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Izquierdas

versión On-line ISSN 0718-5049

Izquierdas (Santiago) vol.49  Santiago  2020  Epub 13-Ene-2021

http://dx.doi.org/10.4067/s0718-50492020000100244 

Artículos

Del nacionalismo a los cauces de la izquierda peronista. Un recorrido por la trayectoria política e intelectual de Alicia Eguren durante la proscripción del peronismo

From nationalism to the channels of the Peronist left. A journey through the political and intellectual career of Alicia Eguren during the proscription of Peronism

Valeria A-Caruso* 

*Valeria A. Caruso, Investigadora, Instituto de Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani", Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires/CONICET Argentina. Correo: caruso.valeria@gmail.com.

Resumen:

Este trabajo examina la trayectoria política e intelectual de Alicia Eguren y su incidencia en la órbita de la izquierda peronista. En primer lugar, se analizan las gestiones realizadas por esta referente para intervenir en los cauces de la Resistencia Peronista. Posteriormente, se examina la incidencia de la experiencia cubana en sus proyecciones políticas. Finalmente, se exploran sus opciones militantes desde el fallecimiento de John William Cooke, en septiembre de 1968, hasta el final de la proscripción del peronismo.

Palabras clave: Alicia Eguren; Izquierda Peronista; Proscripción del Peronismo; Género

Abstract:

This paper examines the political and intellectual trajectory of Alicia Eguren and its incidence in the orbit of the Peronist left. First, we analyze the steps taken by this referent for the channels of the Peronist Resistance. Subsequently, the incidence of the Cuban experience in its political projections is examined. Finally, her options for militants are explored since the death of John William Cooke, in September 1968, until the end of the proscription of Peronism.

Key words: Alicia Eguren; Peronist Left; Proscription of Peronism; Gender

Ah Odiseo, fecundo de ardites (tú sabes que tengo más vocación de Ulises que de Penélope).

El epígrafe con el que elegimos inaugurar esta indagación condensa las preocupaciones que han guiado esta exploración sobre la trayectoria de Alicia Eguren. Frecuentemente, su experiencia vital ha sido leída a través del prisma que ofrece la trayectoria política e intelectual de su esposo, John William Cooke2. Incluso su accionar militante ha sido considerado a través de la fórmula “pareja militante” con la cual se ha intentado explicar la participación de Eguren en el movimiento peronista durante el periodo de la proscripción, destacando incluso su rol como de albacea y difusora de los textos de su marido luego de su muerte3. Otras aproximaciones a la figura de Eguren la han caracterizado como “la Rosa Luxemburgo” argentina y asimilado su relación con Cooke al que tipo de vínculo matrimonial de Simone de Beauvoir y Sartre4. Estas caracterizaciones poco nos dicen sobre su actividad intelectual antes de su unión matrimonial, su participación en la resistencia peronista, y su insistencia por la opción revolucionaria. Por el contrario, nos hablan de una presencia obturada por la trascendencia del accionar político de su marido aceptando, casi pasivamente, subordinarse a las sombras que éste proyectaba.

Sin embargo, el análisis de la trayectoria personal de Eguren nos indica otros caminos posibles para mesurar su gravitación intelectual y militante en la órbita de la izquierda peronista. Explorar su biografía permite observar la existencia de determinadas inquietudes políticas e intelectuales bastante tiempo antes de formalizar su relación con el primer delegado de Perón. Asimismo, advertir el proceso de construcción de su propio capital político, y preguntarnos por las dinámicas de legitimación que disputó en el seno del peronismo, en relación con la "autorización" del poder femenino por su pareja masculina y las circunstancias de acumulación de una legitimidad propia a través de su derrotero militante y su adhesión al liderazgo de Perón.5

Por otro lado, este trabajo es un intento por visibilizar el lugar de las mujeres en las disputas políticas que se dieron en la Argentina en el contexto de proscripción del peronismo que se extendió durante dieciocho años (1955-1973).6 De allí que se examinen las dinámicas de legitimación de su propio capital político -a partir y más allá -de su vínculo matrimonial con John William Cooke.

En ese sentido, este trabajo propone la exploración de la trayectoria política e intelectual de Eguren a partir del análisis de cuatro instancias. La primera de ellas está dedicada a revisar las primeras manifestaciones intelectuales y políticas realizadas por esta referente durante su temprana juventud. La segunda, refiere al periodo en el que purgó cárcel por sus sospechadas cercanías al peronismo y su rol en la problemática organización de la rama femenina durante los primeros años de la proscripción. La tercera, corresponde a sus años en Cuba, y a la adhesión al paradigma revolucionario como única opción para la transformación integral de la sociedad argentina. En este estadio es posible observar distintos tipos de intervención de Eguren, tanto en el reclutamiento de milicianos como en su formación revolucionaria, tareas que serán continuadas a su retorno a la Argentina en diciembre de 1964. La cuarta, abarca desde el fallecimiento de Cooke, en septiembre de 1968, hasta el final de la proscripción al peronismo, en 1973. Durante esta etapa advertimos la centralidad de Eguren en la vigencia de Acción Revolucionaria Peronista -la organización que cofundó con su marido- en cada una de las alternativas peronistas que se dieron durante el periodo. También, sus iniciativas por el retorno de Perón al país luego de dieciocho años de exilio.

Apuntes sobre el inicio de un recorrido biográfico

Alicia Eguren nació el 11 de octubre de 1925 en la ciudad de Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media alta de inclinaciones políticas yrigoyenistas. Luego de obtener su título como maestra normal en 1942, se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en la cual obtuvo su doctorado en Filosofía en 1946. Por esos años, frecuentaba ámbitos vinculados al nacionalismo, como el círculo intelectual que se nucleaba en torno al padre Castellani, y el de Alianza Libertadora Nacionalista (ALN).

Un año después de su graduación, concursó en el Servicio Exterior a través de Cancillería para cumplir funciones diplomáticas en Inglaterra. Ese concurso habilitó su designación como segunda secretaria de la Embajada argentina en Londres, posición que ocupó entre 1947 y 1948. En este organismo Pedro Catella, su primer esposo, se desempeñó como cónsul.

Sin embargo, su estadía en el Reino Unido fue breve. Regresó al país en septiembre de 1948. Semanas después dio a luz a su primer y único hijo, Pedro Gustavo Catella. Durante este periodo, Eguren desarrolló una intensa vida intelectual. Además de ejercer como docente en la Universidad Nacional del Litoral y en la Universidad Nacional de la Plata. En 1949 publicó el poemario El canto de la Tierra inicial, y la obra de teatro La pregunta! 7.

Ese mismo año fundó y dirigió con Armando Cascella la revista cultural Sexto Continente. El nombre de la publicación buscaba sintetizar la intención de conformar un espacio de fomento para la unidad geopolítica y cultural de América Latina a través de la difusión de autores que procuraban alejarse, por lo menos en términos formales, de las concepciones que primaban en otros espacios intelectuales, especialmente en los de la revista Sur8. La revista intentó funcionar como un espacio para proyectar las inquietudes políticas e intelectuales de distintos sectores del nacionalismo -tanto católicos hispanistas como forjistas- con diversos grados de cercanía al gobierno peronista9.

No obstante, y a pesar de haber impulsado la creación de la revista, las colaboraciones de Eguren resultan escasas10, como también la participación de las mujeres en este emprendimiento11. A partir del quinto número ya no participa como editora de la publicación, no explicitándose los motivos puntuales de su salida12.

Los círculos intelectuales del nacionalismo argentino fueron los espacios en donde Eguren y Cooke se conocieron a mediados de los '4013. Sin embargo, el vínculo sentimental con el director de la revista De frente se habría iniciado poco tiempo antes del golpe de Estado. En junio de 1955, la poetisa se presentó en el local del Partido Peronista para manifestar su disponibilidad militante para servir a la defensa de la causa14. En ese contexto se inició una relación amorosa, política e intelectual que signaría la vida de ambos durante las décadas siguientes.

Militancia peronista

Tras el golpe de Estado perpetrado en septiembre de 1955 comenzó el periplo de Eguren en cárceles y comisarias. El 19 de octubre de 1955 estuvo detenida por 24hs. El 26 de noviembre de ese mismo año fue nuevamente detenida e incomunicada por orden del Poder Ejecutivo Nacional tras la imputación de “conspiración para la rebelión” de la cual fue sobreseída y puesta en libertad el 21 de diciembre de ese mismo año15. Siete días más tarde, una nueva orden de captura decretaba su confinamiento. La indagatoria por la nueva acusación sucedió recién seis meses después de su detención. Durante este periodo estuvo incomunicada y trasladada a la cárcel de mujeres de Olmos. Además, le fue negado el habeas corpus con salida del país, y atención médica a pesar de su precario estado de salud. Recién fue sobreseída el 15 de noviembre de 195616. Las razones que pesaban sobre Eguren para negarle la libertad residían en “una vaga acusación de ‘peligrosidad’, basada en su supuesta capacidad organizadora”17.

En un boletín de la Resistencia peronista se lamentan por la detención de Alicia Eguren, a quien consideran un “alto exponente de intelectualidad argentina, que al producirse el caos en el que se debate la Patria, salió a defender la doctrina justicialista y a organizar el movimiento de liberación”18. Para estos militantes, Eguren se encontraba “pagando su delito de patriotismo y convicción doctrinaria (...) porqué es una conductora nata y el pueblo la sigue como tal”. Le hacen saber que “ese pueblo que Ud. salió a defender la necesita hoy más que nunca, la recuerda constantemente y la ha elevado a la categoría de símbolo”19. Estas líneas, de quien no conocemos su autoría, nos advierten acerca del inicio de una construcción simbólica que comienza a tejerse a través de la militancia de Eguren. Antes de su confinamiento era considerada, sobre todo, como un cuadro intelectual del peronismo, no como una referente política del movimiento. Ella misma expresaba que “(l)o único que lamento de esta cárcel es que mi acción de resistencia haya sido tan breve (apenas dos meses) aunque, como le explicará J., fructífera resultó”.20 No es difícil inferir que la inicial referida indica la autoridad de Cooke para confirmar la efectividad de sus acciones: su participación en los primigenios armados de los comandos de la resistencia, su posterior encarcelamiento, junto con las condiciones de detención a las que fue sometida -que cobraban visibilidad en ciertos medios de comunicación cercanos al peronismo-, operaron en la construcción de un conjunto de referencias que autorizaban su palabra para actuar en el interior del peronismo.

La puesta en juego de esas prerrogativas adquiridas recientemente también se observa en la correspondencia que mantuvo desde prisión con distintas personalidades del movimiento, e incluso con Perón. Al respecto, resulta significativa la carta en la que se comunica con miembros del Comando Nacional del Partido Peronista, en la que cuestionaba la omisión de los nombres de Leloir y Cooke en su “Manifiesto” fundacional21. Consideraba que la ausencia de mención de estos referentes “les confiere a Uds. la poca grata y eficaz categoría de advenedizos.” Además de que “crea(ba) re sistencias graves y divisiones profundas” que impedían la unidad del accionar de los peronistas, y provocaba la renuencia de distintos comandos para confluir en el Comando Nacional bajo una dirigencia carente de la legitimidad que le otorgaría las menciones de Leloir y de Cooke, ausentes en el documento fundacional22. Les reprochaba “intenta(r) sin verdadera prudencia política destruir o posponer un nombre (Leloir), un símbolo en este momento, pero un símbolo que costó mucho esfuerzo construir y cuyo verdadero magnetismo consiste en eso, ser un símbolo.” Y en ese contexto no estaban en condiciones de crear otros referentes políticos que propulsen la unidad del peronismo frente a la “Libertadora”23. Eguren consideraba que “(e)l Comando Nacional, heroico, ortodoxo, etc, etc, sin algunas aclaraciones indispensables, divide y despierta explicables resistencias. (...) Leloir y Cooke fueron a dar a Ushuaia porque nuestros adversarios los consideran los auténticos y reales cabezas en el país del movimiento mayoritario”24. Es decir, por más que proclamaran cierta centralidad política para sí, no contaban con el reconocimiento ni con el “nombre” o los “nombres” a través de los cuales apelar a los peronistas y, por lo tanto, sus acciones por más “heroicas” y decididas que fueran, carecerían de la autoridad necesaria para cohesionar el movimiento. Entendía que “(e)l Comité Nacional debe aclarar que no reemplazara a las dos cabezas del movimiento, sino que asume heroicamente en ausencia de los jefes. Pero hay que aclararlo, repetirlo y machacarlo en cada reunión como un ‘lev-motiv’”25. Dejar en claro que no están intentando arrogarse prerrogativas que no les eran propias, sino que asumían “provisionalmente” el mando. Asimismo, los insta a que limen asperezas con Arturo Jauretche y Francisco José Capelli, siempre a partir del reconocimiento de los liderazgos de Leloir y Cooke, de manera tal de acercar posiciones, y colaborar en las distintas publicaciones dirigidas por estos intelectuales y usarlas como herramientas de difusión de las luchas del peronismo26.

Las preocupaciones por crear vías de comunicación con los militantes peronistas persistieron en las gestiones de Eguren. Aunque no así el apoyo al presidente del partido. En la carta enviada a Perón el 1° de diciembre de 1956, además de agradecerle por haberla mencionado en el artículo publicado en la revista brasilera O mundo ilustrado, de informarle acerca de sus condiciones de encierro y de trasmitirle el engorroso mecanismo a través del cual le hará llegar, en adelante correspondencia, subrayaba la pasividad con la cual el Dr. Leloir tramitaba la lucha peronista. El señalamiento buscaba poner de manifiesto que

l Dr. Leloir, desde que se encuentra en la cárcel de Caseros (...) hace llegar a cuantos solicitan sus consejos ‘no enfrentar ninguna acción, estar a la expectativa, dejar que los acontecimientos se produzcan.’ Y me resulta terriblemente doloroso decirlo por la secuela de desencuentros, desorientación y des animo que llevó y lleva a mucha gente nuestra, y también porque me conté entre las personas que - aun convencida de sus verdaderos kilates- colaboré en muchas formas para consolidar su nombre, con la única finalidad de hacer del movimiento de resistencia un todo unido y cohesionado27.

A juicio de Eguren, las dubitaciones de este dirigente ponían en cuestión su capacidad para conducir el peronismo. El problema sustancial que advertía en la posición de Leloir era que “sigue siendo el presidente del Partido, o por lo menos del Consejo Superior”, y su actitud permeaba en los ánimos de los militantes y de la organización. Se lamentaba entonces acerca de que los

cuadros del mecanismo, elementos de lucha han quedado ‘a la expectativa’ imitando por disciplina e inercia la actitud de Leloir, contagiadas de su abulia, desviándose hacia ‘soluciones’ transaccionales, y llenos de recelos hacía la fracción ortodoxa, intransigente y combativa, la que sigue sus directivas General, la que interpreta el fervor y que encabeza - pienso que con absoluta justicia- el Dr. Cooke28.

Estas argumentaciones, en desmedro de Leloir, intentaban influir sobre Perón respecto a la calidad dirigente de Cooke, un hombre que sí parecía estar a la altura de las circunstancias , y además contaba con un historial que reforzaba su capacidad combativa y organizativa para articular la dispersa y expectante militancia. Por eso apelaba al líder exilado para que interviniera sobre la dirección local del movimiento y disciplinara a sus huestes. Las demandas de la coyuntura vigente ponían en evidencia que “no puede el pueblo seguir siendo desorientado por hombres y mujeres, aptos y eficaces, sin duda, para la bonanza, pero de ningún modo capitanes de tormenta”29. Desde su interpretación, el antiguo presidente del Partido no estaba dotado para domar los tumultuosos tiempos que había inaugurado la “Libertadora”.

Tampoco lo estaban quienes dirigían la CGT. Su incapacidad para movilizar a los trabajadores en pos de la recuperación del gobierno de Perón, se manifestaba -según Eguren- en su imposibilidad para convocar a una huelga general revolucionaria que debilitara los designios de la dictadura. La desorientación y la falta de unidad de los peronistas se evidenciaban, también, en la rama femenina del partido. Advertía entonces que la escasa intransigencia y la falta de ortodoxia de distintos referentes del movimiento se presentaban como un peligro cada vez más acuciante para la vigencia del peronismo.

Meses más tarde, escribía nuevamente a Perón para anoticiarlo sobre rumores que parecían indicar la pronta “traición” de Leloir. Eguren le hacía saber que el presidente del partido estaba especulando con la formación de un “Frente Popular” integrado por “’frondizistas’, ‘conservadores’ de Solano Lima, ‘bengoistas’, ‘bramuglistas’” para presentarse como candidato en las próximas elecciones “predicando la unidad interna alrededor de la figura de único Jefe legítimo: el Dr. Alejandro Leloir”. Le comunicaba en esta epístola -aunque sin poder confirmarlo- que la iniciativa leloirista había sido apoyada por miembros del “Consejo Superior del Partido, exlegisladores, intelectuales del peronismo, y un número considerable de dirigentes gremiales entre los cuales se incluye a Framini”. Eguren evaluaba esta jugada a través del prisma de la historia. La comparaba con la que Alvear había pergeñado contra el radicalismo yrigoyenista décadas atrás, “centrado alrededor de las figuras transaccionales que, comenzando por la traición a su jefe, concluyeron por la traición al país.” La apelación al pasado para referir a la gravedad de las amenazas del presente, se confirmaban en la actitud de un dirigente que intentaba arrogarse para sí la representación peronista en detrimento de una causa colectiva que debía bregar por la vigencia de Perón.

Las denuncias contra la tendencia leloirista eran, al mismo tiempo, una intervención en favor del liderazgo de Cooke. En principio, porque resaltaba su lealtad y combatividad, a pesar de la escasez de medios con los que contaba para “recibir y enviar emisarios”. En cambio, Leloir desalentaba cualquier iniciativa combativa en pos de una “solución pacífica”. A su juici o, esta postura fue incluso aprovechada por exponentes del nacionalismo local como Sánchez Sorondo, a quien le atribuía haber “comenzado una campaña de división del peronismo entre ‘buenos’ (los que siguen a Leloir) y a (Bengoa) y ‘malos’ (los peronistas de Perón y que siguen la línea Cooke, a quienes tildan de trotskystas, haciéndose eco de cuanta infamia inventa el gobierno para lograr su expulsión del continente”. Por eso le implora a Perón que se comunique con los peronistas para aclarar el panorama, pues “solo su palabra clara puede ahorrar en este delicado punto muchísima confusión y desanimo”. Una semana más tarde, Eguren escribía una nueva epístola en tono suplicante “Querido General: el pueblo peronista está totalmente con Perón, pero mientras, Perón no aclare expresamente y, en forma explícita y difundida cuál es la línea a seguir si la de Leloir o la de Cooke, la confusión será terrible. Los medios de difusión con que contamos son angustiosamente escasos. Con enérgicas líneas suyas quedará salvada una crisis divisionista que ya existe”30.

Estas disputas entre distintos referentes y tendencias respecto a los cauces que el peronismo debía adoptar en un contexto de proscripciones y clausura política pusieron, asimismo, en crisis los modelos organizativos sobre los que se habían estructurado las distintas ramas que conformaban el movimiento. Al respecto, es significativa una carta en la que Ana Macri evaluaba el ocaso del Partido Peronista Femenino. La dictadura había puesto en evidencia “que estábamos m uy organizadas para la acción pacífica pero no para la lucha criminal como la que se está librando en nuestro país”31. Es posible que esa conclusión haya incidido sobre el proceso reorganizativo de la rama femenina que intentó realizar Eguren luego de su liberación en noviembre de 1957.

Las diferencias con las prácticas organizativas previas se confirman en el documento “Preparación de las mujeres para la lucha”. En él se convocaba “de inmediato a todas las mujeres que han trabajado en estos últimos tres años” en la vigencia del peronismo para que se integraran en la rama femenina. La selección de sus cuadros dirigentes se desarrollaría en función de una evaluación realizada por “un miembro del Comando Táctico o una mujer que actuará como presidenta”. Poste riormente, formularían a las candidatas una serie de preguntas relacionadas con los mensajes y discursos de Perón para evaluar sus capacidades argumentativas y su conocimiento doctrinario. Aquellas que superaran la prueba de manera satisfactoria, serían seleccionadas para ocupar uno de los veinte cargos del “Centro de Capacitación” de la Rama Femenina. También se preveía que entre las seleccionadas por el Comando Táctico se designara a su presidenta, secretaria, tesorera y bibliotecaria.

Eguren ya le había propuesto a Perón epistolarmente dispositivos similares para “sanear” la conducción gremial de la CGT. Proponía seleccionar entre los “elementos del Comando Sindical y todos los elementos de lucha valiosos” integrantes para conformar “un Comité Intersindical de Coordinación”, en el que sus miembros fueran elegidos en función de “a) por su fe peronista, b) por su interpretación absolutamente ortodoxa e intransigente del peronismo, c) por su probada decisión y capacidad de lucha”32. Estas recomendaciones para la selección de los cuadros de conducción sindical se sustentaban en el principio de comprobación de convicciones y credenciales peronistas, una estrategia bastante similar a la que intentó desplegar para la reorganización del Partido Peronista Femenino (PPF).

Eguren aducía que la frágil convicción peronista de varios de los altos cuadros sindicales y políticos había operado en su defección ante la dictadura. De allí que propusiera una fórmula de admisión para la dirigencia que pusiera a prueba las certezas militantes de las postulantes y sus capacidades discursivas para defender la causa. Posiblemente, los resquemores que se habían producido entre Eguren y algunas integrantes del PPF durante los primeros años de la proscripción hayan incidido en esta iniciativa. Desde sus tiempos en prisión denunciaba a sus contactos políticos la actitud displicente e, incluso, delatora de algunas referentes femeninas contra su persona33. Esas actitudes desalentaban las iniciativas militantes de las peronistas de a pie, pero además ponían en cuestión las aptitudes de dirigentes de las antiguas autoridades de la rama femenina para las futuras instancias electivas del PPF34.

En ese sentido, Eguren proponía como puntapié inicial para la renovación de la organización “que cada una de las mujeres que integramos la Junta que trabajó en la resistencia en la época de la represión, envíe la nómina de mujeres que colaboraron con ellas anónimamente”. Sin embargo, una anotación manuscrita en la hoja final de este escrito expl icitaba que “(l)a Junta se halla actualmente disuelta justamente por haber carecido esta agrupación de la solidaridad y confianza mutua indispensable para mantener su cohesión”. A pesar de que entre sus papeles personales se encuentran varias comunicaciones de distintas mujeres expresando su apoyo35, e incluso presentando candidatas para ser evaluadas36, otros documentos confirman sus dificultades para reestructurar la rama femenina, e incluso erigir su propio liderazgo hacia el interior del sector37. Particularmente con Delia Parodi, antigua presidente del PPF, quien rechazaba las disposiciones reorganizativas instrumentadas por Eguren, ordenadas por el Comando Táctico. Lo cual decantó en la denuncia de Parodi ante Perón acerca de las atribuciones que Eguren se arrogaba para la reestructuración de la rama femenina, favoreciendo a algunas mujeres de la resistencia, en detrimento de las del partido38. Si bien estas acusaciones fueron negadas por Cooke en la correspondencia que estableció con el líder exilado, la reconstrucción del proceso que hemos elaborado permite observar la activa participación de Eguren en restructuración del ala femenina del movimiento39.

Por otro lado, estas acusaciones mellaban aún más el debilitado liderazgo de Cooke. A juicio de Perón, estas iniciativas generaban una conflictividad innecesaria en un momento en el que era preciso sellar la unidad del peronismo, y asegurar la representación de cada uno de los sectores que lo integraban para suturar las divisiones internas40. La imposibilidad del primer delegado del ex presidente para dirimir y contener la conflictividad intrínseca de las distintas ramas del movimiento pareció confirmarse con la creación del Consejo Coordinador Superior (CCS) en septiembre de 1958. Este organismo directivo erosionaba aún más el liderazgo de Cooke para conducir las heterogeneidades del peronismo. La toma del Frigorífico Lisandro de la Torre no sólo implicó el fin de sus prerrogativas políticas sobre la dirección del peronismo. También signó el comienzo de un exilio que se prolongó por casi un lustro. Este periplo fue acompañado por Eguren, quien vivenció una trasformación militante al son de los albores de la revolución cubana.

Cerca de la Revolución

Hacia 1960, una agencia de noticias internacional informaba que “el dirigente peronista argentino John William Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se han incorporado activamente a la nueva ‘Cuba socialista’ al extremo de ser visto frecuentemente vistiendo ambos el uniforme verde oliva de las milicias del Fidel Castro”41. Para el cronista “la incorporación de Cooke y su esposa a la(s) milicias nacionales revolucionarias subraya el papel que ambos desempeñan en los planes del gobierno cubano sobre propagación de la revolución castrista”. Además, destacaba que “Cooke y su esposa son las figuras más importantes de un núcleo de peronistas y dirigentes izquierdistas argentinos que residen aquí o se mantienen en contacto con el régimen de Castro”42. La presencia en la isla de este matrimonio emblemático del peronismo parecía confirmar la estrategia de difundir la égida cubana a escala continental. En ese aspecto, Eguren tuvo un rol muy activo.

Un primer indicador acerca de esta cuestión se advierte en su texto “La revolución nacional y cubana y la Argentina” publicado en el semanario El popular en noviembre de I96043. En este escrito, Eguren inicia su argumentación reflexionando sobre la recepción de la Revolución Cubana en el país, señalando que inicialmente las clases altas argentinas celebraron efusivamente la embestida del grupo de Castro contra el gobierno de Batista44. Esa primera empatía era ocasionada por la ilusión creada por un juego de espejos a través del cual la burguesía vernácula asimilaba la gesta cubana con el abrupto final del gobierno peronista en 1955. Parecía entonces que, en ambas latitudes, grupos de jóvenes acomodados se habían armado contra sus opresores de clase. En ambos casos, habían triunfado.

El develamiento sobre el real significado del proceso cubano se produjo recién cuando la reforma agraria se produjo en la isla. A juicio de Eguren, su puesta en marcha marcó el verdadero comienzo de la Revolución en Cuba, al transformar de manera estructural las condiciones de producción de la riqueza del país. Fue recién entonces cuando “(l)a gorilada argentina empieza a oler que se ha equivocado” al asimilar su causa con la de Castro. Ellos habían derrocado a Perón para frenar un proceso de equiparación socioeconómica que Fidel estaba dispuesto a profundizar de manera estructural. Desde su perspectiva, esa era la cuestión capital que hermanaba la gesta cubana con la justicia social peronista

¿Quién puede entender este fenómeno mejor que nosotros, los peronistas que fuimos víctimas del imperialismo y de su red de infamias y calumnias durante doce años?

Nosotros, que fuimos “nazis”, “fascistas”, “comunistas”, según los períodos, y que luego fuimos parias intocables, la hez de la humanidad, perseguidos. Innombrables en todos los países de la desdichada Latinoamérica, por obra y gracias del mismo imperialismo, de los mismos satélites de las mismas crueles oligarquías que hoy le tienden el cordón sanitario de la infamia a Cuba.

Para Eguren, la difamación internacional sobre la revolución cubana era otro de los motivos de equiparación entre ésta y la experiencia peronista. Las causas que generaban su impugnación en la prensa internacional eran las mismas que anteriormente se habían difundido sobre el peronismo. Pero además esos medios de comunicación, al mismo tiempo, que “mal informaban”, ocultaban la intención de estos gobiernos por romper lazos con el imperialismo, y así beneficiar a las mayorías populares en detrimento de los intereses de las minorías que debían su poder a la entrega de las riquezas nacionales al capital internacional. Los agravios tenían un común denominador: el imperialismo estadounidense y sus secuaces.

También denunciaba que, posteriormente, “(l)a Revolución Cubana pasó a ser patrimonio de la Universidad, (...) de los ‘cultos’, de los ‘informados’, de los ‘intelectuales’”, cuando en verdad, esa empresa era la de los pueblos que luchaban por su emancipación. En la Argentina, esa gesta había sido el sustento nutricio del peronismo, y lo seguía siendo. Sin embargo, la cuestión distaba de ser comprendida por aquellos pensadores y políticos que abrazaban la causa de Castro en el país. Desde su perspectiva

la Universidad Argentina, y la izquierda argentina, y su trágico - y muy doloroso para el país- desencuentro con el pueblo, se está superando, pero aun la mezcla no se amalgamó ni mucho menos. La confusión que les metieron en la cabeza a nuestros muchachos desde el colegio secundario fue demasiado enorme como para que, a esta altura, ya hayan descubierto al país real, al pueblo de carne y hueso, a su tierra auténtica. El laberinto que les armaron fue demasiado complicado como para que entendieran a la Revolución Cubana a través de los sufrimientos de su pueblo. Conformémonos con que DESCUBRAN A LA ARGENTINA A TRAVES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA.

La imposibilidad de intelectuales, de hombres y mujeres de izquierda para comprender el sentir popular en su adhesión al peronismo era, a su vez, un impedimento para apreciar la completa magnitud de la revolución cubana. Más aun, les advertía del engaño en el que sustentaron sus juicios sobre el movimiento proscripto, y de lo lamentable de su tardanza para vislumbrar sus potencialidades transformadoras a la luz de la gesta antillana. Según su experiencia, esa incomprensión, se manifestaba entre los argentinos recién llegados a la isla, al señalar que

yo he conocido en La Habana no a uno, sino a varios jóvenes argentinos fanáticos de esta Revolución, y que vivían en la Argentina ausentes del país, bien, pero bien de espaldas al pueblo, enfermos, intoxicados de prejuicios y tabúes. Y en contacto con este fenómeno popular, nacionalista y fervoroso, los he visto transformarse en quince, en veinte días, descubrir una moral nueva, llenos de auténtica sabiduría y humildad, seres nuevos ganados para la revolución del pueblo47.

La cercanía con la Cuba revolucionaria anoticiaba a esos jóvenes acerca de los verdaderos problemas que azotaban a la Argentina y sobre las estrategias para superarlos. Solo a partir de las vivencias de isla alcanzaban a entender el fenómeno peronista y su capacidad de transformación del orden existente a través del pueblo peronista. Un pueblo al que hasta entonces le habían dado la espalda, cuestionando la legitimidad del movimiento proscripto para representar sus demandas.

Para Eguren, la intelectualidad argentina había producido una suerte de encantamiento con un modelo “ideal” de revolución que poco tenía que ver con su materialidad concreta. Había evidenciado esa cuestión pocos meses atrás en Montevideo, en un acto conmemorativo del 6° aniversario del 26 de Julio. En ese evento, al proyectarse un documental sobre la gesta comandada por Castro “una buena cantidad de intelectualoides que asistieron al acto se retiraron en la mitad, después de armar un barullo descomunal”. El problema con el que parecen haberse topado estos intelectuales -a juicio de Eguren- fue que la revolución que el film mostraba no era la que ellos esperaban ver. Por el contrario, la película ensalzaba la gesta “de los que sudan la camisa”, no la de quienes se creen esgrimiendo “verdades” desde la seguridad de sus escritorios. Esas imágenes confirmaban que la revolución de los de abajo “pi sotea todos los mitos liberales, arma al pueblo, que liquida a la oligarquía y a la prensa entreguista, que saca a la cultura de los cenáculos estériles y la pone al servicio del pueblo, que pasa como un ciclón por sobre los pilares falsos de la Universidad liberal y cipaya y arrasa con todos los carcamanes”48. La revolución era del pueblo cubano, no de un puñado de intelectuales. Pero, además, ese documental dejaba en evidencia que era “el pueblo de Cuba, el inmemorialmente olvidado”, como lo había sido en la Argentina “nuestro ‘cabecita negra’,” el “protagonista y destinatario de nuestra revolución”49.

Esa convicción sobre los profundos vínculos que existían entre la Argentina peronista y la gesta cubana invitaban también a homologar los métodos de ésta última para la recuperación del poder del Estado. Durante su estadía en la isla, Eguren reclutó y capacitó a jóvenes argentinos ávidos por emprender la senda revolucionaria en el país. Esa tarea estuvo estrechamente vinculada a Manuel Piñeiro Losada, también conocido como “Barabaroja”, quien tenía la función de alistar exilados y perseguidos políticos para que recibieran formación revolucionaria, y actuaran como nexos entre Cuba y sus contextos nacionales. Éste, a su vez, le había encomendado a Ulises Estrada la formación de Eguren para que entrenara a jóvenes militantes provenientes de la Argentina y del cono sur. Estrada planteaba en una entrevista que el accionar de esta activista estaba estrechamente coordinado con las instrucciones del Che: “Cooke se mantenía como una figura política, pero para nosotros Alicia era la compañera con quien trabajábamos como llevar adelante los planes trazados por el comandante Guevara (...). Así nosotros preparamos a Alicia porque ella debía seleccionar los jóvenes para incorporarse al movimiento Guerrillero”50.

Entre 1961 y 1963 reclutó desde Montevideo jóvenes militantes de distintas organizaciones como al vasco Bengochea -quien por entonces militaba en “Palabra Obrera”-, Manuel Gaggero y Elías Semán, ambos militantes del Partido Socialista de Vanguardia e integrantes del frente que dirigía Abraham Guillen. También a miembros de la Resistencia pertenecientes a los comandos “Cnel. Perón” para que recibieran entrenamiento revolucionario en Cuba. Segú n Gaggero “el Che había revalorizado el papel del peronismo por su estrecha relación con ‘el Bebe’ y ‘la Flaca’ (...). Entendía que pese a los vaivenes y a su política pendular había que contar con el respaldo del Gral. Perón para cualquier intento organizativo”51.

Su cercanía con el Che habría incidido en la formación de los militantes que posteriormente se integraron al Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) comandado por Jorge Ricardo Masetti entre 1963 y 1964 en la provincia de Salta52. Aunque Cooke y Eguren tenían reservas sobre las acciones del EGP, acordaron con Guevara brindarle apoyo logístico. Según Gaggero, para el matrimonio no estaban dadas las condiciones para iniciar acciones insurreccionales en el país. Éstas ameritaban una férrea preparación y un conocimiento del territorio con la que el grupo de Masetti no contaba53.

Esas falencias son las que intentaron subsanar con la formación de Acción Revolucionaria Peronista (ARP), la organización guerrillera fundada por Cooke y Eguren luego de su retorno al país en 1964. Desde ARP intentaron promover la acción insurreccional de masas a través de la formación de cuadros de vanguardia en los ámbitos sindicales, políticos e intelectuales del movimiento proscripto. Sus primeros contactos políticos fueron con los entonces jóvenes militantes de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), liderada por Hugo Chumbita, Jorge Gil Solá, y Carlos Lafforgue. A partir de la convocatoria del matrimonio, se produjo una fractura en las filas la JUP entre aquellos que querían continuar la línea de trabajo llevada hasta el momento, tendiente a establecer lazos entre los universitarios peronistas y la militancia sindical de base (Chumbita y Gil Solá), y aquellos que aceptaron la propuesta de replicar el modelo de insurgencia cubano que proponían Cooke y Eguren, como sería el caso de Lafforgue54. También se sumaron a esta agrupación Gaggero, Roberto Sinigaglia, Leonidas Lamborghini, y otros jóvenes provenientes de la organización “Palabra Obrera” vinculada a la Federación Universitaria de Córdoba liderada por Abraham Kozak. Seoane incluso plantea que Juan Carlos Portantiero y José Aricó se integraron originalmente a ARP55. Otros que se sumaron a esta iniciativa fueron el sindicalista Norberto Vazquez y los trabajadores Juan Zalazar, Francisco Granato, Francisco Alonso, Miguel Gomar, Norberto Liffchitz, Domingo Blajakis, Rolando y Raimundo Villaflor, quienes conformaron el “Grupo Avellaneda”56.

En su documento funcional establecían que “ARP no aspira a crear su partido político como respaldo para la acción militar, no es un sector militarizado de un partido político. Es una organización formada con criterio selectivo en el reclutamiento de sus cuadros”57. La intención del matrimonio era la de organizar formaciones de vanguardia para conducir la insurgencia de las “bases” peronistas, aunque sin integrar formalmente las estructuras del peronismo local. Proyectaban impulsar “(s)u acción de superficie (...) sobre la base del Movimiento Peronista, participando de sus luchas políticas y sindicales, influyendo para la adopción de líneas de acción correctas.” Aunque el ARP se consideraba parte del peronismo “no se propone conquistar posiciones directivas de tipo sindical o política salvo, como medios para desarrollar su prédica y cumplir sus propósitos específicos de su estrategia de lucha”58.

Aunque Eguren participó activamente en la organización del ARP, al fallecer su esposo en septiembre de 1968, su autoridad sobre la agrupación intentó ser jaqueada por nuevas camadas de militantes. En el texto “Notas para responsables” se leen detalles del conflicto. Luego de presentar el largo y comprometido historial de militancia de Eguren, se impugnaba la intención de un recién llegado a la organización, un antiguo militante del Partido Socialista de Vanguardia, de intentar arrogarse la conducción de la agrupación alegando no aceptar jefatura alguna y menos aún que sea ejercida por una mujer59. El doble carácter de Eguren, esposa y militante, hicieron que durante los primeros meses del fallecimiento de Cooke delegara las tareas de dirección entre distintos miembros de la agrupación. Sin embargo, el novel militante intentaba adueñarse de potestades que no le eran propias, solo porque su conductora era una mujer. Los demás miembros del ARP consideraban que Eguren debía estar al mando “porque es el mejor cuadro de la organización”, y que “si su resistencia a la dirección de u na mujer era tan grande no debió haber entrado”60. Manifestaban que la autoridad de Eguren para conducir la agrupación no descasaba en el principio de herencia que prima habitualmente sobre las esposas, sino que contaba con méritos de sobra para gobernar la agrupación más allá del legado de su marido. Para ellos, Eguren “mereció la confianza en distintas épocas para cosas tan delicadas como (el) manejo de direcciones de distintas organizaciones, nacionales y de otros países”. Por eso, consideraban que su experiencia militante la habilitaba de sobremanera para dirigir la organización. Concluían afirmando “tontos seríamos si insistiéramos en nuestro error” de negarle las prerrogativas que portaba por derecho propio, y continuaran intentando desafiar su autoridad61.

La confirmación en la dirección de ARP por parte de sus bases impuls ó nuevas iniciativas, sobre todo de prensa, para difundir las proyecciones políticas que perseguía la izquierda peronista. En los meses siguientes se advierten adhesiones de esta agrupación a las luchas obreras impulsadas desde la Confederación del Trabajo de los Argentinos (CGTA)62. También la aparición de notas sobre el accionar de esta organización en la segunda época del semanario Compañero de Mario Valotta63, y en la organización, por parte de Eguren del equipo de redacción de la revista Con Todo dirigida por el Mayor Alberte64. Desde esa última publicación fue lanzada la convocatoria para la realización de un Congreso del Peronismo Revolucionario que finalmente se realizó en Córdoba el 9 de enero de 1969. Para esa instancia, Eguren y Alberte, con la colaboración de Gustavo Rearte y García Elorrio, elaboraron un documento en el que presentaron las posiciones que debía guiar a las agrupaciones que se identificaban con la izquierda peronista, rechazando de plano cualquier tipo de acuerdo con la estrategia vandorista que hegemonizaba el movimiento en ese periodo65. La continuidad de esas iniciativas se avizora de manera pronunciada en la trayectoria política e intelectual de Eguren durante los años setenta.

Yo soy una peronista histórica. Por eso soy socialista

En 1971, la revista Panorama destacaba la vitalidad de Eguren para sostener sus convicciones políticas a pesar de las proscripciones que pesaban sobre el peronismo desde 1955. En esa entrevista, afirmaba reconocerse como “una peronista histórica”. Los trazos de su propio devenir militante parecían indicarle que solo a través del peronismo podría lograrse el socialismo en el país66. Dado que era “un movimiento de masas con mayoría proletaria”, entendía que “(e)l peronismo fue desde sus comienzos un movimiento de liberación nacional que se frenó en el momento de dar el gran salto adelante”. Fijémonos que aquí mantiene las posiciones vertidas en su intervención en El popular diez años antes. Ese “salto adelante” era el que se había logrado en Cuba, el cual consistía en la transformación de las estructuras socioeconómicas sobre las que se sustentaba el orden vigente. Ese proceso podía replicarse en la Argentina, “a través del pueblo, haciéndose y rehaciéndose en una tremenda lucha interna”. Esta lucha interna era la de las distintas clases sociales disputándose el poder, pero también la que existía en el interior del peronismo.

Ese último aspecto se advierte como una preocupación pronunciada en las iniciativas emprendidas por Eguren durante este periodo. De hecho, esa entrevista intentó ser una intervención pública sobre su posición y la de su grupo, destinada a otorgarle mayor visibilidad a su concepción del peronismo, y ganar el apoyo de Perón para sus proyecciones políticas67. En agosto de 1971, decide retomar contacto epistolar con el líder exilado para plantearle: “Los años de vida que nos quedan, más la gran experiencia adquirida en tantos frentes puede realmente ayudar a la clase obrera en su lucha ascensional” para reconquistar el poder en su nombre68. Resaltaba que se estaba desarrollando un fenómeno que Perón no había logrado durante su gobierno: las juventudes se plegab an de manera masiva al movimiento, reivindicando su nombre y el de Eva como estandartes del socialismo nacional. Esa novedad, a su entender, implicaba considerar que

estos muchachos y muchachas son nuestros hijos. Para todos es muy penosa la ausencia de John (Cooke). Él está vivo en cada uno de ellos, pues fue, dentro del movimiento el precursor de esta gran confluencia de marxistas, católicos, populistas, conversos todos al peronismo como cauce para la lucha de masas, intentando la toma del poder por la lucha armada para construir el socialismo a nivel nacional y latinoamericanos69.

Las nuevas camadas de jóvenes militantes portaban los estandartes por los que tan denodadamente habían luchado Cooke y Eguren, en pos de una concepción del peronismo como doctrina de liberación nacional anticapitalista70.

Sin embargo, la dura lucha de facciones que se daba en el interior del peronismo la habían inducido a solicitar la intervención de Perón, en tanto entendía que su proceder en favor de la opción revolucionaria “podría ayudar inmensamente a liberar las enormes energías que duermen en el movimiento aherrojadas por una dirección que representa la línea burguesa y ahora traidora”71. A continuación, pasaba revista sobre las luchas de liberación nacional que se desarrollan en Chile, Uruguay y Bolivia. Le hablaba de los curas del Tercer Mundo, del grupo de científicos que conformaron “Ciencia Nueva”, del Ateneo de Estudios Socialistas, del Dr. Jesús Porto y del Encuentro Nacional de los Argentinos que presidía, de Raimundo Ongaro y Agustín Tosco como los “más altos exponentes del sindicalismo de liberación”, de la creciente evolución del Peronismo de Base y del clima ideológico que se desarrollaba en el país en favor de la gesta revolucionaria a través del peronismo72. El despliegue de toda esta información tenía por objeto demostrar que existían condiciones internacionales y nacionales para que apoyara expresamente las gestas por la liberación del país que lleva adelante la izquierda peronista.

Eguren estaba convencida de que sólo a través del peronismo sería posible el triunfo del socialismo en la Argentina. Esa convicción se expresaba en las colaboraciones que publicó en la revista Nuevo Hombre, de la cual, además, integró el equipo editorial73. El objeto de esta publicación, durante su primera época, fue el de difundir las luchas e ideas que se daban desde la izquierda peronista. Para esta militante este semanario era el único “dentro del peronismo y de los sectores revolucionarios”, que semanalmente tenía “el coraje de denunciar” las trifulcas internas que se desarrollaban en el seno del movimiento. Creía que “(t)odos los demás periódicos, de grupos, o se CALLAN LA BOCA para no ‘quemarse’ y sacar rédito”, además de no criticar “a la burocracia y a los traidores exaltando al mismo tiempo hasta los cuernos de la luna a ISABELITA”74.

Eguren advertía que las relaciones entre Estela Martínez de Perón y el ala peronista comandada por José Igancio Rucci se estrechaban luego de su visita a la Argentina, a fines de 1971. En esa ocasión, las 62 Organizaciones Peronistas organizaron para la esposa de Perón un agasajo que, en la jerga militante, fue conocido como “la Comida de la Sucesión”. Allí, la esposa del expresidente, “rodeada de la burocracia a la cual vino a reforzar con sus gestiones, quedó ungida como ‘la sucesora’”. Asimismo, evaluaba que la presencia de Martínez de Perón en el país desencadenó otros efectos no deseados: el de “transfiere a Isabelita los mismos ‘poderes mágicos’ del General. Ella lleva adelante la polí tica de la ‘maffia’ en nombre de él. Como peronistas sentimos tanta vergüenza como indignación”75. Una cuestión que, a su entender, incluso se transparentaba en la obsecuencia con que las publicaciones peronistas analizaban las repercusiones de la visita de la esposa del Líder, sin denunciar su perniciosa cercanía con las cúpulas sindicales lideradas por Rucci y Coria76.

Por otro lado, Eguren cuestionaba el principio impuesto por Perón de obediencia a las 62 organizaciones mientras estas pactaban con la dictadura. Un ejemplo de esas apreciaciones se encontraba en la cena que la CGT realizó para homenajear al Ministro de Trabajo de la dictadura a fines de 1971. A su juicio, “las direcciones gremiales frenan todas luchas”, tanto las obreras -para impulsar la movilización en contra de las medidas económicas de gobierno-, como las revolucionarias -para consolidar una alternativa política desde el peronismo.

Esa lectura de la coyuntura la impulsaba a comunicarse con sus contactos políticos, tanto en España como en Argentina, para que intercedieran ante Perón para que éste apoyara a la tendencia revolucionaria del movimiento y difundir la noticia en el acto de las Juventudes que estaba organizando para fines de julio de 1972.77 Consideraba que esa reunión significaría “un punto de partida excepcional en nuestra Patria, y dejará marcada una verdadera fecha histórica en todo el proceso Revolucionario”78. También esperaba contar con la palabra del líder exilado confirmando su retorno, para así neutralizar los trascendidos de la prensa que negaban su regreso al país ante el ultimátum lanzado por el presidente de facto, Alejandro Lanusse. A tales fines, lanzó la organización de los Comandos de Defensa Juan Perón (CDJP) como respuesta a la “provocación” orquestada por Lanusse al líder proscripto en su discurso del 7 de julio de 1972. La propuesta de Eguren y de su grupo militante era la de “asumir la responsabilidad de gestionar el retorno de Perón”, y movilizar al conjunto del movimiento “para la protección y defensa de nuestro candidato”, y de esta forma, garantizar las condiciones necesarias para que vuelva a gobernar el país. Esta iniciativa también fue presentada a Rodolfo Galimberti79, Héctor Cámpora80, y al propio Perón81, con quien Eguren intentó reunirse en agosto de 197282.

Según un documento titulado “Comando de defensa tercera presidencia”, Eguren impulsó la organización de los CDJP en torno a “una estructura celular” conformada por “grupos de 4 o 5 compañeros con un responsable del comando”83. Proyectaba “(e)l funcionamiento de cada comando debe ser de total iniciativa táctica, coordinado en una estrategia común” que funcionara en “todos los frentes de lucha” del peronismo, con el objeto de luchar contra la proscripción de la candidatura de Perón a la presidencia de la Nación, y los peligros de muerte que podrían generar su llegada a la Argentina luego de casi dieciocho años de exilio84. No obstante, denunciaba haber iniciado, casi en solitario, la campaña pro retorno del líder exilado:

Nos costó mucho hacer que los compañeros empezaran a asumir la obligación de romper el quietismo. Creemos haberlo obtenido después de laboriosos trámites por el lado del consejo de juventudes (grupo de JAEN y organizadores del acto (del 28 de julio de 1972)) Pero todavía la cosa es débil. Desde el punto de vista periodístico, NADIE EN EL MOVIMIENTO SALVO YO, A PARTIR DEL 7 ha querido decir lo que hay que hacer85.

Por otro lado, creía que, a pesar de que “la gente dura o revolucionaria está mu y lastimada y no se quiere largar a la pileta”, el acto del 28 de julio funcionaría como la plataforma para un congreso de Juventudes el 30 en Córdoba que podría ser la caja de resonancia para la posición nacional. Hay que coordinar con todos los sectores del peronismo gremial duro y revolucionario, y declarar en conjunto, a partir de dentro de tres o cuatro días en el ámbito nacional, a todas las organizaciones leales del peronismo constituidas en COMANDOS DE DEFENSA JUAN PERON86.

Para Eguren todos los peligros que podría generar el retorno del ex presidente serían benéficos para la causa revolucionaria, e incluso, para el propio Perón significaría un acto heroico que engrandecería aún más su figura. Además, advertía positivamente el avance de Cámpora, a pe sar de sus resquemores iniciales. Creía entonces que había que apuntalar al delegado personal del líder exilado para impedir que “los Villalones, y todos los agentes del gobierno lanussista” intenten neutralizarlo y alejarlo de la tendencia revolucionaria del peronismo87.

De hecho, en las semanas siguientes, escribirá a Cámpora una extensa carta ofreciéndole “toda colaboración para llevar adelante el proceso que desencadenaremos”, no sin advertirle que “la obsecuencia es contrarrevolucionaria y la inconsecuencia también”88. Eguren justificaba esa advertencia, no sólo en función con su autoridad moral y compromiso peronista, sino, sobre todo, por la relevancia de su trayectoria militante, al plantear

Soy peronista antes que Perón. Me hice peronista cuando él pronunció su primer discurso. Conozco muy bien su personalidad. Estuve en todas las malas y en casi ninguna de las buenas, y soy una mujer de lucha, de pelea, y asumo la responsabilidad del camino que tanto John como yo abrimos dentro del movimiento: la lucha armada89.

Su legado y el de Cooke hacía escuela entre las nuevas camadas militantes. Su trascendencia para el presente del peronismo no debía ser desestimado en las proyecciones futuras del movimiento. Además, eran hacedores de la vertiente intransigente del movimiento que quedaría confirmada por la publicación de documentos que constatarían su compromiso con las luchas por la vigencia del peronismo. Escribía entonces a Cámpora “John ya pertenece a la historia del movimiento y del país esa historia es innegable, y lo que hasta hace poco no se conocía pronto será público”90. No es casual ese comentario, más si consideramos que ese año publicó la correspondencia que Cooke mantuvo con Perón desde los primeros años de la proscripción al peronismo hasta su muerte. Por otro lado, esta intervención puede ser leída también como un intento por reforzar su propia autoridad hacía el interior del movimiento en un contexto de crecientes disputas con sectores del ala política y sindical del peronismo.

La apelación a la propia historicidad como prueba de autoridad es recurrente en el epistolario político de Eguren durante este periodo. Ese historial de militancia vuelve a desplegarse ante la inminente llegada de Perón al país. Además de advertirle a Juan Manuel Abal Medina que “frente a tu designación habrá muchos que te querrán utilizar para políticas burguesas, para que convalides elecciones o para que seas el salvavidas de sus intereses contra la clase obrera”91, le recuerda que “la conducción del período de John fue compartida conmigo, no solo a nivel conyugal sino a nivel formal pues yo formaba parte de la máxima conducción delegada, o sea que no te hablo desde afuera”. Con estas líneas buscaba resaltar su vasta experiencia para manejar los pormenores del retorno de Perón, aunque también, intentar neutralizar la incidencia de sus oponentes políticos sobre el expresidente. Su intención era la de capitalizar el regreso del líder exilado en pos de la realización de la tan mentada vía revolucionaria del peronismo, tal como dejó plasmado en el “Memorándum sobre el regreso de Perón y la Política ligada a él” que entregó al joven delegado de las juventudes para que instruyera a sus compañeros de militancia sobre los fine s y alcances de la vuelta del General. Sin embargo, las reticencias de Abal Medina respecto a la propuesta de Alicia generaron una distancia que se evidencia en la correspondencia posterior92.

A pesar de ello, Eguren insistió en su concepción sobre las significaciones que portaba el retorno de Perón como “Jefe de la liberación nacional y social de su Patria” 93. Desde su perspectiva, ese hecho confirmaba que “estamos haciendo historia activa y revolucionaria” 94. Además, consideraba que la presencia de Perón en el país “confronta al mito con el hombre. Y ese es un punto a cuidar”95. Más teniendo en cuenta que “el peronismo lleva un desgarramiento interno profundo”, lo cual implicaba preservar el contenido simbólico de la revolución peronista que, a su entender, estaba próximo a realizarse. Para ello, debía evitarse que la burocracia del movimiento, con Rucci, Miguel y Coria a la cabeza, intentaran neutralizar los bríos revolucionarios que el General regresado debía impulsar en la Argentina. Por eso le pedía a Cámpora

NO SE ENTREGUE A ELLOS NI APAREZCA CON ELLOS. ASÍ PERDERA VUELO, FUTUROS ALIADOS Y EL VUELCO DE TODAS LAS LÍNEAS REVOLUCIONARIAS DEL MOVIMIENTO OBRERO AL PERONISMO (...)

El nuevo peronismo sindicalizado ES PERONISTA TERRIBLEMENTE ANTIBUROCRATICO, Y ESTE PERÓN RETORNISTA APARECIDO RODEADO DE LOS CANALLAS ES NEGATIVO96.

Esta preocupación por preservar la imagen revolucionaria de Perón respecto del ala burocrática del movimiento, también se observa en la correspondencia que mantuvo con Raúl Righi. Le solicitaba que impida -en la medida de sus posibilidades- que la prensa obtenga nuevas fotografías que dieran cuenta de la cercanía de los burócratas con Perón, ya que “NINGUN SECTOR REVOLUCIOANRIO ACEPTA LA IMAGEN DE PERÓN RODEADO DE LA BUROCRACIA.” Y le dic e de manera terminante “NOSOTROS SOMOS LOS RESPONSABLES DE CADA ACTO DEL MITO”97.

Eguren era consciente de que la correlación de fuerzas no acompañaba sus planes. Sin embargo, insistía. Su experiencia militante la llevaba a afirmar que la “(l)a historia pasa una sola vez”, por eso debían de agotarse todas las instancias para hablar personalmente con Perón sobre su proyecto revolucionario para el país. De lo contrario, creía estar “despilfarrando una oportunidad histórica” para la revolución peronista98. Por eso envía varias cartas a Perón en los días subsiguientes. En una de esas comunicaciones, le decía “Junto con los muchachitos le he cantado bajo la ventana hasta que nos gasearon. Le pasé varias veces mensajes para que me permitieran entrar a su casa. Tenemos 18 años de cosas que conversar. (...) Ud. Es un factor que alienta ese fuego que viene de la base del pueblo”99. La imagen que trasmiten estas palabras es por lo menos lúgubre. A pesar de la negativa de Perón, Eguren continuó insistiendo en sus intentos por a trasmitirle su parecer sobre la incidencia de su vuelta al país. Quería decirle en persona que el pueblo lucho a sangre y fuego por su retorno, que no consideraba apropiado que acepte los términos y condiciones establecidos en el GAN. Nuevamente, le implora que le conceda una entrevista diciéndole: “General, desgraciadamente John no vive para estar a su lado en este período glorioso. Le pido muy especialmente me reciba. He trabajado 18 años para su vuelta revolucionaria y ahora toda la historia, recién empieza”100.

A pesar de los años de militancia, de sacar a relucir su historial en “la dirección (del peronismo) como miembro del organismo máximo junto con Cooke” ante Cámpora101, el sacerdote Carlos Múgica102, y López Rega103, esa entrevista tan relevante para sus proyecciones revolucionarias, no se concretó. No obstante, continuó insistiendo en participar en cuanta iniciativa combativa se desplegará en el interior del peronismo. No solamente en las organizaciones armadas, sino en cuanta instancia partidaria se abriera para la izquierda peronista104.

Conclusiones

He comenzado este recorrido analizando la compleja trayectoria de Alicia Eguren, desde sus primeras aproximaciones a círculos del nacionalismo como ALN, su participación en la resistencia peronista que incluso sostuvo durante su encarcelamiento entre 1955 y 1957, su posterior liberación y exilio cubano. Entre ambos estadios he observado sus intentos por reorganizar la rama femenina del peronismo a contrapelo de los lineamientos instituidos por sus dirigentes tradicionales. También he señalado su participación en la captación y formación de cuadros revolucionarios en Cuba, y cómo a su retorno a la Argentina en 1964 organizo junto a Cooke ARP, un espacio de militancia que sostuvo incluso ante el desencanto de la promesa que albergaba el retorno del ex presidente al país. Esos días felices, los de la expectativa, se volvían amargos en la medida en que Perón se negaba a recibirla para escuchar las alternativas revolucionarias que Eguren había pergeñado a lo largo de dieciocho años. El despliegue de credenciales militantes pareció servir de poco ante el vacío que dejaba la ausencia de los gestos anhelados del líder peronista. Sus expectativas revolucionarias en torno del peronismo en el poder se fueron licuando en la medida en que el “mito” - como lo llamaba- parecía haberse escindido de sus bases, alejado de su pueblo y de todos y todas aquellas que, como ella, habían luchado de distintas maneras por la promesa que albergaba el regreso de Perón al país.

Eguren creía ser portadora de las claves con las que Perón debía llevar adelante la ansiada transformación peronista que haría posible el triunfo del socialismo en el país. Durante años, se encargó de difundir en distintos medios gráficos la pertinencia de considerar al peronismo como una doctrina de liberación nacional que, a pesar de los perjuicios de las viejas izquierdas, era más cercano al marxismo de lo éstas postulaban. Exaltó el rol de su esposo como ideólogo de la izquierda peronista a través de la publicación de varios de sus textos en distintas revistas militantes y de su correspondencia con Perón. Sin embargo, la exaltación de la figura de Cooke ocultó la incidencia de su propio devenir político y militante en las gestas de la izquierda peronista.

Esta última cuestión invita a reflexionar acerca de la conceptualización del accionar militante de esta referente de la izquierda peronista. Carolina Barry ha analizado la participación política de las esposas de referentes del primer peronismo en torno a la categoría de “primeras damas”, en tanto el vínculo matrimonial habría marcado el inicio de sus intervenciones en el ámbito político105. Sin embargo, como he señalado en el primer apartado de este capítulo, Eguren tuvo una activa actividad política incluso antes de vincularse sentimentalmente con Cooke. Claro que su unión habilitó o, tal vez, reforzó ciertos canales militantes que fueron usufructuados de distinta manera a lo largo de los dieciocho años de la proscripción del peronismo, tal como he podido constatar a través del examen de su correspondencia.

Por otro lado, me pregunto ¿en qué medida resulta explicativa la noción de “pareja militante” recurrentemente utilizada para dar cuenta de la trayectoria militante de Alicia Eguren? Creo que esa conceptualización resuelve a medias esa pregnancia política que se observar en el ciclo vital de Eguren. Digo a medias, porque considero que esa categoría subordina la opción revolucionaria de esta mujer a las decisiones de su marido, cuando aquí he advertido una determinación consciente e independiente de la esfera de Cooke, aunque ambos persiguieran los mismos objetivos.

El trabajo aquí presentado permite advertir cómo esta referente de la izquierda peronista puso en circulación su capital político en cada una de las contiendas que intentó librar en el interior del peronismo. Durante los últimos años de su vida -truncada por la última dictadura militar-,106 se autopercibía como la “madre” de la opción revolucionaria de nuevas camadas militantes, y a raíz de ese alumbramiento y, de una tenaz lucha por su vigencia, reclamó para sí un lugar de poder en el heterogéneo movimiento.

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Entrevista a Hugo Chumbita, marzo de 2018. [ Links ]

2John William Cooke (1919-1968) se desempeñó como diputado entre 1946 y 1952. En el Congreso presidió las comisiones parlamentarias de Asuntos Constitucionales, de la Redacción del Código Aeronáutico y de la Protección de los Derechos Intelectuales. En junio de 1955 fue designado por Perón como interventor del Partido Peronista de la Capital Federal. Desde allí trató de movilizar y organizar a los peronistas para resistir el inminente golpe militar que se produjo en septiembre de ese año. Posteriormente, integró y dirigió la resistencia peronista, desempeñándose como el primer delegado de Perón luego del golpe de Estado que pusó fin a su gobierno. Estuvo al mando del peronismo local entre 1955 y 1958. A partir de entonces se convirtió en uno de los máximos referentes políticos e intelectuales de la izquierda peronista. Al respecto, véase Valeria Caruso, “La forja de la izquierda peronista como cultura política a través de la trayectoria de John W. Cooke”, Páginas, revista digital de la Escuela de Historia, 9:20, 2017, 169-192.

3Mabel Belucci, “Alicia Eguren. La voz contestaria del peronismo”, Rebeldía, 2003; Miguel Mazzeo, El hereje. Apuntes sobre John William Cooke, Buenos Aires: Editorial El Colectivo, 2016.

4Eduardo Luis Duhalde, “Alicia Eguren. Cuatro trazos para un retrato”, Fin de siglo, 7, Buenos Aires, 1988; María Seoane, Bravas. Alicia Eguren y Susana Pirí Lugones. Dos mujeres para una pasión argentina, Buenos Aires: Sudamericana, 2014.

5Esta perspectiva de análisis forma parte de las preocupaciones que impulsa el equipo de investigación “Prácticas de clasificación y de legitimación en la configuración de las identidades peronistas, 1945-1976”, que dirige el Dr. Omar Acha con sede en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires/CONICET.

6Esta indagación, asimismo, se inscribe en el marco de una investigación mayor en la que analice el proceso formativo de la izquierda peronista como cultura política a partir de los aportes de distintos referentes intelectuales, políticos y sindicales. En ese trabajo examine distintas formas de “peronicidad” desplegadas por estos, quienes en el en el devenir de esos dieciocho años de proscripciones adoptaron distintos elementos discursivos provenientes de la tradición marxista que no sólo permitieron reconsiderar al peronismo como una doctrina de liberación nacional anticapitalista, sino también, demarcar posiciones y diferenciarse de sus oponentes políticos al interior y exterior del Movimiento Peronista.

7Entre 1948 y 1955 se desempeñó como Profesora titular de Sociología en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral, sede Rosario, en donde también tuvo a su cargo los cursos de “Introducción a la Filosofía” y “Fundamentos de los hechos y las ideas sociales y económicas.” Durante este periodo llevó adelante el curso de “Literatura Argentina II” en la Facultad de Humanidades de la Plata.

8“Editorial”, Sexto Continente, 1, 4.

9Daniel Sazbón, “Sexto Continente: una apuesta por una tercera posición latinoamericanista en la cultura peronista” en Leticia Prislei (dir), Polémicas intelectuales, debates políticos. Las revistas culturales en el siglo XX, Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, 2015.

10En el primer número (julio 1949) se encuentra el poema de su autoría “Canto a la Argentina”, y en el cuarto una nota de opinión intitulada “Algunas ideas sobre el Teatro Nuevo”.

11En el primer número, además del poema de Eguren, se publicó una colaboración Elisa Galvé titulada “Reflexiones de una actriz”. En la segunda entrega (agosto-septiembre de 1949) otra nota de Galvé sobre cine. El número 4-5 (octubre-noviembre de 1950), un artículo sobre plástica de Pilar de Lusarreta. Resulta sintomático de la época que todas las colaboraciones sobre política, historia y economía publicadas en Sexto Continente fueron realizadas por varones. Por otro lado, luego de la salida de Eguren las escasas colaboraciones femeninas serán inexistentes en las dos entregas siguientes de la revista.

12No obstante, a través del sello editorial Sexto Continente publicó en los años subsiguientes tres libros de poesía de su autoría Dios y el mundo (1950), El talud descuajado (1951) y Aquí entre magras espigas (1952).

13En 1946 Eguren conoce a Cooke en una charla organizada por Ricardo Guardo, amigo personal del por entonces diputado peronista. Tiempo después volvieron a cruzarse en una reunión en la casa de Ernesto Palacio, en donde conversaron más asiduamente. Durante esos años, Eguren continuó su relación con Catella que decantaría en su casamiento en Londres en 1947 en Londres, de quien se divorciaría vía México años más tarde.

14“Yo lo conocí (a Cooke) en 1946; él ya era diputado y tuvo que dar una conferencia en el centro de estudios que dirigía Ricardo Guardo. No lo volví a ver hasta 1955. El 16 de junio, después de la masacre en la plaza de Mayo, yo lo busqué para ponerme a su disposición; estaba segura de que él era hombre de pelea. Recién lo encontré 5 días después del 16 de septiembre, gracias a José María Rosa,” entrevista a Alicia Eguren, Panorama, 27 de julio de 1971.

15Carta al Sr. Ministro del Interior Dr. Carlos Alconada Aramburu, Buenos Aires, marzo de 1957, 1, Fondo Cooke-Eguren, BN.

16Véase decreto ley 20.622/56. también “Situación carcelaria de la Dra. Alicia Eguren”, Fondo Cooke-Eguren, BN, “La Dra. Eguren desde la Cárcel”, Ayuly Blanco, Buenos Aires, 31 de octubre de 1956.

17Ibid., 4.

18“Doctora Alicia Eguren. Alicia de la Patria. Prisionera de la Revolución,” Boletín n° 154, Buenos Aires, 3 de abril de 1956, Fondo Cooke-Eguren, BN.

19Idem.

20Carta de Cri-Cri (Seudónimo de A. Eguren) a la querida amiga del pueblo, 24 de mayo de 1956, Fondo Cooke-Eguren, BN.

21El Comando Nacional Peronista fue la primera iniciativa tendiente a formalizar la organización de la resistencia peronistamente. Si bien Cesar Marcos y Cooke fueron quienes idearon este dispositivo, recién se formalizó en febrero de 1956 a través del “Manifiesto” firmado por Marcos y Raúl Lagomarsino, en que establecían los fines y alcances del organismo. Sobre el proceso formativo del Comando, véase Marta Cichero Cartas peligrosas, Buenos Aires, Planeta, 1992, 151-163. El “Manifiesto” ha sido reproducido en Roberto Baschetti, Documentos de la resistenc i a peronista. 1955-1970, Buenos Aires, Puntosur, 1988, 50-54.

22Carta de Alicia Eguren a Julio César, Desde la correccional, Buenos Aires, 9 de mayo/56. Fondo Cooke-Eguren, BN. Subrayado en el original.

23El gobierno de facto que se impuso en Argentina en septiembre de 1955 se autodenomino “Revolución Libertadora”.

24Idem, Subrayados en el original.

25Idem.

26“(…) Los felicitas por su labor de periodistas. Les prometes enviar colaboraciones para 45 y El Justicialista y lo haces, (…). Les pides, una vez ablandados los hombres, que el grueso de ambas ediciones te las envíe y tú las distribuyes. Con eso sellas en la práctica, la unión de los grupos y al mismo tiempo te armas de dos hojas periodísticas que Uds. en este momento no pueden producir”, Ídem, Subrayados en el original. Acerca de las vinculaciones de Jauretche, Capelli y Leloir véase, Gustavo Contreras, “Un temprano ensayo de neoperonismo. El itinerario político e ideológico de un grupo de ex forjistas en su intento de construcción partidaria durante la autodenominada “revolución libertadora”, (1955-1958)”, IV Jornadas de Historia Política, Bahía Blanca, 2009.

27Carta de Alicia Eguren a Juan D. Perón, Cárcel de Olmos, 1º de diciembre de 1956, Fondo Cooke Eguren, BN.

29Idem.

30Carta de Alicia Eguren a Perón, 17 de marzo de 1957, Fondo Cooke Eguren, BN.

31Carta de Ana Macri a Juan Perón, S/Fecha, Fondo Cooke Eguren, BN.

32Carta de Alicia Eguren a Perón, Cárcel de Olmos, 1° de diciembre de 1956, Fondo Cooke Eguren, BN.

33“Cuando salí en libertad la distinguida Dr. C por intermedio de aquel chico Bermúdez_que cuidaba el local de Rio Bamba (sic) me denunciaron nuevamente a la Federal como autora de cuanto panfleto y directiva de resistencia, sabotaje, etc, circulaba entre las mujeres. Además, cada vez que la crisis histérica la posee, promete y amenaza: ‘cuando subamos al poder mandaremos a la cárcel a muchas de la(s) que hoy la comparten con nosotras’. Por si fuera poco, (...) ha enviado a Perón cartas pintándose como la única mujer heroica que levantó la bandera en la hora de la prueba. (...) Paradojalmente tengo que clamar y aplacar a todas las mujeres que diariamente quieren promover un ‘desescaramiento’ y que al mismo tiempo se desmoralizan y quieren retirarse de la lucha a causa de tanta inferioridad en los pseudos y así mismas tituladas ‘dirigentes’ y ‘baluartes’”. Carta de Alicia Eguren a Julio Cesar, 9 de mayo de 1956, Fondo Cooke-Eguren, BN.

34“Las compañeras Rebeca Troncasa (...) y Jovita Luna de Castillo (...) habían sido incluidas en la lista, pero en virtud de denuncias presentadas en las cuales, en su carácter de exlegisladoras, habían sido débiles en sus declaraciones ante el Comité Investigador y habiendo sido esta denuncia constatada en principio por la compañera Elena Fernícola, que concurrió a los archivos del Diario La Gaceta donde confirmó lo aseverado por algunos compañeros.” “Informe de la Comisión encargada de constituir el Comando Táctico provincial en la provincia de Tucumán,” Fondo Cooke-Eguren.

35Carta de Alicia Díaz a Alicia Eguren, Santa Fe, 22 de julio de 1958. Fondo Cooke-Eguren, BN.

36Carta de Maria de Melicchio, Catalina de Ahumada, Maria Irma de Minoprio, Dora de Iturbe, Otilia de Cano, Celia de Rodriguez, Ana María De Carbajal a John William Cooke, Buenos Aires, 22 de diciembre de 1958.

37Memorándum, s/fecha, Fondo Cooke-Eguren, BN.

38Carta de Delia Parodi a Perón. Buenos Aires, 7 de julio de 1958. Archivo John William Cooke. CeDInCI.

39Juan D. Perón, John W. Cooke, Correspondencia II, Buenos Aires, Parlamento, (1958) 1984, 88.

40Perón por entonces le planteaba: “Nuestro éxito no depende de cómo se organizará el Partido Peronista Femenino, ¿a qué provocar un lío inútil?”, Ibid., 55-56.

41Cable AP, La Habana- New York, Servicio Latinoamérica. Fondo Cooke-Eguren, BN.

42El periodista informaba que entre los integrantes destacados del mencionado grupo se “incluye el conocido escritor Ezequiel Martinez Estrada y al dirigente obrero Rubén Libertario Iscaro,” Idem.

43Este semanario dirigido por García Zarate, tuvo diez entregas entre septiembre y noviembre de 1960. La publicación intentó ser un espacio debate crítico acerca del gobierno de Frondizi, el peronismo y la Revolución Cubana. Contó con un grupo estable de colaboradores entre los que se destacan Ismael Viñas, Carlos Strasser, Arturo Jauretche, Adolfo Silenzi de Stagni, Gregorio Selser, César Nun y Fermín Chávez.

44Elpopular, 9, Buenos Aires,10 de noviembre de 1960, 14-15.

47Idem.

48Idem.

49Idem.

50Seoane, op. cit., 175-176. Seoane destaca la estrecha relación entre Eguren y el Che al punto de que integró la comitiva oficial de Cuba en la conferencia de la OEA que se realizó en Punta del Este en 1961, Ibid., 171-173.

51Idem, 180.

52Sobre el EGP véase Gabriel Rot, Los orígenes perdidos de la guerrilla en la Argentina: La historia de Jorge Ricardo Masetti y el Ejército Guerrillero del Pueblo, Buenos Aires: Ediciones El Cielo por Asalto, 2000.

53Seoane, op. Cit., 196-197.

54Entrevista a Hugo Chumbita, marzo de 2018.

55Seoane, op. cit., 214.

56Alicia Eguren fue una de las oradoras en el sepelio de Juan José Salazar en mayo de 1966, y testimoniante ante la justicia sobre los homicidios ocurridos en Avellaneda. “Nuevos testimonios hablan del extraño ‘tercer grupo’”, Crónica, 27 de mayo de 1966. Recordemos que el crimen de la “Real” en el que Salazar, Domingo Blajakis y Rosendo García perdieron la vida fue inmortalizado por Rodolfo Walsh en ¿Quién mató a Rosendo?, Buenos Aires: Tiempo Contemporáneo, 1969. Eguren fue quien puso en conocimiento de Walsh los pormenores de los crímenes de Avellaneda, y actuó de enlace entre el periodista y Raimundo y Rolando Villaflor para iniciar la investigación que posteriormente publicó en el semanario de la CGT de los Argentinos y que sería la materia prima de su libro ¿Quién mató a Rosendo? Véase Enrique Arrosagaray, Rodolfo Walsh, de dramaturgo a guerrillero, Buenos Aires: Catálogos, 2006, 132.

57“Acción Revolucionaria peronista: sus características y estructuras”, Fondo Cooke- Eguren, BN.

58Idem.

59“Notas para responsables”, Fondo Cooke-Eguren, BN. Se atribuye a una persona llamada “Bruno” la iniciación de la sedición al mando de Eguren, pero no se enuncia su apellido. Por su procedencia militante, inferimos que podría tratarse de Bruno Cambareri, quien actuó junto a Raimundo Villaflor en representación de ARP en el Congreso del Peronismo Revolucionario de agosto de 1968 organizado por Alberte.

60Idem.

61“(E)lla queda a partir de este momento con los plenos poderes que tuvo John, propuesto por nosotros, acatado por nosotros, reforzado por nosotros, colaborando estrechamente con ella en el desarrollo de las tareas, discutiendo con ella lo que sea necesario, pero no más de lo necesario, acatando en última instancia su decisión, porque en eso consisten el principio de autoridad”, idem.

62“Lealtad peronista para la lucha”, Con todo,2,12; “Documento conjunto sobre el conflicto en Fabril,” Compañero 2da. Época, mayo-junio, 4.

63“Comunicado de Acción Revolucionaria Peronista”, Compañero 2da. Época, 3, mayo-junio, 3; “¿Quién mató a Rosendo?”, Compañero 2da. Época, 4, agosto-septiembre de 1969, 9.

64Bernardo Alberte ofició como delegado personal de Perón entre 1967 y principios de 1968. En abril de ese año fue remplazado por Jerónimo Remorino como emisario del líder exilado. A partir de entonces llevó adelante distintas iniciativas tendientes a promover la salida insurreccional del peronismo. El semanario Con todo fue una de ellas.

65Véase “Congreso de Córdoba. Documento del peronismo revolucionario”, y “Comentarios sobre el documento del Peronismo Revolucionario presentado en el Congreso de Córdoba”, Con Todo, 4, enero de 1969, 9-10.

66“Alicia Eguren de Cooke: Si Evita viviera, sería Montonera,” Panorama, 27 de Julio de 1971, 14-15.

67Carta de Alicia Eguren a Jorge Antonio, agosto de 1971, Fondo Cooke-Eguren, BN.

68Carta de Alicia Eguren a Juan D. Perón, 7 de agosto de 1971, Fondo Cooke-Eguren, BN.

69Idem.

70“Antes debíamos convertir a la gente de a uno, ahora las incorporaciones son masivas”, Idem.

71Idem.

72“Fíjese como cambió el signo ideológico de manera fenomenal. En el 65 Dardo (Cabo) era el Jefe del MNA movimiento fascista público” - decía- “se ha convertido por completo, hoy escribe semblanzas festejando su legado militante de John.” El cambio de convicciones también la observaba en los abogados “Ortega Peña y Duhalde, que fueron vandoristas convictos y confesos, que llevaron una persecución ideológica contra John y contra mí (revista Marcha, cuando el asesinato de nuestro compañero militante Blajakis). Hoy están en una línea correctísima, son mis compañeros muy cercanos e impulsarán -por propia iniciativa- a nivel nacional, el Instituto de Estudios Socialistas John W. Cooke”, idem.

73Esta publicación fue dirigida Enrique “Jarito” Walker desde su primer número, en julio de 1971, hasta el 24, publicado en 29 diciembre 1971. Integraron su equipo de redacción durante esta etapa, Dardo Cabo, Eduardo L. Duhalde, Hernán Kesselman, Rodolfo Ortega Peña, María Cristina Verrier, Enrique Walker, Antonio Caparrós, Ariel Pelayo, Juana Bignozzi, Nicolás Casullo, Mario Pellegrini, Oscar Peyrou, Mónica Tiffenberg, Vicente Zito Lema, entre otros. Eguren se sumó a este equipo a partir de la cuarta entrega en agosto de 1971.

74Borrador de carta a Jorge Antonio, S/F, Fondo Cooke-Eguren. Mayúsculas en el original.

75Carta de Alicia Eguren a Felix, 3 de enero de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

76“(...) hay que empezar la lucha contra la burocracia a fondo, pues el movimiento está en manos de la ‘maffia’ local, que es poderosa,” Carta de Alicia Eguren a Felix, 13 de enero de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

77Carta de Alicia Eguren a Jorge Antonio, 24 de diciembre de 1971. Además, en esta comunicación le solicitaba ayuda económica (U$2000) para poder costear la publicación de Nuevo Hombre.

78Carta de Jorge a Antonio a Alicia Eguren, Madrid, 13 de junio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

79Carta de Alicia Eguren a Rodolfo Galimberti, 19 de julio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

80Carta de Alicia Eguren a Cámpora, 30 de julio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

81Carta de Alicia Eguren a Perón, 15 de julio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

82En esta comunicación Eguren le solicita a Perón una entrevista, no a título personal, sino como representante de un grupo diversos de militantes como el conformado por Mario Hernández, Ortega Peña y Duhalde, y Sinigaglia de la Gremial de Abogados, y de su organización, ARP. En ella le informa que los CDJP ya se constituyeron, incluso antes de que el compañero Cámpora lanzara la correcta consigna, los compañeros de FRP de Salta y todo el Norte (...), los compañeros de la coordinadora de Tucumán quienes (...) me han designado para viajar a Madrid y conversar con Ud.” Carta de Alicia Eguren a Perón, Madrid, 13 de julio de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

83Comando de defensa tercera presidencia, Julio de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

84Idem.

85Carta de Alicia Eguren a Jorge Antonio, 20 de julio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

86Idem.

87Carta de Alicia Eguren a Jorge Antonio, 31 de julio de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

88Carta de Alicia Eguren a Cámpora, 13 de agosto de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

89Idem.

90Idem.

91Carta de Alicia Eguren a Juan Manuel Abal Medina, 12 de noviembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

92Carta de Alicia Eguren y Carlos Lafforgue a Juan Manuel Abal Medina, Buenos Aires, 4 de diciembre de 1972. Fondo Cooke- Eguren, BN.

93Carta de Alicia Eguren a Cámpora, 20 de noviembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

94Idem.

95Idem.

96Idem. Mayúsculas en el original.

97Carta de Alicia Eguren a Raúl Righi, 20 de noviembre de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN. Mayúsculas en el original.

98Carta de Alicia Eguren a Raúl Righi, 1° de diciembre de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

99Carta de Alicia Eguren a Perón, Buenos Aires 27 de noviembre de 1972, Fondo Cooke-Eguren, BN.

100Ídem.

101Carta de Alicia Eguren a Héctor Cámpora, Buenos Aires 1° de diciembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

102Carta de Alicia Eguren a Carlos Mujica, 1° de diciembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

103Carta de Alicia Eguren a López Rega, Buenos Aires, 2 de diciembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN.

104Carta de Alicia Eguren a Obregón Cano, Córdoba, 22 de diciembre de 1972; Carta de Alicia Eguren a Atilio López, Córdoba, 23 de diciembre de 1972; Carta de Alicia Eguren a Agustín Tosco, Córdoba, 23 de diciembre de 1972. Fondo Cooke-Eguren, BN. Se encuentra en curso una investigación sobre la trayectoria de Eguren desde el momento de legalización del peronismo en 1973, hasta su desaparición en 1977 por la última dictadura militar que gobernó la Argentina.

105Carolina Barry, “Las otras primeras damas en la Argentina peronista: Elena Caporale de Mercante”, Confluente. Rivista di Studi Iberoamericani, 8, 2016, 198-214; “Peronismo y matrimonios gobernantes”, Iberoamérica, 2011, 73-88.

1Carta de Alicia Eguren a John William Cooke, 1957, Fondo Cooke-Eguren, BN.

28Idem.

45Idem.

46Idem, mayúsculas en el original.

Recibido: 06 de Febrero de 2019; Aprobado: 23 de Mayo de 2019

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