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Revista chilena de cardiología

versão On-line ISSN 0718-8560

Rev Chil Cardiol v.29 n.1 Santiago  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-85602010000100010 

Rev Chil Cardiol 2010; 29: 94-99

EDITORIALES

 

Trombolisis y Angioplastía, dos métodos complementarios.

 

Jorge Bartolucci J.

Unidad de Estudios Cardiológico, Clínica Santa María
Universidad de los Andes. Facultad de Medicina

Dirección para correspondencia


El artículo del Dr. Martínez y cols1a sobre, "Mortalidad post infarto del miocardio en Chile: Comparación de los registros de angioplastía primaria versus trombolisis", en representación del Registro Nacional de Angioplastía (RENAC) y del Grupo de Estudio Multicéntrico del IAM (GEMI ), compara la mortalidad precoz (30 días) y alejada (12-24 meses) de los pacientes post infarto agudo del miocardio (IAM) sometidos a angioplastía primaria (APP) versus los sometidos a trombolisis (TR), evaluando factores que en forma independiente, se asocien con un mayor riesgo de mortalidad, durante los períodos 2003-2004.

En este estudio los autores observan una menor mortalidad de los pacientes sometidos a APP versus los sometidos a TR con estreptokinasa, confirmando la evidencia publicada en la literatura, tanto en estudios preliminares1b-3, así como en los meta-análisis posteriores 4-6.

En esta muestra se incluyeron 857 pacientes con IAM trombolizados con estreptokinasa y 700 tratados con APP, aunque no hubo diferencias significativas entre los grupos, en relación con las variables estudiadas (edad, sexo, frecuencia de diabetes mellitus, dislipidemia, infarto previo), la mortalidad fue significativamente menor en los pacientes sometidos a APP versus TR, tanto en la mortalidad precoz como la alejada (Intrahospitalaria: 10,6% vs 6.3% p< 0,01, 30 días: 11.8% vs 8.1% p< 0,01, 12 meses: 15.3% vs 10.6% p< 0,001). Al igual que en otras comunicaciones previas del registro GEMI , así como en referencias extranjeras, los pacientes más vulnerables resultaron ser los más añosos, el género femenino y la presencia de diabetes mellitus, los cuales tuvieron una menor sobrevida.

Se trata de una muestra muy significativa de pacientes, cuyo análisis cruza a dos importantes registros del Departamento de Estudios Multicéntricos de SOCHICAR, con sólidos datos. Sin embargo, hay algunos elementos en la estructuración del trabajo que vale la pena analizar. Los autores están concientes de estas limitaciones, ya que se trata de un estudio prospectivo y de carácter observacional.

En primer lugar, al no tratarse de un estudio randomizado, ambos grupos en estricto rigor no son comparables, aunque a menudo aceptamos esta metodología comparativa y la utilizamos frecuentemente como un parámetro de referencia. Los resultados similares, aportados por otros estudios durante la generación del conocimiento, fueron randomizados, teniendo la posibilidad de decidir por uno u otro método de reperfusión, dentro del mismo centro, asegurando con esto, que ambos grupos eran comparables. El volver a repetir estudios randomizados de este tipo en nuestro medio, ya sea con estreptokinasa u otros trombolíticos ya estudiados de probada eficacia, en hospitales con capacidad de APP, resulta poco ético, debido a las ventajas de esta última sobre la TR.

Otro hecho que no hace comparable a las dos muestras, es que es altamente probable que el nivel socio económico y de oportunidades de ambos grupos sea substancialmente diferente, lo que conlleva; tiempos de consulta y de atención distintos, desigualdad en la disponibilidad de fármacos para su tratamiento, atenciones médicas menos frecuentes, probablemente un diferente grado de control de los factores de riesgo cardiovascular, etc., variables que no fueron estudiadas y que dejan un interrogante, sobre un eventual efecto en los resultados.

Lo anterior queda claramente en evidencia en el análisis de los datos, donde la mayoría de los pacientes sometidos a TR fueron provenientes de los hospitales públicos (95.4%), correspondiendo el 48% a la Región Metropolitana y los restantes a otras regiones del país. A la inversa, en el caso de los pacientes sometidos a APP, estas fueron realizadas mayoritariamente en los hospitales universitarios, militares y clínicas privadas, sólo un 15% de las APP se efectuó en un establecimiento público (40% en hospitales universitarios, 22% en hospitales de las fuerzas armadas, 21% en clínicas privadas, 15% en hospitales públicos y 2.6 % en otros), realizándose el 88% de estos procedimientos en la Región Metropolitana.

Otro punto no analizado e imposible de evaluar, por los datos que aportan las fichas de los registro GEMI y RENAC, es la comparación de los tiempos de reperfusión coronaria, tanto para la APP como para TR. Este hecho es de vital importancia para valorar la eficacia del método de reperfusión empleado y no puede ser pasado por alto, ya que podría explicar parte de los resultados. En el trabajo nacional de Grey y colaboradores7, efectuado con la base de datos del GEMI , se miden los tiempos de tratamiento para la TR y la APP, en una muestra que incluye solo tres grandes centros, dos públicos y un hospital universitario, siendo mucho menor el tiempo para la TR (41 ± 45 minutos) en comparación con el de APP (59 ± 38 minutos), diferencia que fue estadísticamente significativa (P<0.001), con una mortalidad intrahos-pitalaria para la TR de 10.9% y de 5.6% para la APP. En el reciente trabajo GEMI de Prieto y colaboradores 8, se confirma también que la APP ofrece una menor mortalidad intrahospitalaria en comparación con los pacientes TR.

Diferentes estudios en TR han demostrado que el período que va desde el inicio de los síntomas al reestablecimiento del flujo coronario (tiempo puerta-aguja), es la clave que determina la evolución del paciente en el corto y en el largo plazo9 10. Cuando comenzamos la terapia fibrinolítica durante la primera hora del inicio de los síntomas, la mortalidad se reduce en un 6.5%, este porcentaje cae entre un 2-3% después de transcurrido 1-6 horas del inicio de los síntomas11. El retardo en la terapia fibrinolítica más allá de los treinta minutos, disminuye gradualmente la eficacia de esta aproximación terapéutica. Efectivamente, de los estudios publicados se desprende que el riesgo de mortalidad al año se incrementa en 7.5%, por cada minuto de retardo en el inicio tratamiento, tanto para la TR como para la APP3,12-14. La publicación de Cannon y colaboradores encontró que el tiempo puerta-balón para la APP, especialmente sobre dos horas, estuvo asociado a un mayor incremento de la mortalidad9. A pesar de que la evidencia de la reperfusión inmediata muestra una mejoría en la sobrevida, los estudios demuestran que está subutilizada y frecuentemente retardada15. Un estudio retrospectivo encontró que menos de la mitad de los pacientes con lAM-SDST tratados entre 1999-2002, fueron reperfundidos dentro del tiempo puerta-aguja recomendado16. Adicionalmente datos del National Register of Myocardial Infarction en USA, señalan que menos del 4% de los pacientes con lAM-SDST, tienen un tiempo puerta-balón menor a 90 minutos17. Este hecho es tan vital que la AHA Acute Myocardial Infarction Advisory Working Group, trabaja en estrategias que permitan aumentar el número de pacientes lAM-SDST que reciban tratamiento trombolítico.

Un meta-análisis de 23 estudios controlados y randomizados, en los que se compara la APP con la terapia trombolítica, demostró que la APP resultaba en el corto y largo plazo con menos eventos adverso (incluida la muerte4. Este aspecto mejora aun más, si los sistemas de transporte a un centro de APP son eficientes18. Un análisis agrupado, que incluye 22 estudios, llevados entre 1990 y 2002, demostró una significativa reducción de la mortalidad a 30 días para la AP más que para la terapia trombolítica, indiferente del tratamiento26. Mientras la ventaja de la APP es clara, la incapacidad para realizarla en sus tiempos y formas, al igual que la reperfusión farmacológica, crea un desafío. La eficacia de ambas terapias de reperfusión disminuye cuando se retarda, esto es especialmente cierto con la terapia fibrinolítica, conduciendo a una clara preferencia a la angioplastía cuando el tiempo de inicio de los síntomas excede las tres horas. La premura en los tiempos se relaciona también con la mortalidad, los primeros 60 minutos son los que acumulan el mayor porcentaje de pacientes fallecidos en el IAM.

Los hechos antes señalados fundamentan la necesidad en la premura de una terapia efectiva. En nuestro medio la consulta es tardía, de acuerdo a los datos del registro GEMI , la consulta se hace alrededor de cuatro horas de iniciados los síntomas, hecho que no ha mejorado en los últimos registros. Agrava esta consideración, que un porcentaje elevado de pacientes no reciben terapia de reperfusión. Antes del GES el 44 % de los pacientes con IAM-SDST no la recibían, con posterioridad a este la cifra mejora, cayendo al 32%22.

El trabajo de Martínez documentó también tres factores de riesgo independiente de mortalidad, el sexo femenino, la edad avanzada y la presencia de diabetes mellitus.

Respecto a las mujeres, el género femenino mostró una menor sobrevida, este hecho ha sido reiterado en diferentes publicaciones nacionales y extranjeras 8,20,21. El trabajo del GEMI sobre mortalidad intrahospitalaria de acuerdo a género, según la terapia de reperfusión empleada8, ofrece claramente un mayor beneficio para los hombres (mortalidad 2.5%), lo que concuerda con publicaciones internacionales semejantes de gran peso estadístico, por el alto número de APP21. Las mujeres en cambio tuvieron una mayor mortalidad (13%), lo que contrasta con la experiencia del grupo antes mencionado (mortalidad 6%).

La explicación de esta diferencia está fundamentada por el mayor riesgo basal de las mujeres en el registro GEMI , hecho que se respalda al existir una mayor proporción de Killip lll-IV, respecto al registro europeo antes mencionado (13.5% v/s 6.8%). Además de lo anterior las mujeres sometidas a APP son de mayor edad, tienen un mayor porcentaje de hipertensión y diabetes, en comparación con los hombres, lo que concuerda con lo publicado por De Luca21. Adicional a lo anterior, los hombres reciben una mayor proporción de betabloqueadores, inhibidoras de la ECA y estatinas, fármacos de eficacia demostrada en el IAM. Por lo tanto este mayor perfil de riesgo podría explicar en gran medida la mayor probabilidad de fallecimiento por parte de las mujeres sometidas a APP.

Otro hecho interesante descrito con antelación en los registros GEMI es la alta mortalidad observada en mujeres tratadas con TR, la que supera incluso la mortalidad de las mujeres no sometidas a procedimientos de reperfusión8. Estos resultados no tienen por el momento una explicación satisfactoria. El grupo GEMI ha argumentado que las mujeres sometidas a TR son de mayor gravedad que las no tratadas con trombolíticos, que consultan en forma tardía, que hay demora en la decisión terapéutica y que en algunas ocasiones esto pueda deberse a la sintomatología más inespe-cífica del IAM, que caracteriza a la mujer. Este hecho obliga a estudiar dirigidamente las variables que pueden influir en los resultados adversos, que se observan en este género (la latencia en la consulta, la correcta indicación, el respeto por las contraindicaciones y la calidad de estreptokinasa utilizada, etc.). Prieto señala que este es un nuevo desafió de la red GEMI para optimizar el manejo hospitalario del IAM en nuestros hospitales.

Respecto a la edad avanzada, el estudio de Martínez corrobora el mal pronóstico del paciente añoso como predictor independiente de mortalidad, este hecho también se refuerza en estudios previos desde las primeras publicaciones del GEMI , a mayor edad, mayor riesgo. Los pacientes mayores en Chile tienen una mortalidad tres veces mayor. Este riesgo disminuye, aunque persiste siendo significativo después de ajusfarlo por otros factores pronósticos23.

De igual manera se documenta en este trabajo un mayor riesgo en presencia de diabetes mellitus (DM), hecho también señalado en trabajos anteriores del GEMI 24,25, donde la mortalidad del paciente con DM era de un 15.3% y del no diabético de un 8.3%. Tan importante es este factor de riesgo cardiovascular, que en presencia de éste, la mortalidad del hombre se equipara con la de la mujer. Los hombres con DM tienen un riesgo de mortalidad de 1.97 (IC 1.47-2.63) y las mujeres con DM de 1.84 (IC 1.30-2.59). Otro hecho interesante señalado por este grupo es que la mortalidad intrahospitalaria del paciente diabético con IAM-SDST, descendió entre el período 2001 al 2006 del 18.6% a 10.8%25, atribuido a una mejoría del tratamiento farmacológico y de las estrategias de reperfusión y revascularización.

Desde el 01.07.05, con la implementación de la ley N° 19.966 que asegura la atención médica a la población, sobre una serie de prestaciones, conocida como "Régimen de Garantías Explícitas en Salud" (Ley GES), se ha dado una amplia cobertura a la atención del IAM en todos los establecimientos del país, independiente de la complejidad de éste, permitiendo la pesquisa y tratamiento trombolítico del IAM-SDST.

La angioplastía primaria (APP) realizada en forma preferencial, se efectúa cada vez más frecuentemente en nuestro medio. Se expandió en su inicio desde el ambiente de los hospitales universitarios a las clínicas privadas, para pasar estos últimos años en forma cada vez más creciente a los hospitales públicos de mayor complejidad. Para ello se han creado turnos de llamada en horarios no funcionario para médicos especialistas y financiado los procedimientos con cobertura estatal.

Se han hecho múltiples esfuerzos en nuestro medio para mejorar el diagnóstico y los tiempos de inicio de la terapia de reperfusión. Han contribuido en esta iniciativa el MINSAL a través de la ley GES, la SOCHICAR con la creación de normas, el GEMI y RENAC a través de su registro nacional y mediante sus publicaciones, la dinámica de mantener reuniones con hospitales de diferente complejidad, que llevan y sostienen el peso de los registros, la publicación de manuales y normas, cursos de capacitación (curso de electrocardiografía y otros), simposio GEMI , el diseño de estrategias para conocer las realidades locales en regiones y hospitales de menor complejidad, el intercambio de información con el MINSAL etc. Todas estas iniciativas han creado conciencia del problema y ayudado a mejorar sus resultados, conduciendo a una reducción de la mortalidad del IAM-SDST, cuya explicación naturalmente es multifactorial. El trabajo de Martínez analiza los registros de los períodos 2003 y 2004, la mortalidad intrahospitalaria por IAM de acuerdo a datos del GEMI , durante esos dos años fue de 10.06% y 9.52% respectivamente. Los últimos datos analizados del registro GEMI corresponden al período 2008, la mortalidad en ese año cae 7.78% (hombres 6.48%, mujeres 11.86% p<0.0001). Datos que indudablemente fundamenta el enorme esfuerzo realizado estos años.

La APP ha sido de gran valor para el paciente en particular y de gran impacto en la sobrevida y el pronóstico de los pacientes con IAM-SDST Desde la publicación de las guías para el IAM-SDST el 2004, la APP pasó a ser el tratamiento de elección en estos pacientes19. Sin embargo, ninguna estrategia de reperfusión aislada resulta conveniente para todos los pacientes, esta es dependiente de cada situación clínica en particular y del momento temporal en que este se encuentre, la elección de la terapia es menos importante que el tiempo perdido en implementar una estrategia de reperfusión. Las guías antes mencionadas proporcionan una serie de factores claves, las cuales debería de ser consideradas cuando se determine una estrategia óptima en él paciente individual; hora de inicio de los síntomas, hora de inicio del tratamiento, disponibilidad de laboratorio de caterización cardiaca, habilidad del staff de angioplastía de llamada y posibilidad de eventuales contraindicaciones para el uso de la terapia trombolítica.

Nuestros desafíos futuros están en mejorar los registros, en cuanto a muestras más amplias, que a su vez reflejen realidades locales distintas; la incorporación del registro electrónico en línea, lo que permitirá un análisis más expedito de los datos; extender el registro a la mayoría de los pacientes infartados en Chile, en un trabajo conjunto con el MINSAL, idealmente con una ficha única en línea. En relación a la prestación; acortar los tiempos entre el inicio del dolor y la consulta, a través de campañas de educación conjuntas entre el MINSAL, la SOCHICAR y su Fundación Salud Corazón; disponer de trombolíticos de rápido uso y de mayor eficacia (Tenecteplase); medios de transporte oportunos, rápidos y eficientes a los centros de APP; disponibilidad de equipamiento de APP adecuado y de entrenamiento homogéneo del staff de angioplastía; un seguimiento eficiente de los pacientes post IAM, con exámenes periódicos de la especialidad y terapia eficaz de su enfermedad de base y de los factores de riesgo cardiovascular.

 

REFERENCIAS:

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Recibido el 22 de Febrero de 2010, Aceptado el 10 de Marzo de 2010

Correspondencia: Dr. Jorge Bartolucci Johnston Unidad de Estudios Cardiológico, Clínica Santa María Universidad de los Andes. Facultad de Medicina Fernando Manterola 0530, Providencia Teléfonos: 9132958 - 9132959 Correo Electrónico: jbartolucci@csm.cl

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