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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis v.9 n.26 Santiago  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682010000200018 

Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 9, N° 26, 2010, p. 371-396

PROYECTOS Y AVANCES DE INVESTIGACION

 

Televidencia y vida cotidiana de la infancia. Un estudio de casos con niños y niñas de Santiago*

TV viewers and daily life of children. A case study with children in Santiago

Assistência a televisão e vida cotidiana de crianças. Um estudo de caso com crianças em Santiago

 

Ana Vergara del S. Paulina Chávez I.Enrique Vergara L.**

**Universidad Diego Portales, Santiago, Chile. Email: ana.vergara@udp.cl; paulina.ch@gmail.com y enrique.vergara@udp.cl


Resumen: Este artículo presenta los resultados de un estudio de casos focalizado en las significaciones de la televisión en la vida cotidiana de niños y niñas de Santiago de Chile. Para tal efecto, se han revelado sus puntos de vista y el de sus padres, además de observar el consumo televisivo infantil, en sus contextos espaciales, temporales e interaccionales. En este estudio, se describe, brevemente, la relación que las seis niñas y seis niños estudiados establecen con la televisión, además de presentarse algunas interpretaciones preliminares. Entre ellas, se destacan el carácter dialógico y contextual del visionado infantil, además del uso que hacen los niños de la televisión como material cultural para la construcción de sus identidades y las relaciones con sus padres.

Palabras clave: televisión, niños, vida cotidiana, sociología de la infancia, etnografía de la audiencia.


Abstract: This article presents some of the results of a case study focused on the meaning of television in the daily lives of children from Santiago de Chile. For this effect, their standpoint and that of their parents has been revealed, in addition to observing the children's television consumption within its spatial, temporal, and interactional contexts. The article, briefly, describes the relationship the six boys and six girls included in the study have with television and presents some preliminary interpretations. Among them, the contextual and dialogic character of the children's viewing is highlighted, as well as the children's use of television as cultural material for the construction of their identities and the relationship with their parents.

Key words: television, children, daily life, childhood sociology, audience ethnography.


Resumo: Este artigo apresenta os resultados de um estudo de caso centrado nos significados da televisáo no cotidiano de criancas em Santiago, Chile. Para o efeito, tém-se revelado os seus pontos de vista e de seus pais, além de observar o consumo televisivo infantil em seus contextos espaciáis, temporais e interativos. Neste estudo, se descreve, brevemente, a relacáo que seis meninas e seis meninos estudados estabelecem com a televisáo, além de apresentar algumas interpretacoes preliminares. Entre elas, se destaca o caráter dialógico e contextual da visáo infantil, bem como o uso que as criancas fazem da televisáo como material cultural para a construcáo de suas identidades e suas relacoes com seus pais.

Palavras-chave: televisáo, criancas, vida cotidiana, sociología da infancia, etnografía da audiencia.


 

Introducción

En el presente artículo se da cuenta del enfoque y de los principales resultados de un estudio iniciado el año 2007 y vigente en la actualidad1, en el que participan las Facultades de Psicología y de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales. La intención del estudio ha sido comprender las significaciones que adquiere la televisión en la vida cotidiana de los niños, conociendo su punto de vista y el de sus padres. Se han investigado, además, las prácticas de consumo televisivo infantil, en sus contextos espaciales, temporales e interaccionales.

Se trata de una investigación de casos de carácter cualitativo, basada en un enfoque etnográfico interpretativo2. Se ha trabajado, hasta el momento, con seis niños y seis niñas, correspondientes a hogares de los estratos socioeconómico medio-alto (Cl), medio (C2), medio bajo (C3) y bajo (D), según el índice de la empresa de estudios de mercado Adimark3.

De acuerdo al Consejo Nacional de Televisión (2008), en Chile es posible apreciar una infraestructura medial4 correspondiente a un promedio de 2,4 televisores por hogar, 43,3% de hogares con acceso a televisión de pago, 52, 9% con acceso a computador, 77, 2% a DVD y 25, 8% a video-juegos. Sin embargo, el acceso a diversas tecnologías de información se encuentra diferenciado de acuerdo al estrato socioeconómico. Es así como, por ejemplo, el acceso a televisión de pago en los estratos altos alcanzó un 76,3%, en comparación con un 20,2% en los estratos bajos. En el caso de los hogares con DVD, la penetración de este en los estratos altos alcanzó un 72,1%, en comparación con 32,5% en los estratos bajos. Finalmente, con respecto al acceso a video juegos que se conectan al televisor, en los estratos altos esta tecnología alcanzó una penetración de un 36,9%, en comparación con el 24% que presentaron los estratos bajos (Consejo Nacional de Televisión, 2005).

Esta investigación se ha enmarcado en los campos interdisciplinarios de los estudios culturales y los "nuevos estudios sociales de la infancia"5. Estos campos coinciden en destacar el carácter contextual del uso de la televisión y el hecho de que los niños se desenvuelven como sujetos activos en su relación con la televisión, interpretando su uso y contenido, y tomando decisiones al respecto, aún cuando ellas estén mediatizadas por los adultos que los rodean y por las características y programación del formato televisivo.

Hacia una investigación interpretativa y contextual de la televidencia infantil

Parte importante de los estudios de comunicación se han centrado en los potenciales "impactos" o efectos, generalmente entendidos como negativos, de la televisión sobre los niños. Esta aproximación pesimista hacia los medios de comunicación, se debe, en general, a lo que Bourdieu (1975) denominó como "tentación mass-medioíógica", la que parte del supuesto de que las audiencias tendrían comportamientos más bien pasivos frente a los mensajes. La adhesión a esta perspectiva, por parte de amplios sectores intelectuales, se debería, para Busquet (2008), a la noción de que los fenómenos sociales se presentan como algo evidente que puede ser, inmediatamente, aprehensible.

Dicho enfoque presenta importantes limitaciones al momento de comprender la televidencia como una práctica social contextualizada histórica y culturalmente. En los estudios del "impacto" de la televisión, por ejemplo, ella pareciera tener propiedades esenciales, de las cuales depende su uso e influencia. A la vez, el mensaje televisivo es entendido como unívoco, y los niños son considerados espectadores individuales, aislados y pasivos ante tal mensaje. Tampoco se toma en cuenta que la televisión se inserta como parte de una vida cotidiana compleja, en la que se producen interacciones diversas entre los distintos actores participantes, y que es influida por múltiples tensiones y tendencias socioculturales.

En contraste, las aproximaciones cualitativas al fenómeno de la televidencia se comprenden a partir de su inserción en espacios culturales determinados, y en el marco del hogar y la interacción familiar que se desenvuelve alrededor. Se trata, entonces, de perspectivas contextúales e interpretativas de la televidencia infantil, que consideran las mediaciones subjetivas e intersubjetivas que permiten aproximarse a los diversos sentidos que la televisión adquiere en los mundos de vida de los niños (Hutchby y Moran-Ellis, 2001).

Estas perspectivas contextúales e interpretativas provienen de dos fuentes: los estudios culturales europeos y latinoamericanos y de los "nuevos estudios sociales de la infancia", los cuales coinciden en el hecho de que los niños no se enfrentan a las tecnologías comunicacionales en forma pasiva, sino que son activos en la recepción de los mensajes. Los niños mediatizan y reestructuran la influencia de estas, tanto en lo referido a su interpretación como en los efectos de tales mensajes sobre su comportamiento6 .

Los estudios culturales, por su parte, han tendido a cuestionar y complejizar la forma tradicional de comprender la relación entre los medios y los sujetos, cambiando el punto de vista desde la problemática de la influencia que observa el proceso desde los medios hacia los sujetos, al fenómeno de la apropiación, uso e interpretación, el cual implica situar la mirada desde las prácticas sociales, cognitivas y culturales de los sujetos respecto a los medios. El telespectador no es concebido como una entidad simple y unidimensional, sino como un actor que efectúa operaciones que cambian la propuesta de sentido del medio y de los mensajes (Bianchi y Bourgeois, 1992).

Bajo el concepto de "mediación", sugerido inicialmente por Raymond Williams (1978), los estudios culturales han abierto un amplio espacio, bajo el cual se han desarrollado teorías culturales, artísticas y sociales. Livingstone y Gaskell (1995) en Gran Bretaña, hablan de "involucramiento", entendido como la combinación de significados y prácticas que sirven para incorporar los medios dentro de la vida diaria de los niños. Por otra parte, Jesús Martín Barbero (1987), desde una perspectiva latinoamericana, propone estudiar lo que significa el proceso de la comunicación desde "su otro lado", es decir, desde los usos que las masas hacen de la cultura y las relaciones que a partir de ahí se establecen. En otros términos, desde la significación personal o grupal, cotidiana y contextual y el modo en que los medios masivos se enfrentan con múltiples prácticas populares de uso o de socialización. Este es el caso de los trabajos desarrollados en Chile por Valerio Fuenzalida (1991 y 1999), los cuales destacan la dimensión contextual del consumo televisivo. Al respecto, resulta interesante destacar el trabajo realizado por el grupo Comunicar de la Universidad de Huelva, que ha desarrollado una amplia línea de investigación sobre el impacto real de la televisión en las audiencias infantiles7.

Los nuevos estudios sociales de la infancia, por otra parte, consideran a los niños como actores sociales intensamente involucrados en la construcción de sus propias vidas, las de aquellos que los rodean y de las sociedades en las que viven (Prout y James, 1997), lo cual no implica desconocer las determinaciones estructurales que moldean sus trayectorias. De esta manera, se enfatiza la comprensión simultánea de las referencias simbólicas en base a las cuales los niños están conformando su subjetividad e identidad, como formas de recreación cultural, a la vez que se los entiende como sujetos que habitan, en un momento y lugar determinado, el espacio social, histórico e institucionalmente estructurado de la infancia (James y James, 2004; Stephens, 1995; Scheper-Hughes, 1998; Caputo, 1995; Giberti, 1997 y Carli, 2002).

Además, la noción de «socialización» no podría ser utilizada en un sentido meramente unilateral, aún cuando no nos sea fácil reconocer y comprender la influencia de los niños en las pautas culturales que se recrean cotidianamente. En tales términos, vemos que los niños recepcionan los significados culturales preconfigurados y se comportan de acuerdo a lo que se espera de ellos. Al mismo tiempo, se desenvuelven como productores de significado e inciden de manera importante en sus propios estilos de vida y en los de los adultos.

Aspectos metodológicos

A partir de un enfoque etnográfico interpretativo, el estudio ha intentado dar cuenta de la trama de significaciones entretejidas en torno a la televisión en la vida cotidiana de los niños (Geertz, 1997). Desde un punto de vista comunicacional, esta investigación se sitúa en la tradición de la "etnografía de la audiencia", para la cual el hecho de ver televisión puede responder a diversos motivos y sentidos, que no equivalen, necesariamente, a una opción primaria y a una actividad única y pura. Es por ello que tiene sentido observar los modos y significados que el uso de la televisión adquiere en su contexto "natural" al interior de los hogares y las interacciones familiares, los cuales distan mucho de responder a un proceso mecánico y fácilmente previsible.

En los nuevos estudios sociales de la infancia, la etnografía ha sido destacada como un enfoque, a través del cual los investigadores pueden operar como "aprendices" en los mundos de vida de los niños. Ello permite flexibilizar al máximo la relación "pedagógica" que suele establecerse entre niños y adultos, además de evitar la apropiación de la palabra y la autoridad para dar instrucciones en forma constante. De este modo, los niños se permiten desplegar su propias "soluciones" frente a la demanda de la "definición social de la situación" (Goffman, 1993) que toda interacción nos presenta, a la vez que se ven menos exigidos de actuar y responder del modo en que el adulto espera (Christensen y James, 2002; Greene y Hill, 2005; Woodhead y Faulkner, 2000).

La vida cotidiana ha sido entendida como un espacio de interacción, sociocultural y sociohistórico complejo, en el cual el niño es el nodo, pero no el actor o influencia única. Concebido como un estudio de casos (Coller, 2000 y Butler, 2001), el trabajo de campo se ha desarrollado a través de una inmersión progresiva en los mundos de vida y marcos interpretativos de los niños (Guber, 1991). La selección de las muestras ha intentado combinar criterios de homogeneidad y heterogeneidad, estando la primera dada por la edad de los niños y niñas, que fluctúa entre los diez y los once años. También, son similares en cuanto a que residen en Santiago, a ser sujetos escolarizados, y al hecho de no presentar patologías psiquiátricas graves, situaciones severas de desprotección o conflictos con la ley penal.

La heterogeneidad, por otra parte, está dada por los distintos estratos socioeconómicos considerados (medio-alto, medio, medio-bajo y bajo). Al mismo tiempo, se ha incluido una cantidad equitativa de niños y niñas. Para acceder a los niños y niñas, se escogieron cuatro comunas de Santiago, porcentualmente representativas de los estratos investigados. Los niños y niñas han sido contactados a través de un colegio mixto y laico de la comuna, y la estratificación socioeconómica ha sido confirmada con los datos aportados por el Ministerio de Educación, por los mismos colegios y por los padres de los niños.

El trabajo de campo con cada niño o niña se ha extendido por alrededor de diez semanas, siendo necesarias un promedio de tres horas semanales con cada uno de ellos para la aplicación de las técnicas de producción de información. En cuanto a estas últimas, se han llevado a cabo entrevistas abiertas, de carácter dual8, con los niños y niñas, e individual, con sus padres y profesores. Se han desarrollado, además, observaciones participantes en situaciones sociales naturales de la vida cotidiana de los niños y niñas (visionado televisivo, recreos escolares, juegos con pares, interacciones familiares).

Coherentemente con la perspectiva metodológica, el análisis de los datos ha tenido un carácter hermenéutico, basado en tres momentos. En el primero, se ha llevado a cabo un trabajo interpretativo inicial, que consistió en lecturas sucesivas del material relativo a cada caso y en la formación de conjeturas analíticas globales. En un segundo momento, de elaboración de crónicas etnográficas, se han construido textos interpretativos configurados narrativamente para cada uno de los niños incluidos en la investigación y de la vida cotidiana en la cual se desenvuelven, bajo el prisma de las significaciones que la televisión adquiere en su contexto particular. En un tercer momento, de trabajo interpretativo final, se pondrán en relación las distintas crónicas elaboradas, en función de establecer las comparaciones por género y estrato socioeconómico que resulten relevantes.

En cuanto a las consideraciones éticas, se ha trabajado solo con niños interesados en participar de la investigación y autorizados para ello por sus padres o adultos a cargo, pudiendo retirarse del estudio si así era decidido por cualquiera de ellos. Con el fin de elaborar las crónicas etnográficas, informes finales de investigación y publicaciones, las identidades de los miembros de la familia han sido modificadas.

Una mirada a los niños y su relación con la televisión

Respecto a los resultados de la investigación, se presentan algunos aspectos relevantes de la relación que los niños estudiados establecen con la televisión. No será posible, por razones de espacio, incluir las crónicas etnográficas desarrolladas para cada uno de los casos.

Valentina, de estrato socioeconómico bajo, tiene diez años y vive con sus padres, varias hermanas, primas, tías y su abuela en un espacio reducido. Además de ellos, transitan, cotidianamente, otras personas por el hogar, lo cual introduce una polifonía inevitable en las conversaciones sostenidas con la niña. La madre y una tía se hacen cargo de las tareas domésticas y del cuidado de los niños; el padre, por su parte, suele llegar tarde, cansado después de una jornada extensa de trabajo. En la casa hay un televisor antiguo en el living y otro más nuevo en el cuarto de los padres. A las 16.00 hrs., Valentina regresa del colegio y colabora con algunas labores domésticas. Luego de ello, ve telenovelas mexicanas y, en forma simultánea, realiza las tareas escolares sobre la mesa de comedor, acompañada de sus parientes mujeres. Luego, sale un momento a la casa de su hermana, que vive en el mismo edificio, y vuelve para ver "El Chavo del Ocho" o " Yingo"9. En la noche, a veces ven la telenovela nocturna o algún reportaje o docu-reality, como "Aquí en vivo" o "133: atrapados por la realidad"10.

Valentina es descrita por su familia como una "niña de su casa" y "sana de mente", todavía alejada de influencias negativas, como las que podría ejercer Internet, de acuerdo a lo que les han informado los reportajes televisivos (no tienen acceso a computador). De acuerdo a Valentina, tanto los reportajes como las telenovelas le permiten aprender acerca de los peligros de la realidad, particularmente de aquellos de naturaleza sexual. También le hacen posible aprender acerca de las relaciones entre hombres y mujeres, y tener una mirada crítica frente a las situaciones de abuso o de maltrato que las mujeres pueden experimentar.

Andrés tiene once años y también pertenece al estrato bajo. Vive, desde hace poco, en un departamento con su madre y su hermana, y extraña la época en que compartían una casa con su abuela y diez familiares más. A pesar de que con su madre y su hermana debían acomodarse en el espacio de una pieza, se sentía acompañado por sus primos y familiares, además de tener acceso a televisión por cable y computador. Actualmente, junto con disponer de mayor espacio, pareciera que su vida se ha vaciado de compañía, de fuentes de entretenimiento, de vitalidad. Andrés nos lleva a conocer su barrio, nos muestra sus juguetes y nos cuenta de su aburrimiento cotidiano. Este se expresa una vez que vuelve del colegio (a las 17:00 hrs.). Al llegar, realiza algunas labores domésticas y espera la llegada de su madre, cerca de las 20:00 hrs., la cual trabaja en forma remunerada. En su edificio no hay niños de su edad, no está permitido jugar fútbol y tampoco hay parques cercanos. Sus juguetes de lucha libre y la televisión abierta son sus alternativas de distracción disponibles de lunes a viernes.

Por medio de la televisión, Andrés se entretiene con "Yingo" y con la telenovela chilena "Mala Conducta"11, ambos programas originalmente orientados a un público juvenil, y en los que la sobre-vitalidad, la belleza física, el erotismo, la competitividad y los conflictos amorosos parecen describir una subjetividad y un cuerpo juvenil. Su programa preferido es, sin embargo, "Lucha Libre"12, el que sigue también a través de la Web y consigue sus afiches y accesorios. Entre los luchadores, su favorito es John Cena: un hombre blanco, de cabello rubio y corto, híper-musculoso, con un aspecto de militar-rapero blanco-norteamericano. Según Andrés, John Cena "se ha hecho a sí mismo"; ha tenido logros en base a su propio esfuerzo. Además, no actúa de modo impulsivo, sino que se rige por los valores de la justicia y el bien común.

Una vez que su madre vuelve a la casa, la televisión muchas veces acompaña, como ruido de fondo, las conversaciones de sobremesa. Para la mamá, "los niños de hoy" son sujetos de información: quieren saber, opinar y participar, y, en ello la televisión es una gran ayuda. En particular, le resulta útil ver con sus hijos reportajes nocturnos como "Aquí en vivo", en los cuales los testimonios e imágenes híper-reales y las advertencias que ofrece respecto a peligros cotidianos le ayudan a enfrentar con sus hijos temáticas como la pedofilia, la pornografía infantil y los riesgos de Internet.

Manuel y Carolina, de estrato socioeconómico medio-bajo, tienen ambos once años. En sus casas, el televisor ocupa un lugar central en la sala familiar. Los padres de ambos trabajan en forma remunerada, y las tareas domésticas y de cuidado de los niños son desempeñadas por parientes mujeres. Las madres llegan a los hogares alrededor de las 19:00 hrs. y sus parejas suelen regresar bastante más tarde por motivos laborales, teniendo menor presencia en las decisiones cotidianas relativas a los niños.

Durante el tiempo previo a la llegada de las madres, estos niños realizan actividades diversas, como ver televisión, navegar por Internet y jugar juegos on-line en una biblioteca del barrio. Las madres esperan que sus hijos ocupen también ese tiempo haciendo todos sus deberes escolares, lo que no suele acontecer. En algunos momentos, las madres se cansan de esta situación y restringen la televisión y otras actividades placenteras para los niños, invocando a la "responsabilidad en el cumplimiento de sus tareas". Ese llamado también parece ser emitido para ellas mismas: la televisión les resulta tan absorbente que les impide realizar las tareas domésticas que buscan llevar a cabo. El aparato encendido, de esta manera, se constituye en excusa, en postergación, en una tentación casi hipnótica de dejarse arrastrar por una temporalidad improductiva. También, para los padres varones, esta atracción se hace intensa, especialmente por el cansancio del día laboral: ver televisión los relaja, desconecta y, a la vez, les permite sentirse en conexión con el mundo.

El televisor parece comportarse de un modo ambivalente: atenta contra las rutinas establecidas respecto a la realización de los deberes escolares, pero organiza la temporalidad y las relaciones cotidianas del hogar y la familia. Una vez que las madres regresan a la casa, la televisión deja de estar en función de los niños y pasa a ser objeto de acuerdos colectivos respecto a la programación a ver en conjunto, como "Los Simpson"13 o una telenovela nacional.

Luis y Rocío14, ambos de once años, pertenecen al estrato socioeconómico medio. Luis vive con su madre y su abuela, con la cual se queda después del colegio, mientras Rocío vive con ambos padres y dos hermanos mayores. La madre de Luis trabaja profesionalmente y la de Rocío se desempeña como dueña de casa. A diferencia de los hogares de Manuel y Carolina, en las casas de Luis y Rocío hay tres y dos televisores disponibles para la familia, respectivamente, lo cual evita conflictos y negociaciones respecto a los programas a los cuales optar. Sin embargo, una vez que la madre regresa del trabajo, ven en conjunto una telenovela chilena o una serie familiar antigua, como "Alf' o "Los Locos Adams", conformándose en un ritual familiar imprescindible. También ven juntos las noticias de la noche, espacio que es aprovechado por los padres para abrir conversaciones sobre temáticas como la sexualidad y la violencia, valorando el que los niños conozcan otras realidades.

En el caso de Luis, la madre no parece temer al hecho de que vea películas o programas con contenidos violentos: relata que él se posiciona como un observador distante y que los eventos de dicha naturaleza le suelen parecer ridículos y motivar su risa. El padre de Rocío, en cambio, considera que la televisión está exhibiendo un exceso de contenidos violentos y otros de carácter sexual, que no son adecuados para ciertas edades de los niños, además de ser "un medio idiotizante, donde la gente se cuelga y puede estar todo el día".

El hogar de Luis expresa sus aficiones: tanto su propio cuarto como algunas zonas del resto de la casa exhiben sus dibujos, los insectarios que construye, sus calcomanías y las plantas que cultiva. Acorde con ello, Luis selecciona páginas de Internet y programas de televisión acerca de la naturaleza y la exploración de lugares desconocidos. Todo ello lo asume laboriosamente, no pareciendo existir, en su caso, un límite rígido entre tiempo productivo y ocio, entre trabajo y placer.

Rocío, por su parte, sigue dos series japonesas de animé ("Sailor Moon" e "Inuyasha"), accediendo a ellas a través de la televisión por cable y de Internet. La niña ha investigado acerca de los guionistas de las series y obtiene la música de los programas. Actualmente, administra un blog dedicado a las series de animé japonés, la cual es consultada y comentada por sus amigas y compañeras de colegio, además de serlo por otras niñas desde el extranjero.

Hugo y Daniela pertenecen al estrato socioeconómico medio-alto y tienen, respectivamente, diez y once años. Los niños tienen acceso a posibilidades diversas de entretención, que incluyen, además de la televisión, medios como Internet, mp3s y películas en DVD, además de salidas a shoppings mails, bowlings, y paseos y actividades deportivas al aire libre. Internet, en particular, es muy usado por ellos para chatear, consultar blogs y para obtener información para sus tareas escolares.

Daniela vive con su madre y sus abuelos maternos. La madre trabaja en forma remunerada y Daniela se preocupa del cuidado de su abuela durante el día. Al volver del colegio, a las 16:00 hrs., la niña se va a su pieza, la cual opera como un centro de comunicaciones con teléfono, Internet y televisor. La abuela le pide que haga sus tareas escolares, actividad que Daniela realiza en forma simultánea a hablar por teléfono con las amigas, chatear por Internet, actualizar su fotolog y ver "Los Padrinos Mágicos"15 en la televisión. La telenovela de la tarde es también un momento compartido entre madre e hija, una vez que ella regresa del trabajo.

Hugo vive con sus padres, su hermano mayor y el personal doméstico, en una casa que cuenta con cuatro televisores y salas de juego. Su padre trabaja y su madre se dedica al cuidado de los hijos y del hogar. Hugo disfruta, particularmente, de las actividades sociales en el colegio y las al aire libre con su familia. La televisión no parece resultarle particularmente atractiva, salvo en los casos en que se encuentra "aburrido y sin otra cosa que hacer". Ver televisión para él es una actividad compartida, principalmente, con su madre hacia el final de la tarde, con quien ve "Los Simpson" en el dormitorio de sus padres. Ellos también ven las noticias y algunos reportajes y documentales, ya que la madre los considera "una ventana que permite salir de la burbuja y conocer otras realidades del mundo" y una oportunidad, a través de la cual, ella puede contribuir a informarlo y educarlo con respecto a temas difíciles de abordar. Ella cuenta que después de ver algunos programas, Hugo le hace preguntas al respecto durante varios días como ocurrió, por ejemplo, con un reportaje sobre la pedofilia y otros sobre las cárceles en Ecuador y los niños internados en ellas.

Hugo describe a los personajes de "Los Simpson" como ridículos y torpes, lo que no significa que no disfrute del programa. Este distancia-miento irónico y, muchas veces, reflexivo, es mencionado por la madre como la actitud más habitual de Hugo al ver televisión, particularmente, cuando se trata de contenidos violentos.

En la Tabla N°1 se presenta una síntesis de los resultados obtenidos en los casos anteriormente relatados.

Comentarios finales

Una de las características de la televidencia actual de los niños, es su completa integración en la vida cotidiana (Cassetti y Odin, 1998). Como también observa Livingstone (2002), los medios son cada vez más parte de la vida de estos, pero lo hacen en el contexto de otras y múltiples actividades de juego, de estudio, de interacción. En ese sentido, lejos de la imagen de un niño ensimismado e hipnotizado frente a la pantalla, estos se comportaban con cierta displicencia frente al televisor, prestándole atención solo por momentos y dedicándose a varias otras actividades simultáneamente.

Los niños pertenecientes al estrato socioeconómico medio-alto, tenían acceso a más alternativas de entretención y la televisión parecía tener una menor importancia relativa. En las familias de estrato bajo y medio, en contraste, este medio adquiría mayor importancia cotidiana, debido a un contexto de mayor encierro y de menos dispositivos tecnológicos y comunicacionales. Es interesante el hecho de que, en las familias de estrato medio-bajo, el visionado televisivo era entendido, por niños y adultos, como un "tiempo improductivo", una especie de presente continuo y como un agujero negro que amenazaba con succionar el empuje vital y desplazar las responsabilidades laborales, domésticas y, sobretodo, escolares. El tiempo productivo, en cambio, parecía dirigirse hacia el futuro. El seguir las vías del progreso, la movilidad social era aun pensada como posible, en este estrato a diferencia, tal vez, de las familias más pobres o de aquellas de estrato medio-alto en que la inserción social no depende, estrictamente, del rendimiento escolar.

Lo que difiere entre niños y adultos es la connotación de este tiempo improductivo: para los primeros, la entretención proporcionada por la televisión se hace imprescindible para sobrellevar una vida cotidiana experimentada como aburrida y sobrecargada de responsabilidades; para los segundos, tal entretención puede resultar justificable, pero siempre amenazante y degradante. La mayor tensión entre niños y adultos no parecía establecerse, en el estrato medio-bajo, en torno al tipo de contenidos televisivos vistos por los niños, sino en relación a la organización del tiempo personal, ante la tentación de dejarse arrastrar por la televisión como inmediatez y a congelar un futuro que debe ser construido.

Como ha destacado Valerio Fuenzalida (2005 y 2008a), existe mucha resistencia a aceptar este medio como una forma de entretención por parte de los niños, existiendo una presión permanente por darle un sentido "educativo" formal o por limitar un uso entendido como nocivo. Para los nuevos estudios sociales de la infancia, ello da cuenta de una creciente institucionalización y sobre-escolarización de la vida cotidiana de la infancia, en la cual el control adulto se extiende a los tiempos libres, los que son apropiados en función del "rendimiento" exigido a las actividades infantiles.

Respecto a los contenidos programáticos, se apreció una diversidad de preferencias, incluyendo tanto programas de televisión abierta como televisión de pago. Aunque la última es de menor acceso en los estratos bajos que en los medio-altos en Santiago, hay un número creciente de familias que la están incorporando. La televisión por cable ha hecho posible transgredir las franjas horarias tradicionales de programación adulta e infantil de la televisión abierta chilena, ofertando una programación infantil permanente a través de señales de televisión de pago como "Nickelodeon", "Cartoon Network", "Discovery Kids", "Jetix", entre otras.

Adicionalmente, los niños tienen acceso a programación originalmente pensada para audiencias adultas, como es el caso de las telenovelas chilenas. Es interesante el hecho de que las últimas han comenzado a incorporar temáticas relativas a la vida cotidiana de las familias, bajo una lógica de proximidad con el telespectador. Al mismo tiempo, los niños comienzan a ser representados como agentes y no solo como objeto de las decisiones adultas, transformación cultural que se expresa aun, incipientemente, en distintas esferas de la sociedad chilena. De este modo, la experiencia de ser niño al interior de una familia es vivida, por los sujetos estudiados, a través de un relato paralelo: el de sus experiencias directas y el de los eventos acontecidos en las telenovelas, produciéndose diversas formas de comparación y diálogo entre ambos relatos.

En el caso de las niñas, los contenidos de las telenovelas movilizaban a una reflexión sobre qué implica el ser mujer o ser madre, en un trabajo de historización de lo femenino. Particularmente, en el estrato bajo, el visionado conjunto de telenovelas, entre madres, hijas y otras parientes, permite tejer historias y valoraciones morales y estéticas de personajes y acontecimientos, que pasan a formar parte de las conversaciones cotidianas. Para ellas, las telenovelas permiten articular -en tanto reflejo de problemas sociales presentes o pasados- diálogos familiares de carácter educativo entorno a temáticas como, por ejemplo, las desigualdades de género, o los cambios históricos en la estructura y dinámica de las familias.

De igual forma, el programa "Lucha Libre", en el cual se interesaba el niño de estrato bajo, conllevaba un despliegue teatral de subjetividad de género y le obligaba a pronunciarse sobre la justicia, el bien y el mal, temas organizadores de esta representación. Simultáneamente, el acceso a nuevas tecnologías permite al niño de estrato medio-alto articular una pertenencia grupal de clase y de género, en un trabajo de configuración de tipos humanos opuestos: los chicos tecnologizados, activos, interconectados, propios de la cultura del new management, y los nerds o loosers, pasivos, feminizados, aislados, ocupados de la lectura y de sus propios universos subjetivos.

Como otra dimensión de la televidencia de los niños estudiados, es importante mencionar el alto nivel de conocimiento, no solo de los contenidos televisivos, sino de sus cualidades discursivas y genéricas, junto con una distinción entre ficción y realidad. También se puede destacar la capacidad de operación con estereotipos discursivos complejos: la sutileza interpretativa frente a ciertos personajes polisémicos como los de "Los Simpson", discursos televisivos indirectos como la ironía (Amigo, 2001) o discursos sobre la realidad como el caso de la información sobre la pedofilia (Jost, 2001). Ello permite, a los niños y niñas, poner en relación la televisión con la realidad de su propio mundo y establecer formas de identificación, que lejos de ser lineales, les permiten traducir los personajes y/o las situaciones a su cotidianeidad más próxima.

Distanciándose de una noción de infancia en que los niños debían estar protegidos de informaciones dolorosas acerca del mundo, los padres estudiados parecían valorar este contacto de sus hijos con otras realidades, privilegiando el visionado conjunto de noticias, documentales y telenovelas, estableciendo conversaciones a partir de estos programas. Ello podría dar cuenta de una cierta renuncia a sustentar la imagen cultural de los niños como inocentes, que se fundaba en el filtro o control que los adultos ejercen respecto a las informaciones y mensajes a los cuales los menores acceden y que no resulta sostenible en el contexto comunicacional actual (Steinberg y Kincheloe,1997).

Este visionado conjunto entre adultos y niños es, además, una expresión del papel de la televisión como nexo relacional al interior de la familia. En tales términos, la televisión, vista en conjunto, parece tener el mismo sentido ritual y simbólico que las comidas o celebraciones familiares a partir de la modernidad, al formar parte del tiempo familiar compartido, en un contexto en que cada uno de los miembros comienza a desarrollar sus propias rutinas por separado (Gillis, 2003). Los niños suelen valorar estas actividades conjuntas, sin que sea imprescindible forzar la comunicación e intimidad familiar, como en los últimos años se ha impuesto como mandato.

Otra característica de su cultura mediática es que la televisión se sitúa en un contexto medial en que participan otras tecnologías, dentro de las cuales se destaca Internet. Esta última opera como una alternativa más de consumo cultural, especialmente en el caso de los niños y niñas de estrato medio-alto y medio, los que tienen un mayor acceso a Internet en sus hogares. Sin embargo, lo más significativo es que dicho medio contribuye a intensificar y diversificar la relación que los niños estudiados establecen con la televisión, siendo utilizada para bajar y grabar programas televisivos, permitiéndoles mantener una relación de fidelización con algunos programas y series televisivas. De esta manera, se observa una importante circulación transmedial de contenidos entre Internet y la televisión.

En ese contexto, los niños tienen la posibilidad de construir y reconstruir los discursos sociales a través de los retazos presentes en los diversos medios, comparando contenidos y puntos de vista. Los medios les proveen oportunidades, a través de las cuales, configuran horizontes subjetivos personales y compartidos, en tanto formas de ver la realidad y de darse forma en las experiencias vitales, que son apropiadas y transformadas por los sujetos como parte de sus procesos de construcción de la identidad.

Por ejemplo, Luis configura su mundo personalizado de niño explorador, interesado en la naturaleza y la sobrevivencia en circunstancias difíciles, afición que comparte, imaginariamente, con una comunidad también global. Rocío, la niña seguidora del animé japonés, se hace parte de un mundo colectivo y global, en el que ella no tiene solo un rol de consumo, sino que de producción cultural. Estos dos niños muestran que la televisión e Internet son utilizados como materiales para generar estilos personales, en los cuales las rutinas, aficiones, estéticas, interacciones con pares, consumos y producciones culturales se articulan para construir identidades.

Siguiendo a Valerio Fuenzalida (2008b), Rocío podría ser definida como operadora más que como usuaria e, incluso, que como audiencia activa en su relación con los medios. Es decir, como una de aquellas personas que hacen usos idiosincrásicos y especializados de tales medios y que, incluso, pueden dejar de ser meros destinatarios para convertirse, en alguna medida, en productores de textos mediáticos.

En contraste con lo que suele afirmarse, el visionado de los niños estudiados se da en un contexto normativo regulado por los padres, los cuales tienen una participación importante en la definición de horarios y tipo de programas que ven sus hijos. Como suele ocurrir, los niños buscan transgredir esas restricciones, en expresiones que no están solo en función de negar la autoridad adulta, sino que en su capacidad de influir sobre su entorno y definir sus opciones personales. Hay momentos en que la fuerza normativa de los padres es muy escasa, sobre todo cuando no están presentes en la casa y dejan instrucciones para sus hijos, pero hay otros en que tienen una influencia mucho mayor, como ocurre cuando retornan a sus hogares. En tales términos, en la vida cotidiana de los niños estudiados y sus familias, la televisión es incorporada como un referente organizador de la temporalidad, que sigue el curso de las distintas franjas programáticas de la televisión y los momentos en que los actores adultos o niños tienen mayor influencia en las decisiones del visionado.

Por otra parte, en el marco de los procesos de globalización y diversificación cultural, el estudio de la infancia debe dar cuenta de una cotidianeidad en la transformación que fluye en conjunto con las dinámicas sociales relativas a la familia y los medios de comunicación, entre otros. En este contexto, la vida cotidiana no puede seguir siendo entendida como un espacio privado y rutinario, de permanencia y equilibrio16, sino que como una instancia que expresa tensiones socioculturales significativas, las que en este caso corresponden a la coexistencia de imágenes culturales arraigadas y emergentes de la infancia.

Aun cuando no ha sido un objetivo de la investigación presentar sugerencias respecto a la televidencia infantil, puede ser interesante puntualizar, brevemente, algunos aspectos. Las propuestas de "visionado" o "televidencia" crítica, desarrolladas en el mundo hispanoamericano por autores tales como Guillermo Orozco (1995), en México, y José Ignacio Aguaded (2005 y con R. Díaz, 2008) en España, destacan la relevancia de basar las intervenciones al interior de los colegios o de las familias en investigaciones capaces de dar cuenta de la complejidad de los sentidos adquiridos por la televisión en contextos sociales y culturales determinados.

Así por ejemplo, el carácter dialógico de la relación de los niños con la televisión puede ser un aspecto interesante de considerar al diseñar intervenciones relativas al desarrollo del visionado crítico. La educación formal puede incorporar los mensajes y narrativas televisivas como mecanismos para incentivar reflexiones respecto a dilemas de carácter histórico, político, valórico o filosófico. En tal sentido, no se trata sólo de "enseñar a ver televisión", sino que la televisión nos puede ayudar a enseñar contenidos diversos y a favorecer el razonamiento reflexivo al respecto.

Es por ello que muchos de los programas destinados a incentivar el visionado crítico utilizan la televisión como una herramienta pedagógica privilegiada para el desarrollo del pensamiento crítico en una serie de ámbitos. Es lo mismo que hacían, espontáneamente, los padres de los niños estudiados en esta investigación: abrir conversaciones a partir de los contenidos televisivos. Tales "conversaciones" verbales y temáticas, en el caso de las familias, podrían tomar formas muy variadas al interior de programas sistemáticos: debates abiertos o dramatizaciones, además de estrategias narrativas, audiovisuales o lúdicas múltiples.

Desde el otro lado, es decir, desde la educación para la recepción (Charles y Orozco, 1990) o "educación de la mirada" del telespectador, como la han denominado agencias como el grupo Comunicar (VVAA, 2008) en España y FLACSO (2007) en Argentina, es necesario que las intervenciones o planes respondan a las mediaciones particulares ejercidas desde y hacia la televisión en la vida cotidiana de los niños. Investigaciones, como la que se ha dado cuenta en este artículo, pueden ser un aporte para un conocimiento situado y progresivamente más sólido respecto a las prácticas y sentidos del consumo televisivo en los niños chilenos urbanos de distintos estratos socioeconómicos.

De modo similar, tales intervenciones deben dar cuenta de sujetos complejos que interpretan y reconfiguran los mensajes televisivos. Cualquier proyecto o programa orientado al incremento de las competencias mediáticas de los niños, debe evitar imaginarlos como tabulas rasas o como entes meramente pasivos que asimilan contenidos. Tal como ha ocurrido con las concepciones educativas, en general, el aprendizaje mediático es actualmente entendido como una experiencia de encuentro y enriquecimiento dinámica y multilateral, entre dispositivos culturales más o menos formalizados y aquellas destrezas y conocimientos adquiridos por los sujetos insertos en el mundo.

En particular, es importante tomar en cuenta el distanciamiento crítico e irónico ejercido por los niños con respecto a la televisión, así como su especial conocimiento del lenguaje televisivo. En tal sentido, no son las intervenciones las que van a generan esta capacidad en los menores, sino que pueden, simplemente, potenciarla o canalizarla, en el marco de una formación más amplia para el ejercicio activo de la ciudadanía.

Parte importante del distanciamiento crítico reside en la posibilidad de entender a la televisión como xmproducto histórico y cultural específico y, a la vez, como la expresión de un proceso de elaboración en que participan distintos actores y unidades sociales. En tanto producto, pone enjuego determinadas representaciones y versiones acerca de la realidad y utiliza estrategias retóricas para legitimarlas (Fairclough, Jessop y Sayer, 2004). Al respecto, muchos programas buscan favorecer el cuestionamiento del carácter de verdad o neutralidad del mensaje televisivo, además de favorecer la interpretación crítica de sus intencionalidades y efectos de discurso.

En tanto proceso, la industria y agencias de los medios, los guionistas y el público, participan en la generación del mensaje televisivo, además de influir en los formatos, técnicas y categorías disponibles. En tal sentido, puede favorecerse el análisis e interpretación de las prácticas sociales que participan en este proceso, incluyendo los propios hábitos de consumo mediático por parte del telespectador, además de su comprensión de la complejidad discursiva y técnica del lenguaje televisivo.

Notas

1 En el 2007, se realizó el estudio exploratorio "Significaciones de la televisión en la vida cotidiana de la infancia: un estudio de casos con niñas y niños de estrato socioeconómico medio", el cual tuvo el financiamiento del Fondo de Investigación de la Universidad Diego Portales y contó con el apoyo del Consejo Nacional de Televisión. Posteriormente, se incorporaron nuevos casos y estratos socioeconómicos, a través del proyecto FONDECYT 2008-2010 "Infancia, televisión y vida cotidiana. Un estudio de casos con niños y niñas de distintos estratos socioeconómicos de Santiago".

2 Dada la limitación de tiempo en el desarrollo del trabajo de campo, se prefirió no usar el término 'etnografía', con el objeto de reservarlo, como se propone en la actualidad, para procesos de inmersión prolongados.

3 La estratificación propuesta por Adimark, utilizada por la mayoría de las consultoras de estudios de mercado y opinión pública en Chile, divide a la población en cinco estratos socioeconómicos, dependiendo de su nivel de educación, ingresos y tenencia de bienes. Estos son: medio-alto, medio, medio-bajo, bajo y extrema pobreza (ABC1, C2, C3, D y E, respectivamente). En Santiago, el segmento medio-alto corresponde al 11,3% de los hogares, el medio al 20, 1%, el medio-bajo al 25, 6%, el bajo al 34, 5% y, finalmente, el de extrema pobreza al 8, 5% de los hogares.

4 Al respecto, es necesario considerar que la investigación de medios en Chile presenta dos limitaciones importantes. La primera es la exclusión del estrato socioeconómico de extrema pobreza en la mayor parte de los estudios, debido a su restringida capacidad de consumo. La segunda es la no consideración de la población rural y de aquella que habita zonas urbanas con escasa población, debido a que los estudios tienden a centrarse en Santiago o en las ciudades más grandes de Chile.

5 Campo de origen anglosajón, pero también existente en Hispanoamérica. Surgió, inicial-mente, como nueva antropología o nueva sociología de la infancia, pero luego fue entendido como un ámbito interdisciplinario al que se han incorporado la historia, la geografía, la literatura, la psicología, el trabajo social, las ciencias jurídicas, entre otras disciplinas. Algunos de sus exponentes más renombrados son, en el mundo anglosajón, Adrian y Allison James, Alan Prout, Berry Mayall, Virginia Caputo, Sharon Stephens y Nancy Scheper-Hughes; Jen Qvortrup en el caso de Noruega; Ferrán Casas e Iván Rodríguez en España; junto con Eva Giberti, Silvia Yankelevich, Sandra Carli, Lucia Rabello de Castro, Ernesto García Méndez, Francisco Pilotti y otros, en América Latina.

6 Ahora bien, el hecho de dar cuenta de niños competentes en el uso de los medios no implica una celebración acrítica de una industria comunicacional cuyas dinámicas deben ser interpretadas política y éticamente, especialmente en lo referido a su efecto sobre las formas de consumo material y simbólico que desarrollan los niños (Prout, 2001).

7 Para una aproximación a las líneas de investigación desarrolladas por el grupo Comunicar, véase VV.AA. Revista Comunicar, "Audiencias y Pantallas en América", N° 30, 2008 y VV.AA. Revista Comunicar, "Educar la Mirada", N° 31, 2008.

8 Las entrevistas duales son una técnica creada por Berry Mayal (2002), la cual busca reducir el desbalance de poder entre los niños y los investigadores adultos, además de inducirlos a responder a partir de un posicionamiento generacional (en tanto niños). Para este efecto, se le solicita al niño(a) que se haga acompañar de algún amigo(a) de su confianza al momento de realizar la entrevista, participando ambos en la generación de las respuestas.

9 Programa de entretención juvenil que muestra a dos grupos de jóvenes (denominados los "modeláis" y los "populáis") muy erotizados, que bailan con poca ropa, participan de concursos, viven romances y se ven envueltos en distintas "polémicas", que los animadores se encargan de exagerar.

10 "Aquí en vivo" es un programa de reportajes nocturnos que, con cierta espectacularidad, documenta temáticas como el tráfico y consumo de drogas, el robo, la prostitución y la violencia de género. Por su parte, "133 atrapados por la realidad", es un reality policial que muestra en vivo el actuar de Carabineros, lo que incluye escenas de detenciones, accidentes automovilísticos, violencia intrafamiliar, allanamientos e incautación de drogas, riñas callejeras, etc.

11 La telenovela, en tono de comedia, muestra las aventuras, conflictos y relaciones de un grupo de jóvenes de diversas "tribus urbanas", que asisten a un colegio en el que se puede cursar tercero y cuarto medio en un sólo año.

12 El programa muestra combates entre luchadores profesionales, los cuales combinan teatralidad, deporte y violencia en espectaculares puestas en escena. Además de los luchadores -a los que se les asigna un papel moral de "buenos" o "malos"-, hay otros personajes que dan vida a este deporte: los comentadores, que antes de cada pelea ofrecen información sobre los luchadores; el arbitro o juez de cada combate y, por supuesto, el público, que es parte fundamental de esta verdadera celebración comunitaria llena de acción y explosión emocional.

13 "Los Simpson" es una serie de dibujos animados, dirigida a un público de diversas edades, en la medida que permite lecturas en distintos niveles de abstracción y de contenidos. Tanto su estética como las situaciones presentadas se fundan en el exceso y en la ironía, además de presentar alusiones y sarcasmos respecto a la realidad política norteamericana y mundial y, también, a los mismos recursos discursivos habituales en la televisión y los medios de comunicación. Los eventos y personajes son polisémicos, en la medida que movilizan el rechazo y la ridiculización, pero a la vez generan ternura y simpatía. La serie se basa en la vida de una familia norteamericana, en la que el padre parece estar más preocupado de sí mismo que de sus hijos y en la que la madre resulta bastante distraída e insustancial. Aunque explosivos y "maldadosos", los niños de la familia parecen, muchas veces, más criteriosos que sus padres, debiendo ejercer un papel relevante a la hora de resolver los problemas que sus padres suelen generar. Ello, especialmente, en relación a un entorno social y laboral que los deprecia y los considera "perdedores", de acuerdo al imaginario cultural norteamericano.

14 Estos dos casos de estrato medio fueron estudiados a través de una tesis de pregrado en Psicología, incorporada en la investigación mayor, y realizada por Leslie MacKay y Tania Hitschfeld.

15 "Los Padrinos Mágicos" es una serie de dibujos animados en la que el personaje principal es un niño de diez años que vive con ambos padres, los cuales no le prestan mayor atención y suelen dejarlo a cargo de una joven niñera egoísta y descuidada. El niño sufre con ella y, también, con aquellos que no lo aceptan en el colegio, especialmente un chico "matón" que lo golpea con frecuencia. Sin embargo, cuenta con el apoyo de una pareja de padrinos con poderes mágicos, los que le conceden deseos tendientes a resolver sus problemas, aunque en lo inmediato generan efectos negativos no esperados por él. A pesar del carácter trágico de la historia, la serie es presentada en un lenguaje irónico, sarcástico y desapegado, y sus personajes no son necesariamente buenos o malos, sino más bien moralmente débiles y egoístas, o bondadosos, una vez que recapacitan.

16 Esta visión de la vida cotidiana como refugio frente a la racionalización y burocratización de las instancias públicas, puede ser encontrada, entre otros autores, en Berger y Kellner (1964).

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Recibido: 13.10.2009, Aceptado: 13.01.2010

*Esta investigación fue financiada por el Proyecto Fondecyt Regular 2008-2009 N° 1085230. "Infancia, televisión y vida cotidiana. Un estudio de casos con niños y niñas de distintos estratos socioeconómicos de Santiago", y ha contado con el apoyo del Consejo Nacional de Televisión de Chile.

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