometría del poder

Hay que decir que pese a la reconocida multidimensionalidad de la transformación, la política y la cuestión del poder anudan los núcleos temáticos. Frente a la geometría del poder de los de arriba, del poder instituido del capital, la autora descubre la posibilidad de una geometría otra del poder, antagónica a la vigente. Como se desprende de lo expuesto, en un contexto donde a las visiones anti poder son ampliamente difundidas, que Rauber presenta una propuesta seria que afirma la necesidad de construir un poder de los oprimidos desde abajo, a la izquierda, plural decolonial, antipatriarcal y con perspectiva de género. De modo paralelo al reformismo restaurador de los gobiernos populares con pretensiones conservacionistas, Rauber descubre una tendencia construida bajo su seno, a veces de modo antagónico y a veces articulada con dichos gobiernos, central no sólo para conservar sino para encaminar las conquistas sociales en un horizonte post capitalista.

Este es el poder popular, con su potencia democratizante, construido desde abajo como base desde la cual desmontar el poder instituido del capitalismo. La tesis de fondo se podría resumir en una sentencia: para conservar no hay que retroceder con el poder del capital sino avanzar y profundizar con el poder popular. En efecto, Rauber encuentra el poder popular no como una consigna o un recurso retórico de la izquierda, sino como un concepto con la potencia para expresar una poderosa tendencia de poder que potencia el poder social. Potencia la participación social con la implementación de asambleas constituyentes y el protagonismo político popular no clientelar, sino de participación amplia en la toma de decisiones en un proceso de democratización profunda. Esos dos ejes constituyen el anclaje o las directrices mayores de la refundación de la política que plantea el libro: la organización y la participación del poder y su horizonte, así como los sujetos de la participación y transformación social.

¿Qué es aquello a lo que se denomina poder popular? La autora parte de las experiencias boliviana y venezolana para caracterizarlo concretamente como un poder comunal o comunitario construido desde abajo en el que se generan procesos de empoderamiento popular. Esto en tanto consciencia, organización, toma de decisiones y gestión colectiva de lo público. Este protagonismo popular como poder propone una reorganización de la relación gobierno-Estado-pueblos, con una doble dimensión: destituyente del viejo Estado como e instituyen de una nueva forma estatal como base política material de una civilización nueva.

En desmontar el neoliberalismo y abrir el Estado a los pueblos reside la apuesta por una forma democrática alternativa a la del capitalismo. Esto es una democracia popular revolucionaria por su carácter transformador. De ahí que no se planteé el regreso a una forma estatal nacional popular benefactora. Para Rauber la participación no se reduce a una consulta instrumental sino a una toma de decisión activa, articulada en el control popular y la transparencia en la gestión pública. Lo que se pone en juego es una recuperación del Estado no como una concepción de un gobierno unilateral sino un cogobierno con los movimientos y sujetos del campo popular con sus formas territoriales de autogobierno para ejercer la participación efectiva del poder. Dicho cogobierno se instrumentaliza con la institucionalización de asambleas constituyentes.

Cabe decir que para la autora poder comunal o comunitario no son sinónimos de poder popular. Por una parte, constituyen expresiones de un "nuevo poder popular" frente a lo que podríamos denominar un viejo poder popular. Hay que decir que Rauber no explora esta distinción a profundidad, quedando como una duda abierta en la lectura del libro ¿qué es lo nuevo respecto de lo anterior? ¿Acaso por ello no figura entre las democracias populares la enunciación de la experiencia cubana? ¿Es esta una experiencia propia del viejo poder popular? Por otra parte, de la lectura del libro se puede extraer la tesis siguiente: si bien el poder comunitario constituye la forma del "nuevo poder popular" por sí mismos no constituyen formas de poder popular. De tal manera que, aunque las formas comunitarias históricas constituyan formas democráticas valiosas, son inocuas en tanto no disputan la hegemonía y la organización del orden sociopolítico, quedando aisladas. Sin embargo, dichas formas pueden ser subsumidas en la construcción de un nuevo ordenamiento civilizatorio constituyéndose en formas orgánicas de poder popular. En la articulación de los autogobiernos territoriales comunitarios con un horizonte estatal para cogobernar reside la visión de poder popular de Rauber. ¿Es entonces que el poder popular sólo se juega en el terreno estatal y que el Estado es el único agente capaz de ser la palanca o el agente de construcción de dicho poder? No es la suya una visión estadocéntrica del poder popular en la que corresponda sólo al Estado el abrir las puertas de sí para el pueblo, percepción que podría generarse sin considerar sus ejemplos e interlocutores en Venezuela y Bolivia. Por el contrario, se reconoce que la izquierda y los movimientos sociales desempeñan un papel central como agentes políticos de la construcción de dicho poder, enfrentando retos comunes para el efecto.

De vuelta al sujeto social transformador y los desafíos a la izquierda latinoamericana

La construcción del poder popular compele a analizar al sujeto transformador para la izquierda en los gobiernos populares tanto como para los movimientos sociales. El libro propugna por un sujeto político popular revolucionario autoconstruido, plural, descolonizado, intercultural, despatriarcalizado. Constituido no desde liderazgos autoritarios individuales sino con direcciones colectivas, ya que, para Rauber, "los líderes individuales son importantes y en algunas coyunturas decisivos, pero nunca para sustituir la participación protagónica de los pueblos, sino para desencadenarla y potenciarla."

En tanto la construcción del sujeto popular o la utilización del Estado como herramienta para ello ha sido una falencia de los gobiernos populares, la izquierda enfrenta retos centrales para germinar el nuevo poder popular. En la base se encuentra el cuestionamiento del marco dicotómico de comprensión de la realidad social heredado del pasado y la necesidad de repensar lar formas de organización política y articulación con los sujetos populares (partido-clase-pueblo), los mecanismos de representación y la praxis política. Esto resulta fundamental en tanto implica una crítica a las visiones románticas que esperan las transformaciones como desdoblamiento de las relaciones cotidianas o bien por generación espontánea de la conciencia de los movimientos -movimientismo-. En su lugar se apuesta por reconocer la urgencia de la articulación de formas orgánicas de modos más complejos que las concepciones lineales o que afirman un antagonismo irreconciliable, antipartidario o antimovimiento, así como la de construir formas de dirección o conducción política trascendiendo el vanguardismo. Así, la nueva izquierda, frente a una realidad compleja, debe no sólo de ser creativa sino tener un pensamiento complejo -superando el pensamiento dicotómico-, con gran capacidad teórica y articulada con los sujetos sociales.

Por último, de la lectura del libro se desprende una última lección histórica para los sujetos y para la izquierda. Hay que considerar que ser gobierno no equivale a tener el poder y no garantiza una transformación profunda o su carácter revolucionario. De ahí que no todo gobierno popular sea considerado como revolucionario por la autora como sí lo son Bolivia y Venezuela. En la superación de la simplificación de la realidad es necesario señalar que el libro nos lleva a pensar que no hay que tomar el poder, sino construirlo. Ello quiere decir que no basta con ocuparlo, sino que se precisa de la construcción de la hegemonía popular, con sus bases económicas, políticas, sociales y culturales. No tomar un poder ajeno y ocuparlo, sino construir un poder propio y tomar el poder propio una vez construido. Como apunte final, el libro sugiere que es un proceso en la ofensiva popular hacia un horizonte anti y pos capitalista que se nutrirá necesariamente de la recuperación de toda la experiencia social posible del presente -del nuevo poder popular comunitario- y el pasado -el viejo poder popular-. De esa manera podremos responder una pregunta central ¿Las democracias populares son promesa de futuro o continuidad histórica?

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons