SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.16 número3Las funciones performativas de los instrumentos en las redes de acción públicaEntre psicologías, prácticas y descentramientos: O de constitución de la subjetividad de los psicólogos índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


Psicoperspectivas

versão On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.16 no.3 Valparaíso nov. 2017  Epub 15-Nov-2017

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol16-issue3-fulltext-1006 

Artículos de Investigación - Sección Temática

Expertos en ciencia, legos en política: ¿Que psicólogos para las políticas públicas?

Experts in science, laypersons in politics: What psychologists for public policies?

Jorge Chavez Bidart1 

Pablo Piquinela Averbug1 

1Universidad de la República, Montevideo, Uruguay

Resumen:

En gran parte de Latinoamérica, el inicio del siglo XXI se caracteriza por la fuerte presencia del estado en el intento por resolver los problemas de la población. Las políticas públicas han sido el modo privilegiado de intervenir sobre los problemas a partir del trabajo de expertos en lo social, especialmente profesionales de la psicología. Estudios sobre las prácticas de los psicólogos en las políticas públicas evidenciaron carencias en la formación, disminución del análisis crítico sobre las modalidades de intervención, así como el debilitamiento de dimensiones políticas en la reflexión sobre la práctica. A partir de la presentación de estudios empíricos sobre prácticas profesionales de psicólogos en políticas públicas, y tomando los aportes de los estudios en ciencia, tecnología y sociedad, analizaremos el modo en que los psicólogos producimos el rol de expertos y las relaciones entre expertos y población. Nos interesa recuperar la reflexión política sobre las prácticas, analizando las formas de vivir lo político, lo público y las relaciones entre expertos y población que traducimos los psicólogos a través de nuestras prácticas profesionales.

Palabras clave: ciencia; políticas públicas; política; prácticas profesionales; psicología

Abstract:

In most of Latin America the beginning of the 21st century, is characterized by the strong presence of the state in the attempt to solve the population's problems. Public policies have been the privileged way of intervening on problems from the work of social experts, especially professionals in psychology. Studies about the practices of psychologists in public policies revealed deficiencies in training, reduction of critical analysis on intervention modalities, as well as the weakening of political dimensions on the practices reflection. Starting from the presentation of empirical studies on professional psychologist's practices in public policies, and considering the contributions of studies in science, technology and society, we will analyze how psychologists produce the role of experts and the relationships between experts and population. We are interested in recovering political reflection about practices, analyzing the ways of living the politics, the public issues and the relations between experts and population which are translated by psychologists through our professional practices.

Keywords: Psychology; public policies; Politics; professional practices; Science

La psicología es parte de un amplio repertorio de conocimientos elaborados y refinados durante la modernidad, que participan activamente en la producción y gestión de la vida de las personas. Los dominios en los que desarrolla su actividad, resultan por un lado, de la actividad de administrar la vida de la población y el territorio por parte del estado, y por otro lado, de los ámbitos que emergen a partir del accionar del mercado. En ambos dominios la psicología ha problematizado (Foucault, 1999) diversos fenómenos con el objetivo de comprenderlos, actuar sobre ellos y gobernarlos, lo que ha llevado a la reflexión sobre la propia práctica.

Las formas de gobernar emergen del entramado de relaciones que se establecen entre estado, mercado y organizaciones de la sociedad civil. Desde estos dominios, actores implicados movilizan intereses que entran en disputa y elaboran formas de gobernar y gobernarse. La década de los 90, es recordada por la instalación y profundización del neoliberalismo como racionalidad de gobierno hegemónica en todo el continente. La preponderancia de sus intereses contribuyó a consolidar un proyecto global en torno al capitalismo mundial, de las que las dictaduras previas fueron articuladores fundamentales.

La primera década del nuevo siglo se podría caracterizar por el auspicioso arribo de los gobiernos ‘progresistas’ para gran parte de Latinoamérica y con ello, la recuperación de la actividad del estado en ámbitos donde operó el mercado. En la actualidad, las democracias latinoamericanas se presentan como campos de disputa donde emergen o se imponen nuevas configuraciones del entramado estado-mercado-sociedad civil y los psicólogos somos agentes que creamos y recreamos esos entramados.

Desde hace más una década en el Uruguay, la relación entre estado y población cuenta con la masiva intervención de expertos de lo social en el marco de las políticas públicas, entre los que la psicología aporta buena parte. El primer Censo Nacional en Psicología del Uruguay, realizado en el 2014, mostró que de los 5981 psicólogos censados, un porcentaje mayor al 20% está vinculado al campo de las políticas públicas, ya sea a través del área social comunitaria pública (13,2%) y privada (10,3%), como del área de la educación (UdelaR, 2014).

Los datos del censo reflejan un ámbito bien definido de inserción profesional, poniendo en evidencia que los problemas sociales requieren para su comprensión de los conocimientos psicológicos. Según Rodríguez (2012), la disciplina comenzó a incorporar las políticas públicas como campo de estudios, muchas veces impulsada por el objetivo de comprender al “marginado” y en la búsqueda de un potencial transformador. Esto supuso jerarquizar su carácter político reflexionando acerca de qué subjetividades se construyen y qué papel juega, teniendo presente que la política pública es un terreno donde se pone en juego la trasmisión más o menos impuesta de los consensos, significados y sentidos sociales, es decir, un campo de gobierno. En este contexto, los psicólogos pasaron a ocupar lugares de gestión, diseño y planificación de las políticas públicas además de intervenir en el campo.

Procesos similares se han dado a nivel regional a partir de la acción de gobiernos interesados en recuperar la presencia del estado en la vida de las personas. Existe un amplio panorama de investigaciones llevadas adelante en Brasil, relacionadas con la intervención de la psicología en las políticas públicas (Macedo, & Dimenstein, 2012; Serna, & Guzzo, 2012; Bastos, & Rocha, 2011; Cruz, Hillesheim, & Guareschi, 2005). Estos estudios afirman un aumento sustantivo de la participación de los psicólogos en las políticas públicas, fenómeno que no fue acompañado, de acuerdo a los autores, por una formación específica para el área; siendo las políticas públicas un campo de tensiones. Si bien dichos autores parten de la noción de que el campo de las políticas sociales es algo ajeno a la disciplina, la relación entre la psicología y la gestión de la vida no es una relación coyuntural sino un punto esencial del nacimiento de la psicología como ciencia de la subjetividad (Ferreira, Machado, Monteiro, Padilla, Sarosky, Kauffman, & Barrenechea, 2008; Rose, 1998).

Cruz, Hillesheiw y Guaneschi (2005) toman a Ayres (2002) para afirmar que la inclusión del psicólogo responde a una calidad de experto que se ratifica a través de un discurso científico que le da estatus a determinadas formas de vida y existencia. El autor afirma que la práctica psicológica tiende a descontextualizar e individualizar los problemas sociales, tomando determinadas herramientas teóricas que validan el discurso de una díada individuo-sociedad.

En cuanto a la evolución de la psicología en las políticas sociales, Alfaro y Zambrano (2009), afirman a partir de la inserción del psicólogo en las políticas sociales en Chile que el campo de trabajo pasó de un compromiso político y militante en los 80, a una profesionalización e inclusión en la academia que llevó al abandono de un proyecto político de transformación, resultando en una hibridación teórico-metodológica (Alfaro, 1993). Así las intervenciones psicológicas, comienzan a orientarse hacia polos asistencialistas y abandonan la promoción de procesos participativos por un trabajo orientado hacia lo individual, apareciendo en su trabajo los conceptos de manejo del riesgo y de desarrollo humano (Alfaro, & Zambrano, 2009).

El proceso que en los últimos años viene aconteciendo en gran parte de nuestro continente, relacionado al par psicología-políticas públicas se caracteriza por las dificultades de formación y capacitación específica, la despotenciación de análisis crítico sobre las modalidades de intervención, así como el borramiento de dimensiones políticas en la reflexión sobre la práctica. En razón de esto, Spink (2009), lanza un desafío vinculado al modo de habitar las políticas públicas por parte de los psicólogos, que nos provoca y asumimos:

Nos enfrentamos a una elección. Podemos aceptar este léxico cada vez más amplio de expresiones políticas y sociales como algo “dado” cálido y cómodamente que nos ayudará a dormir por las noches y nos permitirá continuar con nuestras tareas básicas, preferentemente en base a la relación uno a uno y a puertas cerradas, o podemos verlo como una red de desafíos discursivos y oportunidades que están disponibles - no porque creemos en ellas sino porque están allí - y a través de las cuales podemos intentar mejorar un poco nuestro mundo colectivo, hacerlo más sostenible, más equitativo, con un gobierno más abierto y responsable y con menos pobreza. El desafío es que sabemos cómo responder a la primera opción, pero hemos olvidado cómo responder a la segunda (Spink, 2009).

Interesados en el estudio de las prácticas profesionales de los psicólogos y en aportar respuestas a los desafíos que provoca estudiar y trabajar en políticas públicas, a partir de estudios empíricos, presentaremos el aporte que los estudios CTS pueden brindar a la reflexión sobre los usos del conocimiento. Específicamente analizaremos el lugar de los expertos y cómo los psicólogos aportamos a construir mundos, instalando formatos de vivir lo político, lo público y las relaciones entre expertos y población.

CTS y políticas públicas: una forma de aproximarnos a las relaciones entre ciencia y política

Los estudios CTS se han consolidado como un ámbito de estudios interdisciplinarios, que apoyados en el carácter tecno-científico de la cultura actual, se ha dedicado a analizar las interacciones entre la investigación científica, innovación tecnológica y transformaciones sociales, políticas y culturales (Aibar Puentes, 2006). A través de un breve recorrido por diversas corrientes dentro de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, nos proponemos presentar una serie de herramientas conceptuales que nos han resultado interesantes para estudiar el quehacer de la psicología en el marco de las políticas públicas.

El complejo vínculo entre ciencia, política y sociedad que comenzó a emerger en las primeras décadas del siglo XX, puso de relieve la dependencia de la actividad científica de la dimensión social. Merton en EE.UU y Bernal en Inglaterra se propusieron reafirmar un ethos moderno de la ciencia y aportaron la idea de comprender a la ciencia como producto de interacciones sociales y constructora y transformadora de ellas a la vez, destacándose como antecedentes de los estudios CTS (Kreimer, 2000).

Sociólogos e historiadores de la ciencia como Kuhn, permitieron clarificar el rol de la comunidad científica, que a través de sus acciones legitiman y consensúan en torno al conocimiento aceptado (Kreimer, 2000; Pinch, & Bijker, 1987). Este enfoque propició centrar el interés de los estudios sobre la ciencia en las prácticas reales y concretas de los científicos, pasando de estudiar la ‘ciencia hecha’ a estudiarla ‘mientras se hace’. Ejemplo de esto fue el Programa Fuerte de la Escuela de Edimburgo que consideró el conocimiento científico como producción social, enfatizando el carácter situado y variable del conocimiento científico.

Los trabajos posteriores al Programa Fuerte permitieron desarrollar diversos enfoques dirigidos a abrir “la caja negra de la ciencia a la investigación social” (Aibar Puentes, 2006, p. 19). Un ejemplo fue el Empirical Programme of Relativism (en adelante EPOR). El EPOR mostró la construcción social del conocimiento científico a través del estudio de las controversias científicas (Pinch, & Bijker, 1987). Al ser la “construcción” de la ciencia el campo de interés, se comienza a prestar atención a una amplia gama de actores y a un extenso repertorio de acciones como artífices del universo científico. Esta perspectiva sirvió como matriz para el surgimiento de nuevos enfoques fuertemente relacionados: la teoría de sistemas tecnológicos, el programa construcción social de la tecnología (en adelante SCOT, su acrónimo en inglés), los estudios de laboratorio y la Teoría Actor Red.

La teoría de los sistemas tecnológicos estudió el origen y la evolución de los sistemas eléctricos en Estados Unidos y Europa, encontrando que los cambios tecnológicos no pueden comprenderse como fenómenos aislados sino como grandes sistemas, donde se integran y articulan elementos técnicos y otros elementos de diversa naturaleza como las instituciones educativas, los gobiernos, instituciones financieras, consumidores en general. Los sistemas tecnológicos se caracterizan por la heterogeneidad de sus componentes, configurando un entramado sociotécnico, que no solo se crea y cambia, sino que también se estabiliza y se debilita (Hughes, 1987).

El programa SCOT, centra sus estudios en la construcción social de los artefactos técnicos y la tecnología. Para explicar el desarrollo de artefactos tecnológicos los autores utilizan un modelo multidireccional, prestando especial atención a las alteraciones, variaciones y selecciones que acontecen en esos procesos y que de cierta manera involucran a diferentes actores. Proponen determinar cuáles son los grupos sociales relevantes en torno a un problema sociotécnico (Pinch, & Bijker, 1987). Los actores relevantes en estos procesos son grupos sociales, pero también técnicos, científicos y especialistas que despliegan una variedad de prácticas y formas de interacción entre ellos y el artefacto.

Los estudios de laboratorio se focalizan en las prácticas concretas y cotidianas de los científicos a partir de realizar ‘inmersiones prolongadas’ en sus ambientes de trabajo. “Los estudios de laboratorio ponen el acento en la observación in situ de la actividad científica” (Woolgar, 1982, p.482) y se configuran en un modo relevante para ‘abrir la caja negra’. Los mismos, pusieron de relieve el complejo entramado implicado en la producción de conocimiento, “se demostró que los objetos científicos no sólo se fabrican ‘técnicamente’ en laboratorios, sino que también están construidos inextricablemente simbólicamente y políticamente” (Knorr Cetina, 1995, p.143).

La teoría actor-red (en adelante TAR) es un conjunto heterogéneo de “herramientas semiótico-materiales, sensibilidades y métodos de análisis que tratan todo en los mundos sociales y naturales como un efecto continuamente generado por las redes de relaciones dentro de las cuales se encuentran” (Law, 2009, p.141). Lo social se entiende como el conjunto de relaciones que se establecen entre elementos heterogéneos en determinado momento (Callon, 1987; Law, 1987), “así, social, para la TAR, es el nombre de un tipo de asociación momentánea que se caracteriza por la manera en que se reúnen y generan nuevas formas” (Latour, 2008, p. 97). Los elementos heterogéneos conectan, forman alianzas y asociaciones, que resultan en redes de actores, que al no enfatizar su carácter humano o no-humano son denominados como actantes, entidades independientes que, “en cualquier momento, puede adquirir la capacidad de hacer que las cosas sucedan dentro del actor-red” (Cerulo, 2009, p. 534), la agencia se distribuye entre humanos y no-humanos.

Los estudios CTS aportaron a construir una perspectiva sociotécnica, que a la vez que permite abordar el estudio de la producción social de una manera compleja, resulta un modo innovador de estudiar la elaboración y ejecución de políticas públicas, estudiando la:

composición y dinámicas que se dan en los procesos de producción de políticas públicas, es decir, los entramados de las decisiones y acciones llevadas a cabo por una gran diversidad de actores que participan en la solución de un problema colectivo, a través de la utilización de determinados recursos y en el marco de unas instituciones que reglamentan sus acciones (Grau, Iñiguez, & Subirats, 2010, p. 1).

De esta manera, el foco se ubica entre las prácticas cotidianas ‘que hacen’ la política pública, en las relaciones que se establecen entre actores diversos y en las acciones que realizan para movilizar intereses, alcanzar objetivos y convencer a otros de buscar esos logros. Los desplazamientos y transformaciones que ocurren en la conformación de una red se entienden y describen desde la noción de traducción. Desde esta noción, se describe la agencia de los elementos que participan en la elaboración de procesos complejos, cómo se asumen y distribuyen roles, y cómo algunos pocos logran el derecho de representar a muchos otros que han sido movilizados y estabilizados en una red (Callon, 1995).

Seguir los actores ahí donde intervienen, en el caso de las políticas públicas, ha permitido conocer la agencia de expertos, instituciones, procedimientos técnicos, artefactos de logística, el clima, el entorno geográfico, la arquitectura, datos e inscripciones, entre otros elementos que permanecen ensamblados durante cierto tiempo. En ese ensamble, estabilizado por momentos circulan los intereses del estado, se mixturan con los de los expertos, los ciudadanos y los artefactos, haciendo de las políticas públicas un campo en disputa. La estabilidad de la red exige del enrolamiento de múltiples actores y especialmente de expertos y ciudadanos (Chavez, & Riet, 2015).

En nuestra forma de vida actual, todos los movimientos que realizamos están mediados por la intervención de expertos. Nuestro sistema de salud y transporte, nuestra educación, el cuidado sobre el medio ambiente, la seguridad de nuestras comunidades, etc; están impregnados de la experticia, y por la intervención de personas que, más formadas que otros logran su puesta en funcionamiento y continuidad. Cada vez con mayor intensidad, los expertos son vistos como agentes que poseen habilidades especiales o superiores y que nos ayudan a sostener nuestra vida en sociedad. Esta experticia, en tanto, se ha convertido en la base sobre la cual descansa nuestra democracia y por lo tanto, ciencia y democracia ya no resultan términos contradictorios, sino complementarios (Gallopin, & Vessuri, 2015).

Los estudios CTS, a la vez que aportan un repertorio de herramientas para el estudio de las relaciones entre ciencia y política, en el marco de las políticas públicas, nos permiten acercarnos de manera lúcida a las relaciones que, en ese campo, establecen expertos y legos.

El diálogo entre saberes expertos y legos

Desde dichos estudios se ha analizado la construcción del conocimiento científico, considerando las condiciones políticas y sociales de ese proceso y prestando especial atención a los diálogos entre los saberes expertos y legos.

“El conocimiento, incluyendo el conocimiento científico, se define como un conjunto de proposiciones que una comunidad se adhiere de forma rutinaria y que utiliza para reclamar la verdad” (Feyerabend, 1987 en Gallopin, & Vessuri, 2015, p. 37). Asimismo, conocimiento no es solamente el saber teórico sobre un asunto sino también las habilidades concretas, el conocimiento indirecto, así como el incorporado en las tecnologías o artefactos que existen (Gallopin, & Vessuri, 2015).

De acuerdo a Jasanoff (2003), en Estados Unidos parece haber en las últimas décadas un aumento de los discursos oficiales que hacen referencia a la toma de decisiones en base a la evidencia científica y un intento de recortar la participación ciudadana en aquellos asuntos que generan controversia. Una muestra de esto es que las pruebas científicas y técnicas han desplazado a los jurados en el sistema judicial, así como la reducción de la participación en los asuntos ambientales. Esta serie de discursos han fomentado una actitud de instrumentalización del saber experto y de la reducción de demandas de rendición de cuentas por parte de la ciudadanía. Más allá de los diferentes modelos de experticia puestos en juego, la misma ha sido vista como una forma de autoridad delegada, similar a las delegaciones que las legislaturas hacen a los organismos administrativos. Al permitir a los expertos actuar en su nombre, el público no renuncia al derecho a participar en las decisiones con una dimensión técnica pronunciada: que sólo conceden a los expertos una potencia cuidadosamente circunscrita a hablar en nombre de aquellas en cuestiones que requieren un juicio especializado (Jasanoff, 2003).

Una contracara a esto es, a impulsos de los estudios CTS, el creciente interés por democratizar el saber experto de la Unión Europea, a través de nuevas formas de participación entre expertos, medios de comunicación y responsables políticos y el público en general (Nowotny, 2003).

De acuerdo a Collins y Evans (2002) la democratización del saber experto puede ser lograda en diferentes grados y a través de distintas herramientas, surgiendo tensiones epistemológicas, políticas e institucionales. A nivel epistemológico, surge una tensión entre aquellos derechos que se abrogan los expertos en las diferentes materias y aquellos que surgen a nivel político y que resultan más difusos. Sin embargo, se puede destacar que la participación de las personas concernidas en un asunto tiene una mayor implicación que de aquellos que lo hacen desde un punto de vista experto.

Tal como señala Nowotny (2003) en las políticas públicas, se observa un impulso hacia la implementación de políticas basadas en la evidencia que tienen el sustento en la implementación de sistemas expertos. La evidencia y la experticia como sustento del proceso de conocimiento dificultan la participación de los legos y sus saberes, a pesar de que las propias políticas necesiten de revaluaciones y monitoreos constantes que se realizan en nombre de la democratización de las intervenciones pero que simplemente significan la actualización contínua de las evidencias que sustentan al sistema experto. Esto, no obstante, se combina con ciertas estrategias de democratización de la experticia mediante el desarrollo de modelos participativos.

Uno de los aspectos centrales a pensar son los cruces entre ciencia y política. De hecho, ya se está en condiciones de superar el término “cruces” que las posiciona como órbitas separadas. Los estudios CTS han buscado a partir de un modo clásico de concebir la política, acercarla con la ciencia. Uno de los modos fue mezclar a expertos y públicos.

La inclusión de otros tipos de conocimientos y perspectivas en la construcción de la ciencia y en el análisis del desarrollo plantea retos en cuanto a los criterios de adopción de verdad y calidad generalmente aceptados por la comunidad científica. Entre los desafíos se encuentra en qué conocimientos, de qué manera, y bajo qué formas pueden ser incorporados (Gallopin, 2004, citado en Gallopin, & Vessuri, 2015).

La participación de otros actores sociales en las diferentes fases del proceso de investigación científica y tecnológica y en la toma de decisiones, además de los expertos es fundamental por un número de razones de tipo ético, político, epistemológico, y pragmático. Entre otros se pueden mencionar el derecho de los concernidos a participar en la resolución de un asunto que tenga vinculación directa con su bienestar (Gallopin, & Vessuri, 2015).

Pero ante esto, De Vries (2007) plantea que la noción de política debe ser reconsiderada. Si bien el conocimiento se puede ver como abierto y accesible, el público no tiene acceso a él. Los dominios: público y privado, experto y lego, política y ciencia; siguen actuando como órdenes dicotómicos. A pesar de que las revistas científicas y los laboratorios son espacios que se presentan como abiertos, el ciudadano está alejado de estos espacios que están presentados en un lenguaje encriptado para la inmensa mayoría de la sociedad (Shapin, & Shaffer, 2005). Irwin (2006) para ilustrar este punto, toma como ejemplo la lucha de los activistas por los tratamientos contra el VIH-SIDA, y afirma que su estudio de caso demuestra que para presentarse como creíbles y tener incidencia en el tema debieron adaptar su discurso ante los expertos y que de ningún modo esta iniciativa partió desde los científicos. Esto convierte en responsabilidad de los legos poder dialogar con los saberes expertos, adaptándose a sus condiciones.

Shapin y Shaffer (2005) señalan que nuestro conocimiento científico, nuestras sociedades y nuestras formas de conocimiento deben ser tomadas como convenciones y artificiales. El conocimiento en este sentido, es político, es fruto de la acción humana. Esto nos invita a cuestionar la noción de sociedad democrática, el uso de los conocimientos y específicamente, la agencia de psicólogos, y saberes ‘psi’ en la construcción de las sociedades contemporáneas.

La psicología y los psicólogos haciendo política pública

Las políticas públicas basadas en la evidencia, y en especial, las políticas sociales; son una zona donde se recrea la separación entre conocimiento lego y experto como dicotómico y donde se sustenta la separación entre ciencia y política. Asimismo, el conocimiento experto se arroga el derecho de delimitar, definir y resolver los problemas de los concernidos, hablando por ellos. Nos serviremos de tres estudios para describir la operativa del saber psi y su relación con saberes legos y posteriormente, analizar el rol que juega la psicología en la construcción de espacios públicos y políticos.

Metodologías

Estudio 1

Motivados por el aumento de profesionales de la psicología en las más diversas arenas de las políticas públicas realizamos la investigación: ‘Inventario. Estudio de las prácticas “Psi” en las políticas públicas’. La investigación se inscribió en la formación de grado de la Licenciatura en Psicología de la UdelaR-Uruguay en el marco de prácticas de investigación. Participaron estudiantes y ĺos responsables de la investigación fueron Gonzalo Yañez, Paribanú Freitas y Jorge Chávez. Fue un estudio cualitativo de carácter exploratorio desarrollado entre 2013 y 2014. Los datos se recogieron a partir de entrevistas semiestructuradas, que nos permitieron enfocarnos y profundizar (Flick, 2004) en las prácticas de los psicólogos que ocupaban cargos de dirección en algún programa de política pública. Se realizó un análisis de contenido que incluyó, en primera instancia un análisis descriptivo seguido del análisis interpretativo (Bardin, 1986). El análisis de los datos se apoyó en una malla temática propuesta en el guión de la entrevista, la que contó con subtemas a relevar. Los temas fueron la caracterización del cargo, el trabajo en equipo, las referencias metodológicas y teóricas ligadas a la tarea que implica el cargo, la vivencia sobre el trabajo en la política púbica y un tema abierto a lo que el entrevistado quisiera agregar.

Los participantes de la investigación se seleccionaron considerando el siguiente criterio: profesionales psicólogos en cargos de dirección o planificación en programas de políticas públicas.

El estudio se centró en los programas desarrollados por el Ministerio de Desarrollo Social. En primera instancia se contactó a directores de políticas públicas como informantes calificados y se solicitó el contacto con psicólogos en cargos de dirección. Se utilizó la técnica de bola de nieve, solicitando a cada entrevistado el contacto de tres posibles participantes. Se entrevistaron a 21 psicólogos y psicólogas, una directora nacional de programa, cinco integrantes de direcciones nacionales, nueve directores de divisiones, tres integrantes de secretarías de planificación y tres supervisores.

Los nombres de los participantes están protegidos bajo anonimato, considerando los criterios éticos de confidencialidad, oportunamente acordados con los participantes y refrendados con firma voluntaria de consentimiento informado.

Estudio 2

El segundo estudio refiere a la investigación: ‘Sistematización y construcción de estrategias y herramientas para la inclusión social de personas en situación de calle’. La investigación fue financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica- UdelaR. El informe final se encuentra disponible en: http://www.psico.edu.uy/sites/default/files/informe_sistematizacion_calle.pdf.

El estudio se enfocó en las prácticas de los equipos técnicos que ejecutan la política dirigida a la atención de las personas que se encuentran en situación de calle. Consistió en un estudio cualitativo de carácter exploratorio, ejecutado entre los años 2011 y 2013. Se realizaron 17 entrevistas semiestructuradas a coordinadores de los equipos técnicos, dirigidas a conocer sus prácticas, roles, funciones y tareas, a la vez que se indagó sobre los objetivos del Programa de Atención a las Situaciones de Calle (en adelante PASC), de los Centros Nocturnos y de los equipos técnicos. Luego de haber logrado la confianza necesaria para continuar el estudio, se realizaron 22 observaciones de 1.30 a 2 horas, en un período que fue desde noviembre del 2011 a octubre del 2012. En la siguiente etapa se realizaron 13 entrevistas semiestructuradas a psicólogos, trabajadores sociales y educadores de diferentes Centros. En la etapa final, se realizó una entrevista grupal a los supervisores del PASC y dos grupos de discusión en el que participaron integrantes de diferentes equipos técnicos.

Se realizó una primera codificación abierta, por la numerosidad de códigos éstos se agruparon en subcategorías, finalizando en la elaboración de 20 categorías, con el objetivo de dar cuenta de la política pública mientras se hace. El manejo documental y análisis se apoyaron en el software MAXQDA10 y se adoptaron las herramientas analíticas de la Teoría Actor Red para describir y analizar las relaciones entre humanos y no humanos en la movilización del programa de acción de la política pública (Latour, 2001; Grau, et al., 2010).

Fue financiada por Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República, modalidad de Inclusión Social. Esta modalidad implica la previa coordinación e involucramiento en los estudios, de actores concernidos al problema a estudiar. El Comité de Ética de la Facultad de Psicología aprobó el proyecto, valorando la preservación del anonimato de los participantes, la confidencialidad de la información e instituciones participantes, así como la aceptación en participar a través de la firma de consentimiento informado.

Estudio 3

El tercer estudio se tituló: Análisis de las prácticas en el trabajo de los operadores de cercanía en Uruguay Crece Contigo (en adelante UCC) La investigación fue realizada en el año 2013-2014 y fue financiada por el Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil de la Comisión Sectorial de Investigación Científica, UdelaR. UCC tiene como objetivo consolidar un sistema de protección integral a la primera infancia según una perspectiva de derechos, para revertir la inequidad social.

El estudio se realizó con el método cualitativo, a través de una aproximación etnográfica (Guber, 2001), con el objetivo de dar cuenta desde un punto de vista reflexivo de las prácticas de cercanía en los hogares y un análisis de las problemáticas sociales en cuestión. Las técnicas utilizadas fueron la observación participante y entrevistas semiestructuradas (Guber, 2001; Martínez, 2006).

Para el análisis se utilizó análisis de contenido temático (Vázquez, 1996) en función de categorías de análisis aportadas por los estudios sociales en ciencia y tecnología, específicamente la Teoría Actor-Red.

Participaron de la investigación 3 duplas de trabajo en territorio, una supervisora y una facilitadora. Se realizaron 4 salidas a territorio, acompañando 3 duplas de Montevideo y 5 entrevistas semi-estructuradas: una por dupla, una a una supervisora y una a las facilitadoras de Montevideo, entre marzo y diciembre de 2014. Fue financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República a través del Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil, por lo que fue evaluada y aprobada en sus aspectos éticos por el Comité de Ética de la Facultad de Psicología. Esta aprobación implicó el resguardo de las identidades, de la información brindada y la aceptación de participar previa firma de consentimiento informado.

Resultados

Tomaremos resultados de cada estudio, con el fin de describir la agencia de los agentes y saberes psi, en el marco de las políticas públicas y a la vez, caracterizar diferentes momentos de la política pública, que circulan retroalimentándose en torno a las acciones de planificación, trabajo sobre la subjetividad y la construcción de datos.

De la planificación de la política al espacio subjetivo

En el primer estudio abordamos cómo conciben su rol los psicólogos en cargos de dirección y gestión, considerando el enlistamiento de profesionales de lo social que el ‘gobierno progresista’, realizó, desde el 2005, para desempeñarse en el campo de las políticas públicas, específicamente en el Ministerio de Desarrollo Social (en adelante Mides). Esta acción motivó que en los años venideros la presencia y las tareas de los psicólogos mutasen con celeridad.

En su gran mayoría, los profesionales de la psicología operaban como terminales de ejecución de las políticas, sin embargo en estos últimos años, corroboramos la presencia de psicólogos en cargos de dirección y gestión de las mismas. Este fenómeno de trascender los lugares tradicionales en el campo de las políticas públicas, lo pensamos como efecto de un movimiento con dos dimensiones, por un lado la profesionalización de la psicología, entendida como la especificidad con respecto a ciertas áreas donde se monopoliza la intervención y por otro lado, la consolidación de su experticia, entendiendo por esto lo que Rose (1991) caracteriza como un ‘know how’ que emerge del ensamble entre conocimientos y técnicas de diferente procedencia.

Dos de las entrevistadas que ocupan cargos de dirección sintetizan la hibridación de conocimientos y capacidades para asumir esos roles, lo que brinda la oportunidad de dotar de rasgos propios de la psicología a un quehacer que resulta novedoso:

No estoy acá por ser psicóloga, capaz que sí por el tema de la especialización en la temática. Hay áreas en las que se requiere psicólogos por la especificidad, como por ejemplo en las visitas domiciliarias’ (Entrevista a Directora de División del Mides, 2013).

En realidad el perfil que se solicita son básicamente profesionales de las Ciencias Sociales dónde Psicología entra, en realidad, Psicología entra en una franja más. Te nutrís del enfoque comunitario, de la psicología social, como esa parte de qué hacer, en lo que a vos de alguna manera te da el perfil como para ejercer este cargo que no es exclusivamente del psicólogo’ (Entrevista Coordinadora Técnica Mides, 2013).

Estas dos dimensiones, profesionalización y experticia, expresan una nueva ‘consistencia’ de la psicología, menos compacta y corporativa y caracterizada por diluirse e integrarse en diversos dominios de la gestión y de la autoridad pública, reflejando una arista del fenómeno de la psicologización de estos tiempos (Jan de Vos, 2012). Este fenómeno, no solo muestra el avance y asentamiento de un grupo social relevante (Pinch, & Bijker, 1987) sobre ciertos circuitos de gestión pública, sino que expresa la singularidad que propone la psicología en su experticia y que refiere a la especificidad de su mirada y con ella, la instalación de nuevos relieves y paisajes sobre la geografía de las políticas públicas.

A mí el tema de mi formación, hablo concreto de mi cargo, mi formación en psicología y en psicología comunitaria me aporta para la comprensión de los problemas sociales con los que trabajamos, para entender que estos problemas sociales son construcciones sociales, para poder aportar al diseño de programas, porque ahora estoy en esta área pero estuve… en XXX1me tocaba también diseñar cuestiones programáticas. Poder como… todo esto que tiene la construcción de subjetividad, la política social como constructora de subjetividad, esto de mirar qué tipos de sujetos, en qué lugar estamos colocando a los sujetos a los cuáles la política social se dirige, de qué tipo son las respuestas que damos, cuán participativas son, cuánto promueven la emancipación o generan más bien sujetos tutelados y pasivos’ (Entrevista Jefa de División Mides, 20 agosto 2013).

Estos nuevos relieves en la geografía del accionar público, ubican elementos de comprensión y definición de la subjetividad propios de la psicología, ya no en el estrecho vínculo entre el psicólogo en territorio y las personas con las que se vincula realizando su tarea.

Ahora, el amplio circuito que va entre: las direcciones políticas y los receptores finales de la política, contiene una nueva grilla de inteligibilidad. En esa grilla operan una multiplicidad de aparatos, enunciados, gráficas y datos, infraestructuras e inscripciones que sostienen y legitiman el quehacer de la psicología en un nuevo registro de su accionar. El anterior fragmento de entrevista clarifica con precisión un repertorio de puntos en donde anclar la reflexión sobre las prácticas de los psicólogos, en esa relación entre experto y sujetos receptores de la política, relación donde se pliega el complejo mundo de la política, la economía, la cultura y los afectos.

De la subjetividad a la evidencia

El segundo estudio, nos mostró un campo de intervención novedoso para la gran mayoría de profesionales de lo social, y especialmente para los psicólogos, quienes manifestaron de manera consensuada que su rol, en este campo, estaba en construcción: “está en vías de construcción, es muy complejo, uno va descubriendo cuales son las posibles líneas de acción desde la psicología...” (Entrevista a Psicóloga junio 2012). El programa de acción (Latour, 2001) de la política, cuyo objetivo principal es que las personas dejen de estar en situación de calle, aporta el sentido a las prácticas y al rol a construir.

Las acciones de los psicólogos y del resto de los profesionales, se dirigen a producir junto al beneficiario de la política, lo que llamaron: ‘el proceso individual’ o ‘proyecto de vida’. Se refiere a un proceso que permite a los sujetos dejar el sistema de refugios, ser autónomos y que se sostiene en una secuencia de ‘acuerdos’ con los técnicos, cuyos logros reflejarían la evolución en ese proceso.

La entrevista, el diálogo informal y los acuerdos son acciones tendientes a promover esos procesos, pautan la intervención y delinean técnicas que se singularizan al articularlas con la especificidad de ‘la mirada y la escucha psicológica’. Una tecnificación del quehacer cotidiano que permite elaborar las estrategias de intervención y asumir esa tarea frente a otros actores:

soy uno de los de mayor creación de estrategias a nivel del cotidiano y a nivel comportamental, como la trabajadora social tiene estrategia por fuera del nivel institucional lo mío trabaja mucho el cotidiano y mucho lo que es la proyección de vida... ‘(Entrevista a psicólogo 18 de mayo 2012).

El entramado de la política pública contiene el despliegue de un repertorio de procedimientos dirigidos a encauzar a la persona sobre el proceso que lo irá ‘incluyendo’. Algunos de esos procedimientos tienen que ver con la regularización de documentación, el acceso a los recursos asistenciales estatales, la obtención de un pase, una tarjeta, un carné. La capacidad de elaborar un currículum, de presentarse a una entrevista de trabajo, de administrar su economía, de incorporar hábitos de higiene personal.

El ‘proceso’ de la persona, emerge entonces como resultado del encuentro entre las terminales de la política, el psicólogo en este caso y la persona que es enrolada (Callon, 1995) al programa propuesto por la política pública. El ‘proceso’ implica la elaboración de ‘un proyecto de vida’,

se hacen trabajo de decidir metas de acá a un día, de acá a una semana y se le va aumentando las semanas para ver que logro tienen, no por el hecho de conseguir la meta sino en proyectarse en algo que sea más allá del ya y a medida que van consiguiendo eso se va como haciendo carne el tema de una proyección de vida que no sea un ya, que eso es todo el proceso justamente’ (Entrevista a psicólogo 18 de mayo 2012).

La elaboración de un proyecto de vida es, a la vez, conjunción de programas de acción y enrolamiento de los sujetos a los componentes semióticos y materiales

que propone la política. La alineación de intereses al proyecto de gobierno estabiliza el circuito que se tejió en base a “acciones sobre pequeñas fracciones de la cotidianeidad de los sujetos, los hábitos y las conductas” (Chavez, & Riet, 2016).

Este mecanismo genera la ilusión de la existencia de un espacio psicológico, clausurado sobre sí mismo y en el que intervienen de manera asimétrica experto y la persona receptora de la política, el psicólogo expresa:

las herramientas que voy a emplear son con el beneficiario si no salen del vínculo no salen de ningún lado, no son ni de él ni mía sino es algo que se crea, si no salen del vínculo no sirven y aparte toda la gama de estrategias que tiene la psicología y se pueden usar hay que emplearlas y no hay que desestimar ninguna, siempre y cuando sean funcionales y tengan un justificativo y una correspondiente explicación de porque lo estas haciendo y valorar...’ (Entrevista a psicólogo 18 de mayo 2012).

El producto: ‘proyecto de vida’, resulta de la movilización de múltiples recursos subjetivos ensamblados en un extenso circuito de aparatos, intereses y afectos. Sin embargo, se presenta como resultado de la relación experto-persona receptora de la política. De lo desliga del entramado que favorece su emergencia y cajinegriza la heterogeneidad de los elementos involucrados en la elaboración.

La elaboración y los logros del ‘proyecto’ se transforman en la evidencia que proporciona la psicología sobre su intervención en la subjetividad y aporta el elemento necesario para estabilizar la red: la evidencia o el dato.

De la evidencia y vuelta a la planificación

El tercer estudio, sobre UCC, psicólogos y otros técnicos del área social, desarrollan su tarea como operadores de cercanía, recorren una zona delimitada, y durante las visitas a los hogares intervienen de acuerdo a un protocolo y a las demandas específicas de los hogares (UCC, 2014). Los objetivos de esta política son: bajar los índices de anemia, disminuir la desnutrición infantil y el retraso en la talla, re-vincular a las familias a los dispositivos estatales, proponer pautas de crianza y cuidado para los niños.

En términos generales, dichos objetivos se sustentan en descubrimientos científicos que ‘hacen hacer’ a los técnicos, ‘descubrimientos’ construidos en la intersección de varias disciplinas, donde las neurociencias y la economía juegan un papel central.

A modo de ejemplo, se pueden citar: conocimientos nutricionales sobre los procesos de absorción de nutrientes, psicológicos sobre pautas de crianza, cuidados y desarrollo, y médicos sobre el nivel de anemia en sangre, la estadística que clasifica, ordena y transmite los datos, entre otras; donde el punto de confluencia de dichos saberes se presentan en los niveles de desarrollo del cerebro. Esto es demostrado ‘científicamente’ a través de tomografías que muestran que un cerebro de un bebé con los cuidados/alimentación/crianza indicada tiene un desarrollo mayor que uno que no los tuvo (UCC, 2014). Desde este sistema experto, los operadores se enfrentan a la tensión de transmitirle a las familias determinadas pautas de acción y de control de sus hábitos que en muchas ocasiones se enfrentan con los saberes tradicionales que poseen y fundamentalmente, con sus condiciones de sobrevivencia.

La inscripción que gráfica y nos revela el problema causado por los inadecuados cuidados/alimentación/crianza, muestra también cómo la ciencia se valida a sí misma. Las neurociencias, economía, estadística y otras ciencias sociales y de la salud participan en lo que Latour (2007) llamó procesos de purificación. La política pública es en este sentido una zona de purificación donde se recrea la evidencia científica. La ciencia, específicamente el entramado de disciplinas que intervienen, se adjudican la potestad de hablar de los problemas de los concernidos, posicionándose en un estatus separado de la política y en ese movimiento, dividen el dominio de lo social en cuestiones de relevancia científica o problemáticas de interés social o público (Chavez, Piquinela, & Hontou, 2015).

Si los científicos son los encargados de hacer hablar a la naturaleza, son sus ‘representantes’ (Latour, 2001), podemos inferir que los expertos de los social hacen lo suyo con el campo en donde intervienen, ‘los problemas sociales’, síntesis de la complejidad sociohistórica.

El ‘problema social’ se reduce a las evidencias y datos que los expertos incluyen y movilizan, operando como cernidores de una complejidad que desborda las prácticas de los profesionales. Esto ha puesto en cuestión la formación de los psicólogos, su experticia, sus habilidades, llegando con demasiada frecuencia a la búsqueda de ‘protocolos’ de actuación, que delineen y aseguren las intervenciones.

Retomando el asunto de la ciencia y la política, ambas tienen como objeto en común la producción de la vida, proponen modos de componer vidas y la psicología debe reconocerse en ese proceso.

Discusión y Conclusiones

Psicología, ciencia y política, ¿y el público?

Si bien, desde los estudios CTS, se entiende que naturaleza-sociedad es un continuo, dominios que tienen una relación directa, habitualmente se han presentado como asuntos separados. De acuerdo a Shapin, & Shaffer (2005) este discurso fue desarrollado por los científicos quienes elaboraron convenciones acerca de esta frontera, construyendo límites que los separaron. Para comprender este proceso, hubo que pensar el problema del conocimiento como política, a la acción política como una deriva del conocimiento producido y autenticado y en los productos intelectuales y su relación con el éxito político de organizaciones, instituciones o personas (Shapin, & Shaffer, 2005).

Uno de los problemas principales a plantearse es en qué situaciones y lugares hay política y quiénes son los protagonistas. La política no está ocupada por los clásicos personajes y lugares como ciudadanos, votos y procesos electorales. Se la puede encontrar en situaciones cotidianas y diversas, su actividad es llevada adelante en sitios ajenos y por medios diferentes (Latour, 2007).

La propuesta de Latour (2007) contiene un modo particular de concebir a la ciencia y a la política. A partir de sus comentarios del artículo de Gerard de Vries (Latour, 2007), sostiene que el desafío es que los Estudios CTS comiencen a pensar en la política como lo han hecho con la ciencia: en lugar de decir de qué se trata, estudiarla en sus trayectorias y cursos.

El autor toma la interpretación de Dewey que hace Marres (2005), donde la política es algo que tiene una trayectoria. Por lo tanto es un adjetivo que puede hablarnos sobre momentos, estados, segmentos para ciertos asuntos. Lo político, entonces, designa un tipo de situación, lo cual permite centrarnos en los asuntos de preocupación y desde ahí comprender lo que se plantea (Latour, 2007). Dewey se refería al problema del, y de lo público, es decir, hacer política a partir de asuntos que generan un público alrededor de ellos. Por eso la política no tiene que ver con organizaciones, procedimientos, representaciones; ni nada esencial, sino un público y sus problemas.

La disposición y la presencia del público no aseguran un espacio democrático, de hecho, nuestra representación política está íntimamente relacionada con el papel de la experticia y las resoluciones basadas en la evidencia, por lo que los lugares y saberes del público están previamente dispuestos.

Como expresión de espacios democráticos, las políticas públicas diagraman las modalidades de intervención sobre los asuntos que abordan, distribuyendo posiciones y tareas de quienes participan en ellas. Las posiciones de cada actor, no solo actualizan la historia de relacionamientos entre gente común, políticos y expertos sino que reiteran la compartimentación de espacios, fijan identidades y legitiman el juego de delegar y representar en el que se sostiene la posibilidad de que unos pocos hablen por muchos.

El trabajo de técnicos y profesionales se inscribe en un sistema complejo, un tejido de relaciones entre sujetos, tecnologías, arquitecturas, etc. Por momentos toda esa diversidad se mantiene estable y alineada logrando movilizar contenidos, que como vimos refieren a componentes disciplinares, objetos de conocimiento, enunciados científicos, posiciones frente al asunto que trata la política, entre otros tantos.

En este sentido, creemos necesario pensar el trabajo de los psicólogos en las políticas públicas como acciones que son movilizadas por otras acciones donde se traducen intereses muy heterogéneos. En el afán de traducir un programa de acción de una política pública, de buscar el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas, también estamos movilizando intereses que responden a otros dominios. Dominios que recortan los espacios entre ciencia y política con firmeza, cuidadosos de mantenerlos puros, sin mezclar legos y expertos, donde la experticia privatiza parte de un asunto público y se arroga hablar e intervenir sobre él.

Un modo posible de superar la dicotomía experto/lego no se logra si no superamos otras dicotomías como las de ciencia/política o naturaleza/sociedad y para esto es imprescindible transformar el modo de producir los asuntos comunes. Rancière (2010) plantea que el modo de tratar los asuntos comunes configura las comunidades, define su naturaleza, a quienes se incluye y a quienes excluye, a quienes les concierne y cómo se vuelven sujetos de su noción de comunidad, estos momentos no son permanentes, son momentos políticos. Politizar los saberes, politizar las psicologías, implica participar en esos momentos políticos manteniendo el equilibrio de la comunidad.

Con el comienzo del siglo XXI nuevas formas de intervención en políticas públicas implicaron la participación de un gran número de expertos en lo social con un fuerte protagonismo de los psicólogos. En sus prácticas se pueden elucidar las nociones de representación y delegación que podemos aplicar a la representación democrática en términos políticos/científicos. Este asunto, es aplicable a las intervenciones que realizan los técnicos en nombre de la ciencia y sus prácticas en la implementación de las políticas sociales. En este sentido, como señala Nowotny (2013) los expertos deberían ser vistos como una voz que puede actuar en nombre de sus representados públicos y sólo en nombre del bien común, y no como poseedores de una autoridad trascendental dotada por la ciencia.

Es claro que las prácticas profesionales se han ido recostando sobre la dimensión científica del conocimiento, aplicando protocolos de acción para prácticas concretas, que en definitiva ayudan a compartimentar los dominios de la ciencia y experticia de lo político y lo público.

Resulta un desafío la reflexión acerca de la racionalidad de las prácticas y de sus objetivos, incluir en esa reflexión los aportes de los estudios CTS nos permite reconocer en qué circuitos de experticia participamos, que redes ayudamos a sostener, qué intereses traducimos en nuestras prácticas, en definitiva, con quiénes compartimos las construcción de nuevos mundos.

De este modo, problematizar la tensión entre saber experto y lego servirá para abrir juego en la democratización de las intervenciones sociales y de los problemas, generando condiciones para que se produzcan momentos políticos que recuperen el sentido público y político del conocimiento y su aplicación a través de las prácticas profesionales.

Referencias

Aibar Puentes, E. (2006). Ciencia, tecnología y sociedad. Barcelona, España: UOC. [ Links ]

Alfaro, J. (1993). La psicología comunitaria en Chile durante la década del sesenta: Aspectos conceptuales y operativos. En: M. R. Olave, & l. Zambrano (Eds.), Psicología comunitaria y salud mental en Chile, (pp. 98-108). Santiago, Chile: Universidad Diego Portales. [ Links ]

Alfaro, J., & Zambrano, A. (2009). Psicología comunitaria y políticas sociales en Chile. Psicología & Sociedade, 21, 275-282. [ Links ]

Ayres, L, (2002). Naturalizando-se a perda do vínculo familiar. En: Cruz, L., Hillesheim, B. & Guareschi, N (2005). Infancia e politicas publicas: um olhar sobre as práticas psi. Psicologia & Sociedade, 17(3), 42-49. https://dx.doi.org/10.1590/S0102-71822005000300006Links ]

Bardin, L. (1986). Análisis de contenido. Madrid: Akal Ediciones. [ Links ]

Bastos, C., & Rocha, M.L. (2011). Territórios em comum nas políticas públicas: Psicologia e assistência social. Psicologia & Sociedade, 23(3), 634-636. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0102-1822011000300022&lang=ptLinks ]

Callon, M. (1987). Society in the making: The study of technology as a tool for sociological analysis. In In W. Bijker, T. Hughes, T. Pinch, (eds.), The social constructions of technological systems: New directions in the Sociology and History of Technology, (pp. 77-98). London, UK: The MIT Press. [ Links ]

Callon, M. (1995). Algunos elementos para una sociología de la traducción: La domesticación de las vieiras y los pescadores de la bahía de St. Brieuc. En J. M. Iranzo, R. Blanco, T. González, C. Torres, & A. Cotillo. Sociología de la Ciencia y la Tecnología, (pp. 259-282). Madrid, España: CSIC. [ Links ]

Cerulo, K. A. (2009). Nonhumans in social interaction. Annual Review of Sociology, 531-552. [ Links ]

Collins, H. M., & Evans, R. (2002). The third wave of science studies: studies of expertise and experience. Social Studies of Science, 32(2), 235--296. [ Links ]

Cruz, L., Hillesheim, B., & Guareschi, N. (2005). Infancia e politicas publicas: um olhar sobre as práticas psi. Psicologia & Sociedade, 17(3), 42-49. https://dx.doi.org/10.1590/S0102-71822005000300006Links ]

Chavez, J., & Riet, L. (2015). Equipos técnicos en acción. Estudio de políticas públicas desde la Teoría Actor Red. En Psicología, tecnología e sociedade: controversias metodológicas e conceituais para uma análise das prácticas de subjetivação, (pp. 97-117). Río de Janeiro, Brasil: Ed. NAU. [ Links ]

Chavez, J., Hontou, C., & Piquinela, P. (2016). La proximidad en las políticas públicas: tensiones entre el abordaje de la vulnerabilidad social y la evidencia científica. Revista Polis e Psique, 6(2), 5-24. [ Links ]

De Vos, J. (2012) Psychologisation in times of globalisation. London, UK: Routledge. [ Links ]

De Vries, G. (2007). What is political in sub-politics? How Aristotle might help STS. Social Studies of Science, 37(5), 781-809. [ Links ]

UdelaR. Facultad de Psicología. (2014). 1º Censo Nacional de Psicología. Perfil sociodemográfico, formación y desempeño profesional. Montevideo, Uruguay: Facultad de Psicología, UdelaR. [ Links ]

Ferreira, A., Machado, F., Monteiro, G., Padilla, K., Sarosky, M., Kauffman, N., & Barrenechea, M. (2008). Prácticas gubernamentales, formas de individuación y tecnologías psicológicas: El caso Walden II. Revista de Historia de la Psicología, 29. [ Links ]

Flick, U. (2004). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid, España: Morata. [ Links ]

Foucault, M. (1999). Estética, ética y hermenéutica: Obras esenciales , Volumen III. Barcelona, España: Paidós. [ Links ]

Gallopin, G., & Vessuri, H. (2015). Science for sustainable development articulating knowledges. En Melorose, J., Perroy, R., & Careas, S. Interfaces between science and society, 35-51. http://dx.doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004Links ]

Grau, M., Íñiguez-Rueda, L., & Subirats, J. (2010). La perspectiva sociotécnica en el análisis de políticas públicas. Psicología Política, 41, 61-80. [ Links ]

Guber, R. (2001). La etnografía: Método, campo y reflexividad. Buenos Aires, Argentina: Grupo Editorial Norma. [ Links ]

Hughes, T. (1987). The evolution of large technological systems. En W. Bijker, T. Hughes, T. Pinch, The social constructions of technological systems: New directions in the sociology and history of technology, (pp. 45-76). London, UK: The MIT Press . [ Links ]

Jasanoff, S. (2003). (No?) Accounting for expertise. Science and Public Policy, 30(3), 157-162. http://dx.doi.org/10.3152/147154303781780542Links ]

Knorr Cetina, K. (1995). Laboratory studies: The cultural approach to the study of science. En S. Jasanoff, G. E. Markle, J. C. Peterson, & T. Pinch, (Eds.). Handbook of science and technology studies, (pp. 140-166). London, UK: Sage publications. [ Links ]

Kreimer, P. (2000). ¿Una modernidad periférica? La investigación científica, entre el universalismo y el contexto. En Obregón, D. (ed.), Culturas científicas y saberes locales: asimilación, hibridación, resistencia, (pp. 163-196). Santa Fé de Bogotá, Colombia: Ces/Universidad Nacional de Colombia. [ Links ]

Latour, B. (2001). La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia. Barcelona, España: Gedisa. [ Links ]

Latour, B. (2007). Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI. [ Links ]

Latour, B. (2008). Reensamblar lo social: Una introducción a la teoría del actor-red. Buenos Aires, Argentina: Manantial. [ Links ]

Law, J. (1987). Technology and heterogeneous engineering: The case of Portuguese expansion. In W. E. Bijker, T. P. Hughes, & T. J. Pinch (Eds.), The social constructions of technological systems: New directions in the sociology and history of technology, (pp. 105-128). London, UK: The MIT Press . [ Links ]

Law, J. (2009). Actor network theory and material semiotics. In B. Turner, (ed), The new Blackwell companion to Social Theory, (pp. 141-158). West Sussex, UK: Blackwell Publishing Ltd. [ Links ]

Macedo, J., & Dimenstein, M. (2012). O trabalho dos psicólogos nas políticas sociais no Brasil. Avances en Psicología Latinoamericana. (pp. 181-192). Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4455517.pdfLinks ]

Marres, N. S. (2005). No issue, no public: Democratic deficits after the displacement of politics. Amsterdam, Netherlands: Amsterdam: Ipskamp Printpartners. Disponible en http://hdl.handle.net/11245/1.241881Links ]

Martínez, M. (2006). La investigación cualitativa: sintesis conceputal. IIPSI, 9, 123-146. [ Links ]

Merton, R. K. (1942). La estructura normativa de la ciencia. En La sociología de la ciencia, (pp. 354-368). Madrid, España: Alianza Editorial. Disponible en: www.ucm.es/info/antilia/lecturas/merton.htmlLinks ]

Nowotny, H. (2003). Democratising expertise and socially robust knowledge. Science and Public Policy, 30(3), 151-156. https://doi.org/10.3152/147154303781780461Links ]

Pinch, T., & Bijker, W. (1987). The social construction of facts and artifacts: Or how the sociology of science and the sociology of technology might benefit each other. In W. Bijker, T. Hughes, T. Pinch, (Eds.), The social constructions of technological systems: New directions in the Sociology and History of Technology, (pp. 11-44). London, UK: The MIT Press . [ Links ]

Rancière, J. (2007). En los bordes de lo político. Buenos Aires, Argentina: Ediciones La Cebra. [ Links ]

Rodríguez, A. (2012). Aportes de la Psicología Comunitaria al campo de las políticas sociales: el caso del Uruguay. En: J. Alfaro, A. Sánchez, & A. Zambrano, (Comps.), Psicología comunitaria y políticas sociales. Buenos Aires, Argentina: Paidós. [ Links ]

Rose, N. (1998). Inventing our selves. Cambridge, UK: Cambridge University Press. [ Links ]

Serna, C., & Guzzo, R. (2012). Asistencia social e psicología: Sobre as tensoes e conflitos do psicólogo no cotidiano do servico público. Psicologia e Sociedade, 2(24). http://www.scielo.br/pdf/psoc/v24n2/05.pdfLinks ]

Shapin, S., & Shaffer, S. (2005). El Leviathan y la bomba de vacío: Hobbes, Boyle y la vida experimental. Buenos Aires, Argentina: Universidad Nacional de Quilmes Editorial. [ Links ]

Spink, P. (2009). Los psicólogos y las políticas públicas en América Latina: El big mac y los caballos de Troia. Psicoperspectivas, 8(2), 12-34. [ Links ]

Uruguay Crece Contigo (2014). Resumen ejecutivo. Montevideo, Uruguay: MIDES. Disponible en: http://www.mides.gub.uy/innovaportal/file/18522/1/resumen_ejecutivo_ucc.pdfLinks ]

Vázquez Sixto, Félix. (1996). El análisis de contenido temático. Objetivos y medios en la investigación psicosocial (Documento de trabajo) , (pp. 47-70). Barcelona, España: Universitat Autónoma de Barcelona. [ Links ]

Woolgar, S. (1982). Laboratory studies: A comment on the state of the art. Social Studies of Science, 12(4), 481-498 [ Links ]

Financiamiento

La investigación fue financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica- UdelaR.

1Nombra un Programa de políticas públicas dirigido a atender familias.

Recibido: 05 de Febrero de 2017; Aprobado: 10 de Noviembre de 2017

Autor para correspondencia: Jorge Chavez Bidart, E-mail: jorgechavez@psico.edu.uy

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons