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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.31 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000100014 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 31, 2012, p 241-255

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Lo público y la libertad en el pensamiento de Julien Freund

Public realm and freedom in the thought of Julien Freund

Pública e de liberdade no pensamento de Julien Freund

 

Cristián Rojas González

Universidad de los Andes, Santiago, Chile. Email: cfrojas@miunades.cl


Resumen: Lo privado es visto comúnmente como el espacio de la libertady los derechos individuales, mientras lo público se observa como el espacio de ladominación política, por esto resulta necesario ver cuál es en realidad la relaciónque hay entre la libertad y lo público. En este sentido resulta conveniente revisar elpensamiento de autores contemporáneos como Julien Freund, que piensan la libertad y lo público tomando distancia del pensamiento liberal tradicional que ha determinado la visión actual de las dos esferas mencionadas. En Freund lo público esespacio de libertad en el ámbito político, y garantía de libertad para los demásámbitos de la vida de las personas.

Palabras clave: Público, libertad, Freund, política.


Abstract: Private is commonly seen as the space of freedom and individual rights, while the public realm is seen as the space of political domination;that is why it is necessary to study what the relationship between freedom and thepublic realm really is. In this sence, it is appropriate to review the thinking ofcontemporary authors such as Julien Freund, who think freedom and the public realm taking distance from the traditional liberal thought that has determined the current view of the two abovementioned areas. In Freund public is free space inthe political arena, and guarantee for the freedom on the other areas of people’slife.

Key words: Public, freedom, Freund, politics.


Resumo: O setor privado é comumente visto como o espaço da liberdade eos direitosindividuais, enquanto o público é visto como o espaço de dominação política, porisso é necessário ver realmente o que é a relação entre a liberdade eo público. Aeste respeito, é oportuno rever o pensamento de autores contemporâneos, comoJulien Freund, que pensam a liberdade eo público e tomam distância do pensamentoliberal tradicional, que levou a visão atual das duas áreas mencionadas. Em Freund o público é o espaço livre na arena política, e garantia de liberdade para as outrasáreas da vida das pessoas.

Palavras-chave: Público, liberdade, Freund, política.


 

Introducción

Habitualmente la distinción entre lo público y lo privado es relacionada con el liberalismo y remite a los siglos XVIII y XIX, pues a partir dela Ilustración y el ascenso de la burguesía esa identificación de esferas sehizo más relevante. Sin embargo, el mismo Aristóteles desde el comienzode su "Política" ya anunciaba esta consideración al decir que "cuantos opinan que es lo mismo ser gobernante de una ciudad, rey, administrador de sucasa o amo de esclavos, no dicen bien" (Política I, 1252a).

La distinción público-privado había sido esbozada por varios autores previos a los pensadores liberales, pero al ser estos últimos quienesabanderaron en los siglos venideros la teorización de la distinción y supuesta en práctica, lo privado –el espacio de le economía burguesa y losderechos individuales– tomó preponderancia sobre lo público –el espaciodel absolutismo monárquico. A partir de entonces lo privado suele recibiruna mayor valoración que lo público por ser el espacio de la libertad, encontraposición al espacio de la restricción y la dominación. Para reconsideraresta postura revisaremos el pensamiento de Julien Freund, filosofo políticofrancés del S. XX, cuya obra sobre "La esencia de lo político" ha sido ungran aporte para la comprensión no sólo de la política, sino de sus conceptos relacionados. Dentro de estos se encuentra lo público, sobre el cual nosproponemos analizar su relación con la libertad y poder afirmar que ésta noes exclusiva de lo privado.

Para empezar hay que señalar que Julien Freund dice que la distinción entre lo privado y lo público permite delimitar el dominio de la actividad política pues separa lo político de lo que no lo es, aclarando que elespacio que corresponde político es el espacio de lo público (Freund 1968).Esto se entiende en que lo político no gobierna todas las esencias (religión,ciencia, arte etc.). La relación social propiamente política es la de lo público, mientras las demás relaciones pertenecen al espacio de lo privado (Ibid).

Tenemos entonces que lo público es más homogéneo porque abarcasólo la esencia política, mientras que lo privado abarca todas las demásesencias (Freund 1968). ¿A qué llama Freund esencia? Habla de esenciaspara referirse a elementos constitutivos de la vida del hombre a los queconsidera imprescindibles. Dice que la política es una esencia "ya que cualquier hombre nace y vive en el seno de una colectividad política particularcon jurisdicción sobre un determinado territorio, lo que significa en unaporción del globo delimitada por fronteras y estructurada por institucionesque son los soportes de los particularismos" (Ibid: 48), sin que estemoshablando necesariamente del Estado moderno o algún tipo de colectividadavanzada. Lo mismo ocurre con la economía, la religión, el arte, la cienciaetc. aunque sea en versiones muy rudimentarias.

Así mismo lo político tiene una esencia propia que está determinadapor 3 presupuestos, entendiendo presupuesto como "la condición propiaconstitutiva y universal de una esencia" (Freund 1968: 101), es decir, conceptos que nos permiten entender por qué la política es política y no otracosa. Estos presupuestos son: la relación del mando y la obediencia, la delo público y lo privado, y la de amigo y enemigo (Ibid). Las dos primerasserán de especial importancia en nuestro análisis. De la primera podríamosempezar diciendo que hace referencia a la dominación y a primera vista a lalimitación de la libertad, y puesto que lo púbico es el espacio de lo político,sería el espacio de la dominación. En contraposición lo privado suele entenderse como el espacio de la libertad, allí donde cada quien puede elegirsus creencias, sus actividades, sus propias normas, sus propias asociaciones y relaciones sociales etc. Sin embargo a partir del propio Freund explicaremos como la existencia de la esfera pública es garantía de la libertad.

Para alcanzar este propósito empezaremos por analizar la noción delibertad en Freund, y posteriormente nos adentraremos en su concepto sobre lo público.

Aproximación a la noción de libertad en Julien Freund

Freund no se dedica en concreto al concepto de libertad ni lo tratade manera extensa, pero en su obra puede verse que considera que la libertad existe porque no hay un determinismo global y el hombre debe tomardecisiones sobre determinaciones parciales de todo orden: físico, biológico, político, económico etc. (Freund 1968). El hombre, a diferencia de losanimales, es libre por su capacidad de decidir sobre tales determinaciones.Por ejemplo, frente a la sensación de hambre el hombre puede abstenersede comer para bajar de peso, ahorrar dinero, o por una piadosa práctica delayuno, mientras el animal sólo tiene la opción de buscar saciar su hambreingiriendo alimento.

Freund presenta esta situación con el ejemplo del amor –o el enamoramiento–: "No escogemos amar, pero un día nos sorprendemos queriendo, y este sentimiento ha nacido en nosotros, a pesar de nosotros. En elmomento en que tomamos conciencia de este amor es cuando tenemos queejercer nuestra libertad, sea escogiéndolo y concediéndole todas las posibilidades de desarrollo, si el sentimiento es recíproco, sea luchando contra ély rechazándolo si por razones religiosas, morales, familiares u otras, creemos que tenemos que renunciar al mismo" (Freund 1968: 391). Entendemos así que la libertad aparece sólo donde existe un determinismo –"dóndeuna realidad está determinada" (Ibid: 32) –y consiste en aceptarlo uoponérsele.

Lo que Freund llama determinaciones, obligaciones o necesidades,podemos relacionarlo con la distinción medieval de los "actos humanos" y"actos del hombre" (García-Huidobro 2002). En los primeros interviene lalibertad y el hombre hace una elección, mientras que los segundos simplemente ocurren en nosotros sin participación de la voluntad humana. El ejemplo del hambre o el amor –en términos de Freund– es el caso de "actos delhombre" que nuestro autor llama determinaciones, pero el ayuno o el rechazo del amor involuntario son "actos humanos" en los que se ejercita lalibertad. Las determinaciones, sin embargo, no deben pensarse sólo como"actos del hombre" pues pueden referirse también a situaciones que ocurren fuera de él pero que lo interpelan en ámbitos tan diversos como lascondiciones meteorológicas o las tensiones sociales.

Si vemos el relato de Heródoto sobre la Segunda Guerra Médica(Historias VII, 222), encontramos tres situaciones sobre la libertad frente ala determinación de la invasión persa. El grueso de las tropas griegas –"Los Aliados"– abandonaron las Termópilas con la autorización de Leónidas,y sólo permanecieron junto a él los tebanos y los tespieos. Los primerosestaban obligados a quedarse contra su voluntad en calidad de rehenes,mientras los segundos estaban allí por decisión propia, dispuestos a dirigirse a la muerte frente a las tropas de Jerjes. Observamos, en primer lugar,que la mayoría decidió abandonar la campaña libremente. En un segundomomento están los tespieos de quienes dice Heródoto que se quedaron "conabsoluta libertad" (Historias VII, 222) poniéndose bajo las órdenes delRey de Esparta. Son dos maneras de afrontar la determinación siendo éstano el límite de la libertad sino su oportunidad de ejercicio, incluso en elcaso de los tespieos que decidieron someterse a la autoridad militar, asumirla responsabilidad de la guerra y encaminarse a una muerte segura.

De los tebanos –tercera situación–, aunque eran rehenes y su condición no es el paradigma de la libertad, podría pensarse que usaron su libertad frente a esa determinación, por lo menos en la opción de no asumir lasconsecuencias de desobedecer a Leónidas, o en el rechazo en conciencia a las decisiones de los espartanos. Pero sobre la opresión y la libertad decrítica hablaremos más adelante.

En síntesis Freund dice que "La libertad no se define, ni muchísimomenos, por una ausencia de obligación o determinación; es la manera conque utilizamos, bajo la entera responsabilidad de nuestro juicio, la necesidad, la obligación y las determinaciones" (Freund 1968: 392). Y es desdeesta perspectiva que Freund critica la idea kantiana de oponer naturaleza ylibertad, así como la oposición que se hace habitualmente entre libertad ysociedad (Freund 1968).

En el primer caso –no ahonda en esto– debe referirse al pensamiento derivado de la tercera antinomia de la razón pura de Kant en la queplantea: "Tesis: La causalidad según leyes de la naturaleza no es la única dela que se pueden derivar los fenómenos todos del mundo. Para explicaréstos nos hace falta otra causalidad por libertad. Antítesis: No hay libertad.Todo cuanto sucede en el mundo se desarrolla exclusivamente según leyesde la naturaleza" (Krv, A 445 B 473). Se entiende a primera vista que contrapone la causalidad por libertad a las leyes de la naturaleza, y Freund noacepta que la libertad requiera ausencia de necesidad o determinación.

En cuanto a la oposición entre libertad y sociedad se asume quehace referencia a perspectivas como la del anarquismo de P. J. Proudhon, por lo menos frente a un concepto de sociedad que implica necesariamentela jerarquía, el ejercicio del gobierno etc. (Proudhon: 1968) En último término una sociedad política. Así mismo se refiere a tesis sobre el estadode naturaleza del hombre en libertad antes de la vida en sociedad, las cuales no comparte pues la condición de la libertad no es la falta de determinación.

A esto hay que añadir que en "¿Qué es la política?" (Freund 2003)Freund deja en claro que la libertad no es un propósito específico de lapolítica pues también es una pretensión del arte, la religión, la ciencia o lamoral, aunque debe haber condiciones políticas de la libertad de los individuos como es la existencia de una autoridad reglamentaria. Además no considera que la libertad política difiera formalmente de la libertad en general(Freund 1968), y agrega que "la política no es la única que se proponecontribuir al fortalecimiento de la libertad en el mundo: incluso puedeprivarlo de ella" (Freund 2003: 11). Acá se hace presente la pregunta –fundamental en este trabajo– de si la política puede suprimir la libertad desde lopúblico, o si acaso lo público es un espacio de garantía de la libertad.

Habiendo observado la noción de libertad en Freund, podemos versu relación con el concepto que tiene el mismo autor sobre lo público.

La noción de lo público en Freund y su relación con lalibertad

Dice Freund que "mientras exista una sociedad, que forzosamenteserá siempre política, la vida humana quedará dividida en dos partes: poruna parte en la vida pública, porque el hombre pertenece inevitablemente auna unidad política, y por otra, en vida privada, porque mantiene con sussemejantes relaciones de reciprocidad y asociación" (Freund 1968: 364).Así, puesto que las esferas de lo púbico y lo privado parecen ser conjuntamente exhaustivas y mutuamente excluyentes, es útil partir de la noción delo privado para delimitar lo público.

Lo privado

Para empezar hay que decir que "existe una verdadera y constanteinterpretación de las dos esferas, y de ahí los conflictos y confusiones"(Freund 1968: 367), pues la preponderancia de una u otra doctrina políticapueden hacer variar las categorías. Por ejemplo, el socialismo suele teneruna consideración más amplia de lo público por extender las funciones delEstado a la salud, la educación, y en general la seguridad social, mientras que elliberalismo busca llevar los límites del Estado a sus mínimos posibles.

También puede darse cierta confusión sobre lo que es propio de loprivado cuando la política se mezcla con la religión, como ocurre en casosque van desde la derecha republicana en Washington hasta la izquierda chavista en Caracas, o cuando el arte asume contenidos políticos como elmuralismo de Diego Rivera en México o la trova de Silvio Rodríguez enCuba, o incluso cuando la ciencia estuvo al servicio de los grandes bloquesde la Guerra Fría para mantener el equilibrio nuclear, entre otros innumerables casos. Sin embargo, para Freund nunca son estas esencias directamente políticas, sino sólo de manera secundaria (Freund 1968). Y en caso deque, por ejemplo, una lucha religiosa invada el dominio de lo político asumiendo sus propósitos en cuanto a la existencia y unidad de la colectividad,entonces se convertirá en una lucha política (Ibid), como el caso de la luchadel Talibán en Afganistán contra la Liga del Norte, o el caso de la revolución iraní encabezada por los ayatolás.

No obstante estas confusiones o debates que pueden presentarse,hay unos rasgos permanentes de lo privado. Lo privado no es sinónimo deindividual pues se refiere al individuo "en el conjunto de relaciones en elseno de las cuales no es más que un individuo entre otros" (Freund 1968:384). Es así como lo privado se refiere al individuo en la sociedad y no ensoledad, pero en las mencionadas esencias que no pertenecen a lo político,tales como la religión, el arte, o la ciencia. Lo privado es una esfera altamente heterogénea que representa el límite negativo de lo político (Ibid).Lo privado, además, divide, excluye, pero en principio también permite lalibre adhesión o la libertad de retirarse del grupo. Por ejemplo, ocurre conagrupaciones tan disímiles como un club de pesca, una tribu urbana, unaiglesia, un club de fans, una hinchada de fútbol etc. Es por esta razón, entreotras, que la modernidad ha presentado el espacio de lo privado como elguardián de la libertad.

Freund no acepta esta última consideración, pues se basa en el supuesto de que la determinación corresponde al espacio de lo público y no alde lo privado donde se viviría la libertad, pero –como ya vimos– para Freundla determinación no significa el límite de la libertad sino su oportunidad deejercicio. En realidad para Freund lo público es necesario para garantizarla libertad, y no sólo la libertad política sino la libertad de las demás esencias. Para entender esto entraremos directamente a la noción de público enFreund.

Lo público

Normalmente se entiende por público "lo que concierne a todo elmundo indistintamente, lo que está abierto a cualquiera, lo que se hace a laluz del día, al descubierto, y que todo el mundo puede enjuiciar" (Freund1968: 395). Freund habla de cuatro acepciones relacionadas con esta concepción: lo que se refiere a la cosa pública, en términos modernos el Estadoy sus instituciones, también el sentido de colectividad, pueblo o comunidadsocial, y el público como conjunto de personas reunida en un lugar –elpúblico de un teatro–, o diseminado –el público literario– (Ibid). Estos dos últimos no tienen un sentido político aunque con los primeros compartenrasgos como la ausencia de discriminación.

Para precisar Freund analiza lo público desde el exterior observando que no se trata de un simple colectivo (Freund 1968). Esto ya había sidoanunciado por teorías como la de la voluntad general de Rousseau, que noes equivalente a la voluntad de todos. Dice Rousseau que "hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general: esta solo mira alinterés común; la otra mira al interés privado, y no es más que una suma devoluntades particulares, pero quítense de estas mismas voluntades el más yel menos, que se destruyen mutuamente, y quedará por suma de las diferencias la voluntad general" (Rousseau 2008: 50). En definitiva, lo público noes un simple cúmulo de personas y voluntades.

Esta idea permite a Freund observar que desde el interior lo públicoes unidad impersonal. Es unidad porque una colectividad política es antetodo una unidad política (Freund 1968). Lo público sería "el soporte de unorden común, que trasciende el pluralismo interno y le da la posibilidad demantenerse desarrollándose sin demasiados golpes ni choques" (Freund1968: 399), y es en este sentido como nuestro autor entiende las palabrasde Aristóteles cuando dice que "el lugar de la ciudad, en efecto, es unodeterminado, y los ciudadanos tienen en común una misma ciudad" (Política II, 1261a). Además de tener unidad es impersonal porque es exterior ysuperior a los individuos: lo público es relación impersonal.

Al ser impersonal lo público necesita ser representado, pues aúncuando la colectividad pudiera tomar decisiones no podría ejecutarlas. Deesta forma puede haber representación en la toma de decisiones, y siemprehay representación en la ejecución manteniendo el sentido impersonal, pues"la gestión administrativa es un acto público, es decir, el funcionario essólo empleado, no es el dueño de lo público, ya que de otra manera sellegaría al absurdo de que los demás ciudadanos serían sus súbditos" (Freund1968: 406). Así no sólo representan las asambleas legislativas sino tambiénun solo individuo, incluido el monarca, que en último término no tiene unpoder irrevocable –como ya lo ha dejado en claro la historia– pues todarepresentación se basa en una convención que puede disolverse.

Otra característica de lo público frente a lo privado es la homogeneidad. Esta se entiende "no en el sentido de uniformidad intrínseca de los miembros, sino el de una regularidad exterior" (Freund 1968: 414), queestá es introducida por el derecho. El derecho no se refiere al individuosino a las relaciones entre individuos, es social por naturaleza y por lo tantolo público supone el derecho (Ibid). Es así como "cualquier sociedad política por el hecho mismo de implicar una esfera pública, se halla constituida, pues de otro modo no sería política… lo que significa que el espacio delo público por su propia naturaleza implica una constitución por rudimentarias y toscas que sean las disposiciones que reglamentan la forma delpoder, el principio de sucesión, las relaciones entre los miembros de lacolectividad y la autoridad, etcétera." (Ibid: 422) Sólo así existe lo público.Esto ya lo esbozaba Aristóteles cuando afirmaba que "es necesario introducir una organización política tal que los ciudadanos, partiendo de los regímenes existentes, sean fácilmente persuadidos y puedan adoptarla en la idea de que no es tarea menor reformar un régimen que organizarlo desdeel principio" (Política IV, 1289a).

¿Qué relación tiene esto con la libertad? Dice Freund que "Las reglas del derecho tejen toda clase de relaciones entre los miembros de lasociedad, obligando a unos a respetar a los otros, por lo menos exteriormente, armonizando en todo lo posible las distintas asociaciones y grupos,y determinando su área de rivalidad, de manera que las relaciones en elseno de la colectividad no son las de simple coexistencia, sino las de unrégimen común y, a veces, de un sistema jerárquico reconocido como valedero por el conjunto" (Freund 1968: 418). Esto es importante pues vemosque en principio el derecho limita la arbitrariedad y por lo tanto impide lasupresión injustificada de la libertad, lo cual nos permite considerar lo público como espacio de libertad opuesto al estado de naturaleza de Hobbes."En efecto, a veces ocurre que una sociedad cae en una especie de anarquíaque rompe la unidad y torna caduco el derecho, pero al mismo tiempo,también lo público se desgasta, destrozado como una presa por bandas rivales" (Ibid: 419), en tal situación no puede garantizarse un nivel justo delibertad.

En este punto Freund habla también de la arbitrariedad que procedeno sólo de los particulares sino del mando, y se refiere a la desobedienciaantes sus excesos y defectos: "No hay duda de que las irregularidades cometidas por los representantes de lo público son infinitamente más dañinaspara el Estado que la desobediencia política de los ciudadanos, que la mayoría de las veces es consecuencia de aquellas, pues ponen más directamente en peligro la estabilidad y la unidad" (Freund 1968: 421). Para mantener su naturaleza política el mando debe actuar en lo público, "un mandoque sea ejercido fuera de lo público, no tiene ya nada de político" (Ibid).

Para entender mejor este asunto tan relevante en nuestro análisis,vale la pena detenerse en la consideración del primer presupuesto de laesencia de lo político en Freund: la relación entre el mando y la obediencia.

La libertad en el presupuesto del mando y la obediencia

En primer lugar hay que decir que la sociedad tiene un carácter económico, religioso etc. pero es política en virtud de la relación mando yobediencia que tiene lugar en el espacio de lo público. ¿Qué entiende Freundpor mando?

El mando

Freund entiende el mando como la "relación jerárquica que se establece en el seno de un grupo por la potencia que una voluntad particularejerce sobre las voluntades particulares, modelando así la cohesión del grupo" (Freund 1968: 129). El jefe es quien posee la prerrogativa del mando.

Lo que llama potencia lo define a partir de Max Weber: "Es la probabilidad de hacer triunfar en el seno de una relación social, a pesar de lasresistencias, su propia voluntad, sin importar mucho sobre qué se apoyaesa probabilidad" (Freund 1968: 169). En pocas palabras la define comouna voluntad que se ejerce sobre otras voluntades haciendo ceder la resistencia y unificando al grupo.

En cuanto a los propósitos del mando, estos coinciden con los propósitos de la política, es decir, la cohesión social por una concordia y pazinterior y protección frente a la amenaza exterior (Freund 1968). Cómoconseguirlo, bajo qué formula, no es el tema que más preocupa a Freund,pero podemos imaginar el concepto en nuestro propio contexto en el ejercicio del gobierno del Estado. Sin embargo, Freund no considera al Estado como conditio sine quanon de lo público (Freund 1968), por eso tambiénpodemos imaginar el mando en una sociedad primitiva, tribal, un clan etc.

Lo que nuestro autor llama "poder" se relaciona con el mando sinser términos intercambiables. El poder es "el mando estructurado socialmente en funciones jerárquicas y llevado por una varias capas sociales,variables según los regímenes" (Freund 1968: 130). En esto se entiendeque se refiere al aparato formal que hace efectivo el mando.

La existencia del mando no supone necesariamente la supresión dela libertad pues éste es entendido como una determinación, y como hemosvisto Freund no ve incompatibilidad entre libertad y determinación, al contrario, es ante la determinación que la libertad se hace presente. Tampocoanula la libertad el mando por la consideración de que se basa en la voluntad personal, pues esto no quiere decir que sea pura arbitrariedad aunque sitiene una propiedad discrecional que se ha entendido en la noción de soberanía, que Freund entiende según Jean Bodin como la "potencia absoluta yperpetua de una república" (Freund 1968), –definición a la que adhiere sino se tienen en cuenta explicaciones posteriores de Bodin. La soberanía espotencia absoluta en tanto que no está sometida a leyes sino que las crea yderoga, y perpetúa en tanto que no es periódica ni intermitente.

¿Hasta dónde puede llegar esta discrecionalidad o la soberanía? Pordefecto el mando mismo se pierde cuando –como señala Hobbes- la potencia deja de asegurar la protección y por lo tanto cesa la obediencia (Freund1968). Lo que se ve afectado acá es la autoridad entendida como "aptitudde mostrarse a la altura de las tareas que comporta la función que desempeña" (ibid: 129). Sin el fin de la protección el mando se convierte en gozopersonal y pierde la potencia que le permite mantenerse. El mando no puede ser gozo personal, esa perspectiva es, según Freund, el gran error deCalices frente a Sócrates en la conversación presentada en el Gorgias dePlatón (Ibid). En realidad "el mando es una voluntad individual al serviciode una colectividad" (Ibid: 134).

Freund, en cambio, no señala específicamente cuáles son los límitesdel mando por exceso, lo cual es un punto central en la relación entre libertad y política. Lo que si dice es que la política es dominación del hombrepor el hombre y en todos los casos el mando va acompañado de la represión, de la cual el poder político siempre ha querido ser el único depositario legítimo (Freund 1968). Se entiende así lo público como espacio derepresión, pero no de supresión de la libertad.

Con el propósito de observar el asunto de la represión –que puedearrojar luces sobre la relación entre la libertad, la política y lo público–pasaremos a revisar la otra cara de la moneda para analizar lo que diceFreund sobre la obediencia. Antes de esto, adelantamos que Freund ve conreservas el adoctrinamiento como recurso del mando –añadiendo que elmando no tiene vocación directamente pedagógica–, pues considera que aveces no se limita a modificar las relaciones entres los seres sino que buscacambiar a los seres mismos. Señala que "una de las características de latiranía es la de procurar adueñarse del hombre en nombre de la política,bajo el pretexto de guiarlo o salvarlo; lo que no significa otra cosa queadoctrinarlo y someterlo al poder" (Freund 1968: 175). Allí esboza un exceso del mando que puede chocar con la libertad de los hombres. Paraentender esto hay que avanzar hacia el concepto de obediencia.

La obediencia

Para Freund la obediencia es "el acto que consiste en someterse eninterés de una actividad común determinada, a la voluntad de otros paraejecutar sus órdenes o bien para conformar la conducta con sus reglamentos" (Freund 1968: 185). La tarea de la obediencia es ejecutar en concretoel acto que conduce a alcanzar los propósitos de la política. La obedienciaes "desde el punto de vista conceptual, acto, en posición con el mando, quepertenece a la esfera de lo posible y de la virtualidad" (Ibid: 188). El mando sin la obediencia es como si el emperador chino Qin Shi Huang lanzaraun grito de batalla a sus 8000 guerreros de terracota. El mando por sí mismo no puede alcanzar sus propósitos, depende de la obediencia.

Sabemos que desde la perspectiva de Freund la obediencia no supone perder la libertad, pero el autor insinúa límites del mando con respectode la libertad cuando dice que "el mando que se muestra tiránico rebaja laobediencia al rango de servilismo" (Freund 1968: 185), y aunque no definela tiranía, habíamos visto previamente que considera como una de sus características el procurar adueñarse del hombre. Y añade que "cualquierdoctrina del mando que procure reforzarlo o aflojarlo pone correlativamente en juicio el fenómeno de la obediencia" (Ibid: 186).

Entonces, si asumimos que la pretensión de adueñarse del hombresignifica la supresión de su libertad, tenemos que la tiranía tiende a suprimir la libertad del hombre. Si con esto la tiranía desdibuja la naturaleza delmando y correlativamente la naturaleza de la obediencia, tenemos que latiranía se opone a uno de los presupuestos de lo político y desvirtúa elespacio de lo público. De esto podemos concluir parcialmente que el presupuesto de mando y obediencia no puede hacer desaparecer la libertad sinanularse él mismo, y por consiguiente hacer desaparecer lo político de locual es condición esencial. Para avanzar en esta proposición analizaremoslas posibilidades de la desobediencia como ejercicio de la libertad.

La desobediencia

Uno de los puntos determinantes de éste análisis está en reconocercuáles son los límites de la obediencia o las posibilidades de la desobediencia, pues nos permite saber cuándo hay tiranía o cuándo estamos ante unadoctrina que procura reforzar el mando de manera excesiva. En cuanto aesto Freund considera que los límites de la obediencia dependen de lacasuística, son circunstanciales y por lo tanto no se pueden sentar parámetrosuniversales (Freund 1968). Sin embargo es un tema fundamental en política puesto que la desobediencia no es una situación excepcional, "nace de lainadecuación entre el significado y la intención, reales o supuestos, delmando y los que los ejecutores quieren dar a su acto de obediencia" (Freund1968: 206). Puede darse ante la oposición frente a la propiedad privada delos medios de producción, la reivindicación de las particularidades étnicasfrente a una cultura hegemónica, y un sinnúmero de posibilidades más, siempre en el espacio de lo público.

En esto vemos que la desobediencia existe por el ejercicio de lalibertad. Como ya dijimos, según la visión de Freund la libertad apareceallí dónde hay un determinismo, y consiste en aceptarlo u oponérsele. En este caso el mando es el determinismo y la desobediencia significa el ejercicio de la libertad para rechazar el mando o alguno de sus postulados. Estoes siempre posible, incluso cuando estamos en una situación de aparentesupresión de la libertad. Tal es el caso de los tebanos, de quienes dijimosque habrían podido usar su libertad aunque fueran prisioneros de Leónidasy estuvieran obligados a pelear contra los persas, pues podían resistirse asus mandatos y asumir, libremente, las consecuencias. Dice Freund al respecto: "En el fondo siempre hay un medio para desobedecer aun bajo lamás terrible opresión, con tal que se tome el partido de aceptar la muerteantes que ceder" (Freund 1968: 207).

Así, la desobediencia es ejercicio de la libertad y es siempre posible, "es, pues, una perogrullada decir que no hay nunca obediencia total yabsoluta" (Freund 1968: 207). Incluso Freund lanza una sentencia que estáen la médula de nuestro análisis: "No hay política sin enemigo, pero tampoco sin desobediencia real o virtual" (Ibid). Eso implica que si la desobediencia es ejercicio de la libertad y es presupuesto de lo político, el espaciode lo público supone siempre algún grado de libertad y es el espacio dondetienen lugar las 3 partes o manifestaciones básicas de la desobediencia: larebelión, el derecho de resistencia y la libertad de crítica.

En conclusión, podemos decir que la relación de mando y obediencia, que tiene lugar en lo público, no supone el fin de la libertad pero si supone su existencia. En este sentido debe permanecer algún grado de libertad en el espacio de lo público o este desaparecería. Podemos entenderentonces que público no es contrario a la libertad, y además garantía de lalibertad misma. Para reforzar esta segunda afirmación podemos ver lo quepiensa Freund sobre el totalitarismo.

El totalitarismo como supresión de lo público

El mejor ejemplo del sistema de dominación (de la relación mandoy obediencia) que más se acerca a la supresión de la libertad es el totalitarismo. Freund lo entiende como "un gigantesco esfuerzo por borrar la distinción entre lo individual y lo público, por eliminación de esta realidadintermedia entre lo público y lo personal, que es la sociedad civil" (Freund1968: 371). La sociedad civil entendida como el lugar donde lo privado ylo público se interpelan constantemente en compromisos y tensiones. Deesta manera cuando la distinción entre lo público y lo privado se elimina,desaparece la libertad política: "sólo hay libertad política en un sistema querespeta la distinción entre lo público y lo privado" (Ibid).

A diferencia de lo que podría pensarse, para Freund el totalitarismono ocurre cuando lo público suprime lo privado sino al contrario. El totalitarismo "esclaviza el Estado, lo reduce a un simple aparato de ejecución,porque lo despoja del monopolio de la violencia legítima, porque menosprecia el orden jurídico y porque transfiere la violencia y el derecho alpartido único y, más exactamente, al jefe del partido que actúa en su nombre" (Freund 1968: 373). En este sentido el totalitario no es el Estado sinoel partido, y entonces la libertad se pierde porque lo privado absorbe lopúblico: ahora la voluntad política soberana es la del partido por intermedio del autócrata. (Ibid) El partido va más allá de lo político y pretenderealizar sus ambiciones en las demás esencias (religión, arte, economía,ciencia) adueñándose así del hombre. Esclavizar al Estado es esclavizar alos hombres. (Ibid)

Lo público debe permanecer fiel a su naturaleza, pues "la libertadexige un Estado o institución pública, poco importa su nombre, y sucumbeen cuanto se estatiza o politiza toda la sociedad; exige también instituciones privadas, y sucumbe si se privatizan todas las relaciones sociales"(Freund 1968: 393). Esto confirma que lo público es garantía de la libertadde los ciudadanos.

El ciudadano libre

El hombre se entiende en todas las esencias que hemos venido mencionando y que el totalitarismo pretende controlar, así que su vida estáampliamente determinada por el ámbito privado. Sin embargo, el hombreno es sólo persona privada sino también ser público: es ciudadano (Freund 1968), que para Freund está estrechamente unido a la noción de libertadcomo se mostrará a continuación.

Habitualmente se considera que el sujeto de lo público es el pueblo,como lo hace Hobbes en su De Cive, cuando distingue al pueblo de la multitud sin orden y lo llama persona pública (Freund 1968). Así mismo seexpresa Carl Schmitt en una definición apropiada por Freund: "El puebloes un concepto que sólo tiene existencia en la esfera pública. El pueblo nose manifiesta sino dentro de lo público y es el que, en general, lo establece.Pueblo y público van a la par: no hay pueblo sin lo público, no hay lopúblico sin el pueblo" (Ibid: 455). No obstante, también es consideradocomo sujeto de lo público la persona individual que es llamada ciudadano,y que Freund entiende a partir de Bodin como "aquel que goza de la libertad común y de la protección de la autoridad" (Ibid: 456), y considera queno existe ciudadano sin libertad, sin disfrute de derechos cívicos, pues donde no existe la libertad, no existen derechos (Ibid: 457). El ciudadano, sujeto de lo público, tiene como condición necesaria la libertad.

Para concluir este apartado es importante añadir una cita de Freunden la que reafirma nuestro sentido de lo público como espacio para garantizar la libertad, relacionando al ciudadano, la desobediencia y la libertad:"la desobediencia no puede, llegado el caso, justificarse, salvo si la autoridad es realmente incapaz de garantizar la protección de los ciudadanos, obien si anula otro elemento fundamental y dialéctico del concepto de autoridad: el de la libertad" (Freund 1968: 457). El espacio de lo público donde actúa el ciudadano y tiene lugar lo político –que tiene como presupuestoel mando y la obediencia– no sólo es compatible con la libertad sino quesupone su protección y es necesario para garantizarla.

Consideraciones finales

Para finalizar es necesario hablar del resultado de la dialéctica de lo privado y lo público que para Freund es la opinión. Él entiende la opinióncomo "la adhesión a un pensamiento o un conjunto de pensamientos (doctrina) cuya certidumbre no depende de las pruebas incontestables lógicamente, o verificables objetivamente, ni tampoco de una evidencia que seimponga con una veracidad intrínseca. Puede, sin embargo, justificarse conbuenas razones; también puede ser pensada o presentarse como una tesiscrítica, pero de igual modo tratarse de un error, un prejuicio, una creenciade buena fe o una presunción" (Freund 1968: 461). Es decir, una opiniónno se basa en la certeza de un postulado de tipo científico o de evidenciaplena, al contrario puede tener una base más o menos sólida y ser inclusoerrada.

"La política es cuestión de opinión" (Freund 1968: 461), pues noestá basada en una especie de método científico aunque algunas ideologíashan pretendido llevarla a categorías de la ciencia con teorías últimas incontrovertibles. Esto no significa que cualquier doctrina tenga el mismo valor como postulado, pues no todas resultan de una reflexión rigurosa, un conocimiento amplio del hombre y del mundo etc. Por supuesto la política nosolo se trata de la teoría pues la experiencia tiene un importante peso, ypodríamos calificar la política como arte práctico (Ibid).

Lo importante para nuestro caso es entender que la variedad de opiniones es inagotable, por esto las ideas similares suelen agruparse para alcanzar objetivos comunes: es lo que ocurre con los partidos políticos yotros tipos de asociaciones. Esto se da porque no puede haber unanimidaden las sociedades, como lo reconocer incluso Rousseau a pesar de su tesisde la voluntad general. Rousseau dice que "Toda sociedad política estácompuesta por otras sociedades más pequeña, de distintas especies, de lascuales cada una tiene sus intereses y sus máximas" (Freund 1968: 481). Porsupuesto cada facción o partido político busca el triunfo de su opinión parallegar al poder (Ibid), por lo tanto se observa que "todas estas formacionesson asociaciones de carácter privado, pero con vocación pública, y en estesentido la opinión aparece como constitutiva de la dialéctica entre lo público y lo privado". (Ibid: 483)

Como vemos el espacio de lo público es fundamental para la opinión aunque ésta parta del ámbito privado. Dice Freund que "cuando larelación pública no está fuertemente estructurada, las divisiones de la opinión no lo están tampoco, y constituyen más bien clanes, pandillas, o comités de notables. Por el contrario, si la esfera de lo público se halla fuertemente organizada, se ven también aparecer formaciones o partidos políticos en el sentido propio de la palabra, cuyas estructuras se amoldan a lasdel poder" (Freund 1968: 480). En esto se entiende que lo público determina la posibilidad de que realmente la opinión de los ciudadanos haga partede la política en la sociedad y de que tenga oportunidad de participar delpoder. Así mismo hemos visto que la salvaguarda del espacio de lo públicopermite que ninguna de estas asociaciones de carácter privado –como lospartidos– puedan suprimir la libertad política y las demás esencias del ámbito privado. Por esto podemos afirmar una relación entre la lo público y lalibertad para la opinión en dos sentidos: lo público protege la posibilidadde desarrollar una opinión, y también permite que está tenga oportunidadesde expresarse en sociedad y aspire así al poder.

Como hemos visto, lo público es el espacio donde tiene lugar lopolítico y por lo tanto también la relación de mando y obediencia. Sin embargo no se opone a la libertad pues ésta no se entiende como ausencia dedeterminación sino en la manera como abordamos las determinaciones. En este sentido lo público es el espacio de la obediencia que no implica supresión de la libertad, pero también es el espacio del ciudadano libre, de ladesobediencia y de la opinión que sustenta también la libertad de crítica.Es lo público garantía de libertad frente a la tiranía y el totalitarismo. Poresto podemos concluir que lo público no se opone a la libertad, al contrario, es para la libertad condición necesaria.

 

Bibliografía

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Freund, J. (1968), La Esencia de lo político, Editora Nacional, Madrid.         [ Links ]

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Recibido: 05.03.2012 Aceptado: 19.03.2012

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