SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número36Para la comprensión de la tragedia -¿Quién es Dioniso?-Reseña índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Byzantion nea hellás

versión On-line ISSN 0718-8471

Byzantion nea hellás  no.36 Santiago oct. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-84712017000100379 

Reseña

Reseña

Miguel Castillo Didier

BAUZÁ, HUGO FRANCISCO. Fulguraciones Entre el tiempo y la eternidad. Ediciones Parthénope, Buenos Aires: 2015. 176 ppp.

En este volumen, el profesor Hugo Bauzá ha incluido 24 relatos breves, agrupados en dos secciones: “Intemporalidad de los mitos” y “El fulgor del instante”.

En palabras del autor, los relatos de la primera parte, pretenden “mostrar la perennidad y vigencia de antiguos mitos para los que la realidad está articulada según un propósito indiscernible desde nuestra racionalidad pero que, observado con la lente de la fantasía y de los sueños, adquiere sentido; así, pues, ciertas leyendas tal vez puedan orientarnos a descubrir la urdimbre con que está tramado el universo”.

Y respecto de la segunda sección del libro, Hugo Bauzá nos dice que está constituida por “un puñado de narraciones tendentes a aprehender el fulgor del instante, de manera de poder advertir, en el curso monótono del tiempo pautado por los relojes, la existencia del kairós ‘el tiempo propicio’, aquél en que una circunstancia - tan fugaz como sustantiva - nos hace patente la eternidad: un chispazo, veloz como el rayo, que nos descorre el velo que separa este mundo del otro. Merced a ese centello iridiscente nos es dado a nosotros, mortales, vislumbrar la eternidad”.

Los relatos de la primera parte son, a nuestro juicio. Verdaderamente notables. No puede menos de sorprendernos la capacidad del autor, su imaginación, para mostrar la perennidad de los viejos mitos, de una manera cautivadora. En algunos de ellos, el comienzo de la narración y su primer desarrollo no parece evocar un mito, pero en un momento determinado se nos aparece clarísimo el eco de una de las antiguas e inmortales leyendas creadas por la fantasía inagotable de los antiguos griegos. Es el caso de la narración titulada “Él”.

El segundo relato, con su título, nos lleva directamente al mito de Pegaso. Y lo hace de una manera verdaderamente fascinante. El narrador encuentra al caballo alado durmiendo. “Sostenido en la cuerda del delirio”, monta a Pegaso, quien, al despertar, lo mira con benignidad, se yergue y parte en una carrera veloz para tomar después el vuelo. Al paso por las constelaciones, el narrador tiene la visión de los personajes que la fantasía griega colocó en el firmamento. Es éste una pequeña pieza literaria maestra y su final es extraordinario. Después de tener la visión de tantas estrellas y personajes, se ve a sí mismo:

“Y me vi también escribiendo esta loca aventura

Y, más allá, te vi, lector, con ojos atónitos, ante el deliro que encierran estas páginas”.

No menos notable es “El Centauro”. Aquí el viejo ser, mitad hombre y mitad caballo, resurge de su imagen bordado en un almohadón, vuelve a la vida, al parecer “llamado” por el roce del dedo de quien contemplaba su figura, y éste al hacer esa acción penetra “en ese tiempo inmemorial que describen los mitos”. Y el centauro, aprovechando el prodigio que lo ha vuelto a la vida, relata largamente la vida de sus congéneres, explicándole muchas cosas, entre otras que él, Quirón, era dócil, hospitalario y sabio en diversas artes, por lo cual le confiaron la educación de personajes tan notables como Jasón, Aquiles, Asclepio y hasta el mismísimo Apolo. El final es sorprendente: “Lo hallaron dormido junto e un almohadón de cuyas imágenes faltaba la mítica figura. Soñaba con placidez, pero de un sueño del que no se despierta”.

La segunda sección contiene también relatos cautivantes, como “La partida final”, “El santo”, “El azar”. Quizás al leer las narraciones de esta sección pueda ser más difícil para ciertos lectores captar los instantes que la eternidad se nos aparece fugazmente.

En resumen, Fulguraciones es un libro cuya cautivante lectura no sume no pocas veces en honda reflexión; nos invita a la meditación sobre ciertos mitos griegos que parecen eternos y sobre nuestro anhelado e imposible acceso a la eternidad.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons