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Cultura-hombre-sociedad

versión impresa ISSN 0716-1557versión On-line ISSN 0719-2789

Cult.-hombre-soc. vol.28 no.1 Temuco jun. 2018

http://dx.doi.org/10.7770/0719-2789.2018.cuhso.01.a04 

Reseña

La irrupción en la ciudad prohibida de la historiografía

Marie Juliette Urrutia Leiva 1  

1 Universidad de Santiago de Chile. Chile

Canales, Pedro. 2016. Zuamgenolu. Pueblo Mapuche en contexto de Estado nacional chileno, siglos XIX -XXI. Santiago de Chile: Editorial Universidad Santiago de Chile,

Zuamgenolu. Pueblo Mapuche en contexto de Estado nacional chileno, siglos XIX -XXI es una compilación que reúne las reflexiones e investigaciones de cientistas sociales mapuche y no mapuche. Uno de los objetivos del escrito es aportar al conocimiento que se produce desde los márgenes, desde aquellos que la misma historiografía decimonónica chilena del siglo XIX ha excluido. A aquellos que escriben desde y/o para el Pueblo Mapuche. Es el llamado a reflexionar acerca del colonialismo, aquel que opera incluso desde la academia.

Esta publicación sostiene que hay un nuevo escenario político-intelectual de producción en donde lo indígena no puede ser sólo visto como una presencia en el Estado chileno, sino que son agentes de trasformación. Es por esto que el mismo editor sostiene, ‘‘Zuamgenolu, es decir lo que queda fuera, lo marginado de todo, del colectivo, del grupo que marca los lineamientos de convivencia diaria. Son en líneas generales, los excluidos y las excluidas de la tierra’’ (p. 23). Es precisamente en torno a esta palabra, zuamgenolu, en que giran los trabajos compilados, entendiéndose que esta marginalidad no es casual ni menos natural sino que es una construcción colonial, es la expresión misma del colonialismo, aquel que racializa, inforioriza y subordina a la diferencia indígena.

Otro acercamiento hacia la comprensión de lo que significa zuamgenolu para los cuerpos y mentes racializadas y subordinadas, puede contemplar la reflexión acerca de la pregunta: ¿quién es el creador de los márgenes, quienes son los que excluyen? Si efectivamente existen personas que habitan el zuamgenolu, deben existir también aquellos que los relegan a estos espacios. El libro en su conjunto nos demuestra que los márgenes han sido impuestos por la relación de violencia entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche. Como pregunta tentativa que anime la reflexión del texto podríamos preguntarnos si dentro del Pueblo-Nación Mapuche existirán sectores que creen nuevas subalternidades.

El presente libro, se inserta en un debate macro a nivel latinoamericano en general y chileno en particular, aquellas tensiones que dialogan en función de la reemergencia indígena, reflexionando en los proyectos futuros de estos. El movimiento mapuche en los últimos veinte años se impuso en la esfera pública y política, reforzando las identidades en función de la búsqueda por conquistar el derecho por la autodeterminación, por descolonizar los territorios, cuerpos, gentes, así como también los saberes. Pedro Canales sostiene: ‘‘este libro, sus diez autores y la prologuista, es parte del nuevo escenario […] no sólo suman un acervo informativo y académico, sino que involucra derechamente interpelar al Estado colonial decimonónico que mantiene sus pulsaciones a un ritmo’’ (p. 19). Pulsaciones que en palabras de sus autores siguen reproduciendo lógicas coloniales y asimilacioncitas. Es por lo tanto, un pensamiento que involucra un aporte a los debates coloniales actuales, tensiona los supuestos universales que emanan del Estado como la multiculturalidad y el asimilacionismo, ofreciendo una interpelación hacia las prácticas coloniales, es una interpelación al Estado y a la misma historiografía. También es el intento por unir dos causes aparentemente separados: pensadores mapuche y no mapuche.

Zuamgenolu, está subdividido en tres apartados. El primero de ellos reúne a los autores Enrique Antileo, José Luis Cabrera Llancaqueo y Mathias Órdenes. Quienes aportan al debate epistemológico de las ciencias sociales en cuanto a la relación que éstas han tenido con los indígenas en general y los mapuches en particular. Enrique Antileo, sostiene que las prácticas antropológicas en su mayoría siguen siendo reproductoras de las relaciones coloniales entre informante e investigador, analizando el caso de Lorenzo Aillapan y Carlos Munizaga: ‘‘en el caso mapuche […] la relación asimétrica entre unos y otros es bastante clara y obedece a la continuidad de relaciones coloniales durante el siglo XX y los primeros años del XXI’’ (p. 45). En consecuencia, es un llamado a repensar las metodologías y a la vez a descolonizarlas. Por otra parte, el historiador José Luis Cabrera Llancaqueo, nos propone volver a revisar la relación entre la historiografía y Pueblo Mapuche, sosteniendo que la historiografía mapuche y las demandas por autonomía políticas han actuado y siguen desarrollándose desde los márgenes. Es una invitación a pensar que la historiografía mapuche se construye sobre la base de la autodeterminación y que ésta, incomoda a la historia decimonónica. El último autor de este primer apartado es Mathias Órdenes Delgado, quien apoyado por un análisis transdisciplinar, contribuye a la reflexión histórica en torno al movimiento mapuche y su irrupción en un Chile neoliberal. Sostiene que el movimiento mapuche en este contexto de profundización de la economía de mercado, es un movimiento multiestratégico, es decir, mientras algunos sectores del movimiento mapuche se resisten a la vía institucional y prefieren confrontar al Estado chileno, hay otros sectores que velan por el diálogo y la diplomacia política. El autor propone características fundamentales para comprender el movimiento mapuche, entre las cuales están: es el movimiento más antiguo de Chile, grupo subalterno con una arraigada memoria histórica, además de poseer múltiples estratégicas de movilización política.

Una segunda sección tiene por objetivo materializar aquellos debates escritos en la primera parte del libro, es una forma de ofrecer al lector la especificidad del colonialismo en su componente histórico. Los autores Patricio Macaya, Fernando Pairican y Juan Porma forman parte de este apartado. El primero de estos historiadores, corresponde a un estudio sobre las misiones capuchinas en la región de la Araucanía a partir de la petición de la joven república de Chile en 1848. Dichas escuelas misionales a través de la enseñanza de la fe cristiana, enseñanza del idioma y de oficios, representan ‘‘dispositivos de occidentalización a los que se enfrentó el mapuche del siglo XIX, en donde el intercambio cultural fue direccionado por los capuchinos, ejerciendo una aculturación mediante la enseñanza formal’’ (p. 105). Por su parte, Fernando Pairican estudia la relación entre Sociedad Nacional de Agricultura y la cuestión mapuche, colocando especial acento en la violencia empresarial. En contexto de neoliberalización y transición democrática, el autor plantea que ni el Estado ni empresas comprendieron que el movimiento mapuche no reivindicaba asistencialismo, sino que demandas de autonomía política. ‘‘El empresario ganó esta batalla política contra los mapuche, pero no ha ganado aún la batalla ideológica’’ (p. 132). El último autor, a partir de una aproximación investigativa en la comunidad José Porma analiza la pérdida del mapuzungun, cuestión que el mismo define como la pérdida de la piedra angular de la cultura mapuche. Porma sostiene: ‘‘de todos los aspectos culturales […] considero a la lengua como la más importante, pues refleja la esencia de una cultura. Es la forma en que se piensa y conoce, es su historia, perderla significa prácticamente perder la identidad’’ (p. 149). Es así, mediante un análisis de cómo después de la invasión a territorio histórico mapuche en el siglo XIX, éstos han perdido su idioma, pérdida no azarosa, sino que es producto del colonialismo reinante en la sociedad chilena.

En la tercera y última parte, Jaime Antimil, Sergio Caniuqueo, Jorge Sir y Javier Huechuqueo se aproximan a las propuestas descolonizantes en perspectiva histórica. El primer artículo de este apartado da cuenta de la reconstrucción territorial mapuche a través de la oralidad. Una reconstrucción identitaria desde la propia episteme mapuche. Jaime Antimil nos invita a reflexionar en torno a la historia oral o al kuyfike zugu (memoria histórica-habla antigua-historia), éste no entendido como un mero hecho histórico sino como historicidad, una herramienta de restablecimiento socio-cultural identitaria mapuche. Por su parte, Sergio Caniuqueo coloca de relieve el trabajo teatral de TACUM, en donde jóvenes mapuches desarrollaban prácticas anticoloniales durante el periodo de dictadura en Chile. ‘‘TACUM construye una ideología fundada en un análisis de lo que ha sido la relación chileno/mapuche, una revisión histórica de lo que ha sido el Estado y en las potencialidades culturales para construir un proyecto político propio’’ (p. 201). En definitiva, este último apartado tiene por finalidad aportar a la reflexión histórica acerca de las prácticas anticoloniales en un pasado no tan lejano, como la reconstrucción identitaria a través de la resignificación de saberes y territorios ancestrales. Por último, podemos reconocer el trabajo de Jorge Sir y Javier Huechuueo, quienes problematizan la resignificación de saberes ancestrales mapuche en contextos urbanos. Advirtiendo la necesidad de no caer en el multiculturalismo chileno, y avanzar hacia otras formas de comprensión cultural, social y política.

El libro que presentamos posee entonces un orden de enunciación, en donde se evidencian debates historiográficos, teóricos y metodológicos con respecto al quehacer de las ciencias sociales, y en relación a las prácticas coloniales. Así como también en páginas posteriores ofrece una lectura aguda del desarrollo del colonialismo y su introducción a las comunidades indígenas a través de aparatos estatales religiosos y políticos. Ofreciendo al lector la materialidad del colonialismo. Por último da cuenta de aquellas prácticas anticoloniales en perspectiva histórica. Definitivamente, es un acierto exponer de tal manera las investigaciones realizadas. Sobre todo si pensamos, que actualmente el conocimiento que la academia reproduce, generalmente, están pensadas para un público instruido. Zuamgenolu, demuestra ser un escrito que surge desde los márgenes, y sobre todo, para los márgenes, para quienes desean aproximarse a los debates coloniales.

Para finalizar la presentación del escrito, podríamos revisar una cita que condensa gran parte de los proyectos futuros, desafíos para los movimientos indígenas y para quienes brindan reflexiones desde las ciencias sociales. Frantz Fanon en Los condenados de la tierra:

‘‘La violencia […] que ha demolido sin restricciones los sistemas de referencias de la economía, los modos de apariencia, la ropa, será reivindicada y asumida por el colonizado desde el momento en que, decida a convertirse en la historia de la acción, la masa colonizada penetre violentamente en las ciudades prohibidas. Provocar un estallido del mundo colonial será, en lo sucesivo, una imagen de acción muy clara, muy comprensible y capaz de ser asumida por cada uno de los individuos que constituyen el pueblo colonizado’’ (1963: 35).

Una de las líneas de Zuamgenolu nos ofrece una clara reflexión acerca del quehacer historiográfico chileno, señalando que ‘‘la historiografía chilena está en deuda con el pueblo mapuche y en general, con los pueblos indígenas. Desde el siglo XIX la tónica fue borrar a estos sujetos, sus culturas y comunidades’’ (p. 17). Esta deuda histórica es la que en este trabajo colectivo pretende, en parte, pagar. Pues tal como Fanon advertía, es necesario que aquella violencia de la que fueron y siguen siendo sometidos los indígenas, resurja una voz de alerta, que resignifique aquel colonialismo, y penetre en aquella ciudad prohibida, aquella ciudad materializada en la gente, en las instituciones estatales, los cuerpos y también la historiografía. Zuamgenolu, penetra en la ciudad prohibida de la historiografía incomodando a aquellos saberes estáticos y oficiales

Recibido: 29 de Julio de 2017; Aprobado: 22 de Septiembre de 2017

Marie Juliette Urrutia Leiva es Tesista de Licenciatura en Historia por la Universidad Santiago de Chile (USACH). Estudiante del programa de ‘‘Diplomado en migraciones. Desafíos actuales para la integración sociocultural”. Sus temas de interés giran en torno a la relación entre el Pueblo Mapuche, Estado de Chile y sociedad chilena durante el siglo XX

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