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Revista de psicología (Santiago)

Print version ISSN 0716-8039On-line version ISSN 0719-0581

Rev. psicol. vol.26 no.1 Santiago June 2017

http://dx.doi.org/10.5354/0719-0581.2017.46511 

Máquina del tiempo

La Revista Cubana de Psicología de 1955: una historia previa a la revolución

The Cuban Journal of Psychology of 1955: a history before the revolution

Miguel Gallegos* 

* Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina. Contacto: M. Gallegos. Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Rosario, Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación. Bv. 27 de Febrero 210 Bis. 2000 Rosario, Argentina. Correo electrónico: maypsi@yahoo.com.ar

Fotografía único número de la Revista Cubana de Psicología, publicado en 1955. 

La historia de la psicología en Cuba ha sido narrada por diferentes autores a lo largo del siglo XX (Bernal del Riesgo, 1955, 1985; Cairo Valcárcel, 1998, Dueñas, 2004, 2005; González Rey, 1995, 2000; Guevara, 1984; Herrera y Guerra, 1999; Pérez Valdés, 1999; Rodríguez, 1990; De la Torre Molina, 1991, 1995/2010, 2009; De la Torre Molina y Calviño, 2000; Vernon, 1941). Entre los diferentes hitos históricos que se pueden reconocer en la isla caribeña se encuentra la publicación de un solo número de la Revista Cubana de Psicología en 1955. La edición de ese único ejemplar puede ser visualizado como un acontecimiento aislado sin mayor trascendencia ni repercusión para la historia posterior de la psicología profesional en Cuba, máxime si se toma en consideración las diferentes narraciones históricas que se fueron construyendo con el tiempo.

El propósito de la presente Máquina del Tiempo consiste en recuperar la edición de aquella singular revista para poder situarla en el conjunto de los antecedentes psicológicos previos a la Revolución Cubana de 1959. Como es lógico, la historia de la psicología cubana se extiende más allá de la frontera trazada por la revolución, pero, lamentablemente, ese pasado más remoto ha quedado invisibilizado por la significación que tuvo la revolución y las diversas construcciones historiográficas que se generaron en los años subsecuentes. Tal vez la recuperación de los eventos psicológicos precedentes a la Revolución Cubana permita flexibilizar la rigidez del corte histórico que significó dicho evento, al menos para el caso particular de la historia de la psicología cubana. Quizás a partir de allí también se pueda repensar la construcción de ciertas fronteras históricas y el interjuego de las continuidades y discontinuidades para el caso de la psicología cubana. Acaso ¿antes de la revolución no estaban dadas todas las condiciones para la creación de la profesión del psicólogo en Cuba?

Revisando sesgos historiográficos

El relato de la historia de la psicología en Cuba ha tenido varios sesgos distintivos y una marca histórica muy particular. Entre los sesgos se puede señalar el excesivo centralismo en la historia acontecida en la ciudad de La Habana. En efecto, la mayoría de las narraciones históricas se concentran en los eventos y acontecimientos acaecidos en dicha ciudad. Otro sesgo se ha visualizado en la construcción de ciertas periodizaciones canónicas, las cuales en su mayoría han sido acompañadas por un pronunciado relato historiográfico descriptivo. Un sesgo bastante palmario se relaciona con el acentuado predominio de la historia profesional, es decir, con la historia que sigue al establecimiento de las carreras de psicología.

Otra opción podría ser: con la historia posterior a la fundación de las carreras de psicología.

De este último aspecto se desprende la característica más distintiva de la historiografía oficial de la psicología cubana, a saber, que la psicología profesionalizada en el país comienza con la Revolución Cubana de 1959, cuando se reconoce la existencia de un conjunto de antecedentes previos.

En rigor, habría que señalar que muchos de estos sesgos son compartidos por otras historias nacionales de la psicología en varios países de América Latina, quizás con la excepción del acontecimiento sociopolítico de la revolución. Nadie puede discutir la significación histórica que ha tenido la Revolución Cubana no solo dentro de las propias fronteras de la isla, sino en todo el continente americano. Tampoco se puede disimular que dicha revolución supuso un nuevo ordenamiento social, político, económico, cultural e ideológico en el país, donde la psicología tuvo un papel activo y fue una de las disciplinas que permitió absorber varios de los problemas sociales de la posrevolución. De igual forma, no se puede desconocer que la profesión del psicólogo en Cuba siguió un curso muy diferente al resto de los países, ya que desde sus comienzos se instituyó como una profesión de carácter estatal, lejos de la profesión liberal concebida en otros países.

Más allá de estas cuestiones, es evidente que la historia de la psicología en Cuba tiene un pasado mucho más extenso, el cual, si bien ha sido reconocido en la mayoría de los trabajos, ha quedado cristalizado en datos anecdotarios y fragmentarios, como si los mismos fueran simplemente un preludio para el verdadero comienzo de la psicología cubana en 1959. Afortunadamente, desde hace unos años han comenzado a producirse una serie de trabajos que tienden a rectificar varios de estos sesgos característicos de la historia de la psicología cubana (García Hernández, Louro Bernal, y De la Cruz Blanco, 2015; Ortiz, Aguilera, Franco, y Torres, 1992; Viguera-Moreno y González-González, 2012). Sin dudas, tales trabajos adquirirían mayor potencia si se lograra resituar la importancia de la historia de la psicología en el contexto de la formación de psicólogos, en la investigación académica y en el quehacer profesional más extendido. Resulta curioso que en un país donde lo histórico-cultural ha tenido un vínculo muy fuerte con la compresión de la realidad social, la revisión sobre el propio pasado de la disciplina y profesión psicológica no se encuentre suficientemente desarrollada.

Sociedad Cubana de Psicología

La Revista Cubana de Psicología fue creada a instancias de la organización de la Sociedad Cubana de Psicología, promovida varios meses antes a raíz de una importante movilización de actividades psicológicas que se venían desarrollando en el país. La constitución formal de dicha sociedad data de diciembre de 1953, y las funciones de la misma comenzaron al año siguiente. La sociedad se conformó con la mayoría de los cultores de la psicología de la época, y la primera comisión ejecutiva quedó establecida de la siguiente manera (ver figura 1):

Figura 1 Reglamento (1955), 27. 

La Sociedad Cubana de Psicología, más que una sociedad científica, se erigió como entidad gremial, ya que uno de sus fines establecía que la misma “se crea con el fin de funcionar como colegio profesional capaz de regular las relaciones de este carácter que vinculan a las personas que ejercen la psicología como una carrera” (Reglamento, 1995, p. 25). Además se proponía albergar todo lo referente a la investigación psicológica realizada en el país. Existían dos tipos de miembros: los de pleno derecho y los adherentes. La sociedad adhería, además, a los principios éticos establecidos por la American Psychological Association, y se vinculaba con la entonces International Union of Scientific Psychology, rebautizada posteriormente como International Union of Psychological Science.

Como tal, fue una sociedad que albergó diferentes actividades psicológicas, llevadas a cabo por sus miembros y otros actores interesados por la aplicación del conocimiento psicológico a diferentes problemas sociales de la época. Por ejemplo, la divulgación del Directorio Profesional indicaba que Alfonso Bernal del Riesgo (ver figura 2) y José Ignacio Lasaga se ocupaban de la psicología clínica, Raúl Gutiérrez Serrano de la psicología de la propaganda, María García García de la psicología del personal, Leonor Rodríguez Manzano de psicometría y Elvira Fernández Díaz de los niños anormales. Si bien de estos autores, Bernal del Riesgo ha sido el más recuperado por la historiografía de la psicología cubana, dado que fue uno de los máximos promotores de la profesionalización de la psicología antes y después de la revolución (Louro Bernal y Bernal, 2013), no se pueden ignorar otros referentes importantes como Gustavo Torroella (Román Hernández, 2006; Oliva, 2012), José Ángel Bustamante (Mariátegui, 1987), Aurora García Herrera (Dueñas, 2006), Aníbal Rodríguez y Juan José Guevara Valdés, entre muchos otros.

Para esos años previos a la revolución, ya se habían organizado dos carreras de psicología, de las cuales, hasta donde se conoce, no egresaron psicólogos. La primera se instaló en la Universidad Católica Santo Tomas de Villanueva, en 1950, a cargo de José Lasaga, con varios cursos obligatorios y optativos (Díaz, 1955). La segunda fue organizada unos años más tarde por Alfonso Bernal del Riesgo, en la Universidad José Martí. Otros antecedentes institucionales indican que en 1954 se creó la Sección de Psicodiagnóstico en el marco de la Fundación Marfán, con tres secciones: personalidad, inteligencia y orientación vocacional (Rodríguez, 1955). La enseñanza de la psicología también se impartió en la Escuela de Publicidad de la Asociación Nacional de Profesionales Publicitarios, a partir de 1955, con varias asignaturas psicológicas. Asimismo, el Ministerio de Educación contaba con una Oficina de Psicometría y Orientación Vocacional desde 1949, donde se realizaban diversas actividades psicológicas en todo el territorio nacional (Bernal, Velázquez, Montero, y Torroella, 1951).

Fuente: www.bernaldelriesgo.com

Figura 2 Alfonso Bernal del Riesgo. 

Revista Cubana de Psicología

La presente Revista debió de haber visto la luz hace más de diez años, porque el estado de madurez cultural precursor de las publicaciones de esta índole tiene entre nosotros más de diez años. No sucedió así por razón del estorbo venido del trabajo que abruma al pequeño grupo de psicólogos de orientación científica que reside en esta Isla, grupo desde hace meses constituido en la SOCIEDAD CUBANA DE PSICOLOGÍA, de la que es órgano la Revista. Y como el estorbo parece que continúa, quienes la publican han convenido en empezar modestamente: con cuatro pliegos chicos cuatro veces al año. Alcanzan estas páginas casi para nada; pero al menos alcanzan para recordar fuera de Cuba que dentro de ella existen personas enteradas de la cascada colosal que en forma de investigaciones y aplicaciones; teoría y técnicas; libros, test y revistas salta de los laboratorios, los centros de consulta y servicios y las editoriales psicológicas. Sirve también la Revista -debe llegar a servir- para obtener otros fines, y en especial para que aumente el número de los adictos a la psicología científica (Cuba está urgida de más psicólogos de cuño científico) (Consejo de Dirección, 1955, p. 3).

La aparición de la revista tuvo lugar en el contexto de múltiples actividades psicológicas, tanto en el terreno de la práctica como de la enseñanza e investigación. Pero tales actividades no se registraban solamente desde la década anterior, sino que se remontan a las primeras décadas del siglo XX; incluso más atrás en el tiempo pueden situarse también importantes actividades disciplinarias (De la Torre Molina, 1991; Dueñas, 2004). Al respecto, el primer artículo incluido en la revista reseñaba los cincuenta años previos de la psicología cubana. En rigor, el trabajo de Bernal del Riesgo (1955), aunque incompleto, solo examinó la importante divulgación de las teóricas psicológicas que propició Enrique José Varona, considerado uno de los grandes cultores de la psicología en Cuba, entre fines de siglo XIX y principios del siglo XX. Varona fue responsable de dictar los primeros cursos de psicología y promover el estudio de esta disciplina en Cuba (Ferrer Lozano, 2015; Vernon, 1941). De hecho, a él se debe el primer texto de psicología que se conoce en la isla: Curso de psicología, editado originalmente en 1905, con una segunda reimpresión en 1921 (Varona, 1921).

Desde luego, Varona no fue el único cultor de la psicología cubana durante las primeras décadas del siglo XX, aunque sí cabe situarlo como una de las figuras principales. Roberto Agramonte, sucesor de Varona en la enseñanza de la psicología desde fines de la década de 1920, fue otra de las figuras señeras de la psicología cubana. Como resultado de su labor docente escribió un Tratado de psicología general, el cual fue reimpreso varias veces, alcanzando una importante difusión más allá de la periferia de la isla (Agramonte, 1942). Posteriormente dicha obra fue sintetizada como Compendio de psicología (Agramonte, 1939). En esas fechas también se editaron otras obras destinadas a la enseñanza y divulgación de la psicología: Cuestiones de psicología, de Pedro Roig (1925); Iniciación en la psicología, de Alfonso Bernal del Riesgo (1936); Apuntes psicológicos, de Miguel Ángel Nin, con un prólogo de Emilio Mira y López (Nin, 1940); Psicología, de Raúl Gutiérrez Serrano (1942); y Curso elemental de psicología, de José Velázquez (1959), entre otras.

No puede olvidarse el nombre del puertorriqueño Alfredo Aguayo, quien, radicado en la isla, fuera una de las personas más prolíficas en el terreno de la psicología y la pedagogía cubana. Escribió varios libros sobre pedagogía, organizó publicaciones periódicas y realizó diversas pesquisas psicológicas; incluso tuvo a su cargo la organización del Laboratorio de Paidología de la Universidad de La Habana, que desde 1912 fue pergeñado para el estudio científico del niño cubano y como complemento práctico imprescindible para la enseñanza de la psicología pedagógica, tal como la concebía el autor. A juzgar por los informes presentados por el propio Aguayo (1913, 1918), no fue fácil concretar el funcionamiento adecuado de dicho laboratorio, pero, satisfactoriamente, logró contar con un equipamiento diversificado y llevar a cabo varias investigaciones psicopedagógicas. Entre las innumerables obras escritas cabe destacar el Tratado de psicología pedagógica, redactado en 1925, con un prefacio de Enrique José Varona (Aguayo, 1925). Varias obras de Aguayo tuvieron una importante difusión en los países de América Latina, por tanto no es casual encontrarlas en los anaqueles de las bibliotecas. Incluso, algunas de sus obras fueron traducidas al portugués (Aguayo, 1953).

En este espacio, no sería posible ni deseable resumir la extensa difusión psicológica que tuvo lugar en Cuba durante la primera mitad del siglo XX, pero sí resulta propicio volver a centrar la atención sobre la necesidad de recuperar el largo pasado de la psicología cubana, no solo respecto a las actividades psicológicas en La Habana, sino también en el resto del país. Tal como se ha expresado, la Revolución Cubana fue un cambio total para las condiciones materiales de la isla, y la psicología no quedó incólume. La reorganización estatal cubana implicó una nueva forma de hacer y pensar la psicología, que, si bien no borró los antecedentes preexistentes, supuso una mudanza radical de los principios rectores de la nueva profesión psicológica, acorde con los objetivos de la revolución y fundamentada desde una concepción marxista-leninista (Escuela de Psicología, 1964).

Un estorbo, un destino…

Quizás el mensaje inicial de la Revista Cubana de Psicología, al considerarla como un estorbo, fue premonitorio. Ese primer número fue la única edición que se conoció de la revista. Habría que indagar un poco más en las actividades laborales de los editores para poder comprender el escollo que podía ocasionar la edición de aquella primigenia publicación. Tuvieron que pasar alrededor de tres décadas para que se volviera a editar una nueva Revista Cubana de Psicología, la cual se forjaría en el marco de una profesión consolidada, con nuevos actores y en un contexto totalmente diferente. No se desconoce la edición de varias revistas psicológicas en el ínterin, pero recién en 1984 se organiza la actual Revista Cubana de Psicología, a cargo de la Sociedad de Psicólogos de Cuba, la que se estableció unos años antes en 1981.

La primera Revista Cubana de Psicología expone el afianzamiento que tenía la psicología hacia mediados del siglo XX en Cuba, y se la podría considerar, al igual que la sociedad forjada por entonces, como la síntesis de las actividades psicológicas preexistentes. La Revolución Cubana de 1959 obviamente no tuvo nada que ver con la discontinuidad de la revista ni tampoco impidió la continuidad de las actividades psicológicas de varios de los cultores que ya venían labrando el terreno profesional. De hecho, varias de las figuras representativas del mundo psicológico previo a la revolución cumplieron un papel relevante en la organización de las carreras de psicología y contribuyeron a formar las primeras generaciones de psicólogos cubanos en el tiempo de la posrevolución. Más aún, existe una famosa anécdota en la que el Che Guevara, luego de la revolución, se encuentra con la necesidad de reorganizar el ejército, y para ello recurre a Gustavo Torroella, a quien le encomienda viajar a Estados Unidos y adquirir los modernos test psicológicos para la selección del personal militar (De la Torre Molina, 2009).

La recuperación de este hito histórico en esta Máquina del Tiempo, más que suponer la mera constatación de un hecho empírico previo a la revolución, debe servir para repensar la construcción de ciertas fronteras históricas que, muchas veces, suelen operar como un obstáculo a la comprensión del pasado. Es indudable que la materialización de aquella primera Revista Cubana de Psicología de 1955 expone el afianzamiento de las actividades psicológicas logradas en épocas precedentes a la revolución, al mismo tiempo que pone en discusión la abrupta discontinuidad que aparece consignada en las diversas reconstrucciones históricas. No se trata de negar el impacto de la Revolución Cubana ni de soslayar su significación histórica, pero sí de repensar el panorama histórico de la psicología cubana antes y después de la revolución.

Es cierto que a partir de la Revolución Cubana la historia de la psicología en la isla comenzaría una etapa totalmente diferente a la precedente. Sin embargo, también es preciso reconocer que ya se encontraban todas las condiciones necesarias para la emergencia de la profesionalización psicológica. Cuando se organizan las nuevas carreras de psicología en la Universidad de Las Villas, en 1961, y en la Universidad de La Habana, en 1962, la enseñanza, la investigación y la práctica psicológica ya contaban con una importante trayectoria dentro de la isla. Lógicamente, las nuevas condiciones sociopolíticas y la reorganización de la esfera estatal impuestas por la revolución le imprimirán un rumbo muy característico a esa historia previa.

Agradecimientos

La Máquina del Tiempo es editada por Vanetza E. Quezada. Departamento de Psicología, Universidad de Chile. Este trabajo fue realizado en el marco del Programa de Posdoctoración de la Universidad Nacional de Rosario. También ha sido posible gracias a un subsidio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT-Foncyt) de Argentina: PICT 2014-2804. Especial agradecimiento al personal de las siguientes instituciones: Biblioteca Nacional José Martí, Biblioteca Central de la Universidad Central de las Villas, Biblioteca de la Facultad de Psicología y Biblioteca Central “Rubén Martínez Villena” de la Universidad de La Habana, Cuba.

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