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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.32 Santiago ago. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000200022 

Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 11, Nº 32, 2012, p. 461-492

PROPUESTAS Y AVANCES DE INGESTIGACIÓN

 

La política exterior chileno-boliviana en la década de 1950 mirada desde la región de Tarapacá. Una aproximación desde el diálogo entre las teorías de las percepciones y el realismo neoclásico1

Chilean-Bolivian foreign policy in the 50´s, viewed from the region of Tarapacá. An approach from the dialogue between theories of perceptions and neoclassic realism

Chile-Bolívia política externa na década de 50, vista apartir da região de Tarapacá. Uma abordagem a partir do diálogo entre as teorias da percepçãoe realismo neoclássico

 

Cristián Ovando Santana*, Sergio González Miranda**.

*Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat, Iquique, Chile. Email: covando@unap.cl

**Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Arturo Prat, Iquique, Chile. Email: pampino50@gmail.com


Resumen: El objetivo de este artículo es revelar algunas claves de lapolítica exterior chileno -boliviana de la década de 1950 vista desde la regiónde Tarapacá. Para ello, indagamos en una serie de variables que determinan lasorientaciones de las respectivas políticas exteriores de ambos países, desde lasteorías de las percepciones y el realismo neoclásico: intereses, capacidades,imágenes e ideologías. Desde estos argumentos, y rastreando notas de prensade esa década, analizamos el comportamiento de la diplomacia y paradiplomaciachilena y boliviana en el marco del diálogo teórico mencionado.

Palabras clave: Política exterior, teoría de las percepciones, realismo neoclásico, diplomacia.


Abstract: This article aims to reveal some keys of the Chilean-Bolivianforeign policy in the 50´s, seen from the region of Tarapacá. For that we madeinquiries into a series of factors that determine the directions of the foreignpolicies in both countries, from the theories of perceptions and the neoclassicrealism: interests, capacities, images and ideologies. From these arguments,and tracing press release of the decade, we examined the behaviour of Chileanand Bolivian diplomacy and paradiplomacy under the mentioned theoreticaldialogue.

Key words: Foreign policy, theory of perceptions, neoclassic realism, diplomacy.


Resumo: Este artigo tem como objetivo revelar algumas chaves da políticaestrangeira chilena - boliviana na década de 50, visto a partir da região de Tarapacá.Para eso fizemos investigações sobre uma série de fatores que determinam os rumosdas políticas externas dos dois países, a partir das teorias da percepção e do realismo neoclássico: interesses, capacidades, imagens e ideologias. A partir desses argumentos, e do rastreamento das notícias de imprensa da década, analisamos ocomportamento da diplomacia chilena e boliviana e paradiplomacia no âmbito dodiálogo teórico mencionado.

Palavras-chave: política externa, a teoria da percepção, neoclássico realismo diplomacia.


 

Introducción

En el debate teórico presente en la región acerca de la posibilidadde establecer modelos de análisis de política exterior, el enfoque de laspercepciones -imágenes e ideologías- (Berna-Meza,1999,2005;Frigeiro,2002; Herrero de Castro,2006) es considerado una aproximación a tener en cuenta para abordar las relaciones bilaterales de los paísessudamericanos, sobre todo las relaciones delicadas ( Muñoz, 1986) o enmomentos de crisis (Jervis,1976). En este marco, si bien podría ser discutible que las relaciones bilaterales entre Bolivia y Chile puedan definirsecomo delicadas o en crisis, pues a pesar de la ausencia de relaciones diplomáticas y de recurrentes tensiones en el plano del discurso político, handemostrado una notable estabilidad. Sin embargo, es innegable que existe una tensión no sólo diplomática entre ambos estados y que tiene suimpacto a escala de ambas sociedades. Nos centraremos en la década de1950, que se ha definido como aquella de mayor acercamiento entreambos Estado-naciones, pero, por lo mismo, las percepciones y expectativas alcanzaron su punto máximo y frente al fracaso diplomático sellegó igualmente a un momento de alta tensión cuando se iniciaba ladécada siguiente de 1960.

Esta corriente, si bien su origen no es propiamente latinoamericano,se considera una entrada adecuada, a partir de la década de 1970 del siglopasado, en el marco de los nuevos enfoques (Rusell, 1992). En efecto, Roberto Rusell señala que los enfoques sobre ideologías, imágenes y percepciones de autores como Jervis o George, aunque no son tan extendidos,comienzan a tomarse en cuenta en los estudios de política exterior, posibilitando nuevas entradas en el debate latinoamericano que surgirían a partir de "la hipótesis según la cual (…) la visión del otro – sustentadas a menudo en imágenes erróneas o preconceptos-, habrían influido en la formulación de las respectivas políticas externas, en particular sobre las relacionesbilaterales limítrofes" (Bernal–Meza, 2005:278).

Dentro de las principales premisas de la teoría de la percepción, seseñala que al analizar la política exterior de los países se debe tener encuenta tanto el contexto internacional como el doméstico, por ello no sedebe homogenizar la conducta de los estados en base a las constriccionesestructurales, como señala el realismo. Plantea se debe buscar la singularidad a partir de cómo se percibe el Estado en el concierto internacional ycómo percibe a sus pares, sobre todo con los que posee grados considerables de interdependencia. Como es el caso de Bolivia y Chile, donde lasrelaciones transfronterizas, a pesar de los conflictos diplomáticos, son crecientes y seguirán esa tendencia por la mutua dependencia que tienen algunas regiones contiguas de ambos países, donde fenómenos como la migración y las organizaciones indígenas de frontera seguirán persistiendo bajocualquier escenario. Y, por el contrario, a escala nacional, los discursospolíticos de los mandatarios y/o cancilleres, suelen generar climas de hostilidad o amistad que suelen ser volátiles, según sea el impacto que tenganen la prensa.

En este marco, los tomadores de decisiones en política exterior, enbase a sus creencias y valores, actúan siguiendo sus mapas cognitivos querepresentan el mundo en un instante de tiempo. Se centran en cómo perciben al resto en tanto actores inscritos en una determinada posición en elsistema internacional. Probablemente este ha sido uno de las principalesexplicaciones de las dificultades para entenderse entre las cancillerías deBolivia y Chile, donde esta última ha privilegiado durante los Gobiernos dela Concertación de Partidos por la Democracia un enfoque economicista delas relaciones internacionales2 . En cambio, la cancillería boliviana ha continuado privilegiando el enfoque político. Recordemos el fracaso del TLC entre ambos países. Bolivia y Chile, a pesar de los trece puntos sin exclusión, no tienen agendas similares en política exterior. Este fenómenoKehoane lo denomina genéricamente la persistencia de un "sistema derelacionamientos dispares". Se entiende que este sistema es uno en queprevalecen roles distintos, de crucial importancia, respecto a sus posiciones y estrategias de inserción internacional, (2002:15) repercutiendo en lasacciones y respuestas hacia el escenario subregional y bilateral. Estos rolesdistintos se aprecian cuando se coteja la realidad objetiva y las percepciones subjetivas que tiene un actor hacia otro y hacia el contexto internacional en que se desenvuelven. Esta disonancia; como se argumentará másadelante, contribuye al deterioro o inercia de las relaciones entre los países.

Esta posición en el sistema internacional también refleja el mundonuestro, el que creemos es el legítimo; aunque no se ajuste a la veracidad.De hecho, las distorsiones son sumamente probables en las relaciones internacionales. (Downs y Stea: 1977.Citado por Schumacher, 2002:81,82),pues es allí donde las decisiones, con unos márgenes determinados de maniobra dentro de las estructuras ineludibles, ocupan un lugar sobresaliente(Schumacher, 2002).

A partir de estos supuestos, este trabajo se pregunta: ¿Cuáles son laspercepciones mutuas que han poseído los estados de Chile y Bolivia en suacontecer internacional, sobre todo a lo largo de la década de 1950? ¿Quéprocesos de cambio de percepciones podemos observar a lo largo de ciertos hitos en su compleja relación? ¿Cómo han influido estas percepcionesen la posición que ostentan ambos en el sistema internacional y en el contenido de sus relaciones?

Con todo, el objetivo de este artículo es revelar algunas claves de lapolítica exterior chileno -boliviana de la década de 1950. Para ello, indagamos en una serie de variables que determinan las orientaciones de lasrespectivas políticas exteriores, propias de los enfoques teóricos de lasRelaciones Internacionales teoría de las percepciones y el realismoneoclásico: intereses, capacidades, imágenes e ideologías. Desde estos argumentos, y rastreando notas de prensa de la época, analizamos la denominada época dorada de las relaciones entre estos dos países.

Cabría preguntarse, ¿por qué hemos escogido este enfoque paraanalizar las relaciones entre Bolivia y Chile, más allá de lo estrictamenteteórico?, ha sido porque desde el término la Guerra del Pacífico han sidoprecisamente las percepciones "del otro" las que han prevalecido en losdiscursos políticos y pedagógicos e, incluso, en la construcción de la historia comparada. Precisamente, en la década de 1950, aparentemente, laspercepciones comenzaron a aproximarse hacia un campo semántico compartido, en base a la gestión mediadora de EE.UU., al clima de posguerramarcado por una mayor integración y la coincidencia en cuanto alemprendimiento de ambos de procesos domésticos desarrollistas, queconllevaron obras concretas como acueducto de Sica Sica, entre otros.

Brevemente, el itinerario del trabajo es el siguiente: primero, describimos los principales aspectos de los enfoques teóricos propuestos y sudesarrollo en el debate latinoamericano. A continuación, teniendo en cuenta los aportes teóricos, describimos algunos hitos del desarrollo históricode las relaciones chileno bolivianas. Finalmente, analizamos algunas notasde prensa que dan cuenta de la denominada época dorada de las relacionesentre estos dos países.

Aspectos Teóricos

Dentro de los debates ontológicos de las Relaciones Internacionalesde a mediados del siglo pasado, se discute si es una opción plausible que1os individuos que han de tomar decisiones lo hagan racionalmente, y siuna política internacional que apueste por el comportamiento racional continuado será sostenible (Deutsch, 1990; Salomón, 2002).

La crítica apunta al clásico axioma realista que plantea que loshombres de estado piensan y actúan siguiendo un interés nacional entendido como poder, tratándose de un interés dado y casi invariable. La política exterior se explica en este sentido por intereses estatales, objetivos, determinados por constricciones estructurales externas(Morgenthau, 1986) y no por las decisiones subjetivas de los que tienenque tomarlas, que podrían dotar de nuevos contenidos y significadosdicho interés (intereses comunes y compartidos entre dos comunidadeshumanas), majaderamente denominado interés nacional3. Aunqueaproximaciones realistas, como es el caso de la teoría de la disuasión yla del espiral "han colocado la cuestión de las percepciones en un papelcentral, pero siguen considerando la toma de decisiones como un proceso racional. (Rodao, 2005:215).

En cambio, para las aproximaciones sobre la percepción, la acciónestatal se considera la acción tomada a partir de tomadores de decisiones –diplomáticos-, nutridos de una capacidad analítica que los faculta a la recreación de la realidad desde la manera como ellos lo ven( Jervis,1970; deCastro,2006). Precisamente, el papel muy influyente de algunos personajesen la diplomacia boliviana y chilena, ha sido clave para distender o tensionarlas relaciones bilaterales; como fue el Tratado de 1904 o el surgimiento deconflictos, como las crisis de 1962 y 1978.

En definitiva, las actuaciones en la política exterior se determinansobre todo por las capacidades materiales, las informaciones y 1os motivosde 1os actores. Aun más, en cuanto a los cambios de las decisiones en política exterior, esta corriente señala que son las imágenes las primeras encambiar, seguidas por las decisiones políticas (Rodao, 2005), aunque cambien las condiciones materiales, como es el caso de del aumento o disminución de las cuotas de poder que se traduzcan en posiciones más o menosprivilegiadas en dichas relaciones. Con ello, los factores externos tienensolo relevancia si 1os actores 1os introducen en el proceso de la decisiónmediante su percepción.

En este contexto, surge una mirada revisionista desde el realismoque complementa la mirada materialista con las subjetividades propias delas teorías de las percepciones. Así, el realismo neoclásico se propone explicar la conducta de estados individuales que son esencialmente el producto de cómo el Estado interpreta su posición en el sistema internacionaly actúa de acuerdo a las capacidades con las que cuenta (Merke, 17).

Otras aproximaciones complementarias acerca de la diplomacia,ponen relevancia en la variable cultural desde un punto de vista de laalteridad. Así, la relevancia de la cultura en las Relaciones Internacionales, radica en reflejar una identidad, las ideas y una determinada visión del mundo o de una sociedad, Estado, nación compartida por distintas unidades políticas a partir de sus vínculos diplomáticos.

Para Der Derian, desde la alteridad, la diplomacia es fundamentalmente una forma de diálogo con el otro, que posibilita el acercamiento deculturas en tanto vehículo para el contacto entre comunidades humanas organizadas. Existiendo, siempre en clave dialógica, la posibilidad de tender puentes a través de los cuales se va produciendo una comunicación queenriquece, que nos acercan al otro hasta el extremo en que las identidadesse van difuminando (Der Derian, 1998:30).

Para Manuel montubio, la relación entre diplomacia y el nuevo discurso sobre el "otro", determina que las características esenciales de toda acción diplomática sean: descubrimiento, exploración, invención y relación con el "otro", todas ellas nos encaminan precisamente hacia el discurso del "otro". (2004). Siguiendo esta línea, James Der Derian (…), se pronuncia al definir la diplomacia como el arte de la mediación entre extrañosgrupos, individuos o sujetos, es decir entre "otros". (1987; 1998). No obstante, el mismo autor explicita las dificultades de esta posibilidad en lamedida que la identidad del Estado también sufre de las aprehensionesde inseguridad y la larga historia de enajenaciones que ha creado identidades profundas y una creencia racionalista que el Estado busca mantener a raya las contingencias de la vida (Der Derian, 1998:35) En definitiva, estas contingencias inducen al Estado a una negación de la identidad extraterritorial.

Es justamente este proceso de enajenación el que determina la necesidad de una diplomacia superadora. Para Montobio, "la diplomacia existey es necesaria precisamente porque existe este enfoque de alteridad en lasrelaciones entre estados y pueblos. Y aunque no se diseñe para superar esaalteridad, creo que está en el origen de esa superación siempre deseable"(2004) Por ello, la década de 1950, la de mayor acercamiento entre ambosestado-naciones, podría constituirse en una instancia de diplomaciasuperadora.

Realismo neoclásico: variables intervinientes en torno a las percepciones.

Dentro de las corrientes realistas surge una tercera generación posterior al realismo estructural (Waltz, 1979), que se aproxima a la teoría delas percepciones. Se trata del realismo neoclásico. (Zakaria, 2000; Rose,1998). Esta corriente pretende explicar la acción de los estados a partir deuna política exterior singular y no sólo a través de variables externas comoson las presiones sistemáticas proporcionadas por la anarquía (Lawson,2006). En este sentido, supera las generalizaciones propias de las familiasrealistas, explicando a partir de patrones individuales de política exterior,resultados distintos, aun cuando se ubiquen de manera similar en el entramado internacional (Merke, 2006).

Estas aproximaciones pretenden complementar los postulados básicos del realismo estructural, pues señalan que "sin incorporar ámbitoscomo la ideología, la percepción, las relaciones internas entre el Estado yla sociedad, el realismo estructural fracasa en su intento de explicar por quélos estados mantienen el equilibrio o se suben al carro del triunfador, seocultan o superan sus limitaciones, actúan punitivamente hacia otros(Lawson, 2006:5).

Como toda aproximación de las Relaciones Internacionales máscontemporáneas, en cuanto a su debate ontológico y diálogo de paradigmas,complementa a los factores materiales elementos ideacionales4 , toda vez que se propone explicar la conducta de estados individuales tanto productode cómo el Estado interpreta su posición en el sistema internacional comode acuerdo a las capacidades con las que cuenta. (Merke, 2006). Argumenta que el impacto de las capacidades materiales de poder en la políticaexterior (control de recursos y espacios, e influencias externas hacia éstos)es indirecto y complejo, porque las presiones sistémicas deben traducirse através de variables intervinientes al nivel de la unidad. (Rose 1998: 146).Variables intervinientes ubicadas en las unidades domésticas (a través detomadores de decisiones, y sus propias percepciones), que configuran la política exterior particular.

Por otro lado, quienes toman decisiones, no siempre pueden ir en ladirección de su elección, en la medida que media la variable "relación entrela elite política y la sociedad en general", limitando la acción externa.

En suma, para el realismo neoclásico, la variable independiente sigue siendo la distribución de poder en el sistema internacional, pero, agregan un conjunto de variables intervinientes, domésticas, en torno a las percepciones: ideologías, complementariedad de las elites, convergencia conlos grupos estratégicos de las sociedad, etc. Sin embargo, vemos que en elcaso de Bolivia y Chile "las variables intervinientes" tienen un papel másdecisivo que las "estructurales", desde la época de la "política boliviana"que, si bien, pudo tener mucho de pragmática, se sustentó en una "percepción del otro".

De la presencia de estas variables intervinientes - el conjunto depercepciones de los tomadores de decisiones, a través de las cuales se filtran presiones sistémicas- se deduce un elemento clave para el investigador: la imposibilidad de la existencia de un actor racional5 . Plantea una crítica al enfoque Racional Choice aplicado a las Relaciones Internacionales. Su argumentación apunta desestimar el supuesto de un actor racional,como elemento dado, que funcione como una correa de transmisión entre los atributos del sistema y la acción de los estados (Merke, 2006).

Con ello, a los cambios en la distribución de capacidades y su incidencia en cambios de las conductas de los estados, media cómo los actores interpretan o perciben el aumento o declive de sus capacidades relativas.

Una segunda variable interviniente de este enfoque apunta a la relación del Estado con la sociedad y su incidencia en la toma de decisiones enmateria de política exterior. Se pregunta qué posibilidad tienen los tomadores de decisiones de acceder a los recursos del Estado (fundamentalmente, aunque no exclusivamente, control de las actividades económicas y sociales),lo que supone que el Gobierno ve fortalecida su habilidad para obtenerrecursos desde la sociedad y adjudicarlos en orientación a sus preferencias6 (Merke, 2006). En suma, se preocupa del papel de las elites dirigentes y el nivel de autonomía que disponen frente a las presiones y demandasde la sociedad. (Tokatlian y Rusell, 2001). Nos referimos a cómo la variable régimen político7 afecta a la política exterior (Lasagna2005; Nohlem yFernández, 1991).

De este modo, los estadistas deben afrontar las restricciones que lesimpone la estructura del Estado.

Finalmente, en cuanto al nivel de análisis, se trata de un realismo que busca la combinación del nivel sistémico con el nivel de la unidad.Sigue la propuesta generalizada en el debate acerca del nivel de análisis delas relaciones internacionales que señala la combinación entre los factoresmás sistémicos y los más individualizados, como son la política exterior ylos subsistemas internacionales. En efecto, "el nivel general o sistémico delas Relaciones Internacionales, es producto de la combinación de políticasexteriores de los estados y otros actores, pero a la vez configura el marcode referencia y condicionamiento de las mismas. Entre ambos niveles hayuna continua e intensa interacción e intercambio de mensajes explícitos eimplícitos" (Arnoletto, 2007:285).Así, la teoría de las interdependencias("Linkage Theory"), hace hincapié en el "continuum" que va desde el individuo hasta el sistema internacional global. Esta aproximación enfatiza enque "Las interacciones entre niveles son cada vez más complejas y dinámicas; las fronteras entre ellos son cada vez menos definidas. (Arnoletto,2007:286).

La teoría de las percepciones y su desarrollo en el debate latinoamericano

Heraldo Muñoz (1986) en su modelo de análisis de la política exterior chilena para el Gobierno militar, propuso variables de análisis clave, destacamos dentro de ellas el proyecto dominante de desarrollo, que entrelaza lo doméstico con lo internacional y el estilo de la diplomacia desde lacual se desprende cómo factores y elementos subjetivos -valores y perspectivas ideológicas de los encargados de implementarla, la tradición diplomática del país y las normas no escritas del comportamiento internacional- se entrelazan y son impulsadas por los responsables de la políticaexterior (Muñoz, 1986;13, 14). En la misma perspectiva metodológica,Luciano Tomassini (1987) propone algunos factores claves que orientanlas políticas exteriores, dentro de ellos, se aprecian desperdigadamente elementos que aluden al modelo de percepciones y al realismo neoclásico.Destaca la relación entre la política exterior, la sociedad y la historia , es decir con las estructura social , la cultura política y el régimen de gobiernoheredados del pasado histórico , y lo que es más importante , una visiónacerca del futuro (Tomassini,1987:126). A su vez, dentro de los elementos que considera para definir y diferenciar las políticas exteriores de los países, la percepción juega un rol relevante. Así, en cuanto a la variable agenda internacional , establece en primer lugar la identificación de los temasque la integran , dando identidad a problemas y oportunidades (es decir, ladefinición de los problemas y oportunidades sería un proceso endógeno a las interrelaciones de los actores comprometidos con la política); otro elemento que destaca y que se desprende de la misma variable son los criterios que operan a la hora de determinar las preferencias dentro de la agenda, para lo que establece algunas dimensiones clave: la percepción de losactores diseñadores de la política y la percepción de otros actores son las dimensiones que orientan la definición precisa de los temas e intereses deldiseño de las políticas exteriores (Tomassini, 1987:127).

Con todo, el riesgo (y la importancia) de la percepción del otro en lapolítica exterior vecinal entre Chile y Bolivia, es que puede transformarseen habitus (Bourdieu); es decir, toma forma en una sólida concepción de mundo y estructura del conflicto que termina naturalizándose, dificultándoseposibilidades de cambio hacia relaciones más cooperativas orientadas porun campo semántico compartido.

Bernal-Meza (2005:257), profundizando los modelos de Muñoz y Tomassini, plantea previamente que ellos implícitamente condicionaban la política exterior, expresando sus tendencias y percepciones, apartir de la concepción ideológica y el marco de percepciones teórico-políticas que subyacen a toda política. A partir de esta constatación, sepropone profundizar en el modelo agregando variables de análisis talescomo: proyecto interno dominante; interpretación sobre el sistema internacional; tendencia teóricas, políticas e ideológicas de la política exterior yprincipales áreas de articulación externa: intereses y jerarquías de los mismos en la agenda internacional. (Bernal- Meza, 2005:258).Su objetivo consistía en que a través de su perfeccionamiento se podría captar con mayornitidez la cosmovisión desde la cual los hacedores de la política respondían a las variables externas e identificaban las influencias de ideas quemantenían su presencia en la formulación de la política exterior (Bernal-Meza, 2005: 257).

Política exterior de Chile y Bolivia en la década de 1950, época dorada de las relaciones chileno bolivianas La evolución histórica y política-psicológica de la relación entre Chile y Bolivia

Para adentrarnos en las percepciones que tiene una sociedad sobre los países vecinos, proyectándolas hacia la política exterior, debemos considerar las distintas matrices que fue construyendo la primera a lo largo dela historia. Esto lleva a precisar los distintos momentos de las relacionesbilaterales con los vecinos, pero también a ubicar el orden histórico en quese procesaron y también los sectores políticos y económicos dominantes que actuaron como constructores en el forjamiento de las imágenes(Bizzozero, 2009:7). Así, el paso de una matriz oligárquica a una clásica enAmerica Latina (Garretón, 2002), junto con la ascensión de una diplomaciapragmática pero comprometida con el desarrollismo latinoamericano, como es el caso de chile (Witker, 2000; Devés, 2003), supuso un hecho relevante del escenario regional del Cono Sur: el cambio de percepción que los países han tenido hacia sus vecinos. Específicamente, lo relevante es quelas naciones de ambos países, y sus autoridades políticas coincidieron en la mirada: la primera vio en el interior de continente grandes oportunidadeseconómicas, posiblemente sobre la base de su memoria histórica; y la segunda, vio en el océano Pacífico su apertura al mundo, al mercado internacional para sus productos mineros y agropecuarios. Esa coincidencia demiradas también se expresó en imágenes coincidentes, donde las expectativas eran crecientes en la medida que las autoridades respondían a sus demandas y el clima diplomático era favorable.

Volviendo a las etapas previas a este giro, concretamente se trata delpaís con el que se libró una guerra de efectos duraderos, que de cuando encuando se activan ya entrado el nuevo siglo. La pérdida de cualidad marítima para Bolivia, la anexión de la región de Antofagasta para Chile, el litigio por las aguas del río Silala, dentro de otros hitos, han marcado un siglode relaciones conflictivas.

Ha sido un largo proceso, que comenzó en la posguerra del pacífico, continuó a lo largo del siglo XIX, se prolongó con altos y bajos en laentrada al nuevo siglo y se recrudeció como consecuencia de la influencia de los respectivos centro políticos, quienes comienzan a percibirse de manera negativa a parir de la década de 1960 del siglo XX. Su fundamento seencuentra en las respuestas (percepciones negativas por un sector de laelite) al proyecto modernizador emprendido en el continente, principalmente de corte nacionalista en el marco de la Guerra Fría. En efecto, paraPope Atkins, "los jefes latinoamericanos formulan políticas desde un puntode vista de intereses nacionales basados en teorías de seguridad nacional".A lo que agrega "el pensamiento latinoamericano se concentra en los desafíos internos a la unidad nacional, con las percepciones externas limitadas afronteras contiguas y controversias territoriales" (Atkins, 1991:471). Efectivamente, con el propósito de alcanzar la unidad nacional, escogieron elcamino de hacerlo a través de la identidad por oposición, es decir, unirse entorno a un conflicto con el vecino, sea real o imaginado. Fue el caso de Bolivia con Chile y con Paraguay.

Esta mirada coincide con un estilo diplomático tradicionalistaintegrista (Wilhelmy, 1979) o pretoriano ideológico, "donde las Fuerzas Armadas le imprimen a la política exterior una visión anticomunista delmundo, un estilo ideologizado que privilegió la confrontación abierta porsobre la negociación inspirada en la Doctrina de la Seguridad Nacional"(Muñoz, 1986: 362-363). Mirada que se consolida en la década de 1980.

En este derrotero, Bolivia se consideró, al igual que sus vecinosmás próximos, una amenaza para la seguridad de Chile, reeditando o dando cuenta de patrones culturales de larga duración, que se engarzan con el marco de la compleja historia de la estructuración fronteriza de todos los estados sudamericanos (Fernandois, 2005).

Estos vínculos complejos se nutren de aproximaciones de políticaexterior de acuerdo a planteamientos teóricos vigentes para la época. Asíencontramos en el contexto político-ideológico de Chile, la aceptación dealgunas estrategias y percepciones del escenario internacional. Dentro delas que destacamos:

A) La percepción de la búsqueda de un equilibrio militar, regional,como elemento de las relaciones vecinales, en la medida que se concebíacomo clave para la defensa ante la amenaza vecinal(Fernandois y León,2005).El equilibrio de poder siempre ha estado presente en la política exterior latinoamericana, (Burr,1965.Citado por Lacoste,2005:32) en vista a unescenario regional multipolar, la falta de sistemas hegemónicos y la presencia de constantes desajustes, que orientaban las políticas a nuevos ajustes de poder. Sin embargo, en la década de 1950 hubo coincidencias clave,como fue la importancia de los EEUU en el acercamiento entre Chile yBolivia, junto con la promoción de estrategias anticomunistas por parte dela potencia hacia ambos países.

B) Para el caso de la historia de la estructuración fronteriza de todos los estados Sudamericanos, se dio un proceso a mediados del sigloXIX que definió el contenido de las políticas exteriores de la región: "…laimagen de que en la historia de la estructuración fronteriza del país éstehabría sido amputado por un vecino agresivo y expansionista". (Fernandoisy León, 2005:96) Para el mismo autor, "cuando en la segunda mitad delsiglo XX eclosionaron los problemas limítrofes como la cuestión centralen las en las relaciones bilaterales, se había formado una imagen del vecino ya anclada en una conciencia historiográfica (Fernandois y León,2005:96)

Ideas y tendencias en torno a la política exterior chilena y a su estilo diplomático en la segunda mitad del siglo XX

Las señas de identidad de larga data de la política exterior chilenagiran en torno a: la estabilidad institucional dada por su aislamiento geográfico, su centralismo y el presidencialismo como elementos clave de surégimen político; la importancia atribuida al factor territorial y la búsqueda del equilibrio de poder a nivel regional en vista a un escenario regionalmultipolar y la falta de sistemas hegemónicos, como ya señalamos; el estilo civil-pragmático de la diplomacia y su tradición legalista, (Colacrai yLorenzzini,2005).

Otra entrada para analizar las ideas que orientan las respectivas políticas exteriores, surge de profundizar en el régimen político. En cuanto ala ideología que está en la base de un régimen y, por ende, en sus principales líderes, refleja las creencias básicas del grupo acerca de los asuntosmundiales y cómo ellos se relacionan con los intereses externos e internosdel Estado. Lo importante es que la elite guía en torno a ella la naturalezade la reacción del Estado ante estímulos internacionales; lo que se reflejaen el estilo diplomático que adopta un régimen. (Lasagna, 1996).Wilhelmy

complementa lo señalado al plantear que los estilos diplomáticos se explican a partir de "aquellos elementos de mayor gravitación en la cultura política de los actores más importantes…" (Wilhelmy, 1979: 305-306).

Este autor, distingue tres tipos de subculturas dentro de la culturadominante de la política internacional de Chile. Una dominante moderada (1946-1970); una disidente de tipo revolucionario (1970-1973) y una tercera, tradicionalista-integrista (1973-1989) (Wilhelmy, 1979). La primeranos interesa. Caracterizó el periodo que estudiamos y, además un dato nomenor, persisten sus rasgos actualmente. Sus características son: "la realización de un diagnóstico positivo del estatus y rol internacional de Chile, lavaloración de la democracia, actitud internacionalista, orientación occidentalista y apoyo al status quo internacional cuyo corolario es la actitud legalista en lo relativo a la estructura del sistema internacional.(Wilhelmy, 1979). A lo que se agrega el reconocimiento practico de lasrealidades de poder mundial y preponderancia de los diplomáticos de carrera en el manejo de la política exterior (Muñoz, 1986).

Es destacable que el predominio de la subcultura dominante moderada, puede ser considerada como una fuerza profunda de larga trayectoria, (Colacrai y Lorenzzini, 2005) que no desapareció con el interludio dela dictadura.

Por otra parte, el factor territorial así como la cuestión de los límites, en la medida que el control estatal de recursos económicos y socialesrequería del control de estos factores, estuvo condicionada por lacosmovisión de los actores involucrados. En efecto, aunque discutible, ¿realidad o mito?- la política chilena hacia Bolivia, históricamente, es unapolítica de estado que cuenta con el apoyo de las principales fuerzas políticas.

La relevancia de los factores materiales en la relación chileno-boliviana, ha sido gravitante, ha incidido en las mentalidades de ambas sociedades y dirigencias políticas, limitando las relaciones entre ambos países.Aunque a lo largo del siglo XX, especialmente en la segunda mitad, en ladenominada "segunda fase de las relaciones chileno bolivianas", marcadaspor los avances experimentados en la búsqueda de soluciones, en el intercambio bilateral, principalmente el libre tránsito, se aprecia un mayor intercambio diplomático.

Ideas y tendencias históricas de la política exterior boliviana

Uno de los rasgos fundamentales en el ámbito interno que ha condicionado la política exterior boliviana han sido sus reiteradas crisis socialesy la incapacidad de disponer del control de recursos sociales por parte delEstado y sus continuos gobiernos. Bolivia desde siempre ha debido enfrentar la falta de cohesión social y extremas desigualdades sociales producto de su heterogeneidad cultural y regional. En efecto, "durante la segunda mitad del siglo XIX (…) el país se estremecía, por un lado, con los conflictos entre conservadores y liberales y, por otro, por la lucha regionaldebido al crecimiento de La Paz. Conocida como la guerra federal. Sumado a lo anterior la rebelión indígena, especialmente la de Zárate Willka(1899), contribuía a la inestabilidad interna (González, 2004:27). Pese aestas dificultades que han limitado la continuidad de su política exterior,producto de presiones sociales o respuestas voluntaristas, se pueden definirciertas ideas clave que la inspiran y que alcanzan un amplio consenso en laelite boliviana. Dentro de éstas se destacan: "la reivindicación marítima, es decir, la necesidad de un acceso soberano al océano Pacífico, y el caráctercentral de su ubicación en Sudamérica, que la dispone a profundizar unapolítica exterior abierta a la integración regional" (Zalles, 2007:37).

No obstante, la pérdida de su cualidad marítima supone un costoque se interpreta en el imaginario colectivo boliviano como unadesmembración cualitativa, la guerra del Pacífico pasó a representar la guerrade las guerras y la cuna de la desconfianza hacia Chile (Francisco, 2009:47).La percepción sobre Chile ha sido una constante transversal y diacrónica.Aunque historiadores se preguntan si Bolivia tenía conciencia marítima enel siglo XIX. Pudiéndose "afirmar que la reivindicación boliviana de unacualidad perdida sería una construcción cultural del siglo XX o, mejor dicho, posterior al tratado de 1904."(González, 2004:27), pues las elites mineras, liberales, bolivianas, privilegiaron acuerdos con Chile que mejoraran las exportaciones mineras, atendiendo las concesiones en materia comercial que les ofrecía el país vecino en vez de reivindicar una salida almar. Para este mismo autor, "de lo que parece no haber discusión es que elmar ha sido un factor importante, como un ladrillo, en la conciencia nacional boliviana en su esfuerzo de construir un Estado-Nación". Pero se trató de una empresa de inicios del siglo XX, al alero del proyecto de las Sociedad de las Naciones (1919) que promovía la solución de controversias entre estados a través de su mediación. Considerando además que la pérdidade su cualidad marítima se concibe generalizadamente como una de lascausas fundamentales de su subdesarrollo económico y social; aunque pueda desmentirse, así lo entiende el pueblo boliviano y explica el resentimiento hacia Chile (Francisco, 2009). Sentimiento que oficialmente se recoge como un tema irrenunciable de su política exterior.

A pesar de que el reclamo marítimo y la apertura a Sudamérica hansido unas constantes en la política exterior boliviana, "está no ha tenido unatradición de continuidad institucional en su conducción y quienes la lideraronrespondieron sobre todo a intereses políticos coyunturales" (Zalles, 2006:9)que responden más a presiones sociales (intelectuales, historiadores, Fuerzas Armadas, Etc.) que a una política de Estado.

La década de 1950, la época dorada de las relaciones diplomáticas chileno bolivianas

Pese a la persistencia de estos patrones entrado el siglo XX, la década de 1950 puede ser definida como la época dorada en las relacionesentre Bolivia y Chile. Se puede considerar un hito, toda vez que hubo un cambio de percepciones por parte de diversos sectores de la sociedad deambos países hacia el otro.

1950 fue un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas deBolivia y Chile, ese año se realizaron las conocidas "Notas Reversales de1º y 20 de junio", donde Chile manifestó que "animado de un espíritu defraternal amistad hacia Bolivia, está llano a entrar, formalmente, en una negociación destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar aBolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico, y a Chile obtenercompensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses" (Orias 2004:65).

En este acercamiento encontramos tanto variables desde nivel sistémico como desde el nivel de unidad que contribuyeron a comprendereste hito clave en las relaciones chileno bolivianas: el desarrollo de una matriz estadocéntrica, desarrollista, inspiradora de un ideario integracionista.Elementos del régimen político propicios hacia un mayor acercamiento,como fue una sintonía entre las autoridades políticas y las respectivas sociedades en torno a un mayor acercamiento entre los dos países. El despliegue de una diplomacia comprometida con estos cambios con un estilo reconocible y la emergencia de proyectos de conectividad física internacional, entre otros.

El principal diario chileno, El Mercurio de Santiago, señalaba el 1ºde agosto de 1950 que se había informado al Senado sobre la cesión de unpuerto a Bolivia. Trayendo una nota sobre la exposición del Canciller chileno ante la Cámara de Diputados. Al día siguiente, El Mercurio, incluyeuna opinión del Canciller Horacio Walker: "Chile no se ha negado a oírproposiciones de Bolivia en gestión directa".

Ramiro Prudencio, en su recuento de hitos de negociaciones entreBolivia y Chile durante el siglo veinte, identifica a estas notas entre el embajador boliviano en Chile, Alberto Ostria Gutiérrez y del canciller chileno, Horacio Walker Larraín8 , como el segundo más importante después delActa que se suscribió en La Paz, el 10 de enero de ese año, entre el Canciller Carlos Gutiérrez y el Ministro Plenipotenciario chileno, Emilio BelloCodesido, donde Chile se compromete en la búsqueda de una solución a lademanda marítima boliviana. Ese compromiso, empero, dependía de unposible triunfo chileno en el plebiscito por Tacna y Arica que involucraba aPerú (Prudencio, 232:2006).

Tanto en 1920 como en 1950 y en los hitos posteriores hasta nuestrosdías, el tema central de las negociaciones entre ambos estados ha sido la demanda marítima boliviana. Esta ha sido la piedra de toque o la piedra en elzapato de las relaciones bilaterales, según el caso. Ha sido el principal contenido de las percepciones donde la más contrapuesta ha sido el concepto de"usurpación" por parte de Bolivia y de "reivindicación" por parte de Chile.

Paz Estenssoro ganó las elecciones de mayo de 1951, del partido Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), quien se sobrepuso a unGolpe de Estado, logrando el MNR gobernar el país hasta 1964, bajo elliderazgo de este mandatario y de Hernán Siles Suazo, su sucesor. Será bajo el periodo del MNR donde se realizarán los intentos más notables deintegración física y cultural entre ambos países.

Una de las medidas más relevantes de la década de 1950 en Bolivia fue la creación de la COMIBOL (Corporación Minera de Bolivia) el 2 deagosto de 1952, dentro de una política de nacionalización de la minería. La idea fundamental no era ser "simplemente una heredera de los Barones delEstaño, sino un pivote indispensable para la independencia económica delpaís" (Torrez, 1986:21), donde se busco polos de desarrollo en Bolivia,entorno la nacionalización en medio de una revolución política lideradapor el MNR, proyecto que miraba el pacífico, y por ende Chile como partede su estrategia de inserción internacional. Percibiendo de manera positivaun posible acercamiento. Un elemento importante que destacamos en losaspectos teóricos apunta a que el régimen político boliviano tendría elcontrol de un recurso clave para su estrategia hacia el exterior, obteniendo recursos desde la sociedad, adjudicándolos en orientación a sus preferencias (Merke, 2006). Proceso inédito en un país con gran peso de una eliteminera de rasgos oligárquicos.

Otros los motivos para insistir en un intento de integración más sistemática entre ambos países lo encontramos en una de las fuerzas profundas de la política exterior chilena y sus consecuencias: la estabilidad institucional. Ésta le permitió desplegar una modernización fundada en eldesarrollo infraestructural. Así, por ejemplo, la convicción con la cual construyó y promocionó la Carretera Panamericana redimensionó la significación de su frontera norte y su vinculación con los mercados de Perú y Bolivia. Bolivia, por su parte, enfrentó los cambios de régimen político generados por la revolución de 1952, que impactaron directamente en la expansión de sus mercados interno y externo (Zalles, 2007:41). Revitalizandonuevas rutas fronterizas en torno al comercio minero por el Norte de Chile.

En este marco, en enero 1955, surgiría otro hito en las relacionesdiplomáticas entre los dos países, que daba cuenta del estilo pragmático ymoderado de la diplomacia de ambos países, que por fin ponían la reivindicación marítima entere paréntesis: los presidentes Víctor Paz Estenssoro yCarlos Ibáñez del Campo firmaron un tratado de complementación económica, basado en el intercambio de petróleo boliviano por acero chileno, enel puerto de Arica9 . El presidente Víctor Paz Estenssoro fue en visita oficial a Chile, y en agosto de ese año, el presidente Carlos Ibáñez del Campohizo lo propio, visitando la ciudad de La Paz, un acontecimiento que setransformaría, como dijo el embajador Carlos Bustos: "la única visita oficial efectuada a ese país por un Presidente de Chile en casi dos siglos dehistoria republicana" (2004:184).

En cuanto al contexto internacional, el concepto "integración" comenzaba a pronunciarse cada vez con más fuerza, posiblemente como un aprendizaje de lo que había sido las dos guerras mundiales, lo que lleva aAmérica Latina a plantearse sus propios acuerdo intrarregionales de integración económica. La década de 1950 coincide con el despliegue de lacuarta etapa de la integración latinoamericana, según la síntesis históricaexpuesta por Gustavo lagos, que recoge Bernal -Meza: "es la época en quela corriente integracionista latinoamericana logra expresarse en una conciencia y en una estrategia de tipo económico que al principio se concibeen términos limitados, para alcanzar luego caracteres globales. Es en esteperiodo donde el pensamiento Cepalino comienza a cuajar en los primerosmodelos (Bernal-Meza, 2005:48).

A su vez, en esta misma década se estaba forjando el destino de lasambiciosas propuestas integracionistas de las décadas siguientes, periodoque "se caracterizó por una conciencia y estrategia globales de la integración al nivel económico, político e intelectual. Esta etapa, (…) consiguedar sustento teórico-conceptual a una nueva dimensión, compleja y global,de la integración." (Bernal-Meza, Raúl 2005:48) .Etapas en que Chile fueprotagonista, en el plano práctico y de las ideas, a través del impulso doctrinario de figuras como Felipe Herrera, Hernán Santa Cruz y Gustavo Lagos.

En efecto, la década de 1950 fue la antesala de la "sensibilidad sesentista" (Devés, 2003:135) hacia la integración latinoamericana. Según Devés, Enrique Iglesias destacó que el concepto de cooperación conlos países en desarrollo surge en el decenio de 1950, al influjo de de factores claramente políticos, entre los cuales pone de relieve la Guerra Fría y ladescolonización" (2003:130).

Bajo este optimismo, América Latina configura una matriz políticaen que el Estado tanto en el plano doméstico como internacional será clavepara promover un desarrollo en torno a una mayor integración continental,que no dejo ajeno Chile y Bolivia. Pues el agente del desarrollo en estecontinente no puede ser sino el Estado, "única estructura capaz de conducirla operación estratégica global del desarrollo" (Devés, 2003:144).

Como señala Bob Jessop, existen "escalas sobre las cuales ocurrenintentos de de reestructurar relaciones económicas, políticas y sociales" y,"en los treinta años gloriosos de la expansión económica de postguerra, laescala nacional dominó la organización económica" (2004:26). Fue en esa escala donde se buscó una solución al problema económico en Bolivia.La solución, supuestamente, llegaría por la vía de una revolución desdearriba, con apoyo social. "La revolución de 1952, la nacionalización de las minas, la marcha al oriente, fueron entre otros eventos causales del inicio de un cambio en la orientación de la inserción internacional del país. Enefecto, la transferencia de recursos de la minería y del petróleo junto con laincorporación de las tierras productivas del oriente y el desarrollo de laproducción de alimentos agroindustriales, permitieron la sustitución deimportaciones de alimentos tales como azúcar, arroz, aceite, etc. y, posteriormente, el desarrollo de exportaciones no tradicionales. También se inició un nuevo ciclo de producción de hidrocarburos, con la participación deempresas extranjeras" (Seoane, 2008:66).

Este era el ambiente en que rodeaba las relaciones bilaterales entreBolivia y Chile, donde la influencia de Estados Unidos, en el marco de laGuerra Fría se fue perfilando. En efecto, el presidente chileno GabrielGonzález Videla viajó a Estados Unidos a comienzos de 1950 a entrevistarse con el presidente Harry Truman, quien ofrece reunirse con los mandatarios de Bolivia y Chile para encontrar una solución a la demanda marítima boliviana.

El historiador y jurista chileno, Sergio Carrasco, señala que a partirde la visita del presidente chileno, Gabriel González Videla, a Washington,la diplomacia chilena cambia su posición frente a la demanda portuariaboliviana. Dice este autor: "Nunca hasta entonces, con la sola excepciónde la aceptación de la sujeción Kellogg, el gobierno de La Moneda habíareconocido la aspiración portuaria de Bolivia. Ahora lo hacía variando radicalmente la posición diplomática de Chile" (1991:244). Las conversaciones versaban sobre un posible corredor al norte de Arica que comunicara a Bolivia con la costa, mientras este país compensaría a Chile con aguasde los lagos Titicaca, Poopó y Coipasa.

Las relaciones bilaterales en la prensa chilena en la década de 1950

En Bolivia la visita del presidente chileno a Washington fue noticiadestacada y levantó la expectativa que también visitara a La Paz. El diario El Tarapacá de Iquique, de 8 de febrero de 1950, titula: Bolivia esperavisita del presidente Sr. González Videla

"El presidente de Bolivia Mamerto Urriolagoitía dijo que se hallaban muy adelantadas las gestiones para que el Presidente de Chile GabrielGonzález Videla visite Bolivia al regreso de su viaje de Estados Unidos, yque sería gratísimo para el sentimiento boliviano el viaje del eminentePresidente chileno".

Las relaciones de Chile y Bolivia con Estados Unidos, se realizabanen el marco de la Guerra Fría, por lo que este factor debía estar presente enlos acercamientos de los tres países, en la medida que la percepción delotro se construía en base a imágenes como el anticomunismo, consideradouna de las preocupaciones o expectativas clave de la elite política de ambospaíses.

Justamente, iniciado el año 1950 se encendían las luces de alarma ante la presencia comunista en Bolivia y Chile. El 6 de febrero el diario El Tarapacá de Iquique, exhibía la siguiente noticia:

"Complot comunista que tenía relación con huelgas en Chile sedescubrió en Bolivia." La policía dijo que se trataba de un movimientosimultáneo con el de Chile.

La Paz – La policía informó haber descubierto un complot que debía estallar mañana dirigido por el partido comunista recientemente formado en concomitancia con la huelga producida en Chile.

El comunicado agrega "Todo hace ver que el plan comunista quedebía desarrollarse mañana tenía concomitancia estrecha con el plan quese desarrolla actualmente en Chile".

En Bolivia, incluso se realizaron vigilancias en las escuelas paraevitar que los comunistas pudieran alarmar a los escolares y sembrar elpánico. En Chile se había dictado la ley de defensa de la democracia, quedeclaraba al partido Comunista fuera de la legalidad, bajo el Gobierno deGabriel González Videla.

Como hemos insistido, en la línea de de Der Derian que entiende ladiplomacia como una forma de diálogo con el otro, que posibilita el acercamiento de culturas en tanto vehículo para el contacto entre comunidadeshumanas organizadas. (Der Derian, 1998:30). , en las decisiones de política exterior cobra relevancia la relación del Estado con la sociedad, preocupando el papel de las elites dirigentes y el nivel de autonomía que disponenfrente a las presiones y demandas de la aquella. Por ello, podemos conjeturar que cuando las relaciones diplomáticas mejoran entre dos países vecinos, suelen reflejarse entre las sociedades civiles en la medida que las preferencias de ambos se encuentran. Desde este ámbito, actores no estatales inician acercamientos que, en algunos casos, podrían definirse deparadiplomáticos, generando ambientes más favorables para los actoresdiplomáticos. Veamos El Tarapacá de Iquique de 15 de febrero de 1950:

Entusiasta y triunfal recibimiento hizo Bolivia a futbolistas chilenos. Más de ocho mil personas con carteles de bienvenida llenaban laestación.

Ocho mil personas tributaron un cariñoso recibimiento a la delegación futbolística chilena. Carteles de bienvenida a los hermanos chilenos llenaban la estación. Los futbolistas chilenos debieron descender de los autos en que debían viajar desde el hotel a la estación, a pedido insistente del público que los potreaba. Los chilenos se concentraron en lalocalidad de Obrajes, a seis kilómetros de La Paz.

Este ambiente recibió las fiestas patrias de Bolivia en Santiago deChile, posiblemente uno de los más celebrados y registrados por la prensa.Del día 3 de agosto, El Mercurio de Santiago, en su sección Crónica, describe los festejos por las festividades bolivianas que durarían hasta el día11 de agosto. En los días siguientes vienen en la misma sección Crónicas,noticias sobre estas festividades. El mismo día patrio de Bolivia, en la segunda página, en la edición del domingo, se incluye un reportaje escritopor Alberto Ostria Gutiérrez, embajador boliviano en Chile, titulado: "Bolivia, corazón de la América del Sur". El autor señala que la función deBolivia en el panorama americano no es de conflicto, sino de encuentro y mediación. Finaliza el texto recalcando la importancia de la ubicación central de Bolivia como el corazón de América, que gracias a los ferrocarrilesy a las labores políticas, posteriores a la Guerra del Chaco, ha podido cumplir su rol en el panorama continental. Mientras en la página 5 del mismodiario se hace referencia al aniversario de Bolivia, donde se hace mención del "avance y tranquilidad del país" y se le califica de "país amigo".

Al día siguiente de publicadas estas noticias sobre el aniversario deBolivia, El Mercurio de Santiago, en su sección Exclusivos del exterior,informa: "Presidente Urriolagoitía ratifica anhelo de Bolivia de tener acceso al océano Pacífico". Incluyen el diario fragmentos del discurso del presidente boliviano del Congreso Nacional, efectuado el día 6, especialmentelos relativos al corredor marítimo (El Mercurio 7 agosto 1950). Noticiaque es ampliada el 8 de agosto, en la misma Sección: "Nueva declaracióndel Presidente Urriolagoitía sobre un puerto boliviano al Pacífico". Haciendo referencias al apoyo de los presidentes Truman y Perón, y la comprensión que ha encontrado Bolivia en los presidentes chilenos Pedro AguirreCerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla.

Al año siguiente, 1951, los diarios también se explayaron sobre elaniversario patrio boliviano. El Mercurio de Santiago, el mismo 6 de agosto, en la Portada, trae un nuevo ensayo de Alberto Ostria Gutiérrez, titulado"Bolivia". Relato descriptivo en tono poético del altiplano, los llanos, elvalle, La Paz, Potosí y Sucre. En el año 1952 se observa una mayor expresión de solidaridad. El Mercurio de Santiago de 7 de agosto, en la portadadel Tercer Cuerpo, bajo el título: "137º aniversario de la Independencia deBolivia se celebró en Santiago", se incluye el discurso de Benjamín AguirreAmenazar, presidente del Rotary Club de la capital chilena.

Además en 1952 era noticia la revolución del MNR en ese país,pues el 6 de agosto El Mercurio Santiago, en la Sección InformacionesSudamericanas, informa:

"La Paz: En el discurso por motivo del aniversario patrio, del presidente Víctor Paz Estensoro dijo: la nacionalización de las minas y lareforma agraria, se han de cumplir inexorablemente en estos escasos meses de Gobierno de la Revolución Nacional".

Otro elemento para comprender este mayor acercamiento surge si consideramos las ideas clave o visiones de mundo que estuvieran detrásde las respectivas políticas, sobre todo las distintas ideas que tienen lospaíses acerca de lo que consideran relevante a la hora determinar la política exterior que promueven y que induzcan a determinados actos, asociados a la definición de su posición en el sistema internacional(Keohane,2002:15) Así, la emergencia del panamericanismo latinoamericano, autonomista, de a mediados de siglo XX; las teorías dependentistas y su influencia en los modelos de desarrollo; la idea de inaugurar institucionescomo la CEPAL, el BID, entre otros hitos, partirían de un cambio de matrizque tuvo repercusiones en la definición de las respectivas políticas exteriores.

Para Bolivia y el Cono Sur de América Latina, El MNR representaba un cambio inédito. La revolución boliviana era, en muchos sentidos, un cambio estructural que Chile aún no estaba disponible para asumirlo, unode esos cambios era la reforma agraria que, recién de la década siguiente,bajo el Gobierno de Jorge Alessandri, se inicia desde el Estado central através de la ley 15.020 del año 1962. Sin embargo, ambos países comparten una fragilidad, junto a otros países latinoamericanos, como lo señalaAntonio García: "En una peligrosa y elevada proporción, Chile depende elcobre, la Argentina de la carne y los cereales, Bolivia del estaño(…), revelando que este tipo arcaico de especialización internacional no es productode una decisión interna sino una norma impuesta colonialmente desde afuera,desde la estructura misma del sistema capitalista mundial de relaciones deintercambio" (2006:205).

En agosto el presidente de Bolivia firmó el decreto sobre la reformaagraria donde se establece que "el suelo, el subsuelo y las aguas del territorio de la República pertenecen por derecho propio a la nación" (El Mercurio, Sección Exclusivos del Exterior, 3 agosto, p 26). El mismo diario traela noticia en la Sección Exclusivos del Exterior, p. 19, del día siguiente que"Campesinos armados desfilaron en La Paz para celebrar la Ley de Reforma Agraria". Se agregan datos de la prensa boliviana con relación a lareforma, y antecedentes del desfile en La Paz de los campesinos lideradopor Alberto Mendoza. Sin embargo, se observa uno de los primeros problemas de este decreto: "Restitución de las tierras indígenas persigue reforma agraria boliviana" (El Mercurio, Sección Crónicas, 4 agosto).

Lo interesante de 1953, siguiendo las claves teóricas que propusimos, en tanto se aprecia una consonancia de intereses y percepciones entreactores estatales y no estatales de distintas partes del país, es que no sólo sedestacan las celebraciones del aniversario de Bolivia en Santiago, sino también en Antofagasta y Chuquicamata (El Mercurio de Santiago, p. 27). Enestas ciudades como en Iquique y Arica, existían Sociedades Bolivianas deSocorros Mutuos, plenamente vigentes.

Le correspondió al encargado de negocios de Bolivia en SantiagoLuis Alberto Alipaz los alcances de la reforma agraria. Este diplomáticotambién fue a quien se destacó en las celebraciones de ese año de las fiestaspatrias de su país, en su discurso señaló: Esta, señores, es la síntesis de todas las vicisitudes del acontecer histórico de Bolivia, y es también la detodos nuestros pueblos de América, tan iguales en sus tradiciones, en suconformación sociológica y en su estilo. Pero hay en la oración una rotunda verdad que hoy, como pocas veces, tiene todos los signos de un hito enla época en que vivimos los bolivianos; y es la reafirmación del triunfo delpueblo. En Bolivia, ese pueblo ha vencido una vez más, pero esa cristalización de sus aspiraciones le ha costado mucho: ahí quedan miles de vidas truncadas en pleno florecimiento: ahí emergen las calles, las plazas ylos campos como testigos mudos de tanto y tan heroico sacrificio. Y poréste, su desprendimiento valeroso, por este afán permanente de ser árbitrode su propio destino, ese pueblo merece para siempre la felicidad en su cotidiano batallar y en nombre de él, permítaseme señores rendir mi homenaje reverente al pueblo chileno, dueño de las más altas virtudes y delas más preciadas calidades cívicas, flor de éste pueblo, esencia de susintimas inquietudes es la mujer chilena: para ella sean mis palabras derendida admiración…(El Mercurio de Santiago, 6 de agosto, Portada, tercer cuerpo, p. 9)

El Mercurio de Santiago, 7 agosto 1953, (Sección Interior, p. 26)destaca las celebraciones del día de Bolivia en Tarapacá, en las ciudades deArica e Iquique.

Durante al año 1954, se destaca la posible construcción del granoleoducto desde Bolivia hacia Arica, el cual se construyó a partir de unProtocolo del Tratado de Complementación Económica, suscritos por elcanciller boliviano Walter Guevara Arze y el embajador chileno en Bolivia,Alejandro Hales, suscrito en La Paz un 14 de octubre de 1955.

La noticia que traía El Mercurio de Santiago en la Portada del 4 deagosto fue la siguiente:

"Gigantesco oleoducto petrolero construirá Bolivia hasta Arica".

Arica: En avión especial del Lloyd Aéreo boliviano llegaron procedentes de La Paz, los señores José Paz Estensoro, hermano del primermandatario de ese país y presidente de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos; John Williams, presidente de la firma Williams Brothers; EduardoHinojosa, gerente de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos y 6 ingenieros.EL grupo sobrevoló la ruta Camiri-Arica, para estudiar la posibilidad deconstruir a lo largo de ella un gigantesco oleoducto, destinado a facilitarla salida del petróleo boliviano hacia el extranjero.

El señor Paz expresó a El Mercurio su complacencia por ser apropiada la ruta escogida para la instalación del oleoducto. Añadió que suconstrucción se efectuará apenas el gobierno apruebe el proyecto, ya queello representará, un gran impulso a la industria petrolera de Bolivia.

Este oleoducto refleja el estado de las relaciones entre ambos paísesy también del estado de ánimo de ambos pueblos, pues fue visto con granexpectativa a uno y otro lado de la frontera, a pesar de algunos reparosinterpuesto por el Gobierno peruano en 1956 por su presidente José LuisBustamante y Rivero, quien había sido embajador de su país en Bolivia10 .

En 1955 la visita del presidente Carlos Ibáñez del Campo marco laagenda noticiosa. Todo giraba en torno a los acercamientos chileno-bolivianos. De esta forma publicaba El Mercurio de Santiago este acontecimiento doble: 3/agosto. En Portada:

"Nueva etapa en la política americana marca visita del presidenteIbáñez a La Paz. Complementación económica como base de las relaciones continentales – Declaraciones del embajador, Señor FernandoIturralde"

(…) Señaló que éste viaje servirá, para conocer las realidades económico-sociales del Altiplano, sólida base de las relaciones hemisféricas.Es, asimismo, digo, la segunda etapa de la reunión de Arica en la cual seecharon las bases de los futuros intercambios comerciales y a cuyo efecto,en el curso del mes próximo, llegará a Chile una comisión boliviana quese abocará al estudio detallado de los diversos rubros.

Consideró el diplomático, que los pormenores técnicos son sólo lacontinuación necesaria de los principios básicos que se estatuyeron enArica, y que, seguramente se solidificarán en La Paz (…). Bolivia observó,se interesa por hierro redondo, artículos sanitarios, material de construcción, cobre elaborado, cemento y diversos otros ítems, y a su vez, puedeabastecerse al mercado nacional.

(…)

El pueblo boliviano animado por éste espíritu y en plena etapa detransición, busca hoy, en el plano nacional, soluciones y realizaciones inmediatas.

"Bolivia condecorará a Ministros de comitiva del presidente Ibáñez"

El día 4 de agosto El Mercurio de Santiago en la sección Portada, segundo cuerpo, p. 21, destacaba la partida del presidente para reunirse con suhomólogo boliviano Víctor Paz Estenssoro, decía el matutino: "Lo acompañauna comitiva de 20 personas integrada por ministros de estado, altos funcionarios de la administración pública, detalles de su despedida en Cerrillos, loshonores dados por la fuerza aérea y detalles de su "residencia" en La Paz".

La noticia llegada desde La Paz, en el día patrio de Bolivia fue lasiguiente:

El Presidente Carlos Ibáñez declarado huésped ilustre de la ciudadde La Paz" (con foto)

El mandatario chileno manifestó que su gobierno continuará la política de colaboración económica con Bolivia – Entrevista del presidentecon Paz Estenssoro en el palacio de gobierno – Ovaciones de la multitud –Saludo del cuerpo diplomático – Almuerzo campestre con brindis por elfortalecimiento de la amistad chileno-boliviana – Ceremonia solemne en la municipalidad – Discursos del alcalde de La Paz Señor Juan LuisGutiérrez Grenier y del ministro de Obras Públicas de Chile Señor AlbertoSchwerter – Celebración del día de la Independencia boliviana – Posiblevisita a Santa Cruz – Recepción en el Palacio Quemado.

(El Mercurio de Santiago, 6 de agosto, Sección Portada).

La visita presidencial generó una alta expectativa. Hubo un desfile de obreros y empleados en una cifra aproximada a los cien mil, todos armados de fusiles y ametralladoras, con carteles que decían "Gracias al pueblode Chile y al General Ibáñez por el desbloqueo". Hubo también una fiestapopular donde se bailó al ritmo de la música folklórica boliviana. "El presidente Ibáñez recibió en el Palacio de Gobierno a los jefes del MNR. Dirigentes obreros y nativos (sic)" (El Mercurio de Santiago, 7 de agosto,sección Portada, tercer cuerpo, p. 27).

Mientras el presidente Ibáñez abordaba el problema de la salida almar para Bolivia, señalando que era un problema de carácter continental,diciendo inclusive que "a Bolivia debería dársele una salida también por elAtlántico", el presidente de Paz Estenssoro anunciaba elecciones presidenciales para el próximo año. (El Mercurio de Santiago, 8 de agosto, secciónPortada, segundo cuerpo, p.19). Al día siguiente el presidente de Boliviapartía con rumbo a Ecuador y Colombia, mientras el presidente chileno lohacía en dirección a Santa Cruz de la Sierra.

Efectivamente hubo elecciones al año siguiente, 1956, saliendo electoHernán Siles Suazo. Chile envió una delegación una comitiva para asistir ala transmisión del mando. Siles asumió la presidencia el mismo 6 de agosto de 1956. Las elecciones se realizaron el 17 de junio y tuvo por novedadque fueron las primeras donde las mujeres y los anafalbetos pudieron votar.Además, el Congreso boliviano volvió a entrar en funciones después deseis años de inactividad.

El año 1957 comenzó a mostrar los primeros quiebres de la revolución boliviana. El vicepresidente Ñuflo Chávez renunció a su cargo pordiferencias con el presidente Siles, para después retirar esa renuncia generando un conflicto mayor con el primer mandatario.

El Mercurio de Santiago, en su sección Exclusivos del exterior, p.29, publicaba la siguiente nota: "En un telegrama enviado ayer al Congreso, hizo conocer su determinación de seguir en el cargo al cual había dimitido por desacuerdo con Hernán Siles Zuazo. Mientras tanto, Juan Lechínfue reemplazado como presidente del Senado, por Federico Álvarez Plata". Esto significaba que ya no se contaba con el apoyo irrestricto de losmineros bolivianos como había sido hasta entonces. Además los estudiantes secundarios seguían con sus movilizaciones iniciadas el año anteriorpor la muerte del condiscípulo Elio Augusto Crispieri en manos de desconocidos. En este hito visualizamos que Bolivia pierde un elemento clavepara consolidar su política exterior hacia Chile: la falta de cohesión internapara afrontar un proyecto de cambio de envergadura el torno a la revolución de 1952.

Ese era el ambiente en Bolivia iniciado el año 1958, que podríacalificarse de euforia y crispación, generado por una revolución que habíalevantado muchas expectativas, incluyendo la solución al tema marítimocon Chile.

Conclusiones

La imagen la entendemos como apariencia y semejanza de un episodio que convierte la realidad en una abstracción que permite su interpretación por parte del ser humano (Rodao, 2005). Para nuestro caso la imagen que tenían los estadistas y actores regionales de ambos países haciaeste acercamiento inédito. A su vez, la percepción surge cuando estos estadistas y sus sociedades les conceden un significado intrínseco a esa imagen(Rodao, 2005; Schumacher, 2002.). Surgidas de procesos cognitivos comola giras presidenciales, mitines, celebraciones patrias y comitivas descritas por la prensa, y al amparo de motivaciones o expectativas futuras, comoera una solución a la mediterraneidad, junto con la implementación de medidas de integración física entre ambos países, estas nuevas imágenes queproyectaron Chile y Bolivia los acercaron a un entendimiento inédito y abuscar intereses complementarios como nunca en su larga historia de conflictos.

Como hemos insistido, las percepciones están relacionadas a imágenes, las que se confunden con la realidad objetiva. Schumacher se pregunta: "¿Entonces, si no es en la realidad objetiva en la que basamos nuestros juicios y decisiones, en qué es? Obviamente en nuestra realidad objetiva, pero que es solamente una imagen, es la realidad objetiva tal como seha proyectado dentro de nuestras mentes, es la realidad objetiva tal comola vemos nosotros" (2002:79). Lo relevante es que las naciones de ambospaíses, y sus autoridades políticas coincidieron en la mirada: la primeravio en el interior de continente grandes oportunidades económicas, posiblemente sobre la base de su memoria histórica del ciclo de la plata, (Sampa1972); y la segunda, vio en el océano Pacífico su apertura al mundo, almercado internacional para sus productos mineros y agropecuarios. Esacoincidencia de miradas también se expresó en imágenes coincidentes, dondelas expectativas eran crecientes en la medida que las autoridades respondían a sus demandas y el clima diplomático era favorable.

Por otro lado, podríamos conjeturar, siguiendo la variable régimenpolítico, que profundizan tanto el realismo neoclásico como al teoría de laspercepciones, que Chile estuvo más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo con Bolivia en la década de 1950 respecto a una salida al mar productode que ambos poseían un mayor control sobre los recursos económicos ysociales al pasar de un modelo liberal oligárquico a un modelo de desarrollo hacia adentro, y la presencia de valores y creencias, en tanto imágenes,coincidentes, en las elites políticas de ambos países acerca de los asuntosmundiales ( en torno a la idea de una integración sistemática del continente), y cómo ellos se relacionan con los intereses externos e internos delEstado (Lasagna,1996).

Fue, posiblemente, 1950 una década donde se podría afirmar conDeustch (1990), que ambos Estado-naciones lograron "una consonanciacognitiva" que les permitió aproximarse, aunque posiblemente no suficiente como para comprender los códigos tácitos, superar las imágenesdistorsionadas y el sistema de creencias construidos respecto del otro.

Complementando esta afirmación, las teorías internacionales realistas neoclásicas (Rose, 1998; Zakaria, 2000), plantean que un elemento clave para comprender la incidencia de las percepciones en las conductas de los tomadores de decisiones pasa por la relación del Estado con la sociedady su incidencia en las decisiones de política exterior. Para esta corriente, que nos aporta pistas para comprender este fracasado proyecto de integración, no siempre la sociedad está a disposición de los líderes y por lo tantolos dirigentes expandirán los intereses políticos de la nación en el exteriorcuando perciban un aumento relativo del poder estatal. (Zakaria 2000: 50).En definitiva, conjeturamos que la demanda por una mayor integración física, fue un desafío que no logro permear las percepciones de los diplomáticos tradicionales; si bien hubo una época dorada de las relaciones diplomáticas entre ambos países en la década de 1950, la integración física era vista como una práctica que debilitaba el poder nacional y no era parte desus motivaciones en la medida que la percepción del otro se construía enbase a imágenes como el centralismo, -imagen histórica construida porambos Estado-naciones-considerado una de las preocupaciones o expectativas clave de la elites políticas de ambos países.

Finalmente, nos cabe destacar desde una mirada actual que las imágenes construidas por las regiones hacia estos acercamientos no siemprecoincidían con las imágenes construidas desde los respectivos centro políticos y sus agentes diplomáticos. Sea en la actualidad o en 1958, estamosfrente a un fenómeno donde notoriamente existe una irrupción de la sociedad civil con referencia internacional, pues aunque sean regiones contiguas, por ejemplo lo acontecido entre Tarapacá y Oruro, lo son de dospaíses distintos y con relaciones diplomáticas complejas. Esa relación internacional, podría suponerse que potenciaría regiones cercanas al proponer sus demandas dentro de una agenda bilateral. De tal modo, esta fuerza regional-internacional debería transformarse en un contrapoder del podercentral de los dos Estado-naciones de Bolivia y Chile. Supuestamente, elescenario que enfrentarían los movimientos regionales de 1958 sería másdifícil debido al poder que los Estado-naciones tenían en dicha época, comparado en el periodo actual de globalización, donde las fronteras permitenmás fácilmente la emergencia de proyectos internacionales concebidos desdelas regiones.

Notas

1 Artículo resultado del proyecto FONDECYT regular 1095130 y del proyecto Ecos-Conicyt C08H02

2 Vgr. La importancia de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, DIRECON, dentro de las distintas unidades de la cancillería.

3 Respecto a dotar de nuevo contenido a la idea de interés nacional, podemos mencionar la aportación del constructivismo al concepto. Esta corriente plantea salir de denominaciones inmóviles, así, los conceptos dejan de ser realidades materiales para convertirse en construcciones sociales. Para los constructivistas, el interés nacional es el resultado de ideas compartidas, identidad nacional y prácticas normativas. Lejos por tanto de ser un concepto estático, los intereses nacionales de los estados se forman dentro de un contexto cultural como resultado de la interacción social". (Herrero, 2010.21)Es decir, el interés nacional surge de la socialización y el aprendizaje mutuo, por tanto supone un "concepto intersubjetivo del proceso en el que las identidades y los intereses son endógenos a la interacción, en lugar de ser exógenos y dados, como apunta el concepto racionalista representado por las variantes realistas". (Hopf 1998: 199).

4 Esta rígida división ontológica es impugnada por el realismo neoclásico cuyo aporte teórico radica, además de combinar variables internacionales y domesticas para intentar comprender la acción externa de un Estado, en la incorporación de variables ajenas a la tradición realista, en términos ontológicos. (…) Para el realismo neoclásico, tanto los recursos materiales (propia de la ontología del paradigma positivista) como las percepciones del mundo subjetivo inciden a la hora de comprender la vinculación externa de un Estado (Actis,2011)

5 Críticas a la imposibilidad de un actor racional en política internacional y sus premisas (que son actores egoístas, maximizadores de beneficios, que el individuo precede a la sociedad, entre otros postulados) la encontramos en Herrero de Castro (2006:68,69 y ss.), quien a su vez sigue a Mary Zay (1992).

6 Podríamos conjeturar que Chile estuvo más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo con Bolivia respecto a una salida al mar producto del mayor control sobre los recursos económicos y sociales al pasar aun modelo de desarrollo hacia adentro y la presencia de valores y creencias coincidentes respecto a la mirada internacional.

7 Lasagna (1996:32) en su propuesta de análisis, profundiza en los atributos del régimen político potencialmente alterables, que incidan en la política exterior, sobre todo e presencia de un cambio de régimen: "Comenzaremos por las relaciones Estado-sociedad, y la manera en que éstas influyen en la posibilidad de cambio de la política exterior. Utilizaremos dos indicadores para medir el impacto del cambio de régimen en las relaciones Estado-sociedad: el grado de autonomía del Estado respecto a la opinión pública y las élites sociales; y el grado de control sobre los recursos de política exterior." Complementa su análisis con las variables principios y valores que están en la base del régimen y guían a los líderes en cuanto a sus preferencias respecto a los asuntos mundiales.

8 Oscar Pinochet de la Barra, resalta la personalidad de estos diplomáticos en el acercamiento entre Bolivia y Chile en 1950 (1987:68)

9 Ya en 1954, se podía leer en El Mercurio de Santiago del 4 de agosto, Sección Portada: "Gigantesco oleoducto petrolero construirá Bolivia hasta Arica" Arica: En avión especial del Lloyd Aéreo boliviano llegaron procedentes de La Paz, los señores José Paz Estensoro, hermano del primer mandatario de ese país y presidente de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos; John Williams, presidente de la firma Williams Brothers; Eduardo Hinojosa, gerente de Yacimientos Petrolíferos Bolivianos y 6 ingenieros. El grupo sobrevoló la ruta Camiri-Arica, para estudiar la posibilidad de construir a lo largo de ella un gigantesco oleoducto, destinado a facilitar la salida del petróleo boliviano hacia el extranjero. El señor Paz expresó a El Mercurio su complacencia por ser apropiada la ruta escogida para la instalación del oleoducto. Añadió que su construcción se efectuará apenas el gobierno apruebe el proyecto, ya que ello representará, un gran impulso a la industria petrolera de Bolivia". Nemesio Araya, corresponsal.

10 Puede ser inevitable la comparación con la cerrada oposición que hubo respecto del intento de los Gobiernos de Bolivia y Chile, de los presidentes Jorge Quiroga y Ricardo Lagos, respectivamente, por construir un gasoducto que uniera Bolivia con un puerto chileno del Pacífico.

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Recibido: 08.03.2012 Aceptado: 11.07.2012

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