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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.31 Santiago abr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000100025 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 31, 2012, p 477-497

PROPUESTAS Y AVANCES DE INVESTIGACIÓN

 

La Elite del Conocimiento en la Sociedad Moderna: Intelectuales, Científicos y Profesionales*

The Elite of Knowledge in Modern Society: Intellectuals, Scientists and Professionals

Elite do Conhecimento na Sociedade Moderna: intelectuais, cientistas e profissionais

 

Marco Valencia Palacios, Cecilia Muñoz Zúñiga**

**Universidad Central, Santiago, Chile. Email: ceaup@ucentral.cl


Resumen: Uno de los acontecimientos más importantes en las sociedadescontemporáneas es la emergencia y consolidación de nuevas elites cuya importancia en la dirección de asuntos nacionales e internacionales va en constante aumento. La fuerza que tiene cada una de estas elites depende directamente del impactocreciente de los conocimientos de alto nivel en casi todo el quehacer social, y de lafusión de estos conocimientos con el poder político (Gyarmati 1984: 17). Los conocimientos científicos y tecnológicos que orientan el destino de las sociedadescontemporáneas se adquieren sólo tras largos años de estudios formales, de naturaleza compleja y en instituciones especializadas. Bajo esa premisa, este artículo realiza un recorrido histórico por los procesos de construcción, consolidación ytransformación de los saberes y haceres modernos.

Palabras Clave: Sociedad del conocimiento, cultura de las profesiones, saberes y haceres post-industriales.


Abstract: One of the most important events in contemporary societies isthe emergence and consolidation of new elites whose importance in the conduct ofnational and international issues is steadily rising. The force that has each of theseelites depends directly on the growing impact of advanced knowledge in almost allsocial activity, and fusion of this knowledge with political power (Gyarmati 1984:17). The scientific and technological knowledge to guide the destiny ofcontemporary societies, are acquired only after years of formal studies of complexnature and on specialized institutions. Under this premise, the article provides anhistorical overview of the processes of construction, consolidation andtransformation of modern knowledge and practice.

Key words: Knowledge society, culture of professions, post-industrialknowledges and chores.


Resumo: Um dos eventos mais importantes nas sociedades contemporâneasé a emergência e consolidação de novas elites, cuja importância na direção deassuntos nacionais e internacionais cresce constantemente. A força que tem cada uma dessas elites directamente dependentes do impacto cada vez maior deconhecimento de alto nível em quase toda a atividade social, e fusão desseconhecimento com o poder político (Gyarmati 1984: 17). O conhecimento científico e tecnológico para conduzir o destino das sociedades contemporâneas, sãoadquiridos somente depois de anos de estudo formal de natureza complexa einstituições especializadas. Sob essa premissa, o presente artigo faz uma viagemhistórica através dos processos de construção, consolidação e transformação doconhecimento moderno e prático.

Palavras-chave: Sociedade do Conhecimento, Cultura de Profissões, Saberes e conhecimentos pós-industriais.


 

Hasta mediados del siglo XX, las élites económicas y políticas podían asignar una posición inferior, de consultantes ocasionales, a los quellamaban expertos. Hoy, en cambio, el ámbito social, económico y políticoen que se reconoce que las ciencias naturales y las ciencias sociales ejercenuna influencia directa y fundamental, se ha ampliado enormemente y, almismo tiempo, la creciente complejidad de estas ciencias las ha puesto másallá de la comprensión de la mayoría de la gente. De esta manera, el rol delas élites dominantes ya dejó de ser la formulación y selección de soluciones sustantivas, conforme a los conocimientos que tuvieran de su operación y de sus eventuales efectos. La élite política ya no diseña políticasporque no sabe como hacerlo; no posee instrumentos intelectuales que serequieren para ello. Su papel se reduce a la selección de expertos ideológicamente afines, carentes de responsabilidad pública, ya que, supuestamente, ellos son "tecnócratas" y no políticos.

Los investigadores dan el nombre genérico de intelectuales a estosgrupos que dominan y controlan los conocimientos. Sin embargo, no existeun consenso respecto a la composición de dichos sectores. ¿Cuál es la situación de los intelectuales en relación a la estructura general de la sociedad?

Algunos autores plantean la existencia de una relación directa entreintelectuales y clases sociales específicas. El sector mayoritario de ellosestaría ligado a los intereses de la clase dirigente y las clases dominantesaliadas con ella. Los intelectuales actuarán como voceros de esas clases, formulando y difundiendo la ideología del estatus quo. De hecho gran partede la crítica marxista a la vanguardia socialdemócrata europea se basa enque los "intelectuales orgánicos" se han vuelto una burocracia conservadora y reformista, "que en la práctica diaria se ha convertido en parte delestatus quo". (Mandel 1971:37) Por otra parte, "Los menos, los intelectuales excluidos de la estructura del poder, se identificarán con las clases postergadas" (Gyarmati 1984: 20), elaborando las interpretaciones contestatarias de la realidad y las contra-ideologías que expresan y legitiman la aspiración de las clases postergadas.1

Para otros investigadores, los intelectuales en el marco de la sociedad del conocimiento, se están constituyendo como una nueva clase social, gracias al creciente poder que están adquiriendo dentro de la estructurasocial cada vez más burocratizada de las sociedades contemporáneas. Sibien esta perspectiva surgió principalmente de los investigadores de la órbita soviética (la llamada "inteligentsia"), también desde la década de lossetenta se reconoce una evolución similar en las sociedades capitalistas.

Esta última posición se encuentra cristalizada en la ya clásica obrade Daniel Bell "El advenimiento de la sociedad post-industrial"; donde elautor defiende la consolidación de la "sociedad del conocimiento"2 , como nuevo paradigma hegemónico, en el marco de la crisis del modelo de acumulación industrial y de regulación keynesiano. Para este autor, la sociedad post-industrial, es una sociedad del conocimiento en un doble sentido.Primero: las fuentes de la innovación derivan cada vez más de la investigación y del desarrollo. Ello produce una nueva relación entre la ciencia y latecnología en razón del papel capital del conocimiento teórico. Segundo, lacarga de la sociedad, medida por su participación en el PNB y de participación en el empleo, reside cada vez más en el campo del conocimiento.

Para Bell la división de clases en la futura sociedad del conocimiento ya está determinada. Tres clases sociales: "la elite creadora de los científicos y los altos administradores profesionales; la clase media de ingenieros y profesorado superior; y el proletariado de técnicos, profesores adjuntos y auxiliares de enseñanza" (Bell 1994: 251). El grupo más crucial de lasociedad del conocimiento es el de los científicos, y es allí donde se hadado, durante la segunda mitad del siglo 20, el crecimiento más marcadode todos los grupos profesionales.

Este crecimiento va de la mano de una democratización de la educación superior en una escala nunca antes vista en el mundo. En EEUU, en lasdécadas posteriores a la segunda guerra mundial, aumentaron radicalmenteel número de estudiantes en colleges, así como el porcentaje de jóvenesque obtuvieron licenciaturas, masters y doctorados.

Según Bell, el principal recurso de la sociedad post-industrial es supersonal científico. Su distribución por sectores (empresas, gobierno, universidad), por funciones (investigación, producción, enseñanza) constituyeel punto de partida de cualquier política científica coherente sobre la utilización de recursos escasos sobre la sociedad. Para las sociedades avanzadas las cifras son contundentes desde la década del setenta: un 5 %, de la población mundial, se encontraba trabajando en una ocupación de carácterintelectual. (Gyarmati 1984: 252)

Es así como, en EEUU, la población universitaria se duplicó cadaveinte años. De hecho, desde la década de los cincuenta el número de graduados se ha duplicado. Según Bell, ya hacia la década de 1980, deltotal de la fuerza laboral en EEUU, el grupo de "trabajadores profesionalesy técnicos", se calculaba en más de 13 millones; equivalentes al 15% de lapoblación trabajadora. Ahora bien si se añade a esta categoría los gruposgerenciales, funcionarios y propietarios, el total de la fuerza laboral vinculada al conocimiento ascendía a 25%. En términos del capital cultural; ya amediados de la década 70 y de cada cuatro estadounidenses tenía cuatroaños o más de educación superior.

La transformación de las economías keynesianas hacia lógicas deacumulación pos-fordistas o pos-industriales, presuponen a su vez un aumento de los puestos de trabajos vinculados al desarrollo de trabajo inmaterial (intelectuales, tecnócratas, publicistas, diseñadores, etc). Por ello, elaumento de la tecnocracia en las décadas posteriores a la crisis de 1975,acelera aún más la tendencia de las sociedades keynesiano-fordistas en materia de generación e importancia del conocimiento en la sociedad de lainformación.

¿Cuál es la relación entre economías post industriales y sociedad de la información?

Ya en la década de 1970 Francoise Lyotard, en su clásico texto "lacondición posmoderna" (Lyotard 1986: 102) advertía que "desde hace cuarenta años las ciencias y las técnicas llamadas de punta se apoyan en ellenguaje, la lingüística, las teorías de la comunicación, la informática, losordenadores, la cibernética, las bases de datos". De esta manera el lenguaje se desplaza del espacio de los sujetos que enuncian, norman y describenal espacio de la acción, la producción y la circulación.

Esta despersonalización del proceso de conocimiento va de la manode creciente importancia del saber, reducido a información y a procesamiento de información, como insumo productivo y como factor principalde competitividad empresarial. Todo conocimiento debe ser convertido enel "bit", unidad mínima de información, equivalente general de todos losvalores de cambio del conocimiento.

El conocimiento y la información se han convertido progresivamente en el principal insumo de producción. Como lo advirtió Marx "la base dela producción y de la riqueza se convierte en la inteligencia y la dominación de la naturaleza en la existencia del hombre en tanto que cuerposocial…el saber social general, el conocimiento se vuelve en fuerza de producción inmediata"3 . Y agrega Lyotard que, en la sociedad post-industrialla ciencia conservará, y sin dudas, reforzará aún más su importancia en labatería de capacidades productivas de los Estados –Naciones. El uso masivo y multifuncional de las nuevas tecnologías en el campo cultural permiteextender la lógica de la sociedad informacional al ámbito de la investigación, a las agencias de noticias, a las aula escolares, a las actividades recreativas, etc. "la racionalidad insumo-producto se ha extendido de la fabrica al hogar, del empresario al cientista social, del campo de batalla alcampo de datos" (Hopenhayn 1995: 110)

¿Pero qué ocurre con los países del tercer mundo, aquellos que no alcanzaron el umbral de industrialización y que deben enfrentar el desafíode la sociedad del conocimiento?

Para Martín Hopenhayn, tanto las sociedades periféricas como lascentrales enfrentan el problema común de racionalizar su inteligencia parapoder competir con mejores perspectivas de en un orden global de mercado. La interconexión competitiva adquiere hoy el carácter de competenciasentre inteligencias. Esta necesidad competitiva de construir en las sociedades núcleos duros de inteligencia que pueden hacer de eje dinámico de laseconomías nacionales, tienen fuertes impactos sociales y culturales. Para el caso latinoamericano, este nuevo escenario puede agravar problemasendémicos. En primer lugar, el rezago de la región en desarrollo científico-técnico, y la baja inversión e investigación; pueden agravar la situaciónperiférica. En segundo término, la coexistencia entre actividades incorporadas a este nuevo paradigma "postmoderno" y actividades que operan enotras intensidades históricas, productivas y culturales: en particular el mundoétnico y rural.

En tercer término, sino se combina esta racionalización de inteligencia con la difusión social de nuevos saberes de competencia, podrándarse más altos grados de fragmentación sociocultural, de dominación delos excluidos por los integrados, con el consiguiente aumento de la desigualdad estructural. (Ibid: 104)

¿Qué es una Profesión?

El concepto profesión, tal como se le usa habitualmente, no tiene unsolo significado. Según Goode, un centenar de ocupaciones han reclamadopara sí el estatus de profesión. "El término se usa con mucha soltura, en ellenguaje cotidiano" (Goode: 1969) Pero la confusión no está solo en el ámbito del lenguaje popular. Según Ben David(1966) no existen definiciones específicas de las profesiones, existe más bien un conjunto de características que se encuentran presentes, en diversos grados, en un número creciente de ocupaciones. Para efectos estadísticos lo que usa es la totalidadde egresados de la enseñanza superior, para definir el universo de profesionales de una sociedad. Tomando en cuenta este criterio las profesiones sobrepasarían las cien.

Esa sí como, en términos generales, la concepción de profesión destaca las características y capacidades que distinguen al profesional, cuyaformación se realiza en el complejo sistema universidad-academia (Ibarra2003: 59). Dicha noción se encuentra, entre otras, en la definición de De laPeña y Rosenblueth que se plantea de la siguiente manera. "El términoprofesión hace en principio referencia a una categoría de personas especializadas que son capaces de aplicar la ciencia a la solución de problemasconcretos de una sociedad dada". (De la Peña 1981: 256)

Se debe aclarar que esta definición del concepto de profesión, se refiere a la dimensión laboral de la misma y la delimita al tipo de actividady a las capacidades que ejerce un profesional en su desempeño, para responder a las necesidades sociales relacionadas con su campo de acción.

Sin embargo, la mayor parte de los autores coincide en que "la meraeducación superior no basta para que la ocupación sea considerada comoprofesión. Ella es una condición necesaria, pero no suficiente." Por ello,que la mera enseñanza superior como criterio no permite distinguir entreciencia y profesión. Las prácticas de las ciencias son esencialmente libres,y la práctica de las profesiones tradicionales está restringida legalmente(arquitectura, derecho, medicina). Por otro lado, a veces se aplica el término profesional a individuos que reciben ingreso por una determinada tarea o actividad, como los deportistas profesionales4 . ¿En qué consiste la diferencia entre estos profesionales y los que egresan de la educación superior?En primer término, el conjunto de conocimientos formales que debe tenerel profesional, que se asume más complejo. Además éste posee un título ogrado académico emitido por una universidad. En los países anglosajonesse diferencian las profesiones complejas (ingeniería, arquitectura, medicina, etc.) de las semi-profesiones o para profesiones (ocupaciones de niveltécnico, pedagogías). Las ocupaciones que reciben la calificación de profesiones adquieren una posición especial dentro de la sociedad. Se les otorgaciertos privilegios y derechos, a veces respaldados por disposiciones legales, que se niega a otras ocupaciones.

Para Gyarmati, este conjunto de características constituyen la definición teórica de profesión. Sin embargo, en la práctica estos rasgos se dande forma más relativa. Es así como, alguna ocupación podrá tener en uncierto período, un ingreso promedio alto, pero poco prestigio. Otras exigirán un largo proceso de especialización, algunas tendrán altos grados deautonomía, etc. Dado ese importante número de variables es que Gyarmatipropone hablar de "perfiles de profesionalización", en que se analizan losdistintos elementos que constituyen la profesionalización en un momentohistórico determinado. Esto da grados de diferenciación de acuerdo a lascaracterísticas.

Los ejes principales para analizar el perfil de profesionalización son:

a) Las profesiones son ocupaciones que producen un impacto tandirecto sobre la vida social que requieren estar regidas por reglamentos especialesb) Su desempeño requiere la aplicación de conocimientos de grancomplejidad y rigor intelectual muy superiores a lo comúnc) Entre los que realizan estas profesiones y sus clientes se generanrelaciones de naturaleza especial, muy profunda y delicada.d) Son generalmente los miembros de las profesiones los únicos quelogran desarrollar eficientemente el tipo de tareas anteriormentedescritas. c) Durante el período de preparación a los profesionales se les inculcan normas éticas las que, junto al espíritu de servicio garantizan el desempeño de actividades con la responsabilidad moral y abnegación que el ejercicio requiere.

Ahora bien, dado que sólo los profesionales combinan simultáneamente los conocimientos, la formación ética y la vocación, es indispensable que gocen de autonomía, es decir, del libre ejercicio de su profesión."La profesión representada por su colegio o asociación, debe tener derechoa gobernarse de acuerdo a sus propias reglas, a determinar su esfera decompetencia exclusiva para ofrecer servicios (…) se suponer que cualquierinterferencia de entidades externas en las actividades de la profesión, necesariamente menoscabará la capacidad de ellas de servir a la comunidad enforma eficiente y abnegada" (Gyarmati 1984: 43)

Además se establece que la aplicación de los conocimientos profesionales debe ser reservada para los miembros certificados de la profesiónrespectiva. Luego, para motivar la gente idónea para desarrollar estas exigencias y abrazar una carrera profesional, se hace necesario ofrecer incentivos sustanciales, tanto económicos como simbólicos, en especial de estatussocial y prestigio.

Del mismo modo, desde una perspectiva sociológica, se considera alas profesiones como un fenómeno sociocultural complejo que se configura en un contexto histórico, económico, político y cultural que determinasus características. En esta línea, la profesión es más que una ocupación yaque los grupos que dominan una disciplina o ámbito de conocimiento, también conforman estructuras sociales y grupos de poder, establecen normas y reglas de conducta entre sus miembros, son capaces de crear identidad y comunidad, y se distinguen por un código de ética que garantiza laintegridad profesional y la realización de un servicio como bien público.

En suma, se pude sostener, siguiendo a Gomez C. (Gómez s/r: 2)que toda profesión o carrera es un fenómeno sociocultural formado por dosgrandes componentes. El primero consiste en el conjunto de habilidades yconocimientos que objetiva y legítimamente pertenecen a determinada disciplina o práctica. El segundo es el conjunto de conocimientos, habilidades, tradiciones, costumbres y prácticas, que dependen del contexto económico, social y cultural en que surge y se desarrolla una profesión. Por consiguiente, toda profesión, carrera o práctica profesional asume características tanto universales y necesarias, como particulares y relativas a su desarrollo histórico en una determinada sociedad. El significado de una profesión, esto es, su legitimidad intrínseca, validez y función, está determinadapor las características de la sociedad en que surge y se desarrolla. De lamisma manera, las formas específicas, formación, reproducción, exclusión,certificación y evaluación de una profesión dependen de las condiciones enlas que surge, de los intereses de quienes las promueven y del poder político de sus miembros. Esto implica, que ninguna profesión o carrera se explica totalmente por las necesidades objetivas del desarrollo del conocimiento o de su aplicación a la solución de determinado problema. Másbien, la especificidad cultural y política es una mezcla de elementos objetivos, universales y de elementos particulares. Ambos elementos están sometidos a una continua evolución y profundas transformaciones en la estructura del conocimiento y de las ocupaciones u oficios, generadas por los continuos cambios en la estructura económica, social, cultural, o tecnológica (De la Peña 1981: 256).

La relación de determinismo entre la profesión y el contexto socialen que surge y se desarrolla, señala la gran importancia teórica ymetodológica del análisis de las profesiones, como medio de comprensiónde las relaciones entre la sociedad y la educación superior, asunto en el quenos concentraremos más delante en el presente texto.

Consolidación del Sector Profesional en el Siglo XX

Para definir el sector profesional, es necesario resituarse nuevamente en el marco de las elites del conocimiento. El grupo de trabajadores,denominado genéricamente como "intelectuales", puede definirse según lanaturaleza de la actividad principal. Ella no está definida solamente por lacantidad o complejidad de los conocimientos que su práctica le exige: hayactividades técnicas, sean industriales o agrícolas, que a menudo requierenun importante volumen de conocimientos especializados y de gran complejidad (por ejemplo un técnico en electrónica); sin embargo nadie llamaríaintelectuales a los que se dedican a tales trabajos. A la inversa, hay actividades que no requieren conocimientos más complejos, ni de mayor sofisticación científica que las arriba mencionadas, sin que, por esta razón, secuestione el carácter de intelectual de ellas (el caso de los literatos, porejemplo) (Gyarmati 1984: 22). ¿A qué se debe esta diferenciación? Muchos autores tratan de explicarla distinguiendo entre dos tipos genéricos deactividades: la creación de ideas y el uso o aplicación de ellas. Individuosdedicados al primer tipo de labores, son los científicos, artistas, humanistas. A segundo grupo pertenecen todos aquellos quienes utilizan en sus actividades conocimientos generados por otros.

A ello se debe agregar una distinción adicional, esto es la naturalezade los conocimientos con los que se trabaja. El saber humano se divide endos grandes categorías: una relacionada con la descripción y verificaciónprecisa de la realidad, sin emitir juicios de valor sobre ella; y aquella quetiene que ver con los valores y la interpretación de la realidad a partir deello. En esta categoría suelen ubicarse los científicos de las llamadas "ciencias duras" (químicos, astrónomos). Si bien, este grupo, crea conocimientos nuevos, generalmente son considerados como hombres con un alto saber especializado, más que intelectuales, propiamente tales. En cambio alos filósofos, los historiadores, los literatos inmediatamente se les ubica entre el grupo de los intelectuales. Esta distinción, centrada en lo valórico,permite sostener que en términos gruesos "la elite del conocimiento", aquellacapaz de influir en la sociedad y asumir roles protagónicos, no se limitasolo a los intelectuales y científicos; sino que también a los profesionales.

Por tanto, a elite del conocimiento abarca tres grandes grupos: a losintelectuales, a los científicos y, entre las dos, a los miembros de las profesiones. (Ibid: 23)

Los profesionales usan conocimientos desarrollados por otros, fundamentalmente por científicos, y sólo una minoría de ellos se dedica a lainvestigación, es decir a la generación de nuevos conocimientos, como parte esencial de su trabajo. La gran mayoría, si bien algunas veces realizalabores de investigación, lo hacen como una actividad anexa y subordinadaa su labor principal, que es la aplicación de conocimientos para la soluciónde problemas específicos. Por tanto, la distinción entre profesionales y científicos, hace que su inserción en la estructura social sea diferente.

Una visión radicalmente crítica a la institucionalización de las profesiones está en la posición de Iván Illich. Para este autor, las profesiones,en cuanto a institución de la sociedad, constituyen el encuadramiento deroles a través de los cuales se produce una lectura oficial de las necesidadeshumanas y se prescribe la forma legítima de satisfacerlas. A través de laactividad profesional se constituye el cuadro aplicado de la ciencia para lainterpretación de los asuntos humanos y a intervención en ellos. En ella, lossignificados valóricos originales que generó la institucionalidad, son paulatinamente olvidados y circunscritos por objetivos vinculados a lasoperatorias de las organizaciones sociales (Raposo 1997: 93)

"El comportamiento médico llega a ser confundido con el cuidadode la salud, el trabajo social con el mejoramiento de la vida comunal, laprotección policial con la seguridad (…) las burocracias del bienestar reclaman un monopolio profesional, político y financiero por sobre la imaginación social, estableciendo estándares de lo que es valioso y plausible,este monopolio constituye la raíz del poder de la modernización." (Illich1981: 57)

La crítica de Illich a las instituciones se extiende a los mecanismos de dominación de que son portadoras las prácticas del ejercicio profesional. "propongo que a los años centrales del siglo XX los denominemos Erade las Profesiones Inhabilitantes, una época en que la gente tenía problemas, los expertos tenían soluciones y los científicos medías imponderablestales como capacidades y necesidades. La era de las profesiones será recordada como un tiempo en que la política aplastaba, en que los votantes,guiados por profesores, confiaban a tecnócratas el poder de legislar necesidades (…) Esta autoridad profesional comprende tres roles: la autoridadsapiencial, para aconsejar, dirigir e instruir; la autoridad moral que haceque su aceptación no sólo sea útil sino también obligatoria y la autoridadcarismática que permite al profesional apelar a cierto interés supremo de sucliente el cual no sólo a veces supera la conciencia sino también a la razónde estado" (Ibid: 63)

Por otro lado, la profesión, como colectividad organizada (gremios,colegios), desempeña una función primordial. Apoyadas por elevado prestigio social del que gozan en las sociedades contemporáneas, las profesiones ejercen una influencia preponderante sobre la construcción valóricadel cuerpo social y en el modelamiento de lo cotidiano (piénsese en la penetración del lenguaje médico o jurídico en los dominios del sentido común). Constituyen así, una de las fuerzas más importantes en la creaciónde la cultura y la formulación de ideologías que subyacen y legitiman elorden social y encuadran los roles, actitudes y comportamientos de los sujetos en ella. Desempeña, igualmente, un valor importante en materia degeneración de ideologías contestatarias, destinadas a cuestionar el estatusquo. Dentro del campo de los profesionales, quienes desarrollan más claramente esta posición, son los sectores vinculados a la docencia e investigación universitaria.

Es en las universidades donde, como parte indispensable del trabajo académico, se definen los modelos profesionales: "sus esferas de acción,sus doctrinas, el cuerpo de conocimientos sistemáticos en que se basa supráctica, sus postulados éticos, sus relaciones con los individuos y con losorganismos e instituciones de la sociedad global. (…) Este es un procesode singular importancia: por medio de él la acción combinada de las escuelas universitarias en que se enseñan las profesiones y los organismosprofesionales llega a constituir uno de los aspectos más importantes queune los aspectos netamente intelectuales de la cultura con el ordensociopolítico y ético de la comunidad." (Gyarmati 1984 : 25 )

Por ello, para Daniel Bell, uno de los principales problemas de lasociedad post-industrial, consistirá en disponer de la cantidad adecuada depersonas preparadas profesional y técnicamente. Desde los albores de laera de la información ya se suponía un avance continuo en la demanda porprofesionales, "la expansión de las industrias fundadas en la ciencia requerirá más ingenieros, químicos, matemáticos. Las necesidades de planificación social, en educación, medicina y asuntos urbanos; precisará gran cantidad de personas preparadas en ciencias sociales y biología." (Bell 1994: 272)

Según Bell, en la década de 1980 se produjo una leve sobre ofertade profesionales, después del boom de las décadas anteriores. En adelantelas exigencias de potencial humano han dependido en gran medida de treselementos: los balances demográficos, las demandas de nuevas tecnologías y la proporción de la cohorte de edad que asistirá al college. (ibid :277)

Como se ha señalado, las sociedades post-industriales han requerido unaumento significativo de la demanda por profesionales durante las últimas décadas del siglo XX. Ello ha traído consigo una tensión tanto en la formación deespecialistas como en la configuración y rol del sistema profesional.

El Sistema Profesional: Origen y Consolidación Moderna

Una vez definidos el acervo de conocimientos oficiales que competen a una profesión, queda delimitado el grupo de personas con la autorización legal para aplicarlos: los que hayan obtenido títulos y grados en lasinstituciones de educación superior debidamente acreditadas para ello. Estas, al fijar el número de estudiantes que admiten cada año, restringen elingreso al campo ocupacional. Esta mancomunión entre las profesiones yla universidad es la que determina los límites de la esfera de competenciasen las diversas profesiones, dentro de la cual éstas deben tener el monopolio de la oferta del servicio. En consecuencia, este monopolio de la ofertadel servicio, debe ser entendida como un atributo del sistema profesional.De este modo, pueden las profesiones negociar efectivamente con la elitedel poder económico y político.

Uno de los fenómenos más importantes dentro del sistema profesional es el denominado proceso de profesionalización. Este concepto urgiódentro del enfoque tradicional de las profesiones, en un esfuerzo por superar los problemas de definición antes vistos.

La literatura reconoce dos formas de profesionalización. La primerade ellas, llamada profesionalización inducida, se genera cuando el proceso de desarrollo económico de un país, o el avance de los conocimientos yla tecnología, requieren aumentar el nivel de preparación de las ocupaciones encargadas de producir determinados bienes o servicios. En este caso,son las necesidades concretas del sistema productivo las que inducen a un grado creciente d profesionalización, como respuesta.

La segunda forma, denominada profesionalización ficticia, en vez de surgir de las necesidades objetivas del contexto económico y social,consiste en una secuencia de movidas estratégicas que realiza una ocupación con el fin de mejorar o defender su posición dentro de la estructura depoder del campo cultural en que se desarrolla.

La estrategia seguida por las ocupaciones en esta fase de laprofesionalización se caracteriza por aumentar el número de años de estudio que se exige para obtener el título. Mientras mayor el número de años,mayor el estatus de la profesión. La segunda estrategia consiste en rellenarcon conocimientos mistificados el programa de estudios. Se introducen enél materias cada vez más abstractas, aún cuando el nexo entre estas y elcampo ocupacional sea cada vez más difuso.

Estas lógicas generan una competencia entre diversas profesionespor legitimarse al interior de los campos culturales y negociar de mejorforma con las élites.

Otro resultado del proceso es la proliferación de especializaciones yde títulos. Ello ha conducido a cierta deformación en la estructura ocupacional. Donde más claramente se ve esto es en la planificación de los "recursos humanos". Se acostumbra a hacer una serie de proyecciones delaumento demográfico y de las actividades productivas del país y, acto seguido, se calcula el número de profesionales que se habrá que formar en lasuniversidades. Según los resultados, se proyecta el número de matriculas, para que en un tiempo determinado se cuente con la cantidad necesaria derecursos humanos. "Lo que más llama la atención de estos estudios es queprácticamente no se hacen análisis serios de los trabajos concretos que deben realizar los profesionales." (Gyarmati 1984: 206)

La formación profesional y el presente del sistema

En esta investigación, el desarrollo de la categoría de profesión secentra en los atributos y características, que están relacionadas con la dinámica laboral del profesional universitario, porque constituye el ámbito deanálisis del proyecto.

La dimensión laboral se vincula directamente con la formación profesional, ya que las actividades y competencias que diferencian al profesional en su desempeño, son resultado de una preparación formal. Es en ésta,donde se adquieren los atributos científicos y técnicos de la profesión, asícomo una visión cultural de la misma. (Ibarra 2003: 59) En palabras deTenti y Gómez. "En el campo académico-profesional, la constitución deespecialidades y carreras supone siempre la constitución de un grupo deespecialistas que reivindican el dominio de un ‘corpus de normas’ y desaberes explícitos, deliberadamente sistematizados en el marco de instituciones socialmente encargadas de reproducir mediante una acción pedagógica (plan de estudios)" (Tenti 1989 : 34)

Siguiendo esta lógica, se puede afirmar que las profesiones modernas se nutren de la ciencia a través de un proceso de educación formalcomo es el universitario, que les permite monopolizar y realizar una seriede prácticas profesionales que son valoradas socialmente. Desde esta óptica la posesión del saber institucionalizado representa el dominio de un área

o campo de acción de conocimiento en el que se sustenta la autoridadcientífico profesional, entendida como el conjunto de conocimiento y capacidades técnicas y como el poder social que garantiza adquirir el estatusde profesional.

La diferencia entre el saber profesional y los conocimientos y técnicas que intervienen en la realización de toda tarea laboral, es que el saberprofesional se basa en un cuerpo de conocimiento teóricos que se asumencomo los conocimientos propios del profesional y que lo dotan de autonomía para desarrollarse en diferentes ámbitos laborales. Es decir, como aclara Philip E., gracias a los conocimientos teóricos, el profesional no centrasu desarrollo en una institución u organización especifica, sino en una carrera u orientación ocupacional. (Philip: 1975)

De este modo, el profesional egresado de la academia, logra el estatusde experto, en gran medida por el conocimiento teórico en el que se basanel conjunto de capacidades cognitivas de alto nivel que requieren ocupaciones complejas no rutinarias. Como lo señala De la Torre. "Las profesiones modernas además de ser resultado de un proceso de formación escolarizado y tener una certificación formal, se distinguen por apoyarsepor completo en la explicación teórica; esto es la visión científica - técnicade los fenómenos y procesos en los que se involucra el profesional." (De la Torre 2000: 79)

De este modo, plantea Ibarra, el saber especializado tiene un componente teórico y un componente técnico que se articula para la formaciónen actividades especializadas, que no se reducen a la operación manual,sino que demandan la reflexión o comprensión teórica de los fenómenossobre los que se actúa. El sentido de este saber, será, entonces, la aplicación de esa estructura de conocimiento a campos específicos de la producción o servicios. Esto se traduce, en el proceso de formación universitaria,en que la especialización tiene una orientación práctica perfilada a la resolución de problemas específicos (Ibarra 2003: 61) Desde esta perspectiva,el saber especializado adquiere una dimensión práctica que colabora enhacer explícita la tarea o función que cumple el profesional.

El modelo de formación en el que se estructuran las profesionesuniversitarias, tiene en la modernidad, el propósito de "formar recursos humanos para la realización de actividades de una ocupación especificaque forma parte de la estructura laboral de los mercados profesionales. Através de esta función la universidad se vincula con la sociedad y de manera específica con las necesidades y requerimientos de los sistemas de bienes y servicios" (Ibid).

En este sentido, varios autores definen la naturaleza de la universidad posmoderna, como una institución profesionalizante, para hacer referencia a la estructura y orientación de los programas de estudio los cualesestán pensados y orientados hacia la interpretación de las necesidades sociales; organizando los requerimientos del mercado de servicios profesionales, preparando a los estudiantes en este sentido.5

Otra forma de mirar el mismo fenómeno es plantearlo desde la crisisposmoderna de la universidad. Willy Thayer señala que la Institución haquedado reducida a un ámbito mucho menor que el relato épico "del sabio,del universitario como héroe y sacerdote de la historia", donde el nombrede universidad designaba autonomía del Estado y la sociedad; archivo, centrodel saber universal, educación y construcción del espíritu del pueblo; unidad de la ciencia, la cultura y la épica; y las múltiples aristas del meta relatode la "misión de la Universidad ". "Para Thayer "Los vientos que correnhoy respecto del saber (...), si bien no son contrarios a la industria universitaria ni a la circulación ampliada del saber en el mercado, ni al imperativocontextual de la profesionalización, han moderado el brillo, el fulgorepopéyico con que embestía su papel de heroína de la historia(...)" (Thayer1996: 40-41)

Todos esos emblemas constituyen, para Thayer, ahora el kitsh de la universidad y del saber, Y no podría ser de otra manera en un contextodonde lo heroico de la ciencia y la trascendencia utópica, "ha sido paulatinamente relevado por la inmanencia operacional de las dietas curricularesy los circuitos metódicos de apropiación por cuotas de inteligencia profesional, las mallas curriculares de acreditación transitables con la libertad de un supermercado (...), donde a partir de una carta de especialidades ycódigos de oferta , y a condición de disponerse en los hábitos en curso,cada cual puede organizar su propio refrito profesional. (...) Ser universitario, equivale entonces a estar equipado con un conjunto de hábitos quefacultan y dan derecho aunque no aseguren de facto, a un salario de buenpasar." (Ibid : 42-43)

Es así como la ocupación es uno de los principales elementos quedan sentido a las profesiones contemporáneas; en las que las calificaciones o formación están directamente relacionadas con la ocupación o la vidaactiva. Las profesiones universitarias están directamente relacionadas conel ejercicio profesional mediante la prestación de servicios de naturalezaespecífica, asociada conocimientos técnico-científicos especializados y dealto nivel de formación.

Este tipo de formación representa, para Otto Richard, el ideal cultural del trabajo para las sociedades latinoamericanas modernas, ya que esaforma de profesionalización surge en el contexto de industrialización de laregión y cuyas transformaciones en el sistema de producción, demandabanla incorporación de la ciencia o del saber para impulsar y consolidar lamodernización de las sociedades. Bajo esa premisa, la formación profesional universitaria se realiza bajo el supuesto de que las carreras profesionales son expresión y reflejo de los diferentes quehaceres de la sociedad. Esaasí como en el contexto industrial de las sociedades fordista - keynesianas,la universidad jugó un papel en la generación de recursos humanos capacesde adaptarse a las nuevas lógicas de división social del trabajo que generóla economía capitalista industrial y el estado desarrollista latinoamericano.

Ahora bien, el nuevo tipo de organización social del trabajo, de losintercambios, de la experiencia, y de las forma de vida y poder, que se hadado en llamar una sociedad global de redes, sustentada por una economía,cuya base es la utilización de conocimiento, ha tensionada los cimientos en que se sostiene la generación del saber universitario. Por ello, es que unagran cantidad de carreras profesionales han experimentado, enLatinoamérica, profundas modificaciones en su desarrollo. El advenimiento de las redes tecnológicas del conocimiento y la información, la consolidación de las economías de corte neoliberal y los procesos de crecienteglobalización económica y cultural han modificado las necesidades de la sociedad, alterando las formas de ejercer las profesiones. A su vez las descompensaciones del mercado han hecho que la enorme oferta de profesionales de algunas carreras deban reorientar los campos de su quehacer.6 . Por ejemplo, para el caso de periodismo, la supremacía de la oferta porsobre la demanda parece haber colapsado a los medios tradicionales comocampo laboral. De hecho, se ha señalado que una porción considerable deperiodistas en Latinoamérica hoy trabaja en áreas de la comunicación diferente a los medios de comunicación masivos. La propiedad con que el profesional se desarrolla en estas nuevas áreas emergentes del campo de lacomunicación, así como la legitimidad alcanzada, está aún en duda. Porello, se ha recalcado la hibrides del perfil educativo que ha moldeado laformación de este profesional en la región. A 2007 se calculaban 1400 programas de pregrado posgrado en comunicación y periodismo en Latinoamérica, con cerca de 700 mil estudiantes.

Estudio de caso: la enseñanza de la arquitectura en Chile

La enseñanza de la Arquitectura en Chile ha estado históricamenteligada a la entrega de conocimientos integrales en torno al ser humano, suentorno, contexto y vida social. Es una disciplina que marcha al ritmo delpaís, que lo ha construido –literalmente- y por ello quizás, resulta un catalizador legítimo de los cambios y transformaciones de nuestra sociedad. Esimportante señalar que este ejercicio de reflexión y análisis propuesto, nosólo se vincula con la incertidumbre laboral que circunda el ambiente, sinoque también busca esclarecer los referentes que están tras el sentido y significado de la Arquitectura y el oficio de Arquitecto en el contexto chilenohoy en día. Cualquier disciplina, cualquier oficio, cualquier arte, debe realizar un ejercicio de autoconciencia que le permita determinar su lugar enla sociedad y en la vida de las personas, para así poder establecer un diálogo entre el conocimiento, la experiencia y las expectativas de la comunidadfrente a una disciplina. En ese sentido, la arquitectura ha jugado un rolimportante a lo largo de la historia en la intervención, creación y conservación de los hábitats culturales –por tanto-el papel que históricamente hatenido que sobrellevar el arquitecto no ha sido menor, considerando la tarea de conducción y construcción material de los espacios sociales según elsignificado y sentido conferido a la obra.

Es así como, la mirada que se potencia en el trabajo arquitectónicoinfluenciará y determinará los enfoques y acentos puestos en la formacióndel arquitecto, pudiendo evidenciar claras transformaciones en el perfil deeste profesional gracias al permanente vaivén entre lo estético-artístico ylo formal-técnico. Además no es menor que, la arquitectura en Chile poseehistóricamente un fuerte componente identitario que la ha caracterizadocomo disciplina integral humanista científica. Sin embargo, este tono deempoderamiento comienza a bajar de intensidad cuando se hace evidentela realidad académica nacional, que ha sobreexplotado a la Arquitecturadentro y fuera del ámbito formativo. A partir del boom universitario desdeprincipios de los años 80´s, es fácil constatar cómo la Arquitectura experimentó un gran aumento en su matrícula anual nacional dada la masiva apertura de Facultades y Escuelas en diversas universidades a lo largo del país.En 1980 existían 15 escuelas de Arquitectura, mientras que los últimos datos del 2006 nos señalan que son 44. Entre el año 1849, en que se funda laprimera escuela de arquitectura en Chile hasta el año 2000 se titularon alrededor de 10.000 arquitectos en Chile. En la actualidad, existen alrededor de 14.000 alumnos estudiando arquitectura7 de los cuales se titulan en promedio 33,42 titulados por escuela, lo que supone un total de 1.470 arquitectos titulados por año considerando las 44 escuelas.8 . Esta situación, queya ha sido alertada por el Colegio de Arquitectos dada la inminente "saturación profesional", obliga en cierta medida a las Escuelas de Arquitectura areflexionar, analizar y proponer estrategias de salida. Sin embargo, el ejercicio reflexivo no sólo se genera por el estrecho mercado laboral actualsino que también consigna como punto central de análisis, la brecha existente entre los contenidos de la formación académica, el ejercicio profesional y las demandas-país requeridas a la disciplina. Los antecedentes señalan que existe una falta de sintonía entre estos tres elementos, por lo que laestrategia más común de las diversas universidades ha sido potenciar laflexibilidad curricular para convivir con la flexibilidad laboral.

En ese contexto y en tan sólo diez años, el panorama formativo educacional chileno cambió, pudiendo constatarse los primeros quiebres gracias a investigaciones académicas que prestaron oído al ruido generado poresta nueva forma de pensar - hacer –vender universidad.

En el área de la arquitectura, se cuenta con un trabajo esencial desarrollado por Ángela Schweitzer y equipo en 19909 , en el cual confirmaron una situación clave que caracterizaba el panorama de la arquitectura deesos años y que permitirá constatar el avance, estancamiento o retroceso dedicho fenómeno en futuras investigaciones.

Uno de los aportes más importantes de esta investigación, radica enque es pionera en constatar el desajuste existente entre la enseñanza académica de la arquitectura y el medio profesional que la alberga, concluyendo que uno de los factores responsables de estas situación sería laescasa innovación metodológica en el aula universitaria que hace de la enseñanza de la arquitectura un proceso estático y estancado. Por el contrario, el entorno laboral que espera a los egresados de arquitectura es altamente dinámico y competitivo, quedando en evidencia nuevamente la desconexión entre los ámbitos académico y laboral. Es decir, lo que el mediolaboral exigía no necesariamente estaba en sintonía con los saberes de losestudiantes egresados, ya que en muchos casos, no contaban con habilidades y destrezas técnicas específicas lo que dificultaba enormemente su inserción laboral en un entorno competitivo de esta naturaleza. Asimismo, sediagnosticó una carencia de diálogo interdisciplinar entre los egresados dearquitectura y las profesiones complementarias que participan dentro de unproyecto de arquitectura. En ese sentido, consideran de gran importanciareplantear dentro de los objetivos del currículo académico, el desafío quedebe enfrentar la disciplina para interactuar con otras áreas del conocimiento teórico y práctico. La arquitectura es una disciplina que requiere dela permanente vinculación y retroalimentación con otros ámbitos del quehacer nacional, ya que eso le proporciona al arquitecto, los elementos deanálisis para enfrentar su obra, arte y oficio.

Han pasado veinte años desde la publicación del trabajo realizadopor Ángela Schweitzer y equipo en 1990 y se siente necesario y oportunoretomar la conversación. No por el hecho que la única investigación realizada sobre este tema pueda estar desactualizada, muy por el contrario, resulta imprescindible dar una nueva vuelta a las reflexiones allí desplegadasy constatar el estado del proceso en curso. El desajuste entre formación yfuturo laboral es más evidente que nunca y convierte a la investigaciónmencionada en un referente clave. A primera vista, podemos confirmarmuchos de los diagnósticos realizados por Schweitzer y equipo, sin embargo, con los años se ha ganado mayor especificidad en el análisis. Es asícomo la transformación en el mercado del trabajo profesionalizó la disciplina pero también la tecnocratizó y burocratizó, generando una demandaexcesiva y dañina, de una masa de profesionales que aplican conocimiento pero no lo generan. Bajo esa misma premisa, el rol académico y docente,ha quedado relegado al último escalafón formativo, debilitando enormemente a la arquitectura en su desarrollo intelectual. La investigación setorna escasa y se concentran los recursos en la operativa de la disciplinamás que en las relecturas académicas, por lo que el conocimiento se concentra en centros de estudios de elite y se debilita dentro del contexto universitario general.

A modo de conclusión, es importante constatar que, la mayor partede la producción teórica y los estudios empíricos revisados coinciden enconfirmar una situación global de consolidación del rol "profesionalizante"de las Universidades. Ello, como parte de un proceso histórico mundial dedesarrollo de modernización del Estado y del capitalismo industrial. En esesentido, el contexto mundial no era muy distinto al que sucedía en AméricaLatina, donde la modernización de los Estados desarrollistas promovieronel desarrollo de intelectualidad propia, técnicos y especialistas estratégicospara el desarrollo económico consolidado finalmente en los 60´s.

Esta demanda por la generación de conocimiento, se profundizó enel Chile de la década del 70, dando forma al escenario que abrazó la formación de múltiples carreras profesionales en las Universidades.

Durante los años 80´s, se reafirman los procesos devenidos durantela segunda mitad del siglo XX y se hace notorio la apertura y presencia delos servicios de las universidades a las demandas neoliberales, que finalmente y como esperamos constatar en esta investigación, produjo una transformación en el concepto del trabajo y en la forma de producir conocimiento universitario. En ese sentido, el fin del siglo XX se caracteriza ademáspor formar y ofrecer un interminable ejército de profesionales al serviciodel mercado, generándose una nociva sobre-oferta de profesionales calificados, lo cual incide directamente en la tensión existente entre las diferentes disciplinas y en una deformación de la esencia de las profesiones.

Parte de este análisis es el que se había realizado durante la décadadel 90´s, al constatar un desajuste entre la formación universitaria de lasprofesiones y su salida laboral. Sin embargo, nuestra apuesta radica en profundizar la mirada sobre este desajuste, porque a nuestro parecer, el desajuste no sólo está presente en el salto universidad-mundo laboral de losprofesionales, sino que se presentan señales durante toda la vida universitaria-profesional, conformándose ciertos hitos que han incidido en la transformación de la naturaleza de los egresados debido a la deformación delmercado ocupacional y a la formación más generalizada y diversificadaque reciben.

Y aquí hay un punto interesante, porque al revisar la historia de laenseñanza de la Arquitectura, es posible notar cómo se mantiene, en ciertaforma, el espíritu identitario de la profesión de Arquitecto, cargado desimbolismo, historia y deber social, que sobrevive, a duras penas en algunos casos, en los perfiles de carrera y planes de estudio de nuestro país. Seevidencia de esta forma, una pugna entre las viejas y nuevas formas deenseñar, entrenar y titular arquitectos, que comienza a presentar mayoresbrechas a medida que se profundiza la crisis profesional y surgen nuevasofertas educacionales para la disciplina.

 

Notas

* Este artículo es resultado de la Investigación "Diagnóstico del Campo Ocupacional y del ejercicio profesional de los titulados de Arquitectura, Ecología y Paisaje" Fondo Proyecto de Investigación Vicerrectoría Académica 2009 – 2010, Universidad Central de Chile.

1 Ver entre otros a Poulantzas 1997:23

2 Para Bell, conocimiento se define, en términos de política social, "como aquello que se conoce objetivamente, como una propiedad intelectual, ligado a un nombre o a un grupo de nombres y certificado por el copyright, o por alguna otra forma de conocimiento social (por ejemplo, la publicación). Ese conocimiento tiene su precio: en el tiempo empleado en escribir e investigar, en la compensación monetaria por los medios de comunicación y de educación. Se sujeta a los dictámenes del mercado, de las decisiones políticas o administrativas de los superiores (…) en este sentido el conocimiento forma parte de las altas inversiones sociales; es una exposición coherente de, presentada en un libro, en un artículo, o en un programa computacional (…)". En Bell 1994: 207

3 Citado por Lyotard 1986:108

4 Para salvaguardar esta distinción, los mexicanos diferencia profesional de profesionista; donde el segundo hace referencia a los trabajadores egresados de la educación superior.

5 Entre otros Otto:1982

6 Para el caso de Periodismo ver Mellado (1989), para Ecología ver Ibarra (2003) y para Arquitectura revisar, Assael (2007)

7 Revista CA nº134, Santiago, 2006.

8 http://www.plataformaarquitectura.cl/2006/07/15/arquitectos-chilenos-preocupense/

9 VVAA. El arquitecto en Chile: Universidad y profesión. Ángela Schweitzer, editora. ED. CPU, Santiago, 1990.

 

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Fuentes Documentales

Revista CA Nº134, Santiago, 2006. http://www.plataformaarquitectura.cl/2006/07/15/arquitectos-chilenospreocupense/        [ Links ]11.2010 Aceptado: 23.11.2011

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