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Psicoperspectivas

versión On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.15 no.1 Valparaíso ene. 2016

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol15-Issue1-fulltext-667 

 

Una epistemología para el estudio de la subjetividad: Sus implicaciones metodológicas

 

An epistemology for the study of subjectivity: Methodological implications

 

Fernando González-Rey 1, Albertina Mitjáns Martínez 2

1Universidad de Brasilia, Brasil

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El presente artículo presenta los antecedentes del giro hacia las Ciencias Naturales dado por la Psicología a principios del siglo XX y los diferentes procesos que, facilitaron la identificación de su carácter científico con atributos como objetividad, destaque a lo empírico y cuantificación. Se enfatiza el carácter histórico y cultural de la propia ciencia, y la necesidad de nuevas representaciones epistemológicas y metodológicas como condición para avanzar sobre nuevos caminos teóricos. Siguiendo ese objetivo, se propone la necesidad de una Epistemología Cualitativa, sobre la cual se desarrolle una metodología constructivo-interpretativa como condición necesaria para avanzar la investigación de campo sobre el tema de la subjetividad desde una perspectiva cultural-histórica. La teoría de la subjetividad que apoya este artículo representa, de hecho, una propuesta epistemológica, pues sus conceptos no existen a priori de la práctica profesional ni de la investigación, sino que deben ser construidos en el curso de ambas, de tal forma que no es posible hablar de una "recolección de datos", sino de producción y configuración subjetiva.

Palabras clave: subjetividad; cultura; epistemología; investigación cualitativa


ABSTRACT

This article presents the premises behind the shift towards the natural sciences taken by Psychology at the beginning of the XX century and the different processes that helped to identify its scientific nature with attributes such as objectivity, an emphasis on empiricism and quantification. The research emphasizes the historic and cultural nature of science itself, and the need to have new epistemological a methodological representations as a condition to make progress on new theoretical tracks. Following this goal, we propose the need of a Qualitative Epistemology on which to unfold a constructive-interpretative methodology as a necessary condition to make progress in field research about the topic of subjectivity from a cultural-historic perspective. The theory of subjectivity that this article supports represents, in fact, an epistemological proposal, since its concepts do not exist a priori of professional practice nor research, but they have to be constructed along both of them, so it is not possible to talk about "data collection".

Keywords: subjectity; culture; epistemology; qualitative research


Introducción

La concepción moderna de ciencia no fue un hecho aislado, sino parte de un momento histórico que representó un fortísimo giro para el desarrollo de la humanidad: el advenimiento del capitalismo industrial. Este fenómeno se acompañó de un desarrollo impresionante de la tecnología y la ciencia en estrecha relación con la emergencia de la industria. A su vez, se generó con una nueva visión del hombre y del mundo: el racionalismo y el empirismo. Estas iban de la mano en la ilusión humana de control sobre el mundo. El iluminismo en el siglo XVIII representó el pico de desarrollo de ese pensamiento y de la ciencia moderna.

Todas las esferas se legitimaban por la ciencia en esa época, la que encarnaba la perfección de las realizaciones humanas. En este siglo, el empirismo, esencialmente como resultado de la Física newtoniana, sustituyó al racionalismo como fundamento de la ciencia algo que, de forma subrepticia, desplazó el lugar central del hombre en la creación científica. Una visión técnico-instrumental del mundo comenzaba a imponerse.

La visión de una ciencia objetiva, natural, empírica e instrumental llevó a la emergencia del positivismo en el siglo XIX. Este fue el resultado de un proceso que, gradualmente, llevó a una visión única de ciencia que, regida por principios universales, sacralizó e ideologizó el carácter empírico, instrumental y objetivo de la empresa científica. En el plano ontológico, tal concepción representó una negación radical de la subjetividad que, implícitamente, pasó a ser asociada con lo imperfecto de la condición humana. Se fue desarrollando una representación de hombre exitoso que integró muchos de los puntos débiles del eufemismo occidental del progreso. Esto es, el carácter machista, frío, calculador, objetivo, capaz de dominar sus emociones, como los atributos que debían integrar a ese hombre de éxito.

De esta manera, la ciencia fue despojada de su carácter humano y la subjetividad fue excluida de todos los dominios institucionales occidentales. Además, dejó de ser considerada en las propias representaciones que hegemonizaban el sentido común. En resumen, fue excluida de las representaciones sociales rectoras del período moderno.

El advenimiento de la ciencia y la ilustración en el siglo XVIII, fueron decisivos para superar los remanentes de una teología dogmática que terminó generando una nueva metafísica apoyada en una representación universal y a-histórica sobre el saber y su producción. La ciencia existía en la medida de lo verdadero y hasta ganó el valor axiológico de lo correcto.

A comienzos del siglo XX, ocurrió el mayor desafío que había enfrentando la ciencia en su historia: el estudio del mundo de las micro partículas, el cual generó la emergencia de un nuevo saber en la física y mecánica cuántica. El nuevo dominio de la naturaleza y los desafíos de esa nueva forma de existencia, llevó a los físicos a una profunda reflexión sobre la propia naturaleza del conocimiento. De esta se derivaron cuestionamientos importantes a la noción de ciencia empírica positivista.

En esa primera parte del siglo XX y como resultado de los desafíos y los debates generados por la mecánica cuántica emergió el campo de la Filosofía de la Ciencia. Este fue liderado por los propios científicos naturales y consistía en una crítica al positivismo. En este contexto, surgen dos principales filosofías: la anglosajona con Popper, Lakatos, Kuhn, Feyerabend y Polanyi entre otros, todos ellos físicos y matemáticos y la tendencia francesa encabezada por Bachelard y que integró a Cavailles y Canguilhem entre otros.

A comienzos del siglo XX, el positivismo ingenuo, como pasó a ser llamado el positivismo naturalista descriptivo, dio paso al positivismo lógico del Círculo de Viena. Este movimiento enfatizó el lenguaje y la lógica como definitorios del saber y sus procedimientos. El racionalismo aparecía a través de procesos humanos de carácter racional como distintivos del saber científico, sin embargo, a pesar del objetivismo, cientificismo y racionalidad que caracterizaron este movimiento, la especificidad de lo humano emergía como atributo de lo científico.

Sin embargo, durante el siglo XIX, se originaron varias tendencias nacidas en la filosofía y en las ciencias sociales que cuestionaron al positivismo y proclamaron un saber diferenciado para las ciencias humanas en relación con las naturales. La principal figura de ese movimiento fue Dilthey (2010), quien traía los viejos principios de la hermenéutica filosófica para una nueva versión de producción de saber en las Ciencias Sociales. Por su parte, la fenomenología de Husserl abrió un camino de pensamiento cuestionador al positivismo. Estas tendencias ganaron fuerza posteriormente, integrándose entre sí por diversas vías en autores como Heidegger (1997), Merleau–Ponty (2006), Gadamer (2007), Sartre (1960) y Ricoeur (1970). Unido a ese movimiento, autores como Nietzche y Shopenhauer criticaron fuertemente la imagen de hombre e instituciones racionales que el pensamiento moderno había engendrado. También Marx contribuyó de forma decisiva al cuestionamiento del pensamiento moderno al destituir la naturalización del capitalismo como la vía del progreso.

Considerando lo anterior, en este artículo pretendemos discutir el advenimiento tardío y deformado del legado cualitativo en la investigación psicológica, la ausencia del debate epistemológico al interior de la Psicología. Todo esto, con el propósito de avanzar en las reflexiones sobre la Epistemología Cualitativa (González-Rey, 1997) como una propuesta para la investigación del tema de la subjetividad en psicología y en las ciencias humanas en general.

El giro de la Psicología hacia las Ciencias Naturales en sus fundamentos metodológicos

El proyecto de Wundt, al reconocer la Psicología como disciplina científica particular, no contemplaba su ruptura con la filosofía (Danziger, 1990). Para Wundt la Psicología era sólo parcialmente una ciencia experimental, lo que se demuestra en su concepto de Wolkerpsykjology (Psicología del Pueblo). Sin embargo, el avance de las Ciencias Naturales, apoyadas en una metodología instrumental y empíricamente fundamentada, influyó con mucha fuerza una creencia que se extendió rápidamente en la Psicología, y muy especialmente en la naciente psicología norte americana a comienzos del siglo XX. Esto es, la creencia de que los métodos de las Ciencias Naturales eran los únicos que garantizaban un conocimiento útil y confiable. En este contexto, Dazinger (1990) sostiene:

Hubo dos temas esenciales en el surgimiento del cientificismo que se apoderó de la psicología. El primero era técnico–utilitario, implicando una asimilación de las concepciones de verdad a las concepciones de utilidad con un énfasis consecuente sobre el conocimiento aplicable a la práctica. El segundo tema se derivó de la superioridad del conocimiento científico en razón a su fundamento en los hechos directamente observados (p.41).

Esta tendencia fue responsable por el énfasis puesto por la Psicología en lo metodológico-instrumental, lo que tuvo como consecuencia la relegación de lo teórico. Los instrumentos, específicamente el experimento y los tests, se convirtieron en las vías de producción y de legitimación del propio conocimiento. Estos llevaron a la metodolatría (Danziger, 1990) y al fetichismo metodológico (Koch, 1961) que caracterizaron a la psicología y hasta hoy ocupan un lugar central en ella. Esta tendencia técnico-instrumental se expresó en la psicometría y en el Behaviorismo, así como también en una extendida ver-sión experimental-comportamental de ciencia que no se redujo al Behaviorismo.

Freud (1970), a pesar de su epistemología implícita innovadora, se orientó por una noción de inconsciente y de personalidad intrapsíquica apoyada en las representaciones dominantes de la física de la época newtoniana. Estas descansaban en la energía natural e intrínseca al hombre definida por Freud como libido, base de las pulsiones determinantes del deseo como categoría psicológica. De esta manera, las nuevas construcciones teóricas de Freud no implicaron una renovación epistemológica que llevara a la psicología por nuevos senderos epistemológicos. Al contrario, a falta de ese camino hizo de la clínica su bastión, lo que estuvo asociado a la diferencia entre clínica y ciencia que por tanto tiempo se expresó en la psicología.

Por su parte, el experimentalismo-instrumental avanzó en paralelo con la tendencia a la cuantificación de los procesos psicológicos que caracterizó la psicometría. Danziger (1990, p. 142) se refiere a este aspecto:

El problema de la medición psicológica, por tanto, cambió de una que imponía una estructura cuantitativa a la experiencia subjetiva a una que imponía una estructura cuantitativa a la acción humana. Primero que todo, si medidas sobre la acción individual fueran a funcionar como medidas de la capacidad individual, esas acciones debería ser estructuradas como realizaciones… entonces, para dar a la medida apariencia de objetividad, una forma aritmética tenía que imponerse a la acción individual.

Esta matematización del fenómeno psicológico necesitó dividir el psiquismo en unidades concretas susceptibles de medición a través de acciones particulares de las personas. De esta manera, se instituyó una Psicología de entidades identificables en comportamientos concretos susceptibles de medición, la cual se alejaba cada vez más del sujeto de los procesos humanos. Las funciones sustituían la posición activa de la persona y, con ello, sus estados subjetivos en la realización de las tareas; comenzaba así la separación función. Lo singular y lo subjetivo desaparecieron del panorama epistemológico -metodológico de la Psicología, con la única excepción del psicoanálisis que avanzaba sobre estudios de casos individuales.

Ese cuadro dominante no fue ajeno a otra Psicología que emergía en la Unión Soviética. Como es ampliamente sabido, una de las características de ese nuevo orden social, institucional y político fue la asunción del Marxismo como plataforma ideológica del movimiento. La visión dogmática del Marxismo tuvo también una expresión en el desarrollo de la naciente psicología soviética (Gonzá-lez-Rey 1985, 2002, 2011, 2014; Orlov, 2003; Radzihovsky, 1988; Zinchenko, 1995). La fuerte tradición rusa en neurofisiología de la actividad nerviosa superior, que tuvo su pico con el Premio Nobel de Pavlov en 1904, representó la primera base sobre la cual se apoyó la idea de objetividad que debía regir una psicología marxista. La proximidad de la Psicología soviética y el Behavorismo en los años veinte del siglo pasado se expresan claramente en la siguiente cita de Luria:

Los psicólogos como regla comparten las posiciones objetivas del los fisiólogos, pero desarrollan sus trabajos sobre una base más amplia, aproximando la psicología al punto de vista de la conducta estructural la que es determinada por las condiciones sociales. A esa ala pertenece la mayoría de los psicólogos rusos quienes no aceptan el punto de vista de vista mecanicista de los reflexólogos. Basta en este sentido mencionar los nombres del profesor Kornilov, del profesor Blonsky, profesor Basov y de L. S. Vygotsky (1928, p.347).

En estas palabras se refleja la oposición de la reactología a la Reflexología defendida por Bechterev. La reactología tuvo como principio central la comprensión de la conducta como reacción a influencias externas que, más que sociales, eran ambientales. En el mismo sentido en que era comprendido el estímulo en las primeras versiones del Behaviorismo. Ambas tendencias conservaban, como destaca Luria (1928), una posición orientada al carácter objetivo de la psicología. La psicología soviética, a pesar de la influencia de la dialéctica marxista sobre sus autores y de su comprensión cultural-histórica de la génesis del psiquismo humano, tuvo también una fuerte influencia de los filósofos y psicólogos idealistas rusos, entre ellos Troitski, Chelpanov y Shpet. Sin embargo, la identificación de la objetividad con la definición marxista de la psicología la mantuvo en un plano epistemo-metodológico que la identificaba con las Ciencias Naturales. Vygostky se refiere a esta idea: "Pero como quiera que esos intentos sean llamados [el autor se refiere a la propuesta de ciencia explicativa de Dilthey, en oposición a la ciencia descriptiva], el sentido de esa distinción continúa el mismo: una es una psicología natural, científica, materialista y objetiva y la otra es una psicología metafísica, idealista y subjetiva" (Vygotsky, 1928, p.87).

Es interesante destacar que, a pesar de sus innovaciones en un plano teórico, la Psicología soviética no abrió ningún debate en el plano epistemológico. Además, algunos de sus autores orientados al uso de lo cualitativo en sus investigaciones, como Bozhovich por ejemplo, se apoyó e inspiró en las ideas e instrumentos de investigación propuestos por los seguidores de Lewin (1931,1935), Serebriokova y Dembo (1976), quienes habían hecho importantes avances metodológicos en los estudios de la motivación.

Los últimos conceptos introducidos por Vygotsky, en especial los conceptos de sentido y perezhivanie1, demandan trascender el tipo de experimento tradicional que dominó a la psicología soviética en el estudio de las funciones. Los conceptos de sistema y unidad de la vida psíquica propuestos por Vygotsky no son asequibles de forma directa a los resultados del experimento. Sin embargo, Vygotsky no consiguió avanzar una propuesta epistemológica que fundamentara una nueva metodología.

En la Psicología soviética lo cultural, lo social y lo histórico fueron trabajados de forma limitada. Esto, debido a la ausencia de lo simbólico en la Filosofía Marxista Soviética. La cultura como producción simbólica fue estudiada solo en los significados y en los signos, pero no fueron estudiadas las formas simbólicas sobre las que se organizan las instituciones y el funcionamiento social, como las representaciones sociales y las prácticas discursivas que subyacen a todas las definiciones normativas de la sociedad. El tema de la cultura es inseparable del tema de la subjetividad, siendo la relación necesaria entre ambos responsable por el carácter histórico, social y cultural de todas las producciones humanas, incluyendo la ciencia. Eso era impensable en el período soviético cuando se quiso universalizar y legitimar una forma de organización política de la sociedad sobre el fundamento científico que se atribuyó al Marxismo que, al ser definido como ciencia, se intentó transformar en verdad a-histórica.

La emergencia de la subjetividad y sus implicaciones epistemológicas y metodológicas

La creencia de poder asociar determinados tipos de acciones y respuestas a rasgos intrapsíquicos que los determinan fue el fundamento de la cuantificación en Psicología. A partir de las experiencias iniciales con la inteligencia, los test se extendieron a todas las áreas de la psicología. Dos características de esos instrumentos se destacan: su confianza en un modelo aditivo de la persona humana y la identificación de una descripción verbal convencional con la realidad psicológica" (Danziger, 1990, p.159). De esta manera, la definición del psiquismo humano en términos de variables llevó a una psicología diferencial en las cuales todas las personas resultaban evaluables a través de los mismos conceptos, diferenciándose entre ellas por la cantidad del rasgo o dimensión evaluada.

En consecuencia, los conceptos apoyados en definiciones cuantitativas y los rótulos psicológicos aplicados a comportamientos concretos hegemonizaron la investigación psicológica a lo largo del siglo XX. Las teorías que operaban con interpretaciones teóricas a partir de expresiones abiertas de las personas, resultaban identificadas con la clínica y no con la ciencia. Una excepción debemos hacer en relación al Humanismo, cuyos representantes convocaron un importante seminario con eminentes figuras de las ciencias físicas y matemáticas dedicadas a la epistemología para debatir la posibilidad de hacer ciencia en sus prácticas (Coulson & Rogers, 1968).

La reflexión metodológica en Psicología fue ajena a consideraciones epistemológicas, lo que implicó la perpetuación de la división entre lo teórico, lo epistemológico y lo metodológico. En el caso de la metodología del positivismo, esta no es criticable en abstracto; sobre ella se desarrollaron muchos avances importantes asociados al desarrollo de la ciencia moderna. Los problemas aparecen cuando queremos estudiar cuestiones que están más allá de esa forma de hacer ciencia y, aún más, se agudizan cuando, a nombre de la epistemología positivista, se acusa a otros intentos de ciencia cómo no científicos. Ese comportamiento caracterizó a la Psicología hasta los años setenta del siglo XX y fue, en parte, responsable de que los psicólogos fundamentaran sus búsquedas alternativas al positivismo en filosofías que ni comprendían bien, ni habían estudiado a fondo.

Asumir una posición filosófica como fundamento epistemológico de una ciencia particular implica construir teóricamente los aspectos que definen esa relación para poder avanzar sobre aspectos metodológicos nuevos que respondan a las exigencias del trabajo científico de campo en una disciplina particular. La filosofía ofrece principios generales dentro de un modelo teórico sobre los cuales necesitamos defender un camino frente a los desafíos específicos que cada ciencia enfrenta.

A principios de los años ochenta, comenzaron a generarse los primeros textos sobre investigación cualitativa en Psicología, los cuales procedían de otras áreas de las Ciencias Sociales. En esa época aparecieron también reflexiones epistemológicas asociadas a dos tendencias que ganaban fuerte espacio en Psicología: el construccionismo social y el constructivismo. Con esas corrientes la discusión epistemológica ganaba fuerza en la Psicología (González-Rey, 1997, 2007).

Las investigaciones de campo relacionadas al estudio de la personalidad en una perspectiva cultural-histórica de González-Rey sirvieron de base para la defensa de sus doctorados en psicología y en ciencias. Estas permitieron avanzar teóricamente sobre el carácter subjetivo de la personalidad como concepto psicológico. Incluso, fue precisamente en los estudios sobre la personalidad sobre los que se concentraron las primeras referencias a la subjetividad en la psicología soviética (Bozhovich, 1968; Abuljanova, 1973; Chudnovsky, 1988). Sin embargo, el materialismo mecanicista que hegemonizó las posiciones ideológicas del período soviético impidieron el avance explícito sobre ese tema.

La Epistemología Cualitativa (González-Rey, 1997) implicó el desarrollo de un tipo de investigación cualitativa constructivo-interpretativa que enfatizaba el desarrollo de modelos teóricos como el objetivo principal de la investigación. Esto rompía con la tan arraigada tendencia a la recolección de datos que caracterizaba la investigación empírica, fuera ella cualitativa o cuantitativa.

La diferencia entre investigación cualitativa y cuantitativa no es instrumental ni tampoco está definida por el tipo de resultados obtenidos. La diferencia esencial entre ambos tipos de investigación es epistemológica: tanto en los procesos de obtención de la información como en los procesos de construcción de esa información. La investigación constructiva-interpretativa propuesta supera la epistemología estímulo-respuesta que históricamente ha dominado la Psicología y, en cambio, opta por una epistemología dialógica orientada a la transformación del par-ticipante en sujeto de la investigación. Esto significa garantizar su expresión auténtica y la definición de un lugar propio desde el cual se pueda expresar en el curso de la investigación. En otras palabras, la lógica centrada en el instrumento es reemplazada por el diálogo, lo que lleva a la expresión propia y espontánea de los participantes sin las restricciones impuestas por los dispositivos metodológicos usados. Esta propuesta está en coherencia con los planteamientos de Parker (2005) "La psicología ha sido muy buena en convertir a las personas en cosas, y una de las ironías de los métodos de la psicología moderna en el paradigma laboratorialexperimental fue que las personas estudiadas eran llamadas de ‘sujetos’ cuando eran tratados como objetos. En la mayor parte de la investigación cuantitativa en Psicología es realmente el psicólogo quien es el sujeto, observando y midiendo la conducta de los otros" (Parker, 2005, p.5).

La producción subjetiva es lo contrario a la subordinación pasiva. En la lógica de la respuesta se le retira a la persona la capacidad de producir, por tanto, se retira la capacidad de subjetivación. Las respuestas se activan principalmente desde un referencial formal-utilitario de comprensión de la pregunta y reconocimiento de un lugar central de quien la hace, o sea, se comprende la pregunta, pero unido a eso la persona intenta dar la respuesta adecuada ante el peso jerárquico del investigador.

Así, la lógica de la respuesta está tan arraigada en los propios investigadores que, incluso compartiendo los principios de una propuesta constructivo-interpretativa de investigación, continúan usando la expresión ante un instrumento como un resultado en sí mismo. En estos casos, aún al utilizar instrumentos abiertos y trabajar con trechos de expresión de una persona y no con respuestas, se mantiene una lógica descriptiva extensa, en la que el investigador, más que construir sobre las expresiones del otro termina imponiendo sus criterios personales en el texto.

Los conceptos de sentido subjetivo y de configuración subjetiva, centrales en la propuesta teórica sobre la subjetividad son, por su propia definición, imposibles de ser captados de forma directa por las expresiones observables del otro. Esto porque ellos representan la trama simbólico-emocional del curso de esas expresiones, pero siempre están más allá de cada una de ellas tomadas por separado. Por tanto, las presentes definiciones teóricas son inseparables de las tres características centrales que orientan esta propuesta sobre Epistemología Cualitativa: el carácter constructivo- interpretativo del conocimiento; el carácter dialógico de la investigación cualitativa y la definición de lo singular como instancia legitima para la producción del conocimiento científico.

Estas tres características están estrechamente relacionadas entre sí y sobre ellas se fundamenta una investigación constructivo-interpretativa que se caracteriza por

(a) La consideración de la investigación como proceso relacional-dialógico y no como conjunto de actos instrumentales; (b) la inseparabilidad de la fase de aplicación de los instrumentos y de producción y de construcción de la información en el curso de la investigación; (c) la interrelación de los instrumentos usados en la investigación, los que se desdoblan unos en otro en el curso de la investigación y son inseparables en el proceso de construcción de la información; (d) el carácter rector de las ideas en el desarrollo del modelo teórico que orienta el proceso general de la investigación; lo empírico es un momento teórico y no una instancia externa que legitima lo teórico y (e) tanto el investigador como los participantes son sujetos del proceso de investigación, aunque con funciones e intereses diferentes en su curso.

Las definiciones teóricas que sustentan esta propuesta teórica tienen una expresión epistemológica directa con consecuencias metodológicas, lo que define el carácter necesario del vínculo "Teoría de la subjetividad-Epistemología Cualitativa e Investigación constructivo-interpretativa". Las configuraciones subjetivas y los sentidos subjetivos son construcciones del investigador sobre indicadores hipotéticos que se van relacionando en el curso de la investigación. Son estas constelaciones de indicadores que convergen por su significado en la construcción del investigador, las que legitiman las construcciones teóricas que se defienden como resultado de la investigación.

Los indicadores son elementos hipotéticos construidos por el investigador ante las expresiones del otro, cuyos significados no coinciden de forma directa con el significado explícito de la expresión de ese otro. La definición de un indicador es el inicio de un camino en que deben aparecer otros indicadores congruentes con el primero para que la hipótesis gane consistencia como camino explícito del modelo teórico en desarrollo. Los indicadores que se integran dentro de una hipótesis son diversos entre sí, su congruencia viene dada por el significado generado por el investigador.

Los indicadores son herramientas del pensamiento para garantizar la continuidad procesal de los caminos hipotéticos abiertos por la investigación. El curso de una investigación cualitativa constructivo–interpretativa es un proceso hipotético que puede ser negado por la emergencia de nuevos indicadores que refuten el camino dominante de la construcción teórica hasta ese momento. El investigador es responsable por sus decisiones en el curso de la investigación, ningún instrumento lo exime de su responsabilidad. Quizás es por esta condición tan activa atribuida al investigador y a los participantes en este tipo de investigación que existen tantas dificultades para realizarla, pues la investigación, más que un acto automático y poco reflexivo de recolección de información, es un acto de producción; el investigador es un creador y toda la sociedad nos prepara para que seamos reproductores, lo que es una contradicción ideológica entre el tipo de investigación que proponemos y la sociedad en que vivimos.

El concepto de indicador es un recurso de construcción de la información que se asemeja a lo que B. Latour define en un plano más filosófico como "intermediarios". Según Stengers (2002):

Para hablar de los "híbridos" que simultáneamente remiten a la naturaleza y a la actividad humana, inventados por esta para dar testimonio de aquella, Bruno Latour propone que evitemos el término "intermediarios"- que implica una problemática de pureza, de fidelidad o de distorsión en relación a algo desde siempre presente- y utilicemos el término de "mediadores". Es entonces la actividad de mediación que viene primero, que crea no solo la posibilidad de traducir, sino también de aquello que es traducido como susceptible de traducción. (p.121).

El concepto de mediador en Latour, en la forma en que lo trata Stengers como alternativa del quehacer científico ante una visión de ciencia que, como la propuesta por ella y por el propio Latour, se apoya en invenciones y no en descripciones, gana valor como recurso constructivo- interpretativo al crear no sólo la posibilidad de traducir una realidad, sino también de crear lo traducido. Sin embargo, el concepto de "mediador’ no nos resulta atractivo pues, de hecho, de lo que se trata no es de una mediación, sino de una verdadera creación que genera capacidad de inteligibilidad sobre procesos diferentes al discurso que los construye y que solo ganan inteligibilidad en los términos de ese discurso.

Coincido con Stengers, sin embargo, cuando sustenta que:

Es claro, todos los seres que las ciencias hacen existir son "inventados" en el sentido de que todos sus atributos son relativos a nuestras historias, pero es precisamente por eso que su existencia depende de la multiplicación de historias que tienen como rasgo común el hecho de remitir a ellos, de definirlos como condición si no suficiente por lo menos necesaria a su posibilidad. (Stengers, 2002, p.121).

Creo que más que una referencia a-historia, lo que nos trae Stengers es el carácter subjetivo de nuestro saber, algo totalmente congruente con nuestra propuesta constructivo-interpretativa.

El carácter subjetivo de nuestro saber no significa un subjetivismo que destituye la presencia de lo diferente a nosotros y a nuestros recursos en el proceso de producción de conocimientos. Es por eso que todo saber se puede calificar como invento, sin embargo, son inventos que de avanzar prácticas diferenciadas y nuevos saberes sobre las cuestiones que toman vida en nuestra producción de significados, en la que convergen diferentes prácticas que avanzan simultáneamente sobre un dominio que, en consonancia con Stengers, podemos llamar de realidad. Lo real no se externaliza como objetividad dada, aparece en el conjunto de prácticas diferentes que avanzan sobre los significados que nos la hacen viables.

El carácter simbólico emocional de la producción de saber es su condición subjetiva, y es gracias a ese carácter que la imaginación y la fantasía sacan el saber de los estrechos límites de una lógica siempre pre existente, y hacen del intelecto una labor de creación que es esencial a la ciencia, y que fue tan olvidada por la ciencia tradicional que negaba a sus sujetos.

Breve síntesis del proceso de construcción de información en un estudio de caso

Quisiéramos ejemplificar algunos de los principios sobre lo que se sustenta el carácter constructivo–interpretativo de la presente propuesta. Para esto, se han recolectado fragmentos parciales de un estudio de caso, que permiten ilustrar el proceso constructivo-interpretativo a través del uso de indicadores.

La Sra R, de 48 años2, casada, madre de dos hijos y trabajadora, presenta un cuadro de obesidad con 115 kilos de peso. En una primera conversación, de un total de seis sesiones, R expresa:

‘Mi obesidad tuvo inicio cuando comencé a trabajar aquí, en el ejecutivo del Ministerio de Salud, debido a todo el estrés que mi trabajo implica, el que me lleva a vivir de forma muy agitada, y la mayoría de las veces no me deja tiempo para comer bien, optando con frecuencia por comida rápida’.

En ese párrafo, se expresa una tendencia a justificar el hecho de comer mal, lo que se denomina como comida chatarra de alto valor calórico, por la situación agitada de trabajo. Sin embargo, ante su reflexión es necesario crear preguntas para el curso ulterior de la conversación, como podrían ser: ¿por qué no llevar frutas de casa y huevo hervido con pan integral? Cuando nos referimos a un sistema conversacional es porque tanto investigador como sujeto participante participan desde sus reflexiones, y es importante que en este proceso el investigador provoque, avance en su conversación sobre las conjeturas que va desarrollando en el propio curso de la investigación. En la habilidad del investigador para mantener vivo y en desarrollo el proceso de conversación reside el valor heurístico de este recurso de investigación.

Parece existir alguna dificultad de R con la atención a su salud y su cuidado personal, pues la argumentación que da para su mala alimentación es poco consistente si tenemos en cuenta el tremendo peligro de su situación actual de salud. Nuestro objetivo en este estudio de caso es definir la configuración subjetiva de la obesidad, la que siempre integra historia y contextos actuales de la vida de la persona a través de sentidos subjetivos estrechamente relacionados entre sí por su configuración subjetiva. Los fenómenos humanos no tienen causas únicas, ni referidas sólo a un aspecto de la vida de la persona, como pudiera ser, por ejemplo, en el caso de la obesidad, el sedentarismo y la mala alimentación. La mala alimentación siempre expresa procesos simbólicos y emocionales que, a través de los sentidos subjetivos en que esos procesos se integran, serán parte activa de la configuración subjetiva del poco cuidado con la alimentación y del sedentarismo, algo que se expresa configuraciones subjetivas singulares en cada persona.

En otro momento de esa primera conversación R expresa:

‘Hace algunos meses intenté entrar en una academia para realizar ejercicios físicos, pero debido al estrés del tránsito a la hora que salgo del trabajo, pasaba mucho tiempo para llegar a la academia, y cuando llegaba me sentía muy cansada para realizar cualquier actividad allí, entonces ir para la academia terminó convirtiéndose en una obligación, algo muy desgastante, por lo que terminé saliendo de la academia, lo que hizo que mi peso aumentara todavía más’.

En el primer trecho culpa por la mala alimentación a la tensión de trabajo, en este nuevo trecho culpa al tránsito por haber salido de la academia, usando en ambos casos el estrés como palabra mágica asociada a eventos externos no controlables. El cansancio y la sensación de obligación que refiere son indicadores de una incapacidad de movilización emocional para la realización del ejercicio, sin embargo, esa hipótesis se tiene que acompañar de otros indicadores, que vendrán más adelante en el curso de los diversos instrumentos usados en este estudio. Cuestiones sobre ¿cómo reacciona su círculo familiar antes esta situación de salud tan preocupante?, ¿como los efectos de esa figura en una mujer tan joven repercuten en la calidad de sus relacionamientos familiares y sociales?, necesariamente irán a aparecer más adelante, ya sea espontáneamente en sus construcciones personales, o a través de cuestiones creadas por el investigador quien, si no genera ninguna hipótesis en el curso del proceso, se verá imposibilitado de crear nuevos recursos de reflexión que faciliten la profundización de las expresiones subjetivas de su interlocutor.

La pasividad que refiere en relación a actividades urgentes para su salud se esclarece cuando en la segunda conversación R expresa:

‘Soy ama de casa, no tengo empleada que se responsabilice por las cosas de la casa, entonces cuando llego a casa tengo que hacerlo todo, arreglar la casa y hacer la comida, y esa comida tiene que ser rápida por la hora, pues cuando llego todos están esperándome con hambre, solo esperando yo llegar para poder comer. Es ahí que entra la comida rápida nuevamente’.

De la lectura de este trecho conversacional aparecen indicadores diversos sobre cuestiones pensadas al analizar los dos primeros trechos de conversación, pero que habían quedado abiertas a la continuación de la exploración. En el trecho anterior lo que más destaca es la posición pasiva de su marido e hijos que generan una exigencia sobre ella de llegar y cocinarles a todos. Aquí se puede levantar la hipótesis de que la vida familiar en ella genera vivencias de inquietud, responsabilidad, desasosiego y preocupación, cuyos sentidos subjetivos pueden estar asociados a diferentes relaciones y experiencia de vida que debemos continuar investigando, esas experiencias podrían estar asociadas a la familia actual, a las configuraciones subjetivas hegemónicas de su personalidad, formada por vínculos muy relevantes en su historia de vida o a configuraciones del momento actual de su vida, o a todas estas configuraciones organizadas en nuevas configuraciones subjetivas de sus sistemas actuales de relaciones y actividades. Los sentidos subjetivos presentes en el cansancio y la obligación que experimenta en la academia se alimentan de los estados psíquicos antes referidos cuyas configuraciones exploraremos más adelante. El investigador debe relacionar las expresiones del sujeto en investigación en diversos instrumentos y en sesiones diferentes, y sobre el curso de la diversidad de indicadores que va construyendo, avanzar las direcciones hipotéticas que interrelaciona en el modelo teórico que se define en el curso de la investigación.

En la tercera sesión de conversación R expresa:

‘Tengo dos hijos, J de 21 años, que fue adoptado, y la más joven I, de 15 años, dos adolescentes que adoran la comida típica de su edad (aquí puede verse la universalización de un patrón cultural sobre comida que precisa ser modificado lo que debería ser parte del tratamiento médico y psicológico, al igual que su relación con la actividad física y con el manejo de su tiempo personal, aspectos de su modo de vida que con frecuencia son totalmente desconsiderados por la clínica dominante). El domingo fuimos a almorzar fuera y ellos, mis hijos escogieron el lugar, y ellos escogieron la comida, arroz, frijol, carne de sol, yuca , esa alimentación que yo considero básica, pues mi madre nos crio con esa comida (Lo que no expresa es que esos restaurantes de comida tradicional con frecuencia usan grasa en gran cantidad, sobre todo en la carne de sol y la yuca frita, así como exceso de sal en el condimento)’.

Su expresión en este nuevo trecho nos permite avanzar en un indicador que ya destacamos antes, ella está totalmente subordinada a los deseos de la familia y parece que a los deseos de los otros de forma más general, pues en el trabajo le piden algo y lo subordina todo para hacer lo que le piden. Sin dudas, agradar al otro, subordinarse a los otros y su incapacidad de generar un espacio propio para sus necesidades, parece ser una tendencia fuerte en ella, posiblemente alimentada por sentidos subjetivos configurados en su personalidad alrededor de experiencias vitales de su historia personal. Esas tendencias fuertes que se expresan en comportamientos diversos en áreas también diversas de la vida, en general son expresión de las configuraciones subjetivas de la personalidad, solo que ellas aparecen como sentidos subjetivos de otras configuraciones subjetivas que configuran sus acciones y relaciones presentes.

Al final de esa tercera sesión, cuando ya se había conseguido un nivel de comunicación, de confianza y espontaneidad en las conversaciones anteriores, y de la percepción por el investigador de su interés por las conversaciones, fue aplicado el completamiento de frases en la versión usada por nosotros, no como técnica proyectiva, sino como instrumento abierto inductor de información (González-Rey & Mitjáns, 1989; González-Rey, 1991, 1997, 2005).

Como con frecuencia ocurre, la diversidad de inductores cortos que caracteriza este instrumento, unido a la multiplicidad de sentidos subjetivos asociados a los diferentes estados personales que fueron apareciendo en las conversaciones anteriores, facilitaron expresiones profundamente íntimas de R ante el instrumento que fueron de extrema utilidad para avanzar sobre la configuración subjetiva de la obesidad, alrededor de la cual se integran comportamientos muy diversos que expresan sentidos subjetivos dominantes de esa configuración subjetiva.

Las frases nos permiten agrupar algunos conjuntos entre ellas que se tornan indicadores importantes para acompañar posiciones de R. Un grupo de frases nos indica dificultades en sus relaciones con los otros lo que viene a complementar esa fuerte tendencia a la dependencia de otros que la caracteriza:

Mis mejores actitudes: ser útil (La utilidad es algo siempre evaluada por otros)

Esperan que yo: esté bien con la vida (o sea, los demás dan por hecho que ella está bien, sus problemas no son problemas para los otros)

Tengo dificultad: en entender a las personas (Este es un indicador importante de dificultad en sus relaciones humanas. Ella quiere atender a todos, siempre se pone en el lugar de los demás, quiere ser útil, sin embargo, siente dificultad en entender a las personas, lo que significa que se debe sentir poco entendida por los otros. Sin embargo, cuáles son esos otros que más le afectan? Si está tan centrada en su familia, esta expresión podría ser un indicador de que el conflicto es en la familia, pues es el núcleo de relaciones al que más se refiere, aunque siempre en términos de deberes y obligaciones y nunca de placer y bienestar). Prefiero: ser generosa (Nuevamente su tendencia a estar centrada en los otros, lo que llevado a un extremo es también muy dañino).

Otro bloque de frases complementa muy bien al anterior y a los trechos presentados antes:

‘El tiempo más feliz: cuando mi madre vivía Con frecuencia siento: nostalgia de mi madre Mi madre: mi fortaleza’

Llama la atención que ella, siendo casada y con hijos, relaciona su tiempo más feliz a su madre. La discusión acá no es sobre el valor objetivo del afecto por su madre, sino sobre que significa asociar ese tiempo más feliz a la madre fallecida. ¿Qué significa eso en relación a su configuración subjetiva actual? La respuesta a esto la tendremos en el siguiente grupo de frases y en el trecho que ejemplificaremos a continuación sobre la cuarta sesión de conversación.

‘Mi mayor problema: mi marido, hablar de mi familia El matrimonio: unión

Aprendí: a amar a mi marido Siento que estoy mejor: durante la semana’.

El curso de las conjeturas e indicadores que veníamos acompañando se complementa de forma consistente en estas reflexiones sobre el completamiento de frases. La familia a la que ella sirve completamente centrada en sus deberes hacia ellos, representa, principalmente en la figura de su esposo, su mayor fuente de tensiones afectivas y malestar. Muy interesante su afirmación de que esta mejor durante la semana, que es cuando está en su espacio laboral. Ese es un fuerte indicador para resolver la interrogación sobre cuál era el espacio social generador de tensión, formulada en un momento anterior del proceso de construcción de la información. Este indicador y las frases explicitas de referencia al marido permiten ser conclusivos en relación a su principal fuente de malestar emocional y a su vez nos facilita explicar de forma congruente la relación entre muchas de sus diversas expresiones en los instrumentos en momentos anteriores.

Un último trecho de conversación nos confirma cuanto la madre fue importante para ella y, a su vez, como su relación con la madre también fue perjudicial para su desarrollo personal. R afirma:

‘Yo era muy apegada a mi madre, ella tenía gran confianza en mí, ella era mi mejor amiga, siempre le contaba todo y le pedía su opinión para lo que yo fuera hacer. Cuando mi madre murió sentí un gran vacío a pesar de tener marido e hijos’.

La simbiosis afectiva con la madre era tan grande que ella se casó con el marido por sugerencia de la madre, lo que se revela en toda su expresión en la frase en que afirma que aprendió a amar a su marido; sabemos que el amor no se aprende. Al morir su madre desaparece la persona alrededor de la cual se configura el núcleo subjetivo esencial de su personalidad. En esa configuración el amor, la confianza y la seguridad de las relaciones con su madre, fuente de sentidos subjetivos que explican la fuerza de esa relación, se combina con un conjunto de efectos colaterales nocivos como dependencia, inseguridad, miedo, dificultad de lazos con los otros, etc. cuyas expresiones simbólicas y emocionales múltiples alimentan la configuración subjetiva de su obesidad y del propio sentido de la vida.

Su obesidad y la falta de atención a si misma esta subjetivamente configurada por sentidos subjetivos asociados a la configuración subjetiva de sus relaciones con la madre, definidos en la falta de independencia, la ausencia de una identidad que le permita un lugar social propio, el servilismo y la inseguridad los que, a su vez, aparecen en la configuración subjetiva de su marido y de la familia construida con este, en la que se generan nuevos sentidos subjetivos que se expresan en la vivencia de resignación, falta de amor y resentimiento ante el desinterés del marido y sus hijos por su estado, lo que a su vez es una expresión del tipo de relación establecida por ella al casarse por indicación de la madre. Esta compleja madeja de sentidos subjetivos que se asocian a las vivencias dominantes asociadas a las diferentes esferas de su vida actual, representa la configuración subjetiva de su indiferencia y falta de fuerzas para salir del lugar social sobre el que se ha gestado su obesidad. Esa compleja configuración subjetiva se traduce en un vacio emocional que no le permite proyectos propios y que explica la dificultad en producir nuevas alternativas para rediseñar el modo de vida nocivo que su obesidad expresa. El tratamiento a la obesidad no se puede reducir a la eliminación de síntomas o al control de ciertos comportamientos, pues existe una configuración subjetiva que relaciona esos comportamientos en su relevancia simbólica emocional, que no permite la motivación necesaria al cambio.

Este ejemplo busca poner en evidencia lo que analizamos arriba en una plano más teórico conceptual; una forma de hacer investigación donde las ideas, las hipótesis y los indicadores usados en ese proceso se debe hacer explícitos por el investigador, lo que exige un proceso activo de tránsito entre las diversas expresiones de la persona, las que van alimentando la construcción de un modelo teórico sobre el cual se organizarán las conclusiones de cualquier investigación. En esta investigación el modelo teórico se refiere a la construcción de la configuración subjetiva de la obesidad. El lector puede perfectamente comprender que esta forma de investigar no es restrictiva al estudio de casos, pudiendo ser también desarrollada en estudios sociales e institucionales sobre las mismas bases.

Conclusiones

El concepto de ciencia empírica que dominó el pensamiento moderno en condiciones históricas y culturales específicas fue extendido a-crítica y a-históricamente a la Psicología hasta la actualidad. Este fenómeno se explica, en parte, por el divorcio de la Psicología, disciplina que aspiró desde su inicio a compartir el rigor metodológico de las Ciencias Naturales, filosofía y Ciencias Sociales. De estas, importó las primeras propuestas cualitativas apenas en la segunda mitad del siglo XX, con la honrosa excepción que Kurt Lewin y sus colaboradores (1931, 1935).

El presente artículo destaca la imposibilidad de avanzar en nuevas construcciones teóricas sin transformaciones en las bases epistemológicas y metodológicas sobre las que se fundamentaron las construcciones teóricas que se pretenden superar. De ahí el énfasis de este trabajo en las implicaciones epistemológicas y metodológicas de una nueva propuesta para estudiar la subjetividad.

Además, se enfatiza el valor de la teoría, no como referente externo al proceso de construcción del conocimiento, sino como proceso intrínseco al saber. Con esto, al mismo tiempo, se desplaza el peso dado a lo empírico por el positivismo como momento de legitimación y organización del conocimiento.

La propuesta de investigación cualitativa planteada en este artículo enfatiza la investigación como proceso de producción de modelos teóricos que tienen, en lo empírico, un momento esencial para su construcción. En este contexto, el proceso de investigación no representa un encadenamiento de actos instrumentales, sino un proceso de construcción teórica de complejidad progresiva que va integrando, en significados nuevos, una diversidad de expresiones de los sujetos participantes en la investigación que, tomadas de forma aislada, no tendrían ningún valor para el conocimiento. El concepto de configuración subjetiva es una definición teórica que, por su complejidad y movilidad, adquiere valor epistemológico, pues inaugura un tipo de concepto al que no se puede asimilar lo empírico de forma directa, y que tampoco sirve para describir lo empírico. El concepto de configuración subjetiva es producido teóricamente en el curso del momento empírico de la investigación.

Notas

1Es un consenso en la literatura actual sobre el tema usar el término transliterado del Ruso, pues más que el significado de la palabra, Vygotsky usó el término como una categoría psicológica que no se reduce al significado original de la palabra en Ruso. En español la traducción sería vivencia, pero no es a eso que se está refiriendo el autor en sus originales.

2Este caso aparece analizado en mi libro Subjetividad y salud: Superando la clínica de la patología. Sin embargo, es presentado aquí con el fin didáctico de acompañar el proceso de construcción de la configuración subjetiva singular de la obesidad de R.

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flechaCorrespondencia a: La correspondencia relativa a este artículo deberá ser dirigida al autor. Universidad de Brasilia, Brasil, E-mail: gonzalez_rey49@hotmail.com

Fecha de recepción: Mayo 2015
Fecha de aceptación: Julio 2015

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