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Revista chilena de cardiología

versão On-line ISSN 0718-8560

Rev Chil Cardiol vol.33 no.2 Santiago  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-85602014000200002 

Deterioro del flujo microvascular coronario durante la angioplastía primaria en pacientes consumidores de cocaína

 

Microvascular coronary blood flow deteriorates after percutáneous coronary angioplasty in cocaine consumers

 

Nicolás Veas2, Dante Lindefjeld1-2, José Luis Winter2, Manuel Méndez1-2, Osvaldo Pérez1-2, Alejandro Martínez2, Eduardo Guarda2

1 Laboratorio de Hemodinamia Hospital Sótero del Rio, Santiago, Chile.
2 Departamento Enfermedades Cardiovasculares, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

Correspondencia a:


RESUMEN

Introducción y objetivo: El consumo de cocaína puede inducir deterioro del flujo microvascular coronario. Nuestro objetivo fue comparar parámetros angiográficos de flujo coronario en pacientes con infarto de miocardio con supradesnivel del ST que habían consumido cocaína versus pacientes que no habían consumido.
Métodos: Estudio analítico observacional con selección aleatoria de los controles. Se midió el recuento de cuadros TIMI y el "blush" Miocárdico.
Resultados: De un total de 1294 pacientes cuyo infarto se trató con angioplastía primaria, 59 declararon haber consumido cocaína previo al evento. Los controles fueron 142 pacientes sin consumo de cocaína previo, seleccionados aleatoriamente. Los consumidores eran más jóvenes (38 ± 10 vs 58 ± 10 años, p<0,001), con predominio de hombres (89.8% vs 77.3%,p=0,039), menor proporción de hipertensión arterial (8.5% vs 58%,p<0,001), y de Diabetes Mellitus tipo 2 (6,8% vs 26,1% p=0,002). Tenían menos arterias con estenosis > 70% (4,9 versus 40,7%, p<0,001) y menor recuento de cuadros TIMI inicial (61 ± 35 vs 84 ± 28 cuadros, p<0,001). El implante de stents fue menos frecuente en los consumidores (37,3% vs 89,9%, p<0.001). Al término de la angioplastía, los consumidores tuvieron peor recuento de cuadros que los controles (37 ± 22 2 versus 29 ± 17 cuadros, p=0,003). Sólo la variable "consumidores" fue significativa para peor cTFC (OR 2,6, p=0,049, 95%, IC 1,003 - 6,721). El "blush" miocárdico no fue diferente entre los grupos.
Conclusiones: El infarto asociado a consumo de cocaína se presenta en hombres que tienen menos factores de riesgo tradicionales, y menos prevalencia de estenosis coronarias significativas. Los consumidores presentan mayor deterioro del flujo coronario microvascular post angioplastía.


ABSTRACT

Introduction and objective: Cocaine consumption may induce microvascular coronary blood flow deterioration. Our objective was to compare microvascular coronary blood flow in patients with acute myocardial infarction and ST elevation, with or without prior consumption of cocaine.
Methods: This was a case - control (1:2) observational analytic study. We measured TIMI frame count and Myocardial Blush Grade in all patients.
Results: From a total of 1294 primary angioplasty, 59 patients declared cocaine consumption prior to the event. Controls were 142 patients. Consumers were younger (38 ± 10 vs 58 ± 10 years, p<0.001), predominantly male (89.8% vs 77.3%, p=0.039), had less arterial hypertension (8.5% vs 58%, p<0.001) and type 2 Diabetes Mellitus (6.8% vs 26.1%, p=0.002). Stenosis > 70% were less frequent in consumers than in controls (4.9 % vs 40.7% , p<0.001). They had lower baseline TIMI frame count (61 ± 35 vs 84 ± 28 frames, p<0.001) and stent implantation was less common (37.3% vs 89.9%, p<0.001). Final TIMI frame count was 37 ± 22 in consumers vs 29 ± 17 frames in controls, p=0.003). Cocaine was a statistically significant predictor of poor TIMI frame count in a multivariate analysis (OR 2.6, p=0.049, 95%CI 1.003-6.721). Myocardial Blush was not different between groups.
Conclusions: Cocaine consumption associated to STEMI is more frequent in young male patients, with fewer cardiovascular risk factors and less severe angiographic lesions. Cocaine consumers had higher prevalence of decreased coronary microvascular flow after primary angioplasty.

Key words: Acute myocardial infarction with ST elevation, Percutaneous Coronary Intervention, Cocaine/adverse effects.


 

Introducción:

La cocaína es una de las drogas ilícitas recreacionales más usadas a nivel mundial1. La prevalencia en el consumo de cocaína en Chile alcanzó el 0,7% de la población entre 2006 y 20102. El consumo de cocaína se ha asociado a infarto del miocardio (IAM), insuficiencia cardíaca, hemorragia cerebral y otras afecciones cardiovasculares3. El IAM asociado al consumo de cocaína se presenta más frecuentemente en pacientes jóvenes, de sexo masculino y con una muy baja prevalencia de factores de riesgo4. Los elementos que se han destacado en su etiopatogenia son vasoespasmo y alta carga trombótica5. Existe escasa información respecto a las características de la microcirculación en los pacientes con IAM asociado a consumo de cocaína tratados mediante angioplastía primaria (AP). Considerando que los mecanismos de acción de la cocaína pueden tener efecto sobre la microcirculación, los pacientes consumidores sometidos a AP por IAM c/SDST podrían presentar mayor deterioro del flujo microvascular en comparación con pacientes no consumidores. El objetivo de este trabajo fue comparar parámetros angiográficos de microcirculación en pacientes con IAM c/ SDST que habían consumido versus pacientes que no habían consumido cocaína. Para ello se evaluó la microcirculación de forma cuantitativa a través de conteo de cuadros TIMI (cTFC) y cualitativa mediante "blush" Miocárdico (BM)6.

Métodos

Se realizó un estudio analítico observacional caso:control1-2 para evaluar las diferencias cuantitativas y cualitativas de la microcirculación coronaria post AP entre pacientes con IAM c/SDST que habían consumido versus pacientes que no habían consumido cocaína. Para ello, se efectuó una revisión sistemática de los registros clínicos y angiográficos de la base de datos del total de pacientes sometidos a AP por IAM c/SDST en el laboratorio de hemodinamia del Hospital Doctor Sótero del Río, desde Enero del 2009 hasta Abril del 2013. El protocolo fue aprobado por el Comité de ética institucional.

Pacientes:

Se catalogó como "casos" a los 59 pacientes con IAM c/ SDST de menos de 12 horas de evolución tratados con AP y que declararon haber consumido cocaína en relación al cuadro actual, y no tenían criterios de exclusión. Para el grupo control se realizó un selección aleatoria del total de pacientes sometidos a AP, que negaron consumo de cocaína. Fueron excluidos los pacientes en shock cardiogénico, los que recibieron trombolisis IV y, en el grupo control, los que refirieron haber consumido alguna vez cocaína. No hubo exclusión por género ni edad. Para el calculó del tamaño muestral se consideró el número necesario de controles en base a la proporción hipotética de 30% de pacientes con cuenta de cuadros TIMI (cTFC) menor o igual a 23, cifra que se considera como buen resultado microcirculatorio7. Así, se estableció que para p = 0.05 y poder estadístico de 80%, para los 59 casos se requerían 142 controles.

Angioplastía primaria

Los pacientes recibieron aspirina, nitroglicerina IV, y heparina no fraccionada, en el servicio de urgencia. La coronariografía y la angioplastía fueron realizadas de acuerdo a protocolos estándar en nuestro país incluyendo carga de heparina no fraccionada para mantener un tiempo de coagulación activado > 300 seg y administración de 600 mg de clopidogrel8. El uso de aspiración manual de trombos, inhibidores IIb/IIIa, nitroglicerina IV, adenosina, verapamilo o nitroprusiato intracoronario (IC), y predilatación o postdilatación con balón, quedaron a discreción del operador.

Mediciones angiográficas

Dos observadores ciegos a la información de consumo de cocaína realizaron evaluación cuantitativa del flujo microvascular a través de cTFC pre y post angioplastía, y cualitativa con BM luego de terminada la angioplastía. Las proyecciones para realizar el cFTC y BM se realizaron de acuerdo a Hamada S et al7. Brevemente, se realizaron 2 filmaciones en proyecciones ortogonales, de 15 segundos de duración, pre y post angioplastía, la última sin alambre guía. Los formatos angiográficos fueron de 22 pulgadas. Las mediciones angiográficas cuantitativas fueron efectuadas en fin de diástole. Se consideraron como significativas estenosis > de 70%.

Análisis estadístico:

Las características basales de los pacientes (edad, sexo, comorbilidades, localización del infarto, cTFC inicial) se expresan como promedios ± DS y porcentajes. La comparación del cTFC entre los resultados basales y post angioplastía entre los grupos se realizó con t de student para muestras independientes o la prueba U Mann-Whitney de no cumplir con los criterios de aplicación de pruebas paramétricas.

El análisis comparativo del grado de BM basal y post angioplastía entre los grupos se hizo mediante la prueba de X2 para muestras independientes para variable de agrupación con K > 3 grupos. Para comparar entre ambos grupos el porcentaje de casos que obtuvieron cTFC < 23 post angioplastia, se utilizó X2 para muestras independientes. Se realizó análisis uni y multivariado para el cálculo de Odds Ratio (OR) para "mal resultado angiográfico microvascular" (definido como cTFC final > 23 cuadros)7-9.

Resultados

Entre Enero del 2009 y Abril del 2013 se realizaron 1294 estudios coronarios de urgencia por IAM c/SDST, entre los cuales hubo 59 pacientes que refirieron en forma explícita haber consumido cocaína en las horas previas al inicio de los síntomas del IAM cocaína (Grupo Cocaína, GCoca); corresponden al 4,5% del total. El grupo control (GC) quedó constituido por 142 pacientes.

Características clínicas basales: El GCoca fue en promedio 20 años menor que los controles (38 ±10 años versus 58 ± 10 años, p<0,001), tenía mayor porcentaje de hombres (89,8% versus 77,3%, p=0,039), menor presencia de HTA (8,5% versus 58%, p<0,001), de diabetes tipo 2 (6,8% versus 26%, p<0,002) y de angioplastías previas (1,7% versus 9,9%, p=0,045). No hubo diferencias en dislipidemia, tabaquismo, obesidad o IAM antiguo (Tabla 1).

Tabla 1: Características clínicas de consumidores de cocaína y de no consumidores sometidos a Angioplastía Primaria por IAM con SDST

Angiografía y procedimientos efectuados: El GCoca tenía mayor porcentaje de pacientes con arterias coronarias sin estenosis angiográficas significativas (>70% estenosis) versus el GC (40,7% versus 4,9%, p<0.001), menor cTFC inicial (61 ± 35 versus 84 ± 28 cuadros, p<0,001). No se evidenciaron diferencias en relación a la arteria comprometida .

En comparación con el GC, en el GCoca se realizó un menor porcentaje de aspiración de trombos (20,3% versus 43%, p=0,002), predilatación (27,1% versus 56,3%, p<0.001), implante de Stents (37,3% versus 89,9%, p<0,001) y postdilatación (6,8% versus 26,1%, p=0,002), (Tabla 2)

Tabla 2: Características de la angioplastía en consumidores de cocaína y sujetos controles

Evaluación de la microcirculación posterior a la angioplastía:

Después de la AP, no encontramos diferencias significativas en cuanto al BM (2,46 ± 0,7 en el GCoca versus 2,35 ± 0,7 en el GC, p=0,621).

Respecto del cTFC, los pacientes del GCoca presentaron un significativo deterioro del flujo microvascular (37 ± 22 cuadros) en comparación con el GC (29 ± 17 cuadros), p=0,003) .

El flujo microvascular post AP, definido como un cTFC >23 cuadros, estaba presente en el 42,3% del GCoca y en sólo 21.1% del GC (p=0,005).

Al comparar pacientes de ambos grupos en quienes se implantó un Stent, evidenciamos que el cTFC final fue peor en el GCoca (38 ± 18 versus 29 ± 15 cuadros, p=0,003) (Tabla 3).

Tabla 3: Evaluación de la microcirculación coronaria en consumidores de cocaína y sujetos controles sometidos angioplastía primaria

Análisis Multivariado para la predicción de cTFC sobre 23 cuadros: El análisis univariable para evaluar el resultado cTFC > 23 cuadros (pobre resultado angiográfico) mostró las siguientes variables estadísticamente significativas: consumo de cocaína, DM2, HTA, lesiones angiográficas significativas, edad y sexo. Sólo la variable consumo de cocaína, ajustada por el resto de las variables, fue estadísticamente significativa para cTFC > 23 cuadros, con un OR de 2,6 (IC 95% 1,003-6,721, p=0,049).

Discusión

Nuestro estudio confirma que el IAM c/SDST asociado a consumo de cocaína tiene diferencias importantes con el IAM c/SDST de los no consumidores. Similarmente a lo observado en otros estudios4, estos sujetos son más jóvenes, con menos factores de riesgo cardiovascular y con un mayor porcentaje de estenosis coronarias no significativas. En comparación con el GC, los pacientes del GCoca presentaron mayor alteración del flujo coronario microvascular medido por cTFC. Aunque el cTFC inicial del GC era menor que el GCoca, evidenció una mejoría significativa al finalizar la intervención, lo que sugiere que los pacientes del GCoca pueden tener mayor disfunción endotelial expresada a través del deterioro de la microcirculación que provoca la angioplastía. Este patrón de alteración de la microcirculación estuvo presente en los pacientes consumidores, independiente de si existían, o no, lesiones coronarias significativas, ni de la implantación, o no, de Stents. Entre los diversos métodos para evaluar el flujo microvascular, utilizamos el cTFC, que sirve para evaluar de forma cuantitativa el flujo epicárdico y la microcirculación. Éste ha demostrado ser un buen marcador de eventos clínicos a largo plazo, estableciendo como buen pronóstico el tener ≤ a 23 cTFC, además de ser reproducible, con baja variabilidad inter e intra observador (1-2%)7. Los consumidores de cocaía tenían un peor cTFC compardo con los controles, lo que sugiere la posibilidad de peor pronóstico en estos pacientes. Por otra parte, no encontramos diferencias significativas en el BM entre los 2 grupos. Esto puede deberse a que se trata de una medición cualitativa, con una distribución anormal, lo que resta poder estadístico opara detectar una posible diferencia de BM entre consumidores y controles.

Como mostramos en el análisis multivariado, sólo la variable consumo de cocaína, ajustada por el resto de las variables, fue estadísticamente significativa (OR de 2,6) para cTFC sobre 23 cuadros, lo que es considerado como un mal resultado angiografíco sugerente de peor pronóstico a futuro7.

En pacientes con IAM c/SDST tratados con trombolisis, Weber y cols10 encontraron que el flujo de la microcirculación fue mejor en los consumidores de cocaína que en los no consumidores. Esta diferencia respecto de nuestros hallazgos puede sugerir que en los pacientes consumidores tratados con AP y stents coronarios se requieran medidas antitrombóticas adicionales.

Nuestro estudio tiene limitaciones. Se trata de un estudio observacional y el antecedente anamnéstico de consumo de cocaína no se había corroborado con exámenes de laboratorio previo al IAM.

En conclusión, el consumo de cocaína en IAM c/SDST se asocia a pacientes más jóvenes, con menor número de factores de riesgo cardiovascular y menor magnitud de lesiones coronarias significativas en comparación a población no expuesta a su consumo. Después de la AP, la microcirculación en los consumidores está más comprometida que en los no consumidores.

Agradecimientos: A Karla Zuanic, María Mestas y a Úrsula Valdivia por el cuidado de los pacientes y por el acucioso registro de los datos clínicos.

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Recibido 2 de junio 2014/Aceptado 19 de julio 2014 

Correspondencia a:
Dr. Eduardo Guarda Salazar
División de Enfermedades Cardiovasculares
Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile
Eguarda@med.puc.cl