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Latin american journal of aquatic research

versión On-line ISSN 0718-560X

Lat. Am. J. Aquat. Res. vol.43 no.3 Valparaíso jul. 2015

http://dx.doi.org/10.3856/vol43-issue3-fulltext-7 

Research Article

 

Uso de harina de cabeza de camarón como reemplazo proteico de harina de pescado en dietas balanceadas para juveniles de Totoaba macdonaldi (Gilbert, 1890)

Using shrimp head meal as protein replacement of fish meal in diets for juvenile of Totoaba macdonaldi (Gilbert, 1890)

 

Luis Daniel Espinosa-Chaurand1, Antonio Silva-Loera2 Zaúl García-Esquivel3 & Lus Mercedes López-Acuña2

1 Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), IPN 195, La Paz, BCS, 23096, México
2
Facultad de Ciencias Marinas, Universidad Autónoma de Baja California P.O. Box 453, Ensenada, BC 22860, México
3
Instituto de Investigaciones Oceanológicas, Universidad Autónoma de Baja California
Ensenada, BC 22800, México
Corresponding author: Luis Daniel Espinosa-Chaurand (mcespinosachaurand@gmail.com)
Corresponding editor: Patricio Dantagnan


RESUMEN. En dietas para juveniles de Totoaba macdonaldi (26,3 ± 4,7 g y 13,6 ± 1 cm) se evaluó la sustitución proteica parcial de harina de pescado (HP) por harinas de cabeza de camarón (HCC), sobre su crecimiento, sobrevivencia, factor de conversión alimenticia (FCA) y composición química de tejidos, y el coeficiente de digestibilidad aparente de materia seca (CDA), proteínas (CDAP) y lípidos (CDAL) de estas dietas. Se utilizó HCC de cabezas enteras deshidratadas al sol (F) y HCC de cabezas maceradas y deshidratadas en secador de aire (M). Las dietas fueron isoproteicas (55,5% de proteína cruda), isolipídicas (15% de lípidos) e isoenergéticas (4,6 Kcal g-1) remplazando el 0% (dieta control; DC), 15% (F15 y M15) y 30% (F30 y M3ü) de la proteína de la HP por la de HCC. Después de 57 días la sobrevivencia con HCC (99.44 ± 1.92%) fue mayor que DC (88,89 ± 3,85%). El peso ganado, crecimiento específico en peso (TCE) y el consumo total no presentaron diferencias estadísticas (P > 0,05) entre los organismos alimentados con HCC. No obstante, la dieta M30 presentó un promedio mayor en TCE (0,99 ± 0,06) y crecimiento (19,82 ± 1.64 g/pez). La dieta M30 significativamente tuvo la mejor FCA (1,61 ± 0,13) y las más altas CDA (66,18 ± 1,28), CDAP (86,51 ± 0,53) y CDAL (72,29 ± 1,10). Se concluye que la sustitución proteica de HP por HCC en alimento para juveniles de totoabas mejoró los parámetros productivos y los CDAs, obteniéndose mejores resultados con la inclusión de HCC macerada y niveles de sustitución de 30%.

Palabras clave: Totoaba macdonaldi, harina de cabeza de camarón, sustitución proteica, digestibilidad, dietas de crecimiento.


ABSTRACT. In diets for Totoaba macdonaldi juveniles (26.3 ± 4.7g y 13.6 ± 1cm) the partial replacement of fishmeal protein (HP) with shrimp head meal (HCC) was evaluated, over their growth, survival, fed conversion (FCA) and chemical composition of tissues and the apparent digestibility coefficient of dry matter (CDA), protein (CDAP) and lipids (CDAL) of these diets. The HCC used were from the whole shrimp head sun dried (F) and smashed shrimp head dehydrated in a hot air drier. Diets were isoproteic (55.5% crude protein), isolipídic (15% lipids) and isocaloric (4.6 kcal g-1) replacing 0% (control diet; DC), 15% (F15 and M15) and 30% (F30 and M30) of the HP protein by the HCC. At 57th day, survival with HCC (99.44 ± 1.92%) was higher than DC (88.89 ± 3.85 %). The gain weight, weight specific growth (TCE) and total intake were not statistically different (P > 0.05) between organisms feed with HCC, however with the M30 diet the TCE had higher average (0.99 ± 0.06) and growth (19.82 ± 1.64 g/fish). With diet M30 the FCA was the best significantly (1.61 ± 0.13) and the higher CDA (66.18 ± 1.28), CDAP (86.51 ± 0.53) and CDAL (72.29 ± 1.10). It concluded that replaced protein of HP by HCC in diet for juvenile totoaba improved the growth and CDAs, yielding better results with the inclusion of macerated HCC with a replacement level of 30%.

Keywords: Totoaba macdonaldi, shrimp head meal, replacement protein, digestibility, growth diets.


 

INTRODUCCIÓN

La harina de pescado tiene un especial interés nutricional y económico por representar una de las fuentes principales de proteína en los alimentos para la industria pecuaria, así como uno los ingredientes de mayor costo (Civera et al., 2000), representando hasta el 50% de éstos (Fraga-Castro & Jaime-Ceballos, 2011). El uso de harina de pescado como alimento en acuicultura en 1980 fue del 10%, durante 2006 aumentó a 46% (Tacon et al., 2006). Debido a esta tendencia, Hardy (2006) propuso la búsqueda de fuentes alternas de proteína para uso en acuicultura.

Entre estas, la harina de cabeza de camarón (HCC) pueden ser una opción económicamente recomendable en alimentos formulados para especies acuáticas, ya que ofrecen atractivas ventajas como: 1) costos bajos para su obtención y transformación a harina (Shoemaker & Richards-Rajaduraí, 1991; Cira et al., 2002; Honorato et al., 2006), 2) perfil de aminoácidos comparable con la harina de soya o de pescado (Shoemaker & Richards-Rajaduraí, 1991), 3) contiene una amplia variedad de estimulantes de alimentación o quimio-atractantes (Shoemaker & Richards-Rajaduraí, 1991; Hertrampf & Piedad-Pascual, 2000), 4) fuente natural de pigmentos carotenoides y quitina (Fox et al., 1994), y 5) no son fuente directa de alimentos para el hombre.

La totoaba (Totoaba macdonaldi) es un pez endémico del Golfo de California, México, carnívoro, de hábitos nocturnos, demersal que habita desde aguas someras hasta 200 m de profundidad, usualmente cerca de la desembocadura de los ríos (Barrera et al., 1994). La dieta natural de los juveniles es camarón, cangrejo, jaiba y algunas especies de peces (Barrera et al., 1994; Cisneros-Mata et al., 1995). Sobre la nutrición de este organismo existen pocos trabajos, como el de Rodríguez-Gómez (2003), quien determinó en juveniles de totoaba la composición proximal y contenido de ácidos grasos; la investigación de Solórzano-Salazar (2006) que observó el efecto de los niveles de alimentación sobre el crecimiento y composición química de los organismos.

El objetivo del presente estudio fue evaluar la efectividad de la sustitución proteica de HCC por harina de pescado en alimento formulado para juveniles de T. macdonaldi sobre su crecimiento, sobrevivencia, factor de conversión alimenticia (FCA) y composición química de tejidos, así como sobre el coeficiente de digestibilidad aparente (CDA) de materia seca, proteínas (CDAP) y lípidos (CDAL) de estas dietas.

MATERIALES Y METODOS

El presente trabajo se realizó en el Laboratorio de Biotecnología Acuícola de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California, ubicada en Ensenada, Baja California, México (31°51'51.51"N, 116°39'59.39"W). Las HCC utilizadas provinieron de cabezas de camarón deshidratadas al sol directamente (F) y de cabezas de camarón maceradas y deshidratadas con aire caliente a 80°C (M) en un secador de flujo de aire. Las HCC maceradas se obtuvieron macerando las cabezas de camarón (CC) frescas en un molino manual, recuperando y homogenizando la mezcla de todo el material molido directamente en las charolas de deshidratación, para evitar la pérdida de nutrientes por escurrimientos. Una vez deshidratadas las CC frescas y maceradas se molieron con un molino de martillo y tamizaron a 100 μ, la humedad final de las HCC F y M fue de 9,8 y 8,5%, respectivamente.

A partir de estas HCC, se formularon y prepararon cinco dietas isoproteicas (55,5% de proteína cruda, PC), isolipídicas (15% de lípidos totales, LT) e isoenergéticas (4,6 Kcal g-1) utilizando el porcentaje de inclusión de la HCC como variable, en estas dietas se remplazó el 0% (dieta control; DC), 15% (F15 y M15) y 30% (F30 y M30) de la proteína de la harina de pescado (HP) por la proteína de la HCC (Tabla 1). En la dieta control (DC) se usó exclusivamente harina de pescado como fuente de proteína. El aceite de pescado y el almidón fueron utilizados como fuentes de lípidos y carbohidratos, respectivamente. Para la elaboración de las dietas experimentales todos los ingredientes fueron mezclados en un procesador de alimentos (Hobart, Troy, OH) durante 10 a 15 min, hasta producir una masa homogénea, que se pasó por un extrusor de 5 mm de diámetro para su peletizado. Los pellet se secaron durante 8 h a 65°C en un horno de convección, luego se conservaron en bolsas herméticas de plástico (ziplock ®) a -4°C hasta su uso.

 

Tabla 1. Ingredientes y composición proximal de las dietas formuladas (g kg-1 de peso seco)
utilizadas en la alimentación de juveniles de Totoaba macdonaldi por 57 días.

Los superíndices diferentes en cada fila muestran diferencias estadísticamente significativas
(P < 0,05).
NA
No se analizó estadísticamente.
a Harina de pescado entero (68,9% proteína, 14,1% lípidos, 14,0% cenizas, 5,2 Kcal g-1).
b
Harina de soya (53,5% proteína, 9,0% lípidos, 17,9% cenizas, 4,42 Kcal g-1).
c Harina de cabeza de camarón macerada deshidratada en secador (50,7% proteína, 21,8%
lípidos, 19,0% cenizas, 4,94 Kcal g-1).
d Harina de cabeza de camarón fresca deshidratada al sol (55,7% proteína, 18,9% lípidos,
17,2% cenizas, 4,97 Kcal g-1).
e g/kg premezcla mineral: KH2PO4, 320; NaH2PO4, 250; Ca(H2PO4)2, 200; MgSO4 . 7H2O, 150;
lactato de calcio, 35; Citrato férrico,
25; NaCl, 10; ZnSO4 7H2O, 3,53; MnSO4 . H2O, 1,62;
CuSO4 . 5h2O, 0,31; CoCl2. 6h2O, 0,01; silicona cristalina, 17.0.
f g/kg premezcla de vitaminas: inositol, 256,39; cloruro de colina, 149,78; niacina, 51,28;
rivoflavina; ácido
ρ-amino benzoico, 25,53; ácido pantoténico, 17,92; ß-caroteno, 9,39;
menadiona, 6,11; tiamina-HCl, 3,85; piridoxina, 3,06; ácido fólico, 0,96; biotina, 0,39;

colecalciferol, 25793 UI; α-tocoferol, 25643 UI; vitamina B12, 5,59 mg.
g Extracto libre de nitrógeno (ELN) + fibra cruda = 100 - (% proteína cruda + % lípidos
totales + % cenizas). h Proteína digestible : energía digestible (PD : ED).

 

Se utilizaron 225 juveniles de T. macdonaldi de 185 días de edad (26,3 ± 4,7 g de peso total y 13,6 ± 1 cm de longitud total) distribuidos aleatoriamente en 15 unidades experimentales (UE) de 65 L (15 org/UE). Todas las UE se mantuvieron con aguas claras en un sistema semicerrado, con filtro biológico integrado con flujo de 1,5 L min-1, y bajo condiciones controladas de fotoperiodo (12:12 h; luz:oscuridad), temperatura (20,5 ± 0,9°C) y agua de mar de 33 de salinidad.

Los diferentes tratamientos se distribuyeron por triplicado en un diseño completamente al azar. Para evitar el efecto por cambio de alimento, antes de iniciar el experimento se acondicionó los peces a las dietas experimentales substituyendo parcialmente la dieta base hasta el 100% de la experimental en un lapso de siete días. Durante 57 días del experimento los organismos fueron alimentados dos veces al día (09:00 y 18:00 h) con el 5% de sus peso vivo para asegurar la saciedad. Las UE se sifonearon 20 min después de la alimentación para eliminar los residuos de alimento y heces.

Los parámetros de crecimiento se calcularon a partir de dos biometrías, se pesaron (g) todos los organismos al inicio y final del bioensayo. Un día antes de las mediciones no se alimentó a los organismos. Para la determinación de la sobrevivencia se registraron diariamente los organismos muertos. El consumo total de alimento (CT) se calculó del día 9 al 28 y del 41 al 49 del bioensayo. Los parámetros se determinaron de acuerdo a: sobrevivencia (%) = 100 — (org.inicio — org.final/org.inicio) * 100; crecimiento (g/pez) = peso final — peso inicial; tasa de crecimiento específico en peso (TCE) = [(ln peso final — ln peso inicial)/días bioensayo] * 100; consumo total de alimento (CT; g/pez) = (alimento administrado — alimento no consumido)/organismos en UE; factor de conversión alimenticia (FCA) = alimento consumido/incremento en peso; tasa de eficiencia de la proteína (TEP) = incremento en peso/proteína consumida; índice hepatosomático (IHS) = peso del hígado/peso del pez.

Durante los días 32 a 39 y del 51 a 55 del bioensayo se determinó el coeficiente de digestibilidad aparente (CDA), mediante la recolección de las heces por aspirado (sifón) en el transcurso de los 20 min posteriores a la ingesta de alimento. Las heces fueron pesadas y conservadas a -20°C para su análisis posterior. Las CDA fueron calculadas de acuerdo a Lovell (1998) con las siguientes expresiones: CDA de materia seca (CDAM) = [100 — (cenizas en alimento/cenizas en heces)] * 100; CDA de proteína (CDAP) = [100 — ((cenizas en alimento/cenizas en heces) * (proteína en heces/proteína en alimento))] * 100; CDA de lípidos (CDAL) = [100 — ((cenizas en alimento/ cenizas en heces) * (lípidos en heces/lípidos en alimento))] * 100.

Para conocer la variación de la composición proximal en el hígado, músculo del pez (sin huesos, espinas u otras estructuras) y pez entero (incluye escamas, huesos, espinas y todas sus estructuras) se sacrificaron al inicio del experimento 10 peces y al final 5 por cada UE. Los peces enteros, músculos e hígados disectados fueron pesados y conservados a -20°C para su análisis proximal posterior. El peso seco promedio de las muestras de pez entero, músculo e hígado de cada tratamiento fue obtenido después de liofilizado por 48 h. El contenido de nitrógeno total de las muestras de alimento, heces y peces se calculó siguiendo el método micro-Kjeldhal (AOAC, 1995) aplicando el factor de 6,25 para obtener el porcentaje de proteína cruda. Los lípidos totales se determinaron de acuerdo a Folch et al. (1957). Las cenizas totales se obtuvieron incinerando las muestras a 500°C por 8 h. El extracto libre de nitrógeno (ELN), más la fibra cruda fueron calculados por la diferencia entre 100 y la suma de las fracciones correspondientes a la proteína cruda, lípidos totales y cenizas (Jobling, 1994). Las cenizas insolubles en ácido de las heces y las dietas se determinaron según lo descrito por Montaño-Vargas et al. (2002), modificado por Tejada (1992).

A los datos generados de sobrevivencia, crecimiento, TCE, CT, FCA, TEP, IHS, CDA, CDAP, CDAL y nutrientes se aplicó un análisis de varianza (ANOVA) de una vía para cada caso, previas pruebas de normalidad (Kolmogorov-Smirnov, α = 0,05) y homocedasticidad (Bartlett, α = 0,05). A los datos expresados en porcentaje (sobrevivencia y composición química) se aplicó la transformación del arcoseno de su raíz cuadrada (Zar, 1999). Las diferencias significativas entre las medias de los tratamientos se determinaron por el método de comparaciones múltiples de Tukey (P < 0,05). Todas las pruebas se realizaron mediante el software estadístico SigmaStat V3.1 (2004).

RESULTADOS

Los resultados de sobrevivencia, crecimiento, TCE, CT, FCA, TEP y IHS en los juveniles de totoaba, así como los CDAs de las dietas experimentales se presentan en la Tabla 2. La sobrevivencia de los tratamientos con HCC (99,44 ± 1,92%) fue significativamente (P < 0,05) mayor que la del tratamiento control (88,89 ± 3,85%), sin presentar diferencias estadísticas (P > 0,05) entre ellos. El peso ganado y la TCE no presentaron diferencias significativas (P > 0,05) entre los organismos alimentados con dietas que contenían HCC, no obstante la dieta M30 presentó un mayor crecimiento medio (19,82 ± 1,64 g/pez) y la TCE (0,99 ± 0,06) respecto a los otros tratamientos que contenían HCC. Los organismos alimentados con DC tuvieron un crecimiento significativamente menor (P < 0,05; TCE = 0,26 ± 0,14) que los organismos alimentados con dietas que contenían HCC.

 

Tabla 2. Sobrevivencia, tasa de crecimiento específica, consumo de alimento, factor de
conversión alimenticia y tasa de eficiencia proteica (TEP) de juveniles de Totoaba macdonaldi
después de 57 días y coeficientes de digestibilidad aparente del alimento, proteína y lípidos
de las dietas experimentales.

Tasa de crecimiento específico (TCE): (ln (peso final) - ln (peso inicial) / tiempo del
experimento) X 100.
Consumo total de alimento (CT): alimento total consumido (g) / número de organismos durante
57 días.
Factor de conversión alimenticia (FCA): alimento consumido (g) / incremento de peso húmedo.
Tasa de eficiencia de proteína (TEP): incremento en peso húmedo (g) /proteína consumida (g).
Coeficiente de digestibilidad aparente (CDA): 100 - (g de cenizas en la dieta / g de cenizas en
las heces) X 100.
CDA de la proteína (CDAP): 100 - [(cenizas en la dieta / cenizas en las heces) X (proteína en
las heces / proteína en la dieta)] X 100.
CDA de los lípidos (CDAL): 100 - [(cenizas en la dieta / cenizas en las heces) X (lípidos en las
heces / lípidos en la dieta)] X 100.
Los datos son en base a los grupos de dietas por triplicado; Los superíndices diferentes de las
medias (±D.E.) por renglón muestran
diferencias significativas (P < 0,05).

 

No existió diferencia estadística (P > 0,05) en el CT entre los tratamientos que contenían HCC, pero todos fueron significativamente superiores (P < 0,05) al valor de CT en los organismos del tratamiento control. Los peces alimentados con las dietas M15 y M30 tuvieron los FCA significativamente (P < 0,05) más eficientes que el resto de las dietas (1,60 ± 0,10 y 1,61 ± 0,13, respectivamente), mientras que los valores de la TEP que fueron significativamente (P < 0,05) mayores se presentaron en animales alimentados con las dietas M15 (1,13 ± 0,07), M30 (1,12 ± 0,09) y F15 (0,91 ± 0,14). El IHS de los juveniles de totoaba no presentó diferencias estadísticas (P > 0,05) entre los tratamientos, con un promedio general de 1,29 ± 0,10.

El CDA, CDAP y CDAL fueron estadísticamente menores (P < 0,05) en los peces alimentados con DC (44,28 ± 4,58; 74,12 ± 1,95 y 58,51 ± 2,79, respectivamente) que en los alimentados con dietas con HCC. Los valores significativamente (P < 0,05) mayores del CDA, CDAP y CDAL los presentaron los organismos alimentados con la dieta M30 (66,18 ± 1,28, 86,51 ± 0,53 y 72,29 ± 1,10, respectivamente), respecto al resto de las formulaciones.

Los valores iniciales y valores finales por tratamiento de la composición proximal del hígado, músculo del pez (sin huesos, espinas u estructuras) y pez entero (incluye escamas, huesos, espinas y todas sus estructuras) se encuentran en la Tabla 3. La composición proximal inicial del pez entero, músculo del pez e hígado de los juveniles de totoabas fueron significativamente diferentes a su composición final (P < 0,05), aumentando el contenido de humedad, cenizas y proteínas y disminuyendo en el valor de lípidos y el ELN+fibra.

 

Tabla 3. Composición proximal del hígado, músculo del pez (sin huesos, espinas u otras
estructuras) y pez entero (incluye escamas, huesos, espinas y todas sus estructuras) de
juveniles de Totoaba macdonaldi alimentados con dietas experimentales durante 57 días.

Los datos son en base a los grupos de dietas por triplicado. Los superíndices diferentes de
las medias (±D.E.) por renglón muestran diferencias significativas (P < 0,05).
NA
No se analizó estadísticamente.

 

La composición proteínica en las totoabas completas no tuvo diferencias significativas entre los tratamientos (P > 0,05), mientras que las concentraciones estadísticamente superiores (P < 0,05) de cenizas fueron con M15 (19,69 ± 0,22%) y de lípidos correspondieron a los tratamientos que contenían HCC maceradas en su formulación (M15 con 9,26 ± 0,47% y M30 con 8,91 ± 0,85%). El porcentaje promedio de proteína cruda presente en el músculo de los juveniles de totoaba fue de 84,49 ± 1,80%, donde las diferencias estadísticas entre los tratamientos se expresaron apenas en pocas unidades porcentuales entre ellos, presentando el valor más alto (P < 0,05) el tratamiento DC (86,63 ± 0,14%). Los valores significativamente (P < 0,05) mayores en cenizas en el músculo lo presentaron aquellos alimentados con HCC, mientras que las concentraciones lipídicas mayores (P < 0,05) fueron en los juveniles alimentados con las dietas M15 (4,95 ± 0,41%), M30 (4,97 ± 0,83%) y F15 (4,69 ± 0,37%). Para el caso del hígado de los organismos bajo los diferentes tratamientos, la mayor concentración de la proteína cruda se determinó en los peces alimentados con las dietas M15 (59,48 ± 0,52%) y DC (59,49 ± 0,52%), en tanto los porcentajes significativamente (P < 0,05) mayores de cenizas correspondieron a los peces alimentados con M15 (5,88 ± 0,02 %), M30 (5,81 ± 0,10%) y F30 (5,93 ± 0,01%). El contenido lipídico promedio del hígado de estos peces fue de 17,98 ± 1,37%, sin diferencias estadísticas (P > 0,05) entre los tratamientos.

DISCUSIÓN

La sobrevivencia en los juveniles de totoaba se presentó en menor medida en los organismos alimentados con DC, con este tratamiento los ejemplares fueron más pequeños y delgados respecto a los peces de los tratamientos que incluían HCC, lo cual coincide con lo mencionado por Storebakken & Austreng (1987), que mencionan que en Salmo salar los grupos de organismos más pequeños, producto de un bajo consumo de alimento y baja ganancia de peso, presentaron una mayor mortalidad.

La causa de la variación del CT entre la DC y las dietas con HCC (M15, M30, F15 y F30) se explicaría por la preferencia alimenticia y la ingesta, que en los organismos acuáticos constituye un proceso selectivo gobernado por un mecanismo complejo de interacción producida entre la composición química del alimento y la quimiosensibilidad del espécimen a ciertos componentes del alimento (Ramos et al., 2001), siendo que la quimiosensibilidad es un importante mecanismo en la regulación de la búsqueda de alimento (Harpaz et al., 1987), que minimiza el tiempo de búsqueda y maximiza la proporción neta de energía o nutrientes ingeridos (Mendoza et al., 1996). Por lo cual, posible-mente los alimentos que contienen HCC presentan un mayor CT al considerar que parte de la alimentación de los juveniles de totoaba en su ambiente natural comprende al camarón, cangrejo y jaiba (Ruíz, 1980; Barrera et al., 1994; Cisneros-Mata et al., 1995). En experimentos de laboratorio, se ha señalado que la incorporación de harina de crustáceos en dietas mejora la atractabilidad debido a los quimioatractantes que contienen (Campabadal & Celis, 1996), como lo mencionan Torres-Cobian (2005) y Olsen et al. (2006) en Atractoscion nobilis y S. salar respectivamente, donde los quimioatractantes mejoraron el consumo y favorecieron el crecimiento. En juveniles de Totoaba macdonaldi se ha reportado que niveles altos de lípidos (~18%) disminuyen el consumo de alimento, lo cual se refleja en una disminución de la TCE sin afectar su TEP (Rueda-López et al., 2011), lo cual pudo haber pasado con el tratamiento DC en la presente investigación, unido a la falta de algún quimoatractante dentro de su formulación.

El mayor crecimiento en peso y TCE se dio en los peces alimentados con dietas que contenían HCC, en particular con la dieta M30, posiblemente por su mayor consumo y mayor eficiencia alimenticia (mejores valores de FCA, TEP, CDA, CDAP y CDAL). El mayor consumo puede ser a causa del aumento de la palatabilidad de las dietas con HCC, esto al ser el camarón un componente básico en las dietas naturales de las totoabas juveniles. Mientras que, la mejor eficiencia de la dieta M30 se explicaría a causa del macerado de las cabezas de camarón, con lo que posiblemente se promovió la liberación de las enzimas digestivas del hepatopáncreas que favorecieron la predigestión de moléculas con valor nutritivo (Cruz, 1996; Eun-Sil et al., 2000; Figueiredo et al., 2001; Gamboa-Delgado et al., 2003), dejándolas más asimilables para los peces. Brett & Groves (1979) mencionan que entre los factores del alimento que inciden en el mejoramiento de los parámetros productivos se ha reportado el valor biológico del alimento. Además, varios investigadores en diversos estudios de peces marinos sostienen que al aumentar el consumo de alimento de los organismos se aumenta la TCE (Cui & Wootton, 1988; Xiao-Jun & Ruyung, 1992; Torres-Cobián, 2005).

Solórzano-Salazar (2006) coincide con la presente investigación al reportar que en juveniles de totoaba observó un mayor crecimiento y TCE ante un mayor consumo de alimento por los organismos. Los mejores resultados con M15 y M30 en el FCA se explican por la relación existente entre los valores del consumo de alimento y el incremento en peso de los peces. Resultados similares se obtuvo en estudios de juveniles de Labeo rohita y de Sparus aurata, donde el FCA bajo correspondió al crecimiento mayor (Satpathy et al., 2003; Lupatsch et al., 2001). Sin embargo, Minjarez-Osorio et al. (2012) encontraron en dietas para juveniles de totoaba, que contenían de 47 a 55% de PC, mejores ganancias de peso (2,1-2,3 g/pez/día) y TCE (1,7-1,8) con un FCA (2,2-2,3) mayor al reportado en la presente investigación.

El tamaño del hígado está asociado con la cantidad de nutrientes en el alimento y el balance entre ellos (Storebakken & Austreng, 1987), reportándose que un IHS entre 1,8 y 2,8 representa hígados sanos (Craig et al., 1999). En este trabajo el IHS se encontró bajo estos valores, aunque los organismos se encontraron saludables, pudiendo deberse a que no hubo acumulación de lípidos en los peces, pero si un mayor crecimiento y desarrollo, considerándolos como organismos magros.

Con la dieta M30 se presentaron valores de CDA, CDAP y CDAL mayores, posiblemente debido a que el consumo de alimento fue mayor y se tuvo un adecuado paso a través del sistema digestivo del pez permitiendo una mejor asimilación de los nutrientes, así mismo, por la predisposición de la HCC macerada para su asimilación, manifestándose en los mayores crecimientos, FCA y TEP. Resultados opuestos se han reportado en Salmo trutta y A. nobilis, donde a mayor consumo disminuye la digestibilidad del alimento (Jobling, 1994; Torres-Cobián, 2005), debido posiblemente a que en estos organismos entre mayor es la cantidad de alimento consumido los movimientos peristálticos aumentan y por lo tanto, inducen un aumento del paso del alimento a través el intestino (NRC, 1993). De Silva et al. (1995) consideran que la digestibilidad de los ingredientes que componen una dieta son los principales factores que afectan el crecimiento en los peces, por lo cual los CDA pueden indicar la calidad de los ingredientes de las dietas experimentales (Torres-Cobián, 2005). Con ello se puede inferir, mediante los valores obtenidos por M30, que la HCC macerada es un ingrediente altamente recomendado como complemento proteico en las dietas de peces marinos.

El incremento en los niveles de proteína, humedad y cenizas en el hígado, músculo y pez entero en el transcurso del tiempo, se pueden deber al crecimiento de las estructuras de los organismos (músculo, espinas, otros tejidos), mientras que la aparente disminución de lípidos y ELN+fibra se podría relacionar con una baja acumulación de energía debido a la etapa de crecimiento de las totoabas. Lovell (1998) menciona que los niveles de proteína y energía de las dietas ayudan al crecimiento y composición del cuerpo del pez, mientras que McGoogan & Gatlin (1999) afirman que con altos niveles de proteína de calidad, generalmente el resultado es un rápido crecimiento, especialmente en peces carnívoros. Así mismo, se menciona que los niveles de cenizas y proteínas en los organismos son determinados por el tamaño de los peces (Shearer, 1994), y estos tienden a acumular mayores cantidades de grasa conforme crecen, de manera que el porcentaje de lípidos del cuerpo usualmente es mayor en peces grandes que en peces pequeños de crecimiento rápido (Jobling, 1994).

Aspectos nutricionales y la composición proximal de la totoaba, señalada por Rodríguez (2003), López et al. (2006) y Solórzano-Salazar (2006), mencionan niveles muy similares a los encontrados en el presente estudio para los niveles de nutrientes de las diferentes partes de estos peces. De igual manera, los resultados obtenidos en el presente estudio sobre los niveles proximales concuerdan con los obtenidos en especies silvestres de la familia Sciaenidae como en C. nobilis, C. nothus (Castro-González et al., 1998) y S. aurata (Grigorakis et al., 2003).

Por todo lo anterior, se puede concluir que la sustitución proteica de harina de pescado por HCC para juveniles de totoabas es factible y mejora los parámetros productivos (crecimiento, TCE, CT, TCA y TEP) y los CDAs (CDA, CDAP y CDAL), obteniéndose mejores resultados con la inclusión de HCC macerada y niveles de sustitución de 30%. Es necesario realizar más investigaciones que contribuyan a la determinación más exacta de los niveles de sustitución proteica de estas harinas de subproductos por las harinas de pescado, las etapas de los peces donde podrían utilizarse más eficientemente, así como cuestiones biotecnológicas de estas harinas para hacerlas recomendables bio-económicamente para ésta u otras especies de peces carnívoros de importancia acuícola.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos al personal de la granja camaronícola acuícola Vizsomar por el importante e invaluable apoyo brindado a la presente investigación durante el trabajo de campo, y a todas las personas involucradas en los laboratorios de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California, que participaron en este proyecto.

 

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Received: 25 January 2014;
Accepted: 11 December 2014

 

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