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Cuadernos de historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0719-1243

Cuadernos de Historia  no.52 Santiago jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-12432020000100306 

Reseñas

Paola Volpini. Los Medici y España. Príncipes, embajadores y agentes en la Edad Moderna

Javier Hipólito Villanueva1 

1Universidad Nacional de Salta. Argentina

Volpini, Paola. 2017. Los Medici y España. Príncipes, embajadores y agentes en la Edad Moderna. Madrid: Editorial Sílex, 323p. ISBN: 978-84-7737-616-3.

La obra de Paola Volpini, docente de la Universidad La Sapienza (Roma), resulta una importante contribución en el campo de los estudios renovados sobre diplomacia en Europa durante el tránsito del siglo XVI al siglo XVII, enfocándose en las relaciones entre la monarquía hispana y Toscana. Este trabajo es producto de una prolífica carrera como investigadora y especialista en las prácticas políticas y diplomáticas durante la Edad Moderna, centrándose en la trayectoria de los principados italianos, en especial Toscana.

En esta ocasión, el principal objetivo del trabajo fue analizar las relaciones, intereses e intercambios informativos y culturales entre la monarquía hispana de Felipe II y Felipe III con el Gran Ducado de Toscana en tiempos de Francisco I y Fernando I de Medici. Lejos de centrarse en un estudio de los “grandes intereses” de dos Estados-nación, Volpini hizo hincapié en las actividades de estos príncipes y, sobre todo, en la mediación –exitosa o no, directa e indirecta, formal e informal– que llevaron a cabo sus numerosos agentes (tales como diplomáticos, secretarios de embajadas, servidores regios, miembros de la dinastía, etc.) y cómo estos participaron en los procesos de toma de decisión política. Este último punto, el de la actividad de los agentes, es el más novedoso de la obra en tanto que ayuda a comprender el funcionamiento político y las relaciones diplomáticas entre el Estado dinástico más poderoso de la Cristiandad del siglo XVI como lo fue la monarquía de los Habsburgo españoles y un principado italiano como el de Toscana que, si bien fue importante dentro del organigrama diplomático hispano, se encontraba en un segundo orden de importancia. Estos vínculos estuvieron sujetos y condicionados por momentos de alianzas estables y fuertes así como de enfriamientos, distanciamientos y hostilidades.

Ambos contextos disímiles son periodizados y explicados por la autora de manera clara a través de la actividad de una amplia gama de agentes que no se desenvolvieron solamente como una especie de “correa de transmisión” de información sino también como canales de concreción de intereses dinásticos e individuales. Por ello, el trabajo se encuentra dividido en dos grandes partes. La primera cuenta con cinco capítulos, los cuales explican el sistema diplomático y de información que dispuso Fernando I de Medici (1549-1609) en la corte española, haciendo un repaso no solo por los individuos que participaron en dicha red diplomática sino también por los intereses particulares de cada uno de ellos y los mecanismos y canales de gestión utilizados. La segunda parte está dividida en tres capítulos, en los cuales se llevó a cabo un análisis de las obras de Orazio della Rena, secretario de la embajada medicea en España.

La primera parte de la obra está precedida por una introducción que brinda al lector un panorama o contexto histórico conciso, así como un estado de la cuestión actualizado. A continuación, el primer capítulo de esta sección tiene como propósito analizar las principales aristas de la relación (amistosa por momentos y tensa por otros) entre la monarquía hispana y Toscana dentro de un contexto de relaciones multipolares entre las entidades políticas de la época, además de identificar a los individuos que oficiaron como representantes y mediadores y sus respectivos intereses, tanto los embajadores mediceos en Madrid como aquellos agentes considerados “no oficiales”.

Seguido de ello, el segundo y el tercer capítulo reconstruyen el entramado de la red de información que dispuso Fernando I de Medici en la corte hispana, haciendo hincapié en los diferentes instrumentos que dispusieron sus representantes. Esta última cuestión es la que quizás demuestra con mayor notoriedad cómo esta obra se encuentra inserta en las renovadas corrientes de investigación en materia de historia de la diplomacia en la Edad Moderna. En este sentido, destaca la utilización de mecanismos y estrategias diversas tales como el uso de dinero para atraer confidentes cercanos a la corte hispana así como los regalos, la insistencia en contar con canales informativos numerosos y diversificados, y el mantenimiento de varias figuras presentes conjuntamente en la corte para mantener una dinámica de control mutuo que buscara beneficiar a la política del gran duque.

Todos estos mecanismos que sirvieron para que Fernando I de Medici se mantuviese informado y representado ante la corte hispana, encabezada por el rey y sus ministros, fueron implementados por sus agentes, tanto formales como informales. Así, Volpini reconstruye y analiza la actuación de estos individuos en el cuarto y quinto capítulo, cuyos aportes son novedosos porque retoman el papel que tuvieron individuos pocos conocidos por la historiografía y que, dentro de las recientes líneas de investigación, son un tópico privilegiado, tales como los segundogénitos de dinastías y los espías.

En el cuarto capítulo se analiza la trayectoria política y personal de Pedro de Medici, el controvertido hermano menor de Fernando I, que en más de una ocasión sirvió a la política de Felipe II como un elemento de amenaza a los intereses del soberano toscano. Este hecho tuvo más de estrategia de disuasión que manifestaciones reales de maniobras para desestabilizar a la corte medicea. La autora, en lugar de enfatizar en el éxito o no de sus actuaciones, reflexionó en torno a las ambiciones personales de don Pedro, en las especulaciones sobre sus responsabilidades y funciones en el gobierno español y la utilización político-instrumental de su presencia en aquella corte. El caso de este díscolo segundogénito nos abre el panorama hacia nuevos derroteros de investigación que, en lugar de demostrar necesariamente el éxito de tal o cual política, nos muestra cómo los canales de relación discurrían por senderos complejos y, en más de una ocasión, inciertos.

La complejidad, los caminos inciertos y los rumores difusos son elementos sine qua non de la historia del espionaje y las relaciones secretas, cuestiones que la autora retoma al reflexionar sobre otro instrumento de acción e intervención del duque de Toscana. Esto se lleva a cabo en el quinto capítulo en donde se reconstruye la historia de varios individuos sospechosos de ejercer como espías al servicio toscano en Turín y Milán. El primer espacio era la corte del príncipe saboyano y el segundo, la del gobernador nombrado por Felipe II, por lo que el interés de un Fernando de Medici en conocer de primera mano y de forma sigilosa información valiosa resultó una ocasión ideal para utilizar estos mecanismos. Los sospechosos fueron Francisco De La Torre, español del séquito de la infanta Catalina Micaela (hija de Felipe II, casada con el duque Emanuele de Saboya), y Nicola Castelli, súbdito toscano. A través del análisis de la actividad de ambos, así como del proceso de investigación iniciado en su contra, Volpini demostró la presencia de canales alternativos que actuaron en un segundo plano en relación con los medios habituales utilizados en las altas esferas de interrelación entre las diferentes entidades políticas de la Edad Moderna.

El énfasis en la multiplicidad de canales y de agentes en la actividad diplomática obliga actualmente a los modernistas a considerar como importantes no solo al embajador ordinario sino también al séquito que lo acompañaba, en especial, sus asistentes u oficiales. En este sentido, la autora en el sexto, séptimo y octavo capítulos se encargó de analizar la trayectoria política de Orazio Della Rena, secretario de la embajada medicea en la corte de Felipe II y Felipe III, así como la visión personal que poseía sobre aquel espacio. Su importancia radicó en su prolongada permanencia en tierras ibéricas y por su conocimiento de primera mano de los laberintos de aquel espacio cortesano. Lo novedoso de su caso es que, además de oficiar como un agente o intermediario, desarrolló una prolífica carrera como escritor de tratados y biografías, convirtiéndose en un importante protagonista de episodios de transferencias culturales. Sus escritos tenían como principal interés todo aquello que sucedía en la órbita de la corte del Rey Prudente y su sucesor. De hecho, llegó a escribir una biografía del primero siendo un hecho sumamente interesante, sobre todo si tiene en cuenta que este monarca fue renuente a lo largo de su reinado a permitir la publicación de un texto sobre su vida. En este sentido, Volpini llevó a cabo una investigación en torno a temas como la información política y del acceso a la misma.

Con este apartado finaliza una investigación rigurosa y sumamente rica en fuentes primarias (se cita documentación proveniente de archivos italianos como el Torino, Roma, Lucca, Firenze, así como el de Simancas en España) que nos permite acercarnos a un tema relevante para todo aquel que estudia sobre las relaciones diplomáticas en la época de Felipe II y Felipe III. Esto se puede considerar a partir de tres razones. En primer lugar, la obra expone con claridad el juego diplomático que el Rey Prudente y su sucesor mantuvieron con una entidad política de menor rango como el de Toscana, exponiendo el marco general en el que tenían lugar estos vínculos y los intereses que ambos tenían para entablarlos. En segundo lugar, analiza y explica cómo esos vínculos se tejían y quienes participaban, destacando el papel de individuos que no necesariamente tenían el título oficial de embajador, pero que servían de igual manera para tal propósito. Finalmente, en tercer lugar, la obra enfatiza en las múltiples estrategias con que estos transmitían información y que todo ello, más que una excepción, era en realidad el quehacer cotidiano de un agente.

Así, la obra resulta valiosa, entre otras razones, por utilizar novedosas herramientas metodológicas, tales como el uso de redes de individuos e información y aplicarlas en una reflexión respaldada por fuentes numerosas y sumamente ricas. En este sentido, al incorporar un estudio sobre un escrito o ensayo realizado por un oficial de la embajada, tal contribución enriquece no solo nuestro conocimiento acerca de cómo funcionaba dicha embajada sino también la concepción política de ese individuo y de su época sobre el entorno que lo rodeaba, en este caso la monarquía hispana. Al mismo tiempo, una investigación de este tipo nos obliga a adentrarnos en otros temas tales como la escritura en el siglo XVI, el público al que iban destinados tales trabajos y los intereses que motivaban iniciar tales empresas intelectuales.

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