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Psicoperspectivas

versão On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.16 no.3 Valparaíso nov. 2017  Epub 15-Nov-2017

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol16-issue3-fulltext-1078 

Artículos de Investigación - Sección Temática

Entre psicologías, prácticas y descentramientos: O de constitución de la subjetividad de los psicólogos

Between psychologies, practices and decentering: Or on the constitution of psychologists’ subjectivity

Hernán Camilo Pulido Martínez1 

Bruno Andrés Jaraba Barros1 

1Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia

Resumen:

A partir de las interpelaciones formuladas en la literatura para que la investigación vaya más allá de las aproximaciones alcanzadas con respecto al fenómeno de la reflexividad de la psicología, en este artículo se presenta una serie de prescripciones conceptuales útiles para el análisis de las formas en las cuales se constituye la subjetividad: a) el descentramiento de lo psicológico y de la experiencia de una perspectiva focalizada en la interioridad clausurada, b) una visión de la construcción del psicólogo en las estrategias y relaciones que se hacen posibles gracias a, y en razón de la psicología y c) una instancia eminentemente práctica y articuladora de los dos anteriores, en donde se propone que la psicología es aquello que hacen los psicólogos. Análisis historias orales que indagaron por la práctica profesional realizada por psicólogos pioneros en la diseminación de la psicología se proveen como evidencia de la compleja red de relaciones, niveles, temporalidades y espacios que están involucradas en la producción del sujeto.

Palabras clave: estudios sociales de la ciencia; reflexividad; subjetividad

Abstract:

Drawing on the interpellations formulated regarding the need to go beyond the approaches developed to consider the phenomenon of the reflexivity of psychology, this article presents a series of conceptual prescriptions useful to analyze the constitution of subjectivity: a) decentering the psychological and the experience from a view of subjectivity as a closured internal question, b) a vision of the construction of psychologists as regards the strategies, levels and relationships that are possible thanks to, and for the reason of, psychology, and c) an eminently practical instance of the two previous ones which proposes that psychology is what psychologists do. Analysis of oral histories that inquired about the professional practice performed by psychologists who were pioneers in the dissemination of psychology are provided as evidence of the complex network of relationships, levels, temporalities, spaces that are involved in the production of subjectivity.

Keywords: reflexivity; social studies of science; subjectivity

‘… the coming of age of psychological disciplines was not a coherent phenomenon. It was an awkward, irregular, unregulated, and often misguided enterprise. Nor did it take place in books or laboratories but, rather, it happened on the streets, in classrooms, on buses’ (Gagen, & Linehan, 2006, p. 796)

En la literatura crítica se ha señalado, ampliamente, el papel primordial que tiene la psicología en la constitución contemporánea de la subjetividad. Los investigadores han llegado al consenso de que el conocimiento psicológico está acompañado de un efecto de reflexividad, mediante el cual cuando la psicología considera la subjetividad, y los fenómenos que la constituyen, al mismo tiempo acaba produciéndola (Foucault, 2006; Hacking, 1995; Parker, 2007; Rose, 1991, 1996, 1999; Walkerdine, 2005; Ward, 2002). A la par de esta discusión, se ha asentado en las perspectivas críticas un acuerdo en donde se asume que, si el conocimiento psicológico es, históricamente, constitutivo de la subjetividad, mal se haría en tomar las herramientas convencionales de la psicología, para explicar cómo esta se produce. Por el contrario, como recientemente señala Morasky (2016), ha llegado el momento, en la agenda investigativa, de correr las fronteras alcanzadas en las perspectivas críticas. La investigación debe ahora dirigirse hacia una tarea más importante: reconsiderar y re-ensamblar las maneras de acercase al “self” de un modo complejo que permita dar cuenta de la experiencia particular (Morasky, 2016).

Y es que dar una explicación al fenómeno individual de la experiencia no ha sido una tarea sencilla. Por el contrario, ha mostrado ser uno de los campos de mayor discusión entre aquellos interesados en, siguiendo el aforismo propuesto por Ian Hacking (1996), las formas en las cuales la psicología “fabrica la gente”. La cuestión entonces parece poder definirse así, como entender el lugar y las operaciones de la psicología en una perspectiva que no esté centrada en el sujeto como ser poseedor de una interioridad psicológica cerrada, universal y con atributos imperecederos que se explica con las herramientas de las “ciencias psi”, para pasar a una, o unas, perspectivas en donde el sujeto de la experiencia pueda ser visto en una forma, o formas alternativas, a la constitución de una individualidad psicológica.

Para contribuir a la exploración en esta línea, se proponen aquí ejes, o mejor, prescripciones conceptuales, para acercarse a la forma en la cual la psicología, en la práctica, constituye la subjetividad. En el primero, se propone una visión integradora de la psicología alrededor de la puesta en escena de la disciplina. Esta manera abarcadora de concebir a la psicología, más allá de los conceptos particulares de las ramas que la componen, se acompaña de otras dos prescripciones que le dan sustento. Por una parte, una visión de los psicólogos que se desplaza de la concepción de la subjetividad contenida, autolimitada, individualizada y psicologizada, y por otra un acercamiento al lugar que tiene y a las operaciones que se conducen a nombre del conocimiento y la practica psicológicos en las sociedades modernas. Estas prescripciones conceptuales provienen de los Estudios Sociales de la Ciencia (Ferreira, Molas, & Carrasco, 2015; Jaraba Barrios, & Mora Gamez, 2010), la Historia de la Psicología (Danziger, 1997; Richards, 2002) y de la Psicología Crítica (Hook, 2004; Parker, 2007). Más que un cuerpo unificado de teoría son, en la vía propuesta por Donna Haraway (1989), “prescripciones” que al ser utilizadas en el campo permiten análisis complejos e integrados acerca de cómo se constituye la subjetividad alrededor de la práctica psicológica (Pulido-Martínez, 2010). A manera de ilustración de los análisis que se pueden conducir, se considera el caso de las formas en las cuales los psicólogos se constituyen en términos de subjetividad. Para esto dos historias orales narradas por psicólogos pioneros de la diseminación del conocimiento y de las practicas psicológicas en Colombia se convierten en caso especial, en la cual el conocimiento y las practicas psicológicas se articulan en unas narraciones que constituye al sujeto “agente de la disciplina” que mira desde el presente al pasado de su trayectoria dentro de la disciplina.

Las ciencias psi entre dos polos

La discusión sobre como la psicología contribuye a la constitución de la subjetividad hoy en día ha retado la idea de que los seres humanos siempre han tenido ciertas características imperecederas y universales de las cuales tarde o temprano la investigación psicológica dará cuenta. En su lugar se demuestra cómo las formas de ser y de estar en el mundo cambian a lo largo de la historia. En este sentido, por ejemplo, Briknmann (2012) ha propuesto que a través de los años se han construido varios tipos de subjetividad alrededor de diferentes clases de psicologías. Según Brinkmann (2012), las subjetividades, premoderna, moderna y postmoderna se han hecho acompañar de psicologías de distinta índole. Se puede afirmar que un argumento central subyace al tipo de trabajos que se ocupa de examinar el papel de las ciencias psi y la producción de la subjetividad. Esquemáticamente, ese argumento se puede presentar de la siguiente manera. Los tipos de prácticas sociales a lo largo de la historia han creado un espacio interior psicologizado, el cual individualmente se vivencia como propio (Fernandez Agis, 2007). A la construcción de este espacio interior ha contribuido fuertemente tanto la psicología académica, como la psicología vista como fenómeno cultural propio de las sociedades modernas. Este argumento ha sido puesto a prueba por medio del desarrollo de estudios de corte genealógico, que por supuesto cobijan épocas anteriores a la aparición de la psicología como ciencia (Alvarez-Uria, 1994; Danziger, 1997; Foucault, 2005; Rose, 1995; Vidal, 2006). Allí, no solamente se reta la visión académica de que los objetos psicológicos son universales e imperecederos, sino también, se abre el espacio para afirmar que la psicología científica tiene un papel fundamental, eminentemente reflexivo, al contribuir a producir ese espacio interior como una de las características que asume la subjetividad contemporánea. La cual, en palabras de Alvarez-Uria (2004), puede ser descrita como “el individuo que convierte el yo, en un perímetro amurallado, porque consciente o inconscientemente, considera que en su interior se esconde un tesoro cuyo hallazgo le dará sentido a la existencia.” (p. 107).

Ahora bien, se han presentado en la literatura trabajos que reseñan las perspectivas que se han acercado a la constitución de la subjetividad a la luz de la producción del conocimiento psicológico. La recopilación de estudios que llevo a cabo Ferreira (2015), es una buena ilustración de este tipo de investigaciones. En él se agrupan y discuten las propuestas de Meyerson, Foucault, Guattari, Latour y Rose señalando como estas ofrecen un amplio espectro de posibilidades para entender el surgimiento de las ciencias psi y el problema de la reflexividad que estas conllevan. Este problema de la reflexividad propio del conocimiento psicológico puede ser descrito como el efecto que tiene la psicología de transformar su objeto cuando habla de él (Hacking, 1995; Richards, 2002; Ward, 2002). El fenómeno en otras palabras puede también describirse en términos de una relación reciproca en donde la psicología académica es un producto y a la vez es productora de la cultura y, por tanto, de subjetividad, cuestión que ha sido objeto de diversas posiciones.

Por una parte, se considera que no es indispensable, y aun que resulta fútil pensar la experiencia propia como una cuestión valiosa a indagar, pues se entiende que la subjetividad está determinada en relaciones de poder y conocimiento que le dan forma. Situación en la cual, si los seres humanos tienen la posibilidad de experimentar algún tipo de agencia para actuar sobre el mundo, está ya estaba predeterminada en los discursos y prácticas que se ocuparon de producir este efecto de subjetividad agentica (Foucault, 2005; Miller, & Rose 1986). Como consecuencia, la experiencia individual que, por ejemplo, vuelve sobre sí misma para auto-examinarse, resulta ser una de las maneras por medio de las cuales se promueve y refuerza la auto-vigilancia acorde con racionalidades políticas imperantes. Así, la vuelta sobre el sujeto mismo no entra a formar parte de un proceso de liberación. Por el contrario, se convierte este en un ejercicio de subordinación, ya con anterioridad, determinado. En términos muy generales, en esta posición, se está ante la concepción de las ciencias psi como una cuestión, básicamente, técnica dirigida a producir seres humanos como sujetos (Rose, 1996).

Por otra parte, contemporáneamente el efecto de reflexividad de las ciencias psi es explicado desde las huestes interpretativistas asumiendo que los seres humanos están involucrados absolutamente en su propia realidad. Aquí, de igual modo, el fenómeno reflexivo es básico para entender como la psicología se ha convertido en una forma común de entendimiento de la subjetividad y de la experiencia. No obstante, la producción del sujeto por causa de la reflexividad propia de la psicología, no se ve como un impedimento. Por el contrario, se considera que la reflexividad es la base para la producción de un conocimiento socio-subjetivo del contexto que permite concebir a la psicología como una ciencia moral (Fahl, & Markand, 1999). Como afirma Brinkmann (2012) las intenciones y las acciones están marcadas por las prescripciones abiertas por las ciencias psi. Entonces, se considera que se pueden examinar las formas en las cuales nuestras maneras de entender la subjetividad están imbuidas en el conocimiento psicológico, así como las contradicciones que esto conlleva. En otras palabras, se abre un espacio para pensar como los seres humanos son constituidos como agentes psicológicos y las consecuencias que esto acarrea, a través de un proceso que se ocupe de indagar si los valores que guían, teoría y práctica, son los que deben hacerlo (Fahl, & Markand, 1999).

En resumen, estas dos posiciones para explicar el lugar y las operaciones de la psicología en relación con la producción de la subjetividad representan los polos dentro del continuo que puede tomar el lugar del sujeto. En un polo, se considera la imposibilidad de examinar los discursos y prácticas desde el sujeto que reflexiona, puesto que este ha sido el resultado de las propias ciencias psi. En el otro, se asume que gracias al ejercicio reflexivo es posible examinar la disciplina para pensar las implicaciones que esta tiene, desde el sujeto que reconoce los valores de los discursos y prácticas en los que está producido.

Entre la imposibilidad y la viabilidad del sujeto. Prescripciones conceptuales

El fenómeno reflexivo ha sido objeto de trabajos en campos de las ciencias sociales preocupados por el lugar que tiene y las operaciones que se llevan a cabo con la psicología. La siempre creciente manera en la cual se enfocan los fenómenos sociales, políticos, organizacionales, económicos y culturales a través de las propuestas formuladas por los distintos tipos de psicologías (Hollway, 1991; Martin, 2007; Prilleltensky, 1994), así como la diseminación constante de los discursos y prácticas de tipo psicológico alrededor del mundo, (Blowers, & Turtle, 1987; Brock, 2006; Sexton, et al., 1992; Staeuble, 2003, 2006), ha despertado el interés en áreas del conocimiento que ponen bajo examen los actuales procesos de psicologización. Es allí tambien en donde se buscan alternativas conceptuales y metodológicas distintas a aquellas formuladas dentro los marcos de las ciencias psi para entender las formas en que se presenta la subjetividad. Los estudios llevados a cabo en áreas como los estudios sociales de la ciencia, la historia de la psicología y la psicología critica proponen formas de analizar los discursos y prácticas de la psicología, que se apartan de las maneras tradicionales en las cuales las ciencias psi celebran, acríticamente, el puesto privilegiado que tienen.

En este panorama, las siguientes prescripciones conceptuales buscan ir más allá de impase que se ha suscitado en términos de constitución de la subjetividad y de la experiencia individual. Vale la pena resaltar que estas, de por si no componen un cuerpo conceptual, aunque en su conjunto cuando son utilizadas en la práctica, como se ha mostrado en la conducción de etnografías multi-locales, muestran la conexión que entre si tienen para el análisis de la constitución de la subjetividad (Pulido-Martínez, 2008).

Estas se pueden definir de la siguiente manera: 1) Una concepción de la construcción del sujeto que lo descentra de la interioridad clausurada que da cuenta del mundo. 2) una explicación para el lugar que ocupa y las operaciones que cumple la psicología en la sociedad contemporánea y, 3) Una forma de conceptualizar a la disciplina y sus prácticas derivadas que asume que la psicología es aquello que hacen los psicólogos. Entonces cada una de las prescripciones da respuesta a preguntas que se muestran pertinentes para el estudio de la subjetividad que se produce a través de procesos sociales y, por supuesto, daría cuenta de la reflexividad que constituye sujetos psicológicos. Las preguntas que articulan las prescripciones entonces son: ¿Qué es un psicólogo? ¿Qué hace el psicólogo? Y ¿Qué se hace con lo que hace el psicólogo? Por supuesto, las prescripciones y las preguntas de las que se desprenden asumen caracteres particulares de acuerdo con la aplicación específica que se realice en términos de la puesta en escena de la psicología que se quiera analizar. Así, las conexiones, interacciones, situaciones, niveles, temporalidades y asociaciones que emerjan corresponderán, como ha sido señalado en la investigación de corte etnográfico, al objeto de estudio que vaya emergiendo a través del proceso investigativo.

El descentramiento de la interioridad

Una concepción alternativa de la subjetividad es necesaria como medida para desplazar a la visión psicológica clausurada, unitaria e individualista. Ya en campos como los estudios sociales de la ciencia se ha propuesto una visión de la subjetividad que se separa de la propuesta que se construye en la psicología. Allí, la constitución de la interioridad psicológica se pone en cuestión eliminando las tradicionales divisiones que hace el conocimiento que la estudia y constituye. Entonces, se pone entre paréntesis la separación del mundo psicológico subjetivo y el mundo material. Se critica fuertemente esta separación entre lo psicológico y lo material, pues se argumenta, como sostiene Rojas (2017, en prensa) que esta separación constituye la base de la visión humanizada y psicologizada del mundo. Y, por ende, conlleva como consecuencia el supuesto de que la producción del conocimiento y su aplicación dependen de la agentividad de los sujetos.

Pero aun cuando desdibujar la bínada mundo subjetivo mundo material es central para la producción de una mirada alternativa a la constitución de la subjetividad, los investigadores no se detienen allí. Por el contrario, se ha sugerido que es indispensable para tener una concepción diferente de la subjetividad a aquella que acompaña al conocimiento psicológico convencional que se tome distancia de la binadas, sujeto -objeto, naturaleza- cultura, humano-no humano. Está claro entonces, que el desplazamiento implica, dejar de considerar el espacio interior como foco principal de análisis. Entre las razones que se arguyen para hacer estos desplazamientos se propone que, centrar los análisis en el sujeto psicológico como tal, consigue que se subordinen, tanto la constelación de relaciones que producen efectos de subjetividad (en donde se borran los limites por ejemplo entre humanos y no humanos), como a que se desdibujen los múltiples niveles que componen la experiencia cotidiana, en pro de una visión del yo como una entidad biográfica unificada, coherente y estable en el tiempo (Ferreira, 2015; Rojas, 2017, en prensa).

Sin embargo, han sido los mismos investigadores dentro de los estudios sociales de la ciencia quienes han considerado que las versiones que se han propuesto dentro de su campo, para apartar lo psicológico y la experiencia particular propia de la psicología, son un tanto simplistas (Ferreira, 2011; Rojas, 2017, en prensa). El punto central resulta ser entonces, volver a retomar lo psicológico y la experiencia como problema a ser resulto (Rojas, 2017, en prensa), y así a hacer propuestas para la construcción de una, o unas psicologías, “no modernas” (Arendt, Moraes, & Tsallis, 2015).

En la perspectiva que se propone, volver sobre la práctica, sobre lo que la gente hace, es la prescripción central en donde se conjugan humanos y no humanos Para esto se propone, que hay que alejarse de la empresa que trata de establecer las significaciones que tienen las personas cuando atraviesan por determinadas situaciones de sus vidas. Esto es, alejarse de una visión que le atribuye al sujeto una competencia para dar cuenta del mundo a través de la búsqueda interior del significado de lo que experimenta. En su lugar, por ejemplo, Rojas (2017, en prensa) propone, apoyado en el trabajo de William James, acercarse a lo psicológico y a la experiencia, como una cuestión “dinámica de relaciones y conexiones en donde los límites de lo interior y del mundo resultan imprecisos”. La idea de proceso señala que la experiencia y lo psicológico no son cuestiones únicas que se concentran exclusivamente en un espacio, sino relaciones cambiantes entre el mundo y las relaciones con la interioridad y el cuerpo. Estos son ligaciones cambiantes y de múltiples niveles. En donde como consecuencia, no se presentaría la experiencia como una cuestión monolítica, sino en términos de diferentes tipos y planos de experiencia de acuerdo tanto con las conexiones que estén implicadas como, se podría agregar, con las distintas temporalidades que los acompañen.

Deriva Rojas (2017, prensa) de esta manera de concebir lo psicológico y la experiencia, unas premisas importantes para la conducción de la investigación. No se debe poner aparte el hacer y el hablar. Es precisamente, entre lo que se hace y se habla en donde se permea la práctica y la experiencia y de donde surge lo psicológico en una lectura etnográfica de las relaciones. Por consiguiente, según Rojas (2017, prensa) no tiene sentido focalizarse en los significados personales que recurren a, se podría afirmar, un yo clausurado. Como tampoco a las descripciones o narraciones exhaustivas de las prácticas que, de acuerdo con Rojas (2017, prensa) disuelven lo psicológico. Se trata entonces de concebir como los hacen Arendt, Moraes y Tsallis (2015) la subjetividad como un agenciamiento.

El circuito psicológico o el lugar y operaciones de la psicología

Ahora bien, los estudios sociales de la ciencia no se constituyen en el único campo interesado en considerar la reflexividad de la psicología y la experiencia como problema. También dentro del marco de la historia de la psicología se han también hecho aportes para construir otra clase de conocimiento al que, curiosamente, también se le asigna el título de psicología social. Estos trabajados mantienen un foco en la disciplina y buscan fundamentalmente afectar el conocimiento psicológico que se produce, así como a los psicólogos que lo aplican.

Solamente, a manera de ilustración, los trabajos de Graham Richards (2002) se han concentrado en analizar “el funcionamiento de la psicología en las sociedades modernas, así como su carácter propiamente psicológico” (p. 7). El circuito como herramienta explicativa interconecta, la Psicología como saber académico, la psicología como asunto central, u objeto de estudio circulante en la cultura, la psicología personal de los psicólogos y el entendimiento de su rol profesional, la particular psicología que ellos producen, el contexto social en que lo hacen y el estado general de la psicología. Richards por recomendación propia indica que ninguno de los elementos que compone el circuito puede dársele mayor prioridad, o importancia.

Vale la pena resaltar que dentro del circuito propuesto se formula y da respuesta a la pregunta: ¿qué es un psicólogo? La respuesta provista por Richards (2002), se constituye a varios niveles. En un primer sentido, un psicólogo es alguien que se ha constituido como tal, mucho antes de que tenga la profesión. Esto ocurre solamente por el hecho de ser miembro de la cultura, pues se supone que se ha estado imbuido en el lenguaje psicológico cotidiano y, por consiguiente, todos los participantes de dicha cultura tienen ideas acerca de qué significa lo psicológico. En un segundo nivel el psicólogo es alguien que entra en contacto con el conocimiento académico y, entonces se encuentra en una posición en la que descubre que es posible discutir las ideas psicológicas. En un tercer nivel, el psicólogo es alguien que entra en contacto con los demás para estudiarlos y así adquirir conocimientos del otro. Para este proceso, el psicólogo dispone de una mezcla de roles que se enfatiza en uno u otro sentido dependiendo del contexto en donde se desenvuelva. De este modo Richards sostiene que, el médico, el sacerdote, el científico, el burócrata y hasta, el lector de la fortuna, entre otros, componen un rol siempre plástico para los psicólogos, del que nadie sabe a ciencia cierta cuál es.

Este tipo de prescripciones le permite a Richards (2002) inferir tácticas y razones por las cuales la Psicología se expande en la cultura. Primero que todo se señala que los psicólogos “despliegan cualquier relación social que pueda desplegarse”, cuestión que se traduce en el hecho de que pueden hablar de cualquier tipo de encuentro entre humanos. En segundo lugar, Richards menciona una serie de estrategias que corresponden a la psicología misma entre las que se cuenta: la psicología se ordena para reportar lo que la gente quiere oír, aprende como mirarnos, trata de seducir con promesas, interroga si la gente miente, hace como si oyera y desenmascara. Todas estas son tácticas afines a la cultura para las cuales el rol difuso del psicólogo resulta adecuado.

El hecho de que los psicólogos estén en constante contacto con lo público, con otras profesiones, y haciendo observaciones directas del mundo hace que tengan un lugar, en palabras de Richards (2002), de traductores de la maquinaria publica a la maquinaria mental” el circuito tiene en última instancia este objetivo. Vale la pena anotar que aun con estas distinciones propias del circuito, Richards (2002) señala, que poco o nada se ha estudiado con detalle como ocurre este proceso en casos particulares. Una detallada descripción del proceso daría cuenta de su funcionamiento relacional para casos particulares, en donde como señala el mismo Richards, los psicólogos al traducir siempre están haciendo política.

La psicología es lo que hacen los psicólogos

Hasta aquí, se ha considerado la necesidad de hacer propuestas, pertinentes y necesarias dirigidas a descentrar al sujeto psicológico que surge mediante el efecto de reflexividad propio de la que disciplina. De esta forma, se han presentado elementos que permiten ubicar lo psicológico y la experiencia como resultado de múltiples relaciones, niveles, situaciones y temporalidades que escapan a la visión de un sujeto psicológico que organiza y da cuenta del mundo. De igual manera, se revisó la relación compleja que ocupa el psicólogo en términos de las ligaciones que componen un circuito que busca explicar el lugar y las operaciones de la psicología en las sociedades contemporáneas.

De esta manera, el vínculo entre la interioridad, examinada desde las relaciones y prácticas, y la disciplina misma considerada como un conjunto de instancias que constituyen un circuito que supone al psicólogo como una posición articuladora de estrategias e interioridad abre paso a que se constituya un tercer aspecto que complementa y deja ver la practica psicológica en sus dimensiones cotidianas. La pregunta que emerge entonces corresponde a una visión eminentemente práctica de la disciplina, ¿qué es la psicología? Apartándose de las respuestas que se han ya provisto, como aquella magistral propuesta por Canguilhem (2009) acerca de los distintos tipos de conocimiento psicológico, se puede proporcionar una respuesta más austera y local que ya ha sido ensayada en disciplinas cercanas como forma de examinarse a sí mismas en condiciones de subordinación (Restrepo, 2007).

Psicología es: lo que hacen los psicólogos. En esta medida lo que hacen estos profesionales muestra como en el día a día se producen y son producidos ellos mismos en relación con, practicas, conocimientos, estrategias, instrumentos y relaciones. Por supuesto un acercamiento etnográfico permitiría precisamente examinar lo que hacen los psicólogos. Sin embargo, se podría tener un acercamiento indirecto a lo que hacen si se tiene en cuenta, de acuerdo con Restrepo (2007) que dentro de lo que hacen los psicólogos, está presente, o se incluye lo que dicen que hacen. Y es que lo que dicen que hacen puede interpretarse no como una identidad que narra, sino como una subjetividad en construcción en donde la práctica no refiere una secuencia lineal de lo que se hace, sino las circunvoluciones de lo que se hace en el tiempo, en términos de las relaciones que establece a través de los eventos que se cuentan.

Método

Las historias orales de la práctica psicológica

El análisis descriptivo que se presenta aquí está basado en dos entrevistas que reposan en el archivo de historias orales de la práctica psicológica en Bogotá construido por Pulido-Martínez, Jaraba-Barros, Botero, Medina y Báez (en revisión). Estas historias fueron llevadas a cabo con los egresados de las primeras cohortes (1967-1977) de la segunda facultad de psicología fundada en Colombia. En estas narraciones los profesionales re-crean, desde el presente, lo que fue su práctica profesional en los distintos ámbitos a los que llegaron a trabajar a partir de la pregunta ¿cuéntenos que ha hecho desde que salió de la Universidad? Por su ubicación temporal al graduarse, este grupo de psicólogos se constituye de manera privilegiada en pioneros de la psicología. Ocupan entonces, una posición privilegiada y de bisagra, entre los discursos y prácticas que circulan en la universidad, los destinatarios en el campo social a quienes por primera vez llegaba la psicología académica y la constitución social de la imagen del profesional de la psicología. Es decir, las narraciones también constituyen una composición entre la dimensión narrada de la práctica psicológica que se llevó a cabo y la conformación de una subjetividad que como estrategia de construcción de si, mira al pasado para reconformarse. Es en esta posición de traducción entre las esas instancias, desde donde los psicólogos narran sus experiencias, y, por tanto, en donde se constituyen ellos mismos como expertos en la subjetividad que cuentan lo que fue su cotidianidad en relación con sus trayectorias profesionales en diferentes instituciones, en contacto con variados instrumentos, personas, conocimientos, y demandas sociales.

Las dos historias analizadas fueron escogidas teniendo en cuenta ámbitos distintos en que participaron los psicólogos, como también por la diversidad de prácticas que desplegaron. Cada narración es muy compleja, cada una se presenta como muestra de la constelación de asuntos que están involucrados en la producción de la subjetividad. Bien podrían haberse considerado cualquiera otra de las narraciones que están guardadas en el archivo de historia orales (Pulido Martínez, Jaraba Barrios, Botero, Báez, & Medina, en revisión) con el objetivo de poner en práctica las prescripciones conceptuales anteriormente descritas.

Las narraciones fueron sometidas a un análisis por medio de árboles de relaciones, los cuales básicamente dan cuenta “que paso” en la entrevista en términos de secuencias narradas, temporalidades, espacios, bloques temáticos, relaciones, asociaciones, conexiones, personajes, teorías y técnicas utilizadas, instituciones presentes, relaciones con otros psicólogos y otros profesionales. Por supuesto, estas narraciones son lo que ha sido descrito como “textos desordenados” (Marcus, & Cushman, 1989), que son susceptibles de analizar no para buscar una coherencia interna, o significados últimos y reales que el narrador asigna, sino para establecer la complejidad de las dimensiones involucradas en la constitución de la subjetividad y en la práctica psicológica como tal.

Resultados

Con base en las prescripciones conceptuales consideradas una vez elaborados los arboles de relaciones se pasó a disponer lo que ocurrió en el sentido de la re-composición que en tercera persona se realiza en el trabajo llevado a cabo dentro lo que se conoce como “memory work” (Willig, 2000), en donde varios participantes analizan y establecen asuntos como conexiones, narraciones, discursos, temporalidades, asociaciones y demás, ya no descritos en primera persona sino a partir del descentramiento y la observación de ese desplazamiento, del yo psicológico, biográfico propio de la narración (Stephenson, 1987). La descripción de lo ocurrido en tercera persona facilita la observación de la complejidad de aspectos involucrados, así como deja entre paréntesis el efecto de continuidad y por tanto de linealidad que se produce en la historia oral, dando paso a la emergencia de la constelación de relaciones, temporalidades, espacios, tiempos y demás asuntos que constituyen la subjetividad.

Las siguientes composiciones son la muestra de la utilización de las herramientas conceptuales y metodológicas una vez aplicadas a las historias orales de la práctica psicológica.

Composicion 1

Se inicia el relato con el contexto de formación y con referencias a la situación de la psicología en el momento en que ella egresa de la facultad de psicología. La disciplina se hallaba en la “guerra de las psicologías” entre el psicoanálisis y el conductismo. Si bien este es un debate de la formación universitaria, cuando ingresa al mundo del trabajo, la disyuntiva entre psicologías no es un asunto que continúe presente. Por el contrario, abandona, si bien parcialmente, cualquiera de esas opciones como guía de la práctica. El camino seguido para orientar sus acciones fue, volver sobre si y confiar en la intuición de que “algo distinto existe” y, en los instintos que la llevan más allá de la confusión. Fue la “vida misma” la que mostro la ruta de la “transformación interior”.

Se describe en una posición psicológica propia, poco formal, ecléctica, como alguien que “se sale de las estructuras y sigue sus instintos”. Amorosa, intuitiva y, con un gusto especial por conectarse con la gente y para ir para adelante en constantes ciclos de transformación en los que “da, recibe y enseña para crecer”. En este mismo sentido se describe como una persona que no sigue una teoría, cuestión que le permite resolver las diferencias entre planteamientos de la psicología académica al nivel de la práctica, en la medida en que se proponen como áreas que más que estar “unas contra otras” tiene enfoques distintos pero útiles.

Entre las opciones con las que se contaba para trabajar en la época estaban las áreas clínica, organizacional y escolar. El objetivo de la clínica parecía conducir a lo que ella esperaba, la armonía. Sentía que la clínica permitía ayudar a la gente de manera terapéutica. Sin embargo, las herramientas eran insuficientes, “el psicoanálisis es puro discurso” y no era practico y el conductismo no conoce a las personas.

Como las oportunidades de trabajar haciendo clínica estaban limitadas, ingresa al mundo del trabajo en el área de escolar en una institución para niños con problemas de retraso mental. El trabajo practico con los niños le permitía “transmitir y generar y enseñar formas abiertas de entender la vida”. No tenía que lograr cambios en los niños como se esperaría del ejercicio profesional en otras áreas, sino más bien “darles experiencias” a aquellos que tenían más dificultades y necesitaban más ayuda.

Emigra a los Estados Unidos por cuatro años y empieza a hacer trabajo comunitario con familias de origen latino. Este trabajo se le ve alrededor de una definición de psicología para lograr la adaptación cultural de esas personas “la psicología es seguir ese camino de apoyar para lograr la armonía y esto se acompaña de una “filosofía interior y exterior”. Simultáneamente trabaja haciendo un programa de radio una vez a la semana durante una hora. El objetivo de este programa era que las personas aprendieran como era la vida en los Estados Unidos y, así pudieran integrarse a la cultura. En el programa, hace entrevistas, cuenta cuentos, y pone música. Estudia en ese país una maestría en donde aprende algo muy novedoso para la época: “la inclusión social”, especialmente de discapacitados. Se sigue configurando a través de estas experiencias de “ir por la vida” una conexión entre lo que se aprende en la Universidad y lo que ella era.

Durante cinco años regresa a Bogotá por dificultades de salud de su pareja, empieza a trabajar nuevamente en una institución educativa de niños. Las actividades realizadas tienen relación con desarrollo emocional y cognitivo de los infantes, así como, trabaja con los padres en expresión de sentimientos en relación con sus hijos con discapacidad. Para esta labor aplicaba tanto estrategias grupales como de pareja. Con los “chinos” (niños) hacia talleres para expresar como se sentían con las actividades vocacionales que la institución impartía y con las relaciones con los compañeros El manejo adecuado de emociones era el objetivo que se perseguía con estas estrategias.

La agencia para controlar los eventos desaparece, la vida “pensada y organizada” no pasa. Pero eso no impide hacer lo que le gusta a donde llegue. No es esta una decisión propia pues “yo no controlo mi vida”. El proyecto como tal de vida desaparece y en su lugar la vida se vuelve un misterio fascinante lleno de sorpresas.

Parte para Cúcuta y empieza a dar clases de aprendizaje en la Universidad y al mismo tiempo trabaja en un colegio en materias de educación sexual y en un jardín infantil. En esta época empieza a integrar otro lugar construido desde que era una niña como bailarina. Por la madre ha seguido este camino, es ella quien la introduce en las artes. Desde muy pequeña bailaba diferentes estilos, proceso que continuo durante su periodo de formación universitaria. Durante sus estudios en psicología, esta posición como bailarina la había complementado, en Brasil, con cursos de psicodrama que tomaban la danza como instrumento central. Cuando inicia su trayectoria laboral abandona el baile por ser mayor para lograr una carrera exitosa como bailarina. Se dedica a la psicología, pero siempre está presente, más que una disyunción, una conjunción entre: la intuición y la danza, y, la razón y la psicología. En la ciudad de Cúcuta por primera vez, en ella, se unen la danza y la psicología pues anteriormente “siempre iban en paralelo”.

Por la necesidad de tener un ingreso piensa en la psicología organizacional, necesitaba hacer un cambio porque “eso estaba grave”. Una amiga la contacta y le ofrece la catedra de psicología del consumidor que tenía a su cargo. Con las bases de psicología que tenía asume esta tarea y, entonces “cuando tienes bases puedes hacer lo que quieras”. Va “enseñando y aprendiendo” sin dejarse “nervosiar”. Gracias a las conexiones de uno de sus hermanos entra a trabajar en investigación de mercados donde pone en práctica su experiencia en entrevista. Allí, aprende muchas técnicas nuevas con grupos, en donde la gente tiene la oportunidad de hablar de muchas cosas “que no son conscientes, sacan el inconsciente en la relación que tienen con los otros, con el mundo con cualquier cosa” También, desarrolla sus propias técnicas para obtener información y propone nuevas preguntas para la investigación de mercados. Con mujeres que trabajan en ventas por catálogo aplica una de las técnicas que ella diseña, se les propone que hablen de ellas mismas ante el espejo, las mujeres decían aspectos positivos y negativos, lo que querían hacer, lloraban y ella intervenía estabilizándolas para seguir con las sesiones.

En una entidad que estudia mercados pasa 14 años. Allí estudia los procesos de formación de marcas y transfiere estos conocimientos, a manera de antropomorfización, a “lo que es el ser humano, desarrollar una marca es lo mismo que desarrollar a un ser humano, tiene procesos que suben y bajan, tiene procesos de aprendizaje, a veces le va bien a veces le va mal, tiene fortalezas, tiene debilidades, tiene oportunidades debe comunicarse súper bien”. Se embarca a hacer estudios de mercado ahora basados en metodologías de corte etnográfico. La compañía para la que trabaja la envía a Brasil y a centro América en donde sigue familias, busca significados culturales del jabón para que la gente se conecte al producto. Vuelve sobre si, para reflexionar sobre la manipulación que ocurre en el proceso. Siete años siguió trabajando en el campo del desarrollo de marcas.

A la par de este último trabajo en la agencia de mercadeo, aparece la biodanza. Se entrena con un psiquiatra. Empiezan un trabajo de vuelta sobre si, para desarrollar la conciencia y la conexión con el mundo. Meditación y budismo zen entre las técnicas que utiliza para mejorar sus estrategias. Entonces, la biodanza se convierte en aquello que quiere enseñar. Se aplican estas técnicas por pedido de las organizaciones a hacer investigación sobre la cultura corporativa. Innovación, visualización, ojos tapados, fueron estrategias usadas para alcanzar este objetivo. Se describe como la biodanza crea otra psicología que no pasa por el lenguaje, es solamente el cuerpo en relación con el mundo. “el cuerpo no come carreta”.

En medio del trabajo de mercadeo, va a vivir dos años a la costa Pacífica. Quería desconectarse, darse un espacio reflexionar sobre sí. Pero lo logra parcialmente. Por pedido de la empresa de mercadeo en la que trabaja, viaja a diferentes ciudades para seguir con sus labores de investigación de mercados y, en la misma semana vuelve a la playa donde continúa trabajando en los informes de productos que ha estudiado.

Composición 2

Una vez termina la formación en psicología, con un equipo interdisciplinar en la Universidad Pedagógica trabaja en el desarrollo de una prueba para medir el desarrollo infantil en Colombia. Esta prueba se contraponía a otras anteriores que no consideraban la complejidad del problema. En esta tarea tiene que ir a las zonas socialmente deprimidas de la ciudad. Esto ocurre también en medio de la guerra de las psicologías en donde algunos están “más cerca de la ciencia y otros parecían más literatos”.

Las prescripciones del mundo del laboratorio de psicología se rompen con el primer escenario que entra en contacto. La realidad de pobreza e inequidad, que desconocía la “desborda”. La psicología no le permitía ver más allá de lo que quería ver. Los problemas se reformulan en términos de “no se puede hacer psicología sino se conoce el contexto en el cual se vive Los conceptos no deben ser compartimentos sino caja de herramientas para transformar la realidad”.

Vuelve sobre si para describir que es una persona muy intuitiva, que se deja mover por el contexto y que le produce indignación ver la realidad de inequidad, razón por la cual puede moverse fácilmente entre ámbitos y escuelas psicológicas. Es una cuestión entre “sensibilidad y emociones” la que permite considerar que el contexto es fundamental para entender y hacer una psicología apropiada. En este proceso ella se reinventa constantemente, en una forma que “no es individual, ni personal, sino de practica con el otro”, en donde cambia la “forma de estar y hasta de vestirse”. Siempre ocurre este proceso en relación con el otro,” no de manera “compasiva sino solidaria, no antagónica sino agónica”.

Pasa a trabajar en psicología educativa en un colegio donde surgen de nuevo las preguntas por otro tipo de acción de los psicólogos y de un lugar distinto para los conceptos provenientes de la disciplina. Hace observaciones dentro del aula apoyado en marcos que provienen de otras disciplinas y metodologías no tradicionales de la psicología. Ingresa a la Universidad a dar clases en esta misma área de educación. Se define por primera vez a sí misma como una anfibia cultural, la razón es que ella está un escenario, hasta que este “se rompe” y tiene que buscar otro.

Enseña psicología del aprendizaje. Participa en el diseño e implementación de un proyecto interinstitucional que busca determinar cómo los niños construyen la decena. Entra en contacto con el profesor Federicci “mi maestro”. Él le abre un mundo nuevo a las distintas áreas del conocimiento. Ella y el equipo de investigación se alejan un tanto de la exclusividad de los conceptos psicológicos para acercarse a “las luchas políticas de los maestros”. Las escuelas psicológicas y las disciplinas sociales se hicieron “porosas” ante los problemas que confrontaban. En contacto con la filosofía a través de libros y personas y psicólogos notables, proponen que la psicología debe ser política o, no es ciencia, cuestión que no implica abandonar la disciplina sino más bien estar abiertos a la realidad que interpela y exige.

Se encuentra con Mockus después alcalde de Bogotá. Empieza a participar en tertulias sobre la situación social por la que se atravesaba. Deja la Universidad y comienza a trabajar en una fundación. Allí acaba de empaparse de la situación de desigualdad del país. Todas las actividades que hacían en esta organización eran puestas al dominio público. Empieza a trabajar en la formulación de Políticas. El nuevo alcalde la llama para hacer su campaña. Allí participa en las estrategias que son diferentes a las tradicionales. Se hacían talleres pedagógicos en las distintas localidades de la ciudad para atraer a los votantes. Pasa a dirigir una entidad oficial encargada del bienestar de la población, y en una mezcla entre los elementos provenientes de la academia, de las organizaciones sociales y de los organismos internacionales empezó a trabajar “en un concepto fundante que era la inclusión social”.

Vuelve a la Universidad, se aboca a la tarea de movilizar la facultad, “volver a pensarla”. Las estrategias y los ritmos del sector público al pasarlos a la universidad hacen que entre en choque con los profesores, llevan a cabo entonces un proceso en donde mutuamente dialogan para acordar como enrumbarse de la mejor manera. En medio de este debate que es descrito como político, característico de su administración, se dinamiza la facultad. Se lleva a cabo el proceso de acreditación académica al cual se le describe, también, como un ejercicio político hecho con todos los profesores. Se publican números temáticos en la revista de psicología de la facultad, se amplía el laboratorio de psicología dando mayor cabida a la línea experimental. Afirma que el equipo de profesores se dio cuenta de que haciendo cualquier tipo de psicología se está haciendo una apuesta por un tipo de país. A la par estudia su maestría en donde indaga por cómo hacen política los jóvenes. Su conocimiento de las realidades del país crece aún más.

Regresa a la política de nuevo con y, por pedido de Mockus, lo hace por la necesidad sentida de estar en la Colombia profunda “fragmentada y adolorida”. Y desde hace cinco años está en el senado de la republica “apostándole a la paz” desde cuando nadie creía que era posible. Su trabajo político la ha llevado a cuestionar y resignificar posturas en donde el conocimiento académico le ha servido. Por ejemplo, para desentrañar el ejercicio del lenguaje de la administración Uribe en donde se afirmaba que en el país no había conflicto político y armado, sino solamente terroristas. Estas son el tipo de estrategias que usa en su trabajo, con una salvedad, tienen que ser adaptadas para las distintas poblaciones a las cuales llega por su puesto en el sector público.

Conclusiones

Aun cuando se podrían haber llevado a cabo separaciones del material para mostrar como corresponden a las prescripciones conceptuales propuestas, no se hizo este tipo de divisiones para no restarle fuerza a la complejidad y de cierta forma “caótica armonía mediada por el azar” que se articula cuando se presenta el análisis en su conjunto. De esta forma se buscó mejor mostrar la intrincadísima unión de interioridades construyéndose en relaciones con espacios, instrumentos, prácticas, otras interioridades, situaciones, instituciones, espacios, como también, los vínculos que se presentan de todos estos con los niveles propios de la psicología en su forma académica y como cultura psicológica en la práctica cotidiana de los profesionales. Por supuesto, esta manera de proceder para no desarticular un fenómeno que se estudia no es nueva. Ya desde el siglo pasado, Georges Marcus (1995), argumentaba que para objetos complejos bajo estudio más que desarticularlos habría que componerlos mediante sus “relaciones y conexiones distantes” para su contemplación y consiguiente de-familiarización.

En este sentido, la muestra que aquí se presento va dirigida a hacer una modesta contribución al pedido de especificar el lugar y las operaciones de la psicología en relación con la producción de la subjetividad.

Las dos composiciones que se ha presentado aquí muestran como señala Ferreira (2011), “lo inestable y conflictivo” y se podría agregar diverso y enmarañado que es el proceso y el producto de la construcción de la subjetividad, aun en el limitado espacio y tiempo que se presenta cuando los psicólogos miran con perspectiva histórica al pasado de su práctica acompañados de otros psicólogos. Por supuesto, ya se sabe que estas narraciones también son parte de la psicología en la medida estas son piezas de lo que hacen los psicólogos… narran también su pasado, preguntan por el pasado de otros y por supuesto se componen a sí mismos en lo que escriben y leen.

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Financiamiento

Vicerrectoria de Investigación. Pontificia Universidad Javeriana. Proyecto ID 5715.

Recibido: 08 de Marzo de 2017; Aprobado: 13 de Noviembre de 2017

Autor para correspondencia: Hernán Camilo Pulido Martínez, E-mail: cpulido@javeriana.edu.co

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