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Revista de psicología (Santiago)

versión impresa ISSN 0716-8039versión On-line ISSN 0719-0581

Rev. psicol. vol.28 no.1 Santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.5354/0719-0581.2018.53981 

Reseña de libros

Una revisión de Historias de la psicología. Contribuciones y reconstrucciones parciales (1a Ed.)

A review of Historias de la Psicología. Contribuciones y reconstrucciones parciales (1a Ed.)

Bárbara Valdés-Silva1 

1Universidad Católica del Maule, Talca, Chile

Hevia Jordán, Evelyn; Reiter Barros, Francisco; Salas, Gonzalo. 2019. Historias de la Psicología. Contribuciones y reconstrucciones parciales. Santiago, Chile: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 415p. ISBN: 9789563571967.

Producto del esfuerzo y colaboración de un colectivo de autores provenientes de Iberoamérica y Estados Unidos, el libro Historias de la psicología. Contribuciones y reconstrucciones parciales, viene a entregar un contenido que tematiza multivocalmente la psicología desde su carácter histórico, aunque vinculada a sus diversas dimensiones —ciencia, disciplina y profesión—, idea que fue gestada durante la V Jornada Chilena de Historia de la Psicología en el año 2016.

A lo largo de sus 13 capítulos, divididos en cuatro apartados, el libro editado por Evelyn Hevia Jordán, Francisco Reiter Barros y Gonzalo Salas, busca contribuir desde sus diferentes perspectivas a la historia de la psicología “desde una sensibilidad pluralista y no reduccionista, parcial, interdisciplinar y detallada, que, metafóricamente, se denomina microhistórica” (p. 11). A la vez, se identifica como un texto original, inusual y de composición teórica y metodológica compleja, valorándose cada punto de vista desde la pluralidad e interdisciplinariedad en la construcción de la historia de la psicología, lo que representa uno de los principales atractivos de la obra.

En el marco de la introducción se plantea el concepto de microhistoria para exponer la tentativa de nombrar la obra como microhistorias de la psicología, por considerar ciertos criterios historiográficos asociados al concepto. Aun así, para evitar confusiones disciplinares se decidió el título expuesto. Cabe destacar que, frente a la organización del libro, la composición de los cuatro apartados para la articulación de las di-versas temáticas es una interesante apuesta que permite explicar de manera amigable y organizada la gran variedad de contenidos.

La obra comienza de forma contundente con el capítulo “Ecos de la voz socio-ética de William Stern (1871-1938)”, escrito por James T. Lamiell, referente de la historia de la psicología a nivel mundial, quien se ha dedicado durante su trayectoria al estudio de Stern, mediante un exhaustivo trabajo de archivo. Este artículo es la primera publicación en español de Lamiell, gracias a la minuciosa traducción realizada por Francisco Reiter.

Sumado a lo importante de contar con un capítulo que cruza las barreras idiomáticas, se enriquece aún más con la mirada y preocupación socioética entregada por Stern, aspecto menos conocido en sus obras, ya que el autor es reconocido como el inventor del constructo de coeficiente intelectual. Este capítulo está plagado de valor por la calidad del estudio, que representa la observación, en conjunto con Clara Stern, de sus tres hijos durante dieciocho años de crianza, desde el nacimiento hasta la pubertad y que, en gran parte, es representada con la monografía Recollection, testimony, and lying in early childhood.

Uno de los apartados más interesantes al interior del capítulo, se ubica en el análisis y opo-sición de los Stern sobre las prácticas de la psicoterapia psicoanalítica con niños y adolescentes, dejando ver de manera explícita el desacuerdo frente a las prácticas, al igual que la noción de las pruebas psicológicas como un problema socioético.

Asociado a la conclusión que Lamiell entrega acerca de la historia de Stern y las dificultades para desarrollar la disciplina en sus últimos años de vida, nos entrega una mirada de su historia y valor ético, y da pie para indagar en mayor profundidad sobre sus escritos.

El segundo capítulo, escrito por Helio Carpintero, uno de los principales referentes de la psicología actual y de la historia de la psicología de habla hispana, se titula “Una visión de la psicología Aplicada. El ‘tratado’ de Henri Piéron”. La relevancia del tratado, en palabras de Carpintero, es que se trata de una obra pionera, que releva, incluso antes que John B. Watson, a la psicología como ciencia de la conducta. Este antecedente es, por cierto, no reconocido del todo en la historia de la psicología. El capítulo comienza haciendo referencia a los inicios de la psicología como ciencia positiva en función de esclarecer la mente y la conducta, tanto en el ser humano como en los animales, y desde ahí nacen los nuevos estudios teóricos relacionados, lo que se representa en hechos que determinan la explosión de las aplicaciones de la psicología a los problemas sociales.

El énfasis del capítulo está dirigido al trata-do, publicado en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, planificado y editado por Pierón y otros 27 autores. Con dicha base, Carpintero entrega una descripción del contenido del tratado y los autores que fueron parte de este importante aporte a la psicología en ese periodo.

La base teórica de Pierón, y con la cual aceptó dicha tarea, consideraba que “los psicólogos deberían consolidar y fortalecer la adaptación comportamental de los individuos a su medio, mediante el análisis de sus facultades biológicas y psicológicas y luego sometidas a los procesos de aprendizaje que más les cuadraran” (p. 70).

Por otra parte, el capítulo enfatiza el concepto de psicología aplicada, desarrollado inicialmente por Stern, que se define como “la ciencia de los hechos psicológicos que son relevantes por su utilidad práctica” (p. 66).

Carpintero también refiere que, frente al desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, se puso en marcha la utilización de algunos test para la formación de ejércitos, sumado al aporte de los expertos clínicos ante los traumas psicopatológicos, el nacimiento de la psicología a nivel empresarial y el desarrollo humano. Todo esto da pie al progreso de la psicología, implementándose nuevos centros e instituciones como sociedades que materializaron los nuevos quehaceres demandados por la sociedad.

El citado tratado es pionero en su campo de especialización, que se reserva a la concepción médica y atribuye un papel secundario al psicólogo, concebido como asistente de los médicos en temas psicopatológicos. Aun así, la obra de Pierón viene a aportar a la pluralidad de concepciones de la psicología y su estudio durante el siglo XX.

Respecto al tercer capítulo del libro, “A 50 años de su muerte, la influencia de Walter Blumenfeld en la psicología peruana”, se destaca el significativo homenaje rendido por los autores Tomás Caycho, Walter Arias, Miguel Barboza y José Ventura, al gran aporte del psicólogo alemán, nacionalizado peruano, quien es considerado pionero de la psicología de dicho país. Algunas de las principales acciones de Blumenfeld destacadas por los autores fueron la inquietud por conocer la psicología del hombre peruano a través de un abordaje científico y sistemático; y la introducción de la psicometría en grupos escolares, enfocando sus estudios de la inteligencia y personalidad. Asimismo, se lo expone como fundador de la psicopedagogía peruana y de uno de los primeros laboratorios de psicología experimental, además de que fue representante de la Gestalt Theorie en el Perú y América Latina. Los autores destacan la relación de Blumenfeld con sus discípulos, a quienes traspasó el interés por la investigación psicológica y una profunda vocación; y por ser uno de los precursores de la psicología trascultural de América Latina, a la que denominó etnoscopía comparada, entre otras tantas acciones que merecen su reconocimiento. Los autores mencionan el contacto de Blumenfeld con diversos psicólogos de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, que han permitido difundir su obra. Sería de gran importancia un estudio bibliométrico para cuantificar sus aportes, sumado a que su obra es sumamente amplia, por cuanto aportó de manera empírica a la psicología, la filosofía y la educación.

El cuarto capítulo, “Relaciones entre psicología y educación en Chile: Amanda Labarca en la primera mitad del siglo XX”, fue escrito por Gonzalo Salas, Hernán Scholten, Bárbara Valdés y Óscar Montero-Pich, equipo compuesto por autores de tres países distintos. Este apartado expone algunos de los grandes aportes de la obra de Amanda Labarca, quien fue la primera profesora extraordinaria de psicología en Chile (1922) y se ocupó, entre sus diversos roles, a la investigación asociada a ejes temáticos que incluyen educación, psicología y feminismo. Se destaca cómo Labarca tuvo un intercambio importante de experiencias en otros países y contextos educativos, como Estados Unidos y Europa.

El capítulo muestra, además, las dificultades existentes y defectos expuestos por Labarca ante la extranjerización de los métodos educativos sin una investigación previa de los aspectos psicológicos, sociales y económicos de la población chilena, todo lo cual es expuesto desde una mirada crítica. A la vez, los autores logran recoger antecedentes importantes rescatados desde su obra “Mejoramiento de la vida campesina”, y, desde otro punto de vista, la importancia del desarrollo psicológico del niño ante una relación conflictiva entre los padres, a través de un capítulo de su libro ¿A dónde va la mujer? (1934), que lleva por nombre “En defensa del divorcio”, anticipándose a lo que se implementa como ley en Chile transcurridos sesenta años desde sus escritos.

La segunda parte del libro, titulada “Institucionalización de la psicología en América Latina”, está compuesta por tres capítulos, cuya relación es dar cuenta de las distintas modalidades en que se expresó y se evidenció el proceso de institucionalización de la psicología en América Latina.

Comienza con el quinto capítulo de este apartado, “Ambientes culturales para el surgimiento de la psicología social en México y Chile (1880-1930)”, escrito por Iván Salvador Rodríguez y Rodolfo E. Mardones, quienes exponen el surgimiento del estudio y desarrollo de la psicología social desde la realidad de México y Chile, dando lugar al concepto de ambiente cultural, y a la vez, cómo el concepto de psicología social da pie para la continuidad en su estudio.

El capítulo sexto, “Las publicaciones periódicas de la psicología en América Latina” escrito por Miguel Gallegos, Roberto Polanco y Jorge Visca, ofrece un documento que se debe considerar como aporte de revisión y sistematización y una fuente para la historia. Los autores distinguen, así, momentos históricos de las publicaciones periódicas en el campo de la psicología en América Latina, como lo fue a inicios del siglo XX cuando proliferó un conjunto de publicaciones a través de las revistas de psicología, entrelazando la disciplina con otras áreas. A la vez, los autores dan cuenta sobre la situación de las revistas latinoamericanas hoy en día, exponiendo como rasgo característico a través del tiempo la falta de planificación estratégica de la creación de revistas, comentario expuesto por los autores en las reflexiones del capítulo, lo cual, es importante de analizar.

El séptimo capítulo, “Un análisis histórico de las directrices del perfil del egreso de la carrera de Psicología de la Universidad de Chile: 70 años de historia”, está a cargo de Rodrigo Beltrán, Vanetza Quezada, Gonzalo Miguez y Mario Laborda. En este trabajo se estudian las directrices del perfil de egreso de los planes de estudios e historia de la carrera a través de un análisis inductivo y longitudinal, asociado al perfil profesional y competencias desarrolladas, desde 1965 a 2013. Para dicho análisis se considera los dominios de Tuning para el desarrollo de competencias en psicólogos y el modelo Bogotá. Cabe destacar que los autores invitan a futuras investigaciones en las cuales se analice la evolución de la formación y perfil de egreso desde los inicios de la carrera hasta la actualidad, frente a la contingencia del proceso de formación curricular, a la cual, la Universidad de Chile se encuentra expuesta.

Este capítulo refleja claramente el interés por el desarrollo de profesionales cada vez competentes con un perfil y competencias necesarias para el desarrollo íntegro en lo profesional y académico, implicando la dimensión ético-valórica, lo que debería despertar interés nacional en función a mejorar los planes de cada una de las universidades que imparten la carrera de psicología, que, en palabras de esta autora, debería ser de acreditación obligatoria.

La tercera parte del libro, titulada “La psicología y el campo político-social”, reúne en sus cuatro capítulos la preocupación común de “representar como los discursos y prácticas psi han tenido presencia en el campo político-social y de qué modo han contribuido, en distintos y variados sentidos, a la conformación de la sociedad. Cada uno de los capítulos pone foco en temáticas y contextos políticos, históricos y sociales particulares” (p. 21).

Esta sección se inicia con el octavo capítulo, denominado “Saberes psi y las nuevas psicopatologías a causa de la aceleración del tiempo: las bases para la fundación de la asociación Chilena de Higiene Mental (1931)”. Escrito por Mariano Ruperthuz, el autor busca reconstruir un significativo episodio de la historia de los saberes psi en Chile, asociado a la fundación de la Asociación Chilena de Higiene Mental, su historia y cómo esto contribuye a los diferentes profesionales elementos para su labor, mencionando a Juan Garafulic como principal contribuyente. Se expone en sus inicios la labor de prevenir la aparición de trastornos psicológicos, extendidos hacia toda la sociedad, junto a sus respectivos principios, lo que se relaciona con la historia de la medicina, la salud y la psiquiatría, mencionando a Foucault como aporte fundamental en el campo de la psiquiatría para el estudio de variables sociológicas y culturales.

El noveno capítulo, “Perspectiva gubernamental e historia de la psicología. Medición de la inteligencia y la amplitud en la educación chilena (1925-1967)”, fue escrito por Renato Moretti y María Alejandra Energici. Los autores presentan un análisis desde la perspectiva gubernamental propuesta por Foucault, relacionado con el rol que cumplió la psicología durante dicho periodo. Luis A. Tirapegui es mencionado como el principal referente en psicometría; se preocupó de cuestiones estatales-nacionales, asociadas al ejercicio de la libertad y la responsabilidad individual, como es la medición de la inteligencia a base de la adaptación de la escala Binet-Simon, realizada en Francia, como también la medición de las aptitudes para la selección idónea en educación, como lo fue la Prueba de Aptitud Académica en Chile. A la vez, este capítulo entrega alto contenido de información para el análisis sobre el desarrollo de la vida social y educación en Chile.

El capítulo décimo, “Testimonio y tortura: desafíos terapéuticos y memoria política”, de Elizabeth Lira, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile (2017), sitúa a los lectores en la descripción de la práctica de la tortura y sus consecuencias. La autora realiza un análisis posterior y se refiere al uso del testimonio como una herramienta terapéutica durante la dictadura chilena; esos testimonios han proyectado las posibilidades en el presente para ahondar ese pasado reciente, aportando a la construcción de la verdad, la reparación y la memoria, desde 1990. Lira nos muestra brevemente cómo la tortura ha sido una práctica empleada y legitimada históricamente en Chile, exponiendo que el golpe militar se caracterizó desde el primer día en la aplicación de torturas en contra de sus opositores. En función a lo planteado por la autora, se implementan hasta la actualidad acciones reparatorias y rehabilitadoras, aunque resulta complejo pretender solucionar u olvidar los hechos históricos que se evidencian en la vida de las personas torturadas.

Se da cierre al tercer apartado con el undécimo capítulo, “El testimonio y su contribución a la reescritura de la historia personal y social en chile”, escrito por Evelyn Hevia. Conectado directamente con el capítulo anterior, centra el foco principalmente en el debate sobre la escritura de la historia y la importancia del testimo-nio. La autora busca rescatar el valor que ha tenido el testimonio de quienes fueron afectados durante la dictadura en Chile para reescribir la historia personal, en el sentido de reescribir la historia personal y social en el país. El testimonio se aborda como técnica y, a la vez, como una práctica que desafía, problematiza y enriquece el trabajo historiográfico, como es el caso del Archivo Oral de Villa Grimaldi, que fue el primer archivo que recogió los testimonios de las personas afectadas en Chile. Finalmente, la autora destaca que la producción y el registro del testimonio, nos pone frente a importantes desafíos metodológicos, éticos y políticos.

La cuarta y última parte del libro, “Conceptos Pretéritos para una mirada de lo actual”, da pie a dos valiosas contribuciones, en donde sus autores destacan la preocupación por dos conceptos centrales para la aproximación de la psicología y su historia: memoria e imaginación. “Adicionalmente, ambas contribuciones proponen una relación recursiva entre el presente y pasado disciplinar con visión a una producción futura diversa en la psicología” (p. 24).

El capítulo duodécimo, “De la Obligatoriedad de hacer memoria: argumentos para una discontinuidad entre la historización y la memoria psíquica”, escrito por Francisco Reiter y Gonzalo Andrade, da lugar al supuesto de que existe una relación de continuidad entre memoria e historia, un asunto que se puede considerar como relevante para el análisis y discusión, de la mano con lo planteado en los capítulos anteriores. Los autores desarrollan la tesis de que “el imperativo de ‘hacer memoria’ no es el trabajo fundamental para producir historia” (p. 359). Mediante un cuidadoso trabajo de análisis de fuentes primarias y secundarias, los autores van ejemplificando y dando solidez a dicha argumentación. Sostienen que la producción de una historia dependería de una cierta actividad operada sobre la memoria, que podría incluso trabajar en contra de esta, exponiendo a Freud para explicar parte del contenido, revelando una actitud paradojal de nuestra época en torno a la memoria y abriendo a la vez un tema de debate para ser analizado.

El último capítulo, “Bergson, Peirce y Vygotski: imaginación y la producción del mundo a finales del siglo XI y principios del siglo XX”, por Antonia Larraín, Andrés Haye, Álvaro Sánchez, y Enzo Cáceres, presenta un trabajo llamativo de diálogo entre tiempos y contextos. Se centra en la discusión de otros autores sobre la noción de imaginación en un tiempo que es vivenciado “desde perspectivas completamente distintas: la Francia colonial, la Rusia posrevolucionaria y Norteamérica en el éxtasis del optimismo democrático”, entregando así cada uno de ellos una función diferente a la noción de imaginación en la constitución de lo real, lo cual, que hace interesante la compresión de las distintas propuestas. De este modo, los autores enfatizan la importancia de relevar a Bergson, Peirce y Vygotski y su necesidad para estudiar “la reconstrucción conceptual y el develamiento de su pensamiento, con sus resonancias internas y disonancias respecto al pensamiento de la época y el pensamiento que se impuso con posterioridad, de manera de entender qué se juega en sus ideas y el porqué del interés de mantenerlos en voz baja” (p. 396), noción que se expone como conclusión de sus autores.

En el cierre, es crucial mencionar que la propuesta de esta obra fue presentada al Concurso de Fomento a la Publicación de libros editados en su versión 2017, impulsado por la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado (UAH). Fue sometida a revisión por pares doble ciego externo, lo que es una muestra de calidad del citado libro.

En la ceremonia de presentación, Evelyn Hevia destacó el gran aporte de los otros dos investigadores a cargo de la edición del libro, Francisco Reiter y Gonzalo Salas, y valoró la participación de Renato Moretti, coordinador de la Colección Psicología en la UAH, por participar de manera activa en el proceso. Finalmente, se contó con la presencia y comentarios de y Soledad Zárate (historiadora, académica UAH) y Silvana Vetö (psicóloga, académica Universidad Andrés Bello), quien definió el presente libro como un acontecimiento en el campo de la historia de la psicología.

 el libro 

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