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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis v.7 n.20 Santiago  2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682008000100018 

 

Polis. Revista de Universidad Bolivariana , v.7 n°20; pags: 337-339

COMENTARIOS Y RESEÑAS DE LIBROS

 

El recuento de los vivos. Los habitantes de Tarapacá en el año 1907
Rigoberto Sánchez Fuentes
Editorial Universidad Bolivariana, 2008, 261 páginas.

 

Alberto Carrizo Olivares*

* Miembro Correspondiente Academia Chilena de la Lengua, Ciudad: Iquique. País: Chile. Correo electrónico: acarrizol7@yahoo.com


La reciente conmemoración de los cien años de la masacre de la Escuela "Domingo Santa María" de Iquique, dio pábulo a numerosas muestras culturales donde no sólo lo estético estuvo presente (en sus múltiples facetas), sino que además, lo centrado en disciplinas históricas, por obvias razones de investigación interpretativa. En este último referente, la obra del conocido académico Rigoberto Sánchez Fuentes, nos concede un trabajo de gran valor inferencial, pues contiene elementos colaterales directamente relacionados con el hecho y que proyectan, en el plano de la propuesta, luces nuevas hacia la profundización de la época, las circunstancias y elementos indirectos que permiten dilucidar cierto sincretismo observado en otros autores frente a tan dramática fecha. Y ello es muy revelador, en el actual momento que se vive histórica y económicamente con un tipo de modelo social que, frecuentemente, desmarca, para cualquier análisis historiográfico, factores inherentes a todo el proceso nacional vivido hasta antes del Golpe de Estado de 1973.

"El recuento de los vivos", es un intento por agenciar nuevos elementos del juicio social sobre 1907, para entender en mayor profundidad lo que podríamos, metafóricamente señalar como el inicio del "recuento de los muertos", aquel aciago 21 de diciembre de ese año y los que vendrían en el ciclo salitrero, hasta su término, paradojalmente agotado por la misma voracidad intrínseca del modelo capitalista.

Al conocer algunos motivos del autor para establecer ciertos parámetros de su investigación, ellos fueron: los relatos familiares pertinentes a la gran cantidad de extranjeros en Iquique a principios del siglo XX, la búsqueda de elementos cuantitativos poblacionales de aquel tiempo para saber si en aquella población iquiqueña y tarapaqueña mencionada, estaba, de algún modo, el fundamento de la demografía de la sociedad del siglo pasado; luego, el explicarse transversalmente la marcha de decenas de miles de trabajadores por las razones objetivas acumuladas en 1907 y un cierto incipiente proceso de un cuasi internacionalismo proletario y las formas y fuerzas solidarias que concurrieron a él. Y, para ello, el académico Sánchez recurre a un elemento aparentemente circunstancial, no señalado por otros autores, y que justifica plenamente la obra dentro de una redimensión metodológica, con resultados sorprendentes: el Censo de Población efectuado en noviembre de 1907.

Pueden enfatizarse como ideas-fuerza que constituyen la dinamización de la obra: la instalación del Iquique de la época y su presencia en el mundo por factores geoeconómicos de residencia, y la población por nacionalidades, que entregan al autor elementos referenciales de interpretación que le permitirán finalmente referirse al espacio salitrero, territorial y humano, como un universo "...en el que se verificó la industria nacional y trasnacional que definiría los modos de trabajar, invertir, explotar, humillar, morir, luchar, conocer, denotar, significar, imaginar y reivindicar, de sucesivas generaciones de pampinos, cuya aventura constituye una de las señas más definitivas de la identidad tarapaqueña (...)".

En rápido sobrevuelo, y como reacción ante los anuncios oficiales de la próxima realización del Censo, el autor connota, entre muchas citas, la claridad y sentido de clase para apreciar la realidad que vivían los trabajadores pampinos, con la siguiente colaboración en verso enviada al "Diario Obrero" de Iquique:

"Por orden del salitrero
ochenta oficinas existen
y en la pampa del salitre
más de treinta mil obreros."

Respecto de algunas cifras, el Departamento de Tarapacá tenía una población de 82.126 habitantes y de ellos el 74,6 % eran varones; la mayor subdeleg ación era "Plaza Montt" que reunía el 24,8% de habitantes en el entorno de Plaza Condell, Escuela Santa María y la Recova; en tanto "la capitalidad geográfica de las relaciones de producción estaban en Iquique, considerada la cuarta ciudad más poblada de Chile..." La Pampa del Tamarugal es asentamiento conformado por oficinas salitreras, cubriendo el 43,8 % de la población tarapaqueña. Las movilizaciones obreras crecerían en el tiempo y en el espacio.

El Censo del 28 de noviembre de 1907 y a escasos 23 días de la matanza de la Escuela Santa María, en su convocatoria decía que: "...el único objeto es el de saber el número de habitantes que hay en cada lugar y en toda la República, para atender mejor sus necesidades..." A ello, Sánchez, enfatiza que "...La estratificación que se imponía para el censo en las relaciones sociopolíticas, (ungida entre élite tecnoburocrática y empresarial de Iquique) se orientó y utilizó esta vez, para producir datos que permitían construir información para las decisiones del pacto oligárquico..."

Producida la mayor fricción del capital y del trabajo, por el cambio de penique y su consecuencia en el mundo pampino, no es difícil imaginar los resultados horrorosos del 21 de diciembre de 1907. El escarmiento estaba en los cálculos, para desacelerar la formación de aquella "peligrosa conciencia proletaria".

Rigoberto Sánchez imprime, además, especial mirada a la heterogeneidad de la población: los nacidos y los allegados; los nacidos bajo el incipiente dominio chileno y la multitud inmigrante. Asimismo, señala que "..el sistema mundial de 1907 estaba centrado en las grandes potencias, con vocación imperial y estaban presentes en Tarapacá mediante el habitar y el trabajo de sus nacionales; el cosmopolismo interno de la formación social se manifestaba en las nacionalidades congregadas..." Los resultados sobrecogedores de esa realidad se verían en la inmolación colectiva.

Ela autor, en la parte final de su obra escribe: "(...) Las diferencias étnicas no fueron obstáculos para que convivieran en el trabajo, la fe, la fiesta y la protesta, hombres y mujeres de orígenes diversos..." El Censo de 1907 y su muestra, en gran medida, según Sánchez "constituyó el fundamento de la sociedad del siglo XX, pues las características verificadas en los datos censales mantendrían su vigencia, incluso durante el extenso período de mediocridad económica cuando el salitre había abandonado su posición dominante en la canasta exportadora del país..."

En suma, una obra esencial con elementos históricos redescubiertos, en sentido transversal, por la pasión del intelectual nortino Rigoberto Sánchez, que deja en la memoria colectiva un retrato perenne de un ciclo señero, donde el "enganchado", el apiri convertido en obrero, el gañán, sus mujeres y sus hijos, fueron protagonistas de la matriz social y herencia humanal de Tarapacá.

 

Recibido: 10.07.08 Aceptado: 31.07.08

 

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