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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.31 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000100012 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 31, 2012, p 203-222

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Territorios de la memoria: La retórica de la calle en Villa Francia

Territories of memory: The rhetoric of the street in Villa Francia

Territórios da memória: La retórica da rua em Villa Francia

 

Gabriela Raposo Quintana

Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Santiago, Chile. Email: gabriela@raposo.cl


Resumen: Este artículo aborda la relación entre memoria, identidad y territorio, utilizando como anclaje del argumento las diversas prácticas conmemorativas post-dictadura que se desarrollan en Villa Francia, población emblemática dela ciudad de Santiago. Esta relación se traduce en la ocupación de la calle, en tantoterritorio donde la memoria se emplaza, a la vez que es parte misma de los objetosde memorialización. La ocupación de la calle es el resultado de encuentros ydesencuentros en el tiempo, que involucran tanto los contenidos de la memoria,como las características materiales y simbólicas de las prácticas conmemorativasque se sostienen en el espacio público. Marginales en forma y contenido de aquellas promovidas por el Estado, estas prácticas interpelan y obligan a girar la miradahacia la comprensión de la calle como el resultado de lo múltiple, de lo deseado yno deseado, fruto de la acción práctica de la identidad en el territorio.

Palabras clave: Memoria, identidad, territorio, Villa Francia.


Abstract: This paper approaches the relationship between memory, identityand territory, using as vehicle the diverse commemorative practices post-dictatorshipdeveloped in Villa France, an emblematic neighborhood of Santiago (Chile). Thisrelationship is translated in using streets as a location where memory is situated aswell as it is itself a part of the objects of the memory. The use of streets is the resultof encounters and des-encounters through time, which involve the contents ofmemory as well as the material and symbolic characteristics of the commemorativepublic–space held practices. These memories, marginal in form and content to thosepromoted by the State, address and force a turning of the glance towards thecomprehension of the street as the result of multiplicity, of that which is wishedand not wished, as the result of practical actions of identity within the territory.

Key words: Memory, identity, territory, Villa Francia.


Resumo: Este artigo discute a relação entre memória, identidade e território, usando como âncora do argumento as várias práticas comemorativas pós-ditadura queacontecem em Villa Francia, bairro emblemático da cidade de Santiago. Esta relaçãose reflete na ocupação da rua, enquanto território onde a memória está localizada,sendo da mesma forma parte dos objetos de memorialização. A ocupação da rua é o resultado de encontros e desencontros no tempo, envolvendo tanto o conteúdo da memória, como as características materiais e simbólicas das práticascomemorativas realizadas em o espaço público. Sendo marginais em forma econteúdo desses promovida pelo estado, estas práticas desafiam e requerem rodara olhadela a fim de compreender a rua como o resultado da múltiplicidade, dodesejado e indesejado, resultado da ação prática da identidade no território.

Palavras-chave: Memória, identidade, território, Villa Francia.


 

Introducción

Luego del término de la dictadura militar, y siguiendo las tendenciasmundiales de los procesos de memorialización guiados por los estados yvinculados a las violaciones de los derechos humanos, comenzaron a desarrollarse en Chile diversas iniciativas conmemorativas. Por parte del Estado, se trata principalmente de la configuración de sitios que han sido proyectados como espacios educativos y de reflexión, así como también deobras simbólicas de conmemoración, tales como placas recordatorias, monumentos memoriales y obras de arte. Sin embargo, alejándose de estastendencias, existen otras memorias y espacios que han sido producidos porparte de sujetos y colectividades en un proceso de reivindicación que resiste a la institucionalización de la memoria, reinventándola en diversas estrategias conmemorativas que involucran la apropiación de los espacios públicos, como una forma de contestación al aparato del Estado, y tambiénporque son expresión de la identidad territorializada de los grupos de actores que promueven estas memorias.

Villa Francia, en Santiago de Chile, es uno de estos espacios. Reconocida como una de las poblaciones más fuertemente golpeadas durante ladictadura militar, con cuatro personas detenidas desaparecidas (1974) ynueve jóvenes asesinados (uno el año 1973 y ocho entre 1984 y1988), hoyes uno de los lugares donde se desarrollan prácticas conmemorativas, quedistanciándose del proceso de memorialización institucional, tienden tantoa la recordación de los muertos de la dictadura como a la proyección de suslegados. Ello resulta fundamental de destacar, ya que no se trata de prácticas centradas en el culto a las víctimas, o en la sensibilización respecto delpasado –como ocurre con los sitios de conciencia–, sino que más bien sondiscursos centrados en la posibilidad de alcanzar un proyecto de sociedad(por el que luchaban las víctimas), y en este sentido la práctica conmemorativa, más que recordación, persigue potenciar una reflexión crítica sobrelo social, lo político y lo económico del presente.

Dentro de este marco, si bien algunas de las prácticas conmemorativas que se desarrollan en Villa Francia coinciden con la memoria propiciada desde el Estado, la mayoría de ellas aparece como la reafirmación constante de oposición a su institucionalidad, disputándose los sentidos de lamemoria y los espacios donde ésta puede exteriorizarse. Ello ha posibilitado que la población se configure y re-dibuje a lo largo de los años, como el territorio de una memoria que resiste. En la Villa, la memorialización semanifiesta materialmente como un fenómeno en construcción, emergiendocontinuamente intervenciones urbanas cuya constante es la apropiación dela calle, ya sea en rayados de murallas, acciones de protesta, actos conmemorativos, o en la instalación de un memorial. La materialidad efímera de las intervenciones, así como la transitoriedad de los actos públicos, sugieren la posibilidad de una memoria que ha logrado persistir en el tiempo re-significándose, y sirviendo como eje de resistencia frente a la fijación deuna memoria institucional, tanto en el espacio como a nivel de contenidos.Las prácticas conmemorativas a su vez, han influido en la conformaciónidentitaria del grupo de actores que participan en ellas, reforzando su capacidad de acción y contestación frente al Estado, caso particular en el cual lareivindicación de la memoria puede traducirse en acción insurgente. Porotra parte, desde mediados de los ‘90 ha surgido una fuerte visión mediáticaque ha sindicado a Villa Francia como una población, para algunos conflictiva y violenta, y para otros combativa y comprometida. En la Villa no sólose disputa la calle, sino que la posibilidad de dejar allí una memoria abierta, distinta de aquella pública reconocida por el Estado.

El texto que se desarrolla a continuación, se encuentra separado endos apartados. En el primero de ellos se argumenta acerca de la capacidadde acción del discurso identitario en Villa Francia que se construye en torno de la práctica conmemorativa y de cómo éste impacta en la configuración de los territorios simbólicos de la memoria. El segundo apartado,enmarca la importancia que ha tenido la calle en Villa Francia como principal vehículo de memorialización, a la vez que ésta se constituye en un elemento fundamental en la configuración de una identidad territorializada.Al término del documento se realizan algunas consideraciones finales.

La acción del discurso identitario y los territorios simbólicos de la memoria

La ciudad, propone Márquez (2008), es el lugar de la experimentación, de la diferencia y del movimiento, es donde se forjan distintos deseose imaginarios que hacen de este espacio, un territorio en disputa. Espaciosresiduales se abren en el transcurrir de la ciudad, dando cabida a distintas narrativas identitarias, aquellas que surgen entre la distancia que genera ladiferencia entre los modos de habitar y los modos de imaginar los espaciosde la ciudad, provocando que ellos se tornen en un campo en fricción, lugares de resistencia y de conflicto. Ampliando estos modos de imaginar, nosólo al espacio urbano sino que a la realidad y sus significaciones, Reguillo(1991) propone que la ciudad es el espacio en disputa donde se enfrentanlas distintas visiones de mundo que allí emergen, porque la ciudad es experimentada desde diversas posiciones, relaciones sociales y simbólicas, cadauna con sus propias narrativas.

Algunas de estas narrativas son sostenidas por colectividades que comparten su pertenencia hacia territorios (apropiados y simbólicos) y grupos sociales, donde los distintos miembros tienen en común lenguajes, historias, consumo cultural, entre otros, conformando una identidad. El discurso o narrativa identitaria (Reguillo, 1991; Bengoa, 2011 y Márquez,2008) define y distingue al grupo, haciendo que sus miembros se identifiquen y reconozcan, tomando consciencia de sí mismos, y posibilitándolesdistinguirse de otros grupos e individuos (alteridad). Su función es objetivarla visión de mundo que la colectividad propone, incorporando argumentosrespecto de la realidad presente, los significados que dan sentido a esa realidad, así como también elementos de la memoria del grupo. En este marco,la identidad se configura sobre una selección de fragmentos que han sidotomados desde el pasado y el presente, en vías de elaborar un discursovigente y coherente que reafirme a la colectividad.

Uno de los rasgos principales de todo discurso identitario es su capacidad de acción (Márquez, 2008; Bajoit, 2003; Bengoa, 2011 y Reguillo,1991 y 1996). Esto es, el saber–ser mediante actos prácticos y simbólicos(Márquez, 2008), tanto como el saber-hacer, ya que es esta fuerza material para realizar cosas y exteriorizarse, lo que le otorga a la narrativaidentitaria un rostro social (Reguillo, 1996). La configuración de este discurso es necesaria para que el grupo pueda reafirmarse, no perder legitimidad y sostenerse en el tiempo, proyectando su futuro y construyendo supropia historia. Dentro de este marco, la capacidad de acción mostrarse yvisibilizarse, es de acuerdo a Reguillo (1991), la forma en la cual la identidad se objetiva. Ésta puede ser entendida "como redes de comunicacióndesde donde se procesa y se difunde el mundo social (de un grupo)"(Reguillo, 1996:56), y desde las cuales la identidad se manifiesta frente alos otros, representándose y haciéndose real. Dado lo anterior, la capacidadde acción fundada entre el saber-ser y el saber-hacer de la identidad en el territorio, es también poder político en tanto revela su potencialidad paraargumentar, intervenir o transformar los espacios donde se llevan a cabo yproyectan las acciones.

El espacio público es por excelencia la esfera de la ciudad en la cualse muestran y circulan las diversas narrativas identitarias. En la prácticasocio-espacial de los distintos grupos de actores, estos discursos irrumpenrepoblando la ciudad a partir de las acciones que allí tienen cabida, dejando tanto huellas materiales como simbólicas, muchas veces de una granpotencia enunciativa. Cuando la narrativa identitaria se fija en el espacio,éste deviene territorio, es decir, el espacio que da "forma y sentido a la vidadel grupo" (Reguillo, 1996:78), y que ha sido apropiado ya sea a través dela acción transformadora que se refleja en prácticas concretas, o bien, apartir de la identificación simbólica; apropiación que tiene como resultadoespacios significados, pertenencia e identidad territorial (Vidal y Pol, 2005;Márquez, 2008).

Estas materias resultan de gran interés al observar Villa Francia, yaque las prácticas conmemorativas que allí se desarrollan, son el resultadode un discurso identitario que adquiere una fuerte connotación espacial. En la población, son varias las fechas, los espacios y los sujetos de conmemoración. Si bien mediáticamente Villa Francia es conocida principalmentepor las protestas nocturnas y enfrentamientos con fuerzas policiales, lasprácticas conmemorativas son de una índole más diversa. La más comunesson los murales y rayados de textos, cuyos contenidos y consignas recuerdan tanto a los muertos y desaparecidos del lugar, como también a sus proyectos de sociedad. Luego, hay también actos de homenaje y actividadesculturales (juegos deportivos, tocatas, actos discursivos, etc.) que se realizan durante el día y que en la mayoría de los casos involucran también elrayado de murales. Estas actividades ocurren fundamentalmente en seisfechas: 29 de marzo, también conocido como el Día del Joven Combatiente, y que nace en conmemoración a Eduardo y Rafael Vergara Toledo; 15de julio, en homenaje a los Detenidos Desaparecidos; 5 de septiembre,para conmemorar a Miguel Leal Díaz; 6 de octubre, en conmemoración aLuís Silva Jara "Chaca"; 5 de noviembre, en homenaje a Pablo VergaraToledo y 11 de septiembre, día que recuerda el golpe militar. En estas ocasiones, los actos de homenaje se encuentran asociados a marchas, romeríasy murgas que transitan por la principal arteria de entrada a la Villa (Avenida5 de Abril), las que en algunos casos finalizan con enfrentamientos nocturnos entre quienes participaban en los actos y carabineros.

La identidad en la acción del discurso conmemorativo

Villa Francia surge como el resultado de un contexto situado históricamente, en donde han jugado un rol importante la agresión dictatorial, elolvido transicional y la violencia en democracia. Si bien el discurso quesostiene las prácticas conmemorativas tiene su origen en la violencia impuesta por la dictadura militar, hoy en día se encuentra arraigado y revalidado a partir de visiones y lecturas críticas sobre la realidad actual. Para losactores sociales que sostienen estos discursos, desde la dictadura hasta hoy,el sistema político es de continuidad, revelándose como social y económicamente injusto y opresor. Dentro de este marco, por ejemplo, se inscriben las muertes de jóvenes luchadores no sólo en dictadura, sino que también en democracia, es decir, se trata de una memoria por los muertos delsistema (conmemoración asociada fundamentalmente al Día del Joven Combatiente); por la lucha contra un Estado que no se hace responsable de lafalta de acceso a servicios tales como educación y salud, así como también,de la falta de justicia frente a los eventos del pasado y del presente. En estesentido, en términos de contenidos no sólo se trata de una memoria post-dictadura distinta de aquella promovida por el Estado, en donde se rescatanlas propuestas políticas de los muertos más allá de nombrarlos como víctimas; sino que también está la distancia existente con la visión oficial paracomprender los procesos históricos, el presente, e imaginar los proyectosde sociedad futura.

Las condiciones políticas a partir de las cuales se instalan las memorias oficiales desde inicios de los ‘90 hasta la actualidad, y su fuertecuestionamiento por parte de los actores que participan en las prácticas conmemorativas de Villa Francia, ha posibilitado el despliegue de expresiones de memorias propias, no sólo en los planos materiales y significantes,sino que fundamentalmente en las formas a partir de las cuales ésta se gestiona, proyectándose en el presente y hacia el futuro. En Villa Francia, lamemorialización surge como un proceso auto-gestionado, en donde se reconoce, acepta y promueve la existencia de distintas memorias, resistiéndose a ser coaccionada por aquella –única– promovida desde lainstitucionalidad1 . Ello es posible porque se trata de una memoria auto-consciente de su existencia y de su posibilidad de permanencia, por lo quereconociendo su origen en lo colectivo, requiere no sólo de actores quepermeen los límites generacionales que permitan su difusión, sino que también la actualización de los objetos y sujetos de memorialización. Es dentro de este marco que surgen nuevos reclamos que se adhieren a las prácticas conmemorativas (ej. causa mapuche, el mejoramiento de la educación),y que ayudan a re-articular una memoria vida, con su propia identidad representada en un espacio también vivo. Este aspecto es de importancia anivel de legitimación, ya que la revalidación y reproducción de los objetosy los sujetos de memorialización le da sentido al discurso, haciéndolo vigente en cualquier tiempo, independientemente de los cambios políticosocurridos en el país. Ello asienta las bases para formular un proyecto socialy político alternativo, que pareciera construirse de manera paralela a lospoderes hegemónicos. Son proyectos propios que se recomponen desde lavulnerabilidad económica y social, y la marginalidad respecto del poderpúblico; y dentro de este contexto, son proyectos auto-consientes de que nohay posibilidad de construir una historia en común.

Junto a la llegada del fin pactado de la dictadura, vino también elreconocimiento de la violencia política y de las violaciones a los derechoshumanos cometidos por el régimen militar. Así también vieron la luz, lasprimeras comisiones de investigación de estas causas, la revisión judicialde los primeros casos y la implementación de políticas de reparación material y simbólica2 . Es este cambio de escenario el que provocó tensión enalgunas de las acciones que guiaban el proceso de memorialización en Villa Francia. La falta de sentencia judicial, o bien la inexistencia del procesoen los casos de los detenidos desaparecidos y jóvenes asesinados de VillaFrancia3 , ha posiblemente influido en el tipo de acciones que se llevan acabo en la población, o al menos, en la visibilidad que éstas han tenido enlos medios4 . Respecto de las reparaciones materiales y simbólicas, cuandohubo acuerdos con la institucionalidad, si bien ello no conllevó cambios en el origen del discurso de la memoria, si impactó en las acciones, parte delas cuales tendieron a replegarse haciéndose más coherentes y funcionalescon aquellas avaladas por el Estado. Ejemplo de esto es el desvanecimientode los murales pintados en homenaje a los detenidos desaparecidos de laVilla, los que han sido reemplazados por un monumento memorial (si biense siguen pintando murales por otras causas).

El discurso identitario en Villa Francia, se enmarca dentro de la existencia de una narrativa mayor, referida a los hitos fundantes de la población. Por una parte, la Villa se sitúa como una figura empoderada con alta capacidad de autogestión y de construirse a sí misma, lo que ha favorecidosu fuerza organizativa y de dar respuesta frente a la contingencia. Ello también ha aportado en la consolidación de plataformas útiles al desarrollo delas prácticas conmemorativas, ya sea tanto a nivel de la incorporación depluralidad de actores sociales, como de espacios ocupados. No es posibleobviar el que tanto la fundación de la población (1969) junto a la existenciade una comunidad cristiana de base5 (1970), el inicio del gobierno de laUnidad Popular (1970) y, posteriormente el golpe de estado (1973), se desarrollaran no sólo en un muy corto período de tiempo, sino que además,que todo ello tuviese un fuerte impacto político, social y organizacional enla población. Así, el contexto histórico posibilitó la gestación de una narrativa fuertemente politizada, alimentada por la puesta en marcha de nuevosproyectos de sociedad (Unidad Popular), sus derrumbamientos (golpe militar), los reclamos de justicia (violencia de estado), la reflexión y críticasocial sobre la contingencia, y las disputas y contestaciones frente al accionar del Estado. Es la apropiación de estos diversos referentes, en la continuidad temporal de los acontecimientos, lo que finalmente le ha otorgadosentido al discurso y su capacidad para ser reproducido, remontándose alorigen del tiempo y repitiendo en el ritual de la lucha, las particularidadesde la Villa desde su fundación. Así, la población se ha perfilado como unterritorio donde acontecen eventos disruptivos al orden de la ciudad6 . Las prácticas conmemorativas han adquirido todo su potencial narrativo, porque Villa Francia es el espacio donde la historia se construye desde allí, lamemoria impugna y denuncia al presente, y el territorio se ejerce como laencarnación simbólica de lo político.

Finalmente, un aspecto importante para comprender el proceso dememorialización en la población, es conocer el discurso mediático en tornoa la Villa, y las consecuencias que éste ha tenido en las prácticas conmemorativas que allí se desarrollan. Este discurso se ha centrado en dar a conocersólo parte de estas expresiones la protesta nocturna, como hechos de violencia delictual, o bien, como promotor de ésta. De la misma manera, entérminos de los contenidos que resultan del proceso de memorialización enVilla Francia, éstos han sido enmarcados como discursos enfermos e incapaces de incorporarse a la construcción de una memoria país7 . Ejemplo deello son expresiones que nacen desde el Estado y sus instituciones, y quejuegan un importante rol para arraigar ciertos imaginarios en torno a lapoblación: "los padres, familiares y amigos de los hermanos Vergara tienentodo el derecho a celebrar, recordar su muerte, pero no tienen ningún derecho a alterar el orden público ni poner en riesgo la vida ni la propiedad delas personas" (Sebastián Piñera, marzo del 2008)8 , declaración que da contexto a que Villa Francia sea reconocido como "el sector que por años haconcentrado las miradas, y es allí donde se han producido los hechos másviolentos" 9 , y se llevan a cabo las mayores estrategias policiales de prevención y de control en fechas emblemáticas10 . Cuestión similar ocurre con otro anuncio que señala: "El alcalde Delgado, en declaraciones citadaspor radio Bío Bío, comentó que (respecto de un supuesto incidente concarabineros en Villa Francia) "se habla preliminarmente de un arma de gruesocalibre y se está investigando si es un fusil o si es otro tipo de armas"11 , situación que fue desmentida horas más tarde por representantes del gobierno. Bajo este escenario, resulta pertinente señalar que si bien existenacciones de protestas en el sector, la configuración de este tipo de relatos ysu alta mediatización, ha generado una suerte de expectación cuyo fundamento se acerca más a una hipérbole de la realidad, que a una descripcióncontextualizada.

Este tipo de caracterizaciones tiene al menos dos consecuencias.Por una parte, alimenta la idea de la población como un sitio peligroso,violento e insurgente. Por otro lado, hace que todas las acciones que selleven a cabo dentro del proceso de memorialización, sean observadas comoilegítimas y amenazantes al orden institucional. Más aún, en términos decontenidos, este proceso suele ser anunciado mediáticamente como marginal respecto de una memoria ya resuelta y apropiada por el Estado. Demanera paralela, al interior de los grupos que participan en el proceso dememorialización, estos relatos mediatizados también tienen efectos: La estigmatización y los intentos de anulación de estos discursos, pueden suscitar la reactivación de las acciones penalizadas socialmente, pero que comofuerza de oposición se constituyen en mecanismos de fortalecimiento algrupo. En este sentido las acciones que se realizan tienen un carácter épico,alimentado en la propia historia de la Villa, en su fuerza y en su lucha. En elcaso de las protestas nocturnas, por ejemplo, ellas se consolidan como unavía legítima en la medida en que han estado presentes desde los tiempos delorigen de la Villa y han sido la expresión histórica de contestación al Estado. Cabe cuestionar, sin embargo, hasta qué punto las acciones de protestano son sino el resultado de un diálogo en busca de legitimar el poder, ya seahegemónico o contra-hegemónico. Es quizá dentro de esta trama, en dondecobran sentido la percepción de las violencias, sean éstas las llamas de lasbarricadas o la ocupación policial de las calles.

Para que el discurso narrativo pueda proyectarse y representarse, esnecesario el uso de distintos productos y plataformas comunicativas(Reguillo, 1991). En Villa Francia, en algunos casos se trata de espaciospuntuales, ya sea una muralla que se pinta recurrentemente o la referenciadel sitio donde cayeron los muertos; en otras ocasiones son áreas territoriales más extensas y de límites difusos, como la Avenida 5 de Abril durantelas protestas; y finalmente también la idea de un referente espacial abstracto, tal y como sucede con la idea de Villa Francia población contestataria (en la visión mediatizada). Estos espacios resultan de la materializacióndel discurso de los grupos de actores que participan en las conmemoraciones, y por otra parte, siendo ya referentes territoriales, estos espacios reafirman la capacidad comunicativa del discurso, proporcionándole una escenografía donde arraigarse. En este marco, las prácticas conmemorativasayudan a la configuración en Villa Francia, de un espacio construido comoextensión de la colectividad, ya que se trata de expresiones que adquierenuna connotación territorializada.

De esta manera, las ceremonias, rituales y actos que ocurren en VillaFrancia, hacen de todas las particularidades de este lugar, un rostro que se distingue de otras poblaciones y de otras narrativas identitarias. Así, además de las conmemoraciones, el territorio también es marcado y delimitado como una forma de denunciar, reafirmar e impugnar el control sobre elespacio, en particular aquellos que contienen mayor peso simbólico para elgrupo. La capacidad de acción del discurso adquiere significación en lamedida en que se encuentra arraigada al espacio de la Villa (físico y/o simbólico), ya que no sólo se trata de un lugar situado históricamente, sino quetambién situado espacialmente. Es allí donde la colectividad tiene su origen, en el evento; desde donde se potencia su capacidad organizativa;así como también donde tiene acceso a los soportes materiales en loscuales se exhibe el discurso (calles, murallas). Así, la ocupación delespacio de la Villa puede entenderse como una forma en la cual se valida su propia identidad.

Los territorios simbólicos de la memoria

El espacio es uno de los medios a partir del los cuales la memoria seorganiza, expresa y transmite. En algunos casos éste cumple con la funciónde soporte de las distintas expresiones materiales que surgen del procesode memorialización, en otras ocasiones, puede tratarse de sitios que sindejar evidencias materiales permanentes, sostienen prácticas conmemorativas que se reiteran en el tiempo. En estas situaciones se ha posibilitado suconsolidación como espacios simbólicos y en ellos han quedado incluidosy proyectados, los acontecimientos y rituales guiados por el proceso dememorialización. De acuerdo a Valera (1996) los espacios simbólicos sonel resultado de una elaboración social y cultural asociada a los contenidos ysignificados simbólicos que estos son capaces de congregar y cuya valoración por parte de la colectividad, es representativa y útil a su discursoidentitario.

En este contexto, se puede señalar que existe una relaciónsignificante, a la vez que funcional entre una comunidad y su espacio, marco dentro del cual tanto la identificación de los miembros a su grupo comosu afiliación a un territorio, son fundamentales para componer la identidad(colectiva y territorial). Bajo este escenario, el espacio simbólico puede serentendido como un depósito de significaciones (Vidal y Pol, 2005), que seva cargando en el transcurso del tiempo, y en este sentido se trata de unaconstrucción de significados que son elaborados y reelaborados permanentemente. La relación de un grupo con su espacio se evidencia en la apropiación territorial, a partir de la cual la comunidad interioriza las características simbólicas del espacio, permitiendo reforzar la identidad colectiva y suidentificación con éste. Serán a su vez, los "significados socialesvehiculizados a través de los espacios simbólicos (…) (los que facilitarán)la integración de nuevos sujetos a determinados entornos y tejidos socialesya consolidados" (Valera, 1996: 80). De esta manera, la interrelación deuna comunidad y su espacio, trasciende los aspectos físicos del entorno, eincorpora lo simbólico, ya sea mediante la construcción social de significados o la intervención material del espacio.

Esta relación entre colectivo y territorio, posibilita dotar a la narrativa de una base más estable para su desarrollo, tal es el caso por ejemplo,que Villa Francia adquiere significación por ser el sitio donde acontecieronlos hechos –la muerte y la contestación frente el sistema político y económico–, a la vez que también se constituye en el espacio idóneo para que sedespliegue la práctica conmemorativa. En la Villa, ello cobra especial trascendencia ya que además se ha consolidado como un referente para otrascomunidades, tanto por el tipo de actividades que se desarrollan, como porla forma en la que se ha gestionado y revalidado la memoria. La reseña a lapoblación trasciende el componente meramente locacional, fundándosecomo un espacio simbólico que resulta de la interacción entre la estructurafísico-material, las acciones que allí tienen cabida, los actores sociales, susdeseos y sus imaginarios. No sólo se trata de replicar en cualquier sitioacciones y narrativas, sino de su escenificación en el espacio físico y simbólico que le da mayor significación a éstas. La ocupación de la poblaciónse constituye en sí misma en una acción conmemorativa no sólo de la narrativa identitaria, sino que del propio espacio, en tanto sujeto y símbolo de lamemoria.

El espacio simbólico de Villa Francia, también se ha consolidado apartir de las imágenes de la población, ya sea las observadas directamentepor la misma colectividad y los transeúntes, la transmitida por los mediosde comunicación o la que es graficada en las murallas. La Avenida 5 deAbril junto a los bloques, sumada a los murales y a las acciones de protestaen esta avenida, es quizá la imagen más constante y vigorosa del espaciosimbólico de la población. La narrativa identitaria requiere fortalecer su dimensión territorial, puesto que el significado simbólico atribuido a Villa Francia potencia su contenido discursivo, a la vez que también le da mayor riquezay solidez simbólica, volviéndolo menos vulnerable. Dentro de este contexto, elvalor simbólico de la población, asociado fundamentalmente al rol significantedel proceso de memorialización, conlleva también un valor político.

Es en Villa Francia desde donde se impugna el poder hegemónico, ydonde el reclamo se cristaliza en los muros y se inscribe en la memoriacolectiva de los actores sociales locales, aunque ella suele ser negada poraquella promovida desde el Estado. Así, la población se consolida comoun espacio político, resultado de la coexistencia de los modos de ser yhacer de narrativas identitarias en tensión, las que se manifiestan en acciones concretas tendientes a escenificar sus discursos, disputándose el espacio. Es bajo este escenario, y tomando las palabras de Di Masso, (2007)que "la protesta y la reivindicación localizadas despliegan una serie demecanismos de arraigo y que no sólo incluyen formas visibles de territorialidad (…), sino que también narrativas y relatos del lugar que contribuyendecisivamente a nutrir el cuerpo de acciones que lo significan y transforman" (Ibid: 2). Son estas expresiones discursivas (materiales y no materiales) las que se consolidan como recursos para la labor retórica del espaciopolítico. En Villa Francia, estas se traducen en prácticas conmemorativasque se inscriben en un espacio tiempo reiterativo, cargado de significaciones y símbolos.

El espacio, señala Massey (2005), es por naturaleza una zona dedisrupciones que se construye desde la pluralidad y la multiplicidad queresulta de la coexistencia de distintas voces, cuyas trayectorias se entrecruzane interactúan entre sí. Bajo este escenario, el espacio es un proceso de formación en el devenir del tiempo, a la vez que también es un producto deéste. La práctica política y conmemorativa que configura a Villa Francia, sefunda en las voces de esas trayectorias: en lo que se dice, se cuenta y sehace, tanto como en las significaciones que les son asignadas. El espacio vadando cabida a todas estas voces que se despliegan desde sus propios pasados y huellas; y es la revalidación de éstas en el tiempo, lo que van llenandode contemporaneidad sus narrativas.

La práctica conmemorativa se funda en la repetición del calendarioritual de fechas emblemáticas, así como también en la marcación de aquellos territorios significantes para la colectividad. En ambos casos se tratade una forma de organizar el espacio y el tiempo, cuya particularidad es elintento de estar siempre presente. En tanto espacio político, la población seabre como una posibilidad de encuentro para dar cabida a otras memorias –voces y narrativas que circulan por la ciudad–, a veces marginales, extraviadas o censuradas, que no tienen otro territorio donde ser-hacer y encuentran allí un lugar donde adherirse. Villa Francia se torna así, en unterritorio simbólico de otras memorias y luchas; donde se expresa el dolorde otras muertes en el tiempo; de la memoria que se reivindica, así comotambién la de aquella que no se reconoce a sí mismas como tal porque estállena de presente, más que de pasado. Las prácticas conmemorativas vanincorporando nuevos aconteceres y protagonistas, tal y como ocurre porejemplo, con la escritura en los muros de los nombres de jóvenes muertosen democracia, la presencia de sus familiares participando en los actos dehomenaje, el dibujo de sus rostros o la incorporación de símbolos-íconosde las luchas del presente.

Villa Francia, la retórica de la calle

El espacio público suele estar controlado por el Estado, y es éstequien define cuáles son aquellos intersticios para exponer ideas o generardebates ciudadanos (Reguillo, 1996). La conquista de este espacio juegaun rol importante para la construcción de las identidades, ya que posibilitala circulación de sus narrativas, y con ello quizá su permanencia. El controlse ejerce principalmente por medio de los usos políticos del espacio público, en donde la presencia de la narrativa identitaria que ejerce el podersuele ser claramente visible, tanto a nivel material (con intervenciones),como simbólico (con significaciones). No obstante, entre los discursosinstitucionales, se abren paso aquellos que provienen desde los actoresmarginales, ya sea ocupando sitios a donde la autoridad no ha querido o noha podido penetrar, o bien, irrumpiendo en aquellos donde se emplaza elpoder hegemónico (por ejemplo, el centro cívico de la ciudad). Bajo esteescenario, el espacio público se torna en un territorio en disputa de todasaquellas voces que conviven en la ciudad, y que reclaman para hacerse escuchar. Se trata por tanto del espacio idóneo para el desarrollo de la movilización e interpelación política.

Reguillo (1996) reconoce diferencias entre los usos políticos que elEstado hace del espacio público, de aquellos que provienen desde la sociedad civil. Los primeros suelen generar espacios regulados y controlados,en donde se emplazan elementos rituales propios de la identidad nacional,

o bien vinculados al ejercicio de su poder (por ejemplo, los monumentos alos héroes de la patria). Distintamente, la sociedad civil hace un uso político del espacio público marcado por la irrupción, principalmente comomecanismos de protesta y de denuncia contra el Estado. De acuerdo a laautora, estos suelen desarrollarse en la calle o en las plazas, y al ser espontáneos tienden a ser "imaginativos e innovadores, proponiendo elementossimbólicos alternativos, más fuertes en eficacia" (Ibid: 330). Esta distinción resulta útil para observar las particularidades de Villa Francia respectode la ocupación de la calle por los grupos que participan en las conmemoraciones, ya que su territorio se ha determinado y organizado por actoreslocales y no por la autoridad. Se trata del uso político de la calle a partir deelementos rituales cuya significación ha sido reinventada para crear marcos simbólicos que ayuden a afianzar su discurso. Estos elementos son dediversa índole, involucrando los rayados en los muros, los homenajeslitúrgicos, así como por ejemplo también el acto de compartir el vino y elpan, que se ha trasladado desde la misa al homenaje en la calle, y quecumple con el objetivo simbólico de reunir bajo una misma acción a toda lacomunidad que conmemora12 .

Respecto de la ocupación del espacio público, desde la lectura externa realizada por la autoridad, las actividades que se desarrollan en laVilla suelen ser consideradas como irrupciones insurgentes. Distintamentepara la colectividad, el uso y la ocupación del espacio público para la práctica conmemorativa es considerada como expresión legítima, en tanto quela llegada de la autoridad a la Villa es leída como el elemento provocador.Es en el cruce de estos dos discursos desde donde nace la disputa por elderecho de ejercer el dominio sobre el espacio de la calle. El uso del espacio público como sitio para la interpelación de distintas narrativas, es unsigno político que implica el paso de un problema desde la lógica privada ala lógica pública (Reguillo, 1996). La movilización del espacio de discusión, hace que el debate se democratice, o que al menos su contenido seabra y exponga a los ciudadanos. Dentro del marco del proceso dememorialización en Villa Francia, la comunidad se manifiesta tanto parareclamar justicia, como para reivindicar proyectos y sujetos, visibilizar lamemoria colectiva, así como también evidenciar los vínculos simbólicos que el grupo tiene con ese territorio. Toda memoria requiere de un marcoespacial que le dé sentido, y en el caso de Villa Francia este espacio es lacalle. Es el territorio constituido por el conjunto de arterias que conectan lapoblación, los muros exteriores de casas y cierres que delimitan el pasohacia lo público, las historias allí vividas y contadas, los recuerdos inscritos y todos aquellos símbolos y significaciones que dan cuenta de su apropiación.

En Villa Francia, la calle se presenta como un soporte identitarioimportante, es aquí donde se organizó la vida cotidiana de la población yocurrieron los acontecimientos más importantes, es también donde se gestóy desarrolló la vida política y la práctica conmemorativa. Desde su origenel año 1969 con el trazado auto-gestionado de la población, distribución depasajes, calles, áreas verdes y marcación de la ubicación de los posiblesservicios, se da la idea de proyectar una vida que está fuera del ámbitoprivado y se interna en la lógica comunitaria de los espacios y vidas compartidas. Igualmente ocurre con los desafíos afrontados para mejorar lascondiciones de vida de la comunidad y cuyas batallas y conquistas se hicieron en la calle, tales como la obtención de pavimento o de transporte público en los años ‘70, como la mejora de este servicio o la instalación desemáforos 35 años después. Durante la dictadura la calle fue testigo ycontenedora de los asesinatos expuestos en la vía pública, de la desaparición de pobladores frente a los ojos de sus vecinos, y de la violencia ejercida hacia el cotidiano habitar con allanamientos y toques de queda. En esteperíodo, los actos de invasión hacia la población y sus habitantes, fuerontambién actos de invasión a lo más íntimo y lo más comunitario. Dentro deeste marco, la reivindicación de la calle como lo propio, es decir "la callees mía", "la calle me pertenece", se constituyó en un acto de resistenciapolítica, del ejercicio de la soberanía de la colectividad y de su reafirmaciónidentitaria. Es este mismo discurso, igualmente, el que se replica hoy en díafrente a la intervención policial en la Villa, durante flechas emblemáticas.

Consecuentemente con la reivindicación de la calle, es el uso y apropiación de este espacio el que logra congregar los discursos y lógicas deacción que sostienen el proceso de memorialización. Por una parte, es elescenario donde la memoria toma lugar, arraigada a sitios singulares dondeacontecieron sucesos de significación. En este sentido, es el espacio vinculado a un evento el que evoca a la memoria: es el sitio donde cayeron muertos los hermanos Vergara Toledo, Luís Silva Jara y Miguel Leal Díaz. Porotra parte, la estructura físico-espacial de la calle sirve de vehículo o soporte de la memoria: las animitas y los actos de homenaje, así como aquellasmurallas donde se rayan las consignas conmemorativas. Finalmente, la calle también es el contenido de la memoria, y cobra vida en ella porque suocupación es parte de la práctica social de recordación. Es en la calle donde los muertos y sus proyectos sociales han sido continuamente reclamados, y por ello es considerada material y simbólicamente como un territoriode lucha y resistencia, ganado a fuerza del saber-ser y saber-hacer. Así por ejemplo, la calle es parte integrante de prácticamente todas las lógicasde acción conmemorativas que ocurren en la Villa, ya sean actos culturales,de reivindicación o de protesta. La calle es en sí misma uno de los objetosde memorialización de las prácticas conmemorativas, ella les recuerda alos actores sociales quienes son, a la vez que los amarra al territorio de laVilla.

La disputa y la confrontación, tanto como la memoria, la reivindicación y la recordación de los muertos, forman parte de una narrativa, que enVilla Francia adquiere una dimensión territorial que se expresa en la calle.

Las prácticas conmemorativas, potencian la labor retórica de este espacioque se va llenando de contenidos que interpelan a los transeúntes, invitándolos a adoptar una actitud, un pensamiento o una acción. La escritura demurales y consignas, es una de las principales prácticas que se desarrollanen la Villa, y se constituye como una expresión característica que sitúa aldiscurso conmemorativo en la escena pública. La calle es una escuela queenseña discursos y que invita a reflexionar; más aún, deja claridad que esaquí el lugar donde lo político debe llevarse a cabo. Trascendiendo la escritura sin embargo, la principal cualidad retórica de estas inscripciones esque configuran una escenografía propia, quizá, el paisaje arquetípico de lacontestación o de la leyenda urbana de la insurgencia. Por otra parte, loscuerpos de los muertos, ya sean inscritos en los muros o evocados en losdiscursos, constituyen un lenguaje de persuasión para adherir a la narrativaidentitaria, cuyas expresiones más importantes dentro de la práctica conmemorativa se desarrollan igualmente en la calle.

Además de las escrituras y los actos, las romerías y marchas también asientan el domino de la comunidad en el espacio público. Esta práctica conmemorativa en movimiento, se configura como una suerte de peregrinaje, es decir el tránsito como expresión de devoción, haciendo del espacio profano de la calle, un espacio sagrado. La calle se torna en el templo, marcado por la reiteración del itinerario, por la presencia de la comunidad devota, así como también esta cualidad es sostenida por diversasacciones y objetos mediadores: La pancarta, la vela, las flores, el panfleto yel grito, son parte de los ritos que marcan el inicio, la trayectoria y la llegada del peregrinaje, edificando espacios de significación. Sin embargo, es lacualidad simbólica de las calles de Villa Francia, en tanto espacio de luchay de conquista, desde el pasado y hacia el futuro, y la posibilidad de laconstrucción cotidiana que confiere el movimiento, lo que les otorga laocasión de consolidarse como un espacio sagrado.

De la ocupación de la calle durante las marchas y romerías que serealizan en Villa Francia, es posible destacar dos aspectos. Primeramente,la ocupación y desplazamiento por la calle de un grupo de personas y, lasdiversas acciones y objetos mediadores que lo acompañan, impregnan elespacio público de un acontecimiento ritual. Este cumple con el rol de comunicar y reafirmar al colectivo que realiza el trayecto, a la vez que también se muestra y enseña a los otros, sus discursos, reclamos y proyectos,haciendo de la calle un espacio para la discusión política. Seguidamenteeste acto de ocupación, es también una forma de tomar posesión de la calle.Es un gesto hacia la autoridad, y al propio colectivo, que por una parterecuerda su derecho soberano a expresarse; y por otro lado, redefine ellímite de lo permitido, marcando una frontera territorial entre la comunidad y la autoridad. En este caso, la calle es un espacio de intervenciónpolítica. Tanto el primer y segundo aspecto, resaltan la acción que se desarrolla como una voz que quiere hacerse escuchar, no sólo por la autoridad,sino que principalmente porque es una forma de involucrar e invitar a losvecinos. En este sentido, si bien las ceremonias potencian la cohesión interna del grupo, ya que tienen un carácter íntimo determinado por el sentimiento de acompañamiento y de adhesión sentida; por otro lado, su acciónen bloque también constituye un rostro externo de gran capacidadenunciativa a quienes observan desde afuera.

Dentro del marco de los actos conmemorativos que involucran desplazamientos, es pertinente detenerse en aquellos que involucran la protesta nocturna–los más mediatizados–. En este caso la ocupación de la calletiene por objetivo poder asentarse y no transitar por ella, como ocurre conlas marchas y romerías. Este acto, sumado a las acciones para obstaculizarel flujo vehicular lleva a la práctica el discurso de tomar posesión de lacalle y desafiar a la autoridad. Estas actividades tienen orígenes más complejos y antiguos que las marchas y romerías, remontándose a las accionesque se desarrollaban como expresión de rechazo a la dictadura militar. Posteriormente, se siguieron realizando dentro del marco del reclamo frente acuestiones contingentes, o bien, dentro del contexto de fechas emblemáticas.Durante estas ocasiones además, suele existir la intervención de la fuerza pública, cuestión que completa el cuadro de provocaciones y desorden bajola figura de la protesta nocturna. Cabe señalar sin embargo, que parte deestos eventos suelen ser el resultado de la interrupción de actos públicos,por parte de carabineros, cuyo resultado es la confrontación en la calle.

Las calles de Villa Francia se configuran como el espacio de unaforma de manifestación, que desde la mirada institucional pareciera desbordar la práctica conmemorativa permitida y legítima. En este sentido,para el establecimiento del orden es necesaria no sólo la canalización de lamemoria hacia las formas, contenidos y estructuras de gestión avaladas porel Estado, sino que también evitar su exposición en el espacio público, yaque es aquí donde se corre el riesgo de que ella se torne materia de debatey de enseñanza política. Es una tarea difícil, porque el mayor problema esquizá, que desde la Villa no sólo se trata de la conmemoración, sino que de unaforma de habitar su población –y por qué no la ciudad– cimentada en la calle.

En Villa Francia, pese a todos estos cambios que evidencian el transcurrir del tiempo, pareciera ser que en varios aspectos todo continúa inmutable: la memoria, las luchas libradas y las que quedan por librar. Estainmutabilidad aparente sin embargo, se debe más a la permanencia porfiada de estos aspectos a lo largo del tiempo, que a la perpetuación de suscontenidos. Bajo este escenario, es coherente que al menos parte de laslógicas de acción que sostienen estas narrativas tengan directa relación conprácticas conducentes a la recuperación de espacios públicos. Estas acciones, haciendo uso de una frase de Di Masso (2007) pueden ser entendidascomo "reivindicaciones en defensa del espacio ocupado (y) se basan, almenos en parte, en el significado emocional o simbólico que representa talespacio para un nosotros (los defensores de la autogestión)" (Ibid: 12). Enocasiones, cuando se ha forzado la barrera para marcar los cambios, señalando que la comunidad que conmemora ya no es la misma, ni que tampocolo son las causas de lucha, ni el Estado, ni sus acciones o mecanismos de intervención; entonces, las lógicas de acción de los grupos que sostienen elproceso de memorialización, encuentran otras formas para expresarse o reivindican las antiguas, y junto con ello trazan nuevas territorialidadesque le dan sentido a su discurso. Se pintan y restauran murales, se ocupanlas mismas calles, el acto se realiza en la plaza de siempre, se utilizan mecanismos virtuales de difusión, se repite el discurso en otros actos y seincorporan nuevas causas de lucha.

Consideraciones finales

El proceso de memorialización en Villa Francia se ha construidodesde los tiempos en que ocurrieron las primeras muertes y las violencias,registrándola en los muros aún antes de que se reconociera el terror deEstado. Así también, surge como concientización política, en la reflexión ycrítica social, cuando estaba prohibido dar cabida a estos discursos. Pareciera ser que lo que Villa Francia quiere narrar, siempre ha estado visible.No sólo hace cuestionarse a los sujetos acerca de las verdades históricas,sino que su proceso de memorialización también se traza como una interpelación a la contingencia del presente. Si en los proyectos institucionalesla memoria se somete a su pasado para servir de ejemplo al futuro, en VillaFrancia la experiencia del pasado enseña a comprender el presente, y es elpresente que se construye hoy –en la lucha–, el que puede otorgar la posibilidad de tener un futuro. En este sentido, la memoria no se subordina a su pasado sino que a su presente, y el pasado se configura como parte delcimiento que ayuda a construir y a legitimar su identidad.

El discurso nace de la marginalidad política, social y económica, asícomo también desde el olvido y el aislamiento de una justicia social quenunca llega. Nace igualmente de la experiencia de haber sido aplastadopero no derrotado; de haber recibido la muerte sembrada sobre él, sin haberlogrado su extinción. Es por tanto un discurso sobreviviente, que reconoceque su única posibilidad de existencia es fundarse sobre sí mismo. En estesentido, no busca apoyos externos ni mediaciones, sino que se recrea en loque ya conoce, su propia historia y experiencia, y es sólo a partir de allí,desde donde el discurso se divulga y expande. Para poder visibilizarse –objetivarse y legitimarse– el discurso se torna en práctica conmemorativa, y en este proceso la calle juega un rol fundamental. De todos los espaciossignificantes, la calle es el primer ámbito que le otorga espacialidad al discurso. Su ocupación es el principal esfuerzo de resistencia frente a la memoria institucional y al Estado, es sacar la política a la calle con la cuota deconflicto justa para poder llamar la atención, y hacer de este espacio, unlugar de debate. En su disputa contra el tiempo y el olvido, todo lo queinvolucra el proceso de memorialización queda inscrito en el espacio de lacalle. Ésta da cobijo a las conmemoraciones: las escrituras públicas, lasmarchas, los actos y las aclamaciones. Así también, en la calle se despliegan las voces reivindicativas, audibles y textuales, que se entremezclan conel cuerpo colectivo de la comunidad.

Las diversas prácticas conmemorativas y reivindicativas que se hanido desarrollando en Villa Francia, han producido y configurado su propio proceso de memorialización: auto-gestionado, incorporando el aprendizaje del pasado, pero observante, crítico y actuante frente a la realidad presente. Villa Francia surge como un paisaje de la contestación, aquel dondese inscriben consignas en las murallas reclamando justicia, donde los jóvenes que cayeron en dictadura participan en las disputas de hoy13 , así como también donde se recrean acciones de lucha que responden críticamente alrol del Estado. Por otra parte, Villa Francia es igualmente el espacio míticode las luchas contra la dictadura y el reclamo de justicia en democracia;desde donde los muertos nunca partieron y siguen poblando el espacio,porque sus proyectos continúan allí, vigentes. Es asimismo el espacio simbólico de los territorios que no han podido ser domesticados. Finalmente,Villa Francia se consolida en el lugar que convoca y contiene a los padresde jóvenes asesinados en democracia, a las colectividades que reclamancausas marginadas por el Estado, y en muchas ocasiones a quienes porbreves instantes reclaman por un problema político y social contingente.

La aclamación ¿Quién lucha con arrogancia? ¡Villa Francia!, quese escucha en los distintos actos públicos de la población, y se escribe entextos reivindicativos y ocasionalmente en las murallas, es también la soberbia de aquel que se reconoce a sí mismo en su propio territorio, nuncaregalado, sino que ganado en la calle, en la conquista de cada día y en lalucha contra el adversario14 . Habla también de la permanencia que el sujeto Villa Francia ha podido establecer en el tiempo, haciendo uso de la callepara comunicar quién es y decir que sigue allí. La población reconoce elpeso de su propia figura en las batallas libradas y se jacta de ello, porquesabe por experiencia que si la calle es el espacio simbólico de sus luchas,ella misma –la Villa–, se ha consolidado como el espacio simbólico de lasluchas que se libran en la calle. Así, Villa Francia es a la vez acción yrepresentación, la dimensión material y simbólica de un territorio queirrumpe en la ciudad.

 

Notas

1 Esta situación es distinta de lo que puede ocurrir con la oficialización de otras memorias, que naciendo desde la resistencia, se insertan dentro de la institucionalidad, tal y como por ejemplo ha ocurrido con los sitios de Londres 38 o Villa Grimaldi.

2 Entre las comisiones de investigación, está la Comisión nacional de verdad y reconciliación creada el año 1990 (Comisión Rettig) y la creación de la Comisión nacional sobre prisión política y tortura el año 2003 (Comisión Valech). Las reparaciones materiales se centraron en ayudas monetarias, pensiones, becas y beneficios de salud. Entre las reparaciones simbólicas se encuentran principalmente las obras memoriales.

3 A modo de ejemplo se señala que la muerte de Pablo Vergara Toledo nunca ha sido aclarada, al igual que la muerte de Luís Alberto Silva Jara. En el caso de Eduardo y Rafael Vergara Toledo la sentencia de asesinato se dictó el año 2010, después de 25 años de ocurrido el hecho.

4 Hasta el año 1994, fecha en que ocurre el cierre judicial del Caso Degollados (se trata de Santiago Nattino, José Manuel Parada y Manuel Guerrero, asesinados el mismo año y día que los hermanos Vergara Toledo), este acontecimiento aparecía –al menos en los medios– como el eje de las manifestaciones ocurridas en las cercanías de los días 29 de marzo. No obstante, a partir de 1994 el centro se transfiere con mayor claridad hacia Villa Francia y los hermanos Vergara. Ya en esa fecha, se había hecho conocido el Día del Joven Combatiente.

5 Surgen hacia la década de los ´70 y estaban a cargo de sacerdotes obreros. La idea de las comunidades era que pudiesen auto-gestionarse y estar a cargo de los propios miembros y no de un sacerdote.

6 Se señala como ejemplos las conmemoraciones en fechas emblemáticas tales como el 29 de marzo (día del joven combatiente), el 11 de septiembre (día del golpe militar), así como también acciones que se concretan durante convocatorias a protestas nacionales, o bien en eventos de específicos de réplica social y política, como por ejemplo durante la puesta en marcha del Transantiago.

7 Se hace referencia aquí a lo propuesto por Rancière (2005), en donde el paso de la comunidad política a la comunidad ética, ha provocado que actores sociales antes conflictivos para la visión de los poderes hegemónicos, hoy sean simplemente considerados como enfermos, o como denomina el autor, el otro radical.

8 Declaraciones del Presidente Sebastián Piñera el 28 de marzo del 2010, en una visita a la Prefectura de Fuerzas Especiales en Santiago. Este año en particular, una dotación de 4.000 de estos funcionarios salieron a las calles de Santiago, como prevención a eventuales manifestaciones.

9 Noticias en el canal abierto Chilevisión, el 29 de marzo del 2010.

10 El 29 de marzo del 2010, los noticieros de Chilevisión y TVN, mostraban al alcalde de la comuna explicando los operativos de seguridad (controles de identidad, y cámaras de seguridad). A su vez, el presidente de la República señalaba sobre el operativo: "Con «toda la fuerza del mundo» y con «todo el rigor de la ley». Así enfrentará el Gobierno al denominado «Día del Joven Combatiente" (http://www.emol.cl, del 29 de marzo del 2010).

11 Noticias en línea en http://www.lanación.cl, del 30 de marzo del 2010.

12 Ejemplo de estas actividades ocurren en el acto de homenaje a los detenidos desaparecidos o en el acto de homenaje a Eduardo y Rafael Vergara Toledo.

13 Se señala a modo de ejemplo un rayado de octubre del 2011, de cerca de 120 metros de largo y 2 metros de alto, en homenaje a Luís Alberto Silva Jara, en donde se leía "Chaca niño asesinado por los pacos, estas presente en cada estudiante rebelde que lucha por una educación digna".

14 Se entiende acá lo definido Benjoit (2003), el adversario es a quien se le atribuye la responsabilidad de lo que ocurre. En el caso de Villa Francia es el Estado, instituciones de seguridad, y en gran medida también la prensa.

 

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Recibido: 15.02.2012 Aceptado: 11.03.2012

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