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Anales del Instituto de la Patagonia

versión On-line ISSN 0718-686X

Anales Instituto Patagonia (Chile) vol.40 no.2 Punta Arenas  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-686X2012000200008 

Anales Instituto Patagonia (Chile), 2012. 40(2):95-102

ARTÍCULO

 

Estimación de la fijación de nitrógeno en una vega de Tierra del Fuego por el método de la diferencia de nitrógeno

Estimation of nitrogen fixation in a meadown in Tierra del Fuego using the nitrogen difference method

Sergio Radic1 & James McAdam2

1 Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile. sergio.radic@umag.cl

2 Agri-Food and Biosciences Institute, Newforge Lane, Belfast. United Kingdom.


ABSTRACT

Sheep production in Tierra del Fuego is based on extensive grazing of largely native pastures. Production systems focus on meeting the nutritional demands of all classes of sheep from these pastures throughout the year, but there are deficit periods when production is limited by pasture quality and availability. Legumes are the cheapest sources of protein for animals on these grasslands and could be a key component of production systems. There are no published measurements of nitrogen fixation from this region of southern Patagonia. In a field experiment on a meadow located on dryland steppe (300–350 mm year-1) in Tierra del Fuego (53°09’south; 68°44’west), grazing exclusion cages were used in established reseeds (on wet and dry areas) to measure the yield and nitrogen fixation of Trifolium repens during the growing season. The nitrogen difference method was used to measure fixation and the experimental design was randomized block analysis with three replicates. The model included area as sources of variation, analysed by analysis of variance. The mean level of nitrogen fixation was 98.7 kg N ha-1 and significantly more (P≤0.05) nitrogen was fixed on wet areas (126 kg N ha-1) than dry areas (71 kg N ha-1).

Key word: Trifolium repens, grasslands, Patagonia, soil moisture.


RESUMEN

La producción ovina en Tierra del Fuego es de carácter extensivo y se basa en el pastoreo directo. En este sentido, los parámetros productivos se encuentran asociados a la satisfacción de los requerimientos nutritivos de los animales por parte de la pradera natural, la que en ciertos períodos no presenta los niveles adecuados de nutrientes para que esto ocurra. Las especies leguminosas pueden ayudar a resolver esto, porque ellas son la fuente más barata de proteína para los animales sobre estas praderas y son un componente clave para los sistemas de producción. En un experimento de campo en una vega ubicada en la estepa (300–350 mm año-1) de Tierra del Fuego (53°09’sur; 68°44’oeste), jaulas de exclusión del pastoreo fueron usadas en praderas establecidas (sobre áreas húmedas y secas) para medir el rendimiento y fijación de nitrógeno de Trifolium repens durante la estación de crecimiento. Para medir cuanto nitrógeno ha sido fijado, fue usado el método de la diferencia de nitrógeno. El diseño experimental fue de bloques al azar con tres réplicas. El modelo incluyó área como fuente de variación, analizado por análisis de varianza. El nivel promedio de fijación de nitrógeno fue de 98,7 kg N ha-1y significativamente más (P≤0,05) nitrógeno fue fijado sobre el área húmeda (126 kg N ha-1) que el área seca (71 kg N ha-1).

Palabras clave: Trifolium repens, praderas, Patagonia, humedad de suelo.


 

INTRODUCCIÓN

La producción animal en la Región de Magallanes está dada, principalmente, por la disponibilidad de forraje en las praderas naturales (Covacevich & Ruz 1996), la que en su mayoría no son fertilizadas. Uno de los nutrientes de mayor importancia en los procesos biológicos y que es un componente integral de muchos compuestos en las plantas, es el nitrógeno (N) (Brady & Weil 2008), el cual, presenta una baja disponibilidad en esta región (Covacevich & Ruz 1996). Las leguminosas forrajeras pueden ayudar a mejorar esta situación, debido a que presentan una mejor calidad y en algunos casos cantidad de producción que las praderas nativas. Se han introducido diferentes especies para mejorar la producción de los predios, pero las leguminosas son ricas en proteínas y proveen una fuente de nitrógeno derivada de la fijación de nitrógeno del aire (McLaren & Cameron 1996). La fijación de N es la habilidad de algunos organismos (bacterias, hongos o actinomycetes) para fijar di-nitrógeno atmosférico (Havlin et al. 2005) y producir compuestos nitrogenados orgánicos (McLaren & Cameron 1996).

Sin embargo, mediciones de la fijación de nitrógeno en la región no han sido realizadas, siendo importante conocer las cantidades de N fijadas, las cuales, pueden estimular el crecimiento de las gramíneas. La fijación de N es también importante si los predios ganaderos fueran manejados orgánicamente, ya que en estos casos, se prohíbe el uso de fertilizantes sintéticos, y las leguminosas serían la principal fuente de N para estos sistemas. Covacevich (2006), señala que el trébol blanco (Trifolium repens L.) es el pilar de la estrategia de mejoramiento de las praderas del sector húmedo de Magallanes.

Por otra parte, existen factores que limitan la fijación de N y el crecimiento de los Rhizobios. Ledgard y Steele (1992) y Sprent y Sprent (1990) mencionaron que diferentes factores, como el N inorgánico del suelo, la acidez, salinidad, deficiencias de nutrientes, toxicidades (aluminio y manganeso), déficit hídrico, altas o bajas temperaturas y enfermedades pueden afectar la fijación biológica de N. Siguiendo la idea anterior, Werner (2007) señaló que la simbiosis puede ser afectada por diferentes factores de stress, como déficit hídrico, deficiencia de los nutrientes del suelo, pH y competición de las especies vegetales vecinas. Finalmente Sanginga et al. (1995) indicó que cuatro factores medio-ambientales, son probablemente los de mayor importancia para la fijación de N: (1) nutrición fosforada, (2) nivel del N mineral del suelo, (3) déficit hídrico y (4) acidez del suelo.

La técnica de las diferencias de nitrógeno, para medir la fijación de N es una medición confable basada en el rendimiento de materia seca (MS) de la planta leguminosa y su contenido de N, además, de la cantidad de N del suelo en relación a la biomasa total de N. Lo cual, puede ser obtenido cuando una especie usada como control (o referencia) y que no fje N del aire, está creciendo en el mismo suelo que la especie leguminosa que se desea evaluar (Herridge y Danso 1995; Ledgard & Steele 1992). Este método puede estimar la fijación de N, bajo el supuesto que la especie leguminosa y la planta control absorben similares cantidades de N del suelo (Hardarson & Danso 1993; Herridge & Danso 1995; Ledgard & Steele 1992 y Peoples et al. 1989). Por esta razón, que la elección de la planta control es de importancia (Herridge y Danso 1995).

Una de las principales limitaciones de este método es que requiere encontrar una especie no fijadora de N (Peoples et al. 1989) y que no es un método directo (Hardarson & Danso 1993). Pero las ventajas que posee son que: (i) es un método simple; (ii) se puede incluir las concentraciones de N del suelo (Peoples et al. 1989) y (iii) se puede obtener una medición de la fijación de N en un periodo de tiempo determinado (Hardarson y Danso 1993). Boller & Nosberger (1987); Hardason et al. (1984b); Hoveland & Richardson (1992); Muller et al. (1993) y Papastylianou (1987) reportaron valores de fijación de N obtenidos por este método.

El objetivo general de este trabajo fue estimar la cantidad de nitrógeno que es fijado por Trifolium repens en una vega de Tierra del Fuego por la técnica de la diferencia de nitrógeno.

MATERIALES Y MÉTODO

El experimento fue realizado en la isla de Tierra del Fuego (TF), ubicado en el sector de San Sebastián cercano a los 53° latitud sur; 68° longitud oeste. La precipitación del lugar de experimentación varía entre 300 a 350 mm año-1 y con una temperatura promedio del año en evaluación de 6,7°C. La especie evaluada fue Trifolium repens L. (trébol blanco) naturalizado.

El muestreo de campo fue realizado con un cuadrante de metal de 0,25 m2 (50 x 50 cm) el que fue usado para colectar el material vegetal durante el verano (Frame 1993). El material colectado fue cortado en febrero (150 días posterior al corte inicial y colocación de las jaulas) con una máquina de cortar pasto electrónica (Gardena Accu 6) a una altura de aproximadamente 1 cm (Laidlaw et al. 1990). La hierba fue guardada en bolsas y pesada fresco. En los laboratorios correspondientes, las muestras de material vegetal fueron lavadas para remover cualquier posible contaminación con suelo, posteriormente fueron secadas a 70°C por 48 horas hasta peso constante (Peoples et al. 1989) en un horno de aire circulante. El material vegetal secado fue molido en un molino (marca Brook Crompton Series 2000), tamizado a 1 mm (MAFF 1986) y almacenado en contenedores hasta realizar los análisis químicos. Para la determinación de la humedad de suelo, muestras de suelo fresco fueron tomadas desde el campo. En el laboratorio, cada muestra de suelo fue dejada sobre una bandeja de aluminio (si la muestra presentaba agregados, estos fueron tamizados), posteriormente se pesó y se secó en un horno a 105°C hasta peso constante (alrededor de 16 horas) (Blake y Hartge 1986; Gardner 1986). El contenido de agua fue calculado según la ecuación 1 (Bascomb 1982).

ECUACIÓN 1.

Contenido de agua (g 100g-1)=((Masa de muestra tomada – Masa de muestra secada en horno) / Masa de muestra tomada) *100

En el laboratorio del Agri-food Biosciences Institute (AFBI) en Reino Unido fueron realizados los análisis químicos. La determinación del contenido de N en las muestras de material vegetal fue obtenida después de tamizar la muestra a 0,5 mm, posteriormente 10 mg de material fueron pesados siguiendo la metodología de Laughlin (2006). El contenido de N de las leguminosas y gramíneas fue determinado por un Analizador de Nitrógeno Carlo Erba NA 1500, unido a un Espectrómetro de Masa VG MM622.

La fijación de nitrógeno fue determinada usando el método de la diferencia de nitrógeno, usando la ecuación 2 (Boddey 1987 & Peoples et al. 1989). La planta control usada fue el pasto ovillo (Dactylis glomerata L.). Esta planta control se encontraba cerca de las plantas leguminosas usadas, de tal forma de evitar problemas de heterogeneidad (Reichardt et al. 1987). Además, es una de las especies gramíneas naturalizadas más común en la Región de Magallanes.

ECUACIÓN 2.

Q = Rendimiento de N (leguminosa) – rendimiento de N (control)

Rendimiento de N = (Producción de MS x Porcentaje de N de la especie) / 100.

Donde Q es la cantidad de nitrógeno de la especie leguminosa derivada de la fijación de N2.

En el experimento conducido se evaluó el efecto de la humedad del suelo (áreas húmeda y seca) sobre el rendimiento de materia seca (MS) y fijación de nitrógeno de Trifolium repens, las jaulas de exclusión del pastoreo (doce en total) fueron colocadas durante la primavera sobre la pradera con trébol y sobre la gramínea control. Tres jaulas sobre trébol y tres en la gramínea en las áreas húmedas y las mismas seis jaulas en las aéreas secas. El diseño experimental fue de bloques al azar con tres réplicas y el modelo incluyó área como fuente de variación. Para las diferencias de humedad de suelo se utilizó un t-test. Para medir la correlación entre los parámetros evaluados se utilizó la correlación de Pearson, usando un valor de significancia para "r" de 0,754 para un p-valor de 0,05 y 0,874 para un p-valor de 0,01.

DISCUSIÓN Y RESULTADOS

Los contenidos de humedad de suelo promedio del sitio evaluado fueron de 36,1 (± 3,57) y 25,3 (± 2,20) g H2O 100g-1 de suelo húmedo, para áreas húmedas y secas respectivamente. Existiendo diferencias estadísticamente significativas entre áreas. El pH al agua (1:2,5) promedio registrado fue de 6,7, siendo el pH para áreas húmedas y secas de 6,5 y 6,9 respectivamente.

La fijación de N de TF en la vega fue como promedio 98,7 kg N ha-1. Significativamente (P≤0,05) más N fue fijado sobre el área húmeda (126 kg N ha-1) que en la área seca (71 kg N ha-1) de la vega. Diferentes autores (Brock y Kim 1994; Hutchinson et al. 1995; Ledgard y Steele 1992 y Sprent y Sprent 1990) han mostrado que el trébol blanco es sensible al stress hídrico, lo cual, podría afectar el rendimiento de la materia seca, como también a la fijación de N, lo que respaldaría las diferencias presentadas entre las áreas húmedas y secas. Hubo diferencias significativas en la producción de MS de ambas áreas (fig. 1), presentando una producción de 3.361 y 5.121 kg MS ha-1 para las áreas seca y húmeda respectivamente. Covacevich (2006) señala que los mejores resultados de producción de pradera natural con trébol en Magallanes, ha llegado hasta los 8.000 kg MS ha-1.

Fig. 1. Gráfica de la producción de materia seca (MS) y la cantidad de nitrógeno fijado (Nfj.) por Trifolium repens en las áreas evaluadas (seca y húmeda) durante 150 días de crecimiento.

Algunos rangos de fijación de N por el método de la diferencia de N en experimentos de campo están entre: 18 – 123 kg N ha-1 para Vicia ervilia y Vicia faba respectivamente usando avena como cultivo de referencia; 28 – 162 kg N ha-1 para Cicer arietinum y Vicia faba usando ballica; 15 – 98 kg N ha-1 para Cicer arietinum y Vicia ervilia usando cebada (Papastylianou 1987); 9 – 40 kg N ha-1 para diferentes variedades de Glycine max usando a la misma especie pero sin nodulación como referencia y con una dosis de 20 kg N ha-1 (Hardason et al. 1984b); 18 – 140 kg N ha-1 para dos variedades de Lotus corniculatus usando Festuca arundinacea como referencia variando los niveles de fijación de N dependiendo del año y del lugar evaluado (Hove-land y Richardson 1992); 66 – 299 kg N ha-1 para Trifolium repens en mezcla con Lolium perenne y 21 – 357 kg N ha-1 para Trifolium pratense en mezcla con Lolium perenne (Boller & Nosberger, 1987).

Otros reportes de niveles de fijación de N en leguminosas forrajeras por diferentes métodos de medición se encuentran en los rangos; 18– 61 kg N ha-1 (Farnham & George, 1994) y 20 – 90 kg N ha-1 (Heichel et al. 1981) para Lotus corniculatus; para Trifolium repens en mezcla con gramíneas 30 – 52 kg N ha-1 (Laidlaw et al. 1990); 20 – 53 kg N ha-1 (Laidlaw et al. 1996) y 15 kg N ha-1 (Moller Hansen et al. 2002) y para Medicago sativa 68 – 72 kg N ha-1 (West & Wedin, 1985).

Si se compara la cantidad promedio de N fijado por el trébol (98,7 kg N ha-1) con los fertilizantes salitre (16%N) y urea (46%N), se puede estimar que el aporte anual de N al sistema podría ser equivalente a 610 kg de salitre o 212 kg de urea por hectárea. Covacevich (2006), señala que los aportes por fijación de nitrógeno en la región pueden ser equivalentes a alrededor de 350 kg de Urea por hectárea al año. Dependiendo de un análisis económico, estos resultados muestran que la inclusión de trébol blanco en sitios aptos para su desarrollo, puede ser un ingreso importante de N al sistema, además, de ser un aporte nutricional para los ovinos de Tierra del Fuego.

En la figura 2A, existe una significativa correlación (r = 0,87) entre la producción de materia seca y la cantidad de nitrógeno fijado, lo cual es mencionado en otras investigaciones (Carlsson & Huss-Danell 2003 & Peoples & Baldock, 2001). Por lo tanto, cambios en el manejo de la pradera para incrementar la producción de materia seca, podrían aumentar la fijación de N. Peoples y Baldock (2001) mostraron una relación lineal entre producción de materia seca y fijación de N. Las diferencias encontradas en fijación de N, pueden ser debidas, principalmente al contenido de humedad de los sitios. Considerando que el estrés hídrico es uno de los factores que puede afectar la producción de materia seca en trébol, son esperables las diferencias encontradas entre las áreas evaluadas con diferentes contenidos de humedad (área seca y húmeda). Lo anterior, puede ser también uno de los principales factores, por el cual, puede existir variación de la fijación de N entre años (Ledgard et al. 2001). Ya que las condiciones climáticas (humedad y temperatura) pueden variar y por consiguiente afectar la producción de materia seca de la pradera. En la figura 2B, se muestra una alta correlación (r = 0,98) entre el N total de la planta y la fijación de N. Se espera una alta relación entre estos parámetros evaluados, considerando que en promedio el nitrógeno fijado correspondió a un 83% del N total, no existiendo diferencias entre áreas y presentando un bajo co-eficiente de variación (< 10%) entre todos los datos usados en la evaluación.

Fig. 2. (A) Correlación entre producción de materia seca y cantidad de nitrógeno fijado. (B) Correlación entre nitrógeno total en la planta y cantidad de nitrógeno fijado.

El método de las diferencias de nitrógeno para estimar la fijación de N correlaciona bien con MS, especialmente cuando el N es el principal nutriente limitante para el crecimiento de la leguminosa en el sistema que se evalúa (Hardason et al. 1984a). Sáez (1995) señala que en la mayoría de los suelos muestreados en la región de Magallanes los niveles de disponibilidad de nitrógeno serían insuficientes para satisfacer los requerimientos de los cultivos. La metodología usada presenta ventajas y desventajas para determinar la fijación de N, como fue mencionado previamente, pero al no existir investigaciones previas sobre la estimación de la fijación de N en la región de Magallanes, el método de las diferencias de N resulta útil para tener una primera aproximación de las cantidades de N fijadas en la región. La etapa siguiente es determinar la fijación de N por algún método más directo, como la metodología de 15N, la que es avalada por varios autores (Danso 1995; Herridge & Danso, 1995; Ledgard & Steele, 1992). Lo anterior, no invalida los resultados encontrados por el método de las diferencias de N, ya que se han encontrado investigaciones de campo (Shock 1984) donde este método fue altamente correlacionado con la técnica de 15N, cuando fue usado para Trifolium subterraneum.

Debido al clima adverso en general, y a las bajas temperaturas en particular, se señala que la fijación de N en ecosistemas de alta latitud es baja. Cralle & Heichel (1982) y Nesheim & Boller (1991), encontraron que la temperatura puede ser una importante limitación para la fijación de N en diferentes leguminosas. Carlsson & Huss-Danell (2003) también mencionaron que en ambientes de baja temperatura, efectos de gran escala por localización geográfica son menores comparados con los efectos locales como tipo de suelo, microclima y manejo. Por su parte, Hoveland & Richardson (1992) encontraron que la fijación de N varió entre lugares de diferente altitud, entre cultivares de una misma especie y entre años de evaluación. Por otro lado, se debe evitar un exceso de material vegetal en la pradera, que pueda producir sombra al trébol. Investigaciones (Schwank et al. 1986) han demostrado que la competencia por luz es uno de los principales factores que limita la proporción de trébol blanco en las praderas. Además, los cambios en el rendimiento del N obtenido por fijación están relacionados a la producción de MS del trébol, por lo que cualquier manejo que mejore la producción de MS incrementaría la fijación simbiótica de nitrógeno.

Esta investigación mostró que la fijación de N en la especie Trifolium repens es posible en sectores de baja precipitación y temperatura. Además, estaespecie aporta N para los sistemas de producción ovina extensivos, donde habitualmente no se realiza fertilización de las praderas y puede transferir parte de este N a la gramínea acompañante, como ha sido encontrado en algunas investigaciones (Boller y Nosberger 1987 y Broadbent et al. 1982).

AGRADECIMIENTOS

El trabajo presentado en esta publicación fue parte de una tesis doctoral de S. Radic, desarrollada en Queen’s University Belfast (Reino Unido), con el apoyo de una beca MECESUP, el respaldo de la Universidad de Magallanes y del Agri-Food Bioscience Institute (Reino Unido).

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Recibido: Abr. 5, 2012 Aceptado: Nov. 26, 2011

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