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Latin american journal of aquatic research

versión On-line ISSN 0718-560X

Lat. Am. J. Aquat. Res. v.36 n.2 Valparaíso  2008

 

 

Lat. Am. J. Aquat. Res., 36(2): 223-233, 2008
DOI: 10.3856/vol36-issue 2-fulltext-5

RESEARCH ARTICLE

 

Metales pesados en tejido muscular del bagre Ariopsis felis en el sur del golfo de México (2001-2004)

Heavy metals in muscular tissue of the catfish, Ariopsis felis, in the southern Gulfof México (2001-2004)

 

Felipe Vázquez1, Tomás R. Florville-Alejandre*2,3, Miguel Herrera3,4 & Luz María Díaz de León1

1 Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Ciudad Universitaria, México
2Grupo Diagnóstico y Control de la Contaminación, Sede de Investigación Universitaria, Universidad de Antioquia, Calle 62 No. 52-59, Oficina 232, Medellín, Colombia *(fatr@correo.unam.mx)
3Universidad Católica de Oriente, Facultad de Ingeniería, Departamento de Ingeniería Ambiental, Carrera 46 N° 40B-50, Bloque E, Oficina E-2, Rionegro, Colombia
4PEMEX-Exploración-Producción, Región Marina Noreste, Gerencia Regional de Seguridad Industrial y Protección Ambiental, Calle 25, Edifico Cantarell 3er Piso, Ciudad del Carmen, Campeche, 24130, México


RESUMEN. Se analizó el contenido de metales pesados en tejido muscular del bagre, Ariopsis felis en el sur del golfo de México durante el período 2001-2004. La investigación fue efectuada buscando establecer un marco de referencia ambiental para este organismo. La concentración metálica siguió el orden: Hg < Co < Pb < Ni < V < Cr. Fue observado un decremento en contenido de cobalto y vanadio, incremento en contenido de níquel, mercurio y cromo, y ausencia de estos comportamientos para contenido de plomo. Análisis de varianza de una sola vía confirman variación temporal significativa sólo en cobalto, mercurio, plomo y vanadio. Se determinaron coeficientes de correlación lineal significativos (p ≤ 0,05) para Co-V, Cr-Ni, Cr-Pb, Co-Hg, Ni-V y V-Pb. Las tres primeras asociaciones mostraron correlación positiva y las restantes correlación negativa. El análisis factorial reveló agrupamiento de los metales estudiados en función de su origen. Niveles de metales inferiores a los establecidos en normas nacionales e internacionales fueron encontrados en tejido muscular de A. felis del sur del golfo de México.

Palabras clave: Ariopsis felis, bagre, metales, normas ambientales, sonda de Campeche, golfo de México.


ABSTRACT. We analyzed the heavy metal content in the muscular tissue of the catfish, Ariopsis felis, in the southern Gulf of México between 2001 and 2004. The research was done in order to establish an environmental frame of reference for this organism. The metal concentration was as follows: Hg < Co < Pb < Ni < V < Cr. Cobalt and vanadium contents were found to decrease and those of nickel, mercury, and chromium to ulerease; however, neither of these trends was observed for the lead content. One-way analyses of variance con-firm significant temporal variation only for cobalt, mercury, lead, and vanadium. Significant linear correlation coefficients (p ≤ 0.05) were found for Co-V, Cr-Ni, Cr-Pb, Co-Hg, Ni-V, and V-Pb. The first three associa-tions showed positive correlations, whereas the remaining ones had negative correlations. A factor analysis grouped the studied metals depending on their origins. The metal levels found in the muscular tissue of A. felis from the southern Gulf of México were lower than those set by national and international regulations.

Keywords: Ariopsis felis, catfish, metals, environmental standards, Campeche Sound, Gulf of México.


INTRODUCCIÓN

En el sur del golfo de México se localiza la sonda de Campeche, donde se desarrollan actividades petroleras y de pesca en su área marina y zona costera. Desde hace mas de 10 años la captura pesquera en esta región ha disminuido como consecuencia de la sobrepesca, deforestación de zonas de manglar, aumento del tráfico marítimo e incremento de contaminantes, incluidos los metales pesados. Estudios recientes (Ponce-Velez & Botello, 2006) indican que la concentración de metales pesados en sedimentos del sur del golfo de México, Veracruz y Tabasco (Tabla 1), se encuentra dentro del rango reportado para regiones costeras industrializadas del golfo de Arabia, Jordania, Kuwait e Inglaterra. Sus fuentes principales son depósitos minerales y afloramientos crónicos marinos de hidrocarburos (fuentes naturales), descargas municipales, industria química y petrolera (fuentes antropogénicas). En la actualidad, se implementan acciones de protección ambiental en esta región y se visualiza la explotación de especies alternas para consumo humano. Aunque el bagre Ariopsis felis no es favorito para la pesca deportiva o alimento, su amplia distribución en la zona costera y abundante presencia en las capturas (Muncy & Wingo, 1983), lo posicionan como una especie con potencial interés comercial. Al momento, la pesquería de bagre en la región se encuentra aprovechada al máximo sostenible sólo en el estado de Tabasco, alcanzando una captura anual aproximada de 4.000 ton (Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, 2004). Contaminantes persistentes, bioacumulables y tóxicos han sido encontrados en otras especies de bagre (Achura & Osakwe, 2003; Adhikari, 2003; Cizdziel et al, 2003; Elia et al, 2003; Shukla et al, 2003; Viljoen et al, 2003; Agbo-zu et al, 2007). En A. felis su presencia se encuentra poco estudiada. Reconociendo el riesgo para la salud humana que este tipo de contaminación genera, en el presente trabajo se analizó el contenido de metales pesados: cromo, níquel, cobalto, vanadio, mercurio y plomo, presentes en el tejido muscular de A. felis durante el período 2001-2004. La investigación se efectuó buscando establecer un marco de referencia ambiental para esta especie.


MATERIALES Y MÉTODOS

Especímenes de bagre Ariopsis felis fueron colectados con el B/O "Justo Sierra" entre los años 2001 y 2004. En cada punto de muestreo (Fig. 1) se efectuaron capturas diurnas y nocturnas con una red de arrastre de 12 m de abertura de trabajo y malla de 4,5 cm. Se seleccionaron 8 a 10 especímenes dependiendo de su peso.


Después de la colecta, los organismos fueron identificados y su disección se realizó a bordo para obtener muestras de tejido muscular. Las muestras se almacenaron en frascos de teflón a 4°C hasta su posterior análisis. En el laboratorio las muestras fueron secadas a 35°C y se homogeneizaron en un mortero de teflón. Se pesó 0,5 g de muestra y se colocó en un vaso de digestión, se agregaron 5 mL de HN03 suprapur Merck, 1,5 mL de HC1 suprapur Merck y 10 mL de agua tipo Milli-Q-Gradiente AlO-Millipore para realizar la digestión en un horno de microondas (MARS-5, CEM) durante 90 min (Vázquez et al, 2001).

Para el análisis se utilizó un espectrofotómetro de absorción atómica Perkin Elmer, Mod. Analyst 700, con horno de grafito Mod. HGA-850. Se usaron estándares de referencia Perkin Elmer para cada metal. Un estándar certificado (National Institute of Standards Tecnology, N°2977) fue analizado siguiendo el mismo procedimiento de digestión y análisis. Los valores del material de referencia se encontraron dentro del 9,0% respecto de la muestra certificada. La precisión para cada metal se encontró en el intervalo 5,0-9,0%. Los límites de detección (µg g-1) fueron: Co (0,04583), Cr (0,02214), Hg (0,006134), Ni (0,02851), Pb (0,0032919) y V (0,028205).

RESULTADOS

El contenido de metales pesados en tejido muscular de Ariopsis felis del sur del golfo de México se presenta en la Figura 2. La concentración de cobalto fluctuó entre 0,051 y 0,857 µg g-1, y su promedio máximo (0,492 µg g-1 ) se registró en el año 2002. En los otros años la concentración media se presentó entre 0,098 y 0,292 µg g-1 . En el período 2001-2004 ésta fue igual a 0,243 µg g-1 . La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,039 µg g-1 ) y la máxima desviación estándar (0,224 µg g-1 ) se registraron en el 2001. La mayor proporción de este metal respecto al contenido metálico total (19,5%) se detectó en el 2002 y su menor proporción (3,4%) un año más tarde (Fig. 3).



El contenido de cromo varió entre 0,154 y 3,994 µg g-1 . En el 2003 se registró su promedio máximo (1,339 µg g-1 ) y máxima desviación estándar (1,222 µg g-1). Una variación de la concentración media entre 0,438 y 1,078 µg g-1 se observó en los otros años. Para el período 2001-2004 esta concentración fue igual a 0,971 µg g-1 . La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,698 µg g-1 ) se presentó en el 2003. La mayor proporción de cromo respecto al contenido metálico total (42,7%) se registró en el 2002 y su menor proporción (16,0%) el año anterior (Fig. 3).


La concentración de mercurio varió entre los límites < 0,006 y 0,157 -1. En el 2004 se alcanzó el promedio máximo (0,083 µg g-1 ). El tiempo restante el contenido medio se encontró entre < 0,006 y 0,069 µg g-1 , y para el período 2001-2004 fue igual a 0,048 µg g-1. La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,014 µg g-1 ) y desviación estándar

máxima (0,038 µg g-1 ) ocurrió en el 2003. La mayor proporción respecto al contenido metálico total (3,5%) se determinó en el año 2004 y la menor proporción (0,2%) dos años antes (Fig. 3).

El contenido de níquel se encontró en el intervalo 0,031 a 3,047 µg g-1. El promedio máximo (0,918 µg g-1) y máxima desviación estándar (0,834 µg g-1) se registraron en el 2003. El tiempo restante se detectó una variación de la concentración media en el intervalo 0,286-0,710 µg g-1,y en el período 2001-2004 ésta fue igual a 0,572 µg g-1 . La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,258 µg g-1) se registró en el 2002. La mayor proporción de níquel respecto al contenido metálico total (28,1%) ocurrió ese mismo año y la menor proporción (11,6%) un año antes (Fig. 3).

La concentración de plomo se encontró entre 0,007 y 2,462 µg g-1. En el 2003 se determinó su promedio máximo (1,031 µg g-1 ) y máxima desviación estándar (0,555 µg g-1 ). En otros años la concentración media varió entre 0,016 y 0,326 µg g-1 , y en el período 2001-2004 fue igual a 0,520 µg g-1. La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,033 µg g-1 ) ocurrió en el 2003. La mayor proporción respecto al contenido metálico total (28,5%) fue detectada ese mismo año y su menor proporción (0,6%) un año antes (Fig. 3).

El contenido de vanadio varió entre 0,560 y 2,642 µg g-1. El promedio máximo (1,330 µg g-1) y máxima desviación estándar (0,478 µg g-1 ) se alcanzó en el 2001. La mayor diferencia entre sus medidas de tendencia central (0,107 µg g-1 ) se registró ese mismo año. La concentración media en los otros años se presentó entre 0,133 y 0,849 µg g-1 ,y en el período 2001-2004 fue igual a 0,682 µg g-1. La mayor proporción de este metal respecto al contenido metálico total (48,7%) se registró en el 2001 y la menor proporción (3,7%) dos años más tarde (Fig. 3).

DISCUSIÓN

El estudio de especies de bagre, incluido Ariopsis felis, tiene importancia trascendental. Los bagres constituyen uno de los órdenes más grandes de vertebrados. Una de cada cuatro especies de peces de agua dulce corresponde a un bagre. Una de cada 10 especies de peces marinos, estuarinos y de agua dulce, es un bagre. Una de cada 20 especies de vertebrados es un bagre. Entre 873 y 1.750 especies de bagre aún deben ser descritas, y se estima que el número total de especies que será reconocido en pocos años oscilará entre 3.600 y 4.500 (Page, 2006). Adicionalmente, su distribución geográfica es global, América, Asia, África, Europa y Australia (Burgess, 1989). Sumada a su importancia ecológica (Baras & Laleye, 2003; Trajano, 2003; Eggleton & Schramm, 2004), las especies de bagre adquieren relevancia adicional por su capacidad para ser utilizadas como centinela de la contaminación ambiental (Digiulio et al., 1993; Leadly et al, 1999; Florville-Alejandre & Vázquez-Gutiérrez, 2006). Su amplio uso como alimento humano (Baker, 1988; Ladewig & Logan, 1992) se agrega a estas particularidades. En este campo, es notoria la carencia de normatividad para ciertos metales pesados.

No existen normas nacionales (México, Unión Europea, USA) o internacionales que regulen el contenido de cobalto o vanadio en tejido muscular de peces (Tabla 2). La concentración promedio de cobalto hallada en este estudio (0,243 µg g-1 ) es inferior (2,8%) a la reportada por Smith & Carson (1981) en peces, y menor (87,9%) a la encontrada en bagre negro (Ameiurus melas) por Moeller et al. (2003). El contenido medio de vanadio (0,682 µg g-1 ) es superior (36,4%) al publicado por estos últimos investigadores (Moeller et al, 2003) en el bagre negro (Ameiurus melas) y menor (95,3%) al reportado por Gamble et al. (1988) en peces.


El contenido de cromo y níquel en tejido muscular de peces es regulado por normas internacionales (Ñauen, 1983; Nicola et al, 1987; Tabla 2). La normatividad nacional (México, Unión Europea, USA) es inexistente. Su concentración promedio en este estudio (Cr = 0,971 µg g-1 ; Ni = 0,572 µg g-1 ) fue inferior (Cr = 80,6-94,5%; Ni = 42,8%) a la establecida en normas internacionales. Ella no excede los valores publicados por otros investigadores (Eisler, 1986; WHO, 1991; Agbozu et al, 2007). Este comportamiento es diferente para valores individuales, donde en algunos casos (Ni = 15,6%) la regulación internacional fue excedida.

El contenido de mercurio y plomo en tejido muscular de peces es normado tanto en el ámbito nacional (México, Unión Europea, USA) (Secretaría de Salud, 1995a, 1995b; European Unión, 2005; USFDA, 2005; Tabla 2) como internacional (Ñauen, 1983; Nicola et al, 1987; Tabla 2). La concentración promedio de estos metales (Hg = 0,048 µg g-1; Pb = 0,520 µg g-1) fue inferior (Hg = 98,1-99,0%; Pb = 48,0-94,8%) a la establecida por tal normatividad. Su magnitud nunca excedió la reportada por otros investigadores (Kawaguchi et al, 1999; Ache et al, 2000; Agbozu et al, 2007). En ciertos casos los valores individuales sobrepasaron (4,1-18,4%) los límites establecidos por la Unión Europea para contenido de plomo. Esto no ocurrió en el contenido de mercurio.

El tejido muscular de A.felis en el sur del golfo de México mostró tendencia al aumento con respecto al tiempo en el contenido de cromo, mercurio y níquel, disminución en el contenido de cobalto y vanadio, y ausencia de estas tendencias para el contenido de plomo (Fig. 2). El análisis de varianza de una sola vía confirmó la variación temporal significativa sólo para la concentración media de cobalto, mercurio, plomo y vanadio (Tabla 3). Las diferencias temporales en el contenido promedio de cromo y níquel no fueron estadísticamente relevantes. Este comportamiento podría indicar que las medidas de protección ambiental implementadas en las áreas productivas de las industrias locales que utilizan vanadio y cobalto han sido efectivas. Aquéllas destinadas a disminuir la concentración de plomo podrían requerir ajuste y/o reforzamiento. Las aplicadas para disminuir el contenido de cromo, mercurio y níquel probablemente deberían ser replanteadas, pero se requieren estudios adicionales para confirmar estas afirmaciones.


Se observó una correlación lineal significativa (p ≤ 0,05) para las siguientes parejas de metales: Co-V, Cr-Ni, Cr-Pb, Co-Hg, Ni-V y V-Pb. Las tres primeras mostraron correlación positiva, las restantes negativa (Tabla 4). Los metales incorporados con mayor facilidad en el tejido muscular de A. felis podrían estar influyendo en rutas metabólicas, o interactuando con otros metales para favorecer su incorporación (correlación positiva) o liberación (correlación negativa). Estos efectos han sido documentados en seres huma nos para ciertos metales pesados utilizados como mi-cronutrientes (Peraza et al., 1998).


Estudios previos (PEMEX-UNAM, 2003) demuestran que el contenido de cobalto y vanadio en sedimentos del sur del golfo de México es menor en áreas de influencia terrestre, vecinas a las desembocadura de ríos. Su concentración en regiones de influencia marina sin aporte fluvial y vecinas a la zona de plataformas petroleras es mayor. Se ha observado que las concentraciones de cromo y níquel presentan niveles superiores en áreas contiguas a aportes fluviales (influencia terrestre) (Rosales-Hoz et al., 1992, 1994). Con esta base, el agrupamiento obtenido por el análisis factorial (Fig. 4), puede asociarse con el origen de los metales pesados dividiéndolos en tres bloques. El primero constituido por cromo, níquel y plomo, asociado a origen terrestre; el segundo formado por cobalto y vanadio asociado a origen marino y; el tercero, exclusivamente por mercurio con asociación inversa a origen marino. La primera componente del agrupamiento (origen terrestre) explicó el 34,9% de la variabilidad total exhibida por los resultados y la segunda (origen marino), el 26,3%.


Pruebas de normalidad empleando el coeficiente de proporción de Blom y resolución de observaciones múltiples idénticas mediante asignación del rango promedio, demostraron la existencia de poblaciones distribuidas normalmente para todos los metales.

Con fines comparativos adicionales se calcularon estadígrafos básicos a muestras de tres especies de bagre colectadas en el norte del golfo de México dentro del Programa Regional de Valoración y Monitoreo Ambiental del Estado de Texas, USA (Howell & Hughes, 1998; Fig. 5). La concentración promedio de cromo registrada en este trabajo (0,971 µg g-1) fue 38,9%, 77,8% y 45,6% menor que la encontrada en Ariopsisfelis, Bagre marinus e Ictalurus punctatus del estado norteamericano respectivamente. El contenido promedio de mercurio (0,048 µg g-1 ) fue 88,0%, 75,3% y 87,2% inferior al observado en las mismas tres especies de bagre. La concentración promedio de níquel (0,572 µg g-1) fue 42,8% y 10,6% menor que la correspondiente a A. felis y B. marinus del estado de Texas. El contenido promedio de plomo (0,520 µg g-1 ) excedió a 94,8%, 132,1% y 188,9% al encontrado en muestras provenientes del norte del golfo de México.


Finalmente, se puede señalar que el tejido muscular de A. felis del sur del golfo de México presenta concentraciones de metales notoriamente inferiores a las establecidas en normas nacionales e internacionales vigentes. Su magnitud media siguió el orden: Hg < Co < Pb < Ni < V < Cr, y ellas constituyen un marco de referencia ambiental para este organismo. La estrecha relación trófica entre A. felis y el fondo marino, así como la gran afinidad de los metales por el sedimento indican que otras especies que habitan el área de estudio presentarán contenidos metálicos inferiores a los que aquí se reportan o, como máximo, comparables a ellos. Para ampliar este marco de referencia, se requieren estudios futuros sobre especies con hábitos bentónicos, diferentes a la aquí estudiada (lenguado, camarón, entre otras), y pelágicos (calamar, huachinango, entre otras). Diferencias ajenas al azar en el contenido promedio de cuatro metales pesados (cobalto, mercurio, plomo y vanadio), fueron observadas durante el período 2001-2004. Estas podrían indicar que las acciones de protección ambiental implementadas en la región han sido efectivas para disminuir la concentración de ciertos metales como vanadio y cobalto. En otros casos tales acciones podrían requerir ajuste, reforzamiento y/o replanteamiento, pero se requieren estudios adicionales para confirmar estas afirmaciones. La existencia de asociaciones funcionales entre metales cuya expresión matemática permita predecir la concentración de unos a partir de otros debe ser explorada.

AGRADECIMIENTOS

El autor Tomás R. Florville-Alejandre dedica este artículo a la memoria de su padre, Dr. Tomás Ramón Florville Andrade (1930-2006).

 

REFERENCIAS

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Received: 3 March 2008; Accepted: 3 July 2008

 

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