SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.28 número1Pluriactividad del trabajo femenino: recurrencias y transiciones. Un estudio de caso en Tlaxcala, MéxicoInteracciones mesero/cliente en Santiago de Chile: expectativas de obtención y normalización de propinas índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Cultura-hombre-sociedad

versión impresa ISSN 0716-1557versión On-line ISSN 0719-2789

Cult.-hombre-soc. vol.28 no.1 Temuco jun. 2018

http://dx.doi.org/10.7770/0719-2789.2018.cuhso.01.a02 

Artículo de investigación

Experiencias y creencias de mujeres Colla de la región de Atacama

Experiences and beliefs of Colla women from the Atacama region

Viviana Rodríguez Venegas 1  

Cory Duarte Hidalgo 2  

1 Chile, Universidad de Atacama Departamento de Trabajo Social, viviana.rodriguez@uda.cl

2 Chile, Universidad de Atacama Departamento de Trabajo Social, cory.duarte@uda.cl

Resumen:

Estudio cualitativo que indaga en las prácticas y saberes de dirigentas sociales indígenas de la región de Atacama, Chile. Las participantes de la investigación, a través de historias de vida, narran experiencias y creencias asociadas a su identidad como mujeres Colla. El ejercicio narrativo permite ahondar en otros temas como procesos migratorios, expresiones culturales, relaciones sociales y dinámicas de poder al interior de sus comunidades.

La investigación tiene como referente la Teoría Fundamentada, por ello se acude a sus aspectos teóricos y metodológicos en el abordaje y análisis del tema investigado. Los saberes que entrega este estudio contribuyen al acervo cultural del pueblo Colla y al desarrollo de estudios e investigaciones que den importancia a las mujeres indígenas del norte del país.

Palabras clave: Mujeres Colla; historias de vida; género; pueblos indígenas

Abstract:

This qualitative study explores the practices and knowledge of indigenous women who are social leaders of the Chilean Atacama region. Through life stories, the research participants narrate experiences and beliefs associated with their identity as Colla women. The narrative exercise allows us to delve into other topics such as migratory processes, cultural expressions, social relations and power dynamics within their communities.

The research is based on the Grounded Theory of Glaser and Strauss (1970), which is why we turn to its theoretical and methodological aspects in the approach and analysis of the subject under investigation. The knowledge provided by this study contributes to the cultural heritage of the Colla people and to the development of studies and research that give value to indigenous women from the north of the country.

Keywords: Colla women; life stories; gender; indigenous peoples

Introducción

En los últimos años se observa un creciente interés en el desarrollo de estudios sobre comunidades indígenas en Chile, sin embargo, pocas se sitúan desde la memoria histórica y ancestral de mujeres indígenas del norte. En este sentido, los estudios se han concentrado en ciertos pueblos indígenas, marginando a otros. Ese lugar periférico está aún más claro en el caso de las mujeres, puesto que los escasos estudios y relatos sobre el pueblo Colla les invisibiliza al presentar una visión masculinizada sobre sus experiencias y creencias. Las imágenes que se tiene sobre el pueblo están asociadas a la actividad económica que desarrollan, ejemplo de ello es la descripción de Bahamonde (1978), quien señala al Colla como un “eterno viajero de la puna” (Molina, 2003: 105), mientras que otros autores les describen en la trashumancia, el pastoreo y en actividades relacionadas con la minería (Molina, 2014).

La ocupación del territorio que hace el Colla es a través de los campos de pastoreo, vegas y aguadas en circuitos trashumantes ganaderos de invernadas y veranadas (Molina, 2003; Molina, 2004), en los que se desarrollan procesos de economía local en tres pisos ecológicos: pampas y quebradas del desierto, al pie de la cordillera (primer piso), en los campos de pasturas de la precordillera (segundo piso) y en extensos campos de pastizales, vegas y aguadas de la Puna Atacameña y altos valles (tercer piso), desde la Quebrada Juncal por el Norte hasta la Quebrada Paipote por el Sur, ocupando también, la cuenca alta del río Jorquera (Molina, 2008). Esta amplitud y variedad de ocupación del territorio permite dar cuenta del aprovechamiento de los recursos y espacios, siendo la cordillera el contexto vital para el poblamiento, desarrollo cultural y generación de actividades económicas y de subsistencia cotidiana del pueblo Colla (Molina, 2014). De esta forma, es posible ubicar al pueblo Colla en las zonas cordilleranas de la región de Atacama, territorio afectado por la actividad extractiva minera generando considerables consecuencias para las comunidades, pero al mismo tiempo, se observa un desarrollo urbano que potencia la reetnificación y reorganización de las comunidades.

Las dinámicas comunitarias del pueblo Colla están atravesadas por elementos asociados a la desigualdad y la pobreza, y al mismo tiempo, por la configuración de identidades genéricas situadas en un espacio simbólico afectado por elementos asociados a lógicas altamente patriarcales, capitalistas y coloniales, propias de zonas sobreexplotadas e intervenidas por megaempresas transnacionales en las áreas de la minería y agroindustria. En este contexto, las comunidades Colla han experimentado los embates de la acción neoextractivista, lo que implica tensiones comunitarias y territoriales observables tanto en la expulsión de territorios como en la relegación a espacios mínimos, bajo condiciones de escasez de recursos. A lo anterior se suma, el que estas comunidades son afectadas por las estrategias de las empresas y el aparato institucional que, buscando legitimidad social y ambiental en la implementación de los modelos de extracción, generan conflictos al interior de las comunidades.

En las mujeres Colla, el escenario se complejiza debido a la construcción de relaciones sociales jerárquicas y arbitrarias, dadas por la naturaleza biológica asociada al sexo y a su origen mestizo e indígena no blanco, las que al migrar a los centros urbanos se ven enfrentadas a contextos en los que prima el racismo, la discriminación étnica y la misoginia.

Sin embargo, las mujeres Colla no olvidan sus raíces, éstas resuenan en sus cabezas como ecos en la cordillera, como sombras en el desierto atacameño, aunque han sido silenciadas durante décadas por voces masculinas que han hablado por ellas. Hoy se levantan con fuerza, con más fuerza que nunca, reconfigurando una identidad que considera las pluralidades y resistencias frente al discurso hegemónico del Estado chileno, uninacional y monocultural, debatiendo la inamovilidad de la tradición y denunciando la discriminación basada en la imagen estereotipada de la mujer indígena. Por ello, se reconocen como actoras sociales, claves para construir otras formas de reconocer, hacer y ser indígena, con base en sus propios conocimientos y saberes ancestrales.

Territorio (re) construido

El etnónimo "Colla" o "Collita" se utiliza a partir de la segunda mitad del siglo XIX, para nombrar a los indígenas que transitaban las quebradas y el extremo meridional de la puna de Atacama en el norte chileno, el noroeste argentino y el sur de Bolivia. (Martínez, 1998; Molina, 2004). Este elemento es importante de destacar puesto que evidencia el origen del pueblo Colla en procesos migratorios y de movilidad (Martínez, 1998) que marcan tránsitos de la población ubicada en la bastedad del desierto de Atacama, posibilitando una serie de relaciones transcordilleranas (Molina, 2003), en un activo intercambio sociocultural anterior a la conformación de las naciones, entre las poblaciones indígenas de las regiones andinas lo que configura y afecta las formas de habitabilidad y actividad. La movilidad se intensifica en los años previos a la Guerra del Pacífico (Grebe, 1998), fijándose como el final del siglo XIX el período en que es identificable al pueblo Colla en la zona de las actuales provincias de Chañaral y Copiapó (Molina, 2014). Sin embargo, y como lo recuerda Molina en sus artículos, de alguna forma, los Colla han permanecido ignorados y ocultos, tanto para la política gubernamental como para la sociedad en general.

A mediados del siglo XIX, existe un auge minero debido al descubrimiento de yacimientos de oro, plata y cobre en las tierras altas de la provincia de Copiapó, entre estos destacan el Mineral de plata de Chañarcillo (1832) y Tres Puntas (1848), ambos descubiertos por indígenas de la zona (Molina, 2004; Molina, 2014). Poco después, el apogeo salitrero en las cercanías de Taltal y la explotación de bórax en los salares de Pedernales y Maricunga (Molina, 2004), genera movilidad en el pueblo Colla, impulsándoles a transitar entre salares, quebradas de precordillera y parte del desierto de Atacama.

En el siglo XX, la explotación se intensifica gracias a la instalación de grandes compañías trasnacionales de extracción del recurso minero, lo que conlleva una fuerte contaminación en los territorios considerados ancestrales por el Pueblo Colla, registrándose envenenamiento del ganado y disputas con familias aristocráticas de la zona, debido a la tenencia de los derechos de propiedad sobre las tierras utilizadas para la trashumancia. Tanto la instalación de transnacionales mineras, como la apropiación de los territorios ancestrales, generaron un profundo impacto en la cultura trashumante Colla, debido a ello algunas personas decidieron, por un lado, seguir trasladándose con su ganado, pero adentrándose más en la cordillera, (“quedándose arriba”); por otro lado, algunas familias decidieron cambiar sus labores de pastoreo para buscar trabajo como pirquinero y/o guía mostrando las vetas mineras, medieros, agricultores u otras labores de subsistencia. Consecuentemente con ello, se inicia una masiva migración campo-ciudad a diversas conurbaciones de la región de Atacama (“quedándose abajo”) (Molina, 2004; Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, 2008).

Entre 1950 y 1973 se produce una reorganización del Pueblo Colla, afectado por una parte, por la instalación de la mina El Salvador que genera una sobreexplotación de los recursos naturales y una escasez del recurso hídrico, ya que comienzan a entubar el agua para poder realizar los procesos mineros e industriales, generando fuertes problemas medioambientales en la zona. Por otra parte , en el sector de Quebrada de Paipote, se obliga a las comunidades a pagar arriendo e impuesto bajo el régimen de inquilinaje. En ese entonces, las comunidades se organizan mediante la figura de un sindicato de leñadores, sin embargo, producto de una sequía severa, el conflicto por el uso de las tierras pastoriles se detiene, lo que genera que los hacendados desocupen los territorios. En este período las familias Colla vuelven a las actividades tradicionales de pastoreo, ganadería, cultivos pequeños, confección de carbón y leña junto con los trabajos mineros. En 1955, Alfonso Prohens solicita derechos sobre los terrenos que ocupan las familias, además del pago por pastaje de los animales, lo que generó un litigio de tierras con el sindicato, el cual se mantuvo hasta 1957. Tras dos años de conflicto, el tema desemboca en la repartición de las tierras con los comuneros de Río Jorquera, "deslindándose las ocupaciones en el sector de “Tranca de Los Monos”, quedando para Prohens las partes bajas de la hacienda Jorquera, y para las familias Colla los terrenos fiscales de la parte superior del río Jorquera y sus afluentes" (Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, 2008: 229).

A partir del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el escenario cambia rotundamente obligando al pueblo Colla a limitar sus actividades socioculturales y económicas, lo que genera una nueva migración a las ciudades para trabajar como obreros, empleados, trabajadores agrícolas o en faenas mineras. La dictadura impone medidas que interfieren con actividades tradicionales del pueblo Colla, ejemplo de ello es la disolución de los sindicatos, entidad en que se organizaban las comunidades hasta ese entonces, restricción al manejo de explosivos, prohibición de explotación de leña y fabricación de carbón, y limitaciones a la ganadería caprina. Se agrega el fuerte control militar en la cordillera lo que dificulta la realización de rutas tradicionales de trashumancia, intensificado tras acusaciones, por parte de las autoridades de dicha época, quienes afirmaban que el pueblo Colla facilitaba la salida del país de opositores a la dictadura por los cruces fronterizos hacia Argentina (Molina, 2014). En el mismo periodo, sucede la historia de las Hermanas Quispe, más conocidas como las “Tres Marías”, pastoras trashumantes cuyos cuerpos sin vida fueron hallados en la Vega La Tola. Al margen de las versiones divergentes y las dudas que persisten sobre el caso, el hecho impacta en la tranquilidad y cotidianeidad propia de la cordillera, instalando un clima de miedo y persecución. En los mismos años, los litigios de tierras se resuelven a favor de particulares y el fisco, en desmedro de las comunidades indígenas. Se suma a lo anterior, la privatización de las aguas, a través de la dictación del Código de 1981. Todo esto termina por exiliar al pueblo Colla de sus tierras ancestrales, en las que se instalaron mineras y agroindustrias de origen foráneo con intereses extractivistas y capitalistas (Molina, 2004; Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, 2008).

Con el retorno de la democracia en el año 1990, se comienza a trabajar en la Nueva Ley de Pueblos Indígenas, (Ley N° 19.253, publicada en Diario Oficial el 5 de octubre de 1993), la que reconoce al Pueblo Colla como parte de las etnias indígenas de Chile. Esta ley genera una organización indígena con base en comunidades, constituyéndose en el año 1995 las comunidades de Potrerillos, Quebrada Paipote y Río Jorquera.

En la actualidad, el Pueblo Colla ocupa parte del desierto de Atacama, mediante un sistema de poblamiento disperso, que se sitúa en las quebradas de la precordillera y en la puna de las provincias de Copiapó y Chañaral. En el XVII Censo Nacional de Población y VI de Vivienda realizado en abril del año 2002, el pueblo Colla alcanza el 0,46% del total de la población nacional. De esta población, casi 1.800 personas, es decir, un 54.3 % de ellas, vive en la Región de Atacama.

En los territorios Colla se sitúan diversas multinacionales mineras entre las que se destacan: Minera inglesa Mantos Copper S.A con el proyecto minero Mantoverde en la provincia de Chañaral; la minera japonesa Lumina Copper Chile con el proyecto minero Caserones; Minera canadiense Barrick Gold que posee el proyecto minero Cerro Casale; y la trasnacional canadiense filial de Kinross Gold Corporation, que posee dos proyectos mineros: La Coipa y Maricunga; todas ellas ubicadas en el Valle, precordillera y cordillera de la provincia de Copiapó. En este mismo territorio se han instalado agroexportadoras que, en las últimas décadas del siglo XX, transformaron tanto el uso del suelo como las lógicas campesinas e indígenas, impactando ecológica y económicamente a la región. Todas estas dinámicas socioeconómicas generaron repercusiones como altos niveles de contaminación ambiental, explosión demográfica producto de labores mineras y agotamiento del recurso hídrico de la región de Atacama (Duarte y García, 2013; Rodríguez, Duarte y Mora, 2015).

Todo ello ha desembocado en el desarrollo de procesos migratorios en los que el pueblo Colla ha encontrado mejores alternativas de sobrevivencia en los sectores urbanos de las provincias de Copiapó y Chañaral, dejando en el sector cordillerano y rural a personas mayores con escaso ganado caprino y en condiciones de vulnerabilidad y pobreza (Molina, 2004; Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, 2008).

Etnogénesis Colla

Existen diversas miradas sobre la etnogénesis Colla, incluidos ciertos posicionamientos que aseveran que la formación de la identidad Colla está asociada única y exclusivamente al proceso de reconocimiento formal a partir de su consideración en la ley indígena. Si bien, el contexto político y social de los noventa permitió revitalizar la historia ancestral y recuperar elementos identitarios, el pueblo Colla presenta una etnogénesis de carácter mixta que se nutrió, tanto de la historia como de elementos contextuales que responden a la contingencia. De esta forma, el pueblo Colla, ha llevado un proceso identitario en el que se resignifican las tradiciones y se recrean otras. Esto tiene coherencia con lo que Bartolomé (2006) entiende por etnogénesis, concepto que hace referencia a “distintos procesos sociales protagonizados por grupos étnicos” (193) y que refieren al “dinamismo inherente a las agrupaciones étnicas, cuyas lógicas sociales revelan una plasticidad y capacidad adaptativa no siempre reconocida por el análisis antropológico”; la complejidad del concepto (Luna, 2014), permite reconocer que las identidades “no se “inventan” sino que se actualizan” (Bartolomé, 2010: 14), para así “recuperar un pasado propio, o asumido como propio, para reconstruir una membresía comunitaria que permita un más digno acceso al presente”. El pueblo Colla ha desarrollado una etnogénesis que aparece como un “proceso de construcción compartida, con base en una tradición cultural preexistente o construida, que pueda sustentar la acción colectiva” (Bartolomé, 2006: 198). De esta forma, el pueblo Colla ha formulado un universo simbólico, en el cual despliega una serie de valores y significados, que reconocen como propios, tradiciones y saberes que no surgen a partir de una construcción normativa, sino más bien, emergen de la autoidentificación y el autorreconocimiento, uno que rescata ritos, discursos y prácticas, superpone símbolos, mezcla tradiciones, en un proceso complejo y dinámico que implica el trazado de estrategias de resistencia y supervivencia, pero que al mismo tiempo, es influenciada por los contextos sociales y políticos.

Metodología

El estudio se basa en una investigación cualitativa, bajo el paradigma interpretativo, cuya tarea es estudiar el proceso de interpretación que las participantes hacen de su "realidad", es decir, se investiga el modo en que se le asignan significados a las cosas. La investigación toma como punto base la Teoría Fundamentada, la que se define como “una teoría derivada de datos recopilados de manera sistemática y analizados por medio de un proceso de investigación. En este método, la recolección de datos, el análisis y la teoría que surgirá de ellos guardan estrecha relación entre sí” (Strauss y Corbin 2002: 21). La teoría fundamentada y el interaccionismo simbólico, como método de investigación, permite observar las acciones y significaciones que las personas entregan a los elementos contemplados en la investigación, en un proceso activo y dinámico en el que las investigadoras recogen, codifican y analizan los datos de forma simultánea al desarrollo de la práctica investigativa. En este sentido, la investigación con Teoría Fundamentada representa un desafío permanente de reflexividad y responsabilidad sistemática con el proceso de investigación y las personas con quienes se investiga. En este caso, se ha tomado algunos de los elementos del enfoque constructivista, en el cual la experiencia subjetiva de quien investiga y las condiciones sociales de lo investigado poseen un papel de importancia en los estudios que se ejecutan.

Para desarrollar la investigación se estableció un muestreo teórico, en el cual se consideraron dirigentas sociales de comunidades Colla con una larga trayectoria política y cultural en la región. Las participantes del estudio poseen un promedio de 47 años, en un rango que va desde los 28 a los 66 años, con una media de 10 años de escolaridad. Todas se identifican como madres, con un promedio de tres hijos/as; cuatro de ellas están casadas, tres están solteras y una viuda. En lo ocupacional, declaran ser dueñas de casa y se dedican, cuando no ejercen labores de cuidado, al funcionamiento de sus comunidades, participando en reuniones, proyectos, actividades socioeducativas y culturales. Dos de ellas, poseen emprendimientos asociados a la venta de tortas y servicios de banquetería y una de ellas es profesora básica en una escuela rural, en la que incorpora el enfoque intercultural Colla.

La técnica de recolección de información utilizada fue la entrevista en profundidad, la cual se basa en encuentros “dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras” (Taylor y Bogdan, 1987: 101).

Igualmente, se realizaron observaciones en comunidades indígenas de cuatro comunas de la región de Atacama (Copiapó, Diego de Almagro, Tierra Amarilla y Caldera). Asimismo, se efectuaron tres encuentros abiertos de socialización de los resultados de la investigación con comunidades Colla (Tierra Viva, Comunidad Colla, El Torín, María Luisa Trejo, Consejo Nacional Indígena ATYPAMUY, Manta Tujsi Wayra, entre otras.). En ellos participaron 60 personas. En estos encuentros se presentaron y discutieron los datos y se triangularon con los resultados obtenidos preliminarmente en las entrevistas en profundidad, con el objetivo de levantar una teoría sustantiva, llegando así a la saturación teórica.

En el análisis se optó por usar el de contenido semántico, apoyado mediante el uso de programa Atlas.ti Versión 6.24, con el que se genera la construcción teórica y el levantamiento categorial de los datos.

Resultados

El siguiente apartado relata los resultados del trabajo investigativo, los que se presentan en tres categorías semánticas: aspectos identitarios de las mujeres Colla, expresiones culturales de las mujeres Colla y procesos migratorios. Se incorporan extractos de los discursos obtenidos para reforzar o explicitar cada uno de los apartados siguientes.

Aspectos identitarios de las mujeres Colla

En este primer tópico, se identificaron cinco subcategorías: carácter, conexión espiritual, trashumancia, memoria genética transmisible y orgullo cultural.

Las mujeres participantes de esta investigación se definen con rasgos comunes, característicos de una cultura y territorio. Se visualizan ocupando un rol tradicional asociado al “deber ser” de las mujeres indígenas, responsables de la orientación y transmisión cultural de lo Colla a sus familias y comunidades; al mismo tiempo, las mujeres asumen una responsabilidad en torno a representación política de sus comunidades, visibilizando sus demandas y problemáticas a nivel societal y público; sin embargo, estas acciones no son reconocidas tanto al interior de sus comunidades como a nivel regional o nacional.

Este “deber ser” ha incidido en la conformación de una identidad que les une, sin esencializar ni generalizar a las mujeres Colla, quienes declaran poseer características comunes. La primera de es su carácter fuerte, franco y directo. Aquí manifiestan: “siempre muy llana, muy franca, muy directa, muy sincera”, “sin apariencias, como en todas partes, sin tapujo, si hay que decir algo se dice no más”, “encaradora, de frente, más enfrentadora, como más comunicativa”, “la noto más agresiva, comunicativa (...) y al hombre lo noto así más agazapado (…)”.

Otro elemento trascendental en ellas, es la conexión espiritual, que se emplaza en la cosmovisión andina, (semejante al pueblo Aymara), siendo una “…relación del hombre (y mujer) con su propio mundo, se forja una integralidad total y absoluta con plantas, bosques, animales, territorios, minerales, ríos, lagos, montañas, espacios celestiales y entornos estelares, que origina una integridad comunitaria holística interactiva y único” (…) existiendo (…) “dos fuerzas, la cósmica que viene del universo, del cielo (pachakama o pachatata); y la fuerza telúrica, de la tierra (Pachamama)” (Zenteno, 2009:86). Nos relatan: “para la mujer indígena la Pachamama o la tierra es lo principal, el estar en contacto con los ancestros, con lo más alto del ser que es nuestra cruz de chakana, que es nuestra cruz andina que se rige (…). La tierra nos da todo. Nosotros tenemos que ver con los cuatro puntos cardinales, con tierra, con el sol, con el viento, con el agua, con el aire porque sin eso no podemos (...) sin nuestro territorio, sin nuestra tierra no podemos hacer nada para sembrar tenemos que tener tierra, para sembrar necesitamos del agua, del sol, de la semilla”, “mujer colla es la tierra y que independientemente que tengamos o no (…) yo creo que es lo unido a la tierra es la unión espiritual si se puede decir a la tierra esa es la fortaleza que tiene (...) la potencialidad es una lucha constante, una lucha constante, una para mantenerse (...) para revitalizar la cultura y mantenerse activa, pa’ que no se pierda, porque si nosotros paramos con esto se pierde todo”.

Igualmente, se declaran trashumantes, siendo la característica principal del pueblo Colla, (de manera tradicional se aplica a ocupar/viajar por el territorio en busca de recursos de agua y alimento para el ganado), esto lo relacionan con ser trabajadoras, viajeras y autónomas, ya que no les agrada estar largos períodos de tiempo en un solo territorio, por ende, la mayoría de ellas, poseen dos o más hogares familiares, ya sea en la ciudad, cordillera o costa, lo que las hace ir y venir entre los diversos territorios cada cierto tiempo. Una de ellas nos relata: “mi abuela era muy… (risas)… itinerante, o sea le que costaba, aunque ella tenía su casa establecida, pero a ella le gustaba, viajar, salir a otra parte y tenía como esa característica y ella decía <yo quiero que me entierren donde me pillen mis patitas> y yo soy igual".

Igualmente, expresan que su pueblo ha logrado sobrevivir, pese a todos los embates a lo largo de la historia, por poseer una memoria genética transmisible, enmarcada en conocimientos, habilidades y capacidades que van transmitiendo de generación en generación. Lo anterior, les ha permitido adaptarse a la geografía y al clima característico de la cordillera, contar con conocimientos de gastronomía y medicina ancestral, destrezas para la confección y diseño textil colla; y, por último, una conexión espiritual con lo divino y lo terreno. Aquí, hacen mención de lo siguiente: “el colla tiene un litro más de sangre y la sangre es de color azulada, no porque vengan de la realeza…(risas)… sino porque tienen mucho oxígeno en la sangre, por eso le permite aguantar la altura y la inclemencia del tiempo”, “yo creo mucho en la memoria, que se pasa en las generaciones tenemos una memoria genética que es transmisible y eso ha logrado que hasta este siglo el pueblo colla siga vigente”, “hemos sobrevivido igual y es algo genético”, “yo me vine a la ciudad y tuve dos hijas y cuando mi hija mayor fue a trabajar, ella trabajó en Maricunga, nunca le hizo mal la altura y el gerente me dijo "no se preocupe por su hija yo tengo destinado que cualquier cosa que ella se sienta mal, la bajen" (…) ya po´ y cuando estuvo los siete días arriba, llegó y nada (…) " esta cabra corre pa´ todos lados", decían, "como si anduviera en la ciudad y nosotros con un cansancio y enfermos…”, “mi cuñado para arriba para la cordillera, él se colocaba a un kilómetro del paso fronterizo Pircas Negras de la aduana y él se va arriba muy lejos a buscar leña, tiene unos hornos y hace carbón y mi hija le digo yo, la más chica se iba con él, corría, se tiraban de la camioneta porque le daba miedo, porque no hay un camino bueno así que subían no más, iban a la laguna, volvían y nada, ni un problema, llegaban y comía sapo y culebra, ni un problema…”.

Otro rasgo característico es que están orgullosas de su cultura. Sus logros principales son la confianza, credibilidad y la lucha por el rescate de sus tradiciones, las que realizan en sus comunidades y territorios, son políticamente activas con o sin cargos formales; contando como desafío el aprender cada día más de su cultura y sacar la voz femenina Colla. Destacan sus capacidades organizativas y movilización a nivel local y regional, ellas mencionan: “la mujer colla es muy luchadora, es esforzada también y tiene que estar, constantemente (…), como reinventándose, aprendiendo nuevas cosas, de no quedarse como dicen en el pasado, nosotras tenemos muchas responsabilidades”, “soy orgullosa de ser Colla”, “hemos hecho más que patria, somos una cultura”, “soy Colla orgullosa, orgullosa de ser Colla, soy de sangre de corazón y quiero lo mejor pa’ mi pueblo”. Igualmente, establecen la necesidad de fortalecer su participación política y liderazgos femeninos más fuertes, lo que les permitiría incidir en la toma de decisiones y representación del pueblo Colla a nivel regional, nacional e internacional, ya que son espacios eminentemente masculinizados. Aquí dicen: “pero yo creo que eso es lo que nos falta a nosotras como mujeres, una voz femenina informada (...) que borre o aplaque las voces masculinas que en este momento en gran forma nos desprestigian”.

Expresiones culturales de las Mujeres Colla

Las mujeres Colla tienen un fuerte compromiso afectivo, social y político para preservar y difundir su cultura. En base a esto, se identifican cuatro subcategorías: gastronomía, medicina ancestral, arte textil y guarda de semillas.

La gastronomía del pueblo Colla está en manos de las mujeres, quienes disfrutan del hogar, no considerándolo como un espacio de opresión sino como un lugar de encuentro familiar donde se genera la transmisión oral de la cultura, se narran historias, costumbres y enseñanzas de las abuelas, madres y matriarcas. Las mujeres mencionan que los principales alimentos utilizados en la preparación de las comidas son la carne, granos, leche, masas, grasa, queso, charqui y hueso seco, manifestando que el pueblo Colla utiliza una pirámide alimenticia invertida, por ser alta en grasas y aceites. Dentro de sus preparaciones destacan el tratamiento con animales (principalmente cabras y ovejas), la producción de mantequilla y queso de cabra; y, elaboraciones con harina tostada. Ejemplo de lo anterior es el Cocho Sanco, plato típico que consiste en una fritura de harina tostada con grasa, cebolla en corte pluma, ajo machacado y sal a gusto. Relatan las siguientes experiencias culinarias: “mi abuela era re divertida, cocinaba pa’ mucha gente, como te digo siempre aglutinaba a los hijos, a los nietos, amigos. Ella hacia todo lo más difícil y lo más rico para tenerle a la gente, después mi mamá fue mi gran profesora, esto viene de familia”, “de mis abuelas, siempre yo rescataba conversaciones, rescataba que siempre tiraban cosas al bracero, así como hierbas medicinales, un poco de hierba mate como que agradecían, era como una rogativa”.

Las mujeres Colla son dadoras de conocimientos en medicina ancestral, principalmente preparaciones de sahumerios, ungüentos, pomadas y bálsamos medicinales en base a hierbas y plantas curativas. En este estudio, se desea destacar el uso de hierbas típicas para el cuidado de la salud. Se usa la Salvia para los problemas menstruales, control de natalidad y depresiones postparto, actuando como desinflamatorio, antiséptico y desinfectante. La Chachacoma para la puna, hipertensión arterial y enfermedades respiratorias. La Yareta, para adelgazar eliminando exceso de líquido y laxante. El Pingo Pingo, para los problemas urinarios, especialmente la cistitis. El Caspiche, usado como pomada para las úlceras varicosas y heridas postparto. El Bailahuen para los dolores menstruales y potenciador sexual femenino y masculino (Viagra Colla). A estas infusiones de hierbas se les denomina "monte" o "agüita de monte", ya que la mayoría se encuentran en la cordillera, desde los 2.000 hasta los 4.000 msnm. Ellas nos dicen lo siguiente: “se rescatan en el monte porque no crecen en cualquier clima, tiene las reservas la Chachacoma a cierta altura de la cordillera, la Yareta, el Pingo Pingo tampoco se encuentra en todos lados, de ahí viene el término del monte, agua de monte”, “cuando los chicos están enfermos una les hecha un humito de sahumerio y santo remedio (…) sobre todo cuando tienen esas flemas pegadas”.

Las mujeres Colla, se encuentran en un proceso de recuperación del arte textil, aquí las tejedoras esquilan con tijeras el vellón de oveja, lavan y secan, posteriormente hilan con un huso para tejer, con palillos o telar, prendas como ponchos, frazadas, gorros, calcetines, etc. Además, se realiza un trabajo de teñido de los vellones con hierbas, vegetales y piedras. Una de ellas nos relata: “mi bisabuela que falleció hace como cinco años ella hacía la lana, lavaba los vellones, los estiraba así, hilaba, urdía, todo lo que es la lana, teñía la lana, con hierbas, piedras”.

Igualmente, realizan una lucha subterránea por el cuidado y rescate de las semillas, resisten a su privatización y a la entrada de productos transgénicos derivados de ella. Ellas son guardadoras de semillas de la región de Atacama. Practican el intercambio de semillas como una estrategia de resguardo y reapropiación del patrimonio genético cultural ancestral, basándose en los principios de soberanía alimentaria y permacultura. Aquí nos cuentan: “ancestralmente ellos lo han hecho y conservan muchas cosas, entonces ahí nosotros sacábamos, rescatábamos la semilla y salían las curadoras de semillas, que son personas que tienen como se dicen dedos pal’ piano para la guarda de semillas”, “las semillas no tienen fronteras, nadie se puede apropiar de ellas”.

Procesos migratorios

Las mujeres Colla tienen una amplia gama de vivencias en torno al proceso migratorio campo-ciudad, las que impactan directamente en su estructura social, comunitaria, familiar y en su cosmovisión. En base a esto, se trabajan dos subcategorías: discriminación por etnia, relaciones sociales y dinámicas internas del pueblo Colla.

La migración campo-ciudad se desarrolla como un proceso de adaptación que comienza a finales del siglo XIX, por el auge del capitalismo minero y expansión económica en la zona. Los varones, como estrategia de subsistencia, migran a los centros urbanos en busca de trabajo como pirquinero y guías, buscando vetas mineras o realizando sus tradicionales labores de pastoreo trashumante en zonas cada vez más altas en la cordillera, por la ocupación y apropiación del territorio del pueblo Colla por hacendados. Estas ocupaciones de los hombres Colla hacen que se alejen del hogar familiar por largos períodos de tiempo. Una de las entrevistadas nos relata al respecto: “cuando los años malos, cuando hay poco pasto, escasea todo lo que es hierba para los animales, alimentos, entonces los ganados se reducen y se busca otro sustento, y se van a pirquinear (...) ahí el Colla se hizo pirquinero, ahí sale el minero pirquinero de Atacama”, “mi abuelita siempre con los animales acarreando, tan sacrificada la vida, ella contaba eso que la vida era muy sacrificada y después que salieron de ahí, porque ellos como que vivían de los animales y la tierra se puso mala, ahí empezaron morir envenenados”.

Lo anterior, produce un cambio en la estructura social tradicional, que hace que ellas asuman los cuidados y las funciones productivas al mismo tiempo. Los varones trabajaban de pirquineros o de pastores trashumantes solos o acompañados por los hijos mayores, (por el costo de mantención de una familia extensa y el cuidado de los bienes del hogar). Esto derivó en que las mujeres se quedaran junto a sus hijos/as pequeños en casa, lo que generó una red de apoyo social y económico, basada en la consejería e intercambio solidario con otras mujeres y familias de la comunidad. Esto las hizo encargarse de lo familiar y lo comunitario, de la economía del hogar, de realizar los intercambios comerciales basados en trueque, venta de quesos, carbón u otros, del cuidado de hijos/as y personas mayores, defensa y protección de la familia y de la comunidad frente a afuerinos o extraños. Aquí nos dicen: “cuando estaban solas obligabas a vender, dicen que quemaba leña, juntaba carbón que tenían hartos niños chicos, de joven empezó a tener niños chicos y quedaba sola, quedaba tirada y empezaba a vender carbón a buscar leña, a buscar la manera de sobrevivir”, “le compraba el carbón y le hacían trueques, ella les daba los sacos de carbón que juntaba y él le llevaba alimento para los niños”, “entre ellas se ayudaban re mucho, se daban cosas, se apoyaban en todo”, “mi familia se vino a Copiapó por la razón que muchos nos hemos venido, migrando, tratando de buscar nuevos horizontes por el despoblamiento de la cordillera”, “Nos ha tocado mucho tiempo de la vida estar sola po’, por ejemplo el tema de que en el tiempo de la veranada el hombre iba a Argentina a hacer los trueques a cambiar ganado todo eso, las mujeres estaban meses solas, entonces tenían que encargarse de la casa, del tema económico de cuidar a sus hijos y todo”, “es una cultura matriarcada, porque mira cuando nosotros empezamos el tema de las comunidades, las tres primeras comunidades lo más fuerte que tuvieron fueron presidentas mujeres”.

Igualmente, este proceso migratorio trajo consigo vivencias que se asocian a la discriminación étnica recibida una vez establecidas en los centros urbanos, siendo uno de los hitos el ingreso al sistema escolar, allí fueron discriminadas y violentadas por los discursos de sus compañeros/as de clase y profesoras: “los indios están hechos para trabajar y no para estudiar”. Este escenario racista y misógino tuvo dos claras consecuencias: adaptarse a la idiosincrasia chilena y negar su identidad, o, desertar del sistema escolar. La decisión más común fue la primera de ellas, teniendo fuertes consecuencias para su cultura y, entre las más graves para el pueblo Colla, la pérdida del idioma. A su vez, las mujeres mencionan que, la deserción escolar a temprana edad, se ve reflejada en el nivel de analfabetismo que poseen las matriarcas más antiguas del pueblo Colla. Aquí nos dicen: “antiguamente, por ejemplo, la lengua se perdía o las personas que sabían eran muy pocos, se perdía también la lengua porque ellos sentían vergüenza, que la gente se burlara”, “llegábamos a la escuela pasados a leña y estábamos hediondos, así que... sin uniforme y todas esas cosas, el sentir, no era bueno (...) así que preferíamos desertar, terminábamos todos trabajando no sé po’, de asesora de hogar (...) así se dejaron de lado muchas tradiciones, por el tema discriminativo”, mis abuelos les costaba mucho incorporarse a esa vida, entonces siempre andaban arrinconaditos, los mandaban a la escuela porque era importante que fueran a aprender, era diferente la vida, pero ellos no se sentían integrados, se sentían diferentes, porque hablaban diferente, porque ellos comían diferente, vestían diferente también, entonces desde esos tiempos eran discriminados, entonces no eran iguales a los otros niños”, “mi abuela no aprendió a leer, a ella la mandaron a la escuela, pero la profesora la mando a cuidar a los hijos de ella, entonces ella iba a la escuela pero la profe vivía en la misma escuela y la mandaba a cuidar el hijo y ella le hacía comida al niñito y todo y nunca aprendió a leer, entonces era como que tenían esa resignación”,“ pasaron desapercibidos mis antepasados, se quedaron sin tierra, son analfabetas, fueron matriarcas sabias, pero nunca fueron nombradas ni reconocidas, ni siquiera ahí en la tumba”, ”se burlaban de ellos entonces ellos pensaban que si ellos nos enseñaban a nosotros a nosotros nos iba a pasar lo mismo con esa discriminación así que se la llevaban a la tumba y algunas palabras que uno recuerda son palabras como cortadas, pocas”.

El escenario socioeconómico ha impactado en las relaciones sociales y dinámicas internas del pueblo Colla, generando ambiciones e intereses particulares más que comunitarios sobre los beneficios sociales y la tenencia de la tierra. Esto se explica debido a que son las empresas transnacionales e instituciones estatales quienes siembran divisiones mediante la entrega diferenciada de recursos económicos, beneficios sociales, etc., sembrando con ello ambiciones desmedidas y contiendas irreconciliables al interior del Pueblo Colla. Con ello, un grupo de comunidades indígenas trabajan en coordinación con empresas mineras, obteniendo de ellas dineros y becas estudiantiles, sin embargo, otras son férreas opositoras a estas alianzas, realizando demandas y movilizaciones para la protección de sus comunidades y territorios. Igualmente, declaran que: “ser indígena es una moda”, por los beneficios que entrega el gobierno, por lo que las conformaciones de comunidades indígenas hoy se realizarían no por razones identitarias sino por motivos instrumentales para el goce de estas ayudas. Todo esto ha fragmentado las relaciones al interior del pueblo Colla, instalando enemistades y discursos esencialistas acerca de quien posee las cualidades y/o características de lo que tradicionalmente se considera “lo indígena”. Esto les ha dividido entre “antiguos” y “nuevos”, (apelando a su año de formalización como comunidad indígena), “urbanos” y “rurales” (debido a su ubicación geográfica). Estos discursos segregacionistas son una de las principales paradojas que vive el pueblo Colla, ya que no corresponde con la cosmovisión de los pueblos andinos en particular y a los pueblos indígenas latinoamericanos en general. Ellas indicaron lo siguiente: “no son muy hermanables (…) cada comunidad como que cuida pa’ ellos no más, no ayudan mucho a la otra comunidad, no son muy unidos”, ”cada comunidad se protege y son medios cerrados (…) dividen entre los nuevos y los antiguos… uno no sabe a quién pedir ayuda”, “es difícil porque hay discriminación con los que son de la cordillera… todos venimos de la misma cordillera, pero al bajar la ciudad dicen “ustedes son urbanos (…) es que nosotros tenemos convenios con mineras, no lo pesques por esto o por lo otro”, entre los mismos pares no son hermanables, existe egoísmo”, “acá hay un solo pueblo colla, no hay diferencia entre urbano de aquí, que allá (…) mis raíces son las mismas de las que vienen ustedes”, “creo que priman los intereses económicos, y acá no sé po´ he presenciado, ponte tú "ya, me voy a ir de tu comunidad, porque tu comunidad está más cerca de una minera".

Discusión

Las categorías semánticas trabajadas permiten observar elementos relevantes para la discusión respecto de las experiencias y vivencias de las mujeres Colla. En este sentido, es importante mencionar que no hemos encontrado investigaciones o publicaciones que en específico indaguen sobre el tema de estudio. Las publicaciones sobre el pueblo Colla tratan, en su mayoría, sobre la historia, desplazamientos, territorialidades, costumbres y tradiciones, la relación con lo público, pero evaden temáticas asociadas a lo privado y a los relatos de mujeres. Esta ausencia de narrativas asociadas a lo femenino, demuestra un sesgo androcéntrico en el tratamiento de los temas indígenas, negando las contribuciones de las mujeres en la construcción de la cultura, invisibilizándoles y marginándoles de los relatos e historia de los pueblos.

Lo anterior se observa en varios de los puntos tratados como subcategorías, por ejemplo, respecto de los procesos migratorios y trashumancias del pueblo Colla. Si bien, la literatura relaciona estos temas con las experiencias masculinas en la cordillera, las mujeres Colla asocian estos elementos a relatos de violencia y discriminación basada en sexo/género, raza y clase, relacionados con la interacción que deben realizar en las urbes, ya que ellas son las que se quedan “abajo”, principalmente por la crianza. Los relatos, permiten reflexionar sobre las condiciones de vulnerabilidad y exclusión que vivencian las mujeres indígenas (Carosio, s.f), existiendo una triple opresión: por ser mujer, pobre e indígena (Gall, 2004; Korol, 2016; Curiel, 2003). La correlación que se da entre la estratificación de clase, género y raza, resulta fundamental no sólo para explicar la triple opresión que viven las mujeres indígenas, sino también para la comprensión de las distintas estrategias de lucha que ellas han desarrollado frente al Estado, a la sociedad mestiza y a sus propias comunidades y organizaciones (Gall, 2004; Korol, 2016; Curiel, 2003).

No obstante, las mujeres Colla son capaces de emprender acciones de organización y autogestión que les permiten generar estrategias de lucha y resistencia. Este elemento es relevante, en el sentido de que, a pesar de las opresiones, las mujeres Colla son capaces de superar, no sin dificultades, la dicotomía urbana/rural, mediante la misma trashumancia que desarrollan por el territorio (aunque sin subir del todo), siendo portadoras y portavoces de su cultura originaria (Watson, 2010, citado en Sepúlveda y Zúñiga, 2015; Velasco, 2007; Thiers, 2012).

Lo anterior tiene relación, con los procesos de etnogénesis del pueblo Colla. En el estudio de Bujes y Bengoa (2008), se afirma la existencia de una desetnitización “arriba”, mientras que, en lo urbano, “abajo”, se vive un notable proceso de reetnificación. Estas afirmaciones han de ser permeadas por la categoría género, lo que nos permite observar que el tejido organizativo de las comunidades Colla organizadas, está constituido principalmente por mujeres. De esta forma, la reetnificación, en el contexto de una "nueva temporalidad social y cultural" del pueblo Colla (Molina, 2014), es posible mediante la oralidad, en el rescate de la palabra, los testimonios y acontecimientos diacrónicos y sincrónicos que se materializan en marcas memorables en los relatos Colla de Atacama, elementos que son transmitidos a las nuevas generaciones a partir de los cuidados y la tradición oral que realizan principalmente las mujeres.

Las experiencias descritas por las mujeres convergen en entender "lo indígena" como un proceso de construcción colectiva que permite (re)mirar y (re)negociar su presencia y posición en lo urbano. Este fenómeno de integración de lo indígena al medio urbano, y su respectiva reorganización social, se ven reflejadas en otras experiencias que denotan la recomposición identitaria en las urbes, donde se "reconstruye el tejido social de las comunidades de origen, por medio de la reproducción de instituciones como el compadrazgo, el padrinazgo y la herencia en la ciudad (...) la familia sufre cambios en su dinámica, relaciones de género y generacionales" (Velasco. 2007:190). Igualmente, reivindican su sitio en la ciudad, desafiando los fundamentos y presuposiciones de una modernidad espacial que pretende inscribir lo urbano y lo indígena bajo una relación dicotómica y separatista (Thiers, 2012).

Por tanto, en el caso de las mujeres Colla y sus comunidades se puede hablar de "una <indigeneidad diaspórica> que, al conectar una multitud de lugares geográficamente distanciados entre sí, trasciende la clásica dicotomía urbano/ rural. En este contexto, los territorios y comunidades de origen siguen constituyendo, para los migrantes y sus descendientes, espacios de referencia cuya movilización otorga sentido a la acción colectiva indígena en la ciudad" (Watson, 2010 citado en Sepúlveda y Zúñiga. 2015:147).

Estas experiencias y saberes culturales permiten modernizar lo rural y lo indígena, envueltos en el estilo de vida de las grandes urbes, resguardando su identidad originaria. En definitiva, el pueblo Colla ha sido capaz de generar estrategias de integración en un contexto urbano multicultural.

En este mismo sentido, cuando se habla de la identidad sociocultural de las mujeres Colla, se basan, por un lado, en las "marcas memorables" que menciona Molina (2014) y, por otro lado, en la "indigeneidad diaspórica" que indica Watson (2010, citado en Sepúlveda y Zúñiga, 2015). Esto se recoge en base a los discursos de estereotipificación y discriminación étnica que vivencian por la imagen esencializada de la mujer indígena, fundada en la añeja dicotomía tradición/modernidad. Por tanto, se cuestiona el discurso hegemónico que configura la identidad del Estado chileno como monocultural y debaten en la inamovilidad de su tradición, para (re)conocer nuevas construcciones socioculturales en torno a la identidad de la mujer indígena colla.

Gargallo (2014) establece que en América Latina se desarrollan contextos de racismo y negación de la propia historia originaria, por medio de múltiples formas de discriminación ya sea por sexo/género, aislamiento geográfico y/o por estratificación social. La autonomía y resistencias en estos contextos son protagonizadas por los sectores populares, subalternos e indígenas donde son las mujeres quienes articulan la defensa de sus territorios e identidades como pueblos originarios (Calfío y Velasco, 2006; Korol, 2016). En este mismo sentido, Gargallo (2014) establece que, los puntos de encuentro que tienen las luchas de las mujeres indígenas y afrodescendientes (declárense feminista o no), responden a la necesidad de crear “una buena vida para las mujeres”, liberarse del rol de “protectoras de la tradición”, la defensa simbólica y política del cuerpo-territorio (feministas comunitarias), el movimiento antirracista (feministas decoloniales), “rechazan la identificación de lo indígena con lo pobre, lo no desarrollado, lo inculto” (147) y la “necesidad de liberarse del entronque entre el patriarcado colonial y racista y el patriarcado de origen precolonial” (123).

En este sentido, las mujeres Colla son fuertes, luchadoras y poseen un profundo arraigo con la naturaleza, los animales y sus territorios, ya que lo visualizan como parte integral de su tejido social, siendo una mirada totalmente contraria al capitalismo neoliberal que la visualiza como mercancía que hay que controlar y explotar (Barroso, 2016). Por ende, las cosmovisiones de las culturas originarias que habitan nuestra América se visualizan como un solo cuerpo con la naturaleza, con una concepción de que la tierra, sus cerros y frutos no son mercancías, ni se pueden transar por dinero; que sus ríos, lagos, vegas, aguadas y desiertos son bienes y lugares comunes de tránsito. Esto se fundamenta, en los modos comunitarios de vivir en la naturaleza, el proyecto político del “buen vivir” (Sumak Kawsay) y sus sistemas de pensamiento que abarcan desde la política, la economía, hasta la justicia. (Korol, 2016).

La historia Colla, tan llena de rupturas y conflictos, es una historia de comunidades que han sido despojadas de sus tierras y raíces, y que, hoy, son afectadas por las consecuencias de un extractivismo voraz que ha convertido a Atacama en una zona de sacrificio (Duarte y García, 2013; Mora, Duarte y Rodríguez, 2017). Las comunidades Colla han desplegado distintas formas de enfrentarse a ello, logrando alianzas y disputas con las empresas mineras y agroindustriales, lo que conlleva un permanente conflicto, tal y como se refleja en el relato de las mujeres. En este sentido, son ellas las que, desde la consideración del territorio-cuerpo, restituyen movimiento y construyen memoria.

Conclusiones

La investigación realizada permite afirmar que, las mujeres Colla, tradicionalmente invisibilizadas por la antropología y la historia, juegan un papel trascendental en la resistencia a los procesos asimilacionista y aculturalista, encargándose de revigorizar y resignificar las tradiciones culturales, para así velar por la supervivencia como pueblo. En este sentido, las mujeres Colla son responsables del proceso de etnogénesis y de la reetnificación. Son ellas quienes luchan por la conservación cultural y recuperación de tierras ancestrales, la preservación de valores y costumbres y la guarda de los elementos identitarios. Todo ello es sintetizado en los aspectos identitarios de las mujeres Colla que fueron posibles de observar en la investigación, los que muestran mujeres fuertes y francas, con una gran conexión espiritual, trashumantes y, según sus propios relatos, poseedoras de una herencia genética transmisible. Asimismo, fue posible observar, la responsabilidad que asumen las mujeres en preservar las expresiones culturales del pueblo Colla, conservando sus conocimientos ancestrales en áreas como la gastronomía, la medicina y el arte textil. A su vez, el estudio permitió vislumbrar la mirada que tienen las mujeres Colla sobre los procesos migratorios de su pueblo, dejando una profunda reflexión respecto de las situaciones de discriminación que viven en las urbes, generando una identidad diaspórica que les permite desarrollar estrategias de integración. Al mismo tiempo, es relevante observar las tensiones que existen entre las comunidades Colla, quienes se debaten entre las relaciones de clientelismo y las alianzas estratégicas con el Estado y las trasnacionales.

Los constructos desarrollados en este estudio, se basan en un profundo compromiso político por los derechos de las mujeres en general y las mujeres indígenas en particular, lo que permitió realizar una recopilación de experiencias y saberes de mujeres Colla en la zona atacameña, basadas en el pluralismo y empatía intercultural, elementos que cuestionan las categorías de opresión y desigualdad basadas en el sexo/género, raza y clase, demostradas históricamente en las luchas indígenas y feministas presentes tanto en Chile como en América Latina y el Caribe.

Esta experiencia investigativa nos ha dado la oportunidad de conocer elementos importantes en torno a las experiencias y vivencias de las mujeres Colla. En cada uno de los encuentros de difusión de resultados, las mujeres valoraron el interés por dar a conocer sus tradiciones y modos de vida. Creemos que en ese sentido, las universidades tienen una responsabilidad en cuanto a acercarse a las comunidades y trazar alianzas distintas a la que suelen hacer otras organizaciones, instalando cooperaciones e intercambios de saberes, con la finalidad de colaborar en la preservación del pasado ancestral de la zona y revitalizar las identidades originarias.

Referencias

Bahamonde, Mario (1978). Diccionario de voces del norte de Chile. Santiago: Editorial Nascimento. [ Links ]

Barroso, José (2016). “Descolonizando. Diálogo con Yuderkis Espinosa Miñoso y Nelsón Maldonado Torres”. Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales, VI, 8-26. Disponible en http://iberoamericasocial.com/descolonizando-dialogo-yuderkys-espinosa-minoso-nelson-maldonado-torres. [ Links ]

Bartolomé, Miguel (2006). Procesos interculturales: antropología política del pluralismo cultural en América Latina. Buenos Aires: Siglo XXI. [ Links ]

Bartolomé, Miguel (2010). “Interculturalidad y territorialidades confrontadas en América Latina”. Runa, 31(1), 09-29. [ Links ]

Bujes, Jacylin y José Bengoa (2008). Los Colla de Atacama: identidad y etnogénesis (Tesis para optar al Título de Antropología Social). Universidad de Academia de Humanismo Cristiano. Santiago. [ Links ]

Calfío, Margarita y Luisa Velasco (2006). “Mujeres indígenas en América Latina: ¿brechas de género o de etnia?”. En: Pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina y el Caribe: información sociodemográfica para políticas y programas. CEPAL. (pp. 501-520). Disponible en http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4129/S2006017_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y. [ Links ]

Carosio, Alba (s.f). “Feminismos populares y políticas de la izquierda latinoamericana. Acta científica del Panel: Feminismos y cambios sociales, políticos, culturales y económicos en América Latina y el Caribe Panelistas: Magdalena Valdivieso, Norma Vasallo, Lucy Ketterer, Elisa Valdivieso, Raquel Drovetta, Alba Carosio. Disponible en http://actacientifica.servicioit.cl/biblioteca/pn/PN47/P_Carosio.pdf. [ Links ]

Comisionado para asuntos indígenas (2008). Informe de la comisión verdad histórica y Nuevo trato con los pueblos indígenas. Gobierno de Chile. Primera Edición. Santiago, Chile. [ Links ]

Curiel, Ochy. (2003). “Identidades esencialistas o construcción de identidades políticas. El dilema de las feministas negras”. Revista Otras Miradas, 2(2), 96-113 Disponible en http://www.redalyc.org/pdf/183/18320204.pdf. [ Links ]

Duarte, Cory y García, Alfredo (2013). “Derechos humanos en la Región de Atacama: migraciones y medio ambiente”. Revista de trabajo social, 84, 19-30. [ Links ]

Gall, Olivia. (2004). “Identidad, exclusión y racismo: reflexiones teóricas y sobre México”. Revista mexicana de sociología, México, 66, 221-259. Disponible en http://www.ejournal.unam.mx/rms/2004-2/RMS04201.pdf. [ Links ]

Gargallo, Francesca (2014). Feminismos desde Abya Yala ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en Nuestra América. México. [ Links ]

Grebe, María (1998). Culturas Indígenas de Chile: Un Estudio Preliminar. Santiago: Editorial Pehuén. [ Links ]

INE. Instituto Nacional de Estadísticas (2002). Censo 2002. Síntesis de Resultados. Disponible en http://www.ine.cl/cd2002/sintesiscensal.pdfCenso año 2002. [ Links ]

Korol, Carol (2016). Somos tierra, semilla, rebeldía: mujeres, tierra y territorio en América Latina. Editorial GRAIN, Acción por la Biodiversidad y América Libre y Fundación Intermon-Oxfam. [ Links ]

Luna, Galo (2014). “Trayectoria crítica del concepto de etnogénesis”. Logos: Revista de Lingüística, Filosofía y Literatura, 24(2), 167-179. Doi: 10.15443/RL2414. [ Links ]

Martínez, José (1998). Pueblos del Chañar y el Algarrobo: Los atacamas en el siglo XVII. Santiago: Ediciones DIBAM. [ Links ]

Molina, Raúl (2003). “Capítulo IV: Los derechos del pueblo colla”. En: Los derechos de los pueblos indígenas en Chile. Informe de Programa de Derechos Indígenas. Instituto de Estudios Indígenas. Universidad de la Frontera. LOM Ediciones e Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera. Temuco, Chile. [ Links ]

Molina, Raúl (2004). “Los Collas de la cordillera de Atacama”. En La Memoria Olvidada: Historia de los Pueblos Indígenas de Chile, editado por J. Bengoa, Cuadernos Bicentenario. Presidencia de la República. Santiago (pp. 213-242). [ Links ]

Molina, Raúl (2008). “Presencia y asentamientos Collas en el desierto de Atacama”. En Actas del segundo Encuentro Comunal Reflexionando sobre el pasado de la frontera Norte de Chile, la provincia de Chañaral”. Diego de Almagro (pp. 63-78). [ Links ]

Molina, Raúl (2014). “Marcas memorables en los relatos Collas de Atacama”. Chungará, Revista de Antropología Chilena, 46 (4), 669-680. Doi: 10.4067/S0717-73562014000400009. [ Links ]

Mora, Alejandra, Cory Duarte y Viviana Rodríguez (2017). “Conflicto socioterritorial por la instalación de la termoeléctrica Castilla en la Región de Atacama”. Aprendizajes y desafíos para la intervención en trabajo social. Cuaderno de trabajo social, 10 (1), 18-43. [ Links ]

Rodríguez, Viviana, Cory Duarte y Alejandra Mora (2015). “Voces de mujeres y trabajo agrícola de temporada en el valle de Copiapó (2014- 2015)”. Revista Pilquen, 18 (2), 50-64. Disponible en http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-31232015000200005. [ Links ]

Sepúlveda, Bastién y Paulina Zúñiga (2015). “Geografías indígenas urbanas: el caso mapuche en La Pintana, Santiago de Chile”. Revista de geografía Norte Grande, 62, 127-149. Disponible en https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-34022015000300008&lng=en&nrm=iso&tlng=en. [ Links ]

Strauss, Anselm y Juliet Corbin (2002). Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar la Teoría Fundamentada. Medellín: Universidad de Antioquia. [ Links ]

Taylor, Steven y Robert Bogdan, R. (1987). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Barcelona: Editorial Paidós. [ Links ]

Thiers, Jenniffer (2012). “Mapuches en Santiago: Algunos antecedentes empíricos”. En John Durson (ed.): Pueblos originarios y sociedad nacional en Chile. Interculturalidad en las prácticas sociales (pp.152-159). Santiago de Chile. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD]. Disponible en http://www.onu.cl/es/wp-content/uploads/2013/10/Libro-Pueblos-Originarios-y-sociedad-nacional-en-Chile.pdfLinks ]

Velasco, Laura (2007). “Migraciones indígenas a las ciudades de México y Tijuana”. Papeles de población, 13(52), 183-209 .Disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-74252007000200007&lng=es&tlng=es. [ Links ]

Zenteno, Hugo (2009). “Acercamiento a la visión cósmica del mundo Andino”. Punto Cero, 14(18), 83-89. Disponible en http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1815-02762009000100010&lng=es&tlng=es. [ Links ]

* Proyecto de investigación, año 2014, Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad de Atacama (DIUDA-22288).

Recibido: 09 de Enero de 2018; Aprobado: 20 de Marzo de 2018

Viviana Rodríguez Venegas es Académica e investigadora del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Atacama. Trabajadora Social, Magister en Gerencia Social. Correo electrónico: viviana.rodriguez@uda.cl

Cory Duarte Hidalgo es Académica e investigadora del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Atacama. Dra. en Trabajo Social. Correo electrónico: cory.duarte@uda.cl

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons