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Byzantion nea hellás

On-line version ISSN 0718-8471

Byzantion nea hellás  no.33 Santiago Nov. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-84712014000100013 

ARTÍCULOS GRECIA MODERNA

 

POLÍTICA Y DEMOCRACIA EN EL MUNDO HELENO Y EN LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA: Una mirada desde Cornelius Castoriadis.

POLITICS AND DEMOCRACY IN THE HELLENIC WORLD AND IN THE CONTEMPORARY AGE. A glance from Cornelius Castoriadis.

Héctor García Cataldo

Pontificia Universidad Católica De Valparaíso. Chile

Correspondencia:


Resumen: En este artículo me propongo delinear algunos de los temas fundamentales del pensamiento de Castoriadis respecto de la política y los temas colaterales que implica. Mostrar que en el carácter pendular que asume su pensamiento se organiza al mismo tiempo su filosofía política, en cuya visión, tanto democracia como filosofía comparten un origen común en el mundo heleno y son lo distintivo aún en el mundo occidental contemporáneo. Esta investigación se origina en el artículo La polis griega y la creación de la democracia. Investigación de largo aliento que busca sistematizar el pensamiento de Castoriadis, teniendo como referencia de fondo su filosofía política.

Palabras clave: filosofía política - heteronomía - autonomía - democracia - institución - nuevas eide


Abstract: In this article I intend to draw up some of the fundamental themes of Castoriadis' thought regarding politics and the collateral themes implied. To show that in the pendular character that his thought assumes, his political philosophy is also organized, in whose vision democracy and philosophy share a common origin in the Hellenic world and are distinctive still in contemporary western world. This investigation stems from Castoriadis' article The Greek Polis and the Creation of Democracy. A lengthy investigation which seeks to systematize Castoriadis' thought, having as background reference his political philosophy.

Key words: political philosophy - heteronomy - autonomy - democracy - institution- new eide


Preámbulo: presentando a un filósofo grecofrancés.

Hablaremos acerca de un hombre, un filósofo, un psicoanalista, un profundo conocedor de los temas económicos, habla a menudo con ejemplos tomados desde las matemáticas, un conocedor de teorías científicas, así como también de artes musicales y formado en una amplia cultura literaria1. Castoriadis es una figura del pensamiento grecooccidental, singular y polifacético; de modo que su obra es, como ha señalado Juan Manuel Vera, multidisciplinar, difícil de poner en una taxonomía2. Pero por sobre todo, es un magnífico observador de su mundo: de la sociedad en que se desenvuelve la humanidad, lo que le hacía poseedor de un conocimiento privilegiado de la historia cultural de la misma; no por nada su tema organizador de sus posturas filosóficas sea el de la "sociedad" (y ésta en su diversidad a través de los tiempos, en la representación de sus fuentes escritas), visión histórico-cultural, plasmada en su primera gran obra de conjunto La institución imaginaria de la sociedad3, una vez ya concluida la etapa formativa de la revista Socialisme ou Barbarie4 y el lapso en que Castoriadis se hace psicoanalista, ejerciendo como profesional de esa disciplina desde 1973.

Esta etapa representa un período de 15 años de reflexiones en torno a los problemas de la sociedad de su tiempo. Se lo considera (junto a otros miembros de SB) como un inspirador de las jornadas de Mayo del '685. En La institución imaginaria de la sociedad deja de manifiesto la crítica contra todo totalitarismo y, consecuente con ésta, rompe con el apoyo al marxismo ortodoxo6 y de cuya ruptura comienza a emerger una filosofía política de cuño propio, que se irá enriqueciendo con la investigación de una antropología y sociología cultural compleja en la medida que establece parangones con culturas tan alejadas en el tiempo y disímiles en sus propósitos, como viajar, por ejemplo, desde las culturas del cercano oriente, y de religión monoteísta, hasta la religión cristiana en sus diversas facetas históricas y en las expresiones que adopta en las sociedades. De aquí arrancará en el pensamiento de Castoriadis esa oposición radical entre una sociedad heterónoma y una sociedad autónoma7. El proyecto de Castoriadis es precisamente el de la representación de un hombre autónomo, ergo de una sociedad autónoma, en el marco de la reciprocidad que ve entre sociedad o institución e individuo8. La reflexión del filósofo asume un carácter pendular, que se mueve entre las edades del mundo y del hombre, de aquí que sea para Castoriadis fundamental comprender los problemas que aquejan a la política y a la democracia contemporáneas, ocupación que se extiende a lo largo de toda su actividad intelectual hasta los días de su vida (1997): el tema de la autonomía individual y colectiva representa el núcleo central de su crítica a la sociedad contemporánea, tras ella se organiza la filosofía política del grecofrancés9.

Es en el marco de esta representación pendular histórica del pensamiento del filósofo donde debemos ubicar la reflexión retrospectiva acerca del mundo heleno, sin olvidar que ésta se enmarca inextricablemente en la última etapa de su vida, durante la cual se dedicó a examinar la cuestión contemporánea en torno a la sociedad, el individuo, la democracia, la ética y la política en su sentido fuerte, i. e., como la actividad por excelencia que practica el hombre junto a otros hombres (colectiva), y de manera reflexiva y lúcida, como le gustaba afirmar a Castoriadis, "(...) que surge desde el momento en que se plantea la cuestión de la validez de derecho de las instituciones. ¿Son justas nuestras leyes? ¿Es justa nuestra Constitución? ¿Es buena? (...)10"; el grecofrancés complementa precisamente esta visión de la política, entendiendo por tal tanto a la institución explícita global de la sociedad como a las decisiones concernientes a su futuro, según lo que nos dice en "Imaginario político griego y moderno" (1990). De este período hay una serie de trabajos que el propio filósofo se encargó de ordenar en La Montée de l'insignifiance en Les carrefours du labyrinthe 4, de 1996, aparecida un año antes de su muerte. No obstante, a principios de los '80 había expuesto, en un extenso artículo, sus principales puntos de vista respecto a la política, la democracia y la filosofía helena y el "germen" que allí se ha establecido; no modelo, ni menos "paradigma".

En La Montée de l'insignifiance aparecen, entre otros, los textos de las conferencias de su última década y que dicen relación con cuestiones griegas, ellas son:

*Imaginairepolitique grec et moderne (1990)

*La démocratie athénienne: fausses et vraies questions (1992)

*La culture dans une société démocratique (varias conferencias: 1991/92/94)

* Le cache-misère de l'éthique (1993)

*La démocratie comme procédure et comme régime (1994)

En lo que viene, mi exposición toma como punto de partida la conferencia de principios de los '80, sin desconocer que lo que se ha planteado en ésta, había sido sugerido ya en La institución imaginaria de la sociedad.

Con esto queremos reafirmar que al pensador Castoriadis no se lo puede encasillar de manera fácil, porque —como él mismo ha dicho metafóricamente-vengo pensando desde hace dos mil quinientos años. La travesía intelectual que representa este periplo deja su huella profunda en su pensamiento y en su obra, es la mirada helena del mundo, sólo que ahora en el mundo de la era moderna: la pólis es la Atenas del siglo V a. C., y, es, a la vez, Francia de mediados del siglo pasado.

Polis, democracia y filosofía en el mundo heleno.

Casi una década antes de la conferencia La polis grecque et la création de la démocratie (1982)11, Castoriadis ya había señalado el derrotero de su investigación e intuición acerca de la diferencia fundamental entre una sociedad o cultura heterónoma, en la que la "facultad" de juzgar, o simplemente la capacidad autonómica del individuo, está cercada, y la sociedad occidental, representada por el desarrollo que tuvo una de ellas en la cuenca del mediterráneo, que marcó precisamente esa diferencia; no obstante, ambas aún hoy representan un imaginario en ejercicio, según lo que leemos en la IIS:

¿Por qué, de todas las tribus pastorales que erraron en el segundo milenio antes de nuestra era en el desierto entre Tebas y Babilonia, una sola eligió expedir al cielo a un Padre innombrable, severo y vindicativo, hacer de él el único creador y el fundamento de la Ley e introducir así el monoteísmo en la historia? Por qué de todos los pueblos que fundaron ciudades en la cuenca mediterránea, una sola decidió que hay una ley impersonal que se impone incluso a los dioses, la estableció como consubstancial al discurso coherente y quiso fundar sobre este logos las relaciones entre los hombres, inventando así y a la vez Filosofía y Democracia? ¿Cómo puede ser que, tres mil años después, suframos aún las consecuencias de lo que pudieron soñar los judíos y los griegos?12

No puedo detenerme en los detalles que plantea el texto, sólo destacar in strictu sensu el fundamento al que apuntará la interrogación de Castoriadis, aquello que hizo posible el surgimiento, y al unísono, de Filosofía y Democracia en el mundo heleno. El filósofo grecofrancés es uno de los pensadores acerca del mundo heleno que ha elucidado con la mayor claridad y profundidad, a la vez, esta cuestión sociológica intercultural en torno a la diferencia entre concepciones de organización de la sociedad, por una parte, y la relación inextricable entre filosofía y democracia como creación en la cultura que precisamente marcó esa diferencia, por otra. El filósofo en más de alguno de sus escritos invierte los términos, señalando que sin democracia no se hubiera generado una filosofía y, en particular, una filosofía política, que hoy permite preguntar, inclusive, por aquello que constituye el fundamento de esa incidencia que predeterminó el "soñar" tanto de judíos como de helenos, es decir, la pregunta por ese imaginario instituyente, que logra su representación máxima en la creación de la pólis. Filosofía y democracia son hijas de la pólis13.

En 1982, en La polis griega y la creación de la democracia, Castoriadis plantea no sólo una cuestión de metodología, sino además una cuestión de finalidad y de punto de partida, la que debe resolver todo aquel que se enfrente con los temas de historia y de política (de filosofía, depaideía). La polis grecque comienza con tres preguntas significativas: ¿cómo podemos orientarnos en la historia y en la política? ¿Cómo juzgar y elegir/decidir?. Castoriadis desde la perspectiva política se hace la tercera pregunta fundamental: "la démocratie grecque antique présente-t-elle quelque intérêt politique pour nous?". La pregunta de Castoriadis es una interrogación viva-inquietante. Su investigación acerca de la pólis helena es, pues, una mirada que busca elucidar14 desde lapólis como institución el imaginario de la democracia que ella instituye como una creación. Una creación que tiene el carácter propio de una creación ex nihilo, pero que se ha instalado como un imaginario desde entonces hasta nuestros días. El filósofo pondrá el acento, históricamente hablando, en el período comprendido entre el siglo VIII y el V, como fenómeno de la creación en el imaginario heleno de la democracia y por ende de la filosofía, la que en el siglo siguiente (el IV) devendrá en filosofía política15.

Es ese un período fundante en el aspecto de la creación, porque responde a la más entera libertad del hombre heleno tanto en el actuar como en el pensar: no hay problema con la trascendencia o el más allá, ni menos aún con la inmortalidad, ni el tema de la esperanza, no está el problema de la heteronomía. Por consiguiente, en este acontecer ve el filósofo el surgimiento de las bases que posibilitaron la posición de la autonomía. El mundo heleno se dibuja así no sólo como el lugar donde fue posible la pólis, la democracia y la filosofía entre otras creaciones, sino además donde se ha configurado por primera vez en la historia del hombre el imaginario de un pensamiento autonómico, marcando definitivamente la frontera entre una comunidad heterónoma, representada por el oriente medio (o las culturas de carácter monoteísta) y una comunidad autónoma, representada por la cultura helena del mediterráneo occidental y luego por la cultura europea, que en ella tiene su origen y su devenir.

En el pensamiento de Castoriadis el presupuesto de fondo que anima estas creaciones radicaría en la particular cuestión del juzgar y el decidir, que siempre tienen su realización en el seno de la institución histórico-social y por medio de ella. Es, por lo demás, el signo vivo de una sociedad que plantea su devenir desde sí misma y por sí misma: es esta representación de la elección y los elementos de juicio involucrados lo que se hizo pensable como problema en el marco de esta tradición racionalista grecooccidental, desde entonces tiene sentido la creación tanto de la política como de la filosofía, porque una sociedad que se plantea el problema de la ley, como cuestión radical, y la cuestiona en su mismo fundamento, la lleva a interrogarse, al mismo tiempo, por el problema de la justicia, y ésta es una vinculación "inmediata con la creación de la filosofía", de la misma manera como lo será la interrogación griega acerca de la verdad; ambas preguntas -como dice Castoriadis- desde entonces permanecen en el imaginario occidental como preguntas abiertas para siempre, es decir, germinales.

Autonomía y democracia

El proceso de autonomización y democratización de la sociedad helena abarca aproximadamente cuatro siglos; la actividad y las luchas que en ese período tuvieron lugar se generaron alrededor de la posibilidad de cambio de la institución dada. Se trata "de un movimiento explícito de autoinstitución", como señala Castoriadis, y su significación explícita es la autonomía16. Se iniciaba así, entre los helenos un proceso incesante de cuestionamiento acerca del carácter y sentido de la propia ley instituida. Asunto que no es creación de un solo individuo o de algunos, sino que tiene su fuente en lo que el filósofo llama Vimaginaire collectif anonyme, l'imaginaire instituant o como lo llama también "poder instituyente", que permanece más o menos oculto en el trasfondo de toda sociedad y sin el cual ella misma no puede subsistir, poder que se explicita a través del ejercicio de lo político17, es decir, la instancia referida al poder instituido que se manifiesta por la emisión de órdenes sancionables, que incluye un poder judicial y un poder gubernativo, como señala en La democracia como procedimiento y como régimen18, a diferencia de la política que correspondería a la instancia global de la sociedad y todo lo que atañe a su futuro, siempre en la dimensión autonómica del individuo y de la sociedad. Cabe preguntarse ¿qué entiende el filósofo por una sociedad y un individuo autónomos? Al respecto Castoriadis ha señalado:

Diré que una sociedad es autónoma si no sólo sabe que es ella la que hace sus leyes, sino que además es capaz de ponerlas explícitamente en cuestión. Del mismo modo, diré que un individuo es autónomo si ha sido capaz de establecer una relación distinta entre su inconsciente, su pasado, las condiciones en las que vive, y él mismo en tanto que instancia reflexionante y deliberante19.

Advierte el propio Castoriadis que tal proyecto de sociedad es precisamente eso, i. e., un proyecto porque tal autonomía, en sentido pleno, no ha habido. Discutiendo acerca del uso del concepto por parte de Francisco Varela, quien se refiere a la "autonomía biológica" de los seres vivos20, Castoriadis aporta elementos que permiten precisar su concepto de la autonomía: el estado de un sujeto individual o colectivo que "es explícitamente autor de su propia ley", creación que depende de su lucidez y no de manera ciega. En tanto que creador de la ley, este sujeto es quien tiene la facultad, al mismo tiempo, de ponerla en cuestión y modificarla cuando estime necesario, porque ya no responde a la justicia, ni a la igualdad, ni a la libertad. La autonomía en términos filosóficos es "apertura ontológica" en la medida que se permite traspasar el cerco de información y conocimiento que caracteriza a las sociedades heterónomas, poniendo en tela de juicio sus propias instituciones y significaciones. Esta apertura ontológica implica de suyo el establecimiento de un nuevo eidos ontológico21, y en sentido fuerte el término autonomía implica la construcción de un ser libre, asunto que es compartido con lo que debe entenderse por institución democrática.

El tema de la democracia ha ocupado el lugar central a lo largo de la vida del filósofo, de modo que por sí solo representa una investigación ad hoc. No obstante, debemos apuntar algunas ideas centrales en el pensamiento de Castoriadis. Una primera cuestión que resuelve en discusión con Baechler, para quien la democracia sería una cuestión natural, es que la democracia es un problema de devenir y por tanto en el mundo heleno representó una conquista después de muchos movimientos sociales, lo que en terminología aristotélica serían las once μεταβολαί, es decir, los cambios institucionales, muchos de ellos suscitados por las revoluciones sociales. En tal sentido la democracia es siempre movimiento hacia la auto-institución explícita o proceso de autonomización de los sujetos; en otras palabras es siempre proceso de auto-interrogación colectiva y en este sentido, no hay "una naturalidad de la democracia". En Democracia y relativismo se dice:

Quiero sacudir a la gente, quiero hacerles comprender que el hombre no es, por derecho divino, un ser democrático, que la democracia ha supuesto una creación, una conquista de la historia, que está constantemente en peligro y que puede estar a punto de abandonar el terreno. En Europa hemos vivido el totalitarismo y, después del totalitarismo, vivimos el poder de los medios de comunicación y de los políticos corruptos y de los grandes hombres de negocios...22

A este respecto sólo voy a subrayar algunos datos que permiten una orientación en la lectura que sugiere aquí Castoriadis. La democracia es una creación en el marco de la historia, la historia, qua historia en Castoriadis, no es otra cosa que creación, por tanto no existen formas histórico-sociales "determinadas" ontológicamente ya sea por leyes naturales o bien históricas de una vez y para siempre.

La creación supone la posición de un nuevo είδος, i. e., nuevas determinaciones, nuevas leyes y por tanto de una nueva institucionalidad, cuando la existente no responde a las necesidades de la sociedad. Estas nuevas determinaciones implican no sólo el establecimiento de leyes jurídicas, sino "maneras obligatorias de percibir y concebir el mundo social y 'físico' y maneras obligatorias de actuar en él"23. Estas determinaciones no pueden entenderse como "definitivas", sino sujetas al movimiento que presupone su mismo acto de creación y en el que las posibilidades de juicio y elección representan una cuestión radical. En segundo lugar, la democracia como conquista histórica se halla sujeta a permanentes peligros que amenazan su propia estabilidad. En tal sentido para Castoriadis la democracia es un régimen trágico. La experiencia de la democracia helena así lo atestiguaría hacia la segunda mitad del siglo V a. C. y, en el mundo contemporáneo, el surgimiento penoso de los totalitarismos del siglo XX24. El análisis de esta cuestión merece un examen más profundo, porque nos lleva a plantearnos la pregunta acerca de las implicancias que trae consigo la tesis de la democracia como tragedia, al mismo tiempo como riesgo histórico o como régimen de la libertad. Sin embargo, una cuestión que queda inmediatamente planteada —y que el filósofo ha considerado de manera explícita- es el tema de la paideia democrática . En la tesis que dice que "el hombre no es, por derecho divino, un ser democrático"presupone su construcción, por decirlo de algún modo, i. e., presupone el ejercicio de una paideia democrática: "No puede haber sociedad democrática sin paideia democrática"25, en otras palabras nuevamente nos aparece aquí la vieja cuestión aristotélica de la formación espiritual y cultural del hombre ciudadano y del hombre a secas. La democracia supone de suyo participación y no participación mediada, precisamente, sino de la directa y responsable, que implica el conocimiento acerca de aquello que tengo que decidir y elegir, de instituir la mejor ley; sin ese conocimiento no hay posibilidad de juicio veraz ni de elección eficaz; el tema de la responsabilidad política o mejor dicho de la responsabilidad como competencia inherente de un sistema democrático es fundamental en el pensamiento del grecofrancés. Si no se nace "democrático", tampoco se es por naturalidad "ciudadano"26. Se requiere de una paideia que presuponga la formación de un ethos ciudadano, que haga florecer en nuestras conciencias que nosotros somos la pólis y que su devenir como destino depende de nuestro modo cómo nos comportamos frente a ella, cómo reflexionamos y tomamos decisiones que afectan el destino recíproco, en suma, de qué modo participamos decidida, responsable y pudorosamente en el espacio público; de ahí que Castoriadis señale que "La única limitación esencial que puede conocer la democracia es la autolimitación. Y ésta, a su vez, sólo puede ser la tarea de individuos educados en la democracia, por la democracia y para la democracia"27.

Valgan esta notas como aportes ordenadores en una aproximación a la obra y al pensamiento de este filósofo greco-francés.

A modo de corolario

Es imposible dar cuenta del pensamiento total de un autor, especialmente de aquel que trató de abarcarlo prácticamente todo desde la reflexión filosófica. Sin duda tienen razón quienes dicen que Castoriadis comparte rasgos fundamentales con el pensamiento de Aristóteles. En la línea de una filosofía política, el grecofrancés abre una veta rica para replantearnos cómo llegamos a establecer determinaciones nuevas en el orden democrático, nuevas eide que tiendan a la posición o reposición de un ethos y la importancia de una paideia, orientada en esa dirección. Abre, además, una línea para examinar los problemas por los que atraviesa no sólo la sociedad desde el punto de vista de sus instituciones políticas, sino también para examinar aquellas formas individuales, que va asumiendo la actividad humana, motivada o des-motivada por aquellas mismas conductas políticas.

El método, si fuera lícito hablar del método castoriadio, aplicado por el filósofo para desenmascarar los problemas de su tiempo, sigue siendo tan legítimo como para establecer diagnósticos serios que nos alumbren las posibles soluciones también hoy. La mirada profunda del filósofo acerca de la economía del libre mercado, por un lado, y de las consecuencias brutales que ella ha significado en la segregación social, y, por otro, el peligro que entraña el surgimiento o posible resurgimiento de ciertos totalitarismos ahora en el orden igualmente económico; el individualismo, disfrazado con el traje de la apatía y protegido por la misma privatización de los individuos son cuestiones que la sociedad contemporánea no podrá dejar pasar por mucho tiempo más.

La mirada retrospectiva del grecofrancés hacia los orígenes del pensamiento democrático eurooccidental cumpliría variados propósitos en el esquema de su filosofía política: de momento convendría subrayar que la democracia es el régimen de la libertad, en el mismo sentido que explicaba ya Aristóteles, y con ello es también el régimen que nunca debe abandonar la pregunta por la justicia y la igualdad, así como tampoco debe despreocuparse de su condición trágica, como diría Castoriadis, pues debe saber al mismo tiempo que es el régimen donde no se puede hacer lo que se quiera, sino que es fundamental que se entienda como el régimen de la autolimitación, esto es, la responsabilidad (honestidad responsable) o la autorresponsabilidad, en el sentido etimológico fuerte que encierra este concepto. La democracia directa de la cual habla, a menudo, el filósofo, en oposición a una democracia representativa contemporánea degradada, encierra una problemática compleja, que requiere de una mayor profundización, pero una clave de aproximación podría ser entender la democracia desde la autonomía como régimen de la autolimitación responsable, más allá de lo que pueden hacer, y que de hecho están haciendo, los diversos movimientos sociales a nivel global. Si hasta ahora, como ya anticipara Aristóteles, no hemos sido capaces de generar un sistema político superior al que los viejos helenos dieron el nombre de demokratía, entonces, desde nuestro ejercicio autonómico podemos no sólo procurar su preservación, sino sobre todo cuestionárnosla, abrirnos a un imaginario que ontológicamente nos ponga en el horizonte nuevas determinaciones que humanicen la práxis de una política en, con y por la democracia. Tal podría ser el sentido que demos a las palabras de Castoriadis cuando nos plantea que esta tradición helena (y eurooccidental), que inaugura la democracia y la filosofía, no nos permite descansar.

Notas

1 Un buen testimonio lo representa la transcripción de los diálogos sostenidos por Castoriadis con diversas personalidades, cfr. CORNELIUS CASTORIADIS, La insignificancia y la imaginación. Diálogos con DanielMermet, Octavio Paz, Alain Finkielkraut, Jean-Luc Donnet, Francisco Varelay Alain Connes. Editorial Trotta. Madrid, 2002. Además de toda una serie de artículos vinculados a temas literarios que se relacionan con su visión de la cultura en Occidente: dos textos fundamentales puede consultar el lector, Fênetre sur le chaos (2007) y Figures dupensable (1999).

2 Cfr. El artículo de JUAN MANUEL VERA, Leyendo a Castoriadis, en Rev. Transversales N° 2 2006 y en sitio http://www.fundanin.org/acostoriadis.htm; y del mismo autor, en el mismo sitio Cornelius Castoriadis (1922-1997) La interrogación permanente, publicado originalmente en Iniciativa socialista N° 48, primavera de 1998. Recomiendo especialmente su breve, pero magnífico texto: Cornelius Castoriadis (1922-1997). Ediciones del Orto. Madrid, 2001.

3 CORNELIUS CASTORIADIS, Einstitution imaginaire de la société. Editions de Seuil. Paris, 1975, 1999 (IIS), se trata de la obra capital de este filósofo grecofrancés en la que sienta las bases de toda su producción intelectual posterior a partir de un nuevo marco de ideas no sólo en lo filosófico, sino en el del psicoanálisis y en el ámbito del lenguaje; desde entonces la "imaginación", la sociedad en su doble carácter (instituida e instituyente) y el rol de la autonomía, la política (la democracia) como una totalidad junto a su análisis crítico del marxismo y de los problemas de la sociedad contemporánea serán sus temas hasta el fin de sus días.

4 Castoriadis a los pocos años de llegado a Francia (1945) funda junto a otros jóvenes de la época, de reconocida trayectoria posteriormente como Claude Lefort y el mismo Jean-François Lyotard, la revista Socialisme ou Barbarie (SB) que estuvo en la luz por espacio de más de una década y media de 1949-1965. Sin duda esta revista es de vital importancia para el estudio de la primera etapa en el pensamiento de Castoriadis y la que facilita toda comprensión posterior respecto de su obra y de su formación política. Lo que representó el período del desarrollo de SB para Castoriadis: un laboratorio de elaboración colectiva y de formación de la personalidad política y filosófica, como ha señalado J. M. Vera. Fue el propio filósofo quien puso fin a la revista y el grupo terminó disgregándose, dando origen a proyectos individuales.

5 A este respecto, el lector interesado puede consultar un texto autobiográfico fundamental la Entrevista de Agora International con Cornelius Castoriadis en el Coloquio de Cerisy (1990), en http://www.agorainternational.org/news.html. Otro documento importante es la entrevista de Jean Liberman Hablando con Cornelius Castoriadis, en http://www.topia.com.ar/articulos/ hablando-con-cornelius-castoriadis

6 Del propio autor puede verse la entrevista de 1974, realizada por el equipo de l'APL (Agence de presse Libération) y que Castoriadis incluyó bajo el título de Pourquoi je ne suis plus marxiste en el texto Une société à la dérive. Entretiens et débats 1974-1997. Editions du Seuil. Paris, 2005, 2011, pág 35 ss. Cfr. Cap. II L'héritage marxiste y cap. III La rupture avec le marxisme en JEAN-LOUIS PRAT, Introduction à Castoriadis. Editions La Découverte, Paris, 2007, 2012. Véase también La révolution au-delà du marxisme en ARNAUD TOMÈS PHILIPPE CAUMIÈRES , Cornelius Castoriadis. Réinventer la politique après Marx. Presse Universitaires de France. Paris, 2011.

7 Tanto heteronomia como autonomía son dos conceptos claves en la nomenclatura filosófica del pensamiento de Castoriadis. Remito aquí sólo a la IIS que es de donde arrancan las formulaciones sistemáticas de estas reflexiones. Lo esencial de la heteronomía (que en un sentido amplio y general se identifica con la "alienación") a nivel individual — dirá el filósofo- c'est la domination par un imagianire autonomisé qui s'est arrogé la fonction de définir pour le sujet et la réalité et son désir. Por el contrario, la afirmación de la autonomía en el marco de la sociedad contemporánea significa, en lenguaje de Aristóteles, el érgon toü anthrópou, i. e., c'est que nous affirmons l'autonomie comme modo d'étre de l'homme, que nous la valorisons, nous y reconnaissons notre aspiration essentielle et une aspiration qui dépasse les singularités de notre constitution personnelle, la seule qui soit publiquement défendable dans la lucidité et la cohérence. Cfr. IIS, op. cit., II Théorie et project révolutionnaire, págs. 148-152.

8 Castoriadis en este punto mutatis mutandis se nos revela como un continuador de los postulados de Aristóteles en cuanto a la relación inextricable que hay entre pólis y polítes y viceversa. El grecofrancés insistirá en que la institución, es decir, la ciudad instituida es formadora de humanidad, es "fabricación social" del individuo, que es la forma como este individuo, a su vez, compone sociedad. La educación, la paideía en sentido heleno, es fundamental. Cfr. La conferencia de 1985 "Institution première de la société et institutions secondes", págs. 122 ss., en Figures dupensable. Les carrefours du labyrinthe VI(FP). Editions du Seuil, Paris, 1999. Además, véase la conferencia de 1981 "L'imaginaire: la création dans le domaine social-historique" en los Domaines de l'homme. Les carrefours du labyrinthe 2. Editions du Seuil, Paris, 1986 (DDH), op. cit., págs. 276-278, entre otros textos.

9 Sólo un botón de muestra entre otros muchos textos, Castoriadis afirma al respecto: Mais que signifie autonomie? Autos, soi même; nomos, loi. Est autonome celui qui se donne à lui-même ses propres lois. (Non pas qui fait ce qui lui chante: qui se donne des lois). Or cela est immensement difficile. Pour un individu, se donner à soi-même sa loi, dans les champs oil cela est possible, exige de pouvoir oser se tenir face à la totalité des conventions, des croyances, de la mode, des savants qui continuent de soutenir des conceptions absurdes, des médias, du silence public, etc. Et, pour une société, se donner à elle-même son loi, cela veut dire accepter à fond l'idee qu'elle crée elle-même son institution, et qu'elle la crée sans pouvoir invoquer aucun fondement extrasocial, aucune norme de la norme, aucune mesure de sa mesure. Cela revient donc à dire qu'elle doit décider elle-même de ce qui est juste et injuste —et c'est cela la question avec laquelle la vraie politique a affaire (non pas, évidemment, la politique des politiciens qui occupent aujourd'hui la scène). Cfr. FP, op. cit., págs. 118-119.

10 Cfr. La conferencia "Anthropologie, philosophie, politique" de 1989 en CASTORIADIS, C., La montée de l'insignifiance. Les carrefours du labyrinthe 4. Editions du Seuil, Paris, 1996, 2007 (MI), pág., 143.

11 Cfr. CORNELIUS CASTORIADIS, Domaines de lhomme. Les carrefours du labyrinthe 2. Editions du Seuil, Paris, 1986 (DDh). Pág. 325 y nota en *.

12 Cfr. III . La institución y lo imaginario: primera aproximación en La institución imaginaria de la sociedad. Traducción de Antonio Vicens (Primera parte) y de Marco-Aurelio Galmarini (Segunda parte). Tusquets Editores. Buenos Aires, 2010, págs. 206-7

13 En el artículo La montée de l'insignifiance, transcripción de la entrevista radial con Olivier Morel el 18 de junio de 1993, publicada en 1994, Castoriadis señala: Parmi les créations de l'histoire humaine, une est singulièrement singulière : celle qui permet à la société considérée de se mettre elle-même en question. Création de l'idée d'autonomie, de retour réflexif sur soi, de critique et d'autocritique, d'interrogation qui ne connaít ni n'accepte aucune limite. Création donc en même temps de la démocratie et de la philosophie. (...) On sait que la première forme de cette création est celle qui surgit en Grèce ancienne, (...). Cfr. La montée de l'insignifiance. Les carrefours du labyrinthe 4. Editions du Seuil, Paris, 1996, 2007 (MI). Pág., 119. A esta creación de la historia humana, i. e., poniéndose ella misma en cuestion se identifica con lo que él llama LLinterrogation raisonnée.

14 Este es un término muy caro al filósofo, en la IIS dirá que élucidation est le travail par lequel les hommes assoient depenser ce qu'ils font et de savoir ce qu'ilspensent. Cfr. IIS, op. cit., Préface, pág. 8.

15 Cfr. Imaginario político griego y moderno en MI, op. cit., pág. 161. En tanto que filosofía política, sólo aparece en el occidente europeo en el siglo IV a. de C., teniendo como antecedente inmediato y herencia al siglo anterior, especialmente a su último cuarto de siglo, porque hubo una práctica que empezó a llamar la atención, expresada o manifestada a través de diferentes expresiones artísticas, fue un aspecto del devenir en la conformación de la pólis como institución... , una filosofía política.

16 Cfr. La polis grecque et la création de la démocratie (1982), en DDH op.cit., págs. 357-8, aquí Castoriadis explica expresamente que lo que importa en el estudio de la Hélade es el germe político que se instala como un proceso (movimiento) histórico instituyente: l'activité et la lutte qui se développent autour du changement des institutions, l'auto-institution explicite (même si elle reste partielle) de la polis en tant que processus permanent. (...) La signification capitale de l'autoinstitution explicite est l'autonomie: nous posons nos propres lois.

17 Esto que Castoriadis llama lo político es lo que "constitue des instances qui peuvent émettre des injonctions sanctionnables explicitement et effectivement", cfr. Imaginairepolitique grec et moderne (1990), en MI, op.cit. pág. 192.

18 Cfr. La conferencia de 1994/1995 La démocratie commeprocédure et comme régime, en la MI, op. cit., pág. 268; aquí explica Castoriadis que la verdadera política es siempre una creación social-histórica y que lo político es lo que no puede dejar de ser o existir en toda sociedad y, en tanto que tal, es lo que denomina la "dimensión explícita, implícita, a veces casi inaprensible". En tanto que la política es para Castoriadis esa "actividad lúcida" o que se pretende tal y que apunta "a la institución explícita global de la sociedad".

19 Cfr. Conferencia de 1990 Imaginario político griego y moderno, en El Ascenso de la insignificancia. Las Encrucijadas del Laberinto 4. Traducción de Vicente Gómez. Ediciones Cátedra. Madrid, 1998, pág. 160.

20 Es digno de destacar que aunque Castoriadis no haya estado del todo de acuerdo con el distinguido biólogo chileno, le rinde un tributo notable de reconocimiento no sólo en el texto de La lógica de los magmas... (de 1981), sino que queda, además, refrendado en el diálogo que sostuvieron ambos públicamente en la grabación hecha por Katharina von Bulow en 1995. Respecto de la concepción de Francisco Varela acerca de la autonomía biológica, Castoriadis la toma directamente del texto de Varela, publicado en inglés bajo el título de Principles of Biological Autonomy, obra que Castoriadis califica de "formidable" y él fue el primero en reseñar en el número XXX de Débats, 1982; cfr. CORNELIUS CASTORIADIS, La insignificancia y la imaginación. Diálogos con Daniel Mermet, Octavio Paz, Alain Finkielkraut, Jean-Luc Donnet, Francisco Varela y Alain Connes. Editorial Trotta. Madrid, 2002, pág. 89.

21 Al respecto, el filósofo señala que esta posibilidad de establecer un nuevo eidos sólo aparece con el ser humano y se manifiesta en la "posibilidad de poner en tela de juicio (...) sus propias leyes, su propia institución cuando se trata de la sociedad"; la ruptura con la sociedad heterónoma significa el establecimiento de una creación ontológica en tanto forma de posición de una nueva institución que surge sólo de aquella crítica y, con ello, la aparición de nuevas significaciones. Debo destacar, como ya he dicho, que Castoriadis ve en este acontecimiento no sólo lo peculiar del mundo heleno, sino también lo propio de la Europa occidental. Cfr. Conferencias de 1981 La lógica de los magmas y la cuestión de la autonomía, en CORNELIUS CASTORIADIS, Los dominios del hombre. Las encrucijadas del laberinto. Traducción de Alberto L. Bixio. Editorial Gedisa, Barcelona, 2005, págs. 212-213.

22 Cfr. CORNELIUS CASTORIADIS, Democracia y relativismo. Debate con el Mauss. Traducción de Margarita Díaz. Editorial Trotta, Madrid, 2007, págs. 44-45.

23 Cfr. Conferencia de 1982 La polis griega y la creación de la democracia, en Los dominios..., op. cit., pág. 100.

24 Cfr. CORNELIUS CASTORIADIS, Les destinées du totalitarisme (1981), en ENZO TRAVERSO, Le totalitarisme. Le XXsiècle en débat. Editions du Seuil. Paris, 2001, pág. 731 ss.

25 Cfr. La conferencia de 1994/1995 La democracia como procedimiento y como régimen, en El ascenso de la insignificancia..., op. cit., pág. 229.

26 Cfr. Democracia y relativismo, op. cit., págs. 68-69

27 En diversos textos, Castoriadis se ha referido al tema de la paideia o de un modo mucho más general al tema de la cultura, cfr. Conferencias de 1981 La lógica de los magmas y la cuestión de la autonomía, op. cit., pág. 218, las cursivas son mías.

 

Referencias bibliográficas

Textos-Fuente. Traducciones

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Bibliografía complementaria

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-Castoriadis y la dialéctica entre lo nuevo y lo viejo. Publicación electrónica en http://www.fundanin.org/vera33.htm        [ Links ]

-Cornelius Castoriadis (1922-1997) La interrogación permanente. Publicación electrónica en http://www.fundanin.org/acostoriadis.htm        [ Links ]

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Recibido: 6.11.2013 - Aceptado: 21.01.2014

Correspondencia: Héctor García CATALD0hgarcia@ucv.cl -hgcataldo@hotmail.com Licenciado en Filología Clásica con opción Helénica y Latina. Magister en Historia con Mención en Historia Europea y Doctor en Filosofía. Profesor en Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Tel. 032-2274391; Universidad de Chile, Tel. 02-2392292 y Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación.

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