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Cuadernos de historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0719-1243

Cuadernos de Historia  no.52 Santiago jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-12432020000100041 

Estudios

Estudio de los inmigrantes de origen extrapeninsular asentados en Barcino a partir de las evidencias epigráficas (siglos I-II d. C.)

Study of extrapeninsular inmigrants established in Barcino from the epigraphic evidence (1st-2nd century AD)

José Ortiz Córdoba1 

1Universidad de Granada. España

Resumen:

Este trabajo aborda el estudio de la inmigración de origen extrapeninsular domiciliada en la colonia de Barcino, a partir del análisis de la documentación epigráfica. Atenderemos a elementos tales como las regiones y ciudades de origen de estos inmigrantes, sus ocupaciones profesionales, las causas que determinaron su movilidad y el papel que jugaron en Barcino tras su asentamiento en la ciudad. Desde un punto de vista cronológico nuestra contribución está centrada en los siglos Iy II d. C.

Palabras clave: Emigración; Movilidad; Alieni; Barcino; Hispania; Epigrafía

Abstract:

This work is dedicated to the study of immigration of extra-peninsular origin established in the colony of Barcino from the analysis of epigraphic documents. We will study elements such as the regions and cities of origin of these immigrants, their occupations, the causes that generated their mobility and the role they played in Barcino after their settlement in the city. Chronologically, our contribution is centered on the 1st and 2nd centuries AD.

Keywords: emigration; mobility; alieni; Barcino; Hispania; epigraphy

Introducción

La conquista romana de la península ibérica favoreció el establecimiento de importantes flujos migratorios que desde el siglo II a. C. comenzaron a proyectarse sobre las tierras hispanas. Esta inmigración derivada de la conquista tuvo un fuerte componente itálico y su presencia supuso un notable impulso al proceso romanizador en zonas como la costa levantina y los valles del Ebro y el Guadalquivir. Posteriormente, el avance de la conquista y la estabilización del dominio romano ayudaron al incremento de la inmigración. El momento de mayor impacto demográfico sobre la península ibérica estuvo constituido por la colonización cesariana y augustea, que implicó el asentamiento de numerosos veteranos itálicos. Más tarde, ya durante el Principado, se produjo una notable diversificación de los flujos migratorios. A los itálicos habrá que sumar ahora la llegada de poblaciones de origen galo y africano, regiones con las que la península mantuvo estrechos contactos, así como de gentes desplazadas desde Grecia, el este Mediterráneo, el Rhin y el Danubio. Esta emigración se concentró sobre todo en los grandes centros urbanos, particularmente las colonias, entre las que destacó Barcino.

El trabajo que ahora presentamos pretende abordar el estudio de la inmigración de origen extrapeninsular domiciliada en esta colonia de la Hispania Citerior, atendiendo a elementos tales como su origen, las causas que determinaron la movilidad de sus protagonistas y el papel jugado por estos en su nueva ciudad. Cronológicamente, nuestra contribución se ciñe a los siglos I y II d. C., período que abarca la etapa histórica que conocemos como Alto Imperio o Principado. El concepto de movilidad que emplearemos en este estudio viene marcado por mostrar un carácter de migración, es decir, de permanencia en el lugar de destino, lo que lo diferencia de otro tipo de movimientos de población que poseían un carácter temporal, dado que implicaban el retorno de sus protagonistas a su lugar de origen. La base fundamental de este tipo de trabajos está conformada por la documentación epigráfica. Para su recopilación hemos empleado tres grandes criterios:

a) El primero de ellos y el más frecuente es la mención explícita de una origo de carácter foráneo. Este término indica la comunidad cívica a la que está adscrito el individuo referido, generalmente diferente a la del lugar de hallazgo de su inscripción. La indicación de la origo muestra el interés de la persona que la emplea por vincularse a su patria de origen, con la que probablemente siguiera manteniendo importantes lazos afectivos y, en algunos casos, también económicos y sociales. Esta indicación de procedencia puede aparecer en la epigrafía de diferentes formas: a través de la indicación en genitivo, locativo o ablativo del nombre de la ciudad de origen; por medio del uso de un adjetivo de carácter cívico o étnico, o bien a través del empleo de términos como natio, domus, conventus, provincia, etc. 1

b) Indicación de una tribu distinta a la que se supone propia de los habitantes de la colonia. En el mundo romano era frecuente que los ciudadanos de una comunidad cívica estuviesen inscritos en una misma tribu. En el caso de la península ibérica diversos trabajos 2 han permitido establecer un catálogo fiable sobre las tribus en las que fueron registrados los habitantes de las colonias y municipios hispanos. En consecuencia, la detección en estas ciudades de individuos que presentan una adscripción tribal diferente permite suponer para ellos un origen foráneo. En el caso concreto de Barcino sus cives fueron inscritos en la tribu Galeria 3 , por lo que la presencia en la ciudad de otras tribus indicaría que nos encontramos ante personajes de origen extranjero.

c) La deducción del carácter foráneo a través de la onomástica. La documentación epigráfica hispana nos permite constatar una serie de gentilicios cuya presencia en la península ibérica resulta excepcional y que remiten al contexto de la colonización romana. Estos nomina, entre los que podemos encontrar, a modo de ejemplo, gentilicios como Talenus, Axonius, Talius, Stlaccius, Magius, Coelius, etc., presentan una clara ascendencia foránea que remite generalmente al mundo itálico y a veces también al galo 4 . La presencia de este tipo de gentilicios será particularmente importante en los momentos fundacionales de las colonias hispanas, por lo que resultan de gran utilidad para ayudarnos a identificar a los miembros de los primeros censos coloniales. Junto a estos nomina contamos con la presencia en la epigrafía de numerosos cognomina de carácter étnico o geográfico que también permiten suponer un origen foráneo para quienes los portan. Entre ellos se encuentran epítetos como Hispanus, Germanus, Africanus, Campanus, Sabinus, etc 5 . Conviene reseñar, no obstante, que este último criterio debe ser empleado con prudencia, ya que no son pocos los casos donde la onomástica “toponímica” no se corresponde con la origo expresada, como ocurre, por ejemplo, con el testimonio encontrado en Gades de un gladiador llamado Germanus que indica su procedencia mediante la fórmula natione Graeca (HEpOL, 6238).

En base a estos criterios hemos elaborado un corpus compuesto por veinte inscripciones que hacen referencia a veintitrés inmigrantes de origen extrapeninsular. Este conjunto epigráfico conforma la base documental de nuestro trabajo.

En último término señalaremos que el estudio de la inmigración extrapeninsular domiciliada en Hispania cuenta con importantes precedentes que se remontan a comienzos del siglo XX. De este momento data el trabajo pionero de E. Albertini 6 , cuya senda fue continuada años después por A. Balil y A. García y Bellido, autor que además de abordar el estudio de la inmigración extrapeninsular realizó importantes aportes sobre la actividad desarrollada por los mercatores, negotiatores y publicani de origen itálico durante la conquista romana 7 . Con posterioridad deben señalarse los trabajos publicados por E. W. Haley, que conforman la última síntesis general sobre el desarrollo de la emigración en el período altoimperial 8 . Asimismo, destacan los estudios realizados por M. A. Marín Díaz y C. González Román, centrados fundamentalmente en la inmigración de origen itálico 9 , y también la existencia de contribuciones específicas relativas a regiones o grupos de población concretos 10 . Finalmente, conviene reseñar que una parte de estas dinámicas de movilidad fue abordada en nuestra tesis doctoral, donde dedicamos un capítulo completo al estudio de los inmigrantes extrapeninsulares domiciliados en las colonias hispanas 11 .

El marco histórico: la colonia de Barcino

La ciudad escogida para la realización de este estudio conforma uno de los centros urbanos más importantes de la Hispania Citerior. Su identificación con la actual ciudad de Barcelona no ofrece ninguna duda. Los paralelos toponímicos, las evidencias aportadas por la documentación epigráfica y las fuentes literarias así lo corroboran. Entre estas últimas resulta particularmente interesante el testimonio de Plinio (NH., III, 4, 22), cuya obra recoge parte de la nomenclatura oficial de la ciudad y certifica su posición jurídica: colonia Barcino cognomine Faventia, oppida civium Romanorum. Sabemos también que la ciudad gozó del privilegio adicional de la Immunitas, según queda testimoniado en el Digesto (L, 15, 8:Barcinonenses quoque ibiden immunes sunt) 12 y aparece también reflejado en la inscripción CIL II, 4514.

Desde un punto de vista urbanístico, Barcino conforma una fundación exnovo levantada siguiendo un trazado totalmente regular; su planificación se vio facilitada por el carácter mayormente llano del terreno y por la ausencia en él de un poblamiento anterior 13 . La extensión de Barcino fue bastante modesta, dado que el espacio situado intramuros apenas superaba las 10 hectáreas 14 . El objetivo principal de la creación de esta colonia habría sido el de vertebrar un amplio territorio de la Hispania Citerior carente hasta ese momento de grandes centros urbanos 15 . Sin embargo, algunos autores, principalmente aquellos que consideran la ciudad como una fundación cesariana, han planteado que el establecimiento de la colonia habría tenido un fin punitivo, consecuencia directa del carácter filo-pompeyano mostrado por la región 16 .

La nomenclatura de la colonia conforma el principal elemento que nos permite plantear una fecha más o menos concreta para la fundación de la misma. Su título oficial se encuentra recogido tanto en la obra de Plinio (NH., III, 4, 22) como en la documentación epigráfica. Dentro de esta última destacan dos inscripciones. La primera aparece catalogada en IRC IV, 23 y conforma una dedicatoria realizada en honor del emperador Caracalla, donde el nombre de la ciudad aparece desarrollado como col(onia) Iul(ia) Fav(entia) Pat(erna) Barc(ino). La segunda, registrada en IRC IV, 76, recoge una dedicación realizada por los seviri Augustales de Barcino y en ella el nombre de la colonia incluye también el epíteto Augusta: Col(onia) Iul(ia) Aug(usta) Fav(entia) Pat(erna) Barcin(onensium). En consecuencia, el nombre oficial de la colonia estaba compuesto por diversos elementos que poseen una importante significación histórica. Dejando a un lado los epítetos Colonia y Barcino, que aluden a la categoría jurídica y al topónimo de la ciudad, destaca la presencia en la nomenclatura oficial de los apelativos Iulia, Faventia y Augusta, que permitirían fijar de forma aproximada la cronología de la fundación. Queda finalmente por comentar el caso de la abreviatura Pat presente en estas inscripciones, cuya restitución ha sido realizada como P(ia), Pat(ricia) y Pat(erna), siendo esta última la más aceptada por la historiografía.

Dentro de esta compleja titulatura, la presencia de los epítetos Iulia y Paterna ha llevado a algunos autores a considerar que la fundación colonial de Barcino habría sido concebida por César, aunque ejecutada quizás posteriormente por Octaviano 17 . A ellos habría que unir el apelativo Faventia, que también ha sido vinculado con César 18 . Los autores que defienden esta postura consideran que, junto a los mencionados cognomina, la posesión de la immunitas apuntaría igualmente en esta línea (Dig. L, 15, 8) 19 . Sin embargo, esta propuesta tropieza con los datos aportados por las intervenciones arqueológicas realizadas en Barcelona, que no permiten llevar la fundación de la colonia más allá del año 15 a. C 20 . Para intentar salvar este escollo se llegó a considerar la existencia en Montjuïc de un establecimiento indígena anterior a la época augustea que habría sido privilegiado por César como recompensa por la ayuda prestada durante la guerra contra los pompeyanos 21 . Este Barcino vetus, según la denominación empleada por A. Balil, habría recibido del dictador los apelativos Iulia y Faventia y quizás un primer contingente de colonos itálicos. Posteriormente, esta comunidad, ya en avanzado estado de romanización, habría sido trasladada al llano, recibiendo de Augusto el status colonial y los apelativos Augusta y Paterna, que habrían pasado a formar parte, junto con los anteriores, de la nomenclatura oficial de la nueva ciudad 22 .

En nuestro caso consideramos que esta propuesta debe descartarse. A nuestro juicio, la presencia del apelativo Augusta y la adscripción de los ciudadanos de Barcino a la tribu Galeria 23 indicarían una fundación augustea de la colonia, propuesta aceptada mayoritariamente por la historiografía 24 y que cuenta también con el respaldo aportado por la documentación arqueológica. En consecuencia, habría que relacionar la fundación de la colonia con el tercer viaje de Augusto a Hispania (años 15-13 a. C.) y con la profunda reorganización territorial que trajo consigo la finalización de las guerras cántabro-astures 25 . La fundación de Barcino no debe entenderse como un caso aislado, ya que en este período cristalizaron otras fundaciones coloniales como Caesar Augusta y se procedió a la reforma del trazado de la Via Augusta, creando un ramal costero que comunicaba Iluro, Baetulo y Barcino, antes de volver a girar hacia el interior 26 .

Inmigrantes participantes en el censo colonial

La documentación epigráfica no resulta concluyente respecto a la composición del primer censo colonial de Barcino. Esto ha generado diferentes posturas en la historiografía, oscilando estas entre aquellos autores que hablan de una colonia titular, carente, por tanto, de un asentamiento de población foránea 27 , y aquellos otros que han planteado la naturaleza militar de la fundación, cuyo primer censo habría estado compuesto por veteranos del ejército 28 . La epigrafía de Barcino no aporta indicios en este sentido, aunque se han realizado diferentes propuestas sobre la participación en la deductio de la colonia de miembros de la Legio X Gemina 29 o de las legiones IIII Macedonica, VI Vixtrix y X Gemina, unidades que tomaron parte en la fundación de Caesar Augusta y a las que tenemos documentadas en las cercanías de Barcino en la construcción del llamado Pont del Diable 30 . No faltan, finalmente, quienes han planteado un origen semi-militar para la ciudad 31 o quienes han apostado por una fundación de carácter mixto, en la que habrían convivido grupos de ciudadanos romanos y elementos de población indígena a los que se habría otorgado la ciudadanía 32 .

Las escasas dimensiones de su casco urbano sugieren que Barcino habría sido una colonia de mediano tamaño. En este sentido, A. Balil estimó que su población habría alcanzado los 3.500 habitantes durante el Alto Imperio, mientras que I. Rodà de Llanza optaba por rebajar la cifra hasta las 2.000 personas 33 . Dicha población debió tener un origen principalmente foráneo debido al carácter exnovo de la fundación. Ahora bien, resulta difícil determinar si esa población extranjera se encontraba ya asentada de forma dispersa en diversos lugares del litoral y fue simplemente reunida en un único centro urbano o si, por el contrario, fue traída expresamente para configurar la nueva fundación. Sea como sea, los distintos testimonios epigráficos permiten documentar la presencia en Barcino de un importante sector de población foránea que podemos relacionar con los momentos iniciales de la ciudad. Sin embargo, la naturaleza de estos primeros colonos resulta difícil de precisar, entre otras cosas porque las menciones a militares veteranos en la epigrafía son muy escasas.

En relación con el censo inicial de habitantes de la ciudad hemos identificado una serie de personajes de origen itálico y/o galo que consideramos que pudieron haber pertenecido al primer contingente de población asentado en la colonia. Dos de las inscripciones más antiguas son las de Caius Coelius 34 y Quintus Salvius 35 , cuyo horizonte cronológico remite al período fundacional de la ciudad. La antigüedad de ambas piezas queda puesta de manifiesto al analizar sus respectivos textos. Ambos omiten el cognomen de sus protagonistas y presentan importantes arcaísmos como el uso de la expresión duoi viro en lugar de duumvir en el epígrafe de Q. Salvius o el empleo del verbo coeravit en vez de curavit en la inscripción de C. Coelius, que además tampoco indica su tribu. Se trata, por consiguiente, de dos de los magistrados más antiguos de la ciudad y destaca en sus inscripciones el cargo de duumvir quinquennalis desempeñado por ambos personajes. Esta magistratura resulta particularmente interesante por sus implicaciones a la hora de configurar la comunidad cívica de la nueva fundación. En este sentido, la temprana fecha de ambas inscripciones permite considerar que quizás nos encontremos ante la primera pareja de duumviri de la colonia, encargada, en consecuencia, de llevar a cabo la elaboración del censo de ciudadanos. En el caso de Quintus Salvius se consigna, además, su desempeño como aedilis y duumvir, cargos que debió ejercer con anterioridad a su nombramiento como duumvir quinquennalis. El ejercicio de esta magistratura debió ser considerado como un gran honor por parte de este personaje, dado que el término quinquennalis aparece totalmente desarrollado en la inscripción, en lo que suponemos era un intento de subrayar su importancia. Algo similar ocurre en el caso de la tribu Galeria que adorna la filiación de este magistrado; la misma conforma el único ejemplo de toda la colonia en que la tribu aparece completamente desarrollada.

La importancia de estos magistrados queda puesta de manifiesto, además de su participación en la elaboración del censo colonial, en su colaboración en el proceso de monumentalización de la ciudad. Este hecho queda meridianamente claro en la inscripción de Caius Coelius, donde este personaje señala su participación en la construcción de la muralla de Barcino, jugando de esta manera un papel similar al documentado en los magistrados locales de otras ciudades de la provincia 36 .

En lo que se refiere a la procedencia de ambos personajes, ninguna duda existe sobre su origen foráneo. En el caso de Caius Coelius su gentilicio permite plantear un origen itálico 37 . No obstante, la onomástica de su padre, que aparece referido en la inscripción como Atisius, presenta resonancias celtas 38 . Este gentilicio ha sido documentado sobre todo en la Italia septentrional y en la Gallia Narbonensis, por lo que los editores de la pieza plantearon que posiblemente L. Coelius sería originario de una de estas dos regiones (IRC IV, 57). Por su parte, Q. Salvius porta igualmente un gentilicio de origen itálico 39 cuya presencia en Hispania se limita a una decena de ejemplos 40 . Este magistrado podría estar relacionado con el individuo documentado en IRC IV, 209, inscripción donde aparece un personaje llamado Q(uintus, -o) · Sa[lvius, -o - - -], sin que pueda descartarse que ambos epígrafes estuviesen haciendo alusión al mismo sujeto.

Durante el siglo I a. C. ha sido ubicada también la inscripción IRC IV, 226 41 . Se trata de un epígrafe de carácter funerario donde se documentan tres personajes de una misma familia: Vassia Sabina, la difunta, y los dedicantes, Valeria, su madre, y Cnaeus Ratumedius Sabinus, quizás el padre, aunque dicho parentesco no aparece explicitado y tampoco existen coincidencias onomásticas entre este individuo y la difunta. Dos de estos personajes, Vassia Sabina y Cnaeus Ratumedius Vatia, presentan peculiaridades onomásticas que pueden ponerse en relación con el fenómeno migratorio. En concreto, los nomina Vassius y Ratumedius constituyen un hapax en la epigrafía hispana y podrían vincularse con una emigración llegada desde Etruria-Umbria 42 , aspecto que también podría extenderse al nomen de la madre de la difunta, pues el gentilicio Valerius tiene un posible origen sabino 43 . Podríamos estar, en consecuencia, ante algunos de los colonos itálicos domiciliados en Barcino en los inicios de la colonia, dado que el epígrafe se ha fechado en un momento próximo a la fundación de la ciudad.

También pudieron haber estado relacionados con esa corriente de emigración itálica Caius Annius Bassus y su esposa Numenia Germana 44 . Ambos aparecen documentados en una inscripción funeraria de la primera mitad del siglo I d. C. La onomástica de los difuntos hizo pensar a los editores de la pieza en IRC IV, 146 que ambos personajes pudieron haber formado parte del grupo de colonos itálicos asentados en Barcino. La fecha del epígrafe iría también en esa misma dirección. El nomen Annius, un gentilicio de posible raíz etrusca, se ha documentado únicamente en otra ocasión más en Barcino, en la inscripción IRC IV, 188 45 . No obstante, su implantación en Hispania es importante, contando con ejemplos en los principales centros urbanos de la Península 46 . En lo que se refiere a la onomástica de Numenia Germana conviene reseñar que su nomen se documenta en Hispania únicamente en otra inscripción procedente en este caso de Ampurias (IRC III, 15). Se trata de un gentilicio de ascendencia griega 47 .

Debemos hacer referencia igualmente a la inscripción IRC IV, 230 48 . Por desgracia, la pérdida de su parte izquierda impide leer el texto en su totalidad. A pesar de ello, la inscripción permite documentar la presencia de tres miembros de una misma familia, cuya onomástica solo podemos reconstruir de forma parcial. Todos ellos están inscritos en la tribu Teretina. La presencia de esta tribu en Hispania es poco frecuente; de hecho, se documenta únicamente en la ciudad de Barcino, donde además de en esta inscripción la conocemos en la onomástica de [L(ucio?)] Mandulius Crescens (CIL II, 4516 y 6147). La mención de esta tribu indica una procedencia foránea, probablemente, como ya planteó G. Alföldy para el caso de [L(ucio?)] Mandulius Crescens 49 , de la zona de Arelate (actual Arlés), cuyos habitantes estaban inscritos en esta tribu 50 . Por el contrario, R. Wiegels prefiere asignar a estos ciudadanos inscritos en la tribu Teretina un origen itálico 51 . La temprana fecha del epígrafe, que ha sido datado en época de Augusto o Tiberio, permite suponer que la familia documentada en esta inscripción pertenecería a la primera generación de colonos o a sus descendientes inmediatos.

Finalmente, debe reseñarse la presencia en Barcino de un grupo de libertos que serían los encargados de gestionar los intereses comerciales de familias de origen itálico, generalmente ausentes de la ciudad. La buena posición económica de muchos de ellos sería reflejo de una sociedad abierta donde era posible la movilidad social. Este sería el caso de Marcus Lucceius Chilon/Chilonis 52 y de Decimus Herennuleius Dorotheus 53 , documentados ambos en inscripciones que remiten al período augusteo. En el caso de Marcus Lucceius Chilon/Chilonis su gentilicio remite a la península itálica 54 ; su presencia en Hispania no es muy numerosa, registrándose sobre todo en la Citerior y en Lusitania, donde destaca en Mérida y Lisboa 55 . En consecuencia, los editores de la pieza en IRC IV, 187 plantearon la posibilidad de que este personaje hubiese estado vinculado de alguna manera a los primeros pobladores de la colonia en base tanto a su onomástica como a la temprana fecha asignada a la inscripción. Una consideración similar podemos hacer en el caso de Decimus Herennuleius Dorotheus, que también debió ser un liberto encargado de representar en Barcino los intereses económicos de una familia itálica. Su status libertino quedaría puesto de manifiesto a través del cognomen Dorotheus, de ascendencia griega 56 , mientras que su origen foráneo podría deducirse a través del nomen Herennuleius. El mismo presenta un origen itálico, documentándose principalmente en la región del Lacio 57 . En el caso de la epigrafía hispana este nomen únicamente aparece documentado en otra ocasión más en una inscripción procedente de Augusta Emerita 58 .

1

tab1 Tabla 1. Colonos o descendientes de colonos relacionados con la deductio de Barcino 

La inmigración posterior a la fundación de la colonia

Con posterioridad a la fundación de la colonia, la documentación epigráfica nos permite constatar la existencia de una continuidad en la afluencia hacia Barcino de inmigrantes de origen no hispano. Dejando a un lado a la población itálica, que se encuentra documentada únicamente en la fase fundacional de la colonia, la inmigración extrapeninsular está compuesta durante los siglos posteriores por individuos de procedencia africana y gala. Atendiendo a las causas de su movilidad, hemos creado tres grupos que nos permiten estudiar mejor las inscripciones reunidas en este trabajo.

1.1. Movilidad militar

Dentro de la muestra reunida llama la atención el escaso número de inscripciones alusivas a militares. En este aspecto, Barcino se encuentra claramente eclipsada por la vecina colonia de Tarraco, donde el volumen de inscripciones militares es muy amplio, hecho que debemos relacionar con el empleo de numerosos milites en el officium del gobernador provincial y también con la elección de esta ciudad como lugar de retiro por parte de muchos veteranos. En contraste, para Barcino contamos únicamente con una inscripción de carácter militar. Se trata del epitafio del africano Publius Aufidius Exoratus, que fue homenajeado por sus herederos en el siglo II d. C. 59 . Este personaje sirvió como centurión en las legiones III Augusta, destinada en el norte de África, XXX Ulpia, acantonada en Pannonia, y VII Gemina, asentada en Hispania, donde habría recibido la honesta missio. Precisamente la presencia de la Legio XXX Ulpia, levantada por Trajano, nos aporta una fecha post quem para datar la inscripción que, según P. Le Roux, podría situarse entre los reinados de Adriano y Antonino Pio, lo que permitiría fijar el reclutamiento de este centurión entre los años 100 y 130 d. C 60 . La consideración de su origen africano 61 viene determinada por su servicio en la Legio III Augusta, estrechamente ligada a esta zona del Imperio, y también por su onomástica, dado que el gentilicio Aufidius es muy numeroso en las tierras del norte de África 62 . Por el contrario, su presencia en Hispania se limita a una treintena de ejemplos concentrados principalmente en la Citerior, sobre todo en la capital provincial, pero también en diversas ciudades ubicadas en las cercanías del valle del Ebro y en la costa 63 . Debido a que el fallecimiento de P. Aufidius Exoratus se produjo en Barcino, hemos de pensar que habría optado por asentarse en Hispania tras haber culminado su período de servicio.

2

tab2 Tabla 2. Inscripciones alusivas a militares 

1.2. Movilidad económica

Mucho más numerosa es la documentación relativa a la movilidad de tipo económico, para la que contamos con cuatro inscripciones que aluden a tres inmigrantes de origen galo y a un personaje de ascendencia africana. Todos los individuos documentados en ellas pudieron haber estado ligados, de una forma u otra, con la actividad comercial. En este sentido, el testimonio más claro parece ser el del liberto Caius Iulius Rufus 64 , natural de Tolosa 65 . Desde esta ciudad de la Narbonensis se habría desplazado durante la primera mitad del siglo I d. C. hasta Barcino, donde se estableció junto a su familia, formada por una esposa liberada y dos hijos. Desconocemos si toda la familia se trasladó desde Tolosa a Barcino o si, por el contrario, únicamente era C. Iulius Rufus, el nacido en esta ciudad de la Narbonensis. En relación con su oficio, aunque la rotura que presenta la inscripción en su segunda línea impide precisarlo, Caius Iulius Rufus fue muy posiblemente un comerciante o un artesano, ya que las letras conservadas al final de dicha línea han permitido realizar diversas reconstrucciones: [al]iario, [centon]ario, [cret]iario, [scap]hario y [negot]iario. De todas ellas creemos que la última es la más factible, ya que concordaría bien con su origen extranjero y con las estrechas relaciones económicas existentes entre la Hispania Citerior y la Narbonensis.

También pudieron haber estado ligados al mundo de los intercambios comerciales los galos [L(ucio?)] Mandulius Crescens y Caius Domitius Maternus. Ambos presentan trayectorias vitales similares, ya que su instalación en Barcino fue seguida del acceso a magistraturas y honores municipales. La inscripción más antigua es la del arelatense [L(ucio?)] Mandulius Crescens, que ha sido fechada entre finales del siglo I y comienzos del siglo II d. C. 66 . Este personaje desarrolló una importante carrera pública en Barcino, donde ejerció probablemente la edilidad y, con total certeza, el duunvirato y el cargo de flamen [¿Romae divorum?] et Aug[ustorum]. Posteriormente habría iniciado la carrera ecuestre, sirviendo como praefectus fabrum. Aunque su inscripción carece de mención de origo, su pertenencia a la tribu Teretina sugiere una procedencia foránea, ya que la presencia de esta tribu es escasa en Hispania. De hecho, únicamente se conoce en la ciudad de Barcino, donde contamos con otros tres personajes inscritos en la misma, todos ellos documentados en la misma inscripción y que pudieron haber formado parte del primer censo de colonos de la ciudad 67 . En consecuencia, la pertenencia de [L(ucio?)] Mandulius Crescens a esta peculiar tribu indicaría un origen extrapeninsular que podríamos vincular con la ciudad de Arelate 68 , cuyos habitantes fueron inscritos en esta tribu 69 . También la onomástica permitiría relacionar a este personaje con el sur de la Galia. El nomen Mandulius conforma un hapax en la epigrafía peninsular, aunque en las regiones de Aquitania y Gallia Narbonensis encontramos las variantes Manduilus y Manduillos, lo que reforzaría el origen galo de este inmigrante 70 .Por su parte, R. Wiegels se decantaba por vincular a los ciudadanos inscritos en la tribu Teretina con la península itálica 71 .

Algo más tardío es el epígrafe de Caius Domitius Maternus 72 . Este personaje fue distinguido durante la primera mitad del siglo II d. C. con los honores decurionales por parte del ordo de Barcino. Dichos honores fueron concedidos mediante el empleo de la fórmula huic...honorem 73 . En lo que se refiere a su procedencia, nos decantamos por considerar un origen galo. No obstante, existen otras propuestas, dado que la indicación de origo mediante el empleo del término Acucensi constituye un hapax en la epigrafía latina que ha estado sujeto a diversas interpretaciones. En un primer momento se aceptó, siguiendo a E. Hübner, que C. Domitius Maternus sería natural de Aquincum, capital de Pannonia Inferior 74 , e incluso se planteó la posibilidad de que fuese un militar 75 . Posteriormente, la revisión de la inscripción realizada en IRC IV, 60 planteó otras posibilidades. Según los autores de la citada publicación serían dos las opciones a considerar: por un lado, Acuca, núcleo urbano que debería ser identificado con el oppidum de Apulia mencionado por Tito Livio (XXIV, 20, 8); por otro, las ciudades galas de Aquae Tarbellicae y Aquae Sextiae, ya que no se podría descartar la lectura de la origo como A<q>u{c}ensi. Entre las dos ciudades galas propuestas consideraban Aquae Sextiae como la más probable. En nuestro caso estamos de acuerdo con esta sugerencia, que podría verse reforzada si tenemos en cuenta la onomástica del personaje, ya que el gentilicio Domitius se encuentra documentado en un importante número de inscripciones procedentes de Aquae Sextiae, mientras que su presencia es escasa en Aquincum y nula en Aquae Tarbellicae 76 . Juega también en favor de un origen galo de C. Domitius Maternus el hecho de que todos los inmigrantes de origen panonio documentados hasta el momento en la Citerior procedan de Tarraco 77 , por lo que este sería el único caso que rompe con esa tendencia.

Finalmente, podemos incluir también en este apartado el caso del norteafricano Quintus Cornelius Secundus 78 , natural de Cartago Magna, cuya inscripción remite al siglo I d. C. En ella se documentan varias generaciones de una misma familia encabezada por el propio Q. Cornelius Secundus. Este personaje levantó este monumento para él mismo, para su madre, Cornelia Cuarta, para su esposa, Geminia Cuarta, y para sus hijos. También para su hermana, Cornelia Tertulla, y para su sobrino, Lucius Maevius Rogatus. Uno de los elementos más trascendentes del texto lo encontramos precisamente en la referencia que Q. Cornelius Secundus realiza a sus hijos, uno de los cuales, Q. Cornelius Seranus, llegó a ser edil y duumvir en Barcino 79 . Este hecho subrayaría la plena integración de esta familia norteafricana en la colonia, así como su incorporación a la élite local de la misma. Resulta igualmente interesante señalar los posibles lazos existentes entre esta familia y el caesaraugustanus domiciliado en Barcino Lucius Valerius Rufinus (IRC IV, 221), en cuya inscripción funeraria se mencionan varios Cornelii, cuya filiación – Sp(uri) f(ilius)– coincide con la manifestada por Q. Cornelius Secundus. Por último, conviene reseñar que el origen africano de esta familia se refleja también en la onomástica, ya que tanto el nomen Geminius como los cognomina Quartilla, Dubitata y Tertulla, ostentados por los miembros femeninos de la familia, están bien documentados en el norte de África.

3

tab3 Tabla 3. Movilidad relacionada con actividades económicas y comerciales 

1.3. Otros casos de movilidad

Para el resto de las inmigrantes de origen extrapeninsular domiciliados en Barcino no podemos determinar con seguridad las causas que motivaron sus desplazamientos. Dentro de este grupo, que asciende a un total de cinco inscripciones, contamos con tres personajes de origen norteafricano y con otros dos de ascendencia gala. La procedencia de estos inmigrantes ha sido determinada en algunos casos a partir de la mención de la origo, mientras que para otros hemos recurrido a las peculiaridades de su onomástica.

Dentro del grupo de inmigrantes norteafricanos no tenemos ninguna duda sobre el origen de Publius Antonius Pudens 80 . Este personaje era natural de Lixus (Mauretania Tingitana), ciudad ubicada en las cercanías de Larache (Marruecos), y se estableció en Barcino junto a su familia a mediados del siglo I d. C. En la inscripción que lo documenta, que fue encontrada junto a la muralla de Barcelona, aparecen también mencionadas sus dos esposas y su hija. La primera de ellas, llamada Baebia Novella, de la que se dice que era liberta de Titus, debió morir de forma prematura. Fruto de este matrimonio habría nacido Baebia Placida. Esta porta el mismo gentilicio que su madre, por lo que seguramente debió nacer mientras su progenitora era esclava. En lo que se refiere a la onomástica de ambas mujeres conviene reseñar que sus cognomina han sido documentados en otra inscripción descubierta en el mismo sector de la muralla que, por su tipología, debe encuadrarse en la misma época, por lo que podemos pensar en la existencia de una vinculación familiar entre los individuos documentados en ambos epígrafes 81 . Por su parte, la segunda esposa de Publius Antonius Pudens, llamada Cornelia Phaenusa, podría identificarse con la liberta del seviro augustal Cornelius Euvenus, junto al que aparece en la inscripción funeraria registrada en CIL II, 4534.

Por otro lado, en base a la onomástica hemos considerado el origen africano de la nutrix Fabia Tertulla 82 , documentada en una inscripción funeraria, y de las hermanas Tertullina y Tertiola 83 , que aparecen realizando una dedicación en memoria de un personaje llamado Faustus o Faustianus, probablemente su abuelo 84 . Sus inscripciones remiten a la segunda mitad del siglo II d. C. y en ambos casos el cognomen Tertullus/a ha sido tomado como indicativo de un posible origen africano 85 .

En lo que se refiere a los dos individuos de origen galo, sus inscripciones remiten también al siglo II d. C. Se trata de Marcus Antonius Antullus, personaje que aparece documentado en uno de los pedestales erigidos en Barcino en honor de Lucius Licinius Secundus, liberto del senador hispano Lucius Licinius Sura 86 . La importancia de este personaje debió ser notable en la colonia, donde le fue dedicada una veintena de epígrafes 87 . En general, el texto de todos estos homenajes presenta una estructura similar, variando únicamente los dedicantes. A través de ellos sabemos que L. Licinius Secundus fue accensus de su patrono L. Licinius Sura durante su primer, segundo y tercer consulado y que ejerció, además, como servir augustal en las ciudades de Tarraco y Barcino. Todos estos importantes honores le fueron tributados después del tercer consulado de su patrón, que tuvo lugar en el año 107 d. C. Uno de esos pedestales fue dedicado por Marcus Antonius Antullus, natural de Lugdunum Convenarum, ciudad de la provincia de Aquitania. Resulta evidente que M. Antonius Antullus, que se refiere a L. Licinius Secundus como amicus, quiso enfatizar esa amistad como una forma de asociarse a la popularidad que tenía el liberto del poderoso cónsul. Es posible que este personaje residiese en Barcino, de ahí el homenaje, aunque nada más sabemos de él. En cualquier caso, esta dedicatoria certificaría los lazos que unían las ciudades costeras de la Citerior con las poblaciones del sur de la Galia.

Junto a este personaje hemos detectado la presencia en Barcino de Usulenia Valentina, originaria probablemente de la Gallia Narbonensis 88 . Esta señora aparece documentada en una inscripción funeraria que fue dedicada por su marido, Lucius Sempronius Flegon. La onomástica de la difunta resulta excepcional en Hispania y solo se conoce en otra ocasión, también en Barcino (IRC IV, 227). Aunque el gentilicio Usulenius remite a un lejano origen itálico 89 , creemos que puede establecerse una relación más cercana con la Gallia Narbonensis, donde lo tenemos documentado en Narbo Martius. En esta ciudad se conocen igualmente varios casos bajo la forma Usulenus 90 .

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tab4 Tabla 4. Inmigración sin causa determinada 

Conclusiones

La documentación analizada permite constatar la instalación en Barcino de veintitrés personajes de origen extrapeninsular que conforman tres grandes grupos de población, itálicos, africanos y galos, siendo este último el más numeroso de los tres, tal y como podemos constatar en el siguiente gráfico:

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Gráfico 1. Distribución por origen de los inmigrantes estudiados

Similar interés presenta la distribución cronológica de los inmigrantes documentados. A partir de la misma podemos observar en el gráfico Nº 2 cómo los momentos de mayor impacto demográfico estuvieron conformados por la etapa fundacional de la colonia y por el siglo II d. C. Asimismo, dentro de los distintos períodos que hemos definido destaca también la desigual distribución de los tres grupos de población documentados. Así, podemos observar que la mayoría de los itálicos registrados en Barcino remiten a la fundación de la colonia. Por el contrario, la población de origen galo se encuentra distribuida en las cuatro etapas que hemos establecido, destacando su presencia en la fundación de la colonia y, sobre todo, durante el siglo II d. C. Finalmente, la población de origen africano aparece concentrada principalmente en el siglo II d. C., hecho que debemos relacionar con el período de prosperidad que vivieron las tierras del norte de África a partir de esta centuria.

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Gráfico 2. Distribución por períodos y grupos de población de los inmigrantes estudiados

En lo que se refiere a la distribución por sexos, la muestra estudiada presenta un claro predominio masculino, ya que trece de los veintitrés personajes analizados, es decir, un 56,52% de la muestra que hemos reunido son hombres, mientras que tan solo documentamos siete mujeres (30,43%). Igualmente, conviene señalar que contamos con tres individuos registrados en CIL II, 4589, de los que únicamente se han conservado sus cognomina, lo que no nos permite determinar si se trata de hombres o de mujeres.

En relación con el estatus social podemos afirmar que la inmigración estudiada estuvo protagonizada mayoritariamente por ciudadanos romanos, tal y como señalan sus estructuras onomásticas con tria nomina y la indicación de sus tribus de adscripción. En concreto, contamos con dieciocho ciudadanos romanos (78,26%) frente a tan solo tres libertos (13,04%). Existen también dos personajes cuyo estatus social no podemos determinar.

Igualmente sugestivo resulta el estudio de las causas que motivaron el desplazamiento de los componentes de la muestra reunida. A partir de la documentación analizada hemos podido crear cuatro grandes grupos de inmigrantes (gráfico Nº 3). El más numeroso, con un total de doce personajes, está compuesto por aquellos que tomaron parte en la fundación de Barcino y cuyo origen era principalmente itálico. Con posterioridad al establecimiento de la colonia, la inmigración que se proyectó sobre ella tuvo una naturaleza principalmente económica, tal y como atestiguan las cuatro inscripciones reunidas en este grupo. Por el contrario, la movilidad vinculada con el ejército es prácticamente testimonial dentro de nuestra muestra, ya que contamos únicamente con una inscripción de este tipo. Finalmente, conviene señalar que hemos detectado también seis personajes cuyas inscripciones no aportan información concluyente sobre las causas que determinaron su movilidad.

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Gráfico 3. Distribución de la inmigración extrapeninsular por causas de movilidad

El último aspecto que nos gustaría reseñar está relacionado con el papel jugado por estos inmigrantes en su ciudad de acogida, para cuyo conocimiento la documentación epigráfica que hemos estudiado aporta una información limitada, aunque en cualquier caso, interesante. Sin duda, los mejores ejemplos de integración en Barcino están compuestos por aquellos personajes que desempeñaron las magistraturas locales tras su establecimiento en la colonia. Este sería el caso de Quintus Salvius y de Caius Coelius. Ambos formaron parte del primer censo colonial y ejercieron la importante magistratura del duunvirato quinquenal, encargada de la configuración del censo ciudadano. También accedió a las magistraturas locales el arelatense [L(ucio?)] Mandulius Crescens, que fue elegido duumvir y flamen local entre finales del siglo I y comienzos del siglo II d. C. Sin embargo, el caso más interesante de integración en la élite local de la colonia estuvo protagonizado por la familia del norteafricano Quintus Cornelius Secundus. Este personaje llegó a Barcino probablemente como consecuencia de su actividad comercial. Las ganancias acumuladas le habrían permitido apoyar y promover la carrera pública de su hijo Q. Cornelius Seranus, que fue elegido para los cargos de edil y duunviro en la colonia barcinonense durante el siglo I d. C. Finalmente, cabe reseñar el caso de Caius Domitius Maternus, personaje de origen galo que fue honrado en el siglo II d. C. con la concesión de los honores decurionales por parte del ordo de Barcino.

fig Gráfico 1. Distribución por origen de los inmigrantes estudiados 

fig Gráfico 2. Distribución por períodos y grupos de población de los inmigrantes estudiados 

fig Gráfico 3. Distribución de la inmigración extrapeninsular por causas de movilidad 

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1Sobre la origo, vid. Andreu Pintado, 2008c, pp. 349-352; Grüll, 2018, pp. 139-150.

2Cf. Kubitschek, 1889 (reed. 1972); Wiegels, 1985; González Fernández, 1989, pp. 133-154; Stylow, 1995, pp. 105-123; Fasolini, 2009, pp. 179-238.

3Cf. Wiegels, 1985, p. 167.

4Cf. Conway, 1967.

5Sobre los mismos vid. Kajanto, 1982, pp. 180-210.

6Cf. Albertini, 1912, pp. 297-318

7Cf. Balil, 1954, pp. 251-273; García y Bellido, 1959b, pp. 119-154; García y Bellido, 1966b, pp. 3-18.

8En concreto sobre la inmigración extrapeninsular: Haley, 1986, pp. 137-175; Haley, 1991, pp. 27-52.

9Cf. Marín Díaz, 1988; González Román, 2010, pp. 13-32.

10Cf. García Martínez, 1997, pp. 321-340; Gallego Franco, 1997, pp. 341-362; Beltrán Fortes, 2013, pp. 185-204.

11Cf. Ortiz Córdoba, 2019, pp. 840-856 (inédito).

12Para A. García y Bellido (1959a, p. 483), la misma habría sido concedida por César, mientras que para J. J. Sayas Abengoechea (1978, p. 363) no existen evidencias sobre quién concedió dicho privilegio.

13Cf. Rodà de Llanza, 2001, p. 22; Rodà de Llanza, 2016, p. 260.

14Cf. Rodà de Llanza, 2001, p. 26; Beltrán de Heredia Bercero, 2006, p. 87; Beltrán de Heredia Bercero, 2014, p. 326; Rodà de Llanza, 2016, p. 260

15Cf. Bonneville, 1978, p. 67; Rodà de Llanza, 2001, p. 22; Beltrán de Heredia Bercero, 2015, p. 207.

16Cf. Arrayás Morales, 2006, p. 187.

17Cf. Rodà de Llanza, 1976, pp. 225-232 (postura corregida posteriormente en pos de una fundación augustea); Arrayás Morales, 2006, p. 187. En relación con el cognomen Paterna, sabemos que este fue otorgado por Octaviano a las colonias cesarianas de Narbo y Arelate con el objetivo de distinguirlas de aquellas que él mismo fundó (Cf. Faria, 2006, pp. 217-218).

18En relación con este apelativo existen importantes divergencias, ya que mientras J. Mª. Solana Sainz (1989, p. 83) y A. M. de Faria (2006, p. 218) lo vinculan con César, A. García y Bellido (1959a, p. 482) lo asocia con Augusto.

19Cf. Arrayás Morales, 2006, p. 187.

20Cf. Abascal Palazón, 2006, p. 74; Arrayás Morales, 2006, p. 187.

21Cf. Rodà de Llanza, 1976, pp. 230-232. Sobre el mismo: Balil, 1964, pp. 87-88; Bonneville, 1978, pp. 42-53; Miró i Alaix, 2001, pp. 112-117.

22Cf. Solana Sainz, 1989, p. 83.

23Cf. Kubitschek, 1889 (reed. 1972), p. 189; Wiegels, 1985, p. 96.

24Cf. García y Bellido, 1959a, p. 483; Balil, 1964, p. 41; Brunt, 1971, pp. 587 y 592, Nº 25; Sutherland, 1971, pp. 147-148; Bonneville, 1978, p. 67 (años 9-8 a. C.); Le Roux, 1982, p. 73, nota 305; Wiegels, 1985, p. 97; Abascal Palazón y Espinosa Ruiz, 1989, p. 65; García-Gelabert, 1994, p. 1197; Keay, 1996, p. 172 (entre los años 18 y 15); Rodà de Llanza, 2001, p. 22 (fundada hacia el año 10 a. C.); Beltrán de Heredia Bercero, 2006, p. 87; Olesti Vila, 2013, p. 75; Beltrán de Heredia Bercero, 2015, p. 207; Rodà de Llanza, 2016, p. 257.

25Cf. Abascal Palazón, 2006, p. 74; Rodà de Llanza, 2016, p. 257. Sobre este tercer viaje de Augusto a Hispania, vid. Abascal Palazón, 2006, pp. 70-78.

26Cf. Gurt Esparraguera y Rodà de Llanza, 2005, pp. 147-165, en concreto, pp. 155-158.

27Cf. García y Bellido, 1969, p. 386; Gimeno Pascual, 1983, pp. 10 y 14; Sayas Abengoechea, 1978, p. 363.

28Cf. Balil, 1964, pp. 44-45 y 48; García- Gelabert, 1994, p. 1198. También S. Keay (1996, p. 172) e I. Arrayás Morales (2006, p. 187) ha planteado un origen militar para Barcino.

29Cf. García-Gelabert, 1994, p. 1198.

30Cf. Rodà de Llanza, 2001, p. 22. También O. Olesti Vila considera que la deductio de Barcino habría estado compuesta por veteranos, aunque no identifica sus unidades (Cf. Olesti Vila, 2013, pp. 75-76).

31Cf. Sutherland, 1971, pp. 147-148.

32Cf. Solana Sainz, 1989, pp. 83-84. En la misma línea, Abascal Palazón y Espinosa Ruiz, 1989, p. 65.

33Cf. Balil, 1964, p. 91; Rodà de Llanza, 2001, p. 23.

34IRC IV, 57: C(aius) Coelius Atisi f(ilius) / IIvir quin(quennalis) mur(os) / turres portas / fac(iendas) coer(avit).

35IRC IV, 72: Q(uinto) Salvio L(uci) [f(ilio)] Galeria aedili / duoi(!) vir[o] et duoi(!) viro quinq/uennal[i] [he]redes ex / testamento.

36Cf. García Riaza, 2007, pp. 399-400.

37Cf. Schulze, 1966, p. 155.

38Cf. Albertos Firmat, 1966, p. 39. También existe un gentilicio Atisius documentado sobre todo en el norte de Italia y en la Narbonense. Cf. Schulze, 1966, p. 70.

39Cf. Schulze, 1966, pp. 94 y 472.

40Cf. Abascal Palazón, 1994, p, 212; Navarro Caballero y Ramírez Sádaba, 2003, p. 292; EDCSs.v. Salvius / Salvia.

41IRC IV, 226: Vass[ia] L(uci) f(ilia) Sabina hi[c] / sitast(!) / Vale[r]ia M(arci) f(ilia) mater / Cn(aeus) Ratumed[i]us C(ai) f(ilius) Vat(ia) / d(e) s(uo) f(ecerunt).

42Cf. Schulze, 1966, pp. 92, 425, 450 y 581.

43Cf. Schulze, 1966, p. 312.

44IRC IV, 146: C(aius) Annius Bassus / sibi et Numeniae / Q(uinti) f(iliae) Germanae.

45Cf. Schulze, 1966, pp. 122, 423 y 519.

46Cf. Abascal Palazón, 1994, pp. 76-78; Navarro Caballero y Ramírez Sádaba, 2003, p. 90; EDCS s.v. Annius / Annia.

47Cf. Solin, 1982, p. 1035.

48IRC IV, 230:] f(ilius) Ter(etina) Lenta / [- - -] Ter(etina) Quintus / [- - -] Ter(etina) Lentinus.

49Cf. Alföldy, 1984, p. 234, Nº 20. En esta misma línea se expresa Haley (1986, p. 149).

50Cf. Kubitschek, 1889 (reed. 1972), p. 206.

51Cf. Wiegels, 1985, p. 97.

52IRC IV, 187: M(arci) Luccei M(arci) / l(iberti) Chilonis.

53IRC IV, 176: D(ecimus) Herennuleius / Dorotheus / Porcia M(arci) l(iberta) Buccia.

54Cf. Schulze, 1966, pp. 359 y 426.

55Cf. Abascal Palazón, 1994, p. 174; Navarro Caballero y Ramírez Sádaba, 2003, p. 217.

56Cf. Solin, 1982, pp. 44-45.

57Cf. Schulze, 1966, pp. 82 y 459; Conway, 1967, p. 570

58Cf. Navarro Caballero y Ramírez Sádaba, 2003, p. 191.

59IRC IV, 44: P(ublio) Aufidio Exora/to /(centurioni) leg(ionis) III Aug(ustae) et / leg(ionis) XXX U(lpiae) V(ictricis) et leg(ionis) / VII G(eminae) F(elicis) heredes / b(ene) merenti.

60Cf. Le Roux, 1982, p. 327.

61Cf. Le Roux, 1982, p. 327 ; Le Bohec, 1989, p. 160 ; Palao Vicente, 2006, pp. 196 y 198.

62Cf. CIL VIII, Índices; EDCSs.v. Aufidius / Aufidia.

63Cf. Abascal Palazón, 1994, p. 89; Navarro Caballero y Ramírez Sádaba, 2003, p. 106.

64IRC IV, 138: C(aio) Iulio C(ai) f(ilio)] Rufo / [- - -]iario / [domo] Tolosa // Iulia C(ai) l(iberta) / Fausta // Iulia C(ai) f(ilia) / Primu[l]a // C(aio) Iulio C(ai) f(ilio) / Rufino.

65En IRC IV, 138 también plantean como posibilidad que C. Iulius Rufus fuese natural de Labitolosa (La Puebla de Castro (Huesca)).

66CIL II, 4516 y 6147: [L(ucio?)] Mandulio / L(uci) fil(io) Ter(etina) / [Cr]escenti / [aed(ili) IIvi]r(o) flamin[i / Roma]e et Aug(usti) / [praef(ecto) f]abrum / [.

67IRC IV, 230: ] f(ilius) Ter(etina) Lenta / [- - -] Ter(etina) Quintus / [- - -] Ter(etina) Lentinus.

68Cf. Alföldy, 1984, p. 234, nº 20. En esta misma línea se expresa Haley (1986, p. 149).

69Cf. Kubitschek, 1889 (reed. 1972), p. 206.

70Cf. Albertos Firmat, 1966, p. 146.

71Cf. Wiegels, 1985, p. 97.

72IRC IV, 60: C(aio) Domitio L(uci) f(ilio) Maeterno Acucensi / huic ordo Barcinonensium / honorem decurionatus dedit / [D]omitio Flavo [- - -]onia Mau[r]a / [- - -] Corn[.

73La recepción de honores similares se documenta también en otros epígrafes de Barcino: IRC IV, 10, 45, 52 y 55.

74En esta línea, Alföldy, 1984, p. 211, nota 49; Haley, 1986, p. 153; Curchin, 1990, p. 186, Nº 448; Haley, 1991, p. 38; Gallego Franco, 1997, p. 357.

75Cf. Gallego Franco, 1997, p. 357.

76EDCS s.v. Domitius / Domitia en las ciudades de Aquae Sextiae, Aquae Tarbellicae y Aquincum.

77Cf. Gallego Franco, 1997, pp. 341-361.

78IRC IV, 59: Q(uintus) Co]rnelius Sp(uri) f(ilius) Sec[undus] / d[o]mo colonia Ca[rtha]/gine Magna sibi et Corne[liae] / Quartae matri Gem(i)niae Q[uar]/tae uxori Corneliae Tertull[ae] / f(iliae) Q(uinto). Corn(elio) Seran(o) f(ilio) aed(ili) IIvi[ro] / Corn(eliae) Quartull(ae) f(iliae) Cor(neliae) Dubit[atae] / f(iliae) Cor(neliae) Sp(uri) f(iliae) Tertull(ae) sorori / L(ucio) Mae[vio] / Rogato sobrino.

79Cf. Curchin, 1990, p. 184, Nº 435.

80IRC IV, 137: P(ublius) Antonius P(ubli) f(ilius) Pudens Lixita/nus sibi et / Baebiae T(iti) l(ibertae) Novellae uxori Baebiae Placidae f(iliae) / et Corneliae Phaenusae uxori / h(oc) m(onumentum) h(eredem) n(on) s(equetur) n(ec) l(ocum) s(epulturae).

81CIL II, 6151: T(ito) Iulio T(iti) f(ilio) Gal(eria) / Placido aed(ili) IIvir(o) flam(ini) / Valeriae Novellae / T(itus) Iulius Placidus f(ilius) / h(oc) m(onumentum) h(eredem) n(on) s(equetur).

82IRC IV, 165: D(is) M(anibus) / Fabiae / Tertullae / nutrici.

83HEpOL, 18186: D(is) M(anibus) / Pertull/na et Lertola / Faustano b(ene) m(erenti) f(ecerunt).

84Cf. Haley, 1986, p. 118

85Sobre el origen africano de Fabia Tertulla, vid. Haley, 1986, p. 167, Nº 11 y p. 308, nota 129; Haley, 1991, p. 48. También en esta línea, los editores de la pieza en IRC IV, 165. En relación con la procedencia de Tertullina y Tertiola, vid. Haley, 1986, pp. 118 y 168, Nº 15; Haley, 1991, p. 48. En la misma línea, los editores de la pieza en IRC IV, 261.

86IRC IV, 95: L(ucio) Licinio / Secundo / accenso / patron(o) suo / L(ucio) [L]i[c]in(io) Surae / prim(o) secund(o) ter/t(io) consu[l(atu) eiu]s / IIIIIIvir(o) A[u]g(ustali) col(oniae) / I(uliae) U(rbis) T(riumphalis) Tarr(aconis) e[t] col(oniae) / F(aventiae) I(uliae) A(ugustae) P(aternae) Barc[i]n(onis) / M(arcus) Antonius Antul/lus cives Conven(a) / [am]ico.

87Para un mayor detalle remitimos al estudio que sobre este personaje realizó I. Rodà (1970, pp. 167-184). Una breve referencia a los pedestales que lo documentan fue también realizada por S. Mariner (IRB, pp. 89-90) y por G. Fabre, M. Mayer y J. Rodà (IRC IV, pp. 163-165) en sus respectivos trabajos sobre las inscripciones romanas de Barcino.

88IRC IV, 228: D(is) M(anibus) / Usuleniae Valenti/nae L(ucius) Semp(ronius) Flegon / uxori optimae.

89Cf. Schulze, 1966, p. 261.

90CIL XII, 5266: D(is) M(anibus) / Usuleniae / Lupae / Usulenius Ge/[min]ianus pa/[tron]ae et Voco/[n]ius Eutychi/[a]nus coniugi / [s]anctissimae. Este gentilicio aparece documentado bajo la forma Usulenus en CIL XII, 4426, 4479, 4542, 4892, 5263, 5265 y en AE 2012, 948.

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92CIL XII, 5266: D(is) M(anibus) / Usuleniae / Lupae / Usulenius Ge/[min]ianus pa/[tron]ae et Voco/[n]ius Eutychi/[a]nus coniugi / [s]anctissimae. Este gentilicio aparece documentado bajo la forma Usulenus en CIL XII, 4426, 4479, 4542, 4892, 5263, 5265 y en AE 2012, 948.

Recibido: 21 de Abril de 2019; Aprobado: 26 de Septiembre de 2019

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