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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.31 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000100002 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 31, 2012, p 17-38

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

 

Lucha por la vivienda y politización de las trayectorias individuales*

Struggle for housing and politicization of individual trajectories

Luta por moradia e politização das trajetórias individuais

 

Nicolás Angelcos Gutiérrez

École des Hautes Études en Sciences Sociales, París, Francia. Email: nicolas.angelcos@ehess.fr

 


Resumen: El presente artículo busca interrogar las formas y mecanismosque adoptan los procesos de politización en los sectores populares chilenos. Paraello, se analiza el caso del comité de vivienda "MPL- Franklin" organizado semanas después del pasado terremoto del 27 de Febrero del 2010. La tesis que sedesarrolla versa sobre la necesidad de problematizar la relación entre subjetivaciónindividual y subjetivación colectiva para comprender la politización de las demandas, en principio instrumentales, que articula el movimiento. A partir del conceptode "afección política" se intenta reconstruir el vínculo entre la lucha por la vivienda y las trayectorias individuales de los vecinos miembros del comité. Las preguntas de investigación son las siguientes: ¿cómo se puede explicar la politización deciertos individuos en un medio social donde la pasividad reina?; ¿cómo se puedecomprender la afección de ciertos individuos por la política de cara a una desafección generalizada?

Palabras clave: subjetivación, politización, vivienda.


Abstract: This article seeks to examine the ways and mechanisms adoptedby the processes of politicization in the popular sectors in Chile. To this end, weanalyze the case of the housing committee "MPL-Franklin" created weeks afterthe last earthquake of February 27, 2010. The thesis developed concerns the needto problematize the relationship between individual subjectivity and collectivesubjectivity to understand the politicization of demands, instrumental at first, whichcoordinate the movement. The concept of "political affection" is used to rebuildthe link between the struggle for housing and the individual trajectories of thecommittee members. The research questions are: how the politicization of certainindividuals in a social environment where passivity reigns can be explained?; Howcan we understand the affection of some individuals in politics, in a setting ofgeneral disaffection?

Key words: subjectification, politicization, housing.


Resumo: Este artigo procura analisar as formas e os mecanismos a adoptarnos processos de politização dos setores populares no Chile. Para isso, analisamos o caso da comissão da habitação "MPL-Franklin", organizado na semana passadaapós o terremoto de 27 de fevereiro de 2010. A tese que é desenvolvida aborda a necessidade de problematizar a relação entre subjetivação individual e subjetivaçãocoletiva para entender a politização das demandas, em princípio, instrumentais,que coordena o movimento. Usando o conceito de "condição política" destina-se areconstruir a ligação entre a luta pela habitação e as trajetórias individuais dosmembros da comissão de vizinhos. As questões de pesquisa são: como explicar apolitização de certos indivíduos em um ambiente social onde rainha a passividade?como se pode compreender a afeição de certos indivíduos pela política entre umdescontentamento generalizado?

Palavras-chave: subjetivação, politização, habitação.


 

Introducción

El 27 de Febrero del año 2011 se conmemoró un año de la tragediaque sacudió el centro- sur de nuestro país. Si bien la catástrofe natural queimplicó el terremoto era en gran medida inevitable, para nadie resulta extraño que la gestión política de sus consecuencias haya sido completamente ineficaz2 . Así, nos parece insuficiente hablar de una catástrofe naturalcuando diversos factores sociales y políticos nos hablan de una crisis socialde bastante mayor alcance.

El terremoto develó diversas aristas en la construcción del orden social chileno. Por una parte, un número elevado de personas -sin ningúnantecedente delictivo- salió a la calle y, en conjunto, protagonizó verdaderos pillajes en distintos centros comerciales. Por otro lado, la población"normalizada" y los medios de comunicación organizaron una activa respuesta. Los vecinos, movilizados por un temor difícilmente explicable, searticularon para conformar patrullas ciudadanas en los márgenes de suspoblaciones, cuidando aquellos bienes que parecían amenazados por la turba. Por su parte, los medios de comunicación, aparte de instalar el miedoentre la población, efectuaron una fuerte condena moral hacia aquellos individuos implicados en los saqueos, arguyendo su carácter excesivo, o sea,que rompe con los límites de lo necesario.

Este panorama ya nos muestra una triple cara del orden social chileno. Unos, ante la imposibilidad de acceder a bienes materiales lujosos (televisores de plasma u otros), se aprovechan del caos que siguió al terremoto y roban. Otros, más leales con la propiedad y las normas, se arman dispuestos a defender con violencia lo que les pertenece. Ellos, establecen ellímite entre lo lícito y lo ilícito, lo moral y lo inmoral. Las tres caras, sinembargo, muestran la misma importancia de los bienes materiales en laconstrucción de la identidad personal y el carácter absolutamente privadode esa construcción. Frente a esto, saqueadores, patrullas ciudadanas ymedios de comunicación no vacilan en saltarse los canales formales quenuestro sistema democrático ha definido para legitimar el orden social, yasea robando, golpeando o llamando a los militares.

Ahora bien, el terremoto ha develado otra cara de nuestra sociedad.

La reconstrucción material y social aún en curso muestra cómo la "sanciónnormalizadora" actúa hacia aquéllos que burlan la propiedad privada, basedel modelo, pero no para aquéllos que lo sostienen, para quienes normalizan. El tema de la vivienda ha sido particularmente sensible a este respecto.

El déficit habitacional en Chile alcanzaba a 543 mil unidades hasta el año 2010. Si bien durante los veinte años de gobierno de la Concertaciónse redujo a casi la mitad el número de familias sin casa, el déficit nuncadejó de ser preocupante, esto sin contar la calidad y ubicación de las nuevas viviendas sociales. Post terremoto esta cifra subió a 900 mil casas (Zúñiga, 2010) tornando el problema habitacional alarmante y evidenciando la ineficacia de las políticas de vivienda llevadas a cabo por laConcertación, donde se articulaba la subvención estatal, con el ahorro privado y la construcción entregada a las empresas inmobiliarias.

El gobierno de Sebastián Piñera no lo ha hecho mejor. Por una parte, ha sido incapaz de resolver el problema de la reconstrucción, sobre todopara aquéllos que no eran propietarios antes del terremoto, fueran allegados o arrendatarios permanentes. Por otra parte, ante una supuestaineficiencia en la asignación y focalización de los recursos públicos, seintenta reformar las políticas de vivienda anteriores, reduciendo el FondoSolidario 1 (ahorro mínimo 10 U.F.), correspondiente a las familias máspobres. Con ello, se busca subrayar la necesidad de un mayor ahorro privado (Fondo Solidario 2, ahorro mínimo 30 U.F.) y la disminución de losgastos públicos en subsidios (Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2010).

Si a esto le agregamos la intención de terminar con las EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria), es decir, con las formas colectivas depostulación a subsidios, y la eliminación del subsidio de interés territorial,cuestión que haría imposible la adquisición de una vivienda social en lacomuna actual de residencia, la fragmentación y segregación social podrían agudizarse de forma dramática.

Harloe (Desjardins, 2008) distingue dos modelos de políticas devivienda social, a saber: el modelo de masa y el modelo residual. El primero refiere a la concepción de la vivienda en tanto beneficio universal otorgado a las clases trabajadoras como participantes activas del contrato social; el segundo, por su parte, está dirigido a los sectores más pobres yopera a partir de una descentralización de la gestión y el financiamiento.Siguiendo esta distinción, el modelo chileno busca profundizar la políticade vivienda residual, cuyos costos sociales son enormes: "en el modeloresidual, el sector social es estigmatizado porque concentra a los gruposmarginalizados, políticamente, económicamente y socialmente" (Desjardins,2008: 32-33).

Todas estas aristas hacen del problema de la vivienda un asunto extremadamente complejo. El movimiento de deudores habitacionales que haconstituido la cara más visible de este conflicto debiera, de esta forma, ser capaz de articular la lucha por la condonación de las deudas, con la permanencia territorial, la aumentación del Fondo Solidario 1, la necesidad de la postulación colectiva, la lucha contra la exclusión, etc. Esta complejidadexplica una gran parte de las constantes divisiones y reagrupaciones delmovimiento.

Ahora bien, como hemos querido enfatizar, la crisis social que siguió al terremoto puso en tela de juicio ciertos consensos normativos entorno a la legitimidad del "modelo chileno". Primero, mostró que la estabilidad de nuestro orden está expuesta a una fragmentación súbita en el casode enfrentarse a una nueva "crisis". Segundo, la credibilidad delempresariado chileno quedó en entredicho cuando construcciones pertenecientes a la clase media se derrumbaron, aún cuando su costo era elevado. Finalmente, el gobierno y la política en general se revelaron una vez másestar completamente distanciados de las necesidades del mundo popular.Frente a este escenario, el problema de la vivienda y la capacidad de respuesta de los actores sociales es un asunto de vital relevancia.

En este marco, nuestra investigación intenta comprender el procesode politización que vivió un grupo de habitantes "sin techo" del barrioFranklin de Santiago. Esta politización comprende diversas etapas: 1) lainscripción en el comité de vivienda formado por el "Movimiento de Pobladores en Lucha"; 2) la participación regular en éste; y 3) la incorporación militante en el movimiento. La particularidad de este comité es quenace como consecuencia del terremoto y es conformado por vecinos y vecinas sin ningún capital político anterior. Quisiéramos mostrar en esta ponencia, a partir del análisis de este comité, cómo la política "afecta" laidentidad de los individuos involucrados y de qué forma esto determina eldevenir de la organización.

Insensibilidad de lo público.
De la demanda democrática a la demanda popular

Acaecido el terremoto el 27 de Febrero del año 2010 y "superados"los impasses provocados por los saqueos y la respuesta militar, comenzó eldifícil proceso de reconstrucción material y social de nuestro país. La comuna de Santiago, al igual que las demás comunas, fue elaborando un catastro de los sectores y construcciones más afectados, intentando dar unapronta solución a las víctimas. Para ello, se constituyeron comités de reconstrucción que actuaron como mediadores entre las autoridades municipales y los vecinos afectados.

En este proceso, sin embargo, se llamó a participar solamente a lospropietarios3 . De este modo, allegados y arrendatarios de la comuna debieron resignarse ante una ayuda estatal y diseñar, en la medida de lo posible,alguna estrategia individual que les permitiera enfrentar la difícil situaciónque estaban viviendo. En este marco, el Movimiento de Pobladores en Lucha, cuyo mayor trabajo político está situado en Peñalolén4 , organizó un comité de reconstrucción en el histórico barrio Franklin para aquellos olvidados por las autoridades, intentando ofrecer una dinámica de trabajo colectivo como herramienta de lucha en la demanda por una vivienda.

Al entrevistar a varios miembros del comité (principalmente mujeres), ellas muestran cómo la elección de inscribirse en él fue el resultado dela situación problemática en que vivían dada la falta de casa (anterior alterremoto) y la oferta propuesta por el movimiento. El MPL les relató laexperiencia de lucha que vienen desarrollando hace varios años en Peñalolény los resultados que han obtenido (dos soluciones habitacionales5 ) en dicha comuna. El terremoto, en este sentido fue la excusa para que, demandas ya existentes pero desarticuladas, se organizaran alrededor de un comité y formaran una demanda colectiva.

En términos de Ernesto Laclau, nosotros podemos interpretar esteproceso como el paso de una demanda democrática a una demanda popular. Para Laclau, una demanda democrática es aquélla que "satisfecha o no,permanece aislada (…) ¿aisladas de qué? Sólo con respecto al procesoequivalencial (…) una demanda que se satisface no permanece aislada; seinscribe en una totalidad institucional diferencial" (Laclau, 2010: 99-103).Esta paradoja significa que una demanda al ser satisfecha no se inscribedentro del conjunto de demandas que conforman una articulaciónhegemónica; por ello, permanece aislada de las demás demandas, pero integrada en la institucionalidad vigente.

La reducción del déficit de vivienda durante los veinte años de gobierno de la Concertación se inscribe en esta dinámica. Demandas por vivienda, fruto de la reorganización espacial que realizó la dictadura en laciudad de Santiago, fueron satisfechas mediante la asignación de subsidiosindividuales para la compra de casas nuevas o usadas en los márgenes de lacapital, continuando así la erradicación de los "sin casa" hacia la periferiade la ciudad, esta vez bajo la racionalidad del mercado.

Dado que la política de vivienda articula subsidios públicos conahorro privado esta forma "democrática" de satisfacción de las demandastiene su límite, en la medida que no todas las personas son capaces de ahorrar el dinero suficiente para optar a un subsidio. Al mismo tiempo, éstosson limitados y no tienen una cobertura universal.

Frente a esta "insensibilidad" de la institucionalidad política respecto a la demanda por vivienda de un número considerable de familias,los vecinos del barrio Franklin construyen, voluntariamente o no, una demanda colectiva de carácter popular, es decir, que articula distintos elementos correspondientes a las distintas necesidades. "A la pluralidad dedemandas que, a través de su articulación equivalencial, constituyen unasubjetividad más amplia, las denominaremos demandas populares" (Laclau, 2010: 99).

Así, la "demanda democrática" por vivienda, se transformó al interior del comité en una "demanda popular" por una vivienda digna, lo quesignificó la articulación de diversas demandas, a saber: una vivienda cuyotamaño excede los límites de la vivienda social; una solución habitacional colectiva; y la permanencia en la comuna.

Biografía individual y lucha colectiva por la vivienda digna

Al entrevistar a algunos miembros, principalmente mujeres jóvenes(25- 36 años), del comité de vivienda pudimos integrar en nuestro análisislos principales rasgos biográficos que determinan su vida "carente" en dóndese inserta el problema de la casa propia.

Ante una pregunta abierta sobre sus historias de vida, la mayor partede las entrevistadas iniciaba su relato con la descripción de algún padecimiento. Los principales problemas individuales registrados fueron: alcoholismo del padre o cónyuge, drogadicción de algún miembro de la familia,incapacidad de formar una familia propia, hacinamiento, problemas de relación con las personas que los acogen (en general la familia de uno de loscónyuges), enfermedad de un hijo, depresión, etc. A continuación un ejemplo:

"Yo pienso que el problema de mis hijos, lo nervioso que son, loinquietos, proviene todo de mi condición de allegada. Porque ya esun niño que necesita su metro cuadrado para él solo y es el únicohombre entre tres hermanas, entonces él se siente siempre compitiendo con ellas, siempre está como compitiendo por el espacio consus hermanas. Es por eso que necesito irme de aquí, porque estamosmuy mal, muy mal, está todo amontonado porque no tenemos espacio, en mi pieza dormimos los seis. Yo hace poquito me hice el esfuerzo de mandar a hacer un camarote de tres pisos porque ya nopodía. Yo prácticamente no tenía donde dormir, yo dormía casi a lospies de la cama estirada y, gracias a eso que pudimos hacer ahora,duermen mis tres niños más grandes en el camarote y mi guagüitanomás duerme con nosotros en la cama de dos plazas." (María, 36años, MPL Franklin)1.

Estos distintos elementos mencionados actuaban en sus relatos como un trauma, es decir, como la fijación inconsciente en un acontecimientodeterminante para el conjunto de su biografía individual (Freud, 1965). Lalucha por una vivienda digna, en este sentido, cobra el significado de unasolución, no solamente material, sino, por sobre todo, al "ser-deficiente"que los define. "La plenitud de la comunidad es precisamente el reversoimaginario de una situación vivida como ser deficiente" (Laclau, 2010:113). Su realización personal, que nunca es estrictamente individual, estáíntimamente ligada a la obtención de la casa y, en sus relatos, explica suparticipación regular en el comité, pese a las constantes dudas y decepciones que confiesan, incluso respecto a familiares suyos que también participan.

Teniendo en cuenta los postulados teóricos de Axel Honneth, podríamos decir que la lucha por la vivienda es una lucha por el reconocimiento individual en un espacio colectivo. "Es a través de las luchas quelos grupos sociales se libran en función de móviles morales, es por su tentativa colectiva por promover en el espacio institucional y cultural formasmás amplias de reconocimiento mutuo que se opera en práctica la transformación normativa de las sociedades" (Honneth, 2010: 114). Esto no significa que la demanda sea cultural y no social, sino que la demanda social"afecta" la identidad del individuo. Así, entendemos el carácter libidinal del lazo social que une al individuo con el colectivo y la construcción de lademanda popular.

En consonancia con los planteamientos de Chantal Mouffe (2007) yErnesto Laclau (2010) llamaremos "afección política" a la articulación entre la identidad individual y la estructuración subjetiva de la comunidadque comporta el comité. "El objeto de la investidura puede ser contingente,pero ciertamente no es indiferente, no puede ser cambiado a voluntad. Conesto logramos una explicación completa de lo que significa investidura radical: el hacer de un objeto mítico la encarnación de una plenitud mítica. Elafecto (es decir, el goce) constituye la esencia misma de la investidura,mientras que su carácter contingente da cuenta del componente "radical"de la fórmula (Laclau, 2010: 148).

El trauma constituyente de la subjetividad individual puede ser interpretado así como un sentimiento pre- político y síntoma de un reconocimiento erróneo, donde los obstáculos materiales cobran una profunda relevancia en la biografía individual y familiar. "Todas las emociones negativas suscitadas por la experiencia del desprecio de las exigencias de reconocimiento comportan, en efecto, la posibilidad de que el sujeto concernidotome claramente conciencia de la injusticia que le es cometida, y encuentreahí un motivo de resistencia política" (Honneth, 2010: 144).

La lucha por la vivienda digna, además de articular los elementos yareseñados, permite la elaboración de una semántica compartida, una gramática moral del conflicto, tal cual lo entienden E.P. Thompson (1971) yAxel Honneth. "Entre los objetivos impersonales de un movimiento socialy las ofensas privadas sufridas por los individuos que lo componen, debeexistir una pasarela semántica lo suficientemente sólida para permitir eldesarrollo de una identidad colectiva" (Honneth, 2010: 195).

De este modo la demanda por la vivienda y la participación en elcomité, en principio, instrumentales, se transforman en compromisos morales donde la identidad de los individuos se encuentra totalmente implicada6 . La subjetivación política implica así una articulación, en permanentetensión, entre la identidad y biografía individual con la construcción de unacomunidad de pertenencia.

Llamaremos subjetivación política individual a los "procesos de auto-transformación llevados a cabo por las propias personas. Cada uno es, desde este punto de vista, el actor o el autor, o el sujeto de su propiasubjetivación" (Wieviorka, 2008: 39). El deseo de conducir su propia vidasignifica para el sujeto "el llamado a valores y la definición de obstáculospara su cumplimiento. El pasado, la dominación y el orden obstaculizan larealización de ese sujeto (…) La toma de distancia crítica implica unaadhesión previa, el retorno de los valores proclamados contra el orden decosas" (Dubet, 1994: 148- 149).

La subjetivación política colectiva será entendida como "la producción mediante una serie de actos de una instancia y de una capacidad de enunciación que no eran identificables en un campo de experiencia dado, así la identificación va de la mano con la reconfiguración delcampo de la experiencia" (Rancière, 2007: 59). Rancière intenta mostrar cómo la construcción de una identidad colectiva implica necesariamente una subversión respecto a las condiciones de posibilidad de laexperiencia, en la medida que la estructuración de una nueva identidadnecesita un nuevo campo sensible de inscripción. En términos de Laclau,las demandas populares, al articularse en un proyecto contra-hegemónico, son significadas al interior de una comunidad mítica, antagónica ala totalidad institucional diferencial que define a las demandas democráticas.

De la gramática moral a la pragmática política del conflicto

Hasta el momento hemos podido evidenciar una participación instrumental y moral en el comité de vivienda, sin embargo, aún nos faltadescifrar su contenido político.

En la mayor parte de las entrevistas realizadas, incluso en militantesdel MPL ajenos al comité que llevan años en la lucha por sus viviendas enPeñalolén, los individuos se declaran apolíticos. Esto significa varias cosas, según las razones esgrimidas por los mismos actores: primero, no sesienten identificados con ningún partido político, ni de izquierda ni de derecha, es más, el clivaje izquierda-derecha no los interpela en lo más mínimo; segundo, ven a la institucionalidad política como algo excesivamentelejano, tal como la realidad lo indica, insensible a sus demandas e inquietudes; tercero, por el mismo motivo anterior, un cambio de gobierno les escasi indiferente, de hecho, la mayoría no están inscritos en los registroselectorales. En síntesis, están completamente distanciados de la políticainstitucional.

"Sea el presidente que haya que se ponga, a las finales igual unotiene que sacrificarse pa’ tener sus gastos" (Claudia, 34 años, MPLFranklin).

Esta constatación empírica parece respaldar la tesis general acercade la apatía, la desafección política o la despolitización de la sociedad chilena. Muchos autores dan cuenta de este fenómeno, poniendo especial énfasis en el desinterés que suscita la política en aquellos jóvenes y adultosque pertenecen a la generación post-plebiscito, es decir, que no participaron en el plebiscito de 1988 (Aranda y Cuevas, 2008; Baño, 1995; González,et. al., 2005; Ruz, 2008; Toro, 2008).

A partir de lo siguiente, no quisiéramos desmentir esa tesis, simplemente nos gustaría mostrar cómo las actividades que se realizan al interiordel comité implican una práctica política, consciente aunque no enunciada.El comité Franklin se reúne una vez a la semana en la sede de la junta devecinos. En dichas reuniones, se dan distintas dinámicas. En algunas hayespacios para el esparcimiento, desde la elaboración o realización de rifashasta la venta y consumo de alimentos; si bien el objetivo de estas actividades es recaudar dinero (objetivo instrumental) también permiten la conformación de una comunidad (objetivo cultural). Más allá de estas actividades, en todas las reuniones el presidente del comité (vecino del barrio) y unrepresentante del MPL de Peñalolén dan cuenta de los avances de la luchay los nuevos objetivos a perseguir; al mismo tiempo, uno o dos representantes de cada comisión formada (comunicación externa e interna, búsqueda de terrenos, contactos con el municipio, tesorería, etc.) hacen un reportede sus acciones. En tres reuniones que participamos, fueron representantesde la política institucional, contactados directamente por el presidente de lajunta de vecinos, dos concejales (UDI y PPD) 7 y un diputado del distrito(PPD). Asimismo, asistimos junto a los vecinos a una sesión del concejomunicipal donde los concejales invitados a las reuniones, además de laconcejala comunista, pusieron en el debate el problema de allegamiento delos vecinos del comité.

También, la mayor parte de los vecinos acude a las manifestacionesde la Federación Nacional de Pobladores, de la cual el MPL es parte. Enfin, entre reuniones, relaciones con el municipio, contactos con autoridadespolíticas, manifestaciones, etc., los vecinos van adquiriendo un capital político que no poseían. Pese a que ellos no vean en el movimiento un entepolítico, se declaren incompetentes en política, la dinámica de la lucha leslleva inevitablemente a un accionar político. De hecho, algunos miembrosnos declararon su deseo de transmitir ese capital adquirido a personas queestén en la misma situación de carencia que ellos.

"Yo creo que es por el objetivo que es el de la casa y de vivir dignamente, como dicen los chiquillos, pero si se necesitaran o algunapersona necesitara un consejo o algo, yo podría hacer lo mismo quehicieron conmigo. Explicarles y guiarlos sobre cómo hacerlo"(Patricia, 33 años, MPL Franklin).

En consecuencia, la pragmática política en la que se ven envueltoslos miembros del comité nos permite descentrar la reflexión sociológica dela política respecto a su manifestación estrictamente institucional (Angelcos, 2010a; 2010b; 2011). La política llevada a cabo por el comité es el resultado de la articulación de sentimientos pre-políticos individuales, con unasemántica moral compartida al interior del comité y una cierta orientaciónpráctica de parte de los miembros del MPL. A continuación, mostraremoscómo los dirigentes buscan construir una ideología que permita darle unaenunciación política a esta pragmática y cómo esto tiene repercusiones enla construcción identitaria de los individuos participantes.

Vida digna y politización de las trayectorias individuales

Un elemento central en el proceso de politización que estamos describiendo es la "ideología" con la cual el MPL busca interpelar la subjetividad de los individuos insertos en el comité. Tal cual como ellos lo definen, la "vida digna" es el horizonte político hacia el cual apuntan las distintasdemandas populares elaboradas. "La vida digna no es vivir mejor que otros

o vivir mejor que antes, sino una opción que se expresa en el reconocimiento del comportamiento, de la diversidad y de la experiencia de vida denuestros pueblos. Esta no representa un ideal externo, sino un horizonteconstruido desde la propia gente, de sus sueños, deseos y anhelos de vivirbien" (Movimiento de pobladores en lucha, 2009).

El concepto de "vida digna", elaborado por el movimiento, funciona como un "significante vacío". "Cualquier identidad popular requiere sercondensada, como sabemos, en torno a algunos significantes (palabras,imágenes) que se refieren a la cadena equivalencial como totalidad. Cuantomás extendida es la cadena, menos ligados van a estar estos significantes asus demandas particulares originales. Es decir, la función de representar la"universalidad" relativa de la cadena va a prevalecer sobre la de expresar elreclamo particular que constituye el material que sostiene esa función"(Laclau, 2010: 125). Vida digna es una totalidad que "constituye un horizonte y no un fundamento" (Laclau, 2010: 95) de la acción colectiva.

Al entrevistar a los participantes del comité y preguntarles por laidea de vida digna, la gran mayoría tuvo la capacidad de definir, aun sinrigurosidad, a qué es lo que se refería el movimiento. Lo particular de estoes que prácticamente todas las definiciones fueron distintas, en relación alos problemas y traumas desde los cuales los individuos narraban sus vidas.En este sentido, la vida digna era aquel lugar donde las distintas expectativas individuales encontrarían un espacio o margen de realización. Si bienla vivienda constituía un elemento central en la definición que los participantes del comité hacían respecto a la vida digna, la totalidad en la cualésta se inscribía sobrepasaba ampliamente los límites de la vivienda.

"Nosotros estamos en un primer plano peleando, luchando por lavivienda digna, pero más allá de la vivienda digna, hay algo que esmás importante, que es la vida digna. Porque la vivienda digna,claro, tendrá 4 paredes, tendrá techo, tendrá una ventanita pa’ mirar,tendrá un patio con algunas plantitas, pero eso no hace una vida digna, la vida digna la hace esto que estamos haciendo nosotros,juntarnos, organizarnos y luchar porque seamos una mejor sociedad, eso es digno. Si al final, la casa es lo de menos. Bueno, yotengo 57 años, quizás por eso pueda decirlo con bastante certeza, yopuedo vivir debajo de un puente y no tendría ningún problema si metocara en un momento, eso no me va a quitar mi vida digna. Mi vidadigna no nace por la vivienda, a lo mejor por medio de la vida dignapuedo llegar a la vivienda, porque lo nuestro no es solamente la vivienda, la vivienda no es lo único que nos amarra: nos amarra laorganización, el deseo de formar una comunidad diferente" (Héctor,57 años, MPL Franklin)

Por esto, la politización del comité consistió, desde un punto devista pragmático, en la creación de espacios comunitarios orientados a suplir las carencias que afectan al conjunto de los vecinos y que no se resuelven directamente en el problema de la casa. Concretamente, el movimientogeneró un taller de lectura y escritura para los niños y niñas menores dediez años, realizado los días sábado fuera de las reuniones periódicas delcomité. Asimismo, se intentó organizar actividades de recreación (asados,fiestas para los niños, celebraciones, etc.) que permitieran ir practicandoestas nuevas relaciones sociales entre los vecinos de las cuales habla el concepto de "vida digna". Finalmente, para motivar las tareas de autogestióny combatir los problemas de cesantía que afectan al comité, el movimientoofreció una capacitación gratuita en labores de construcción, competenciasque asegurarían a los interesados trabajar en la construcción del proyectode vivienda MPL1 en Peñalolén, previsto para principios del año 2011.

Siguiendo los planteamientos de Ernesto Laclau (2010), se puedeentender la politización del comité como la asignación del nombre "vivienda" a un conjunto de demandas populares, inicialmente fragmentadas, quese articulan en la elaboración de un proyecto colectivo orientado a subvertir las condiciones de vida existentes. "Encarnar algo sólo puede significardar un nombre a lo que está siendo encarnado; pero como lo que está siendo encarnado en una plenitud imposible, algo que carece de una consistencia independiente propia, la entidad ‘encarnadora’ se convierte en el objetopleno de investidura catéctica. El objeto encarnante constituye, así, el horizonte último de aquello que es alcanzable, no porque exista un más allá, sino porque ese más allá, al no tener entidad propia, sólo puede estar presente como el exceso fantasmático de un objeto a través del cual la satisfacción puede alcanzarse" (Laclau, 2010: 152-153).

El "ser carente" que define la condición ontológica de los individuos implicados sólo podría dejar de serlo en un horizonte político llamado"vida digna". Importante de este horizonte es que la politización y articulación de las demandas implica desde ya la realización del proyecto político,en tanto se busca practicar aquellas relaciones buscadas. Tal cual afirmaMichel Foucault, no se trata de afirmar una condición negada, sino experimentar los límites posibles de esa condición carente y construir en conjuntoun nuevo "modo de vida" (Foucault, 2008).

La ideología de la "vida digna" permite interpelar la subjetividadindividual de los vecinos integrándolos a un proyecto de subjetivación política colectiva, de cuya consolidación depende gran parte del éxito delcomité, al menos en cuanto al problema de la vivienda. La articulaciónentre subjetivación individual- "deseo de ser actor" (Touraine yKhosrokhavar, 2000) -y subjetivación colectiva- "litigio por la igualdad"(Rancière, 2007)- es un problema de tamaño mayor que debe enfrentar elmovimiento si busca transformar la "afección política" en militancia.

El concepto de "vida digna", dada su "vacuidad esencial", cumpleel rol de traducir políticamente las demandas individuales de los distintosvecinos. En este sentido, no es una ideología "externa" a los miembros delcomité, sino que se significa al "interior" de éste. La significación de la"vida digna" permite construir una relación antagónica con los actoreshegemónicos de la sociedad chilena. Por ejemplo, no poder salir de la condición de allegado o superar el alcoholismo de alguno de los miembros dela familia ya no es producto de carencias privadas, cuyo ámbito de resolución es estrictamente individual.

Ahora, dichas condiciones "carentes" se enfrentan a una institucionalidad insensible respecto a las distintas dimensiones que componen la "vida digna" y que otorgan un significado colectivo a los malestares individuales. "El populismo requiere la visión dicotómica de la sociedad en dos campos -uno que se presenta a sí mismo como parte que reclamaser el todo- (…) esta dicotomía implica la división antagónica del camposocial, y que el campo popular presupone, como condición de su constitución, la construcción de una identidad global a partir de la equivalencia deuna pluralidad de demandas sociales" (Laclau, 2010: 110).

La "vida digna" funciona como un referente normativo de la "vidabuena" (Honneth, 2006a), donde las expectativas de reconocimiento secomportan de forma contra-fáctica ante la "vida dañada" (Adorno, 2004),permitiendo realizar un ejercicio crítico sobre el estado de cosas existentes.De este ejercicio crítico y de la posibilidad de generar una semántica compartida en torno a los significados del desprecio, de los cuales hablamosanteriormente, depende, a juicio de Honneth (2010), la estructuración delconflicto social.

Problemas de participación y comunicación en el comité

A partir de las categorías de análisis que hemos empleado, podemoscruzar distintos elementos que se revelan como problemas en el funcionamiento y en la conformación de una identidad colectiva en el comité. Debemos destacar que, al momento de nacer el comité, se inscribieron alrededorde 120 familias. Sin embargo, a poco iniciado el proceso, este número seredujo drásticamente, llegando a la participación de unas 30 familias, aproximadamente un cuarto respecto a la primera inscripción. Con ello, quisiéramos mostrar que la inscripción en el comité está lejos de ser un acto político, sino más bien es una acción instrumental orientada a la obtención de una solución respecto al problema de la vivienda. De hecho, la construcción de un proceso reivindicativo de más largo alcance fue motivo suficiente para que la mayoría de las familias inscritas decidiera desertar de lalucha.

Ahora bien, el porqué algunas familias permanecieran activas en elcomité y otras desertaran es un problema difícil de resolver si consideramos las demandas y las trayectorias de forma individual, sin ningún trabajopolítico de significación previo. Lo que sí es más posible responder es porqué una de cada cuatro familias inscritas sí decidió seguir participando. Enesto las categorías hasta ahora empleadas son muy útiles y se trata de comprender la articulación de la subjetivación individual con una subjetivaciónpolítica de carácter colectivo. En otras palabras, debemos ser capaces decomprender cómo las trayectorias individuales van incorporando en el proceso de lucha elementos que pertenecen al colectivo y que no definen laidentidad de nadie en específico y cómo el comité de vivienda es capaz deseguir interpelando las distintas vidas personales, incorporando en la demanda por vivienda significados, en principio, ajenos a ella.

A este respecto, son dos los principales problemas identificados porlos miembros del comité, a saber: la participación (subjetivación individual) y la comunicación (subjetivación colectiva). Por participación nosreferimos a la constancia respecto a las actividades del colectivo y el sacrificio de cierta identidad individual en pos de la consecución de ciertos objetivos precisos. Por ejemplo, además de la poca constancia en la asistenciaa las reuniones del comité, los miembros más activos reclaman con cierta molestia y desazón cómo, ante la necesidad de apoyar manifestacionesreivindicativas ("funa" en terrenos baldíos, repartición de volantes informativos, asistencia a marchas, etc.), algunos vecinos alegan condicionespersonales particulares que les impiden participar, aún cuando sus ocupaciones no difieren en demasía de las de los demás. Si bien pudiera parecertrivial, el realizar actos fácilmente identificables con la reivindicación política es un paso muy difícil de dar para los vecinos, pues enfrenta de formadirecta su identidad individual. Cómo puede alguien afirmar la completaineficacia de la política, la total insensibilidad de las autoridades respecto alas demandas y, al mismo tiempo, la necesidad de presionar para combatirlas. Asimismo, hay que considerar que la historia política -en términosamplios la identificación izquierda/derecha de los individuos- es muy divergente; varios entrevistados nos comunicaron el desafío familiar que implica el comprometerse en actividades políticas, sobre todo en familiasautodefinidas como de derecha y que ven con malos ojos toda organizaciónreivindicativa.

En este sentido, como muestra Yvon Le Bot respecto al movimientoindígena, la participación política, aún cuando se inserte en un contextocomunitario, siempre porta el impulso modernizante de combate contra latradición. La subjetivación individual comporta así un cuestionamiento delos roles tanto a nivel familiar (principalmente cuando los miembros son mujeres) como a nivel de la comunidad, ya que participar significa rompercon la cotidianeidad pasiva que caracteriza a la mayoría de la sociedad.Significa "afectarse" con aquello que es incapaz de movilizar a los demás.

La politización se expresa, de esta manera, como una ruptura de lacontinuidad respecto a la comunidad de pertenencia y un cuestionamientode la identidad individual derivada de los procesos de socialización. Lalógica de acción que caracteriza la subjetivación implica así un "distanciamiento y crítica" respecto a los roles que la sociedad le asigna a los individuos. "El sujeto no se da directamente, no aparece más que en la liberación

o en el exceso, cuando el actor no es reductible ni a sus roles, ni a sus intereses. El sujeto no es el yo (moi), no es tampoco la identificación de unmovimiento social a las leyes naturales y sociales. No se percibe más queen el rechazo de la evidencia de las cosas, en la distancia y la crítica" (Dubety Wieviorka, 1995: 9). El nuevo "modo de vida" debe ser lo suficientemente atractivo y protector para que la persona decida voluntariamente "devenir vulnerable", es decir, poner en tensión su identidad individual.

El otro problema, íntimamente ligado al primero, es la difícil formación de la nueva comunidad de pertenencia que albergará a los sujetos enformación. Tal como indicamos hace un momento, la politización de lastrayectorias individuales implica la adopción de elementos definitorios delcolectivo. Así, la "vida digna", tal como los propios actores la imaginan,significa un cambio en sus relaciones individuales, apelando a un sentidode solidaridad que identifican propio de la familia. Es preciso constatarque la condición de allegados muchas veces conlleva la fragmentación delos lazos familiares que van más allá de la familia nuclear. Se puede interpretar, de este modo, la necesidad de la comunidad como la intención dereconstruir, en un horizonte distinto, las relaciones familiares dañadas.

Hay distintos ejemplos que grafican esta demanda por comunidad.Un caso corresponde a María de 36 años, casada con 4 hijos, que vive enuna pieza al interior de la casa de sus suegros. El relato de su vida se articula en torno a la necesidad de salir de esa pieza, dados los problemas que sehan generado con los dueños de la casa, y darle una nueva vida a sus hijos,más allá incluso de los estudios y de las expectativas de movilidad social.En este contexto, su comportamiento cotidiano parece particularmente patológico, pues tiene una suerte de agorafobia que le impide salir de casa; sin embargo, cada miércoles sale con sus dos hijas más grandes a las reuniones del comité, donde también van su hermana, su cuñado y demás vecinos.

Otro caso es Claudia de 34 años, conviviente y sin hijos, que vive enla casa de sus padres, allegada junto a otros familiares y que ve impedida laposibilidad de tener hijos y construir una familia propia, declara en la entrevista que le encantaría que el comité generara una guardería para losniños donde ella podría ofrecerse como monitora voluntaria.

En ambos casos, el comité se revela para los entrevistados como unespacio comunitario donde es posible desarrollar facetas propias de la personalidad que no son reconocidas al interior de sus hogares. En este sentidoes que la demanda por vivienda- orientada a superar una necesidad material- se expresa individualmente como una demanda por reconocimiento,es decir, como la lucha por conquistar una identidad lograda- orientada asuperar el reconocimiento erróneo (Honneth, 2006b). Por ello, el comité, sibien nace a partir de la articulación de demandas instrumentales equivalentes, mediante el proceso de subjetivación colectiva, deviene en un espaciode resistencia comunitario para las identidades individuales amenazadas.

La difícil formación de esta "comunidad ideal" refiere principalmente a problemas de comunicación, no solamente en un sentidohabermasiano (Habermas, 2003) de incapacidad de alcanzar acuerdos, sinotambién en relación a la dificultad de expresar la "afección" común por lapolítica y la comunidad. En otras palabras, a los vecinos les resulta muycomplicado reconocer su falta de reconocimiento, cuando esto significaríael compromiso identitario en la formación del colectivo y, como en el casoanterior, un devenir- vulnerable de la personalidad individual (Giddens,1996).

Devenir militante y política popular

Como mencionamos anteriormente, la inscripción de un vecino enel comité de vivienda es un dato insuficiente para hablar de un gesto político. El trabajo reivindicativo, que se da al interior del comité, implica unaprogresiva "afección" política de la subjetividad de los vecinos. Esto significa que la politización de sus trayectorias individuales constituye lainteriorización del conflicto que está a la base de sus condiciones sociales,es decir, la incorporación del antagonismo en la interpretación de sus biografías. Chantal Mouffe concibe "lo político como la dimensión de antagonismo que considero constitutiva de las sociedades humanas" (Mouffe, 2007: 16).

Al interpretar los discursos de los distintos miembros del comité,encontramos dos dimensiones centrales que expresan el grado de politizaciónindividual, a saber: la pobreza y la centralidad de la lucha. Muchos individuos de origen popular niegan su condición social, esto porque aspiran aconformar parte de la clase media y porque quieren distanciarse de lossegmentos de la población más pobres que son beneficiarios de la ayudasocial (Angelcos, 2010a; Martínez y Palacios, 1996). Las condiciones demarginalidad y pobreza que los afectan les producen un sentimiento devergüenza social que les impide acudir a los organismos de asistencia estatal o buscar ayuda solidaria en sus propios vecinos. Sin embargo, pudimosser testigos de cómo el proceso de subjetivación individual está acompañado de una revalorización de la pobreza, en el sentido que ésta no tiene porqué ser motivo de vergüenza ni de distanciamiento entre los pobladores. Alcontrario, puede ser una fuente de identificación individual y colectiva(Chaumont, 2001). Reproducimos textualmente el discurso de una jovenpobladora del comité, pues expresa de forma muy clara la subjetivación dela que estamos hablando:

"Nosotros nunca reconocemos que somos pobres, uno piensa queser pobre es como vivir en la calle, siendo que no tenemos casa, notenemos una buena educación, pero uno nunca reconoce que uno espobre, entonces yo creo que me hicieron ver que yo sí soy pobre yyo necesito tener mi casa, necesito educarme, necesito educar a mishijos, pensar en un futuro, no pensar en una casita, se me abrieronlos ojos." (Claudia, 28 años, MPL Franklin).

Al sentirse reconocidos como pobres y parte de un mundo injusto enel que sí hay gente que tiene casa y buena educación, la lucha social devieneun factor central en la proyección de sus vidas. Ya no basta con "padecer"las consecuencias negativas del sistema, ahora es preciso revertirlas.

"Entonces, yo de ellos fui aprendiendo que, ¡no poh!, hay que luchar y hay que ponerle el hombro nomás. Porque nadie va a hacerlas cosas por ti y si te caí te volví a levantar. Yo me había inscritoantes para vivienda en SERVIU y era siempre lo mismo, tiene queesperar y yo hacía eso. En cambio conocí a los chiquillos, los fuiescuchando, los fui conociendo cómo eran, y que son igual a unoy fui entendiendo cómo realmente pasan las cosas, y por eso mefui convirtiendo de a poquito en dirigente, sacando la voz, tratando de ayudarles y hasta que me gané la confianza de los vecinos, y ellos me eligieron la presidenta del comité de nosotros, elMPL I lo que fue un proceso igual largo." (Sindi, 24 años, proyecto MPL1).

En fin, pasados nueve meses (abril-diciembre 2010) el proceso depolitización del comité y sus integrantes está evolucionando. Personas comoClaudia ya han dado ese paso y están dispuestas a seguir con la movilización. Reproducimos también el discurso de Sindi pues ella, al igual queClaudia, no poseía ningún capital político y la orientación de su familia esmás bien pinochetista. Sin embargo, al cabo de cinco años de participaciónen el comité de Peñalolén ha devenido dirigente del proyecto MPL1. Sibien el proceso de politización que hemos estado describiendo no es linealy no determina que todos los miembros del comité terminen siendo militantes del Movimiento de Pobladores en Lucha sí es un proceso que "afecta"al conjunto de los vecinos y que, eventualmente, pudiera ser un motivosuficiente para iniciar una trayectoria militante.

En este sentido, la comprensión sociológica de la conexión entretrayectorias individuales y politización colectiva nos puede orientar haciala identificación de un problema central de la política popular, a saber:cómo una minoría politizada es capaz de "afectar" la subjetividad de aquéllos que comparten un conjunto de necesidades objetivas. Esto no debeconfundirse con la necesidad de una vanguardia organizada que actuaracomo conciencia de los "sin conciencia". Más bien lo que se trata es degenerar un mecanismo de representación popular capaz de interpretar y darcontenido a aquellos sentimientos pre-políticos no movilizados por el sistema institucional. En términos de Laclau, la política popular debe ser capaz de "nombrar" el conjunto de necesidades y malestares de los individuos convirtiéndolos en demandas susceptibles de ser dirigidas hacia unadversario social, reconstruyendo una fuerza política que incida en las relaciones de poder que dan forma a nuestra sociedad.

Conclusión

En el presente artículo hemos querido plantear algunos problemasrelativos a la política popular en Chile; esto no implica suponer que esapolítica existe de forma unificada y enfrenta obstáculos definidos, sino entender que "lo popular" tiene una política y que ésta se manifiesta, aún deforma fragmentada, en distintas organizaciones de pobladores en Chile.

Esta idea implica desde ya una problematización del concepto depolítica, buscando su desplazamiento desde la esfera institucional hacia losámbitos de producción social. Con esto los límites de la política se vuelvendifusos, pero no por ello inexistentes. Tal como plantea Antonio Gramsci"el obrar siempre es un obrar político" (Gramci, 1970: 16), lo que significaque la construcción de una voluntad colectiva implica, al mismo tiempo, laelaboración de un poder contra- hegemónico que cuestiona la dominaciónimperante. En este sentido, la politización de las trayectorias individualesal interior del comité contribuye a la formación de una fuerza política orientada a subvertir las relaciones de poder existentes.

El comité de vivienda formado por el MPL es un espacio donde losvecinos construyen una comunidad de intereses y se articulan en pos de laconstrucción de una demanda colectiva. Lo particular de la política popular, ya desde los sesenta, es la combinación de una demanda instrumentalcon una socialización de corte comunitario, cuestión profundamente estudiada por Rodrigo Baño (1985) en el movimiento de los años ochenta. Laarticulación entre una subjetivación política individual y una colectiva es laprincipal apuesta que debe ganar el comité si pretende integrarse a un movimiento más amplio.

Si bien consideramos que las variables estructurales (debilitamientode la acción sindical, autonomización de los partidos políticos tradicionales, reducción del aparato estatal, hegemonía del mercado, presencia deenclaves autoritarios, etc.) son muy útiles para comprender ladesmovilización, nos parecen insuficientes para explicar el nacimiento deuna organización colectiva. La pregunta no es, de este modo, por qué individuos que comparten las mismas condiciones sociales no se involucran enuna acción política8 , sino por qué vecinos, ante distintas opciones de acceso a la vivienda, prefieren permanecer en el comité, cuya única promesa esluchar los años que sea necesario para lograr el objetivo, considerando losesfuerzos, decepciones y fracasos que eso implica. Nuestra respuesta esque la politización del comité trae consigo una estrecha articulación entrela definición de una demanda colectiva (darle un "nombre" en el vocabulario de Laclau) y la redefinición de las trayectorias individuales de los distintos miembros. En otras palabras, la política "afecta" a tal punto la identidad de los vecinos que el conflicto y la lucha pasan a ser elementos constitutivos de su personalidad.

 

Notas

* El presente artículo forma parte de mi investigación doctoral en la EHESS de París y fue presentado en el Pre- Alas, VI Congreso chileno de sociología: "Sociología y sociedad en Chile. Escenarios y diálogos contemporáneos", Universidad de Playa Ancha, Universidad de Valparaíso, Chile SOCIORED, Valparaíso, 2011.

1 Nota Metodológica: El trabajo de campo que da origen a las reflexiones precedentes fue realizado entre los meses de Agosto y Diciembre del año 2010. Agradezco los contactos a Henry Renna del Movimiento de Pobladores en Lucha. El trabajo de campo consistió en la ejecución de 28 entrevistas en profundidad, ya sea a políticos profesionales, funcionarios públicos, miembros de ONG, dirigentes sociales y militantes de base. En total, 18 fueron realizadas a miembros del Movimiento de Pobladores en Lucha; de las cuales 10 corresponden a integrantes del comité formado en Franklin. Las entrevistas consistieron principalmente historias de vida. Paralelamente a este trabajo, se realizaron 9 observaciones participantes, de las cuales 6 fueron reuniones del comité de vivienda situado en Franklin. El análisis de entrevista está en una fase inicial de descripción e interpretación de acuerdo a los procedimientos correspondientes al análisis crítico del discurso teorizado por Teun Van Dijk.

2 El 20 de diciembre del 2010, la ministra de vivienda Magdalena Matte fue interpelada formalmente ante el parlamento, dada la lentitud e ineficacia de la reconstrucción. (La Nación, 2010)

3 Esta realidad abre directamente sobre el debate acerca de quiénes son hoy día legítimos habitantes de la ciudad (Bertho, 2005).

4 Fruto de este trabajo es la elección del concejal Lautaro Guanca, militante del movimiento, en las últimas elecciones municipales.

5 El proyecto MPL 1, en espera del permiso de edificación, logró una solución habitacional para 32 familias en la población Lo Hermida de Peñalolén. El proyecto habitacional MPL 2, en proceso de construcción, comprende una solución para 120 familias en la población Las Parcelas de la misma comuna. (Corporación Poblar del Movimiento de Pobladores en Lucha, 2011, en proceso de publicación)

6 Esto no quiere decir que la demanda deje de ser instrumental, sino que se va integrando en un ámbito de significación mucho más amplio.

7 La UDI, Unión Demócrata Independiente, es el principal partido de derecha en Chile de fuerte ideología conservadora y heredero de la tradición pinochetista. El PPD, Partido Por la Democracia es el tercer partido en importancia de la Concertación de Partidos por la Democracia, coalición de centro izquierda gobernante entre 1990 y 2010, la que está integrada además por la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y el Partido Radical Socialdemócrata.

8 Recordemos nuestro énfasis respecto a que la inscripción en el comité está lejos de ser un acto político, de hecho, esto explica que el número de familias implicadas descendiera de 150 a 30 en un período corto de tiempo.

 

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Recibido: 01.09.2011 Aceptado: 11.03.2012

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