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Psicoperspectivas

versão On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.16 no.2 Valparaíso jul. 2017

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol16-issue2-fulltext-1012 

Artículos de Investigación: Sección Temática

La construcción de una metodología feminista cualitativa de enfoque narrativo-crítico

The construction of a qualitative feminist methodology of narrative-critical approach

Adriano Beiras1 

Leonor M Cantera Espinosa2 

Ana L Casasanta Garcia1 

1Universidade Federal de Santa Catarina, Florianópolis, SC, Brasil

2Univesitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España

Resumen:

Se presenta una metodología cualitativa narrativa crítica como un formato posible y coherente con las bases teóricas de los feminismos, para mostrar la importancia política y ética de los proyectos feministas, en especial, el compromiso con el cambio social de la metodología feminista, y con la investigación en general. Con base epistemológica en los principios y criterios del Constructivismo Social, el Feminismo Post-Estructuralista y la Teoría Queer, la metodología utilizada como ejemplo para esta discusión fue aplicada en un estudio doctoral que investigó el proceso de construcción-deconstrucción de las subjetividades masculinas con un enfoque terapéutico, en el marco de un programa público de atención a hombres que ejercieron violencia contra mujeres. A través de este ejemplo empírico, se observó que este formato analítico ofrece herramientas para una reflexión crítica sobre las metodologías feministas. Se estableció que el uso de esta metodología específica permite una mejor visualización del problema de la violencia. Se destaca la necesidad de nuevos paradigmas que promuevan el compromiso ético y político, que incluyan contribuciones y permitan el diálogo con avances históricos feministas y estudios de hombres y masculinidades.

Palabras clave: método cualitativo; metodología feminista; narrativas

Abstract:

A critical narrative qualitative methodology is presented as a possible and coherent format with the theoretical bases of feminisms, to show the political and ethical importance of feminist projects, especially the commitment to the social change of feminist methodology, and to the Research in general. With an epistemological basis in the principles and criteria of social constructivism, Post-Structural Feminism and Queer Theory, the methodology used as an example for this discussion was applied in a doctoral study that investigated the process of construction-deconstruction of masculine subjectivities with a Therapeutic approach, within the framework of a public program of care for men who exercised violence against women. Through this empirical example, it was observed that this analytical format offers tools for a critical reflection on feminist methodologies. It was established that the use of this specific methodology allows a better visualization of the problem of violence. It highlights the need for new paradigms that promote ethical and political commitment, which include contributions and allow dialogue with feminist historical advances and studies of men and masculinities.

Keywords: feminist methodology; narratives; qualitative method

La metodología de investigación es siempre una preocupación de quien investiga. Ante un objeto de estudio, nos preguntamos ¿Cuál es el mejor camino para lograr el objetivo principal de la investigación? ¿Cuál sería el mejor método o metodología? De esta forma, así como en otras áreas científicas, las preocupaciones metodológicas de las investigadoras feministas existen y son planteadas en diversas obras editadas en todo el mundo (Rodríguez-Shadow, 1999).

Harding (1986) pregunta si existe un método feminista. Se entiende que, a pesar de existir divergencias con relación a la existencia o no de una metodología feminista, comprendemos que existen metodologías que se preocupan en ampliar las formas de hacer ciencia, con una preocupación ética y política, teniendo varias formas diferenciadas de estudiar particularidades, micro contextos, experiencias sociales y personales, en consonancia con teorías feministas. Y estas metodologías tienen puntos en común, como, por ejemplo en el modo de comprensión de relación entre el sujeto y el objeto de estudio, un tono político y reflexivo-crítico. La mirada del investigador ante el objeto de estudio, por lo tanto, es entendida como limitada y localizada, o sea parte del principio de que “nuestra visión es siempre una cuestión de poder de ver” (Haraway, 1995, p.25). Así, de modo general, se entiende que el método feminista es crítico y reconoce que existen diversas verdades sobre un determinado tema y que, así como en toda actividad humana, el hacer científico es también político-ideológico (Narvaz, & Koller, 2006; Burr, 2003).

Además de esto, los caracteres anti-esencialistas, no-universales, localizados y críticos son características atribuidas a las metodologías feministas. Estos caracteres se refieren a la concepción de que la epistemología feminista no es un dominio estable y entiende el conocimiento como siendo siempre situado, posicionado y contra la objetividad y neutralidad puestas en la ciencia positivista. Partiendo de estos presupuestos, cómo líneas epistemológicas feministas tenemos: el empirismo feminista, el construccionismo social, el feminismo postmoderno y la epistemología feminista con bases en la física cuántica y en la búsqueda irónica (Harding, 1986).

Delante de la complejidad de la investigación feminista, los presupuestos epistemológicos, ontológicos y éticos implícitos tienen, en sus implicaciones, contenidos políticos. De este modo, el delineamiento utilizado en una investigación con el abordaje feminista es muy importante, dado que los diferentes delineamientos conducen diferentes resultados (Narvaz, & Koller 2006). En formación, por poseer éste un carácter político y reflexivo, comúnmente, las investigaciones feministas utilizan la metodología cualitativa para hacer ciencia.

Entendemos por metodología cualitativa aquella metodología que permite no sólo ver los diferentes ámbitos, fases y momentos de una situación compleja en sí misma; sino que se muestra sensible ante determinados temas como los de las emociones, los contextos y las interacciones sociales. También es importante decir que, como comenta Zago (2003), el trabajo de campo (en la metodología cualitativa) difícilmente se desarrolla de acuerdo con lo planeado y está, por lo tanto, en constante construcción.

El método de investigación dentro de la metodología cualitativa permite un mejor acceso a narrativas personales, posibilitando un trabajo con el material recolectado en mayor profundidad, según lo apuntado por Olabuénaga (2009). Además, como afirma este autor, esta metodología permite que se visibilicen particularidades y relaciones y se ofrece una mejor atención al contexto investigado. Permite el contemplar con más amplitud la complejidad de las temáticas estudiadas, coherentes con análisis y discusiones de los feminismos.

Los estudios cualitativos pueden conceptuarse de diferentes maneras, de acuerdo con el momento histórico del campo y forma de investigación. Como señalan (Cabruja, Iñiguez, & Vázquez, 2000) “cuando construimos una narración es especialmente relevante el momento histórico en el cual lo hacemos” (p. 69). De una manera general, Denzin y Lincoln (2005) los conceptúan como “una actividad situada” que delimita al observador en el mundo. Según ellos, el estudio cualitativo consiste en un conjunto de prácticas interpretativas que hacen el mundo visible y que lo transforman. Estas prácticas convierten el mundo en una serie de representaciones, tales como diarios de campo, entrevistas, conversaciones, fotografías o grabaciones. Los estudios cualitativos envuelven la interpretación y el estudio del mundo en su ambiente natural, con atención a los significados que los sujetos dan a los fenómenos vividos, y la manera que narran sus experiencias vividas, es decir: “… para hacer inteligible la realidad, los seres humanos necesitamos recurrir a una narración de la misma, pero son a su vez las narraciones y narrativas que se entrecruzan y dialogan entre ellas las que otorgan realidad al mundo en el que vivimos” (p. 65). El análisis narrativo implica elementos políticos y éticos (Biglia, 2005).

Basándose en estos presupuestos, el objetivo de este artículo es presentar una metodología cualitativa de enfoque narrativo crítico, como un formato posible y coherente con las bases teóricas de los feminismos posestructuralistas. Se trata de un formato utilizado en una tesis doctoral (Beiras, 2012), que sin ser una receta o fórmula, presenta una posibilidad entre muchas de realizar una investigación cualitativa centrada en el lenguaje y comprometida con la reflexión crítica feminista, ética y política, como base teórica relevante e importante para el cambio social. Entendemos que la redefinición del lenguaje y la comprensión de su construcción histórica y naturalización de ideologías y esencialismos presentes en discursos y narrativas nos posiciona políticamente para el cambio social, a partir de una reconstrucción de significados y desestabilización de bases mantenedoras de desigualdad, y de reconstrucción de nuevos sentidos y experiencias. Evidencia también el carácter político del lenguaje, la elección de palabras y formas de describir la realidad y la fuerza performativa de las prácticas discursivas.

Esta metodología fue aplicada en un estudio doctoral, cuyo objetivo fue investigar el proceso de construcción-deconstrucción de subjetividades masculinas de un grupo para hombres que ejercieron violencia contra mujeres (Beiras, 2012). Este estudio será utilizado como ejemplo para comprensión de este formato metodológico. Nuestro objetivo no es comprobar la eficacia de este formato empíricamente, sino relatar los pasos dados como un posible camino para investigaciones implicadas con valores éticos, políticos feministas, así como con el cambio social, a partir de la reconstrucción de significados en el lenguaje a través de narrativas.

En este ejemplo de metodología feminista, se consideró tres ejes epistemológicos como integradores y coherentes con los presupuestos de una metodología feminista crítica: (a) el construccionismo social, (b) el modelo ecológico y de la complejidad, y (c) el género y la Teoría Queer.

El Construccionismo Social

El estudio determinó como referencias principales de esta perspectiva los escritos de Burr (1996), Gergen (1999), Gergen y Gergen (2010), Ibáñez (2001), Guanaes-Lorenzi, M. Moscheta, C. M. Corradi-Webster, y L. V. Souza (2014), Gergen (2001) y Nogueira, Nevez y Barbosa (2005), principalmente en lo que se refiere a la relación del construccionismo social con los estudios de género y feminismo. Esta perspectiva epistemológica parte de algunos principios básicos, por ejemplo: (a) la idea de que construimos el mundo; (b) el lenguaje es productor de realidades; (c) todo lo que aceptamos como obvio puede ser cuestionado; y (d) la verdad es derivada de modos de vida compartidos dentro de un grupo y no hay una verdad única, absoluta y legitimadora. Según estos y estas autores/as, esta perspectiva parte de una crítica a la psicología positivista y moderna, en concordancia con ideales postmodernistas.

Esta perspectiva sugiere que el conocimiento se sustenta en procesos sociales y especificidades históricas y culturales, y que el significado del lenguaje deriva de la forma de funcionamiento dentro de patrones de relacionamiento. Implica, en palabras de Arias Cardona y Alvarado Salgado (2015), “poner lo vivido en palabras, en tanto ideas y emociones; resignificar las experiencias, llenar de sentido la propia historia al re-nombrar y re-crear una serie de acontecimientos…” (p. 172). Además, afirma que el conocimiento y la acción social caminan juntas. Entiende las prácticas psicológicas como parciales, dominadas por valores, y cuestiona la idea de hechos objetivos (Nogueira, Nevez, & Barbosa, 2005).

En consonancia con presupuestos feministas, las ideas construccionistas invitan a un pluralismo, a múltiples formas de denominar y evaluar (Gergen, & Gergen 2010). Según esta perspectiva, cada manera de construir el mundo está sustentada por determinadas tradiciones y valores particulares, ignorando todo lo que esté fuera de ellas. Para Burr (1996), esta perspectiva es antiesencialista, anti realista, de atención a la especificidad histórica y cultural del conocimiento. El lenguaje es considerado como condición previa del pensamiento y como una forma de acción social, y se da importancia a la interacción, a los procesos y a las prácticas sociales.

Este énfasis en el lenguaje es muy relevante para los estudios de género post estructuralistas, permitiendo conexiones teóricas y reflexiones importantes en el campo de los feminismos. Según Gergen (1999), para el construccionismo social, el lenguaje y todas las otras formas de representación adquieren sus significados a partir de la forma en que son usadas y negociadas en las relaciones. Se nos desafía a preguntar cuáles son las repercusiones de las maneras de hablar, quién gana, quién es herido, quién es silenciado, qué tradiciones son sostenidas, qué es indeterminado y cómo juzgamos el futuro que creamos.

El Modelo Ecológico y de la Complexidad

El modelo ecológico influye de forma indirecta y transversal en este formato metodológico para ofrecer una lectura más integral y contextualizada de las informaciones, y en las relaciones con la teoría de la complejidad. El principal autor de esta perspectiva es Bronfenbrenner (1997, 1979, 1986). Según el pensamiento ecológico, una serie de sistemas interactúan en una red de relaciones influenciando el desarrollo y la mantención de la violencia (Edleson, & Tolman, 1992), y aquí se agrega, a la manutención de un orden de género desigual. Este abordaje nos permite pensar del micro al macro sistema, teniendo atención a contextos culturales amplios, patriciado, normas y mandatos de género, así como cuestiones del micro contexto familiar, de pareja y personal o intra psíquico.

De forma resumida, según Bronfenbrenner (1977, 1979, 1986), estos sistemas son: el microsistema (contexto más próximo, relaciones directas, familia), el mesosistema (relaciones entre el microsistema y las relaciones de trabajo, de amistad, servicios sociales), el exosistema (la comunidad más próxima, instituciones, medios de comunicación, órganos judiciales), el macrosistema, (contexto más amplio, sistemas de creencias, de estilos de vida, culturas, subculturas, patrones generalizados) y cronosistema (historia de experiencia personal del individuo, espectro de factores históricos de desarrollo e interacción en el microsistema). Tal como explican Edleson y Tolman (1992), y Garda Salas (2009) a partir del microsistema y de las narrativas, la investigación doctoral buscó lanzar una mirada crítica al macrosistema, explorando su interacción e influencia en el microsistema y en la subjetividad de cada participante.

La teoría de la complejidad está en consonancia con el modelo ecológico, cuyo principal exponente es Edgar Morin (1994). En sus escritos sobre el pensamiento complejo y la visión de la ciencia postmoderna, Morin (1994) critica al pensamiento cartesiano y linear, destacando la importancia de la transdisciplinariedad y lo intersubjetivo. El pensamiento complejo contempla una cierta tensión permanente entre el empeño de un saber no parcelado, no dividido o reduccionista y el hecho de reconocer lo inacabado, lo incompleto del conocimiento. Estas puntuaciones paradigmáticas y epistemológicas son muy importantes para delinear las pretensiones, la integración, los criterios y la fundamentación de base del tema estudiado en esta investigación que apuntamos como ejemplo, ya que desde esta lectura se parte del presupuesto de que nunca se puede aislar el objeto de estudio del contexto y de sus antecedentes.

En este sentido, es válido apuntar la no separación del observador y del observado en el pensamiento complejo, de manera que en esta investigación las reflexiones e interpretaciones de quien investiga están integradas en el conocimiento, como partes de la realidad presentada. Sobre la perspectiva feminista, se comprende que hay una correlación entre nuestras actividades sociales e investigación con la (re)construcción de nuestra subjetividad (Fernández-Martorell, 2012), ya que nadie es su propio punto de partida (Butler, 1998). De esta manera, el conocimiento es localizado e integrado entre el investigador o investigadora y el objeto, siendo así imposible que haya la transcendencia entre sujeto y objeto (Haraway, 1995). En este sentido, consideramos que la metodología de este estudio doctoral incluye la subjetividad y las reflexiones de quien observa e investiga ampliando las informaciones presentadas.

Género y Teoría Queer

La perspectiva de género y de la Teoría Queer tiene como principal referente en esta investigación las aportaciones de Butler (1990, 1993, 2006a, 2006b, 2006c, 2007), entre otros autores y autoras. En términos de esclarecimientos epistemológicos, es importante destacar que la Teoría Queer también está influenciada por la obra de M. Foucault, en lo que se refiere al discurso, poder, identidad y sexualidad y por J. Derrida en lo que se refiere al concepto de deconstrucción. Estos autores influencian la lectura de las informaciones de esta investigación, a partir de sus interlocuciones con la Teoría Queer. Esta perspectiva tiene como antecedentes el construccionismo social y el postmodernismo, el feminismo, el psicoanálisis, el interaccionismo simbólico y los estudios culturales.

El género, a partir de una perspectiva postmoderna y del construccionismo social, y consecuentemente en consonancia con la Teoría Queer, es entendido por Nogueira, Nevez y Barbos (2005) como una ideología donde se crean diferentes narrativas, como una construcción social o un sistema de significado que se construye y organiza en las interacciones, y que gobierna el acceso al poder y a determinados recursos. Butler (1990,1993, 2006a) agrega al concepto de género un carácter performativo y normativo, influenciado por relaciones de dominación y poder. Además, reflexiona incluso sobre el sexo como una construcción social. Partimos de esta comprensión de género y de sexo a partir de la obra de esta autora, para la lectura y análisis de las informaciones en esta metodología que presentamos, en coherencia con los otros presupuestos teóricos elegidos centrados en el lenguaje y análisis crítico, histórico y reflexivo. Aun así, entendemos y respectamos la complejidad y las tensiones teóricas históricas en la teoría feminista sobre este tema, en constante construcción y deconstrucción crítica.

A partir de los presupuestos de la Teoría Queer, prestamos atención a las demandas de deconstrucción de binarismos, las dicotomías y la crítica a discursos dominantes y esencialistas, visibilizando lo que está al margen. Esta teoría cuestiona la categoría identidad como fija, coherente, natural y estable, planteando que las categorías identitarias son construcciones sociales. Entendiendo que optar por una identidad u otra implica el silenciamiento y exclusión de otras experiencias también importantes para un individuo (Penedo, 2008).

Metodología

Técnicas utilizadas para la organización y análisis del material

El análisis del material recolectado (por entrevistas, diarios de campo, entre otros) fue dividido en dos etapas: (a) una primera etapa de preparación, organización y análisis inicial basado en la teoría fundamentada (Strauss & Corbin, 2008), utilizando algunos recursos del programa informático de análisis cualitativo Atlas.ti TM versión 6.2; (b) una segunda etapa más centrada en el análisis temático y estructural e interpretativo de las narrativas seleccionadas en la primera etapa (Riessman, 1993, 2001, 2008, Czarniawska, 2004, Elliott, 2005, Andrews, Squire, & Tamboukou, 2008, Emerson, & Frosh, 2009, García, & Huidobro, 2016), en diálogo y consonancia con las bases teóricas y epistemológicas feministas críticas. En el siguiente apartado, explicitaremos el primer momento del análisis, como un ejemplo posible de metodología crítico feminista.

Sistematización de la experiencia metodológica

La primera etapa de análisis y organización del material: La teoría fundamentada

El método de la teoría fundamentada (Grounded Theory), consiste en directrices que auxilian a quien investiga en el estudio de procesos sociales, en la recogida de los materiales, en la gestión del análisis y en el desarrollo de un marco teórico que explique el proceso estudiado. Se apoya en estrategias flexibles de análisis para enfocar y acelerar la recogida del material y el análisis (Charmaz, 2001).

La teoría fundamentada sigue, desde su creación, dos formatos distintos posibles: el constructivista y el objetivista. Esta investigación se fundamenta en el primer formato, en coherencia con las bases teóricas y epistemológicas de este estudio, que prioriza el estudio del fenómeno y comprende los materiales recolectados y el análisis como creaciones derivadas de la experiencia compartida de quien investiga y de los y las participantes e incluso de la propia relación del/a investigador/a con los y las participantes. En este formato, el método es visto como un medio, más que un fin en sí mismo en el proceso de investigación. Los estudios constructivistas se centran en cómo los y las participantes construyen significados y acciones. Las informaciones son vistas como construcciones que, además de estar localizadas en un contexto, espacio, lugar y cultura, reflejan los pensamientos del investigador o la investigadora (Charmaz, 2001). Bajo la visión constructivista, quien investiga busca conocer los significados implícitos de la experiencia de los y las participantes de cara a construir un análisis conceptual de estos significados, vistos como construcciones de la realidad. En resumen, se persigue estudiar cómo se construyen las acciones y los significados. La atención está en explorar y definir procesos (Charmaz, 2001). Tomando como base esta vertiente constructivista, las informaciones obtenidas con las entrevistas y en el diario de campo fueron organizados a través del programa Atlas.ti TM versión 6.2, siguiendo criterios de organización y análisis inicial de la teoría fundamentada, con la intención de establecer categorías a posteriori (Strauss, & Corbin, 2008).

Atlas.ti TM versión 6.2 es un programa con muchas herramientas y recursos posibles para el análisis. Sin embargo, en esta investigación doctoral, hemos usado solo algunos de estos recursos (con el fin de centrarnos en la segunda etapa de análisis narrativo), principalmente como forma de preparación y organización de las informaciones en la primera etapa de análisis del material recolectado. Nuestro objetivo en el uso del programa fue organizar todo el material narrativo en unidades de sentido y análisis, a las cuales se les asignaron claves iniciales de registro y clasificación. Esta fase se ha caracterizado como una segmentación y codificación, es decir, extracción de fragmentos, párrafos, oraciones o narraciones largas consideradas significativas para el estudio propuesto. Todo el material ha pasado por exhaustivas lecturas y análisis de manera vertical (análisis profundizado de una misma entrevista o relato de grupo) y horizontal (análisis profundizado comparativo entre las diferentes entrevistas y relatos).

De acuerdo con los criterios de la teoría fundamentada, la cual estructura el funcionamiento del programa Atlas.ti TM versión 6.2, todo el material del estudio doctoral fue separado en citas temáticas clasificadas en códigos, los cuales, en algunos casos, se interrelacionaban con otros códigos. La repetición de esta relación entre códigos y la relación de similitud con otros códigos, generaba una nueva organización temática llamada familias de códigos. Este proceso se denomina codificación abierta. Tras reiteradas lecturas del material y la elaboración de nuevos códigos, sub códigos y relaciones entre ellos, asignamos interpretaciones o apuntes generales y reflexiones teóricas a determinadas citas. Estos registros eran realizados con los recursos del programa informático, en formato de notas o memorias, según permite el programa.

A partir de determinados códigos iniciales creados en esta segmentación y codificación, los/las investigadores/as de este estudio doctoral construyeron categorías de análisis a posteriori que buscaron responder a los objetivos específicos propuestos en este estudio. Esta etapa fue realizada a partir de reflexiones teóricas y constantes lecturas y revisiones del material recogido e inserido en el programa Atlas.ti TM versión 6.2. Las categorías obtenidas, tras una intensa y continuada revisión, fueron divididas en dos grandes dimensiones de estudio.

Este tipo de organización de los materiales ha posibilitado la integración de los distintos medios utilizados en la recolecta de información, en el caso del estudio doctoral presentado fueron: entrevistas, observación participante, y un cuestionario abierto que sirvió de guión en las entrevistas. Las informaciones fueron insertadas integralmente en el programa Atlas.ti TM versión 6.2 y categorizadas en temas que se repetían y se entrecruzaban en las narrativas de los y las informantes.

Pasada esta primera etapa, el material recogido y organizado, dividido en dos grandes dimensiones, los cuales fueron trabajados, estudiados y profundizados analíticamente, a partir de la segunda etapa metodológica, el análisis narrativo temático, estructural e interpretativo. Todo esto siempre en diálogo y coherencia con las bases teóricas y epistemológicas feministas críticas (Mendia Azkue et al., 2014). Esta etapa será explicada en el siguiente apartado.

La segunda etapa de análisis: El estudio de las narrativas

La segunda etapa de análisis de esta investigación ha consistido en un trabajo minucioso de análisis narrativo temático, estructural e interpretativo, donde hemos buscado utilizar herramientas de deconstrucción y reflexión crítica, basadas en la literatura especializada y los fundamentos epistemológicos elegidos para esta investigación (en especial la obra de J. Butler). El planteamiento de las narrativas es observar como el/la narrador/a impone orden en su experiencia, en su secuencia narrativa, con el fin de dar sentido a los eventos y acciones de su vida (Riessman, 1993). En este sentido, los/las investigadores/as buscaron analizar y estudiar cómo el/la narrador/a hace uso de la lingüística y de los recursos culturales y persuade al oyente en cuanto a la autenticidad de su narrativa. Considerando que la narrativa personal necesita una estructura para sostenerse, se observa que los eventos se tornan significativos de acuerdo con el lugar que ocupan en las narrativas. Como señala (Cabruja et al., 2000) “prestar atención a cómo construimos el mundo requiere que no omitamos cómo se construye el mundo justamente desde discursos y prácticas sociales que ocupan un lugar de enunciación privilegiado” (p. 66-67).

Cabe considerar que de acuerdo con Emerson y Frosh (2009) y Chase (2005), el estudio de narrativas usualmente se centra en un reducido número de sujetos. Esto ocurre porque en estudios como este buscamos un análisis profundizado, detallado y minucioso de narrativas, sin la intención de una generalización. En este sentido, los/las investigadores/as, al hacer la investigación doctoral, prestaron atención a aspectos críticos dirigidos al contexto y a la interacción social. Así, el análisis se focalizó en detalles de la narrativa (Riessman, 2008), aportando reflexiones críticas sobre discursos dominantes y sus relaciones con la subjetividad y relaciones de poder en la sociedad. Buscamos poner en evidencia prácticas sociales, usualmente dadas por sentadas, definidas, no exploradas. El investigador o investigadora busca interconectar su pregunta de investigación con métodos, epistemología y perspectivas teóricas adecuadas, construyendo un relato interpretativo de resultados en una compilación de las historias narradas recogidas en el campo de investigación (Riessman, 2008).

Aquí es importante esclarecer la diferencia entre el método narrativo y el análisis profundizado hecho por la teoría fundamentada (Grounded Theory). La principal diferencia está en el hecho de que los estudios narrativos se centran en un estudio de casos (en nuestro estudio se caracteriza por el caso de un proceso grupal específico y sus participantes), explorando en profundidad no solo el contenido sino también la estructura retórica y el uso del lenguaje. En este estudio se combinó los principios de organización y análisis inicial de la teoría fundamentada (nuestra primera etapa analítica), con los estudios narrativos (nuestra segunda etapa analítica), para contemplar los objetivos propuestos en la investigación.

Son diversos los tipos, conceptos y posibilidades de estudios de narrativas (Andrews, Squire, & Tamboukou, 2008; Chase, 2005; Czarniawska, 2004; Elliott, 2005; Emerson, & Frosh, 2009; László, 2008; Riessman, 1993, 2001, 2008; García, & Huidobro, 2016, Biglia, 2005, Cabruja et al., 2000, Biglia, & Bonet-Martí, 2009). En este texto, el estudio doctoral se tomó como base principalmente los estudios de Riessman (1993, 2001, 2008), Czarniawska (2004) y Emerson y Frosh (2009), adaptándolos a la perspectiva epistemológica elegida para este estudio y la literatura específica de la temática estudiada.

Riessman (2008) apunta la necesidad de quien investiga de definir cómo conceptualiza el término narrativas en su estudio, considerando la variabilidad de posibilidades de definición, comprensión y técnicas de estudios. Además, recomienda clarificar hasta qué punto se dará atención a la forma y al lenguaje, al contexto local de producción y a los discursos sociales, en el análisis elegido. Deben estar explicitadas también las bases teóricas y epistemológicas elegidas. A partir de estos esclarecimientos, definimos el camino utilizado por el análisis, un camino que no es rígido, que es adaptable al estudio y objetivos propuestos y perspectivas elegidas (Czarniawska, 2004), pero que mantiene un rigor de análisis e interpretación necesario en estudios cualitativos (Guba, & Lincoln, 2005).

En este estudio se conceptuó narrativas como una historia breve y temporalmente ordenada que responde a las preguntas de un entrevistador o entrevistadora, o una conversación extensa que se organiza por caminos complejos, flashbacks o un episodio. En ambos casos, el término narrativas se reserva para una unidad limitada de expresión, en lugar de una biografía completa (Riessman, 2008). Describe un particular evento o encuentro, con características específicas o aspectos significativos de la vida del narrador o de la narradora (Chase, 2005). Las narrativas personales son definidas, según Emerson y Frosh (2009), como una historia personal de quien responde, que comprende una subsección discursiva, coherente y temática de una entrevista. Esta se construye en tiempo real en la entrevista, privilegiando el punto de vista, voz y experiencia de quien responde, y la construcción de significados, relacionados con una determinada área de interés de una investigación.

De este modo, se considera las narrativas como un tipo específico de discurso. El discurso, a su vez, es la categoría más general de producción lingüística, y las narrativas, serían “un conjunto de estructuras lingüísticas y psicológicas transmitidas cultural e históricamente, delimitadas por el nivel del dominio de cada sujeto y por la combinación de técnicas socio-comunicativas e habilidades lingüísticas” (Brockmeier, & Harré, 2003, p. 526).

Las narraciones producidas por los y las participantes del ejemplo de investigación doctoral, separadas y organizadas temáticamente en citas, son entendidas como narrativas envueltas de unidades de significación y sentido producidas social y culturalmente. Narraciones que están en movimiento, de acuerdo con los significados y nuevos significados que son adquiridos en el contacto intersubjetivo y que permiten interpretaciones múltiples. Narrativas que son performativas y que buscan dar inteligibilidad al mundo vivido, a la realidad de cada sujeto.

En el proceso grupal, estos sujetos tienen la oportunidad de revisar, reiterar, reproducir y resocializar entre hombres estos significados, produciendo un movimiento en su comprensión como sujetos hombres, con el propósito de deconstruir determinados esquemas y significados y construir otros. Por esto el estudio doctoral utilizó el análisis narrativo, exactamente por ofrecer un método particularmente sensible a la construcción de significados, de procesos sociales y sus relaciones con la construcción de narrativas personales (Emerson, & Frosh, 2009).

Las historias compartidas en un grupo muestran parámetros comunes y también diferentes interpretaciones y contrastes. Esto permite que la narrativa se construya, como señala Bruner (1990), como una de las herramientas principales para construir y negociar significados. Cabe considerar también la aportación de Gergen (1994) sobre la cuestión, cuando afirma entender las narrativas como recursos conversacionales o construcciones abiertas, que responden a cuestiones sociales, históricas y culturales. De esta forma, las narraciones dan inteligibilidad a los acontecimientos, articulando significados, moldeando subjetividades. Las narraciones, según Cabruja, Iñiguez y Vázquez (2000), se construyen en las prácticas sociales, en las cuales, mediante su uso, construimos subjetividades, objetividad, realidad y ficción y creamos un marco referencial, relatos y hechos. Es a través de ellas que reproducimos y transformamos el orden social, lo que hace este tipo de análisis extremadamente apropiado para los objetivos de esta investigación doctoral en psicología social.

Según estos autores y autora, las narrativas y narraciones son constructoras de la identidad, del yo o self, de la subjetividad. Según Goolishian y Anderson (1996), hace aproximadamente 20 años, comenzaron a explorarse las consecuencias de pensar la subjetividad (que estos autores llaman de self) a partir de las narrativas, como un proceso humano en el cual se producen significados a través del lenguaje. Esto ocurre a partir de un distanciamiento de la psicología cognitiva y su visión de máquina computante, que de acuerdo con estos autores es limitada. En una visión postmoderna, la subjetividad se entiende a partir del lenguaje y de la narración. Para Goolishian y Anderson (1996) “no somos más que coautores de una narración en permanente cambio que se transforma en nuestro sí mismo” (p.193). Siguen explicando que estamos “inmersos desde siempre en la historia de nuestro pasado narrado y en los múltiples contextos de nuestras construcciones narrativas (Goolishian, & Anderson, 1996, p. 193).

En este sentido, se entendió en este estudio doctoral que esta noción de subjetividad es elaborada por medio de múltiples narraciones que son confirmadas, reiteradas y reproducidas en lo social, en el contacto con el otro. Las narraciones no son solo palabras, son acciones capaces de construir, actualizar y mantener realidades. De acuerdo con la concepción postmoderna, la subjetividad no es algo estable y duradero, es una autobiografía que es escrita y reescrita de manera constante en la medida en que participamos de prácticas sociales que describimos en nuestras cambiantes narraciones (Goolishian, & Anderson, 1996).

Definido el concepto de narrativas que se utilizó en este estudio doctoral y clarificado los presupuestos teóricos utilizados y epistemológicos, a continuación, definiremos las elecciones de técnicas y los tipos de análisis narrativos usados en este estudio doctoral.

Análisis temático y estructural de narrativas

El análisis temático de narrativas busca examinar prioritariamente qué contenido comunica la narrativa (Riessman, 2008), buscando entender “lo que dice” el texto y “por qué lo dice”, y “para quién lo dice”. El análisis estructural prioriza el “cómo” la narrativa es estructurada para dar un determinado sentido de interpretación al o la oyente. Presta atención a los recursos lingüísticos, semánticos, retóricos o incluso a lo no dicho (Chase, 2005). En este estudio doctoral, se buscó realizar estas dos etapas recurriendo, no de forma rígida, a tres preguntas claves sugeridas por Czarniawska (2004), las cuales indican tres momentos analíticos:

  • ¿Qué dice este texto?

  • ¿Por qué dice lo que dice este texto?

  • ¿Cómo este texto dice lo que dice?

Estas tres preguntas funcionaron como un guión de análisis en cada narrativa analizada, utilizadas íntegramente o parcialmente, de acuerdo con cada fragmento narrativo. Como sugiere Riessman (2008), la teoría previa elegida como marco teórico del estudio sirve de recurso interpretativo del material narrativo analizado. Esta autora sugiere también algunas preguntas guía para el análisis, que sirven para examinar la colocación estratégica por el o la narrador/a de elementos que construyen la narrativa, a saber:

  • ¿Cómo esta historia es construida?

  • ¿Cómo los elementos estructurales son organizados por el o la narrador/a?

Discusión

La perspectiva analítica dialógica y de performance de narrativas

En complemento al análisis temático y estructural, en algunas narrativas el estudio doctoral utilizó la perspectiva analítica de análisis dialógica y de performance (Dialogic/Performance Analysis), sugerida por Riessman (2008). Esta perspectiva selecciona elementos del análisis temático y estructural, pero cuestiona cómo la narrativa oral es interactiva, dialógica y performativamente producida, de modo que requiere una atención detallada del contexto, incluyendo la influencia del o la investigador/a, el “setting” y las circunstancias sociales de producción e interpretación de la narrativa. De forma resumida, esta perspectiva se cuestiona el “para quién” se dirigen las palabras o el enunciado, “cuándo” y “por qué”, con qué propósito. La voz del/la investigador/a y sus aspectos subjetivos, autobiográficos están presentes en esta perspectiva, es decir, su identidad y sus interrogantes reflexivos influencian en la producción y en la interpretación del dato narrativo.

Estrategias analíticas de deconstrucción en el análisis de narrativas

Completando el conjunto de herramientas analíticas elegidas para la investigación doctoral, considerando las recomendaciones de Riessman (2008) de que la variedad y adaptabilidad a cada investigación y objetivos es la “regla”, se presenta aquí algunos recursos analíticos que han servido de guión para el análisis relacionado con la deconstrucción. Se trata de una perspectiva analítica elegida por ser coherente con los presupuestos teóricos y epistemológicos elegidos presentados anteriormente, en especial con el construccionismo social y la Teoría Queer, con su carácter deconstruccionista y crítico, en busca de visibilización de lo que está al margen y la deconstrucción de discursos dominantes.

Czarniawska (2004) señala que este guión, este listado de recomendaciones o puntuaciones a las que se debe prestar atención, no se trata de una forma con pretensión de ser la mejor adecuación de cómo debe ser una deconstrucción de la narrativa en un análisis estructural de narrativas. Es decir, no se recomienda un uso literal y rígido y sí que se use como una fuente de inspiración, en lugar de una prescripción que se deba seguir. Estas recomendaciones fueron adaptadas por Czarniawska (2004) a partir de un estudio de deconstrucción de tabús organizacionales relacionados con el género, de Martin (1990), y son las siguientes:

1) desmantelar o desmontar dicotomías presentes en la narrativa, exponiéndolas como una falsa distinción (ejemplo: público/privado, naturaleza/cultura);

2) examinar silencios, voces silenciadas, lo que es excluido por el uso de determinadas palabras;

3) atender/estar atento a interrupciones y contradicciones, localizar dónde un texto fracasa, no logra su sentido o no da continuidad;

4) focalizar en el elemento que es más raro o peculiar en el texto, encontrar los límites de lo que es concebible o permisible;

5) interpretar metáforas como un valioso recurso;

6) analizar ambigüedades o dobles entendidos que pueden puntuar para un subtexto, un texto inconsciente, frecuentemente de contenido sexual;

7) separar grupos específicos y fuentes más generales de sesgo, para “reconstruir” el texto a partir de la substitución de los significados principales.

Estas recomendaciones, inspiradas en el carácter deconstruccionista de Derrida (una de las bases de la Teoría Queer), conjuntamente con los principios de análisis temático, estructural y dialógico o performativo recomendados por Riesmann (2008), han sido los recursos metodológicos de análisis narrativos elegidos para la realización de la segunda etapa analítica e interpretativa de este estudio doctoral. Todo ello, siempre en diálogo interpretativo con la literatura especializada y los principios teóricos y epistemológicos elegidos anteriormente presentados.

Uno de los objetivos de los estudios de narrativas, según Chase (2005), es mostrar que las narrativas promueven una ventana para la naturaleza contradictoria y cambiante de discursos hegemónicos, los cuales usualmente tomamos como estables, definidos o como fuerzas monolíticas. Este tipo de análisis nos ofrece posibilidades críticas para promover cambios sociales, romper con discursos opresivos y estimular la justicia social y los procesos democráticos (Chase, 2005). En este sentido, según esta autora, se estimula al lector o lectora de la investigación a ver no solo la historia del narrador/a, sino también las explicaciones de quien investiga sobre cómo la historia narrada del investigado o investigada está limitada y mediada por aspectos de la cultura, las instituciones u organizaciones.

En resumen, esta autora sugiere que:

Generally speaking, narrative inquiry’s contributions to social science have to do with concepts and analyses that demonstrate two things: (a) the creativity, complexity, and variability of individuals’ (or group’) self and reality constructions and (b) the power of historical, social, cultural, organizational, discursive, interactional, and/or psychological circumstances in shaping the range of possibilities for self and reality construction in any particular time and place (Chase, 2005, p. 671).

Conclusión

Este formato metodológico se ha mostrado potente y coherente con la perspectiva post-estructuralista feminista y estudios Queer, por su formato analítico centrado en lenguaje. En primer lugar, el estudio proporcionó una metodología específica, interdisciplinar y crítica, en contrapartida a lecturas positivistas, centradas en campos cognitivos y conductuales o listado de perfiles de sujetos hombres autores de violencia contra mujeres. En el estudio doctoral (Beiras, 2012), la centralidad del análisis estuvo en entender procesos, sin reducir el problema a causas y efecto, coherente a la teoría fundamentada construccionista y a la teoría de la complejidad.

Esta combinación metodológica permitió explorar el histórico y los procesos culturales involucrados en la producción de sentidos sobre la construcción de género, violencias y masculinidades. Dicotomías naturalizadas en el lenguaje fueron cuestionadas, y discutidas, tales como la relación entre fuerza y masculino, debilidad y femenino, emociones entendidas como masculinas y otras como femeninas, justificativas culturales y estereotipadas para el uso de la violencia entre los géneros, uso de metáforas para producir reflexiones y deconstruir naturalizaciones y esencialismos, identificaciones culturales como la identificación de uno de los hombres con toros (Beiras, Cantera, & Alencar Rodrigues, 2015), historias de infancia que legitiman actos violentos como naturalizados para los hombres (Beiras, & Cantera, 2012). Esta metodología se centra en deconstruir el uso del lenguaje, con una mirada crítica y reflexiva, a partir de los presupuestos posestructuralistas. La elección y construcción narrativa no es inocente, está marcada por un histórico cultural y contextos. Explorar esta construcción los auxilia a repensar las bases que mantienen la sociedad desigual y dificultan el cambio social.

Considerando que nuestra subjetividad es producto de lo que narramos con los y las otros/as y con nosotros/as mismo (Goolishian, & Anderson 1996), hacemos enfoque en el lenguaje como constructora de realidades y subjetividades. De carácter performativo que produce lo que nombra, comprendemos que analizar las narrativas es analizar y estar atento a lo que está al margen de los discursos hegemónicos y socialmente legitimados. Narrativas de homofobia, machismos, esencialismos de género, objetificación y deshumanización del femenino, entre otros, fueron analizados en las narrativas como bases mantenedoras de violencias y desigualdad de género, en su carácter político. De este modo, consideramos que la metodología utilizada en el ejemplo del estudio doctoral (Beiras, 2012), que también puede ser vista en Beiras, & Cantera (2012) y Beiras, Cantera, & Alencar Rodrigues (2015), promueve la (des)construcción de sentidos de dentro y fuera de la norma social legitimadora, acto que se hace importante para pensar sobre las políticas utilizadas naturalizadas en las narrativas y sobre el sistema en el que promueve y hay violencias y desigualdades.

Por evidenciar aspectos subjetivos e identitarios, implicaciones personales, políticas o éticas de las acciones realizadas al promover reflexiones sobre la construcción de la narrativa en una perspectiva cultural e histórica, consideramos que la metodología utilizada promueve la resignificación de actos y significados normadores de la violencia de género, como también presenta su potencialidad de utilización para estudios feministas, centrados en el lenguaje, para repensar la sociedad y promover cambios sociales. En formación complementar, sostenido presupuestos epistemológicos de la psicología construccionista, de las perspectivas feministas y de la Teoría Queer, este ejemplo de aplicación metodológica tiene un carácter político relevante que según Borges (2014) es rico para el debate contemporáneo acerca de las sexualidades y promueve también una articulación entre los pensamientos feministas y principios del pensamiento queer ya que utiliza las narrativas como herramienta metodológica.

Partiendo de este presupuesto, pensamos que esta forma de investigación metodológica puede ser reproducida y adaptada en estudios con investigaciones empíricas acerca de las experiencias de desigualdad, violencia o aquellas que consideren los cambios vividos en las sociedades contemporáneas. Por consiguiente, se trata de un formato que puede ser reproducido y con potencialidad de uso en otras temáticas con abordaje feminista. Finalmente, se enfatiza la necesidad de que los estudios exploren paradigmas que promuevan el compromiso ético y político, incluyendo aportaciones que permitan el diálogo con históricos avances feministas y estudios de hombres y masculinidades.

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Recibido: 14 de Febrero de 2017; Aprobado: 11 de Julio de 2017

Autor para correspondencia: Adriano Beiras, e-mail: adrianobe@gmail.com

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