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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.31 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000100016 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 31, 2012, p 279-291

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Las promesas de la modernidad puestas en juego: el sometimiento de la autonomía colectiva a libertad individual en el mercado1

Modernity promises at stake: subjugation of collective autonomy to individual freedom within the market

As promessas da modernidade posta em jogo: a sujeição da autonomia coletiva à liberdade individual no mercado

 

Beatriz Silva Pinochet

Becaria Master en Investigación en Sociología. Universidad de Barcelona, Barcelona, España. Email: beatrizsilvapinochet@gmail.com


Resumen: El proyecto de modernidad en la actualidad pone en contraposición y en lucha dos visiones de libertad que han estado presentes durante la EraModerna, la libertad individual –que en este caso se manifiesta exclusivamentecomo acción en el mercado- y la autonomía colectiva. En nombre de ambas se hanproducido experimentos tanto para establecer la soberanía del pueblo (socialismo), como para someter totalmente la democracia a la acción individual, eliminando toda posibilidad de autonomía colectiva. Es este último experimento en el quenos encontramos hoy, el que, a pesar de haber recibido innumerables críticas tantopor su simplismo analítico (Lie, 1997), como por los desastrosos efectos socialesque ha provocado (Stiglitz, 1992: 12), sigue manteniendo su predominio a nivelmundial.

Palabras clave: libertad, democracia, modernidad.


Abstract: Current modernity project sets in opposition and struggle twovisions of freedom that have been present during the Modern Era: individual freedom–as action in the market- and collective autonomy. Social experiments have beenconducted in their name, both to establish people sovereignty (Socialism), as wellas to completely subdue democracy to individual action, eliminating any possibilityof collective autonomy. It is within this last experiment that we find ourselvesliving today, experiment that, despite being widely criticized for its analyticaloversimplification (Lie, 1997), as well as for its disastrous social effects, hasmaintained its global hegemony (Stiglitz, 1992: 12).

Key words: freedom, democracy, modernity.


Resumo: O projeto da modernidade agora divide ordenadamente duasvisões de luta pela liberdade que estiveram presentes durante a era moderna, aliberdade individual –que neste caso se manifesta apenas como uma ação no mercado– ea autonomia coletiva. Em nome de ambos foram realizadas experimentos tanto para estabelecer a soberania do povo (o socialismo), como para levar totalmente a democracia a ação individual, eliminando qualquer possibilidade deautonomia coletiva. É este último experimento onde estamos hoje, que, apesar deter recebido críticas maciças tanto pela sua simplicidade analítica (Lie, 1997), comopelos efeitos sociais desastrosos causados (Stiglitz, 1992: 12) consrgue manter suadominação global.

Palavras-chave: liberdade, democracia, modernidade.


 

Modernidad: ideario y proceso

La modernidad ha sido definida como una época que tiende haciauna creciente autonomía del individuo y del colectivo (Wagner, 2011). Unideario esparcido desde la revolución francesa a distintas partes del mundoque levantó preceptos desarrollados durante la Ilustración, específicamenteasociados a nociones de libertad y a la razón (Ibid: 14).

El ser humano (sólo el hombre en esos momentos), se liberó delsometimiento valórico de la religión y la monarquía y construyó la posibilidad de elegir a quienes lo gobernaban2 . Las instituciones que desde allísurgieron supusieron la posibilidad de construir un orden racional en lasociedad. Supusieron también la apertura de posiciones sociales a quienespudiera alcanzarlas.

Fue el ascenso de la burguesía, la que, originalmente aliada con lamonarquía, pero reconociendo que no podía restructurar el orden desdedentro, llevó a cabo una ruptura radical con el orden monárquico instituyendo el orden de la razón burguesa, la libertad burguesa y el comercioburgués, es decir el libre comrecio (Hobsbawn, 1971:18).

Durante ese periodo se fue gestando también un orden basado en lapropiedad privada de los medios de producción. La religiosidad ligada altrabajo había logrado instalar una ética que posibilitó la racionalización dela actividad laboral (Weber, 1969), transformando con ello el status socialde la burguesía al aceptarse socialmente dicha forma de adquirir riqueza.El éxito en el trabajo significaba la bendición del cielo y era un signo desalvación (Ibid).

La actividad comercial, a su vez, había empezado a ser bien vista enla medida que potenciaba las buenas relaciones entre países vecinos(Boltanski y Chiapello, 2002). El surgimiento de los estados nación unificólas fronteras y los comerciantes empezaron a encontrar menores barreraspara la circulación de mercancías. La expansión del comercio burgués diolugar a una ola de colonizaciones en una lucha imperialista por encontrarnuevos mercados (Arendt, 2006).

El surgimiento del capitalismo, como consecuencia de la libre circulación de la mano de obra y el consiguiente traslado a las ciudades de los campesinos antes atados a la tierra; el cercamiento de terrenos comunesque impidieron a los hombres -y sus familias- auto sustentarse, dañaron profundamente las relaciones sociales que caracterizaban a las sociedadesde la época, lo que Polanyi denomina dislocación (Polanyi, 1992).

Por su parte, el predominio de ideas liberales que acompañó el desarrollo del capitalismo limitó la protección de las personas afectadas por estos procesos3 . No obstante, a finales del siglo XIX y principios del XX elintervencionismo estatal remplazó al liberalismo de laissez faire que habíacausado profundos estragos sociales y económicos. Este remplazo se trató,para Polanyi, de un movimiento en defensa de la propia sociedad: la tesisdel doble movimiento (Ibid: 200).

El surgimiento del comunismo y la fuerza que alcanzaron los sindicatos durante las primeras décadas del siglo XX, lograron que después dela primera guerra mundial se instauraran modelos de desarrollo másinclusivos (Wagner, 2011) que tendían hacia una mayor integración política, social y económica de las masas empobrecidas y excluidas totalmentede los beneficios del capital4 .

De esta forma, durante la primera mitad del siglo XX se instaló unaalianza, que empero no ha sido históricamente estable (Ibid: 99), ni siempre ideológicamente compatible (Polanyi, 1992: 286)5 entre el capitalismoy un sistema democrático representativo, el que suponía la coexistencia dela autonomía individual y una cierta autonomía colectiva, bajo la inclusióna nivel de votación y de libertad de asociación, de otros sectores socialesantaño excluidos6 .

A pesar de la no necesaria coexistencia de los regímenes democrático-representativos y el sistema capitalista, la era industrial y la sociedad demasas hacen dependiente al capitalismo de la democracia, pues el incremento de la oferta de productos requiere de una masa consumidora que losdemande, la que para participar; para someterse voluntariamente (Boltanskiy Chiapello, 2002), requiere también de una promesa de inclusión materialy simbólica7 .

La democracia, sin embargo, impuso también sus límites a la autonomía colectiva. La ciencia política después de la segunda guerra mundial,se preocupó precisamente de establecerlos (Wagner, 2011: 104), de formatal que la participación en el sistema democrático no trajera un cambioradical que transformara las instituciones ya establecidas, con lo cual seresguardaría también la modificación de las formas de propiedad.

Durante las décadas del 60 y 70, y a pesar de la alianza establecidaentre trabajadores-consumidores y propietarios, bajo la estructura de sistema democrático y Estado-Nación, el capitalismo entra en una nueva crisis,de la que se salvaría gracias a una transformación tecnológica mayor, nacida según Boltanski y Chiapello (2002) gracias a la propia crítica libertariaanti capitalista y anti estado de mayo del ’68.

Este hecho producirá una transformación productiva -basada en latecnología, innovación y la creatividad individual- de tal nivel que hacecaer todas las nociones sobre modernidad, Estado-Nación, democracia ycapitalismo. Dicho cambio tecnológico aliado con la teoría económicaneoclásica (Wagner, 2011) ha producido la globalización de la economía yla implementación de políticas de corte neoliberal en numerosos lugaresdel mundo, lo que ha provocado una nueva desarticulación entre democracia y capitalismo (Ibid).

Construcción política y libertad

Según Arnsperger y Van Parjis (2009) la corriente filosóficalibertarista8 es un componente radical de "lo que se ha convenido en llamarel neoliberalismo" y que tiene también su cuna en la escuela económicaneoclásica. El libertarismo, aparece fuertemente en los años 70 y parte dela idea de "la dignidad fundamental de cada persona, que no puede serburlada en nombre de ningún imperativo colectivo" (Ibid: 43). Desde laperspectiva libertarista las instituciones deben respetar y proteger los derechos fundamentales de los individuos: "el derecho de cada persona a lapropiedad sobre sí misma, sobre las cosas que ha creado y sobre las que seha convertido en legítima propietaria por apropiación originaria, por compra o donación". (Ibid: 53). El Estado por ende, sólo debe resguardar queestos criterios se cumplan y no debe administrar ningún servicio, ni tenerninguna posesión, lo que sólo debe ser realizado por privados.

Las políticas económicas neoliberales operan bajo dicha noción delibertad, y han vuelto a levantar un concepto de mercado, de laissez faire,que había sido característico del capitalismo del siglo XIX9 . Con esto levantan también un Nuevo Espíritu del Capitalismo -el tercer espíritu(Boltanski y Chiapello, 2002)-, el que sin embargo está débilmente fundado, debido a la imposibilidad de formular una crítica articulada y coherente, como lo fue la crítica hacia la sociedad de masas. Como efecto de este contexto, la versión actual de la promesa de modernidad juega más hacia lainstauración de procesos que entreguen una autonomía individual -centrada en lo económico-, por sobre toda noción de autonomía colectiva.

La noción del bien común por su parte, necesaria para todo proyecto capitalista (Ibid), se constituye bajo la idea de la auto-regulación delmercado -la ficción comunista según Arendt (2009)- el que a través delequilibrio entre oferta y demanda lograría una articulación entre todos losbeneficios individuales. Este hecho ha instalado de facto una democracia que sólo logra defender el principio de propiedad.

Este proceso ha significado también la total desaparición de la esfera pública (Ibid:43), es decir, la esfera del debate y discurso político entreciudadanos, y su remplazo, ya no por la esfera social como lo fue durante la sociedad industrial10 , sino por la esfera privada, la de la labor y eltrabajo.

Para los griegos era en la esfera pública donde se podía ser verdaderamente libre, en tanto las necesidades biológicas y domésticas estabanresueltas en la esfera privada11 . Era libertad en tanto se convivía con otros en la diferencia y no sólo en la suma de individualidades, que es lo que hacedistinto a lo político de lo social (Arendt, 1997: 20).

No obstante, el capitalismo, como vertiente de la modernidad, y susprincipios de productividad económica, ha rechazado esta actividad cuyosbeneficios no pueden ser medidos en términos monetarios, sino como contraproducentes al tiempo dedicado a la generación de valor económico. Laera moderna, según Hannah Arendt ha rechazado siempre esta esfera y citando a Adam Smith quién habla de "esa no próspera raza de hombres comúnmente llamada hombres de letras" (Arendt, 2009:65), asume para esteperíodo, la desaparición del espacio de libertad e igualdad en que se constituyó la Polis.

Se pierde con ello el objetivo liberador de la política y la posibilidad de construcción de autonomía colectiva en el espacio público, no comosuma de individualidades sino como construcción de discurso y realidad enel debate y la acción: "La autonomía de la colectividad, que no puede realizarse sino a través de la auto-institución y el autogobierno explícitos, esinconcebible sin la autonomía efectiva de los individuos que la componen.(…) Pero lo contrario es igualmente verdadero: la autonomía de los individuos es inconcebible e imposible sin la autonomía de la colectividad (…)para lo que es necesario participar efectivamente de la formación de lasleyes" (Castoriadis, 1994:52).

La actual época post sociedad industrial ha profundizado este proceso ya diagnosticado por Arendt, dado que no sólo ha dejado de existir laesfera pública12 , sino también el interés privado ha dejado de pertenecer ala esfera social. Lo que existe es la libertad en lo privado, la libertad deacumular riquezas, que durante la modernidad se vuelve de interés público(Arendt, 2009). Esta pasa a ser predominante, por sobre toda noción deautonomía colectiva y democracia: "los hombres se han convertido en completamente privados, es decir, han sido desposeídos de ver y oír a los demás, de ser vistos y oídos por ellos. Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular, que no deja de ser singular si lamisma experiencia se multiplica innumerables veces. El fin del mundo común ha llegado cuando se ve sólo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva." (Ibid: 67).

A pesar de que este contexto, según Boltanski y Chiapello (2002),pareciera surgir de una crítica emancipatoria en contra de la sociedad deconsumo y del sistema democrático representativo basado en el Estado de bienestar, esta crítica no ha traído consigo la unidad de un sujeto ajeno al Estado yal mercado, si bien las nociones de sociedad civil apuntan en ese sentido.

Ha traído consigo una noción de libertad individual, principalmenteentendida como acción en el mercado13 y la desafección con la política, o "liberal society and citizen disaffection" (Wagner, 2011:109), además de laabsoluta imposibilidad del colectivo de demandar regulaciones a la acumulación y al proceso de producción, que cada vez se desligan en mayor medida del Estado-Nación. Desde la perspectiva de Castoriadis, "la crisis delos imaginarios que se refieren a las finalidades de la vida colectiva", hacende la democracia un "mero conjunto de «procedimientos»" (Castoriadis,1994:50), que no tienen más utilidad que mantener la inercia de un sistemaen que el colectivo no decide sobre los procesos que le afectan.

A pesar de que en la última década y especialmente en último año seha empezado a hacer evidente una crítica de parte de movimientos socialesque apelan a una democracia más plena, esta vez sí bajo la noción de esferapública como espacio de debate, y también como demanda hacia la permanencia de ciertos aspectos de la esfera privada (salud, economía, educación) como interés público (esfera social), todavía no es posible distinguircómo este proceso puede conllevar un nuevo compromiso con la autonomía colectiva.

Chile Actual: páramo de la democracia y paraíso del mercado14

Si bien los procesos mencionados tienen como origen el continenteeuropeo, el mundo entero y América Latina en especial no han sido ajenosa ellos. Más aún; en Chile específicamente se han realizado experimentosque han intentado aplicar de forma más o menos ortodoxa distintas promesas de modernidad o bien, diferentes proyectos de modernización15 .

Pasando por los proyectos desarrollistas, la inclusión de las masasproletarias en el proyecto nación16, la nacionalización y posteriorestatización del cobre, la reforma agraria, etc. desde finales del siglo XIX ydurante el siglo XX se intentó dotar a la sociedad chilena de los aspectosque harían de ella una sociedad moderna y desarrollada: racionalidad en laproducción, generación de una burguesía industrial17 , inclusión social, democracia de masas18 .

Por su parte, la vía chilena al socialismo y la consiguienteimplementación de políticas neoliberales durante la dictadura19 , pusieronen contraposición dos nociones de libertad: autonomía colectiva y libertadindividual respectivamente, esta última específicamente orientada al mercado20 . Durante el primer experimento todo ámbito de la vida se politizó ypasó a ser parte de la esfera pública. Se proyectó la construcción del "hombre nuevo" por lo que cada aspecto de la esfera privada (desde el trabajohasta las relaciones de familia) se problematizó y se convirtió en objeto dediscusión.

Durante el segundo experimento, calificado por Emir Sader como elmás neoliberal dentro de la región más neoliberal del mundo (Cornejo, 2007:2), la esfera pública es asumida como un espacio de construccióninútil. La esfera privada, la del trabajo y de la producción de riqueza tomael lugar de lo público, mientras que la de la familia se vuelve hacia la esferasocial, debido a la imposición de valores que limitan la libertad individualque no sea netamente económica.

Con el fin de limitar la democracia, en tanto la democracia no es un fin en sí mismo (Guzmán, 1991:332) y amparar la libertad individual en elmercado, el gobierno de Pinochet ideó todo un aparato institucional queimpidiera la transformación y resguardase el orden21 : "En otras palabras,en vez de gobernar para hacer, en mayor o menor medida, lo que los adversarios quieren, resulta preferible contribuir a crear una realidad que reclame de todo el que gobierne una sujeción a las exigencias propias de ésta. Esdecir, que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría" (Ibid: 377)

El discurso político de los gobiernos de la Concertación y del gobierno actual ha mantenido el compromiso con estos principios, abogandopor soluciones técnicas y por la aplicación de criterios específicos paracada ámbito de la sociedad, pero no para la sociedad en su conjunto. Lalibertad individual en el mercado y la autorregulación del mismo se defienden por su carácter técnico, que sería ajeno a intereses ideológicos. Comoconsecuencia, se rechazan respuestas "populistas" a las demandas socialesy se vela por la "gobernabilidad", en tanto la sola operación del mercadodebería hacer avanzar a la sociedad hacia el desarrollo (noción de biencomún).

Desde esta perspectiva, se percibe que las presiones colectivas quepretenden fortalecer el rol regulador del Estado o que abogan hacia unaredistribución de los ingresos no comprenderían los efectos que estas demandas tendrían sobre la economía y el desarrollo, limitando la eficienciade la acción privada o la acumulación de la riqueza que permite la inversión. No entenderían por tanto los límites que estas demandas imponen a lalibertad22 : "Si queremos una democracia auténticamente libertaria, y noestatista o socializante, es menester arraigar en los chilenos el ejercicio delas libertades económico-sociales, identificadas con los derechos cotidianos que más gravitan en la efectiva decisión de cada persona respecto de sudestino personal y familiar." (Guzmán, 1991:438)

Como consecuencia de este proceso, la esfera social, es decir, elinterés público por la esfera privada, más allá de lo que refiere a laacumulación de riqueza, desaparece. El Estado deja de ser responsablede los destinos individuales, que pasan a depender del mercado. Todaoferta específica de servicios ahora privatizados genera un público objetivo separado por capacidad de pago y/o por estilo de vida (ideología,etnia, religión, clase) que actúa en forma separada, que aprende en forma separada, que no se reúne con otros en situación de igualdad -en la diferencia- y en ningún espacio que no esté de antemano sometido arelaciones de poder.

Sin embargo, la emergencia de los estudiantes en 2011 ha venidogenerando una crítica social (Boltanski y Chiapello, 2002) que exige, entreotros aspectos, la ampliación de la autonomía colectiva. Han presentadouna demanda referida tanto a la importancia del rol regulador del Estadosobre aspectos privados de interés público (educación, salud), como haciaotorgar nuevamente valor a la política como herramienta mediante la cualla sociedad debate y define sus prioridades23 (Silva, 2007).

Así lo expresa Camila Vallejo cuando al inicio de la movilizaciónestudiantil de 2011 responde al actual ministro del interior, RodrigoHinzpeter, quién había calificado el movimiento estudiantil como un movimiento politizado: "Queremos que Hinzpeter entienda que esto es un movimiento político, que ha tenido una maduración importante, que estamospeleando para tener una mejor educación y pensamos en el desarrollo delpaís"24 . Asimismo, lo expresa la exigencia por un Estado más presente yregulador de las relaciones entre sociedad y mercado.

La apatía política de los jóvenes de los 90, los "no estoy ni ahí"25 , contrasta con el actual compromiso de los estudiantes por lo social y lopúblico. El mito respecto de la falta de interés de la juventud en lo público,ha sido roto por las distintas movilizaciones estudiantiles que se han venido dando principalmente desde el 2001, con "el mochilazo", la RevoluciónPingüina y actualmente con la movilización estudiantil universitaria y secundaria.

En términos de la tesis del doble movimiento (Polanyi, 1992), lasociedad, a través de estas acciones, se defiende de los efectos dislocadores de una excesiva introducción del mercado en diversos aspectos de la vida(mercantilización). No obstante, como señala Wagner (Wagner, 2011) "unademocracia intensa – inclusiva y con altos niveles de deliberación y participación- se levanta en una tensión de principios con el capitalismo y tal vezincluso con el discurso de la modernidad económica en general" (Wagner,2011:112, traducción propia).

 

Notas

1 El presente texto forma parte de reflexiones en torno a los procesos históricos vividos por Chile, principalmente durante las últimas décadas, y en especial sobre el significado que ha tenido el movimiento estudiantil desde el año 2006 como respuesta al período post-dictadura. Constituye una primera aproximación al proyecto de tesina para el Master en Investigación en Sociología de la Universidad de Barcelona.

2 Inicialmente, el régimen construido en Francia después de la Revolución Francesa "expresaría la voluntad general del «pueblo»" (Hobsbawn, 1971:115) Sin embargo, según Hobsbawn el liberal burgués de la época no era demócrata, sino "un creyente en el constitucionalismo, en el Estado secular con libertades civiles y garantías para la iniciativa privada, gobernado por contribuyentes y propietarios" (Hobsbawn, 1971:115).

3 Según Polanyi, hay autores que indican que la protección entregada en Inglaterra para proteger a los campesinos que eran expulsados del campo a las ciudades (la Ley de Pobres), evitó que en ese país se diera una revolución tan radical como la Francesa (Polanyi, 1992:145). No obstante, las ideas liberales primaron una vez derogadas estas leyes, después de lo cual, según este autor, nace verdaderamente la clase trabajadora moderna y el capitalismo industrial (Polanyi, 1992:153).

4 En el contexto de la guerra fría, y a nivel latinoamericano la implementación de políticas más inclusivas (al menos en el discurso), también se concibió como una fórmula para evitarun mayor avance del comunismo. Éstas intentaron además la transformación productiva desde un capitalismo agrario y exportador de materias primas, hacia un capitalismo desarrollista, todo esto acompañado por la creación de la Alianza para el Progreso.

5 Polanyi señala que la inclusión de la clase trabajadora en el sistema democrático fue negada en Inglaterra durante muchos años. Los economistas liberales, por su parte, estaban convencidos de que la democracia popular era un peligro para el capitalismo (Polanyi, 1992:286), es decir para la libertad económica y la propiedad.

6 El avance de los valores propuestos por la modernidad, tanto en su vertiente democratizadora como capitalista y en lo que implica la asociación entre los valores que ambos sistemas propugnan, pueden originar compromisos diferentes, según señala Peter Wagner, además de distintas formas de interpretar los procesos de modernización (Wagner, 2011:34).

7 Esta inclusión, en muchos casos y especialmente en América Latina, también fue exigida por las masas de trabajadores, a la vez que fue reprimida violentamente. La modernidad como posibilidad de ruptura con el orden impuesto, como igualación formal de los derechos de todos los miembros de una nación, también logró movilizar a los pobres en procesos de autoprotección y demanda.

8 El término "libertarianism" ha sido traducido como libertarismo, pero también como libertarianismo. Cabe distinguir sin embargo, entre el libertarianismo o libertarismo asociado a la filosofía que valora por sobre todo la libertad individual, y que mantiene una posición en que reafirma la propiedad privada –lo que es compartido tanto por libertarianos de derecha como de izquierda difiriendo respecto de cómo ambos piensan que la propiedad debe ser adquirida en primera instancia-, de, por otra parte, otros movimientos también denominados libertarios, que se oponen al capitalismo.

9 Cabe destacar, no obstante, que si bien el neoliberalismo actúa bajo una noción de libertad en lo económico, en la práctica se ha asociado a un conservadurismo valórico que limita la libertad individual fuera del mercado.

10 En la era industrial, el Estado-Nación empezó a administrar aspectos de la vida que antes correspondían exclusivamente el dominio privado, como la economía, lo que funde el interés privado en lo público (esfera social) (Arendt, 2009:45). Según Arendt esto sucede por primera vez cuando una organización de propietarios pide protección para acumular más riqueza, en lugar de solicitar el acceso a la esfera pública debido a su riqueza (Arendt, 2009:73).

11 Esta referencia va dirigida atender la noción de polis en su aspecto de lugar de encuentro y debate, excluyendo el hecho de que la libertad en la polis tenía como precondición la existencia de desigualdades. La dominación de los esclavos o de la mujer en la esfera privada implicaba resolver las necesidades domésticas, lo que permitía alcanzar la libertad entre pares (Arendt, 2009:45).

12 Para Castoriadis la esfera pública pasa a ser privada en tanto "las decisiones verdaderamente importantes se toman en la trastienda (del Gobierno, del Parlamento, de los partidos)". (Castoriadis, 1994:53)

13 Si bien el desarrollo de la libertad individual se entiende como el incremento de la autonomía del individuo en todos los ámbitos, el predominio del neoliberalismo ha significado un énfasis en una idea de libertad principalmente asociada a lo económico.

14 El subtítulo hace referencia a la primera parte del libro de Tomás Moulian, Chile Actual: anatomía de un mito (Moulian, 1997), llamada El Chile Actual: Páramo del Ciudadano, Paraíso del Consumidor.

15 Según Moulian (Moulian, 1997:17) nuestra sociedad ha estado obsesionada "por una modernización que alegremente confunde con modernidad".

16 Desde la primera guerra mundial en Chile se produce una asociación entre una mayor intervención del Estado en el ámbito económico y procesos de democratización que derivaron en la generación de una matriz estado-céntrica, la que predominó entre los años 1940 y 1970. (Muñoz, 1994:52).

17 Fue el Estado el que tomó el rol de potenciar una burguesía industrial inexistente en Chile generando, según Cecilia Montero (Montero, 1994:56) un empresariado dependiente del Estado que se vuelve más autónomo durante el Gobierno de Frei Montalva y de la Unidad Popular, a medida que empiezan a sentir que el Estado ya no da respuesta directa a sus demandas. Es por eso que más tarde éste se auto organiza para solicitar la intervención de las FF.AA. en defensa de la propiedad privada, lo que no implica que durante la dictadura el empresariado tome el poder. Más bien, se le entrega el poder a una nueva tecnocracia representada por los denominados Chicago Boys, quiénes implementaron políticas neoliberales tendientes a la modernización (las siete modernizaciones) de la economía y el Estado.

18 Estos procesos también estuvieron cargados de "los conceptos de movimiento" que según Habermas surgen con la expresión «época moderna» y su ruptura con el pasado y que han seguido manteniendo su vigencia hasta hoy: revolución, progreso, emancipación, desarrollo, crisis, espíritu de la época (Habermas, 1989:18). Recordemos en asociación con esto la "Revolución en libertad" de Frei Montalva, la "vía chilena al socialismo" de la Unidad Popular y la Revolución Silenciosa (Lavín, 1988) que habría desarrollado la dictadura a través de las transformaciones estructurales.

19 Éstas tuvieron una aplicación ortodoxa en un principio para después suavizarse luego de la crisis del 82 (Montero, 1994:59).

20 Según Francisco Ignacio Pyret los principios neoliberales fueron adoptados más tarde por los opositores al Régimen Militar, motivo por el cual las FF.AA. consienten en pactar con ellos el traspaso del Gobierno. La participación en el plebiscito del 88, que asumía una aceptación implícita de la Constitución del 80, fue también una aceptación -por parte de la oposición- a las reglas y marcos institucionales impuestos por la dictadura, estableciendo las bases para la "democracia de los acuerdos".

21 El golpe de Estado de 1973, apoyado por EE.UU. no tajo consigo, como sí lo hizo en algunos países de Asia cuyos modelos de desarrollo también contaron con la venia y el apoyo de EE.UU., un capitalismo dirigista que, a pesar de la represión, entregara importantes beneficios sociales a los trabajadores (Castells, 2003). La vertiente neoliberal de esta nueva fase del capitalismo tendió hacia la implementación de un capitalismo de Estado focalizado y descentralizado, lo que ha implicado también la transformación de servicios en bienes de consumo y con ello ha privatizado toda la oferta sanitaria y educativa que antes era de carácter estatal (la esfera social ha dejado lugar sólo a la esfera privada).

22 Como se mencionó anteriormente, la oposición a la dictadura no pone en duda la noción de libertad impuesta por ésta. La protección a la libertad económica como principio fundamental se resume en el siguiente párrafo de Edgardo Böninger, quién el año 1984 se preguntaba cómo facilitar el traspaso de un gobierno militar a un gobierno elegido: "Gradualidad en el cambio económico y social, de suerte de obtener el beneplácito de las FF.AA., las élites capitalistas y los inversionistas extranjeros, logrando "la superación de la pobreza y una progresiva disminución de las desigualdades, sin menoscabo de la dimensión económica de la libertad". (Pyret, 1994:77)

23 Ya durante el movimiento estudiantil del 2006 (Revolución Pingüina y también en movilizaciones anteriores, pero que no tuvieron la presencia que tuvo esta movilización, es posible distinguir un discurso de parte de los estudiantes que hace referencia a la necesidad de fortalecer el rol del Estado por sobre el mercado, que hace alusión al significado de lo público en asociación al Estado y a lo público como lugar de encuentro (esfera pública), apelando a la renovación de las dinámicas políticas que caracterizan a la democracia.

24 Fuente: http://www.emol.com/noticias/nacional/2011/06/30/490050/minuto-a-minutomasiva-marcha-estudiantil-concluye-con-detenidos-e-incidentes-aislados-finalizado.html

25 La apatía de los jóvenes durante la década de los 90, en la etapa de "transición a la democracia", fue generalmente interpretada como una característica intrínseca de las nuevas generaciones y de las actuales democracias, que no concitarían mayor compromiso.

 

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Recibido: 15.02.2012 Aceptado: 11.03.2012

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