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Comunicación y medios

versión impresa ISSN 0716-3991versión On-line ISSN 0719-1529

Comun. medios vol.28 no.39 santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.5354/0719-1529.2019.53764 

Reseñas

Cineastas Emergentes: Mujeres en el cine del siglo XXI

Gloria Estévez-Baeza1 

1Universidad de Chile. Chile

Scholz, Annette; Álvarez, Marta. Cineastas Emergentes: Mujeres en el cine del siglo XXI. Colección: Aproximaciones a las culturas hispánicas. Madrid: Iberoamericana Vervuert Libros, 2018.

 Figura 1 

El cine hecho por mujeres es un tema del que, en general, poco se sabe y sobre el que permanecen una serie de prejuicios. A partir de finales de los años setenta, y en el contexto de los nacientes estudios de género y la teoría feminista, se detectó una creciente especialización en las investigaciones que abordaron a la mujer y su relación con el cine, en sus múltiples facetas e intereses. Una de las áreas más desarrolladas de esta actividad se centró en la representación de la mujer en el cine clásico hollywoodense, en analizar los estereotipos creados por la cultura patriarcal y, de esta forma, hacer visible lo invisible descubriendo los mecanismos que naturalizan las imágenes y los significados que portan. El análisis de los discursos del cine clásico ocupó una parte sustancial del trabajo de las primeras teóricas cinematográficas feministas centradas, mayormente, en el ejercicio cinematográfico de Norteamérica y Europa.

En las últimas décadas han aparecido una serie de investigaciones sobre la participación de las mujeres en el cine y la creación de imaginarios de lo femenino, aunque existe poco análisis sobre la producción en el cine reciente hecho por mujeres de este lado del mundo. A pesar de una interesante producción, que desde hace varias décadas va en pujante aumento, es poco el material que se ha publicado sobre lo que las mujeres cineastas han realizado en nuestros países.

Es evidente que los movimientos feministas de los últimos años han generado una mayor atención y discusión respecto a la realidad de las mujeres en general a nivel cultural y social. Allí el mundo del audiovisual ha jugado un rol fundamental para la visibilización de estos conflictos. No olvidemos que paralelamente al masivo y poderoso movimiento del #niunamenos generado desde Argentina y que alcanzó a amplios territorios del planeta, desde Hollywood los hashtag #metoo y #timesup se volvieron virales al ser acompañados por testimonios y demandas de poderosas mujeres, y algunos hombres, de la industria del entretenimiento. Estos masivos actos pasaron de los titulares a las discusiones familiares y han generado que hoy incluso los medios de comunicación más conservadores incluyan en su pauta algunas de estas cuestiones. Claramente estamos lejos de resolver los problemas de inequidad y violencia de género en nuestras sociedades, pero es innegable que en los últimos años la discusión de estos temas ha adquirido mayor relevancia en muchas agendas públicas y privadas.

Esto también ha tenido un efecto en la producción tanto audiovisual como académica de mujeres. La desigualdad respecto a oportunidades, capacitación y financiamientos, sumado a las denuncias de malos tratos, discriminación y abusos ha generado un ambiente en donde se hace propicio, y muy necesario, reflexionar sobre la realidad de la actividad y la producción de las mujeres cineastas en nuestro continente. Aun así, y aunque es creciente el interés de investigadoras e investigadores respecto a esta área, aún es escaza la bibliografía en nuestra lengua respecto a las películas realizadas por mujeres en Hispanoamérica. Por lo mismo, poder contar con datos y análisis de esa producción es sin duda un aporte. Esa es una de las razones por las que se destaca esta publicación editada en Madrid y que es el cuarto volumen de la colección “Aproximaciones a las culturas hispánicas” de editorial Iberoamericana- Vervuert, que propone adentrarse en temáticas de comunicación audiovisual y que en sus publicaciones anteriores había estado dedicada exclusivamente al cine español con un libro dedicado al documental, otro a los cortometrajes y uno a la obra del realizador Alber Ponte. Entendiendo este antecedente relevamos entonces un segundo valor de esta publicación: la búsqueda de una mirada ampliada a este fenómeno, yendo mucho más allá de los límites territoriales de la península ibérica. De esta manera el libro parte con una mirada general, y editorial, al cine hecho por mujeres evidenciando el sentido feminista de la publicación y dando algunos argumentos y pautas de lectura para el resto de los textos. En esta sección las editoras se refieren a la pregunta: ¿Qué es el cine de mujeres? y proponen varios acercamientos que van a ser funcionales para luego comprender las propuestas de análisis que vienen en los siguientes capítulos. También en esta sección la académica Deborah Shaw propone un manifiesto para estudiar el cine hecho por mujeres en donde pone énfasis en la relación entre la producción cinematográfica de mujeres y sus contextos sociales, políticos y culturales. Esto, que debería ser central para el análisis de cualquier obra cinematográfica, es especialmente relevante en este caso, ya que -en un contexto patriarcal, como es el de nuestros países- el cine de mujeres debe superar una serie de dificultades particulares para su producción, distribución y difusión, además tener una tendencia a ser leído de manera específica también por una crítica y una academia que ha tenido, históricamente, una mirada androcéntrica en los discursos.

La siguiente parte del libro está dedicada al análisis del cine español y la participación en él de las cineastas en diversos formatos. Parte con un texto de Annette Scholz que da cuenta, con una serie de cifras y datos precisos, de la minoritaria participación de las mujeres tanto en la producción como en las escuelas de cine, detallando las áreas de trabajo en que se desempeñan las mujeres que finalmente acceden al mundo audiovisual. Con esta información en mente los siguientes textos dedicados a la presencia de realizadoras en proyectos de crowdfunding, documental independiente y cortometraje de animación se pueden leer con una mirada mucho más contextual.

La segunda mitad del libro se traslada a Latinoamérica para presentar una serie de textos escritos sobre los avances y desafíos de las cineastas en México, Argentina, Colombia, Cuba, Paraguay y Chile. Resulta valioso que, en varios de estos casos, las investigadoras además habitan el terreno que describen dándole una perspectiva experiencial a la realidad a la que se acercan. La introducción de esta sección está a cargo de Ester Gimeno Ugalde y propone una mirada general a la realidad de las cineastas emergentes en el continente. Este texto es particularmente relevante ya que no sólo permite hacerse una idea de la producción audiovisual de mujeres en estos países –y también de lo publicado al respecto- sino porque además presenta una serie de obras y nombres que se levantan como propuestas para seguir y descubrir.

Los siguientes ensayos permiten acercarse a la diversidad de la producción audiovisual de mujeres en nuestros países, permitiendo con eso también ir contra el prejuicio de que se puede homologar el cine de mujeres a un cierto género cinematográfico. Si algo queda demostrado es que a las mujeres latinoamericanas les interesan tantos temas como maneras de acercarse a esos temas. No es posible definir una “temática de mujeres cineastas” o una “estética de mujeres realizadoras”. La cada vez más creciente producción explicita que las mujeres cineastas tienen una gran diversidad de contenidos en sus películas y muy diversas miradas para acercarse a ellos. Ahora, si se quisieran reconocer puntos que cruzan a las realizadoras hispanoamericanas de manera similar, habría que apuntar a ciertas limitaciones y desafíos que son comunes a el ejercicio de ser mujer y hacer cine en nuestros territorios.

El capítulo sobre el cine chileno está a cargo de las académicas del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, María Paz Peirano y Claudia Bossay, quienes se encargan de armar un interesante acercamiento a la actualidad de la cinematografía nacional hecha por mujeres, destacando no sólo a las realizadoras sino también, a las iniciativas de difusión y promoción del cine que han sido impulsadas por mujeres en Chile.

El libro incluye también un dvd que contiene cortometrajes y material educativo para potenciar la enseñanza y análisis de este tema tanto en Europa como en Latinoamérica. Porque más allá de las sutiles diferencias que las autoras de este libro puedan tener respecto a lo que consideran “cine de mujeres” –hecho por mujeres, con temáticas feministas, con protagonistas mujeres- en lo que parecen concordar es en la relevancia que tiene el cine para la creación y normalización de imaginarios sociales, de allí que no sea irrelevante la reflexión sobre quien cuenta qué y desde donde. Que, a nivel mundial –y también en nuestros territorios- el cine dirigido o escrito por mujeres aún no supere un promedio del veinte por ciento de la producción total nos deja en una situación de desmedro no sólo a las mujeres vinculadas a la realización, sino a todas las audiencias que perdemos la oportunidad de acercarnos a miradas, historias y experiencias que han sido poco representadas en el cine y que nos permitirían tener más herramientas para comprendernos, empatizar y crear una sociedad más compleja y respetuosa. Portada

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