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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.33 Santiago dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000300002 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 33, 2012, p. 15-40

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Eco-localismos y resiliencia comunitaria frente a la crisis civilizatoria. Las Iniciativas de Transición

Eco-localisms and community resilience in the face of thecrisis of civilization: Transition initiatives

Projetos Ecolocalistas e resiliência da comunidade emface da crise de civilização: Iniciativas de Transição

 

 

Joseba Azkarraga Etxagibel*, Tod Sloan**, Patricio Belloy***, Aitzol Loyola****

*MondragonUnibertsitatea, País Vasco. Email: jazkarraga@mondragon.edu

**Lewis and Clark Graduate School of Education and Counseling, Portland, USA. Email: sloan@lclark.edu

***Universidad Austral de Chile, CEAM (Centro de Estudios Ambientales), Valdivia. Email: pbelloy@uach.cl

****MondragonUnibertsitatea, País Vasco. Email: aloyola@mondragon.edu

 


Resumen: En todo el mundo existen multitud de iniciativas comunitarias regeneradoras que tratan de responder a la crisis multidimensional. Han interiorizadoel hecho de que la ciudadanía es un sujeto de primer orden para el cambio social.Entre ellas, las Iniciativas en Transición (IT) constituyen un ejemplo con un gradorelativamente alto de incidencia, creatividad y expansión. Tratan de fortalecer laautosuficiencia local y la resiliencia comunitaria ante fenómenos como el cénit delpetróleo y el cambio climático. Estas líneas comienzan con una lectura sintéticadel mundo, y siguen con el análisis de las fortalezas y limitaciones delas IT. Elanálisis que presentamos se ha construido desde la observación de distintas IT encontextos muy distintos (localidades del País Vasco, en la ciudad estadounidensede Portland, y en la región del Bio-Bio, Chile), así como desde la participaciónactiva de los autores en el propio movimiento de Transición.

Palabras clave: transición socio ecológica, iniciativas de transición,resiliencia comunitaria, eco-localismo, cambio global.


Abstract: Around the world there are a multitude of regenerativecommunity initiatives trying to respond to the multidimensional crisis. They takefor granted the fact citizen’s action is essential in the process of socialchange. Among these, Transition Initiatives (TI) are an example that is especially important for its prevalence, creativity, and growth. TI’s try to strengthen localself-sufficiency and community resilience in the face of peak oil and climatechange.This article begins with a synthesis of the global situation and continueswith an analysis of the strengths and limitations of TI’s. The analysis is based onTIs in very different contexts (in País Vasco localities, in the city of Portland in theUnited States, and in the Bio-Bio region in Chile) as well as the authors’ ownparticipation in the Transition movement.

Key words: socio-ecological transition, Transition initiatives, communityresilience, eco-localism, global change


Resumo: Em todo o mundo há uma infinidade de iniciativas comunitárias regenerativas que tentam responder à crise multidimensional. Eles aceitam o fatoque a ação cidadã é essencial no processo de mudança social. Entre estes, as Iniciativas de Transição (IT) são um exemplo de que é especialmente importante paraa sua prevalência, crescimento, criatividade e. Tentativa da IT para reforçar aresistência ea auto-suficiência da comunidade local em face do pico do petróleo eda mudança climatica. Este artigo começa com uma síntese da situação global econtinua com uma análise dos pontos fortes e limitações da IT. Nossa análise ébaseada em ITs em contextos muito diferentes (no País Basco, na cidade de Portland,nos Estados Unidos, e na região de Bio-Bio, no Chile), bem como em a participaçãodos próprios autores no movimento de Transição.

Palavras-chave: transição sócio-ecológica, iniciativas de transição,resiliência da comunidade, eco-localismo, mudança global.


 

Un mundo desbocado Crisis múltiple, sistémica, global, de civilización

Varios fenómenos nos señalan una profunda crisis sistémica y laemergencia de un cambio de época (Azkarraga et. al, 2011a): la fenomenalcrisis financiera; el cambio climático; el agotamiento de los recursos; laagudización de las desigualdades (tanto en el seno de los distintos estadoscomo a escala global); el comienzo de la era posfosilista; las crisisalimentarias; el crecimiento demográfico; y la profunda crisis de la democracia representativa y de lo político (debido a su grotesca subordinacióncon respecto a los poderes económico-financieros).

Somos al mismo tiempo testigos de otros procesos que, aunque menos mencionados, son portadores de un gran impacto, real ypotencial, en elconjunto de la humanidad. Mencionemos dos. Por un lado, el siglo XXIpromete el ocaso de la diversidad humana, a través de una pérdida masivay sin precedentes de comunidades lingüístico-culturales (cada quince díasmuere un idioma en el mundo), con la consiguiente pérdida de los saberesancestrales y del conocimiento ecológico tradicional precisamente de las sociedades humanas más sostenibles (Maffi et. al., 2005).

Por otro, la crisis de los psiquismos en un mundo líquido, con enfermedades que amenazan con convertirse en grandes pandemias según laOrganización Mundial de la Salud (enfermedades como el estrés, la ansiedad o la depresión, tanto en el Norte como en el Sur). La desarticulacióndel espacio social como un mundo de sentido compartido y un entramadovincular seguro, posee el potencial de desarticular al sujeto individual quese sostiene en dicho entramado y dicho mundo.

Por si fuera poco, el mundo parece haber optado por una huida hacia delante: se profundiza aún más en las lógicas responsables de la actualsituación de emergencia global.La búsqueda del máximo beneficiogeneracrecientes "externalidades" sociales, ecológicas y culturales. La culturaoccidental genera un enorme problema porque emplea satisfactores queprovocan destrucción ecológica y desigualdad social. Y la racionalidad instrumental se extiende, tanto en términos geográficos como en profundidade intensidad (va calando progresivamente en nuevos ámbitos de la vida).

Dada la metástasis del principio de mercado, es razonable pensarque las múltiples crisis mencionadas van a intensificarse en el futuro. Y esmás que probable que fenómenos como la crisis energética global y el cambio climático tengan repercusiones dramáticas sobre la vida de las personas.

Debido a esa convergencia de múltiples crisis que se retroalimentan,no parece exagerado afirmar que, probablemente, la humanidad enfrentalos mayores desafíos económicos, sociales y ecológicos de su historia. Untiempo de dilemas sin precedentes, por su naturaleza y escala, debido a unahumanidad que ha alcanzado un enorme poder y una descomunal capacidad de alterar el entorno.

Lo que está en juego es la estabilidad biofísica que la humanidad hadisfrutado durante los últimos 10.000 años. Con el término de Cambio Global se hace referencia a ese "impacto de la actividad humana sobre el funcionamiento de la biosfera" (Duarte, 2009:21); es decir, a esa capacidad de alterar sustancialmente la infraestructura que sostiene la vida (también la vidahumana) en el planeta. Estamos, por tanto, ante un deterioro notable y creciente dela base biofísica que garantiza la reproducción de las sociedadeshumanas.

Lejos de mejorar, los indicadores fundamentales sobre la situaciónmundial siguen empeorando. Entre otras cosas, la extracción de recursos yla emisión de residuos per cápita siguen creciendo a escala planetaria. Noes cierto, por tanto, que se esté produciendo una suerte de"desmaterialización" de la economía; no es cierto que el proceso económico esté perdiendo dimensión física. No se produce dicha suerte de desconexión o desacoplamiento entre riqueza (mayor) e impacto ambiental (menor, gracias a una mayor eficiencia en la utilización de recursos). De hecho, a pesar de que la economía industrial (productiva) ha perdido peso relativo, ha ganado en términos absolutos. De hecho, no ha dejado de crecer. Enlos últimos 20 años la actividad industrial ha crecido un 17% en Europa yun 35% en EEUU, por no hablar del espectacular crecimiento en paísescomo China, India y otros denominados emergentes (Taibo, 2009). El mundo nunca ha sido tan industrial como hoy, y la economía no deja de consumir crecientes recursos materiales y energéticos, al tiempo que genera crecientes cantidades de residuos.

Seguimos, por tanto, empeñados en el "rumbo de colisión" (Max-Neef, 2010). El meollo de dicha colisión consiste en que hemos construido un sistema socioeconómico en expansión continua que, debido asu constante crecimiento, colisiona con una biosfera que es finita, altiempo que provoca una muy desigual distribución de la riqueza generada.

La dirección insostenible dela humanidad actual no deja de demostrar una colosal falta de inteligencia colectiva. No deja de demostrar unacultura (occidental) perfectamente desajustada con la supervivencia a largo plazo. La insostenibilidad actual está inscrita en la propia configuracióninstitucional del mundo contemporáneo (Azkarraga et al., 2011a y 2011b):el capitalismo y su tendencia intrínseca a la expansión; la tecnociencia y sutendencia intrínseca a la transformación de la naturaleza; la cultura social de "más es siempre mejor"; etc. Por ello, si no se opta por cambios sustanciales, todo lo relativo a la sostenibilidad tendrá más de marketing que derumbo sensato y razonable.

En resumidas cuentas, se ha abierto un abismo entre la capacidadde los humanos para transformar el mundo y su capacidad para controlar los efectos de dicha transformación. Se trata de una civilización queha promovido un gran desarrollo de la racionalidad de cada una de lasesferas que la componen y, sin embargo, la irracionalidad del conjuntoes su característica más notable (en el sentido de que compromete supropia reproducción). Ahora, llegados a este punto, la cuestión es cómoprotegernos de la irracionalidad que nosotros mismos hemos generado.

El inevitable descenso

Así las cosas, sigue sin afrontarse el choque fundamental entre lacivilización moderna y los límites naturales de la biosfera. Los progresosrealizados en lo relativo a las políticas ambientales —en base a conceptoscomo modernización ecológica, ecoeficiencia, crecimiento sostenible, desarrollo sostenible y desmaterialización— no compensan el ritmo del deterioro. No parece que los marcos de referencia utilizados en las tres últimasdécadas sean guías útiles para enfrentar el futuro. Todavía no han empezado a invertirse las tendencias insostenibles, a pesar de la acumulación deconocimiento científico sobre el hecho y a pesar de que los costes —políticos, sociales y medioambientales— de la omisión o de una tardía reacción son mucho más elevados que los costes que podría acarrear una hipotéticasobre-reacción.

Son varios los recursos fundamentales que ya se están consumiendoen exceso, entre otros: la energía, el territorio, el agua, la biodiversidad(pesquerías, plantas y animales), y otros elementos fundamentales para lavida (como nitrógeno, fósforo, hierro, etc.).El consumo excesivo de recursos provoca grandes impactos que poseen una escala global (cambioclimático, desertificación, destrucción de la capa de ozono, pérdida debiodiversidad, y pérdida de la calidad de aguas, suelos y atmósfera), perotambién tiene otra consecuencia determinante:"es evidente que la humanidad está a punto de entrar en una etapa en nuestra historia, caracterizadapor la penuria de recursos naturales esenciales (agua, terreno agrícola, alimento), que sólo se había experimentado antes a nivel local por nuestraespecie" (Duarte, 2009:25).

Por ello, el mayor problema que la humanidad enfrenta podría formularse así: construir una convivencia justa, sostenible y capaz de promover el bienestar de todos, en un escenario de creciente escasez de recursos planetarios (aunque es difícil calibrar a qué ritmo se irá materializando talescenario).Pensar que la occidentalización del mundo puede seguir su curso es una gigantesca ilusión óptica.

Por una transición ordenada

El futuro no está escrito, pero es importante enfocar bien el problema e insistir en su verdadera magnitud. Debido especialmente a laconjunción del final de la era petróleo barato, el cambio climático y elcreciente deterioro de los servicios que los ecosistemas nos ofrecen (sinolvidarnos de la fenomenal crisis económica del mundo occidental con repercusiones globales), es más que probable que lo que esté en juegono sea tanto la continuidad de la civilización occidental tal como hoy laconocemos y su característico modo de vida en expansión. A buen seguro, lo que está en juego es cómo llegará su transformación, con quégrado de deliberación, consciencia y planificación por parte de los humanos:

Podemos provocar una "transición ordenada" hacia otros modos de producir, consumir y vivir. Es la vía de la planificaciónrazonable en materia de tecnología, sociedad, territorio, culturay economía. Supondría que buena parte de la humanidad emprendería un camino voluntario hacia menores consumos de energía ymateriales, y menor generación de residuos. Es decir, un caminohacia la autocontención, la suficiencia, y la interiorización de loslímites.Es la transición hacia el bienestar recorrido de forma racional, voluntaria y con el máximo consenso posible, descubriendo que se puede vivir bien, incluso mejor, con menos.

O tendremos que hacerlo de manera obligada, a través de una "transición desordenada", en un proceso con índices más altos de sufrimiento, inequidad, conflictos sociales provocados por la frustración,autoritarismo, desorden sistémico y militarismo. Es decir, laprofundización en la lógica caótica: conflictos globales, interestatalese intraestatales crecientes, con el objeto de morder una parte mayorde la tarta que va quedando.

Si no se opta por una salida con altos grados de acuerdo, cooperación y consenso, entrar en una fase de mayor escasez supondrá enfrentar la agudización de los conflictos redistributivos, tanto entre losdiferentes estados como entre los distintos estratos sociales de una misma sociedad (grupos sociales con desigual acceso al poder y a la riqueza). Esto se daría —ya se está dando— en un contexto en el que elpoder destructivo de las armas (hoy tanto en manos de los estados comode grupos privados) es inmensamente mayor que en los grandes conflictos armados del siglo XX.

En todo caso, al igual que las opciones políticas autoritarias pueden fortalecerse, también es probable un renacimiento de los movimientos sociales con perspectiva transformadora y emancipadora, motivados por las grandes contradicciones sociales y ecológicas de nuestromundo.

Probablemente, el futuro será una mezcla compleja de elementos detransición ordenada y desordenada. Sin embargo, sería un acto devoluntarismo no partir de un hecho objetivo: la cultura y políticas ultraliberales de los últimos tiempos han provocado, por un lado, una fuertedesacreditación de la intervención política e institucional en los procesoseconómicos y sociales; por otro, una notable desarticulación de múltiplesredes comunitarias.

En función de cómo se resuelven los conflictos, podremos caminarhacia ordenamientos sociales más autoritarios (en base a lógicas eco fascistas a través de las cuales una elite global sobre consume todo tipo de recursos mientras la mayoría es crecientemente excluida), o hacia la configuración de sociedades socialmente más equitativas y ecológicamente más equilibradas.

Por tanto, debiéramos contemplar seriamente la posibilidad de que elsiglo XXI ofrezca movimientos desglobalizadores y movimientos de contracción (sea a partir de un futuro "escenario meseta", "escenario declive" o "escenario colapso"). Esto no quierenecesariamente decir que se producirá una vueltaa la sociedad tradicional precapitalista, sino que el futuro, especialmente unfuturo sin fuentes de energía abundante y barata, podría ser confeccionado enbase a nuevos equilibrios: entre consumo y austeridad, industrialismo yneoruralidad, tecnología y tradición, globalización y re-localización (reterritorialización).

Nueva configuración social y construcción de resiliencia comunitaria

La relocalización de las actividades humanas no es solo un desiderátum, o una elección entre otras, en gran medida es también inevitable: ladinámica globalizadora es insostenible desde la óptica de la crisis energética global, puesto que los precios crecientes del transporte muy probablemente bloquearán la posibilidad de seguir operando a nivel global como lohemos estado haciendo. El desarrollo de la sociedad industrial ha consistido en producir energía, alimentos y bienes de forma centralizada, con grandes estructuras creadas para resolver necesidades a escala global; este modelo de configuración social ha provocado un enorme impacto ecológico.El final de la sociedad fosilista implica que no se podrá sostener ese modelo de producción y distribución. El actual metabolismo socioeconómico sehace inviable, ni qué decir su continua dinámica expansiva.

Para ese futuro se requiere desarrollar estructuras descentralizadas,auto-organizadas, de menor escala, que tiendan a la autosuficiencia, concapacidad para incrementar la calidad de vida consumiendo menos recursos. Se trata del énfasis en el territorio, en lo local, regional y comunitario(Azkarraga et al., 2011b:87).

En medio de la fiebre globalizadora, ni la clase política ni las éliteseconómicas que dirigen nuestras sociedades parecen calibrar bien la importancia de lo local/regional. Sin embargo, se encuentran notables excepciones, como la que constituye McNamara, ministro de Sostenibilidad,Cambio Climático e Innovación de Queensland, Australia (citado enHopkins, 2009: 135):

"No hay ninguna duda de que las soluciones locales dirigidascomunitariamente serán esenciales. Aquí es donde los gobiernostendrán ciertamente un papel que jugar en asistir y animar a lasredes locales, quienes pueden ayudar con suministros locales decomida y combustible, y agua y trabajos, y las cosas que necesitamos de las tiendas. Este fue uno de mis argumentos en el primer discurso que hice sobre este tema en febrero de 2005, queveremos relocalización en la forma en la que vivimos, lo cualnos recordará no al siglo pasado, sino al anterior. Y eso no esalgo malo. Sin duda una de las respuestas más baratas que serámuy efectiva es promover el consumo local, la producción local,la distribución local. Y esto tiene efectos secundarios positivosen cuanto a llegar a conocer mejor a nuestras comunidades. Haybeneficios humanos y comunitarios de las redes locales que espero con ilusión verlos crecer".

Por tanto, caminar hacia territorios (más) autosuficientes y una grandescentralización parece constituir una de las claves, de modo que la capacidad auto-constituyente de las comunidades —el individuo consciente y la comunidad protagonista— será un valor en alza si se quiere encontrar unasalida razonable a la crisis civilizatoria.

Esto no quiere decir que no sea necesario actuar a otra escala, seaésta más regional que local, o netamente estatal e internacional. Sería absurdo plantearlo como si de una disyuntiva se tratara. En el mundo actual, yprobablemente también en el futuro, pocos problemas significativos denuestras sociedades pueden ser resueltos solo desde uno de los niveles de abordaje. Significa que el nivel local también es una fuerza de configuración de la realidad y una palanca para el cambio; aún más en una probablenueva fase histórica con movimientos de desglobalización y contraccióncuya intensidad está por ver.

Para unfuturo de tales características resulta obvio que será necesario movilizar a la propia sociedad civil como fuerza de primer orden, en labúsqueda de un nuevo paradigma civilizatorio. El papel de la comunidad yde los ciudadanos ante el Cambio Global resulta vital, especialmente en uncontexto de descentralización progresiva.Una transición ordenada requierecambios sustanciales en los modos de vida y la plena participación consciente de las comunidades. Advertía JürgenHabermas de que "las innovaciones institucionales no tienen lugar en sociedades cuyas élites gubernamentales son capaces de tales iniciativas si no encuentran antes la resonancia y el apoyo en las orientaciones valorativas reformadas de sus poblaciones" (Habermas, 1998).

En ese sentido, los eco-municipios suecos marcaron un hito histórico (Lahtí, 2002). Más recientemente, las Iniciativas de Transición (IT) constituyen otro de los ejemplos de iniciativa local-comunitaria con un alto grado de incidencia y creatividad, y que ha conocido una rápida y asombrosaexpansión por el mundo. Partiendo de los fundamentos de la Permacultura,se orienta hacia la autosuficiencia local y la auto-organización ciudadana.En lo fundamental, se trata de empoderar a la comunidad ante los formidables desafíos que suponen especialmente el cénit del petróleo, el cambioclimático y la crisis económica global (Hopkins, 2009).

Probablemente la "resiliencia local o comunitaria" constituya quizáel concepto central de las IT. Hoy, el concepto "resiliencia" es ampliamente utilizado en varios campos del saber: la ingeniería y la física; la ecología;la psicología y la neurociencia. Aplicado a las ciencias humanas, el concepto trata de la capacidad de afrontar las adversidades, saliendo incluso fortalecido de las mismas. Especialmente desde el mundo latinoamericano(Suárez Ojeda, 2001; Suárez Ojeda y Autler, 2003), el concepto ha trascendido su aplicación individual y se ha convertido en un productivo punto departida para repensar las comunidades. En lo fundamental, se define laresiliencia (tanto de un sistema natural como social) como la capacidad queposee una determinada comunidad para sobreponerse a las calamidadessufridas, de absorber los choques, de forma que el sistema mantiene la misma función, estructura e identidad (Walker, Hollinger, Carpenter, y Kinzing,2004:5).

En todo el mundo existen multitud de iniciativas locales regeneradoras que están tratando de responder a los desafíos de nuestrotiempo. Son experiencias que han interiorizado el hecho de que ya no bastacon denunciar, hace falta enunciar. Como señala Ernest Garcia, mmientras que algunas de ellas apuntan hacia alternativas "al" desarrollo, otras plantean vías alternativas "de" desarrollo (de modo que existen "desarrollosalternativos" y "alternativas al desarrollo"). A pesar de la diversidad deconcepciones y prácticas, todas ellas poseen ciertas características en común (Garcia, 2006):

-el énfasis en la escala local-regional;

-la reivindicación de la autonomía de la comunidad;

-y el rechazo de modelos universalmente aplicables (reivindicacióndel conocimiento y los saberes "situados").

La colonización de la racionalidad instrumental típica tanto delámbito económico como del ámbito político-institucional, ha hecho retroceder el "poder social", pero en una sociedad sostenible la ciudadanía y los ámbitos comunitarios debieran reapropiarse de gran parte delespacio perdido (Toledo, 2010). La ciudadanía no es un mundo de resistencias que hay que sortear, sino un sujeto de primer orden en elempuje hacia la construcción de sociedades resilientes y la necesariatransición socioecológica.

Las IT como modelo de respuesta

Las IT se enmarcan plenamente en dicha visión.La idea surgió enuna pequeña población llamada Kinsale, Irlanda, en el año 2005. Se elaboró un plan de descenso energético que pretendía implicar a toda la comunidad y elaborar una visión para su población a 25 años vista, contemplandolos distintos aspectos de la vida social (economía, educación, turismo, energía, transporte, residuos…). Como primer intento de organizar la comunidad para enfrentar el cénit del petróleo y el cambio climático, fue el germendel movimiento Transición. Sin embargo, el movimiento tuvo su primeramaterialización en Totnes, al suroeste de Inglaterra, en 2006.

Las IT parten de cuatro supuestos básicos:

-Es inevitable que pasemos a vivir con un consumo mucho menorde energía, y es preferible que las comunidades se preparen para ello a quesean cogidas por sorpresa.

-Nuestras sociedades han perdido capacidad (resiliencia) para enfrentar choques energéticos como el que acompañará el cénit del petróleo.

-Por ello, es necesario actual colectivamente y hacerlo ahora.

-La liberación de la creatividad comunitaria puede llevarnos a undiseño creativo, proactivo e inteligente del descenso energético, y construirasí formas de vida más conectadas, más enriquecedoras y que respeten loslímites biofísicos del planeta.

La Permacultura está en la base de la idea de Transición, entendida la Permacultura en sentido amplio, como los saberes y la acción encaminados hacia el diseño sostenible de los hábitats humanos. Y resuena profundamente con el paradigma de la Ecología Social, que Albo describe de estaforma (Albo, 2007: 8):

"Quizás el proyecto más importante que contempla otra forma delocalismo hoy es el que nos ofrece la ecología social, el cual poseefuertes raíces en la invocación tradicional anarquista (o liberal) dedemocracia directa (o comunidad), en la forma de comunidadescrecientemente (aunque nunca completamente) autosuficientes. Laecología social se asocia a menudo estrechamente con el pensamientoeco-anarquista de Murray Bookchin. Pero en realidad abarca unaserie de enfoques que son completamente localistas en su visión ydescansan en alguna combinación de comunidad y economía cooperativa, comercio semiautárquico, sistemas de moneda local, y democracia directa en empresas y en gobiernos locales (…). En estavisión, el equilibrio ecológico se restaura en comunidades descentralizadas por la necesidad de encontrar soluciones locales, eliminando a la vez tanto las externalidades negativas como el sobre-consumo de recursos, así como los desastrosos efectos del industrialismo y su producción en masa (sea cual sea el sistema de propiedad que lo sustenta)."

A continuación señalaremos algunas de las características de las IT(sin ánimo de realizar una caracterización completa y exhaustiva):

a) Fortalecer la comunidad

Como ya hemos señalado, las IT buscan empoderar a la comunidad,promover las capacidades para la autogestión y la autoorganización antelos formidables desafíos que ya comienzan a tomar cuerpo: especialmenteel cénit del petróleo y el cambio climático.

Se trata de un proceso de empoderamiento que encaja perfectamentecon la ya clásica definición de "fortalecimiento comunitario" propuesto por laPsicología Comunitaria, especialmente latinoamericana: "Proceso mediante elcual los miembros de una comunidad (individuos interesados y grupos organizados) desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y crítica, paralograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones,transformándose al mismo tiempo a sí mismos" (Montero, 2003:72).

De hecho, las IT activan los elementos fundamentales que describenun proceso de fortalecimiento de la comunidad (Montero, 2003:66-67):

-participación (como elemento principal que permite que todas lasdemás características puedan desarrollarse);

-conciencia (procesos de concienciación y desideologización);

-control (sobre las circunstancias de orden social, sobre los recursos, sobre la propia vida);

-poder (el poder social que ejerce la comunidad);

-politización (procesos que implican el desarrollo de la ciudadaníay de la sociedad civil);

-autogestión (autonomía de las acciones y decisiones, autoeficienciaen la organización comunitaria, fomento de la confianza en sí mismo y delsentimiento de seguridad y conexión);

-compromiso (sentimiento de apego y obligación para con la comunidad, involucrándose en acciones colectivas que producen beneficios paratodos);

-desarrollo y expresión concreta de capacidades individuales (unmovimiento especialmente inclusivo, en la medida en que deja espacio paramultitud de habilidades y roles);

-e identidad social (generación de valores, creencias y conexióninterpersonal).

b) Privilegiar la acción

En las IT existe una mezcla de radicalidad y pragmatismo.Se partedel hecho de que si se espera que los gobiernos actúen, se llegará mal ytarde; si actuamos como individuos, será insuficiente; en cambio, si se activa la creatividad de la comunidad, es posible que sea suficiente y lleguemos a tiempo. Por tanto, se privilegia la acción a escala comunitaria, superando la percepción tan extendida de que las soluciones fundamentales seubican en la escala del individuo y/o del gobierno. Se fomentan, así,múltiplesproyectos que tiene que ver con la agricultura orgánica, cooperativas deenergías limpias, emisión de monedas locales alternativas, etc.

Además, el planteamiento es de naturaleza netamente pragmática.Se activa un proceso de ecoalfabetizacion comunitaria (acercando lasostenibilidad a la gente), a través de la promoción de soluciones prácticasy creativas a los problemas socio-ecológicos actuales, para realizar unatransición efectiva hacia una sociedad más resiliente y menos dependientede las energías fósiles.

Lejos de la visión apocalíptica, el movimiento de Transición es unintento de trascender el alarmismo paralizador a través de la acción creativay propositiva, partiendo de una visión holística. Hay que evitar dos salidasen falso: por un lado, el derrotismo, por otro, la supervivencia individual. Yla apuesta no reside en apartarse de la sociedad "oficial" para crear formasalternativas de convivencia y organización sociocomunitaria (al estilo delas ecoaldeas); se trata más bien de emprender el cambio social desde elcorazón mismo de las comunidades ya establecidas.

c) Autocrítica, anudada a una visión y actitud atractivas

El movimiento Transición constituye también un racimo de actitudes y una determinada visión de las cosas.

Por un lado, realiza una lectura autocrítica de las herramientas quelos activistas han utilizado en los últimos 30-50 años (estrategias de protesta, presión, crítica o confrontación con el paradigma hegemónico). Se interpreta que dichas herramientas son inadecuadas e insuficientes para responder a los enormes desafíos que nos sobrevienen: a través de dichas herramientas no se ha conseguido que la cultura hegemónica adquiera loscompromisos suficientes y, en consecuencia, es necesario replantearse losantiguos modos de actuación.

Parafraseando a Marianne Williamson, se asume que es más poderoso construir el mundo que queremos que destruir aquel que no queremos(Hopkins, 2009).Parte, así, de un espíritu entusiasta, constructivo, inclusivo y esencialmente positivo (anudado a una lectura crítica con pocas oninguna concesión al mundo que habitamos).

De hecho, la visión positiva del futuro es una de las característicasdefinitorias de este movimiento: un futuro sin petróleo podría ser un futurode mayor de calidad de vida, más equitativo, más justo y con mayores niveles de bienestar. Se hace del optimismo un acicate para la participación enel proceso y para bloquear la parálisis que produce el miedo ante la visiónde un futuro catastrófico. La crisis sistémica ofrece una gran oportunidadpara reinventar, repensar y reconstruir nuestras sociedades.

d) Indicadores de resiliencia comunitaria

La construcción de resiliencia local que impulsan las IT vendríadefinida por múltiples indicadores que se propone fortalecer, como porejemplo:

-Porcentaje de comida consumida que fue producida en un determinado territorio geográfico cercano (en concordancia con los postulados dela "soberanía alimentaria").

-Grado de implicación de la comunidad local en las tareas prácticasde relocalización.

-Cantidad de negocios en manos de habitantes locales.

-Porcentaje de transacciones comerciales que se realizan con moneda local.

-Porcentaje de la comunidad empleada en la propia localidad.

-Porcentaje de bienes esenciales manufacturados en determinadoradio geográfico.

-Porcentaje de materiales locales de construcción utilizados en las nuevas construcciones.

-Ratio de espacio para el aparcamiento de coches en relación al usoproductivo de la tierra.

-Número de personas de 16 años con conocimientos suficientespara plantar 10 variedades diferentes de verduras.

-Porcentaje de medicinas localmente prescritas que han sido producidas dentro de un determinado radio geográfico.

Es importante señalar lo siguiente: pueden descender los niveles de emisiones de carbono de una comunidad determinada (reducir su huella decarbono), pero tal hecho puede no crear resiliencia local (de ello son ejemplo los modos centralizados de reciclaje, la agricultura ecológica a nivelglobal, los edificios de bajo consumo, etc.). Por ello, las formas alternativas de organización comunitaria (un nuevo modelo energético para un nuevo modelo de sociedad), deben ir necesariamente acompañadas de actuaciones dirigidas a la gran recapacitación y al aumento de resiliencia querequiere la transición socio-ecológica.

El concepto de resiliencia que utiliza el movimiento de transiciónva más allá de que las comunidades puedan mantener niveles aceptables ensus funciones, estructuras e identidad, una vez experimentado un choque oun proceso traumático. No se trata solo de una estrategia defensiva, sino deuna ofensiva para la construcción de mayores niveles de bienestar, en concordancia con las concepciones más avanzadas sobre la resiliencia (Reich,Zautra y Hall, 2010). Las adversidades actuales y futuras —derivadas delcénit del petróleo, el rápido cambio climático y la crisis económica— sonvistas como oportunidades para una revitalización y florecimiento económico a nivel local. Es decir, más allá de resistir y evitar el hundimiento,experimentamos una oportunidad para el renacimiento económico y social,para construir una comunidad más feliz y saludable en la medida en quedicha comunidad crecientemente resiliente va reduciendo los niveles de riesgo, incertidumbre e inseguridad.

e) Producción de subjetividad

Las IT ponen el acento también en la "transición interna". Es decir,más allá de crear nuevas estructuras y procesos "externos", promueven larenovación de los procesos "internos", dando relevancia a la dimensiónpsicológica del cambio social. Se utilizan los modelos psicológicos relacionado a las adicciones, siguiendo la premisa extendida en la literaturasobre sostenibilidad de que, efectivamente, se trata de superar determinadas adicciones civilizatorias (Elizalde, 2008).

Se asume, así, que la gran transición socio-ecológica presupone soluciones que vayan mucho más allá de los cambios tecnológicos o de loscambios de las estructuras objetivas. Junto con la creación de nuevas estructuras materiales, se propone una verdadera transformación cultural ypersonal; conscientes de que la sostenibilidad tiene que ver con el arte decombinar la redistribución y la planificación ordenada de todo tipo (política, social, tecnológica, energética, etc.), conla autocontención, laautolimitación, y una nueva moral social que eleve la frugalidad y la austeridad a categorías de sentido común.Se trata de avanzar en la construcciónde una nueva infraestructura cultural, una nueva subjetividad, un nuevosuelo psicosocial (un nuevo "carácter social", diría Erich Fromm).

Podríamos concluir que este movimiento asume así que, probablemente, la "cultura de la suficiencia" es la dimensión más importante de lasostenibilidad. Porque, como señalaba Riechmann, ahí reside buena parte del problema de fondo: "el desarrollo sostenible no se ha traducido en unaética como un cuerpo de normas de conducta que reoriente los procesoseconómicos y políticos hacia una nueva racionalidad social y hacia formassustentables de producción y de vida" (Riechmann y Abelda, 2004:17).

En general, la importancia de producir subjetividad parece habersido mejor entendida por las fuerzas que administran el capitalismo. FélixGuattari lo vio con profundidad, a la hora de explicar la sociedad postfordista: "(las fuerzas que administran el capitalismo) han entendido que laproducción de subjetividad tal vez sea más importante que cualquier otrotipo de producción, más esencial que el petróleo y que las energías (…). Esevidente que para fabricar un obrero especializado no existe sólo la intervención de las escuelas profesionales. Existe todo lo que pasó antes, en laescuela primaria, en la vida doméstica, toda una suerte de aprendizajeque consiste en habitar la ciudad desde la infancia, ver televisión, endefinitiva, estar inmerso en todo un ambiente maquínico" (Guattari yRolnik, 2006:40-41).

Añadiremos algo que es también de conocimiento común: el capitalismo actual no solo fabrica productos (la mayoría innecesarios) y trabajadores funcionales, también fabrica consumidores permanentemente insatisfechos, a través de los tres mecanismos institucionales que señala el teórico del decrecimiento, Serge Latouche: la publicidad, el crédito y laobsolescencia programada (Latouche, 2012).

Privilegiar el campo de la subjetividad es asumir que el orden capitalista es también una realidad psíquica, y una estructura que la propia ciudadanía sostiene y reproduce minuto a minuto con determinadas conductasy representaciones de la realidad. Lejos de constituir un mero reflejo de lascondiciones materiales de existencia, la producción de subjetividad es hoyparte de la propia infraestructura productiva. De ahí su centralidad en lasluchas emancipadoras del futuro, tanto en las labores de resistencia comoen las de construcción de nuevas alternativas. Algo que, insistimos, recogen plenamente las IT.

f) Metodología para la acción

Además, las IT aportan una metodología de intervención constituida por 12 pasos (Brangwyn y Hopkins, 2010:36-42). Dicha metodologíano posee un carácter prescriptivo, pero surge de la observación de lo quefuncionó bien en las iniciativas tempranas de transición (especialmente enTotnes, el lugar de origen de este movimiento). Se trata de una aportaciónque puede resultar de mucha ayuda para las comunidades que emprendanuna IT, durante sus primeros dos años. A continuación reproducimos los 12 pasos:

-Organizar un grupo dirigente y planificar su dimisión desde el comienzo.

-Tomar y crear conciencia. -Sentar las bases (conectando con grupos ya existentes).- Organizar un gran lanzamiento.

-Crear grupos de trabajo (alimento, residuos, energía, educación,economía, agua, transporte, juventud, gobierno local…).
 

-Utilizar la metodología de los Espacios Abiertos como enfoquepara las reuniones (Open Space Techonology).

-Crear manifestaciones prácticas y visibles del proyecto.

-Facilitar la Gran Recapacitación (recuperar muchas de las habilidades de nuestros abuelos: reparaciones, cocina, construcción natural, aislamiento de tejados, producción y conservación de alimentos…).

-Tender un puente a las autoridades locales (sin que la comunidadpierda la dirección del proceso).

-Honrar a los mayores (son quienes mejor recuerdan una sociedadde menos energía exógena).

-Que el proceso vaya a donde quiera (no aferrarse a una visiónrígida, sino actuar como catalizadores para que la comunidad dibuje supropia transición).

-Crear un Plan de Descenso de Energía (es en este plan donde desemboca el proceso y donde confluyen todos los grupos de trabajo).

Fortalezas, limitaciones y consideraciones críticas Fortalezas

El éxito de las IT ha sido notable, y ofrecen un interesante campo deinvestigación y acción para los científicos sociales interesados en los movimientos sociales, en la acción colectiva transformadora y en la construcción de formas alternativas de organización social. Tales iniciativas sonuna invitación para reflexionar sobre los motivos, modos y limitaciones dela participación de las personas en aquellos movimientos sociales de último cuño que deciden confrontarse con la insostenibilidad del desarrolloactual. Y son, al mismo tiempo, una invitación para reflexionar, desde unamirada más amplia, sobre las estrategias políticas efectivas para el cambiosocial transformador.

Antes de la aparición del Movimiento Transición, sectores minoritarios y concienciados de las distintas sociedades —con diferencias sustanciales entre unas y otras— conocían bien los desafíos del cénit del petróleo,el cambio climático y la depredación múltiple —ecológica, social, culturaly psíquica— que provoca el consumismo capitalista. Existían también infinidad de grupos y movimientos sociales que establecían tales fenómenosen el centro de su discurso, motivación y actuar colectivo. Sin embargo, lasIT han catapultado a nuevos niveles la auto-organización socio comunitaria en torno a fenómenos como la crisis energética y climática, a través deun mensaje claro, atractivo y netamente práctico. Es decir, probablementelo nuevo no reside tanto en la lectura crítica sobre el mundo contemporáneo y las formas de vida consumista que la sostienen, sino en su espíritupráctico, la capacidad integradora de su mensaje y, en consecuencia, los niveles de movilización social que ha provocado en torno a la agenda socio-ecológica de transformación.

A pesar de su breve recorrido, el movimiento transición ha despuntado como un proyecto de amplia repercusión global desde su vocaciónlocalista, impulsando la idea deresponder a la crisis múltiple (energética,climática y socioeconómica) a través de una transformación radical delmodelo de convivencia local. El concepto de "transición" también alumbra un sistema motivacional basado en la necesidad humana (reconocida o no) de superar el aislamiento y el solipsismo a través de una conexión significativa con los otros a nivel local. El hambre de conexióndebe ser alimentado a través de un propósito compartido, y en el casode las IT, dicho propósito desemboca en un objetivo netamente práctico: el Plan de Acción de Descenso Energético al que la comunidad localse adhiere.

A través de la observación de distintos casos en tres contextos muydistintos, hemos podido atestiguar la intensa implicación de la gente en laresolución de alguna pieza del gran rompecabezas, a través de su implicación en las distintas mesas temáticas de trabajo. Una implicación que no enpocas ocasiones alcanzaba una intensidad que normalmente suele encontrarse en comunidades de fe, o suele activarse en situaciones como los desastres "naturales". Hemos observado cómo la participación consciente enla "globalmente informada transformación local" posibilita la articulaciónde una nueva definición de la abundancia: menos relacionada con las cosas y más relacionada con el significado, el sentido, la esperanza, y la conexióncon los otros y el resto de la naturaleza. Se toma clara conciencia de que,repletos de bienes superfluos, hemos aumentado la pobreza medioambientaly social.

La apuesta por una estructura de liderazgo horizontal hace que elgrupo promotorcomience con una decisión importante: programan suautodisolución; planifican su aportación para un periodo de seis meses,para luego autodisolverse y permitir una dinámica verdaderamenteparticipativa.

El impulso integrador hace que las IT posean importantes efectospositivos, especialmente desde un punto de vista psicosocial:

-El modelo Transición ofrece a las personas un sentido de agenciadirecta, más que un estado de esperarpor respuestas gubernamentales antelos desafíos epocales (o ante otro tipo de liderazgos). El sentimiento deagencia es un elemento clave para la implicación sostenida.
 
 
-El planteamiento de Transición es lo suficientemente amplio comopara que cualquiera pueda implicarse en el mismo, cada uno a su manera yen al ámbito temático que prefiere o conoce (educación, energía, agricultura, vivienda, etc.). Hay roles para todos, y espacio para la creatividad y lainventiva de todos.

-Dicho modelo es consciente de las dificultades de los cambios en las formas de vida y, como ya hemos señalado, realiza también una lecturapsicológica de dichas dificultades (analizando las profundas y complejasresistencias al cambio, incluso cuando éste es para mejor).

-El modelo posee el potencial de construir un sentido de comunidad en espacios donde se ha perdido o simplemente no existe tal sentido.

Su empeño esencialmente constructivo hace que las IT pongan másénfasis en las posibilidades de cambio que en las dificultades para el mismo. Al igual que la investigación y la práctica relacionadas con la saludindividual y comunitaria reconocen desde hace tiempo la importancia deidentificar y desarrollar las fortalezas inherentes a individuos y grupos, envez de patologizar sus debilidades (Landau, 2004), el paradigma de laresiliencia se centra en la construcción y vitalización de las característicasindividuales y comunitarias que posibilitarán una adaptación exitosa a loscambios que nos sobrevienen.

Limitaciones y consideraciones críticas

Este nuevo movimiento ciudadano posee también limitaciones. Dicho en general, las observaciones de diferentes IT realizadas durante variosaños, y la propia participación activa en las mismas, nos llevan a concluiralgo fundamental: la implementación del paradigma de Transición no esfácil, incluso en aquellos contextos o comunidades en los que existe previamente una alta conciencia sobre las cuestiones ligadas a la sostenibilidady, en consecuencia, las personas tratan de cambiar múltiples aspectos ensus vidas. Algunas razones son las que siguen:

-No es fácil encontrar personas dispuestas a adoptar posiciones deliderazgo, mientras que quienes desean tales posiciones son reacios a renunciar a las mismas por diferentes razones (en el caso de Portland, pasados tres años, varios miembros del grupo iniciador seguían en el mismolugar y el resto se había alejado; los recién llegados experimentaban dificultades para sentirse integrados y, a pesar de los esfuerzos inclusivos, losmiembros a menudo sentían que el grupo originario quería controlarlo todo).

-Es obvio que los hábitos de vida suelen estar fuertemente arraigados y quebrarlos es una tarea costosa, incluso cuando se sabe que muchosotros caminan en esa misma dirección. El modelo Transición sugiere crear"grupos primarios" (reuniones periódicas con los vecinos de confianza)como una manera de construir otro mundo desde abajo, pero su organización operativa puede resultar tan difícil como las reuniones a unamayorescala.

-Los gestores de la ciudad o comunidad tardan en abrirse a aquellosciudadanos que parecen estar queriendo indicarles cómo hacer su trabajo;tampoco la relación es fácil cuando los planificadores y gestores reconocenque los esfuerzos relacionados con la Transición ayudan en el cumplimiento de las metas y objetivos de los gobiernos locales. Esto puede generar unaatmósfera de competitividad y no colaboración, perdiendo así efectividad.

-Una serie de problemas psicosociales afectan a todos los grupos enformación: conflictos interpersonales, ausencia de diálogo, falta de orientación y conexión con los nuevos miembros, diferentes visiones en cuantoa la estrategia y la táctica para el desarrollo de la organización, comportamiento patriarcal, dificultades para terminar lo empezado… Esta serie deproblemas afecta normalmente a todos los grupos voluntarios, pero resultaespecialmente significativo el hecho de que emerjan con fuerza en gruposcon una fuerte voluntad y una (aparente) visión compartida.

En múltiples casos la vocación y capacidad integradoras de estasiniciativas han sido realmente notables, pero también se están produciendoexperiencias con un marcado carácter minoritario y un impacto limitado,incluso marginal. Además, en el entorno anglosajón, especialmente en ciudades grandes como Portland (USA), llama la atención el hecho de que laconformación de los grupos no recoja la relativa diversidad étnica y cultural propia de la comunidad: mayoritariamente se trata de hombres blancosde clase media.

Las dificultades para aglutinar a mayorías sociales amplias puedenexplicarse por distintas vías. No nos parece una razón de orden menor elhecho de que el planteamiento de las IT es fundamentalmente preventivo.Esdecir, la construcción de resiliencia no se plantea como respuesta a unaexperiencia objetiva provocada por un proceso traumático; se debe construir la acción comunitaria fundamentalmente sobre una percepción quesubraya la posibilidad de colapso en caso de que no se actúe a tiempo (aunque, en muchos lugares y cada vez con mayor intensidad, realidades comoel encarecimiento del petróleo, las consecuencias del cambio climático olos impactos de la crisis económica sean patentes y parte del equipaje realde experiencias compartidas).

Existen, por tanto, procesos micro y condicionamientos subjetivosque obstaculizan y limitan la efectividad de las estrategias detransformaciónlocal. Las ciencias sociales con orientación transformadora pueden realizar una importante aportación para desbloquear muchas de lasdificultades mencionadas.

Sin embargo, existen también limitaciones a otro nivel que no debiéramos dejar de observar, en aras a mejorar estas iniciativas y las posibilidades de la transformación socio-ecológica. Entre otras cosas, nos referimos a lo que sigue: incluso si determinada IT adquiere un ostentoso éxitoen un barrio o pequeña comunidad particular, desconectándose de la redhegemónica, estableciendo su propio suministro local de energía, construyendo seguridad alimentaria, etc., todos estos logros dejan prácticamenteindemne la comunidad más amplia en la que se inserta. Otras pequeñascomunidades podrían inspirarse a través del efecto contagio y comenzar uncambio parecido, pero aun así, las grandes estructuras del capitalismo industrial y postindustrial siguen profundizando su lógica en el resto del camposocial. Son muchos los activistas y autores que enfatizan la necesidad dereducir la escala de las instituciones económicas e incrementar la autosuficiencia de las comunidades locales (Curtis, 2003), pero al mismo tiempo,bien es cierto que los planteamientos de respuesta eco-localista a la crisismúltiple poseen limitaciones estructurales (Hahnel, 2007).

Dando un paso más en esta consideración crítica, podríamos concluir que las IT representan la necesidad imperiosa de tranquilizar las conciencias, de sentir que se hace algo para revertir la fatal situación, cuandoen realidad su potencial de transformación no remueve los cimientos establecidos. Junto con sus aspectos valiosos, podría crear una reconfortantepero peligrosa ilusión colectiva; al igual que poner el énfasis en las responsabilidades individuales para encarar los desafíos socio-ecológicos sueleservir para entretener la identidad en base a nuevos estilos de vida, convertir las contradicciones sistémicas en cuestiones biográficas e individualizarasí el conflicto social.

Por ello, las IT requieren un esfuerzo importante por no perder laperspectiva macro. Al mismo tiempo, la perspectiva macro es desoladorasin acción efectiva real, sin mancharse las manos en una acción colectiva constructora de nuevos mundos posibles en las exigentes coordenadas delaquí y el ahora.Sirve, en muchas ocasiones, para realizar estériles cierresidentitarios en torno a los postulados antisistémicos de resistencia, con vocación victimista o de marginalidad.

Las IT poseen una esencial naturaleza localista, aunque normalmente se trata de movimientos ciudadanos muy bien informados sobre la situación global.Para enfrentar los problemas que pudieran derivarse del "excesivo localismo", este paradigma de acción colectiva podría entrar en unfructífero diálogo con el emergente movimiento a favor del decrecimiento,ya que éste realiza un abordaje ideológico más ambicioso de las grandesproblemáticas políticasy económicas de nuestro tiempo, a través de unasevera crítica alos fundamentos mismos del sistema capitalista y a través dela exploración de alternativas globales a las estructuras sociales, culturalesy económicas del sistema hegemónico.

En realidad, se trata de un diálogo que ya se está produciendo (DelRío, 2009). Así, el impulso localista puede ser complementado con la apertura hacia las cuestiones macro que, por otra parte, no dejan de estar directamente relacionadas con las posibilidades de la autonomía y la resilienciade las comunidades. A su vez, el movimiento en favor del decrecimiento energético y material puede encontrar en las IT un abordaje práctico y concreto para la construcción de otras formas de organización económica ysocial, así como un importante anclaje para la expansión de su visión.

Las ciencias sociales de vocación transformadora pueden alimentarlas IT en las dos orientaciones: por un lado, a través del análisis y propuestas de mejora en el nivel micro (el nivel más psicoemocional), para remover aquellos aspectos que impiden los comportamientos y los modos deinteracción social sinérgicos con los objetivos de cambio; por otro, a travésdel análisis y la socialización de aquellas propuestas de transformación"global" de las estructuras político-económicas.

Fundamentos valiosos, a pesar de todo

A pesar de las limitaciones mencionadas, el movimiento de Transición y otros ecolocalismos que buscan la construcción de resiliencia comunitaria, representan un importante modo de acción colectiva frente al Cambio Global.

Se trata de un movimiento ciudadano que llega más allá del campode influencia del movimiento ecologista tradicional. Organiza ciudadanosque, a modo de avanzadilla cultural, advierten al conjunto social y a lamodernidad triunfante de un hecho sustancial: las comunidades humanas no existen en un vacío ecológico, a pesar de la ficción antropocéntrica quedomina la cultura occidental (y también la práctica dominante en las ciencias sociales); las sociedades humanas están insertas en sistemas naturalesy no pueden ser pensadas como entidades desconectadas de sus fundamentos físico-biológicos (Toledo y González de Molina, 2007).

Por ello, se trata de un movimiento ciudadano que hace suya la necesidad de superar las visiones de la sostenibilidad —especialmente lasinterpretaciones ortodoxas y hegemónicas del desarrollo sostenible— queno terminan de considerar la economía como un subsistema inserto en el sistema social y a ambos como parte de la biosfera. La Economía Ecológica—una disciplina llamada a habitar el tronco central del conocimiento quela humanidad requerirá a partir de ahora— nos habla de la economía comoun sistema abierto: abierto por arriba, ya que funciona necesariamente coninsumos de energía y materiales; y abierto por abajo, pues se trata de unsistema que produce residuos (entre los que cabe destacar, por su volumeny efectos destructivos, el dióxido de carbono). No parece razonable ni inteligente seguir hablando de energía y materiales haciendo caso omiso de lasleyes que gobiernan dichos recursos, como es el caso de los economistasconvencionales.

Puesto que el proceso metabólico (los flujos de materia y energíaque se intercambian entre la sociedad y la naturaleza) siempre ocurre dentro de determinadas relaciones sociales, instituciones y sistemas simbólicos, iniciativas como las IT son fundamentales para establecer un suelocultural y un entramado vincular que ponga bajo sospecha a la cultura moderna industrial y capitalista, y provoque un cambio sustancial en la relación entre la sociedad y la naturaleza.

Las acciones humanizadoras de los tiempos modernos han versadosobre cómo mejorar el bienestar material de los humanos, cómo librarlosde la miseria (material y moral), intensificando para ello el crecimiento y/o la distribución de los recursos, alcanzando mayores cotas de desarrollo tecnológico, avanzando en la igualdad social. Buena parte de esas nobles acciones, entre las que cabe destacar la propia crítica marxista, han estadoprofundamente impregnadas de nociones como desarrollo y progreso ilimitado (Garrido, 2011). El movimiento de Transición (y otros similares)suponen un importante vuelco: una acción humana encaminada a frenar, demanera ordenada, consciente y voluntaria, la dinámica expansiva,transformadora y subordinante —del resto de organismos vivos— de laespecie humana.

En el empeño de las IT, organizado y llevado a cabo como "comunidad intencional", conviven concepciones biocéntricas con concepciones más ligadas al antropocentrismo (en todo caso, unantropocentrismo biocéntrico, es decir, no autorreferenciado osolipsista). Expanden así la idea de la radical interdependencia de laespecie humana dentro del planeta.

De alguna forma se asume que, como bien señala Daniel Tanuro,existen tres mil millones de personas en el planeta que no viven en condiciones dignas (de enseñanza, salud, energía, agua, alimentación, transporte, vivienda…), y para satisfacer las necesidades de todas esas personas serequiere aumentar la producción material y la escala física de la economía,aumentando por tanto el consumo de energía fósil y emitiendo más gasesde efecto invernadero (Tanuro, 2011:17). Sencillamente, esto es inviable, amenos que "la otra parte" de la humanidad descienda sustancialmente susniveles de consumo. Aquí reside el fundamento teórico decrecentista deeste tipo de movimiento ciudadano pragmático.

Es, por ello, una apuesta por valores post-materialistas. Sin embargo, el nacimiento y expansión de las IT coincide con un momento históricoen el que no es nada improbable que se refuercen (también en las sociedades más desarrolladas) las opciones a favor de aumentar los niveles de seguridad personal y económica (Díez Nicolás, 2011); es decir, coincide conel reforzamiento de los valores materialistas precisamente como reacciónal comienzo de la era del poscrecimiento en el corazón de Occidente, elinevitable descenso y la materialización de la escasez, algoya anunciadopor las propias IT.

Notas para una ciencia de la resiliencia

Las IT señalan que la materialización efectiva de cambios profundos difícilmente puede llevarse a cabo sin la implicación de la ciudadanía.Por ello, más allá de una participación ciudadana "pasiva" en relación a lasostenibilidad, se requiere de un modelo de "participación activa" (CIP-Ecosocial, 2011):

-En el primer modelo, el cambio de hábitos es planificado por partede las instituciones (por ejemplo, la recogida selectiva de desechos o políticas para el ahorro de energía), y la ciudadanía se limita a adecuarse a ellas(un modelo top-down).

-El segundo modelo, en el que se inscriben las IT, hace referencia alos procesos de participación activa, consciente y creativa por parte de laciudadanía (modelo bottom-up); es decir, a la importancia de construirresiliencia comunitaria. Los organismos oficiales también parecen ir aceptando la importancia de construir resiliencia local ante los desafíos futuros(véase el documento del Cabinet Office del gobierno británico reseñado enla bibliografía).

Entre otras cosas, la "sostenibilidad activa" nos señala que, juntocon los antagonismos sociales en los campos económico y político, la lucha tiene relación con la reapropiación subjetiva.Quiere decir que una transformación radical a nivel macrosocial o una revolución (y la sostenibilidadbien entendida representa una auténtica revolución), requiere también (osobre todo) producir subjetividad, algo a recordar continuamente por lasfuerzas contra-hegemónicas. En esa labor la aportación de las ciencias humanas y sociales con vocación emancipadora puede ser realmente importante.

Para algunos el concepto de resiliencia representa un nuevo paradigma emergente y uno de los conceptos más integradores en las cienciassociales del siglo XXI (la investigación se concreta, además, en distintosniveles de abordaje: resiliencia individual, familiar, organizativa, comunitaria y societal) (Reich, Zautra y Hall, 2010; Goldstein, 2012).

Al mismo tiempo, es importante que la visión transdisciplinar noalcance sólo a las distintas ramas de las ciencias humanas, sino que también provoque el diálogo profundo entre éstas y las ciencias naturales. Dehecho, desplegado en diferentes disciplinas, el concepto resiliencia ofreceun suelo sólido también para que las ciencias sociales y naturales trabajenconjuntamente en la construcción de un mundo más seguro y menos vulnerable. Es decir, un mundo con al menos las siguientes características (Walkery Salt, 2006): diversidad (biológica, social, cultural y económica); variabilidad ecológica; modularidad (compuesto por componentes modulares, demanera que no todo esté necesariamente conectado con todo); reconocimiento de los umbrales que no deben ser traspasados; suficientes feedbacks sobre las consecuencias de nuestras acciones; capital social; innovación(tendencia al aprendizaje y adherencia al cambio); estructuras de gobernanzamultinivel; y reconocimiento del valor de los servicios ecosistémicos.

Resumiendo, pensamos que dicho concepto puede ofrecer un interesante punto de partida para una nueva epistemología que trascienda laparcelación tan típica del conocimiento científico tradicional (existen experiencias valiosas en esta línea como, por ejemplo, el Stockholm Resilience Center).

Al mismo tiempo, una ciencia para la resiliencia es una ciencia plenamente consciente de las consecuencias, incertidumbres y riesgos de lacrisis socioecológica, y por ello cambia no solo sus bases epistemológicas,sino también su modo de aplicación: una ciencia engarzada y comprometida con los movimientos sociales y políticos que luchan por una sociedadsostenible; una ciencia que se ubica, así, en lo que se ha venido en llamar la"ciencia posnormal", es decir, aquella que establece sistemas de evaluación y control en los que participa el conjunto de la comunidad. El paradigma ecológico requiere de un intercambio y diálogo constante con todos lossectores implicados (Garrido, 2011).

Para finalizar, insistiremos en que las ciencias sociales de orientación emancipadora necesitan establecer una "doble agenda" de investigación: junto con la aportación en favor de la elevación material (y psicosocial)de grupos sociales y comunidades perjudicadas por el acceso desigual a losrecursos, la tarea consiste en provocar la disminución o decrecimiento voluntario en el consumo de energía y materiales (también en la emisión deresiduos) de aquellos grupos sociales y comunidades "al otro lado" (conelevadas huellas ecológicas). El empeño de las IT reside precisamente enprovocar tal decrecimiento, provocando al mismo tiempo la elevación delbienestar de todos (aumento de la satisfacción de las necesidades humanas).

Podríamos expresar el desafío actual y futuro siguiendo la recomendación que nos hizo John Stuart Mill, allá por el año 1848: tal desafío tienemucho más que ver con "perfeccionar el arte de vivir" que con "estar absorbidos por la preocupación constante por el arte de progresar". Con suslimitaciones, ahí reside el esfuerzo de las IT.

 

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Recibido: 15.10.2012 Aceptado: 15.11.2012

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