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Revista latinoamericana de educación inclusiva

versión impresa ISSN 0718-5480versión On-line ISSN 0718-7378

Rev. latinoam. educ. inclusiva vol.13 no.2 Santiago dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-73782019000200011 

Editorial

De la Conferencia Mundial de Salamanca al Foro de Cali: 25 años de lucha

From the Salamanca World Conference to the Cali Forum: 25 years of struggle

Cynthia Duk1 

F. Javier Murillo2 

1 Universidad Central de Chile, Chile

2 Universidad Autónoma de Madrid, España

Este año se cumplen 25 años de un hito educativo y sociopolítico que cambió nuestra forma de ver la educación: la Conferencia Mundial de Salamanca, co-organizada por unesco y el Gobierno de España. La Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva no puede pasar por alto este acontecimiento sin rendirle un merecido tributo.

Muchas son las razones que justifican esta conmemoración, pero seguramente la más importante es que Salamanca fue la semilla que dio origen al movimiento de educación inclusiva en todo el mundo. Un proceso que desde entonces no ha cesado y se ha ido ampliando hasta convertirse en un desafío que atañe a la educación general, abarcando a todos los estudiantes, a todos los docentes y todas las escuelas.

Álvaro Marchesi, el entonces presidente de la Conferencia de Salamanca, así lo señala en uno de los que conforman este número:

La declaración y el marco de acción aprobados en Salamanca, se convirtieron progresivamente en una referencia mundial y en un impulso constante a políticas y prácticas inclusivas. De alguna manera, el entusiasmo que generó en los participantes se ha ido extendiendo a colectivos cada vez más numerosos como si fuera una piedra lanzada a un estanque que extiende lentamente, pero de forma continua, sus círculos concéntricos. (Blanco y Duk, 2019 p 27).

Nuestra revista, desde su aparición en 2007, ha asumido el compromiso de contribuir al movimiento de educación inclusiva, aportando conocimiento y evidencias desde la investigación y la reflexión para favorecer el desarrollo de culturas, políticas y prácticas inclusivas. Como se evidencia en este número, en América Latina, al igual que en otras partes del mundo, los principios y propuestas que promovió la Declaración de Salamanca siguen completamente vigentes e incluso van mucho más allá de lo que se proponía hace 25 años.

¿Es posible una verdadera inclusión en sistemas educativos que son en sí mismos excluyentes? La respuesta no termina de cerrarse. Particularmente en un mundo convulsionado por tanta desigualdad e injusticias, y donde la convivencia pacífica, el dialogo, la empatía y el respeto entre los humanos desde el reconocimiento de sus diferencias, se ven amenazados por crecientes tendencias y actitudes extremistas (racistas, xenófobicas, homofóbicas, sexistas y clasistas…), que ponen en riesgo la paz y una convivencia democrática e inclusiva. Esta realidad, lejos de desalentarnos, refuerza nuestra convicción del papel que puede y debe jugar la educación como motor de transformación social y la vía, aunque no la única, para lograrla es una educación inclusiva con sentido de justicia social.

En este sentido, remirar la historia y la evolución de las ideas precursoras de Salamanca de cara a los desafíos actuales de la educación, es un ejercicio necesario e inspirador que no solo nos permite profundizar la comprensión sobre el fenómeno de la exclusión, la segregación y sus efectos, sino que nos lleva a concluir que, hoy más que nunca, es necesario redoblar los esfuerzos, si lo que aspiramos es auténticamente una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos, como ha sido comprometido en el Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (onu, 2015).

No es casual que, mientras preparábamos este número, tenía lugar en la ciudad de Cali el “Foro Internacional sobre Inclusión y Equidad en la Educación: Todas y Todos los Estudiantes Cuentan”, organizado por la unesco en colaboración con el Ministerio de Educación de Colombia (11-13 septiembre de 2019). En este evento, la comunidad internacional, junto con conmemorar el 25º aniversario de la Conferencia Mundial de Salamanca, dio un nuevo impulso a la inclusión en el marco de la Agenda 2030. Con la participación de cerca de 500 representantes de más de 40 países de todos los continentes, el Foro tuvo por objetivo construir un entendimiento común y un compromiso renovado para reforzar la inclusión en la educación entre los responsables de las políticas educativas, los profesionales de la educación, las organizaciones de las sociedad civil, las ONG, las agencias de las Naciones Unidas, los asociados para el desarrollo y el sector privado.

Durante el Foro quedó en evidencia que a pesar de los esfuerzos desplegados por los países para promover una educación equitativa y de calidad para todos, no se ha producido la transformación en los sistemas educativos ni las políticas necesarias, que permitan por ahora visualizar la promesa del ods4 convertida en realidad al 2030. La situación en el mundo y en particular en la región, respecto de este ambicioso objetivo es compleja. Los datos del instituto de estadísticas de la unesco a nivel global muestran que alrededor de 262 millones de niños, niñas y jóvenes siguen sin acceder a la escuela y más de 617 millones no alcanzan los niveles mínimos de competencia en lectura y matemáticas (unesco, 2019). Como sabemos, los sectores más desfavorecidos son significativamente los menos beneficiados con servicios de atención y educación de calidad en la primera infancia, persisten altas tasas de abandono escolar, particularmente en educación secundaria y los grupos socialmente marginados tienen limitadas oportunidades de acceso a la educación superior.

En este escenario, el foro fue una instancia relevante para reflexionar sobre los desafíos e intercambiar estrategias orientadas a superar las barreras de acceso y permanencia escolar que persisten a escala mundial y regional, más aun cuando se trata de grupos y personas que forman parte de pueblos históricamente discriminados, o simplemente por su condición de discapacidad, pobreza, migración, género, etnia, identidad u orientación sexual, etc. Con este objetivo, el Foro se organizó en cuatro líneas de acción:

  • Formular y adoptar legislación y marcos normativos que sienten las bases para una educación equitativa e inclusiva de calidad,

  • Prestar apoyo educativo e institucional de calidad para valorar y responder a la diversidad de estudiantes,

  • Desarrollar enfoques generadores de entornos aprendizaje inclusivos para todos los estudiantes, y

  • Fomentar la cooperación y establecer alianzas multisectoriales para garantizar la inclusión y la equidad en la educación.

La adopción de una perspectiva amplia y más abierta de la educación inclusiva, como consecuencia de la evolución del pensamiento en estos 25 años, se plasmó tanto en las ponencias como en los debates generados en las diversas mesas temáticas, resaltando el papel que jugaron los grupos que suelen tener menos voz o estar subrepresentados (juventud, discapacidad, indígenas, personas lgbti), cuya participación activa no solo enriqueció el debate desde las visiones y vivencias de las partes interesadas, si no que puso en primer plano la urgencia de los cambios necesarios para avanzar en la dirección de deseada.

Vernor Muñoz, actual director de la Campaña Mundial por la Educación (cme), en una entrevista realizada durante el Foro planteó lo siguiente:

En un momento de retrocesos para los derechos humanos en el mundo y en la región, la oportunidad de fortalecer la educación desde una perspectiva de derechos e inclusión, es muy animadora. Pensamos que, en la celebración de los 25 años del Marco de Acción de Salamanca, los instrumentos de derechos humanos pueden tener un impulso importante en materia de inclusión educativa, lo que va más allá de las personas con discapacidad y abarca los derechos y necesidades de todas las poblaciones que han sido históricamente discriminadas. Pero, no podemos ser ingenuos. Un profundo abismo entre la retórica y la práctica ha sido una constante en América Latina y el Caribe. Tenemos Constituciones, leyes y políticas maravillosas; sin embargo, vemos un recrudecimiento de los problemas que las personas enfrentan.

Atendiendo a esta realidad, en el acto de clausura del Foro de Cali, Seamus Hegarty quien presidió el Concejo Científico de la Conferencia de Salamanca, en su discurso de cierre hizo un llamado de atención, planteando lo siguiente:

No queremos esperar otros 25 años para hacer de nuevo un balance. Dentro de diez años, el 2030, la comunidad mundial revisará los ods, incluido el compromiso de proporcionar una educación inclusiva y de calidad para todos, suscrito en numerosos documentos. Tampoco me quedan 25 años, y me gustaría ver un movimiento significativo hacia los compromisos que hemos asumido. Las generaciones jóvenes quieren un mundo mejor y más inclusivo para ellos y para sus hijos, tampoco quieren más retrasos.

En mis palabras finales, quiero centrarme en las dos objeciones más comúnmente formuladas a la demanda de una educación universal e inclusiva: no sabemos cómo hacerlo; e incluso si lo hiciéramos, no podemos permitírnoslo.

Mi respuesta a aquéllos que dicen que “no sabemos cómo hacerlo”, es que ¡no han prestado suficiente atención! Cada vez hay más ejemplos a nivel nacional, distrital y escolar, donde niños y jóvenes están accediendo a oportunidades de aprendizaje en contextos inclusivos, algunas de estas experiencias han sido presentadas en este mismo Foro. Así es que realmente sabemos cómo hacerlo. Aunque cada contexto es diferente y replicar experiencias de los demás rara vez es una buena solución, hay mucho qué podemos aprender y donde inspirarnos como resultado de la práctica disponible actualmente. En cuanto al costo, a los recursos, recordemos lo rico que es nuestro planeta. Dirijo su atención a tres áreas:

Gasto Militar Global: Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, el gasto militar de todo el mundo en 2018 ascendió a 1,8 billones de dólares(https://www.sipri.org/) Como punto de comparación, esta cifra es seis veces mayor que el pib de Colombia. Hace años, el Equipo de Monitoreo Global, calculó que el acceso universal a la educación podría financiarse con tan solo cuatro días de gasto militar mundial.

Evasión de impuestos y evasión fiscal: Es difícil, si no imposible, calcular la pérdida total para las economías nacionales producto de la evasión y manipulación fiscal. Sin embargo, algunas estimaciones están disponibles. Los investigadores del Fondo Monetario Internacional (fmi) han calculado una perdida para los gobiernos de 600.000 millones de dólares del sector empresarial internacional (Crivelli, de Mooij y Keen, 2016). La Red de Justicia Tributaria ha estimado una pérdida de 500.000 millones de dólares debido al cambio de beneficios por parte de las corporaciones internacionales. Estas cifras son estimaciones mínimas y no tienen en cuenta la evasión fiscal por parte de los particulares, las ineficiencias en la recaudación de impuestos o las distorsiones económicas causadas por la industria de la evasión fiscal.

Residuos alimentarios mundiales: Posiblemente el ejemplo más impactante se refiere a los residuos de alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao) ha calculado que un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierden o se desperdician, con un costo anual estimado de 990.000 millones de dólares1.

Podrían añadirse más ejemplos a esta lista, pero el punto principal es claro: a nivel mundial, no hay escasez de recursos para las actividades que se consideran necesarias y deseables. Todas las acciones requeridas, plasmadas en el Compromiso de Cali, son asequibles. No nos faltan recursos, sino mayor voluntad política. Todos nuestros países se han comprometido a proporcionar una educación inclusiva y de alta calidad para todos los niños, niñas y jóvenes, ¡y podemos permitírnoslo! No esperemos otros 25 años antes de cumplir con ese compromiso.

El Compromiso de Cali reafirma la importancia de garantizar el acceso a tener oportunidades de aprendizaje de alta calidad para todos los niños y jóvenes. Establece los principios que subyacen a la equidad y la inclusión en la educación y describe los ámbitos en los que es necesario tomar medidas. Sobre todo, pone de relieve la necesidad urgente de ponerse en acción si se desean cumplir las numerosas promesas, a nivel nacional e internacional. En este enlace se puede consultar el “Compromiso de Cali sobre Equidad e Inclusión en la Educación”: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000370910_spa 25 años entre Salamanca y Cali, cinco lustros de lucha que, reconociendo lo mucho logrado, nos indican el largo camino que aún tenemos por delante.

Referencias

Crivelli, E., de Mooij. R. y Keen, M. (2016). Base erosion, profit shifting and developing countries. Public Finance Analysis, 72(3), 268-301. [ Links ]

Blanco, R. y Duk, C. (2019). El legado de la Conferencia de Salamanca en el pensamiento, políticas y prácticas de la educación inclusiva. Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva, 13(2), **-**. http://dx.doi.org/10.4067/**Links ]

UNESCO. (2015), Declaración de Incheon: Educación 2030: Hacia una educación inclusiva y equitativa de calidad y un aprendizaje a lo largo de la vida para todos. París: UNESCO. [ Links ]

UNESCO. (2019). Global education monitoring report. París: UNESCO . [ Links ]

1 http://www.fao.org/save-food/resources/keyfindings/en/

*Contacto: cduk@ucentral.cl

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