SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.11 número32Antropología del territorioHibridismo Cultural. Burke, Peter índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.32 Santiago ago. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000200024 

Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 11, Nº 32, 2012, p. 511-520

PROPUESTAS Y AVANCES DE INGESTIGACIÓN

 

Las relaciones universidad-comunidad: un espacio de reconfiguración de lo público1

University-community relations: a zone of reconfiguration of public space

Relações universidade com a comunidade: um espaço para a reconfiguração do público

 

Graciela Tonon

Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina. Email: gracielatonon@hotmail.com

 


Resumen: El artículo desarrolla una primera propuesta para abordar eltema de la relación universidad-comunidad como un espacio de reconfiguraciónde lo público, explicitando en primer lugar una posición teórica acerca de los conceptos espacio público, comunidad y universidad, comunidad, para poder avanzar luego en las posibles relaciones entre los mismos. Señala los cambios acontecidos en el siglo XXI en relación a la reconfiguración del espacio público ya noexclusivamente ligado al Estado sino que como espacio de participación ciudadana y comunitaria; proponiendo una modalidad de trabajo de la universidad en susrelaciones con la comunidad, que coloca a los ciudadanos como protagonistas desde la idea de democratización del saber.

Palabras clave: universidad, comunidad, relaciones, espacio público


Abstract: This paper develops a first proposal to address the issue ofuniversity-community as an area of reconfiguration of the public, explaining first atheoretical position about the concepts: public space, community and universitycommunity, to advance then to the possible relationships between them. It pointsout the changes of the XXI century in relation to the reconfiguration of publicspace no longer exclusively linked to the state, but as a space of citizen andcommunity participation, proposing the university a mode of working in its relationswith the community, which places citizens and stakeholders in the idea of thedemocratization of knowledge.

Key words: university, community relations, public space


Resumo: Este trabalho desenvolve uma primeira proposta para resolver aquestão da comunidade universitária, como uma área de reconfiguração do público, explicando primeiro uma posição teórica sobre os conceitos espaço público,comunidade e comunidade universitária, para avançar em seguida, as possíveisrelações entre eles. Regista as mudanças do século XXI em relação à reconfiguraçãodo espaço público e não exclusivamente vinculados ao estado, mas como um espaçode cidadania e participação da comunidade, propondo uma forma de trabalhar na universidade nas suas relações com a comunidade, o que coloca aos cidadãos comoprotagonistas da idéia de democratização do conhecimento.

Palavras-chave: universidade, relações com a comunidade, o espaço público


 

Introducción

El espacio de lo público ha estado asociado tradicionalmente al roldel Estado, sin embargo la realidad actual de nuestra región requiere de laparticipación de los ciudadanos en los temas de la comunidad y en losprocesos de decisión y ejecución de esas decisiones, y es de esta maneraque el espacio de lo público se conforma como ámbito de participaciónciudadana y comunitaria.

En este escenario, cabe a la universidad, considerada como institución social de referencia y pertenencia, un rol protagónico en el desarrollode relaciones con la comunidad de la cual es parte, con el objetivo de configurar una nueva expresión de lo público en términos de relación entre lossujetos y de espacio de construcción de ciudadanía.

El espacio público

Para Habermas (1962-1994) los orígenes de la esfera pública se registran en la polis griega considerada como el lugar de los ciudadanoslibres; así como en el derecho romano en el cual alcanzó su institucionalización jurídica. Y en este sentido Birules (2005) recordando aArendt, señala que la polis griega era el único lugar donde los sujetos podían mostrar quienes eran; lo cual deviene de la idea de pluralidad en tantoelemento constitutivo de la condición humana.

La esfera de lo público se caracteriza por diferenciarse de la esferadoméstica y en este sentido se configura como un ámbito de ejercicio de laciudadanía y de debate de los temas comunes que son preocupación de losciudadanos; y al respecto Lechner (2003:10) nos alerta acerca de las dificultades que generaría considerar que un listado de problemas privadospudiera conformar un ámbito público.

Para Quiroga (1994:151) lo público es un campo simbólico de deliberación y actuación colectiva de los ciudadanos, preocupados por losasuntos de interés general, que desborda el campo de la esfera política paracomprender el dominio de lo social. Este espacio de lo público es tanto un espacio formal (las instituciones), como informal (la sociedad civil), dadoque conforma un espacio de comunicación entre los miembros de la comunidad.

Según Rabotnikof (1993, p.76) lo público puede ser consideradocomo respuesta a la demanda de la comunidad, como vigencia del estadode derecho o como parte de una cultura política. Y es entonces que la autora señala que: "El espacio de lo público, entendido como el mundo en común, como espacio de aparición y como patrimonio o herencia institucionalque constituye esa comunidad debería articular esas carencias generadaspor una modernización acelerada, traumática y excluyente". (Rabottnikof,1993: 90)

Tradicionalmente asociado al estado y a sus instituciones, en el siglo XXI lo público se ha venido transformando en el campo de ejerciciode la ciudadanía. Y para hablar de ciudadanía es necesario recordar que el concepto ya aparece relacionado al de comunidad en la democracia ateniense durante el siglo V a.C. Sin embargo en la actualidad, la ciudadanía no puede ser simplemente considerada un status legal, definido por unconjunto de derechos y obligaciones; sino que ha de ser considerada también en términos de identidad y de expresión de pertenencia a una comunidad política (Kymlicka, 1996). En este sentido, Castillo García (2007) diceque los procesos de configuración de lo ciudadano, derivan de las manerasen que las personas se relacionan y de las formas en que construyen su vidaen comunidad. La idea de comunidad permite visualizar a los individuoscomo sujetos y en este sentido vale la pena recordar a Lechner (2002) cuandoseñala que la política es también subjetiva y es un campo de relacionesintersubjetivo de conflicto.

La comunidad

Cuando hablamos de comunidad, no hablamos de uniformidad, yaque la comunidad implica la inclusión de la diversidad y el logro del compartir en la misma. Porque comunidad, es sinónimo de interacción en lodiferente que es, asimismo, voluntariamente compartido; y entonces hablamos de comunidad en tanto unidad de lo diverso.

Cortina (2006: 3) hace referencia a que los seres humanos nacen yviven en una comunidad concreta en la cual aprenden a valorar y a vivir, yagrega que si el eje social es la comunidad, situada entre el individuo y elEstado; la autonomía personal solo se logra en comunidad, lo cual requiereque el individuo se responsabilice de su comunidad (Cortina, 2001). Perola noción de pertenencia a una comunidad, no contiene solamente un sentimiento de arraigo, sino que implica un sentimiento de responsabilidad y delealtad; y es así que la idea de ciudadanía se articula a partir del reconocimiento de que los miembros de la comunidad tienen rasgos que los identifican y que los distinguen de quienes no son parte de ella.

Las definiciones acerca de la comunidad han venido cambiando yreconfigurándose en el tiempo. Algunos autores la han definido como unespacio de construcción de intersubjetividad (Lo Biondo,1999), otros como una red de relaciones de apoyo mutuo (Sarason, 1974), o como instancia superadora de lo individual acumulado o repetido (Blanco Abarca, 1988),y otros la entienden como localidad y también como grupo relacional; ya que la primera noción es la que hace referencia al barrio, a la ciudad o aun área rural determinada y la segunda se basa en las relacionesinterpersonales más allá de la geografía (Maya Jariego, 2004).

En las últimas décadas en América Latina, las ciudades y sus alrededores han crecido de una manera acelerada y desmesurada, conteniendo enespacios pequeños un gran número de personas que se caracterizan por suheterogeneidad cultural. Al mismo tiempo se ha producido la llegada depoblaciones migrantes de las zonas rurales y/o de países limítrofes, que hantenido tradicionalmente como objetivos buscar trabajo y mejorar las condiciones de vida; de esta manera no sólo han surgido nuevos barrios sinoque se han superpoblado los existentes; y a lo largo de este proceso el concepto de comunidad ha venido modificándose.

Este nuevo siglo muestra características tales como la crisis del antiguo modelo de socialización, basado en la sociabilidad barrial y la frecuentación de los espacios públicos, como típicos lugares de encuentroentre los diferentes grupos sociales (Svampa, 2002: 89). Y es entoncesque los habitantes de estas ciudades, como dice Seibold (1999: 472473), van aprendiendo a caminar y circular por espacios anónimos (calles, plazas, estaciones de trenes, shoppings, mercados, comercios) lugares diferentes de aquellos que cotidianamente transitaran en sus comunidades de origen, en sus pagos, donde las personas se encontrabane interactuaban.

Frente a estas descripciones la propuesta se centra en recuperar lacomunidad como espacio de relaciones cara a cara, regresando al primersignificado de la palabra comunitas que mostraba que común era lo no propio, lo que empezaba donde lo propio terminaba, lo que concernía atodos y por lo tanto tenía carácter de público, aquel espacio donde prevalecía la reciprocidad o mutualidad del dar que determinaba un compromiso;y entonces, en el sentido antiguo, el significado de communis era el de quien comparte una responsabilidad y comunitas era el conjunto de personas a quienes las unía un deber en tanto miembros de esa comunidad(Espósito, 2003: 25-31).

La universidad

La universidad nace en el siglo XII concebida como una asociacióndotada de unidad, conformada por grupos de personas cuyos objetivos erancorporativos y sin haber estado asociada necesariamente a un lugar físico.De esta manera, en tanto corporación, la universidad expresaba la organización de sus miembros que defendían el monopolio de enseñar, el cual seencontraba simbolizado en el otorgamiento de la licencia. Las más antiguasuniversidades de Europa aparecen entre 1180 y 1230 como institucionessupranacionales, y es a partir del siglo XIII que los grupos que comienzan a hacerse autónomos dan lugar a la generación de las Facultades, las cualesse conformaron como núcleos, a partir del desarrollo de las diferentes disciplinas.

Con el transcurrir del tiempo, las universidades se fueronindependizando paulatinamente del poder político y del eclesiástico, y fueasí que a fines de la Edad Media, las grandes universidades se convirtieronen verdaderas potencias políticas, desempeñando un papel activo en lasluchas que tuvieron lugar entre los estados, para finalmente integrarse a lasnuevas estructuras nacionales de los mismos (Le Goff, 2001, p. 132).

En el siglo XIX surgen en la escena universitaria las primeras acciones que podrían ser considerados los antecedentes de la denominada extensión universitaria, asociadas a la expansión de los ideales de la RevoluciónFrancesa, a la organización de las primeras luchas sociales y al desarrollode movimientos de vanguardia en lo artístico (Baez Padrón, 2009:349). Y es así que la extensión pasa a ser considerada a fines del siglo XX comouna función en el vínculo entre universidad y sociedad en tanto elementointegrador y dinamizador en el que ambas se enriquecen mutuamente(Alarcon, 1994 citado por Baez Padrón, 2009), centrando su accionar en eleje cultural.

Pero en el siglo XXI la universidad ha ampliado su tradicional rolde productora y reproductora de conocimiento científico convirtiéndose enun espacio de interacción social para los sujetos que conviven en ella. Y esentonces que partimos de la idea de concebir a la universidad como una institución social de referencia para los sujetos que viven y transitan en ellasu vida cotidiana, lo cual implica considerarla mucho más que un lugar deconstrucción y reproducción del saber, ya que es verla también como unespacio de socialización y construcción de ciudadanía efectiva. Al decir de Murcia Peña (2009)

La universidad es un escenario social, cultural, político, ético-estético y cognitivo, donde se confrontan constantemente ideas, sentimientos yproyectos, pero sobre todo donde se viven y comparten experiencias, teorías y sensibilidades que pretenden ayudar a mantener, construir y desarrollar al individuo, la sociedad y la cultura (Murcia Peña, 2009: 244).

Los esquemas de inteligibilidad que nos permiten entendernos en lavida universitaria se construyen en interacción entre lo definido por el estado, lo definido por la misma universidad y lo definido por la comunidad(Murcia Peña, 2009, 237). Y es entonces que la universidad como institución, se constituye como escenario para que la ciudadanía pueda construirse y desplegarse.

Al respecto Cortina (2005: 19) señala que resulta necesario lograrla educación de ciudadanos arraigados, comprometidos con su comunidadlocal, sabedores de que la ciudadanía los conduce a trabajar por el mundoal que pertenecen como ciudadanos.

Baez Padrón (2010: 348) identifica tres procesos en el desarrollode las funciones y actividades de la universidad: el proceso docente-educativo, el proceso de investigación científica y el proceso de transferencia delos conocimientos a la sociedad. Tradicionalmente se ha venido desarrollando un esquema de trabajo universidad-sociedad que se ha basado primordialmente en la transferencia de conocimientos en un esquema deinteracción con el medio circundante y si bien esta modalidad ha venidopermitiendo un primer contacto y acercamiento al afuera de las instituciones universitarias, el desafío actual se centra en ampliar el trabajo en laconstrucción de relaciones universidad-comunidad que permitan efectivamente colocar el conocimiento generado por la universidad en respuesta alas necesidades sociales de la población.

Y al hablar de necesidades sociales en el contexto latinoamericano, recordaremos la teoría del desarrollo a escala humana propuesta por MaxNeef, Elizalde y Hopenhayn (1986) quienes entienden que las necesidadesno son solo la falta de algo (carencia) sino que la potencialidad que esoimplica. Asimismo las necesidades tienen un carácter social-universal siendoque lo que cambia de acuerdo a la construcción histórica, son los satisfactores,definidos como "formas de ser, tener, hacer y estar, de carácter individual ycolectivo, conducentes a la actualización de necesidades" (Max Neef et al 1986:41). Los autores apoyan su propuesta en la teoría del protagonismo de laspersonas en tanto sujetos del desarrollo y no como objetos del mismo, respetando la autonomía y la diversidad, entonces la inclusión del concepto satisfactorcomo parte del proceso económico, implica considerar lo subjetivo. Y dadoque el desarrollo se refiere entonces a las personas y no a los objetos, el mejorproceso de desarrollo será el que permita elevar más la calidad de vida de laspersonas, dependiendo de las posibilidades que tengan de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales.

Esta nueva mirada acerca del rol de la universidad en su relación con la comunidad, que considera la trasmisión de conocimiento científicoy a su vez avanza sobre una propuesta de desarrollo humano, coloca alproceso de construcción de ciudadanía en el centro del escenario. Y esentonces que resulta necesario recordar a Sen (2000) cuando expresa queel acceso a la educación y a la salud son las dos oportunidades sociales quecualquier estado que se defina como democrático debe efectivamente garantizar a sus ciudadanos. Desde esta mirada la universidad queda entoncesidentificada como uno de los espacios públicos de construcción y ejerciciode ciudadanía que se caracteriza por la existencia del debate público y delrespeto a las diferencias.

Desarrollando las relaciones universidad-comunidad como un nuevo espacio de lo público

Partiendo de la consideración de que la universidad es una institución con autonomía, también simultáneamente se reconoce que es una institución vinculada a la estructura y características de la sociedad en la cualse desarrolla.

Entonces si la institución universitaria solo fijara su mirada en lavida intramuros, perdería parte de su rol social, aquel que se relaciona conla mirada extramuros. Los tiempos que corren requieren de una universidad comprometida con la vida comunitaria, con las necesidades de los ciudadanos que habitan la comunidad, con el ejercicio de un rol de democratización del saber basado en el principio que reconoce que el conocimientose construye socialmente y en base al respeto a las diversidades de cadagrupo humano.

Si consideramos a la universidad como una organización que es parte de la comunidad e interactúa como una de las actoras sociales de los procesos de desarrollo, en principio sus actividades tendrían que desarrollarse en forma activa no solo dentro de los edificios universitarios sino queen el escenario comunitario. De esta manera, identificaríamos el rol activo de la universidad en la construcción de diagnósticos situacionales de lasnecesidades de las comunidades, entendiendo por necesidades la idea deMax Neef et al (1986) acerca de que las necesidades son sociales, más queindividuales.

Se requiere entonces de decisiones concretas que vinculen efectivamente a la universidad con la comunidad, a partir del desarrollo de acciones conjuntas tales como la construcción de diagnósticos situacionales comunitarios que tengan en cuenta la mirada de los protagonistas y que puedan ser considerados por los organismos estatales de generación de políticas públicas como una información innovadora a las metodologías de tipotradicional; la sistematización de una guía de recursos de la comunidad quese encuentre en permanente actualización y que sea accesible para su consulta a todos los miembros de la misma; la organización de diferentes cursos e instancias de capacitación destinados a los miembros de la comunidad en relación a temas que consideren de interés, la organización de charlas en las distintas organizaciones de la comunidad sobre temas de preocupación para sus miembros, la generación de un espacio comunitario deformación en investigación y desarrollo para estudiantes de grado y posgradode la universidad y la edición de publicaciones periódicas, virtuales y gráficas, que muestren las producciones que se generen como resultado de lostrabajos desarrollados.

En esta tarea nos encontramos embarcados a partir de la creación deUNI-COM, área de relaciones universidad-comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina.

Nota

1 Con mi agradecimiento a las autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Santiago Aragón y Franco Lavolpe, que me han posibilitado organizar y dirigir UNI-COM, relaciones universidad-comunidad y desarrollar así este trabajo.

Bibliografía

Baez Padrón, G. (2010), "La participación protagónica estudiantil en el proceso de extensión universitaria". Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Vol. 8 N° 1. Enero-Junio 2010. CINDE-Universidad de Manizales. Colombia. Pp. 347-362        [ Links ]

Birules, F. (2005), "Introducción". En Arendt, H. ¿Qué es la política? Paidós. ICE/UAB. Bs. As. Pp. 9-40        [ Links ]

Blanco Abarca, A. (1988), "La psicología comunitaria, una nueva utopía para final del siglo XX". En Martin Gonzalez, A, Chacón Fuertes, F y Martinez García, M. Psicología Comunitaria. Editorial Visor. Madrid. Pp. 11-33.         [ Links ]

Castillo García, J. (2007), "La configuración de las ciudadanías en estudiantes universitarios y universitarias de pregrado en Manizales, Colombia". Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Manizales. Vol 5. N° 2. Julio-Diciembre 2007. CINDE-Universidad de Manizales. Colombia. Pp. 755-810        [ Links ]

Cortina, A. (2001), Alianza y contrato. Editorial Trotta. Madrid.         [ Links ]

Ídem (2005), La misión de la universidad: educar para la ciudadanía del siglo XXI. Conferencia de inauguración del año académico. Pontificia Universidad de Valparaíso. Chile. 30 de marzo.         [ Links ]

Ídem (2006), Ética, ciudadanía y modernidad. Conferencia en la Universidad de Valparaíso. Chile. Mimeo        [ Links ]

Esposito, R. (2003), Comunitas. Origen y destino de la comunidad. Amorrortu editores. Bs. As.         [ Links ]

Habermas, J. (1962, 1994), The Structural Transformation of the Public Sphere. Cambridge, Polity Press.         [ Links ]

Kymlicka, W. (1996), Ciudadanía multicultural. Paidós. Barcelona        [ Links ]

Lechner, N. (2002), Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política. IOM Ediciones. Santiago de Chile.         [ Links ]

Le Goff, J. (2001), Los intelectuales en la Edad Media. Gedisa. Barcelona.         [ Links ]

Lo Biondo, G. (1999), "Algunos elementos del aporte de Bernard Lonergan a la política". En Scanonne, J y Santuc V. (comp.) Lo político en América Latina. Editorial Bonum. Bs. As. pp.281-302        [ Links ]

Max Neef, M. , Elizalde, A. y Hopenhayn, M. (1986), Desarrollo a escala humana. CEPAUR, Suecia        [ Links ]

Maya Jariego, I. (2004), "Sentido de comunidad y potenciación comunitaria". Apuntes de Psicología, Vol. 22, número 2, págs. 187-211.Colegio oficial de Psicología de Andalucía Occidental- Universidad de Sevilla.         [ Links ]

Murcia Peña, N. (2009), "Vida universitaria e imaginarios: posibilidad en definición de políticas de educación superior". Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Vol. 6, N° 2. Enero-Junio 2009. CINDE- Universidad de Manizales. Colombia. Pp. 235-266.         [ Links ]

Quiroga, H. (1996), Esfera pública, política y ciudadanía. Revista Internacional de Filosofía Política 7. UNED-Universidad Autónoma Metropolitana. Barcelona. Pp 141-158.         [ Links ]

Rabotnikof, N. (1993), Lo público y sus problemas: notas para una reconsideración. RIFP 2. UNED. Barcelona. Pp 75-98        [ Links ]

Sarason, S. B. (1974), The psychological sense of community: prospects for a community psychology. San Franscisco: Jossey Bass.         [ Links ]

Seibold, J. (1999), "Ciudadanìa, transformación educativa e imaginario social urbano". En Scanone, J,. y Santuc, V. (comp. ) Lo político en América Latina. Editorial Bonum. Bs. As. Pp. 463-511.         [ Links ]

Svampa, M. (2002), "Las nuevas urbanizaciones privadas, socialidad y socialización: la integración social hacia arriba". En Beccaria, L, Feldman, S, Gonzalez Bombal, I. Kessler, G. Murmis, M. y Svampa, M. Sociedad y socialidad en la Argentina de los 90. Universidad Nacional de General Sarmiento. Editorial Biblos. Bs. As. Pp. 55-95.         [ Links ]

Tonon, G. (2009) (comp.), Comunidad, participación y socialización política. Espacio Editorial. Bs. As.         [ Links ]

Ídem (2010), "Pensar indicadores para la construcción de las políticas: el rol de la universidad". Libro del Congreso Compromiso social y calidad educativa: desafíos de la extensión. UNCU (editora). Mendoza.         [ Links ]


Recibido: 02.09.2011 Aceptado: 25.07.2012

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons