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Boletín de filología

versión On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.54 no.2 Santiago dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032019000200219 

Sección Monográfica

Subjetivización, alcance y gramaticalización: de la interruptividad a la admiratividad en construcciones del tipo llegar y + VF1

Subjectification, scope and grammaticalization: from interruptivity to mirativity in spanish ‘llegar y + finite verb’ constructions

Matias Jaque1 

Carlos González Vergara2 

Silvana Maricel Guerrero1 

Felipe Daniel Hasler1 

Verónica Orqueda2 

Claudio Garrido Sepúlveda3 

Magdalena Covarrubias Benavente2 

1Universidad de Chile. Chile

2Pontificia Universidad Católica de Chile. Chile

3Universidad Católica del Maule. Chile

Resumen:

El presente trabajo aborda la evolución semántica de expresiones del tipo llegar y + VF en español. Partiendo de su caracterización como estructuras monopredicativas, se propone que el valor básico que codifican es el de aspecto interruptivo, el que puede desarrollar de modo secundario un valor admirativo. Desde un punto de vista empírico, se aportan evidencias documentales que muestran la mayor profundidad histórica de los usos que expresan la ocurrencia abrupta de un evento, frente a los usos esporádicos y más recientes en los que de modo inequívoco puede apreciarse un valor admirativo no dependiente de un valor aspectual primario. Desde un punto de vista teórico, el paso de un valor a otro se formula como un proceso de aumento de alcance en la jerarquía de operadores de la cláusula, idea común en aproximaciones tanto funcionales (Hengeveld 2017) como formales (Roberts 2012) a la gramaticalización. Finalmente, el análisis muestra que puede mantenerse para las estructuras del tipo llegar y + VF un valor semántico unificado de transición abrupta que, dependiendo del nivel jerárquico en el que opera, puede desencadenar un valor bien propiamente aspectual –aplicado a un estado de cosas–bien admirativo –aplicado a la proposición–, específicamente, al tiempo de adquisición de la evidencia (Carol 2018, Lau y Rooryck 2017).

Palabras clave: construcción; multiverbal; aspecto interruptivo; admiratividad; gramaticalización

Abstract:

This work addresses the semantic evolution of constructions of the llegar y + FV type in Spanish. Taking as a point of departure their characterization as monopredicative structures, we propose that the core meaning they convey is the interruptive aspect, which can develop mirativity as a secondary value. From an empirical point of view, documentary evidence is provided which shows the deeper historical reach of uses marking an event’s abrupt occurrence, in contrast to the recent and still sporadic uses to which an unequivocal mirative value can be attributed. From a theoretical point of view, this process of change is formulated as a process of scope increase in the hierarchy of clausal operators, which appears as a common assumption to both functional (Hengeveld 2017) and formalist (Roberts 2012) approaches. Finally, our analysis shows that a single and unified core semantic value, ‘abrupt transition’, can be suggested to cover all uses of llegar y + FV. This value, depending on the hierarchical level at which it operates, can trigger either an aspectual value –if applied to states of affairs– or a mirative value –if applied to propositions, specifically, the evidence acquisition time– (Carol 2018, Lau y Rooryck 2017).

Keywords: multiverb construction; interruptive aspect; mirativity; grammaticalization

INTRODUCCIÓN

En español existen diversas formas de expresar un único predicado a través de un grupo verbal. Junto a las llamadas perífrasis verbales, que combinan una forma no finita con un verbo −llamado auxiliar− que puede tomar flexión, se documentan grupos verbales que escapan a esta definición tradicional y que, en consecuencia, han sido considerablemente menos atendidos en la tradición gramatical española. Se trata de construcciones como las ejemplificadas en (1):

(1) a. Con Ana habíamos estado conversando toda la mañana tranquilamente y de pronto llega y me dice que se va a casar.

b. Mientras nos preguntábamos si sería bueno llamar a la puerta o no, Pedro cogió y entró.

c. Mi sobrino llegó cansadísimo de la escuela. Está que se duerme.

En estas construcciones, se combinan mediante una conjunción, sea coordinante (1a-b) sea subordinante (1c), dos formas finitas que expresan un único predicado al que se asocia una única red argumental. El primer verbo de la estructura coordinada pierde su valor léxico y funciona como la materialización de un operador. Así, en (1a) no necesitamos suponer que se produce ningún desplazamiento; por su parte en (1b) no decimos que Pedro haya cogido literalmente algo; en ambos casos, se expresa que la acción codificada en el segundo verbo finito es abrupta e inesperada (Jaque et al. 2018). Por otra parte, en (1c) la estructura estar que, siguiendo a Cifuentes (2009 ), Maldonado (2018 ) y Ruiz (2019 ), codifica aspecto inminencial y no atribución, en contraste con la estructura consecutiva de la que presumiblemente deriva (está tan cansado que se duerme > está que se duerme).

En el presente trabajo nos centraremos en estructuras coordinadas como las de (1a-b), que, siguiendo a Jaque et al. 2018), denominaremos construcciones multiverbales de verbo finito coordinadas (en adelante CMVFC). En particular, estudiaremos la relación diacrónica que puede establecerse entre los valores que las CMVFC codifican. Plantearemos que el primer verbo de la construcción corresponde a un operador cuyo valor básico es el de aspecto interruptivo (Lichtenberk 1983, Brettschneider 1991, Jaque et al. 2018, es decir, sirve para indicar que el evento introducido por el segundo verbo ocurre de modo abrupto, quebrantando una normalidad definida por el contexto discursivo previo (v.g., en (1a), la noticia de que Ana se casaría no era una consecuencia natural del estado de cosas anterior). De este valor aspectual, con fuerte incidencia en la organización discursiva de la información, se sigue una serie de valores secundarios independientemente propuestos en la bibliografía, como tendremos ocasión de comentar. De estos, el valor que de forma más evidente se desprende de la caracterización anterior es el de admiratividad (DeLancey 1997, de Haan 2012). La ocurrencia de un evento del que no existen antecedentes previos producirá sorpresa en el hablante. En otras palabras, la ruptura objetiva de una serie de estados de cosas se traduce en una respuesta subjetiva de contraexpectativa.

La relación conceptual arriba esbozada entre interruptividad y admiratividad posee un claro reflejo, según demostraremos, en la mayor antigüedad de usos del primer tipo, documentables al menos hasta fecha tan temprana como el siglo XV, frente a la aparición más reciente y aún esporádica de usos que de modo inequívoco expresen admiratividad independizada de la interruptividad, los cuales no se atestiguan sino hasta bien entrado el siglo XX. Argumentaremos que este paso puede comprenderse si asumimos que entre interruptividad y admiratividad existe un núcleo semántico compartido de ‘transición abrupta’, que, mientras en el primer caso se aplica a estados de cosas, en el segundo se aplica a una proposición, en la que disponemos de un estado mental mediado por adquisición de evidencia.

Desde un punto de vista teórico, el proceso de gramaticalización atendido ejemplifica de modo bastante claro el patrón que siguen otros cambios del mismo tipo, y que se ha caracterizado de diversas formas de acuerdo con la tradición teórica en la que su estudio se inscribe. Así, una de las propuestas más tradicionales en los estudios de gramaticalización alude a un progresivo incremento de la subjetividad en el significado (cf. Traugott 1989, 1995; Company 2004). En efecto, según queda arriba definida, la interruptividad puede entenderse como una caracterización objetiva de los estados de cosas referidos, mientras que la admiratividad sería su correlato subjetivo. En aproximaciones gramaticales de orientación formal, sean de inspiración funcionalista (Hengeveld 2017) o generativista (Roberts 2012), este patrón se capta bajo la idea de que los procesos de gramaticalización suponen siempre un aumento de alcance en la estructura clausal, sea que este se formalice según una jerarquía de operadores y niveles de tipo semántico-pragmático (cf. Hengeveld 1989), sea que se lo haga siguiendo una jerarquía de proyecciones de naturaleza sintáctica (cf. Cinque 1999). En ambas variantes, el proceso al que aquí aludimos ejemplifica nuevamente el mismo patrón: la interruptividad, como noción aspectual, se ubicará más baja en una jerarquía de operadores clausales que la admiratividad, asumida como un operador ubicado en una de sus capas más externas. El proceso en su conjunto, que parte de fuentes léxicas asociadas bien al ‘movimiento’, como en (1a), bien al ‘aprehensión’, como en (1b), puede sintetizarse en el siguiente esquema:

1

Este estudio se focaliza en el paso de la segunda a la tercera etapa 2 . No tendremos nada sustantivo que añadir sobre el proceso, sin duda de gran interés, por el cual verbos de movimiento como llegar, ir o venir o verbos de aprehensión como coger o tomar pasan a expresar la noción aspectual de interruptividad. Tampoco atenderemos aquí la eventual diferencia entre ambos paradigmas léxicos, ‘movimiento’ y ‘aprehensión’ (cf. González Vergara et al. 2019). Nuestro objetivo es establecer las condiciones en que pasamos de casos como los de (1a-b) a usos como los ejemplificados en (2), más abajo, que consideramos ‘admirativos puros’. Como tendremos ocasión de comentar en detalle, una consecuencia de este cambio es que las restricciones aspectuales de una CMVFC, aplicada preferentemente a eventos télicos, se relajan y podemos, entonces, admitir predicados de estado (ser cierto). En dicho contexto, la CMFVC no codifica la ocurrencia abrupta de un evento, sino la adquisición repentina de evidencia sobre un estado de cosas cuyo inicio objetivo es independiente del tiempo de referencia. En términos de la formulación clásica de DeLancey (1997: 40): “In that case, of course, it is the speaker’s discovery of the fact, rather than the fact itself, which is actually being communicated”.

(2) El caso es que hace algunos meses alguien lo dijo: Kansas vienen de gira por Europa y tocarán en España. Y va y era cierto! El caso es que han tocado en Tenerife, Granada, Madrid y Barcelona. (dlsi.ua.es, España, 2005)

El trabajo se estructura del siguiente modo. En el apartado 1 realizaremos una caracterización de las construcciones del tipo llegar y + VF, en la que presentaremos argumentos para defender (i) que se trata de una estructura monopredicativa y (ii) que su valor prioritario y básico es interruptivo. En 2, nos referiremos a la concepción del proceso de gramaticalización en el que se enmarca nuestra propuesta, según la cual la adquisición de valores más gramaticales coincide con un aumento del alcance en una estructura estratificada de la cláusula, dando lugar, consiguientemente, a valores cada vez más subjetivos. Veremos que esta idea es, en verdad, común a enfoques funcionales y formales y que, bajo los modelos gramaticales contemporáneos, parece ser una conclusión asentada. Posteriormente, en 3, presentaremos evidencias diacrónicas que permiten sostener la propuesta sobre el desarrollo que va desde el valor interruptivo al valor admirativo, basándonos en datos de dos corpus: Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español (CDH) y CORPES XXI, a los que añadiremos evidencias provenientes de búsquedas intencionadas en Internet, para aquellos casos en que los datos de los corpus sean escasos o menos claros. Finalmente, en 4 discutiremos los datos presentados a la luz de un análisis en el que la construcción mantiene un valor de ‘transición abrupta’ que deriva composicionalmente valores aspectuales o admirativos dependiendo del alcance estructural que su grado de gramaticalización habilita. Dicho análisis se basa en ideas presentadas en Lau y Rooryck (2017 ), quienes proponen que la admiratividad puede entenderse como ‘adquisición abrupta de evidencia’ (sudden realization) y es, por tanto, aspectualmente asimilable a un logro; complementaremos esta propuesta con la noción de Tiempo de Adquisición de la Evidencia (Lee 2011, Carol 2018), que habilitaría una contraparte mental o informativa de la noción de cambio. El trabajo finaliza con las principales conclusiones alcanzadas.

Nota título del artículo 1

fig1  

1. LAS CMVFC COMO ESTRUCTURAS MONOPREDICATIVAS DE VALOR ASPECTUAL INTERRUPTIVO

Las CMVFC han sido identificadas como un tipo especial de construcción ya desde Juan de Valdés (c. 1535), quien en su Diálogo de la lengua señalaba que el empleo del verbo tomar en oraciones como tomé y víneme, donde no se toma literalmente nada, constituía un “malo y feo arrimo”, atestiguando, de paso, que la pérdida de valor léxico del primer verbo coordinado era sincrónicamente perceptible ya en el siglo XVI. Sin embargo, una caracterización sistemática de estas estructuras no se ha realizado hasta ahora 3 . La razón de ello radica, creemos, en el predominio del concepto de perífrasis en el estudio de los grupos verbales monopredicativos en español. Al ser este concepto formalmente mucho más restrictivo, expresiones como las documentadas por Valdés, aun cuando tengan gran amplitud de uso y se documenten desde muy temprano, quedaban automáticamente excluidas del ámbito de interés. A ello se suma el que, toda vez que la tradición gramatical hispana ha revestido un carácter fundamentalmente normativo, la ausencia del estudio de las CMFVC ha coincidido con su baja representatividad en textos escritos y su relegamiento a formas orales o más espontáneas. Esto, por cierto, impone restricciones metodológicas a su estudio, aun cuando, estimamos, estas no sean insalvables. Con todo, solo recientemente, y con la ampliación del foco tipológico en los estudios gramaticales, ha sido posible integrar el estudio de las CMVFC como un tipo de construcción multiverbal (Aikhenvald 2011, Jaque et al. 2018), consideradas como estructuras pluriverbales monopredicativas cuya caracterización no depende del concepto de perífrasis en sentido restringido (cf. García Fernandez 2006) 4 .

De todos modos, aunque no usemos el concepto de perífrasis, nos valdremos del término auxiliar para referirnos al primer verbo coordinado de una CMVFC, siguiendo el empleo tradicional que alude a un verbo gramaticalizado que ha perdido valor léxico. En el presente apartado presentaremos algunos argumentos que permiten considerar los grupos verbales ejemplificados en (1) como construcciones monopredicativas tanto desde el punto de vista formal como semántico. Posteriormente, presentaremos argumentos para considerar que su valor básico es de aspecto interruptivo. Las pruebas comentadas en este subapartado corresponden a una selección de las que se discuten por extenso en Jaque et al. (2018).

1.1. DETERMINACIÓN DEL CARÁCTER MONOPREDICATIVO DE LAS CMFVC

1.1.1. Pruebas orientadas a la cohesión formal

Desde el punto de vista formal, algunos fenómenos sintácticos aluden a la mayor cohesión que se da entre los verbos coordinados de una CMFVC, frente a la mayor independencia que exhiben los verbos léxicos que integran una coordinación no monopredicativa. Comentaremos brevemente dos fenómenos, ambos relacionados con el movimiento de constituyentes.

En primer lugar, el segundo verbo de una CMVFC puede ser focalizado mediante una estructura pseudoescindida (2a-a’), opción que contrasta claramente con la focalización del segundo miembro de una coordinación léxica (2b-b’).

(2) a. Pedro no puede llegar y correr

a’. Correr es lo que Pedro no puede llegar y hacer

b. Pedro no puede bailar y cantar

b’. *Cantar es lo que Pedro no puede bailar y hacer

En segundo lugar, podemos extraer un constituyente temáticamente dependiente del segundo verbo coordinado de una CMFVC en una oración interrogativa parcial, en la que el sintagma-qu- se anteponga al primer verbo coordinado. Esto, nuevamente, es imposible en el caso de una coordinación léxica:

(3)a. Andrés llegó y me dijo eso

a’. ¿Qué crees que llegó y me dijo __ Andrés?

b. Andrés sonrió y me dijo eso

b’. *¿Qué crees que sonrió y me dijo __ Andrés?

La lógica detrás de ambas pruebas radica, como podrá advertirse, en que las estructuras coordinadas regulares funcionan como islas fuertes a cualquier proceso de movimiento, tanto más cuanto que los elementos coordinados son en este caso verbos finitos que marcan límite de cláusula (cf. Bosque y Rexach 2009, Boeckx 2012). Si las CMFVC constituyen estructuras monoclausales, no se atraviesa, en realidad, más que un núcleo flexivo, volviendo el movimiento una operación admisible en este caso 5 . Así, tanto la focalización como la formación de interrogativas dan cuenta de un reanálisis sintáctico, según se esquematiza a continuación:

(4) a. [Andrés [llegó y me dijo eso]] CMVFC (monoclausal)

b. [Andrés sonrió] y [me dijo eso] Coordinación léxica (biclausal)

Conviene notar que, si bien estos resultados parecen claros, la cohesión formal de una CMVFC no es perfecta, toda vez que otros diagnósticos que podrían atestiguar la fusión de ambos verbos en un único predicado no resultan aplicables. Así sucede con la subida de clíticos, una prueba ya de por sí laxa en el terreno de las perífrasis verbales. Las CMVFC parecen resistir la anteposición del clítico al primer verbo coordinado: *Lo llega y bota (frente a llega y lo bota) 6 . Esto parece indicar que, aun cuando tengamos la proyección de un único predicado, la flexión verbal del segundo miembro coordinado sigue, a efectos morfofonológicos al menos, activa, permitiendo la retención del clítico. Por otra parte, Arnaiz y Camacho (1999 ) documentan la admisibilidad de sujetos no concordantes (v.g. Va y le pegan), hecho que los autores interpretan como la existencia de un requisito de igualdad de tópico pero no de homofuncionalidad argumental. Este fenómeno, nuevamente, distanciaría formalmente a las CMFVC de las perífrasis verbales tradicionales, aun cuando sea por ahora prematuro saber su verdadero alcance.

1.1.2. Pruebas orientadas a la cohesión semántica

Una prueba clásica para determinar la pérdida de estructura argumental de un auxiliar, y con ello, la proyección de un único predicado por parte del grupo verbal, es su combinación con verbos impersonales, en especial, metereológicos. Si el presunto auxiliar mantiene restricciones seleccionales de algún tipo, esta combinación será imposible, como ilustran las perífrasis verbales tradicionales: v.g. va a llover, lleva nevando toda la semana, frente a los grupos verbales no perifrásticos; v.g. *pretendió llover,* teme granizar. De igual manera, las CMVFC son perfectamente compatibles con la inclusión de un verbo meteorológico como verbo léxico pleno, sin que debamos recuperar el valor léxico de movimiento del primer verbo coordinado:

(5) a. De repente, después de haber estado tragando solano durante 30 min., agarra y se pone a llover a lo bestia cuando empezábamos a sudar […].

(Crónicas del cuadradito, https://cronicasdelcuadradito.wordpress. com/tag/mayas/)

b. Estábamos jugando en el parque y de repente llega y llueve.

En el ejemplo (5a), el verbo impersonal va introducido, a su vez, por un auxiliar ingresivo, contexto que vuelve más aceptable, en general, a un verbo de actividad con una CMVFC, toda vez que estas involucran el inicio abrupto de un evento. De todos modos, resultan igualmente admisibles ejemplos como los de (5b), en los que el verbo de actividad se inserta de modo directo.

Otras pruebas orientadas a la pérdida de estructura argumental resultan, por motivos independientes que en la actualidad no resultan del todo claros, menos informativas. Así, el uso de la forma pasiva perifrástica con mantenimiento de las relaciones temáticas de la forma activa no produce un resultado gramatical (dejando al margen la recuperación del valor léxico del verbo): el policía llega y detiene al ladrón  *el ladrón llega y es detenido por el policía. Téngase en cuenta que la prueba de la pasiva, en general, no detecta agramaticalidad frente a aceptabilidad, sino la preservación de las relaciones semánticas de la forma activa (v.g. el policía va a atrapar al ladrón = el ladrón va a ser atrapado por el policía), de modo que la inaceptabilidad de una CMVFC en este contexto no va en contra del resultado que arroja el empleo de verbos impersonales, sino que deja en suspenso la propia aplicabilidad de la prueba.

1.2. VALOR INTERRUPTIVO Y ADMIRATIVO DE LAS CMVFC

Según adelantábamos, nuestra propuesta es que las CMVFC poseen como valor semántico básico un aspecto de tipo ‘interruptivo’ (Lichtenberk 1983, Brettschneider 1991) 7 , el que puede esquematizarse en la siguiente figura:

(6) ……………… llega y [ e ] ***************

Las condiciones de aplicación de una CMVFC requieren, en general, que exista una serie de eventos previa que define algún tipo −físico, psíquico o cultural− de normalidad (representada aquí por la línea de puntos) que el evento introducido por el auxiliar quebranta, inaugurando un nuevo estado de cosas (serie de asteriscos). La relación entre la normalidad previa y su interrupción se ve ejemplificada en (7), en el que la recriminación no es, en principio, una consecuencia esperable dados los esfuerzos de Diego:

(7) Diego, tanto esfuerzo que había hecho para lograr salir adelante en la vida, y ella venía y le recriminaba asuntos que, viendo bien las cosas, eran del todo normales (…). (Mauricio Orellana, Te recuerdo que moriremos algún día, El Salvador, CORPES XXI)

Hasta donde se nos alcanza, no está claro que el aspecto interruptivo deba incluirse como un tipo de operador específico adicional en la jerarquía de la cláusula o bien que su valor derive de las características semánticas de un operador ya existente sumadas a las restricciones discursivas que impone la CMVFC en su conjunto. En cualquier caso, mostraremos que este valor es, en términos descriptivos, perfectamente distinguible de otros valores aspectuales o modales y que no puede reducirse a ellos. Una CMVFC corresponderá, por tanto, a un operador de alcance aspectual, con independencia de si un análisis ulterior permite computar su valor a partir de primitivos semánticos o discursivos más básicos 8 .

Veamos ahora brevemente algunos argumentos para perfilar este valor en contraste con otros que independientemente se han propuesto en la bibliografía, en particular, para contrastarlo con el valor admirativo, que será el foco del contraste diacrónico en que se centrarán las secciones siguientes.

No es ingresivo. La idea de que las CMVFC focalizan la fase inicial de un evento puede remontarse a Cuervo (1867-72), quien atribuye valor ingresivo a las construcciones coger y, agarrar y y tomar y. En la actualidad, esta idea se encuentra igualmente en García Sánchez (2007 ), quien deriva este valor, al igual que Cuervo, de una elipsis del tipo “tomo (algo) y me voy”.

El principal argumento contra la hipótesis ingresiva es la compatibilidad con la suspensión del límite final del evento. Esta es posible con verdaderos ingresivos (8b), pero no con una CMVFC (8a):

(8) a. *Llegó y escribió un poema, pero no lo terminó

b. Se puso a escribir un poema, pero no lo terminó

A esto puede añadirse el hecho de que los auxiliares ingresivos se resisten a combinarse entre sí (9a); las CMVFC, en cambio, admiten su combinación con auxiliares ingresivos (9b), y en ocasiones, como veíamos en (5), constituyen un empleo casi obligado si el verbo al que se aplican es atélico:

(9) a. *Se puso a empezar a llover

b. Llegó y se puso a llover

No es completivo. Una de las propuestas más influyentes atribuye a las CMFVC un valor aspectual completivo, conclusión que parece natural si consideramos ejemplos como los comentados en el punto anterior: las CMFVC no permiten la suspensión del límite final (8) y favorecen la explicitación del límite inicial (9); es decir, fuerzan una interpretación del evento como visto en su totalidad. Dicha propuesta puede remontarse, con algunas variantes terminológicas, al menos hasta Kenyston (1936), es retomada en Kany (1945) y tiene a su principal exponente en la que quizás sea su formulación más acabada: Coseriu (1966 ). Para Coseriu, este valor es compartido por otras construcciones comparables en lenguas romances y otras lenguas indoeuropeas y no indoeuropeas. Ya en nuestro siglo, esta caracterización parece considerarse estándar, al menos si se toma como referencia el diccionario de perífrasis verbales coordinado por García Fernández (2006, s.v. coger y + verbo). Para estos autores, coger y + verbo “permite marcar el carácter télico del evento descrito por el segundo verbo, de tal modo que obliga a interpretarlo como realizado por completo”. Y continúan: “El resultado es que se ofrece […] una visión unitaria y global del evento”. El resto de las variantes léxicas (llegar, ir, venir, agarrar) se consideran variantes peninsulares o americanas de coger y + verbo y reciben, por tanto, idéntica caracterización aspectual.

Un argumento contra la reducción del valor de las CMVFC al aspecto completivo puede encontrarse al compararlas con la conducta de otras construcciones completivas, como es el caso de ciertos usos de se. Cuando el clítico se indica la realización completa de un evento, es incompatible con nombres masa escuetos en posición de complemento (10a-a’); las CMVFC, en cambio, no lo son 9 :

(10) a. Pedro se bebió la cerveza / se comió el pastel.

a’. * Pedro se bebió cerveza / se comió pastel.

b. Pedro llegó y (se) tomó la cerveza / (se) comió el pastel.

b’. Pedró llegó y tomó cerveza /comió pastel.

En los ejemplos con CMFVC, aunque se ve implicada la realización completa de un evento (beber una cierta cantidad de cerveza, comer una porción de pastel), esta información no está marcada gramaticalmente (ausencia de se y de determinante). Lo relevante, siguiendo la propuesta interruptiva, es que dichas acciones se hayan realizado contra unas circunstancias previas que no las hacían previsibles (Pedro era abstemio o hacía una dieta, etc.).

Téngase en cuenta, pues, que no proponemos que las CMVFC sean incompatibles con el valor completivo, sino solo que no es este el que gramaticalmente codifican. Esta idea puede verse reforzada por el tipo de inferencias que el hablante se ve obligado a hacer en uno y otro caso. Así, en una serie narrativa, el uso de un completivo con se no entraña ninguna relación de (in)coherencia con eventos previamente enunciados y puede emplearse, por tanto, en estructuras consecutivas sin necesidad de añadir suposiciones adicionales (11a). En el caso de las CMVFC, se introduce necesariamente una tensión con el estado de cosas previo, de forma tal que, en (11b), necesitamos suponer un elemento contextual adicional que vuelva coherente su empleo (no le gustan los completos, hacía una dieta, etc.).

(11) a. Tenía tanta hambre que se comió un completo

b. Tenía tanta hambre que llegó y se comió un completo

Adicionalmente, es recurrente, al menos en el español de Chile, el uso de CMFVC en lo que podemos catalogar como usos de “norma social”, en que la CMFVC es introducida por la forma negada del verbo copulativo ser en presente de indicativo: v.g. no es llegar y pedir un aumento, no es llegar y terminar una relación de años, y que se emplean para reprender conductas socialmente poco aceptables. Crucialmente, lo que se reprende no es el carácter “completo” o acabado del evento referido, sino el que su ocurrencia se dé sin las circunstancias previas adecuadas o las condiciones preparatorias socialmente aceptadas, que es justamente lo que codifica la CMVFC afirmativa. Este tipo de fórmulas no tendría sentido con una construcción puramente completiva: no es comerse los canapés / comerse un completo / tomarse una cerveza.

Es aspectual y no admirativo. Pasemos ahora a considerar la alternativa que, para el resto de este trabajo, revestirá mayor interés: la idea de admiratividad. No es extraño que una oración que contenga una CMVFC se use para expresar sorpresa, como se observa en (12), en el que el hablante se sorprende de que se conozca su nombre en un contexto en el que esto no era lo esperable.

(12) Yo ya le digo: “No me iré de aquí hasta que usted no me diga por qué”. Y coge y me dice que yo soy Paul Bremer, que pase un buen día. ¡Sabía mi nombre, tío, y yo te juro que no la conozco de nada!” (Joan Espasa, “La noche del millón de mundos”, CORPES XXI, España)

Existe, pues, una íntima conexión entre el hecho de que no aparezcan hechos en el contexto previo que permitan augurar la ocurrencia de un evento y la contraexpectativa (‘sorpresa’) que esto genera en el hablante. Como hemos adelantado, nuestra propuesta es que esta conexión es diacrónicamente efectiva, de forma que, de modo incipiente, podremos encontrar ejemplos en la actualidad en que la idea de sorpresa o contraexpectativa se independice de la más objetiva de interrupción. La idea de que las CMVFC pueden codificar admiratividad o sorpresa puede remontarse al ya citado Keniston (1936 ), quien señala que este tipo de construcciones funciona como un “intensivo” y expresa valores afectivos de “sorpresa e irritación”. Nótese que, para Keniston, según ya comentábamos, el valor primario de una CMFVC es de aspecto completivo, al que se añade el admirativo de forma secundaria. Coincidimos, pues, en situar como valor central un valor aspectual, aunque diferimos exactamente en su caracterización.

En usos corrientes y diacrónicamente más profundos, las CMFVC manifiestan propiedades que contradicen lo que esperaríamos de un operador de admiratividad (cf. DeLancey 1997, de Haan 2012). En primer lugar, las CMFVC son plenamente compatibles con la primera persona, como se aprecia en los ejemplos siguientes:

(13) a. (…) después lo guardé en mi valija, donde llevo el catálogo de productos de Sunbeam, y agarré y me fui, si te he visto no me acuerdo.

(Daniel Guebel, Carrera y Fracassi, Argentina, CORPES XXI)

b. Ese silencio, esa paz, esa conexión que hace falta con lo natural me trasladó y finalmente dije: esto es lo que yo quiero y buscaba sin querer. Así es que llegué y vendí todo lo que tenía y dije ‘voy a hacer un negocio empezando desde cero’. (Andrea Ríos, “Uno a uno con la naturaleza”, Chile, CORPES XXI)

En contraste, el empleo de la primera persona en construcciones genuinamente admirativas es solo admisible en contextos altamente marcados, ya que, siguiendo a DeLancey (1997: 33), “first person actors requires a context involving inattention or lack of consciousness”. En español, podemos verificar esto en la construcción [que+ perfecto compuesto del modo subjuntivo] (Soto y Hasler 2015), a la que independientemente se ha atribuido valor admirativo (14); nótese que (14b) solo es admisible si el hablante no es consciente de las acciones por él realizadas:

(14) a. ¡Que se haya tirado del puente este cabro!

b. #¡Que me haya tirado (yo) del puente!

En segundo lugar, el alcance de una CMVFC no coincide con el que cabe atribuir a la admiratividad, la cual corresponde, para todo modelo en que se la indentifique, con un operador máximamente externo en la estructura clausal (cf. Van Valin 1997, Rizzi y Cinque 2016, Hengeveld 2017). En particular, las CMVFC pueden estar dominadas bajo un operador de tiempo futuro en ir a (15a), un modal deóntico (15b-c) o un auxiliar habitual (15d), coincidiendo, así, con el alcance más interno que posee un operador aspectual (por ejemplo, la forma progresiva estar + -ndo, que podría sustituir a llegar y en todos los ejemplos anteriores). Si tomamos preliminarmente como referencia la jerarquía de proyecciones funcionales de Cinque (1999), veremos que, en efecto, el Tiempo Futuro y el Aspecto Habitual están sobre la Modalidad Obligativa, mientras que la proyección de Foco (donde habría de localizarse la admiratividad, cf. Rizzi y Cinque 2016: 146) es externa a todas estas proyecciones (15e). Así, si el valor codificado por una CMFVC fuese esencialmente admirativo prediríamos, contra la evidencia, la agramaticalidad de (15a-d).

(15) a. ¿Cómo vas a llegar y decirle a un tipo que es un impresentable, o que es feo, o que es gilipollas? (Miguel Naveros, Al calor del día, España, CORPES XXI)

b. Para poder triunfar simplemente tienes que llegar y levantarte cada vez que te caes en el camino. Solo así conseguirás tus propósitos. (frasesdelavida.wiki, Chile)

c. Entonces {debí / pude / tuve que} coger y decirle a Pedro que no volviera. (García Fernández 2006: s.v. coger y + verbo: (15a))

d. Efectivamente, Juan suele coger y dar grandes paseos él solo. (García Fernández 2006: s.v. coger y + verbo: (15b))

e. Foco < T(Future) <AspHabitual < ModObligation < … llega y …

Restricciones aspectuales sobre el verbo principal. Para finalizar este apartado, consideremos las restricciones aspectuales sobre el verbo seleccionado por el auxiliar de una CMVFC, que se siguen de la caracterización semántica arriba discutida. Dado el valor básico de tipo interruptivo, serán admisibles los verbos dinámicos, en especial aquellos en los que se pueda identificar claramente un límite inicial, sea que este venga dado de forma inherente por el tipo de situación del predicado, sea que sea inducido contextualmente. Así, los predicados que de modo más natural encontraremos aquí serán los eventos télicos, sean realizaciones o logros, toda vez que estos se dejan conceptualizar como estados de cosas compactos que interrumpen, como un bloque, una normalidad previamente definida (16a). Los eventos dinámicos atélicos (actividades) serán admisibles bien si van introducidos por un auxiliar ingresivo, bien si su límite inicial es claramente distinguible en el contexto (16b-c). Finalmente, según ha sido independientemente observado en la bibliografía, los estados son particularmente incompatibles con las CMVFC (16d), excepto que, como comenta García Fernández (2006: 100), estos se recategoricen como eventualidades con un límite inicial que indiquen “comportamientos y situaciones coyunturales” (16e):

(16) a. Llega y se compra un auto. EVENTO TÉLICO

b. Ahora va y se pone a llover. INGRESIVO + V ACTIVIDAD

c. Va y se pone a hablar. ACTIVIDAD

d. *Va y sabe inglés. ESTADO

e. Juan cogió y estuvo enfadado toda la noche. (García Fernández 2006: s.v. coger y + verbo, (10))

Nótese que las restricciones aspectuales aquí apuntadas poseen pleno sentido si tenemos en consideración el valor primario de aspecto interruptivo, pero no se aplicarían necesariamente si el significado fuese en cambio de admiratividad. De todos modos, al pasar ahora a considerar el asunto desde un enfoque diacrónico, las pruebas que hasta ahora hemos aplicado sincrónicamente adquieren una relevancia metodológica crucial. En particular, si alguna de las restricciones apuntadas se modifica, podemos tomar esto como indicio de que el valor de admiratividad, hasta ahora considerado como un matiz discursivo secundario, puede independizarse y adquirir rango de valor semántico primario.

2. GRAMATICALIZACIÓN COMO AUMENTO DE ALCANCE EN LA ESTRUCTURA CLAUSAL

Una de las ideas más generalizadas en los estudios de gramaticalización consiste en la tesis de que los procesos de cambio semántico coinciden con un incremento progresivo de la subjetivización del significado (Traugott 1989, Hopper y Traugott 1993, Company 2004, Cuenca y Hilferty 2007). Una caracterización estándar de dicha propuesta es la que se sintetiza en la siguiente cita de Traugott:

‘subjectification’ refers to a pragmatic-semantic process whereby ‘meanings become increasingly based in the speaker’s subjective belief state/attitude toward the proposition’, in other words, towards what the speaker is talking about. (Traugott 1995: 31)

Prácticamente todos los casos estudiados de gramaticalización satisfacen, de una u otra manera, el patrón de aumento de subjetivización. Por ejemplo, el proceso de gramaticalización de la forma latina cantare habeo (Fleischman 1982, Melis 2006, Tena 2017, entre otros) atestigua el paso desde la modalidad deóntica (orientada al agente), al tiempo futuro (cantaré, categoría temporal deíctica) a, finalmente, la modalidad epistémica (estará en casa, ¿no?, valoración subjetiva de la veracidad de una proposición). Este ciclo cumple de forma particularmente clara la correlación entre grado de gramaticalización e incremento de valores subjetivos u orientados al hablante. Otros ejemplos que pueden citarse incluyen la emergencia de valores epistémicos, desde su origen como adjetivo de valor modal dinámico, en la construcción capaz que (Grández Ávila 2010), o del evidencial en formas de perfecto (Soto y Hasler 2015, Hengeveld 2017, Carol 2018), entre muchos otros.

De acuerdo con una serie de propuestas más recientes, particularmente aquellas que adoptan una aproximación estratificada de la estructura clausal, la gramaticalización conlleva siempre un aumento en el alcance que un elemento posee en una jerarquía de operadores. Dicha propuesta conoce al menos dos variantes, una formulada en el marco de la Gramática Discursivo Funcional (FDG) y otra en el marco del modelo generativista. Con respecto a la primera, Hengeveld (1989 , 2011, 2017, cf. Narrog 2012, 2017), partiendo de un modelo que distingue dos niveles, el representacional y el interpersonal, cada uno agrupando una serie ordenada de operadores, defiende que:

Lexical items may enter the system at any point, but once this point has been selected they cannot move down to a lower point on the interpersonal or representational scale. Items can move up from the representational level to the interpersonal level at any point, but once they have entered the interpersonal level they cannot move down the interpersonal scale. (Hengeveld 2017: 25)

En principio, la propuesta de Hengeveld permite reformular en términos estructurales la idea ya expresada por Traugott (1995 ), toda vez que el modelo asume independientemente que los operadores a los que cabe asignar un valor más “subjetivo” se localizan también en estratos más “externos”, lo que desencadenaría que el cambio constituya un incremento en la orientación semántica hacia el acto de habla (Narrog 2017: 75). No obstante, el modelo realiza predicciones algo más restrictivas que la idea de incremento de subjetividad en sí misma; en particular, si el cambio se produce al interior de un mismo nivel, este debe seguir a través de estratos adyacentes. Así, se excluye la posibilidad de que, por ejemplo, habeo hubiese pasado a expresar valor epistémico sin haber marcado futuro, ya que esto hubiese involucrado saltarse al menos una capa.

Sin embargo, un cambio diacrónico sí puede pasar en un solo paso desde el nivel representacional al nivel interpersonal. Esto es lo que parece suceder en el caso aquí estudiado, si consideramos que el aspecto interruptivo corresponde a un operador relativamente bajo en el nivel representacional 10 y la admiratividad, en cambio, a un operador alto del nivel interpersonal. De acuerdo con Hengeveld (2017 : 29), la admiratividad se localizaría en la capa del Contenido Comunicado en el nivel Interpersonal, “as this category has to do with the informational status, more specifically the newsworthiness, of the content of a speech”. Las CMFVC cambiarían, así, de nivel sin que debamos, por tanto, hipotetizar fases intermedias (tiempo, modalidad epistémica, evidencialidad) entre el interruptivo y el admirativo que, de hecho, no se documentan. La propuesta de Hengeveld puede sintetizarse en el siguiente esquema (íbíd.: 26), en el que las unidades etiquetadas Lex señalan que una unidad léxica, según se recoge en la cita anterior, puede iniciar un proceso de gramaticalización en cualquier nivel, siempre y cuando este no “baje” hacia operadores con menor alcance; las iniciales de cada nivel corresponden a los operadores distinguidos en la FDG, en cuyo detalle no podemos entrar aquí (cf. Hengeveld 1989, 2017):

2

Una tesis en esencia bastante similar es la que podemos encontrar en la propuesta generativista de Roberts y Roussou (2003), revisada en Roberts (2012 ). De acuerdo con los autores:

The diachronic movement of a given morpheme, possibly tracked over many centuries trough successive reanalyses, is always ‘upwards’ in the structural hierarchy of functional categories. (Roberts y Roussou 2003: 36)

Aquí, el movimiento ascendente a través de la jerarquía de proyecciones funcionales toma como referencia el modelo de Cinque (1999): “In each case, we can observe diachronic movement of a formative from a relatively low to a relatively high position in the Cinque hierarchy” (Roberts 2012: 361). El mecanismo a través del cual se implementa esta idea, el movimiento de núcleos, tiene la ventaja de verse motivado independientemente entre las operaciones del modelo (al menos en sus formulaciones más tradicionales, cf. Roberts 2011). En particular, los autores plantean que, en un proceso de gramaticalización, se produce un reanálisis en el que un elemento que se ha movido desde una posición de núcleo más baja a otra más alta se interpreta como ensamblado directamente en la posición más alta; se trataría, así, de un proceso de “loss of movement”, que puede esquematizarse como sigue (Roberts 2012, (2)):

(17) [XP Y+X [YP tY]] > [XP Y=X [YP .. Y .. ]]

Nuevamente, esta propuesta permite realizar una implementación formal de la idea tradicional de subjetivización, sin, empero, sustituirla por completo. Para un cambio dado ˗por ejemplo, el surgimiento del valor epistémico de –ré˗ podemos imaginar que el núcleo sube posiciones en la jerarquía de Cinque, pasando del tiempo a la modalidad, y es reanalizado, por una generación posterior de hablantes, como exponente directo del núcleo más alto. Sin embargo, debemos asumir independientemente que los núcleos más altos codifican valores más subjetivos y, en este sentido, el mecanismo propuesto no garantiza que el proceso de gramaticalización conducirá a resultados mayormente orientados al hablante, que es lo que de hecho se atestigua (cf. Roberts 2012: 364).

Desde el punto de vista de las predicciones más precisas que el modelo realiza, dado que el mecanismo elegido es el movimiento de núcleos, se producirá el mismo efecto de adyacencia de operadores que, para un mismo nivel, veíamos en el caso de la propuesta de Hengeveld en la FDG. Esto es así porque, si nos ceñimos al Head Movement Constraint, el movimiento de núcleos nunca puede realizarse a través de posiciones discontinuas, dejando un núcleo en posición intermedia (Travis 1984), de forma tal que tanto la direccionalidad ascendente (se excluye el movimiento descendente) como la adyacencia se derivan de principios independientes y no deben estipularse ad hoc para la gramaticalización. Sin embargo, el problema con la propuesta de Roberts y Roussou (2003), identificado por el propio Roberts (2012 : n. 5), consiste en que la restricción formal resulta ser empíricamente demasiado fuerte, toda vez que existen diversos cambios en los que un exponente morfológico no codifica todos los valores disponibles en la jerarquía de proyecciones funcionales, menos aun considerando la profusa diversidad de núcleos identificada por Cinque (1999) 11 . Es cierto que, en la formulación de la aproximación “cartográfica” (cf. Rizzi y Cinque 2016), los núcleos funcionales se ordenan en dos grandes “zonas”, aludiendo a las categorías más clásicas de las que se originara el análisis deconstructivo: la zona IP (o SFlex), que comprende información temporo-aspectual; y la zona CP (o SComp), que comprende información modal. Estas zonas corresponden, grosso modo, a los niveles representacional e interpersonal, respectivamente, de la FDG, aunque, a diferencia de lo que sucede en esta última, la aproximación cartográfica no concede, hasta donde se nos alcanza, un estatuto teórico especial a la diferencia entre zonas, sino que las emplea como etiquetas descriptivas para hacer referencia a una única línea de proyecciones continua. Así, no hay modo de formular en forma sencilla y natural un cambio diacrónico en que un exponente “salte” desde un núcleo de la zona IP (temporo-aspectual) 12 a uno de la zona CP (modal-interpersonal) , como sí sucede, según veíamos, en el caso de la FDG. Como el caso del cambio evidenciado en las CMFVC es de este tipo, existen motivos para preferir un modelo estratificado tanto en operadores como en niveles.

Para concluir este apartado, mencionaremos un caso de gramaticalización independientemente atestiguado en el español de Chile que sirve para ejemplificar tanto las nociones teóricas arriba discutidas como el tipo de cambio semántico específico que aquí nos interesa. Se trata de la locución adverbial de repente, estudiada en Rojas (2008 ) en el marco de una teoría cognitivista de la gramaticalización. En el español de Chile, de repente puede asumir tres valores: de ocurrencia abrupta (18a) (como en el resto del ámbito hispánico), de baja frecuencia (18b) o de baja probabilidad (18c).

(18) a. El vaso se cayó de repente.

b. Juan viene de repente, trabaja más en su casa.

c. De repente voy a Temuco, todavía no lo decido.

Al igual que una CMVFC con valor aspectual, la locución de repente expresa, en principio, que un evento ocurre de modo abrupto, es decir, sin un contexto preparatorio que lo hiciese esperable. En el marco de la FDG (no acogido explícitamente por Rojas), podría considerarse este valor como un modificador de nivel representacional en el estrato del Estado de Cosas, específicamente, un operador de PerCePCión de evenTo. El segundo valor correspondería a un operador del mismo estrato, pero orientado a la CuanTiFiCaCión evenTiva, ya que indica que el evento se realiza con baja frecuencia. Finalmente, Rojas argumenta que el tercer valor corresponde a una reinterpretación, plausible cognitivamente, de la baja frecuencia como baja probabilidad, dando lugar a un valor epistémico evaluativo que, en el modelo de Hengeveld (2017 : 14), correspondería a un operador de Modalidad ePisTéMiCa obJeTiva, es decir, perteneciente al estrato del Episodio. Si el análisis de Rojas es correcto, podemos apreciar interesantes similitudes y diferencias con el proceso de cambio sufrido por una CMFVC. Como en el caso de estas últimas, la construcción aumenta su alcance y adopta valores cada vez más subjetivos; sin embargo, en el caso de de repente el cambio se mantiene en un mismo nivel, el representacional, y sigue por tanto una deriva de estratos adyacentes. En cambio, las CMFVC se reanalizan como operadores de nivel interpersonal, por lo que se saltan los valores representacionales identificados por Rojas y pasan a codificar directamente admiratividad en el nivel más alto.

fig2  

3. CASOS INTERRUPTIVOS Y ADMIRATIVOS DE CMVFC EN CORPUS

Revisemos ahora algunas evidencias diacrónicas en que se manifiesta el carácter más básico del valor aspectual interruptivo, frente al valor secundario del valor admirativo, el que, no obstante, comienza a manifestar una autonomía incipiente ya entrado el siglo XX y, más aún, en el siglo XXI. Los datos aquí presentados corresponden a tres fuentes: Corpus del Diccionario Histórico del Español (CDH), para ejemplos anteriores al siglo XXI; CORPES XXI, para casos contemporáneos; y búsquedas intencionadas en Internet, que complementan los datos anteriores para aquellos casos en que los resultados fuesen poco claros. Es importante advertir que, dada la escasa disponibilidad de datos, los resultados aquí presentados avalan cualitativamente la propuesta desarrollada en los apartados anteriores, pero no es posible, por el momento, presentar datos estadísticamente significativos.

Los criterios que tendremos en cuenta para valorar las evidencias disponibles se relacionan con las restricciones que las CMVFC presentan, según argumentamos en el apartado 1. Así, las principales predicciones que nuestro análisis arroja son las siguientes:

• Esperamos una relación entre la aparición de CMVFC y el tipo de situación del verbo seleccionado; en particular, esperamos que predominen los verbos dinámicos télicos y que no se documenten CMFVC con estados. En cambio, en la actualidad, esta restricción se relajará, conforme la construcción pase a expresar admiratividad y no interruptividad. Crucialmente, esperamos casos de CMVFC con estados en etapas recientes.

• Al margen de la persona gramatical que predomine en los primeros siglos de casos con valor interruptivo, esperamos que se documenten casos con primera persona gramatical (singular o plural), ya que esta no es incompatible con el aspecto interruptivo. Sin embargo, si se documentan usos con valor admirativo puro, es decir, CMFVC que tomen estados, esperamos que ninguno de estos casos sea en primera persona, ya que esta sí es incompatible con la admiratividad.

• Finalmente, esperamos que las relaciones de alcance entre operadores igualmente se modifiquen; es decir, que si la CMVFC se comporta efectivamente como un operador de admiratividad, pueda aplicarse sobre operadores que, con valor interruptivo, solo pueden tener alcance sobre ella.

De acuerdo con los datos disponibles en el CDH, los ejemplos históricamente más antiguos corresponden, en efecto, a ejemplos con valor interruptivo. Una dificultad añadida para valorar estos casos más tempranos radica en que, aun cuando para Valdés, en el siglo XVI, tomar ya pudiese tomar un valor no léxico (cf. §1), el primer verbo coordinado todavía retiene en buena medida su contenido léxico, o al menos que su uso como auxiliar se produzca en contextos también compatibles con el tipo de situación en el que se aplicarían con valor léxico. Algunos ejemplos tempranos, entre los siglos XV y XVI, son los siguientes:

(19) a. E acatando en él su fegura, va e piensa que es su fijo e da tanto con las manos en él fasta que lo quiebra. (Anónimo, Sermones de la Real

Colegiata de San Isidoro de León, España, 1503, CDH)

b. Tornarme he a mi casa donde sali; estonçe va e toma VII spiritus peores que a sy, e entran e moran y, e fazense las postremirias de aquel omne peores que las primirias. (Anónimo, Barlaam e Josafat, c1400, España, CDH)

c. Mas ella llega y beve en la fuente al chorro que sobre las lanchas caía, que con el esperriadero del agua, cuando se alço de bever, unos goterones traía por las mexillas […]. (Feliciano de Silva, Segunda Celestina, España, 1534, CDH)

Entre los datos recogidos en el CDH, se documenta solo un caso de CMVFC con un verbo de estado en el siglo XX, en el que no se produzca ningún tipo de coerción (20a). En contraste, algunos ejemplos pueden presentar verbos estativos que alternan con valores dinámicos de logro, en cuyo caso la lectura elegida es siempre esta, como se aprecia en (20b) con el verbo creer, ejemplo que sería perfectamente gramatical bajo la forma reflexivoincoativa (se lo cree):

(20) a. No te burles... A veces pienso que va y es verdá y existe algo... (Sergio

González, Las provisiones, Cuba, 1975, CDH)

b. para qué había que crear un tipo como ése, sino que existe desde siempre, pues mire, la diferencia es poca, y el tipo va y lo cree. (Gonzalo Torrente Ballester, La saga/fuga de J.B., España, CDH, 1972)

Como hemos comentado anteriormente, la relevancia crucial de casos como los ejemplos de (20) radica en que la CMFVC deja de marcar la ocurrencia de un evento no previsto y pasa a expresar la sorpresa del hablante ante una situación cuyo inicio (ser verdad) se deja sin explicitar o es irrelevante. Esto es particularmente claro con estados, dado que estos carecen de límites claros o la adición contextual de estos es discursivamente más costosa. De ahí que sostengamos que sea en tales contextos en los que el valor admirativo se independiza del interruptivo. En rigor, el valor admirativo podría aplicarse también a eventos dinámicos, aunque, en ese caso, sería prácticamente indistinguible de un interruptivo; por tanto, la combinación con estados constituye (casos de coerción aparte) una prueba fuerte de emergencia de valor admirativo, aun cuando sea prematuro decir que solo en estos casos la CMFVC codifica efectivamente admiratividad.

Ejemplos adicionales de este tipo se documentan igualmente en CORPES XXI, del que reunimos 7 casos; se muestra en (21a) un ejemplo. Al buscar combinaciones de CMFVC con ciertos predicados de estado, es posible igualmente encontrar ejemplos relevantes en Internet (21b), que corroboran la relajación de las restricciones aspectuales, ajena a los usos que van desde el siglo XV al XX. Es interesante notar que, en este contexto, podemos también encontrar verbos en principio dinámicos que, bajo lectura habitual, se recategorizan como estados (a la inversa de lo que sucede con (20b), en que un estado se recategoriza como logro); es el caso de fumar en (21c):

(21) a. ¿Ya leíste el último fax? Pues lo firmaba una mujer. Imagínate que venga una gallega resabiosa a tomarnos cuentas. Ja. Aunque va y es una cuarentona divorciada y falta de marido. (Teresa Dovalpage, Muerte de un murciano en La Habana, Cuba, CORPES XXI)

b. […] dice que en la casa de mi tía Carmen, dicen que estaban jugando en el gallinero ¿ve? los hijos de ella, y agarra y estaba ... estaba el duende detrás del árbol, después los llama. (scielo.org.ar, Argentina, 2002)

c. Lo de fumar es un defecto, no me digan que no; y lo dice una que se fuma en seco una plantación de tabaco. Es defecto gordo en cualquiera, pero es que en Letizia lo de fumar es encima. Encima de lo que hay que aguantar la tía coge, y fuma. (yolandacabezuelo.wordpress.com, España, 2016)

Una síntesis de los datos comentados hasta ahora se ofrece en la siguiente Tabla, que comprende casos desde el siglo XV al XX (CDH) más los casos del siglo XXI aportados por CORPES XXI.

1

La incidencia de los diferentes tipos aspectuales puede visualizarse igualmente en el siguiente gráfico, en el que se agrupan los predicados dinámicos télicos (según se aprecia en la Tabla 1, en su mayoría realizaciones), junto a atélicos y estativos.

3

Los predicados dinámicos télicos agrupan, como es esperable, el 93,1% de los casos en el tramo que va del siglo XV al XIX, mientras siguen dominando en las fases sucesivas con un 83% (siglo XX) y un 84,7% (siglo XXI). El predominio de eventos altamente dinámicos en las primeras etapas puede verse favorecido, junto al efecto del valor propiamente interruptivo, por la retención del valor dinámico léxico del auxiliar, que favorecería el empleo de la construcción junto con verbos que denoten acciones concretas. Nótese, por otra parte, que la incidencia de los estados, aunque mayor en términos absolutos en CORPES XXI (7 casos frente a 1), es prácticamente igual a la del siglo XX en términos porcentuales (1,3%, 1,5%, respectivamente, con respecto al total de casos de cada siglo). Con todo, debe considerarse que la aparición de un caso claro de estado debe esperar, en CDH, hasta 1975, mientras que los casos de CORPES XXI se concentran, naturalmente, en los primeros lustros del siglo XXI 13 .

Con respecto a la persona gramatical, se documentan en efecto 12 casos de primera persona en el CDH; sabemos que ninguno corresponde a un estado, dado que el único caso estativo aparece en tercera persona (19a, va y es verdá). Si realizamos una observación más detallada de los datos de CORPES XXI, el resultado es similar. La tabla siguiente muestra la relación entre tipos de Aktionsarten y personas gramaticales. De las 70 primeras personas, ninguna es de estado y 49 se concentran en las realizaciones. La tercera persona es, por cierto, la forma más frecuente, aunque lo relevante para nosotros es que los estados coaparezcan en forma absoluta con ella.

2

Esta relación puede visualizarse en el siguiente gráfico:

4

Sobre la última de las predicciones apuntadas más arriba, relativa a las relaciones de alcance, existen igualmente algunas evidencias de interés que podemos extraer de los corpus disponibles. Antes de pasar a tales datos, nótese que, si el análisis desarrollado está bien encaminado, prácticamente todos los contextos admitidos naturalmente por CMVFC interruptivas dejan de ser aceptables si el auxiliar toma un predicado de estado, ya que esto fuerza un valor admirativo; o bien este debe ser fuertemente coercionado para interpretarse como un evento dotado de límite inicial (cf. García Fernández 2006, ver supra). Algunos ejemplos pertinentes, construidos ad hoc, se ofrecen a continuación:

(22) a. *No es llegar y ser católico (sí: ‘es llegar y volverse católico’)

b. *En esa empresa tienes que llegar y ser de la UDI. (sí: ‘volverse…’)

c. *Cuando me lo preguntaron, yo llegué y fui comunista. (sí: ‘me hice…’)

d. Yo esperaba que discutiríamos el tema, pero llega y tenía/tiene que salir

El uso de “norma social” que comentábamos en §1.2 es, por ejemplo, imposible con valor admirativo (22a), ya que bajo este uso no se expresa un modo (abrupto o no) de hacer las cosas. Del mismo modo, tampoco podemos introducir un admirativo bajo un deóntico (22b), dado que el admirativo tiene alcance sobre este. De modo similar, una CMFVC, tal como indicábamos, no podrá tomar a la vez un verbo de estado y la primera persona gramatical (22c). En todos estos casos, y en la medida en que resulte aceptable, el ejemplo mejora si se da al estado un valor dinámico incoativo, lo que habilita la recuperación del valor interruptivo. Finalmente, (22d) ilustra la inversión de alcance a la que apuntan los ejemplos anteriores; ahora, el admirativo (llega y) puede tomar un deóntico (tener que); nótese que, en este ejemplo, queremos indicar que fue sorpresivo saber de la obligación de alguien, no del inicio abrupto de esa obligación (de hecho, es más aceptable el empleo del pretérito imperfecto, indicando el comienzo anterior del estado de obligación respecto del tiempo de referencia, aun cuando el auxiliar esté en presente).

Regresando al corpus, una evidencia que este nos entrega en esta dirección es la combinación de una CMFVC con la construcción evidencial resulta + que/inf. (Cornillie 2015) 14 . En CDH se documentan dos casos pertinentes, uno en que resulta rige infinitivo (23a) y otro en que resulta rige una cláusula finita en indicativo (23b), ambos del siglo XX. Si resultar funciona como un evidencial, entonces su combinación con una CMFVC puede interpretarse como un aumento de alcance por parte de esta última, dado que la admiratividad tiene mayor alcance que la evidencialidad (cf. Hengeveld 2017). De modo interesante, en estos ejemplos resultar introduce un predicado estativo, es decir, confirma la relajación de las restricciones aspectuales de la CMFVC con valor admirativo 15 . En contraste, un ejemplo típicamente interruptivo como el de (23c), en el que se refiere la acción repentina de dar la razón a alguien, puede ir introducida por la construcción resultar que, toda vez que, en este caso, la relación de alcance es la inversa (23d).

(23) a. Ahora llega y resulta ser lo menos parecido al mejor guitarrista del flamenco español; parece un ‘hippie’. (Punto, “Paco, el de Lucía”,

España, 1974, CDH)

b. Cuando me canso me voy a las últimas páginas y veo quién es el asesino. O la asesina, porque va y resulta que la que se cepillaba a la gente en esa fiesta tan chula era una vieja algo mochales, que se las daba de duquesa pero que en realidad había sido criada durante la tira de años. (Carlos Pérez, Días de guardar, España, 1981, CDH)

La combinación de una CMVFC con la estructura evidencial resulta que tendrá interés, asimismo, en la sección final de este trabajo, en el que propondremos que el interruptivo y admirativo corresponden en realidad a un mismo operador de transición abrupta que puede aplicarse, conforme su grado de gramaticalización, en distintos niveles.

Evolución diacrónica de restricciones aspectuales

fig3 Gráfico 1 

Relación entre Aktionsarten y persona gramatical

fig4 Gráfico 2 

tab1 Tabla 1 

Síntesis de restricciones aspectuales de las CMFVC

tab2 Tabla 2 

Relación entre Aktionsarten y persona gramatical

4. CONSIDERACIONES FINALES: DOS FORMAS DE TRANSICIÓN ABRUPTA

Para finalizar este trabajo, propondremos cómo podemos derivar los valores arriba discutidos sincrónica y diacrónicamente a partir de un único valor de ‘transición abrupta’ del que se pueden derivar composicionalmente tanto el significado interruptivo como el admirativo según el nivel jerárquico en el que puede aplicarse. Para ello, tomaremos en consideración el análisis presentado por Lau y Rooryck (2017 ), en combinación con algunas ideas de Lee (2011 ) aplicadas por Carol (2018 ) al español andino.

Lau y Rooryck (2017 ) abordan la estrecha relación que se manifiesta tipológica y diacrónicamente entre las categorías de admiratividad, evidencialidad y perfecto (cf. Slobin y Aksu 1982, DeLancey 2001). De acuerdo con los autores, dicha conexión puede explicarse si se asume un modelo aspectual que toma como unidad fundamental el stage ‘estadio’, que puede mapearse bien sobre eventos, bien sobre information updates (iu). Los tres operadores mencionados comparten una estructura télica similar, es decir, una secuencia de estadios con un límite final. La conexión entre perfecto y evidencialidad vendría dada por la aplicación de la transición entre estadios bien a eventos bien a iu’s, respectivamente. Adicionalmente, aunque tanto evidencialidad como admiratividad se aplican a iu’s, se distinguirían por su naturaleza aspectual; mientras que la evidencialidad conllevaría una transición que incluye una trayectoria intermedia (una “realización”), la admiratividad corresponde a “a punctual change of epistemic state” (p. 113) (es decir, un “logro”). De este modo, “the term ‘mirative’ […] should be interpreted as a punctual transition from the epistemic state of ignorance to that of awareness” (íbid.), es decir, como sudden realization ‘adquisición abrupta de evidencia’ (Adelaar 1977; Mexas 2016). Dicho análisis se formaliza a continuación (Lau y Rooryck 2017: 117-118):

5

En las fórmulas de (24), S es un conjunto ordenado de estadios (s), que pueden ser iniciales (i), finales (f) o intermedios (n); así, (24a) muestra una estructura de estadios no especificados que pueden mapearse sobre eventos o estados informativos, derivando la lectura de perfecto o de evidencialidad indirecta, respectivamente. La estructura de (24b), en tanto, correspondería en términos aspectuales a un logro, que comprende dos estadios, inicial y final, sin trayectoria intermedia; en este caso, sin embargo, la propiedad de estadios (λs) es mapeada sobre una propiedad de information updates (λiu), de forma tal que obtenemos admiratividad. En esencia, el análisis de Lau y Rooryck busca dar cuenta del “’abrupt’ aspect of mirativity”, que respondería, asimismo, a la noción de ‘unprepared mind’ a menudo observada en relación con la admiratividad. Indican los autores que esta característica sería “a mere epiphenomenon of a more fundamental aspect of mirativity, namely the sudden change from one information stage to another” (2017: 118).

Por otra parte, una aproximación similar a la evidencialidad y su conexión con la admiratividad es la que desarrolla, siguiendo ideas de Lee (2011 ), Carol (2018 ), para explicar el desarrollo de valores no temporales en las formas de perfecto del español andino. De acuerdo con el autor, la evidencialidad involucra la proyección de un Tiempo de Adquisición de la Evidencia (TEvid), que funcionaría “como un análogo de R de Reichenbach (1947) o de TT de Klein (1992, 1994) solo que con un contenido específico algo diferente: denota el tiempo en el que el hablante dispone de evidencia para p” (Carol 2018: 116). Así, la interpretación evidencial de una forma de perfecto puede derivarse si esta, en lugar de codificar un R que se aplica sobre el Tiempo del Evento, pasa a codificar un TEvid y, por tanto, deja en suspenso el tiempo de ocurrencia de un determinado estado de cosas para expresar el acceso a la evidencia por parte del hablante. La diferencia entre evidencialidad y admiratividad se seguiría de las relaciones de inclusión entre TEvid y el Tiempo del Evento.

El análisis de Carol posee importantes puntos de contacto con el que comentamos más arriba de Lau y Rooryck, en tanto que, para ambos, existe una estructura temporal (estadio o Tiempo) que varía en función del tipo de unidad a la que se aplica: eventos o fases de eventos, por un lado; estados mentales vinculados al hablante, por otro. En particular, el iu de Lau y Rooryck (2017 ) puede equipararse con la idea de TEvid, mientras que el estadio como tal puede mantenerse como una noción neutra respecto del contenido al que se aplica. Adaptando estas propuestas al marco jerárquico de la gramaticalización discutido en §2, proponemos aquí que las distintas unidades a las que una misma estructura temporal puede aplicarse corresponden a niveles jerárquicos distintos de la estructura clausal. Los estratos más internos estarán restringidos a la estructura eventiva (caracterización, cuantificación, localización deíctica, etc.), de forma tal que las relaciones temporales implicadas en los operadores aquí empleados se interpretarán como aspectuales o temporales, pero no evidenciales o admirativas. En tanto, el nivel interpesonal de Hengeveld (1989 , 2017) o el área CP de la aproximación cartográfica (Rizzi y Cinque 2016) se vinculan con la codificación del acto de habla mismo y, con ello, de la información manipulada por el hablante más que con el contenido referencial expresado en la proposición.

Así, supongamos que una CMVFC codifica siempre ‘transición abrupta’, es decir, siguiendo a Lau y Rooryck (2017 ), el paso de un estadio a otro sin una trayectoria intermedia 16 . Si la CMFVC se aplica en un nivel jerárquico bajo, obtendremos lo que aquí hemos llamado interruptividad, toda vez que dicha transición se aplicará a estadios de eventos. Si, en cambio, la CMVFC se aplica en un nivel jerárquico superior, su estructura temporal se aplicará al estado mental informativo del hablante, el iu de Lau y Rooryck (2017 ) o al TEvid de Carol (2018 ). Podemos esquematizar esta idea retomando la figura introducida en (6) (§1.2), dejando “vacante” la posición en la que entonces introducíamos una variable eventiva; en otras palabras, la CMFVC codifica una transición abrupta hacia ‘algo’, que deberá definir el contexto sintáctico que su grado de gramaticalización vuelve disponible (eventos o estados mentales informativos):

(25) ……………….llega y [ ]****************

El proceso de gramaticalización permitiría, así, la promoción de la estructura temporal de transición abrupta para que esta pase de aplicarse desde el estrato propio de los estados de cosas al nivel vinculado con el acto de habla. Retomando los conceptos de la FDG aplicados por Hengeveld (2017 ) a la gramaticalización (cf. §2), decimos entonces que, en el nivel REPRESENTACIONAL, la posición vacante en (25) es ocupada por un evento, mientras que, en el nivel inTerPersonal, es ocupada por un TEvid, que solo de forma secundaria proyecta la estructura en su conjunto sobre un estado de cosas. Consiguientemente, en (26a) la línea de asteriscos representa un nuevo estado de cosas en el mundo, mientras que, en (26b), un nuevo estado mental asociado a la adquisición de evidencia. Esquemáticamente:

El análisis esbozado en (25-26) intenta captar el hecho de que una CMFVC, si bien por una parte efectivamente ve modificado su significado al adoptar un valor admirativo, por otro lo mantiene intacto. No es, así, que el proceso de gramaticalización tenga como efecto la sustitución de un operador por otro, sino más bien el ascenso de un mismo tipo de operación desde un nivel más interno a uno más externo, en el que el tipo de unidades disponibles varían. A este respecto, estructuras como las documentadas al finalizar el apartado anterior, en las que una CMVFC toma una construcción evidencial (22, va y resulta que) resultan particularmente ilustrativas. Si, como defiende Lau y Rooryck (2017 ), la admiratividad puede ser entendida como la variante puntual de la evidencialidad, ejemplos de esta naturaleza exhibirían de modo analítico lo que normalmente expresa un operador admirativo en forma sintética. Así, va y resulta que correspondería a una ‘transición abrupta a la adquisición de evidencia’, estructura que solo es viable una vez que el auxiliar de una CMFVC ha escalado posiciones en la jerarquía clausal y puede acceder a modificar un operador evidencial. El resultado es, composicionalmente, una suma de ‘transición abrupta’ y ‘evidencialidad’, es decir, admiratividad. En tanto, los casos de CMFVC con estados sin una construcción evidencial intermedia corresponderían a formas “sintéticas” de admiratividad, en las que el operador de transición abrupta ha “absorbido” el Tiempo de la Evidencia.

7

Las estructuras del tipo esquematizado en (27a) podrían, en el proceso de independización del valor admirativo del interruptivo, servir de “contexto puente” (Evans y Wilkins 2000, apud Cornillie 2015), al añadir de modo explícito el ingrediente de evidencialidad a la estructura temporal de transición abrupta ya codificada por la CMFVC. Eventualmente, la CMFVC puede prescindir del apoyo de la construcción evidencial y cubrir ambos ingredientes semánticos de forma sintética 17 . La manifestación diacrónica concreta de la interrelación de las estructuras de (27) es, no obstante, un tema que deberemos postergar para futuras investigaciones.

fig5  

fig6  

fig7  

CONCLUSIONES

En este trabajo hemos desarrollado la idea de que el valor básico de una CMVFC corresponde a un operador aspectual de tipo interruptivo que indica la ocurrencia abrupta de un evento, valor del que se puede derivar un valor admirativo en el que pasa a primer plano la sorpresa que dicho evento genera en el hablante. Hemos presentado argumentos empíricos y teóricos para defender este análisis.

Desde el punto de vista descriptivo-sincrónico, hemos presentado argumentos que avalan la necesidad de contar con la categoría de interruptividad como distinta de otras categorías disponibles (ingresivo, completivo) e independientemente propuestas como caracterización de las CMFVC. En términos diacrónicos, hemos mostrado que los empleos aspectuales de tipo interruptivo son efectivamente más profundos históricamente, aunque existen, en la actualidad, indicios claros de una incipiente independización del valor admirativo, lo que se manifiesta, principalmente, en un relajo de las restricciones aspectuales propias del interruptivo (aceptación de estados) y en un fortalecimiento de las restricciones sobre la persona gramatical propia del admirativo (rechazo de la primera persona gramatical). Asimismo, hemos discutido distintos fenómenos relacionados con el alcance de los operadores en uno y otro caso (v.g. admisión de construcciones evidenciales).

Desde el punto de vista teórico, hemos basado nuestro análisis en una concepción de la gramaticalización en que esta se concibe como un proceso de aumento del alcance que un operador posee en la estructura de la cláusula, y que conlleva asimismo un aumento en el grado de subjetividad del significado. Bajo este marco, el desarrollo de valores admirativos a partir de interruptivos resulta ser un paso, si bien no obligado, natural.

Finalmente, hemos concluido esbozando un análisis en el que intentamos compatibilizar la preservación de un significado composicional con el proceso de cambio diacrónico. En concreto, hemos propuesto que una CMFVC codifica, en última instancia, una estructura temporo-aspectual de ‘transición abrupta’, la que, aplicada en el nivel representacional, marca la ocurrencia de un evento (interruptivo), mientras que, aplicada al nivel interpersonal, indica la adquisición abrupta de evidencia (admirativo).

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1Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación “Construcciones multiverbales del español: caracterización semántico-sintáctica y distribución dialectal” (Fondecyt Regular 1180061). Agradecemos a los asistentes a las III Jornadas sobre gramática en la diacronía: Las perífrasis verbales desde la gramática de construcciones (Universidad Nacional Autónoma de México, abril de 2018), así como al coloquio TAM y gramaticalización desde la gramática discursiva funcional (Universidad de la Frontera, abril de 2019) por sus útiles comentarios a versiones previas de este trabajo.

2Téngase en cuenta que, de acuerdo con la definición estándar de gramaticalización, esta comprende “the development from lexical to gramatical forms, and from gramatical to even more gramatical forms” (Heine y Kuteva 2007: 32, cf. Hopper y Traugott 1993). En este trabajo abordamos el segundo tipo de desarrollo, aunque, atendiendo a ciertas formulaciones teóricas contemporáneas, entenderemos “even more grammatical” como “dotado de mayor alcance clausal”.

3Cf. Ross (2014) y Covarrubias (2019), para una revisión histórica de conjunto.

4No podemos profundizar aquí en las relaciones entre los conceptos de perífrasis y construcción multiverbal. Conviene notar, sin embargo, que conforme se atiende la descripción de construcciones del tipo llegar y + VF, existen diversas estrategias para incluirlas en el concepto de perífrasis verbal ya disponible. Así, Garachana (2017) aboga por una categoría radial de perífrasis en que las CMVFC ocuparían la posición más marginal. En tanto, en el diccionario de perífrasis verbales de García Fernández (2006: 99), las CMVFC se integran en el lemario, aunque se sigue a Heine (1993: 37-39), al observar que este tipo de estructuras, comunes interlingüísticamente, se asemejan más bien a series verbales. Como se argumenta en Jaque et al. (2018), una estrategia conceptualmente más saludable es, simplemente, considerar a las propias perífrasis verbales como un tipo, especialmente gramaticalizado si se quiere, de construcción multiverbal, lo que nos libera de tener que definir las CMFVC como casos “marginales” de perífrasis y permite, en cambio, estudiarlas de acuerdo a las propiedades que positivamente manifiestan. Tendremos ocasión de comentar la caracterización de García Fernández (2006) más adelante.

5Conviene notar que esta prueba, si bien no funciona con todas las perífrasis verbales, arroja resultados similares con las perífrasis de gerundio, que admiten la extracción (Qué [anda diciendo __] Juan), frente a los grupos verbales no perifrásticos, que la rechazan (*Qué bailaba Juan [cantando __]). Los gerundios del segundo caso se comportan como islas sintácticas (como cualquier adjunto), mientras que, si este se reanaliza como verbo principal de una perífrasis, no se atraviesa ninguna barrera para el movimiento.

6Algunos informantes señalan la aceptabilidad de secuencias como Me viene y me dice o Me llega y dice. No resulta claro si, en ejemplos de este tipo, el primer clítico es en verdad una marca de término de movimiento asociada al primer verbo, que retendría parte (si bien debilitada) de su valor léxico original. Problemas similares suscita la aceptabilidad de secuencias como Me agarra y dice (español rioplatense), donde el clítico puede interpretarse como argumento de agarrar con valor léxico. En cualquier caso, si puede distinguirse efectivamente la anteposición del clítico de la retención de valencia argumental del primer verbo, estos ejemplos apuntarían en la misma dirección que las pruebas basadas en el movimiento sintáctico aquí comentadas.

7Este valor puede observarse de modo particularmente claro en la construcción llegar y + VF propia del español de Chile. Sin embargo, estimamos que puede servir de base para las construcciones asociadas de otras variedades dialectales. Para confirmar esta hipótesis se hace necesario, por supuesto, un trabajo dialectal más amplio, que está actualmente en curso. Con todo, incluso si el significado que se le otorga a construcciones de este tipo en otras varidades dialectales no es exactamente el que se especifica en (6), puede argüirse que estas diferencias semánticas probablemente reflejan distintos estadios en el proceso de gramaticalización. Con estas consideraciones en mente, a efectos de la presente exposición, asumiremos el valor comentado como representativo del español general.

8Nótese, además, que el esquema de (6) vincula estrechamente a las CMVFC con el valor semántico de otras perífrasis caracterizadas en la tradición como escalares (NGRAE 2009) o disposicionales (Fernández de Castro 1999), del tipo llegar a + inf (v.g. llegó a gritarle al jefe). En estas estructuras, es igualmente imposible definir la contribución del auxiliar sin hacer referencia a un estado de cosas previo: si alguien llega a gritarle al jefe resulta claro que han existido circunstancias previas de las que la acción de gritar constituye un punto culminante. El tipo de relación de una CMVFC con el contexto previo es, no obstante, distinta: no se trata del punto culminante, sino de un estado de cosas no previsible. Así, si alguien llega y le grita al jefe, presuponemos que no existían antecedentes que prefiguraran esa conducta, que será en consecuencia sorpresiva. Sin embargo, en ambos casos vemos que la caracterización aspectual del evento requiere tomar en cuenta un contexto narrativo más amplio y que, por tanto, la caracterización que hacemos de las CMVFC no es, en suma, tan ajena a otros valores codificados en la gramática española (y presumiblemente de otras lenguas).

9García Fernández (2006 s.v. coger y + verbo) observa que en verbos de actividad con una variante reflexiva de lectura incoativa disponible, la construcción con coger toma siempre esta última: Juan cogió y *(se) durmió / *(se) cayó del árbol. Nótese que este es un se de tipo aspectual incoativo y no completivo, que se vincula en verdad con la coerción aspectual que sufren las actividades en este contexto; véase infra “Restricciones aspectuales”.

10La categoría de interruptividad no se encuentra diferenciada en el modelo de la FDG; sin embargo, al tomar en cuenta los estratos del nivel representacional, no sería apresurado incluirla como un operador de esTado de Cosas, en el que se encuentra CuanTiFiCaCión evenTiva, TieMPo relaTivo, PerCePCión de evenTos y la Modalidad orienTada al evenTo, y que está por sobre el estrato de la ProPiedad ConFiGuraCional, en el que encontramos operadores como asPeCTo de Fase (Hengeveld 2017: 14). Véase infra para más comentarios al respecto.

11En la revisión presentada en Rizzi y Cinque (2016) se cuentan, entre la zona IP y la zona CP, y yendo desde VoiceP hasta Force, 36 proyecciones funcionales, de las que 15 son tipos de Aspecto (completivo, frustrativo, celerativo, continuo, etc.). Téngase en cuenta, además, que Cinque (1999) asume que en cada cláusula se proyectan todos los núcleos, los que pueden adoptar un valor marcado o no marcado.

12Nótese que tampoco serviría apelar a la noción de fase (Chomsky 2001, Citko 2014), la última versión de la noción de ciclo en el modelo generativista, que alude justamente a la segmentación de la estructura sintáctica en dominios con preferencia para su interpretación en las interfaces. La primera fase comprende hasta el Sv (o codificación de la estructura eventiva y argumental), mientras que la segunda abraca hasta el SC, es decir, un dominio que comprende tanto IP como SC y, por tanto, todas las proyecciones identificadas en la aproximación cartográfica cinqueana.

13No descartamos que la nula aparición de estados en CDH para los siglos anteriores se deba a una falta de disponibilidad de datos, más que a una genuina evolución en las restricciones aspectuales de la propia CMVFC. Es por ello que renunciamos a presentar estas evidencias como generalizaciones cuantitativas en un sentido fuerte. De todos modos, es de esperar que la incidencia de los estados en etapas anteriores tenga como límite su representatividad en CORPES XXI, en el que la cantidad de datos sí es suficiente. Este resultado, en caso de que pudiese demostrarse, sería igualmente ilustrativo, aunque habría de interpretarse de forma algo diferente. Hasta aquí, hemos presentado los valores interruptivo y admirativo como dos etapas diacrónicamente diferenciadas. Es viable asimismo que ambos hayan coexistido desde antiguo, aunque el valor admirativo haya sido una opción minoritaria y más marcada. Es posible aventurar derivas similares en otros casos bien conocidos. Así, sobre la evolución del futuro romance, suele observarse que el valor epistémico de formas del tipo estará corresponde a un estadio posterior al de futuro. Sin embargo, considerando que el origen del futuro es una perífrasis deóntica, no sería descabellado pensar en la disponibilidad del valor epistémico ya desde el origen, habida cuenta de la frecuente ambigüedad entre deónticos y epistémicos (v.g. tiene que estar en su casa / debe estar en el trabajo). En síntesis, el carácter derivado que, por hipótesis, poseen los valores con mayor alcance clausal podría verificarse no solo como una etapa diacrónica posterior sino también como la disponibilidad sincrónica de un valor marcado y cuantitativamente minoritario.

14De acuerdo con Cornillie (2015), es ya en el siglo XIX que la construcción resultar que/inf. Funciona como perífrasis evidencial; su uso se remonta al siglo XV, aunque entonces tiene valor resultativo. Sobre la caracterización de resultar (que) como evidencial, véanse las matizaciones expresadas en la nota 16.

15Nuevamente, podemos complementar los resultados del corpus con búsquedas en Internet, donde estructuras del tipo llega/va y resulta que no resultan difíciles de hallar. Algunos ejemplos son los siguientes: “Ahora va y resulta que toda la recuperación económica se estaba basando (y nosotros sin saberlo) en el crecimiento de China” (expansión.com, España, 2015); “Para una que llega a ocupar un puesto de responsabilidad y que rompe un nicho como es el de la tortura exclusivamente ocupado por los hombres en el imaginario popular coge y resulta que ahora es mala gente” (meneame.net, 2018). Nótese que, en ambos ejemplos, la construcción introducida por resulta que es estativa (progresiva y atributiva, respectivamente). En los conteos de la Tabla 1 no hemos considerado, sin embargo, los casos de resultar como estados, ya que el (semi)auxiliar posee, en cierta medida, un aspecto télico propio. Para más comentarios sobre el punto, véase el apartado siguiente.

16Nótese que, para los autores citados, dicha estructura es, en lo esencial, la de un logro vendleriano. En nuestra propuesta, tal como hemos desarrollado en §1, la idea de transición abrupta no puede disociarse del contexto discursivo previo; es decir, lo que hace ‘abrupta’ la estructura temporal de una CMVFC no es (solo) la carencia de trayectoria interna, sino su desconexión con un estado de cosas hasta entonces vigente. Como hemos indicado allí, constituye un tema pendiente valorar en qué medida el valor de interrupción es subsidiario de la estructura discursiva en que la CMFVC es empleada y en qué medida su valor debe computarse de forma exhaustiva como un operador clausal.

17Hasta aquí, hemos seguido la caracterización semántica de resultar (que) seguida por Cornillie (2015), que le asigna un valor evidencial. Sin embargo, también es plausible, en especial atendiendo al aspecto puntual que poseen estructuras con resulta que, caracterizarla como admirativa. En este caso, en la construcción llega y resulta que la CMVFC reforzaría el carácter abrupto de la adquisición de evidencia que, en rigor, ya tendría resulta que. De todos modos, el punto central seguiría en pie, en la medida en que la noción de ‘transición abrupta’ se aplicaría en este caso a la adquisición de evidencia de forma analítica y transparente, contenido que en un ejemplo admirativo puro con un verbo de estado pasaría a integrar la semántica inherente de la CMFVC.

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Recibido: 04 de Junio de 2019; Aprobado: 06 de Agosto de 2019

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