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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.33 Santiago dic. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000300024 

Polis, Revista Latinoamericana, Volumen 11, Nº 33, 2012, p. 475-479

COMENTARIOS Y RESEÑAS DE LIBROS

 

Teoría y política de la educación. Reflexiones para el proceso formativo

Los Libros de la Catarata, Madrid, España, 2012,224 págs.

Fidel García Gutiérrez*, María Jesús Vitón de Antonio.

*Cáritas Española, Madrid, España. Email: fgarcia.ssgg@caritas.es

 


Esta obra nos ofrece una reflexión de calado en relación al procesode formación del profesorado, a partir del fenómeno educativo entendidocomo un hecho político, desde una praxis profesional crítica y reflexivasobre una base conceptualmente sólida, que favorezca el surgimiento de unsujeto personal y colectivo auto-determinado. Hecho formativo que, profundizando en las bases educativas, analiza la autora con gran rigor científico desde la teoría y la política educativa, en una síntesis interdependientey tomando en cuenta el marco socio histórico en el que se sitúa el contextoeducativo actual, así como la proyección de aprendizaje en diferentes escenarios institucionales.

Valoración de la obra

A lo largo de sus cuatro capítulos la autora fundamenta basesepistemológicas, metodológicas y teleológicas esenciales para laestructuración de un pensamiento de la Teoría y Política de la Educaciónordenando los factores y dimensiones que llenan de sentido la finalidad einterés de la obra, que no es otro que el de hacernos pensar en la importancia del quehacer formativo a la luz de las aportaciones del saber científicode la teoría y la política educativa, como pilares del conjunto de los saberesque componen las ciencias de la Educación, entendiendo el nexo y relacióninterdependiente entre los territorios teóricos de la complejidad en el horizonte de la educación competencial para el desarrollo, y el apoyo en elanálisis desde una crítica fenomenológica del acto educativo.

En este saber, cuyo vínculo e interrelación dan al texto un sello peculiar, se orienta la tarea educadora como tarea de transformación y se encuentra la dirección para avanzar hacia la mejora educativa a través delempoderamiento del sujeto educativo personal y colectivo.

Se trata de un texto analítico al mismo tiempo que sintético, lo quepermite recuperar el importante ejercicio para comprender, desde pilares sustantivos del pensamiento educativo, el compromiso de la acción formativadesde las preguntas esenciales del fenómeno educativo y la construcciónde respuestas aproximadas con las que formarnos criterio propio y seguir,desde y con él, en el diálogo del debate.

De acuerdo al desarrollo de la comprensión crítica de la complejidad del fenómeno educativo en un contexto de grandes desafíos formativos,que nos plantea la autora, va dando validez a la necesidad de enfrentar elreto de comprometerse con una praxis pedagógica confrontada por los principios de equidad y hacia las finalidades de atender la diversidad, al preocuparnos que los procesos formativos sean procesos cuidados para garantizar un aprender a pensar y a pensarnos como pensamos.

Por todo ello el texto supone partir de una realidad educativa quenos hace ser quienes somos, para volver a ella comprometidos con lo quepodemos llegar a ser como sujetos en transformación.

Es esta clave reflexiva, siempre necesitada y nunca bastante atendida para dar sentido a la acción, una de las que más nos seduce en el texto,pues tal vez, hoy más que nunca, se requiere apostar por sustentar basessólidas y sostener procesos que den significación a un compromiso formativo por construirnos como personas, en la medida que nos transformamoscomo sujetos.

Por otro lado, la propuesta formativa que se nos presenta en estaobra contiene las referencias esenciales para poder diseñar, en diferentesespacios formativos, las mediaciones que favorecen el ejercicio críticodialógico a fin de facilitar la construcción de un espacio reflexivo.

Con un tono propositivo, desde el comienzo del libro se va trabandoel vínculo que da sentido a pensar la educación como objeto de conocimiento, para hacer sujetos de aprendizaje y llenar de contenido un procesoformativo pensado para tal fin. Fin para el que habrá que recuperar el quehacer de un tratamiento pedagógico que asume la complejidad revalorizando el valor de la pregunta.

Estructura del libro

La estructura integradora e interrelacionada de la obra hace que cadauno de los apartados y el conjunto de ellos estén estructurados para favorecer la articulación del aporte desde las dos Ciencias de la Educación, teoríay política, y considerar su complementariedad para el estudio del fenómeno educativo en toda ella. En cada uno de los capítulos se van pudiendoencontrar razones y relaciones para, desde la reflexión, dar sentido a lacontribución de una mejora de las praxis formativas en relación con losescenarios y situaciones que perfilan la complejidad creciente de la actualrealidad social.

Dicho esto sin embargo, sí podemos señalar los acentos que responden a cada capítulo.

El primero de ellos define y profundiza, desde el punto de vistaepistemológico, el objeto de conocimiento de la teoría y política de la educación. La autora identifica los diversos autores y sus líneas de pensamiento que sirven como base teórica que sustenta, el desarrollo del conocimiento educativo desde una visión global integradora, llenando de contenido lasíntesis conceptual y el pensamiento reflexivo de la actividad investigadoray docente en relación a las premisas señaladas de carácter ontológico,epistemológico y metodológico. Sugiere que la relación intersubjetivacontextualmente sitúa, integra y estructura plenamente las diferentes definiciones de educación, reconociéndola necesidad de introducir finalidades políticas en la definición teórica de la educación, a la altura de las aspiraciones de libertad de los sujetos, y que permite la construcción social deuna «igualdad compleja» (Vitón, 2008) digno de las sociedades del siglo

XXI. Según la afirmación de la autora, «el campo del conocimiento de laTeoría y Política de la Educación, tiene como objetivo de su investigaciónel estudio de la complejidad del hecho y proceso de la educación con unavisión de síntesis, unitaria y general, dentro de la visión analítica del conocimiento educativo de parte de las Ciencias de la Educación (Núñez y Colom,2005). Este hecho del proceso educativo, es un hecho y proceso político,en la medida en que no solo es un fenómeno individual sino social y, en estamedida, involucra el espacio de lo público» (pág. 24). Teniendo en cuentala «orientación e interés praxiológico del conocimiento científico de la educación y su mejora educativa en un marco de complejidad creciente"(pág. 30) sugiere que la naturaleza política de la educación exige que, enmedio de la conflictividad social, el descubrimiento dialógico de objetivosconsensuados, asumidos con responsabilidad (pág. 38), contribuyen a lamejora de la polis, construyendo conocimiento desde «el desarrollo educativo», sujeto a una crítica reflexiva, logrando avances en una dirección depluralidad y unidad, desde la equidad y las transformaciones necesariaspara la mejora de las condiciones de vida para todos y todas (pág. 42). Deello se desprende hacer tránsitos de un paradigma cerrado a paradigmasmás reflexivos, abiertos y en procesos. Tránsitos que implican la necesidadde aumentar el conocimiento de las investigaciones que vinculan el saberde la teoría al saber de la política, saber socialmente pertinente yprofesionalmente relevante, radicalmente abierto al futuro (pág. 49), haciendo uso de la dimensión interrogativa del lenguaje, para "recuperar launiversalidad de una dialéctica orientada por la verdad" (pág. 47).

El capítulo segundo aborda el hecho y fenómeno educativo comohecho humano educativo, desde un desarrollo del "sujeto educativo personal y colectivo de la educación" articulándolo desde claves como el de lavulnerabilidad radical del ser humano, (Max-Neff y Elizalde, 1994), encuanto carencia de alteridad, y basado conceptualmente en los principiosantropológicos de educabilidad, libertad y responsabilidad, caracterizandoel acto educativo como un factor humano integral de implicaciones socio-históricas de naturaleza política. Este capítulo coloca al estudiante «como sistema abierto auto-organizador» en busca de su autonomía (p. 74) y en elproceso de fortalecimiento personal y empoderamiento político, entendidocomo el «empoderamiento» de los sujetos individuales y también colectivo, en cuanto creadores de cultura y sinónimo de participación democrática. Reforzando la idea de que el proyecto educativo es un proyecto condimensión política y que exige una praxis de empoderamiento del sujeto,destaca la necesidad de la construcción de la comunidad como sujeto educativo, porque «es la colectividad organizada como comunidad política laexpresión más clara de civismo» (pág. 85). La obra todavía pasa por lasetapas de la evolución de las políticas públicas en materia de educación,aclarando los anclajes ideológicos que les dieron origen, y afirmando lanecesidad contemporánea de combinar e integrar la calidad y equidad enlos modelos de los sistemas educativos existentes. A partir de un conjuntode proposiciones sociopolíticas, sugiere que los nuevos modelos formativosdeben profundizar en el concepto de «democracia educativa» (pág. 101) yque nuevas y creativas formas de construcción del conocimiento (sobretodo en su expresión cultural) reconfiguren la educación como praxistransformadora. Criticando las recientes pseudo-renovaciones pedagógicas y curriculares, que no son más que la reproducción socioculturalhegemónica del status pragmático y la fuerza técnica-funcionalista actual,insiste en la necesidad de construir un proyecto educativo «cuya vocaciónpolítica es la emancipación de los sujetos» (pág.110). Por consiguiente,corresponde a la parte de la educación «desarrollar la comprensividad compleja», una construcción de identidad en curso que se nutre de la interaccióntensional entre el sujeto y la comunidad, proporcionando así la aparicióndel acontecimiento de lo educativo (Bárcenas, 2005), que hace más coherente la integración entre el diálogo, el análisis reflexivo-crítico y la construcción de sujeto», integrando tres niveles: sujeto como ser pensante de surealidad sobre la que actúa, la acción educativa como acción transformadora,y el desarrollo y adquisición de un conjunto de capacidades de análisiscrítico y actitudes y habilidades de apertura al otro y a lo otro, junto contres elementos claves para la tarea aprendiente (pág. 116), con el fin deposibilitar un diálogo con el que afrontar la complejidad y creando desde laeducación sujetos en construcción y constructores, para una mayor autonomía de las colectividades y los sujetos.

El capítulo tercero, después de haber abordado el objeto de conocimiento de la educación y el sujeto de esta, desarrolla el «proceso educativocomo el espacio y el tiempo en el que se integran las acciones de aprendizaje y conforman una trayectoria formativa en orden a lograr elempoderamiento del sujeto» (pág. 125). En la propuesta de la autora, laconstrucción de agentes formativos ocurre dentro de determinados cambios socio-históricos, dirigida a la transformación personal y social, y reforzada por la educatividad del alumno «puede encontrar [la clave de lectura] en la mediación pedagógica como mediación estratégica (Vitón, 2006)como ruta crítica, para llevar a cabo una dimensión socio-analítica, hermenéutica y práxica» (pág. 133). La formación del profesorado así diseñada,es eminentemente teleológica, se da desde un registro analítico y crítico –erigiéndose en el lugar de síntesis de las acciones de aprendizaje- no limitándose a un mero dominio de la tecnología educativa. Constituyendo lamediación pedagógica y la transformación educativa como finalidades intrínsecas a la formación del profesorado, desde el punto de vista teórico ymetodológico se basa en un «planteamiento competencial», poniendo enfuncionamiento, por un conjunto coherente de líneas y modelos de orientación, los pasos procesales y experiencias de evaluación que dan al procesoeducativo una formación dinámica y global recomendada. En la medida enque este proceso de formación y cambio planificado sostienen y profundizan el modelo democrático adquirieren, para los estudiantes, un alcancepolítico de significado cultural que permite la asunción de un competenteknow-how para la vida.

El cuarto y último capítulo es propositivo, lo que permite integrar ymejorar los enfoques teóricos y metodológicos esbozados en los capítulosanteriores de la formación de los agentes educativos. Se sugiere, en primerlugar, la «orientación del aprendizaje reflexivo para el desarrollo de capacidades meta-cognitivas" del alumno, inserto en un proceso "potenciadorde comprensividad, autonomía y responsabilidad» (pág. 186). Destaca ensegundo lugar, una estrategia metodológica y de mediación pedagógicaorientada a la construcción del conocimiento crítico-reflexivo, lo que considera la autora que supone la necesidad de realizar una «alfabetizacióncrítica». En tercer lugar, dentro de esta propuesta de aprendizaje desde lapraxis, plantea la necesidad de una planificación de todo proceso formativo como proceso centrado en el diálogo para la comprensividad complejaque se ha presentado en la obra. Por último, se presenta un conjunto deherramientas y recursos que pueden integrar, organizar e interrelacionar loscomponentes de un sistema de trabajo capaz de generar una comprensióncrítica congruente con el tipo de construcción del conocimiento defendido,en línea de una mediación pedagógica, que facilite la construcción de conocimiento como sistema de trabajo corresponsable, desde un planteamientointegrador y que dé sentido a la innovación y la investigación para el avance de la construcción de una ciencia crítica de la educación. (Pág. 205)

En síntesis, el análisis de las distintas partes de la obra permite, enprimer lugar, aprender a dialogar con la racionalidad de la teoría y la política educativa. En segundo lugar, saberse sujetos de pensamiento reflexivo.Y en tercer lugar conocer y reconocer el sentido formativo de los dos puntos anteriores. Por todo esto la obra nos facilita fortalecer criterios de base para hacernos cargo de los procesos en construcción como personas, ciudadanos y profesionales

En conclusión, quien se aproxima a esta obra puede encontrar razones para hacer suya una racionalidad orientada a interpretar contextos ytextos, y a comprenderse como ser de y en acción en los diversos contextosen los que sólo cabe sentirse y construir y construirse como educadores, si son pensados como sujetos en cambio y transformación.

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