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Comunicación y medios

versión impresa ISSN 0716-3991versión On-line ISSN 0719-1529

Comun. medios vol.27 no.38 santiago dic. 2018

http://dx.doi.org/10.5354/0719-1529.2018.50721 

Artículos

Señales de lucha y espacialidades en diálogo. La potencia de lo comunicacional en Defendamos Alberdi y los Vecinos del Chavascate

Signals of dispute, contestedspatialities in dialogue. Thepotentiality of communicational in “DefendamosAlberdi” and “Vecinos del Chavascate”

Carla Eleonora Pedrazzani1 

Santiago Llorens2 

Roy Rodríguez3 

1Argentina. Universidad Nacional de Córdoba Correo electrónico: cepedrazzani@gmail.com

2Argentina. Universidad Nacional de Córdoba Correo electrónico: sgollorens@gmail.com

3Argentina. Universidad Nacional de Córdoba Correo electrónico: royfrodriguez@gmail.com

Resumen:

El presente artículo recupera las experiencias de la multisectorial Defendamos Alberdi de la ciudad de Córdoba y la Asamblea de Vecinos de Chavascate de las Sierras Chicas de la provincia de Córdoba (Argentina) como movimientos sociales que desde acontecimientos particulares luchan y resisten ante las formas y contenidos de los horizontes establecidos por “el desarrollismo inmobiliario” y las políticas gubernamentales en torno a la idea de “desarrollo” y “progreso”, en pos del uso de bienes comunes, la gestión comunitaria y popular de diversos espacios y la decisión sobre las transformaciones que ocurren en sus territorios. Nuestro interés se centra en realizar una reflexión crítica en torno a las relaciones espacio-poder-saber y lo comunicacional en estos movimientos sociales a partir de los recorridos conjuntos que hemos compartido tanto desde espacios de investigación como extensión universitaria en las que se llevaron a cabo estrategias metodológicas cualitativas y participativas.

Palabras clave: Vecinos; espacialidades; movimientos sociales; radio comunitaria; identidades territoriales

Abstract:

This papers retakes the practices of “Multisectorial Defendamos Alberdi” of Córdoba city and the “Asamblea de Vecinos del Chavascate” of Sierras Chicas, Córdoba province (Argentina), as social movements that fight and resist from particular events against the “real estate speculation” and Government policies around the idea of “development” and “progress” in defense of commongoods, and the increasing popular participation in decision-making processes, about the transformations that occur in their territories. Our interest is focused on making a critical reflection about relationships between space-power and the communication in these social movements from research and extension course in which qualitative and participatory methodological strategies were carried out.

Keywords: Neighbors; spatialities; social movements; community radio stations; territorial identities

1. Introducción

“Un proceso de diálogo y negociación no tiene éxito si las partes no renuncian a vencer”, las palabras pertenecen al Subcomandante Marcos (2001), quizás uno de los primeros emergentes de movimientos sociales1 en la era de Internet. Esas negociaciones se vieron modificadas, como nunca antes, por las estrategias comunicacionales en torno al conflicto. Tras casi dos décadas, los movimientos sociales han reconfigurado los procesos de lucha y negociación, entre otras estrategias, a partir del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs).

La provincia de Córdoba vivió procesos de avanzada neoliberal a partir de 1987. Para la toma de estas medidas, sobre todo a partir de 1995, era la propia Fundación Mediterránea la encargada de realizar los diagnósticos y aconsejar las medidas pertinentes (Manzo, 2011). En este contexto, a partir de 1996, con la aprobación de la soja rr, los empresarios agropecuarios tuvieron la anuencia de las autoridades provinciales para avanzar en el desmonte del bosque nativo. En la actualidad, Córdoba sostiene apenas un 3 por ciento de su masa de bosque nativo original según señalan distintos informes técnicos. Es posible pensar que, en el marco de las luchas, diversos movimientos sociales son capaces de configurar espacios abigarrados y enmarañados que les permitan sostener resistencias frente a las lógicas neoliberales globales y sus versiones locales.

Lo neoliberal2 en la provincia de Córdoba se dio aún antes de la llegada de Thatcher o Reagan al poder. En 1977, en el espacio donde se gestaron los esbozos de la Reforma Universitaria de 1918, mientras la dictadura cívico-militar profundizaba la represión, un grupo de empresarios industriales de la provincia anunciaba la creación de la Fundación Mediterránea3. Las élites se apropiaban de un hito de lo democrático latinoamericano y de su discurso, pero con sentidos e intereses diferentes (Fantin & Schuster, 2011). Su Instituto para el Estudio de la Realidad Económica Argentina y Latinoamericana (IERAL) formaría la usina del pensamiento neoliberal más importante de Argentina. Sus hombres e ideas fueron centrales en la última dictadura, en la década del 90 y en los últimos 30 años de gobiernos provinciales, sin distinciones partidarias (Ramírez, 2011).

Las políticas neoliberales profundizaron transformaciones espaciales situadas, vinculadas con diversas escalas locales y globales, en un modelo que propiciaba (y propicia) la apropiación y concentración de bienes naturales comunes (agua, tierra y bosques nativos) y la desposesión de los bienes comunes urbanos. Como contracara de estos procesos surgen resistencias locales como movimientos sociales contestatarios. Los Vecinos del Chavascate y Defendamos Alberdi nacen como movimientos que forman parte de un entramado enmarañado de resistencias territoriales locales y que se apropian de lo comunicacional en múltiples formas para potenciar sus luchas.

La Asamblea de Vecinos del Chavascate es una organización ciudadana que reúne vecinos de las Sierras Chicas de Córdoba (localidades de Agua de Oro, Cerro Azul y El Manzano del Departamento Colón- Provincia de Córdoba), que desde 2007 llevan adelante una lucha contra “desarrollos urbanos especulativos” que ponen en riesgo la provisión de agua potable y la preservación del monte nativo serrano. La Multisectorial Defendamos Alberdi, es un colectivo conformado por vecinos autoconvocados, migrantes de diversas nacionalidades, una comunidad indígena urbana y miembros de organizaciones e instituciones de barrio Alberdi de la Ciudad de Córdoba (Departamento Capital de la provincia de Córdoba [Argentina], que limita al norte con el Departamento Colón) en defensa del patrimonio y la vida barrial. Ambos colectivos desde sus singularidades se posicionan frente al avance del mercado inmobiliario.

2. Espacialidades críticas

Entendemos el concepto espacialidades críticas como espacios que permiten irrumpir el pensamiento moderno occidental y que facilitan encontrarnos con voces otras que fueron y son silenciadas. Abrirnos a variados sujetos políticos como motores de cambio, en contextos situados y con diversidad de espacios-tiempos (Rivera-Cusicanqui, 2010), reconocer luchas y resistencias desde el encuentro y diálogo horizontal. Para ello, “es preciso traer el espacio hacia dentro de la historia y dejarlo hablar” (Porto-Gonçalves, 2009: 123). El “dejarlo hablar” implica al menos dos procesos: que el espacio sea categoría analítica central en la comprensión de los fenómenos sociales. Y asumir la co-producción y relación de inmanencia entre sociedad y espacio.

En el encuentro con las experiencias de disputas por la vida urbana vinculada a la multisectorial Defendamos Alberdi y con la Asamblea de Vecinos del Chavascate en su lucha por los bienes comunes naturales, reconocemos que estos movimientos sociales dislocan los horizontes establecidos en torno a la idea de “desarrollo” y “progreso”. A partir del trabajo colectivo/colaborativo, los interpretamos como anudamientos de trayectorias pluriversas, basculamientos que abren puntos de ruptura en la continuidad espacio temporal de lo moderno-colonial-capitalista-patriarcal (Llorens, Pedrazzani & Rodríguez Nazer, 2017), que insinúan “la presencia de lo otro, a veces de todo lo otro, es decir, de todo aquello que se opone o destaca la realidad existente” (Delgado en Stavrides, 2016: 9).

En la compilación editada por Rosales, Garay y Pedrazzani (2016), existe un esfuerzo por situar la noción de abigarramiento para problematizar el espacio y las espacialidades. En trabajos allí reunidos, se pone en diálogo a Zabaleta (1986) y Tapia (2008) en torno a la noción de formaciones sociales abigarradas y sociedades abigarradas como invitación a problematizar los “tiempos” y “espacialidades heterogéneas”. Se propone superar los binarismos del pensamiento moderno/colonial/patriarcal, como contracara de un tiempo y un espacio homogenizante. “No se vive en un espacio neutro y blanco (...) Se vive, se muere, se ama en un espacio cuadriculado, recortado, abigarrado, con zonas claras y zonas oscuras…” (Foucault, 2010: 20). Este abigarramiento supone una dispersión tanto en espaciamientos como en historicidades y un espacio relacional. La dimensión multisocietal que retoma Tapia (2008) en la noción de sociedad abigarrada permite poner en tensión la espacialidad en términos de temporalidades heterogéneas sobre un sustrato territorial u “horizonte espacial común” (Martín-García, 2016). Si bien continúa una preeminencia de la temporalidad sobre la espacialidad en la construcción de las imaginaciones y proyectos políticos, Martín-García (2016) señala que la idea de espacio heterogéneo podría subyacer a esta concepción en tanto estas estructuras son un entramado de dimensiones tales como “forma de organización; una historia común más o menos compartida en tanto experiencia de hechos y sentidos; una memoria; un proceso de acumulación histórica; proyectos políticos; la constitución de identidades y sujetos políticos” (Tapia, 2008:90). El autor está pensando en las prácticas o rebeliones populares, como estructuradoras “de espacios que se van moldeando por rebeliones o su ausencia: sistemas de relaciones de explotación y desigualdad y relaciones de dominación y opresión que tienen clivajes distintos y graduales que contribuyen a una (re)espacialización permanente e histórica” (Martín-García 2016: 90). Atender a estas espacialidades abigarradas “nos habilitaría a comprender las diversas experiencias políticas (y espacialidades) históricas populares desde un lugar menos eurocéntrico” (89).

Lefebvre realiza un aporte fundamental para problematizar el espacio y la espacialidad que permite interpretar el abigarramiento espacial y articularlo a su dimensión enmarañada. En los años 60 y 70, “plantea una nueva relación de la sociedad con el espacio al proponer a este último como un producto social; en cuya base ontológica lo espacial y lo social se construyen mutuamente” (Pedrazzani, 2016: 333). Entendiendo que “las relaciones sociales se proyectan en el espacio, se inscriben a sí mismas en el espacio a medida que se producen” (Lefebvre en Pedrazzani, 2016), la “materialización de la existencia humana” no se da sólo en el espacio del capital y del estado que Lefebvre designó como “espacio abstracto” (Lefebvre, 2013). Este supone reconocer procesos de abigarramiento como de enmarañado de trayectorias diversas, al no poder reducirse, ni desde el plano de lo histórico, ni desde la experiencia “humana”, a las abstracciones formalizadas del espacio propias de la modernidad.

2.1 Movimientos sociales y potencias comunicacionales

Desde los movimientos sociales resistir, pervivir y preservar los bienes comunes requiere de múltiples estrategias comunicativas que permitan atravesar el muro de los medios de comunicación masivos como agentes de propaganda permanente que refuerzan y retroalimentan el modelo neoliberal (Chomsky & Herman, 1989). En este sentido, las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) y el uso de medios alternativos como radios comunitarias, se vuelven herramientas eficaces para visibilizar los conflictos, empoderar a los grupos sociales y como forma de colocarlos en la agenda pública (Lander, 2014).

La potencia de las estrategias comunicacionales4 mediante el uso de las comunicaciones en red, cambian las formas de abordar los conflictos. Democracia directa e Internet, primero; celulares y redes sociales, después, fueron y están siendo herramientas eficaces para enfrentarse a las políticas globales de las élites (Portillo, 2014).

El uso de las TICs tiende a promover culturas enmarañadas, a contramano de las imágenes masivas de los medios de comunicación, en un espacio de interacción dialógica y relacional, en un marco “donde todos los receptores son emisores potenciales” (Escobar, 2010), presentando un “desacoplamiento gradual de la contigüidad y la simultaneidad” (Castells, 2009: 62).

Las tramas discursivas, amplificadas por los medios de comunicación masiva, que legitiman la apropiación de bienes mediante medidas legales, impositivas y privatizaciones, utilizan lo comunicacional para silenciar y/o deslegitimar reclamos de los movimientos sociales5. Recuperar las prácticas y estrategias comunitarias de comunicación y difusión permite desentrañar las formas que toma la relación espacio-poder-saber, y potenciar, cómo en este caso las luchas y resistencias producen discursos otros.

3. Metodología

Acorde al objetivo propuesto, nos basamos en lo trabajado en diversos proyectos de investigación6 junto a actividades co-organizadas con ambos movimientos sociales en las que se utilizaron estrategias metodológicas de tipo cualitativa y participativa. Han confluido diversos métodos y técnicas, específicamente aquí: revisiones de fuentes secundarias, en especial análisis de documentos y publicaciones en redes sociales realizadas por integrantes de los movimientos a los fines de ahondar en los espacios de enunciación y sus medios comunicacionales, participaciones observadas, entrevistas formales e informales en 2017 y la primera mitad de 2018. Nos posicionamos como investigadores, académicos comprometidos con las luchas de estos movimientos; por ende, partícipes en muchos de los procesos que acontecen.

4. La Multisectorial Defendamos Alberdi

“Nacimos desde el sentimiento, de nuestra bronca al ver como impunemente destruyen nuestro barrio”Relato de miembros de la multisectorial (Correa, 2016: 28) (Figura 1)

Como mencionamos, Defendamos Alberdi reúne tanto vecinos como miembros de diversas organizaciones e instituciones de Alberdi y diversas zonas de la ciudad (organizaciones de base, partidarias, indígenas, migrantes e instituciones educativas, entre otras). Se nuclean en pos de la defensa del patrimonio e identidad barrial, y contra la especulación y el avance del mercado inmobiliario (Correa, 2016). Como colectivo es heterogéneo tanto en integrantes como en posicionamientos, lo que posibilita conjugar variedad de experiencias y espacialidades, anudadas a la diversidad de trayectorias e historias. (Figura 2)

En su historia se entretejen despojos y resistencias que datan desde fines del S. XIX cuando la comunidad indígena Comechingón del denominado Pueblo de La Toma (hoy Alberdi) fueron despojados de sus tierras7. La historia de resistencias atraviesa también luchas estudiantiles y obreras: Reforma Universitaria de 1918, el Cordobazo 1969, y los 105 días de toma por parte de los obreros de la fábrica de la Cervecería Córdoba en 1998, entre las más significativas. A su vez, actualmente es destino de migrantes (peruanos, bolivianos, colombianos, afromigrantes, entre otras) que luchan por el acceso al trabajo, la vivienda y una vida digna.

Desde la multisectorial, se desarrollan multiplicidad de estrategias y actividades en la defensa del patrimonio barrial y la vida urbana: Organización de recorridos históricos patrimoniales (Imagen 3), festivales por la identidad barrial -llamados “Dichas”- que organiza la murga barrial; marchas y movilizaciones callejeras con el objetivo de la visibilización sociopolítica. Entre estas y otras actividades analizamos el programa “La Chimenea”, de la Radio Libre, ya que reconocemos contribuye desde lo comunicacional a la co-construcción de la espacialidad e identidad barrial en un sentido abierto y plural.

Fuente: Collage propio, imágenes del Facebook Defendamos Alberdi

fig1 Figura 1. Origen multisectorial 

Fuente: Facebook Defendamos Alberdi

fig2 Figura 2. Eslogan multisectorial 

Fuente: Facebook Defendamos Alberdi

fig3 Figura 3. Difusión actividad 

4.1. El espacio radial

La construcción de un nosotros territorial, vinculado a lo vecinal y barrial se presentan aquí como relaciones, flujos y redes sociales y de comunicación que desbordan cualquier intento

de delimitación de una geografía barrial en términos locales y estáticos. Ese nosotros contiene el reconocimiento de una pluralidad de experiencias, trayectorias e identidades -étnicas,

nacionales, de clase, de género- que deben anudarse en sus singularidades para la conformación de lo colectivo. Apela a cierta dimensión local y este local (como lo translocal o lo

global) se sostiene acorde a una multiplicidad de rituales y prácticas de producción y sostenimiento

de su materialidad (Massey, 2008).

En este caso, el espacio radial es uno de los“rituales de producción” de lo local en la que se disputa la co-construcción de lo barrial y de un nosotros territorial a través de la producción de identificaciones y alteridades. La Chimenea es el nombre del programa que desde hace aproximadamente 4 años se emite en la Radio Comunitaria FM Libre 92.7 de Barrio Alberdi (Ver imagen 4 ). En tanto semanario radial -retransmitida en simultáneo a través de Facebook y subida a una radioteca virtual-, se plantea como espacio para difundir y dialogar sobre distintas problemáticas que la Multisectorial y los vecinos consideran oportunas. Desde sus enunciaciones y prácticas reconocemos tres anudamientos de sentido donde lo barrial y lo radial se encuentran profundamente entrelazados y se materializan.

4.1.1. La co-construcción de un nosotros territorial

En su narrativa este medio propone una “comunicación popular y barrial”. El programa señala que su objetivo es “difundir la actualidad del barrio y sus vecinos, de la ciudad y nuestras luchas urbanas” (J, locutor del programa e integrante de Defendamos Alberdi). Si la co-presencia parece ser una dimensión fundamental en la producción de un nosotros territorial, ésta en la actualidad no es ni el principio ni su fin al ser desbordada en todas sus dimensiones. La construcción de ese nosotros depende de la puesta en acto de una serie de rituales de producción y sostenimiento. En este espaciocomunicacional, la dimensión territorial es eje central en la construcción de sentido,... la posibilidad de tener un programa de radio siempre es una herramienta muy importante para hacer política y para influir en el territorio… la posibilidad de comunicar las actividades que hace no sólo esta organización barrial sino fundamentalmente cuestiones que tienen que ver con la realidad del barrio, un barrio muy populoso, pegado al centro y que experimenta no sólo muchos cambios sino muchas problemáticas... (J) La dimensión participativa y las referencias territoriales la expresan locutores y vecinos que participan con llamados y envíos de mensajes, donde el nombre del barrio o sector suelen referirse

en las presentaciones personales, o bien en el señalamiento de distintas problemáticas particulares colocándolos desde la presentación del “nosotros mismos”, en una cartografía compleja.

... el tema de la participación, cómo hacemos que la gente se reencuentre, que la gente participe,... que la gente plantee alternativas a la realidad… que se vive (P, locutor del programa

e integrante de Defendamos Alberdi)

El espacio radial es entendido también como un medio para intervenir y posicionarse en las disputas políticas y sociales que se expresan a nivel barrial como de la ciudad. La idea de poder transmitir una lucha barrial o transmitir las problemáticas que uno ve como habitante y militante de un territorio, un programa de radio es un medio muy efectivo… creemos que por eso un programa de radio puede ser una herramienta muy importante y hasta fundamental en la lucha… (J.) Tanto en La Chimenea como en otras prácticas y rituales de lo local, la Multisectorial apela a la construcción de un nosotros asociado a la calle y al barrio, pero también una asociación a los procesos y colectivos de la ciudad y del país.

Prestan atención a la diversidad de situaciones en que se expresan identidades barriales, étnicas, nacionales, de clase, de género, entre otras, que se articulan localmente y a escalas variables. Entre la diversidad de expresiones, ponen en tensión y dislocan formas y contenidos que legitima el “desarrollismo inmobiliario” y las políticas gubernamentales que lo favorecen.

4.1.2. La construcción de la alteridad En parte, la construcción de un nosotros territorial expresa una espacialización sujeta al “juego de la diferencia”. Ese nosotros que se constituye en torno a una relación de negatividad, “de un exterior constitutivo”, en una práctica que busca distinguirse de una cosa definida como “Otro/a”, en este caso los actores hegemónicos. En la entrevista J. señala que la Multisectorial es “una organización territorial, un movimiento social urbano que lucha por la defensa del barrio frente al avance inmobiliario a partir del centro” (J.).

La idea de centro expresa una espacialización del “juego de la diferencias” que permite situar e identificar la alteridad respecto al territorio barrial. Los actores que se identifican con el centro -el Estado provincial, municipal y familias patricias- fueron los que avanzaron sobre el territorio comunal del Pueblo La Toma a fines a fines del siglo XIX, los que reprimieron a la manifestaciones obrera-estudiantil del Cordobazo, los que cerraron las fuentes de trabajo y reprimieron a los trabajadores durante la década de 1990, los que avalan la destrucción del patrimonio histórico barrial y los que en la actualidad promueven la especulación inmobiliaria.

En un contexto en que los “grupos desarrollistas” y los agentes del Estado, se han servido de los medios de comunicación hegemónicos para favorecer a la especulación inmobiliaria, el programa de radio intenta desde los márgenes, “influir en una agenda política... marcada por quien tiene el poder en lo comunicacional” (J.).

En esta “lucha barrial”, si la primera identificación de la alteridad se materializaba en las casonas demolidas, los edificios en altura y el proceso de “gentrificación” -término reapropiado por el propio colectivo-, la Multisectorial fue re-definiendo y complejizando la formas de expresar esta alteridad. Como señala un locutor y miembro de la multisectorial,

Ya no es un problema de edificios contra casas viejas, en algún tiempo fue así, (ahora) es el problema de cómo vivimos, de cómo hacemos para vivir en mejores condiciones de vida, como es esto del “buen vivir” (P.) Planteado como alteridad al imaginario del desarrollo y el progreso, el “buen vivir” urbano que se propone no supone regresar a una interpretación romántica donde lo local exprese la referencia a un paisaje y un pasado bucólico -un regreso a la Gemeinschaft- extraviado en las fuerzas y flujos translocales, sino la construcción de una imaginación geográfica en un sentido abierto y pluridiverso.

4.1.3. La de(s)colonización del territorio y de la comunicación

El programa retoma una genealogía territorial de luchas y disputas, re-situando la radio comunitaria, como dice en su auspicio, en el “Corazón del pueblo La Toma” (Ver Imagen 5). Retomar ese “corazón” como núcleo de disputa apunta a una de(s)colonización de lo barrial y de lo urbano, en donde la matriz colonial aún se expresa en múltiples aspectos y relaciones.

El espacio radial se comparte con otros programas vinculados a problemáticas e intereses sociales en el que podemos destacar el referido a los pueblos originarios e indígenas y el del colectivo afromigrantes de Córdoba. En esta pluralidad, pueblos originarios, migrantes de diversas nacionalidades y sectores populares, encuentran canales para narrar desde sus propias voces y experiencias. Estas formas de construir comunicación, que no tienen espacio en los medios hegemónicos, aportan sentido a la propia radio en tanto medio de comunicación comunitario y popular, que dialoga, comunica y da a conocer en y desde el Sur, y a partir de perspectivas y experiencias pluridiversas (Santos, 2001).

La de(s)colonización del territorio desde lo radial adquiere múltiples expresiones en este espacio local, en tanto lucha anticolonial y anticapitalista, que despliega diversas propuestas, muchas veces en tensión: la recuperación y reconstrucción de las voces y saberes de la comunidad comechingón que fue invisibilizada por el orden colonial primero, y por el Estado moderno cordobés después; en la deconstrucción de las categorías raciales al dar voz a aquellos sectores que fueron acallados y subalternizados-indígenas, afros, populares- en una sociedad en la que nunca desapareció, incluso con la conformación y consolidación del Estado moderno provincial, una matriz societaria colonial -racial y estamental-. Al irrumpir desde la comunicación y las prácticas para disputar la señalética de la ciudad y del barrio que afirma constantemente la dimensión colonial-moderna: reemplazar el nombre barrio Alberdi por “Pueblo La Toma”; cambiar el nombre Avenida Colón y Plaza Colón por Avenida Comechingones y Plaza Comechingones respectivamente, renombrar la plaza Jerónimo del Barco –apellido asociado con la expropiación de la tierra a la comunidad del Pueblo La Toma-, por Plaza Curaca Lino Acevedo, entre tantas otras.

Fuente: https://www.facebook.com/LaChimeneaRadioLibre/

fig4 Figura 4. Publicidad programa radial 

Fuente: Página de Facebook La Chimenea Radio Libre FM 92.5

fig5 Figura 5. Difusión del programa 

5. “Somos el monte que marcha”

La Asamblea de Vecinos del Chavascate nació a mediados de la década del 2000. Los excedentes del boom sojero habían generado ganancias que se volcaron al mercado inmobiliario (creación de barrios privados en los alrededores de la ciudad de Córdoba). La capilla de Candonga8, monumento histórico nacional (construida en el siglo XVII, su arquitectura lleva reminiscencias jesuíticas) y sus alrededores permanecieron casi intactos hasta la irrupción del proyecto de desarrollo inmobiliario de montaña.

En este barrio serrano, el proyecto de la empresa Ticupil prevé la construcción de más de 300 viviendas en 150 hectáreas consideradas zona roja por Ley provincial Ordenamiento territorial de Bosques nativos de la provincia de Córdoba9; es decir, se reconoce como zona protegida.

El río Chavascate surca un costado de dicha capilla. Allí se ubica la toma de agua potable que abastece a las comunidades del valle (Agua de Oro, Cerro Azul y El Manzano) donde viven más de 10 mil personas. El proyecto pone en peligro el normal aprovisionamiento de un bien que en muchas épocas del año se vuelve escaso, e incluso llega a interrumpirse10.

Cotaimich, integrante de la Asamblea, define a los vecinos del Chavascate como un grupo de “personas que luchan por el agua y por la vida” (Cotaimich11). En esa afirmación no sólo radica el foco del conflicto sino también la construcción de una alteridad que se contrapone a la visión capitalista y eurocéntrica del proyecto. Entre los espacios de negociación logrados, los vecinos trabajaron junto autoridades provinciales en un proyecto de Ordenamiento Territorial Participativo. Los técnicos hablaban de recursos hídricos, los vecinos de bien común, o de lo que Deón (2014) denomina “camino del agua”, el uso del bien común forma parte de un proceso social, cultural y económico fundamental para la vida.

Los desmontes en zonas serranas que requieren los proyectos de barrios privados, se realizan sin planificación. En 2015 esto influyó en inusuales crecidas de los ríos que agravaron los daños en el ecosistema, deteriorando casas y, en localidades aledañas, se cobraron vidas humanas y no humanas (Deón, 2015). Sin embargo, el proceso de construcción no menguó.

La alteridad, lo diferente, la construcción del otro y de la propia identidad como grupo quedó marcada a fuego. Los vecinos llevan la marca de aquella creciente. Las identidades del capital se escudan bajo las figuras de las sociedades anónimas. La devastación del monte es un proceso sin una identidad, que lleva las marcas de la depredación del capitalismo global. Los vecinos ponen el cuerpo a las sequías, a las crecientes y a las movilizaciones. La Asamblea integra la Coordinadora Ambiental y de Derechos Humanos de las Sierras Chicas12, y como parte de tal la Coordinadora en Defensa de Bosque Nativo13 que después de varias marchas durante el 2017 logró paralizar el proyecto de Ley que buscaba modificar el uso de los bosques integrado a un modelo agroindustrial.

“Somos el monte que marcha” una de las consignas de las movilizaciones14. “En esos momentos conseguimos durante cinco minutos que los medios nos presten atención, pero después hay que volver a nuestras estrategias”, cuenta Cotaimich. Con estados provinciales y municipales llevando adelante políticas de laissez faire, con funcionarios que suelen provenir o simpatizar con usinas de pensamiento como las de la Fundación Mediterránea, los territorios y bienes comunes quedan a merced de la capacidad de los movimientos sociales de establecer disputas. Se producen tensiones entre territorialidades en las que se enfrentan modelos antagónicos de organización social entre lo global y lo local, la lógica del capital contra la lógica del bien común, donde las empresas buscan imponer una temporalidad abstracta centrada en la valorización capitalista, en clara contraposición con la producción de valores de uso propias de los vecinos (Composto & Navarro 2014).

5.1. Las estrategias de comunicación de los vecinos del Chavascate

La disputa simbólica de movimientos sociales como los Vecinos del Chavascate debe estar dotada de astucia suficiente como para desmontar estrategias de marketing y publicidad que van de la mano de la complicidad de los medios masivos de comunicación.Figura 6

La vinculación con otros movimientos de defensa del medioambiente provinciales, con instituciones, con la universidad, con artistas y cantores populares son sólo algunas de las múltiples estrategias de comunicación que desarrollan los vecinos.

Hay una concepción nosotrica de la vida. La idea de un nosotros con el árbol, con el río. Las asambleas en general tienen una mirada respecto de la vinculación con la naturaleza. Una fortaleza en tanto existe una construcción simbólico material muy fuerte. Comunicamos desde una especie de clandestinidad pública Por otra parte, un trabajo conjunto con sectores de la Universidad permiten tener a “los técnicos de nuestro lado. (Cotaimich)

Lo abigarrado de las poblaciones no es un impedimento para hacer común el mensaje. “Buscamos integrar el conocimiento que tienen los antiguos pobladores de la cuenca con los conocimientos universitarios.” En pos de la defensa del río y haciendo hincapié en la cultura religiosa de los antiguos pobladores, los vecinos trabajaron en mensajes audiovisuales desde la Encíclica Papal Laudato Sí. “Así logramos que algunos vecinos hablaran como si fueran los más encendidos militantes de la Asamblea” (Cotaimich, 2017).

Chavascate es la manera no oficial de nombrar al río. Su traducción habla de “pueblo y valle”. Ticupil15 es el nombre de la empresa, integrada por antiguos funcionarios estatales. La ambigüedad del nombre esconde la apropiación del lenguaje originario y de los bienes comunes naturales (Llorens, Rodríguez & Pedrazzani, 2017). Tanto el Estado como la empresa llaman al río Agua de Oro; para nosotros, “el agua es oro”, dicen los Vecinos. Para Ticupil el oro está en el proceso de apropiación de las ganancias del proyecto inmobiliario.

Cerca de la antigua capilla, una gran olla con locro humea. Los vecinos marcharon siete kilómetros desde pueblo. La marcha es parte de las actividades que realizan para mantener vigente la problemática. La edición de un periódico, festivales, reparto de volantes en los fines de semana de afluencia turística, son algunas de las tantas estrategias que despliega la Asamblea. Un nosotros, enmarañado. Junto a la capilla son una mezcla heterodoxa, hippies junto a “nacidos y criados”. Paisanos de a caballo y profesionales realizan conferencias informativas acerca del estado de la lucha. Alguien se acerca y pide una porción de locro. El pago es voluntario y sirve para financiar las actividades. La comida y la alcancía simbolizan un nosotros. Están a metros del cerco del barrio cerrado y de los terrenos parcelados. Individualidades medidas en dólares por metro cuadrado.

Las identidades se fortalecen y desvanecen según la lógica de la disputa. Los Vecinos con la presencia de los cuerpos en los lugares comunes, en las calles, en las plazas, aúnan identidades abigarradas y enmarañadas. “Desde una perspectiva antropológica, es importante llamar la atención sobre el emplazamiento de todas las prácticas culturales, algo que se desprende del hecho de que la cultura es llevada a los lugares por cuerpos” (Escobar, 2010: 135). El capital se protege tras el anonimato de una SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada).

La lucha también se da en los espacios virtuales. Los Vecinos del Chavascate, de manera institucional o a través de sus miembros viabilizan los mensajes a través del Facebook o los diferentes grupos de Whatsapp, por ejemplo. Difunden información, no sólo de la lucha por Candonga, sino de otras luchas sociales por bienes comunes. Las resoluciones de la Asamblea de Punilla contra la Autovía16, los avances de un mapa colaborativo de Áreas protegidas, la denuncia de incendios intencionales, los desmontes ilegales, las convocatorias de marchas en la ciudad, entre muchas otras.

Las acciones17 no sólo han generado una construcción de un “nosotros” en defensa del agua, el monte y el ambiente, sino que en su accionar logran, poner en jaque la visión antagónica de mundo representada en Ticupil. Al parecer tienen claro aquello que enuncia Reguillo (2017) “[n]o sólo se trata de compartir fotos, videos o testimonios a través de la red, sino de abrirle un boquete a los muros del poder, por el que se filtran imágenes desobedientes que, además de generar visibilidad, obligan a los medios convencionales a modificar sus rutinas de silenciamiento”.

Fuente: Facebook Vecinos del Chavascate.

fig6 Figura 6. Locro 

6. Conclusiones

En las contiendas y coaliciones de estos colectivos se encuentran historias de luchas exitosas como de esfuerzos frustrados. Tanto la Multisectorial como los Vecinos del Chavascate logran articular una multiplicidad de experiencias. Anudan trayectorias y espacialidades diversas –sectores populares y trabajadores, migrantes de distintas procedencias, sectores universitarios, colectivos artísticos, productores rurales, etcétera- reivindicando el buen vivir urbano en un caso, y los bienes comunes en otro. Desde aquí la lucha territorial, las estrategias comunicativas y los diálogos no inocentes entre distintos actores y epistemes, con una impronta desde abajo y plural, fue fundamental para frenar los emprendimientos inmobiliarios, disputar los centros vecinales y las cooperativas de agua a los partidos tradicionales; conseguir la apropiación de un centro cultural -La Piojera-, o dinamizar los clubes deportivos y culturales locales; lograr el reconocimiento de áreas patrimoniales, o defender las áreas protegidas de bosque nativo; organizar recorridos históricos culturales o recorridos con impronta ambientalista; entre cantidad de actividades más que toman la calle como espacio para la co-producción de lo público y de lo local.

De lo desarrollado se levanta una primera reflexión: en estas historias de lucha, los medios comunitarios y las redes de comunicación horizontales se convierten en importantes instrumentos de la contienda para la práctica democrática participativa y la conformación de lo colectivo. La segunda, en la creación o reemergencia de formas de organización -asambleas barriales, asambleas generales- como modo de colocar en la esfera pública común las problemáticas colectivas, se transforman en actores centrales de deliberación política que se interponen frente a las formas institucionalizadas del Estado y de los partidos políticos. Toda esta experiencia señala que las formas locales y comunitarias de generar procesos de participación, organización y comunicación, pueden desbordar y dislocar la forma democrática representativa moderno occidental y sus marcos institucionales de articular lo político. Esto se articula a una tercera reflexión: una forma de disputar legitimidad a las empresas inmobiliarias especulativas, ha sido denunciar a estas y las instituciones que las protegen señalando su impunidad. En las estrategias de confrontación al poder se trata no solo de combatir la imposición y la impunidad, sino también de co-construir alternativas que transformen la realidad. Lo cual muestra la potencialidad de los sectores subalternizados para presentar y poner en diálogo formas alternativas de construcción de conocimiento y de lo colectivo. Una cuarta reflexión, es que los movimientos y colectivos territoriales que apelan a lo local y comunitario para constituirse nunca deben dejar de pensarse y de prestar atención a sus propias prácticas y geometrías para no caer en los localismos excluyentes. La pregunta por cómo estos singularismos locales pueden articularse en luchas y articulaciones más allá de lo local, frente a proyectos de dominación que se imponen de manera global, es siempre un desafío. Quinta, lo anterior señala que parte de lo que se disputa son las imaginaciones espaciales y temporales que pueden desplegar proyectos políticos alternativos y aquí la comunicación y el diálogo de saberes juega un papel central. Por último y como sexta reflexión, la heterogeneidad y multiplicidad señalada previamente, permite situarnos en el problema de la co-producción diferencial de la espacialidad que se dirime entre lo afirmativo y aquello que excluye. Si la noción de espacio abigarrado puede situarse en proximidad a la negatividad pensada desde una espacialización sujeta al “juego de la diferencia”, que supone una práctica que busca distinguirse de una cosa definida como “Otro/a” –excluida, abyecta- “un exterior constitutivo”; la noción de enmarañado pretende captar un entendimiento del mundo como devenir, donde la espacialidad se interpreta en términos afirmativos, generando el “reconocimiento del espacio como la esfera de una multiplicidad coexistente, el espacio como una simultaneidad de historias-hasta-ahora” (Massey 2008:88).

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1Entendemos a los movimientos sociales “como formas diversas de organización de conjuntos sociales (clases, fracciones de clase o incluso alianzas de clase) inmersos en relaciones sociales de antagonismo sociopolítico y cultural que por su misma configuración apuntan hacia algún tipo de lucha anti-status-quo” (Galafassi, 2006: 55). Nos enfocamos en lo que promueven como cambio-transformación social. Como propone Santos (2001) reconocemos que estas formas diversas de organización ponen de manifiesto opresiones que no venían siendo objeto de estudio y discusión y, que si bien se las puede reconocer articuladas con las relaciones de producción y las clases sociales, las sobrepasan y dan cuenta de múltiples asimetrías en las relaciones sociales y de variadas interseccionalidades que se anudan en las luchas. Nos parece clave reconocer allí lo inacabado y multidimensional de las relaciones sociales, relaciones de poder y sentidos de la acción colectiva que hacen a la heterogeneidad de movimientos sociales, y a las múltiples y variadas espacialidades que posibilitan.

2Hacemos referencia a lo neoliberal en tanto líneas de pensamiento y prácticas político-económicas enfocadas a promover las capacidades y las libertades empresariales de los individuos acorde a un marco institucional que potencia los derechos de propiedad privada, fuertes mercados libres y libertad de comercio. Y donde el Estado crea y preserva ese marco en pos del desarrollo de estas prácticas (Harvey, 2007).Presupone particulares concepciones del ser humano, sociales, políticas y cognoscitivas. Como plantea Smith (s/a) se entroniza la economía de libre mercado, se desregulan funciones estatales, sobre todo las referidas a la ayuda social y apoyo a la reproducción social. Y a la par de la centralidad de la propiedad privada, se privatizan recursos sociales. Excede las políticas públicas y economía, produciendo también espacialidades funcionales a su reproducción. En las experiencias de lucha que aquí recuperamos, nos interesa en términos analíticos focalizarnos en lo contestatario y creativo frente al avance de los mercados formales inmobiliarios y los procesos de despojo que provocan.

3Su presentación oficial tuvo como sede el Colegio Nacional de Monserrat (institución educativa preuniversitaria, pública y gratuita perteneciente a la Universidad Nacional de Córdoba), espacio en donde los jóvenes reformistas del ´18 habían realizado los primeros actos en oposición al sistema de enseñanza universitaria católica y conservadora.

4Se pueden reconocer varios acontecimientos como la contracumbre de Seattle (1999) que boicoteó la llamada Ronda del Milenio de la Organización Mundial de Comercio, el Movimiento de Indignados, Occupy Wall Street, el Movimiento Estudiantil Chileno o el #YoSoy132 (México), entre otros.

5Los discursos legales son una de las formas solapadas de la apropiación de los espacios. En el caso de Candonga, se relaciona con capitales provenientes del monocultivo de soja (Llorens, Pedrazzani, Rodriguez; 2017)

6Dichos proyectos fueron aprobados en las convocatorias de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Córdoba, radicados en el Departamento de Geografía y que han posibilitado la labor conjunta desde 2010 hasta la actualidad (2018).

7Aunque fueron invisibilizados, dicha comunidad reclama actualmente el derecho a su cultura e identidad.

8Las imágenes utilizadas pertenecen a: https://es-la.facebook.com/pages/category/Community/Vecinos-del-Chavascate-179457278896995/ y https://www.facebook.com/Club-social-y-deportivo-Aguade-Oro-664293650315662/

9Ley N° 9814: http://web2.cba.gov.ar/web/leyes.nsf/85a69a561f9ea43d03257234006a8594/603dce-7a084735f10325777c006cce5f?OpenDocument

10Ver: https://www.unc.edu.ar/sites/default/files/INFORME_AGUA_DE_ORO_Barchuk_et_al.pdf

11Entrevista a Valeria Cotaimich, 2017. Integrante de los Vecinos del Chavascate. Rodríguez Nazer, Entrevistador.

12Ver: http://es-la.facebook.com/c.a.d.h.sierraschicas/

13Ver: https://es-la.facebook.com/coord.ley.bosques. cba/

14En abril de 2017, los Vecinos del Chavascate marcharon como parte de la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo (CoDeBoNa). Reclamaban por la no aprobación de una ley que permitía la agricultura y la ganadería en territorios ocupados por bosque nativo. https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/masiva-y-diversa-marcha-en-defensa-del-bosque-nativo

15Para más información ver: https://stripteasedelpoder.com/2015/05/dueno-de-la-voz-del-interior-clarin-implicado-en-una-causa-de-abuso/#. W14k48Inapo http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/suspenden-un-mes-mas-las-obras-en-dos-loteos-cerca-de-la-capilla-de-candonga http://www.cba24n.com.ar/content/vecinos-de-candonga-se-oponen-emprendimiento-inmobiliario

16Ver: https://www.facebook.com/notes/unidospor-el-monte/carta-abierta-comunicado-de-las-asambleas-de-punilla-a-la-opini%C3%B3n-p%C3%BAblica/606359366398969/

17Ver: https://latinta.com.ar/2017/09/vecinos-chavascate-diez-anos-luchando-vida/

Sobre los autores y autora

Santiago Llorens es Licenciado en Geografía, Universidad Nacional de Catamarca (UNCa). Profesor Adjunto, investigador y extensionista del Departamento de Geografía. Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH). Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Miembro del Programa “La espacialidad crítica en el pensamiento político-social latinoamericano”, Centro de Estudios Avanzados (UNC) y del Grupo de Trabajo “Pensamiento Geográfico Crítico Latinoamericano” (CLACSO).

Carla Eleonora Pedrazzani es Licenciada en Geografía, Profesora Asistente, investigadora y extensionista del Departamento de Geografía. Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH). Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Especialista en Epistemologías del Sur, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Miembro del Programa “La espacialidad crítica en el pensamiento político-social latinoamericano”, Centro de Estudios Avanzados (UNC) y del Grupo de Trabajo “Pensamiento Geográfico Crítico Latinoamericano” (CLACSO).

Roy Rodríguez es Licenciado en Comunicación Social. Cátedra Libre “La Reforma del 18: Un tiempo para nuestro tiempo” y “John Berger, propuestas para contemporaneidad.” Facultad de Ciencias de la Comunicación, Universidad Nacional de Córdoba. Miembro del Programa “La espacialidad crítica en el pensamiento político-social latinoamericano”, Centro de Estudios Avanzados (UNC). Escritor. Periodista. Autor de “Descalzos en la Luna” (Alción, 2014) y “Siete cuentos peronistas” (Alción, 2016). Maestrando en Ciencias Sociales Agrarias, Flacso.

Recibido: 01 de Septiembre de 2018; Aprobado: 14 de Diciembre de 2018

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