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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.33 Santiago dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000300006 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 33, 2012, p. 121-148

LENTE DE APROXIMACIÓN

 

Aporías de la sustentabilidad capitalista

Aporias of capitalist sustainability

Aporias da sustentabilidade capitalista

 

Antonio Elizalde Hevia

Revista Polis, Santiago, Chile. Email: antonio.elizalde@gmail.com

 


Resumen: El artículo apunta a demostrar que la sustentabilidad capitalistaes una imposibilidad dado que en la naturaleza del capitalismo está la necesidad decrecimiento sin límites. Se diseñan algunos futuros escenarios posibles para lahumanidad y se señala que el desconocimiento de las escalas, de las temporalidadesy de los límites de la condición humana ha permitido construir un imaginario plagado de mitos, creencias y tendencias que nos está conduciendo hacia un verdadero suicidio colectivo.

Palabras clave: escenarios, escalas, temporalidades, límites, imaginario


Abstract: The article aims to demonstrate that capitalist sustainability isan impossibility since in the nature of capitalism is the need for unlimited growth.Some future scenarios for humanity are here designed and its pointed out that thelack of knowledge about scales, temporalities and of the limits of human condition has allowed to raise up an imaginary vision full of myths, beliefs and trends thatare driving us towards a true collective suicide.

Keywords: scenarios, scales, time scales, boundaries, imaginary


Resumo: O artigo tem como objetivo demonstrar que a sustentabilidadecapitalista é uma impossibilidade pois na natureza do capitalismo está a necessidadede crescimento ilimitado. Desenham-se alguns cenários futuros para a humanidadee observa-se que o desconhecimento das escalas e temporalidades e dos limites dacondição humana tenham permitindo construir um imaginário cheio de mitos,crenças e tendências que estão impulsionando-nos para um verdadeiro suicídiocoletivo.

Palavras-chave: cenários, escalas, escalas de tempo, limites, imaginários


 

Aporía. (Del griego aporia, dificultad de pasar) Dificultad lógica quepresenta un problema especulativo.(Diccionario de la Lengua Española, RAE, XXI edición)

Introducción

Nuestra mirada sobre la realidad se constituye a partir de mapas quedescriben un tipo de territorio que, si bien no se corresponde totalmentecon el tipo de vivencias que constituyen nuestro operar en el mundo, nosresultan extremadamente seductores, por el escaso nivel de exigencia y rigor que nos demanda su aceptación. Sin embargo, gran parte de dichosmapas son meras ilusiones que nos han ido domesticando, correspondiéndose con una concepción del universo y del mundo en que vivimos de graneficiencia, para mantener el sistema de dominación que se nos ha ido imponiendo.

Es limitada la capacidad crítica que hemos desarrollado para cuestionar las visiones dominantes en nuestro imaginario colectivo y que sonproducto del paradigma dominante hasta el día de hoy en el mundo de lasideas. Parte sustantiva de esta visión sostiene la existencia de un mundo conformado por ámbitos o dimensiones relativamente autónomas entre sí,el cual existe como una realidad "objetiva" exterior a los sujetos, a la cualse puede acceder por medio del desarrollo de las "adecuadas" aproximaciones conceptuales y metodológicas, particulares y propias de cada disciplina científica. Así entonces, se opera con la creencia en la posibilidad deacceder a un conocimiento universal y objetivo de la realidad, a una visiónúnica y verdadera de las cosas, suponiendo que las diferencias de visiones,de afirmaciones y de juicios respecto a la existencia responden a ‘insuficiencia’ de conocimiento y de objetividad.

Esta concepción es profundamente errónea, y es imprescindible susuperación para poder avanzar hacia una concepción sobre nosotros mismos y nuestro papel en el universo, más integrada y realista, menosdestructiva y más amorosa.

Un breve diagnóstico del mundo actual

El mundo en que vivimos y que hemos llegado a construir dista bastante de lo que fueron los ideales de la Ilustración, resumidos por la Revolución Francesa, en los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Haydiversos autores que nos hablan de las promesas incumplidas de la Modernidad. Hemos llegado a una sociedad en la cual el mal llamado "mercadoglobal" es, como lo sostiene Fritjof Capra, «una red de máquinas programadas de acuerdo con el principio fundamental de que ganar dinero tieneque primar sobre los derechos humanos, la democracia, la protección delmedio ambiente o cualquier otro valor.» (2003:330)

Se ha instalado en el mundo un modelo de bienestar, basado en la posesión-acumulación de bienes y en una moral del disfrute a través delconsumo obsolescente, individualista y acelerado, los cuales estánindisolublemente ligados a la depredación de la formas de vida existentes y a la producción de desechos cada vez mayores, en el planeta que habitamosy es nuestro único hogar. Esta sociedad del turboconsumo y delhiperconsumidor, como la llama Lipovestky (2007), parece absolutamenteincapaz de universalizar a todos los humanos el bienestar que provee aunos pocos. De allí que amén de inviable por la existencia de los límitesplanetarios, aparece como una sociedad injusta ya que no es capaz de «permitir el desarrollo igual de las capacidades básicas de todos los seres humanos.» (Cortina, 2002:223). Es además una sociedad que creaartificialmente necesidades y que aliena metódicamente a la mayor parte dela población, mediante el uso de productos superfluos e impulsando underroche sistemático y permanente, profundizando así una ética hedonistanarcisista individualista para posibilitar la penetración cultural del pensamiento neoliberal en las conciencias sin responsabilidad para con el futuroy que también alimenta la ilusión de alcanzar una forma de vida imposiblede universalizar sin que colapse el ecosistema planetario.

El mismo Capra señala que:

«En la sociedad capitalista contemporánea el valor fundamental deganar dinero va de la mano con la glorificación del consumo material. Un torrente incesante de mensajes publicitarios refuerza en elpúblico la ilusión de que la acumulación de bienes materiales es elcamino directo a la felicidad, el verdadero propósito de nuestrasvidas. Los Estados Unidos de América proyectan su tremendo poder al resto del mundo, con el objetivo de mantener a toda costa lascondiciones óptimas para la perpetuación y la exacerbación de laproducción.» (2003:331)

Y continúa afirmando que:

«La meta principal de este vasto imperio con su abrumadora superioridad militar, su impresionante panoplia de servicios de inteligencia y su posición dominante en ciencia, tecnología, medios decomunicación y entretenimiento no consiste en expandir su territorio, ni en promover la libertad y la democracia, sino en garantizarseel libre acceso a los recursos naturales y la apertura total de losmercados mundiales a sus productos. Consecuentemente, la retóricapolítica estadounidense pasa con facilidad de la "libertad" al "librecomercio" y a los "mercados libres". La libertad de movimiento debienes y capitales se equipara al utópico ideal de libertad humana almismo tiempo que la adquisición de bienes materiales se presentacomo un derecho humano fundamental, o incluso casi como una obligación.» (2003:332)

De una manera muy explícita esto lo reconoce Friedrich Hayek, unode los principales exponentes del pensamiento neoliberal en Entrevista publicada en El Mercurio el 19 de Abril de 1981, cuando señala que: «Unasociedad libre requiere de ciertas morales que en última instancia se reducen a la mantención de vidas: no a la mantención de todas las vidas porque podría ser necesario sacrificar vidas individuales para preservar un númeromayor de otras vidas. Por lo tanto, las únicas reglas morales son las quellevan al ‘cálculo de vidas’: la propiedad y el contrato.»

Franz Hinkelammert sostiene enfáticamente que este sistema desconoce la principal de las eficiencias, cual es la eficiencia de la reproducciónde la vida y que requerimos desoccidentalizar el mundo…»eso implica reconocer que el mundo es el mundo de la vida humana en la cual todostienen que poder vivir. Este reconocimiento constituye la superación deOccidente.» (1989:12)

Sin embargo, para lograr esta desoccidentalización es necesario tener en cuenta aquello que Zygmunt Bauman nos señala:

«El liberalismo de hoy se reduce al simple credo de "no hay alternativa". Esta política premia y promueve el conformismo... El arte dela política, cuando se trata de política democrática, se ocupa de desmontar los límites de la libertad de los ciudadanos para permitirlesestablecer, individual y colectivamente, sus propios límites, individuales y colectivos. Esta segunda parte de la proposición es la quese ha perdido. Todos los límites son ilimitados. Cualquier intento deautolimitación es considerado el primer paso de un camino que conduce directamente al gulag, como si no existiera otra opción másque la de la dictadura del mercado y la del gobierno, como si nohubiera espacio para los ciudadanos salvo como consumidores.»(2001:12)

Y agrega a continuación:

«la libertad individual solo puede ser producto del trabajo colectivo(solo puede ser conseguida y garantizada colectivamente). Hoy nosdesplazamos hacia la privatización de los medios de asegurar-garantizar la libertad individual; si esa es la terapia de los males actuales, está condenada a producir enfermedades iatrogénicas más siniestras y atroces (pobreza masiva, redundancia social y miedo generalizado son algunas de las más prominentes). Para hacer aún máscompleja la situación y sus perspectivas de mejoría., pasamos además por un período de privatización de la utopía y de los modelosdel bien (con los modelos de «vida buena» que emergen y se separan del modelo de sociedad buena).» (2001:15)

Escenarios posibles

Vivimos tiempos cruciales para la humanidad. Podemos transitardependiendo de lo que hagamos hacia varios escenarios posibles.

Uno de ellos, es el de la mantención del capitalismo, en sus diversasversiones, la occidental y también la china, incorporando medidas paliativas o mitigadoras de su sistemática y persistente destrucción del medioambiente y de las relaciones socialmente construidas, impulsando unaeconomía verde, apoyada, como lo señala Silvia Ribeiro1 en tres grandes pilares:

«a) una mayor mercantilización y privatización de la naturaleza ylos ecosistemas, integrando sus funciones como "servicios" a losmercados financieros; b) la promoción de nuevas tecnologías y lavasta expansión del uso de biomasa; y c) un marco de políticas quepermitan y premien todo eso, es decir lo que los gobiernos y lassociedades deberíamos hacer para que las empresas puedan hacerganancias con los dos anteriores.»

Un escenario como éste postergaría transitoriamente los problemasy posiblemente llevaría a consolidar un segundo escenario, del agravamientoprevisto del proceso de calentamiento global, con su secuela de inundaciones, sequías, escasez de agua, desertificación, derretimiento de glaciares,elevación del nivel de los océanos, etc. Los conflictos sociales y políticosque se originarán como producto de estos fenómenos geoambientales llevarán al surgimiento de conflictos endémicos cuya solución política puedeser el surgimiento de un absoluto control de los recursos en disputa paraasegurarlos a las minorías que los han controlado históricamente, mediantela imposición militar del control por parte de las potencias principales sobre los recursos críticos.

Una derivación de este escenario o escenario complementario, seráel surgimiento del ecofacismo en los países centrales, con característicasparecidas a lo que fue el fenómeno nacional socialista. Las manifestacionescada vez más evidentes de la crisis ambiental y social (calentamiento global, disminución de la seguridad alimentaria, desplazamientos masivos depoblaciones, encarecimiento de los alimentos, desempleo generalizado,aumento de la criminalidad organizada e inseguridad creciente de la población, entre otros problemas), permitirán el surgimiento de discursos nacionalistas xenófobos en todos los países receptores de migración, buscandoculpar a todo tipo de minorías de los problemas existentes, dando así cursoa la aparición de organizaciones políticas de carácter facista quienes buscarán acceder al poder político impulsando programas de control del uso yconsumo de los recursos naturales, de restricción de las libertades públicasy de suspensión incluso del ejercicio de derechos ciudadanos.

Desde este escenario es posible que se transite, entonces, hacia untercer escenario, es el de la destrucción mutuamente asegurada. El agravamiento de los problemas por la incapacidad del sistema de frenar la codiciadel capital y de producir en un corto período histórico de un cambio cultural profundo, generará un nuevo conflicto bélico, esta vez de carácter global, por la disputa del control de los recursos naturales cada vez más escasos, conflicto en el cual posiblemente se hará uso de armamento nuclear ode armas de destrucción masiva. Los vencedores de ese conflicto ¿si loshay?: tendrían que reconstruir todo (incluso su propia condición humana), en las escasas áreas del planeta que hayan quedado al margen de la radiación nuclear.

Un cuarto escenario, el deseable, sería la realización de un profundocambio de conciencia de la humanidad que permita realizar profundas transformaciones culturales, sociales, políticas y económicas, renovando de esamanera las instituciones y la moralidad hegemónica, para transitar haciacaminos no recorridos pero tremendamente promisorios, en los cualesel conjunto de los seres humanos, tendremos mucho que aprender y que aportar.

¿Racionalidad o patología?

El operar del mercado globalizado se articula a partir del despreciode lo local, de lo singular, de lo específico, de lo concreto; en síntesis, deldesprecio de la condición humana. La historia nos muestra como en el pasodesde la producción artesanal a la producción industrial el producto

El eje articulador del episteme dominante es la búsqueda del mínimo común denominador, de la homogeneización, de la uniformación; laciencia occidental está orientada preferentemente hacia las medidas de tendencia central: moda, mediana, promedio. Y se ha desentendido de la desviación, de la varianza, de la diferenciación. Ha construido así un epistemede la normalidad, de la norma, de la normalización que desprecia la singularidad.

Occidente es abstracción, como muy agudamente lo señaló Francisco Varela:

"..."Racionalista", "cartesiana" u "objetivista": estos son algunos delos términos que se utilizan hoy en día para caracterizar la tradicióndominante en la que hemos crecido. Sin embargo, cuando se trata dere-formular el conocimiento y la cognición, considero que el término que mejor se adecua a nuestra tradición es abstracta: no haypalabra que caracterice mejor a las unidades de conocimiento quehan sido consideradas más "naturales". La tendencia a abrirnos pasohasta la atmósfera pura de lo general y de lo formal, de lo lógico y lobien definido, de lo representado y lo planificado, es lo que le confiere su sello característico a nuestro mundo occidental." (1996:13)

Inmanuel Wallerstein, a su vez, señala que el camino de la necesariaracionalidad material que deberemos recorrer es un camino que:

"Involucra no solamente un nuevo sistema social, sino también nuevas estructuras de conocimiento, en las que la filosofía y las cienciasno podrán seguir divorciadas, y retornaremos a la epistemologíasingular en pos del conocimiento utilizada con anterioridad a lacreación de la economía-mundo capitalista."

Las más importantes instituciones de la modernidad buscansistemáticamente construir esa normalización, pues mediante ella se lograuna "mayor eficiencia y productividad". El ejemplo más conspicuo es laescolarización, mediante ella se persigue construir un niño promedio, ajustado totalmente a las normas disciplinantes de los procesos educativos, demodo de poder alcanzar de ese modo las metas que las políticas educativasdominadas por una obsesión cuantofrénica buscan lograr. Cada vez importa menos la educación entendida como proceso mediante el cual se ayudaal educando a desplegar sus propias potencialidades, para priorizar las búsqueda del desarrollo de competencias que le permitan competir en el mercado laboral, aunque hoy los mercados laborales valorizan como lo señala Sennett: "un individuo que está constantemente adquiriendo nuevas habilidades, cambiando su "base de conocimiento"." (2006:43)

Un destacado epistemólogo como Paul Feyerabend hizo la siguiente descripción:

"La educación científica, como hoy día se entiende... simplifica la‘ciencia’ simplificando a sus participantes: en primer lugar se defineun dominio de investigación. A continuación, el dominio se separadel resto de la historia (la física, por ejemplo, se separa de la metafísica y de la teología) y recibe una lógica propia. Después un entrenamiento completo en esa lógica condiciona a quienes trabajan endicho dominio. Con ello se consigue que sus acciones sean más uniformes y al mismo tiempo se congelan grandes partes del procesohistórico. Hechos estables surgen y se mantienen a pesar de las vicisitudes de la historia. Una parte esencial del entrenamiento que posibilita la aparición de tales hechos consiste en el inhibir las intuiciones que pudieran llevar a hacer borrosas las fronteras. La religión de una persona, por ejemplo, o su metafísica, o su sentido delhumor... no debe tener el más mínimo contacto con su actividad científica. Su imaginación queda restringida, e incluso su lenguaje dejade ser el suyo propio." (1986:3-4)

Hay instalado muy profundamente en nosotros algo que podríamosllamar el "Síndrome del Control", cual es la pretensión en un contexto deincertidumbre como es el operar de la vida, establecer mecanismos que nosprovean de certezas, de seguridad. Llega a tal punto esta búsqueda de seguridad que en la persecución de ella terminamos cometiendo las peores atrocidades, que niegan en muchos casos los valores o principios en función delos cuales articulamos nuestra identidad. Un cuento de Borges da cuenta deuna manera magistral de esta obsesión, trata sobre aquel emperador de unpróspero imperio que quiso que sus geógrafos hiciesen un mapa perfectodel territorio. El pueblo entero, todos los súbditos, tuvieron que abocarse adicha tarea. Para ello debieron dejar de cultivar, de cosechar, de producir,en síntesis: de vivir. Ellos cumplieron la tarea con tanta eficiencia que terminaron por obtener un mapa que coincidía, en todos los puntos posibles,con el territorio en cuestión. Una vez obtenido este mapa absoluto, devieneabsurdo, puesto que la mejor expresión real del territorio es el territorio en sí, cuya realidad supera la de cualquier mapa. Se produce así la saturaciónfeliz de un modelo en su propia realidad, la paradoja que Jorge Luis Borges,ha imaginado para explicar el éxtasis de lo real.

Desconocimiento de las escalas

La escala humana (la escala en la cual podemos asignar sentido) hasido pulverizada por la globalidad, por la globalización que ha transformando el conjunto de los diversos territorios donde se desplegó la existencia humana hasta ahora, con su diversidad de lenguas y culturas en un solomundo, en un planeta único, en un territorio global. Es la unificación delmundo, la globalización, la mundialización del mundo, todo ello medianteuna globalización perversa, como la denominó Milton Santos.

Pero es este un espacio unificado, mucho más allá de la escala de lacomprensión humana, de la asignación de sentidos y de las responsabilidades subyacentes a ello, de la escala en la cual podemos vivenciar el impacto o resultado de nuestro operar como una retroalimentación que nos permiteevaluar nuestra propia conducta, y consecuentemente valorarlo como algopositivo o negativo. Hemos transgredido la escala de la acción humana yhemos llegado a instalarnos en una situación que podríamos denominar unafalacia transescalar. Llegamos así prácticamente a una situación en la cualnadie es (o se siente) responsable de nada. De allí la permanente necesidadcasi infantil de nuestra sociedad actual de vivir buscando y construyendochivos expiatorios, demonios, partidarios del mal para convertirlos en enemigos a los cuales culpar de los propios errores y omisiones.

El ejemplo más conspicuo de esta falacia transescalar es lamegaciudad, las metrópolis urbanas habitadas por varios millones de sereshumanos, donde se ha producido una agregación extrema que ha conducido a su desnaturalización. Las ventajas de la vida citadina impiden de hecho la condición ciudadana, de allí que ya no sea posible hablar de ciudadanos y sea necesario hablar de urbanitas. Los tiempos de traslado al interior de esas megapolis se van haciendo cada vez mayores en la medida enque la ciudad crece. Como se lo escuché decir a Mariano Vásquez Espí: elproblema ambiental es la ciudad, y la solución al problema ambiental esacercarnos a la producción de alimentos.

"Nuestras ciudades, en 2007 albergaban a la mitad de la poblaciónmundial, y consumían bastante más del 80% de los recursos agotablesdel planeta." (2008:180)…"El creciente transporte a larga distancia, imprescindible sólo para la jerarquía de conurbaciones, implicaun aumento del consumo de recursos minerales (combustibles fósiles y otros) que no puede traducirse en aumento de organización:simplemente es tiempo perdido (y el tiempo puede emplearse comouna medida universal para la contabilidad de los recursos, véaseValero, 1998). Y como duplicar la velocidad significa, como poco,cuadruplicar la energía demandada por un modo de transporte concreto, y puesto que las conurbaciones modernas han aumentado 10,100, 1.000 veces las distancias respecto a aquella ciudad agrícoladel neolítico (y por tanto la velocidad), se sigue un aumento delconsumo energético de 100, 10.000, 1.000.000 de veces, como mínimo. Por supuesto que, en el corto plazo, es posible cambiar unmodo de transporte por otro más eficiente (las caravanas de MarcoPolo por las carabelas de Colón; los correos aéreos por Internet),pero se trata tan sólo de una maniobra de distracción, a la larga eltiempo perdido vuelve a aumentar según la distancia aumenta. Pormás que popularmente se hable de crisis energética, nuestra crisis esde minerales y tiempo escasos. Es por ello que la globalizaciónsigue siendo bastante parcial después de todo: el grueso del consumo sigue produciéndose a corta distancia pues de otro modo loscostes habrían llegado a ser insoportables: el comercio global noalcanza ni a la mitad de los intercambios mundiales. Es por ellotambién que las ciudades globales albergan legiones de desposeídos y explotados, en barrios marginales: las áreas de extracción se sitúan tan cerca como sea posible, entrelazadas de formaintricada con las áreas de consumo y disfrute: las bolsas de pobreza aparecen por ello cualquiera que sea la escala de nuestramirada: países, regiones, ciudades, barrios, calles. En consecuencia, las peculiaridades geográficas del metabolismo urbano impiden a las ciudades globales ofrecer a toda su ciudadanía lasventajas de su posición en la jerarquía: cada conurbación formaliza su propia jerarquía local de centros de disfrute y consumoconectados a periferias de extracción o vertido; las conurbacionesse desgajan en zonas especializadas, sus poblaciones se segregan según cual haya sido la posición que les cayó en suerte en lajerarquía local, la diversidad de las periferias urbanas disminuyey, sobre todo en ellas, la complejidad necesaria a la organizacióncooperativa de la antigua ciudad amurallada se desvanece, siendo sustituida por una sociedad simplificada, organizada por lasimple competencia, incluyendo violentos sucesos deingobernabilidad." (2008:194)

Se ha construido una escala global del operar de los procesos decrecimiento capitalista para la cual nada importan los territorios y las personas que los habitan, las instituciones que se hayan dado o la cultura queposeen. Hemos llegado a la abstracción en la cual el territorio, ya no importa nada:

"La economía mundial ha dejado la tierra y ha subido al cielo, donde ya no importa el espacio (…) las grandes ciudades, donde serealiza el trabajo de inversión y coordinación, se han hecho inclusomás importantes en la era global." (Sennett, 2006:41)

Todo ello queda absolutamente subordinado a los intereses del capital, que todo lo devora, todo lo procesa, todo lo destruye. Lo político y económicamente correcto es hacer lo que convenga al capital, así sea condenar a la hambruna o al desplazamiento a poblaciones completas, no solode localidades sino incluso de regiones de un país.

Y la lógica del capital es crecer, y continuar creciendo para mantener (si no es posible incrementar) la tasa de ganancia. El ADN del capital escrecer indefinidamente, de allí su incompatibilidad con la sustentabilidad,no hay posibilidad de un crecimiento sustentable. El crecimiento es pornaturaleza insustentable. De allí que la naturaleza le ponga límites en sucódigo genético a todas las formas vivas.

Sin embargo, hay quienes creen que es posible continuar creciendoindefinidamente y que frente a los límites que nos pone nuestro planeta, enalgún punto los recursos que se vayan agotando podrán ser sustituidos porotros gracias a los avances de la tecnociencia. Realizándose de ese modo elaxioma de la sustituibilidad perfecta de los factores productivos: teniendoel capital para hacerlo todo es posible y no hay problema. El modelo propiode la "ciencia económica" funciona si o si pues como lo ha sostenido RobertSolow: "Si puede lograrse con gran facilidad la sustitución de los recursos naturales por otros factores, en principio no habría "problemas". En estecaso, el mundo puede seguir adelante sin recursos naturales, de modo quesu agotamiento es sólo un acontecimiento, no una catástrofe". (1994:94).

Desconocen obviamente los cálculos hechos por Isaac Asimov(1973), quien señaló:

"Si la población terrestre continúa duplicando su número cada treinta y cinco años (como lo está haciendo ahora) cuando llegue el año 2.600 se habrá multiplicado por 100.000 (…) ¡La población alcanzará los 630.000.000.000! Nuestro planeta sólo nos ofrecerá espacio para mantenernos de pie, pues se dispondrá únicamente de 3cm2 por persona en la superficie sólida, incluyendo Groenlandia yla Antártida. Es más, si la especie humana continúa multiplicándoseal mismo ritmo, en el 3.550 la masa total de tejido humano seráigual a la masa de la Tierra." (1973).

Pese a lo anterior, hay quienes sostienen que incluso ese escenariode hacinamiento planetario sería bueno y conveniente para impulsarnos asía desarrollar la conquista galáctica. Sin mebargo, frente a esta ilusión elmismo Asimov señala:

"Si hay quienes ven un escape en la emigración a otros planetas,tendrán materia suficiente para alimentar esos pensamientos con elsiguiente hecho: suponiendo que hubiera 1.000.000.000.000 de planetas habitables en el Universo y se pudiera transportar gente a cualquiera de ellos cuando se estimara conveniente, teniendo presente elactual ritmo de crecimiento cuantitativo, cada uno de esos planetasquedaría abarrotado literalmente y sólo ofrecería espacio para estarde pie allá por el año 5.000. ¡En el 7.000 la masa humana sería iguala la masa de todo el Universo conocido!"

No obstante hay muchos (la tecnoburocracia, los multimillonarios,los economistas neoliberales, las multinacionales, los científicos al servicio de estas, entre muchos otros), o en la descripción más afinada de Sennett, "determinadas clases de burocracias económicas. Son grandes, venden acciones ellas mismas y son capaces de obtener beneficios de latecnología avanzada… Son quienes están dedicados a los: "serviciofinancieros, legales y de seguros, la producción y el transporteglobales (...) el diseño industrial, la publicidad y el marketing, losmedios de comunicación y el diseño por ordenador." (2006:43).

Estos son quienes confiando en el poder de la ciencia y la tecnología, y creyendo ciegamente en el mercado como asignador de recursos, nosólo piensan que es posible sino que incluso hacen lo posible para que laeconomía siga creciendo, a fin de satisfacer la naturaleza intrínseca delcapital (su insaciabilidad y codicia): incrementar o al menor mantener sutasa de ganancia, para lo cual le es necesario seguir explotando lo que seaposible. Su lógica es convertir todo en objeto de ganancia, para ello todolo que es abundante lo torna escaso para poder así asignarle precios quehacen posible mercantilizarlo. El crecimiento permanente está en su ADN, no puede dejar de crecer. Su voracidad no tiene límites y de ese modo nosestá conduciendo hacia un suicidio colectivo.

Frente a esa mirada recurro nuevamente a Asimov quien afirmó que:

"Evidentemente, la raza humana no puede crecer durante mucho tiempo al ritmo actual, prescindiendo de cuanto se haga respecto al suministro de alimentos, agua, minerales y energía. Y conste que nodigo «no querrá», «no se atreverá» o «no deberá»: digo lisa y llanamente «no puede».

Y hasta ahora solo hemos usado las estimaciones hechas por Asimovpara una tasa de crecimiento anual de 2 a 3 por ciento, la de crecimientodemográfico. ¿Qué pasa cuando esas proyecciones se hacen para el crecimiento de la economía a tasas como las que ha tenido China en las décadasrecientes, entre 8 a 10 por ciento, duplicando de ese modo su producto enmenos de una década. Llegamos a la situación que algunos han denominado la gran aceleración del siglo XX

La población humana creció de 1,6 mil millones a 6 mil millones: casi 4 veces

La economía mundial creció 14 veces

El uso de energía creció 16 veces

El uso del agua creció 9 veces

El incremento del bióxido de carbono fue de 13 veces

Las emisiones industriales subieron 40 veces

En este cuadro de crecimiento sin frenos, los autos y las reses pueden ser considerados los íconos del consumo del siglo XXI. Por cada dos humanos que nacen al año se construye un auto. Al 2010 parque vehicularalcanzó los mil millones. Producen el 15% de los gases que contaminan laatmósfera y cada uno en su construcción produce entre 15 a 20 toneladasde residuos.

Las reses pesan más que todos los seres humanos. Hacia 2001 eranmás de 1530 millones emitiendo metano y óxido nitroso, gases que inducenal calentamiento global.

La expansión de la ganadería vacuna es la principal causa de destrucción de millones de hectáreas de selvas tropicales.

Sin embargo, hoy se plantea en el discurso de la "economía verde"como la gran panacea la producción de biocombustibles (etanol) para sustituir el petróleo, a partir de la caña de azúcar, de la palma africana u otroscultivos. Asimismo se produce soja para alimentar ganado ovino que solopueden consumir los ricos del planeta. Y el mijo, el sorgo, el maíz y el trigobases fundamentales de la dieta de los pobres se baten en retirada. De modotal que el real dilema político y moral al cual nos estamos enfrentando será: o alimentamos reses y automóviles o alimentamos seres humanos. Y al parecer conforme muestran los datos presentados recientemente por la FAO,los humanos van perdiendo. Ello en razón de que los alimentos han sidotransformados también en objeto de especulación financiera y por lo tantolos precios de los alimentos están encareciéndose de forma acelerada.

Desconocimiento de las temporalidades

El operar humano instituyó la historia, la visión de un tiempo pasado y de un tiempo futuro. Hoy, sin embargo, se ha construido el tiempoúnico. El tiempo dominante ha impuesto su valoración de los ritmos, haordenado la polifonía rítmica de la vida en la partitura única del tiempo deldinero, del tiempo de la acumulación. Incluso se han diseñado formas mediante las cuales consumir el tiempo futuro. Estamos expropiando a lasgeneraciones venideras su bienestar potencial como producto de estaadicción aceleratoria que caracteriza al mundo actual.

La permanente aceleración del ritmo de vida está conduciendo a lahumanidad a un callejón sin salida, ya que nuestra condición humana requiere de tiempo para construirse. Nuestra humanidad no es algo genético,es algo cultural, esto significa que es una condición que requiere de untiempo para su despliegue. A diferencia del resto de los seres vivos cuyotranscurrir vital están determinado en su biología, nosotros requerimos deltiempo para poder desplegar nuestra historia vital, requerimos de tiempopara aprender a ser humanos, para aprender un lenguaje, para aprender avivir en común, para adquirir las destrezas y competencias que nos permitan procurarnos los recursos que necesitamos para vivir, para enriquecernuestra identidad con la presencia de la otredad, para transitar desde laheteronomía a la autonomía.

Sin embargo, todo apunta hacia la reducción del espacio temporalen el cual se instala la cultura, donde ella se hace manifiesta, que es eltiempo o distancia fáctica transcurrida entre el surgimiento del deseo y susatisfacción. La sociedad del hiperconsumo y del turboconsumidor, construido en las sociedades capitalistas de consumo masivo, busca reducir esadistancia fáctica o intervalo temporal, ofreciendo a cambio el consumo instantáneo e inmediato. Pensemos, por ejemplo, en la cultura del té propia deOriente con su ritual y tiempo requerido para su preparación versus el té enbolsitas propio de Occidente, o el tiempo necesario para la preparación deun asado al estilo patagónico versus las hamburguesas de MacDonald.

Desconocimiento de los límites de la percepción humana

Lo paradojal, sin embargo, es que hay un tiempo creciente gastadoen elegir, en decidir o discriminar frente a una oferta de bienes casi inconmensurable. Es notable al respecto el incremento del peso de los periódicosdurante el fin de semana. Hojas y cuadernillos, revistas, guías de todo tipoy una cantidad impresionante de (des)información desconociendo los límites de la capacidad humana para procesarla.

Al respecto Zygmunt Bauman señala que:

"Según los cálculos de Ignazio Ramonet, durante los últimos treintaaños, en el mundo se ha producido más información que durante los5 mil años anteriores, mientras que "un solo ejemplar de la edicióndominical del New York Times contiene más información que la queuna persona culta del siglo XIX consumía durante toda su vida"."(2007: 61)

Pero continúa afirmando algo que nos concierne mucho más directamente a quienes escribimos, investigamos y reflexionamos sobre estostemas, citando a Eriksen, "quien afirma que: "más de la mitad de todos los artículos periodísticos publicados en materia de ciencias sociales nunca son citados",lo que sugiere que más de la mitad de la información producida porlos investigadores no es leída nunca por nadie excepto por sus "colegas revisores", los correctores y editores." (2007: 61-62)

Algo similar es lo que señala Sennett cuando afirma:

"Me refiero al iPod, con capacidad para almacenar y reproducir diezmil canciones de tres minutos. Pero ¿cómo hará uno para escogerlas diez mil canciones, o de dónde sacará tiempo para bajarlas? ¿Cuáles serían los principios de selección de las quinientas horas de música que contiene esa cajita blanca? ¿Acaso sería posible recordarlas diez mil canciones a fin de elegir una en particular que se deseara oír en un momento determinado? (Esta proeza de la memoria humana implicaría, en el campo de la música clásica, la capacidadde saber de memoria prácticamente todas las obras de Juan SebastiánBach.)." (2006:131)

De allí entonces que lo que se va construyendo es una realidad donde es cada vez más difícil proveer de sentido a esa creciente masa de informaciones distribuida con una velocidad también creciente, o discriminar lo verdaderamente relevante para cada cual, lo que dificulta generar relatos,órdenes, secuencia de desarrollo, y todo se torna irrelevante, nimio o trivial, de modo tal que las cosas e incluso las personas son experimentadascomo insustanciales. Nada merece una atención preferencial por encima deningún otro.

Y la paradoja es que como lo sostiene Sennett:

"…el poderoso atractivo comercial del iPod consiste precisamenteen tener más de lo que una persona podría usar jamás. Parte de eseatractivo reside en una conexión entre potencial material y capacidad potencial de un individuo." (2006:132)

Y esto que hemos señalado respecto a la información o la músicapreferida se da en prácticamente todos los planos de la existencia. Ya nadanos asombra. Nos hemos insensibilizado a tal punto que incluso las peorestragedias, aberraciones o atrocidades nos parecen normales. Vivimos enuna suerte de creciente embotamiento moral. De allí entonces que se continúa en la misma senda irremediablemente suicida, a pesar de las evidenciasque están al alcance de cualquiera persona medianamente informada.

Según William R. Catton Jr., sociólogo norteamericano, autor del libro Overshoot publicado en 1980 y traducida recién en 2010 al castellano como Rebasados, Fred Cottrel en su libro Energy and Society, publicadopor McGraw-Hill, Nueva York ya en 1955 mostraba, "que se invertía mucha más energía en cultivar cincuenta búshelspor 0.40 hectáreas en campos de arroz mediante métodos mecanizados en Arkansas que mediante los cultivos que utilizaban elazadón en Japón. La ilusión de que los procedimientos deArkansas eran más "eficientes" surgían del hecho de que allí senecesitan menos de dos días-hombre de trabajo humano por acre,en comparación con los noventa días-hombre en Japón. Sin embargo, para conseguir ese ahorro de ochenta y ocho días-hombre detrabajo humano, el granjero de Arkansas tenía que invertir en tractores, combustible para tractores, electricidad y abonos, todo lo cualimplicaba una energía equivalente a por lo menos ochocientos días-hombre adicionales al esfuerzo. Esta extravagancia en el consumode energía seria aun más flagrante si el cálculo incluyera la energíautilizada en la construcción, el transporte por barco y la manutención del tractor, el camión, los aparatos eléctrico de bombeo, etcétera." (2010:85)

A su vez, Paul A. Samuelson en un artículo publicado en El País, titulado "Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek"2 señalaba lo siguiente:

"Los sistemas de mercado no regulados acaban destruyéndose a símismos. ¿Ha llegado el sistema de mercado a su fin? Como personaapegada a los valores tradicionales, espero que no. Mil años de historia económica atestiguan objetivamente lo indispensables que sonlos sistemas de mercado… ¿Qué es entonces lo que ha causado,desde 2007, el suicidio del capitalismo de Wall Street? En el fondode este caos financiero, el peor en un siglo, encontramos lo siguiente: el capitalismo libertario del laissez-faire que predicaban MiltonFriedman y Friedrich Hayek, al que se permitió desbocarse sin reglamentación. Ésta es la fuente primaria de nuestros problemas dehoy. Hoy estos dos hombres están muertos, pero sus envenenadoslegados perduran."

Por su parte, Joseph Stiglitz, economista, ex director del BM, Premio Nobel, profesor de la Universidad Columbia, haciendo referencia también al origen de la crisis subprime, sostiene algo similar en un artículotitulado "Capitalistas estúpidos", publicado en Vanity Fair/Znet:

"El gobierno habló de desarrollo de confianza, pero lo que presentófue en realidad un timo. Si el gobierno hubiera querido realmenterestaurar confianza en el sistema financiero, habría comenzado porencarar los problemas subyacentes – las estructuras deficientes deincentivos y el sistema regulador inadecuado. ¿Hubo una sola decisión aislada que, si hubiera sido revertida, habría cambiado el cursode la historia? Todas las decisiones, incluidas las de no hacer algo,como han sido muchas de nuestras malas decisiones económicas, son consecuencia de decisiones anteriores, una red interrelacionada que va desde el pasado lejano hasta el futuro. La verdad es que lamayoría de los errores individuales se reducen a sólo uno: la creencia en que los mercados se ajustan solos y que el papel del gobiernodebiera ser mínimo. Al mirar retrospectivamente a esa creencia durante audiencias en otoño de este año en el Congreso, Alan Greenspandijo en voz alta: "He encontrado un defecto." El congresista HenryWaxman lo presionó, respondiendo: "En otras palabras, usted hadescubierto que su visión del mundo, su ideología, no era correcta;no funcionaba". "Ciertamente, precisamente," dijo Greenspan. Laadopción por EE.UU. – y por gran parte del resto del mundo – deesa filosofía económica defectuosa hizo inevitable que hayamos llegado al lugar en el que nos encontramos actualmente."

Podemos concluir que el principal desconocimento que experimentamos es el desconocimiento de la complejidad de lo real, es decir elreduccionismo instalado muy profundamente en el imaginario colectivo deOccidente, y ello porque se encuentra impregnado y hegemonizado por ellenguaje economicista. Es el lenguaje de la escasez, que todo lo sobre simplifica y que opera con una visión crematística, que nos conduce a actuarcomo necios, "al confundir valor y precio", como lo señalaba Machado.

El imaginario en las sociedades actuales: sus mitos ycreencias. Elementos para una reflexión crítica

La forma como pensamos el mundo determina las conductas adictivasy suicidas que caracterizan a la sociedad actual. De allí entonces que paraefectos analíticos asumamos la siguiente hipótesis: nuestras creencias condicionan nuestras ideas y emociones. Ningún cambio es posible sin modificar las creencias en las cuales nos movemos.

Hay un conjunto de creencias instaladas en el imaginario colectivode la humanidad por Occidente, por la Ideología del Progreso, por el Capitalismo y por el Desarrollismo, de una manera progresiva y sistemática a lolargo de nuestra historia reciente. ¿Cuáles son algunas de ellas?

1. Más es igual a mejor

Los seres humanos actualmente vivos hemos sido socializados en una forma de concebir la vida como un ejercicio permanente de logro de más y más, en una permanente insatisfacción con lo que tenemos, con lo que somos, con lo hecho. Nuestra cultura ha roto con todaslas tradiciones del pasado en las cuales se valoraba la mesura, la moderación, la continencia. Por el contrario, hoy se nos exige vivir en unapermanente tensión en búsqueda de más y más, como si ello nos fuesesinónimo de mejor.

2. La tecnología todo lo puede

La tecnología es el gran mito en el cual tenemos depositada nuestraconfianza, un confianza acrítica y casi ciega. Posiblemente porque las generaciones de seres humanos vivos hemos experimentado los enormes beneficios que ella nos ha reportado. Las tecnologías de la salud han permitido prolongar la vida humana en más de una década durante este siglo. Lascomunicaciones son hoy posibles con cualquier lugar del mundo. Podemosapreciar la presencia virtual e instantánea de un ser querido que está lejos oviajar de un extremo a otro de un país o del mundo en horas. La tecnologíase ha hecho parte constitutiva de nuestra existencia, son tantas las mejorasen nuestras condiciones de vida, tantos los logros obtenidos mediante ella,que inadvertidamente la hemos transformado en un poder casi omnímodo.Pensamos que si hoy algo no es posible la tecnología en algún momentofuturo lo hará posible, todo entonces sería cuestión de tiempo. Hay inclusoquienes pagan enormes cantidades de dinero para que criogenicen sus cuerpos una vez muertos esperando la ¡¡resurrección tecnológica!! ¡Que ingenuidad! (Esto porque de resucitar, resucitarán viejos y/o enfermos que fuetal como se murieron).

3. La competencia es algo natural y nos conduce a ser mejores

Todo el discurso instalado en el imaginario de la globalización estáconstruido en torno a la competencia, pero en el sentido de competir: competir por los mercados, por los clientes, por los consumidores. Y la competencia conduce a lo contrario de aquello que pretendidamente busca que es:eliminar el monopolio; ya que busca eliminar al competidor y de tener éxito, se llega al competidor único quien al no tener competidores puede hacerlo que se le dé la gana en el mercado, Pero a la vez se confundecompetitividad con competencia. Ya no importa tanto ser competente comocompetitivo. Incluso gran parte de toda nuestra institucionalidad apunta enesa perspectiva, desde pequeños se estimula la competitividad, y no laspotencialidades propias de cada ser humano, mediante premios y galardones de diversa índole.

4. El "éxito" debe ser la principal meta de la vida

El imaginario actual está articulado en torno a una noción central,"el éxito". Se concibe la existencia humana como predestinada al logro, ala consecución de grandes metas, a la persecución obsesiva del éxito. Esfundamental lograrlo como sea en todos los ámbitos de la existencia. Noimporta cómo, incluso se piensa que el propio éxito puede tapar los ripiosdel camino recorrido para llegar a él. Joaquín García Roca nos habla delmito de la cumbre o del éxito. La vida entendida como una ascensión, como un permanente desplazamiento hacia una cumbre, en la cual nos espera eléxito. Pero una vez lograda la conquista de esa cumbre es necesario reiniciarel ascenso hacia otra cumbre, y luego otra y otra. Es el mito de la realización humana. Nos vemos así confrontados permanentemente por el idealhacia el cual debemos transitar, en una permanente insatisfacción que nosmantiene vivos; la vida concebida como un continuo movimiento. Todos encaminados en busca de ser exitosos, triunfadores, ganadores, cosechando por doquier y acumulando premios, medallas y certificaciones de todaíndole, y hay de quien no lo haga: es indigno de ser considerado humano.La vida es concebida como una permanente competencia de todos contratodos, en la cual lo que importa es ganar a como dé lugar.

5. La única forma de "ser humano" es la propia de Occidente

Otro mito instalado es el de la normalidad que nos impone una determinada forma de ser humano, la propia de Occidente. Como lo señalaBoaventura de Sousa Santos, una cultura local surgida como todas en undeterminado momento concreto de la historia humana, en un punto determinado del territorio y en condiciones sociales específicas, ha llegado aconstituirse a sí misma en universal, y con ello ha impuesto un determinadomodelo de ser humano como el humano genérico y universal. Ello se halogrado como lo señala Joaquín García Roca con la colaboración de todos(la ciencia, las iglesias, la cultura, las instituciones sociales, las empresas), «se universalizó lo particular, se niveló la diferencia y se impuso un determinado examen de madurez que marcaba la línea divisoria entre la normalidad y la anormalidad, lo correcto y lo incorrecto, loadaptado y lo inadaptado... «No fueron capaces ayer ni hoy de aprobar este examen las minorías étnicas, los enfermos, las personas condeficiencias, los ancianos, los disidentes, las personas improductivas, los inadaptados: los últimos que se han convertido en las plagasy azotes del siglo XX. Todos ellos ayer y hoy, certifican según laideología dominante su inferioridad humana, su tara y su degradación. Tenemos el mito adecuado para la más despiadadamarginación.» (1990: 5-6)

De ese modo una proporción importante de la humanidad quedarelegada a la condición de inviable, incapaz o inepta para transitar hacia lacondición de plenitud humana. Hoy incluso se habla de países inviables.De allí a la desechabilidad no hay más que un paso. En la historia de AmericaLatina hubo y aún hay grupos de su población que consideraron a otrossectores como un peligro, una molestia, como desechables y que pagaron eincluso siguen pagando para que se les extermine.

De allí la validez de lo señalado por Franz Hinkelammert, la peor delas calamidades que ha experimentado la humanidad en las décadas recientes ha sido la occidentalizacion del mundo. Sostiene que la sociedad occidental tiene raíces históricas principalmente judeo-cristianas y greco-romanas, raíces que son transformadas y recreadas en la búsqueda de un nuevo sujeto humano, en una relación absolutamente distinta con las estructuras sociales y su transformación. Este proceso está signado por la utopía dela libertad. La sociedad occidental ha hecho de esta utopía su identidad aldeterminarla con las estructuras sociales. Terminando devorado el sujetohumano de la utopía en nombre de ella por las propias estructuras que persiguen su realización, transformándose así en una utopía destructora. Deallí entonces que Hinkelammert sostenga la necesidad de "…desoccidentalizar el mundo; eso es justamente esta tarea:desoccidentalizar la iglesia, desoccidentalizar el socialismo,desoccidentalizar la peor forma de Occidente cual es el capitalismo,desoccidentalizar la misma democracia. Pero eso implica reconocerque el mundo es el mundo de la vida humana en la cual todos tienenque poder vivir. Este reconocimiento constituye la superación deOccidente." (1989: 12).

6. El mito de la presentabilidad o de la apariencia

Esta normalidad obsesiva, abusiva e ilusoria nos ha conducido al predominio del aparecer sobre el ser, no importa tanto lo que alguien escomo que sea presentable. Hemos llegado así a una ética reducida a estética de la presentabilidad, de los buenos modales, de la conformidad, comosi todo pudiera reducirse a una representación teatral en la que a los intereses en juego se les despoja de todo lo que tienen de demasiado feo, inmediato, grotesco y bárbaro. Lo inquietante es ver como la ética de la presentabilidad se confunde peligrosamente con una ética de la conformidad o de la convalidación de situaciones cada vez más manipuladas.

Pero a la vez hemos transitado hacia una cultura del engaño y de lasimulación, una cultura de la prótesis: lo que no se tiene se agrega, lo quesobra se quita. Todo ello mediante injertos, prótesis, liposucciones, cirugíaplástica, implantes, maquillaje, etc.

Hemos llegado a un tipo de consumo que es fundamentalmente conspicuo. En la sociedad actual quien no consume no existe. Se consume paraestar presente, para existir, para hacerse visible. De allí hemos llegado aque al final todo es apariencia. Fromm nos habló del dilema entre el ser y eltener. Hoy el dilema es entre el ser y el aparecer. Ya no importa tanto el serleal, honesto, veraz, generoso, fiel u honrado, como el parecerlo o aparentarlo. En un imaginario instalado en esta creencia ya no hay lugar para elesfuerzo anónimo y silencioso asociado al cumplimiento de deberes de estado (madre o padre, trabajador, estudiante, ciudadano); si hago algo tengoque exhibirlo, pregonarlo, ostentarlo, publicarlo. Importa más el envaseque el contenido, lo formal que lo sustantivo.

Tendencias suicidas de la civilización actual La ceguera frente a los límites

La obsesión por el crecimiento ha conducido a la humanidad a desarrollar una casi absoluta ceguera frente a los límites que nos pone la naturaleza. Su origen está anclado en dos razones principales, la primera es lacreencia en que nuestro dominio sobre la naturaleza es algo posible deextender indefinidamente gracias a la ciencia y la tecnología, a lo cual yanos hemos referido. La segunda es la imposibilidad de percibir dimensiones que están más allá de la escala en la cual operan nuestros sentidos, locual se traduce en una ceguera respecto al efecto agregado o de sumatoriade nuestras conductas aisladas como actores individuales. El campesinoque desmonta una hectárea de bosque nativo en cualquier lugar del mundoes ignorante e inconsciente de que son miles de campesinos quienes enforma aislada hacen lo mismo cada día en todo el mundo. Algo parecido leocurre a los miles de conductores que deciden salir de paseo cada fin desemana de cualquiera gran aglomeración urbana y que encuentran con enormes concentraciones de vehículos en las autopistas con personas que persiguen algo similar. Posiblemente muchos de nosotros hemos vivido la experiencia de descubrir una forma de evitar los cotidianos trancones o tacos de tránsito y nos hemos encontrado con sorpresa al cabo de unos días que talforma de evasión ya no es tal pues son cientos o miles quienes han descubierto y hacen lo mismo.

Gregory Bateson nos ha enseñado que la conciencia requiere paraoperar o para activarse del surgimiento de quiebres. En situaciones en lascuales el cambio es progresivo y constante, vale decir, en las que por cada unidad de tiempo la progresión en términos de unidades de cambio es similar, nuestros sentidos no alcanzan a percibir dicha transformación, pues loque percibimos preponderantemente es la constancia de la transformación.Es lo que le sucede a una rana que puesta dentro de una olla con agua fría ypuesta ésta al fuego, nunca salta y termina cocida porque sus sentidos no lealertan de ningún quiebre. La progresión de aumento de la temperatura esconstante y eso evita el natural estrés que si produce un cambio abrupto.

Los cambios producidos por nuestro impacto sobre el ambiente,si bien a escala local pueden producir quiebres significativos, a nivelagregado terminan siendo de una gradualidad y constancia que nos imposibilita percibirlos. Es lo que nos ocurre a quienes habitamos una localidad y no nos damos cuenta de los cambios que ésta ha experimentado enel tiempo, cosa que si percibe inmediatamente quien la visita después devarios años.

La "creación" compulsiva de deseos ¿necesidades?

El papel de la publicidad es la creación de necesidades (léase deseos). El crecimiento capitalista se basa en la permanente creación de necesidades, muchas de ellas artificiales, para sostener la demanda por nuevosbienes que es la que lo alimenta. Hace ya más de seis décadas, uno de losestrategas enseñaba su juego con candor: su nombre es Stanley B. Resor,presidente de la J. Walter Thompson, una de las mayores agencias de publicidad de Estados Unidos. Para Resor, "…cuando aumentan los ingresos, la creación de nuevas necesidades es lo más importante. Cuando se pregunta a la gente: «¿Sabeusted que su nivel de vida aumentará en un 50 por ciento en lospróximos 10 años?», no tienen la menor idea de lo que eso quieredecir. No reconocen la necesidad de un segundo coche a menos quese les recuerde con insistencia. Esta necesidad tiene que ser creadaen su ánimo y es preciso hacerles ver las ventajas que les procuraráel segundo coche. Yo considero la publicidad como la fuerza deeducación y de activación capaz de provocar los cambios de la demanda que nos son precisos".3

La sociedad capitalista actual ancla su existencia en la producciónindustrial de bienes de consumo masivo: bienes que requieren ser permanentemente desvalorados y desechados, para así continuar creando nuevosbienes que los sustituyan. Gorz expone agudamente este hecho:

"Preocupadas solamente de hacer funcionar la máquina, de hacercircular el capital, de mantener un cierto nivel de empleo, nos fabrican las necesidades correspondientes a las exigencias, en un momento dado, del aparato de producción y de circulación. Nos inventan deliberada y sistemáticamente nuevas escaseces y carencias,nuevos lujos y nuevas pobrezas, conforme a las necesidades de rentabilidad y de crecimiento del capital". (1989: 128)

Bauman señala al respecto:

"Se puede decir que el "consumismo" es un tipo de acuerdo socialque resulta de la reconversión de los deseos, ganas o anhelos humanos (si se quiere "neutrales" respecto del sistema) en la principalfuerza de impulso y de operaciones de la sociedad, una fuerza quecoordina la reproducción sistemática, la integración social, la estratificación social y la formación del individuo humano, así como también desempeña un papel preponderante en los procesos individuales y grupales de auto identificación, y en la selección y consecución de políticas de vida individuales". (2007: 47)

Gorz concluye que es el consumidor el que está al servicio de laproducción, para así asegurar a ésta las salidas que reclama; que es el consumidor quien tiene que irse adaptando a los requerimientos de las producciones que los cambios tecnológicos indican como las más rentables endeterminadas circunstancias. Afirma por otra parte, que ello es indispensable para que la sociedad pueda perpetuarse, y así reproducir sus desigualdades jerárquicas y mantener incólumes sus mecanismos de dominación.

La incapacidad de reconocer la principal de las eficiencias: laeficiencia reproductiva de la vida

Franz Hinkelammert ha denunciado en diversos trabajos la incapacidad del sistema capitalista para reconocer la principal eficiencia: la eficiencia reproductiva de la vida. Mientras que la racionalidad capitalistaapunta a la construcción del mercado "total" que debería guiar "todas" lasacciones del ser humano mediante relaciones mercantiles. Su lógica lo abarca"todo". La ética del mercado total gira sobre un valor central: la eficiencia.Si los individuos logran alcanzar sus fines específicos con la menor cantidad posible de medios, entrarán en las esferas de la productividad y, porende, tendrán la posibilidad de competir en el mercado. La eficiencia setransforma así en el valor supremo que decide sobre la validez de "todos"los demás valores. De tal modo que instituciones como la propiedad privada y el derecho contractual en cuanto sustento de la eficiencia son considerados los valores centrales de la institucionalidad existente. Estos valores son la base para desarrollar la cultura en que el individuo pueda alcanzarsus fines específicos con la máxima eficiencia posible. No importando losmedios utilizados para obtener los fines propuestos, aunque así se impidala reproducción de la vida misma. Es una racionalidad irracional que nopermite criterios valorativos sobre sus hechos. Se introducen cambios perosin modificar su funcionamiento básico, excepto su velocidad.

El temor a la escasez

Los seres humanos a lo largo de nuestra historia evolutiva hemosensayado diversas formas de dar cuenta de nuestras necesidades, todas ellassin embargo han requerido de una forma de relación con la naturaleza y conlos otros, que hiciera posible la apropiación de los recursos. En las sociedades sin clases del pasado y en algunas que todavía sobreviven, la forma deapropiación fue predominantemente social o colectiva. Es la sociedad capitalista la que para su desarrollo requirió, como condición necesaria, laeliminación de toda forma de apropiación que no fuese individual. De modotal que el capitalismo globalizado en el cual hoy vivimos ha terminado porreducir a su mínima expresión, todos aquellos que fueron bienes comunesen el pasado.

El capitalismo ha configurado un imaginario anclado en la creenciaen la escasez como la condición dominante en el ámbito de la economía ydesde allí ha contaminado todos los ámbitos de la existencia humana. Al considerar la escasez como un principio casi equivalente al principio derealidad, los seres humanos nos vemos obligados, casi compulsivamente, aacumular todo aquello que teñimos con el atributo de la escasez, y a defender lo acumulado haciendo uso de todos los recursos de los cuales disponemos. «Además como vivimos en una cultura centrada en la apropiación,vivimos de la apropiación, y en ella aprendemos a querer, a desear y anecesitar cosas que nos son en lo fundamental superfluas, pero dependemos de ellas, de modo que si no se nos dan vivimos en la escasez, y aparece el stress en el miedo continuo de perder o no lograr acumular las posesiones que se desea obtener porque las posesiones se viven como fuentesde seguridad.» (Maturana 1991:63). En la sociedad capitalista llega a serconsiderado casi anormal o patológico el compartir, cuando la emoción delcompartir fue una condición constitutiva de la evolución de nuestra condición de primates a humanos. (Maturana, 1995)

Asimismo, esta visión condujo a una invisibilización de ampliossegmentos de la realidad que tornó invisibles todos aquellos recursos quepor su naturaleza son abundantes y por los cuales los seres humanos nonecesitan competir, sesgando por ende nuestra percepción de la realidad ydestacando en ella únicamente aquellos recursos que por su naturaleza sonescasos. De tal manera, incluso, se contagió con el atributo de la escasez alos recursos que abundan, y aún más, también a los que para crecer requieren de manera imprescindible ser compartidos. Operó de tal modo un verdadero enmascaramiento de la realidad, un proceso de ideologización y decreación de una falsa conciencia.

De este modo la economía capitalista ha colonizado lo abundantetransformándolo en escaso y haciéndolo económico lo torna visible, pormedio de la mercantilización y la privatización. Ya no es más posible elacceso gratuito y libre a lo abundante, como lo era antes de ser colonizado.Esto era necesario para permitir que se llevasen a cabo aquellos cambiosfundamentales en la vida social, tales como el inicio y desarrollo de losprocesos de acumulación en gran escala, y el surgimiento del capital, quese constituyó así en la más enorme fuerza transformadora de la existenciadel hombre que ha operado en la historia. Ello implicaba la necesidad deproducir una ruptura total de las formas de organización de la convivenciahumana reguladas por la búsqueda de la simetría y la cooperación, y laviolación de la escala humana en las relaciones entre los seres humanos.

Esta ideología de la escasez tiñó la realidad de tal modo que empujó a loshombres hacia la competencia en vez de la cooperación, al logro del lucroy del beneficio por sobre la minimización del riesgo, a la búsqueda decertezas en el tener por encima del ser. Los seres humanos nos hemosvisto así empujados a expresar nuestra identidad mediante el consumo.Son los bienes a los cuales podemos acceder los que nos hacen presentes en un mundo en el cual la apariencia, esto es la forma como nosmanifestamos ante otros, se ha ido transformando en la expresión privilegiada de la condición humana.

Una perspectiva utópica

Orlando Fals Borda, en uno de sus últimos trabajos publicados augura (utopiza) algunos de los instrumentos heurísticos que nos pueden hacer posible avanzar hacia un nuevo paradigma:

"Por fortuna, la llegada del nuevo siglo coincide con la disponibilidad de novedosas herramientas analíticas del tipo abierto que sederivan de saberes consolidados de diversa índole. Al combinarlas acá, con buen juicio crítico, pueden ayudarnos a entender las dimensiones complejas, y regulares, multilineales y fractales de nuestras estructuras tropicales, así sociales, naturales. En esta formasumatoria, teorías de europeos sobre complejidad y sistemas (P. B.Checkland, Ernst Mayr) se enriquecen con las de Maturana o conlas de los indígenas Desana (circuitos de la biosfera) estudiados porReichel; la teoría del caos (Mandelbrot, Prigonine) se refresca conlos estudios de la cotidianeidad de la colega venezolana JeannetteAbuabara; la cosmovisión participativa de Meter Reason secontextualiza con la utopía participativa de Camilo Torres; el holismode Bateson y Capra encuentra apoyo en pensadores orientales y aborígenes. Se perfila así una alianza de colegas del norte y del sur en laque podemos tomar parte motivados por los mismos problemas eimpulsados por intereses similares, una alianza entre iguales quelogre corregir en todas partes los defectos estructurales e injusticiasdel mundo contemporáneo." (2002:35-36)

Asimismo desde la experiencia acumulada por varias décadas deaplicación de su propuesta metodológica, nos presenta como un horizonteposible y alcanzable para el trabajo académico una propuesta en la cualhacer converger nuestro pensar, nuestro operar y nuestros valores:

"Si logramos que converjan la praxis, la frónesis y el ethos, y colocamos esta combinación en una perspectiva de fusión de horizontes,obtendremos además otras dos ganancias: 1) seríamos más efectivos, persistentes y certeros en nuestro trabajo, al constatar que elpropósito de nuestro conocimiento, como fenómeno fluido, es guiary gobernar mejor nuestra acción cotidiana; y 2) nos acercaríamos ala construcción de paradigmas que fueran práctica, intelectual ymoralmente satisfactorios." (1998:253)

Y nos presenta como el valor central inspirador de esta búsqueda alaltruismo:

"Necesitamos volver los ojos otra vez a la Estrella Polar del altruismo, y permitirle al altruismo ejercer todo su potencial subversivo enel descompuesto mundo contemporáneo. En esta forma más o menos grandiosa, hacer que lo instrumental converja con lo axiológico-tener la cabeza lúcida y corazón de león- es un esfuerzo útil pararedefinir y reconectar nuestras disciplinas y artes, y para recobrar elsentido positivo de nuestras preocupaciones científicas y prácticas."(1998:254)

 

Notas

1 Ecoportal.net 06/12/11 Ribeiro, Silvia. «Los verdaderos colores de la economía verde». Disponible en: http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Economia/Los_verdaderos_colores_de_la_economia_verde

2 Samuelson, Paul A. 26/10/2008 Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek" disponible en: http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Adios/capitalismo/Friedman/Hayek/elpepueconeg/20081026elpneglse_6/Tes

3 Citado por André Gorz en Adiós al proletariado, Imago Mundi, Buenos Aires, 1989, págs. 127 y 128.

 

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Recibido: 15.10.2012 Aceptado: 07.11.2012

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