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Cultura-hombre-sociedad

versión impresa ISSN 0716-1557versión On-line ISSN 0719-2789

Cult.-hombre-soc. vol.29 no.1 Temuco jul. 2019

http://dx.doi.org/10.7770/0719-2789.2019.cuhso.02.a05 

Dossier

Para ser Colombianos por Siempre: esferas privadas y públicas para la génesis y construcción de un colectivo migrante en Temuco

To be Colombianos por siempre: Private and public spheres for the genesis and construction of a migrant collective in Temuco

Lucero Paz Burón Rodríguez 1  

Gonzalo Díaz Crovetto 2  

1 Universidad Católica de Temuco, Chile, lburon@uct.cl

2 Universidad Católica de Temuco, Chile, gdiazcrovetto@uct.cl

Resumen

El trabajo en comunidades migrantes en Chile es amplio y diverso. Sin embargo, el rol de colectividades migrantes que buscan visibilizar, representar, e incidir en las políticas públicas ha sido poco explorado. Este artículo aborda la génesis y conformación de la colectividad migrante Colombianos por Siempre. Planteamos que esta construcción se desarrolla a partir de procesos de reterritorialización, marcados por las esferas privadas y públicas, a partir de las cuales los/las colombianos integrantes transforman su desterritorialización cultural, a partir de la elaboración de sentidos de pertenencia que les permiten generar auto-representaciones propias y para otros. La creación de esta colectividad migrante surge como una forma de contestar y marcar presencia frente a problemáticas que los afectan y frente a las representaciones que otros generan sobre ellos. La experiencia de Colombianos por Siempre como colectivo social, cultural y político permite observar también posibilidades y propuestas en torno a la construcción de ciudadanías en contextos de diversidad cultural.

Palabras clave: Colectivo migrante; reterritorialización; identidad; ciudadanía

Abstract

Work in migrant communities in Chile is wide and diverse. However, the role of migrant collectivities that seek to visibilize, represent, and influence public policies has hardly been explored. This article deals with the genesis and conformation of the Colombian migrant community Forever Colombians. We propose that this construction is developed from reterritorialization processes, marked by the private and public spheres, from which the members of the Colombian community transform their cultural deterritorialization , from the elaboration of sense of belonging that allows them to generate self-representations for themselves and for others. The creation of this migrant community emerges as a way of responding and marking presence in front of problems that affect them and in front of the representations that others generate about them. The experience of Colombianos por Siempre as a social, cultural and political collective allows us to observe possibilities for the construction of citizenship in contexts of cultural diversity.

Keywords: Migrant collective; reterritorialization; identity; citizenship

Introducción

La migración latinoamericana en Chile ha experimentado un crecimiento exponencial, comparada con los datos de periodos anteriores, últimamente han sido significativos los contingentes humanos provenientes de países latinoamericanos, en especial, de Venezuela, Colombia y Haití, que refuerzan oleadas anteriores como las provenientes de Perú, Argentina y Bolivia (Guizardi y Garcés, 2014; Stefoni, 2005, 2011, 2016; Tijoux,2011). Gran parte de esta migración ha dejado polos notorios de presencia en el norte de Chile y se ha concentrado principalmente en la capital, Santiago; y de forma gradual y significativa como forma de expansión de fronteras internas se ha ido desplazando cada vez más al sur.

Este panorama migrante, ha suscitado el interés de diversos investigadores quienes han abordado cuestiones como: la relación entre movimiento de personas con la creación y transformación de prácticas, valores y creencias de una sociedad receptora (Imilan, Garcés y Margarit, 2014), así como también, la redefinición de los sentidos de pertenencia a través de la elaboración de nuevas inventivas culturales y formas de apropiación del espacio público/privado, (Facuse y Torres, 2017; Imilan, Márquez, y Stefoni, 2015). Además, el contexto actual en que se desenvuelven los flujos migratorios, ha provocado un interés por abordar las condiciones históricas y sociales en que los “migrantes” buscan generar sentidos de pertenencia, donde las categorías de raza, etnia y clase han tenido un papel central para pensar las formas como se ha construido y representado lo nacional (Stefoni, 2016; Tijoux, 2016). Los aportes de estos trabajos para comprender las migraciones en Chile, son incontables, no obstante aquello, los estudios sistemáticos sobre la presencia migratoria en las regiones del sur han sido escasos, más aún el papel que han jugado los colectivos migrantes en la construcción de nuevas formas de ciudadanía y copresencia.

Este texto problematiza la constitución de un colectivo migrante “Colombianos por Siempre” en la ciudad de Temuco. La constitución de este colectivo migrante se hace a la luz de una experiencia de convivencia entre nacionales a partir de su inserción como “extranjeros” en un contexto local y con ello da cuenta de las fricciones que ocurren en reclamos de una ciudadanía y una co-presencia territorial en la ciudad. De igual modo el colectivo permite recrear, dar sentido y representar una identidad colombiana imaginada (Anderson, 1993; Ribeiro, 2003) y en constante reelaboración, tanto para sus integrantes y sus familias, como para la comunidad local. Cabe discernir que el colectivo migrante Colombianos por Siempre es, formalmente, una agrupación social y cultural sin fines de lucro, que se constituyó legalmente el día 15 de mayo de 2015 en la ciudad de Temuco2, está compuesta3 (durante el periodo de investigación) por 23 personas, la que en su mayoría corresponden a mujeres provenientes de diversas regiones de Colombia que varían entre los 30 y 50 años. Dentro de sus principales líneas de acción se encuentra; sensibilizar tanto a los habitantes de Temuco, como también a organismos e instituciones públicas y privadas en torno a la población y condición migrante, buscando para ello, establecer vinculaciones con diversos actores sociales que permitan la inclusión de los y las migrantes a la sociedad de receptora, como, al mismo tiempo, tornarse un canal de información y acogida a colombianos y migrantes en la ciudad de Temuco.

Para el caso estudiado resultó significativo conocer y problematizar la constitución del colectivo a partir de procesos que reflejan tanto distintos periodos temporales y prácticas, como diferentes interacciones territoriales (Sassen, 2003). Por lo cual resultó pertinente considerar los espacios de producción/reproducción del colectivo, que fueron distinguidas como esferas públicas y privadas, en la medida que permiten instaurar un nuevo sentido de pertinencia y dan paso para la consolidación del colectivo. La esfera privada, es aquel lugar de intimidad, un espacio que permite al grupo resituar su sentido de pertenencia e identidad desterritorializados a partir de la práctica social y cultural entre semejantes, aquí el hogar representa el primer nivel o escenario en el cual se comienza a reconstruir un nosotros/as colombianas/os a distancia. La esfera pública, es un territorio de acción que se construye y se apropia por el colectivo para presentar y representar una identidad propia en relación a otros, generar demandas y posicionamientos, una dimensión que se construye para marcar una presencia dentro de un contexto desigual.

De este modo, analizaremos inicialmente la incidencia de la esfera privada en la génesis y conformación de una comunidad colombiana imaginada (Anderson 1993; Ribeiro 2003); para luego abordar la incidencia de la esfera pública en la constitución de la colectividad. Identificamos que la creación y apropiación de estos espacios, representa procesos de reterritorialización que permiten tanto la construcción de un sentido de pertenencia intracolectivo, como también la elaboración, representación y contestación de una imagen propia frente a otros. La autorepresentación colectiva frente a otros, es una vía que contribuye en la transformación de dinámicas de exclusión/inclusión. Así desde el espacio público, Colombianos por Siempre marca una presencia dentro del territorio y plasma sus propias demandas a través de la creación y desarrollo de “eventos culturales”. De igual modo la constitución de este colectivo puede ser entendida a la luz de la configuración de nuevas formas de ciudadanía.

La investigación tuvo una aproximación etnográfica, realizada entre el año 2016 y 2018, que consistió tanto en una observación participante en actividades sociales y culturales (público y privadas) organizadas por el colectivo, o bien donde este participó como invitado, como también en entrevistas etnográficas realizadas a las integrantes del colectivo, la revisión de archivos como notas de prensa, convocatorias, fotografías, entre otros. La información recogida fue analizada considerando aspectos como: el rol del colectivo en diversos espacios de acción, el aporte y significado de la agrupación en la vida de sus integrantes y, sobre todo, en poder distinguir la génesis del colectivo, su importancia, avatares y dinámicas por parte de sus propios integrantes, que en este caso, significó deambular entre una esfera privada para una pública, no de una forma únicamente lineal, sino co-existente. Finalmente, cabe señalar que esta investigación se enmarca en un estudio de caso, que “depende marcadamente de un contexto específico, con su específico set de explicaciones, movimientos y ubicaciones” (Guizardi y Gárces, 2014, p. 234).

Migración reciente en Chile y consideraciones para problematizar colectivos migrantes

La constitución de la colectividad a la que hacemos referencia, se hace a la luz de procesos y cambios sociales en relación a las migraciones en Chile. Entre 2015 y 2016 existe un especial énfasis en incorporar modificaciones a las políticas migratorias nacionales de 1975, esta discusión pública es recogida durante el periodo, por las diferentes campañas presidenciales, con un particular énfasis en la regulación del proceso migratorio y la necesidad de modificar la Ley 20.507. La sociedad civil y las colectividades migrantes organizadas, comienzan a posicionar discursos y demandas frente al nulo accionar de la autoridad pública en la materia. Ante la presión pública, la autoridad de turno, responde a través de medidas y decretos presidenciales que no se consolidan en el tiempo.

La imposibilidad de concretar las modificaciones de la Ley que regula el ingreso y permanencia de personas extranjeras durante el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2014-2018), tiene efectos en el trabajo avanzado por las reparticiones públicas y organizaciones sociales. Mientras la reforma de la ley se encuentra en tramitación, en marzo de 2018 el Gobierno del presidente Sebastián Piñera (2018-2022), decreta un proceso de regularización extraordinario convocando desde el 16 de abril de 2018 a todas las personas extranjeras a “normalizar” su situación. El decreto es considerado por las organizaciones, discriminatorio y excluyente, profundizando en los sesgos y estableciendo categorías entre buenos migrantes y malos migrantes.

La necesidad de modificar las leyes migratorias en Chile, se asocia directamente con un aumento en la población extranjera (principalmente de población latinoamericana), acelerado a partir de 2015. Para el caso de la población colombiana esto se puede ver reflejado en las cifras de extranjería, en cuanto a cantidad de Permanencias Definitivas y Visados entregados entre los años 2010 y 2016:

Tabla 1: Permanencias definitivas y visados entregados a población colombiana en Chile, periodo 2010-2016. 

PERMANENCIAS DEFINITIVAS COLOMBIA (2010-2016)4
Años 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Cantidad PD 1.460 1.687 3.025 3.489 5.824 9.086 12.155
VISAS ENTREGADAS COLOMBIA (2010-2016)
Años 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Cantidad VISADOS 3.392 5.213 7.038 11.458 15.099 31.949 35.074

Fuente: Elaboración propia, a partir del informe: reportes Migratorios, Población Migrante en Chile, Departamento de Extranjería y Migración, Ministerio del Interior y Seguridad Pública (2017).

Según el último Censo de población y vivienda realizado en Chile el año 2017, el total de personas extranjeras en el país, equivale a un 4.35 % (784.685 personas) del total nacional. El 14.2% (111.425) de ese total, corresponde a población colombiana, siendo la segunda comunidad extranjera más grande del país. A nivel regional, el panorama se repite; de la cantidad de personas extranjeras censadas el 1 % del total corresponde a personas extranjeras (9.572 personas), del cual el 7.2%, (689 personas aprox.) corresponden a población colombiana. La migración colombiana es predominantemente femenina, a nivel nacional y regional representan el 54%5 versus los hombres que son el 46% del total nacional y regional.

Las estadísticas muestran que, si bien, en los últimos cinco años la migración en Chile ha experimentado un aumento progresivo, está lejos del imaginario que posiciona al fenómeno como masivo y descontrolado. Esta migración, se caracteriza por movimientos sur-sur, lo que queda manifiesto en las estadísticas migratorias del último Censo6.

En este marco la organización colectiva migrante, comienza a emerger como un agente activo, pensar en ello, permite situar al migrante como un sujeto, un ciudadano con la capacidad de demandar y posicionarse frente al Estado, como un actor político y no solo como un sujeto abstracto. En este sentido, los migrantes que están haciendo reclamos por la ciudad (Sassen, 2010), se desenvuelven en contextos regulados por relaciones de poder asimétricas, en este marco el migrante organizado construye sentidos de ciudadanía que deambulan entre el residir-resistir y participar, donde el colectivo comienza a perfilarse como un proyecto político más allá de lo local.

A diferencia de una comunidad migrante, que se puede reconocer por la construcción de una unidad a partir de valores, normas y símbolos compartidos socioculturalmente, un colectivo migrante se define por su capacidad, en este caso de transitar desde una identidad simbólica colombiana, hacia la práctica de una membresía comunitaria (Moctezuma, 2008). De este modo, el colectivo migrante desarrolla con el tiempo la capacidad de negociar y posicionar demandas frente al Estado.

Moctezuma (2008) también señala que la organización migrante pasa por distintas fases o niveles y la primera de ellas es una comunidad, de la cual pueden surgir diversas formas de organización como: clubes, asociaciones, colectivos y que según el tipo de estructura cambian las prácticas y el tipo de proyecto a desarrollar. La comunidad como primer nivel o grado de organización migrante, concentra su proyecto en el reconocimiento entre pares a fines, para la reelaboración de un sentido de pertenencia y de identidad colectiva. De igual manera para Moctezuma es un forma simbólica y cultural de vinculación respecto del Estado-Nación; al respecto apunta “los migrantes conservan y recuperan simbólicamente un territorio y una cultura que les sirve como referente territorial y matriz de pertenencia” (p.102) Pero, un colectivo o una organización migrante trasciende de ese proyecto y establece otras formas de acción que están más allá de las expresiones simbólicas, sino que asumen compromisos de membresía activa y ciudadanía práctica “caracteriza por el involucramiento y compromiso con las prácticas, los proyectos, las utopías” (p.99). La consolidación de un colectivo, en ningún caso significa que “la comunidad migrante colombiana” deje de existir per se en Temuco. De hecho, integrantes de dicha comunidad suelen organizar actividades solidarias, de beneficencia, recaudación de fondos por medio de “rumbas” u otras actividades. Esto refuerza una base moral de coacción y solidaria efectiva frente al lazo jurídico, imaginado y representado, en torno a la idea de “compatriota”.

Consideramos que la comunidad migrante colombiana se construye desde un nosotros desarraigado y des-territorializado (Ribeiro, 2003); permitiendo una elaboración de un sentido de pertenencia y de una comunidad colombiana imaginada (Anderson,1993; Ribeiro, 2003). En este sentido las estrategias de re-territorilización son fundamentales para el desarrollo de las prácticas sociales y culturales del colectivo, la construcción de un territorio como un espacio que permita arraigar un sentido de pertenencia y autoidentificación es esencial. Así, el colectivo colombiano construye arraigo a partir de una re-territorialización definida por las esferas privadas y públicas, la transición entre una y otra se desarrolla de forma gradual, resultando clave para ello, una conformación de un nosotros/as colombianos/as, que gradualmente va asumiendo la construcción de una relación entre nosotros/otros. Mientras que la creación, participación y representación del colectivo en espacios públicos permite elaborar un sentido de comunidad donde cultura/identidad/territorio comienzan a significar el rol del colectivo.

Cabe distinguir, que la idea de un colectivo de migrantes colombianos puede ser pensada, siguiendo a Ribeiro, (2003) como una abstracción, ya que el colectivo no es una unidad homogénea, sus miembros provienen de diversas zonas y regiones geográficas de Colombia, se diferencian entre sí por: clase social, adscripción étnica y religiosa. Sin embargo, aquellos elementos que los diferencian internamente, se activan o desactivan estratégicamente, en este juego de identidades, el ser colombiano/a no solamente se define a partir de procesos de etnificación, sino que también, como un criterio que nos permite ser un nosotros frente a otros. Por lo tanto, la construcción de la identidad implica un juego de espejos (Ribeiro, 2003), las relaciones interétnicas que se dan en un nuevo espacio implican la reflexión sobre un nosotros/as versus un otros/as. Es por ello, que la construcción de colectividad surge como respuesta a los impactos de esta relación; la construcción del nosotros/otros es sobre todo una “construcción de relaciones de poder, en la medida en que lo que está detrás de los sistemas de representación dominantes involucran género, etnia y clase” (Magliano, 2009, p. 355), pues siguiendo a Comaroff (2011), las identidades culturales no son cosas sino relaciones; por ende la identidad no se construye por si sola sino que está enmarcada en un campo de relaciones y disputas.

Este colectivo en la medida que construye una conciencia común sobre lo que los une y los diferencia de otros, necesita nuevos espacios para desarrollar su accionar. Así, para que la agrupación consolide su trabajo, es necesario participar, construir actividades y prácticas en espacios públicos que permitan, visibilizar las diferencias y expresar una identidad colectiva, construida desde el nosotros, en relación con otros. En la reconstrucción relacional de la identidad, las expresiones culturales públicas, son empleadas como una forma de visibilizar positivamente la imagen de la comunidad colombiana. Aquí la idea de performance culturales, (Imilan y Millaleo, 2015; Turner, 1987) y su expresión ritual (Durkheim, 2012) ayuda a problematizar los modos en que el colectivo comunica contenidos culturales, que por un lado refuerzan su moral interna y que por otro, permiten presentar una identidad colectiva para otros, tumbando de forma colectiva las acepciones negativas que los excluyen.

Con el objetivo de dar cuenta de los diferentes periodos que caracterizan la constitución y desarrollo del colectivo Colombianos por Siempre, hemos organizado los resultados en los siguientes apartados: 1.- Re-territorializar desde la esfera íntima: creando una comunidad Colombiana en Temuco, 2.- Transitar entre lo íntimo y lo público: somos varías, ¡festejemos!, 3.-Tumbando estereotipos, imágenes y prejuicios: Constituyendo Colombianos por Siempre en Temuco, 4.- Los usos del espacio público y la construcción de la ciudadanía: nuevas esferas para la acción colectiva.

1.-Re-territorializar desde la esfera íntima: creando una comunidad Colombiana en Temuco

Los procesos de inserción de los/las migrantes colombianos en Temuco, entre los años 2010 y 2012, están caracterizados por tres grandes problemáticas: (1) en su relación con los “otros” locales, se enfrentan constantemente a estereotipos e imaginarios construidos y difundidos por los medios masivos de comunicación, en los cuales, se les tiende a identificar como: fiesteros, alegres, rumberos, o en otro extremo, como traficantes, delincuentes, prestamistas (en el caso de los hombres) y prostitutas (para el caso de las mujeres); (2) la dificultad para acceder a servicios y derechos básicos como: educación, salud, vivienda y trabajo; (3) la ausencia de Colombia como territorio común, genera dificultades en la identificación univoca entre, territorio/cultura/identidad (Ribeiro, 2003, p.120) lo que lleva a una resignificación del sentido de pertenencia de los sujetos, identificando al migrante colombiano como un sujeto desterritorializado.

Entre las tres problemáticas presentadas, uno de los aspectos fundamentales tiene que ver con la construcción de un sentido de pertenencia e identificación colectiva. Si bien, los migrantes colombianos pueden ser leídos como sujetos parcialmente des-territorializados, como comunidad, necesitan de un territorio para el desarrollo de prácticas y actividades que permitan la reproducción de la vida (Ribeiro, 2003). En este apartado se relata como la identidad y el sentido de pertenencia intracolectivo desterritorializado, fue reconstruido y resuelto a partir de una reterritorialización definida por la esfera íntima, en donde el hogar aquel lugar localizado (no como algo fijo), como un espacio de control (Imilan y Millaleo, 2015) sirvió, como un primer nivel de apropiación territorial, para la construcción de una “comunidad imaginada colombiana” y permitió la elaboración de un “nosotros (as) colombianos en Temuco”.

La comunidad colombiana en Temuco, comienza a construirse el año 2012 cuando un grupo de mujeres colombianas, establecen pequeños encuentros hogareños, “tertulias” o “juntas” en diferentes barrios de la ciudad. la esfera privada permite la construcción de sentido de pertenencia e identidad, en donde la adscripción nacional colombiana actúa como factor congregante. En el hogar; la comida, la música y la conversación entre semejantes, permiten la recreación y evocación de sentimientos que, al ser socializados, van construyendo un sentido de colectividad en el cual, ciertos valores y normas culturales compartidas juegan un rol en su articulación. Estos encuentros sociales tienen por objetivos iniciales: compartir entre compatriotas y hacer partícipes de la cultura propia, a las familias de sus participantes. De este modo, se refuerza y resignifica la identidad colombiana a distancia y se difunde la imagen de Colombia entre las personas del entorno más próximo. Las protagonistas de estas tertulias, además de poseer una nacionalidad común, están conformando familias binacionales, por lo que existe una especial preocupación por la educación y transmisión de identidad cultural de los hijos. Así, para las mujeres colombianas participantes de estos encuentros, estas “juntas” les permiten ser y pertenecer a Colombia en Temuco, generando no sólo una vivencia nostálgica, sino también la posibilidad de ser sin los filtros del otro, la posibilidad de ser, sin ser extranjeras.

Estos encuentros se desarrollaron periódicamente y con bastante intensidad, sumando nuevas participantes en cada encuentro, como lo relata Claudia Cabarcas, socia fundadora de “Colombianos por Siempre”:

Un día mi esposo se encontró con un amigo en la calle en el centro y preciso el andaba con su esposa, y su esposa era colombiana y tenía casi un año de estar acá, Ella también andaba en el proceso de buscar mujeres con que compartir de su país, entonces mi esposo invitó a su amigo a que viniera con su esposa a nuestra casa, ella vino con otra compatriota de su misma ciudad de Barranquilla que fue Yeimi y María Eugenia. Con Yeimi empezamos a compartir, yo les tenía patacón carne, ¡oh! para nosotros fue maravilloso. De ahí fue sumando más gente, fueron conociendo otra gente fuimos sumando y sumando. Ellas iban conociendo y otras íbamos conociendo y nos íbamos conociendo, dando los datos y nos reuníamos y empezamos a compartir que los niños, muchas cosas en común, que éramos mujeres casadas con chilenos, todas, solo una de ellas, eran colombianos que habían venido como familia a vivir acá. (Claudia Elena Cabarcas)7.

Los encuentros cumplen una doble función; por un lado, como pequeños escenarios rituales (Ribeiro, 2003), permiten el fortalecimiento de la identidad nacional colombiana a partir de prácticas culturales que propician la construcción de una identidad colectiva a distancia y contribuyen en el mapeo e introducción de nuevas personas al grupo. Y por otro lado como prácticas de socialización, permiten la transmisión de información, entre aquellas personas con más experiencia y capital social acumulado (Bourdieu, 1987) y aquellas que se van integrando al grupo, actuando como un nivel micro de integración (Margarit, 2014), en donde las relaciones que se dan en el cotidiano articuladas por la ayuda mutua y la reciprocidad, permiten que actores con más experiencia sean facilitadores de los procesos de integración de las personas que van llegando.

El hogar permitió que estas mujeres colombianas en Temuco pudieran expresar su identidad para ellas y sus familias, construyendo un sentido de grupalidad, posibilitó la creación de un repertorio colectivo, transmisión de conocimiento corporalizado, que incluye; performances, comportamientos y expresiones (Taylor, 2015). Así, el hogar revistió un lugar de aprendizaje, poniendo en escena prácticas culturales que luego serán reproducidas en otras dimensiones. Las prácticas desarrolladas en la esfera íntima se complejizan en la medida que las personas que participan en su producción y reproducción les dotan de nuevos sentidos y significados, No obstante, llega un momento en que estos encuentros se vuelven limitados para la construcción de comunidad; en este sentido, la identidad colectiva necesita ser expresada y desarrollada en otros planos que permitan la recreación de la colombianeidad en Temuco, a respecto nótese:

De pronto un día dijimos somos varias, fulanita acá, acá y nos reunimos en Labranza, fue nuestra primera reunión. Pero a los dos años casi ahí nos fuimos conociendo. Hicimos nuestra primera reunión en labranza en casa de una de ellas. (..). Después dijimos porque no celebramos nuestra fiesta de 20 de julio (celebración de la independencia) y comenzamos armarla, como ellas vivían en Padre Las Casas las dos el sitio de encuentro era allá, nos reuníamos allá, hicimos comida y toda esa… Cuando organizamos la fiesta del quincho a la salida de Labranza, esa fiesta fue espectacular, en esa fiesta llegaron más de ciento y pico personas. (Claudia Cabarcas).

Para consolidar la construcción de esta comunidad colombiana en Temuco, fue necesario crear un segundo nivel de apropiación territorial, en el cual, la expresión de la identidad e identificación colectiva fueran posibles, para ello, este núcleo organizador debió asumir nuevos roles y responsabilidades. Las reuniones como una formalización de lo íntimo, llevan al grupo a pensar en términos de organización colectiva. En esta nueva configuración, se perfilan liderazgos y diferencian roles, distinguiéndose entre aquellas personas que ordenan las acciones, gestionan los espacios y aquellas que solo actúan como participantes.

2.-Transitar entre lo íntimo y lo público: somos varías, ¡festejemos!

La conmemoración de la Independencia de Colombia, o simplemente el 20 de julio, es un evento clave para entender la génesis del colectivo y su consolidación en tiempo. En 2012, luego de transitar entre juntas y reuniones privadas, se organiza la primera celebración de Independencia en Temuco Cabe notar que el 20 de Julio se conmemora en Colombia el Acta de Revolución de 1810, esto quedo “fijado” por los Estados Unidos de Colombia en 1873, como una fecha significativa y de celebración nacional escogida entre varias otras declaraciones de independencia, tal como sucedió en diferentes contextos latinoamericanos. Actualmente la celebración tiene un carácter cívico-militar, si bien es feriado, la conmemoración no posee un carácter festivo como podría contrastarse con el caso chileno. Lo interesante y particular, es que en Temuco la conmemoración sirve para imaginar Colombia desde y en Temuco, para la comunidad colombiana como espacio de encuentro, pero también para todos los cohabitantes de la ciudad.

Frente a ello, cabe considerar que la identidad colectiva se va construyendo más allá de la esfera privada a partir de performance culturales (Imilan y Millaleo, 2015; Turner, 1987), eventos que comunican contenidos culturales, significados y sentidos. Estos eventos implican la “recreación e inventiva de nuevas prácticas culturales” (Imilan et al., 2015, p. 17) prácticas que en la experiencia migratoria se resignifican en la relación entre nosotros/otros, al mismo tiempo que sitúan una co-presencia en el paisaje urbano.

En Colombia, según los relatos recopilados, las adscripciones regionales son fundamentales en los procesos de construcción de representación e imaginación identitaria individual y colectiva, produciendo distinciones culturales en torno a la comida (ingredientes y platos típicos), bailes y músicas, así como también a cuestiones relativas al carácter abierto o cerrado que podrían tener las personas. En la experiencia migratoria, estas identidades regionales permanecen y se manifiestan en el tipo de preferencias musicales, culinarias que se dan en el plano individual y en la interacción entre personas de una misma región geográfica. Por otro lado, en la relación con actores ajenos al segmento del colectivo, la identidad regional es resignificada a partir de una identidad nacional.

Resignificar y representar la identidad colombiana en Temuco implicó debatir, negociar y escoger elementos simbólicos y prácticas de adscripción identitaria reconocibles por (para) otros y que al mismo tiempo sean capaces de generar consensos en la representación de “lo nacional”. Sobre esto Nubia Soto y Marymar Vargas (integrantes del colectivo) señalan lo siguiente:

Como Colombia son regiones yo no podría aquí solamente decir que yo soy costeña y escucho solo música costeña y hablo solo costeño y digo no, porque al final no tenemos como todos los elementos que podríamos tener en nuestra región para solamente centrarnos en que eso es, entonces al final es como con la generalidad de Colombia, pero obviamente uno tiene mayor apego a lo de su región. Al final nosotros que no somos paisa hacemos bandeja paisa y cuando nos reunimos en grupo y todo, porque es como lo que la mayoría de la gente conoce y todos dicen comida colombiana y la gente piensa en bandeja paisa, entonces es algo que nos identifica. Entonces hacemos arepas y bandeja paisa y eso no es nuestro plato típico por lo menos de mi región, pero como es lo que se consigue y podemos hacer aquí… bueno hagamos bandeja paisa si al final es de Colombia (Marymar Vargas Palencia)8. Ahí uno empieza a tener ese encuentro, uy nos encontramos todos, pero igual nos estrellamos, porque en nuestro país no es lo mismo el bogotano el de la costa, el caleño, todos somos diferentes. Las diferencias son más a nivel interno, que, con ustedes. Tú que has tenido la oportunidad de interactuar con casi todas las regiones de los que estamos acá, no todos somos muy alegres, hay algunos que son más bulliciosos, hay otros que son más parcos (Nubia Soto).

La primera celebración del “20 de julio” se realiza en un quincho privado, en Labranza, un sector distante a unos 15 kms. de la ciudad de Temuco. Las participantes de “juntas” y “tertulias” organizan y difunden el evento entre su círculo de conocidos y conocidas. En el evento se cobra una entrada, se vende comida colombiana y licor y, mientras que el espacio es ambientado con una pista de baile donde se escucha música folklórica colombiana. Durante la celebración la indumentaria y vestimenta (uso de sobreros, trajes regionales típicos, camisetas de la selección nacional de futbol, bolsos, pañuelos y banderas) permite una representación y auto-adscripción colombiana. Su uso, en el espacio, permite generar formas de ser y representarse como colombianas y colombianos individual y colectivamente e identificarse como pares.

Como primer espacio abierto para personas colombianas y sus familias en Temuco la celebración cumplió un doble propósito; por un lado, afirmó un sentido de identidad y autoidentificación colectiva y propició procesos de integración intragrupales, y por otro, o, ayudó a visibilizar el estado actual de la migración colombiana en Temuco. Claudia Cabarcas quien participó y colaboró en la organización del evento lo relata de esta forma:

Cuando organizamos la fiesta del quincho a la salida a Labranza, esa fiesta fue espectacular, en esa fiesta llegaron más de ciento y pico personas. Muchísima gente, gente que no habíamos visto, porque era exclusivamente para colombianos y familia de colombianos.

Sobre las características de la fiesta Claudia añade:

Sí, todo el mundo con su camiseta, con sus sombreros muchos fueron con su vestido típico, la música era pura música colombiana, música folklórica. Mira yo me acuerdo cuando colocaron el bambuco9, wow, esa pista se prendió los pelos se nos paraban a todos, todo el mundo quería llorar, colocaban un vallenato y todo el mundo quería llorar, eso era así prendido, prendido.

Para sus participantes esta celebración no fue un evento cultural, sino una rumba privada. La distinción entre evento cultural y rumba privada tiene que ver con los objetivos de su realización y al tipo de audiencia a la que se apunta, no obstante, como nueva inventiva cultural (Imilan et al., 2015), se resignifica su carácter en relación con otros. Nombrar esta celebración de una forma particular, genera un criterio de diferenciación con relación a conmemoraciones posteriores y distingue niveles de organización, lógicas de representación cultural y objetivos comunes. La rumba permitió anclar un sentido de pertenencia que conecta Colombia y Temuco desde la memoria, la evocación y la práctica; recreando así el sentido de ser colombianos desde Temuco. En 2013 este núcleo inicial se desarticula, y a raíz de diversas experiencias, transformaciones e intereses, surge un nuevo grupo que comienza a desarrollar actividades retomando la celebración de independencia el año 2014. Los procesos de reteritorialización a partir de los cuales se comienza a construir Colombianos por Siempre, están marcados primero, por una esfera privada (“juntas/tertulias”) y segundo, por una dimensión intermedia que permite poner en práctica los aprendizajes obtenidos en la esfera íntima, aquí la “rumba” representa un lugar de control pero, que comienza a presentarse como una posibilidad para reconocerse como colombianos/as en Temuco, más allá del círculo íntimo inicial.

Este núcleo que se va fortaleciendo y consolidando con el tiempo, posteriormente asume nuevas características, como señala Moctezuma (2008), para que un colectivo de migrantes asuma nuevas formas de organización y estructuración, se requiere de un núcleo de migrantes establecido, que comience a movilizar personas y recursos “pero, no toda comunidad filial da origen a la organización migrante” (p. 99) es necesario que este núcleo, desarrolle más allá de actividades de socialización, una conciencia colectiva sobre las problemáticas que los afectan y una consolidación en el tiempo de su orgánica y formas de trabajo.

Como proceso, la construcción y formalización de la colectividad colombiana en Temuco necesitó avanzar más allá de encuentros para la comensalidad y de la construcción de una comunidad filial en los términos propuestos por Moctezuma, para avanzar y articularse en torno a problemáticas de convivencia, integración y ciudadanía. Por tanto, trascender de una comunidad filial a una organización migrante, implicó un involucramiento y compromiso en otro tipo de proyectos e iniciativas.

3.-Tumbando estereotipos, imágenes y prejuicios: Constituyendo Colombianos por Siempre en Temuco

En la esfera íntima los/as colombianos/as residentes en Temuco, crearon un espacio en el cual pudieron reconstruir sentido de pertenencia en torno a Colombia, el hogar como un territorio de acción, permitió el desarrollo de prácticas culturales a través de las cuales, se expresaba la identidad cultural colombiana, posibilitando un primer nivel de integración. La construcción de Colombia para Colombia, contribuyó en la recreación de una comunidad colombiana en Temuco. Sin embargo, no resolvió las problemáticas (como acceso a servicios prácticas discriminatorias y construcción de estereotipos) que se dan en relación con otros.

Una vez que el círculo interno de esta comunidad colombiana en construcción se fortaleció y sus integrantes comenzaron a participar e involucrarse en otras esferas de la vida como; el trabajo, la universidad, el barrio y la escuela, se fueron haciendo patentes nuevas problemáticas que es necesario resolver. El hogar, representa un espacio de refugio que permitió a este grupo ser ellos mismos y reconocerse como sujetos dentro de una sociedad, sin embargo, frente a dinámicas de exclusión/inclusión, y visibilización e invisibilización fue necesario apropiar nuevos espacios e incidir en nuevas esferas donde estas temáticas pudieran ser abordadas.

La apropiación de nuevos espacios, se hace frente a la construcción relacional de la imagen de los/las colombianas en Temuco. Así, mientras “los otros no me vean, no puedo estar integrado, y para estar integrado necesito que los otros me vean, como yo quiero que me vean”. “El que nos vean como realmente somos”, (como lo señalan, sus integrantes) implica una nueva reformulación de prácticas y espacios donde las dimensiones sociales y culturales se emplean como una declaración de principios y como un modo de acción que permite fortalecer una identidad colectiva y “mostrarnos como realmente somos”, así el espacio público comienza a ser el escenario más propicio para su desarrollo.

Ante la pregunta sobre si es posible la integración ante la diferencia, hay que retomar algunos aspectos referentes a los procesos de construcción identitaria. Cuando la identidad cultural se vuelve excluyente, es necesario construir espacios donde se puedan elaborar sentidos de pertenencia e integración; en un primer momento en torno a un nosotros/as colombianos, y en segundo, en torno a las percepciones y relaciones que se generan con otros. La creación y apropiación de espacios que permitan la expresión de prácticas culturales, sociales y la reelaboración de un sentido de pertenencia, es lo que hemos denominado como procesos de reterritorialización, primero generados desde un espacio común y resguardado como el hogar, segundo generados desde una esfera pública que es apropiada como una forma de construcción de una autorepresentación frente a otros. En el primer caso articulándose desde su condición de colombianos desplazados en busca de afianzar una identidad nacional, mientras que, en el segundo, se articulan desde su condición de migrantes clamando por condiciones de integración, inclusión y convivencia intercultural.

El año 2014 resulta clave para comprender los procesos de construcción del colectivo. En un restaurant colombiano ubicado en el centro de Temuco, desde 2013 un grupo de mujeres colombianas se reúnen con el apoyo de una trabajadora social, en estas reuniones se discuten temas referidos a la familia, los hijos, situaciones de violencia y adaptación. En este espacio, se detectan problemáticas e identifican espacios de tensión, como vivienda, trabajo y educación, a raíz de este diagnóstico este grupo plantea la realización de un seminario sobre Derechos Humanos y Migración, desde aquí se concadenan una serie de redes construidas entre migrantes en espacios privados y se proyectan líneas de trabajo con representantes de servicios públicos. En este contexto, nace como propuesta desde la Gobernación Regional la idea de construir una Mesa Intersectorial de Migraciones la cual se consolida en 201510.

Mientras el colectivo desarrolla las gestiones necesarias para su constitución jurídica como la construcción de estatutos, participan paralelamente en la Mesa Intersectorial donde el grupo comienza a ser visibilizado, en este marco el grupo es invitado a participar del día Internacional de la Mujer actividad organizada por el Sernameg11.

Esta presentación representa un hito en la conformación de la agrupación12, es la primera aparición del grupo “Yo me llamo Cumbia” en representación de la comunidad colombiana en espacios públicos, lo que produce atracción y visibilidad del grupo frente a las reparticiones públicas, los que comienzan a invitarlas a diversos actos públicos como un colectivo de mujeres colombianas.

Simultáneamente, Temuco oficia como una de las sedes que tuvo lugar en la Copa América (14 al 25 de junio de 2015) jugándose aquí, los partidos de las selecciones nacionales de fútbol de Perú, Brasil y Colombia. En este marco, la “colonia colombiana residente13” comience a ser visible en los medios de comunicación locales y además estimula la organización de eventos y actividades colectivas creando redes y contactos entre los colombianos residentes, entre colombianos y peruanos y la municipalidad de Temuco, entre otros. En estas nuevas interacciones y espacios el reconocimiento propio, entra en interacción con las formas en que los otros les reconocen.

En 2015 la colectividad se dedica al establecimiento de dinámicas internas y organizativas, marcando presencia en espacios públicos construidos por otros, lo que implica definir colectivamente el tipo de autorepresentación deseada. El 15 de mayo Colombianos por Siempre se constituye como una agrupación sin fines de lucro con personalidad jurídica. Su formalización posibilitó la apertura y organización de actividades públicas como la primera visita del Consulado Móvil (en el marco de la Copa América) y la primera celebración pública de la Fiesta de Independencia Colombiana, el día sábado 18 de julio de 2015 en el Estadio German Becker.

La visibilización e interacción trae consigo la manifestación de estereotipos, imágenes y prejuicios sobre el ser colombianos (prostitutas, traficantes, prestamistas) así como también la tendencia a exótizar al grupo como rumberos, alegres, o reducir su presencia solo a prácticas culturales como el baile y la cumbia. Desmitificar la imagen del/la colombiano/a en Temuco hace patentes las diferencias, a su vez, las imágenes difundidas de Colombia, aquellas que apelan a la homogeneidad o al ser colombianos como una comunidad imaginada, son empleadas y resignificadas. Frente a esto, esta colectividad, no surge sólo como una respuesta frente al desarraigo, sino que, además, intenta generar respuestas propias frente a las problemáticas que los afectan y crear propias formas de representación propias.

El tratamiento sobre imágenes y estereotipos se desarrolla en la esfera pública, desde instancias de sensibilización y eventos culturales propios como la Fiesta de Independencia que busca posicionar para otros una imagen de Colombia fundamentada desde su riqueza y diversidad cultural, puesta esta como una oportunidad para generar encuentros interculturales, donde las diferencias culturales no operen como criterios de exclusión sino como oportunidades para el enriquecimiento mutuo y el reconocimiento del /la colombiana dentro de la propia sociedad, no como un sujeto conflictivo sino como un ciudadano que hace parte de la sociedad por el hecho de residir en ella.

4.-Nuevas esferas para la acción colectiva: Los usos del espacio público y la construcción de la ciudadanía

Colombianos por Siempre debería mantenerse en el tiempo como una agrupación que buscamos la mejor cara de los colombianos en Temuco, pero no solamente desde lo cultural. Porque yo siempre he dicho que nosotros tenemos dos líneas que es lo social y lo cultural. Desde lo social como un referente en la valoración y respeto de los migrantes como seres sujetos de derechos y en la valoración de los mismo migrantes y en este caso de los colombianos, de entender que son sujetos de derechos que tienen derechos y obligaciones y que la sociedad, las leyes y las instituciones no pueden pasarlos a llevar. Desde lo cultural seguir en esa búsqueda de uno, darnos a conocer nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestros bailes, a los chilenos y a la gente en general, pero también mantener el contacto entre nosotros mismos y que nosotros no perdamos nuestra esencia.” (Marymar Vargas, Presidenta Agrupación Colombianos por Siempre)

“La Agrupación Social y Cultural Colombianos por Siempre” es un colectivo de migrantes colombianos que, en la ciudad de Temuco, organiza y desarrolla actividades tendientes al fortalecimiento de la identidad colombiana en nuevo territorio, en Temuco, y a la visibilización de las problemáticas de la población migrante en general. Es un grupo social donde existe un consenso sobre la idea de identidad colectiva (Turner, 1987), identidad que, en relación con otros, tiene la capacidad de presentarse de formas diversas, lo que Ribeiro, (2003) define como contextos interactivos. Posee una estructura organizativa regulada por estatutos, que determinan las normas y relaciones que se establecen en torno al grupo, los objetivos y las tareas se dividen en roles diferenciados, sus integrantes son interdependientes (Turner,1987) y se reúnen para la concreción de sus objetivos y motivaciones, compartiendo un consenso sobre el rol del colectivo en distintos planos.

La constitución jurídica permite formalizar la representación del grupo en espacios públicos construidos por otros, y posibilita la creación de espacios públicos propios (como la Fiesta de la Independencia de Colombia). Esta fiesta influye en los grados de representatividad y en el posicionamiento del colectivo frente a instituciones públicas y otros actores sociales en general. La posibilidad de constituirse como un referente para la discusión del fenómeno migratorio, se realiza a partir de líneas de acción y discursos organizados en torno a dimensiones sociales y culturales. A través del desarrollo de fiestas y representaciones artísticas las diferencias culturales se abordan como una oportunidad de acercamiento con otros. El reconocimiento y valoración de estas distinciones, es significada por el colectivo, como una posibilidad de intercambios y aprendizaje mutuo entre colombianos y chilenos - de un ejercicio de interculturalidad.

Estos eventos y prácticas artísticas permiten al colectivo construir una narrativa cultural propia y en parte, autónoma sobre Colombia y en específico sobre ser colombiano en Temuco. La comunicación y puesta en escena de significados o adscripciones culturales, les permite, mediante su perfomatividad, presentarse a sí mismos y construir una narrativa alternativa frente a los estereotipos reinantes sobre ser colombianos/as y aniquilar o sopesar la exclusión social generada a partir de estos imaginarios.

Aquí la puesta en escena pública de eventos culturales permite construir y mostrar un nosotros colombianos positivo y construido, entre acuerdos y desacuerdos, por el propio colectivo. La forma más clara de expresar esto, es a través de la fiesta de la independencia de Colombia. Como rito, la fiesta permite mantener viva la moral y memoria del colectivo, revivificando los elementos más esenciales de la conciencia colectiva (Durkheim, 2012); como evento cultural público, permite al colectivo mostrar lo mejor de Colombia a partir de expresiones artísticas y culturales que incluyen música, baile, artesanía y gastronomía. Sin duda el ritual es una forma esencial de construir una colombianeidad, hacer efectiva una imaginación la representación de la nación, como parte de la elaboración de un espacio-tiempo que constituye, temporal, pero significativamente, un paisaje étnico locamente anclado, pero efectivado transnacionalmente en su capacidad de des/re territorializar prácticas y sentidos (Díaz Crovetto, 2015).

Así como las diferencias culturales son resignificadas para el acercamiento con los otros, las diferencias sociales son visibilizadas y utilizadas como herramienta para la reclamación de inclusión e integración. En este plano la diferencia se presenta como conflictiva y constructora de exclusión, expresada en dificultades para acceder a servicios públicos (i.e. salud, educación y vivienda), como en la búsqueda y obtención de trabajo; y en general, en experiencias sociales cotidianas que reflejan formas de discriminación, xenofobia y racismo. A través del trabajo desarrollado por el colectivo, en especial, desde instancias de sensibilización y formación para funcionarios públicos y la sociedad temuquense en general, estas diferencias buscan ser visibilizadas y abordadas, para finalmente ser transformadas.

La interacción entre fines sociales y culturales, se encuentran presente en los “fines de la agrupación” que están declarados en sus estatutos. Ambas dimensiones, las culturales y sociales, se transforman en un recurso para la construcción de la identidad y la búsqueda de integración. A modo de ilustración, presentamos los cuatro primeros fines de la agrupación14:

  1. Gestionar, organizar y desarrollar planes programas y proyectos a los diferentes sectores y actores en el ámbito ciudadano y empresarial, tanto público como privado; que contribuyan al desarrollo sociocultural de la comunidad en general.

  2. Gestionar, organizar, colaborar, promover y ejecutar actividades de desarrollo, fomento y difusión; social, cultura ciudadana, empresarial, artística - cultural, como; brigadas, campañas, talleres, exposiciones, conciertos, presentaciones teatrales, coreografías, recitales, conferencias, ferias artesanales y todos aquellos que contribuyan al bienestar de la comunidad en general.

  3. Promover la diversidad cultural y la integración social de los colombianos residentes en Chile, aportando saberes y experiencias que brinden una buena proyección e inserción intercultural.

  4. Desarrollar en general, todo tipo de iniciativas que propicien el intercambio cultural, social, espiritual y material que promuevan la pluriculturalidad y multietnología.

Estos fines declarados tienen una bajada en la dimensión práctica distinguiendo entre actividades organizadas por el colectivo, actividades de participación/representación y actividades de colaboración y vinculación15. En relación con lo anterior, se comienza a observar una interacción entre las dimensiones privadas y públicas, aquí la dimensión privada contribuye y se consolida como un espacio de afianzamiento del grupo, lo que permite a sus integrantes compartir el sentido de ser colombianos/as en espacios propios y organizar las acciones del colectivo.

Más allá del tipo de espacios en los que se comienza a posicionar la agrupación, lo que importa aquí, es como se modifica el rol del colectivo en cada uno de estos. En los procesos que llevan a la conformación del grupo, el rol de la dimensión artística genera un primer nivel de visibilidad. La interacción con otros actores16 permite desarrollar capacidades y adquirir conocimientos, que posibilitan expresar una voz colectiva, así el colectivo comienza a perfilarse como un referente y un agente social clave para las discusiones sobre migración en la región.

El tener voz, sirve como una herramienta para visibilizar las problemáticas sociales que afectan a la comunidad colombiana en Temuco lo que posibilita su posicionamiento como actores que tienen la capacidad de situar demandas. La capacidad de demandar se desarrolla procesualmente, en 2016 mientras Colombianos por Siempre está actuando en el escenario público posicionando sus problemáticas y abriendo espacios informativos para propiciar la integración de otros migrantes, internamente está trabajando en la reinvención de nuevas prácticas que les permiten mantener el lazo con Colombia.

De esta forma, los y las integrantes de la colectividad presentan y configuran su identidad pública en relación a más de un Estado-Nación (Glick-Shiller, Bash, y Szanton Blanc, 2009), el actuar, el participar, el representar implica una doble adscripción identitaria; “somos colombianos por siempre, pero vivimos en Chile y hacemos parte del país y la ciudad”. Presentar una identidad pública en torno a las naciones de procedencia y de destino, no es sólo una cuestión cultural, requiere juegos constantes de resignificación frente a otros, y un ejercicio de posicionamiento en un espacio estratégico (Sassen, 2003), como la ciudad de Temuco. Presentarse y auto-representarse es un primer ejercicio de construcción de nuevas formas de ciudadanía, como construcción, también implica procesos de aprendizaje y transformación.

La Mesa Intersectorial de migraciones de la Gobernación, es uno de esos espacios de participación y demanda. En 2015 mientras el espacio se formaliza, desde la Presidencia de la República de Chile, llega el Instructivo presidencial N°5 titulado: “Lineamientos e Instrucciones para la Política Nacional Migratoria”, en el cual se insta a los servicios públicos a generar una mirada más inclusiva en torno a la migración. Este documento modifica la orgánica de la mesa, dejando su coordinación en Desarrollo Social e incorporando a nuevas reparticiones públicas en sus reuniones.

Mientras las organizaciones civiles y migrantes siguen pujando por la mantención del espacio, las reparticiones y servicios públicos comienzan a organizar sus propias actividades con personas migrantes, lo que produce la desarticulación de la mesa. La desarticulación del espacio, tiene efectos positivos y negativos entre las organizaciones participantes. Como efectos positivos, los colectivos gestionan actividades públicas propias de sensibilización y como efectos negativos los avances en la discusión y elaboración de protocolos para el trabajo con personas migrantes se diluyen, así los colectivos organizados pierden fuerza en su articulación y comienzan a buscar estrategias individuales para negociar y demandar frente al estado, lo que trae consigo aprendizajes y a su vez conflictos y competencias.

En este panorama, la relación con la academia se profundiza y afianza en espacios como seminarios y conversatorios. Compartir con actores de diversas disciplinas tiene efectos en los objetivos de sus acciones y en la complejización de sus discursos, lo que por ejemplo se observa en el tratamiento sobre la integración e inserción social, pensada inicialmente como la adaptación de unos a otros y que ahora se piensa en términos de derechos sociales y culturales, problematizando su posición en determinados espacios políticos, reconociendo sus desventajas frente a otros actores, en este sentido la integración real es la aceptación y reconocimiento de una ciudadanía universal en cuanto a derechos y deberes.

En este panorama, Colombianos por Siempre actúa como un referente en cuanto al quehacer organizacional de los migrantes en relación al contexto migratorio local actual y representa para sus integrantes una oportunidad para pertenecer y participar de la vida social de la ciudad sin perder el lazo con su lugar de origen, expresar una identidad propia, desde una posición y lugar construido por ellos mismos y como colectividad, es una herramienta que contribuye en un posicionamiento público y el desarrollo de una interlocución propia frente a otros.

La agrupación para el colectivo es nuestro referente, nuestro referente en Temuco. Colombianos por siempre es un gestor cultural de mostrar la cultura de Colombia y las culturas de los migrantes. Mostrar que somos colombianos y que siempre seremos colombianos y que nuestra tierra es importante y que donde vayamos vamos a reflejar a nuestra tierra a Colombia, obviamente ese sentido de pertenencia de salir de nuestro país darnos cuenta el valor que tiene fue como decir somos colombianos y vamos a representar el colombiano de verdad, no el colombiano que dicen no el estereotipo no el imaginario simbólico, el colombiano alegre el colombiano berraco, el que no va delinquir sino que va ser cosas productivas. Pero obviamente gestores culturales de la migración eso somos como colombianos por siempre- (Claudia Cabarcas, secretaria de la Agrupación Colombianos por Siempre). Colombianos por siempre Significa la oportunidad de mantener lo que soy, pero también, tener incidencia en el contexto en el que estoy. Significa, en mi vida personal la construcción de una familia fuera de Colombia, eso es; en mi vida como parte de la sociedad en la que estoy, la posibilidad de ser un aporte de generar con el trabajo desde la agrupación una mirada más realista y más cercana de los procesos de migración y de las personas migrantes, que significa para mí la agrupación desde lo laboral una oportunidad de aprendizaje tremenda, tremenda. (Kathina Gutierrez, tesorera Agrupación Colombianos por Siempre)17. Ser colombiana por siempre significa tener una parte de mis raíces, así que me permite, mantenerme fuera de mi mismo país, ser parte de esta agrupación me permite tener mis espacios de charlas, de comida, de integración, no se nos olvida de adonde somos, porque esos espacios… aunque este en Temuco, son placenteros con la agrupación. Nos ayuda, precisamente pienso que es una red de apoyo yo lo veo desde todo punto de vista, me gusta la palabra red, porque la red lo capta todo, porque puede contribuir a los procesos de integración como migrantes, pero también a poder interactuar con los chilenos, mantenernos en un sentido labora, conocemos gente para red de negocios, conocemos espacios que nos permiten mantener amistades porque no, red de negocios, de apoyo, todo se nos facilita, se nos facilitan muchas cosas como agrupación. (Nubia Soto, Integrante Agrupación Colombianos por Siempre)18.

La constitución de esta colectividad migrante permite, a sus integrantes expresarse y tener espacios que de forma individual no existirían. Así en la esfera privada, la colectividad actúa como un lugar de resguardo y pertenencia (un hogar) y en una esfera pública el colectivo permite el posicionamiento de demandas, la construcción de una autorepresentación y el desarrollo de una interlocución colectiva frente a otros. Estas esferas que hacen parte de la trayectoria y del camino que condujo a la construcción de esta colectividad migrante, están en una permanente interlocución y en ellas se elabora y reelabora permanentemente la identidad, la pertenencia y la representación para ellos en su relación con otros. La conformación de la colectividad relatada en este trabajo, es una primera etapa dentro del desarrollo de este proyecto, nuevos desafíos y la consolidación del grupo y nuevas articulaciones son experiencias que están aún en construcción.

Conclusiones

Según Stefoni (2016) el país de procedencia de los migrantes agrega un elemento adicional en la configuración de alteridad que se intersecta con la raza, las formas que adopte esta intersección estará medidada por condiciones sociales e históricas del contexto, en los que influyen jerarquizaciones mundiales de paises y regiones como por ejemplo; países amigos/enemigos; del norte/del sur; desarrollados/subdesarrollados; entre otros. La autora distingue:

“La pertenencia a lugares determinados, no es neutra a los procesos de construcción de alteridad, ni a los procesos de racialización, pues este elemento es utilizado para definir, en primer lugar, quién puede entrar al territorio nacional, y quién no puede hacerlo, y, en segundo lugar, bajo qué condiciones y que lugar ocupará una vez dentro del territorio” (p. 70).

En esta configuración de alteridad, la presencia colombiana en Temuco irrumpe en el paisaje social de la ciudad de Temuco (Imilan y Garcés, 2015), produciendo problemáticas que se reflejan en la construcción de imágenes y estereotipos que afectan en el cotidiano a los y las migrantes produciendo dinámicas de exclusión, en donde la diferencia cultural es asimilada como un criterio de exclusión que tiene reflejo en el plano social. Colombianos por Siempre busca transformar esta exclusión social y cultural a través de prácticas que les permiten visibilizar sus demandas, reclamar derechos y ejercer nuevas formas de ciudadanía (Sassen, 2010).

Colombianos por Siempre se construye a partir de procesos de reterritorialización en donde la esfera íntima, permite la construcción de un sentido de pertenencia y autoidentificación que lleva a la construcción de una comunidad imaginada colombiana. Al respecto, el cómo la identidad nacional colombiana se resignifica en la relación con otros es fundamental, puesto que, en esta interacción, esa identidad se va modificando de acuerdo a los actores y contextos en los cuales el colectivo desarrolla su quehacer, sea dentro del propio segmento del colectivo, con instituciones públicas, con la academia, con la ciudadanía en general o entre otros migrantes.

Entonces, para la génesis de una comunidad migrante colombiana y la construcción de colectividad, se necesitó de una esfera íntima que posibilitará un primer nivel de autoidentificación, en donde “juntas” y “tertulias” contribuyeron en la creación de un círculo íntimo a partir de un “nosotros/as colombianos/as”. Transitar desde una comunidad a un colectivo, requirió nuevos niveles organizativos y espaciales, es así como, las reuniones permitieron proyectar estos encuentros, más allá del círculo íntimo y comenzar a pensar en una comunidad colombiana en Temuco.

La transición entre una esfera íntima y la apropiación del espacio público produce un reconocimiento de la comunidad y genera sentido de pertenencia e integración cultural intragrupal. Sin embargo, la esfera íntima como territorio es limitada. Para poder abordar problemáticas vinculadas a dinámicas de exclusión e inclusión fue necesario un nuevo proceso de reterritorialización, esta vez definido por la esfera pública, en la cual puedan ser demandados formas de reconocimiento y visibilización en sus “propios términos”.

La utilización y apropiación de espacios públicos, para el colectivo, es, además una demanda por un lugar en la ciudad, un espacio para poder actuar y representarse. En la medida que el colectivo logra progresivamente niveles de reconocimiento y representación, se generan nuevas formas de actuar a partir de líneas de acciones sociales y culturales, las que se expresan de formas diversas de acuerdo a los contextos de interacción en las cuales se desarrollan.

El colectivo colombiano que nace como comunidad a partir de pequeños escenarios y actividades desarrolladas en el mundo privado (Ribeiro, 2003), va apropiándose de nuevas dimensiones territoriales que le permiten desempeñar su accionar actuando en representación de una comunidad colombiana. La participación en el espacio público trasmuta y se complejiza propiciando procesos de reconocimiento y visibilización. Desde la utilización de expresiones artísticas y narraciones de experiencias, como forma de representación en espacios creados por otros, como las actividades o conmemoraciones públicas, le permiten posicionar la mirada del colectivo sobre los procesos de integración de la población migrante, demandando cambios y protocolos a servicios públicos, en espacios como la Mesa Intersectorial de Migraciones a la construcción de discursos y acciones sociales con enfoque de derechos humanos y ciudadanía, desarrollados en espacios académicos y lugares de acción construidos en conjunto con otras colectividades migrantes.

Para definir el ser colombianos/as en Temuco, entran en juego las identidades, construidas y reconstruidas a través de prácticas simbólicas, políticas, estéticas y económicas, siguiendo Comaroff (2011), no como cosas, sino como relaciones; enmarcadas en campos históricos, segmentados en donde se generan relaciones y disputas.

Reforzar y construir una identidad para el colectivo implica un desafío interno, en tanto que mostrar y proyectar una identidad pública para otros es un desafío que implica el reconocimiento de la sociedad chilena. En la construcción interna del colectivo, las diferencias regionales son reconocidas y hacen parte de la diversidad interna del grupo, en tanto que, en la dimensión externa, las identidades regionales son resignificadas a partir de una identidad nacional colombiana, la que actúa referencialmente a la identidad nacional chilena.

En un contexto transnacional, colombianos por siempre reúne algunos elementos de un colectivo transnacional, como por ejemplo la construcción de un nosotros desarraigado, donde la identidad se significa y resignifica a partir de procesos de reterritorialización que incluyen la construcción de Colombia en Temuco a través de la elaboración de espacios y escenarios que permiten actuar y reconstruir el Colombia a distancia. La ambigüedad permanente, la perdida de pertenencias fijas y estables y la necesidad de asumir que la vida se construye entre Colombia y Chile, como escenarios políticos, sociales y económicos contrastantes. Lo cual lleva al colectivo de migrantes a resolver y jugar con esa ambigüedad y transformarla en un proyecto social, cultural y político. Proyecto que genera y recrea una conciencia sobre ser colombianos, sobre la identidad y las políticas que la regulan, sobre el reconocimiento de sus desventajas frente a otros, sobre los estereotipos que los clasifican y los posicionan en diferentes segmentos sociales y sobre la vulneración de sus derechos.

Sin embargo, Colombianos por Siempre como proyecto social, cultural y político desarrolla su acción en un radio limitado por lo local, el ejercicio y posicionamiento del colectivo en otros planos o niveles aún no ha sido desarrollado, la transformación social y la incidencia en políticas públicas se hace en la ciudad de Temuco, lo anterior, no quita que los significados de sus acciones sean elaborados y reelaborados en una relación permanente y simultanea entre lugar de origen y lugar de destino. Como proyecto político en construcción a partir del último año de trabajo, Colombianos por Siempre ha fortalecido y consolidado redes de trabajo con otros colectivos a partir de la Red Trama Tejido Migrante, la participación en la Red ha abierto posibilidades de participación en espacios nacionales de discusión; abriendo poco a poco nuevos grados de incidencia en el plano nacional, este último espacio de acción se encuentra todavía en estructuración y los resultados de esta nueva incursión podrán ser analizados en los años próximos.

Distinguir y problematizar los procesos de conformación de comunidades y colectivos migrantes nos permite situar las particulares demandas que se pueden tejer desde espacios y territorios concretos. Nos hablan también del temor de la perdida de la identidad, pero a la vez, de las formas y agencias creativas de integrarse y situarse en un nuevo escenario de prácticas de convivencias y ciudadanía. Los colectivos migrantes nos permiten observar elaboraciones interculturales en torno a ser y pertenecer en territorios concretos, de ahí su importancia y aporte para la discusión de las problemáticas migratorias. La genealogía que se puede trazar por las cuales circundó la conformación del colectivo revela una constitución, un reconocimiento y una propuesta siempre en términos interculturales, en relatos de co-presencia y convivencia que reflejan un mundo diverso y desigual que suele representarse como monocultural.

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1 Este artículo se basa tanto en un proyecto de investigación realizado y escrito para optar al grado de Magíster en Antropología Social por la Universidad Católica de Temuco, como por nuevas consideraciones e interrogantes surgidas. L/s autores agradecen los comentarios recibidos por los integrantes de la comisión calificadora profesores Dr. Fabien Le Bonniec y Mg. Marisol Chávez Herting, como también a los evaluadores/as de este artículo. De igual forma agradecen y dedican este trabajo a las/los integrantes de “Colombianos por Siempre” y a toda las comunidades y colectivos migrantes de Temuco.

2Cuenta con personalidad jurídica y se encuentra inscrita en el registro de organizaciones sociales y comunitarias de la Municipalidad de Temuco.

3Como organización formal, cuentan con un directorio, que, durante esta investigación, estaba constituido por Mary Mar Vargas (presidenta y represente legal), Claudia Cabarcas (secretaria) y Kathina Gutiérrez (Tesorera), con vigencia 2015 - 2019.

4Información extraída, Departamento de Extranjería y Migración, Ministerio del Interior y Seguridad Pública (2017) Reportes Migratorios, Población Migrante en Chile.

5Lo que en número de personas corresponde en contexto nacional 50.054 hombres, mujeres 57.956; mientras que para la Región de La Araucanía corresponde a 352 hombres, 410 mujeres.

6En donde el 50,7% de las personas extranjeras residentes en el país proviene de América Latina: Perú (25,3%), Colombia (14,2%) y Venezuela (11,2%), seguidos por Bolivia (9.9%), Argentina (8.9%), Haití (8,4%) y Ecuador (3.7%).

7Claudia Cabarcas, es residente colombiana en la ciudad de Temuco desde el año 2010, proviene de la ciudad de Valledupar en la costa Atlántica de Colombia y es de profesión Administradora de Empresas. Es socia fundadora de la Agrupación Colombianos por Siempre, actualmente se desempeña como presidenta de Fundación El Remanente. Participó de la investigación en dos fases: La Primera, consistente en un ejercicio de prospección que permitió conocer las características del colectivo, en el marco de un trabajo realizado para el Consejo de la Cultura y las Artes La Araucanía; la segunda etapa, consistente en el levantamiento de antecedentes que permitieron la creación y conformación del colectivo.

8Marymar Vargas Palencia, de profesión abogada, llega a Chile el año 2012 desde Cartagena, se integra al colectivo el año 2015 y desde la obtención de su personalidad jurídica, ejerce como Presidenta de la Agrupación, en la actualidad hace parte la vocería de la Red: Trama tejido Migrante, conformada el año 2017, red que agrupa a colectivos migrantes y organizaciones de apoyo a los migrantes y sus familias. Los datos expuestos, son parte de dos entrevistas y una conversación informal realizadas durante la fase I de investigación y Fase III, la primera entrevista se enfocó en las reconfiguraciones identitarias individuales y colectivas, en relación a las prácticas desarrolladas por el colectivo y la segunda entrevista se enfocó en Caracterizar el rol y proyecciones del colectivo en la actualidad, considerando temas referentes a la integración, visibilización y demandas del grupo frente a otros.

9El bambuco es una danza colombiana, reconocida entre los bailes nacionales de Colombia, difundida en muchas regiones, algo similar a la cueca chilena, por lo que es probable que la puesta en escena de esta danza en colectivo, haya traído sentimientos profundos de remembranza entre sus practicantes.

10La conformación de la mesa y los servicios que en ella participan, nacen de las problemáticas diagnosticadas en los encuentros en el restaurant de Lina y su familia. Los servicios que participan de este espacio son: Seremi de la Mujer, Seremi de Salud y Seremi de Educación.

11Servicio Regional de la Mujer y la Equidad de Género.

12Presentación de baile colombiano donde participan solo mujeres.

13Este nombre corresponde a la forma en la que ellos se autodenominan inicialmente y crean la primera red social para comunicarse. También este evento congrega a la colonia residente Peruana.

14Estatutos Para Organizaciones Funcionales, Agrupación Social y Cultural Colombianos por Siempre regidos por la Ley 19.418., con fecha de constitución jurídica fecha 15 de mayo de 2015.

15Para más detalle revisar cuadro Actividades Agrupación Colombianos por Siempre 2015 y cuadros comparativos 2016-2017.

16Universidades, servicios públicos, otros colectivos migrantes.

17Kathina Gutierrez, es Licenciada en Ciencias de la Educación, llegó a Chile el año 2009 desde la ciudad de Barranquilla. Kathina hace parte de la agrupación desde 2015 y se desempeña como tesorera de la agrupación, además participa activamente del colectivo, haciendo especial énfasis en la elaboración de actividades que contribuyan en el fortalecimiento de la identidad colombiana en niños y niñas. Kathina participó en la prospección inicial que permitió identificar las características y objetivos de la agrupación en el marco de un trabajo desarrollado para el Consejo de la Cultura y las Artes en el año 2016, posteriormente participó de la tercera fase de la investigación, cuya conversación tuvo como eje central, el rol del colectivo para ella, y para los procesos de integración y visibilización de personas colombianas en Temuco.

18Nubia Soto, es peluquera llegó a Chile el año 2014. Comienza a participar de actividades organizadas por la agrupación desde 2016 y en el año 2017 se integra formalmente al colectivo. Durante la realización de este trabajo, es una de las miembros más activas del colectivo, apoyando en la organización de actividades públicas y privadas, además de representar al colectivo en diversos seminarios. Nubia fue entrevistada durante la tercera fase de investigación, la entrevista tuvo como temas de conversación las transformaciones personales experimentadas a partir de su integración al colectivo, el rol de la agrupación y el significado de ser colombiana en Temuco y de ser Colombianos por Siempre.

Recibido: 01 de Marzo de 2019; Aprobado: 18 de Junio de 2019

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Lucero Burón Rodríguez es Antropóloga, Magister en Antropología de la Universidad Católica de Temuco, integrante de la Red Trama Tejido Migrante, entre sus temas de trabajo están el fortalecimiento de organizaciones culturales comunitarias y colectivos migrantes, gestión cultural y políticas culturales. Correo electrónico: lburon@uct.cl

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Gonzalo Díaz Crovetto es Doctor en antropología (2010) por la en la Universidad de Brasilia. Académico del Departamento de Antropología e investigador asociado Núcleo de Investigación en Estudios Interétnicos e Interculturales de la Universidad Católica de Temuco, Director programa de Magíster en Antropología UC Temuco. Correo electrónico: gdiazcrovetto@uct.cl

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