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Revista latinoamericana de educación inclusiva

versión impresa ISSN 0718-5480versión On-line ISSN 0718-7378

Rev. latinoam. educ. inclusiva vol.14 no.1 Santiago jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-73782020000100127 

SECCIÓN TEMÁTICA LIBRE

Nacionalismo y Narrativas Nacionales en Libro de Texto de Enseñanza Secundaria de Historia de Chile

Nationalism and National Narratives in a Secondary Education Textbook of History of Chile

1 Universidad de Santiago de Chile, Chile

2 Universidad de Málaga, España

Resumen:

Los libros de texto de enseñanza de la historia escolar, como fenómeno pedagógico, cultural y comunicacional, permiten indagar en las narrativas de la ideología del nacionalismo que, al imaginar creativamente la nación, excluyen e incluyen sujetos, actores y realidades. Esta investigación analiza las narrativas nacionales de una etapa histórica de Chile. Se ha optado por un enfoque cualitativo y los Estudios Críticos del Discurso para analizar las narrativas de un libro de texto de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de Tercer Año de Enseñanza Secundaria. Los resultados indican que el nacionalismo se presenta en los períodos de transformaciones estructurales indagados, puesto que, además de cohesionar a los integrantes de la comunidad, validar autoridades y proyectos políticos, articulando imaginarios nacionales por medio de diferenciaciones semánticas, que narran un “Nosotros” frente a “Otros internos/externos”, incluyendo nuevas realidades, que estaban omitidas y silenciadas. Se concluye que, a pesar que los libros de textos de historia responden a los cánones de la historia y a la memoria colectiva oficial, relatan una ampliación del concepto de nación, incorporando actores y realidades sociales excluidas.

Descriptores: Libros de texto; Nacionalismo; Nación; Historia; Memoria colectiva

Abstract:

Textbooks teaching school history, as a pedagogical, cultural and communicational phenomenon, allow us to investigate the narratives of the ideology of nationalism, which when imagining the nation creatively, exclude and include subjects, actors and realities. This research analyzes the national narratives of a historical stage in Chile. A qualitative approach and Critical Discourse Studies have been chosen to analyze the narratives of a textbook of History, Geography and Social Sciences of the Third Year of Secondary Education. The results indicate that nationalism occurs in the periods of structural transformations investigated, since, in addition to uniting the members of the community, validating authorities and political projects, articulating national imagery through semantic differentiations, which narrate a "We" compared to "Other internal / external", including new realities, which were omitted and silenced. It is concluded that, despite the fact that history textbooks respond to the canons of history and official collective memory, they report an expansion of the concept of nation, incorporating actors and excluded social realities.

Keywords: Textbooks; Nationalism; Nations; History; Collective memory

1. Revisión de la literatura1

El currículum escolar, organizado a través de planes y programas, requiere de dispositivos para su materialización. Uno de estos dispositivos corresponde a los Textos Escolares2, puesto que en su diseño intervienen intereses políticos, culturales y económicos, que participan del complejo campo educacional (Espinoza, 2020). El estudio de los textos escolares no solo permite indagar procesos culturales y políticos, sino que además perspectivas educacionales, históricas, sociológicas, antropológicas y comunicacionales (Kaufmann, 2015; Taboada, 2018).

Los discursos de los textos escolares, al igual que el acto educativo, no son neutrales, ya que como productos culturales se relacionan con modelos hegemónicos de una sociedad, y al decir de Ajagan y Muñoz (2018) están cruzados por la reproducción de visiones de mundo de una cultura dominante, que expresan una relación entre ideología y poder.

Los libros de textos son parte de un campo investigativo que permite indagar creencias y valores; voces presentes y ausentes; representaciones sociales de sujetos; discursos pedagógicos; el mercado de la industria del texto escolar; planes y programas educativos, entre otros ámbitos (Espinoza, 2020). Se pueden definir como “objetos-huellas” que comunican hechos relevantes de un pasado, vivenciado por diferentes generaciones (Ossenbach, 2010). En consecuencia, participan de los campos de disputa por “la cultura de la memoria”, es decir, cómo una sociedad recuerda y representa el pasado (Kaufmann, 2015), ya que estos dispositivos operan en la configuración de particulares regímenes de memoria. (Espinoza, 2020).

El manual escolar y su discurso educativo, luego de los mass media, es uno de los más importantes instrumentos de comunicación de creencias, valores y saberes, puesto que son “los únicos libros que son lectura obligatoria en nuestra cultura […] no hay ninguna institución o discurso comparable respecto de aquel que se inculca masivamente en la escuela” (Van Dijk, 2009, p. 98).

En el caso de los libros de textos de enseñanza de la historia, como dispositivos pedagógicos, contribuyen a socializar la herencia común de una sociedad y a la configuración de un imaginario colectivo (Espinoza, 2017). Operan en los procesos de socialización formal de los estudiantes y en la divulgación de sentimientos de identificaciones locales, regionales y nacionales (Gómez y Millares, 2017; Sáiz, 2015, 2017). Los textos escolares de historia instalan, entre otros aspectos, representaciones sobre identidad nacional e imaginarios nacionales.

1.1. Nacionalismo y nación

Anderson (2006), que define a la nación como un artefacto cultural, creado por una clase en particular, con finalidades políticas e ideológicas, la explica además como una comunidad política imaginada, limitada y soberana3. Para este autor “la nación se concibe como un compañerismo profundo, horizontal” (p. 25)

El nacionalismo se caracteriza por un pensamiento culturalmente creativo e imaginativo, dado que opera con un conjunto de filtros selectivos para reivindicar lenguas muertas, restaurar tradiciones, acontecimientos y sujetos subalternos olvidados; instalar iconografías o bien, entre otras invenciones, destruir o silenciar realidades culturales. (Gellner, 2008)

Una compresión crítica de las narrativas sobre construcción de nación, independiente al escenario y tiempo histórico, debe problematizar desde el funcionamiento de la ideología del nacionalismo. Diversos autores coinciden que el nacionalismo instala operaciones discursivas y materiales para inventar e imaginar creativamente este artefacto cultural llamado Nación (Anderson, 2006; Gellner, 2008; Hobsbawm, 2013; Smith, 1995). En este proceso de invención de la nación se instalan dispositivos que silencian, omiten y excluyen sujetos diversidades culturales, disidencias sexuales, comunidades, entre otras realidades (Espinoza, 2020).

Para Hobsbawm y Ranger (2002), las tradiciones inventadas de la nación funcionan con la finalidad de cohesionar socialmente a sus integrantes, legitimar tanto instituciones como autoridades y, por último, socializar un sistema de creencias y valores.

Sin embargo, la nación no es un concepto estático, ya que se encuentra en una permanente definición y redefinición (Palti, 2003). El nacionalismo no solo enarbola banderas con leyendas que describen sujetos épicos y sus flujos de la sangre, o las liturgias públicas en los panteones de los héroes, que tradicionalmente se utilizan para legitimar y fortalecer las identidades colectivas o nacionales4 (Espinoza, 2020), sino que hay recordatorios cotidianos de la pertenencia a la comunidad nacional. Se utilizan otras prácticas discursivas para generar sentimientos de identificación colectiva y que Billig (2014) denomina “nacionalismo banal”5.

1.2. Textos escolares y la enseñanza de la historia de la nación

Los textos escolares de enseñanza de la historia, por medio de sus narrativas, codifican la historia oficial de cada comunidad nacional desde sus orígenes hasta el presente, configurando el canon oficial de la historia de la nación por parte de los Estados, sean estos europeos, latinoamericanos o asiáticos (Espinoza, 2020). Estas narrativas nacionales relacionan pasado y presente, materializado en los discursos del currículum escolar (Gómez y Molina, 2017; Sáiz, 2015). Estos mega-relatos tienen la finalidad de consolidar la identidad nacional y los Estados-Nación (Carretero et al., 2013). Relatos hegemónicos de la nación que establecen un régimen de memorias, producto de la relación poder-saber (Espinoza, 2020).

Estas narrativas maestras en la enseñanza escolar de la historia, establecen, además de un régimen de memoria, una lógica binaria (incluidos- excluidos) que relata a la nación desde un “Nosotros” opuestos a un “Otro” con la finalidad de consolidar sentimientos colectivos y nacionales (Carretero et al., 2013; Espinoza, 2020; Gómez y Molina, 2017; Sáiz, 2015; Van Dijk, 2009).

Al analizar un texto escolar de enseñanza de la historia de Tercer Año de Enseñanza Secundaria, vemos que este aborda los proyectos de transformaciones estructurales en Chile, durante los años sesenta y setenta del “corto siglo” XX6, identificando proyectos políticos que configuran particulares imaginarios nacionales y que se articulan, como afirma Subercaseaux (2011), en representaciones con una base ideológica y un campo léxico y semántico común con componentes culturales y emocionales, que apelan a la nación.

2. Metodología

El propósito central de este artículo es analizar y comprender las narrativas nacionales presentes en un libro de texto de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de Tercer Año de Enseñanza Secundaria de Chile. Se realiza un estudio de la ideología del nacionalismo a través de las narrativas maestras de la unidad de aprendizaje vinculada a los proyectos de trasformaciones estructurales, entre el período 1964-1973. Para esto se analiza un manual escolar de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de Tercer Año de enseñanza Secundaria, elaborado por la editorial Ediciones sm (2017)7 y distribuidos gratuitamente por el Ministerio de Educación.

Se ha utilizado un enfoque cualitativo, puesto que es una estrategia de indagación de la realidad social, expresada en los relatos del libro de texto de enseñanza de la historia. Estos dispositivos, como todo documento, pueden ser entrevistados y observados (MacMillan y Schumaher, 2012; Ruiz, 2012), ya que sus narrativas maestras son portadoras de significados, que permiten interpretar el poder discursivo que transmiten (Van Dijk, 2009). Las unidades de análisis corresponden a narrativas nacionales seleccionadas, expresadas, tanto en discursos escritos como visuales, que se relacionan con un período de transformaciones estructurales del siglo xx en la historia de Chile.

Para el análisis de las narrativas, que permiten problematizar la producción-reproducción del poder discursivo del nacionalismo en los libros de textos, se ha utilizado el aporte de la sociología de las ausencias8 (Santos, 2013) y los Estudios Críticos del Discurso (Van Dijk, 2009). En este último caso, se utiliza el recurso léxico-semántico del Nosotros (positivos) y los Otros (negativos)9, que reflejan el control y poder discursivo del nacionalismo en estos dispositivos pedagógicos, operando desde una lógica exclusión e inclusión respectivamente. Este tipo de narrativas promueven una identificación nacional por medio de sustantivos propios o bien marcadores discursivos escritos en primera persona plural (Sáiz, 2015).

Las principales categorías de análisis responden a la lógica binaria de un “nosotros” y “otros”. En consecuencia, puesto que el nacionalismo opera a través de esta lógica, las subcategorías de análisis responden, respectivamente a: Nuestro sistema/Otros sistemas; Endogrupos/Exogrupos; Incluidos/Excluidos; Homogeneidad/Heterogeneidad; Positivos/Negativos.

3. Resultados

3.1. Revolución en libertad y la construcción de una “Nueva patria”: Gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970)

El período de transformaciones estructurales del gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) comienza con una narrativa maestra que reproduce el discurso de "La Marcha de la Patria Joven"10 pronunciado por Frei, el 21 de junio de 1964, durante su campaña presidencial.

Ustedes traen esta lección a Chile, que muchas veces empequeñecido no se da cuenta que tiene un territorio que amar, como un amigo querido. Ustedes nos traen un mensaje. Vamos a construir una nueva Patria. Ahí está la tierra y el artesano. Ahí está nuestro Chile, en una nueva expresión de solidaridad humana y de justicia social. Ese es el mensaje de ustedes, mensaje que no nace de ningún mandato de afuera, sino que resuena en los pasos de nuestros propios pies, sobre nuestro propio suelo chileno. Por eso ustedes están aquí y han traído no sólo el mensaje de la tierra, la montaña y el mar. Han traído también el clamor de la gente de Chile. (...) Este movimiento y este hombre que está aquí para hablarles, representan la realización de grandes tareas en el porvenir de la patria. Tareas que significan una revolución en libertad. Una transformación profunda de Chile. Respaldada por la presencia de ustedes nunca como ahora mi voz ha tenido tanta autoridad, porque es la voz del pueblo de Chile. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 146)

En este discurso fundacional, Frei convoca a implementar transformaciones estructurales a través de una estrategia de integración y participación de nuevos sectores populares, excluidos hasta los años sesenta por el Estado-Nación. El “Vamos a construir una nueva Patria”, es una invitación a ampliar el concepto de nación, que abandona aquella patria vieja excluyente. Es una convocatoria a imaginar una nueva comunidad nacional con la participación de sectores populares, utilizando el concepto de revolución, pero tensionando su semanticidad (Subercaseaux, 2011), puesto que se requiere diferenciarse del influjo de la experiencia cubana en este nuevo imaginario nacional.

En esta pieza oratoria de la Patria Joven, Frei asigna identidades y roles, “… está la tierra y el artesano. Ahí está nuestro Chile”, apelando a un “Nosotros”, “que no nace de ningún mandato de afuera, sino que resuena en los pasos de nuestros propios pies, sobre nuestro propio suelo chileno”, diferenciado de “Otros significativos internos” (la revolución de los partidos marxistas).

El nacionalismo para imaginar la comunidad nacional requiere construir un “Otro significativo interno/externo” y las “… grandes tareas en el porvenir de la patria […] significan una revolución en libertad”, expresan estas diferencias semánticas. Los exogrupos, siguiendo a Van Dijk (2009), responderían a “Otros significativos internos” vinculados al pensamiento marxista, presente en el discurso de la izquierda chilena. Y los “Otros significativos externos” responderían a la influencia de la ex urss y el impacto de la revolución cubana en Latinoamérica. Es “Nuestra cultura”, es decir “… nuestros propios pies… nuestro propio suelo”, quienes deben participar en la construcción del “porvenir” de la nueva comunidad nacional.

La trama discursiva de Frei Montalva apela a diferentes actores sociales, donde la geografía-el territorio delimitado en Anderson (2006)-se transforma en un dispositivo para imaginar una nueva comunidad nacional, convocando, desde lo emocional, a un sujeto-generacional: “Ustedes muchachos del Norte traen la lección del heroísmo. En sus pies hay sal de la pampa y polvo del desierto y en vuestra piel, impregnados, el cobre y el hierro, el salitre y la plata”.

En la pieza oratoria, identificamos, siguiendo a Hobsbawm y Ranger (2002), elementos centrales del nacionalismo, puesto que la apelación a la voz del pueblo, es decir la nación en un primer plano, es la búsqueda de la legitimación de la autoridad, la cohesión e inclusión de nuevas realidades sociales y la validación de un sistema de creencias. Regresando a Anderson (2006), imaginar la comunidad requiere de “un compañerismo profundo” y de símbolos emotivos, que se representan en este discurso, al decir que él y el pueblo simbolizan solo una autoridad: “… la presencia de ustedes nunca como ahora mi voz ha tenido tanta autoridad, porque es la voz del pueblo de Chile”.

El nacionalismo en Frei y el gobierno Demócrata Cristiano pretende profundizar la acción del Estado desarrollista por medio de un imaginario político de transformación, vinculado a la doctrina social de la Iglesia Católica. Subercaseaux (2011, Vols.3) señala que en esta etapa se estructura un imaginario que integra, visibiliza y otorga identidad a actores excluidos, particularmente campesinos y pobladores. Sobre esto, el texto escolar nos dice:

El sustento teórico de sus propuestas las encontró en el comunitarismo, que se oponía tanto al liberalismo como al comunismo, al enfatizar la soberanía intermedia de las comunidades que integran la sociedad (como las corporaciones, las organizaciones territoriales y los organismos de interés de diverso tipo) y su apelación a la importancia del bien común como posibilidad de desarrollo humano que no transgrede los derechos individuales. (3ES, Ediciones SM, 201, p. 159)

El comunitarismo, basado en el pensamiento cristiano, es un intento por construir una comunidad nacional desde una tercera vía11, puesto que, por una parte, apela a la libertad individual y la realización familiar en conexión con la sociedad y por otra, recurre a la idea de un individuo, identificado con el territorio, que se supera a través de la colaboración y unión con todas las clases sociales. Los relatos señalan que las desigualdades sociales contribuyen a una débil cohesión social de la comunidad nacional:

… la pobreza, el analfabetismo y las pésimas condiciones de vida en las que se encontraba la gran mayoría de los chilenos provocaban una marginalización social, lo que impedía la integración nacional. Era necesario incorporar a toda la sociedad, y especialmente a los sectores postergados, en la responsabilidad de generar una comunidad nacional integrada económica, social, política y culturalmente. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 159)

Esta postura teórica es coherente con la construcción discursiva de la Patria Joven, ya que la doctrina social de la Iglesia Católica promueve este pensamiento de carácter universal, constituyendo una de las vertientes del nacionalismo, expresada en la idea de que las comunidades se integran a la sociedad con el propósito de cohesionar a sus integrantes. Se instala un imaginario que integra, visibiliza y otorga identidad a actores, históricamente excluidos, vinculados al campesinado y pobladores.

Otro marcador discursivo del libro de texto que explicita la necesidad de integración de diversos sectores a la comunidad nacional señala:

En palabras del propio Frei Montalva, se requería “la activa incorporación de los trabajadores, los profesionales, los hombres de negocios, y todos los chilenos… a la acción que estimule al gobierno”. A su vez, el programa planteaba la necesidad de aumentar el control estatal sobre los recursos naturales y de cambiar las relaciones de propiedad en el campo. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 159)

El proyecto de nación en Frei, que corresponde a un proceso de modernización capitalista, tiene por finalidad la “integración nacional” de sectores marginados, que no fueron beneficiados por las políticas desarrollistas a partir del ciclo de los gobiernos radicales. En esta escena histórica, de transformaciones estructurales, se requiere cohesionar a todos los integrantes de la nación. La reconfiguración del concepto de nación Patria Joven, como parte de las operaciones discursivas del nacionalismo, necesita de una fraternidad horizontal entre los integrantes de la comunidad y esta escenificación histórica se traduce en la incorporación de “trabajadores… profesionales… hombre de negocios, y todos los chilenos”.

Este nuevo proyecto de desarrollo nacional propone una serie de objetivos para integrar a nuevas realidades sociales a través de la política denominada “Promoción Popular”, que se sustenta en la teoría de la marginalidad del jesuita y sociólogo, vinculado a la Democracia Cristiana, Roger Vekemans.

Buscaba que los sectores populares, a través de sus propias organizaciones, fueran capaces de alcanzar el grado de responsabilidad necesaria para su propia conducción, gestión y resolución de problemas. De esta forma, el gobierno buscaba la formación y desarrollo de organizaciones sociales y/o centros comunitarios, como juntas de vecinos, clubes deportivos, sindicatos y centros de madres, entre otros. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 159)

Este proyecto de nacionalismo populista interpreta que la condición de marginalidad de estos sectores, que ampliarán el concepto de nación, no corresponde a un fenómeno producto de la dependencia de los países periféricos hacia los “países centrales”. Vekemans, equivocadamente, afirma que el fenómeno de la marginalidad es consecuencia de una ausencia de cohesión social, que no permite que una sociedad se conforme como “un conjunto”, es decir como comunidad nacional (Salazar y Pinto, 2010, a). A pesar de este análisis erróneo, el proyecto de la “promoción Popular” alberga claramente la ideología del nacionalismo.

Su implementación estaba destinada a mejorar y aumentar la producción agropecuaria y a establecer una mayor justicia en el reparto de sus beneficios. El plan incorporaba la expropiación de tierras y su entrega a familias campesinas, de manera que se pudieran crear 100.000 nuevos propietarios. Además, buscaba establecer la sindicación en el campo y aumentar los sueldos y las asignaciones familiares. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 159)

La reforma agraria12, implementada durante el gobierno de Frei Montalva, promueve la modernización de la agricultura, debido al retraso del capitalismo agrario en Chile. Las grandes extensiones de tierras agrícolas, no productivas y de propiedad de escasas familias, requerían de cambios estructurales para una modernización en esta área de la economía. Durante el siglo xix y hasta la década del sesenta del siglo xx, la hacienda se había transformado en una matriz económica, política y simbólica que expresó la idea de patria y nación (Bengoa, 2015).

El Estado-Nación y el sistema político no permiten a los campesinos, que aún permanecen en un sistema de inquilinaje, integrarse a un proyecto de desarrollo nacional. Solo a partir de la Reforma Agraria y la promulgación de una ley de sindicalización campesina (1967) comienza la integración de este sector13. Reforma Agraria que tiene por propósito, además de modernizar el sector agrícola, posibilitar la cohesión social e inclusión del campesinado, a la comunidad nacional.

Este mineral fue considerado por Frei como un recurso estratégico, por lo que la Democracia Cristiana decidió aumentar la participación estatal en su explotación, sobre todo a través de la adquisición de acciones de las grandes empresas extranjeras. Con ello, esperaban duplicar la producción y, así, obtener cuantiosas sumas de dinero para financiar el programa social. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 159)

Un tercer objetivo propuesto por la “Revolución en Libertad” se relaciona con el proceso de “chilenización del cobre”14. “Nuestro sistema cultural, económico y político”, para promover la inclusión y participación de nuevos sectores, requiere de recursos financieros, que se obtienen por medio de una expropiación parcial de la gran minería15. El concepto de “chilenización”, como parte de la trama discursiva del nacionalismo, profundiza la cohesión social y promueve un sistema de valores dirigido a la integración a la comunidad nacional de estos nuevos sectores. Además, en el contexto de la profundización de un proyecto desarrollista, esta ideología debe diferenciarse de “otros externos”, que en esta escenografía histórica son representados en las empresas mineras transnacionales.

El nacionalismo desarrollista de este período requiere de construir un imaginario nacional que acude a la lógica de un “Nosotros” frente a “Otros” con el propósito de impulsar un proceso reformista de modernización en diferentes áreas de la economía y la producción. Proyecto que requiere la ampliar el concepto de nación de realidades sociales excluidas de la comunidad nacional.

3.2. Nación, vía chilena al socialismo, revolución con sabor a vino tinto y empanada: Gobierno de Salvador Allende (1970-1973)

El gobierno del Presidente Allende y la Unidad Popular (1970-1973) instala un relato que apela la integración de diversos sectores y realidades sociales16 por medio de la construcción de una “Patria Socialista”. Una vez más el concepto de nación se convierte en una trama discursiva para otorgar cumplimiento a los objetivos de transformaciones estructurales y alteración de las relaciones de poder.

La UP tenía una propuesta denominada "Vía chilena al socialismo", definida como una manera de alcanzar el socialismo a través de la institucionalidad de la democracia liberal. Por el carácter original de esta estrategia política, también se la conoció como "Revolución con sabor a empanadas y vino tinto". (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 167)

Allende y la Unidad Popular apelan a la nación y a la patria con un sentido de justicia social, debido a que los conceptos de "Vía chilena al socialismo" y de "Revolución con sabor a vino tinto y empanadas” expresan una práctica discursiva, que define los límites territoriales y simbólicos de las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales. ¿Por qué vía chilena y revolución con sabor a vino tinto y empandas? La revolución opera desde la ideología del nacionalismo, puesto que requiere de la construcción de un “Nosotros Nacional-Pueblo-Clase”, que se diferencie de “Otros significativos internos-externos”.

Recurrir al tropo de la empanada y el vino tinto simboliza el intento de diferenciar este proyecto nacional de transformaciones estructurales con otros proyectos vinculados a “socialismos burocráticos y autoritarios”, representados por la Unión Soviética. En este contexto, el nacionalismo, no solo dispone de un discurso para imaginar creativamente la nación, sino que requiere legitimar autoridades y el sistema de valores que promueve el gobierno de Allende. La invención de la nación requiere de la incorporación de diferentes ingredientes gastronómicos17 (Smith, 1995), en este caso, la empanada y el vino tinto.

Según el diagnóstico de la UP, la economía chilena no lograba mayores cuotas de industrialización e independencia porque las grandes potencias capitalistas ejercían sobre ella una dependencia económica crónica, asegurada a través de lazos que ataban a la burguesía nacional, como socio menor, con la foránea. El país, en este contexto, padecía de una crisis estructural, caracterizada por el estancamiento económico y la postergación social que las políticas reformistas no habían logrado superar. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 167)

La narrativa maestra del libro de texto expresa que el desarrollo de “Nuestra economía nacional”, que ha sido dificultada por “Otros externos”, representado en las “grandes potencias capitalistas” y “Otros internos”, la “burguesía nacional”. Exogrupos que han obstaculizado “Nuestro desarrollo e independencia económica”.

Si bien la finalidad última del proyecto económico era la socialización total de los medios productivos, la UP propuso una primera fase de tránsito en la que existirían tres sectores económicos. El primero, y más importante, fue denominado "área de propiedad social". Consistía en la nacionalización y expropiación de empresas de sectores considerados estratégicos, como la minería, el sistema financiero, el comercio exterior y las grandes compañías importadoras, exportadoras y de abastecimiento, las que pasarían a formar parte del Estado. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 167)

El proyecto de transformación revolucionaria de la Unidad Popular y Allende, requería el cumplimiento de un programa económico. La independencia de “nuestra economía” se alcanzaría, como respuesta patriótica, a través de una “área de propiedad social” y la “nacionalización del cobre”. Estas tramas discursivas expresan la construcción de un “Nosotros-Pueblo-Clase”, que se diferencia de “exogrupos internos-externos”, que no han permitido la “independencia económica”, representados en la oligarquía nacional y en el “imperialismo estadounidense”.

Para Allende “... los grupos minoritarios que gobernaron el país, las viejas y rancias oligarquías siempre estuvieron comprometidas con el capital foráneo y muchos de sus miembros defendieron los intereses extranjeros, postergando los sagrados intereses nacionales”18. Es así que el concepto de nación expresa una diferenciación semántica entre “los sagrados intereses nacionales” y los “exogrupos internos y externos”, es decir la “oligarquía” y “el capital foráneo” representan las fuerzas materiales y simbólicas que operan en las narrativas maestras.

Las narrativas del libro de texto de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, bajo el título de “1971: entre la fiesta y la polarización”, describen “los positivos resultados de la economía” y “un aumento en la radicalización de la movilización política”. El concepto de nación es ampliado, puesto que se promueve la inclusión de realidades sociales antes ocultas en los discursos: niños y niñas, jóvenes, hombres y mujeres marginados, pobladores, obreros, campesinos y pueblos indígenas.

El Programa de “Las 40 medidas”, que resumía la propuesta Unidad Popular, declaraba en particular un total de 10 acciones orientadas a niños y niñas, que garantizaban el derecho a la educación, alimentación, acceso a medio litro de leche diario; creación de consultorios maternos-infantiles, entrega de cuadernos y libros de texto, entre otras medidas. “La felicidad de Chile comienza por los niños” representa la necesidad de visibilizar e incluir a la infancia en esta etapa de imaginación de una nueva comunidad nacional.

Fuente: 3ES (Ediciones SM, 2017, p. 168).

Figura 1 Cartel “La felicidad de Chile comienza por los niños” 

Una de las características de este periodo se relaciona con el desarrollo de una industria cultural nacional, siendo una de sus expresiones la producción del cartel o afiche, que en sus discursos incluyen realidades sociales silenciadas y omitidas. El texto escolar incorpora el cartel como narrativas nacionales o maestras.

El cartel o afiche, durante la Unidad Popular, se transforma en un medio de comunicación social y cultural para construir un imaginario político, pero a la vez de identificación nacional dirigido a estos sectores excluidos y marginados en las pasadas tramas discursivas de la nación. En el diseño convergen múltiples sensibilidades, influenciadas por Bauhaus, la psicodelia, Pop Art, la Escuela Cubana del Cartel y el muralismo político (Espinoza, 2020). Las líneas curvas, la tipografía y los colores de este discurso visual heterodoxo se alejan de la iconografía del hiperrealismo socialista del siglo xx.

La comprensión del cartel “Cobre chileno” requiere remitirse a la pieza oratoria de Allende del 4 de septiembre de 1970, donde convoca a una diversidad de actores y actrices sociales a identificarse colectivamente con este nuevo proyecto de desarrollo nacional. El “Nosotros”, al que se alude en este discurso, se asocia a un concepto de “Pueblo” que incluye una diversidad de sujetos. Al contrario de vertientes del nacionalismo que tienen por finalidad homogenizar y suprimir las diferencias.

Fuente: 3ES (Ediciones SM, 2017, p. 188).

Figura 2: Cartel “Cobre chileno” 

El cartel “Cobre Chileno” y el “Discurso de la Victoria”19 (Allende, 2017) invitan a una “tarea común y colectiva” de la comunidad nacional, incluyendo a “la simple dueña de casa y el catedrático universitario”; “el habitante de la estepa o la pampa” y “al hombre y la mujer”. Este cartel representa la visibilización de una diversidad de sujetos que son incluidos en este nuevo y ampliado relato de la nación. El religioso católico (resurrección), el policía (orden); el campesino (trigo); el minero; “los que estén en la pampa o en la estepa”; la escuela (profesor). La figura de la cantora; la mujer mapuche, el niño y la niña; hombres y mujeres adolescentes; las mujeres trabajadoras y madres; “jóvenes estudiantes… de la tierra nuestra”; profesionales de la salud, “el pequeño comerciante o industrial”; los que habitan “el litoral, para los que laboran en la precordillera” entre otros, configuran un sentimiento de identificación nacional con la finalidad de construir, como expresa Allende, “la gran tarea común y colectiva”. Narrativas visuales y escritas que invitan a construir un “Nosotros heterogéneo, diverso e inclusivo”.

El programa de gobierno estableció que "la transformación del sistema educacional no será obra sólo de técnicos sino tarea […] de maestros, trabajadores, estudiantes y padres y apoderados", y que el Estado debía tomar "bajo su responsabilidad los establecimientos privados, empezando por aquellos planteles que seleccionan su alumnado por razones de clase social, origen nacional o confesión religiosa". La reforma general, que fue llamada Escuela Nacional Unificada (Enu)… Sin embargo, muchos gremios empresariales y profesionales, parte del estudiantado, los propietarios de colegios particulares, sectores de las fuerzas armadas y la Iglesia católica se movilizaron para paralizar la iniciativa, considerada un intento por adoctrinar a los estudiantes en la teoría marxista. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 171)

El proyecto de la Escuela Nacional Unificada (en adelante enu), representó para el gobierno de Allende la necesidad de trasformar el sistema educacional como parte del proyecto de la “Vía chilena al socialismo”. El Ministerio de Educación (1973) señalaba que la enu correspondía a “una educación de masas, por las masas y para las masas, en una sociedad como la socialista, en que la comunidad va progresivamente organizándose para asumir colectivamente la responsabilidad de educar a sus miembros” (pp. 70-71).

El intento de reformar el sistema educacional implica una confrontación política e ideológica en la sociedad chilena, que generan la articulación de narrativas opuestas para imaginar la nación. El gobierno de la Unidad Popular imagina un Nosotros-Pueblo”, como afirma Allende, que alcance un Desarrollo científico y técnico que concebimos se encuentra vinculado al pueblo… para asegurar el mejoramiento de la capacidad científica de nuestro compatriotas“20 (p. 33) opuesto a “Otros internos”, que se materializa en un sistema educacional capitalista que favorece la dependencia científica e impide el potencial popular.

Por otro lado, la oposición política, empresarial, cultural, religiosa, entre otras, articulan una narrativa de un Nosotros Democrático” (glorificado), que se auto-asigna representante del “espíritu de la chilenidad”, opuestos al proyecto de la enu, puesto que personifica a quienes desean destruir “el alma nacional”, es decir Allende y la Unidad Popular representan un “Otro interno” que intenta imponer una ideología marxista y foránea para el control de las conciencias.

El diario El Mercurio21, con fecha 28 de abril de 1973, reproduce una declaración de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, controlada por el Movimiento Gremialista22, donde afirman que “La enu está dirigida a matar el espíritu de chilenidad. Atenta contra la esencia del alma nacional… sí hay quienes quieren que Chile sea comunista… hay quienes estamos dispuestos a impedir que Chile sea comunista” (p. 3).

En 1969, la Universidad Católica, a través de Ricardo García, radiodifusor y gestor musical, organizó un festival denominado “Nueva Canción Chilena”; en ella, uno de los ganadores fue Víctor Jara, cuya banda de apoyo era el conjunto Quilapayún. Tras ese festival, los artistas que se identificaron con el gobierno de Allende y la Unidad Popular fueron denominados como el movimiento de la Nueva Canción Chilena. Concebido como una recuperación del folclore nacional, este movimiento estuvo formado por una variedad importante de cantautores como Víctor Jara, la familia Parra, Inti Illimani, Rolando Alarcón, Margot Loyola o Patricio Manns, entre muchos otros, que se caracterizaron por tomar posición respecto del acontecer nacional y relejarla en sus creaciones. (3ES, Ediciones SM, 2017, p. 184)

En esta escena histórica se utilizan diversos medios de comunicación social y cultural para promover una identificación nacional y colectiva. La Unidad Popular promueve una “industria cultural” con la finalidad de convocar a diversos sectores para incorporarse y participar en este proyecto de desarrollo nacional a través de la producción y transmisión de contenidos visuales, escénicos y escritos.

Se desarrolla una industria del libro23 con la creación de la empresa Quimantú24, que posibilita una gran producción, circulación y consumo masivo de sectores incorporados a esta nueva comunidad nacional. La industria discográfica25 se dedica a promover la canción militante de la llamada Nueva Canción Chilena con el propósito de producir audiencias musicales entre los trabajadores y pobladores y así generar una “conciencia nacional” entre los nuevos actores incluidos en esta narrativa emancipatoria para imaginar la comunidad nacional.

El gobierno de Allende recurre al nacionalismo para impulsar el proyecto de transformaciones estructurales. No escapa a la lógica de diferenciaciones semánticas que enfrenta un “Nosotros” con un “Otro” para articular un imaginario nacional. Las piezas oratorias de Allende, los relatos visuales, la inclusión de realidades sociales, la producción artística y cultural, expresan un concepto de nación que no tiene intención de homogenizar a los integrantes de la comunidad, sino que visibilizar sus diferencias.

4. Conclusiones

Analizadas las narrativas del libro de texto, presentamos un resumen de los principales hallazgos:

En la presidencia de Frei, los relatos sobre la “Patria Joven” responden a una ampliación del concepto de nación, expresado en la incorporación de los campesinos, excluidos históricamente y la emergencia de los pobladores como nuevo actor social.

La modernización del capitalismo agrario, con la promulgación de la Ley de Reforma de Agraria, culmina con el orden y sistema de inquilinaje de la hacienda, matriz económica, política, cultural y simbólica, que expresó la idea de patria y nación hasta la década de los sesenta del siglo xx (Bengoa, 2015).

Las narrativas señalan que la marginalidad, heredada de la “vieja patria”, es producto de las desigualdades sociales, que han debilitado la cohesión de la comunidad nacional. El proyecto de la “Promoción Popular” y la idea de “Patria Joven, transformándose en expresiones del nacionalismo

Esta versión de un nacionalismo desarrollista y populista (Salazar y Pinto, 2010) en Frei Montalva y el gobierno Demócrata Cristiano es complementado por la Doctrina social de la Iglesia Católica y las ideas del comunitarismo, que instala el sentido de colaboración entre clases sociales, expresión que en la imaginación de la comunidad debe prevalecer un compañerismo y una fraternidad entre sus integrantes (Anderson, 2006).

La metáfora de la “Revolución en Libertad” simboliza una diferenciación semántica entre un “Nosotros” y “Otros internos/externos” necesaria para este nuevo imaginario nacional. Esta revolución y la nueva patria no dependen de mandatos externos, puesto que nace desde “Nuestro territorio”. Es un intento por diferenciarse de los exogrupos internos y externos, representados en quienes adhieren a proyectos socialistas.

Allende y el proyecto de la “Vía chilena al socialismo” y la “revolución con sabor a vino tinto y empanada” son los ingredientes gastronómicos que permiten imaginar creativamente la inclusión de nuevas realidades sociales a la comunidad nacional

La revisión de la bibliografía permite comprender que el nacionalismo tiene por propósito homogenizar las diferencias de los integrantes de la comunidad nacional, pero en los relatos escritos y visuales del libro de texto analizado, identificamos un concepto de nación que recoge e incluye múltiples realidades. Este nuevo imaginario nacional no escapa a la lógica de la ideología del nacionalismo, puesto que se alude a un “Nosotros-Nación-Pueblo-Clase” que se distingue de un “Otro interno-externo”, que obstaculiza la vía chilena al socialismo y “Nuestra independencia económica”.

La enu se transforma en una de las disputas por hegemonizar el concepto de nación, pero a la vez expresa un conflicto de clases, silenciado por las narrativas del libro de texto, ya que sus opositores instalan relatos de un “Nosotros-democráticos-alma nacional”, custodio de los sagrados valores de la patria, que peligra por “Otros internos/externos” que intentan imponer la “dictadura del proletariado”. En cambio, para la up este proyecto permitiría el desarrollo de conocimiento científico y tecnológico del “Nosotros-Pueblo-Clase”, obstaculizado por exogrupos internos y externos.

La revisión bibliográfica indica que uno de los propósitos del nacionalismo es suprimir las diferencias culturales entre los habitantes del territorio nacional. Sin embargo, las imágenes y marcadores escritos, analizados durante el gobierno de Allende, visibilizan una multiplicidad de realidades. No hay un intento por homogenizar, sino de incluir una diversidad cultural en el “Nosotros”.

En resumen, la ideología de nacionalismo no es monopolio solo de movimientos políticos nacionalistas, puesto que todo gobierno o régimen instala discursos para imaginar creativamente la comunidad nacional. En este período narrativas están definidas por formas textuales, gramaticales y visuales, que continúan apelando a diferenciaciones semánticas entre un “Nosotros” glorificado y “Otros internos/externos” negativos (Espinoza, 2020; Gómez y Molina, 2017; Sáiz, 2015; Van Dijk, 2009).

Sin embargo, los relatos solo narran el papel del Estado Nación en la articulación de imaginarios nacionales, puesto que en ambos periodos las capacidades organizativas, los saberes y conocimientos construidos o las voces de los actores incluidos no se encuentran explicitadas en las narrativas.

Investigar las narrativas nacionales en los textos escolares de historia permite debatir, al decir tanto Pérez y Solé (2018) como Gómez y Molina (2017), las políticas oficiales de memorias, que manifiestan una dialéctica de aquello que debe de ser recordado (incluido) y olvidado (excluido). En el análisis de estas narrativas maestras advertimos las diferenciaciones, como afirman Ajagan y Muñoz (2018), entre un “nosotros” armonioso y un “otro” hostil y peligroso.

Estos hallazgos deben permitir problematizar los cánones de la enseñanza oficial de la historia y los regímenes de memoria. La propuesta teórica y metodológica, que aporta la sociología de las ausencias y los ecd, se transforma en una posibilidad para indagar sobre las voces de los propios sectores que son incluidos en estos imaginarios nacionales. Tanto en el ámbito de formación docente como en la acción pedagógica en el aula se debe tensionar el currículum escolar, puesto que el texto escolar de historia, como parte de sus dispositivos de poder/saber, participa de la construcción de identidades nacionales (Pérez y Solé, 2018; Sáiz, 2015), pero que excluyen y silencian otredades. Esto con el propósito de construir identidades múltiples o inclusivas (Gómez y Molina, 2017) y aportar a una educación que incorpore voces y experiencias de sujetos omitidos.

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Breve CV de los autores

1Este artículo es parte del proceso investigativo para optar, por parte de Juan Pablo Espinoza, al Grado de Doctor en Comunicación de la Universidad de Málaga, España.

2Además, recibe el nombre de texto escolar, manual escolar o texto pedagógico.

3Imaginada puesto que los integrantes experimentan, mentalmente, un sentimento de encuentro y comunión, a pesar que se desconocen. Limitada, debido a que sus fronteras finitas, aunque elásticas, la separan territorialmente de otras naciones. La nación es soberana porque se relaciona directamente con la construcción de estados soberanos.

4Se denomina a este tipo de relatos como expresiones de un nacionalismo exuberante o “calenturiento”.

5Los recordatorios de la nacionalidad no solo corresponde a los nombres de sustantivos propios de personajes, héroes o hechos históricos. El nacionalismo banal se expresa en otros hábitos de lenguajes rutinarios como deportes, sistema económico; sistema político, entre otros.

6El concepto de “corto siglo xx” es desarrollado por Hobsbawm para referirse a la etapa histórica entre el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) y el derrumbe de la Unión Soviética (1991).

7Se ha seleccionado este texto escolar diseñado por Ediciones sm, puesto que participa de procesos de licitación pública.

8La sociología de las ausencias propone, como procedimiento investigativo los modos de producción de las “otredades” como no presentes y no existentes. Asimismo, estas “otredades” son representadas como: Lo ausente como ignorante; lo no presente como retrasado; lo no posible como inferior; la no existencia de lo local o particular; lo invisible como lo improductivo, entre otras producciones.

9Entendemos por “Otros significativos internos” a los grupos silenciados de la comunidad nacional que no acceden, no controlan ni comunican sus visiones. Los “Otros significativos externos” es la ausencia de sus voces en la enseñanza de la historia.

10“La Marcha de la Patria Joven”, realizada en el actual Parque O’Higgins, con una expresada en el ingreso de varias columnas de jóvenes. Según informes de prensa de la época participan de cerca de 450.000 personas.

11La tercera vía corresponde a superar los proyectos del liberalismo individual y las experiencias del marxismo “totalitario”.

12La primera ley de reforma agraria se promulga durante el gobierno derechista de Jorge Alessandri (1962). Debido a los limitados alcances de esta ley la historiografía la reconoce como la “reforma de los maceteros”.

13Esta ley que permite las asociaciones sindicales campesinas, la negociación colectiva, mejorar las condiciones de trabajo, la educación gremial y técnica, entre otras posibilidades.

14La gran minería estaba controlada por empresas estadounidenses.

15La “chilenización del cobre” corresponde a una expropiación parcial, que expresa en el control de un 51% de la propiedad de la gran minería.

16Es un proceso integración de nuevos sectores a la comunidad nacional al igual que los proyectos desarrollistas del ciclo de gobiernos radicales iniciados en la tercera década del siglo XX, pero que excluye al campesinado y la nación originaria Mapuche y la Revolución en Libertad de Frei Montalva en los años sesentas.

17La teoría gastronómica de la nación señala que se requieren de diversos ingredientes que se transforman hábitos de lenguaje rutinario que recuerdan la pertenencia, inclusión o exclusión a una nación.

18Discurso presidencial de Salvador Allende ante el Congreso Pleno en el día de la promulgación de Ley de Nacionalización del Cobre (11 de Julio de 1971). Ley aprobada por la mayoría del congreso.

19“Discurso de la Victoria”, pronunciado por Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970, luego de ser elegido democráticamente Presidente de Chile, en la principal avenida de Santiago de Chile.

20Salvador Allende. Mensaje Presidencial de mayo de 1973.

21Diario vinculado históricamente a la oligarquía nacional.

22El Movimiento Gremialista representa uno de los principales opositores al proyecto de la ENU con el liderazgo Jaime Guzmán, considerado el más relevante ideólogo de la dictadura cívico- militar (1973-1990), responsable del diseño de actual sistema jurídico-institucional-político de Chile. Este movimiento se transforma en la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido de extrema derecha que aporta destacados cuadros políticos y técnicos para implementar políticas neoliberales en dictadura. Durante los gobiernos post dictatoriales son los principales defensores del modelo con representantes en Congreso Nacional. En primer y segundo gobierno de Piñera cumplen relevantes responsabilidades ministeriales.

23Como parte del desarrollo de un área social de la economía se estatiza la empresa Editorial Zig-Zag.

24En mapudungún, lengua mapuche, significa “Sol del Saber”.

25Discoteca del Cantar Popular (dicap).

Recibido: 01 de Diciembre de 2019; Aprobado: 10 de Marzo de 2020

*Contacto: pespinoza2@gmail.com

Juan Pablo Espinoza Espinoza:Profesor de Educación Básica por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación; Sociólogo por la Universidad Academia de Humanismo Cristiano; Magíster en Estudios Culturales y DEA en Educación y Cultura Latinoamericana por la Universidad de Artes y Ciencias y Doctorando en Comunicación en la Universidad de Málaga, España. Académico en la Universidad de Santiago de Chile en Formación Inicial Docente y Universidad Andrés Bello en Magíster en Intervención Socio-Jurídica. ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-3758-5714. Email: pespinoza2@gmail.com

Miguel de Aguilera Moyano:Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (1983). Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad de Málaga (desde 1995), Decano de su Facultad de Ciencias de la Comunicación (1996-2002) y Director General de Comunicación e Información (2004-2011). Director de Programa de Doctorado en Comunicación de la Universidad de Málaga. Se especializa en la cultura digital, popular y sus usuarios, prestando atención a las relaciones entre comunicación y poder. ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-6485-6807. Email: deaguilera@uma.es

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